You are on page 1of 2

Curso Liderazgo de AlabanzaPágina 1

Ocho elementos en la Adoración

La adoración tal vez sea la función más importante de la iglesia. Los creyentes están
buscando formas de adorar para disfrutar y darle significado a sus domingos. La
adoración es cualquier actividad por medio de la cual los creyentes puedan sentir a Dios
de una manera significativa y espiritualmente transformadora.
La adoración surge de los mandatos de Dios en la Escritura y los corazones agradecidos
de los redimidos. La adoración no se debe hacer de acuerdo a nuestras pequeñas
nociones de Él, nuestros conceptos limitados de lo que Él quiere, o lo que no pueda
agradar. El Espíritu Santo nos da libertad y dirección de cómo adorar a Dios. No
podemos permitirnos pensar en la adoración en términos de acciones, orden de culto,
formas y música. El Espíritu trae libertad para adorar.
Ocho elementos de la adoración practicados por la iglesia primitiva: Oración,
Alabanza, Confesión de pecados. Confesión de fe, Lectura de la Escritura,
Predicación, Cena y bautismo, Ofrenda.
1. Oración
La oración era muy importante en la adoración de la iglesia primitiva. "Orad sin cesar.
Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús’ (1 Ts. 5:17-18).
2. Alabanza
La alabanza era un elemento principal en la adoración de la iglesia primitiva. "Pero a
medianoche, orando Pablo y Silos, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían’
(Hechos 16:25).
La alabanza a Dios es más bien un acto de obediencia que seguir nuestros sentimientos.
3. Confesión de pecado
La adoración es el momento de escuchar al Señor permitiéndole que nos cambie con su
presencia, poder y Palabra.

4. Confesar la fe en Dios el Padre. el Hijo, y el Espíritu Santo


Pablo escribió a los creyentes en Roma: "Que si confesares con tu boca que Jesús es el
Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para
salvación (Rom. 10:9-JO).

5. Lectura y estudio de las Escrituras

La lectura y estudio de las Escrituras son esenciales en nuestra adoración. El Espíritu


Santo usa la lectura, el oír y estudiar las Escrituras para llevar nuestra atención a Dios.
"Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos lo profetas, les declaraba en
todas las Escrituras lo que de él decían’ (Lc. 24:27).
Curso Liderazgo de AlabanzaPágina 2

6. Predicación
La predicación es esencial en los cultos de adoración. La proclamación de la Palabra de
Dios evangelizo, edifico y educo. “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias
de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios,
que es vuestro culto racional. No os con forméis a este siglo, sino transformaos por
medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobáis cuál sea la
buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1,2)
7. La cena del Señor y el bautismo
La cena del Señor y el bautismo son dos hermosos actos conmovedores de adoración.
Las iglesias deben hacer del bautismo una parte esencial de la adoración. “Y Jesús,
después que fue bautizado, subió luego del agua. y he aquí los cielos fueron abiertos,
y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una
voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”
(Mt. 3 :16-17).
8. Ofrendas
Nuestras vidas deben ser nuestra primera ofrenda a Dios. Ofrendar es un acto de
adoración. "Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la
predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna iglesia participó
conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me
enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que
busco fruto que abunde en vuestra cuenta... Mi Dios, pues, suplirá todo lo que es os
falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”(Fil. 4:15,19)
Los creyentes y las iglesias tienen lo libertad de adorar al Padre como el Espíritu Santo
los guíe. Cada culto de adoración debe ser un encuentro con el Señor.