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lN'l'R( )lrt r(;( il( )N fiAt't't'Ut,() I

trian r¡rás l¿us clifL.rcnt:iius qtre lirs sc:rnejanzas. l,lslt. lillro ¡rrtvilt.gia
los elementos conlunes más que las dif'erenr:i¿rs rraciorr:tles, y,
MODERNIDAD E IDEOLOGH
aunque está consciente de la importancia de estas riltilnas, enfirca
las identidades nacionales del área en su relación común con los
"otros" europeos y norteamericanos. Esto deja fuera de este libro
una pa.rte importante de la problemática de la identidad en Amé-
rica Latina, pero es una opción necesaria si se quiere limitar
razonablemente el campo de la discusión y, al mismo tiempo,
ampliar su interés más allá de alguna nación determinada.
El libro cierra el último capítulo con una crítica al postmo.
dernismo en el contexto de un análisis más detallado de la crisis
¿Qué es la modernidad?
de la modernidad. El argumento principal es que, si bien esta
crisis no es terminal ni conduce a una etapa postmoderna total-
mente nueva, de todos modos ha surgido una nueva forma de En gran medida, las tres corrientes de pensamignto clásico
sentir, una manera particular de viür el mundo que ha dado más importantes dentro de la sociología, aqgellas reprel_el!?-
origen a la idea misma de postmodernidad. Este nuevo modo de $as por el pensamiento de Marx, Durkheim y Webgl gglq!,itg_
sentir se relaciona con que Ia sociedad contemporánea está so- yel esfuerzos importantes de comprensión del fenómeno de
metida a procesos de cambio cadavez más acelerados y al impac- ia modernidad. Cada una destacó un ángulo distinto. Pari
to creciente de los medios de comunicación. Se ha producido Marx lo que está en la base de la modernidad es el surgimien-
una verdadera explosión y proliferación general de imágenes elec- io del capitalismo y de la burguesía revolucionaria, que lleván
trónicas, informaciones y üsiones del mundo que tornan a la a una expansión sin precedentes de las fuerzas productivas y a
sociedad más compleja y caótica, más difícil de entender. Pero el la creación de un mercado mundial. El contenido de las trans-
hecho que esto es así no debe confundirse con la superación formaciones que la modernidad ha producido se traducen en
definitir,a de la modernidad. lollqgrgr de Ia burguesía revolucionaria que, al decir de Marx,
El libro sostiene que América Latina esrá profundamente puso fin a todas las relaciones idílicas, patriarcales y feudales,
afectada por la modernidad y los procesos de globalización. que substituyó las relaciones personales feudales por el néio
No se trata de que nuestra modernidad sea una mera copia de del dinero, que ahogó los fervores religiosos, los entusiasmos
Europa y los Estados Unidos. Tiene sus problemas específicos caballerescos y los sentimentalismos filisteos con el agua de
y sus contradicciones propias, es una modernidad precaria y los cálculos egoístas, que resolüó el valor de la persona en el
periférica. Pero no debe olvidarse que también los países más valor de cambio, que en lugar de las numerosas libertades
modernos y desarrollados tienen problemas serios y están le- reconocidas públicamente estableció la libertad de comercio,
jos de constituir utopías en relación a América Latina. Los que despojó de su halo a todas las ocupaciones honorables,
problemas y contradicciones que experimenta nuestra región que arrancó de la familia su velo sentimental y que no puede
no son necesariamente una expresión del fracaso de la mo- viür sin revolucionar constantemente los instrumentos de
dernidad, sino una expresión de nuestra modernidad periférica, producción.r
son nuestra manera específica de estar en la modernidad. Durkheim atacó el problema desde otro ángulo, siguiendo
fundámentalmente las ideas de Saint-Simon sobre el sistema

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t\4( )nl,rRNiltAD, I(AZ('N t': ilt¡tN t il)Al, ¡:N AMt,:Rt( lA ¡,4 ilNA M( ,l[,:RNlt)Al) l: llr¡i( I.(x¡lA

irrclustrial. Aunc¡uc el ptrnto <le particla t:s igrral (¡r(. cn M¿rrx, t('('tlr¡'ir iuk¡rrit'r't'rt cariu:tt'rísticas rinit:¿ts. Sin ernbargo, lo c¡rte
la sociedad f'eudal, Durkheim destaca lnucho nrcn()s cl srrr¡¡i- r'¿rr'¿rclt'riz¿r la rn<lclt'rniclard por sobre t<ldo es la racionalización
mient<¡ de la burguesía como nueva clase revolucionaria y casi qr¡(! IX.r'r(!lrir lils organizaciones humanas constituyendo las bu-
no se refiere al capitalismo como el nuevo modo de produc- ror:raci¿rs:
ción implementado por ella. El impulso fundamental de la
modernidad es más bien el industrialismo acompañado de las ningún país, ninguna época ha experimentado nunca,
¡¡1gv¿1s fuel4as científicas. Estos dos elementos no sólo logra- en el mismo sentido que el Occidente moderno, la abso-
ron destruir el orden feudal sino que además, bajo su influen- luta y completa dependencia de toda su existencia, de las
cia, un nuevo orden social comenzó lentamente a surgir en el condiciones económicas, técnicas y políticas de su vida,
seno de la sociedad antigua.2 Este nuevo orden tiene la venta- de una organización especialmente entrenada de buró-
ja sobre el anterior de ser pacífico y no militar; promover la cratas.5
industria que ofrece a las naciones medios para llegar a ser
ricas y poderosas y reemplazar las enseñanzas de los sacerdo- Cada una de estas tres versiones aporta una comprensión
tes por la superioridad demostrada de las proposiciones cien- de aspectos cruciales de la modernidad, pero fundamental-
tíficas. Como alalarga ninguna sociedad puede ser estable si mente nos muestran que la modernidad es un fenómeno com-
contiene elementos contradictorios e incoherentes, Durkheim plejo y multidimensional que requiere ser abordado desde
pensaba que "las sociedades modernas sólo conseguirán un varios ángulos. De allí que además de industrialismo, capitalis-
_e_quilibrio completo cuando se organicen puramente sobre mo y racionalización, sea necesario agregar otras dimensio-
una base industrial".3 nes. El término "moderno" puede definirse también como ,.,)
En la obra clásica de Max Weber, la modernidad aparece una forma de autoconsciencia, como un modo específico de
-
en estrecha asociación con los procesos de racionalización / vida y_como una experiencia vital. Por un lado, ha sido fre-
desencantamiento del mundo. Estos procesos implican "quc cuentemente usado para expresar la consciencia de una épo-
no hay fuerzas misteriosas incalculables que entren a jugar, ca que se considera nueva en relación a un pasado antiguo e
rtalqr. uno puede, en principio, dominar todas las cosas por inmóüI. Lo moderno no respeta su propio pasado y se mira a
*medio del cálculo. Esto significa que el mundo se ha desen- sí mismo como el resultado de una transición de lo tradicio-
iantado. Uno ya no necesita más el recurso a los medios mági- nal a lo nuevo. !a edad moderna se define a sí misma como el
cos para dominar o implorar a los espíritus, como lo hacía el Ieino de la razón y de la racionalidad, que han desplazado ala
salvaje, para quien tales poderes misteriosos existían".4 S_in religión, a los prejuicios y supersticiones, a las costumtrres
embargo, los procesos de racionalización y desencantamiento iradicionales. De allí nace en ella un sentimiento poderoso de
e!?! concebidos por Weber como fenómenos milenarios en la confianza en sí misma, de superioridad tanto con respecto al
historia de la humanidad y no sólo como ocurrencias iípicas pasado como con respecto a otras sociedades donde todavía
de Occidente. Por lo tanto, la pregunta sobre su relacién con no ha llegado. Esta fe en sus principios y en la superioridad de
la modernidad era para Webe. -á, específica y tenía que ver su propio modo de üda, de acuerdo con Bauman, lleva a la
con una forma especial de racionalización que sólo se había elite intelectual europea a considerarse un punto de referen-
dado en Occidente con valor y significado universálés. Por cia para la interpretación de la historia, medida de otras
.rt", W.¡.r admite que sólo en Occidente se da la ciencia que formas de vida que parecen inmaduras, incompletas, subdesa-
reconocemos como válida y que también allí el arte y la arqui- rrolladas o inferiores.6

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Mottl,:RNil)At), l{AZ(,N ¡: il)t,:Nil¡tA¡) t,:N AMl,:R¡(lA t,At.tNA M0ttt:RNil)At) t,: il )t.:( )1,( x ;tA

Sitl elltbargo, cl gratlo clt: ¿rutt¡r:oncicnci:¡ <lc lir nrr¡rlt,r'lri- (¡r(. un¿r rlt'l¿n ('¿uir('l(ft'Ísti<'¿us lilosrilir:ius ¡rrin<:i¡rak:s rlc la moderni-
dad no se adquiere de súbito sino que va evolucionanrkr hist.'- tl¡t¡l cs rlrur siltiir irl scr lrr¡nran() (]n cl centro del mund<1, lo erige
ricamente. Berman ha distinguido tres fáses en la hist,ria cle cn l¿r rncclirl¿r ck: t<lda"s las cosas, en contra de la üsión del mundo
la modernidad.T Desde principios del siglo XVI hasta el final lerrcéntric¿r qtre prevalecía en la Edad Media. El ser humano pasó
del siglo X\11I, los niveles de conciencia son bajos. Aunque a $er "cl sujcto", la base de todo conocimiento, el señor de todas
los primeros escritos que muestran una conciencia acerca d.e lar cosas, el punto de referencia necesario de todo lo que sucede.
la modernidad como algo nuevo en oposición ara sociedad El mrrndo deja de ser el orden creado por Dios y pas,a a ser
feudal comienzan muy temprano, por ejemplo en la obra de
"naturaleza", con una lógica propia y autónoma qrre ei sqjétó
Maquiavello, Rousseau, Bacon y Descartes, en general estos debe controlar. De allí el interés de los filósofos ilustrados por
autores todavía luchan por encontrar el vocabulario adecuado desarrollar la ciencia y la razón de acuerdo a su lógica interna,
y por expresar una realidad que aún no comprenden plena_ liberada de la tutela religiosa. De allí también su confianza e
mente. L1 sggunda fase, a partir de la ola revolucionaria de interés en una educación secularizada y autónoma que actúe
fines del siglo dieciocho, cubre todo el siglo diecinueve. En como agente difusor y trasmisor de la ciencia, la moral y el arte.
este período el público comparte la experiencia de üür una Un segundo tipo de discontinuidad esrá dado por el ace-
época nueva y revolucionaria. La idea de modernidad recibe leradó ritmo de cambio que caracteriza a las sociedádéi mo-
su formulación definitiva a partir del discurso ilustrado del á"rnu., lo que en parte resulta de la separación del espacio y
siglo dieciocho,8 que destaca las ideas de ciencia, progreso y el tiempo y en parte también del desarrollo autónorno de la
razón. El mundo medieval poseía una visión del mundo reli- ciencia, el arte y el derecho. Un tercer aspecto novedoso es el
giosa y metafísica de carácter unificado, ámbito ampliado de los procesos de cambio: la modernidad
eu€ expresaba una
racionalidad objetiva. La modernidad curtural que trae la Ilus- acelera el proceso de interconexión entre diferentes áreas del
tración, por el contrario, es un intento por desárroilar la cien- mundo y por eso los procesos de cambio tienden a ser globa-
_cj?,la moral y el arte como tres esferas autónomas de acuerdo les. Por g,l!!ryo, las instituciones típicas de la modernidad son
a su lógica interna.e Habermas sosriene que Hegel fue el pri- g1rybién, gspgq_rficas y :l111rntas. Podemos enumerar las siguien-
mer filósofo que desarrolló un concepto claro de modernidad tes: en lo político, el surgimiento de las naciones-estado y de
en cuanto habló de ella, en un contexto histórico, como d.e formas democráticas de gobierno; en 1o económico, la forma-
una edad nueva.lO La tercera fase, en el siglo XX, presencia la ción de la economía capitalista mundial, el surgimiento de la
_expansión de los procesos modernizadores a todo el mundo, industrialización y de los mercados y el crecimiento de las
con el consecuente desarrollo de una conciencia universal grandes organizaciohes y sistemas burocráticos de administra-
acerca de la modernidad. ción; en lo social, la formación de clases y el surgimiento de la
!91g!ryrlado, el concepro de modernidad se refiere también división avanzada del trabajo, / eri lo cultural, el surgimiento
a un modo de üda y de organizaciónsocial que surge en Europa de la educación universalizada y de una cultura secular y de
.t rigt" XM y r. .*purrd". subsecuent.-.nr. porioao J -.rr- masas crecientemente controlada por los medios de comuni-
"n Este modo ¿á
do.ll vi¿a combina la democraciacon el industria- cación.12
lismo, la educación generalizada con la cultura de masas, los No debe creerse, sin embargo, que todas estas áreas de
mercados con las grandes organizaciones burocráticas. Esta edad discontinuidad manifestadas en nuevas instituciones y prácti-
-nue\a, de:rominada modernidad, tiene algrnas discontinuidades cas sociales fueron establecidas de una vez en un movimiento
fundamentales con el pasado. Hay que señalar en primer lugar general avasallador y simultáneo en todos los frentes. Siguien-

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M()t)l:RNilrAt), RAZ()N l: ll)t,tN'ilt)A¡) t,tN AMI'tRt(lA I^t'tNA M('lt¡tRNll)Alt ll ll)!:(,1,( x ¡lA

do a Wagncr, es muy irnportalttc distingtrir cntl'(: r:l prrlyt:t:to cottt¡lletttcnt.¿t r:or¡ la t:xgrr:t'it:ttt:iit nt:gativa tlc la dcstrucciórl
de la modernidad en cuanto discurso organizado qtre establc- reilt:r'arla tlt: ntt¡t:ht¡s logros clcl clesarr<lllo por las cada vez
ge un verdadero imaginario de la modernidad y las prácticas r¡rás li'ccuentes y prolundas crisis del capitalismo. Por un lado
sociales e instituciones modernas que cada sociedad ha logra- Marx celcbra en lbrma apasionada y entusiasta la labor de la
do realmente implemeltar y desarrollar. Sin duda el discurso burgrresía modernizante como fierza renovadora que no pue-
de la modernidad ha sido siempre rrlás avanzado y completo dc vivir sin revolucionar constantemente la producción, las
que su práctica e institucionalización en sociedades concretas. relaciones sociales y las ideas favoreciendo así el cambio per-
Como dice Wagner "la 'modernidad', por decirlo así, tenía manente y el impulso al desarrollo, En frases ya famosas, nos
muy pocos ciudadanos en 1800, no muchos en 1900, y aún dice que todas las relaciones e ideas veneradas durante siglos
hoy día es difícilmente la palabra correcta para caracterizar son abandonadas, las nuevas quedan obsoletas antes de osifi-
muchas prácticas corrientes". 13 carse, todo lo que es sólido se evapora en el aire, todo lo
Pero la modernidad es también una experiencia vital.l4 sagrado es profanado.ls _Pero por otro lado son esas mismas
El surgimiento de la modernidad se asocia con una experien- fuerzas del cambio las que atr'errazarr con destruir el sistema:
cia de movilidad y cambio social, con un sentido de lo dinámi- "toda esta sociedad burguesa moderna... que ha hecho sutgii
co y contingente. La modernidad expresa, por un lado, una potentes medios de producción y de cambio, se asemeja al
conciencia aguda de 1o efímero y transitorio, de lo contingen- mago que ya no es capaz de dominar las potencias infernales
te y fragmentario.I5 La edad moderna no solo rompe brusca- que ha desencadenado con sus conjuros".le
mente con el pasado sino que se caracteriza por un proceso La imagen del mago evoca tanto el sentido maravilloso
interno permanente de rupturas y fragmentaciones. Por otro de sus poderes y potencialidades como el terror a un mundo
ludo, ¡i1, gmbargo, la modernidad encuentra en la razÁrn y la demónico que se melve incontrolable. Es esta idea la que está
ciencia un sentido de lo universal y lo necesario.lG El énfasis detrás de esa dualidad de la modernidad que, al decir de
simultáneo en el cambio y en la ciencia se manifiesta en lo Berman, "nos promete aventura, poden, alegría, crecimiento,
que García Canclini llama el proyecto renovador de la moder- transformación de nosotros mismos y del mundo y, al mismo
nidad: "la persecución de un mejoramiento e innovación in- tiempo, nos amenaza corr destruir todo lo que tenemos, todo
cesantes propios de una relación con la naturalezay la sociedad 1o que sabemos, todo lo que somos".20 Esta ambiguedad fun-
liberada de toda prescripción sagrada sobre cómo debe ser el damental de la modernidad adquiere importancia con Marx.
mundo".l7 *La, s¡periencia ütal de lo efímero y de lo contin- La rebelión de las fuerzas productivas desemboca en crisis
-gente
se agudiza en períodos de aceleración del cambio y de p.iiOai.ur que crecientemente amenazan la existencia de la
gtttlqrt" el punqo que la realidad puede empezar a vivirse sociedad burguesa. Y en esas crisis, son destruidos muchos de
como caos y que sentimientos de desorientación y fragmenta- los productos y de las fuerzas productivas mismas. De allí que
ción se apoderan de los indiüduos. Estos sentimientos, fruto Berman sostenga que en el Manifi.esto ComunistaMarx estable-
de una radicalización y exacerbación de la experiencia vital de ce la polaridad que va a animar y dar forma a la cultura del
la modernidad, llevan a que algunos autores planteen el surgi- modernismo en el siglo venidero:
miento de la postmodernidad.
En primera instancia con Marx, sin embargo, la visión de el tema de los deseos e impulsos insaciables, la revolu-
la modernidad se torna más compleja y crítica. Para é1, la ción permanente, el desarrollo infinito, la perpetua cÍea-
exoeriencia pos-itiva del cambio y el desarrollo constante se ción y renovación en cada esfera de la üda; y su antítesis

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l\4( ,l)l:RNil)At), RAZ( rN t,: il rt,:N',t'¡tr^t] t,tN AMt,ll{t( :A t.A ilNA t\,t( )tI,IRNilr^t, t,: il)t,t( )t,( x ¡¡A

radical, el tclna del nihilisnro, la rlcstl't¡t:t:itill ins¿rr:iablt:. rl¡¡ t'ott lttgitlt's y r'(!('u¡'rcnci¿rs natrrr¿rlcs. [,¿r invcncirill dcl rc-
el aniquilamiento y consumo de la vida, el corazrin clc la krj, y srr t'x¡rlrrsitirr rlrrr'¿rntc t:l siglo XVIII, perrnitiri la separa-
oscuridad, el horror. Marx muestra cómo ambas posibili- cirirr rlt'l tit:rtrpo tlt:l cspaci<1. El tiempo perdió su contenido
dades humanas están infundidas en la vida de cada hom- cspaciitl. (l<¡rr el espacio sucedió a continuación algo similar:
bre moderno por los impulsos y presiones de la economía s<l scpar<i del lugar. [,a modernidad crecientemente desconec-
burguesa.2l ta al espacir¡ del lugar al promover las relaciones con otros
¿tt¡scntes, situados a gran distancia de cualquier interacción
.El discurso de la modernidad está influido fundamental- cara a cara. El espacio se hace independiente de los lugares o
nlgn-le por las ideas de libertad y autonomía individual en regiones particulares. La separación de tiempo y espacio y su
todur las esferas de la üda. Libertad y subjetiüdad son para c<rnstitución en dimensiones vacías y estandar\zadas es muy
Hegel la base misma de la modernidad, y por eso puede decir importante en dos fenómenos típicos de la modernidad: pri-
que o'el principio del mundo moderno es la libertad de la mero, la desarticulación (desencajamiento)28 de las actiüda-
subjetividad".22 La libertad aparece como un derecho huma- des sociales de sus particularidades de contexto y presencia;
no básico e inalienable. En el nivel económico significa la segundo, la creación de organizaciones racionalizadas como
posibilidad de perseguir los intereses propios dentro de un el estado moderno que conectan lo local y lo global.
mercado libre; en el nivel político significa la posibilidad de Segundo, el desarrollo de mecanismos de desarticulación.
participación de cada indiüduo con iguales derechos en la Por desarticulación o desencaja-iénto se entiende la sep-ara-
formación de la voluntad política; en el nivel privado implica ción de las relaciones sociales de los contextos locales de inte-
una autonomía ética y la posibilidad de autorrealización.23 Sin racción y su reestructuración en contextos de tiempo-espacio
embargo, gomo advierte Wagner, este énfasis en la liberád indefinidos.2e La creación de medios simbólicos como el dine-
qubjetiva va acompañado, y está ürtualmente limitado, por el ro y de los sisiemas expertos son ejemplos de mecanismos de
reconocimiento de fines colectivos, del bien común, de valo- desencajamiento. El dinero permite las lransacciones entre
res que existen antes que el individuo. Esta es otra de las agentes separados por el tiempo y el espacio. En sociedades
fuentes de la ambigüedad en que la modernidad se mueve-2a premodernas, el dinero existió en la forma material de mone-
Touraine, por su lado, piensa que durante mucho tiempo la das, pero en las sociedades modernas se ha independizado de
modernidad se definió primordialmente en función de la ra- su forma material de representación y adopta la forma de
zón instrumental, la ciencia y la técnica y que esta otra dimen- pura información que se guarda como números en un com-
sión de subjetividad, libertad y creatividad ha estado oculta y putador. Los sistemas expertos son sistemas técnicos o profe-
subordinada a pesar de ser la mitad de una idea completa de sionales complejos que sostienen áreas enormes de nuestra
la modernidad.2s De allí que el objetivo de su crítica sea "desli- vida en forma continua, aunque no los entendamos bien: que
gar la modernidad de una tradición histórica que la ha reduci- la casa no se va a caer, que el auto va a caminar, que la luz se
do a la racionalización, e introducir el tema del sujeto personal va a encender, etc. Tanto los medios simbólicos como los
y de la subjetivaci ón" .26 sistemas expertos .ortfianza o fe, no Lanto en personas
Giddens ha analizado 3 fuentes importantes del dinamis-
"*ig"n
determinadas como en capacidades abstractas que todos valo-
-o ¿. lá modernidad,.2T Primero, la separación de tiempo y ran. Los sistemas .*p.rto. y los medios simbólicos son meca-
.tpu.io. Un las sociedades premodernas .l ti.-po estaba siem- nismos de desarticulación, porque separan las relaciones
pre vinculado con el espacio. La hora del día estaba conecta- sociales de la inmediatez del contexto y garantizan ciertas ex-

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M( ¡t)tr,RNlt rAl ), RAZ( )N ll I l)llN'.l'll l^l, l:N AMI'lRll lA I
^'¡'lNA

pcctativas a travós dcl tiempo y cl cs¡ritcio c¡ttc st: lt¿ttt tlist¿ttt- Mocle rniclacl y ¡;lobalizaciírn
ciado.
Tercero, la apropiación reflexiva del conocimient<>. Has-
Al h¿rlll¡rr discotltitruidades entre la modernidad y siste-
tlc l¿u
ta cierto punto, la reflexividad es un rasgo de toda acción
nras alltcrio¡cs, lncncionamos que los Procesos de cambio ten-
humana; pero en sociedades premodernas se ejerce funda-
mentalmente en relación con la tradición: toda acción debe
dían a ser ¡¡lobales. Se puede decir que la modernidad es
i¡rherentemént. globulizante en cuanto sus procesos sociales
situarse en cierta continuidad con el pasado, con el modo
tipic.s operan más y más a escala internacional, integrando y
tradicional de hacer las cosas que tiene un valor social. !,n la
c<lnectando comunidades locales y organizaciones en nuevas
sociedad moderna la reflexividad se introduce en la base mis-
el hecho que combinaciones de espacio y tiempo. El mundo se torna y se
1na de reproducción del sistema y consiste en éxperimenta más interconectado.32 El proceso de globalilación
"las prácticas sociales son examinadas y reformadas de conti-
qe iefierq a ta ln1,g¡¡ilqglog q91?!-ryl4iot9s socilleg universa-
nuo a la luz de información nueva acerca de esas mismas iáttintas localidades de tal manera qrre !o qye
i¿r q";
prácticas, alterando así constitutivamente su carácter".30 P¡n- ""é"
iucede en una localida4 está afgc!4do por sucesos que ocurren
samiento y acción eslán siempre referidos el uno al otro- Esta
muy lejos y viceveriá.33 Asi, por ejemplo, el colapso del comunis-
es una de las razones por las que la sociedad moderna no deja
mo en-Europa del Este y la disolución de la unión soviética no
de cambiar: las prácticas sociales se revisan sistemáticamente a
solo quebraron el mundo bipolar que dominó la escena inter-
la luz de nuevos conocimientos sobre esas prácticas, sin una
nacional de la postguerra, sino que también han afectado pro-
necesaria relación con el pasado o la tradición. I a moderni-
fundamente la política interna de Alemania, Estados Unidos y
dad se constituye así a través de conocimiento aplicado de
América Latina. El nivel de las tasas de interés alemanas afecta
modo reflexivo.
de manera decisiva el valor de la libra esterlina en NuevaYork y
Gi{4qtt argumenta que la sociologíajuega un papel central
gn !a ¡eflexiüdad de la vida social moderna, un papel aun más Tokio. El acuerdo de libre comercio entre los Estados Unidos,
Canadáy México ha sido determinante para la estrategia inter-
central que el de las ciencias naturales. Es cierto que para la
nacional política y económica chilena, y así sucesivamente' En
Ilustración las ciencias de la naflrraleza constituyeron el paradig-
todas puti.r del mundo, lo que sucede en un rincón afectala
ma del ejercicio de la razón y, por lo tanto, fueron consideradas
situación en otro lejano rincón en un tiempo brevísimo'
como lo más característico de la modernidad. Se suponía que existr{9 por mucho
ellas proporcionaban certezas racionales frente a las divagaciones _Lu glqlSlltacióqggmg 1gr-den9i-1ha
tiemp_g, pero en épocas recientes se ha convertido el1 un pro-
metafísicas o religiosas. De allí que Comte quisiera aplicar a la
sociedad los métodos positivos desarrollados por las ciencias na-
..r" ¿" intensi¿á¿ creciénte que induce procesos de_cambio
!q4! y más aceieradgs de tQg glglul gr
r'ariád-1s {imgn¡iones
turales. Lo que Comte no consideró suficientemente, sin embar-
Úñá=¿-i-éñrióñ;t"A;f es la Aél sistem*a cirPiglft-8f9"414' e
go, es que el estudio de la nafixaleza no altera su objeto de
,".¿iu¿"r aéi si$ió XiX;M;rxtEñáéiftá advertían los dramá-
análisis, mientras que el conocimiento adquirido por las ciencias
ticos cambios que el capitalismo traía consigo en su incesante
sociales, aun si no ofrece ürra certeza tan fuerte como el logrado
expansión universal:
por las ciencias naturales, realmente cambia a la sociedad porque
la gente {usta y cambia su conducta de acuerdo con é1. F!tqto
Espoleada por la necesidad de dar cada vez mayor salida
Sgqigqlq d"l mrrndo social co4tribuye aI c;arácter inestable y mu- a sus productos, la burguesía recorre el mundo entero'
gbl_q d" este mundo.3l

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M( )l't,tRNII)At). RAZ( )N t,t II)11N ilIrAtl
:-: M( ,Dt,tRNil)At) t{ il)t,t( )1,(,( ¡tA
t,:N AMt,:t{t(:A t.A'ilNA

Nccesita anidar en t<l<las I)al't(:s, cstitl¡lct't'r'st. t.rr lorlirs ¡lnr'- cackrs rlt' t'a¡litll gkrllnlizatkrs y Iir <lt:src¡¡rrlat:ir'rn <lt' r¡lut:lros
tes. Mediante la explotacion clcl rrrt:¡'t:¿rrlo lllr¡rrrli:tl, l¿r ltrr¡r tilet'r'¿ulos rlt. t':r¡ritirl n¡rr:ionitlt:s.
guesía dio un carácter cosmopolita a la prodrrccion y :tl ()tt'¿t <lit¡¡r'rtsirin tlc la gkrl;alit;tci<in es el sistema de na-
consumo de todos los países. Con gran sentimicnto dc cir¡t¡r:s-t:st¿r<lo r¡ut: rápidarnente cubre tod<¡ el mundo: el frac-
los reaccionarios, ha quitado a la industria su base nacio- cit¡¡rarnit:ntr¡ <lc las poblaciones, regiones, leyes y aduanas deja
nal... En lugar del antiguo aislamiento de las regiones y p¡rso ¿t la centralizaci<in política, y aparecen las naciones bajo
naciones que se bastaban a sí mismas, se establece un un solo gobierno, una sola aduana y una sola ley. El surgi-
intercambio universal, una interdependencia universal de mic¡lt,() de las naciones-estado lleva también a la aparición de
las naciones. Y esto se refiere tanto a la producción mate- un conrplejo sistema de relaciones internacionales. Giddens
rial, como a la producción intelectual... la burguesía arras- habla también de otra dimensión de la globalización que lla-
tra ala corriente de ciülización a todas las naciones, hasta ma "el orden militar mundial".36 Con la modernidad Ia gr.iiu
las más bárbaras... se forja un mundo a su imagen y seme- se ha industrializado y las armas y técnicas de guerra universa-
janza.sa lizad<¡ hasta el punto que, en muchos sentidos, y excluyendo
el poder nuclear, no existe una apreciable diferencia entre el
Desde esos días, el proceso de globalización de fenóme- Tercer Mundo y el mundo desarrollado. Otra dimensión de
nos económicos que afecta a todos los países y regiones del ¡Slobalización es la industrialización y la creciente división in-
mundo se ha ido acelerando. Existe una tendencia creciente a ternacional del trabajo. Esto ha traído cambios globales que
la -iltg{Laqi9-rlialV7ción de la áconomía. En un comienzo, tan- implican la industrialización de nuevas áreas y la desindustria-
to las esferas productivas como financieras fueron siendo cre- !¿ación de otras. Ciertas tecnologías básicas (automóviles, elec-
cientemente controladas por compañías multinacionales de tricidad, máquinas agrícolas) se r,'uelven universales. Pero junto
base nacional, y cada vez más se orientaron de un modo glo- a esta dimension se hace más y más patente la interdepen_deg-
bal y se articularon en el ámbito internacional. Hace menos cia ecológica global. La lluvia radiactiva producida por Cher-
tiempo, la aparición de nuevas compañías transnacionales que nobil no afectó solamente a Rusia, así como la tala de la selva
opeqan en todo el mundo por igual y Ia creación de mercados amazónica va a producir efectos en otros lugares muy distan-
universales de capitales y de muchas mercancías configuran tes del continente americanc.
nuevos avances de la globalización. Como lo ha establecido Finalmente, cabe destacar la globalización en el nivel cul-
Robins, ¡nigntras la.s üejry multinacionales operaban en varios tural. La misma globalización industrial y tecnológica alcanza
oaíses y adaptaban sus productos a las diferentes preferencias los medios de comunicación desde la invención de la impren-
nacionales, Ias corporaciones transnacionales de hoy operan tz. La g¡p-.aryjón universal de los medios de comunicación ha
con un solo mercado mundial o, más bien, con una variedad sido vital para dar n,r.uo impulso a los procesos de globaliza-
de mercados que no son mercad.os nacionales sino que seg- 9ió_n. Surge una cultura universal de masas que afecta a las
mentos consumidores similares en todas partes del mundo. más apartadas iégiones del mund.o. Las formas nuevas de cul-
Las estrategias de marketing ya no están controladas por con- tura global de masas esán dominadas hoy día por influencias
sideraciones geográfico-espaciales sino que por el tipo de con- norteamericanas que se manifiestan especialmente en la tele-
sumidor.3s Otros desarrollos importantes especialmente üsión y el cine. Las formas de entretención y ocio están cre-
notables en esta área son el extraordinario crecimiento del cientemente dominadas por imágenes electrónicas que son
comercio internacional, el crecimiento espectacular de los mer- capaces de cruzar con facilidad fronteras lingüísticas y cultura-

28 29

te_É'
M()t)l:RNlt)AD, RAZ()N ],t It)t{N't'tIlAlI l,:N AMI{Rl(:A I^'l'lNA M( )l)¡rRNlltAl! 11 ll¡!x ll,( x¡lA

les y que son absorbiclas en ftrrrn¿r rn:is rii¡rirla (lu(' olt'¿ts firr- le ltotttogeneiz¿tt:irin ¡rt:ro tittttbiótt tltta litst:inaci<irl con ltl cli-
mas culturales escritas.3T l'rrente. l.o gkrllitl tto rccttt¡rla'¿ir ir l<l local, sin<l que lo local
Las artes gráficas y visuales, especialmente a travd:s dc los (rpera tle¡ttro clc l¿t ltigica dc lo global. La globalización no
computadores, teleüsores y juegos electrónicos, reconstituyen rlgrrilit:a el lin dc las clif'erencias culturales y étnicas, sino su
la vida popular y sus entretenciones en todas partes. Por ejem- utiliznción ct¡nsciente. I-os productos culturales se reúnen des-
plo, el juego Nintendo entró al mismo tiempo en Inglaterra y de todos los lugares del mundo y son transformados en mer-
en Chile y produjo una revolución en los niños. Las telenove- cBncfas para consumo en las grandes metrópolis.aO Lo local y
las como Dallas y Dynasty triunfaron en todos los rincones del lo exóticcl es sacado de su contexto, reempaquetado y vendi-
mundo simulráneamente. La televisión por cable y por satélite do: comida tailandesa, música africana, pintura primitiva lati-
esla avanzada de esta dimensión de la globalización. Un ejem- noamericana, etc. Pero al mismo tiempo el Tercer Mundo
plo notable en Chile es la importancia que adquirió el equipo rprcnde ajugar Nintendo, a comer hamburguesas McDonalds
de futbol español Real Madrid, porque allíjugaba "Bam-Bam" y a beber Coca-Cola.
Zamorano, eue es chileno. Se transmitían los partidos y sus
goles eran noticia de primera plana. Por semanas consecutivas
los diversos canales de televisión abrían sus noticieros con Las crisis de la modernidad
referencias al Real Madrid y a las actuaciones de Zamorano
como la principal noticia del día. La cultura moderna es
Se ha hecho ya mención a que el avance histórico de la m-o;
mediada de manera creciente por lallectrónica. Los medios
eryL!_es y escritos son suplementados y hasta cierto punto reem-
dernidad ha sido disparejo y a que el impacto de las i49el
glg¡q4_o Jpor m odoq de t¡a¡smisión e le c tróni cos.
[todernas no siempre logró la implementaciQn iryqgqiqq d"
Esta nueva cultura global de masas se sostiene sobre los prácticas sociales e instituciones modernas. En parte el pro-
avances tecnológicos de las sociedades occidentales desarrolla-
blema surgg 4el carácter utópico de muchas de las ideas libe-
das, especialmente de los Estados Unidos. Por eso tiene un rales que unilateralmente acentúan la idea de libertad y
idioma universal que es el inglés, que sin desplazar a las otras autonomía. Como lo ha expresado Wagner, "la apertura so-
t¡4m,e,¡g_"-p-etig¡osa de la módernidad fue bien reconocida" y,
lenguas las hegemoniza y las usa. Como lo ha afirmado Ro-
bins, con la globalización de la cultura el vínculo entre cultura 9n g_onle_cue1cia, "19s fundamentos de tal lociedad fueron en
l-f
y territorio se ha roto y se ha creado un nuevo espacio cultural -pÉ.tigrylqU:f C49g*,ry_l"g9ggple!?m,ente?Jse_d-esarrolla-
electrónico sin un lugar geográfico preciso.38 _&fq l" caracte- ryn 4ggro!__para gontener e-l,p19ye-919 mode11ollat Así se ex-
rística más importante de esta forma de cultura de masas glo-
plica la exclusión de las mujeres de la vida pública y el
pal es su peculiar forma de homogeneización, que no reduce tratamiento de las clases obreras como "clases peligrosas" a las
que había que mantener a raya. Así también surgen los esta-
_tp5!o a lo específicamente norteamericano, sino que tiene la dos que crecientemente vigilan la conducta indiüdual me-
-cap-acidad de reconocer y absorber diferencias culturales den-
diante sistemas educacionales, hospitalarios y carcelarios tan
!ry 49 un marco general que es en esencia una concepción bien estudiados por Foucault.
norteamericana del mundo.3e Hegemoniza otras culturas sin
disolverlas, opera a través de ellas.
El discurso de la modernidad era claro acerca de los de-
Por esto es importante entender que continúa existiendo rechos individuales, la democracia, la libertad y el sufragio
universal. Pero por mucho tiempo el sufragio estuvo limitado
una-dialéctica entre lo global y lo local. Hay una tendencia a

31
30
l\.t( )l )llRNl l)At ), RAZ( )N t,t il )t,:N'il 1 )At ) t,:N At\.il,:t{t( :A I.A t't NA M('lI,iRNll rAl r li ll)ll( rl,( x ¡lA

a los hombres blancos de la burguesía que podían pag:rr irrt- lx)t' l¡n r.sl¿ukr tlt. l¡it'ttcst¿t¡' tlt: :tllit t'ottt¡rlciitlacl or¡lattiz.at:i<>
puestos. La incorporación de las mujeres y de las clases obrc- rr:rl. y Io<lo t:sto basatlt¡ (:tl tltla ectltlolnía de c<¡nsum<l de
ras al sistema político fue fruto de arduas luchas, no una r¡l:rs¿ts sostt:ni<la por sistcntas tccnológicos de gran escala.a2
concesión gratuita de la modernidad liberal. Fue este contras- (lorno cs sabido, sitr embargo, esta etz;pa de estabilidad y
te inicial entre las promesas del discurso moderno y las reali- crccimiento económico y de consolidación de la modernidad
dades excluyentes de las sociedades capitalistas europeas, el organizada termina hacia fines de la década de los 60, y la
que condujo al surgimiento de importantes críticas a la mo- rnodernidad éntra una vez más en crisis. En la raíz de esta
dernidad, entre ellas la crítica marxista a la economía capita- segunda crisis de la modernidad existe un problema económil
estatal en bienestar se
lista, la crítica weberiana a la burocratización y a las grandes 9" y_ 4. lgqryfgción El peso del gasto
organizaciones, la crítica freudiana al sujeto consciente y la hace difícil de sostener, las tasas de ganancia decre,ce..1, la
crítica nietzscheana a la razón instrumental que es seguida inversión baja y el desempleo no solo crece sino que se torna
posteriormente por la crítica de Adorno y Horkheimer, crónico. Las numerosas regulaciones del mundo sindical e
Marcuse y el postmodernismo. La gran diferencia entre la iñ¿"riiiut masivo y consolidado empiezar' ^ ser cuestionadas
corriente nietzscheana y las tres primeras es que la crítica como anacrónicas y entrabantes. Comienzan*a surgir regíme-
marxista, weberiana y freudiana aunque identificaron muchos nes más flexibles de producción, de empleo, de acumulación
aspectos negativos de la modernidad, mantuvieron su fe en la y,- en general, de organización. Algunos auLores llegan a ha-
promesa incumplida del proyecto moderno. Con Nietzsche, blar de una nueva etapa que sería la de un "capitalismo desor-
en cambio, el ataque a la modernidad se torna más radical. ganizado".43 Concuerdo sin embargo con Wagner en el sentido
Las ambigüedades del proceso, modernizador, con sus pfo- de que la tesis del capitalismo desorganizado puede ser intere-
¡ges_as teóricas y exclusiones prácticas y las mismas críticas que
sante en cuanto muestra la ruptura de un régimen organiza-
estas inconsistencias despertaron, conducen a lo que Wagner do, pero es más bien pobre cuando trata de ofrecer una
ha llamado la primera crisis de la modernidad. Desde princi- comprensión de las nuevas prácticas o estructuras emergen-
pios del siglo XX, o, a más yardar, desde la Primera Guerra tes, porque "la desorganización alegada está de hecho acom-
Mundial, se inicia un proceso de readecuación de li moderni- pañada por intentos muy fuertes de reorganización, Y, €ri
dad en que_ 1g_q5!qÉll_9c!al" asurne una impol!3_ncyr verdad, por elementos del surgimiento de un nuevo orden
-funda-
mental. I os principios liberales son sometidos a crítica y se global".aa
piensa ahora que la creación de un estado de bienesár para ¿{s esta segunda crisis una crisis terminal de la moderni-
todos los ciudadanos y de una economía de empleo pleno que dad? Esta es la pregunta que se debate en estos días. Las tesis
io sostuuiera son una labor política y social primordial de todo pgt¡"ggegpq.s cierlamente interpretan la crisis é.t "it. senti-
estaáo.-Las ciases obreras son poco a poco reconocidas, se _do, I argumentan que
la nueva etapa que se abre es una
u."pii su organización y el estado asume responsabilidades postmoderna de fragmentación y disolución de la realidad.
globales por la educación, salud y previsión social de todos. $_e o_!rq¡ como wagner, argumentan en contra, y acusan al post-
crea así lo que Wagner ha llamado !4 mode_Jnldad_ fgatrlZ¿da, modernismo de no considerar con seriedad la situación de los
la épogq de _o_Lo*_491 .c_4pitqlisryo, desde 1945 hapta 19ip, Du- séres humanos que deben actuar en contextos sociales rea-
rante este período, que también se denomina Keynesiano, les.a5 Aquí no asumiré una posición en esta controversia, sino
desde un punto de vista económico, la población está bien que reservaré mis opiniones para el último capítulo, donde,
integrada en sindicatos y partidos de masas, bien protegida en el contexto de un análisis más detenido de los elementos

c9 33
M( )t)l:RNll)Al). RAZ( tN l,: ll)l,lN l'lltAl) liN AMl':Rl( lA l.A'l'lNA r"w' M( )lrl,lRNlllAl ) ll ll)l.]( )1,( x ilA

de la segunda crisis clc la nro<lcrnitlatl, st: tlist'trti¡'iitt t'rítit:a- tüfgltnlent¡¡ tle t¡lt vt'llt't¡lo sot'i¡tl, t'l ttt¿is stilitlt¡ tlt' ttldos, qttt:
mente las tesis y problemas del p<lstrnodertris¡rl<1. l1o tf rleia t.x¡llit'itt' tti ¡lot' la lrigit'a clc la cttlrtttllicaci<in argu-
ménUlliv¿¡ tti ¡lot'la <lt'l arrálisis fitllciottal de sistemas".47
(klttsiiro y Vitlt:nzttt:la valoratl los vínculos sociales de pre-
Modernidad y presencia l€nql6, porqltc constituyetr la experiencia básica de sociabili-
drd y rc li¡ndan en la culturay la eticidad. La presencia alude
t uRa expt:riencia social originaria no contractual y no funda-
Hemos üsto que con la modernidad el espacio tiende a sepa- dn en instituciones. [,a modernización altera este modelo y se
rarse de la localidad y que esto afecta las relaciones sociales, f€flere prccisamente "al hecho de que el vínculo social deja
que de ser dominadas por la presencia en la actividad local de e¡tar fundado en la cultura, para descansar ya sea en el
pasan a ser posibles entre sujetos ausentes que no interactúan Otden institucional o en la integración operada por mecanis-
cara a cara. Es necesario entender correctamente la idea de Ins¡ ¡istémicos".48 En oposición a la reflexiüdad típica de la
presencia para entender el cambio introducido Por la moder- modernidad, cousiño y valenzuela entienden la presencia
nidad. En el trab{o de Giddens, la presencia alude a que en Como un tipo de vínculo prerreflexivo. Surge así una oposi-
sociedades premodernas sólo existe la interacción entre suje- Clón entre la sociedad tradicional, aquella en que el vínculo
tos presentes, debido a la identificación del espacio con 1o rcclal se encuentra fundado prerreflexivamente en la presen-
local. La modernidad, en cambio, posibilita la interacción en- clr, y la modernidad que intenta construir de modo reflexivo
tre sujetos ausentes por medio de una serie de procesos me- el vfnculo social de acuerdo a modelos racionales.ae
diadores como el dinero y los sistemas expertos. La presencia Lo paradójico es que aunque Cousiño y Valenzuela reco-
deja de ser la base restringida indispensable de la sociabilidad nocen que la ruptura del vínculo prerreflexivo sólo puede ser
y esto permite una enorme ampliación de las relaciones socia- ¡OlUCionada mediante una restauración reflexiva del vínculo
les. Este fenómeno es considerado un hecho positivo por la €n el plano de la sociedad y sus instituciones, esta nueva for-
mayoría de las teorías de la modernidad' ma de sociabilidad racional y contractual -fruto de la moder-
I i ¡hxisten, sin embargo, otras teorías -por Io general opues- nlzación- no sería en modo alguno un progreso con respecto
tas á la rnodernidad ilustrada- que de alguna manera lamen- a la anterior. Por el contrario, sostienen que el "vínculo social
tan este proceso y que mantienen una cierta nostalgia por una feflexivamente instaurado destruye la eticidad y se hace por
forma de sociabilidad premoderna. Estas teorías han reapare- eÉO mismo inviable en términos antropológicos e históricos".50
cido en el contexto de una reacción crítica contra los proce- El problema de esta posición no está sólo en su antimodernis-
sos modernizadores ocurridos en América Latina desde la tno sino que en la comprensión misma del proceso. Cultura y
postguerra. En Chile esta tradición ha sido desarrollada por ¡ociedad parecen dividirse de modo abrupto en este esquema,
Pedro Morandéa6 1', más recientemente, Por sus discípulos Car- de tal forma que la cultura estaría formada sólo por vínculos
los Cousiño y Eduardo Valenzuela. Para ellos la presencia ad- tociales de tipo ético constituidos prerreflexivamente mien-
quiere una gran importancia valórica que va más allá de su rol tras que la institucionalidad estaría formada de manera exclu-
como base de la sociedad premoderna y se transforma en un aiVa por vínculos contractuales, reflexivos y basados en intereses
modelo ideal que supera a la misma modernidad. La presen- conJcientes. Pienso que hay aquí un problema teórico de de-
cia es "el ámbito de experiencias como el amor, la familia, la finición sobre el significado de la cultura y de la institu-
religión, la amistad y la comensalidad. En ellas se asiste al cionalidad, porque, a mi manera de ver, ni la presencia es

34 35
M( )l)l:RNtI)At), RAZ( )N t,t Il)t,tN I il)AI) t,tN AMt,I{t( tA t,A t,tNA M('lil,lltNlltAlr l. llll,l( )1,( x llA

no-institucional y no-ref'lcxiva ni el vín<:ulo rcllt:xivo cstii fircra ttti ci¡r'r'r'r' tlt' scttti<lo. l't¡¡'olrr¡ litrlo, t:s itt¡¡t:tttttl I)clls¿tt'<¡ttt: l:ts
de la culturayla ética. rr:l¿tciollcs ¡lr:t's<lnitlt:s <lt: pl'cscttciit no tictlcrt talnbién un ca-
Parto del supuesto que toda actiüdad humana es de al- r¿ir:t.t:r' institucional aun etr las s<lciedades premodernas. Las
gún modo reflexiva. Lo que diferencia a los seres humanos de rcl¿rcioncs clc dependencia personal prevalentes en socieda-
los animales es su práctica consciente y su capacidad reflexiva, cles tr¿rdicionales inducen la apariencia o la ilusión de que las
y esto no es un rasgo exclusivo de la modernidad.5l No es relaciones entre individuos son puramente personales, de par-
posible, por lo tanto, argumentar que lo propio de sociedades ticipación o encuentro, pero como bien dice Marx,
tradicionales es un vínculo totalmente prerreflexivo. Lo que sí
puede argumentarse es que con la modernidad el carácter de es claro desde el principio que los individuos, aun cuan-
la reflexividad cambia. En las sociedades premodernas la re- do sus relaciones aparezcal como relaciones entre perso-
flexiüdad está referidu a (y limitada por) la tradición, es de- nas, entran en vinculación recíproca solamente como
cir, es una manera de asegurar una continuidad con el pasado individuos encasillados dentro de una cierta definición,
y con la forma en que las cosas se han hecho siempre. La como señor feudal y vasallo, propietario territorial y sier-
reflexividad en la sociedad moderna, en cambio, no está limi- vo de la gleba, etc., o bien como miembros de una casta,
tada por la tradición, sino que los resultados de cada práctica etc., o también como pertenecientes a un estamento, etc.52
se examinan racionalmente y se readecua o altera la práctica,
si es necesario, para mejorar sus resultados. Nótese que en Olvidarse de esto tiene consecuencias importantes que se
ambos casos la reflexividad cumple un papel sustancial en hacen evidentes cuando Cousiño y Valenzuela anal\zan la ha-
la reproducción del sistema social, sólo que en la sociedad cienda. Podría decirse que en América Latina la hacienda
premoderna la reproducción se entiende como mantención representa la estructura básica de las relaciones sociales pre-
de la tradición mientras en la sociedad moderna la reproduc- modernas. La oposición entre lo institucional y la presencia
ción supone cambios sistemáticos en los que la tradición no propuesta por estos autores, conduce inevitablemente a un
juega un rol importante. análisis parcial e ingenuo de las relaciones sociales en Ia ha-
La oposición entre una sociabilidad prerreflexiva y otra cienda. En efecto, para Cousiño y Valenzuela la hacienda es
reflexiva no es por lo tanto una característica que distinga ala una unidad de encuentro, participación y reciprocidad entre
sociedad tradicional de la sociedad moderna. Pero Cousiño y el hacendado y los campesinos; una unidad que "no es Porta-
Valenzuela van más allá e identifican al vínculo prerreflexivo dora de ninguna dialéctica de la dominación".53 Pero esto es
con una experiencia vital compartida de carácter religioso- una pura ilusión sin base. Las relaciones en la hacienda son
ético (cultura) que le niegan al vínculo racionalmente estable- efectivamente de presencia mientras el hacendado no se au-
cido (institución). Es difícil entender la razón por la cual sólo senta, pero también tienen un claro carácter opresivo y de
se puede hablar de cultura cuando estamos.en presencia de dominación. La presencia no garantiza ni la igualdad ni el
esta experiencia vital prerreflexiva y sólo de orden institucio- amor. Cousiño y Valenzuela pueden soñar con relaciones per-
nal cuando hablamos del vínculo reflexivo. ¿Por qué este últi- sonalizadas de encuentro y participación sólo abstrayendo las
mo no está también culturalmente fundado? ¿Por qué se condiciones de existencia bajo las cuales el hacendado y los
excluye de la cultura a la razón y la reflexividad o al intento campesinos entran en contacto. Tales condiciones están insti-
por fundar sobre ellos un orden social? Esta exclusión no está tucionalmente establecidas en el sistema de clase y son inde-
fundamentada en el trab4jo de Cousiño yYalenzuela y para pendientes de la voluntad de los participantes.sa

36 --, I
M( )l)t,:RNil )At ), RAZ( )N t,: I ¡ )liN'il I )At l t,tN AM t,tRt( lA t,A,t,¡ NA M( tlt¡:RNlllAl) ll lllll( )1,( x llA

En la c.ncepcir'r' dc (l,usiir. y Valt:'zr¡cl¿t cxistir.í:t ..¿r t'(.gula(lits rlc lltcrt'i¡tl(), stllx)ll(: tttt gt':ttlo avatlzitcl<¡ rlc lar l<'rgit:a
versión ilustrada de la modernidad quc es errrinc:r, cspccial- tlt: ¡¡rr¡rlt:r'niz.ar:iri¡t y t'at:iottaliz¿tt:it'rtl ilnplícita en la llustración,
mente en el contexto latinoamericano. Esta versión iluminista n() ur¡¿r altcrllativa a clla.
se caracterizaría, primero, por suponer, siguiendo al modelo Así por c'jcrnplo lo ha entendido Habermas cuando des-
europeo, que el vínculo social se ha roto y, segundo, por su cribe el proyecto inconcluso de Ia modernidad ilustrada tanto
pretensión de restaurarlo reflexivamente. El error en el caso en términos de mundos de üda como de sistema. Las prácti-
de AméricaLatina estaría en suponer una ruptura del vínculo cas humanas se articulan en el espacio simbólico del mundo
social que no ha ocurrido. En Europa esta ruptura aconteció de vida pero también se organizan en sistemás funcionales.
con motivo de las guerras religiosas del siglo XVII y la pobreza Estos últimos aparecen como contextos de acción autorregu-
de las clases trabajadoras industriales en el siglo XIX. pero "el lados que coordinan las acciones a través de ciertos medios
hambre y la guerra en las magnitudes mencionadas, no han como el dinero. La paradoja de la racionalización es que la
sido elementos constitutivos de nuestra experiencia históri- racionalización del mundo de vida es la precondición y el
ca"55, /, por lo tanto, el vínculo prerreflexivo de la presencia punto de partida de un proceso de diferenciación y racionali-
se mantuvo hasta los años 60, trasladándose de la hacienda a zzción sistémico que se hipertrofia y se hace cada vez más
los populismos urbanos. Si finalmente la presencia se hizo autónomo de las restricciones normativas del mundo de vida,
inviable, no fue por una ruptura traumática, sino más bien hasta que al final los imperativos sistémicos comienzan a ins-
por el aumento de la complejidad social. trumentalizar el mundo de vida y arrrefiazan con destruirlo.se
Esta üsión de la modernidad como fruto de la diferencia- El dinero es un medio no-linguístico de comunicación que
ción social y no de la diferenciación cultural, es denominada amplía las posibilidades de interacción entre personas a nive-
"sistémica" y .. presenta como alternativa a la concepción les mucho más sofisticados que el posible en contextos más
ilustrada: "la creciente complejidad de las sociedades requiere primitivos. En su enorme desarrollo, sin embargo, se va auto-
que se abandone la normatividad institucional y que se la nomizando y termina estableciendo redes de interacción que
reemplace por la neutralidad organizacional".56 Aunque cons- nadie controla, que prescinden del consenso de los partici-
cientes de sus límites, la venqja que esta versión de la moder- pantes y que invaden el mundo del arte y las comunicaciones'
nidad tiene para Cousiño y Valenzuela es doble. primero, no Pero no existe una necesidad lógica o histórica de que los
parte de la diferenciación cultural ni se pregunta por el víncu- imperativos sistémicos deban destruir el mundo de vida' Lo
lo social. En otras palabras, la ventaja, aunque se obtenga por que ha sucedido en el proceso de modernización es que ha
omisión, parece consistir en que el núcleo prerreflexivo de la existido un proceso selectivo de racionalización que ha favore-
cultura latinoamericana no es tocado, y eso es crucial para cido la racionalización sistémica.
nuestros autores, porque, siguiendo las teorías de Pedro Mo-
randé,5j ese núcleo es la clave para entender la identidad
latinoamericanay su sustrato religioso católico. Segundo, mues- Ideologíay razón
tra que en AméricaLatina "el camino hacia la modernización
no sólo pasa por la opción ilustrada".58 Parece curioso propo-
ner la versión sistémica como alternativa a la versión ilustrada. El concepto de ideología es uno de los conceptos típicos de la
La monetarización de la econorníay su conversión en un sub- modernidad. y, más específicamente, de la Ilustración del
sistema autónomo que funciona de acuerdo a las leyes auto- siglo XVIII. Nació en el contexto de las tempranas luchas bur-

.38 39
M( )t,t,rRNllr\u, RAZ( )N l.r tttt,,N t'il¡Att t'tN AMI){t( lA l-A't'tNA
M( tllllRNlllAll t" ll ll"(

gucs¿rs c()ntra cl I'euclalisrno y l:r socit:rl¿rcl iu'islr¡r'l'¿ilit'¿r lr'¿¡<lir:irr ¡'t.rlt¡t'it'kl t¡ttt't's lrt¡t'llt¡ ¡litt'it lit llttlllittlitlittl ¿t lo t¡ttt: ittt'rt:-
In(.r¡t¿r l:r ¡lrit<lrrcfivi<l:r<1. l,it r¿tz<itl st: tr¿ttlslilrrrt¿l ctl ttn
nal. Estas luchas se expresaron culturalmcntt' cn posir:i<lncs tncclio
antimetafísicas y antirreligiosas que constituyeron el trasfbndo ¿¡trxili¿u. rlt: I¿t ¡rroclu<:cirin y lzr ideología se constituye en su
filosófico dentro del cual el concepto de ideología apareció ¿trnt¿r crít.ic¿t.
por primera vez. Este contexto histórico nos a1'uda a entender F)l cspíritu de la modernidad estaba imbuido de estas
por qué el concepto de ideología surgió primero como una icleas: el progreso era progreso material; crecimiento de la
ciencia de las ideas que suponía una profunda confianza enla produccidn de bienes materiales. En la medida que la metafí-
razón y después se utilizó como un arma crítica en la lucha sica, la religión y la mitología no aprdan eficientemente a
contra el régimen antiguo. Estos dos aspectos estaban inextri- controlar y explotar la naturaleza, a incrementar la produc-
cablemente unidos. Lo que daba a la Ilustración la conftanza ción, tenían que ser atacadas como formas ideológicas' De
para criticar ideas irracionales, metafísicas y religiosas era pre- esta manera existe una relación muy cercana entre la creencia
cisamente la creencia en que la verdad podía obtenerse me- en la razón instrumental y el concepto crítico de ideología
diante la ciencia y que, armada con ella, la sociedad podía ser como lo opuesto a la ciencia. En este sentido existe un hilo
racionalmente reconstruida. Las formas irracionales de cono- conductor desde los filósofos de la Ilustración francesa del
cimiento no sólo se consideraban intrínsecamente distorsio- siglo XMII, pasand.o por los economistas de la economía polí-
nadas y supersticiosas, sino que, al expandir la ignorancia y el tila clásica, los teóricos marxistas, los sociólogos weberianos
error entre las masas, legitimaban el poder político de la no. de la mode rnización, hasta los pensadores neoliberales de hoy:
bleza. Como la infelicidad de la humanidad se creía que esta- todos ellos están en la batalla contra la ideología como la
ba relacionada con la ignorancia, los prejuicios religiosos y las antítesis de la razón. Todas estas teorías influidas por la mo-
ideas equivocadas, se pensaba que una educación laica y basa- dernidad ilustrada, a pesar de sus numerosas diferencias, se
da en la razón era la solución liberadora. Así la ideología presentan como teorías universalizantes del desarrollo y el
como ciencia implicó un optimismo renovado y una conftanza progr.roquedanénfasisalaidentidaddemetasyalasimili-
en el progreso, la razón y la educación. Creía en la emancipa- i"d d. *.dior en el curso de la historia. Todas ellas creen en
ción de la humanidad. la razón y la ciencia, en la idea que podemos entender la
Por otro lado, la creencia en la razón, especialmente en realidad y transformarla para mejorar nuestra vida. Todas ellas
la razón instrumental, está muy unida con un concepto crítico piensan que es posible diagnosticar situaciones sociales inde-
de ideología. Todo lo que aparece como tradicional o atrasa- seables y iru.., álgo puru cambiarlas. De allí la importancia de
do, todo lo que no conduce al progreso material e intelectual, la críticaideológica para todas ellas: creen que es posible esta-
es lo opuesto a la raz,6n, es ideología. Ideología es una noción blecer por medio de argumentos racionales que ciertas ideas
que se usa para defender alarazón, para criticar todas aque- son eqirivocadas, verdaderos obsráculos que impiden el pro-
llas ideas que no son progresistas, que no a¡rdan a controlar a greso.
la naturaleza en beneficio de los seres humanos. La tazón La íntima relación histórica entre razón e ideología hace
instrumental es antropocéntrica y subjetiva. El ser humano es una referencia implí cita a ciertas formas de agencia humana
el centro de todas las cosas y la razón instrumental es la herra- que representan el avance de la razón y otras que representan
mienta que le permite controlar y dominar, el instrumento ta defettsa de la ideología. Así por ejemplo para el iluminismo
que permite la calculabilidad, anticipar el costo y el beneficio francés esta oposición se representó en las figuras del científi-
de cada acción. La razón instrumental tiende por lo tanto a co-educador contra el religioso-sacerdote. La economía políti-

40
4l

á
M('lrltRNilr^r). RAZ()N 1,1 II)l:Nill)AtI t,:N AMt{Rt(r\ I^'t'lNA M( )lrl':RNllrAlr ll llrl:( )1,( x ¡lA

ca clásica, a su vcz, ar!{ulncl)ta en lhvor dc la ¡lro¡rit:rlarl ¡lriva- rkrl I¡¡r¡g¡r'so, rtricttlt'its t:l t:itttt¡rt:sittatkl cr¡nst:tv:t(lor y lirs oli-
da, el libre comercio y la autonomía del nrercado cn todos l<ls gart¡rríis itgrlri:rs ¿rl.r'¿ts¿r<l¿rs rcprcsentart krs obstáculos que hay
ámbitos de la economía. El empresario es el principal agente qtrrf v(:rtc(:r'. Sin crnbar¡;o, es necesario notar una diferencia
del progreso en cuanto productor de la riqueza y motor del intporhnt.c ontrc la tcoría original de Weber y las teorías de la
desarrollo. La razón histórica se despliega en el avance conti mr¡dcrnización de la postguerra. Mientras estas últimas ven en
nuo y libre de las fuerzas productivas y en la riqueza material el proceso de racionalización y secularización no solo una
lograda por el mercado libre. Por lo tanto, el feudalismo y el necesidad sino que también el cumplimiento de las esperan-
mercantilismo son los principales objetos de la crítica ideoló- zas humanas de una üda mejor, Weber era muy consciente de
gica y se encarnan en las acciones y actitudes de la nobleza los graves riesgos que la "jaula de hierro" de las estructuras
feudal improductiva. burocratizadas y las relaciones cosificadas implicaban para Ia
El marxismo busca la socialización de los medios de pro- libertad de los seres humanos.
ducción y considera que el proletariado, el productor directo, Finalmente, el neoliberalismo constituye un renacimien-
es el agente de la razón histórica que se realizará plenamente to de las ideas de Adam Smith y del viejo liberalismo europeo,
en la sociedad sin clases. Desde esta posición, y tomando como que consideran que el mercado y el comercio libres son la
modelo la crítica burguesa de la metafísica y la religión, Marx panacea que produce la riqueza de las naciones y el progreso
desarrolla un concepto de ideología con el cual critica las que se concibe como desarrollo económico. Pero el énfasis
ideas políticas dominantes del capitalismo por ocultar formas del neoliberalismo se pone en la libertad de los mercados
de desigualdad y explotación cuyo principal agente son los internacionales y en el desarrollo de las actiüdades exporta-
capitalistas. Marx sustituye a los capitalistas por el proletariado doras como motor del progreso de todo país. El protagonista
como el agente de cambio y el portador de la razón histórica, principal, el agente histórico, es ahora el empresario exporta-
pero la creencia en la emancipación es mantenida. Marx llevó dor. La principal diferencia histórica con la economía política
a cabo la primera transformación importante en el concepto clásica es que el sujeto de la crítica ideológica cambia, ya no es
de ideología desde que Desttut de Tracy le diera Ia categoría más el feudalismo y el mercantilismo sino el marxismo y las
de ciencia. Ideología ya no es una ciencia sino más bien un ideas socialistas y keynesianas del estado interventor, las políti-
tipo especial de pensamiento falseado que, ocultando los pro- cas protecgionistas y de subsidio y el exceso de gasto público.
blemas y contradicciones de la sociedad, pone obstáculos a las Como puede verse, todas las teorías universalizantes típi-
fuerzas emancipadoras. cas de la modernidad ilustrada comparten ciertos criterios
Las teorías de la modernización, siguiendo las ideas de básicos, una confianza ilimitada en la razón instrumental, un
Weber, ven a la sociedad en transición de un estadio tradicio- sujeto histórico que encarna en forma práctica el progreso y
nal a la modernidad, en un proceso de racionalización cre- una concepción crítica de algunas ideas equivocadas, o ideo-
ciente que requiere la crítica de las ideas tradicionales acerca lógicas, que hay que combatir. Esto no significa, sin embargo,
de la razón y la religión. La razón absoluta, típica de socieda- que todas estas corrientes de pensamiento moderno propon-
des donde la religión predomina como forma cultural, fija gan teorías sistemáticas y elaboradas de la ideología. Todas
fines y medios legítimos con total independencia de su utili- hacen uso implícito de la crítica ideológica, pero sólo Marx
dad productiva. La modernización requiere la supremacía de propone una teoría crítica de la ideología como parte inte-
la razón instrumental que maximiza el control y la productivi- grante de su pensamiento. Por ello analizaremos brevemente
dad. Una vez rnás el empresario pasa a encarnar los valores sus contenidos.

42
M( )l)liRNil)AI), RAZ( )N lt il)t,tN ilt)AI) l:N AMt,){t( iA t.A t,tNA M( ,lrllRNll)Al) l,: ll)1,]( tl,( x ;lA

Marx y la ideología [J¡t¿tvt'z nr¿is, t'sl¿t ittvt'¡'siri¡l tttt'tlt¿tl rt:sltottrlt: a tttla ittversi<itt
en lil t't'¿rlirlit<l: "si lit t:x¡r'csititt t'txrscictttc de las relaciones
t'ealcs <le t'st.os i¡lrlividttos cs ilusoria, si en su imaginación
Marx llevó a cabo la primera transposición importante en el elltrs pottcn la rcalidad cabeza abajo, entonces esto es, a su
significado de la ideología (abandonó la comprensión de la
vez, t:l rcsultado de su limitado modo material de actiüdad y
ideología como ciencia y la entendió como una clase de dis-
de las lirnitadas relaciones sociales que surgen de é1".63
torsión específica) , pero mantuvo la conftanza en la razórt, ert De una manera similar, cuando Marx analiza el modo de
la emancipación y en la necesidad de criticar aquellas ideas producción capitalista, distingue la esfera de las apariencias
que, al ocultar los problemas reales de la sociedad, ponen (el mercado) de la esfera de las relaciones internas (produc-
obstáculos a las fuerzas emancipadoras. La crítica de Marx a la
ción), y argumenta que hay una inversión básica en el nivel de
religión muestra por primera vez este mecanismo: la religión la producción, es decir, el hecho de que el trab4jo pasado
compensa una realidad social deficiente con la promesa de (capital) domine al trabajo vivo (el sujeto se transforma en
una redención imaginada; reconstituye en la imaginación una objeto y üceversa), y que esta inversión "necesariamente pro-
solución coherente pero distorsionada que va más allá del duce ciertas concepciones correspondientemente invertidas,
mundo real en un intento por resolver las contradicciones y una consciencia traspuesta que se desarrolla aun más por las
sufrimientos del mundo real. En las palabras de Marx, "el metamorfosis y modificaciones del proceso actual de circula-
sufrimiento religioso es al mismo tiempo la expresión de sufri- ción".64
miento real y una protesta contra el sufrimiento real. La reli- Estos ejemplos, tomados de los análisis de Marx en distin-
gión es el suspiro de la creatura oprimida".60 La religión tos momentos de su evolución intelectual, muestran un mode-
aparece como una inversión, porque Dios, siendo una creatu-
lo consistente, a pesar de su diferente naturaleza. En todos
ra y proyección de la mente de los seres humanos, es transfor-
ellos hay una referenc\a a una "conciencia invertida del mun-
mado en el creador, mientras los seres humanos, que crean la do" que corresponde a un "mundo invertido". Este mundo
idea de Dios, son transformados en creaturas. Pero esta irrver-
invertido es producido en la práctica por un "modo limitado
sión en la conciencia responde a, ,t, deriva de, una inversión de actiüdad material", como un mundo contradictorio, y es
real: "este estado y esta sociedad producen la religión, que es simultáneamente proyectado en formas distorsionadas de
una conciencia inaertid,a del mundo, porque ellos son un mundo conciencia que ocultan y enmascaran esa realidad contradic-
inaert'ido".61
toria. El rol de la ideología es a¡rdar a reproducir ese mundo
Cuando Marx critica a los filósofos alemanes y hegelianos contradictorio de acuerdo con los intereses de la clase domi-
de izquierda, el mismo mecanismo de la inversión está presen- nante. Sin embargo, la ideología no es necesariamente el re-
te. Los ideólogos alemanes creían que los verdaderos proble- sultado de una conspiración de la clase dominante para
mas de la humanidad eran las ideas equivocadas y religiosas engañar a las clases dominadas, ni es una invención arbitraria
que ellos podrían destruir mediante la crítica. Olvidan, dicen de la conciencia. Es más bien un intento discursivo, espontá-
Marx y Engels, "que a esas frases ellos mismos oponen otras neo o elaborado, por lidiar con formas de opresión y contra-
frases, y que en modo alguno están combatiendo el mundo
dicciones, que es incapaz de establecer los orígenes verdaderos
real existente".62 Su inversión ideológica consiste en que par- de estos problemas y que, por lo tanto, resulta en proyeccio-
ten de la conciencia en vez de la realidad material; en vez de nes de consciencia que ocultan y reproducen esas mismas
mirar a la realidad alemana "descienden del cielo a la tierra". contradicciones y formas de opresión.65

45
M()til,iRNU)Al), RAZ( )N I lt)¡:N ilttAt) ¡tN AMt,tRt(;^ t./\,t,tNA Mr ll,l{,tNllrAl, l{ ll)}:(,1,( x ¡lA

iirilil Las contradicciones a las que Marx se refiere er) s, tr'¿rt¿r- t'on Mnrx, l¡t sclvirlrnrtlu't. ct'oll<in¡ir:¿r dt:l trabaja(krr "cs t¡¡nto
miento de la ideología dentro del capitalismo derivan todas <r
¡rrorlrr<'i<la (:()r¡r() octrlt¿r<l¿r por la vcnta periódica dc sí mismo,
t1ililil expresan un aspecto de la contradicción principal del capita_ por su c:rnlbir¡ clc scñores, y por la oscilación del precio de
lismo, es decir, la contradicción q.,. constitutiva de la ¡nercaclo dcl la fuerza de trabajo".68 Debido a que el intercam-
"i
misma esencia del modo capitalista de producción, la contra- llio tle eqtrivalentes entre individuos libres en el mercado es lo
dicción entre capital y trabajo. Estos dos polos se relacionan que aparece en la superficie de la sociedad y lo que oculta la
en forma contradictoria porque se presuponen y niegan mu_ extracción de la plusvalía en el proceso de producción, natu-
tuamente. Tal como dice Marx, ,,el capital presupone trab4jo ralmente tiende a ser reproducido en la mente de capitalistas
asalariado, el trabajo asalariado presupone capitil. En forma y trabajadores como igualdad y libertad, los principios ütales
recíproca y mutua cada uno condiciona la exisiencia del otro; de la ideología capitalista.
recíprocamente cada uno engendra al otro".66 pero este con-
dicionamiento mutuo genera una oposición mutua, porque
"el individuo trabajador se aliena a sí mismo; se relaciona con
Ideología, globalización y formas
las condiciones generadas por él mismo por medio de su tra-
bajo no como si fueran propias sino como con una riqueza de opresión
aj1na, con su propia pobreza".67 El trabajo vivo engendra capi_
tal (trabajo muerto), pero este último controla aiprimero; el He revisado brevemente la teoría de la ideología de Marx
capital se reproduce a sí mismo reproduciendo a iu opuesto, porque provee el primer y más importante modelo de un
el trabajo asalariado. Este proceso contradictorio de repro- concepto crítico de ideología que de algún modo me interesa
ducción continua por medio del cual el capital se reproduce a mantener como instrumento de análisis utilizable en el resto

_mismo
reproduiiendo a su opuesto, es el que explica el del libro. No significa esto, sin embargo, que yo vaya a usar el
origen y la función de la ideología. El proceso, en la medida concepto de ideología en el sentido exacto que Marx le dio,
que es contradictorio y aliena al obrero, necesita ser ocultado sin ninguna alteración. Del breve análisis que hice en la sec-
ilililt
para poder continuar reproduciéndose. ción anterior es posible establecer que el concepto de Marx
La manera como la ideología es producida como parte fue diseñado para operar, por un lado como un arma crítica
Iilil
del proceso de reproducción de la contradicción principal del en el contexto de la opresión de clase y de la contradicción
capitalismo, puede ser establecida al mostrar la maneri como principal entre capital y trabajo, /, por otro lado, como un
los dos polos, capital y trabajo, se relacionan recíprocamente. instrumento analítico dentro de los límites de la nación-esta-
Aunque la producción y apropiación de la plusvilía ocurren do, que es donde la dominación de clase ocurre típicamente.
en el nivel de la producción, capital y trabajo se encuentran Aunque utilizaré el concepto de ideología en el proceso de
por primera vez a través del mercado. Este contacto a través reproducción del sistema capitalista, lo que es, por supuesto,
del mercado parece perfectamente justo y equitativo, porque parte del concepto de Marx, mi interés no se centrará directa
ltilil
capital y trab4jo intercambian valores equivaléntes. fuí, el pro_ y principalmente en los procesos ideológicos nacionales que
ceso de producción y extracción de la plusvalía es ocultado sustentan la dominación de clase, sino que se concentrará en
ltilil por la operación del mercado, el cual se transforma en los procesos ideológicos transnacionales que sustentan otras
la fuente misma de representaciones ideológicas tales como la formas de poder y dominación, que t¿mbién están relaciona-
idea de "salario justo", "igualdad", ,,libertad;', etc. De acuerdo dos con Ia mantención del capitalismo como sistema global.

1tffi 46 47

ilil
M()l)ltRNil)Al), RAZ()N l: ll)1.:N lll)Al) l,lN AMl,:Rl( lA l.A'l lNA M( ,lrl,:RNllrAlt l,: ll'l,:( il.( x ;lA

Esto significa llevar el concepto de idcología cle M:trx vel t'¡rislerrrokigit'o. M¿il ¿tti¡t, tlt: act¡ct'tlo it'l'ltottt¡.rsott, el cstuclitr
más allá del contexto nacional y de clase en el cual Marx lt¡ rle la irlt'okr¡¡íit tur irrt¡rlit:a ¡rot'sí lnisrn<l tuta críúca dc la domina-
usó fundamentalmente, manteniendo, sin embargo, tanto sll cit'rrt, :rtrnqrrc pucrlc fircilitarla. Así entonces, mostrar cómo cier-
función última, que es la mantención y sobrevivencia del siste- tos significaclos son movilizados para sostener formas de
ma capitalista internacional, como su connotación negativa. clominaci<'rn no implica necesariamente que esa forma de domi-
J. B. Thompson ha hecho uno de los primeros intentos por nacii¡n sea ir{usta o equivocada.Tz Thompson separa de la domi
defender un concepto negativo de ideología que debe algo al nación todos los elementos que podrían ser epistemológica y
trabajo de Marx, pero que busca ensanchar su ámbito de apli- moralmente negativos. Es cierto que el mismo Marx no concibió
cación más allá de la dominación de clase. Para Thompson a la ideología como un simple error opuesto a la verdad o como
estudiar la ideología "es estudiar los modos como la significa- una mera equivocación moral, pero ciertamente hizo más que
ción sirve para sustentar relaciones de dominación";6e o, más relacionar significados en general con dominación en general:
brevemente, la ideología es " signi,fl.cado al seruicio del poder " .70 especificó una clase particular de distorsión -el ocultamiento de
Dondequiera que existan relaciones asimétricas de poder hay contradicciones-- que surgen de y ocultan una realidad invertida
una situación de dominación, y, por lo tanto, la ideología en la cual los stletos reales son tratados como objetos. En este
a¡rda a sostener no solo la dominación de clase, sino también sentido, Marx no separó totalmente el hecho de la dominación
una variedad de relaciones de dominación entre grupos étni- de consideraciones epistemolóS.u y moralmente negativas.
cos, entre naciones-estados, entre los sexos, etc. Por lo tanto, aunque adopto un concepto de ideología
Estoy totalmente de acuerdo con la intención de Thomp- que es más amplio que el de Marx porque tomo en cuenta
son de defender un concepto crítico de ideología capaz de formas de dominación que no son solo de clase, deseo mante-
cubrir toda forma de dominación y no solo la dominación de ner tanto la referencia al sistema capitalista mundial como la
clase. Sin embargo, tengo dos observaciones que hacer sobre connotación negativa. Así la ideología continúa siendo un tiPo
su definición. Primero, aunque acepto que las diferentes si- de pensamiento distorsionado que busca enmascarar la reali-
tuaciones de dominación son en último término mutuamente dad, pero oculta no solo formas de dominación de clase, sino
irreducibles, me interesa especialmente establecer las conexio- también otras formas de opresión tales como la racial, sexual y
nes entre ellas. Mi propuesta es que las formas ideológicas colonial. Esto no significa que tales procesos ideológicos estén
que sostienen tipos de dominación que no son de clase, están desconectados de formas particulares de dominación de clase
relacionadas o pueden conectarse con la sobrevivencia del o que no tengan ninguna influencia sobre ellos. Por ejemplo,
capitalismo como un sistema internacional. la construcción ideológica de los pueblos colonizados como
Segundo, en lo que concierne a la connotación negatila de inferiores por un poder colonial claramente juega un rol ideo-
la ideología, Thompson parece creer que arnlizar la ideología en lógico interno en el engaño de las clases dominadas del poder
términos de la relación entre significado y dominación es darle aI colonial; pero ambos aspectos pueden ser analíticamente dis-
concepto un sentido restringido y esencialmente negativo "que le tinguidos. Por lo tanto, la ideología oculta no solo antagonis-
debe algo a la obra de Marx".71 Q¡riero argüir que en contraste mos de clase, sino también formas de dominación colonial,
con la concepción de Marx,la noción de ideología de Thompson racial y entre sexos que afectan a los pueblos del Tercer Mun-
no implica necesariamente una connotación negativa. En efecto, do, a las minorías étnicas y a las mujeres. Debido a que las
tal como él mismo reconoce, los significados que sostienen la relaciones entre todas estas dimensiones no están siempre ar-
dominación pueden no ser inherentemente distorsionados al ni- ticuladas, es posible encontrar teorías que son críticas y desen-

48 49
M()l)t,tRNil)At), RAZ()N t,t il)ltNt'tI)^t) ¡rN At\,iltRt(rA l.At'tNA M( )l'l,lRNil)At) t,: ll)t,:( )t,( x ;lA

mascaradoras en una dimensión e ideológicas en otra dimen- rt'lac'ir'ul a l¿rs lr¡ch¿rs <le clast:s n¿rcionalt's, sino tarnbién en
sión. Esto puede aplicarse aun a ciertas posiciones del mism<> rt'l¿tt'iri¡l ¿r sitt¡¿r<:i<¡nr:s dc otros paíscs. Así, por cjemplo, Marx
Marx, que trató de desenmascarar opresiones de clase en to- t.x¡rlit:aba los problenlas <le la lilosofía alemana, por un lado
das partes, pero que justificó la invasión y apropiación de com() unA consecuencia de "las condiciones alemanas peque-
tierras mexicanas por los Estados Unidos. ñr>burgucsas",74 pero por otro, como el resultado de la inter-
Puede argumentarse que en 1o que se refiere a la repro- pretación, por los alemanes, de las ideas francesas e inglesas
ducción del sistema capitalista, las contradicciones de clase no "como una expresión y producto de un movimiento real
son más importantes y no pueden ponerse en el mismo nivel sino como escritos puramente teóricos que han sido desarro-
de los conflictos qrr. ,.r.g..r de las áiuiriorr., Sbxuales, raciales llados... por un proceso de 'pensamiento puro"'.75 En otras
y coloniales. La contradicción entre las dos cihses principales palabras, la filosofía alemana fue parcialmente explicada por
del modo de producción capitalista es la única que es consti- su relación negativa con las prácticas materiales atrasadas ale-
tutiva y esencial para el modo de producción, en el sentido manas (atraso económico y condiciones pequeño-burguesas),
que sin ella el capitalismo no sobrevive. Las formas de opre- y parcialmente por una relación positiva con los logros bur-
sión sexual, racial y colonial no son indispensables de la mis- gueses de Francia e Inglaterra. Si esto se aplicó al idealismo
ma manerapara la mantención del sistema capitalista. En este alemán, debería ser posible anahzar también el historicismo
sentido, debe aceptarse que el ocultamiento de contradiccio- alemán y formas posteriores de irracionalismo en el contexto
nes de clase constituye una función privilegiada de la ideolo- más amplio del capitalismo mundial y europeo; sólo que la
gía. Pero esto no significa que el ocultamiento y,/ojustificación relación positivo-negativa se invierte. Mientras Hegel idealiza-
de otros tipos de conflicto no haya tenido históricamente una ba a la revolución francesa, la reacción romántica historicista
importante influencia en la mantención del capitalismo. Na- y el irracionalismo posterior se horrorizaban de ella.
die podría negar, por ejemplo, cuán importante fueron el
colonialismo y el comercio de esclavos para el desarrollo del
capitalismo occidental. Así también, "lejos de liberar a las mu-
NOTAS
jeres y permitirles participación plena en todos los campos
sociales, la reestructuración burguesa introdujo reglas más for- l. K Marx y F. Engels, Manifi,esto del Partido Comunista (Pekín, Edicio-
malizadas y formalmente excluyó a las mujeres de un rango nes en Lenguas Extranjeras, 1965), pp. 35-36.
de actividades, muy prominentemente de la participación po- 2. E. Durkheim, Sociaüsm and Saint-Simon (Londres, Routledge & Ke-
lítica".73 Todas estas formas opresoras pueden no haber sido gan Paul, 1959), p. 115.

indispensables en principio, pero jugaron un rol importante


3. Ibíd., p. 131.
4. M. Weber, "Science as a Vocation" in H. H. Gerth & C. W. Mills,
en la práctica. From MaxWeber (Londres: Routledge & Kegan Paul, 1970), p. 139.
El otro aspecto que es necesario destacar es que con la 5. M. Weber, The Protestant Ethic and the Spirit of Capitalism (Londres,
Allen & Unwin, 1978), p. 16
creciente internacionalización del capitalismo y la expansión
6. Z. Bauman, "The Fall of the Legislator", en T. Docherty (ed.),
de los procesos de globalización,la ideología, aun en su rela- Postmod.emism, a Rzader (Hemel Hempstead, Harvester Wheatsheaf,
ción original con las contradicciones de clase, no puede conti- 1993), pp. 128-129.
nuar siendo analizada dentro del espacio estrecho de los límites 7. M. Berman, All that is Solid Melts into Air (Londres, Verso, 1982),
pp. lel7.
nacionales. Ya en el tiempo de Marx y Engels, la filosofía era 8. S. Hall, D. Held and T. McGrew, Modernüy and its Futures (Cambrid-
un fenómeno internacional que Marx analizaba no solo en ge, Polity Press and Open University, 1992), p. 2.

50 51

E-:
M( rltllRNll)Al) l'i ll)l'l( )1,( x ¡lA
M()t)l:l{NIl)At), R^z()N lt Il)l:N't'il)At) t,tN AMltRt(:A I^'t'tNA

9. Véase J. Habermas, "Modernity - An Incornplctc Project", cn 'I'. A. Kirrg, lt,<|,, (iul,lun', Okilxilizali¡nt ¡md tlv Worhl-liy,slern (l.otr<ltr:s,
Docherty (ed.), Postrnodemism, a Reader, p. 103. M¡u'r¡¡ill¡¡tt, l{ll)l), 27.
¡r.
10. J. Habermas, The Philosophical Discourse of Modemüy (Cambridge, $8. K. Rollills. "'l't'ntliti¡tr¡ ¿t¡ttl'l't'¿rltslatiott: National (lulture in its Glo-
Mass., MIT Press, 1987) , pp. +5. l¡¡tl (k¡ntt'xt", ¡r. 21).
11. A. Giddens, The Consequences of Moderniry (Cambridge, Policy Press, tl{}, S. I lall, "'l'he [,<¡cal and the (]lobal: Globalization and
1990), p. l. ¡r. 2ti.
12. S. Hall, D. Held and T. McGrew, Modemüy and its Futures, p.2. 40, k. Robins, "'Iraditi<¡n and Translation: National Culture in its Glo-
Véase tambié"J.J. Brunner, Cartografías de la Modemidad (Santiago, bal Oontext", p. 31.
Dolmen, 1994), pp. 77-78 y 109. 41. P. Wagner, A Sociology of Modenthy, p.37.
13. P. Wagner, A Sociolog¡ of Modemity, Liberty and Discipline (Londres, 42, Ibí<I., p. I19.
Routledge, 1994), p. 24. 4!r, Véase-por ejemplo C. Offe, Disorganized Capitalism (Cambridge, Po-
14. Este aspecto ha sido resaltado por M. Berman, All that is Solid Melts lity Préss, 1OSZ¡ y;. U.ry y S. Lash, The End of Organized Capitalism
into Air, y por D. Harvey, The Condition of Postmoduniry (Oxford, (Cambridge, Polity Press, 1987).
Basil Blackwell, 1989). 44, P. Wagner, A Sociolog of Modemity, p' 132.
15. Véase sobre esto D. Harvey, The Condition of Postmod,emity,pp.10-12. 45. Ibíd., p. 167.
16. Ibíd., p. 12. 46. Véase^P. Morandé, "Cultura y Modernización en América Latina",
17. N. García Canclini, Culturas Híbridas, Estrategias para Entrar y Salir de Cuad,etnos d.el Insti'tuto de Sociología (Santiago, Universidad Católica
la Moduv¿idad (México, Grijalbo, f989), pp. 31-32. de Chile, 1984).
18. K Marx y F. Engels, Manifiesto del Partido Comunista (Pekín, Edicio- 47. C. Cousiño y E. Valenzuela, "Politización y Monetarización en Amé-
rica Latina" (Santiago, Cuademos del Instituto de Sociología d¿ la Ponti-
nes en Lenguas Extranjeras, 1965), pp. 3&37.
19. Ibíd., pp. 39-40. ficia Uniaersidad Católica de Chilc,1994), p. 13.
20. M. Berman, All that is Sokd Melts into Air, p. 15. 48. Ibíd., p. 21.
21. Ibíd., p. 102. 49. Ibíd., p. 42.
22. G. W. F. Hegel, Philosophy of Right, trans. T. M. Knox (Oxford, Oxford 50. Ibíd., p.39.
University Press, 1980), p. 286. 51. Cousiño y Valenzuela aceptan que la reflexión es también propra
23. Véase sobre esto J. Habermas, Philosophical Discourse of Mod,ernüy de las soóiedades premodérnas, pero la limitan a una mera explici-
(Cambridge Mass., MIT Press, 1987), p. 83. tación de una experiencia anterior al acto reflexivo (Ibíd.' pp'5et
24. P. Wagner, A Sociologl of Modemity, p. 8. 57). Al respecto pienso que la capacidad reflexiva tradicional va
25. A. Touraine, Crítica d,e la Modernidad (Buenos ñres, Fondo de Cul- más allá de una mera explicitación de experiencias no-reflexivas'
tura Económica, 1994), p.205. 52. IL Marx, Grundrisse (Harmondsworth, Penguin, 1973), p. 163.
26. Ibíd., p. 13. 5J. C. Cousiño y E. Valenzuela, Politización y Monetarización en Amórira
27 . A. Giddens, The Consequences of Modem.iry, pp. lG29 y 3G39. Latina, p. 66.
28. Propongo "desarticulación" o "desencajamiento" como una traduc- 54. Una visión optimista e ingenua de las relaciones sociales dentro de
ción aproximada del término inglés "disembbeding", que no tiene la hacienda puede enconl.arse también en E. Bradford Burns: "la
un equivalente claro en español. hacienda dei Maguey era patriarcal y... los propietarios mantenían
29. A. Giddens, The Consequences of Mod,anity, p. 2L. una viva preocupación por el bienestar de los trab{adores"'-la
30. Ibíd., p. 38. concentra^ción dé la tierra y del ingreso en pocas manos no resultó
31. Ibíd., pp.43-45. necesariamente en una disminución de la calidad de vida para la
32. S. Hall, D. Held and T. McGrew, Mod,emüy and its Futures, p. 299. mayoría... a menudo surgió alguna buena relación de trabajo entre
33. A. Giddens, The Consequmces of Modernity , p. 64. los patriarcas y el pueblo. Los beneficios para los patriarcas eran
34. K Marx y F. Engels, Manifiesto d¿l Partido Comunista (Pekín, Edicio- obvios: tenían una fuerza de trabajo a su disposición. El pueblo
nes en Lenguas Extranjeras, 1965) p. 37. extrajo de la relación el aislamiento y la protección_ que brrscaban
35. K Robins, "Tradition and Translation: National Culture in its Glo- pu.u"uiü. de acuerdo con sus modelos establecidos". The Poaerly of
bal Context", enJ. Corner y S. Harvey (eds.), Enterprise and Heritage Progress: Latin America in the Nineteenth Century (Berkeley, University
(Londres, Routledge, 1991), pp. 2627. of California Press, 1980), pp' 78 y 85.
36. A. Giddens, The Consequences of Modem.itl , p.74. b5. C. Cousiño y E. Valenzuela, Politización y Monetarización en Amffica
37. S. Hall, "The Local and the Global: Globalization and Ethnicity" in Latina, p. 43.

5J
52

L-
M()l)l:RNll)Al), RAZ.()N l: ll)[Nl¡l)AI) l,]N AMllRl(iA I^',1'lN

56. Ibíd., p.92.


57. Al respecto véase el capítulo 5.
58. C. Cousiño y E. Valenzuela, Politización y Monetarizttt:ión en Arní:ricrt
Latina, p.94.
59. Véase J. Habermas, The Theory of Communicative Action (Cambridge,
Polity Press, 1989), vol. 2, p. 155.
60. L Marx, "A Contribution to the Critique of Hegel's Philosophy of
Right. Introduction", en K Marx, Early Writings, L. Colleti ed., (Har-
mondsworth, Penguin, 1975), p. 244.
61. Ibíd.
62. K. Marx and F. Engels, The German ldeol,og in K Marx and F. En-
gels, Collected Wmks (Londres, Lawrence & Wishart, 1976), p. 41.
63. Ibíd., p. 36.
64. K Marx, Capital (Londres, Lawrence & Wishart, 7974), vol. 3, p' 45.
b5. Para un estudio completo del concepto de ideología de Marx véase
J. Larraín, The Conupt of ldeology (Londres, Hutchinson, 1979) y
Marxism and ldeologl (Londres, Macmillan, 1983).
66. IC Marx, Wage, Labour and Capital, in Selected Works in One Volu-
me (Londres, Lawrence & Wishart, 1970), p. 82.
67. K i|r/.arx, Grundrisse, p. 541.
68. K Marx, Capital , vol. 1, p.542.
69. J. B. Thompson, Studies in the Theory of ld'eolog (Cambridge'
Press, 1984), p.4.
70. J. B. Thompson, Ideolog and Modem Culture (Cambridge, Polity Press,
1990), p. 7.
71. J. B. Thompson, Studies in the Theory of ldeolog, pp. 81 y 194.
72. Ibíd., p.I42.
73. P. Wagner, A Sociolog of Modemity,p.40.
74. K Marx and F. Engels, The German Ideolog, p. 447.
75. Ibíd., p.455.

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