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ÉTICA GERENCIAL, RESPONSABILIDAD SOCIAL Y SU INCIDENCIA EN EL

CONTROL AMBIENTAL

La ética gerencial se basa en colocar los principios, valores, acciones,

medidas, procedimientos y cultura organizacional al servicio de los objetivos

del proyecto, de los intereses nacionales, de la comunidad, de los

beneficiarios de los usuarios y de la institución, con el propósito de asegurar

el logro de los resultados perseguidos, con base al manejo transparente de

los recursos, en el desempeño eficiente de las actividades y funciones y en

el comportamiento idóneo de los miembros del equipo, es decir, en

acciones éticas. Está constituida por el conjunto de personas que integran

las empresas, las relaciones de estas personas entre sí y con aquellas que no

forman parte de la organización.

Uno de los objetivos de la ética gerencial es emplear la

responsabilidad social empresarial, la cual es la contribución activa y

voluntaria al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las

empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su situación competitiva

y valorativa y su valor añadido. Esto no se lleva a cabo con el fin de cumplir

obligaciones, sino para ir más allá de lo estipulado e invertir en el capital

humano, en el ambiente. Una de las empresas que la aplican en Venezuela

es Banesco, quienes crearon el “Voluntariado Corporativo Banesco” con el

propósito de ser ciudadanos corporativos que crean conciencia y estimulan

la solidaridad hacia el prójimo.
Sin embargo, se destaca que la responsabilidad social no solo abarca

proyectos dirigidos directamente al prójimo, sino también al medio

ambiente donde estos se desarrollan. En ella, también se incluye el control

ambiental, el cual se define como la inspección, vigilancia y aplicación de

las medidas legales y técnicas que se aplican y son necesarias para disminuir

o evitar, cualquier tipo de afección al medio ambiente en general, y a un

ecosistema en particular. El caso más conocido de control ambiental es el

relacionado con la emisión de contaminantes, provenientes de procesos

creados por el hombre al medio ambiente, ya sea al aire, agua o suelo.

Los trabajadores empresariales deben colaborar con la

concientización y prevención de los posibles problemas ambientales que

pueden ser llevados a cabo durante el desarrollo de su labor. Deben

establecer e implementar acciones de prevención, mitigación, corrección

y compensación de los impactos ambientales que generen.

Es de suma importancia que la responsabilidad social de las empresas

abarque el control ambiental, ya que, mientras esto ocurra frecuentemente

y la mayoría de las empresas lo tomen en cuenta, cada día se formarán más

profesionales consientes y, capaces de analizar y erradicar las acciones

empresariales que puedan dañar el ambiente.