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La vida es lo que pasa entre comidas

Una reflexión en torno a las lecturas de Myers y Pikaza sobre Marcos 6:54-8:9

Un famoso restaurante de España tiene esta suerte de refrán como medio de captación de clientes. Sin
lugar a dudas se toman la comida muy en serio y es ese precisamente el mensaje que se quiere
comunicar para que otros vengan y disfruten del servicio.

Podría parecer exagerado pero el tema alimenticio es tan central en la vida de los seres humanos, que
cualquier variación en él, ya sea escasez, abundancia, ayuno, contexto de celebración, compañía, etc.
determina comportamientos que se desarrollarán fuera de la mesa. Desde este punto de vista no es de
extrañar la centralidad que el tema de los alimentos alcanza en el relato de los evangelios. Los
alimentos y la forma en que estos se consumen son los grandes delimitadores sociales y religiosos de la
época.

En la sección de nuestro actual interés vemos varias referencias alimenticias:

7:1-5 Muestra el cuestionamiento de los fariseos a Jesús sobre los lavamientos antes de la comida.
7:24-30 Una mujer griega pide auxilio de Jesús. Todo el argumento de la conversación gira en torno al derecho a la mesa.
8:1-9 Jesús se compadece de la multitud y alimenta a miles.

La mesa y aún el cuerpo son representaciones microcósmicas de cómo se ve Israel y el templo. “El
estatus que uno tenía en la jerarquía de las clases sociales era reflejado en las preguntas ¿con quién uno
comía? Y ¿qué comía?”1 Jesús propone una comensalía abierta en donde el derecho a la mesa no sea
limitado por cuestiones rituales ni etnocéntricas. En donde lo puro del acto de compartir no esté basado
en el ritual sino en el corazón.

Veo a Jesús en una progresión pedagógica que va desde el quiebre de la tradición de los ancianos en
cuanto a los rituales de purificación, pasando por ese diálogo “duro de digerir” con la mujer griega,
para pasar a una comida sobre-abundante con una multitud gentil.

Cuando la mesa se abre tan amplia y generosamente, “no se puede controlar de donde, ni trazar
cordones religioso-sanitarios de pureza”2, en especial cuando los cordones de pobreza son tan opresores
para los protagonistas del relato.

La mesa del Cristo se abre amplia y sin restricciones, ¿se abre así la mesa del cristianismo que hemos
heredado?

1 Myers, Ched. “Fe Que Mueve Montañas” pág.128
2 Pikaza, Xavier. “Comentario Al Evangelio De Marcos” pág. 623