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Estudiante Julian Blumenfeld

DNI: 40732012

Número de registro: 889870

Historia Social Económica Argentina

PARCIAL DOMICILIARIO

“FACTORES QUE NO DETERMINARON QUE LA
ARGENTINA NO SEA UN PAÍS INDUSTRIALIZADO, HACIA
LAS ÚLTIMAS DÉCADAS DEL SIGLO XX”

al igual que la política cambiaria. se puede apreciar el siguiente argumento como fundamento: En conclusión. en tres aspectos que funcionaron como presión interna y externa de la política económica nacional: I) La inserción de Argentina en la relación triangular mencionada. a grandes rasgos. con la aparición de efectos no pensados ni deseados. frente a la tendencia a concebir. Su política económica constituyó inicialmente una mera reacción ante la crisis. Ello contribuyó a que. Comprendiendo que el radicalismo gobernó el país mediante una continuidad del modelo agroexportador. que los años treinta significaron un aumento en el proceso de industrialización. aunque con ciertas fricciones. la oligarquía agroexportadora fuertemente vinculada a la hegemonía británica sobre la economía argentina y reforzada en el poder mediante el golpe de estado de 1930. mediante el crecimiento de la economía del algodón en la provincia de Chaco. en defensa de la estructura socioeconómica tradicional y de los intereses extranjeros. “no puede notarse en estos años una tasa de crecimiento de la capacidad industrial diferente respecto de la década anterior” (Malgesini y Álvarez 1983: 14). La crisis financiera internacional provocó que los países centrales experimentaran una contracción de sus economías. y por ende. Es importante remarcar. De acuerdo con dicha hipótesis. dicha política transitoria se vio refractada y modificada en sus intenciones originales y fines específicos por un proceso nacional e internacional que ningún grupo aislado pudo controlar. inauguró a partir de entonces el intervencionismo de Estado. II) la Depresión mundial posterior a la crisis financiera de 1929. junto a sus lazos tradicionales con Gran Bretaña. será la crisis del 29 y el golpe de Estado de 1930 factores claves en el desarrollo de una industria nacional basado en un modelo de sustitución de importaciones. En relación al capital extranjero puede verse una relación de subordinación mediante préstamos y prerrogativas. que comenzó en la primera posguerra. La hipótesis de trabajo consiste en que más allá de que existan múltiples factores determinantes de la imposibilidad de un desarrollo industrial relevante. economía que se reflejaba en una relación triangular con Estados Unidos y Gran Bretaña. III) la desvalorización de los artículos exportables primarios en relación con los industriales. y los . La denominada década del 30 puede sintetizarse. (Malgesini y Álvarez 1983: 8).UU. aunque sí hubo un despegue de la producción textil. Sin embargo. fueran creciendo relaciones cada vez más estrechas con EE. quienes diseñan los modelos económicos en función de sus intereses como sector de la clase propietaria de los medios de producción. 1977: 79). afectó directamente en la débil economía dependiente Argentina. de lo cual el Pacto Roca-Runciman constituyó una clara muestra. ya que “varios otros grupos de la elite sostenían a veces que el precio que pagaban por sus servicios e inversiones era mayor que el debido” (Rock. vinculada con el exceso general de la oferta de las zonas templadas y con la retracción creciente de la demanda europea. una causa unificadora la podemos observar en las mutaciones de las clases dominantes.

mercantiles y financieros. el sociólogo argentino permite hacer una lectura a partir de la intervención de los sectores subalternos en la política nacional. A partir del golpe de estado de 1943 comienza un proceso de mayor intervención estatal signado por una política nacionalista. Portantiero y Murmis (2004) explica muy bien esta alianza de clases que deviene en bloque histórico y el Estado como equilibrador de ese bloque de poder y de articulación de intereses. pero fue acompañado con un problema de pagos por parte de EE. lo que significó una “popularización” de las capas obreras. esto no significó una transformación radical de la economía nacional que pasaría de un modelo agroexportador a uno prioritariamente industrialista. determinó la necesidad de articular los diferentes intereses sociales cuya conflictividad podía afectar dicha estructura” (Rapoport. Esto parte del hecho que las clases dominantes tuvieron que emplear una especie de pragmatismo que tendría que bregar con las presiones externas por el hecho de ser un país sometido al imperialismo y la división internacional del trabajo.UU. comenzaron a desenvolverse formas de intervencionismo social. y Gran Bretaña.UU. cuya influencia política se hizo sentir marcadamente sobre la conducción del Estado (Malgesini y Álvarez 1983: 15) La Segunda Guerra Mundial trajo consecuencias para la economía argentina. hacia mediados de la década. escondiendo la naturaleza del Estado en el capitalismo moderno. en especial por la constitución de la triangulación con EE. y cómo dada . Portantiero y Murmis explicando los orígenes del peronismo desde esta modificación en la condición tradicional de lo que él llama como vieja clase obrera. Además de ello. Más allá que los años treinta implicaron una mayor intervención del Estado en los asuntos económicos. tesis opuestas a los liberales ortodoxos que bregaban por un comercio libre. con un claro posicionamiento bonapartista que se caracteriza por situarse por arriba de las partes en conflicto. especialmente en la negociación colectiva. y desde allí mediar con presunción de neutralidad. explica la importancia de tomar en cuenta las alianzas de clases. que los acreditaba a Gran Bretaña. pero en nada significó una transformación del modelo económico. Desde el golpe de estado del año 1943 el Estado comienza a adquirir atributos que van marcando una mayor intervención en la vida económica y social del país: “en correspondencia con el intervencionismo económico. el hecho de ser la expresión de los intereses antagónicos de las clases sociales y un espacio de unificación de las clases dominantes en la perspectiva gramsciana. tal como expresara Malgesini y Álvarez (1983). lo que implicó que no se perdiera el mercado para las materias primas. 2003: 299). grupos industriales. En este mismo sentido el Estado asume una mayor intervención en los conflictos obrero-patronales. identificando que el periodo de sustitución de importaciones implicó una modificación en la propia estructura de la clase obrera por la migración del campo a los centros urbanos. La complejidad de la estructura productiva que acompañó la industrialización sustitutiva.

etc. trajeron como consecuencia el desarrollo de fuerzas internas no obreras. contaba con los medios de prensa más reputados y predominaba en las asociaciones patronales más fuertes” (Altamirano. de una situación de enfrentamiento directo entre trabajadores y propietarios de los medios de producción a un realineamiento de fuerzas que cortó verticalmente a la sociedad y que cristalizó en nuevas formas de alianza de clases. se debatieron alrededor de las teorías del desarrollismo en su versión mayoritaria y el liberalismo en minoría. . Mediante la compleja relación entre el peronismo y las clases dominantes tradicionales. proyectos de energía hidroeléctrica. siderurgia). 2001: 92). en el nivel político social. motivada por conflictos institucionalistas y de representación política tradicional. cuya presencia obligó a cambiar. “no era una minoría cualquiera. 1996: 128). El peronismo. y la presión de las fuerzas externas. Es interesante reconocer que aunque fuesen una minoría política. hasta 1963).la situación particular de la economía argentina dependiente de los centros imperialistas. el conflicto merece una mención particular puesto que no nace por diferencias en cuanto a Ia política fabril” (Schvarzer. Las contradicciones internas del peronismo. como parte de los contradictorios movimientos nacional-populares. el proceso de industrialización fue marcado: creación de fábricas (automotor. elaboradas a partir de la coincidencia en un proyecto más amplio de política nacional. aviones. Nuevamente la relación de dependencia con el mercado mundial capitalista funcionó como limitante y determinante para un desarrollo industrial independiente. marginadas también por el sistema de dominación. cuestión que implicó la inestabilidad política y social del país. sino la más poderosa: tenía ascendiente y guardianes celosos en las Fuerzas Armadas (al menos. estableció una relación compleja entre las clases sociales y las organizaciones que hacían vida en la política económica Argentina. Los nuevos gobiernos que se forjaron a partir de la caída del peronismo. Por un lado la estatalización de los sindicatos y la pérdida de su autonomía. instalación de empresas de capital extranjero que se situaron en el país mediante prerrogativas estatales. proyecto que supondría cambios en el sistema (Portantiero y Murmis. el plano de las coaliciones clásicas y a desplazar momentáneamente el eje de las contradicciones sociales. terminaron con el derrocamiento del gobierno. sumado al hecho que el proceso de industrialización se vio marcado por el problema de los altos costos de la importación de materias primas y los problemas de abastecimiento local. se desarrollaron otras contradicciones que desplazaron al antagonismo patrón-obrero. Precisamente por eso. tal como puede verse: “Este movimiento no estaba dirigido por Ia clase dominante tradicional y tuvo roces con ella que exceden el caso de Ia UIA. como la intervención de la Unión de Industriales Argentinos (UIA). 2004: 167-168) . dadas las condiciones de dependencia frente a los centros imperialistas que lo enmarcaron y al control que sobre éste ejercieron capas sociales y grupos políticos ligados a la renta de la tierra. y desde allí poder repensar al peronismo y la participación sindical como ejemplo de esta situación: Las formas en que se produjo el crecimiento industrial en la Argentina. las cuales representaban a los sectores oligárquicos ligados al agro.

lo que implicó que las políticas industriales se desarrollaran más en respuesta a los vaivenes internacionales que a un plan determinado. Los períodos durante los cuales se registró un fuerte crecimiento de la industria nacional. la dependencia de los centros imperialistas y la ausencia de una política industrialista. desde la perspectiva que se adoptó en este trabajo (Palacio. especialmente por la destrucción del Estado de bienestar a partir de la segunda mitad de la década de los años setentas y la consolidación del neoliberalismo. Todo este impulso industrialista. como la década del treinta. El gobierno de Alfonsín. . devaluación. 2009:121). de endeudamiento externo. 2009: 124). tampoco evidencian la existencia de una política industrial. tuvo su procesos de retracción a partir del golpe de estado de 1976 que transforma la matriz de poder del país. los factores determinantes de que Argentina no sea un país industrial son múltiples. bicicleta financiera y fuga de capitales. aunque se puede constatar un mayor volumen de producción. quedando el Estado al servicio de las clases dominantes financieras y del agro. desde la composición orgánica de las alianzas de clases en el poder. mediante una política de desgravamen para promocionar la industrial. Los años noventa también han reflejado una continuidad de los procesos industrialistas. principalmente por la inversión extranjera que creció hasta el año 1975. el problema de la industrialización bajo el gobierno de Alfonsín ha sido la no comprensión de que el mismo es parte de un proceso holístico. o el desarrollismo. Con el gobierno de Carlos Menem se avanzó en el proceso de desindustrialización que tuvo como consecuencia una pauperización de gran parte de la sociedad argentina. y particularmente funcionó como un quiebre que se profundizó hasta los años noventa. El gobierno de facto funcionó como herramienta político-militar del nuevo bloque de poder. agro-financiero. Según Palacio. De forma concluyente. permitió “el florecimiento de establecimientos más de tipo “enclave”. Sin intención de profundizar sobre las medidas económicas. especialmente en el rubro automotriz y el crecimiento de la explotación petrolera. librecambista. declinación de las exportaciones por las importaciones. se podría caracterizar al modelo como de aperturista. lo que implicó una ruptura con el crecimiento industrial. consistiendo más en políticas industriales que en una política industrial determinada. en desmedro de establecimientos “productivos con generación de cadenas de valor en el resto del territorio nacional”” (Palacio. Los gobiernos post-peronistas reflejaron una serie de mayor dependencia económica. el peronismo. tal como lo refleja Palacio: Es difícil encontrar un período en el cual pueda aseverarse que existió política industrial en el país. el cual no puede considerarse de forma lineal.

Pp. Buenos Aires. CEAL. D. El Estado y la economía 1930-1955. Porto Alegre (17) 2. (1977). J. Emecé. N. Texto completo en www.) Historia económica. El Radicalismo Argentino 1890-1930.eumed. Buenos Aires. . P. Buenos. M.net/libros/2009b/565/ Portantiero. Schvarzer. Edición electrónica gratuita. Buenos. Ariel. M. Estudios sobre los orígenes del peronismo. J. 123-151. Siglo XXI Editores. Amorrortu. política y social de la Argentina (1880-2003). (2004). Malgesini. Rapoport. (1996). “Una elite empresaria en Ia Argentina: Ia Unión Industrial Argentina” en revista Ensaios FEE. Aires. Palacio. Alvarez.REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Altamirano. Rock. (2010. “Desarrollo y Desarrollistas” en Bajo el signo de las masas (1943- 1973). G. (2009). Aires. (2001). C. (1983). Buenos. Las políticas industriales durante el gobierno de Raúl Alfonsín. Aires. Murmis.