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PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

Magistrada Ponente

STP14284-2017
Radicación Nº 93.724
Acta 306

Bogotá D. C., doce (12) de septiembre de dos mil


diecisiete (2017).

VISTOS

Resuelve la Sala la impugnación instaurada por el


apoderado judicial del senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ,
contra el fallo de tutela proferido el 2 de agosto del presente
año, por la SALA PENAL DEL TRIBUNAL SUPERIOR DE
BOGOTÁ, mediante el cual tuteló los derechos
fundamentales al buen nombre, a la honra y a la
rectificación, en favor de DANIEL SAMPER OSPINA.
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

I. ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS DE LA ACCIÓN

1.1 Desde el año 2008, DANIEL SAMPER OSPINA


escribe una columna de opinión política -satírica- en la
revista Semana, reconocido medio de circulación nacional.

El 13 de mayo del presente año, el señor SAMPER


OSPINA publicó un artículo titulado “Mi voto es para la
doctora P.”, en el cual, mediante una narrativa ficticia, se
refirió a varios personajes adeptos al partido político
dirigido por el ex presidente y actual senador ÁLVARO
URIBE VÉLEZ, entre ellos, la senadora P. V. En un aparte
del texto, utilizando la figura de un narrador testigo, que
dentro del relato se habría decidido a votar por la senadora
V., por haberla escuchado en una “convención uribista”, el
aquí accionante hizo alusión al nombre que aquélla le dio a
su hija, para entonces recién nacida, en los siguientes
términos:

(…)

Lo que más nos gustó fue que dijo cosas muy bonitas
del doctor Uribe. En una parte lo comenzó a comparar
con las montañas de Antioquia y otros lugares
geográficos de la patria, y yo hasta sufrí, mijita, porque
pensé que iba a llegar al cañón del Chicamocha o al
hoyo soplador de San Andrés; pero de golpe cambió de
tema, y empezó a gritar que el doctor Uribe era de
bronce, que le iluminaba todos los problemas y que lo
quería como a su hija. Porque la doctora… tuvo una hija
y le puso XXX1 , cosa que casi le critica el doctor
Londoño, que es tan duro con todo lo que tenga que ver
con drogas. Cuando era ministro, no dejó una sola mata
de coca. Y lo dijo él mismo, por si no me crees.

A Jorge y a mí sí nos pareció raro que la doctora le


pusiera XXX a la hija, con todo lo que ha sucedido con

1 La Sala omitirá referirse a información que permita identificar a la menor.

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Demandado: Álvaro Uribe Vélez

el cartel terrorista FAR. Pero bueno, de grande será


heroína, como la mamá.

(…)

A la salida todavía nos temblaban las piernas de la


emoción y yo traté de acercarme para la foto con la
doctora…, pero ya se iba para la casa a ver a la niña.
Dios mediante la cuide y busque el varoncito para
quedar con la pareja. Le podría poner Opio 2.

1.2 El 27 de mayo subsiguiente, en réplica a la


columna de SAMPER OSPINA, el congresista ÁLVARO
URIBE VÉLEZ, en su cuenta personal de la red social
Twitter, expresó:

Un maltratador de niños, Daniel Samper Ospina, que


se las tira de payaso, ofende a esta profesión que
noblemente entretiene a los niños.3

1.3 Tiempo después, un ciudadano hizo pública una


carta mediante la cual canceló su suscripción a la revista
Semana, porque consideró ofensiva otra columna de
DANIEL SAMPER OSPINA, publicada en esa revista el 18 de
junio de este año, por considerar que en ella se ofendía al
departamento de Antioquia4.

A través de su cuenta en Twitter, en un trino del 14 de


julio subsiguiente, el congresista URIBE VÉLEZ hizo eco de
la carta, junto a la siguiente afirmación: “F… E… protesta
por ofensa del violador de niños, Samper Ospina, a
Antioquia, ofensa publicada en Semana”.5

2 http://www.semana.com/opinion/articulo/daniel-samper-ospina-
opinion-sobre-la-P.-V.-en-la-convencion-uribista/524978
3 Ver folio 3 del cuaderno del Tribunal.
4 Artículo de opinión denominado “Proclama por la independencia de

Antioquia”.
5 Ver https://twitter.com/alvarouribevel/status/885920581572546561

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Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

1.4 El ahora demandante, DANIEL SAMPER OSPINA


criticó públicamente tal afirmación, que consideró lesiva de
sus derechos fundamentales a la honra y al buen nombre.
Sus censuras encontraron respaldo en una carta que
suscribieron más de 50 directores de medios, analistas y
periodistas que cuestionaron los señalamientos que hizo el
accionado en el trino del 14 de julio.

1.5 Sin embargo, en una nueva publicación en esa red


social, dos días después, el ex presidente ÁLVARO URIBE
VÉLEZ difundió un discurso grabado en video, al que
adjuntó su texto, con la siguiente etiqueta: “Mi difamación a
Daniel Samper Ospina, por Álvaro Uribe Vélez. El ataque a
mi familia, compañeros y a mi persona….”. La alocución, es
del siguiente tenor:

El ataque a mi familia, compañeros y a mi persona. Su


referencia a Antioquia. Irrespeto a una niña de 3 meses
y a su familia. Pornografía con menores. Violación de
los derechos de la mujer. Burla de los defectos físicos de
las personas. Libertad de prensa, sátira y humor,
solidaridad para tapar y sometimiento. Mi Gobierno y la
prensa.

No me referiré a las permanentes difamaciones de


Daniel Samper Ospina a mi familia, compañeros y a mi
persona.

Como Presidente de la República me preocupé, con igual


cariño, por todas las regiones de Colombia, razón de
más para rechazar el escrito que, con referencias
disimulantes a mi persona, ofende a Antioquia, cuya
ciudadanía es tan respetable como la de toda la Patria.
Esto se suma al reciente atropello del Gobierno Santos a
este departamento.

El referido periodista maltrató a una niña de tres


meses de nacida, hizo asociación pública de su nombre
con drogas ilícitas, y atentó contra la honra de su madre
y de su familia.

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Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

En la Revista Soho, el periodista, que era Director, hizo


publicaciones pornográficas con menores, en unos
casos para atacar a un sacerdote, y en otros con
fotografías en desnudo de mujeres menores de 18
años. Además, se conocen sus referencias obscenas,
estigmatizantes, irrespetuosas e indecorosas, a mujeres
que utilizaba como modelos.

Tanto el Código Penal como el Código de Infancia y


Adolescencia sancionan con cárcel la violación de los
derechos de los menores. El artículo 18 del segundo
código pone en el mismo nivel de gravedad el riesgo y el
daño de la violación física al menor con el maltrato
sicológico, constituido por estos hechos, cuyas
consecuencias pueden aparecer en cualquier edad
posterior.

La violación a derechos del menor, en que ha incurrido


el periodista, por la naturaleza del maltrato, es
violación al menor, lo cual se desprende de la ley, lo
entendemos como un tema ético por su relación con la
familia y la sociedad, además de connotaciones morales
de acuerdo con los valores de muchas personas.

La condición del periodista Samper Ospina queda


retratada en su actitud de burla de los defectos físicos
de las personas.

La libertad de prensa, incluido el humor y la sátira, no


autoriza violar derechos del menor, ni irrespetar a la
mujer, tampoco ofender al grupo de ciudadanos de una
región de Colombia.

Grave que la valoración de la libertad de prensa esté


condicionada por la dádiva del Gobierno, o el temor a la
retaliación oficial y al encasillamiento injusto, o por la
solidaridad ciega y el amiguismo.

Como Presidente de la República discutí con


periodistas, pero no los soborné ni intenté callarlos con
persecución oficial,

Julio 16, 20176

1.6 Según el accionante, además de que los


comentarios que hizo el senador URIBE VÉLEZ en su

6 Folio 6 del cuaderno del Tribunal.

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Demandado: Álvaro Uribe Vélez

cuenta de Twitter son constitutivos de los delitos de injuria


y calumnia, otros usuarios hicieron eco de los calificativos
que empleó, al punto que recibió mensajes amenazantes
que ponían en peligro su vida y reputación.

1.7 Con fundamento en los hechos anteriormente


reseñados, DANIEL SAMPER OSPINA alega que el
congresista ÁLVARO URIBE VÉLEZ vulneró sus derechos
constitucionales fundamentales a la honra, al buen nombre
y a la rectificación.

Explica que las afirmaciones hechas por el senador


URIBE VÉLEZ, así como los mensajes amenazantes que
recibió de otros usuarios de esa red social, lesionan tanto
sus garantías como su «prestigio profesional», al tiempo que
afectan sus relaciones personales e incluso familiares, dado
que es padre de dos menores de edad.

Advierte estar dispuesto a debatir sobre el alcance de


la sátira política como medio de control del ejercicio del
poder público y a recibir críticas por los contenidos de las
columnas de opinión que habitualmente publica, pero
señala que sus ideas no pueden conducir a que se le
imputen conductas constitutivas de delito. Por esa razón,
destaca, resulta equivocado que el congresista demandado,
sin que exista una prueba o al menos una investigación, le
atribuya ser «violador de niños» con el reproche social que
una conducta de esa índole conlleva.

En su criterio, el daño ocasionado por el demandado a


sus derechos fundamentales, «resulta incalculable».

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Por esas razones y luego de referirse a los artículos de


la Constitución Política que contemplan los derechos
fundamentales a la honra y al buen nombre, así como a
jurisprudencia constitucional sobre la protección de tales
garantías a través de la acción de tutela, DANIEL SAMPER
OSPINA solicita la tutela de los derechos que estima
vulnerados y, por consiguiente, que se ordene al senador
ÁLVARO URIBE VÉLEZ retractarse, «en los mismos términos
que emitió las acusaciones calumniosas».

EL FALLO IMPUGNADO

El Tribunal Superior de Bogotá concedió el amparo


solicitado, por considerar que, en efecto, al señor SAMPER
OSPINA le fueron conculcados sus derechos al buen
nombre y a la honra.

2.1 En sustento de su decisión, en primer lugar, puso


de manifiesto que en el presente caso están dados los
presupuestos de admisibilidad de la acción de tutela para
la protección de las mencionadas garantías fundamentales.

Desde esa perspectiva, expone, el accionante se


encontraba en condición de indefensión, pues el trino que
calificó como lesivo de sus derechos fundamentales se hizo
en una red social, donde le resultaba imposible detenerlo y
defenderse de los comentarios injuriosos del senador
URIBE VÉLEZ.

Si bien existen otros mecanismos ordinarios de


defensa judicial para que el demandante defienda sus
derechos, prosigue, no son los más eficaces para evitar la

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consolidación de un perjuicio irremediable. Por una parte,


en la medida en que las decisiones que puedan adoptar las
jurisdicciones civil o contencioso administrativa no habrán
de tomarse con celeridad, a la vez que se reducen a un
aspecto meramente indemnizatorio, que no puede contener
la veloz, fácil y masiva réplica de las expresiones
catalogadas como difamatorias y lesivas de la honra y el
buen nombre del accionante; por otra, debido a que el
proceso penal también está desprovisto de la celeridad
necesaria para conjurar tales perjuicios, al tiempo que la
eventual imposición de una pena en contra del senador
URIBE VÉLEZ, por sí misma, no repara los agravios a los
derechos fundamentales concernidos.

Aunado a lo anterior, destaca que, por las


particularidades del asunto bajo estudio, la tutela se dirige
contra un funcionario público, quien en su condición de
senador, actuó en una controversia política en una plaza
pública virtual -red social-, en la que goza de amplio
reconocimiento, con millones de seguidores. De suerte que,
enfatiza, prevalido de su condición de congresista, el
demandado es un servidor estatal que si bien carece de
poder ejecutivo, tiene autoridad general y difusa como
dirigente de la sociedad, con una inmensa capacidad de
crear y encauzar las opiniones políticas de los ciudadanos.
Esa conjunción de la investidura del senador URIBE VÉLEZ
con la utilización de la referida red social para hacer
política, subraya, muestra que los hechos que
fundamentan la acción de tutela desbordan el ejercicio
privado o íntimo de la libertad de expresión de aquél y, por
ende, pertenecen al ámbito del ejercicio de su función
pública.

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Sin perjuicio de ello, aclara, aun considerando al


demandado como un particular, estarían dados los
presupuestos del art. 42-7 del Decreto 2591 de 1991 para
reclamar por la vía de la acción de tutela la rectificación de
informaciones inexactas o erróneas, pues en respuesta a la
controversia mediática planteada por el accionante (cfr.
num. 1.4 supra), el senador URIBE VÉLEZ emitió una
aclaración (cfr. num. 1.5 supra). Sin embargo, -por las
razones que más adelante se reseñarán (num. 2.2.4 infra)- tal
comunicado, para el Tribunal, de ninguna manera reúne
los requisitos para ser catalogado como una rectificación
eficaz.

2.2 Afirmada la admisibilidad de la acción de tutela,


el a quo la estimó fundada, por cuanto, en su criterio, el
senador URIBE VÉLEZ ciertamente vulneró los derechos
fundamentales a la honra y al buen nombre del columnista
DANIEL SAMPER OSPINA.

2.2.1 En sustento de su determinación, luego de fijar


las premisas jurisprudenciales pertinentes para la
definición del ámbito de protección de los mencionados
derechos constitucionales fundamentales, así como de la
prerrogativa de retractación, puso de presente que la
libertad de expresión tiene dos facetas de amparo
diferentes: el derecho de opinión en estricto sentido y la
libertad de información. La primera de ellas, resalta,
corresponde a la potestad de expresar libremente ideas u
opiniones, incluidas las formuladas en tono ofensivo y
burlesco -con una protección reforzada en el ámbito político,
donde hay menor posibilidad de restricción-; el derecho a
informar, puntualiza, no se cierne sobre la exteriorización

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del pensamiento, sino que se basa en la difusión de hechos,


por lo que tiene un ámbito de protección más reducido,
limitado por el deber de veracidad, justificado en la
necesidad de que al receptor llegue información fidedigna.

2.2.2 Bajo esa óptica, se refirió a las modalidades de


injerencia en los derechos al buen nombre y a la honra,
fijando como premisa que estas prerrogativas se ven
menoscabadas cuando se transmite información falsa con
daño en la imagen, en relación con el primer derecho; y
mediante la emisión de información y opiniones que
deforman la valoración social del individuo, en el caso de la
honra.

2.2.3 A la luz de tales premisas conceptuales, el a quo


analizó los fundamentos fácticos de la queja constitucional.
En primer término, desentrañó el significado de la
expresión reputada como difamatoria por el accionante. Al
respecto, sostuvo que, valorada desde la perspectiva de su
significación social, la expresión violador de niños genera
“inmediato rechazo, repulsión, desprecio, llamado a la
persecución y castigo, porque significa el abuso sexual de niñas y
niños, muchas veces en forma múltiple y con su tortura y muerte,
por los lamentables casos que se conocen como hechos notorios
(Monstruo de los Andes, Luis Alberto (sic) Garavito, Rafael Uribe
Noguera, etc.)”.

En nuestro país y “en cualquier parte del mundo”,


agrega, ese calificativo se utiliza para identificar a quienes
han cometido delitos sexuales contra menores de edad. Por
lo tanto, subraya, el alcance dado a la expresión que utilizó
el accionado, contrario a lo expuesto por su apoderado, no

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fue «necedad de quienes odian al doctor URIBE VÉLEZ», sino


la comprensión derivada del contexto objetivo de la
cuestionada manifestación, valorada conforme al
entendimiento común de la gente, desde la óptica de una
persona medianamente informada.

Para soportar tal conclusión, constató en diversos


ámbitos de entendimiento, que la significación de la
expresión violador de niños tiene una típica y característica
asociación con delitos sexuales, pues: i) el conocimiento
popular así lo indica; ii) los medios de comunicación
utilizan esos términos para señalar a los responsables por
tales delitos; iii) debido a que el Código Penal incluye la
violación como una de las modalidades para afectar la
libertad, integridad y formación sexuales y iv) las
reacciones de los usuarios de la red social Twitter al
comentario publicado por ÁLVARO URIBE muestran una
evidente comprensión de lo dicho por éste como un
señalamiento de delincuente sexual a DANIEL SAMPER.7

2.2.4 Soportado en dichas razones fácticas, el a quo


descartó que en el presente asunto existiera un hecho
superado, dado que, a su modo de ver, la aclaración
ofrecida por URIBE VÉLEZ, con anterioridad a la
presentación de la demanda de tutela, de ninguna manera
puede ser tenida como una rectificación. Pues, entre otros
requisitos, ésta debe evidenciar que la expresión
cuestionada fue producto de una equivocación, error,
tergiversación o falsedad. Empero, sostiene, la aclaración

7
Cita comentarios dirigidos al accionante como “respete a Uribe maldito pederasta”, “la
diferencia con RAFAEL URIBE es que a ti te gustan los niños. Depravado” o “Daniel Samper
violador es igualito a URIBE NOGUERA…sólo que con clase”.

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publicada por el senador demandado lejos está de


reconocer alguna equivocación; simplemente, afirma,
expresa el origen de su dicho y agrega una connotación
semántica subjetiva que desborda el contexto y contenidos
propios del texto.

Para el Tribunal, además de incluir artificiosamente


en la aclaración una supuesta sinonimia entre el término
violador de niños con la referencia a maltratador de
menores, queriendo significar que lo que quiso decir fue que
el accionante era un violador de derechos de los menores,
no un violador de infantes, el senador ÁLVARO URIBE
agravó el asunto, atribuyéndole a DANIEL SAMPER -
prevalido de una mera apreciación subjetiva- haber incurrido
en el delito de pornografía con menores de 18 años. De ahí
que, subraya, no pueda ser rectificación la reafirmación de lo
dicho, cambiando el contexto de la expresión con la añadidura
de un nuevo y personal significado de ésta, con una connotación
semántica más allá del texto cuestionado.

2.2.5 Pasando a otro nivel de análisis, dado que el


demandado pretende justificar su actuar en el legítimo
ejercicio sus libertades de opinión e información, así como
en la supuesta defensa de los derechos de una menor de
edad, el a quo llamó la atención en que, desde el plano
jurídico, se plantea una problemática de tensión entre tales
prerrogativas y los derechos al buen nombre y a la honra
en cabeza de DANIEL SAMPER OSIPNA.

En ese sentido, expone, la actuación del senador


URIBE no está amparada por la libertad de expresión, por
cuanto desbordó los límites constitucionalmente fijados

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para el ejercicio legítimo de tal garantía. Al etiquetar al


accionante como violador de niños, argumenta, aquél le
imputó al señor SAMPER OSPINA la comisión de hechos
constitutivos de conducta punible (delitos sexuales en
contra de menores). De suerte que, a su modo de ver, tal
afirmación no está protegida por la libertad de opinión, sino
por la de información. Y como en esta última faceta de la
libertad de expresión, puntualiza, rige el principio de
veracidad, sin que exista evidencia, investigación ni
pronunciamiento judicial alguno en contra del accionante
por conductas de tal connotación, es claro que ÁLVARO
URIBE VÉLEZ desbordó los límites propios del ejercicio del
derecho a informar; al haber comunicado una realidad
falsa, integrada a una opinión, supuestamente en defensa
del departamento de Antioquia -que DANIEL SAMPER es un
violador de niños y produce pornografía infantil-, le es
imputable la vulneración de los derechos a la honra y al
buen nombre de aquél, afectación que, resalta, es de alta
intensidad por el medio utilizado y que aún subsiste por
cuanto el trino no ha sido borrado.

2.2.6 De ahí que, habiendo constatado el a quo la


ausencia de veracidad de la información difundida por
ÁLVARO URIBE VÉLEZ en relación con DANIEL SAMPER
OSPINA, descartó la excepción de veracidad planteada por
el demandado, añadiendo, en todo caso, que en lo atinente
a la pornografía con menores de edad, sin que existan
pronunciamientos judiciales, no le es dable al prenombrado
senador etiquetar al accionante como responsable de ese
delito, basado en meras apreciaciones subjetivas o
impresiones.

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2.2.7 De otro lado, advirtiendo que no se trata de la


aplicación de la causal de justificación prevista en el Código
Penal, el Tribunal también desechó la justificación de la
conducta vulneradora del buen nombre y la honra por
legítima defensa de una menor de edad.

En primer lugar, por cuanto, en su criterio, el


discurso del comunicador demandante está protegido por la
libertad de opinión, de manera reforzada, por tratarse de
crítica política -necesaria para la realización de los principios
democráticos-, en cuyo marco el señor SAMPER OSPINA no
está hablando de hechos reales, sino lanzando una opinión
crítica mediante una realidad ficticia y exagerada, mediante
observaciones desprevenidas y de buena fe, a través de un
juego de palabras que aprovecha la ambigüedad de los
significados que tienen varias de ellas.

En segundo término, debido a que, sostiene, aun


admitiendo hipotéticamente que las expresiones utilizadas
en la columna de opinión efectivamente hayan sido
ofensivas en contra de determinadas personas, lo
jurídicamente procedente es el ejercicio de las vías que
ofrece el ordenamiento jurídico para materializar la defensa
de los derechos conculcados de alguien, sin que pueda
autorizarse una especie de devolución de la lesión de un
derecho al agresor.

En tercer orden, a su modo de ver, la respuesta del


senador URIBE a la supuesta agresión de DANIEL SAMPER
a una menor de edad, fácticamente no puede considerarse
como un acto de defensa a favor de aquélla, como quiera
que: i) el cuestionado trino no tenía conexión con niños

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sino con Antioquia, pero en él se da por sentado que


DANIEL es un violador de niños; ii) la respuesta no fue
actual ni mucho menos inmediata, dado que surgió el 14 de
julio de 2017, esto es, tiempo después de que SAMPER
publicara la criticada columna -el 23 de mayo de 2017-,
lapso que descarta en el demandado una reacción
impulsiva; iii) la reacción fue desproporcionada, pues a un
gracejo o chiste se respondió con una imputación
calumniosa y iv) los derechos de los niños no se defienden
ni se protegen sindicando falsamente a alguien de cometer
delitos.

Antes bien, agrega, siendo el expresidente y hoy


senador ÁLVARO URIBE «una persona letrada, de la mayor
ilustración, abogado y político», es claro que conocía «el
impacto, alcance y significado de la expresión que utilizó y lo
que podría generar en la opinión pública». Por ende, al
haberle atribuido la comisión de una conducta punible a
una persona «de quien se sabía su oficio constitucionalmente
protegido y su reconocimiento social, bien distinto al de un
delincuente», es dable afirmar que actuó así en retaliación a
la actividad crítica de opinión de SAMPER OSPINA. Si en
verdad el senador hubiera querido defender los derechos de
la menor en cuestión, debió haber denunciado el acto ante
autoridades competentes o promover los debates
correspondientes, pero prefirió calificar al accionante como
delincuente, porque le resulta molesto o incómodo por sus
opiniones políticas, sin que tal actuar entrañe alguna
función protectora de la niñez.

A su juicio, no se le puede endilgar a una persona un


calificativo de «violador» sin serlo, so pretexto de la

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protección de los derechos de los menores, porque «hacer


un chiste sobre el nombre de una persona no es violarla
sexualmente; violar derechos de los menores es muy
diferente a violar niños».

Además, el a quo descartó la alegada función


protectora que contenía la frase utilizada por el
demandado, toda vez que dentro de sus atribuciones como
autoridad política pública no se encontraba la de aplicar
correctivos a las conductas individuales que considerara
violatorias del orden jurídico.

Finalmente, afirma, si bien el senador URIBE VÉLEZ


no puede responder por la actitud que terceros han
asumido contra SAMPER OSPINA, sí es responsable de
utilizar un «lenguaje oscuro y ambivalente», que ayudó a
incrementar el odio hacía el periodista, debido a que es una
figura pública, «muy apreciada en el país, por lo que sus
imputaciones desencadenan pasiones peligrosas, que van
desde la asunción por parte de algunos como verdad
absoluta de todo lo que dice, hasta actitudes amenazantes
en los que son más intolerantes y poco razonables», máxime
que se advertía una intención dañina en las aseveraciones
objeto de controversia.

2.3 En consecuencia, el Tribunal consideró que por


las mencionadas circunstancias fáctico-jurídicas se activa
la prerrogativa fundamental a la rectificación, por lo que
ordenó al demandado que “emita una retractación firme y
precisa de la sindicación al accionante de “violador de niños”
y de la afirmación acerca de que éste hizo “publicaciones
pornográficas”, a través del mismo medio en que las expresó,

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aclarando que esas afirmaciones realizadas anteriormente


por él no se basan en evidencias disponibles; por
consiguiente, que no es cierto lo afirmado por él respecto del
periodista”.

III. LA IMPUGNACIÓN

Inconforme con el fallo de tutela, el apoderado del


senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ lo impugnó, por cuanto, a
su modo de ver, no existe soporte jurídico suficiente para
conceder el amparo, al tiempo que la motivación expuesta
por el a quo es “contradictoria”. Tales críticas las concreta
en las siguientes razones de disenso:

3.1 En la sentencia de primer grado, expone, se


presentó parcializada e incompletamente el contexto fáctico
en el que se desarrolló la disputa entre DANIEL SAMPER
OSPINA y su representado. El a quo, prosigue, obvió los
argumentos y pruebas que acreditan que el senador
demandado siempre se ha referido al accionante como un
agresor de los derechos de los menores de edad, sin
significar, «jamás», que sea un abusador sexual de niños.

Prueba de ello, afirma, es el tweet del 16 de mayo de


2017, en el cual el senador ÁLVARO URIBE expresó: «eso
dice este bandidito de SAMPER OSPINA, cobarde
maltratador de niñas recién nacidas». No obstante, alega,
igual como ocurrió con otros medios de convicción
aportados en refuerzo de ese argumento, tal situación no
mereció ninguna atención ni consideración por parte del
Tribunal.

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A su juicio, resulta “descontextualizado” que se


justifique la conducta del señor DANIEL SAMPER, violatoria
de los derechos fundamentales y los bienes jurídicos de una
menor de edad, pero se considere que la manifestación de
ÁLVARO URIBE, reprochando un hecho probado -que el
accionante relacionó el nombre de la hija de P. V. con
sustancias ilícitas-, se considere amparado por la libertad de
expresión por constituir sátira política.

3.2 A causa de ese desconocimiento «de los hechos


completos que originaron el debate», continúa, el a quo erró
en la determinación del problema jurídico a resolver. A su
modo de ver, la sentencia únicamente se ocupa de la queja
infundada del demandante, pasando por alto que, según el
trasfondo de la situación, el «punto trascendental y de gran
relevancia constitucional» en este caso son las
manifestaciones lesivas de los derechos fundamentales de
la menor a quien el senador URIBE VÉLEZ intentó
legítimamente defender, contra el acto de DANIEL SAMPER
al haber asociado el nombre de aquélla con drogas ilícitas.

3.3 Por otra parte, puntualiza, el Tribunal tampoco


analizó el argumento relacionado con la improcedencia del
amparo por carencia actual de objeto. Por tanto, insiste, en
este caso debe aplicarse la figura del «hecho superado» y
negarse la protección constitucional reclamada por el actor,
pues con anterioridad a la interposición de la acción de
tutela, ÁLVARO URIBE aclaró y delimitó el contenido de la
afirmación hecha contra DANIEL SAMPER OSPINA,
señalando que éste no es un violador de niños, sino un
agresor de los derechos de los menores de edad. Por tanto,
la referencia a la comisión de un delito es, según su

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perspectiva, una «tergiversación» o «connotación errónea» de


lo expresado por aquél, lo que en manera alguna puede dar
lugar a una orden de retractación.

3.4 Así mismo, censura el fallo de primera instancia


por violar el principio lógico de no contradicción. A su juicio,
resulta incomprensible que las expresiones de DANIEL
SAMPER en contra de una menor de edad sean calificadas
como una opinión de crítica política dentro de un «contexto
humorístico», pero las palabras que su representado utilizó
en defensa de esa agresión se consideren constitutivas de
una conducta punible.

A ese respecto, alega, no existe “fundamento jurídico”


para calificar las manifestaciones de DANIEL SAMPER
como un juego de palabras con ambigüedad de significados.
Igualmente, puntualiza, es reprochable que se utilicen los
criterios de “conocimiento colectivo” y de entendimiento por
una persona “medianamente informada” para valorar las
expresiones del senador URIBE VÉLEZ, mientras las
palabras de DANIEL SAMPER son comprendidas
desprevenidamente y de buena fe, en el marco de la “crítica
política”.

De ahí que, enfatiza, no pueden medirse con doble


rasero y sin justificación jurídica alguna las
manifestaciones realizadas por el accionante, que son
lesivas de los bienes jurídicos de una menor de edad ni la
respuesta a tal agresión por parte del senador URIBE,
quien, resalta, como ciudadano estaba facultado para
defender y proteger los derechos fundamentales de los

19
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

menores. La vulneración de los derechos de éstos, advierte,


no está amparada por la libertad de expresión.

Para el recurrente, llama la atención que el a quo


justifique el actuar del demandante -quien, además, se burla
de la administración de justicia en sus columnas-, «con base en
la buena fe y en la ambigüedad del significado de sus
palabras», pero reproche de manera fehaciente las palabras
del senador URIBE VÉLEZ porque, en su criterio, éstas
tienen una única connotación lesiva de los derechos
fundamentales a la honra y buen nombre del accionante.
Mientras las palabras agresivas de éste se toleran dentro de
un “contexto humorístico”, alega, la respuesta del senador
URIBE en defensa de los niños es censurada, pese a que el
vocablo “violador” tiene múltiples significados.

Efectivamente, añade, «la palabra violador no


solamente hace referencia a actos sexuales, sino que tiene
otro significado que goza de plena validez, como es
“disminuir o quitar la reputación de alguien, o el valor y la
estimación de algo”» lo que, según su criterio, acredita que
esa acepción resulta «ambigua».

3.5 El comportamiento del demandado, enfatiza,


obedece al ejercicio de su derecho a la libertad de
expresión, como «medio legítimo para defender los derechos
fundamentales y bienes jurídicos de la menor de edad»,
pues, ante la evidente agresión perpetrada por el
columnista, sostiene, la respuesta que el congresista
publicó a través de la red social es «proporcional y
adecuada». Además, destaca, a lo anterior debe sumarse el
hecho de que SAMPER OSPINA continúa con el ataque a la

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

infante, dado que en publicación del 17 de junio de 2017,


«arremetió de nuevo contra su honra» con la siguiente
afirmación: “… quiso la esposa del Libertador, doña Lina,
decorar la finca con un florero de amapolas, flor que por
aquella época estaba muy de moda, incluso para bautizar
bebés…”

3.6 En último término, estima errado que el Tribunal


haya incluido, dentro de la orden de retractación, la
afirmación que el congresista URIBE VÉLEZ hizo sobre las
«publicaciones pornográficas que realizó el Sr. Samper
Ospina (…) de menores de edad desnudos». Lo anterior, por
cuanto, a su juicio, se trata de un hecho cierto que, de
acuerdo con normatividad nacional e internacional, se
adecúa al «concepto de pornografía infantil».

En ese orden de ideas, concluye, el senador actuó en


«legítima defensa de los derechos de la menor» y «su
respuesta fue proporcional a la agresión desplegada por
parte del Sr. SAMPER OSPINA».

Por consiguiente, solicita revocar el fallo impugnado,


para que en su lugar sea negada la protección
constitucional reclamada por el accionante.

IV. CONSIDERACIONES DE LA CORTE

4.1 De acuerdo con el art. 32 inc. 2º del Decreto 2591


de 1991, el juez que conozca de la impugnación estudiará
el contenido de la misma, cotejándola con el acervo
probatorio y con el fallo. Si encuentra éste ajustado a
derecho, prosigue la norma, lo confirmará.

21
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

En tanto faceta del derecho de contradicción,


impugnar significa refutar; es decir, desarrollar una contra
argumentación frente a la providencia cuestionada,
exponiendo las razones o motivos concretos que se aducen
para lograr su revocatoria o modificación.

Para tal efecto, dígase que toda impugnación


comporta un ejercicio dialéctico, en el que la tesis es la
providencia recurrida; y la antítesis, la impugnación. De
esa contradicción, le corresponde a la Sala extraer la
síntesis de tal antagonismo, que será la decisión. Desde
luego, todo ello mediado por la fijación de las respectivas
premisas normativas y jurisprudenciales, a la luz de las
cuales ha de resolverse la discordancia entre el fallo de
tutela y la impugnación.

4.2 Pues bien, al cotejar el contenido de la sentencia


-consultando las pruebas incorporadas a la actuación- con los
motivos de impugnación, la Sala encuentra que la decisión
se encuentra ajustada a derecho. Como a continuación se
expondrá, no sólo existen suficientes y acertadas razones
jurídicas para afirmar la vulneración de los derechos
constitucionales fundamentales a la honra y al buen
nombre en cabeza de DANIEL SAMPER OSPINA, atribuible
al senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ, sino que la motivación
del fallo de ninguna manera se ofrece contradictoria, como
lo alega el impugnante.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

4.2.1 Procedibilidad de la tutela en el presente


caso

En primer lugar, como con acierto lo expuso el a quo,


en el asunto bajo examen se dan los presupuestos de
admisibilidad o procedibilidad de la acción de tutela para la
protección de los derechos a la honra y al buen nombre,
materializada mediante la prerrogativa de rectificación.

El impugnante nada cuestiona al respecto, ya que su


refutación se dirige a la decisión de fondo sobre la
conculcación de las mencionadas garantías fundamentales,
sin que la Sala detecte ningún yerro en el análisis de
procedibilidad aplicado por el Tribunal.

Sin perjuicio de lo anterior, ha de recalcarse en


algunos aspectos que reafirman que la acción de tutela, en
razón de las particularidades del presente asunto, es
procedente para el amparo de las garantías fundamentales
del accionante. Por una parte, la ineficacia de la
persecución penal del demandado por los delitos de injuria
y calumnia para lograr el restablecimiento inmediato de los
derechos al buen nombre y a la honra, a través de una
rectificación; por otra, la magnitud del perjuicio irrogado a
DANIEL SAMPER por las manifestaciones del senador
URIBE VÉLEZ.

En cuanto a la primera de las temáticas, la


jurisprudencia constitucional (cfr., entre otras, C. Const. T-
611 de 1992 y T-263 de 1998) pone de presente que, de cara
a la necesidad de impedir la consolidación de un perjuicio
irremediable, el proceso penal en determinadas

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

circunstancias puede no ser el mecanismo judicial más


eficaz y expedito para conjurar los efectos producidos por
expresiones difamatorias. Ciertamente, la investigación y el
juzgamiento de una persona por injuria o calumnia (arts.
220 y 221 del C.P.) son formas de protección del bien
jurídico de la integridad moral -conformado por la honra y el
buen nombre-, pero por tratarse de una vía judicial que
preponderantemente apunta a la declaratoria de
responsabilidad penal y a la consecuente imposición de una
pena en contra del acusado, no directamente a buscar la
rectificación, el efecto de atajar con prontitud el impacto en
los derechos fundamentales del afectado pasa a un plano
accesorio y secundario.

Si de lo que se trata es de lograr una rectificación de


las expresiones lesivas de la honra y el buen nombre, desde
la perspectiva estructural del procedimiento penal, tal acto
puede no llegar a producirse, incluso si se dicta una
sentencia condenatoria, porque depende con exclusividad
de la voluntad del sentenciado, sin que el juez penal pueda
obligarlo a emitir una retractación o una rectificación.

Claro, tales figuras, previstas en el art. 225 del C.P. y


pensadas para hacer decaer el juicio de adecuación típica e
inhibir el ejercicio de la acción penal, entrañarían,
constitucionalmente hablando, un restablecimiento de los
derechos fundamentales de quien ha sido víctima de
imputaciones injuriosas o calumniosas. Empero, de cara al
propósito de protección directa e inmediata de los derechos
fundamentales, no podrían oponerse como mecanismo
eficaz de defensa judicial a quien pretende el amparo por
vía de tutela, dado que tal efecto es incierto y contingente,

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

pues no depende de la autoridad judicial, sino de la


voluntad del querellado.

Y por esa misma razón, tampoco es sólido afirmar la


improcedencia de la tutela por la posibilidad procesal de
extinguir el ejercicio de la acción penal, por la vía de la
conciliación cuando se trate de delitos querellables como la
injuria y la calumnia (arts. 74-2 y 522 de la Ley 906 de 2004),
pues el logro de una rectificación acordada igualmente está
subordinada a que quien calumnió o injurió decida
retractarse.

Aunado a lo anterior, ciertamente, en consideración a


las formalidades y vicisitudes propias del debido proceso
penal, cuyo objeto principal es sancionatorio, no sólo la
prolongación en el tiempo de dicho trámite es un factor que
limita la eficacia e inmediatez de las medidas
restablecedoras de los derechos fundamentales
conculcados, sino que tal restablecimiento -logrado mediante
la rectificación-, en estricto sentido no puede materializarse
a partir de la declaratoria de responsabilidad penal, pues a
lo sumo la víctima podrá reclamar medidas
indemnizatorias.

A ese respecto, en la sentencia T-611 de 1992, la


Corte Constitucional expuso:

En cuanto a las sanciones penales, la aplicación de la


pena en el evento de configurarse la culpabilidad del
imputado no repara por sí misma el derecho
fundamental comprometido y los resultados que se
obtengan mediante la constitución de la víctima en
parte civil dentro del proceso penal son de índole
pecuniaria y siempre posteriores en mucho tiempo a la

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

concreción del daño, de donde se infiere que ni uno ni


otro elemento están concebidos, como sí lo ha sido el
instrumento del art. 86 constitucional, para el eficaz e
inmediato amparo del derecho sometido a
desconocimiento o amenaza.

Ahora, es la propia Constitución la que, sin perjuicio


de la activación de diferentes vías judiciales ordinarias para
la protección de la honra y el buen nombre, concibe la
rectificación como una prerrogativa ius fundamental
compatible con la acción de tutela, como se extrae de los
arts. 20 inc. 2° y 86 inc. 1° de la Constitución, en conexión
con el art. 42-7 del Decreto 2591 de 1991.

Por otra parte, la procedibilidad de la tutela en el


asunto bajo examen también encuentra justificación desde
la óptica de la necesidad de impedir la consolidación de un
perjuicio irremediable, en consideración a varios factores,
como el medio de expresión utilizado y la calidad de los
sujetos concernidos. Las expresiones que se acusan de ser
difamatorias fueron publicadas en una red social de masiva
y multitudinaria utilización, en una cuenta de una
personalidad pública con innegable influencia política, que
cuenta con millones de seguidores, y se refieren a un
ciudadano que, en su condición de comunicador, depende
de la conservación de su buena imagen, en tanto
presupuesto para poder influir en sus lectores a través de
sus columnas de opinión.

En términos generales, el perjuicio irremediable es


aquel que genera una situación fáctica inminente, actual,
urgente e impostergable para evitar que el daño se
consume. Su materialización produce efectos

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

irrecuperables que no se pueden remover. Se caracteriza


por ser: i) inminente, es decir, que se trate de una amenaza
que está por suceder prontamente o que, por seguirse
produciendo, es actual; ii) grave, esto es, que el daño o
menoscabo material o moral en el haber jurídico de la
persona es de gran intensidad; iii) las medidas que se
requieren para conjurar el perjuicio irremediable han de ser
urgentes y iv) la acción de amparo resulta impostergable, a
fin de garantizar que sea adecuada para restablecer la
garantía afectada en toda su integridad. (cfr., entre otras, C.
Const. sents. T-225/93, SU-544/01 y T-1316/01).

Tales criterios, sin dudarlo, se identifican en el


presente caso.

En efecto, DANIEL SAMPER OSPINA es uno de los


columnistas más leídos de la revista Semana; su cuenta
personal en Twitter tiene alrededor de dos millones de
seguidores y maneja un canal de difusión en el portal
Youtube, con alrededor de 300.000 suscriptores. De otra
parte, ÁLVARO URIBE VÉLEZ, expresidente y actual
senador de la República, también es activo en redes
sociales, particularmente en Twitter, medio donde cuenta
con más de cuatro millones de seguidores.

Cada usuario que visualiza la cuenta del congresista


tiene la posibilidad de replicar sus comentarios, tanto en
esa red social como en los demás medios de difusión
virtuales, por lo que, en pocas horas, cualquier mensaje
logra una inusitada difusión, nacional y supranacional,
gracias a la velocidad de internet, evidentemente superior a
la que tienen los medios de comunicación tradicionales.

27
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Adicionalmente, como lo declaró probado el a quo sin


que ello fuera controvertido por el impugnante, el
cuestionado trino sigue produciendo efectos, por cuanto no
ha sido retirado por el senador URIBE VÉLEZ de su cuenta
de Twitter.

De suerte que el perjuicio en el accionante no sólo


comporta una mayúscula gravedad, por la superlativa
difusión de la que ha sido y puede seguir siendo objeto el
mensaje publicado por ÁLVARO URIBE (actualidad) y el
mayor repudio que, notoriamente, produce la etiqueta
puesta sobre el demandante. Así mismo, por la alta
influencia que el anuncio ha tenido y puede seguir teniendo
en la opinión pública, es innegable tanto la urgencia como
el carácter impostergable de adoptar medidas que permitan
atajar la consolidación de un daño irreparable en la honra y
el buen nombre, lo cual sólo puede lograrse a través de
acciones expeditas, propias de la acción de tutela.

DANIEL SAMPER OSPINA, como se dijo en


precedencia, es un comunicador ampliamente reconocido a
nivel nacional. Vive de su imagen y, como lo demostró en
la demanda y en los memoriales que allegó posteriormente,
la forma masiva en que fueron difundidos a través de
Twitter y otras redes sociales los mensajes publicados por
el senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ, los días 14 y 16 de julio
de 2017, generaron una serie de comentarios en su contra,
del siguiente talante:

Daniel Samper es un perro un periodista sin ética un


inmoral, pido disculpa a los perros.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Ajá malparido, maltratador de niñas, te dieron una ración


de tu propia sopa…tu familia es de narcos, y tu una basura
más.

Daniel Samper Ospina se va a hacer matar.

A Daniel Samper le va a pasar lo mismo que a Garzón lo van


a matar por decirle la verdad en la cara a los corruptos.

Pobre la esposa de Daniel Samper. Sólo Ella sabe si es


violador. El ICBF debe proteger a las hijas de este
matrimonio y a los niños de Soho.8

A tal punto llegaron las agresiones en contra del actor,


que en la parte resolutiva del fallo impugnado el Tribunal
Superior de Bogotá dispuso compulsar copias a la Fiscalía
para que investigara las amenazas de las que ha sido
víctima.

Bien se ve, entonces, que el impacto en las garantías


fundamentales comprometidas supera el umbral de
gravedad que justifica la adopción de medidas inmediatas
para evitar daños irreparables. Es impostergable la
necesidad de abrir la posibilidad jurídica -mediante la acción
de tutela- para implementar acciones que permitan
retrotraer con prontitud los efectos difamatorios e impidan
la continuación de su difusión, desde luego, de acreditarse
la vulneración de los derechos a la honra y buen nombre en
cabeza del accionante, aspecto que pasa a abordarse.

4.2.2 Sobre la efectiva vulneración de los


derechos fundamentales

En el examen sobre la corrección del fallo de tutela de


primer grado, a la luz de los argumentos de refutación

8 Folios 9 y 10 del cuaderno de la Corte.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

planteados por el impugnante, la Sala encuentra que,


contrario a lo alegado por éste, el objeto de la acción
constitucional fue debidamente planteado y atinadamente
desarrollado por el a quo. No es cierto, como
artificiosamente alega el apoderado judicial del senador
URIBE, que el verdadero debate de relevancia
constitucional, en el asunto bajo examen, sea determinar si
DANIEL SAMPER OSPINA vulneró derechos fundamentales
de la hija de P. V..

El marco de análisis del presente caso es delimitado


por la queja formulada por el accionante, en relación con
sus derechos al buen nombre y a la honra. De ahí que el
examen correspondiente -constituido por la fijación del ámbito
de protección de tales prerrogativas, la verificación sobre una
injerencia en ellas y la indagación sobre la existencia o
inexistencia de una justificación constitucionalmente admisible-
haya de aplicarse en referencia a la situación que afecta a
DANIEL SAMPER OSPINA, por las manifestaciones de
ÁLVARO URIBE VÉLEZ, no de cara a la oportunista queja
en relación con el supuesto atropello de los derechos de la
hija de la senadora V., formulada en el marco de esta
acción constitucional.

El debate no puede ser desviado ni divertido -en el


sentido dialéctico o erístico del vocablo- a la supuesta
afectación de derechos de otra persona. No sólo porque el
pronunciamiento del juez de tutela se enmarca en la
pretensión de amparo fijada por el accionante, sino debido a
que al razonamiento del impugnante subyace una premisa
manifiestamente errónea, a saber, que la vulneración de los
derechos del actor -reconocida por el Tribunal- ha de diluirse

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

o desdibujarse porque éste habría afectado los derechos de


otra persona, como si se tratara de eliminación o negación
de un agravio -cuyo impacto lesivo en los derechos
fundamentales de alguien no ha sido afirmado judicialmente-
con otra afrenta, que constituye la base fáctica de la
presente queja constitucional -que sí fue calificada por el a
quo como un hecho que afecta garantías fundamentales, sin
justificación constitucionalmente admisible y del todo
inapropiada para constituir un medio de defensa de los derechos
de terceros-.

Son estas últimas razones las que el impugnante está


obligado a refutar con suficiencia para que su solicitud de
revocatoria del fallo de tutela sea procedente. Sólo ante la
inexistencia de una efectiva vulneración de derechos
fundamentales, por ausencia de afectación o por una
debida justificación de ésta desde el plano constitucional,
es procedente la revocatoria del amparo concedido. Por
consiguiente, la Sala abordará el análisis de tales aspectos,
pero no en el plano metodológico planteado por el
impugnante, por ser claramente inatinente. Sus
argumentos serán analizados siguiendo el adecuado
examen de fundamentación de fondo de la queja
constitucional bajo examen.

4.2.2.1 Habrá una vulneración de derechos


fundamentales en estricto sentido cuando se injiera en el
ámbito de protección de alguno de éstos, sin una
justificación constitucionalmente admisible. No toda
injerencia en una prerrogativa fundamental comporta una
vulneración, pues siendo los derechos fundamentales, en
esencia, normas con estructura de principio, su protección

31
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

no puede ser absoluta, pudiendo ser limitada para el logro


de otros fines constitucionales o debido a la existencia de
un conflicto con otros derechos de idéntico rango, que
obliga a establecer, caso a caso, mediante ponderación,
cuál de las dos prerrogativas ha de prevalecer.

4.2.2.2 Los derechos fundamentales al buen


nombre y a la honra, consagrados en los arts. 15 inc. 1° y
21 de la Constitución, respectivamente, son una concreción
de la dignidad humana en la faceta representativa de la
existencia. Lo que alguien constituye a los ojos de los
demás o la forma en que es representado por ellos consiste
en la opinión que se tenga de él. Esa es la fuente de, entre
otras cualidades, la fama y el honor9.

En ese contexto, por pertenecer a una de las facetas


de la personalidad humana, la honra y el buen nombre
integran el patrimonio moral de las personas. El ámbito de
protección de tales prerrogativas fue fijado apropiadamente
por el a quo, siguiendo a la jurisprudencia constitucional.

Al respecto, en la sentencia T-088 de 2013, expuso


dicha Corporación:

El derecho al buen nombre ha sido definido como “la


reputación, o el concepto que de una persona tienen los
demás y que se configura como derecho frente al
detrimento que pueda sufrir como producto de
expresiones ofensivas o injuriosas o informaciones falsas
o tendenciosas. Este derecho de la personalidad es uno
de los más valiosos elementos del patrimonio moral y
social y un factor intrínseco de la dignidad humana que
a cada persona debe ser reconocida tanto por el Estado,

9
SCHOPENHAUER, Arthur. Aforismos sobre el arte de vivir. Madrid: Alianza Editorial,
2009, pp. 29-30.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

como por la sociedad”10. La Corte ha manifestado


igualmente que “este derecho está atado a todos los
actos o hechos que una persona realice y por las cuales
la sociedad hace un juicio de valor sobre sus virtudes y
defectos”11. Derivado de esta definición, se aprecia que
el derecho al buen nombre depende de la conducta del
propio sujeto, y la visión que sobre dicha conducta
tiene la sociedad. La Corte incluso ha llegado a decir
que el buen nombre depende del “merecimiento de la
aceptación social, esto es, gira alrededor de la conducta
que observe la persona en su desempeño dentro de la
sociedad”12.

En la sentencia T-022 de 2017, el derecho a la honra


es comprendido como

la estimación o deferencia con la que cada persona debe


ser tenida por los demás miembros de la colectividad
que le conocen y le tratan, en razón a su dignidad
humana. Es por consiguiente, un derecho que debe ser
protegido con el fin de no menoscabar el valor intrínseco
de los individuos frente a la sociedad y frente a sí
mismos, y garantizar la adecuada consideración y
valoración de las personas dentro de la colectividad.

4.2.2.3 En cuanto a la injerencia en el ámbito de


protección de los mencionados derechos fundamentales,
dada su naturaleza representativa, la afectación de éstos se
concreta en entornos comunicativos en los que la persona
afectada es objeto de la emisión de información o de
opiniones por parte de otros, que lesiona su patrimonio
moral. El buen nombre se quebranta con información falsa
sobre la persona y supone un desdoro para la imagen
pública del sujeto. Entretanto, la honra no solo se ve
vulnerada por información desfigurada, sino que las
opiniones sobre el individuo y su conducta privada pueden

10
C-489 de 2002.
11
T-494 de 2002
12
SU-056 de 1995.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

tener la entidad suficiente para conculcar el referido


derecho (C. Const., sent. T-357 de 2015).

4.2.2.4 Ahora, una de las posibilidades de


restricción del ámbito de protección de la honra y el buen
nombre, en el plano constitucional, surge en el ejercicio del
derecho fundamental a la libertad de expresión (art. 20 de
la Constitución), constituido por las prerrogativas a opinar
e informar. Si bien estas garantías derivan de la misma
fuente, tienen contornos de definición y de restricción
distintos.

Una opinión corresponde a una manifestación en la


que se toma posición sobre algo, comporta un juicio en
torno a un punto de discusión. Opinar, entonces, es emitir
una postura valorativa. En esa constelación del libre
desarrollo de la personalidad y del libre pensamiento, la
potestad subjetiva de opinar está protegida sin
condicionamiento al valor o corrección de la expresión o a
que se tenga razón.

La opinión se diferencia de una emisión o difusión de


simples hechos, pues falta el elemento valorativo o nexo
subjetivo entre el emisor y el contenido de la expresión. La
referencia a sucesos desprovistos de tal componente
subjetivo no integra el ámbito de protección de la libertad
de opinión. En contraposición a las opiniones, la admisible
enunciación de hechos está condicionada a pruebas: habrá
aseveraciones o afirmaciones fácticas verdaderas o falsas, a
las que subyace una relación objetiva entre la
manifestación y la realidad de trasfondo. De ahí que la

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

protección de esta última modalidad de expresión esté


condicionada a la veracidad del contenido.

La transmisión de hechos hace parte del ámbito de


protección de la libertad de información, que además de
favorecer al emisor, ampara preponderantemente a los
receptores de aquélla, motivo por el cual se justifica la
exigencia de veracidad, pues ésta es presupuesto de
formación de la opinión de otros, a partir de la información
que reciben.

Ambas prerrogativas pertenecientes a la libertad de


expresión, a su vez, encuentran límites constitucionalmente
inmanentes, como los derechos al buen nombre y a la
honra de quienes son objeto de opiniones o en referencia a
quienes se afirman hechos. En esta constelación
comunicativa se da una típica relación de interacción en
donde ha de ponderarse, caso a caso, cuál de las garantías
fundamentales en juego ha de prevalecer.

Sin embargo, de manera general y abstracta, el orden


legal, en tanto desarrollo de contenidos constitucionales,
también define límites al ámbito de protección de la libertad
de expresión. Uno de ellos, paradigmático, es precisamente
el bien jurídico de la integridad moral (Título V, Libro II del
Código Penal).

4.2.2.5 En el presente caso, ciertamente, el senador


ÁLVARO URIBE VÉLEZ afectó y afecta en la actualidad los
derechos a la honra y al buen nombre de DANIEL SAMPER
OSPINA, en la medida en que, al etiquetarlo como violador
de niños y productor de pornografía infantil, mediante los

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

medios ya conocidos y sin fundamento -como más adelante


se expondrá- lesionó y sigue lesionando intensamente la
integridad moral de aquél.

Según la jurisprudencia constitucional, se atenta


contra el buen nombre cuando “sin justificación ni causa
cierta y real, es decir, sin fundamento, se propagan entre el
público -bien en forma directa y personal, ya a través de los
medios de comunicación de masas- informaciones falsas o
erróneas o especies que distorsionan el concepto público que
se tiene del individuo y que, por lo tanto, tienden a socavar el
prestigio y la confianza de los que disfruta en el entorno
social en cuyo medio actúa, o cuando en cualquier forma se
manipula la opinión general para desdibujar su imagen”
(sent. T-471 de 1994). A su turno, la honra se ve lesionada
si se expresan conceptos u opiniones que generan un daño
moral tangible al sujeto afectado (C. Const., sent. T-714 de
2010).

Bajo esa óptica, bien lo expuso el Tribunal, al


endilgarle al accionante los calificativos de violador de
menores y pornógrafo infantil, ÁLVARO URIBE VÉLEZ
degradó la imagen y el concepto público de aquél de forma
gravísima, pues sus comentarios entrañan la atribución a
DANIEL SAMPER de ser un delincuente sexual con víctimas
menores de edad. Y es un hecho notorio que tal tipo de
conductas genera en los ciudadanos, la opinión pública y el
imaginario colectivo repudio absoluto, así como un visceral
rechazo. Tal deformación de la representación del aquí
accionante, además, es del todo apta para perjudicar los
derechos fundamentales a la honra y al buen nombre del
señor SAMPER OSPINA, quien no sólo se ve afectado en su

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

condición de comunicador, donde es fundamental la


credibilidad y estima que produzca en sus lectores, sino en
las esferas personal y familiar, en cuyo marco se ve afligido
por el ambiente que pueden generarle calificativos
ciertamente abominables como los tantas veces
mencionados.

Y esto último para nada es especulativo. Sobre el


calibre del repudio manifestado al actor en respuesta a las
manifestaciones publicadas por el senador ÁLVARO URIBE,
hay prueba en la actuación. Para ello, se traen a colación
algunos trinos publicados en Twitter en contra de DANIEL
SAMPER:13

Daniel Samper es un perro periodista sin ética un inmoral,


pido disculpa a los perros.

Daniel Samper Ospina se va a hacer matar.

Pobre la esposa de Daniel Samper. Sólo Ella sabe si es


violador. El ICBF debe proteger a las hijas de este
matrimonio y a los niños de Soho.

Vaya coma mierda perro hp. Respete a URIBE VÉLEZ


maldito pederasta.

Daniel Samper es violador igualito a URIBE NOGUERA.

La diferencia con RAFAEL URIBE es que a ti te gustan los


niños. Depravado.

La injerencia en el ámbito de aplicación de los


derechos a la honra y el buen nombre, en cabeza de
DANIEL SAMPER OSPINA, es inobjetable.

13 Cfr. fls. 9 y 10 del cuaderno de la Corte y fl. 28 del fallo de tutela.

37
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

4.2.2.6 Y tal afectación de las mencionadas garantías


fundamentales, atribuible al senador demandado, de
ninguna manera puede negarse a la luz de los argumentos
expuestos por el impugnante. Por una parte, el
señalamiento de violador de niños efectivamente constituye
una inequívoca atribución de responsabilidad como
delincuente sexual, no una errónea y malintencionada
comprensión semántica del verbo violar; por otra, no es
cierto que, con anterioridad a la formulación de la queja
constitucional, ÁLVARO URIBE VÉLEZ hubiera rectificado
sus expresiones difamatorias.

En cuanto al primer aspecto, carece por completo de


solidez el cuestionamiento del impugnante cifrado en que
no existe ningún fundamento “jurídico” para que el a quo
hubiera valorado la significación lingüística de las
cuestionadas manifestaciones de ÁLVARO URIBE en contra
de DANIEL SAMPER. No es tarea del derecho regular la
semántica. El fundamento normativo para determinar si las
expresiones del demandado lesionan los derechos
fundamentales del accionante son las disposiciones
constitucionales que consagran los derechos
fundamentales a la honra y al buen nombre, así como su
protección por la vía de tutela. En ese ejercicio también ha
de tomarse como referente la dogmática de los derechos
fundamentales, desarrollada por la jurisprudencia
constitucional, en los términos reseñados con antelación
(cfr. nums. 4.2.2.1 al 4.2.2.2 supra).

Por tratarse de una constelación de derechos


comunicativos influyentes en la representación que se tiene
de las personas, naturalmente el juez de tutela ha de

38
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

establecer con la mayor objetividad posible cuál es el


entendimiento de las expresiones lingüísticas que se
reputan difamatorias, a partir de lo que efectivamente se
dijo -no de lo que el emisor, desde su fuero interno, quiso decir-.
Y en esa tarea, desde luego, ha de establecer referentes
externos, distintos a su particular entendimiento y
conocimiento privado, que aplicados al contexto específico
en que se suscitó la controversia de relevancia ius
fundamental, le permitan dictaminar si, en efecto, lo
expresado es intolerable por lesionar sin fundamento la
honra y el buen nombre de otra persona.

En ese sentido, la conclusión a la que arribó el a quo


lejos está de ser arbitraria o inmotivada, como lo insinúa el
impugnante. El examen del sentido y significación de la
expresión es ineludible14, y en él ciertamente han de
considerarse varios factores que contextualicen la
manifestación concernida, para que no se valore
aisladamente, entre ellos, la causa o motivo de la
afirmación, el medio utilizado para difundirla, el tiempo, los
receptores y los distintos significados posibles. Todo ello,
por supuesto, bajo la comprensión de un público promedio,

14
Tal referente es del todo consolidado en la dogmática de los derechos fundamentales.
Por ejemplo, en la doctrina es referente obligado la famosa sentencia del Tribunal Federal
Constitucional alemán, en el caso conocido como “los soldados son asesinos” (BVerfGE 93, 266),
que al definir una controversia sobre la relación entre la libertad de opinión y la protección de la
honra de cara una aseveración colectiva sobre los soldados federales, señaló: “El presupuesto de
toda apreciación legal sobre opiniones es, efectivamente, que se tenga en cuenta plenamente su
sentido…El objetivo de la interpretación es la determinación del sentido objetivo de una
declaración. No son decisivos, por consiguiente, ni el propósito subjetivo del que se expresa ni la
comprensión subjetiva del implicado con la declaración, sino el sentido que ésta tiene para la
comprensión de un público entendido y desprevenido. De ahí que siempre se tenga que partir del
tenor de la declaración. Ésta determina su sentido, más no exclusivamente. El sentido lo
determina más bien el contexto lingüístico de la declaración susceptible de discusión y las
circunstancias que la rodean, en la medida que éstas sean reconocibles por el receptor. La
consideración aislada de una declaración discutible no se ajustará, por tanto, a los requisitos de
un examen regular de su sentido”. En: Jurisprudencia del Tribunal Constitucional Federal
Alemán. Extractos de las sentencias más relevantes, compiladas por Jürgen Schwabe. México:
Konrad Adenauer Stiftung, 2009, pp. 224-225.

39
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

rasero que en nada es caprichoso sino compatible con


referentes legítimos de valoración como las reglas de la
experiencia.

A ese respecto, la jurisprudencia constitucional (sent.


T-088 de 2013) tiene dicho:

Si se verificase que una información se refiere a una


determinada persona, deberá establecerse si la misma
causa un daño moral tangible, que “no depende en
ningún caso de la impresión personal que le pueda
causar al ofendido alguna expresión proferida en su
contra en el curso de una polémica pública, como tampoco
de la interpretación que éste tenga de ella, sino del
margen razonable de objetividad que lesione el núcleo
esencial del derecho”15.

Las aseveraciones publicadas por ÁLVARO URIBE


VÉLEZ, que DANIEL SAMPER OSPINA estima lesivas de
sus derechos a la honra y el buen nombre, se enmarcan
inicialmente en el siguiente comentario, publicado el 14 de
julio del presente año: “Federico Escobar protesta por ofensa
del violador de niños, Samper Ospina, a Antioquia,
ofensa publicada en Semana”.16

Sostiene el impugnante que el Tribunal aplicó una


connotación errónea y tergiversó las palabras del senador
URIBE, porque éste jamás significó que DANIEL SAMPER
es un abusador sexual de niños. Mas para la Sala tal aserto
es infundado, como con solidez lo expuso el Tribunal al
poner de manifiesto que el significado obvio y unívoco, bajo
la comprensión de un observador promedio, es que lo

15
C-392 de 2002.
16 Ver https://twitter.com/alvarouribevel/status/885920581572546561

40
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

efectivamente informado por ÁLVARO URIBE fue que


DANIEL SAMPER es un violador sexual de niños.

Para soportar tal conclusión, el a quo constató en


diversos ámbitos de entendimiento que la significación de la
expresión violador de niños tiene una típica y característica
asociación con delitos sexuales, a saber: i) porque el
conocimiento popular así lo indica; ii) debido a que los
medios de comunicación utilizan esos términos para
señalar a los responsables por tales delitos; iii) en la
medida en que el Código Penal incluye la violación como
una de las modalidades para afectar la libertad, integridad
y formación sexuales y iv) como quiera que las reacciones
de los usuarios de la red social Twitter al comentario
publicado por ÁLVARO URIBE muestran una evidente
comprensión de lo dicho por éste como un señalamiento de
delincuente sexual a DANIEL SAMPER.17

Tales razones de ninguna manera son refutadas por el


impugnante, quien desconociendo tan significativos
referentes de constatación objetiva, prevalido de su
subjetividad y, como se verá, falseando el lenguaje, sostiene
que la frase violador de niños fue sacada del contexto al que
supuestamente ÁLVARO URIBE se quiso referir.

En su criterio, la palabra «violador» no debe


entenderse únicamente en el ámbito de los delitos sexuales,
pues tiene otro significado, «como es “disminuir o quitar la
reputación de alguien, o el valor y la estimación de algo”».

17
Cita comentarios dirigidos al accionante como “respete a Uribe maldito pederasta”,
“la diferencia con RAFAEL URIBE es que a ti te gustan los niños. Depravado” o “Daniel
Samper violador es igualito a URIBE NOGUERA…sólo que con clase”.

41
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Si bien el representante judicial del Senador cita un


vínculo en internet que dirige a la página del Diccionario de
la Real Academia Española de la Lengua, al consultarlo se
verifica que tal concepto no corresponde al vocablo
“violador” ni al verbo “violar”, sino que corresponde a la
definición de “desacreditar”18, término bien distinto al que
es objeto de interpretación.

Ahora, al buscar en ese mismo medio la palabra


«violador»19, se advierte que su significado es muy diferente
al que pretende darle el impugnante, y del todo ajustado al
que le atribuyó el a quo:

Violador, ra
Del lat. violātor, -ōris.
1. adj. Que viola. U. t. c. s.

En esa línea, el verbo «violar», hace alusión a:

Violar
Del lat. violāre.
1. tr. Infringir o quebrantar una ley, un tratado, un
precepto, una promesa, etc.
2. tr. Tener acceso carnal con alguien en contra de
su voluntad o cuando se halla privado de sentido o
discernimiento.
3. tr. Profanar un lugar sagrado, ejecutando en él ciertos
actos determinados por el derecho canónico.
4. tr. Ajar o deslucir algo. (Resalta la Sala).

Y si se atiende al contexto social colombiano, podría


decirse, a manera de regla de la experiencia, que por lo
general, la palabra violador es asociada por la mayoría de
los ciudadanos con alguien que ha atentado contra la

18 Cfr. http://dle.rae.es/srv/fetch?id=CLzIxrc
19 http://dle.rae.es/?id=brZD2Os

42
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

libertad o integridad sexual de otra persona. No en vano,


por apenas citar algunos ejemplos que permiten medir el
entendimiento colectivo del vocablo, en Colombia se han
presentado intentos de linchamientos contra “violadores”20
o se han promovido iniciativas populares para instituir la
cadena perpetua contra “violadores de menores”.

Ahora bien, a las anteriores razones ha de añadirse


otra de total trascendencia para reafirmar la efectiva
comprensión de la etiqueta seleccionada por ÁLVARO
URIBE para referirse a DANIEL SAMPER, a saber, la
condición personal del demandando, quien por sus
especialísimas calidades, sin ninguna duda, sabía que el
término violador de niños es comprendido por el común de
las personas, incluidos sus pares congresistas, como un
señalamiento de haber cometido delitos sexuales.

ÁLVARO URIBE VÉLEZ es abogado de profesión,


político de oficio, ex presidente de la República, actual
senador, dirigente de un partido político y doctor honoris
causa en derecho. Es un hecho notorio su influencia en un
amplio sector de la población nacional, que lo sigue
ideológica y electoralmente. Alguien de tal perfil,
indiscutiblemente, es un conocedor de las masas y de las
formas de influir en la opinión popular. Sabe perfectamente
que el lenguaje es determinante para lograr adeptos y
seguidores, por lo que resulta a todas luces increíble que,
como intérprete aventajado del imaginario popular y, a su
vez, formado en cuestiones jurídicas, hubiera utilizado la
palabra violador para significar en DANIEL SAMPER que

20
http://www.elespectador.com/noticias/bogota/hombre-acusado-de-violar-bebe-en-
tocancipa-estuvo-punto-de-ser-linchado-articulo-711859

43
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

era un simple maltratador de niños o un vulnerador de sus


derechos.

Del propio contexto fáctico que trae el impugnante


salta a la vista que el demandado comprende la diametral
diferencia entre violador y maltratador. Este último
calificativo fue el que usó en un primer momento, el 16 de
mayo de 2017, como reacción más pronta a la columna
titulada “Mi voto es para la doctora P.”, publicada por
DANIEL SAMPER tres días antes. Allí, el senador URIBE
expresó: “eso dice este bandidito de SAMPER OSPINA,
cobarde maltratador de niñas recién nacidas”. En la
misma dirección, el 27 de mayo manifestó: “Un
maltratador de niños, Daniel Samper Ospina, que se las
tira de payaso, ofende a esta profesión que noblemente
entretiene a los niños”.21

Pero luego, dos meses después de la mencionada


columna, en un contexto bien diverso, donde ÁLVARO
URIBE le reclamaba a DANIEL SAMPER el haberse burlado
de Antioquia, dio por sentado que éste era un violador de
niños, vocablo que, bien sabía, era entendido por la
población como una imputación de haber cometido delitos
sexuales, máxime que como senador ha estado al tanto de
las propuestas de sus colegas para lograr, inclusive por
referendo -es decir, por mandato popular- la cadena perpetua
y otras penas para “violadores de niños”22. Inclusive,

21
Ver folio 3 del cuaderno del Tribunal.
22
Cfr., entre otros documentos, Gobierno apoya cadena perpetua, pero solo para
violadores, en: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15259195, 17 de febrero de
2015: “El Gobierno está comprometido con respaldar un proyecto de ley para convocar a un
referendo y que se le pregunte a la ciudadanía si está o no de acuerdo con castigar hasta con
cadena perpetua a los violadores de menores de edad, lo cual se le encargó a la U’; Gaceta N°
1124 de 2016, Proyecto de Ley 200 de 2016-Senado, en cuya exposición de motivos se afirma: “El
presente proyecto tiene como objeto implementar la pena de castración química a violadores y

44
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

cuando fue presidente, propuso castigos más fuertes para


los violadores de niños23.

En consecuencia, está descartada la supuesta


ambigüedad de la expresión utilizada por el senador URIBE
VÉLEZ, del todo lesiva de la honra y el buen nombre, que
infructuosamente quiso ser minimizada en la impugnación,
pese a que no tenía cabida en un contexto diferente al de
sindicar al ahora accionante de la comisión de un delito
contra la integridad sexual de menores de edad. El trino del
14 de julio de 2017, entonces, etiquetó con univocidad al
accionante como un delincuente sexual.

4.2.2.7 Desde luego, el impugnante defiende su


hipótesis de tergiversación e indebida connotación de los
significados apoyado en una supuesta rectificación
publicada por el ÁLVARO URIBE VÉLEZ el 16 de julio de
2017, a partir de la cual también afirma la carencia actual
de objeto de la presente acción. Sin embargo, tal
proposición es igualmente inaceptable, en la medida en que
el trino publicado en esa fecha, por una parte, en nada
modifica lo dicho dos días antes por el demandado en
punto del señalamiento al señor SAMPER OSPINA como

abusadores sexuales de niños” y Regresó el referendo que pide cadena perpetua para violadores y
asesinos de niños, en: http://www.elespectador.com/noticias/politica/regreso-el-referendo-que-
pide-cadena-perpetua-para-violadores-y-asesinos-de-ninos-articulo-696951, 5 de junio de 2017.
23
http://caracol.com.co/radio/2006/09/03/nacional/1157298600_327981.html:“Uribe
propone castigos más fuertes para los violadores. 03/09/06 17:54. El presidente Álvaro Uribe
Vélez, condenó la violación de la niña de 5 años y dijo que se trabaja en un proyecto para
endurecer las penas para los responsables de abuso sexual”.

Importa precisar, que por el carácter informal de la acción de tutela, así como a fin de
contestar los cuestionamientos del impugnante en torno a la significación del término “violador”,
la Sala acudió a la consulta de los aludidos titulares, por ser un referente adecuado a fin de
desentrañar el entendimiento que de tal vocablo existe socialmente.

45
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

violador; por otra, lejos está de constituir una rectificación


o retractación, pues no negó ni reconoció que ese
etiquetamiento hubiera sido erróneo o infundado, al tiempo
que, inclusive, efectuó una nueva sindicación por
pornografía infantil.

Retomando los argumentos expuestos en párrafos


precedentes, es un hecho probado que ÁLVARO URIBE
VÉLEZ siempre estuvo en capacidad de distinguir las
connotaciones y el impacto de utilizar el calificativo de
“maltratador de menores”. Pero en lugar de ello, utilizó el de
“violador de niños”. Ahora, su condición personal
igualmente le permitía entender que una cosa es afirmar la
violación de derechos y otra muy distinta difundir que
alguien es un violador.

Para la Sala, salta a la vista que la “aclaración” del 16


de julio, de donde han de resaltarse expresiones como
“pornografía con menores. Violación de los derechos de la
mujer (…) El referido periodista maltrató a una niña de tres
meses de nacida (…) hizo publicaciones pornográficas con
menores y (…) La violación a derechos del menor, en que ha
incurrido el periodista, por la naturaleza del maltrato, es
violación al menor”, es apenas un intento por dotar a las
palabras iniciales de un contexto y un significado del cual
carecían, para desviar artificiosamente la discusión a un
plano jurídico -afectación de los derechos niños- que para
nada se advierte en el cuestionado trino del 14 de julio. Ello
es apenas un pretexto para encubrir el develado contenido
lingüístico de la expresión violador de niños.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Por consiguiente, mal podría considerarse ese texto


como «retractación» de la agresión materializada en el tweet
del 14 de julio. Tampoco es posible concluir que tales frases
justifiquen que lo que “quiso decir” el congresista URIBE
VÉLEZ era que SAMPER OSPINA había maltratado a una
menor de edad.

Por el contrario, para la Corte, lo que hizo el senador


demandado es reafirmar y agravar su dicho, pues sin que
exista ninguna investigación ni sentencia penal
condenatoria en contra del señor SAMPER, le atribuyó la
comisión de otro delito sexual: el de pornografía con
menores de 18 años (art. 218 del C.P.).

En consecuencia, no hay motivo para negar el amparo


por carencia actual de objeto en vista de un hecho
superado, pues de ninguna manera fueron resarcidas las
garantías del actor, dado que el demandado no se retractó.

4.2.2.8 Por último, la Sala advierte que la afectación


de los derechos fundamentales de DANIEL SAMPER a la
honra y al buen nombre por parte de ÁLVARO URIBE
VÉLEZ carece de justificación constitucionalmente
admisible, por lo que tales garantías fueron efectivamente
vulneradas, dando lugar al amparo constitucional.

En primer lugar, debido a que el demandando no


puede invocar como base legitimante de su actuar el
ejercicio de su derecho a la libertad de expresión. Como
bien lo clarificó el a quo, las expresiones difamatorias de
ÁLVARO URIBE no pueden estar cobijadas por el ámbito de
protección de la libertad de opinión, pues la atribución de

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

responsabilidad penal a otro implica afirmar que cometió


un delito, en este caso de naturaleza sexual con víctimas
menores.

Por tratarse de la difusión de hechos, la garantía


aplicable es la libertad de información, pero dentro de los
límites constitucionales y legales pertinentes, cifrados en la
veracidad de lo afirmado. Es indiscutible la ausencia de
evidencia sobre la comisión de delitos sexuales en la
modalidad de violación por parte de DANIEL SAMPER
OSPINA, como tampoco se cuenta con decisiones judiciales
que afirmen su responsabilidad por pornografía infantil.

Sobre este último particular, mal puede invocar el


impugnante que el demandado, amparado por el derecho a
opinar libremente, emitió juicios de valor sobre
publicaciones con menores desnudos que consideró
pornográficas, a la luz de normatividad administrativa
(Decreto 1078 de 2015) e internacional inaplicable en
Colombia (Convenio del Consejo de Europa para la
protección de los niños contra la explotación y el abuso
sexual). No. Al atribuirle al accionante la realización de una
conducta tipificada en el ordenamiento penal colombiano
como delito (art. 218 del C.P.), el demandado nuevamente
transmitió hechos. Informó, sin fundamento alguno, que
DANIEL SAMPER difundió representaciones reales de
actividad sexual que involucraron a personas menores de
18 años de edad. Y esto no es verdad, por cuanto, según
describe el impugnante, las fotografías concernidas son de
menores desnudos, sin registro de ningún tipo de actividad
sexual real.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Así que, por haber faltado al deber de veracidad, lo


que a su vez realiza la descripción típica -en el plano
objetivo- del delito de calumnia (art. 221 del C.P.), ÁLVARO
URIBE VÉLEZ desbordó los límites del ejercicio del derecho
a la libertad de información, por lo que mal podría
justificarse la injerencia en el buen nombre y la honra de
DANIEL SAMPER OSPINA.

En segundo término, aun admitiendo hipotéticamente


que la columna publicada por el accionante afectara los
derechos de una menor de edad -no que en estricto sentido
vulnerara, pues este no es el objeto de debate en la presente
acción de tutela-, la reacción escogida por el demandado no
puede considerarse como defensa de aquélla.

Si de lo que se trataba era de abogar por los derechos


de la menor, como funcionario público, ha debido acudir a
los cauces correspondientes para que, a través de los
mecanismos previstos por las leyes, se verifique si las
garantías de la infante, supuestamente afectadas, se
lesionaron con las acotaciones que sobre ella hizo el
accionante en su columna de opinión.

Sin embargo, en vez de acudir a la vía idónea para la


solución del conflicto, en un evidente acto de retaliación por
las frecuentes críticas y burlas que DANIEL SAMPER dirige
al senador URIBE y a quienes lo apoyan políticamente, éste
prefirió lesionar los derechos fundamentales del buen
nombre y la honra que le asisten al demandante, cuando
publicó los plurimencionados comentarios a través de su
cuenta personal en una red social, en la que cuenta con
más de cuatro millones de seguidores.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Es que ni siquiera se advierte en el trino del 14 de


julio la intención de “vengar” la burla dirigida a P. V., a
través de la mofa del nombre de su hija. Hay una
desconexión entre los hechos, pues el mensaje nada tenía
que ver con XXX, sino con Antioquia, cuyo honor como
región quiso “restablecer” el senador URIBE señalando al
accionante como un violador. Ello muestra muy a las claras
que la supuesta defensa de la menor es un mero pretexto
para desdibujar la vulneración de los derechos en cabeza
del señor SAMPER OSPINA.

En tercer orden, trasladando lo hasta aquí analizado a


un test de ponderación para determinar cuál de las
garantías fundamentales en conflicto ha de prevalecer en el
caso concreto, el resultado es que la honra y el buen
nombre del señor SAMPER OSPINA ostentan
preponderancia frente a la libertad de información en
cabeza de ÁLVARO URIBE VÉLEZ.

Efectivamente, desde la óptica del principio de


adecuación, el medio utilizado por el senador para
“defender” a la menor supuestamente ofendida no es
idóneo para protegerla, como quiera que las garantías de
un niño burlado no se restablecen afirmando,
infundadamente, que alguien es violador sexual de
menores.

Sin perjuicio de lo anterior, tampoco se cumpliría con


el criterio de necesidad, en la medida en que existen medios
menos lesivos de la honra y el buen nombre para lograr el
efecto protector supuestamente buscado, como la
activación de las acciones constitucionales o legales

50
Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

pertinentes para amparar los derechos de la menor,


lesionados en criterio del impugnante.

Y así se llegara hasta el nivel de la ponderación en


sentido estricto, la vía de “defensa” aplicada por ÁLVARO
URIBE VÉLEZ es manifiestamente desproporcionada al
haber etiquetado al actor como delincuente sexual. En esos
términos, si se prefiriera la libertad de expresión del
senador demandando, se mancillaría por completo el honor
del accionante, permitiendo que en la opinión pública y en
el imaginario colectivo se asiente esa idea, que carece de
justificación. En cambio, si se afirma la prevalencia del
buen nombre y la honra del señor SAMPER OSPINA, el
senador URIBE VÉLEZ aun cuenta con todas las vías
legítimas pertinentes para defender, si ese es su propósito,
a la niña que considera injustamente agredida o, si prefiere,
cuestionar desde el plano de la libertad de opinión, con
respeto de los límites inmanentes a esta garantía, la
conducta del accionante.

Ahora, para fines de ponderación, no puede pasarse


por alto que, en palabras de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos, «los funcionarios públicos deben ser
más tolerantes a las críticas que los particulares, ya que en
la arena del debate sobre temas de alto interés público no
sólo se protege la emisión de expresiones inofensivas o bien
recibidas por la opinión pública, sino también aquéllas que
chocan, irritan o inquietan a los funcionarios públicos o a un
sector cualquiera de la población»24. Por ende, si tales
críticas están enmarcadas dentro del ámbito de la libertad

24 Caso Kimel vs. Argentina.

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

de expresión, no es posible coartarlas, menos aún, si ello se


hace desbordando los límites constitucionales y legales de
la libertad de información, utilizando como respuesta
calumnias y un uso malintencionado del lenguaje que, en
lugar de estar dirigido una confrontación ideológica
respetuosa de los principios de la democracia, apunta a
distorsionar con vileza el honor y la honra de las personas
para desprestigiarlas injustificadamente, como sucedió en
el presente caso.

De ahí que, para la Sala, no se ofrece contradictoria la


argumentación aplicada por el a quo al contrastar los
criterios aplicados a la valoración de las expresiones
utilizadas por ÁLVARO URIBE VÉLEZ con las referencias de
DANIEL SAMPER a la hija de P. V.. Una contradicción
surge cuando se afirma y se niega algo al mismo tiempo
sobre el mismo respecto, mas el cotejo de las dos
circunstancias muestra que el calificativo utilizado por el
senador URIBE es unívoco, mientras la alusión a XXX
semánticamente sí permite ambigüedad -por ser nombre, flor
y planta de la que se extrae la heroína, que a su vez es el
femenino de héroe-. Si las expresiones que el impugnante
pretende someter a comparación tienen un valor distinto y
se emiten en contextos diversos, no hay cabida a
contradicciones.

Además, no puede medirse con el mismo rasero una


afirmación difamatoria, que a su vez es calumniosa -porque
entraña la atribución infundada de la comisión de un delito-, y
una asociación caricaturesca del nombre de alguien con
drogas ilícitas, porque los significados idiomáticos

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Impugnación de tutela Nº 93.724
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Demandado: Álvaro Uribe Vélez

objetivamente lo permiten -lo cual, al margen de que pueda o


no ofender- no constituye conducta punible.

Es que, si estuviera prohibido o fuera propio de la


esfera del derecho penal referirse en tono jocoso o
sarcástico a una menor de edad, el mismo senador URIBE
VÉLEZ habría vulnerado los derechos de la prenombrada
infante cuando hizo alusión a ella dentro de una
convención que se realizó en el partido político al cual
pertenece25.

Si bien no es deseable que dentro del discurso de la


sátira política, como uno de los mecanismos de crítica y
control social que utilizan los medios de comunicación
frente a los funcionarios públicos, se aluda a menores de
edad, tampoco puede afirmarse, de manera tajante, que
una mención como la que hizo el columnista del nombre de
la menor hija de una senadora de la República sea
incuestionablemente lesiva de sus derechos.

4.3 En vista de lo hasta aquí expuesto, es claro que


el senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ vulneró los derechos
constitucionales fundamentales a la honra y al buen
nombre en cabeza de DANIEL SAMPER OSPINA, a quien,
por tal motivo, le asiste la prerrogativa de exigir
rectificación. En consecuencia, el fallo impugnado ha de
confirmarse.

25 Dijo el senador URIBE VÉLEZ: “Hace unos días tuve la oportunidad de


cargar a XXX. Y me dije: cuál mano le pongo: la dura, o la blandita”. Ese
comentario fue replicado en varios artículos de opinión. Cfr., al respecto:
http://www.semana.com/opinion/articulo/estados-unidos-y-el-plan-paz-
colombia/526537 y http://www.elespectador.com/opinion/debemos-silenciar-
uribe-columna-703682

53
Impugnación de tutela Nº 93.724
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4.4 Adicionalmente, advirtiendo la Sala que los textos


contentivos de las imputaciones calumniosas en contra de
DANIEL SAMPER, publicadas por el demandado en su
cuenta de Twitter el 14 y 16 de julio de 2017 aún
permanecen en esta red social26, pudiendo ser consultadas
libremente, a la luz del art. 23 inc. 1º del Decreto 2591 de
1991, con el propósito de garantizar al agraviado el pleno
goce de sus derechos a la honra y al buen nombre en la
mayor medida posible, volviendo al estando anterior a la
violación, habrá de modificarse la protección concedida con
ampliación de la orden al demandado, quien deberá
reformar los trinos, suprimiendo las frases calumniosas.

En el mensaje del 14 de julio, habrá de retirarse la


expresión “violador de niños”, mientras que del texto
adjunto al trino del 16 de julio, titulado como “Mi
difamación a Daniel Samper Ospina por Álvaro Uribe Vélez”,
deberán suprimirse los siguientes enunciados: “pornografía
con menores” e “hizo publicaciones pornográficas con
menores”.

De otro lado, ha de recordarse que, en pretérita


oportunidad, la Corte Suprema de Justicia hizo un llamado
de atención al senador ÁLVARO URIBE VÉLEZ para que, en
tanto servidor público y líder social, hiciera un uso más
responsable del lenguaje en las redes sociales, sin que el
mismo hubiera sido atendido.

En dicha oportunidad, se advirtió al senador ÁLVARO


URIBE:

26 https://twitter.com/alvarouribevel/status/885920581572546561 y
https://twishort.com/0nqmc

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

Por último, se hace propicia la ocasión para que la Sala de


Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia precise, en
ejercicio de sus deberes jurídicos, que la adopción de esta
decisión inhibitoria no la releva de llamar la atención del
querellado acerca de su responsabilidad como líder político y
como ex presidente de la República que alguna vez simbolizó
la unidad nacional (artículo 188 de la Constitución Política
de Colombia) en la moderación del lenguaje que usa para
responder las críticas a su pasada gestión presidencial o a su
liderazgo político actual.

La doctrina y la jurisprudencia nacional e internacional


tienen decantado de vieja data que una de las obligaciones
aparejadas al desempeño de funciones públicas es la de
soportar un mayor escrutinio sobre sus actividades
funcionales y personales, por lo cual el ámbito de protección
de los derechos a la intimidad y al patrimonio moral son
menos amplios que los de las gentes del común.

Quienes ejercen cargos públicos o responsabilidades políticas


en democracia, ceden parte de esos derechos como costo
necesario que facilita el control social de sus actividades, lo
que se convierte en una forma de legitimación de las mismas.

En ese orden de ideas, si el ámbito de protección es menor, el


de defensa de esos derechos también se restringe, o mejor,
debe adecuarse a las obligaciones de cohesión social que se
imponen a quienes ejercen actividades públicas de liderazgo
social.

Así las cosas, no resulta legítimo que líderes sociales, como el


aquí querellado, desborden los límites de la tolerancia que
están obligados a mantener frente a la crítica periodística o
ciudadana, encendiendo las redes sociales con
descalificaciones o agresiones contra sus críticos que en
nada contribuyen a su deber de unión social.

El lenguaje agresivo es una manifestación de violencia. Y


usado por un líder político en cualquiera de las redes
sociales puede llegar a ser identificado por alguno de sus
seguidores como una invitación, o por lo menos una
autorización velada al uso de la violencia física contra el
destinatario del trino o del discurso descalificador.

Son múltiples los estudios sociológicos que demuestran una


relación directa entre violencia verbal y física. De modo que
la moderación en el uso del lenguaje y la tolerancia a la
crítica es un llamado de atención que se convierte en

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Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

obligatorio en este caso en particular, dada la naturaleza del


liderazgo que ejerce el querellado y su inusitada tendencia al
uso de la red social Twitter con un ánimo beligerante que
resulta incompatible con sus deberes constitucionales como
ciudadano, como Senador de la República y como ex
Presidente de la misma (CSJ AP8402 – 2016).

Y como tales observaciones no fueron impedimento


para que, en esta ocasión, el senador ÁLVARO URIBE
volviera a acudir a la calumnia como instrumento de debate
político, mostrando una recurrente práctica de lesionar
públicamente la honra y el buen nombre de las personas
mediante sus publicaciones en redes sociales, para la
debida y suficiente protección de los derechos
fundamentales del accionante, la Sala también ampliará la
protección concedida, ordenándole al demandado que, en lo
sucesivo, se abstenga de referirse públicamente a DANIEL
SAMPER OSPINA utilizando afirmaciones calumniosas.

En mérito de lo expuesto, LA CORTE SUPREMA DE


JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la
Ley,

RESUELVE

CONFIRMAR el fallo impugnado.

ADICIONAR el amparo concedido en el sentido de


ordenar a ÁLVARO URIBE VÉLEZ que, en el término
máximo de 48 horas, contado a partir de la notificación del
presente fallo, elimine de su cuenta de Twitter las
expresiones calumniosas emitidas contra DANIEL SAMPER
OSPINA: en el mensaje del 14 de julio, habrá de retirarse la

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Impugnación de tutela Nº 93.724
Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

expresión “violador de niños”, mientras que del texto


adjunto al trino del 16 de julio, titulado como “Mi
difamación a Daniel Samper Ospina por Álvaro Uribe Vélez”,
deberán suprimirse los siguientes enunciados: “pornografía
con menores” e “hizo publicaciones pornográficas con
menores”.

Así mismo, se ordena al demandado que, en lo


sucesivo, se abstenga de referirse públicamente a DANIEL
SAMPER OSPINA utilizando afirmaciones calumniosas.

NOTIFICAR esta providencia de conformidad con el


art. 30 del Decreto 2591 de 1991.

ORDENAR a la Relatoría de tutelas que adopte las


medidas pertinentes para preservar la intimidad de los
menores de edad mencionados en la presente decisión.

REMITIR el expediente a la Corte Constitucional para


su eventual revisión, una vez en firme.

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE

EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER

JOSÉ FRANCISCO ACUÑA VIZCAYA

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Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

PATRICIA SALAZAR CUÉLLAR

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA


Secretaria

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Accionante: Daniel Samper Ospina
Demandado: Álvaro Uribe Vélez

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