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Repensando la propuesta museográfica del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la
Inclusión Social (LUM)1
La CVR ha constatado que la tragedia que sufrieron las poblaciones del Perú rural,
andino y selvático, quechua y asháninka, campesino, pobre y poco educado, no fue
sentida ni asumida como propia por el resto del país; ello delata, a juicio de la CVR, el
velado racismo y las actitudes de desprecio subsistentes en la sociedad peruana a casi
dos siglos de nacida la República. (CVR, 2004, p. 434)

Yo no sé cómo, no sé de dónde sacamos fuerzas para seguir cantando. Creo que es como
una necesidad desde el fondo del alma cantar. Lo que no podíamos decir en alta voz lo
decíamos en huainos, en carnavales. Eran tiempos tan difíciles, duros, de horror y
espanto, en los que cantar y llorar siempre casi era lo mismo. De ira y coraje también
cantamos y bailamos, de rabia y dolor alzamos nuestra voz para encontrar consuelo.
(CEMDUC, 2005)

El registro de la violencia acaecida en el Perú durante los años 1980 y 2000 y la
posibilidad de reconstruir la memoria colectiva2 sobre ella para fomentar el diálogo han sido,
probablemente, dos de las principales iniciativas del Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la
Inclusión Social (LUM). En ese sentido, el trabajo de los distintos artistas, curadores e
investigadores que idearon la propuesta museográfica del LUM ha ido más allá de la mera
reflexión, ya que han enfatizado la definición y fundamentación de conceptos que buscaban
comunicar, la visibilización de los hechos de terror, y la consecuente urgencia por consolidar
un país más democrático y capaz de fortalecer el respeto por los derechos humanos.
Para los curadores del LUM era muy importante plasmar distintas versiones acerca de
los hechos acaecidos durante la época más cruenta del conflicto armado interno (CAI); por ello,
realizaron un proceso participativo previo a la implementación de la muestra, en el que
entrevistaron a personas afectadas directamente por la violencia, a miembros de la sociedad
civil y de las fuerzas del orden (Del Pino & Agüero, 2014). La intención, desde la mirada de
quienes idearon la exhibición permanente del LUM, era transmitir la voz de los grupos
históricamente invisibilizados por la sociedad y el Estado peruano. Si bien ese ha sido uno de
los principales logros de la muestra permanente, cuatro años después de su implementación, es
necesario que evaluemos sus alcances y posibilidades de mejora si lo que buscamos es que el
LUM no solo constituya un espacio conmemorativo, sino también uno reflexivo y abierto al
diálogo sobre las distintas voces recogidas en la reconstrucción de la memoria, la noción de

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Este ensayo ha sido elaborado en coautoría por Valeria Cáceres, Juan Calderón, Aline Díaz y Claudia Neyra,
docentes del equipo de Lengua de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya.
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Para Halbwachs (2001, en cita de Manero & Soto, 2005), la memoria colectiva se constituye en el vínculo grupal,
en el contacto presente con otros y en el lenguaje compartido. En tanto recuerdo que se recrea en el aquí y ahora,
implica un movimiento de vaivén desde el presente hacia el pasado para resignificarlo y para proyectarse al futuro
de forma diferente (Castillo, 2013).

reside un aspecto aún por resolver. y el rol que se le atribuye a las mujeres en la muestra. es necesario que la propuesta integral del LUM se plantee como una memoria que se encuentra en permanente construcción. el Lugar de la Memoria es una institución. 2 “víctima” que nos propone. la memoria colectiva no es homogénea. forzosamente. una selección (citado por Manero & Soto. En cuanto a las voces presentes en el Lugar de la Memoria. Por ello. No obstante. En concreto. La institucionalización. es complicada la tarea de seleccionar los relatos: los criterios empleados pueden resultar cuestionables. sin imposiciones. sostienen Manero y Soto (2005). Por ello. que la memoria es. pues las distintas voces entran en disputa por verse representadas simbólicamente. sino perfectible. Por tanto. es necesario considerar. como entidad impulsada por el Estado. tampoco es historia. ya que la . implica un proyecto que venció frente a muchos que se quedaron en el camino. y como plataforma de contenidos dirigidos al ámbito público. Lo propuesto cabe en el concepto de memoria constituyente. 173). Esto quiere decir que quienes se hacen cargo de la curaduría del LUM deben ser conscientes de la calidad discursiva del guion museográfico. En ese punto. se trata de reconocer memorias en plural y en lucha. el LUM propone. que el público pueda. a la duda. en ampliación. 2014). que se disputan la representación de ese pasado" (Del Pino & Agüero. que no se considere acabada. en su fundamentación conceptual. que participa de los modos de constitución de la subjetividad" (p. al mismo tiempo. en recreación constante. 2005). como plantea Todorov (2000). que "más que aspirar a una memoria que llegue a ser compartida entre todos. Además. por lo cual no debe presentarse como una propuesta definitiva. Sin embargo. 71). pues es impulsada por distintas colectividades. 2014. Dicho esto. p. la interculturalidad como medio y fin. en el que distintos actores intervinieron en la modelación de las experiencias presentadas. reconstruir el pasado siguiendo un mensaje central reconocible. formulado por Manero y Soto (2005): "Una memoria que es constructora de la realidad social. Este planteamiento nace de un proceso participativo. lo interesante de la propuesta ha sido acoger distintas versiones acerca de los hechos intentando no privilegiar alguna narrativa en particular. su propuesta está atravesada por el riesgo de la institucionalización de la memoria. Del mismo modo. El reto será generar debate entre las diferentes versiones acogidas y. debe plantearse como una memoria abierta a la crítica. del impacto en el pasado que se puede generar desde el presente. Esa es la razón por la cual los criterios deben ser claros y estar engarzados con el mensaje central del LUM. la carencia de un mensaje central reconocible en el planteamiento integral de la muestra permanente fue una de las críticas más importantes durante el proceso participativo (Del Pino & Agüero.

de que fue engendrada. pero mantienen su sentido original: La idea de víctima fue instalada jurídicamente en el Informe de la Comisión de la Verdad. perpetuada y padecida por seres humanos. Un proyecto como el Lugar de la Memoria. De acuerdo con él. se considera “víctima o beneficiario individual o colectivo a las personas o grupos de personas que sufrieron vulneración de sus derechos humanos durante el proceso de violencia entre mayo 1980 y noviembre 2000” (Consejo de Reparaciones. miembros de grupos terroristas ejecutados extrajudicialmente. por un lado. Además. Es en relación con esta visión de las personas afectadas que se visibilizan los hechos de terror del pasado. la prueba de que la violencia existió. 2006-2018). y. ante lo cual tanto curadores como visitantes tendremos que aplicar una actitud crítica permanente. y que quienes estén a cargo de su curaduría sean conscientes de su influencia como institución. que fomentó la elaboración del Registro Único de Víctimas (RUV). 2013. más allá de los grupos. sino también a representantes del Estado. pp. son. Es a partir de esta nomenclatura que se establece que durante el conflicto armado interno en el Perú: entre 1980 y 2000 hubo víctimas y perpetradores. Ahora bien. por otro. y la reafirmación posterior de que no debe repetirse. y han sido ampliados e investigados desde los propósitos del proyecto concreto del Lugar de la Memoria. por el contrario. entonces. en segundo lugar aparece el Estado peruano. 2005). No son meras reflexiones o historias sin rostro ni voz. (Ulfe. Este es uno de los aspectos más delicados que aún debe explorar el LUM. ¿Cómo se consigue incluir en un mismo espacio a víctimas y victimarios cuando no hay una real aceptación de los hechos de violencia del pasado por parte de los grupos identificados como perpetradores de la violencia? . se puede considerar que los conceptos claves que maneja el LUM provienen de la instauración de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Es decir. Si bien el Informe de la CVR reconoce al Partido Comunista del Perú-Sendero Luminoso como el mayor victimario de este conflicto. 81-82) Quizás sea este hecho el que ocasiona contradicciones y espacios sensibles para la consolidación de una memoria colectiva: muchas “víctimas” reconocen en el lugar de los victimarios no solo a los subversivos. Uno de los marcos desde donde se parte para entender la noción de víctima es el del Consejo de Reparaciones. policías y militares son considerados como perpetradores de la violencia. torturados o desaparecidos por las fuerzas del orden o los comités de autodefensa no son considerados víctimas. 3 historia se plantea como universal. uno de los discursos más presentes a lo largo de la muestra permanente del LUM es el de la “víctima”. y la memoria colectiva surge en el vínculo social (Manero & Soto. implica la tarea de diferenciar entre memoria e historia.

2014. testimonios. 2006-2018). trabaja también con la necesidad de que las “víctimas” cuenten con un espacio para “conmemorar. . 70). . Otro cuestionamiento relacionado con la representación de las personas afectadas directamente por el CAI surge en la Sala “Rostros y voces de las víctimas”. no como números o meras representaciones. Denise Ledgard y Ponciano del Pino―. etcétera” (Del Pino y Agüero. 70). canciones. p. La necesidad que se percibe en ese acto de apropiación de un espacio dentro del LUM nos lleva a plantear un nuevo cuestionamiento a la muestra: la necesidad de convertir a la “víctima” en el ser humano que fue y sigue siendo en la memoria de sus familiares. aquellas que continuaron con sus vidas después de la etapa más cruenta del CAI. los 28 000 nombres recogidos hasta el momento. 2014. al ser registrados. habiendo sido afectadas directamente. le otorgan un lugar a la persona identificada para “narrar” la violencia que vivió (Consejo de Reparaciones. Por ello. Incluso “se entendió esto como un acto simbólico de recuperación. 2014. p. reconocerlas como partícipes efectivos de la historia de violencia reciente. 4 ¿Cómo se abre el debate a las categorías de víctima y victimario como un continuo en constante movimiento? Del Pino y Agüero (2014) reconocen esta necesidad y la describen así: (. 2014). aproximadamente. incluso a aquellos que hasta hace poco solo eran considerados como perpetradores (Del Pino y Agüero. Estas reflexiones nos llevan a reconocer la necesidad de crear nuevos espacios dentro del LUM ―o recrear los que ya existen― para seguir . p. El LUM. prendas de vestir. y olvida o presta menor atención a aquellas que. de conmemoración y de (re)inscripción de estas personas en el espacio público” (Del Pino & Agüero. su identificación y la visibilización de su condición aparecen en la muestra museográfica recogidas en un acto simbólico: la exposición de objetos personales y de prendas de personas desaparecidas durante la guerra interna en la Sala “Desaparecidos”. devolverle su lugar de sujeto y agente dentro del colectivo social. reconfortar y reparar” (Del Pino & Agüero. p. Sin embargo. Es necesario ―y urgente― comprender a las personas afectadas directamente por la violencia como seres humanos reales y visibles. 39). de acuerdo con sus curadores e investigadores ―Pedro Pablo Alayza. aún viven. Según el Registro Único de Víctimas (RUV). 69). Más interesante aún es “la disposición de los familiares de ofrecer diferentes objetos personales para ser incluidos en las muestras: fotografías. esta muestra enfatiza en las personas que ya no están. 2014.) una constatación de los cambios que se dan y de las posibilidades de representación de la violencia desde una identidad de víctima más amplia que involucra a varios actores. Las personas entrevistadas durante el proceso participativo del LUM sostienen que reducir su historia a una representación del dolor es una simplificación (Del Pino & Agüero.

.) la memoria no es un discurso sino un acto de construcción de uno mismo y. Desde la perspectiva de la equidad de género. un “nunca más” de la poca ciudadanía y un “nunca más” de la extrema pobreza» (citado por Del Pino & Agüero. Satipo y Lima. pero. ser monolingües en lengua originaria o bilingües en castellano-lengua nativa. espacios que promuevan entornos de equidad y de justicia. a un “nunca más” de la exclusión. como anota Liliana Regalado (2007): “(. que reclamaban que tenía más sentido haberlo establecido allí. vivir en un contexto de pobreza o pobreza extrema. 2014. ha de fomentar la construcción de la ciudadanía y democracia. se privilegió la voz de aquellas que . . 2014). como Huancavelica. el Huallaga. por su notoriedad debido al alto número de vidas perdidas. Por lo general. por medio de su política de memoria. sugiere espacios de diálogo entre las distintas culturas. por ejemplo. Desde la noción de interculturalidad. Pasco. Si bien la propuesta museográfica toma como muestra representativa los casos de Ayacucho. Para Degregori (2014). a no dar por sentadas concepciones previamente establecidas. se buscó incluir los testimonios de mujeres cuyas características configuraron un escenario o situación de vulnerabilidad: ser miembros de comunidades campesinas andinas o de comunidades indígenas amazónicas. La interculturalidad. 5 pensando y repensando en las personas afectadas sin riesgo de victimizarlas. etc. las conexiones entre memoria e identidad son irrompibles” (p. ya que fue en esta región donde se registró los índices más altos de muertes y desapariciones. busca que esta pueda sentar las bases para una convivencia fraterna y empática sobre la base de lo sufrido en estos años de guerra interna. p. no haber tenido acceso a educación escolar o superior. entendiendo que la interculturalidad propone una convivencia armónica dentro del marco del reconocimiento y el respeto entre las distintas culturas. por tanto. «una política de memoria en el Perú debía contribuir a un “nunca más” de la violencia. por definición. fue un primer motivo de crítica. en el Lugar de la Memoria. por tanto. esta propuesta museográfica. (Del Pino & Agüero. 24). también. El valor simbólico que se desprende de este acto originó rechazo en comunidades de Ayacucho. cabe formular distintas críticas orientadas a mejorar la propuesta. Del Pino & Agüero (2014) señalan que la ubicación de este recinto en uno de los distritos capitalinos considerado de clase media-alta y alta. 122). es necesario que bajo la premisa del diálogo constante que propone la interculturalidad. Huancayo. se tome en consideración lo ocurrido en otras regiones del país. Asimismo. las poblaciones que fueron más golpeadas por el CAI necesitan de este reconocimiento por parte del Estado para el fortalecimiento de su identidad. Una mirada a esta propuesta museográfica desde la interculturalidad. Entre las mujeres entrevistadas. Miraflores.

En esa época. pese a haberlas incluido. Tomemos este caso para cuestionar cómo ha sido representada la mujer en las salas del LUM. En una marcha pacífica frente al Palacio de Justicia de Lima. empezó a acudir a distintas instituciones (comisarías. Una de las conclusiones más relevantes de su evaluación del proyecto se centró en la visión de la mujer que sugería la muestra. pese al temor por las represalias que tanto el PCP – SL como las fuerzas del orden podían tomar contra ellas y a los prejuicios de una sociedad que no estaba interesada en comprender lo que sucedía en el interior del país. solo asociada a la muerte. morgues) para buscar a sus familiares. 6 constituyeron asociaciones para buscar a sus familiares desaparecidos(as) durante la guerra interna. Sin embargo. de ahí que el rol de las mujeres ayacuchanas ante el secuestro. en 1983. (p. herida y sufriente y. a fines de 1984. Fue un grupo de madres y viudas. básicamente centrada en su victimización y no en su rol como agente de resistencia y de cambio social. no solo el Estado mostraba indiferencia ante sus reclamos. . Se conocieron al coincidir en las plazas o en las afueras de los organismos que visitaban diariamente para preguntar por sus familiares (ANFASEP. hospitales. Es importante iniciar esta revisión desde la propia voz de las personas entrevistadas durante el proceso participativo que daría lugar al guion museográfico. como comentaron. sino también la sociedad civil. se funda la Asociación Nacional de Familiares de Secuestrados. Pese a lo anterior. desde 1983. la exposición permanente aún deja abierta la necesidad de repensar cómo han sido representadas en el LUM. conocer su paradero final y exigir justicia. la detención forzada o desaparición de sus hijos. lideradas por Angélica Mendoza ―más conocida como Mamá Angélica―. el que. con Angélica Mendoza como primera presidenta. 43) La mención a Ayacucho en la cita anterior adquiere mayor sentido si se recuerda que fue una de las zonas más afectadas por la violencia. los transeúntes llegaron a llamarlas despectivamente “madres de terrucos” por la visión estereotipada de la mujer ayacuchana que tenían (Soto. pobrecita. se busca cuestionar los estereotipos paternalistas que tienden a encapsular a la víctima como mujer. la de miembros de organizaciones de derechos humanos y la de artistas cuyo trabajo estaba orientado a la construcción de una memoria colectiva acerca del CAI. 2014). al darle centralidad y una agencia activa a la mujer. hijas y esposos durante las décadas de los 80 y 90 haya sido determinante. Detenidos y Desaparecidos del Perú (ANFASEP). 2007). Así lo reconocieron Del Pino y Agüero (2014) al integrar los aportes de las personas entrevistadas: Este énfasis es fundamental en la contribución de Ayacucho al guion.

en su lucha por la ciudadanía. este es uno de los aspectos que se necesitan enfatizar en la propuesta museográfica del LUM: la capacidad de actuar sobre el entorno. se convirtió en una posibilidad para la elaboración de la pérdida también. . pues les otorga un lugar visible en el ejercicio de su ciudadanía. las personas afectadas continúan esperando conocer el paradero final de sus familiares. A 35 años de la primera desaparición registrada en nuestro país. adquirió protagonismo en la búsqueda de justicia. no como un(a) NN o desaparecido(a). en el Perú. en medio de la incertidumbre. lamentablemente. 2017. La lucha de cientos de mujeres. Fotografía original de C. con sus limitaciones. emulada en otras regiones del país. así como en el acompañamiento al proceso de duelo de sus socias. la subida en espiral desde el sótano hasta la terraza del Lugar de la Memoria nos lleva a experimentar la construcción de un presente distinto a partir de la resignificación del pasado. para. en la atención a niños y niñas en situación de orfandad por el CAI. recordarlos(as) como los seres humanos que fueron y siguen siendo en su memoria. incluso del reconocimiento y del respeto de su dolor. en la construcción de la memoria colectiva. Local institucional de ANFASEP en Huamanga (Ayacucho). Es decir. Esta visión va más allá de la victimización. Neyra. Desde lo más concreto del espacio físico. ha sido importante para crear un espacio conmemorativo de una de las etapas más duras de nuestra historia. Como señala Baraybar (2016). sin la posibilidad de participar de un ritual que contribuya al cierre del proceso. el duelo se ve interrumpido (CVR. 2003). 7 Figura 1. además de generar espacios que les permitan conmemorarlos(as). generar espacios reparadores que les permitieran continuar con sus vidas pese a la ausencia. la palabra búsqueda está asociada a exhumar. Por todo anterior. como aquellas que fundaron y aún hoy forman parte de ANFASEP. En realidad. modificar las circunstancias de vida personales y generar cambios sociales sin violencia que tuvieron distintos colectivos de mujeres durante y después del CAI. podemos afirmar que la labor de curaduría. Esta asociación. Sin un cuerpo al cual velar y del cual despedirse.

humanizar la muestra incluye considerar la perspectiva de ese proceso. incorporar escenarios anteriores y posteriores al CAI que den muestra de la forma de vida previa de miles de peruanos y peruanas. 2014). El CAI constituye una etapa dentro de un proceso histórico. cultural y económico más complejo. Finalmente. consideramos que limitar la exposición a la época más cruenta del conflicto no ofrece una mirada procesal. Sin embargo. 8 se abre un espacio para la resignificación de la historia personal también. político. la interculturalidad y la perspectiva de género. a partir de cuestionamientos como los presentados aquí. . Por tanto. Seguir pensando y repensando esta propuesta museográfica nos permitirá contribuir al debate sobre las políticas de reconocimiento. el acceso a la justicia y el ejercicio de la ciudadanía en el Perú. es decir. consideramos necesario. el respeto por los derechos humanos. así como de su capacidad y fortaleza para continuar con sus vidas (Del Pino & Agüero. social. la noción tan polémica de “víctima”. ampliar los alcances de la muestra permanente en cuanto a las distintas versiones recogidas.

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