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La Revolución Francesa: Sus causas

La crisis económica debida a las malas cosechas, que fueron una constante en la década de 1780.
La escasez de productos agrícolas elevó los precios y la mayoría de la población empezó a pasar
hambre.
La crisis financiera provacada por los gastos de la Corte, que eran cada vez más elevados y
superaban con creces a los ingresos. Además, el rey de Francia Luis XVI había apoyado
económicamente a los rebeldes americanos en su lucha por la independencia, lo que provocó el
aumento de las deudas en la Hacienda francesa. Solo el tercer estado (en su mayoría campesinos,
pero también burgueses) pagaban impuestos, por lo que una reforma fiscal era necesaria para
aumentar los ingresos. Esa reforma fiscal pasaba por hacer pagar a los estamentos privilegiados
(nobleza y clero), que se negaron desde el primer momento.
La burguesía estaba muy descontenta, ya que no podía participar en las decisiones políticas del
reino: Luis XVI actuaba como un monarca absoluto.
Las ideas ilustradas y liberales se difundieron entre los miembros de la burguesía y sirvieron
como principio de las demandas de ese grupo social.

Luis XVI

Nacido como Luis Augusto de Francia (Louis Auguste de France), duque de Berry,
Luis XVI fue el cuarto hijo del delfín Luis Fernando y María Josefa de Sajonia. La
segunda esposa del delfín era hija de Federico Augusto III de Polonia, rey de Polonia.
En el momento de su nacimiento, su padre y su hermano Luis José Javier (nacido en
1751) le precedían en la línea de sucesión, por lo que nunca se creyó que llegara al
trono. Sus hermanos eran:

• María Teresa de Francia (1746-1748). Hija del primer matrimonio de Luis
Fernando con María Teresa de España. Medio hermana de Luis. Fallecida a los
dos años de edad.
• María Serafina de Francia (1750-1755). Hermana; fallecida a los cinco años.
• Luis José Javier de Francia (1751-1761). Hermano. Predecesor de Luis como
futuro heredero al trono; fallecido a los diez años.
• Javier María de Francia (1753-1754). Hermano; fallecido al año de edad.
• Luis Estanislao de Francia (1755-1824). Hermano. Fue conocido como conde
de Provenza por su título. Durante la Revolución se exilió y tras la caída de
Napoleón subió al trono como Luis XVIII, iniciando así la Restauración.
• Carlos Felipe de Francia (1757-1836). Hermano. Fue conocido como conde de
Artois. Subió al trono como Carlos X, sucediendo a su hermano Luis XVIII.
• Clotilde de Francia (1759-1802). Hermana. Reina consorte de Cerdeña.
• Isabel de Francia (1764-1794). Hermana. Conocida como Madame Isabel.

A los seis años debió ser separado de su nodriza y traído junto a los hombres, lo que
causó una gran tristeza que intentaron aliviarle con juguetes y otras cosas, como
fuegos artificiales, que no surgieron efecto. Su padre eligió personalmente a los
hombres encargados de educarlo: el ducque de La Vauguyon fue escogido como
gobernador; el obispo de Limoges como preceptor; el marqués de Sinety como
vicegobernador y el abad de Radonvillers para realizar las tareas esenciales del
vicepreceptor. Su padre deshechó el método educativo mayoritario en la época, que
reducía a entretenimiento y diversión la instrucción, y abogó por el trabajo y el
esfuerzo, lo que no combatió su predisposición a una extrema timidez y a un carácter
reservado, que se convirtieron en un defecto.

Su tía y madrina, la princesa María Adelaida, desarrolló un gran afecto por él, y se
gustaba de llevarlo a su casa.El ya delfín (tras la muerte de su padre en 1765) recibió
una exquisista enseñaza, por parte del jesuita Berthier y, por supuesto, del duque de
La Vauguyon, la cual dio unos espléndidos resultados: el delfín Luis Augusto conocía
el latín, el italiano le era tan familiar como su lengua materna, hablaba el alemán
pasablemente y dominaba el inglés.

La mañana del 21 de enero de 1793, recibida la comunión, Luis Augusto de Borbón,
le confió a Cléry la tarea de dar el último adiós a sus parientes y abandonó el Temple
en carroza. A las diez y cuarto de la mañana, el condenado llegó al lugar en el que se
encontraba instalada la gillotina, la entonces llamada Plaza de la Revolución.

Al bajar de la carroza se quitó la chaqueta, se desabrochó la camisa de lino y se
apartó el pañuelo del cuello. Algunos guardias trataron de atarle las manos, pero Luis
se negó indignado. Edgeworth lo ayudó a subir los empinados peldaños del cadalso y,
alcanzado el patíbulo, el verdugo Sanson le cortó la coleta y finalmente tuvo que
acceder a que le ataran las manos, espoleado por Edgeworth, quien le dijo que ese
sería su <<sacrificio final>>. Tras todo esto, Luis de Borbón preguntó si los tambores
redoblarían durante su ejecución; Luis XVI de Francia, logró apartarse del verdugo,
hizo ademán de volverse hacia el pueblo de Francia siendo detenido en el intento. El
verdugo refirió más tarde en sus memorias que soportó todo eso con una compostura
y una firmeza que nos asombró a todos nosotros. Estoy convencido de que sacó su
fortaleza de los princípios de la religión, de los que nadie parecía más convencido y
afectado que él. Uno o dos minutos después de las diez y veinte, fue finalmente
guillotinado.
María Antonieta

Hija del emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Francisco I, gran duque de
Toscana y de su esposa María Teresa I, archiduquesa de Austria, reina de Hungría y
reina de Bohemia, nació el 2 de noviembre de 1755. Es la decimoquinta y penúltima
hija de la pareja imperial. De ella de encargan las ayas, gobernantas de la familia real,
bajo la estricta supervisión de la Emperatriz, que tiene ideas muy básicas sobre la
educación de los hijos. Pasa su infancia entre los palacios de Hofburg y Schönbrunn,
en Viena.

La emperatriz ya se esfuerza por casar a su hija con el mayor de los nietos del rey
Luis XV, el delfín Luis Augusto y futuro Luis XVI, que tiene más o menos la misma
edad que ella. Se trata de sellar la alianza franco-austríaca nacida de la famosa
<<caída de las alianzas>> concretada en 1756 por el tratado de Versalles, con el fin
de neutralizar la ascensión de Prusia y la expansión de Inglaterra.

El 17 de abril de 1770, María Antonieta renuncia, oficialmente, a sus derechos sobre
el trono austríaco y el 16 de mayo se casa con el Delfín en Versalles.

Joven, bella, inteligente, heredera de Habsburgo y con un árbol genealógico
impresionante, su llegada aviva también los celos del pequeño mundo de la nobleza
versallesca y de las múltiples y dudosas alianzas; pero la joven delfina tiene miedo de
no acostumbrarse a su nueva vida.

Por otra parte, María Antonieta es aconsejada a través de la voluminosa
correspondencia que mantiene con su madre y con el conde de Mercy-Argenteau,
embajador de Austria en París, la única persona con la cual puede contar, ya que
Choiseul fue echado de su cargo mese después del matrimonio

El 10 de mayo de 1774, Luis XVI y María Antonieta se convierten en los reyes de
Francia y de Navara, pero su comportamiento no cambia mucho.
El 14 de agosto de 1793, María Antonieta es puesta a disposición judicial ante el
Tribunal revolucionario, prestándose como acusador público Fouquier-Tinville.

Para exagerar la acusación, Tinville hace declarar contra su madre al delfín,
manipulado por sus guardianes revolucionarios. Delante del tribunal, el niño acusa
falsamente a su madre y a su tía, de haberle incitado a la masturbación y de haberle
obligado a participar con ellas en ciertos juegos sexuales.

Se la acusa, asimismo, de entenderse con las potencias extrajeras. Como reina lo
niega, Herman, presidente del Tribunal, la señala como <<la instigadora principal de
la traición de Luis Capeto>>, lo cual presupone un proceso por alta traición.

Fouquier-Tinville pide la pena de muerte y declara a la acusada: <<enemiga
declarada de la nación francesa>>.

Al mediodía del día siguiente María Antonieta es guillotinada, sin haber querido
confesarse con el sacerdote constitucional que le había propuesto. El día de su
ejecución, mientras el pueblo entero la abucheaba e insultaba, María Antonieta se
tropezó subiendo al cadalso y pisó al verdugo que estaba a punto de guillotinarla. Ella
le dijo: <<Disculpe, señor, no lo hice a propósito.>>