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Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México

Nueva Época, Año LXI, núm. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. 27-56µ ISSN-0185-1918

Espacio, territorio y territorialidad:
una aproximación teórica a la frontera
Space, Territory, and Territoriality:
A Theoretical Approach of the Border
Octavio Spíndola Zago›
Recibido el 27 de junio de 2015
Aceptado el 02 de marzo de 2016

RESUMEN ABSTRACT

Descifrar, a partir del enfoque poscolonial, la When decoding from a postcolonial perspec-
relación espacio/sujeto dentro de los márgenes tive the space/subject relationship within an
de un horizonte interdisciplinario para compre- interdisciplinary horizon to understand the
hender los principales problemas conceptuales main conceptual and methodological problems
y metodológicos que conlleva el estudio del es- involved in the study of space, we arrive at a par-
pacio, nos conduce a un punto particularmente ticularly rich locus: the border. This trendy field
rico: la frontera. Actualmente en boga, este of study opens the way to elucidate both the re-
campo de estudio abre los caminos para aclarar lationship between State and territory, between
la relación existente entre el Estado y el terri- nation and territoriality, as well as how the bor-
torio, la nación y la territorialidad, así como el der <as a material construct, a symbolic device,
impacto que la frontera, como construcción ma- a legal reality, and a literary element< impacts
terial, dispositivo simbólico, realidad jurídica y the notions of identity. This research aims at
elemento literario, tiene en las nociones iden- understanding space based on the chronotopes
titarias. En esta investigación nos proponemos we have interweaved with existing relationships
una lectura del espacio a partir de cronotopos in the political and cultural networks simulta-
que tejemos con las relaciones existentes dentro neously intersecting the local and the global, and
de las redes políticas y culturales que entrecru- we conclude with a humanization of the border
zan simultáneamente lo local y lo global para through the character of the cross-border mi-
cerrar con la humanización de la frontera en la grant. Considering his mobility capacity, we

›
Estudiante del Colegio de Historia, Facultad de Filosofía y Letras, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla
(México). Sus líneas de investigación son: espacio y frontera; teoría de la historia, memoria, tiempo y artefactos
historiográficos; estudios feministas. Entre sus últimas publicaciones destacan: “Apología a los horizontes de posi-
bilidad: el hombre retórico después de los metarrelatos” (2015); “Tiempos, una ligera aproximación a una teoría del
tiempo” (2015); y “Una nueva propuesta feminista desde Latinoamérica. El ecofeminismo y el feminismo comunita-
rio” (2015). Correo electrónico: octavio_spindola@hotmail.com

ESPACIO, TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 27
© 2016 Universidad Nacional Autónoma de México, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Este es un artículo Open Access bajo la
licencia CC BY-NC-ND (http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/)

Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México
Nueva Época, Año LXI, núm. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. 27-56µ ISSN-0185-1918

figura del migrante transfronterizo. Es nuestro argue the cross-border migrant is a new histori-
propósito plantearlo, por su capacidad de movi- cal subject who appropriates spaces by walking,
miento, como un nuevo sujeto histórico que se who engraves experiences upon those spaces
apropia de los espacios caminando, los imprime and inhabits them.
de experiencias y los habita.

Palabras clave: frontera; espacio; territorio; te- Keywords: border; space; territory; territoriali-
rritorialidad; migrante; identidad. ty; migrant; identity.

Introducción: espacio y frontera

Clarita empieza a entrar en un mundo que hasta el momento le parece irreal y parte de una ho-
rrorosa pesadilla. Posteriormente, conversando con un psiquiatra, Clarita resume la experiencia
de muchos jóvenes que nunca han cruzado la ‘frontera’ de sus barrios, una frontera virtual que
divide la ciudad de una manera tan tajante como aquella, mencionada por Fuguet, que separa Es-
tados Unidos de México: “Yo solo había estado dos veces por esta zona yendo al Salón Rojo del
Hotel Tequendama, pero de ahí para allá nunca” (Palaversich, 2005: 42).

Así se describe la entrada al laberinto infernal de lo abyecto. ¿Construye el sujeto al es-
pacio o el ejercicio ontológico es inverso? Para responder a esta pregunta abordaremos el
impacto de la frontera como construcción material, dispositivo simbólico, realidad jurídica
y elemento literario en las nociones identitarias de los sujetos. Abordaremos la diversidad
teórica de definiciones y significaciones que algunos autores destacados han dado al con-
cepto de espacio, para aterrizar en el límite discursivo, simbólico, político y material del
mismo: la frontera, construcción geopolítica proyectada por el Estado a través de políticas
del espacio (Pereña, 2004: 315-330), pero también creación literaria, campo identitario y
fuente de estudio.
Si consideramos que en las sociedades neoliberales el espacio dota de estatus socioe-
conómico a los individuos, ejerce un poder de atracción estético y narcisista, y da sentido
al andar, además de que el sistema jurídico está diseñado para que el individuo aprenda a
usar correctamente los espacios, para que como ciudadano pleno pueda actuar dentro de
los límites de la ley, entonces entendemos que espacio, frontera y poder se conjugan cons-
tantemente y traspasan semánticamente a los individuos: “teniendo que afrontar un modelo
de sociedad mosaico en el cual las diferencias se hacen visibles por la existencia de fronte-
ras simbólicas y de la impermeabilidad” (Zapata-Barrero, Pinyol, 2013: 30).
Partimos con Henri Lefebvre, quien centró su atención en el espacio vivido, la objeti-
vación de lo social a partir de la urbanización de los modos de producción y, siguiendo de

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TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 29 . 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. urbanistas y tecnócratas se convierte en instrumento discursivo clave a la hora en que el capitalismo interviene y administra el suelo. representada por los campos político. Habitar <afirma Bourdieu< es significar y apropiarnos del espacio. de la misma manera algunos parques son “propiedad” de patinetos. Por otra parte. ideológico y simbólico. núm. ESPACIO. capital y política configuran el espacio desde lo que Latour ha denominado la “sociología de la traducción”: un proceso de intervencio- nes sociales focalizadas sobre puntos estratégicos. tanto en la dimensión mate- rial como en la discursiva. alternativa: los homosexuales han resignificado el último vagón del metro2 y creado áreas específicas de comercio y recreación en las urbes. espacio físico que incluye el compo- nente humano y la esfera de las actividades económicas. con el fin de desarrollar nuevos hábitats. el metro es la ciudad. e incluso dialécticas. relación establecida en- tre el individuo y el espacio. Las subalternidades hoy habitan y habilitan espacios desde una lógica distinta. concibiéndolo como un fragmento espacial donde se fusionan tres tipos de estructuras: la infraestructura. donde los sujetos despliegan sus capitales estructurando las diferencias con una dialéctica de conflicto y en una continua proyección de sus representaciones sociales. la superestructura. Pierre Bourdieu apunta al espacio social como la materialización de las relaciones de poder y las interacciones entre los agentes insertos en campos de fuerza.1 Poder. espacio para vender. contratistas. basadas en la producción de un espacio propio que rechace contaminaciones y sustituya resistencias. recurso con el cual los usuarios se reapropian de las estructuras territoriales a través de maneras de hacer y tácticas <prácticas culturales que resisten el poder en los sistemas domi- nantes<. se construye desde lo vivencial como acción política. Año LXI. concibe el espacio como específicamente político. como otras plazas y barrios pertenecen a grupos socioétnicos específicos. Lefebvre advierte que el espacio público acaba. un espacio de experiencia en la privacidad de lo público. quien analiza el territorio a partir de una definición marxista clásica. Para De Certeau la planificación de las ciudades se circunscribe a relaciones de poder antagónicas. tarde o temprano. En Lefebvre habitar es producir hábitats. el espacio no existe. 2 Para Carlos Monsiváis y Juan Villoro. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. 1 Véase: Delgado (2011). Desde una óptica hermenéutica Michel de Certeau se declina por el espacio practicado. convertido en espa- cio inmobiliario. 2012: 123-135). En Bourdieu las disposiciones del habitus son precisamente esos mecanismos de posesión y posición so- bre/en el espacio que producen territorio (1999: 12-14). El espacio en manos de arquitectos. las sexoservidoras han hecho lo propio con “las esquinas” o determinadas calles de las ciudades. 27-56µ ISSN-0185-1918 cerca a Marx. para Sergio Tamayo es un lugar de encuentro y recono- cimiento. la metaestructura. es decir. apropiarse del territorio y reinventarlo con una carga simbólica particularizada (Reymaeker. Esta noción se conjuga con la perspectiva de Di Meo (1993).

ni historia ni convivencia. catalizadores y traumatizantes para la memoria humana. Los no lugares son espacios de dialéctica por excelencia. al entrar en estos vacíos de responsabilidad. Mientras tanto. lugares que <siguiendo a Foucault (2010: 19-32)< yuxtaponen espacios. 2003: 608). posmoderna en Augé). transformadoras. reinvenciones rizomáticas ob- jetivadas que se cierran y abren al exterior. El no lugar es una parodia de la realidad. el practicado. espacios que se rigen por su propia lógica temporal (ultramoderna en Foucault. Si acaso existe un punto de convergencia entre ambas teorías es la influencia identitaria que el espacio ejerce sobre los sujetos. Los cronotopos <entre los que hemos enunciado el espacio vivido. el traumático y el no lu- gar< se ofrecen como símbolos multisignificantes debido al potencial de reflexibilidad que detonan. sistemas de aislamiento a partir de la gestión territorial corporalizada. Michel Foucault (2000: 59-72) acusa la gestión de los espacios desde la legalidad jurídicamente establecida. el sujeto se cuestiona lo que ocurre afuera. núm. símbolos corporales con poder evocador y efectos catárticos. 27-56µ ISSN-0185-1918 relaciones creadoras de sujetos universales y anónimos inmersos en el espacio. sen- sibilidades del recuerdo y la evocación. el enmudecimiento de la moral. Esta red de fenómenos solo se puede explorar desde la teoría de la enunciación. lo redujeron a un autómata meramente sensorial. al menos.3 espacios que escapan a la lógica institucionalmente normativizada pero que son creados desde ella. generan experiencias traumáticas a la vez que renovadoras. Los no lugares son catalizadores epistémicos de heterotopias. La idea del vacío encuentra también importantes ecos en las reflexiones de Hanna Arendt (2003). así se desnudan las falacias de la atopía/utopía del conocimiento óptico y lo que el filósofo francés denomina “corrupción del espacio” (De Certeau. Año LXI. de renarrativización espacial. Teresa del Valle concibe que al interactuar el espacio con el tiempo y las sensibilidades. el espacio traumático y mecánicamente aislador ejerce violencia sobre to- dos los sujetos por igual: los campos de concentración y exterminio deshumanizaron al ser humano. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. y así el sujeto vive sin dolor en el sufrimiento perenne. Para ella. Siguiendo a Bajtín. el ejercimiento espacial del poder degenera y deviene en no lugares. con el luto imposible del ob- jeto perdido. el social. se expresa en todas las formas de la mística” (Dosse. conflicto permanente entre poder y resistencia social que po- nen a prueba la capacidad de adaptación y asimilación de los sujetos. que se caracterizan por no gene- rar relaciones significativas. 30 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . a partir de mecanismos psicológicos específicos como la nostalgia y el deseo. con el cuerpo ausente. son un horizonte de posibilidades. se generan cronotopos. y consien- ten directrices políticas revolucionarias o. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. 4 Véase: Del Valle (1999). “Esta relación con la pérdida.4 3 No debemos confundir los no lugares foucaultianos <cargados de simbolismo y significación desde una teoría del poder en la construcción de sujetos normalizados< con los no lugares de Marc Augé. son recortes geográficos de tiempo. Esta deshumanización llevó a la pérdida de sensibilidad e incapacidad de racionalizar el dolor. 2000: 103-125).

generado a partir de la acumulación de gases fluorados con efecto invernadero. fue el paso del arte de diseñar ciudades propias de una estética renacentista a la lógica mecanicista in- dustrial. para revertir probables consecuencias catastróficas. el urbanismo adquirió gran importancia. la posmodernidad bravuconamente desafía la lógica de Castells e invierte las relaciones semánticas. centros tradicionales del mismo. Año LXI. así como en el balance natural. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 31 . entidad abstracta en cuanto práctica<. para quien “desde el punto de vista social. sino espacio/tiempo his- tóricamente definido. núm. también es [. al implementar polí- ticas trazadas por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y ratificar ESPACIO. las ciudades han muerto. orilló a los líderes mundiales a trazar una nueva geopolítica ecológica con agendas propias. En el mundo postindustrial el espacio se gestiona por el espa- cio mismo. sin embargo. El cambio climático.” Sin embargo. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. recurriendo al calentamiento global como recurso discursivo.. The New York Times lo calificó como un “experimento cultural y político”. tras las revoluciones industriales. La lectura del espacio que hemos propuesto a través de los cronotopos da cabida a las palabras de Manuel Castells (1974: 485). hasta ruinas y edificios sin gracia en donde el sujeto experimentó una historia de vida. En esta lógica. esas metrópolis como estilo de vida que definen a quienes habitan en ellas: el Cinturón del Sol es algo más que un concepto geográfico. los sujetos violentados son nómades incorpóreos sin destino. buen clima. desde mo- numentos y edificios histórico/patrimoniales. Raffestin ha subrayado la instrumentalización del poder en la articulación del espacio <hoy coyuntural< y los artefactos para su representación <actualmente digitales<. 2005: 97-99). las ecoestéticas del paisaje. las interaccio- nes fenomenológicas y materiales entre los sujetos y los espacios son complejas y variadas. hacia las nuevas y expansivas me- trópolis del sur (García Vázquez. 27-56µ ISSN-0185-1918 ¿Es el espacio generador de identidad temporal? ¿Es posible/justificable referir a una memoria espacial? Una respuesta sencilla se propone demasiado peligrosa. espacio construido. las territorialidades se han fugado. nos permitimos seguir a Del Valle cuando declara que la identidad es el hilo narrativo de los recuerdos referenciales experimentados en espacios concretos. practicado por las relaciones sociales. 2011: 11). trabajado. El neoliberalismo. junto con la so- ciología urbana. haciendo referencia al masivo traspaso de poder político y económico que se ha producido desde las ciudades del noreste de Estados Unidos.. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp.] un delicioso coctel compuesto de conservadurismo político. es la era de las antípolis. inspirada en formas orgánicas. para planificar científicamente la gestión funcional del espacio. ha enfatizado la relevancia de la ecología en el diseño de los espacios desde una perspectiva estética y armónica. la adaptación de la vida social a un ambiente transgredido ha detonado “la transición urbana” (Castaño-Lomnitz. ocio y alta movilidad. modos suburbanos. no hay espacio <magnitud física.

Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época.. para trazar proyectos vinculantes y rehumanizar los espacios. el espacio y el sentido. en- trelazamientos culturales.]. 2014: 9). En otro lugar hemos reflexionado en torno al tiempo y al sentido en el quehacer del historiador y en la escritura historiográfica. los desplazamientos forzosos de po- blaciones enteras [. catalizando este procedimiento 32 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO ..]. excurso conceptual El hombre <señala Koselleck< vive y se sabe atravesado por tres ejes medulares que dan un marco de significación y dimensionalidad a su vida misma y a sus desarrollos sociocultura- les: el tiempo. El llamado a reapropiarnos de los espacios ha sido aprovechado por la crítica poscolonial y la teoría de género para desdibujar diferenciaciones lacerantes. En la actualidad. al estilo globalizado (González-Ávila. Territorio y territorialidad. En esta ocasión profundizaremos en la cuestión del espacio desde el horizonte contemporáneo. El surgimiento del ciberespacio. la reconfiguración de las relaciones rurales-urbanas [nos ha conducido a replantear al sujeto en el espacio y viceversa] (Licona. Hemos considerado que diversos problemas políticos. la ciudadanía pierde el espacio público frente a la militarización y la apropiación policiaca de estas territorialidades. Es indudable que con la era digital y el debilitamiento de la acción del Estado nación de- vino la necesidad de precisar nuevas articulaciones entre las distintas espacialidades históricas y los encuentros o sobreimposiciones de temporalidades. Por todas estas razones. 27-56µ ISSN-0185-1918 protocolos y acuerdos tomados en cumbres internacionales: el espacio se replantea para lo- calizar zonas de riesgo. bajo pretextos secundarios.. trazar bloques regionales e interconectar todo.. etcétera. boom de la memoria. apogeo de lo digital. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp.] las migraciones de personas del tercer mundo a las grandes capitales [. El mundo interconectado y glocal en que vivimos nos ofrece un panorama teórico amplí- simo desde el cual esquematizar la realidad. los usos segregativos individuales del mismo y el condicionamiento de la posibilidad de habitar. así como para proponer mecanismos igualitarios y democratizantes. sociales y culturales se pueden replantear con base en la teoría de la frontera. Año LXI. proyecto de guerra perpetuo y normalización del Estado de excepción en el cual se instrumentaliza la existen- cia humana y se destruyen materialmente las corporeidades. Somos fie- les testigos de lo que Achille Mbembe (2003) ha llamado necropolítica... 2007: 219-220). los mall [. el espacio se ha con- vertido en un fenómeno de estudio: Rejuvenecido por los nuevos procesos sociales y espaciales que la globalización ha ocasionado: interconexión de competitividades económicas. núm. Algunos daños colaterales de las políticas neoliberales son la privatización del espacio.

27-56µ ISSN-0185-1918 teórico a través de todo tipo de fronteras y expandiendo los espacios para la investigación y explicación (Dirlik. líneas virtuales que no conforman un territorio ni con- tiguo ni continuo. En un primer momento es fundamental comprender la relación entre la frontera. en la ter- cera etapa el aparato estatal privilegió la voluntad de llevar a cabo un programa educativo y pedagógico a nivel masivo. No faltan los teóricos que insisten en una era posnación. En su ya clásica obra. 2005: 395). Hobsbawm y Anderson apuntaron sus conclusiones hacia la recons- trucción histórica del sentido de nación. otros apuntan a un repliegue del mismo en materia social. Hobsbawm resalta el carácter espiritual del nacionalismo como elemento cohesiona- dor apriorístico de la nación misma. reforzado por la fase de ex- pansión. núm. como veremos más adelante. y cuya extensión solo se mide por la existencia. así como en la posesión y usufructo de los recur- sos naturales <hidropolítica y petropolítica< e informativos <ciberpolítica<. de seguridad y económica. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 33 . una vez ESPACIO. las asimetrías que este gestiona al momento de desdoblarse en el territorio a través de la circulación y las comunicaciones. separándolo del Estado como aparato institucional políticamente construido para administrar un territorio delimitado por la frontera como realidad jurídica. A diferencia de la bibliografía costumbrista decimonónica que había intentado definir la nación a partir de la triada población/geografía/idioma. la segunda se caracterizó por un reforzamiento de estos aspectos originarios a través de figuras clave de luchadores sociales. mien- tras se fortalecen otros sectores clave. Año LXI. posteriormente. y fue asumida por una élite cultural que desarrolló un nuevo lenguaje administrativo. Raffestin (2013) dispuso los artefactos teóricos para considerar al Estado como el resul- tado de códigos sintácticos. la cultura y la identidad. etcétera<. Hobsbawm desentraña el enigma de la nación procediendo históricamente a partir de tres etapas: en la primera prevalecieron los aspectos culturales. monárquico. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. El mercado reemplaza a la sociedad humana como constructor de territorios dentro de fronteras y más allá de ellas. sin embargo. en la que vivimos debido a la crisis estructural del Estado. conquista y colonización de nuevos espacios (Zermeño. finalmente. esclarecer la correspondencia entre la frontera. en todo caso. Podemos concebir el espacio en la globalización como un conjunto geográfico de puntos. Sánchez Salazar. Con el triunfo del liberalismo en el siglo xix se asoció la idea de nación y la de Estado como si de un axioma natural se tratara. el Es- tado y la nación para. republicano o constitucional. pero siempre recurriendo a ellas como puntos refe- renciales (Palacio-Prieto. de una red de clientes. Por ahora queda clara la existencia estructural de un Estado y su crisis inapelable al enfrentarse a la globalización y a la [pos] [hiper] modernidad. 2001: 148). 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. literarios y folclóricos. al igual que a la población en él contenida bajo un determinado régimen <sea democrático. con una clara agenda de trabajo en materia social. es la colectividad la que. 2002: 66-67). parlamentario. o apelando ro- mánticamente a un supuesto espíritu popular. estructura objetual en la cual se revelan el problema relacional del poder. en otras palabras.

las fronteras de significados de las fronteras de sentimientos de pertenencia” (Grimson. sucedido por la demarcación como acción técnica realizada por geógrafos. pero en la mente de cada uno vive la imagen de su comunión” (1993: 23). núm. Año LXI. Ello nos conduce a plantear que las colectividades se apropian de los espacios que las contienen y les dan un sentido ri- tual en su especificidad. da forma a su estructura narrativa cohesionadora conglomerante y al abanico de símbolos. la consolidación de la empresa capitalista de unificación social y política mediante aparatos culturales como el arte. la firma del Tratado de Münster 5 Véase: Tamayo Pérez (2001). Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. la imprenta. como la doctrina Monroe o la política del “buen vecino” estadounidense. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. imagen emanada de la memoria compartida y materializada por medio del reconocimiento de facto de unas mismas raíces histórico/religiosas. no los verán ni oirán siquiera hablar de ellos. Al diferenciar entre “las fronteras culturales de las fronteras identitarias. siente la trascendencia de los tratados internacionales y de las estrategias geopolíticas histórica- mente sometidas a revisión. los medios de comu- nicación. pasa por dos fases: primero. desde el establecimiento de los principados feu- dales en tiempos del Imperio Carolingio. la oficiali- zación de una lengua dominante. es decir. signos y significantes que van hilvanando los discursos políticos con sus creaciones culturales y esquemas ideológicos. La construcción de las fronteras estatales. que goza de cierta fijeza en el eje temporal sin ser inmutable. 34 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . Por su parte. 27-56µ ISSN-0185-1918 reconocida por sus miembros como una unidad con ciertas necesidades comunes y una memoria compartida. topógrafos o geólogos. hacen del territorio una territorialidad que <siguiendo a Deleuze y Guatari< está cargada de cronotopos y delimitada por la frontera como disposi- tivo simbólico y lugar de enunciación.5 En el aspecto histórico. y una segunda fase que consiste en la administración de los datos estadísticos y un constante estado de gestión y supervisión de los recursos a través de mecanismos científicamente pun- tillosos y dentro de un marco temporal determinado. es innecesario insistir que este espacio. llevado a cabo por estadistas y diplomáticos. tres son los momentos fundadores del orden internacional mo- derno y la regulación de las fronteras nacionales. la delimitación como ejercicio político de negociaciones. y la búsqueda de realización de una utopía. etcétera. Anderson subraya la calidad imaginada de la nación. 2000: 3) es posible aproximarnos al papel que desempeña la frontera en la nación como el abstracto ideoló- gico/cultural. y en el Estado como aparato jurídico/administrativo. a través de la invención de la tradición. construido jurídicamente con base en estructuras sociales y en la imaginería cultural. Primero. las fronteras han sido hermanadas gramaticalmente al concepto de límite. Con relación al Estado. porque “aun los miem- bros de la nación más pequeña no conocerán jamás a la mayoría de sus compatriotas. sean los colonialismos europeos de los siglos xv y xvi o los imperialismos de las centurias xix y xx.

ESPACIO.6 A partir de ese momento es posible hablar de una frontera científica. el territorio no es un dato. una forma de reordenar el territorio con base en la cartografía (Velasco. referimos como tercer acontecimiento una triada de procesos históricos paralelos: la caída del Muro de Berlín. como ese tercer momento fundacional de las relaciones internacionales actuales (Solar. que devino en la Paz de Westfalia. puso fin a la Guerra de Treinta Años y centró la discusión en la noción de soberanía nacional y de integridad territorial (Herld. y cuya voluntad e intereses conforman los estándares de le- gitimidad política [configurando los esquemas de representatividad y participación ciudadana] (Kymlicka. y qué personas e institucio- nes ejercen autoridad sobre el territorio. En el pasado. Héau-Lambert. objeto de representaciones sociales (Rajchenberg. Proponemos en esta investigación la “caída del so- cialismo real” como ese tercer momento. Año LXI. 2005: 24). 7 Algunos autores proponen el Tratado de Versalles. en suma. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 35 . También definen un cuerpo de ciudadanos <una comunidad política< que se percibe como titular de la soberanía. 2010: 37-39). El Estado. Díaz. El espacio es “apropiado. 1997: 100- 107). Hernández (2014). 2003: 44-51). está ligado fundamentalmente a un territorio gestionado internacional- mente.7 Las fronteras. Un segundo momento clave fue el Congreso de Viena celebrado en 1815. 27-56µ ISSN-0185-1918 en 1648. núm. y de la transición de las fronteras dependientes a las independientes (Fernández-Carrión. no por las pautas institucionales o diplomáticas. hechos que cuestionan el significado nacional de las fronteras como construcciones jurídicas. y el proceso de descolonización. al tiempo que trazan el panorama geográ- fico actual y ponen sobre la mesa de los debates diplomáticos los temas del reconocimiento internacional. imposiciones políticas y medidas de represión ejercidas verticalmente. Pero en las democracias modernas las fronteras de los Estados nación son más que eso. ocupado y dominado por un grupo social en vista de asegurar su reproducción 6 Véase: Arriaga. No obstante. A su vez. sino a causa de los impactos geopolíticos y económicos que trajo consigo (Gallego. 2007: 41). Por último. en el cual los diálogos políticos versaron sobre la importancia del equilibrio de poderes y las fronte- ras como elemento estratégico del orden público internacional. este tratado no contribuyó en lo absoluto a estabilizar la situación europea o mundial. la legitimidad estatal y la importancia de una burocracia profesionalizada sobre las políticas internacionales. la desintegración de los Estados multinacionales de Europa del Este. no aportó un orden institucional de diplomacia ni una mediación efectiva de conflictos. en la demarcación de los Estados nación democráticos contemporáneos. 2005: 104-112). tienen: Una relevancia jurídica: indican a qué derecho estamos sometidos. además de que careció de una estrategia teórica contundente para sentar las bases de un nuevo orden diplomático. y siguiendo a Foucher. 2006: 45). es una construcción cultural con un eje histórico. acontecimiento político que pone fin a la Primera Guerra Mundial. este pudo haber sido el único significado de las fronteras políticas.

que son a la vez materiales y simbólicas. Che- coslovaquia o la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. las alcabalas y las pésimas condiciones de los caminos. cometer el error de alejarnos de la posición jurista de una frontera estática para adoptar los preceptos culturalistas de unas fronteras abiertas entre naciones unidas en las que impera la metáfora de “hermandad” y del “cruce”. En este caso podemos observar el impacto de lo económico sobre el espacio. Héau-Lambert. terminó por segmentar el espacio económico que había prevalecido en la época colonial (Cárde- nas Sánchez. de modo que de un día a otro un territorio dejaba de ser francés para convertirse en alemán. la articulación de intereses y diferencias. es consecuencia del devenir histórico y vive las mismas trans- formaciones que la población. más que a una desterritorialización <creencia afirmada por distintos sociólogos ante el ocaso de las políticas de poblamiento de zonas fronterizas<. b) Durante el corto siglo xx <citando a Hobsbawm< cientos de minorías étni- cas y millones de ciudadanos fueron obligados a desplazarse desde sus lugares de origen hacia tierras ajenas a su espacio de experiencia. 2006: 3). El territorio. y lo que ayer era un país independiente hoy es parte de una nación diferente. Lo cierto es que estamos asistiendo. 27-56µ ISSN-0185-1918 y satisfacer sus necesidades vitales. 9 Véase: Appadurai (2001). vemos que el fenómeno más común es que “ahí donde comienza la frontera. como Yugoslavia. 2003: 91). Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. o lo hace escasamente. ahora su eje de acción se orienta a controlar los flujos y movimientos. o de la noche a la mañana un país se fraccionó en varios. A la vez que la frontera construye y limita la imaginación y las expectativas. Tampoco podemos creer falsamente <al dar un énfasis excesivo a lo local o a lo global< que el aparato estatal no afecta. 2007: 56).8 No podemos. el contexto inmediato fronterizo “como si las constantes interven- ciones del Estado y sus complejos dispositivos hubieran podido no afectar y no involucrar de ningún modo significativo a las poblaciones” (Grimson. 2000: 4). en un doble ejercicio metacognitivo y sociolingüístico <con base en el horizonte de experiencia que han construido los sujetos 8 Véase: Traverso (2012).9 Cuando relacionamos frontera con nación. Si en la fase anterior la obse- sión del aparato estatal eran la preservación territorial y el control espacial. por tanto. a causa de los im- puestos al comercio interno. Héau-Lambert. Esta apropiación puede ser de carácter utilitario y/o simbólico-expresivo” (Giménez. se va diluyendo y prácticamente desaparece el lazo afectivo con la familia nacional” (Rajchenberg. Año LXI. 36 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . sin embargo. Dos ejemplos concretos: a) La desintegración del antiguo virreinato de la Nueva España en regiones autónomas aisladas entre sí. mientras el mapa político se veía constan- temente dislocado. núm. subestimando el conflicto y dejando de lado el concepto quizá más importante de las luchas políticas en la actualidad: la alianza. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. a la sustitución de un modelo de territorialización por otro.

procesos de dominación. Un cierto deconstructi- vismo que encontraba el origen de los males en el Estado que había soñado y diseñado una homogeneidad para la nación. construye iden- tidades y define la otredad. estudiando la historia de la conquista del oeste como elemento definitorio de la identidad nacional pragmática norteamericana. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 37 . planteó. presuponiendo que los procesos de nacionali- zación fueron. 2000: 13). se resiste a todo intento de ca- tegorización unidimensional. Héau-Lambert. mejor aún. un ejercicio hegemónico vertical sobre el espacio. ya que el proyecto de nacionalización ha to- mado parte de todos los elementos constitutivos. 27-56µ ISSN-0185-1918 en el devenir histórico de su espacio inmediato vivencial<. Las fronteras se transforman aquí y ahora en abstracciones men- tales. Sin embargo. a través del cual jerarquizamos un “nosotros” y un “los otros”. La nación queda intrínsecamente vinculada al concepto de territorialidad <que en esta investigación consideramos se entreteje con un proyecto de dominio<. existen puntos de convergencia. produce la diferencia cultural tanto como ella misma es el producto de esa diferencia” (Bourdieu. Es indudable que esto es cierto. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. geográficas y sociológicas a las so- ciedades y los procesos de construcción nacional. 2006: 43). ese producto jurídico de delimitación. sino que también aparece su relación con los otros elementos constitutivos de lo nacional. la necesidad de una tesis de la frontera para realizar incisiones históricas. Aproximaciones a la frontera: una mirada multidisciplinaria Frederick Jackson Turner en La importancia de la frontera en la historia de los Estados Uni- dos (1893). diseñaba él mismo un “buen salvaje” que habría resistido las embestidas estatales en las zonas periféricas. convierte la diferencia en otredad” (Giménez. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. pero debemos matizarlo. por primera vez.. La diferencia cultural presente entre el “Yo” y el “Otro” puede ser utilizada tanto para intentar subordinar y dominar a grupos subalternos. en otras ocasiones la nación es compren- dida como pueblo. algunos con mayor intensidad. en ambos casos a “la cultura como una nueva narrativa de le- gitimación” (Grimson. Año LXI. Bourdieu afirma que “la frontera. 1980: 66). A veces la nación se articula y legitima al Estado <desde conflictos bélicos hasta políticas internas pueden sostenerse como “intereses nacionales”<. y el Estado aparece afectando los intereses populares. Si bien su visión de frontera como línea ESPACIO. y a unos cuantos pervirtiéndolos como fetiches mercantiles. las identidades sociales se esencializan. Uno de los problemas teóricos que este abordaje plantea es que mientras las fronteras jurídicas se desnaturalizan. básicamente. 2000: 24). En este ejercicio semántico encontramos que la frontera no solo se relaciona con estos conceptos. de domesticación de una diversidad previa que constituía un obstáculo al proyecto hegemónico (Ibíd. Trazar una frontera implica un acto de poder. “o. como para reivindicar sus derechos colectivos. núm. transformando. otros con menor.

núm. la cruzada contra el terrorismo de Bush. Se confirma que. de la que se han nutrido las teorías de la frontera permanente (regiones limítrofes caracterizadas en Bowman y Rausch por una inmovilidad participante de los procesos nacionales).11 El cronotopos de la hipermodernidad es el de los lugares sitiados. 11 En los casos de la guerra contra el narcotráfico llevada a cabo en México por el expresidente Felipe Calderón y el actual. Construcción material En términos conceptuales. entrando de lleno en la criminalidad y proyectando una atmósfera de terror. el combate al Estado Islámico de la Unión Euro- pea y Obama. 2014: 34-41). se destruyen y se refuerzan. el enfrentamiento contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia o Euskadi Ta Askatasuna (eta) en España. 27-56µ ISSN-0185-1918 entre civilización y barbarie ha sido desechada. Arroyo. en su carácter poroso. se apela al nacionalismo y a la suprema causa de defender la soberanía para justificar el repliegue de las fuerzas armadas. en el sentido en que Bauman (2000) apela a una fluctuación líquida de las fronteras. en el mismo grado. el engrosamiento de facultades de los cuerpos policiacos y el espionaje sobre masas que viven en un Estado de sitio permanente. Ejercicio que se repite día a día en todos los países del mundo: la militarización del espacio público. con el Muro de Adriano o ciu- dades defensivas como la alemana Colonia. el esta- blecimiento de Estados satélite y la voluntad del poder político de traspasar los límites de la legalidad. En los próximos apar- tados versaremos acerca de las cuatro dimensiones y escalas sobre las que se desdobla la frontera en su materialidad y semioticidad. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. antes que como lugar. Año LXI. Los habitantes viven sitiados. en el caso de la cultura occidental[izada]. en las zonas fronterizas “hay diferencia por desigualdad cuando el lenguaje de las identificaciones 10 Para una revisión a la polémica en torno a esta obra y la crítica a su inmanencia etnocentrista realizada por los nuevos historiadores del oeste. de la frontera provisoria (señalada por García Bustamante como interacciones constantes) y de la economía asimétrica (que para Martínez Salas es detonante de desigualdades sociales y repercute negativamente en el ambiente y desarrollo urbano). Véase: Rausch (2010). Las fronteras se construyen. la Cortina de Hierro o la barda fronteriza Estados Unidos-México ilustran perfectamente el desafío que conlleva la apropiación del espacio en plena sociedad del riesgo. la consideración de la frontera y su apro- ximación en calidad de proceso. reconocemos que cruzar una frontera no implica necesariamente desdibujarla. se viven. continúan siendo fuente de la que beben numerosas investigaciones. la tradición de mate- rializar la frontera como límite y difundir el pánico ante lo otro encuentra sus orígenes en el mundo grecolatino con ciudades aisladas y fortificadas. Enrique Peña Nieto. Gloria Anzaldúa (1999) defiende el potencial de las fronteras para la apertura de nuevas formas de entendimiento. se cruzan. del mismo modo en que Renato Rosaldo (1991) hizo hincapié en la multiplicidad. Experiencias como el Muro de Berlín. e incluso interiorizado (Sánchez de la Barquera.10 Es usual que el término frontera haga más referencia a conceptos ideales que a regiones geográficas. 38 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . Así como el vínculo no implica ausencia de conflicto.

Desde allí ciertos territorios son hermanados. la riqueza y la inven- ción están más intensamente desarrolladas” (Sauer. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. Desde las ciudades/capital. Las regiones consolidaron su desarrollo autárquico aprove- chando sus ventajas particulares. 2007: 42) que es. pero privile- giando siempre “el espacio-sagrado. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. tierra de los ancestros. 27-56µ ISSN-0185-1918 utiliza la sintaxis de la exclusión” (Grimson. Realidad jurídica En ese ir y venir entre el centro y los márgenes se generan dinámicas características. en la historiografía de los siglos xvii al xx. 1940: 19). En la cultura y la política. la frontera ha sido dibujada en la literatura como una geogra- fía del peligro y de la obsesión. donde puede corroer el edificio de homoge- neización creado por el universalismo centralista. No es gratuito que los gobiernos dictatoriales dedicaran tanta importancia a las fronteras. el territorio capitalino. por ejemplo. Es que “toda civilización en crecimiento ha tenido una frontera activa. la frontera es el miedo que inspira lo lejano y desconocido. una frontera de hecho sobre la cual se han agrupado las energías de la gente. son lugares de confluencia de flujos. Así. no son las partes centrales de un área cultural donde tiene [lugar] el gran desarrollo. 1974: 220). ESPACIO. 2003: 305). Además. un contrapeso a la narrativa modernista. 2006: 43). 1940: 19). Henri Lefebvre planteaba desde la década de los años setenta del siglo pasado que los puntos fuertes. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 39 . 2000: 2). una exclusión promovida por y desde el centro neurálgico del Estado y de los discursos nacionales. Héau-Lambert. otros son excluidos o escasamente emparentados. Chihuahua se especializó en la ganadería y la minería y desarrolló sus ligas con el sur de los Estados Unidos. la ‘cuna’ de la patria. Sin embargo. sino en un tiempo su límite más expuesto y más atrac- tivo [que son las periferias]” (Sauer. tras la guerra con Estados Unidos: Para los gobiernos regionales. la frontera está en los márgenes y es desde allí. como lo enuncia Bajtín (2011). la capital. Por mencionar un ejemplo. núm. “históricamente. el epítome de la nacionalidad” (Rajchenberg. en tanto que entendieron su capacidad para ser laboratorios de relaciones entre sociedades y grupos. el ‘corazón’ de la nación. enlazamiento de redes y de intercambios sociales que van más allá de la obvia dinámica co- mercial (Lefebvre. Año LXI. en suma. así como la voluntad de trascenderla. donde el poder. puntos detonantes para radicalismos identitarios. el acercamiento de la frontera brindó nuevas oportunidades para fortalecer el poder regional […]. “puesto que todo lo que se halla fuera del territorio propio debe ser ordenado y civilizado” (Giménez. los espacios urbanos fronterizos. Héau-Lambert. muy alejado del centro de grave- dad política de México (Cárdenas Sánchez. es decir.

El propio Foucher. identificado con su contraparte exterior en ocasiones. también la identidad cultural de las poblaciones que en ella habitan actúa como reafirmadora de la frontera misma. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. el Programa de Desarrollo Fronterizo (1985-1988) y. citamos a Grimson: [Es obvio que] nadie de Uruguayana citará esos ejemplos [la influencia de la samba y del carna- val]. Para el caso de una frontera más ligada al interior que al exterior. y otras conexo a él. promueve presupuestos etnocéntricos que acentúan la dialéctica fronteriza. reconoce la fiebre por el estudio de la frontera. podemos hacer aquí referencia a los postulados de Ramón Moreno Murrieta. que se retrajeron en sí mismas. y totalmente aislado en otras. La riqueza de estudiar el espacio y la identidad a partir de la frontera descansa en que es un lugar a veces separado del centro. núm. 2011: 1-20). A partir de la década de los años sesenta. en su propuesta iconográfico/cartográfica virtual. con la geopolítica estatal o el romanticismo populista. tanto en sí misma como para lo que está en contacto con ella. Año LXI. sino con Río de Janeiro y el resto del Brasil (Grimson. 2000: 8). lo que Hall llama “el retorno a lo local”. Holguín. ya que el carnaval y la Música Popular Brasileña no son aquello que los conecta con Paso de los Libres [ciudad fronteriza argentina que colinda con Uruguayana]. por ejemplo la promoción de la Zona Libre y la Franja Fronteriza con regímenes fiscales particulares. pensar e identificarse de esas poblaciones” (Grimson. 27-56µ ISSN-0185-1918 Del mismo modo la región de Occidente-Bajío y la península de Yucatán prosperaron gracias a la posibilidad de comerciar con Estados Unidos por la vía de los puertos del Pací- fico y del mar Caribe. Pero no solo el centro. en realidad presentan más redes materiales con sus vecinas estadounidenses Tucson y El Paso. En lo concerniente a una frontera con perfil más exógeno. el Programa de Industrialización Fronteriza (pif) como respuesta a la suspensión del Programa Bracero (1942-1964).12 pues “las políticas estatales y la constitución de un espacio nacional experiencial transformaron los modos de sentir. como el sur. respectivamente (Moreno. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. debido a las estrategias de seguridad y a las posibilidades emancipatorias que para los discursos heterodoxos tienen las represen- taciones en sus tres escalas: lo jurídico. basadas casi enteramente en una economía de subsistencia. para quien ciudades como Nogales y Juárez. La frontera es horizonte de posibilidades. en 1965. Por otro lado. 2000: 7). que ayer formaban una sola comunidad y hoy se ven separadas por una línea imaginaria que estimula la limitación y la interacción. lo material estatal y lo simbólico. el gobierno mexicano implementó una serie de políticas económicas orientadas a llevar a cabo proyectos detonantes del desarrollo para transformar la frontera. 40 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . hubo zonas aisladas. indudablemente vinculadas con México. medida que expulsó a 200 mil trabajadores de Estados 12 Zizek denomina “the ethnicization of the national” al proceso político mediante el cual se opera una renovada búsqueda de raíces étnicas de la nación para reafirmarla.

se expanden y retraen sin compás fijo. y pos vivíamos muy bien. incrementar el consumo de insumos nacio- nales. Chignahuapan. 2 de abril de 2015). 14 Ante la pregunta: ¿cómo considera la situación actual del estado de Puebla? la respuesta común fue: “¡Uh. la geo- grafía política africana fue diseñada en la Conferencia de Berlín. la opinión de los habitantes no fue tomada en consideración. Huauchinango.15 Identidad y fronteras juegan aquí a ritmos diferentes.. Chietla. 28 de febrero de 2015). 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. los pobladores de la Sierra Norte <Za- catlán. bajo los mismos procedimientos para recabar información. allá a Puebla y pos hicieron carrera política. los límites entre la Nueva España y las Trece Colonias fueron disputados en el Viejo Mundo. nos hicimos nuestras casitas y. no?. No obstante. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 41 . En estos casos. pero les damos lo mismo” (entrevista al ingeniero Calvario.13 El impacto fue más que económico. nos deben mucho allá. Dispositivo simbólico Un hecho inapelable es que esa línea imaginaria sumamente material que es la frontera. Tlatlauquitepec y Huauchinango< afirmaban ser poblanos y mostraron una elevada conciencia política de las redes que conectan la capital con el norte del estado. Pero con lo de Calderón nos dieron en la madre. pero aquí pues ahí vamos [.. Acatlán. Año LXI. verdad! Sí. no joven! Pues no sé cómo estén allá las cosas. Mientras tanto..] el gobernador se ve que hace muchas cosas allá en la capital. el Estado impuso el proyecto de nación moderna sin dubitaciones.. núm. Históricamente. 27-56µ ISSN-0185-1918 Unidos. pues vivamos bien. ESPACIO. pero eso sí. Chietla y Chiautla< no- tamos que la mayoría de los informantes. los sujetos crean semánticas que mantienen cierta autonomía de esas imposi- ciones: la conciencia de frontera genera sentido de pertenencia o exclusión. no se sentían identificados con “lo poblano” al relacionarlo con lo propio de la capital estatal. aumentar el rendimiento de divisas y potenciar la inversión extranjera. 13 Véase: Fuentes y Fuentes (2004). numerosos casos apuntan hacia esta premisa: la frontera entre los dominios hispanos y los lusitanos fue decidida en una sala del Palacio de Tordesillas. pero se les olvida que acá estamos” (entrevista a doña Isabel. siempre está gestionada desde el centro/capital hegemónico. ¿sí sabe. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. las potencias europeas se debatieron en la Guerra de Sucesión Española y en las Guerras Napoleónicas el reparto del territorio. Al hacer entrevistas dirigidas en poblados de la Sierra Mixteca de Puebla <Atencingo. 15 Ante la misma pregunta: ¿cómo considera la situación actual del estado de Puebla? varios pobladores de Huau- chinango coincidían con esta respuesta: “Pues mire joven. nosotros éramos de la Luz y Fuerza.14 los lazos que conectan a los habitantes de la zona mixteca con Puebla son meramente administrativos. atrayendo empresas norteamericanas a la región fronteriza norteña con el fin de diversificar la economía. sin importar edad o género. quienes junto con cientos de miles de campesinos convertidos en jornaleros u obre- ros rurales fueron catalizados como mano de obra barata al sector industrial para impulsar la producción manufacturera. ¡muchos de los nuestros que pos se enriquecieron se fueron pa’ la capital.

Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. Lo cierto es que cuando el estudioso se aproxima al espacio con mirada deconstructivista. cuyos puentes más que conectar agu- dizan los conflictos entre las poblaciones y terminan aislando aún más a las orillas entre sí. Puebla y Atlixco. punto fundamentalmente fronterizo que al no iden- tificar raíces culturales ni nodos identitarios con un exterior mexicano. no son las mismas formas de abordaje y procedimien- tos metódicos los que utiliza la sociología urbana que la historia social o la antropología cultural. Es en este sentido que consideramos a las regiones fronterizas como culturas de contacto dialéctico. 16 Véase: Spíndola Zago (2015). donde los puestos aduaneros ratifican la renovación fortalecida de los controles y regulaciones propias del Estado. ¿Cómo afecta la reconceptualización de la frontera como algo vivo.17 Estudiar el espacio no es tarea sencilla. A su vez. 17 Véase: García Canclini (2004). por ahora representa una isla completamente trans/relacionada con los poblados vecinos de Cholula. pero también compartiendo prácticas y creencias comunes con otros grupos. al noroeste de la isla de Manhattan en New York. relaciones conflictivas de negociación y cesión. sociales o culturales. siempre basada en la diferenciación. 42 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . pero la frontera cultural <territorialidad< se desplaza ahora hasta East Harlem. donde se juega incluso la identidad. lo que se hace evidente sobre todo es la frontera. pero también de resistencia. o en la campaña iconoclasta del Estado Islámico. pero a la vez diferenciada de estos. ¿No implica esto la necesidad de replantear las políticas exteriores de los gobiernos implicados? Pensemos ahora en el conflicto actual en la Franja de Gaza. Para estudiar un espacio específico. 27-56µ ISSN-0185-1918 Otro caso interesante es Chipilo. y a pesar de los esfuerzos [in]conscientes de acercarlo al meta/exterior italiano <particularmente debido a los enquistamientos fascistas que permearon la colectividad<. y tendemos a fragmentarlo teóricamente para que pueda ser analizado con un enfoque epistemológico y un bagaje metodológico determinados. dinámico y flexi- ble? Supongamos que la frontera política <territorio< entre México y Estados Unidos se mantiene en el Río Bravo. ¿Dónde podemos trazar una frontera jurídica y administrativamente sólida en un espacio culturalmente apropiado por varios grupos religiosos diferenciados y políticamente tensos? Porque una frontera siempre implica intereses y campos de poder (Lowi.16 Lo cierto es que cada comunidad manipula y moldea de manera diferente las referencias simbólicas. Año LXI. núm. agregando al postulado de Car- doso de Oliveira el concepto de Benjamin: espacios de hibridación por excelencia. el espacio se ve afectado por el sistema económico destinado a la espe- cialización de la producción y por estrategias político/electorales. los discursos históricos y las memorias colectivas en función de la construcción de una identidad propia. 2007: 32-35). 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp.

La frontera no se agota en el territorio. entre el socialista y el capitalista. Año LXI. 19 Véase: Ramírez Reyes (2012). pues no solo los grupos humanos no son unidades discretas clasificables en función de cultura. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. el problema es que son espacios que confluyen y conviven de manera dinámica. engloba y puede ser utilizada para cualquier espacio físico o psíquico sobre el cual se puedan puntualizar problemas de límites. como en otro mo- mento lo eran en función de su raza. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 43 . 27-56µ ISSN-0185-1918 Podríamos continuar con infinidad de ejemplos. históricos o reales que apelan a una estética del discurso emotivo. sino que además la visión actual de la frontera es más puntillista. sin embargo. Si bien la teoría de los ecosistemas es un corpus conceptual extremadamente interesante que ha producido importantes desarrollos gracias a la cibernética. la literatura de Bolaño recupera al mi- grante como protagonista de sus crudamente realistas poemas. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. aquello que Mike Crang llama “paisajes literarios” (Crang. Pensemos en el ejemplo de Chipilo: mientras algunos sujetos mantienen en sus discursos los matices fascistas que insisten en la degradación moral y social del pueblo a causa de la apertura cultural <los reforzadores<. y reinterprete la frontera no como un hecho apriorístico fenoménicamente preexistente. por lo cual en estos casos la frontera no necesariamente implica una geometría lineal ni se ajusta al modelo ideal del archipiélago de culturas cartográfico tradicional. el com- partimiento. la posibilidad teórica de que la fragmentación de la experiencia cotidiana que caracteriza a la posmodernidad pueda llevar tanto al reforzamiento de la frontera como a invitar a cru- zarla. Toda política fronteriza está orientada a fracasar mientras no asimile los nuevos paradigmas epistémicos de transmodernidad18 e interculturalidad. 2001: 13). li- mitada pero no fútil. jugando con las metáforas del “cruzador” y del “reforzador” de fronteras (Villa. espacios cargados de simbolismos ficticios. 1974: 221). Existen fronteras. La litera- tura también crea geografías y fronteras. por ejemplo la cuestión política del espacio (Lefebvre.19 además del de glocalidad. Por su cuenta. sino como una construcción compleja y dialéctica profundamente enlazada con las redes sociales. y en la necesidad de salir para abrir horizontes <los cruzadores<. ha dejado de lado mu- chos aspectos. una nueva narrativización 18 Véase: Rodríguez Magda (1989). ESPACIO. con una geografía de la frontera entre el imperialismo occidental y el musulmán. 1998: 9). abierta y porosa. pluralidad y heterogeneidad. las experiencias humanas y las estructuras culturales. Lo mismo ocurre con los estudios culturales sobre el espacio que desplazan la cuestión económica. núm. Elemento literario Principio figurativo: no existe una frontera. pero con capacidad para retraerse y cerrarse. otros insisten en los beneficios del contacto.

lingüísticos. los límites / son relativos: gráfilas / de una realidad acuñada / en el vacío” (Bolaño. por su cuenta. para quien los límites “pueden ser equiparados a los receptores sensoriales que traducen los irritantes externos al lenguaje de nuestro sistema nervioso. asunto que ha sido abundado por Theotonio dos Santos y Enrique Dussel. La cuestión cognosci- tiva también preocupó a Derrida. que ve en la frontera una cualidad antropológica: La frontera designa. el rea- lissimum permite el encuentro con lo perdido y proporciona los medios de representación inmediata para algo que se pierde en su compulsión. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. de forma casi estricta si no propia. separa dos espacios nacionales. Cruzar los límites es un acto de fe. Para él. en una histo- ria. aunque tiene territorios. 2003: 58). de éticas fronteri- zas donde puede haber políticas de ruptura retomadas por Badiou. Año LXI. Pero también la literatura experimenta la plasticidad de la vivencia humana. la preocupación central en la obra de Wallerstein es el crecimiento de la frontera hasta llegar a la conformación del sistema mundial. El lenguaje. como afirman Volóshinov y Bajtín. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. etcétera< no podría estar rodeada de lo que el hombre denomina fronteras. así como como praxis y utilidad de análisis de las ciencias sociales. la ley y la frontera (Derrida. No hay nada fortuito en ello. en materia socioeconómica. el habla. sean los intentos de novelar el terror de las dictaduras latinoamericanas en García Márquez o Vargas Llosa. busca ir más allá de lo cognoscible para reconocer los límites de lo decible en situaciones extremas. núm. la frontera puede ser leída también. culturales. y no el animal del que se piensa normalmente que. del sexo o de la migración regular. Una aproximación semiótica al espacio lo hallamos en la interesante propuesta de los puntos de la frontera en la teoría de la semiósfera de Lotman. Si decimos de esta frontera <en el sentido estricto o corriente< que es antropológica. en términos de la división te- rritorial del trabajo y la acumulación de capital en urbes que marginan periferias. En materia del conocimiento. su territorialización <en las pulsiones de la [de]predación. en su estado de frontera: lo traumático. y una escisión del lazo social. sea el Holocausto que inspiró <por su singularidad traumática< la poética de Günter Grass y la literatura de Viktor Frankl o Imre Kertész. bajo líneas marxistas. es también creador de fronteras y espacio. nóminca. 44 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . estatales. esa linde espaciadora que. lo hacemos por hacerle una concesión al dogma dominante según el cual solo el hombre posee semejantes fronteras. el mismo gesto le niega aquí al animal lo que le otorga al hombre: la muerte. de antagonismos metalingüísticos abarcadores de la densidad ideológica y la drama- ticidad política del habla cotidiana. 27-56µ ISSN-0185-1918 de la frontera se hace presente en él: “… los límites / son tenues. o a los bloques de traducción que adaptan a una determinada esfera semiótica el mundo exterior respecto a ella” (1996: 12). y de forma no natural sino artificial y convencional. En la prosa simbólica. 1998: 72-73). el mundo como tal.

Para el caso de los vecinos. muchas veces solo a partir de meras percepciones. Al interior de los espacios citadinos se observa un interesante doble proceso de segre- gación: el activo. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. me basta con que a mí el amor quede (Dosse. núm. donde los migrantes provenientes del campo o de regiones vulneradas por la pobreza. “de po- bres”. aun teniendo casa-habitación permanente o punto fijo de alojamiento. tengo el humor de un ánimo vagabundo tras todo mi bien haber repartido. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 45 . en búsqueda de una vida mejor (Escamilla. Por su parte. sino también observar fenómenos más ligados con experiencias humanas vivenciales. mayormente de clase media baja y baja en ascenso. 27-56µ ISSN-0185-1918 Un nuevo sujeto transfronterizo. aunque en condiciones precarias <muchas veces habitadas en obra gris<. En este mismo sentido podemos destacar la construcción perceptiva de los espacios ur- banos a causa del impacto de los medios de comunicación y las redes sociales. inseguras. la percepción de inseguridad suele ser menor a la de los estudiantes/trabajadores en estancia temporal laboral/académica. establecen sus viviendas en las zonas marginales. 2003: 18). donde viviré como un niño perdido. La opinión pública cartografía ciertas regiones consideradas peligrosas.20 o <como lo hace Eduardo Barrera< rompiendo los mitos fetichizados del migrante ideal en Gómez Peña (1995: 15). en el que el migrante urbano. aproximando la frontera a algo vivo y sensible. Cruz y Gonzales (2014). y el pasivo. ESPACIO. “Estudiar” al migrante tomando como punto referencial su origen rural o urbano y su contexto académico cultural. comparten con los vecinos la no- ción de inseguridad. migrantes temporales y migrantes permanentes. mayor a la de los turistas. permite no solo diversificar los campos de abordaje y ampliar el espacio de estudio de la frontera. Santos. etcétera. se dirige a la periferia por tratarse de una zona de oportunidad desde la cual alejarse del es- trés de las urbes sin salir de ellas por cuestiones laborales. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. la vida o la muerte. 2015: 829-867). Año LXI. Todo es igual. “de dinero”. la de estos últi- mos llega a ser. La percepción del espacio y sus elementos socioculturales son distintos a partir del actor social del que se trate. principalmente de clase media y media-alta. incluso cuando su paso por esas regiones sea esporádico. el desempleo y la insegu- ridad. debido al tiempo de residencia y su poco desplazamiento. no únicamente abstracto y teorético. personas que viajan cons- tantemente y cuya estancia no rebasa un periodo de 2 semanas a 3 meses. sin embargo. los migrantes permanentes. Un ejemplo interesante son los estudios sobre percepción de insegu- ridad en la Ciudad de México entre vecinos/residentes. Surge un nuevo sujeto histórico cuya fenomenología 20 Véase: Ortega. el migrante Quiero ir por el mundo.

228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. 46 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . actor social caracterizado por el constante desplazamiento. En términos de Bajtín. siempre laudando lo que había más allá de la frontera. en su andar no solo construye el ca- mino. un yo que prospera en la ambigüedad y la multiplicidad21 (Delgado. En De Certeau el caminante es un usuario crítico y autorreferido que se apropia del sistema topográfico. que camina. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. Sin embargo. de ser otro además del mismo. vive en la frontera. El migrante es todo sujeto que transita. detonador de cohesiones. como en el caso de los chipileños o de los chicanos. generador de dialécticas. se supera” (Massé Narváez. núm. espacio que lo cruza con múltiples identidades. ha dedicado una obra extensa al estudio del sujeto nómade. que se apropia del mundo desde el movimiento generador de territorialidad. Podemos ser pro- pensos a ignorar la realidad del “más acá” al idolatrar consciente o inconscientemente el “más allá”. mente prolífera extraordinariamente marcada por el liberalismo norteamericano. 2000: 122). la traza de su alteridad. 2004: 14). sintomáticamente. al tiempo que realiza una recuperación espacial del lugar. Por ello. este individuo transnacional protagonista de los intercam- bios culturales y las redes sociales. desde una teoría del nomadismo como confrontación a la restricción de los límites espaciales y corpóreos. 1996: 81). deshace sus superficies legibles. pensar desde la frontera es desafiar 21 “El límite traza zonas de relación en cuyo interior y entorno se desarrollan prácticas integrales asociadas a los proyectos de la sociedad. lo que se conoce como colonialismo intelectual. que cuestiona vívidamente las imposiciones físicas del espa- cio y el cuerpo como espacio/sujeto (2000). tanto interna como externa” (Fábregas Puig. Stefanic. El migrante cuasi sedentario. Por esta razón. es un actor activo de las redes de intercambio. que encarna una cartografía de la dinamicidad por sí mismo. alterar o transformar su límite provoca una crisis de la sociedad y la cultura y revela la capacidad de determinada sociedad o cultura de rehacer sus fronteras y reestablecer su malla relacional. lo cual en ocasiones puede devenir en trau- mas identitarios. 27-56µ ISSN-0185-1918 descansa en su capacidad actancial de movimiento. y crea en la ciudad pla- nificada una ciudad “metafórica” o en desplazamiento (De Certeau. inunda los espacios privados y públicos. el ejemplo más claro es Octavio Paz. La infancia que determina las prácticas del espacio desarrolla en seguida sus efectos. 1998: 652). se corren riesgos al vivir en la frontera del pensamiento. sino que se crea a sí mismo: “cuando lo distinto choca contra su límite [entendido este como una frontera fenoménica de su propio acaecer o como el principio de contradic- ción desde las esferas de lo heterogéneo]. que lo transforma en un yo plural. sujeto líquido. El migrante. Año LXI. Braidotti. es decir. el migrante sujeto se desplaza y hace vibrar el espacio mismo: Esta relación para consigo mismo ordena las alteraciones internas del lugar (los juegos entre sus estratos) o los despliegues peatonales de las historias apiladas en un lugar (circulaciones y viajes). prolifera. en el sujeto fronterizo está.

o la política migratoria estadounidense. vive eternamente en la frontera. al igual que cierto cosmopolitismo en la planeación política (Santamaría. El primero es para Simmel una alteridad que se distingue por su fijación provisional en un territorio. se distancia de su espacio inmediato. numerosas son las investigaciones y ensayos llevados a cabo sobre la cuestión migrante. 27-56µ ISSN-0185-1918 el orden imperante. Por esta razón. las situaciones de “inmigración” imponen. la heren- cia del fenómeno del extranjero es la creación de las fronteras como trazo diferencial que permite la acción de estirar y retraer. es gestionado. pero que sí incorpora cualidades al espacio social. es porque ella se- para las producciones culturales del sistema de referencias teóricas. en relación a las cuales son definidas. se hace raramente sin prejuicios. así como. pero siempre solo para regresar a él. am- bos dirigidos a acabar con “la cuestión migrante”. No se trata solo de adoptar actitudes complacientes con la “moda post”. Para muestra basta el Plan Frontera Sur vigente en México. De hecho. adoptar una narrativa poscolonial desde la cual el espacio no es dado. sino ser partícipes de proyectos políticos pos- coloniales. por su cuenta. es una figura lejana y próxima a la vez que se define por no pertenecer al territorio ni formar parte del entramado simbólico directo de la territorialidad. en un constante estado de experi- mentación identitaria: Si la “inmigración de ideas”. trazados desde la realidad inmediata de la periferia con matices interculturales. así como los objetivos de una política económica neoliberal. Año LXI. fuerza motriz de las poblaciones regionales y vehículo viviente de la transculturalidad (Blanco Fernández. 1994: 64-68). Pero va de suyo que el hecho de repatriar ese producto de exportación implica graves peligros de ingenui- dad y de simplificación (Bourdieu. que poco o nada se interesan en la dimensión humana que implican las fronteras. como dice Marx. es hoy la propagación de la democracia en el marco del anquilosado discurso desarrollista promovido desde las altas cúpulas del poder global. para el sociólogo francés. perseguido por las grandes potencias autopro- clamadas mesías de la humanidad. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. con una fuerza particular. la actualización del horizonte de referencia […]. El migrante. los centroamericanos que ESPACIO. los territorios son particulares universalizados mediante mecanismos enun- ciativos que siempre tienen como sujeto teórico a Occidente. pero aquí nos interesamos por el migrante en calidad de sujeto transfronterizo. núm. son agentes activos en la cons- trucción de identidades colectivas. las fronteras son los mecanismos regulatorios de una función política restringida a los límites del Estado nación. A decir de Henry Kissinger. en menor medida. En Durkheim el extranjero vive la experiencia del resorte. 2012: 71). TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 47 . Cabe diferenciar dos figuras hipostáticas: la del extranjero y la del migrante. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. como nómada indecible y rizomático que vive al borde. El orden mundial. consciente o inconscientemente […]. 1994: 41-61): los mexicanos que cada año cruzan rumbo a Estados Unidos.

la posibilidad de ubi- car espacialmente al Ser/ahí (Heidegger. Sean los lugares de la memoria de Pierre Nora o los territorios de la memoria política de Ludmila Catela. ello con el fin último de indagar sobre la relación compleja y enunciativa entre el espacio y el sujeto. la jerarquía y la reproducción/desgarramiento de un tejido de lugares potencialmente representables y asociables a conceptos de conquista. Ambriz. 2001. relaciones con otros entes que se desenvuelven en el mundo como esfera de acción. 2012). Un calvario. De Certeau <espacio practicado<. No hay formas espaciales sin su fronterización. El migrante re- tornado es el sujeto transfronterizo por excelencia. Conclusiones Hemos propuesto una lectura del espacio a partir de los cronotopos de Lefebvre <espacio vivido<. 48 µOCTAVIO SPÍNDOLA ZAGO . la segregación social y el desconocimiento político. ais- lamiento. 27-56µ ISSN-0185-1918 llegan a territorio nacional en su trayecto rumbo al sueño americano. Foucault <no lugar< y Arendt <espacio traumático<. es el resultado material de la globalidad neoliberal. la frontera es el ele- mento material y simbólico cohesionador de todos ellos. el Dasein como ser/ahí/en/el/mundo refiere a la experiencia fenomenológica del tiempo en la con/vivencia del ser. núm. en su condición de repatriado vive un estado traumático constante. y la territorialidad es la significación sociocultural del territorio con fines identitarios. une y abre la posibilidad a vínculos más allá de sí misma. concepto con el cual es posible describir el estado de terror al límite como un cronotopo de frontera y fronterizador. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. pero ¿qué les depara a aquellos mexicanos que han terminado por cualquier razón su estancia en el país de destino y retornan a su “hogar”? (García. La tensidad del “mientras” en la databilidad de la sucesión de ahoras se conjuga con la significatividad de los acontecimientos mundanos y la publicidad que el sujeto haga de sus comprensiones sobre sí mismo y los otros. catalizadores y traumáticos. Es un mecanismo estructurante que limita. interacción o transgresión. Año LXI. a partir de estas figuras como símbolos corporales catárticos. a los que se suma nuestra propuesta de lugares sitiados. La idea del espacio como eje vital de los individuos ha hecho eco en la filosofía desde el pensamiento heideggeriano. cargada densamente de cronotopos. desplazamiento. la marginación cultural. Bourdieu <espacio social<. Herrera. ocupan hoy la aten- ción de las agendas político/legislativas de los distintos niveles del gobierno. Así como el territo- rio es la apropiación del espacio con fines políticos. Para el pensador alemán. legitimación. nunca separables de los sujetos que en ellos habitan y establecen sus condiciones para vivir[se]. 2015: 34-50). 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. como los hemos expuesto. afirmaba Lattimore. gestionado internacionalmente como consecuencia del devenir histórico. la noción de espacio tiene la propiedad metafórica de resaltar los víncu- los. todo esto estructurado por la posicionabilidad.

Revista Mexicana de Ciencias Políticas y SocialesµUniversidad Nacional Autónoma de México Nueva Época. 228 µseptiembre-diciembre de 2016 µ pp. TERRITORIO Y TERRITORIALIDAD µ 49 . debido a la especificidad de su iterabilidad. el tiempo y el sentido. Inmerso en el territorio transfronterizo de Amilhat Szary y Rouvière. incluso su imaginación literaria. los juegos identitarios y las gestiones políticas con que se cargan las áreas fronterizas influyen directamente en los espacios que las rodean y a los sujetos que las habitan. proponer un proyecto académico políticamente activo. Dialogar en las ciencias sociales desde la frontera es pensar desde el poscolonialismo. Para ello hemos pro- puesto al migrante transfronterizo como un sujeto particularmente interesante. Año LXI. este sujeto es por sí mismo frontera. ESPACIO. por ello su situación de vivir-al-borde es útil para repensar las relaciones entre el espacio. núm. humanizar el espacio y reconocer las fronteras en cualquier escala. 27-56µ ISSN-0185-1918 Las relaciones de poder.

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