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Adoración Eucarística

Jueves 22/02/2018
❖ Canción de inicio
❖ Del Evangelio de Mateo: “Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús
preguntó a sus discípulos: ¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién
dicen que es? Ellos le respondieron: unos dicen que es Juan el Bautista; otros,
Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas. Y ustedes, les preguntó, ¿quién
dicen que soy? (Palabra del Señor)
Frente al interrogante de Jesús todos tenemos la oportunidad de responderle.
Nadie puede quedar afuera. Es una pregunta personal que surge de la
iniciativa del Señor y debe hacer brotar una inmediata respuesta en nuestro
corazón. ¿Pertenecemos al grupo de aquellos que esperaban un mesías fuerte,
lleno de poder, que soluciona solamente nuestros problemas físicos y exteriores
o al grupo que opta por la debilidad de la cruz, la cual sana al hombre interior
y espiritualmente?

❖ Canción
❖ “Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
vivo. Y Jesús le dijo: feliz de ti, Simón hijo de Jonás, porque esto no te lo ha
revelado ni la carne ni la sangre, si no mi padre que está en el cielo. Y yo te digo:
ti eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no
prevalecerá contra ella. (Palabra del Señor)
El Papa Francisco nos resaltó claramente la necesidad de acercarnos a la
Iglesia, cuando el pasado 04 de enero un joven huérfano de Rumania le
preguntó: “¿de qué sirve ir a la iglesia?”, si al salir la persona vuelve a pecar.
Francisco le respondió: “si voy a la iglesia para simular de que soy una buena
persona, esto no sirve. Si voy a la iglesia porque me gusta escuchar la música o
porque me siento bien, no sirve. Sirve si al inicio, cuando entro a la iglesia
puedo decir: ‘Aquí estoy Señor. Tú me amas y yo soy pecador. Ten piedad de
nosotros”.
Finalmente, el Papa Francisco subrayó:
“No nos quedamos siempre iguales, sino que Dios nos ‘trabaja’. Dios trabaja
nuestro corazón y nosotros somos trabajados por Él como la arcilla en las
manos del artesano, y el amor de Dios toma el lugar de nuestro egoísmo”.

❖ Canción
❖ Mirar a Jesús es mirar a María. Si miramos al Señor en la cruz, no podemos
dejar de notar a su Madre la cual permaneció fiel hasta el final. Cerrando los
ojos del cuerpo, abramos los ojos del alma y meditemos con esta oración:
Para Vivir el Perdón

Ante las dudas sobre tí


respondiste con el perdón.

Ante la persecución
y las muchas murmuraciones
respondiste con el perdón.

Ante Ia insidia y la impia ofensa,


respondiste con el perdón.

Ante Ia infamia de Ia conspiración contra el Justo,


respondiste con el perdón.

Ante Ia traición y el dolor que conlleva,


respondiste con el perdón.

Madre de Ia Misericordia,
tu corazón bondadoso rebosa de clemencia,
por ello te imploro que me obtengas el perdón
por los muchos males que he hecho,
y también, iOh Madre!
enséñame a perdonar
como que ante tantos males que te hicieron,
hasta arrebatar de lado a tu divino Hijo,
siempre respondiste con el más
magnánimo perdón.
Amen.

❖ Canción a María