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Lima, 14 de septiembre de 2010

Señor
CÉSAR ZUMAETA FLORES
Presidente
Congreso de la República
Presente.-

A nombre del Grupo de Incidencia en Derechos Humanos y Democracia de IPRODES,


me dirijo a usted en su condición de Presidente del Congreso de la República, en
relación al Proyecto de Ley Proyecto N° 4298/2010-PE presentado el día de ayer por el
Poder Ejecutivo, que plantea la derogatoria del Decreto Legislativo N° 1097, para cuya
discusión se ha convocado a sesión del Pleno del Congreso el día de hoy.

Conforme se desprende del texto de la iniciativa, el Poder Ejecutivo no había solicitado


autorización para dictar medidas relativas a los procesos judiciales por violación a los
derechos humanos, pero sin embargo el Congreso aprobó una ley que la incluía; en la
elaboración del Decreto Legislativo no se consultó a las instituciones jurídicas; una
“mala interpretación” de la norma puede llevar a una amnistía encubierta; y, resulta
pertinente derogarlo para evitar cualquier mal aprovechamiento.

Más allá de las razones expuestas por el Poder Ejecutivo, consideramos que el
Proyecto de Ley debe ser inmediatamente aprobado y, en consecuencia, el Decreto
Legislativo N° 1097 debe ser derogado, dispensándose la segunda votación. Entre
otras, por las siguientes razones:

1. El Poder Ejecutivo no solicitó autorización para legislar sobre la aplicación de normas


procesales por delitos que implican violación a los derechos humanos. Sin embargo, el
Congreso de la República la concedió vía Ley N° 29548.

2. El Congreso delegó facultades al Poder Ejecutivo para que legisle sobre normas
procesales en materia de violaciones a los derechos humanos exclusivamente respecto
a militares y policías: la Ley 29548, letra c, habla de “la dación de normas procesales y
penitenciarias relacionadas exclusivamente al personal militar y policial que ha sido
procesado o condenado por delitos que implican violación de derechos humanos”. Sin
embargo, el Decreto Legislativo N° 1097 arbitra una aplicación que comprende tanto a
los funcionarios públicos antes citados cuanto al personal civil involucrados en graves
violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad. Ha superado así la
materia expresamente delegada en la Ley autoritativa (artículo 104 de la Constitución)
y ha usurpado la facultad legislativa genérica (artículo 102, inciso 1, de la Constitución).

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3. El Decreto Legislativo N° 1097 fue elaborado en el Ministerio de Defensa, pese a que
regula materia procesal penal y, por lo tanto, correspondía hacerlo al Sector Justicia.

4. El Ministerio de Defensa se convirtió en juez y parte, toda vez que contrató a los
abogados que ejercen la defensa jurídica del personal castrense investigado o
procesado, de un lado, y elaboró las reformas legales que favorecen directamente a
sus patrocinados, de otro.

5. En la elaboración de su iniciativa, el Ministerio de Defensa consultó el texto del


Decreto Legislativo a los doctores César Nakazaki Servigón y Sergio Tapia, abogados
contratados para la defensa de los casos judiciales instaurados contra los efectivos
militares directamente beneficiados con la norma.

6. El Ministerio de Defensa no comunicó al Consejo de Ministros las consultas


realizadas a los abogados anteriormente indicados.

7. El Ministerio de Defensa no consultó la iniciativa con el Colegio de Abogados de


Lima y las facultades de Derecho de las universidades públicas y privadas.

8. Tras la aprobación de la iniciativa en el Consejo de Ministros se desconocía la


“Exposición de Motivos” que la acompañaba, tal como en su momento lo reconoció el
propio ministro de Justicia, Víctor García Toma, quien incluso llegó a señalar que
renunciaría al cargo si es que el Decreto Legislativo N° 1097 fuera enviado al Congreso
de la República para su revisión con la Exposición de Motivos elaborada en el
Ministerio de Defensa.

9. La Exposición de Motivos del Decreto Legislativo N° 1097, que fue colocada en la


página web del Ministerio de Justicia, encierra una propuesta “distinta” al articulado
de la norma (http://www.minjus.gob.pe/Exposición%20de%20motivo.pdf).

10. El Decreto Legislativo N° 1097 arbitra diversas fórmulas de cierre de las


investigaciones y los procesos penales instaurados contra los militares –y civiles-
acusados de asesinatos, tortura y desaparición forzada de personas (en su gran
mayoría, en contra de campesinos pobres) y, en verdad, estando a sus disposiciones y
los efectos que persigue, encubre una suerte de Ley de amnistía.

En nuestro pronunciamiento de fecha 3 de septiembre, no dudamos en calificar esta


norma de “amnistía encubierta”, tan grave como la promulgada en su momento por
Alberto Fujimori y más aún, puesto que se promulga en democracia
(http://entrepulposyjureles.blogspot.com/2010/09/comunicado-una-amnistia-
encubierta.html).

En igual sentido se han pronunciado diversas instituciones nacionales e


internacionales. Ayer mismo, el laureado escritor Mario Vargas Llosa, en su carta de
renuncia a la Comisión Encargada del Lugar de la Memoria, tilda al Decreto Legislativo
de “amnistía apenas disfrazada para beneficiar a buen número de personas vinculadas
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a la dictadura y condenadas o procesadas por crímenes contra los derechos humanos”
(http://entrepulposyjureles.blogspot.com/search/label/Vargas%20Llosa).

11. El Decreto Legislativo plantea que todas las violaciones a los derechos humanos
ocurridas entre 1980 y 2003 son delitos comunes y, por tanto, están sujetos a plazos
de prescripción (Primera disposición complementaria final). Ello pese a que la
imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad es una norma de jus cogens
(por lo menos desde el término de la segunda guerra mundial) y también ha sido
recogida por distintas sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos –la
misma que incluso dando un paso más adelante ha declarado que participan de dicha
calificación las graves violaciones a los derechos humanos-, los tribunales
internacionales ad hoc, tribunales constitucionales de países democráticos, cortes
supremas y tribunales locales.

Entre nosotros, la imprescriptibilidad de tales crímenes ha sido reconocida y aplicada


en múltiples oportunidades por el Tribunal Constitucional, la Corte Suprema y diversos
tribunales y juzgados nacionales. La sólida y justa sentencia contra Alberto Fujimori por
los crímenes de Barrios Altos y La Cantuta ratificó tal postura jurídica y democrática.

12. El Decreto Legislativo N° 1097 invoca la Convención sobre la imprescriptibilidad de


los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad, la reserva hecha por el
Estado peruano, y la sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente N°
00018-2009-PI/TC para sostener que en el Perú la imprescriptibilidad funciona a partir
de 2003 (Primera disposición complementaria final).

Ello no es así. La mencionada Convención –no lo olvidemos, promovida por la


comunidad internacional para enfrentar de manera seria determinados y
particularmente atroces crímenes- señala sin margen de interpretación alguno que los
crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles “cualquiera sea la fecha” de su
perpetración. Por lo demás, de conformidad con la Convención de Viena sobre el
Derecho de los Tratados, “todo tratado en vigor obliga a las partes y debe ser cumplido
por ellas de buena fe”; de allí que, cualquier reserva hecha por el Estado peruano que
desnaturaliza el objeto, el sentido y los alcances de la Convención sobre la
imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad se
considera no puesta y carece de efecto jurídico alguno.

Asimismo, de acuerdo con el Derecho internacional el Estado peruano no podrá


invocar las disposiciones del Decreto Legislativo N° 1097 como justificación del
incumplimiento de sus obligaciones derivadas de la suscripción de los tratados
internacionales

No es cierto tampoco que el Tribunal Constitucional haya declarado que la Convención


sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa
humanidad "surte efectos" desde noviembre de 2003. El máximo intérprete de la
Constitución en la sentencia recaída en el Expediente N° 00018-2009-PI/TC

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(Fundamento 15) se limita a declarar que tal Convención entró “en vigor” en
noviembre de 2003.

13. El Decreto Legislativo N° 1097 señala que todos los procesos que excedan el plazo
de 14 meses de instrucción serán sobreseidos, archivados (artículo 6). Es decir, además
de la inaceptable fórmula de la prescripción de las violaciones a los derechos humanos,
el Decreto Legislativo N° 1097 crea una nueva figura jurídica, la del sobreseimiento de
los procesos penales por exceso de plazo de la instrucción (en el Nuevo Código
Procesal Penal el sobreseimiento está previsto en relación a la falta o insuficiencia
probatoria). En cristiano, el cierre de los procesos penales seguidos contra los
militares, policías y civiles a quienes se imputa violaciones a los derechos humanos, en
los casos en los que la investigación penal sobrepase los 6 meses tratándose de causas
simples y los 14 meses tratándose de causas complejas (artículo 202 del Código de
Procedimientos penales).

Evidentemente, tomando en cuenta la lentitud con la que se administra la justicia en el


Perú, los problemas en el recojo del material probatorio producto muchas veces de la
no colaboración del Ministerio de Defensa y el estamento castrense en la entrega de la
información requerida, así como la actitud obstruccionista de los procesados, la
mayoría de las investigaciones penales seguidas contra los violadores a los derechos
humanos se encuentra en tal condición.

Esta disposición -aplicable únicamente a los casos de los violadores a los derechos
humanos- resulta inaceptable. En democracia, los crímenes deben ser investigados,
juzgados y -prueba mediante- sancionados con la pena establecida en la ley. Por ello
mismo, y adicionalmente por la atrocidad que su perpetración implica, la dignidad de
las víctimas y la necesidad de justicia que la comunidad civilizada reclama, en
democracia, las violaciones a los derechos humanos, del presente y del pasado, deben
ser especialmente investigados, juzgados y -prueba mediante- sancionados (artículos
1.1, 8 y 25 de la Convención Americana).

Y, no está demás recordarlo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso


Barrios Altos contra Perú ha establecido que, “son inadmisibles las disposiciones de
amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de
responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables
de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las
ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas
ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho
Internacional de los Derechos Humanos” (Caso Barrios Altos vs. Perú, párrafo 41). Por
cierto, la doctrina de nuestro tribunal Constitucional señala que las sentencias de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos son vinculantes para todos los poderes
públicos (Exp. Nº 00007-2007-PI/TC, Fundamento 36).

Evidentemente habría que propender a una rápida y expeditiva tramitación de la


instrucción penal, pero bajo ninguna circunstancia su demora puede traducirse en la
práctica exoneración de responsabilidad de los militares, policías y civiles a quienes –
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no lo olvidemos- se imputa gravísimos actos en contra del género humano. Por lo
demás, como ha afirmado Human Rights Watch, “las obligaciones jurídicas
internacionales asumidas por Perú, que exigen investigar y juzgar de manera imparcial
violaciones graves de derechos humanos, no deberían cercenar el derecho a un juicio
justo de los acusados… Sin embargo, el interés de la sociedad en juzgar violaciones
graves de derechos humanos, que a menudo responden a motivaciones complejas y de
carácter político, debe ser satisfecho de un modo que asegure tanto el deber de juzgar
como los derechos de los acusados”
(http://derechoshumanos.pe/2010/09/10/human-rights-watch-peru-debe-modificar-
decretos-sobre-juicios-por-abusos-militares-y-policiales).

14. El Decreto Legislativo N° 1097 incorpora otro tipo de disposiciones que igualmente
nos merecen serias críticas. Una de ellas pretende que todos los militares, policías y
civiles afronten sus procesos por violaciones a los derechos humanos en condiciones
de libertad (es decir, en casa o al cuidado de la institución militar o policial) y no en
situación de detención (artículo 3).

¿Militares procesados en libertad y al cuidado de su entidad castrense? Ello nos


recuerda el caso de Martin Rivas y los miembros del destacamento colina en la época
de Fujimori. Por lo demás, ¿dónde los van a cuidar?, ¿en sus casas, en la Villa Militar,
en el casino o en el club de invierno?

El Decreto Legislativo N° 1097 también orienta a los jueces a variar las órdenes de
detención en contra de los militares, policías y civiles prófugos y darles libertad a
cambio de una caución económica o fianza, que podrá ser entregada por la institución
militar o policial a la que pertenecen (artículo 4). Esto es prácticamente un premio a
quienes por años han evadido la acción de la justicia.

El Decreto Legislativo 1097 ordena a los jueces levantar de oficio los impedimentos de
salida del país dictados contra los militares, policías y civiles a quienes se procesa por
violaciones a los derechos humanos, al cumplirse los 8 meses de su vigencia (artículo
5). Igualmente, esto es prácticamente una invitación a la fuga.

15. El Decreto Legislativo N° 1097, de amnistía encubierta, impedirá la investigación, el


juzgamiento y la sanción de las violaciones a los derechos humanos perpetrados en el
pasado. De aplicarse, quedarán en la impunidad crímenes como el de Umasi, en el que
25 niñas y niños, con menos de catorce años y vistiendo uniformes escolares fueron
asesinados por el Ejército y enterrados en fosas comunes (octubre de 1983); y el de
Putis, en el que fueron asesinados más de 40 menores de edad por miembros del
ejército (diciembre de 1984).

En verdad, la búsqueda de impunidad para graves violaciones de derechos ha sido una


constante durante este periodo de Gobierno y tiene que ver con la alianza de ciertos
sectores en él, con grupos fujimoristas y otros fuertemente conservadores
relacionados con sectores militares no democráticos. Intentos abiertos y soterrados
por conseguir normas que garanticen la impunidad se han dado repetidas veces, desde
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proyectos de amnistía impulsados desde el Poder Ejecutivo y el Congreso, hasta
presiones y lobby para conseguir indultos y conmutación de penas.

16. La comunidad de derechos humanos, a nivel nacional


(http://entrepulposyjureles.blogspot.com/2010/09/cndh-exige-derogatoria-de-los-
dl.html) e internacional (http://entrepulposyjureles.blogspot.com/2010/09/carta-de-
wola-al-presidente-garcia.html), la Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(http://derechoshumanos.pe/2010/09/10/cidh-expresa-preocupacion-por-decreto-
1097-en-peru-2), el Relator de Naciones Unidas para la promoción de los derechos
fundamentales en el combate al terrorismo
(http://derechoshumanos.pe/2010/09/09/relator-onu-expresa-que-decretos-daran-
pie-a-violaciones-del-derecho-internacional), la Defensoría del Pueblo
(http://entrepulposyjureles.blogspot.com/2010/09/defensoria-del-pueblo-sobre-dl-
1097.html), la Conferencia Episcopal Peruana, los familiares de las víctimas de
violaciones a los derechos humanos, entre otros, han coincidido en señalar su
oposición al mencionado Decreto Legislativo.

17. Es evidente que de no procederse a la derogatoria del Decreto Legislativo N° 1097


el Estado peruano renunciará a la verdad (derecho reconocido por el Tribunal
Constitucional) y a la justicia en los casos de violaciones a los derechos humanos,
pisoteará la dignidad de las víctimas, premiará a los criminales y, en suma, debilitará la
democracia y despreciará la normatividad internacional democrática –desarrollada
como consecuencia de los horrores del nazismo y el estalinismo- y a los organismos
encargados de vigilar su cumplimiento.

18. Invocamos al Congreso de la República a actuar en defensa de la Constitución, los


tratados internacionales, la democracia y los derechos humanos que constituyen uno
de sus principales sustentos. La judicialización de los crímenes perpetrados es parte
irrenunciable de la consolidación democrática de nuestro país, como lo es la condena
sin atenuantes del terrorismo, porque no se puede construir una sociedad pacífica y
reconciliada en base a la injusticia y la impunidad. La judicialización es una necesidad
de la sociedad, pero a la vez es una obligación del Estado que se debe necesariamente
cumplir.

Por ello, a nombre del Grupo de Incidencia en Derechos Humanos y Democracia de


IPRODES exhortamos a la representación nacional a aprobar el Proyecto N°
4298/2010-PE, que plantea la derogatoria del Decreto Legislativo N° 1097.

Atentamente,

Ronald Gamarra Herrera


Director
Grupo de Incidencia en Derechos Humanos y Democracia
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