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Ensayo del libro ¡Pórtate bien!

El libro describe la técnica desarrollada por la autora para la sanación de nuestro


"niño interior" y los fundamentos teóricos que la soportan. Es un libro para la
superación personal. Sanación del "niño interior" es reconstruir, transformar,
sentir, encontrar, conocer, liberar, aliviar, clarificar, traspasar el dolor, extender la
conciencia de nosotros mismos, relacionar nuestra vida infantil con la actual para
de esta forma optimizar nuestra calidad de vida. Este libro trata temas como:
mandatos familiares, familia disfuncional, vergüenza tóxica, máscaras
encubridoras, crítico interior, proceso de sanación y nueva reparentalización.

En este trabajo nos cuestionamos las siguientes interrogantes: ¿A que nos


referimos a nuestro niño interior?¿Qué tanto nos repercuten en nuestra vida diaria
los mandatos de nuestros padres y sociedad?. ¿Qué tanta dependencia nos crean
los mandatos?. ¿Por qué podríamos decir que de adultos somos
codependientes?. ¿Vemos hoy día familias disfunsionales?. ¿Por qué decimos
que la vergüenza es algo que no se supera en la niñez ?. ¿Cuándo utilizamos
nuestras mascaras y porque?. ¿Qué diferencia podríamos encontrar en un niño
sano, un niño herido y un adulto internalizado o critico interior? ¿Qué proceso de
sanación se podría llevar para nuestro niño interior?. Y la pregunta fundamental de
este ensayo es ¿Qué tanto estoy perjudicando el niño interior de nuestros hijos?

A continuación se resolverán todas las inquietudes anteriormente mencionadas.

Me llama la atención la frase con la que empieza a bordar el tema la autora que
dice “…la niñez proporciona al niño su propia manera de ver, pensar y sentir…” ,
cuando estamos en la infancia se ve, se piensa y se siente de otra manera las
cosas, los niños no tienen preocupación alguna de las cosas que pasan a su
alrededor viven el día de hoy único, irrepetible, valioso en la vida de ellos, a ellos
no les da vergüenza de nada preguntan y preguntan hasta que les contesten lo
quieren saber, son tan curiosos, que eso los diferencia de los adultos.
Por otra parte podemos decir que el niño interior viene a ser ese niño que esta
dentro de nosotros que fue lastimado en nuestra niñez, que se nos reprimió para
no expresar lo que sentíamos, pensábamos y queríamos. Se nos decía que
debíamos de callarnos, que éramos malcriados si no obedecíamos a los patrones
que impone la sociedad. Es ese niño que no se le da la libertad de expresar los
sentimientos, fantasías, necesidades y en su edad adulta manifiesta todo lo
sucedido. Él o ella trasmitirá y volverá a repetir lo ocurrido en su niñez, sea que se
vuelva una persona codependiente, alcohólica, que le pegue a su esposa, que
solo trabaje y no preste atención a su familia, etc; por lo que es esencial que se
ponga en tratamiento para poder curar todas las heridas del pasado.

Vemos como los valores, tradiciones y costumbres intervienen en nuestro


crecimiento. ¿Porque?. Porque desde que somos niños nos empiezan a crear una
serie de ideas en la que se nos inculca que debemos de obedecer sin preguntar él
porque de las cosas a nuestros padres. Vemos como poco a poco se nos va
amoldando a lo que dice la sociedad para poder encajar en ella desde pequeños y
en la edad adulta la gente nos dice mas bien como te pareces a tu madre o tu
padre. Entonces lo mas importante es poder romper estos estereotipos que la
sociedad nos impone día a día, para ser nosotros mismos y no tener reproches a
la vida de porque nos comportamos de esa manera.

Es interesante ver como las palabras que les digamos a nuestros hijos los pueden
marcar para el resto de sus días generándoles culpa y vergüenza por inculcarles
lo que nos enseñaron a nosotros. Pongo el ejemplo de mi hija como he tratado de
poder romper esas amoldaduras que crearon en mi y lo que dicen es que por la
libertad que le doy será malcriada mas adelante y que los hijos en realidad no
agradecen nada. Entonces vemos como si se trata de cambiar estos estereotipos
o no entrar en ellos se es criticado y señalado por los demás.
Cuando observamos problemas en las parejas nunca se debe de echar la culpa a
alguno de la pareja, sino la relación viene a ser de dos y la responsabilidad es
compartida. Por lo que cada uno de los miembros de la familia debe de tratar de
cambiar y sanar su niño interno si está herido para que las cosas que nos
sucedieron en la niñez no nos perjudiquen en el matrimonio, pareja, familia o vida
personal.

Se presentan muchos casos donde el niño interno es herido, pero todos nos llevan
a la idea fundamental como lo menciona Garvich, M.

“… El modo en que nos trataron de niños, es el modo en que nosotros nos


tratamos a nosotros mismos durante el resto de nuestras vidas…”

Lo cual nos indica que la infancia es la etapa mas importante para podernos
desarrollar plenamente, si esta se ve interrumpida (abusada, criticada, exigida,
abandonada) será mayor el dolor que exista en cada uno de nosotros y mayor la
probabilidad de que lo hagamos en la edad adulta.

A lo que podemos decir que por las heridas causadas en la niñez nos hacen
pensar primero en los demás que en mi mismo, para no afrontar nuestras
necesidades, ponemos una mascara de que no nos sucede nada, que todo esta
muy bien, para que la gente no vea que estamos débiles o que nos sucede algo.
Aquí la parte que tiene mucha culpa de lo que nos sucede es la familia ya que nos
meten en la cabeza ideas como menciona Garvich, M.

“No seas egosita

Se siempre amable

Ayuda a la gente

Nunca hieras a los demás

Nunca digas que no


No menciones tus necesidades personales ni deseos, no es buena
educación hacerlo…”

O como ideas machistas que los hombres trabajan para satisfacer las necesidades
de la familia y las mujeres deben de quedarse en el hogar. O por el hecho de ser
la hermana (o) mayor se debe de hacer cargo de los otros hermanos.

A raíz de estos pensamientos vemos como las personas se hacen dependientes a


otras, sin importarles cuando les cueste cumplir con las tareas de los demás. Los
padres hacen que los mandatos sean transferidos e impuestos a nuestra
formación de generación a generación. Estos mandatos hacen que tengamos
miedo a desobedecer, crecemos con miedo y nos acostumbraron tanto a ser lo
que los demás quieren, que llega un momento en que no sabemos si lo que
pensamos y queremos es porque asi lo deseamos o por el contrario son
pensamientos de los demás.

Vemos que tanta influencia tiene nuestra niñez y saber que no todas las personas
le toman importancia a esta etapa de desarrollo de nuestros hijos. Vemos como si
desde nuestra infancia nos tratan mal, la madre agrediendo a sus hijos, el padre
alcohólico, la violencia familiar o que la madre o padre sea amante; pues todas
estas acciones las reflejaremos de adultos, por lo que hay que tener mucho
cuidado como educamos a nuestros hijos para que no sea lo mismo de cómo nos
educaron nuestros padres.

Otro ejemplo claro y que se da normalmente es cuando estamos con una pareja y
existe desconfianza, eso se traduce al miedo de que nos abandonen, que nos
cambien por otra persona y esto porque, muy simple es lo que hemos vivido, es lo
que nos han inculcado, por lo que es importante cambiar esta manera de pensar
tanto por el bien de nosotros mismos como de nuestros hijos ya que ellos no
tienen por que cargar con nuestras culpas, ni sufrimientos.

Como vemos para la sociedad lo mas importante es la familia, ya que es donde


crecemos, recibimos los valores, normas, estilos de comunicación, tradiciones,
costumbres y muchas otras cosas que influirán en nosotros.
Es muy normal encontrar familias disfunsionales ya que generalmente siempre
dicen no en mi familia no pasa nada, todo esta bien, hay agresión y frustración, y
generalmente les dicen a los hijos “ustedes no agradecen nada, y yo trabajo para
mantenerlos a ustedes”; y según la pareja los problemas son a causa de los hijos
cuando en realidad no es así, son problemas de ellos mismos y siempre sacan a
flote a los hijos como para ver a quien le echan la culpa.

No se debe de justificar el corregir a nuestros hijos con violencia, ya que ellos mas
adelante serán igual o peor de agresores. Existen otras maneras para enseñarles
el buen camino como lo es la comunicación, el dialogo, el poder darle libertad de
que exprese lo que piensa y siente, entre otras.

Ademas se tienen estereotipos dentro de cada familia como: el vago, el obediente,


el inteligente, el tonto, el rebelde, el obediente. A causa de estas comparaciones
los padres no se dan cuenta que van destruyendo tanto nuestro autoestima como
nuestra personalidad al estarnos comparando con otros individuos.

Por otra parte, la vergüenza viene a ser un sentimiento doloroso, humillante,


incomodo que se experimenta cuando vemos que una parte de nosotros es mala,
falsa, incompleta, inadecuada, cuando nos sentimos raros o malos de que solo
nosotros tenemos esa vergüenza, esto a causa de los parámetros que dicta la
sociedad. Perdemos la capacidad de sentir, pensar y ver.

Vemos como los golpes, los gritos, las ordenes, el abuso de autoridad, las
humillaciones van degradando al niño y va creando la vergüenza toxica. Esto
genera en la edad adulta timidez, personalidad agresiva, la imposibilidad de
comunicarse, de cuestionar, de preguntar. Cuanto mas hayan abusados de
nosotros, mas avergonzados nos sentiremos de nosotros mismo.

Todo lo anterior solo se supera en la edad adulta, al poder entender y tratar


nuestro niño interior, ya que tomamos conciencia de nuestras heridas y las causas
de las mismas, cuando aprendemos a escuchar a nuestro niño interno y a darle la
oportunidad de expresar sus deseos y necesidades, cuando en realidad ya no
somos dependientes de los demás sino que ahora si nos preocupamos por
nosotros mismos; lo cual nos ayudara a romper con esa cadena que fue trasmitida
de generación en generación.

Como se ha visto que tan importante es la influencia de la sociedad en nuestras


vidas, ya que si no se hace lo que la sociedad tipifica como correcto se corre el
riesgo de que seamos humillados, señalados, criticados, por lo que muchos
prefieren no opinar y hacerse que no escucharon nada para ser aceptados por la
sociedad.

Las mascaras son utilizadas solo para encajar en la sociedad, para ser aceptados,
para que nadie se de cuenta de lo que siento o pienso, para que vean lo que ellos
quieren ver cuando en realidad yo no quiero ser así. Entonces ¿Para que
aparentar si de todas maneras nunca se le queda bien a nadie?.

Que difícil es que las personas adultas cueste que entiendan a los niños, pues
nunca se les queda bien, siempre hay que darles y darles explicaciones como
comenta El Principito.

Vemos como desde que nacemos tenemos un niño sano, pero poco a poco la
familia lo va hiriendo y crea un adulto internalizado o critico interior. Vemos como
desde que estamos pequeños se nos limita a no arriesgarnos, a que no nos
hieran, a no expresar lo que sentimos, se nos encierra en una jaula y se debe de
hacer lo que la familia dice que es bueno para ellos.

Como sabemos el niño sano puede expresar lo que siente, piensa, juega, ríe,
puede trasmitir sus necesidades y deseos sin miedo a que sea tachado, humillado,
reprimido (nos dice lo que somos realmente). En cambio el niño herido viene a ser
todo lo contrario a lo anterior, vive avergonzado, reprimido, no expresa lo que
siente ni piensa, esta enojado, aburrido, adictivo, temeroso. A lo que nos referimos
al niño adulto internalizado viene a ser como nuestro principal enemigo que nos
critica, reprime por las cosas que no hemos hecho hasta el momento o nos inculca
miedo a perder las cosas para que nos de miedo y desfallezcamos de lo que
queremos.
Como se menciona anteriormente nuestro niño interior viene a ser ese niño que
esta dentro de nosotros que fue lastimado en nuestra niñez, que se nos reprimió
para no expresar lo que sentíamos, pensábamos y queríamos. El proceso de
sanación que se debería de llevar es de acuerdo a lo que cada persona paso en
su niñez. Lo principal es lo que piensa cada uno mismo y siente acerca de si
mismo es la base para comprendernos y comprender a los demás para poder
llevar un proceso de sanación.

Gracias a este proceso de sanación nos lleva a comprobar que tan descuidado
tenemos a nuestro niño interior. Para lo cual debemos de ir desaprendiendo lo
aprendido, cuestionar los mandatos para poder ver lo que realmente necesitamos
y queremos. Lo mas importante que se rescata de este proceso de sanación es
aceptarme y aceptar a los demás como son.

Y la pregunta fundamental de este ensayo es ¿Qué tanto estoy perjudicando el


niño interior de nuestros hijos?

Finalmente, queda en evidencia que la sociedad es la principal en principal en


intervenir en nuestro crecimiento y la culpable de que no seamos como queramos.
Ya que esto viene de generación en generación y debemos de quitar esa barrera
que existe para que nos podamos desarrollar como personas que somos sin
ataduras ni estereotipos.
Fuente consultada

Garvich, M. (2006). ¡Pórtate bien!: encuentro con nuestro niño interior. San
José, C.R: EDITORAMA.