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DIONISIO Y LONGINO SOBRE LO SUBLIME:

LENGUAJE RETÓRICO Y RELIGIOSO

CASPER C. DE JONGE

Abstract: En el tratado Sobre lo Sublime (de difícil datación), Longino presenta su


trabajo como una respuesta a la obra del crítico Augústeo Cecilio de Caleacte. Los
recientes intentos de reconstruir el contexto intelectual de Longino han ignorado en gran
parte las obras de Dionisio de Halicarnaso, colega contemporáneo de Cecilio (quien
desarrolló su actividad en Roma entre 30 a.C y 8 a.C). Este artículo examina el concepto
de hupsos (lo sublime) y el aspecto religioso en Longino y Dionisio, y pone de
manifiesto una notable continuidad entre los discursos de ambos autores. Las obras de
Dionisio nos informan sobre el debate en épocas de Augusto alrededor de Platón y lo
Sublime, y por consiguiente nos proporciona un importante marco para ubicar el tratado
de Longino.

ταύτῃ καὶ ὁ τῶν Ἰουδαίων θεσμοθέτης, οὐχ ὁ τυχὼν ἀνήρ, ἐπειδὴ τὴν τοῦ θείου
δύναμιν κατὰ τὴν ἀξίαν ἐχώρησε κἀξέφηνεν, εὐθὺς ἐν τῇ εἰσβολῇ γράψας τῶν νόμων
“εἶπεν ὁ Θεός”, φησί, – τί; “γενέσθω φῶς, καὶ ἐγένετο· γενέσθω γῆ, καὶ ἐγένετο.”
(Longino 9.9)

Un efecto similar fue conseguido por el legislador de los Judíos, que no era un hombre
común, pues comprendió y supo expresar debidamente el poder de la divinidad. Cuando
al principio de sus leyes escribía: «Dios dijo», dice ¿qué?, «Que sea la luz». «Y la luz se
hizo»; que sea la tierra». «Y la tierra se hizo».

1. INTRODUCCIÓN

LA PARÁFRASIS DE GENESIS 1.3-9 en Sobre lo Sublime de Longino (9.9) ha


intrigado a los lectores durante varios siglos. Probablemente, la más temprana cita
bíblica hecha por un escritor pagano, ha incrementado la condición enigmática del
tratado retorico Peri hupsous. Los nuevos lectores han puesto su atención en cuestiones
que conciernen a la autenticidad y posibles fuentes de Longino en la alusión a Génesis.
En la primera mitad del siglo veinte, el pasaje fue objeto de un encendido debate entre
investigadores como Ziegler y Mutschmann: el primero consideraba el pasaje como una
interpolación, por otra parte, el último, sostenía que era autentico. Norden escribió una
completa monografía a cerca del problema, en la que incluía un análisis del intercambio
cultural entre intelectuales hebreos y griegos o romanos en Roma y Alejandría,
demostrando, de esta manera que, un escritor pagano de la primera centuria antes de
Cristo, probablemente podría haber conocido el pasaje de Génesis.
La bibliografía sobre el origen y la autenticidad de este pasaje es inmensa, sin embargo,
relativamente pocos estudiosos han explorado la conexión entre el ejemplo de Génesis y
su contexto en el tratado de Longino. Notables excepciones son West y Usher, quienes
convincentemente demostraron que la paráfrasis de Génesis está dispuesta en estrecha
cercanía a los ejemplos homéricos en el contexto de capítulo 9 de Longino. En este
capítulo, que abre la discusión acerca de “pensamientos grandiosos” (la primera fuente
de lo Sublime), Longino cita varias representaciones literarias de la divinidad, tales
como la descripción de Eris, Poseidón, y otros dioses. West afirma que tanto el pasaje
de Génesis y los ejemplos de Ilíada en el capítulo 9 tienen su origen en la poesía de
Cercano Oriente, de la que cita un numero de paralelos relevantes (aunque este marco
común de los pasajes no pueden probar la autenticidad del pasaje de Génesis). Por otra
parte, Usher expone que existe una fuerte conexión temática e idiomática entre la
paráfrasis de Génesis y los ejemplos de Homero que directamente preceden y siguen en
el capítulo 9 de Longino.
Actualmente muchos investigadores parecen estar de acuerdo en la autenticidad de la
paráfrasis de Génesis y esto abre una nueva perspectiva a nuestra interpretación de
Longino y su tratado Sobre lo Sublime. Su ejemplo de Dios creando la luz y la tierra no
solo se ajusta al contexto de manera directa del capítulo 9 de Longino, sino que además
subraya la importancia de lo divino en su concepto de lo Sublime.
A lo largo de su trabajo Longino presenta la sublimidad como algo sobrehumano,
fuertemente caracterizado mediante un vocabulario religioso. Este discurso de lo divino
y lo sobrenatural restringe lo sublime en Longino a un contexto específico: este
encuadre de la sublimidad en términos religiosos es lo que parece conectar a Longino
con sus colegas augústeos. Un análisis del lenguaje religioso de lo sublime nos guiara
desde Longino hasta el crítico de la era de Augusto, Cecilio de Caleacte, principal
oponente en “Peri Hupsos”, y de allí hasta su colega contemporáneo Dionisio de
Halicarnaso, quien desarrollo su actividad en Roma durante el periodo de Augusto. Un
análisis de las ideas de Dionisio sobre el termino Hupsos, hará factible reconstruir el
perfil sobre el debate acerca de la sublimidad en esta época. Un siguiente paso, sería
analizar el vasto tema sobre la religión en épocas de Octavio y su relevancia para lo
sublime en Dionisio y Longino, no obstante, este artículo se concentrará en el lenguaje
religioso que ambos autores utilizan al presentar sus ideas. Se demostrará que el famoso
tratado de Longino, así como su concepto de Hupsos debería ser, principalmente
entendido como una reacción y construcción asentado en el marco del debate de la
época augústea. Si bien la datación de Longino no afecta el argumento del presente
artículo, resultara que una comparación entre Longino y Dionisio provee de fuertes
argumentos para una datación relativamente temprana (fin del siglo I a.C o I d.C). El
intento de Heats de atribuir el tratado al filósofo Casio Longino (S.III d.C) aunque de
hecho incompatible con mi énfasis en el trasfondo augústeo de las ideas de Longino,
resultara menos convincente a la luz de los argumentos aquí presentados.

2. LONGINO: TRADICIÓN Y ORIGINALIDAD

Por largo tiempo sobre lo sublime fue considerado como única y aislada pieza del
criticismo antiguo. La visión tradicional de Longino, que fue expresada muy
elocuentemente por Alexander Pope, quien sobre Longino escribió que “él mismo es la
gran sublimidad que el modela”. Peri Hupsos es, ciertamente, un tratado muy especial,
como percibimos cuando leemos sus brillantes observaciones sobre Homero, Safo o
Demóstenes. De todas maneras, Russell ha argumentado de manera correcta que
Longino es menos misterioso y enigmático que lo sugerido por las exageraciones de
muchos lectores modernos. El tópico del tratado de Longino y su elocuente estilo lo
hacen diferente a otros retóricos. Sin embargo, como señala Russell, Longino de hecho
“representa una tradición”. Siguiendo esta sugerencia, varios investigadores han
intentado conectar la doctrina de sobre lo sublime con el punto de vista de pensadores
tempranos y contemporáneos, con el fin de señalar como exactamente Longino se
adapta a la tradición filosófica, retórica y critica de la antigüedad grecorromana.
Las obras de Philo, Manilio y Plinio resultarían ser, especialmente, los frutos de esta
postura. En el siglo XXI hemos visto gran número de publicaciones estimulantes sobre
lo sublime, particularmente, los estudiosos del tema han demostrado como la categoría
de lo sublime se muestra fuera del dominio de la retórica. Dos investigadores han
contribuido con este debate. En primer lugar, Conte incluye una fascinante discusión
sobre lo sublime en su reciente estudio sobre Virgilio, “The poetry of pathos” (2007). Él
subraya que el interés de Longino en la composición (sunthesis) es una importante
fuente de lo sublime profundamente reflejada en la poesía de Virgilio. Conte afirma que
Virgilio utiliza un estilo sublime, el secreto de tal cuestión debe buscarse en la
sorpresiva y poderosa combinación de palabras más que en el vocabulario mismo. La
lectura que realiza Conte de Virgilio desde la perspectiva de Longino invita a
reflexionar más acerca de la relación entre la poesía romana en tiempos de Octavio y la
crítica literaria griega. El segundo investigador que debe ser mencionado es Porter.
Durante los últimos años Porter ha publicado una importante cantidad de artículos en
los cuales muestra como la categoría de lo sublime es relevante para la obra de muchos
autores griegos y romanos. Así, ha publicado sobre lo sublime en Cicerón, Filodemo,
Pausanias, Lucrecio e incluso en los filósofos presocráticos.
El siguiente artículo en consonancia con la tendencia a considerar el contexto intelectual
del “Peri Hupsos” más que a su supuesto único y misterioso lugar en la historia de la
literatura.
Concuerdo con los investigadores recientemente mencionados (Porter y Conte, en
particular) que el concepto de lo sublime en la antigüedad no está confinado al tratado
de Longino, y que es importante reconocer las conexiones entre su obra y otros textos
literarios, filosóficos y críticos.
Además de Longino, existe otro critico en cuyas obras el concepto de sublimidad juega
un rol importante, Dionisio de Halicarnaso, quien desarrollo su actividad literaria en
Roma entre el 30 -8 a.C.
Es llamativo que muchos estudiosos que intentan conectar a Longino con autores
tempranos o incluso contemporáneos, ignoren la visión de Hupsos que tiene Dionisio o
consideren que el autor utiliza este término exclusivamente para caracterizar aspectos
formales del estilo elevado (opuesto a un estilo simple o intermedio). Una importante
excepción es Porter, quien ha sugerido acertadamente que la obra de Dionisio es
relevante para la cronología de lo sublime.
Retomando sus observaciones, demostrare que existe una clara continuidad entre el
concepto de Hupsos en Longino y las observaciones de Hupsos en Dionisio, esta
continuidad se manifiesta evidente en ambos escritores a partir de los parámetros
religiosos del concepto de lo sublime.
Dionisio y su colega Cecilio han sido los principales representantes del clasicismo
griego en el periodo Augústeo. Al focalizar en el debate sobre Hupsos que aconteció en
el círculo de críticos durante el periodo de Augusto, este articulo colabora con la
reconstrucción de una parte del contexto intelectual al que pertenece la obra “sobre lo
Sublime” de Longino.

3. ASPECTOS RELIGIOSOS DEL CONCEPTO DE HUPSOS DE LONGINO

El principal significado de Hupsos es, por supuesto, “elevado”. Una cita de Pausanias
demuestra el significado básico de Hupselos como “alto”, mientras al mismo tiempo
muestra la connotación imponente que se asocia a la palabra
Cita

Porter ha demostrado que Pausanias y Longino tienen mucho en común, incluyendo un


obvio interés en las formidables obras de la naturaleza. Admiramos, naturalmente, los
cráteres del Etna, y los fuegos del Cielo, tal como Longino nos expresa en uno de sus
más elocuentes pasajes de su obra (35.4). sin embargo, al margen de estos fenómenos
impresionantes de la naturaleza, palabras o frases en si mismas también pueden ser
“altas” o “elevadas”, de modo que elevan al mismo tiempo al autor y auditorio por
encima del nivel acostumbrado. Longino frecuentemente utiliza palabras que hacen
referencia a cierto movimiento vertical tal como ….

Autor y lector son frecuentemente descriptos con lenguaje religioso, el primero como
“inspirado” el segundo como un sujeto en estado de “ektasis”. Un pasaje de vital
importancia es el 36.1 de “Sobre lo Sublime” donde Longino destaca que los escritores
talentosos “están por sobre el resto de los mortales” y agrega las famosas palabras

Cita

Aquí, es el status de ciertos autores (modelos de lo sublime) lo que se expresa como


divino. Además del autor del pasaje sublime, tanto la audiencia como el tema pueden
ser expresados en términos religiosos.
Brevemente expondré estos tres aspectos religiosos del tratado de Longino:
pensamientos divinos(o temas), el autor inspirado y la audiencia en éxtasis.

I. Pensamientos divinos (o temas). En primer lugar, los dioses y sus acciones son el
tema ideal para la escritura sublime. En su discusión acerca de la grandeza de
pensamientos (to megalophues), la primera y más poderosa fuente de lo sublime,
Longino inicialmente cita un número de descripciones de formidables divinidades,
culminando en el pasaje de génesis en el que se describe a Dios creando la luz y la
tierra. La paráfrasis de Génesis está precedida por cuatro pasajes homéricos y seguida
de dos más (sobre lo sublime 9.4-11, representaciones de lo divino):

Cita

Eris es representada cubriendo la inmensa distancia entre el cielo y la tierra, exhibiendo


de esta manera la grandeza no solamente de ella sino también de Homero. Los relinchos
y el tropel de los caballos de los dioses son dimensionados con una magnitud cósmica,
“tan lejos como un hombre puede ver”. La batalla de los dioses produce un sonido tan
potente que Hades teme que Poseidón abra la tierra. El dios del mar sacude los campos
y bosques y conduce su carro sobre las aguas dividas del mar. Usher ha señalado que
aquí existe una fuerte unidad idiomática y temática que conecta los ejemplos homéricos
con el pasaje de Génesis. Más sorprendente es su observación que señala que en el
pasaje homérico precedente a la paráfrasis de génesis, el mar es “dividido” por
Poseidón, lo que podría recordarnos a Moisés “dividiendo” el Mar Rojo en Éxodo; en
otras palabras, se podría conjeturar que las líneas de Homero sobre Poseidón han
activado la paráfrasis de Génesis en el tratamiento de temas divinos.
¿Qué es lo que hace sublimes estos pasajes de Homero? La idea central en estos textos
es, por supuesto, la inmensidad, enormes distancias y lo inesperado: hay sublimidad en
el incalculable abismo entre el cielo y la tierra (9.4), la distancia cósmica que salvan los
caballos de los dioses (9.5), la intensidad de la batalla de los dioses (9.6), la brecha
causada al dividir el mar (9.8) y la súbita creación de la luz (9.9). En todo caso, existe
una conexión obvia entre estos efectos sublimes y las divinidades que están retratadas
en estas líneas. Al comienzo de estas series de citas, Longino se pregunta “cómo
magnifica Homero los poderes del cielo” (9.5). Los actores en este tipo de narrativa son
los dioses ( y en un caso específico, sus caballos), los que son capaces de cubrir
inmensas distancias, inspirar un considerable temor, crear la luz y la tierra con solo
murmurar unas simples palabras. Es el inconmensurable poder de los dioses de donde
surge la sublimidad de estos ejemplos. Resumiendo, si bien la sublimidad puede
aparecer en una narrativa donde los dioses no intervienen, lo que sugiere Longino es
que existe una especial relación (al menos en Homero) entre divinidad y sublimidad.
Habiendo citado el pasaje de Génesis en el que Dios crea la luz, Longino añade otro
pasaje de Ilíada, en el cual Ajax suplica a Zeus que ilumine el cielo y así morir rodeado
de luz en lugar de oscuridad. (Il. 17.645-47). Otra vez, se observa una conexión
temática entre los ejemplos que están yuxtapuestos. Aquí, por supuesto, es la valentía de
Áyax el elemento que es sublime. Sin embargo, los dioses nunca están ausentes:
Longino señala que el éxito de Homero en la descripción de Ajax suplicando por la luz,
que el poeta mismo puede ser comparado con el divino Ares, Homero “Se enfurece
como Ares, cuando blande la lanza o como se enfurece el fuego devorador sobre las
montañas”

II. La inspiración del autor. La última observación, en la que se identifica a Homero con
uno de los dioses en su propia narrativa, nos ofrece el segundo tópico: este discurso
religioso también informa sobre la visión de Longino acerca de lo que concierne al
autor. Ya se ha observado que lo sublime eleva al autor cerca de la megalophrosuné de
la divinidad. Autores talentosos suelen ser presentados como criaturas divinas. De este
modo, cuando Longino critica el estilo poco convencional en un pasaje de Las Leyes,
subraya que Platón es de todos modos “divino” (theios). “divino Platón” es en si misma
una formula común que encontramos en Cicerón y otros más, pero Longino hace un uso
mas abundante de este tipo de vocabulario que cualquier otro autor: así, Jenofonte y
Platón son llamados héroes y escritures sublimes son denominados Isotheoi
(semidioses).
Como se observa, el legislador hebreo (en 9.9 ) es presentado como “no un hombre
común, no cualquier hombre”. Estas palabras pueden ser interpretadas como una
referencia a la condición sobrehumana de Moisés, de quien se dice que “creo una
concepción digna del poder divino”. La idea de posesión también juega un papel
importante en la caracterización que realiza Longino sobre el autor, quien en algunas
ocasiones ofrece una reminiscencia con el poeta inspirado de Platón en Ion. En su
discusión sobre el juramento de Demóstenes en Maratón (sobre la corona 208) Longino
informa que cuando el orador hace uso de sublimes figuras en su discurso, él es “como
un hombre súbitamente inspirado por un dios y por asi decirlo, Phoebus-seized
(phoiboleptos).

III. La audiencia extasiada habiendo observado el aspecto religioso en el tratamiento de


temas divinos y autores inspirados que sostiene Longino se debe poner foco en el
impacto de lo sublime en los oyentes o espectadores: cuando es escuchado un pasaje
sublime la audiencia es desbordada, abrumada y transportada. Es como una experiencia
religiosa en palabras de Longino, lo sublime “produce más un estado de éxtasis que de
persuasión” (1.4). El termino éxtasis refiere a la condición de alguien quien se ha
abandonado esto es en otras palabras que se siente tan asombrado o sorprendido que
parece ser “transportado” saliendo de su estado habitual.
También ha subrayado que la noción de “dislocación” o “trasposición” es un aspecto
esencial de Hupsos en varios niveles. Lo sublime al parecer disloca a la audiencia, no
obstante un autor puede alcanzar este efecto de éxtasis mediante otro tipo de
dislocación, llamada transposición de los elementos del lenguaje: sonidos, palabras y
ritmos en el texto. En este sentido, las figuras estilísticas y la “composición” (sunthesis)
juegan un rol importante en el tratado “acerca de lo sublime” como dos de las cinco
fuentes de la sublimidad. Es significativo que Longino declare haber escrito dos
volúmenes separados sobre composición: esto lo vuelve un collega proximus de
Dionisio de Halicarnaso. La composición sublime hace bien uso del ritmo y la melodía,
y frecuentemente parte de un habitual uso de la palabra a través del hipérbaton y la
enálage. De acuerdo con Longino (39), el arreglo de la palabra es uno de los mas
poderosos modos de conseguir un efecto sublime, ya que, tal como la música esto puede
lanzar un hechizo sobre los oyentes, los que se encuentran encantados y transportados:
en otras palabras el desplazamiento en el lenguaje tiene un efecto de dislocación sobre
la audiencia.
En algunos casos, la dislocación de la audiencia toma una forma especial, cuando el
oyente (o lector) comienza a identificarse el mismo con el autor del pasaje sublime: el
oyente abandona su estado habitual (ektasis) y se siente orgulloso, como si el mismo
hubiese escrito la frase que acaba de oír (Longino 7.2) por otra parte, lo sublime no solo
conecta al autor inspirado con su audiencia sino que también lo hace con sus personajes.
Ya se ha mostrado un ejemplo de este fenómeno en Longino 9, donde Homero es tan
talentoso en describir a los dioses que el poeta mismo despotrica tal como lo haría Ares.
De este modo, el lenguaje religioso de la inspiración del éxtasis presenta un efecto de
sublimidad como una experiencia de comunión, que une a todas las partes involucradas
en la escritura de lo sublime, concretamente el autor, los personajes en su narrativa y el
lector u oyente.
Al articular algunos aspectos del concepto de lo sublime en Longino he intentado
resaltar aquellos elementos que desde mi punto de vista determinan considerablemente
la idea de Hupsos no solo en Longino sino también antes de él. Teniendo presente el
tratamiento de los temas divinos autores inspirados y audiencia en éxtasis de Longino,
analizaremos el concepto de Hupsos en la retórica temprana.

4. HUPSOS ANTES DE LONGINO: CECILIO DE CALEACTE Y DIONISIO DE


HALICARNASO.

Hasta donde conocemos, Hupsos se vuelve un término retórico y técnico durante la


segunda mitad de la primera centuria a.C. En el período Augusteo, Cecilio de Caleacte,
retórico griego, quien escribió un tratado “sobre lo sublime”, por lo que el trabajo de
Longino, que lleva el mismo nombre, es una reacción polémica. Longino critica a su
predecesor no solo porque Cecilio da numerosos ejemplos sin ilustrar suficientemente a
sus lectores en cómo lograr una escritura sublime, sino que además omite las fuentes de
donde emana la sublimidad, incluyendo la emoción (pathos).
Desafortunadamente, el tratado de Cecilio se ha perdido. Una fuente que puede informar
sobre las ideas de Cecilio es generalmente ignorado o desacreditado por irrelevante (de
todas maneras, no por la totalidad de estudiosos, ver más adelante), concretamente, las
obras retoricas de Dionisio de Halicarnaso. Dionisio y Cecilio son representantes del
clasicismo griego en tiempos de Augusto, inclusive en una de sus cartas Dionisio se
refiere a su colega como su “querido amigo”. A diferencia de Cecilio y Longino,
Dionisio no escribió un tratado por separado sobre la sublimidad, sin embargo en sus
obras retoricas (Sobre los antiguos oradores, sobre la Composición, y sus cartas
literarias) el hace uso del sustantivo Hupsos y del adjetivo hupselos, cuando evalua la
escritura de los oradores e historiadores clásicos. Al enfatizar la posición de
exclusividad de Longino, los investigadores contemporáneos frecuentemente trazan
diferencias entre el uso de Hupsos en Longino, por una parte, y la utilización del
término en Dionisio, por otra. El enfoque tradicional es que Dionisio utiliza Hupsos
como una categoría puramente formal: esto se refiere a un estilo grandioso o elevado,
distinguiéndose del estilo llano o simple y del estilo mixto o medio: Kallendorf y
Donadi están entre los estudiosos que consideran que en el periodo anterior a Longino,
Hupsos es igual a Genus grande. Porter, por otra parte, ha señalado de manera correcta
que existe una continuidad entre Dionisio de Halicarnaso y Longino, no obstante, se
observan algunas diferencias en sus opiniones. Con el fin de arrojar más luz sobre la
conexión concreta entre estos dos autores, se analizarán algunos pasajes donde Dionisio
habla sobre la sublimidad. Se observará que, especialmente, en el discurso de lo
sobrenatural que esta continuidad entre Dionisio y Longino puede ser observada.
Aunque es un hecho que Dionisio emplea el concepto de Hupsos, principalmente en un
contexto de estilo, la utilización del término en muchos sentidos anticipa las ideas de
Longino acerca de la inspiración del autor “divino”, la descripción de temas sagrados o
divinos y la experiencia extática del auditorio.
Antes de analizar el uso de Hupsos por parte de Dionisio, es conveniente hacer una
pregunta fundamental: ¿es posible que Longino y Dionisio emplearan el término de
manera completamente distinta? Existe, al menos, una consideración que lo hace poco
probable. Como hemos observado, el tratado de Longino reacciona al de Cecilio al
llevar el mismo título. -Longino critica a su predecesor por omitir la emoción como una
fuente de lo sublime (8.1-2) y no comparte con él cuestiones fundamentales en la
valoración. No obstante, estas críticas parecen implicar que, en general, Cecilio
utilizaría el mismo concepto de Hupsos. Innes ha concluido en este mismo punto que
Longino y Cecilio “no pueden tener conceptos completamente distintos”. Partiendo de
esta observación, se hará foco en Dionisio, colega contemporáneo a Cecilio, con el fin
de determinar cómo se debe interpretar su uso de Hupsos y de Hupselos.

5. DIONISIO – SOBRE LO SUBLIME

El término de lo sublime se refleja en los debates de Dionisio sobre el ritmo,


vocabulario y composición. El estilo general (lexis) de ciertos pasajes puede ser
caracterizado, también, como sublime, y aquí se observa que la palabra Hupselos es
algunas veces utilizada como opuesta a ischnos, el primero indica un estilo elevado, el
ultimo el llano o corriente. Este particular uso de Hupsos para describir el estilo en
general de un pasaje extenso es claramente diferente a la noción de lo sublime como
“efecto especial” que se observa en Longino (Russell 1964, XXXVIII) que puede
producirse con solo una palabra o una frase. No obstante, además del “estilo sublime,”
Dionisio también conoce algo similar al efecto de lo sublime que atañe a Longino:
Hupsos (“tono elevado”) es también calificada como una “cualidad del estilo” (aretai
lexeos) por Dionisio, tal cualidad agregaría cierto temperamento al discurso del autor.
Además, Hupsos desempeña una función en la teoría compositiva (sunthesis) de
Dionisio, que es una fuente de lo sublime para Longino. De manera más general, el
énfasis de Dionisio en el impacto de lo sublime deja en claro que Hupsos es más que
una categoría formal. En una de sus obras tempranas, ofrece un análisis del estilo de
Lisias, que contrasta con las características de lo sublime (Dion. Hal. Lys. 13.23.5-13
Us.- Rad.; trans. Adaptado de Usher):
ὑψηλὴ δὲ καὶ μεγαλοπρεπὴς οὐκ ἔστιν ἡ Λυσίου λέξις οὐδὲ καταπληκτικὴ μὰ Δία καὶ θαυμαστὴ
οὐδὲ τὸ πικρὸν ἢ τὸ δεινὸν ἢ τὸ φοβερὸν ἐπιφαίνουσα οὐδὲ ἁφὰς ἔχει καὶ τόνους ἰσχυροὺς οὐδὲ
θυμοῦ καὶ πνεύματός ἐστι μεστὴ οὐδ', ὥσπερ ἐν τοῖς ἤθεσίν ἐστι πιθανή, οὕτως ἐν τοῖς πάθεσιν
ἰσχυρὰ οὐδ' ὡς ἡδῦναι καὶ πεῖσαι καὶ χαριεντίσασθαι δύναται, οὕτω βιάσασθαί τε καὶ
προσαναγκάσαι. ἀσφαλής τε μᾶλλόν ἐστιν ἢ παρακεκινδυνευμένη.

El estilo de Lisias no es sublime o grandilocuente, tampoco es impresionante o maravilloso, ni


hace gala de ser punzante, poderoso o formidable. No posee la capacidad de captar la atención
del auditorio y mantenerlo suspendido en un embeleso; tampoco está lleno de energía o
inspiración, o no es capaz de conjugar la persuasión moral con idéntica capacidad de
emocionar, o desarrollar al mismo tiempo, su capacidad de entretener, persuadir o fascinar, con
su habilidad de torcer y convencer a su audiencia. Es un estilo prudente más que arriesgado.

En primer lugar, se podría pensar que Dionisio simplemente clasifica a Lisias como
representante de un estilo simple. De todos modos, en efecto, parece ser que en este
pasaje el término Hupsele da lugar a un número de categorías que podrían fácilmente
encajar en la descripción de lo sublime que realiza Longino. Primero, Dionisio
(indirectamente) afirma que a diferencia de la lexis de Lisias, el estilo sublime moviliza
al auditorio a maravillarse; zaumastos, la palabra que él utiliza, pertenece (junto a otras
derivaciones de zauma y zaumastos) al conjunto de adjetivos favoritos de Longino para
expresar el efecto de la escritura sublime. “lo formidable” (to deinon) y “lo asombroso”
son igualmente predominantes en la descripción del impacto de Hupsos en Longino.
Además, Dionisio afirma que un pasaje sublime debe estar colmado de inspiración
(pneuma): la última palabra evoca la descripción de Longino sobre la inspiración de
Demostenes (16.2).
Finalmente, el análisis de Dionisio implica que, a diferencia del estilo de Lisias, más prudente y
menos osado, lo sublime apuntaría hacia un estilo elevado no exento de un dramático fracaso.
Este pensamiento es que se encuentra exactamente en Longino: de acuerdo con el autor de Peri
Hupsos, los escritores mediocres están a salvo “ya que nunca corren riesgos y nunca aspiran a lo
elevado”. Aquí, Longino usa precisamente las mismas palabras que Dionisio cuando realiza la
valoración del estilo de Lisias: parakindineuein (arriesgarse) como opuesto a asfales (seguro).
Longino parece estar ciertamente de acuerdo con Dionisio en que la lexis de Lisias no es
sublime. Este pasaje debería servir a modo de advertencia para aquellos que consideran que
Cecilio de Caleacte contempla a Lisias como modelo de lo sublime.
Desde luego, es sabido que Cecilio admiraba a Lisias en cuanto al estilo, y Longino afirma que
en su trabajo “sobre Lisias” Cecilio presenta al orador como superior a Platón. No obstante, a
partir de esta información no es posible arribar a la conclusión que Lisias haya sido un modelo
de lo sublime para él. Cecilio escribió varios volúmenes sobre Demóstenes; por este motivo,
este orador parece un modelo más probable de lo sublime. Dionisio también escribió una obra,
“sobre Demostenes”, en la que describe el asombroso impacto de los discursos del orador.
Aunque, no utiliza el termino Hupsos en el siguiente pasaje, ciertamente sus palabras hacen eco
de la experiencia extática que señala Longino, fruto de la escritura sublime. (Dion. Hal. Dem.
22.176.15-177.1 Us. –Rad.):

Cita

El impacto emocional de los discursos de Demostenes es aquí expresado en lo que podríamos


denominar una terminología “longinea”. En “sobre lo sublime”, enzusian (ser inspirado o
poseído por una divinidad) es uno de los términos clave para describir el efecto de lo sublime.
De la misma manera que Longino, Dionisio utiliza aquí el verbo kratein (ser gobernado) para
describir el abrumador efecto de la literatura sublime. La noción de desplazamiento o
dislocación que se ha encontrado en el desarrollo de “peri hupsos” puede ser reconocida en la
frase deuro kakeise agomai, que es i am hither and thither así mismo, su referencia a ritos
religiosos va en paralelo con un pasaje en el que Longino describe el impacto mágico de la
composición. Por último la referencia de Dionisio sobre la inspiración trae a colación la
caracterización de Demóstenes como “inspirado” hecha por Longino.
De este modo se aprecia que Demóstenes podría ciertamente sert un modelo de lo sublime para
Dionisio como lo fue probablemente para Cecilio. Otro ejemplo a ser imitado ha sido Isócrates.
En su tratado “sobre Isócrates”, Dionisio señala que con respecto a la expresión, “Isócrates es
más sublime, más impresionante y más elegente que Lisias”. Nuevamente, el vocabulario de lo
sublime es utilizado en un contexto de análisis estilístico, y es combinado con otros adjetivos
que expresan solemnidad. Pero es interesante observar como Dionisio procede al comentar en
“la sublimidad artística de Isócrates”.

Cita

Dionisio presenta aquí a Isócrates como a un campeón de lo sublime. Aunque este pasaje
esparte de su análisis del estilo de Isócrates la discusión acerca de la grandeza del orador y la
maravilla de lo sublime es claramente no restrictiva al asunto estilístico: concierne a su retórica
en general. Es sorprendente que la sublimidad de Isócrates se exprese por tener un carácter que
es mas acorde a lo heroico que a una naturaleza humana (cita en griego). En efecto, esta
observación nos recuerda el carácter sobrehumano de lo sublime en Longino, quien como se ha
observado describe a sus autores favoritos como “héroes”.
La comparación de Dionisio con la escultura es también fascinante. Lisias es comparado con
Calamis y Calímaco, dos escultores clásicos quienes fueron famosos por modelar figuras
humanas. Vitruvio menciona a Calímaco como el inventor del capitel Corintio y lo elogia por el
refinamiento y delicadeza de su trabajo. Por otro lado Isócrates es comparado con el famoso
escultor Polícloto y Confirias, quien descolló al trabajar mayores y “divinos” temas. En otras
palabras, existe una conexión entre lo sublime y las representaciones de lo divino, una relación
que se ha encontrado ya anteriormente en nuestra discusión acerca de Longino. La similitud (o
deberíamos decir continuidad) entre el discurso e ideas dde Dionisio y Longino se vuelven más
obvias cuando se observa la explicación de Dionisio sobre el éxito de Isócrates: el orador debe
“tener pensamientos elevados por naturaleza”. Se ha observado que “megalofrocine” es una
palabra central en el tratado “sobre lo sublime”, donde señala la noble mentalidad del autor
talentoso como la primera y más importante fuente de Hupsos. Recordamos que, de acuerdo a
Longino (36.1), “lo sublime eleva al autor cerca de la noble mente del dios”. Incluso más
conocido es el aforismo de Longino (9.2): “lo sublime es el eco de una mente virtuosa”. La
discusión acerca de la sublimidad en Isócrates demuestra que, para Dionisio, hupsos es mucho
más que una categoría formal referida a un estilo grandilocuente. Tal como lo hace Longino, él
describe lo sublime en términos religiosos. Además, lejos de tratar esta categoría como un
asunto técnico de figuras y dicción elevada, Dionisio relaciona hupsos directamente al
pensamiento y al carácter del autor: en lo que respecta a esto existe una remarcada continuidad
entre Dionisio y Longino. Por supuesto, Isócrates no es uno de los ejemplos principales de
Longino: incluso él ha expresado que “Isócrates cae en una incomprensible puerilidad por su
ambición de amplificar todo”. En las valoraciones de ambos de autores individuales, Longino y
Dionisio desacuerdan en varios puntos. Pero el concepto de lo sublime en Dionisio en muchos
aspectos parece anticipar el “peri hupsos de Longino”