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LA

REFORMA UN IVERSITA RIA

T O M O I II

ENSAYOS CRITICOS
(1918 - 1940 )

COMPILACION Y NOTAS DE

GABRIEL DEL MAZO

' E D IC IO N DEL

C E N T R O E S T U D I A N T E S DE I N G E N I E R I A

LA PLATA
1941
LA
REFORMA UNIVERSITARIA
T O M O III

ENSAYOS CRITICOS
(1918 - 1940)

COMPILACION Y NOTAS DE

GABRIEL DEL MAZO

E D I C I O N DEL
CENTRO E S T U D I A N T E S DE INGENIERIA
LA P L A T A
1 941
E U R O P A h a fr a c a s a d o . Y a n o ha d e g u ia r al m u n -
d o . A m é r i c a q u e c o n o c e su p r o c e s o e v o l u t i v o y a sí
ta m b ié n la s ca u sa s d e su d e r r o ta , p u ed e y d e b e e n ­
c e n d e r e l f u e g o s a g r a d o d e la c iv i liz a c ió n c o n la s e n s e ­
ñ a n z a s d e la h is to r ia .

E S U R G E N T E h a c e r d e m o d o q u e la m a n ía fu r i o s a
d e e u r o p e i z a c i ó n q u e n o s d o m in a , n o n o s im p id a s e r
o r ig in a le s , e s t o e s , a m e r ic a n o s , p o r 4 a c r e a c i ó n d e i n s ­
tit u c io n e s c iv i le s y p o lític a s q u e g u a r d e n r e l a c i ó n c o n
n u e s tr a id io s in c r a c ia . Q u e A m é r i c a n o e s t é c ir c u n c e ñ i-
d a a p e n s a r , a s e n t ir y a q u e r e r , c o m o p ie n s a , s ie n t e y
q u ie r e E u r o p a .

S O L O h e m o s s a b id o d i f i c u l ta r n u e s tr a m es ia n ism o ,
c o n s a g r a n d o in s t it u c i o n e s q u e lo n ie g a n y tra ic io n a n .
H e m o s in v o c a d o a R o u s s e a u p a ra d e c la r a r n o s li b r e s y
n o s h e m o s s o m e t id o v o l u n ta r ia y d e lib e r a d a m e n te a
M a q u ia v c lo .

P U E S T O S e n c o n d ic io n e s d e c r e a r u n a c u ltu r a g e -
n u in a m e n te n u e s tr a , p o r o b r a d e la g e s t a q u e c o r t ó d e
u n t a jó e l c o r d ó n u m b ilic a l q u e n o s li g a r a a l c a p r ic h o
d e lo s c o n q u is ta d o r e s , d e p e n d e m o s to d a v í a d e ha c iv i­
liz a c ió n tr a n s ito r ia e la b o r a d a p o r E u r o p a .

A C I E N A Ñ O S d e d ista n c ia d e l h e r o i c o g e s t o d e
n u e s t r o s a n t e c e s o r e s , e l h o m e n a je m á s g r a n d e q u e p o ­
d e m o s tr i b u t a r le s e s c o n f i r m a r l o , y d e m o d o i n d e s ­
tr u c tib le , e n e s ta h o r a d e s u p r e m a in c e r tid u m b r e , d e
a n g u s tia u n iv e r s a l.

C I E N A Ñ O S h a c e q u e n o s d i jim o s l i b r e s : ¡ c o m e n c e ­
m o s a s e r l o ! S e a m o s a m e r ic a n o s . S e a m o s a m e r ic a n o s
p o r la o b r a y p o r la id ea . O s im p l e s f a c t o r í a s , o p u e ­
b lo s i n d e p e n d ie n te s a l s e r v i c i o d e l id ea l.

Saúl A lejandro Taborda


(R eflexiones sobre el ideal político de amébiga )

Córdoba, 1918.
PRI MEROS ENSAYOS

LA NUEVA GENERACION AMERICANA


. por
DEODORO ROCA
(argentino)

(1918)

EÑORES congresales: Reivindico el honor de ser camarada vuestro.


S Reclamo, pues, la consideración que se os dispensa. Para ello, sabed que
practico esta enseñanza de Enrique Bergson: conservar la disposición
de espíritu con que “ entráis” vosotros a la Universidad y estar siempre dis­
puesto— cualquiera que sea la edad y la circunstancia de la vida— a volver
a ser estudiante. Si esa disposición de espíritu es el aliento del trabajo fi­
losófico, lo es también del vigor juvenil. Apenas me adelanté en corta jor­
nada: la que remata el ciclo oficial d^los estudios. Ahora os estaba aguar­
dando. En el camino no había una sola sombra quieta. Alcé el zurrón de
los peregrinos y me puse en el cruce de las rutas fatales, sobre la calle
amarga de los sacrificios, seguro de que por ahí habríais de pasar. Anduve
en lo cierto. Pasasteis. Se os distinguía en la música pitagórica de las
ideas, en lo ritmos amplios, en las frentes claras; tal como en los símbolos
heráldicos, en las manos abiertas.
Y en el hondo me sentí hermano vuestro, oprimido de la misma an­
gustia, tocado de la misma esperanza. Por eso estuve en la calle estentórea
ardiendo en grito de rebelión y por eso estuve aquí oyendo profundamente
las cosas esenciales que dijisteis. La calle fué el Teatro Romántico de la Re­
volución. Es, también, su destino más glorioso. ¿Y cuál fué, desde lo in­
memorial, la que no pasó por ella, descompuesto el ademán, ronco el grito,
inflamada, heroica, magnífica? El corazón anduvo libre por plazas y ca­
lles. El congreso de'hoy se afana por expresarlo. Ahora, los vidrios rotos
representan' la consistencia frágil, los gritos cobran la dignidad de las
ideas. Caracteres esforzados timbraron de heroísmo y de locura los instan­
tes iniciales. Quedaron los sueños vivos y desde aquí los selectos imaginan
y construyen.
Pertenecemos a esta misma generación que podríamos llamar “ la de
1914” , y cuya pavorosa responsabilidad alumbra el incendio de Europa. La
anterior, se adoctrinó en el ansia poco escrupulosa de la riqueza, en la co­
dicia miope, en la superficialidad cargada de hombros, en la vulgaridad)
plebeya, en el desdén por la obra desinteresada, en las direcciones del
agropecuarismo cerrado o de la burocracia apacible y mediocrizante.
Fugábase la espiritualidad; hasta el viejo “ esprit” de los criollos —
D iscu rso de clau su ra del C ongreso de E studiantes, en C órdoba, leído en la sesión del 30-31
de ju lio de 1918.

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gala de la fuerza nativa, resplandor de los campamentos lejanos en donde
se afianzó nuestra nacionalidad — iba diluyéndose en esta grisácea uni­
formidad de la conducta, y enredándose en las obscuras prácticas de Ca-
libán. El libro recién llegado — cualquiera que fuese su procedencia y su
calidad — traía la fórmula del universo y la única luz que nuestros ojos po­
dían recoger. Asumía el carácter de un símbolo: el barco no llegaba y
entonces el rumor de la tierra perdía sentido y hasta el árbol familiar
callaba su voz inefable.
No importaba que unos pocos espíritus de escritores salieran can­
tando de la selva con el hacha al hombro. En los ojos traían copiadas las
líneas esbeltas y ágiles de la montaña nativa; el eorazón venía hecho pai­
saje de campo. Eran como islotes de la raza en donde se hubieran recogido
todas sus fuerzas vivas. Llegó con ellos la fe en los destinos de la naciona­
lidad. Y, precisamente, irrumpieron en las ciudades, cuando la turba cos­
mopolita era más clamorosa, y nuestros valores puramente bursátiles.
Entraron a codazos. De escándalo en escándalo, de pugilato en pugi­
lato, llamaron sobre sí la atención. Y en todos los campos se inició la reac­
ción. La primera y la más gloriosa y enteramente solidaria con las demás,
fué la cruzada literaria. Las penúltimas generaciones estaban espesas de
retórica, de falacia verbal, que trascendía a las otras falacias, pues lo que
en el campo literario era gandielocuencia inútil, en el campo político era
gesticulación pura, en el campo religioso rito puro, en el campo docente
simulación clínica o pedantería hueca, en la vida comercial fraude o esca­
moteo, en el campo de la sociabilidad ostentación brutal, vanidad cierta,
ausencia de real simpatía, en la vida familiar duplicidad de enseñanza, y
en el primado moral enagenación de rancias virtudes en favor de vicios or­
namentales.
Entonces, se alzaron altas las voces. Recuerdo la de Rojas: lamenta­
ción formidable, grave reclamo para dar contenido americano y para in­
fundirle carácter, espíritu, fuerza interior y propia al alma nacional; para
darnos conciencia orgánica de pueblo. El centenario del año 10 vino a pro­
porcionarle razón. Aquella no fué la alegría de un pueblo sano bajo el sol
de su fiesta. Fué un tumulto babélico; una cosa triste, violenta, obscura.
El Estado, rastacuero, fué quien nos dió la fiesta. Es que existía una
verdadera solución de continuidad entre aquella democracia romántica y
esta plutocracia extremadamente sórdida. Nuestro crecimiento no era el
resultado de una expansión orgánica de las fuerzas, sino la consecuencia
de un simple agregado molecular, no desarrollo, y sí yuxtaposición. Había­
mos perdido la conciencia de la personalidad.
Volvernos hacia la contemplación de la propia tierra, y hacia la de
nuestros hermanos; “ adentrarnos” en nosotros mismos y encontrar los
hilos que nos atan a nuestro universo en las fuerzas que nos circundan y
que nos llevan a amar a nuestro hermano, a labrar nuestro campo, a cui­
dar nuestro huerto, a dar de nosotros todo lo que los demás piden, ser
como el buen árbol del bosque nórdico del recuerdo de Bravo, que mien­
tras más hunde sus raíces, más alto se va para las estrellas y más vasta
sombra proyecta para aliviar la fatiga de los errantes viajeros: tal parece
ser el sentido de lo que llega.
Dos cosas — en América y, por consiguiente, entre nosotros — falta­
ban: hombres y hombres americanos. Durante el coloniaje fuimos materia
de explotación; se vivía sólo para dar a la riqueza ajena el mayor rendi­

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miento. En nombre de ese objetivo, se sacrificó la vida autóctona, con ra­
zas y civilizaciones; lo que no se destruyó en nombre del Trono se aniquiló
en nombre de la Cruz. Las hazañosas empresas de ambas instituciones —
la civil y la religiosa — fueron coherentes. Después, con escasas diferen­
cias, hemos seguido siendo lo mismo: materia de explotación. Se vive sin
otro ideal, se está siempre de paso y quien se queda lo admite con mansa
resignación. Es esta la posición tensa de la casi totalidad del extranjero
y esa tensión se propaga por contagio imitativo a los mismos hijos del
país. De consiguiente, erramos por nuestras cosas — sin la libertad y sin
el desinterés y sin “ el amor de amar” que nos permita comprenderlas. An­
damos entonces, por la tierra de América, sin vivir en ella. Las nuevas
generaciones empiezan a vivir en América, a preocuparse por nuestros
problemas, a interesarse por el conocimiento menudo de todas las fuerzas
que nos agitan y nos limitan, a renegar de literaturas exóticas, a medir
su propio dolor, a suprimir los obstáculos que se oponen a la expansión
de la vida en esta tierra, a poner alegría en la casa, con la salud y con la
gloria de su propio corazón.
Esto no significa, por cierto, que nos cerremos a la sugestión de la
cultura que nos viene de otros continentes. Significa sólo que debemos
abrirnos a la comprensión de lo nuestro.
Señores: jja tarea de una verdadera democracia no consiste en crear
el mito del pueblo como expresión tumultuaria y omnipotente. La existen­
cia de la plebe y en general la de toda masa amorfa de ciudadanos está
indicando, desde luego, que no hay democracia. Se suprime la plebe tallán­
dola en hombres. A eso va la democracia. Hasta ahora — dice Gasset — la
democracia aseguró la igualdad de derechos para lo que en todos los hom­
bres hay de igual. Ahora se sienta la misma urgencia en legislar, en legi­
timar lo que hay de desigual entre los hombres.
¡ Crear hombres y hombres americanos, es la más recia imposición de
esta hora!
Y bien, señores. El mal ha calado tan hondo, que está en la6 costum­
bres del país. Los intereses creados en torno de lo mediocre — fruto carac­
terístico de nuestra civilización — son vastos. Hay que desarraigarlo, ope­
rando desde arriba la revolución. En la Universidad está el secreto de la
futura transformación. Ir a nuestras universidades a vivir no a pasar por
ellas; ir a formar allí el alma que irradie sobre la nacionalidad: esperar
que de la acción recíproca entre la Universidad y el Pueblo, surja nuestra
real grandeza. La confederación de los espíritus realizada en sus formas
suplantará a las otras. Poco a poco las formas milenarias irán siendo reem­
plazadas. Probablemente la organización de los pueblos se realizará con­
forme al tipo de una cierta Universidad, que todavía no hemos delineado,
pero al que se aproximan en mucho las universidades americanas. Y yo
tengo fe en que para estas cosas y para muchas tan altas como ésta, viene
singularmente preparada nuestra generación. En palabras recientes he
dicho que ella trae una nueva sensibilidad, una posición distinta e inequí­
voca ante los problemas universales de la cultura. /
Frente a los primeros arrestos he reafirmado mi fe, recordando las
expresiones augúrales con que un poeta amigo se dirige al espíritu de las
montañas. Donde quiera que esta juventud ensaya algo, se advierte ya la
presencia del espíritu que ha de culminar en su vida.
Siempre se debe decir la verdad que se piensa. Y yo, honradamente,
pienso que lo que este congreso ha hecho es expresar aquella sensibilidad,

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tanto en la corazonada que lo reunió, como en el espíritu que le animó.
Esto quedará no como una fórmula hecha, sino como un anhelo. Ese an­
helo debe recogerlo quien sepa servirlo, pero, ante todo, ustedes deben
agitarlo como fermento de fe. Tal vez los políticos comprendan poco lo
que está pasando en el alma de la juventud de nuestra patria. Y si han
de recoger ese anhelo que lo recojan maduro, que antes de una colabora­
ción, sea más bien un reconocimiento: laffabricación de algo existente. Este
congreso no puede ser una meta, sino el tránsito a otro congreso, y en ese
tránsito de un año, debéis difundir el espíritu que os abraza. La revolu­
ción que ha comenzado, yo creo, no estaría satisfecha, con una ley sola­
mente, porque, como enuncia la recordada frase de Nelson, estos son más
que problemas de leyes: son problemas de almas. Y el alma que ha de pro­
ducir la solución de todos los problemas clarea ya. La he visto asomar en
este congreso, que es el único puro, el único que, en cierto plano, tiene real­
mente el país, en esta hora triste para la inteligencia y el carácter de los
que actúan.
Por vuestros pensamientos pasa, silencioso casi, el porvenir de la ci­
vilización del país. Nada menos que eso, está en vuestras manos, amigos
míos.
En primer término, el soplo democrático bien entendido. Por todas
las cláusulas circula su fuerza. En segundo lugar, la necesidad de ponerse
en contacto con el dolor y la ignorancia del pueblo, ya sea abriéndole las
puertas de la Universidad o desbordándola sobre él. Así, al espíritu de la
nación lo hará el espíritu de la Universidad. Al espíritu del estudiante, lo
hará la práctica de la investigación, en el ejercicio de la libertad, ise 'le­
vantará en el “ stadium” , en “ el auditorium” , en las “ fraternidades” de la
futura república universitaria. En la nueva organización democrática no
cabrán los mediocres con su magisterio irrisorio. No se les concibe. En los
gimnasios de la antigua Grecia, Platón pasaba dialogando con Sócrates.
Naturalmente, la Universidad con que soñamos no podrá estar en las
ciudades. Sin embargo, acaso todas las ciudades del futuro sean universita­
rias; en tal sentido las aspiraciones regionales han hallado una justa san­
ción. Educados en el espectáculo fecundo de la solidaridad en la ciencia
y en la vida; en los juegos olímpicos, en la alegría sana; en ed amor a las
bellas ideas; en el ejercicio que aconsejaba James: ser sistemáticamente
heroicos en las pequeñas cosas no necesarias de todos los días; y por so­
bre todo, en el afán — sin emulación egoísta — de sobrepasarse a sí mis­
mos, insaciables de saber, inquietos de ser, en medio de la cordialidad de
los hombres.
Señores congresales: No nos desalentemos. Vienen— estoy seguro —
días de porfiados obstáculos. Nuestros males, por otra parte, se han deri­
vado siempre de nuestro modo poco vigoroso en afrontar la vida. Ni si­
quiera hemos aprendido a ser pacientes, ya que sabemos que la paciencia
sonríe a la tristeza y que “ la misma esperanza deja de ser felicidad cuando
la impaciencia la acompaña” . No importa que nada se consiga en lo exte­
rior si por dentro hemos conseguido mejorarnos. Si la jornada se hace
áspera no faltarán sueños que alimentar; recordemos para el alivio del
camino las mejores canciones, y pensemos otra vez en Ruskin para decir :
ningún sendero que lleva a ciencia buena está enteramente bordeado de
lirios y césped; siempre hay que ganar rudas pendientes.

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TEORIA DEL GOBIERNO REPUBLICANO
DE LA UNIVERSIDAD
por
GUILLERMO J. WATSON
(argentino)

(1918)

A ley del 3 de julio de 1885, que ha presidido las diferentes organi­


L zaciones en las universidades de Córdoba y Buenos Aires, ha sido
estudiada y analizada profundamente cada vez que de una reforma
se ha tratado. La ambigüedad de sus términos, que por amplios, cayeron
en la imprecisión, ha dado margen a continuas discusiones sobre su in­
terpretación y alcance, facilitando con ello la coexistencia de diferentes
sistemas estatutarios, basados en idénticas prescripciones legales. Tal su­
cedió con la organización de Buenos Aires y la de Córdoba; mientras en
la primera existe desde 1906 un sistema de periodicidad y renovación en
las corporaciones directivas, en la segunda se conservó hasta la reciente
reforma del 7 de mayo último, el de permanencia e inmovilidad de los
miembros que las constituían. Esta circunstancia bien examinada podría
no constituir anormalidad, desde que, tratándose de nuestras universida­
des, conviene facilitar las diferencias orgánicas de las mismas; pero no al
punto de hacerlas antitéticas en sus bases fundamentales, como ser la
composición y ejercicio de su gobierno.
La ley rigió por mucho tiempo y los estatutos dictados de acuerdo a
ella nunca fueron observados; el gobierno y administración de las facul­
tades, se ejercicio por cuerpos cerrados, que desde el seno de su propia in­
mutabilidad formaron la casta hoy extinguida de los académicos, y obra­
ron, en consecuencia, sin temor de fiscalizaciones imposibles, ni de inter­
venciones extrañas, obstaculizadas siempre por un mal entendido con­
cepto de autonomía universitaria. El sistema electoral universitario está

La necesidad de dar una nueva org a n iza ción a las universidades argentinas, con la cual
fuese p osible el cum plim iento de los d esign ios de la ju ventud, fu e uno de los m otivos p rin cip a­
les de la reunión del P rim er C ongreso N acion a l de E stud iantes U niversitarios. T uvo su asien to
en C órdob a en ju lio de 1918 y se com p on ía de sesenta estudiantes de las cin co un iversidades
del país, a razón de d oce represen tantes por ca d a una. El C ongreso nom bró de su seno una
com isión especial de cin co m iem bros, uno por ca d a F ed eración U niversitaria, enc.argad.a de d ic ­
tam in ar sobre el tem a de referen cia. E l d espach o de la com isión con sta b a de v a rios capítulos.
L a re d a cció n del relativ o al nuevo régim en p olítico de las universidades estuvo a ca rg o del
estudiante d elega d o por Ja F e d e ra ció n U n iversitaria de B uen os A ires, G u illerm o J. W a tson . E s
el tra b a jo que se p ublica.
P or los fu nd am entos del d espa ch o de la com isión, el C ongreso san cion ó los dos p roy ectos
p resen tados p or la m ism a : 1) un “ p ro y e cto de ley un iv ersitaria” con que se asp iraba a susti­
tuir a la ley na cion al 1579, co n o cid a con el nom bre de " le y A v ella n ed a ” , vigente p ara las
u n iversid ad es de C órdoba y de B uen os A ires, y a la ley - con tra to 4699, m ediante la cu al se
n a cio n a lizó la U niversidad de L a P la t a ; 2) un p roy ecto de “ B ases generales de o r g a n iz a c ió n ” .
C on a rre g lo a estas bases se redactaron o reform a ron (1918-192 2) los estatu tos de to d a s
las un iversidades argentinas.

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circunscripto por la ley citada al círculo estrecho de los consejos directi­
vos, medio por el cual se confunden las cuestiones electorales con las ad­
ministrativas, haciendo surgir las altas autoridades de un electorado ho­
mogéneo y permanente, que es cuanto puede pedirse como sistema atra­
sado en toda organización representativa. El profesor, propuesto por los
consejos directivos arbitrariamente y sin trabas de ningún género, resul­
taba expresión fiel del ambiente en que se le ungía con gran daño de la
selección que debe procurarse al promoverlo. Los defectos de la ley se di­
señaron más aún en la práctica de la misma, al punto que, transcurrido
una década, las tentativas de reforma aparecieron y se repitieron con re­
gularidad.
En algunos de esos antecedentes legislativos no se sostiene la auto­
nomía universitaria; en otros se habla de la autonomía de las facultades;
si alguno tiende a la ampliación de los cuerpos electorales lo hace en el
sentido de otorgar el derecho del sufragio únicamente a los profesores;
otro incluye a los profesores; ninguno a los estudiantes. Así fué necesa­
rio, ante la incuria o desidia legislativa, violentar la letra y el espíritu de
1?, ley, sancionando estatutos y reglamentaciones contrarios a ella, para
dar cabida a las modernas orientaciones. La sutileza y el distingo salvaron
la reforma; pero no la colmaron. Hoy, más que nunca, ella se impone; fun­
damental, radical, revolucionaria, como la han calificado los estudiantes
en Córdoba.
Si la comisión ha seguido la actual legislación en cuanto al sistema de
independencia de las universidades y de federalismo universitario, y en
cuanto a la generalidad y flexibilidad de sus prescripciones, ha creído
necesario atacarla de plano en el punto donde carece de la amplitud {Je
concepto indispensable para asegurar el progreso gradual de estas insti­
tuciones. Nos referimos a los miembros de la Universidad; a las personas
que la componen. La ley 1579 declara miembros de la universidad a las au­
toridades superiores y a no más de 15 de cada facultad, que los estatutos
han constituido en consejos directivos. Cree la comisión que en esta cláusu­
la, suerte de rémora de nuestras universidades, tienen origen los diversos
males que las aquejan. El estancamiento de la producción científica de
las universidades es atribuible, a nuestro juicio, á la falta de hombres;
los defectos de la docencia, a la falta de sana emulación. Y no sería lícito
suponer descalificados a todos los hombres del país, aun cuando no hu­
bieran demostrado — como lo han hecho muchos — méritos indiscutibles
en trabajos realizados fuera de la universidad. Los hay muy* buenos e
ilustrados, pero están absolutamente excluidos de la Universidad por pres­
cripción de la ley. Esta exclusión legal ha creado inconvenientes situacio­
nes de hecho para los que tienen alguna relación con la Universidad. Los
profesores y alumnos, carentes de personería, han debido existir en condi­
ción de asilados sometidos a régimen tutorial. El asilo de los estudiantes

E n tales v o to s se in sp ira ro n tp m bién la s n u ev a s ley es u n iv e rsita ria s p eru a n a s 4002 y


4004. y d e cretos c o rre sp o n d ie n te s (a ñ o 19191. ley es p ro m o v id a s p or el m o v im ien to e stu ­
d ian til co rr e la tiv o en el P erú. L o s p rin cip io s de o r g a n iz a c ió n y fu n c io n a m ie n to fo r m u la d o s y
fu n d a m e n ta d o s en la s “ B a s e s ’', fig u r a r o n d espu és en el p ro g r a m a r e iv in d ic a to r ío de lo s jó v e ­
nes u n iv ersita rios de tod a n u estra A m é r ic a y re cib ie ro n esp ecia l c o n s a g r a c ió n en el P rim er
C on g reso -N acional do e stu d ian tes p eru an os, C u zco, m a rzo de 1920, y en el P rim er C on g re so I n ­
te rn a cio n a l do E stu d ian tes, M é x ico , 1921. Se ha llan co m p r e n d id o s en la “ D e c la r a c ió n de lo s
d e rech os y deberes del e stu d ia n te ", del P rim e r C on g re so N a c io n a l de E stu d ia n te s de C uba,
L a H a ban a, 1923; en los m a n ifie s to s y d o cu m e n to s p erten ecien tes a l m o v im ie n to de la ju ­
ventud en Chile, S an tiag o, 1920 y 1922; en los del m o v im ien to en C o lom b ia , ja lo n e a d o p o r el
P rim e r C o n g reso N a cio n a l de e stu d ia n tes reu n id o en M edellín y el S eg u n d o en B o g o tá , 1 9 2 2 -2 4 ;
y p osteriorm en te, en el p ro g r a m a de los e stu d a n tes de to d o s n u estros p aíses.

12
había de tener plazo limitado, luego de un mínimo de instrucción eran
despedidos, sin que la Universidad tuviera deseo de ocuparse de ellos, ni
de que por ella se interesasen. Los grados que confería venían a ser así
desconocidos por la propia universidad, que mal podía, entonces, preten­
der que otras instituciones los respetasen.
Pero si, como se ha dicho, es causa de deficiencia universitaria este
régimen legal que atribuye a quince hombres tareas muy superiores a sus
fuerzas, es también repugnante a nuestras republicanas ideas de go­
bierno, poner el de las universidades en manos de un reducido círculo por
distinguidos que sean sus componentes. Se ha dicho repetidas veces que
los estudiantes en esta cruzada perseguimos la creación de la república
universitaria; la comisión la ha establecido en el inciso F de su proyecto
de ley, prescribiendo que componen la universidad todos los que pertenez­
can a ella: los estudiantes, los diplomados y los profesores. En cuanto a
los estudiantes y profesores las facultades fijan las condiciones de admi­
sibilidad ; quienes las reúnan se incorporan por un acto de propia voluntad:
la inscripción. Para los graduados no puede pretenderse mayor califica­
ción que la posesión del grado; otra cosa sería negar validez al reconoci­
miento de competencia hecho por la misma Universidad. Es natural que no
se podrá pretender, aunque sería deseable, que todos los diplomados con­
tinuasen vinculados a la universidad. Por otra parte, la comisión se ha
hecho cargo de las objeciones formuladas contra la inclusión en el cuerpo
respectivo, de los diplomados que se desvinculan de la Universidad por
imposición de sus tareas profesionales o por desamor a la investigación
científica. Y, por consiguiente, ha establecido que quien, terminado su
curso como estudiante y calificado por la obtención de grado o título, desee
continuar siendo miembro de la Universidad, debe hacer constar expresa­
mente su propósito, renovando anualmente su inscripción en la facultad,
en la misma forma que lo hacía mientras fué alumno.
La república queda así formada por los miembros de la familia uni­
versitaria que lo deseen; en tanto que la vinculación de todos ellos asegura
la formación de una especie de escalafón organizado mediante una selec­
ción natural de los más meritorios. Iniciarán su vida plena de universita­
rios los alumnos; de entre ellos, los más aptos y perseverantes llegarán
al cuerpo de diplomados para seguir dedicados a la investigación; de este
cuerpo surgirán los más capacitados como profesores libres y por la se­
lección de éstos se llegará a la cátedra como titular.
Cree la comisión que es éste el punto fundamental de la Reforma.
Piensa que, una vez integrada la Universidad por todos sus elementos y
garantida la participación de éstos en su gobierno, la ley puede abando­
narle la orientación de la enseñanza y la dirección de la labor científica
nacional. Es dable así, tener confianza en la capacidad de las universida­
des para mejorarse continuamente.
Es de la esencia de una república democrática que, cuando 6U go­
bierno esté organizado de acuerdo al sistema representativo, participen
todos sus ciudadanos de la elección de las autoridades. Considera la comi­
sión que la ley debe sancionar este principio; y por consiguiente establece
en su proyecto que los cuerpos directivos deberán ser formados por elec­
ción de todos los miembros de la Universidad. Pero piensa que si la ley
ha de mantener la amplitud de concepto que permita, dentro de su vigen­
cia, los ensayos sucesivos que pudieran ser necesarios por fracaso en la
aplicación de alguno de ellos, o las modificaciones graduales que fueran

— 13 —
sugeridas por el desarrollo de la vida universitaria, no debe prescribir
modos especiales de elección ni determinada proporcionalidad en las re­
presentaciones. De acuerdo a este punto de vista ha redactado su proyecto,
librado a los estatutos la fijación de los sistemas de aplicación de sus pre­
ceptos.
No ha podido, sin embargo, olvidar la comisión las necesidades del
momento actual; y para proveer a ellas ha proyectado las reglas que a
su juicio deben contener los mencionados estatutos. La protesta airada
en el decano de los institutos universitarios argentinos y el descontento
latente en los demás, se refieren a la existencia de cerrados círculos go­
bernantes que impiden el desarrollo de sanas energías. Pretendieron resol­
ver este problema, ya viejo, el convenio adoptado por la ley 4699, siguiendo
el sistema alemán de elección por el profesorado, y las prescripciones esta­
tutarias que se acercan a él, en las reglas que limitaron la facultad otor­
gada por la ley 1579 a los cuerpos directivos para integrar sus miembros
por propia decisión.
Además de ser antidemocrático, que si no fuera evidente estaría abo­
nado por los fundamentos dados más arriba, lo que lo pone fuera dél es­
píritu de la ley que proyectamos, el sistema nos parece excluyente e inade­
cuado. Lo primero porque pone el gobierno de las universidades en ma­
nos de un círculo igualmente cerrado aunque más numeroso; la democrati­
zación resulta así demasiado relativa, puesto que al sistema de designa­
ción de los académicos por el propio cuerpo de que habrán de formar
parte, se sustituye simplemente la elección de los profesores del mismo
modo. Lo segundo porque será incapaz de corregir la indisciplina del pro­
fesorado, uno de los grandes males de nuestras universidades, tan grave
como difícil de remediar, puesto que la labor del profesor, por su propia
naturaleza, no puede estar sujeta a reglas fijas y preceptivas. Y no es ra­
zonable pensar que la fiscalización de su actividad quede exclusivamente
librada al profesor mismo o al cuerpo de que forma parte, expuesto como
cualquier otro al desarrollo de la camadería. Para evitar la formación de
círculos y excluir toda preponderancia, cree la comisión que sólo puede
adoptarse un sistema y es el de evitar en los cuerpos directivos el predo­
minio de cualquiera de los “ estados” universitarios. Hemos convenido en
llamar “ estados” a los diferentes cuerpos de estudiantes, profesionales y
profesores, por cuanto la soberanía universitaria reside en el conjunto de
estos diversos núcleos cuyos derechos no son proporcionales al número de
sus componentes. El sufragio, medio por el cual intervienen periódica­
mente en el gobierno de la universidad, no es proporcional al número de
sufragantes, siendo la representación fija e invariable. Se establece por
tal medio, no la democracia del número, sino la legítima y proporcional re­
presentación de los intereses. La elección directa por todos los miembros
de la facultad dejaría, por otra parte, en minoría a los del cuerpo de pro­
fesores; y aunque ellos podrán ser los elementos menos capaces para Ja
fiscalización que en primer término debe ser, como se ha dicho, de sí mis­
mos, no deben ser excluidos, a juicio de la comisión, porque su propia po­
sición supone que poseen valiosas cualidades científicas y de experiencia.
Por dichas razones la comisión cree que es garantía necesaria para
el progreso de las universidades, la formación de los consejos directivos
por igual número de representantes de los diplomados, los estudiantes y
los profesores, que impedirá la formación de círculos preponderantes, al
par que obligará a una acción solidaria y concurrente de elementos que
hoy parecen antagónicos.
— 14 —
LA REFORMA UNIVERSITARIA
por
ALEJANDRO KORN
(argentino)

(1919)

UESTROS institutos universita­ una “ confabulación siniestra” . Los


N rios se hallan labrados por una
gravísima crisis y las fases suce­
motivos aparentes de cada conflicto
en particular pueden ser diversos y
sivas del proceso, de vez en cuando ofrecer caracteres locales, pero esta
con episodios más dramáticos, sor­ perturbación general por fuerza ha de
prenden al público y obligan al comen­ responder a una causa general. Se tra­
tario de la prensa- Al fijarse la aten­ ta, no de un hecho, sino de una serie
ción en cada uno de ios incidentes sin­ continuada de hechos en los cuales se
gulares, olvidados ya los anteriores y exterioriza un estado de ánimo: la
desconocida su trabazón íntima, el jui­ protesta contra resabios anacrónicos
cio simplista y superficial no atina a del pasado y eL deseo de enaltecer la
librarse de una impresión molesta. vida universitaria. Negarlo, reducir
Peor aún si afectos o intereses heridos la Reforma Universitaria a las pro­
pretenden amenguarlos o si la apre­ porciones mezquinas de una gresca es­
ciación sincera, pero unilateral, sola­ tudiantil, explicada por tal o cual mo­
mente advierte una faz de los hechos tivo personal u ocasional, es una falta
sin ahondar sus raíces. Tan a riesgo de de visión del conjunto, es no tener la
decir cosas sabidas que, entre univer­ sensación del momento histórico que
sitarios, son casi lugares comunes, vivimos. ¡ Toda la humanidad se halla
conviene darles una difusión más am­ conmovida y rio había de inquietarse
plia. la juventud argentina!
Si un movimiento se incuba durante Ocurre que la Universidad ha per­
varios años, estalla en Córdoba, luego dido entre nosotros la dirección de la
en la Capital y repercute en La Plata, vida intelectual, la cátedra se halla
si logra apasionar a la parte mejor rezagada con relación al medio am­
de nuestra juventud, si se mantiene biente. Dejemos a salvo, como es na­
con vigor y resiste todas las asechan­ tural, las excepciones, pero la reno­
zas, debemos suponerle causas propias vación de las ideas directrices, el
y no atribuirlo con ingenuo candor a arraigo de nuevas tendencias socia-
P u b lica d o en “ E l A rg e n tin o ” do L a P lata, durante la gran huelga estudiantil. En ese
tiem po, el d o cto r K o rn era D ecan o y p ro fe so r de la F acu ltad de F ilo so fía y L etras de B uenos
A ires, a la vez que p ro fe so r u n iversitario en L a P lata. M urió en 1936. L a U niversidad de L a
P la ta ha p ublicado, hasta 1940, tres tom os de sus Obras C om p leta s.

— 15 —
les, estéticas o filosóficas, la contro­ pedantesca, ni mucho menos por la
versia entre posiciones opuestas, toda coerción física. No cabe sino una au-
la brega espiritual, se verifica fuera torida_d moral, y haberla querido su­
de las aulas. El libro y la revista son plir con el machete del gendarme ha
los vehículos del pensamiento; la cáte­ sido un delito y el origen de las reac­
dra no enseña, el estudiante se vuel­ ciones violentas. La Universidad as­
ve autodidacta y la concurrencia a pira a ser en el desenvolvimiento de
clase una obligación penosa. nuestro pueblo una entidad directriz
Sin embargo, la ausencia del maes­ merced a su alta autoridad moral y
tro se hace sentir, su dirección, su no puede ejercer otra en su propio
influencia, no puede suplirse con la recinto-
información libresca. El estudio mis­ Suprimida la asistencia obligatoria,
mo de los autores y su elección re­ profesores incapaces de reunir cuatro
quieren un guía, un comentario, una oyentes en torno de sus cátedras, cla­
apreciación fundada; la letra muerta man por medidas compulsivas en lu­
sobre todo ha de animarse, la mate­ gar de tomar resignados el camino de
ria especial subordinarse a sus con­ sus casas. Y en nombre del socorrido
ceptos generales; toda la cultura de principio de autoridad, las oligarquías
un espíritu amplio y la autoridad su­ dirigentes, también ansiosas de per­
gestiva de una personalidad son nece­ petuarse, amparan la ineptitud, tole­
sarias para dar a la enseñanza su efi­ ran la indolencia, incurren en favori­
cacia. Los estudiantes bien lo saben; tismos y postergaciones, eso sí, aten­
con acierto implacable distinguen al tas siempre al formulismo legal, sa­
maestro del simple pasante que repite tisfechas de salvar las apariencias.
su texto o toda la lección, o con des­ Entre tanto, fuera del claustro se
gano divaga para matar a todo trance derrumban viejos conceptos, germi­
la hora de academia. nan nuevas ideas, bulle la vida en al­
Todas estas deficiencias se acen­ mas jóvenes y las mentalidades aca­
túan por cierto si la universidad, aje­ démicas nada barruntan.
na a los cambios que sobrevienen en Si luego los nuevos tiempos se anun­
el mundo de las ideas, abstraída en cian con algunos aldabonazos recios,
rutinas y doctrinas pretéritas, se di­ se sobresaltan e imaginan subvertido
vorcia de las fuerzas activas y en lu­ el orden cósmico porque les peligra su
gar de irradiar su influencia en la plácida quietud.
vida nacional se convierte en refugio Así, pues, como la asistencia libre
de la desidia y de la mediocridad. es condición indispensable para esti­
¿ Cómo el desconcepto de una situación mular al docente, la renovación a bre­
semejante no había de provocar en la ve plazo de los cuerpos académicos
juventud el desdén primero, la pro­ con la cláusula de la no-reelección es
testa después y, por último, la inevi­ la segunda exigencia de la reforma a
table rebeldía? fin de evitar la estabilización, algunas
Las reflexiones serias y las decla­ veces vitalicia, de los mismos persona­
maciones fingidas sobre la falta de jes en los mismos puestos directivos.
disciplina, a su vez no tardan en ma­ No concluye, sin embargo la refor­
nifestarse. La consagración al estu­ ma universitaria con estas y otras mo­
dio no puede prosperar en el desor­ dificaciones de los estatutos vigentes,
den, la disciplina es necesaria, pero ni se la identifique con la letra de al­
en el ambiente universitario no puede guna ordenanza reciente tan permea­
imponerse ni por una reglamentación ble al fin a las arterías habituales

— 16 —
como las antiguas. La reforma es un táneos de nuestra juventud, y el des­
proceso dinámico, su propósito es quicio de la enseñanza lo achacamos a
crear un nuevo espíritu universitario, las corruptelas acumuladas durante
devolver a la universidad consciente años. En la agitación momentánea tan
de su misión y de su dignidad, el pres­ sólo vemos el punto de partida de un
tigio perdido. Al efecto, es imprescin­ gran movimiento espiritual encamina­
dible la intervención de los estudian­ do a trasmutar la orientación ideoló­
tes en el gobierno de la universidad. gica de las nuevas generaciones. He­
Ellos y solamente ellos representan el mos anunciado el advenimiento de una
ímpatu propulsor, la acción eficiente, intensa cultura ética y estética, ge-
capaz de conmover la inercia y de nuinamente argentina, ennoblecida
evitar el estancamiento. Sin ellos por el anhelo de la justicia social y
nada se ha hecho ni nada se habría destinada a superar, sin desmedro pa­
hecho. La forma en que han de inter­ ra la ciencia, la época intelectualista
venir, es cuestión secundaria; lo im­ y utilitaria. Complace ver a la juven­
portante es que constituyan un po­ tud, aunque sea por distintos rumbos,
der del cual en adelante no se pueda buscar la luz de nuevos ideales.
prescindir. Por conquistar o afirmar Una cátedra libre rodeada por es­
este poder la juventud universitaria tudiantes libres, dueños y responsa­
en un esfuerzo solidario que abarca bles de sus actos, ha de contribuir me­
todo el país, lleva dos años de gallarda jor a formar el carácter nacional que
lucha, y de su éxit odepende el por­ la tutela verbosa de quienes jamás
venir de la cultura argentina. Los ad­ dieron un ejemplo de entereza.
versarios francos de la reforma, por
suerte a la fecha han sido arrollados; Pecóse dentro y fuera de los muros
nadie osa combatirla de frente. Ene­ de Troya. Así suele acontecer cuando
migos más taimados, son otros que el conflicto de las ideas abstractas se
acuden a los recursos más insidiosos concreta en el choque áspero de sus
para desvirtuarla y los peores los ami­ representantes. No pueden, empero,
gos simulados que la aceptan con re­ equipararse los extravíos de una mu­
servas mentales. chachada impulsiva con la incompren­
Si desde luego resisten a la Reforma sión y los desplantes de hombres ma­
universitaria en primer lugar los in­ duros. Ciertos alardes serían inexpli­
tereses creados, no todos cuantos se. cables, si no conociéramos la psicolo­
le oponen son espíritus retrógrados gía risueña de la indignación— con los
o aviesos; en parte son hombres dig­ otros. He ahí gentes que impasibles
nos de respeto, que sin abrigar inten­ han contemplado largo tiempo artima­
ciones mezquinas, se alarman ante ñas y flaquezas humanas y ahora, ante
tendencias a su juicio anárquicas y unos gritos destemplados, ante unos
disolventes. Sin desconocer la existen­ trastos rotos, se emocionan con sensi­
cia de prácticas viciosas, esperan po­ bilidad femenina y no pueden conte­
derlas remediar por otros medios y ca­ ner el torrente de su indignación. Y
lifican los empleados como subversi­ hasta la revisten, si el caso llega, con
vos. Temen, pues la ingerencia directa las formas de ese mísero derecho que
de los estudiantes. se emplea, no en servir la justicia sino
Los que simpatizamos con la Refor­ al cliente.
ma, en cambio, nos resistimos a mag­ Hace poco más de un año, al asumir
nificar ciertos incidentes, conserva­ una función académica, dijimos que
mos la fe en los sentimientos espon­ algún estrépito había de ocasionar el

— 17 ~
2
crugir délos viejos moldes. U) No de- dos y una venerable poltrona perni-
bióse tomar la metáfora en su sentido quebrada nos tienen sin cuidado- Es-
literal, pero algunos vidrios estrella- tán en juego prendas más valiosas.

II

LA REFORMA UNIVERSITARIA Y LA AUTENTICIDAD ARGENTINA


(1920)

OBRE el problema de la enseñan­ der, ni justificar, ni sancionar una


S za superior abunda una literatu­
ra esparcida en libros, revistas y
subversión destinada, a juicio de ellos,
a conculcar todos los respetos mora­
periódicos y no me propongo agregar­ les y tradicionales, Aun cada genera­
le una página más. No voy a recomen­ ción caduca y agotada vuelve a ex­
dar ni el modelo de las universidades perimentar las mismas congojas.
germánicas, ni el ejemplo de las nor­ Casca il mondo, decía aquel fraile,
teamericanas, no pienso inspirarme porque se demolían algunas piedras
en la organización de los institutos en la Porta Pía. Gracioso es hallar
franceses o italianos. Porque a esto se la misma zozobra en quienes alguna
reduce entre nosotros el debate de los vez, antaño, también tuvieron su cuar­
asuntos universitarios: a ponderar to de hora revolucionario.
como eximio, como único, algún tra­ f ~“La Reforma Universitaria no es
sunto extraño. No podemos renunciar una obra artificial. No ha nacido en la
a la propensión simiesca de la imita­ mente pedantesca de un pedagogo,
ción tan desarrollada en el espíritu no es el programa fugaz de un mi­
argentino. nistro, ni, como propalan los despe­
Promulgadas las reformas última­ chados y los desalojados, la trama in­
mente conseguidas, más de una vez sidiosa de espíritus aviesos. Es la obra
he escuchado la angustiada pregunta: colectiva de nuestra juventud, movi­
¿En qué país ha visto usted semejan­ da por impulsos tan vehementes y es­
te cosa? Y avergonzado ante el re­ pontáneos como no habían vuelto a
proche, he debido atribuirlas a un germinar desde los días de la asocia­
remoto atavismo, pues valido de la ción de mayo, cuando el verbo román­
erudición ajena he llegado a saber que tico de Echeverría despertó las con
algo análogo se usaba en la vieja uni­ ciencias a nueva vida.
versidad de Salamanca. Todo, antes Fué en Córdoba, en el centro urba­
de confesar nuestro coraje de hacer no más argentino, más saturado de
algo propio. tradición ancestral, donde estalló el
Ante el espectáculo de la Reforma movimiento, latente de tiempo atrás.
impuesta con violencia revolucionaria, Por eso no se extravió. Con concien­
los hombres de mi tiempo se hallan cia plena de los males, con intuición
en la situación trágica de aquellos clara de su remedio, creó las nuevas
padres españoles que en la época de formas de la vida universitaria, des­
la emancipación veían afligidos a sus preocupado de fórmulas y de ficcio­
hijos criollos enrolarse en las filas de nes. E hizo obra nuestra, obra nacio­
la rebelión. No podían ni compren­ nal, pese a algunos alardes de inge-
( 1 ) E l a u to r se re fie r e a su d iscu rso al a su m ir — p rim er D e c a n o r e fo r m is ta — , el d e c a ­
n a to de la F a cu lta d de F ilo s o fía y L e tr a s de la U n iv e rsid a d d e B u en os A ir e s (2 6 de o ctu b re
de- 1 9 1 8 ). T e x to en la i í e r i s í o de d ich a U n iv e rsid a d o en la re v is ta VerJm m del C en tro de
E stu d ian tes de a q u ella F a cu lta d , n ú m ero de n o v ie m b r e -d icie m b r e 1918.

— 18 —
nuo exoticismo; al fin el carmín oca­ arraigan en nuestra tierra o experi­
sional no ha de desteñir el color na­ mentan una degeneración criolla que
tivo. las convierte en caricatura de sus
La iniciativa arribeña, tan oportu­ originales. La juventud argentina —
na, tan eficaz, de inmediato repercu­ honor a ella — supo hallar la vía pro­
tió en el litoral y este es momento en pia, la solución argentina y nacional.
que tras recia lucha, la reforma aca­ A no ser por su arrojo, todavía está­
ba de enseñorearse del último baluar­ bamos deliberando.
te, de la Universidad de La Plata. La exigencia de plantear nuestros
No ha triunfado por acaso. Si ha problemas como propios y resolverlos
podido convencer la obstinada resis­ dentro de las características de nues­
tencia, si se ha sobrepuesto a la in­ tra evolución histórica no importa
comprensión de unos y a la malevo­ incurrir en una necia patriotería.
lencia de otros, ha hallado bríos y te­ Nada tengo de común con quienes al
nacidad para mantener la larga con­ decir patria la identifican con men­
tienda, es por ser la expresión de una guadas concupiscencias y la celebran
necesidad histórica. en vulgares frases. Parte integrante
Había sobrevenido en las universi­ de la humanidad también somos nos­
dades una verdadera crisis de cultu­ otros y sus angustias, sus luchas y
ra. Por una parte la persistencia de sus esperanzas también las vivimos
Jo pretérito, el imperio de difundidas nosotros. Nuestro hogar se yergue
corruptelas, predominio de las me­ sobre los bordes del Atlántico, dis­
diocridades, la rutina y la modorra de puesto a acoger con ánimo amplio
los hábitos docentes, por otro la orien­ todas las repercusiones del proceso
tación pacatamente utilitaria y pro­ mundial. Cómo desconocer precisa­
fesional de la enseñanza, la ausencia mente en la emoción intensa que la­
de todo interés superior, el olvido de bra el espíritu de la juventud la ex­
la misión educadora y por último el pansión de corrientes universales.
autoritarismo torpe y la falta de auto­ Así también en la Reforma Univer­
ridad moral, dieron lugar a esa reac­ sitaria se expresa un anhelo de reno­
ción que nace de las entrañas mis­ vación, un deseo de quebrantar las
mas de la nueva generación. viejas formas de la convivencia so­
Y he ahí el asombro de todos los cial, de transmitir los valores con­
teorizantes, indignados porque la rea­ vencionales. Su importancia no reside
lidad se atreve a prescindir de sus en el articulado casuista de estatu­
consejos, porque las fuerzas vivas tos más o menos acertados, sino en
obedecen a su propia ley, sin curarse el contenido ideal que logre animar­
de efusiones verbales siempre reñi­ los.
das con los actos. El mal estaba a la En primer lugar se ha incorpora­
vista, no lo desconocían ni los mis­ do la acción de la juventud como un
mos autores, pero las mentes acadé­ elemento orgánico al gobierno de las
micas abstraídas en las reminiscen­ instituciones universitarias, esto es
cias del pasado, indiferentes al movi­ una energía propulsora. Por cierto
miento actual de las ideas, sin noti­ que con ello se ha perturbado la paz
cias de la llegada de un nuevo siglo, de los claustros; la existencia ha de­
ni sospechaban siquiera la inquietud jado de ser apacible; la sensación del
de las almas jóvenes. Cuando más se riesgo en el ambiente hostil, obliga
les ocurría el trasplante de institucio­ a un constante esfuerzo para mante­
nes exóticas, concebidas por y para ner el fhrestigio de la cátedra. Yo he
otras gentes. Larga es la serie de alcanzado todavía en los escaños de
esas creaciones postizas, que, o no la facultad de medicina profesores

— 19 —
consagrados a la modesta tarea de to­ sonalidad humana al nivel de una co­
mar la lección señalada en el texto sa susceptible de ser catalogada, me­
y era grave falta invertir acaso el dida y clasificada. La libertad uni­
orden de las páginas. ¡Tiempos feli­ versitaria supone en el estudiante, co­
ces, ya no volverán! Sin duda en el mo correlativo ineludible, el senti­
desenvolvimiento de la acción juvenil miento de la dignidad y de la res­
habrá habido alguna incongruencia, ponsabilidad, los fueros de una per­
algún exceso en palabras y en hechos. sonalidad consciente, regida por su
Concedamos aun que haya habido al­ propia disciplina ética.
guna injusticia. Pero, ¿por qué se en­ Sobre esta presunción reposa el
saña el juicio de ciertos círculos y de porvenir de la Reforma. Todavía no
cierta prensa con cada desplante de ha llegado la hora de juzgarla y exi­
la muchachada y guarda piadoso si­
girle frutos. Mucho ha hecho con des­
lencio para cuantos prevaricaron en
la alta función del magisterio? brozar el camino. La reforma será fe­
Luego la Reforma es libertad. Es la cunda si halla una generación que la
emancipación de trabas y tutelajes sepa merecer. Abriguemos la espe­
que constreñían el estudio y sofoca­ ranza que quienes conquistaron la li­
ban toda espontaneidad. Inspirados bertad universitaria, la afirmarán, no
por cencepciones mecanicistas, los mé­ como licencia demoledora, sino como
todos pedagógicos deprimían la per­ acción creadora.

III

CONTENIDO IDEAL DE LA REFORMA


(19,21)

L espíritu gentil, que suele rozar burguesa de reposar satisfecho en el


E con irónica insinuación los lindes
de la paradoja, no ha de experi­
seguro de una posición acabada, sin
dudas y sin problemas. No me distin­
mentar mayor sorpresa si un hombre go de mis representados porque, como
cubierto de canas se levanta para ellos, aún dudo, ignoro y hasta, algu­
ofrecer el homenaje de la juventud nas veces, estudio.
universitaria. Por delegación expre­ Hablo, pues, en nombre de aquel
sa traigo los votos de la Federación núcleo de la juventud que en 1918, en
Universitaria Argentina, de la Fede­ la ciudad de Córdoba del Tucumán, se
ración de Córdoba y de la Federación alzó en un impulso iconoclasta, que­
de La Plata. brando trabas seculares, y hablo en
Mis jóvenes amigos han creído que nombre de la juventud que extendió
a pesar de alguna divergencia crono­ el movimiento revolucionario a todas
lógica, podían acordarme esta distin­ las universidades, hasta determinar
ción, pues no ignoran que a la par de la honda crisis, que aun perdura, de
ellos no me considero sino un estu­ nuestra enseñanza superior.
diante. Y, sea dicho sin mengua de la Almas ingenuas, habituadas a con­
obligada gravedad académica, un mal templar solamente el aspecto chico
estudiante, porque todavía no he lo­ de las cosas, atribuyeron semejante
grado cumplir lo honesta aspiración estallido a causas ocasionales o arti-

D iscu rso de re ce p ció n a E u g e n io D ’Ors, en B u en os A ires, en rep re se n te ció n de la F e d e ­


ración U n iv ersita ria A r g e n tin a y de las F e d e r a c io n e s U n iv e r sita r ia s de C órd ob a y L a P la ta .

20 —
ficiales. No alcanzan a comprender tros con el estremecimiento histórico
que conmoción tan general, tan inten­ que anuncia una nueva época.
sa y tan violenta, no se explica por Tres años llevamos de agria lucha;
razones mezquinas; no logran abs­ el período inicial de la acción demo­
traer del cúmulo de hechos e inciden­ ledora termina y la tarea de la re­
tes aislados la idea inmanente que los construcción reclama nuestro esfuer­
dignifica. zo. A ello os llama la juventud de
Qué extraño, si los mismos promo­ Córdoba.
tores no sospechaban la trascenden­ No pudo inspirarla mayor acierto.
cia de su acción. De un cambio hon­ Una mentalidad humana, libre de to­
do en el estado de espíritu de las nue­ da restricción dogmática, que en lí­
vas generaciones, surgió este arran­ rica emoción no concibe el saber sin
que espontáneo, casi instintivo, y al armonía, ni la obra sin bondad, bien
repudio vigoroso de un pasado into­ señalará el camino por donde se ha
lerable, unió la expresión de vagas de satisfacer aquella que alguna vez
inquietudes y de una sensibilidad re­ habéis llamado “ sed de totalidad” .
novada. Pero luego no más, la con­ Os tocará cruzar, señor, la amplia
ciencia del contenido ideal de la Re­ llanura que fué Pampa y en la hon­
forma debió imponerse. Era necesa­ donada. al pie de la sierra, veréis acu­
rio incorporar a la evolución econó­ rrucada en torno de los templos an­
mica del país valores más altos y crear cestrales, la ciudad colonial que fun­
dó don Gerónimo Luis de Cabrera. Co­
intereses éticos y estéticos que ate­
mo en un viejo tronco una colmena,
núen el predominio exclusivo de los descubriréis afanada y hacendosa la
intereses materiales. Era necesario ciudad nueva, que convierte en luz y
superar las bases ideológicas pura­ energía la corriente de su río y el
mente utilitarias por un concepto que caudal de sus aguas en savia fecun­
no degrade la personalidad a la con­ dante del yermo. Y a la vera de am­
dición de autómata, y que conduzca bas, hallaréis en la ciudad universi­
a formas de la convivencia nacional taria, alerta y rebelde, la valiente
más saturadas de justicia. Era nece­ muchachada que os llama, os espera
sario perturbar la paz de los claus­ y ansiosa os escuchará.

21
DOCENCIA EMANCIPADORA
por
SAUL ALEJANDRO TABORDA
(argentino)
(1 920)

T ODO lo grande y trascendental


que trae al mundo el proceso de
renovación que ya se adueña de
Para los hombres que han manejado
hasta aquí la educación de la juven­
tud; para los mentores a quienes la
los seres, de las ideas y de las cosas, obra de una ilusión nunca examinada
está contenido dinámicamente en la atribuyó siempre la posesión del lo­
irreductible posición asumida, desde garitmo de toda ciencia; para los gra­
un tiempo a esta parte, por los uni­ ves maestros que conocen al dedillo los
versitarios de nuestro país frente a archivos de las edades idas, suerte de
las viejas prácticas pedagógicas y a cicerones que viven en los meandros
los hombres que las sirven y las ex­ de la leyenda y la tradición; para to­
plotan. Los estudiantes de Córdoba, dos los fieles y asalariados guardianes
primero, después los de Buenos Aires del orden establecido, nada, absoluta­
y Santa Fe, y ahora los de La Plata, mente nada expresan ni significan la
se han erguido con un gesto dema­ unánime actitud de los universitarios.
siado vivo y espontáneo para que pue­ Les basta con atribuirla a la única
da atribuirse a inquietudes inmotiva­ ley en que son doctores: la ley del me­
das o a impulsos fugitivos; han he­ nor esfuerzo, a la que aún añaden la
rido con mano demasiado segura los rara virtud de conspirar contra la dis­
intereses creados de camarillas y ne­ ciplina jerárquica y el principio de au­
potismos adheridos a las funciones toridad. Ajenos a la noción, ya incor­
burocráticas por privilegios heredita­ porada al dominio del commom sense,
rios, para que el criterio más severo según la cual de nada sirven la violen­
y más exigente pueda dudar de que cia y la negacipn suicida para resolver
el arma con que hieren no está tem­ los problemas que se presentan a una
plada en la fragua en que pondera sus sociedad en determinados momentos
instrumentos el ideal de justicia; han críticos de su historia, fían la solución
hablado con demasiada claridad y elo­ de todo afán a los preceptos de un có­
cuencia para que no se sienta y se adi­ digo punitivo que ellos tienen comen­
vine que, envuelta en la palabra como tado y anotado con la prolija pacien­
la aurora en el celaje, llega, palpitan­ cia y con el acendrado y místico amor
do, vehemente, avasallador, pleno de con que el asceta soba el látigo que
pujanza y de energía, el lampo de un ha de acallar las urgencias de su car­
pensamiento creador y novedoso. ne, o bien se aferran al sensualismo de

22
los bienes conseguidos engañando todo dos y remendados, y allana la senda a
temor con la táctica del avestruz aco­ la nueva conciencia histórica que ad­
rralado. Que acaso el avestruz antepa­ viene preñada con el destino del hom­
sado que primero hundió su cabeza en bre.
el lodazal para negar la proximidad
del adversario fué el rector de alguna II
universidad zoológica improbable y Hasta ahora los regímenes sociales,
remota. . . tanto aquellos que invocan como razón
Incapaces de comprender el sentido de ser la delegación divina, como los
profundamente vital y afirmativo del que invocan la voluntad del pueblo,
inalterable consenso público que vin­ sólo han visto en la política docente
cula la juventud y sus manifestacio­ un instrumento adecuado para asegu­
nes espirituales a la idea hoble y ge­ rar la persistencia indefinida del or­
nerosa, incontaminada por intereses den establecido. La educación como
subalternos, no sabrán nunca qué so­ medio de liberación del individuo, la
plo procedente de incognoscible lati­ educación como medio consecutorio de
tud es el que apaga la lámpara de la una plena, amplia y definitiva reali­
vigilia sobre el libro abierto en la dad del hombre, fué siempre extraña
mesa de trabajo; no sabrán nunca qué a sus actividades, en razón de su ma­
mano invisible es la que cierra la nifiesta incompatibilidad con sus de­
puerta de los laboratorios y de las bi­ signios de predominio. Mientras la ti­
bliotecas; no sabrán nunca qué man­ ranía— la tiranía de toda laya, laica y
dato misterioso es el que apaga los ru­ religiosa, oligárquica y plebocrática—
mores cotidianos en los claustros y pudo mantener a las masas sumergi­
en las aulas; no sabrán nunca qué im- das en la ignorancia llena de prejui­
' pulso supremo e inexorable es el que cios y de groseras supersticiones, los
enardece el instinto de rebelión en las institutos docentes no fueron otra co­
multitudes universitarias y las empu­ sa que seminarios conciliares encar­
ja a la protesta de la plaza con una gados de conformar con el zapato chi­
decisión y una voluntad no domeña­ no del dogma teológico, con la cristali­
das por los jerarcas de la docencia ni zación jurídica extraída de las pan­
por los desmanes de la gendarmería dectas y del digesto romano, y con la
que les opone el proconsulate medio­ cínica lección política enseñada por
cre y soberbioso. Hicieron de la muti­ Maquiavelo, los espíritus destinados
lación de la vida una profesión habi­ a perpetuar en beneficio de los amos
tual, y la vida que reivindica sus fue­ la tiranía como sistema y la ignoran­
ros se venga de ellos hiriéndolos con cia como resorte gubernativo.
la irremediable ceguera que les con­ El renacimiento filosófico del siglo
dena a asistir al glorioso espectáculo XVIII, al consagrar la soberanía del
que pone un canto de amor y de espe­ pueblo como causa, fuente y origen de
ranza a flor de labio, una palpitación toda función política, creó, como con­
de fe en el corazón, una aurora en la secuencia inmediata, la necesidad de
frente y un día en el cerebro, con el educar al soberano para ponerle en
estúpido criterio de bachilleres, de cu­ condiciones de ejercitar a conciencia
ras y de barberos escapados de las pá­ sus facultades y prerrogativas reco­
ginas del Quijote. Prudente sabiduría nocidas por la doctrina. La revolución,
que deja a un lado el pasado inútil con que puso en las manos del ciudadano
sus pequeños expedienteos, con sus se­ el voto como título de autonomía, de­
niles afanes de planes docentes toca­ bió aclarar en la inteligencia del elec-

— 23 —
tor el contenido de su derecho. Sólo struggle desesperado e inmisericor-
tenía un camino para conducir al co­ de. No ha podido escoger una manera
m ido al ciudadano y ese camino era ra más eficaz de ahondar y acentuar
el de la escuela. su merecido desprestigio que limfi-
La democracia parlamentaria ha tándose a “ reconocer” en la letra el
poseído, empero, la virtud' de la som­ derecho a educarse a una niñez que
bra del manzanillo para la fecunda in­ apenas puede agotarse y marchitarse
ferencia. El largo siglo de vida que prematuramente en las fábricas y en
tiene cumplida es prueba elocuente e los talleres en procura de un men­
intergiversable que carece de capa­ drugo.
cidad para hacer efectiva la cultura No atenúa ni suaviza en modo al­
prometida por la concepción filosó­ guno la notoria ineficacia con que ha
fica que la informa. Celosa de los pri­ desnaturalizado la doctrina de que
vilegios económicos, cuya inteligente es hijo bastardo el régimen imperan­
expropiación le hubiera proporciona­ te, el relativo número de educandos
do la libertad económica que condi­ que concurren a sus escuelas. Bien
ciona y afirma la libertad política, conocido es el cuidado con que la
se ha convertido en una hetaira al ser­ ciencia oficial, al estixfiular las jó ­
vicio de todos los partidos, de todas venes inteligencias, atisba el nacer de
las fracciones y de todas las clases, y las múltiples manifestaciones que las
ha defendido con ellos su patriótico llenan y aprovecha la oportunidad
concepto de la soberanía del pueblo propicia para adocenarlas en un sen­
como el empeño de los unos de medrar tido favorable al orden de cosas es­
a costa de ios otros. El sufragio uni­ tablecido, a la estructura social que
versal, adoptado de esta manera en la costea y que la paga. El sufragio
que domestica en los hemiciclos legis­
eficaz instrumento de predominio,
tan presto como se ha enseñoreado de lativos todo arresto de rebeldía de la
conciencia pública, ciega también con
la función gubernativa ha exhumado
mano despiadada la flor de pensa­
y remozado para su uso las viejas con­
miento que llega a brotar en el am­
cepciones pedagógicas y, afanado en
biente impropicio de una escuela.
asegurarse su posición por medio de
una enseñanza unilateral y calculada, III
ha dado en crear escuelas de clase,
para ricos y para pobres, para niños! Mientras todo esto ocurre en lo que
y para niñas, clásicas y técnicas, para se llama enseñanza elemental, en los
institutos superiores las pretéritas
gobernantes y para gobernados, para
tácticas docentes siguen formando
doctores y para obreros. Dominada
una clase de más en más definida y
por la ilusión que nace del hecho mis­ caracterizada por su cometido de de­
mo del mando en aquellos que lo ejer­ fender el régimen de injusticia, de
citan, hasta el punto de crearles la ex­ abuso, de privilegio, de acaparamien­
traña certidumbre y convicción de ha­
to y de monopolio erigido a la sombra
ber nacido signados para ello, la de­ del mito de la soberanía del pueblo.
mocracia liberal entiende haber rea­ Se puede admitir como un homenaje
lizado un cometido fundamental cuan­ al esfuerzo sincero de quienes viven
do sólo ha permitido que se afirme y entregados a la tarea de rectificar los
subsista un estado de concurrencia en planes de enseñanza y los programas
el que para adquirir un conocimien­ de estudios universitarios, que éstos
to rudimentario es necesario someter­ desechan ya y corrigen con relativa
se a las rigurosas condiciones de un eficacia la mezcla de nociones eontra-

— 24 —
dictorias y antinómicas, el amasijo de actividad social con el extraviado cri­
nociones abstractas y concretas, hu­ terio con que los Haeckel, los Le Dan-
manas y divinas, todo, en fin, lo que tec y los Bobineu se han empeñado en
ha significado siempre una’ delibera- reforzar el edificio en ruinas del ab­
da confusión en el progreso educativo; solutismo estadual.
pero lo que nadie osará negar y des­ De aquí que en todas las circuns-
conocer sin negar y desconocer a de­ táncias en que las ideas con las que
signio la verdad inmediata que perci­ el espíritu humano reconstruye, mo­
ben los sentidos en todos los hechos difica y restaura la técnica de la ci­
de la realidad, es la aparición de esta vilidad soplan desde el recóndito hon­
c l a s e universitaria que en Estados tanar de la vida sobre las formas so­
Unidos llaman ya la “ clase inteligen­ ciales inadecuadas, encuentran en las
te” y que nosotros conocemos con el universidades el muro de contención
ncmbre más elocuente y sugestivo aún que las detiene y el parapeto en que
de “ clase gobernante” . se asila la rutina. De aquí que las
No se averiguará cuál es el recurso universidades hayan sido y continúen
que conduce a este resultado, por lo siendo el lastre más gravoso, el peso
demás previsto como objetivo funda­ muerto más injusto que los pueblos
mental por la política que ha dividi­ arrastran a remolque en la corriente
do, graduado y clasificado la enseñan­ de su historia. De aquí que las facul­
za conforme a los intereses de los que tades de derecho, a las que correspon­
mandan, sin referirlo, a lo menos en de aludir en primer término desde que
gran parte, a la influencia del civilis­ son las que fijan el contenido social
mo y del romanismo exhumado y re­ de los altos institutos, mientras sigan
habilitado por la burguesía que apro­ la orientación que ahora siguen, no
vechó en su beneficio la revolución de podrán nunca llenar otra función que
1789. Normas propicias a todo privi­ la de proveedoras al por mayor de pa­
legie, como que fueron concebidas pa­ rásitos para los renglones del presu­
ra consolidar situaciones de usurpa­ puesto ; de caudillos para los turbios
ción y de violencia, las leyes de Gayo, manejos de los partidos de la dere­
de Ulpiano y de Modestino, consagra­ cha, del centro y de la izquierda;
das como “ la razón escrita” por toda de hueros verbalistas para los con­
una tradición jurídica, enquistadas en gresos legislativos; de medianías
el alma de las universidades del pre­ doctoradas para la cátedra, para la
sente, continúan suministrando al es­ magistratura y para el foro •
píritu de la juventud los elementos nu­
tricios de sus ideas, de su conducta y IV
de su acción.
La nueva voluntad humana, la nue­
Alguna vez la virtualidad construc­ va voluntad creadora, cuyo aliento de
tiva de las investigaciones científicas historia y de eternidad agita en esta
se ha erguido contra este insano afán hora a las multitudes universitarias,
de gobernar con principios cuyo único
lejos de traicionar con pasividad equí­
sitio es el museo, las múltiples activi­ voca su filiación filosófica Tevolur
dades de nuestra vida. Ma, apenas se cionaria y activa, define su actitud
ha insinuado este propósito superior, de franca beligerancia frente a la an­
cuando sociólogos y juristas, recogien­ tigua política educacional. En el mo­
do desde la cátedra universitaria la mento en que Estados Unidos hace
información de los laboratorios, con obligatoria la enseñanza del patrio­
ánimo prevenido, la han profanado y tismo, esperanzado todavía en ahu­
la han bastardeado aplicándola a la yentar con exorcismos pueriles el ro­

— 25 —
jo fantasma que se avecina; en el mo­ ,seos determina en el individuo el
mento en que la España oficial impo­ pulso vital ascendete a descendente,
ne a sus escolares la lectura del Qui­ positivo o negativo, propicio a la
jote acaso para desviar su atención energía y al amor, o a la decrepitud
de las preocupaciones del presente; y al rencor, y ha lanzado ya a la mio­
en el momento en que Francia se pe pedagogía que los mutila la pro­
prosterna en los umbrales de Cano­ testa de las palabras de Ortega y
sa, Magdalena contrita que implora Gasset: “ en lugar de apresurarse a
y que se macera las entrañas en que convertimos en instrumentos efica­
procreara el genio de Rousseau, la ces para tales o cuales formas tran­
nueva conciencia histórica afirma sitorias 4e la civilización, debe fo ­
con Pestalozzi “ que en el dominio de mentar con desinterés y sin perjui­
la educación la diferencia de clase cios el tono vital primigenio de nues­
carece de todo derecho lógico y mo­ tra personalidad” . No se detiene en
ral” . esto; después de haber colocado en
La docencia de Estado que defor­ su verdadero lugar la proyección que
ma las mentes con un ideal patrio­ en verdad corresponde a las demás
tero y sin contenido, pertenece a un disciplinas particulares en el proceso
pasado que no volverá. En el abismo social, proclama con Natorp que la
en que se hunde de día en día agita­ educación del trabajo es el punto de
rá en vano sus viejos valores, sus partida para la educación de todos
pretéritas concepciones que ya- no en común; vive en la realidad, la im­
son más que jeroglíficos insolubles; pregna y la llena de íntima esencia
sus hechos históricos, sus mezquinos ética en “ la escuela unificada del tra­
ideales, sus héroes y sus prototipos bajo” de Lunatcharski; y triunfa con
han dejado de alucinar y de ser el gesto de rebelión que ha rescatado
modelos concluidos para las genera­ para la sana alegría de los niños ru­
ciones de hoy. Que los muertos entie- sos los jardines de Tsako-Selo.
rren sus muertos, y que los entie- En el momento en que Inglaterra,
rren bien para que no resuciten. agrietada y removida por las pro­
Ahora se quiere vivir, vivir en pleno fundas trasmutaciones de esta hora,
presente, construyendo, Me cara al pone a contribución las cátedras de
futuro, sin componendas ni compro­ sus universidades para recomponer
misos con otras edades. su imperialismo tambaleante y mal­
La noción psicológica según la trecho, la nueva conciencia histórica
cual la adquisición de todo conoci­ invade los institutos superiores y re­
miento se opera de afuera adentro, suelve reemplazar el derecho del ban­
de la periferia al centro, que ha dido romano por el derecho del hom­
constituido toda la habilidad empíri­ bre; el derecho de Plutus por el de­
ca de la enseñanza oficial, no servi­ recho del productor; el código civil
rá en adelante para cercenar cere­ de las minorías privilegiadas por el
bros ni para moldearlos de acuerdo código de los cives, de los hombres
al designio del orden establecido. La todos que trabajan, que crean, que
ciencia ha acudido en defensa del elaboran con la levadura del esfuerzo
hombre. La novísima información de cada día el pan de una civiliza­
científica relativa a las secreciones ción más grande y más perfecta.
internas, adentrándose al fondo ín­ V
timo del alma infantil, ha descubier­ Se comprende bien que para el su­
to estratos profundos de vida psí­ premo designio de la nueva docencia
quica cuya riqueza o pobreza de de- que ya se anuncia revista escasa im­

— 26 —
portancia el mero prurito de refor­ por ella misma heridas de incompren­
mas y remiendos a los planes educa­ sión, ofician al dios Ganancia, el úni­
tivos. Detenerse a considerar tan só­ co dios que adora la civilidad de oc­
lo la participación de los estudiantes cidente, según el claro decir de Ra­
en el mecanismo docente, el electora- bindranath Tagore.
lismo del aula que adiestra por anti­ El justo desdén con que el pueblo
cipado para la feria del comité, y ha mirado siempre a los intelectua­
la capitis diminutio del absolutismo les, ha provenido, como lo observara
jerárquico, es ciertamente rebajar ya Eugenio D’Ors, de la irreductible
los términos del problema. No es en impotencia que éstos demuestran en
esta parte circunstancial donde se ha­ todo momento para abarcar con vi­
lla el nudo de la cuestión. Si fuera sión serena y simpática la totalidad
posible reducir a expresión sintética de la vida. Esta impotencia que les
el enorme contenido del nuevo ideal, reduce a la trágica condición de va­
podría decirse que todo obedece al sallos, de asalariados, de sometidos,
propósito de la vida de redimir de es obra exclusiva de la docencia al
la servidumbre a la inteligencia. uso. La unilateralidad mental que les
Porque el mal, el temible mal, que impide dilatar el espíritu por el pa­
la vieja política educativa ha llevado norama infinito y vario de las ideas
a la escuela, al colegio y a la univer­ y de las cosas, les ha sido impuesto,
sidad, es precisamente el de haber incrustado en la escuela y en la uni­
atentado siempre contra la integri­ versidad.
dad y la dignidad del espíritu. Ella Por eso la obra en que está empe­
ha envenenado las fuentes de la sa­ ñada la nueva conciencia histórica
biduría; ella ha operado con arte de — de la que los universitarios son
cirugía de Troppman consumado, la instrumentos activos — es obra de
circuncisión mental propicia al dog­ liberación, de liberación de los falsos
ma de la obediencia; ella ha someti­ apostolados políticos y sociales, de
do a deliberado vasallaje a hombres los trasnochados nacionalismos, de
nacidos para ser libres; ella ha le­ las deliberadas preocupaciones, de la
vantado por la mano de sus domésti­ enervante moral idealista sobrepasa­
cos — teólogos, profesores, maestros da; es empresa de amplia, de total,
y bachilleres — el altar en el que mul­ de definitiva emancipación del Espí­
titudes cegadas por ella misma y ritu.

— 27 —
RENACIMIENTO DEL ESPIRITU ARGENTINO
por
HECTOR RIPA ALBERDI
(argentino)

(1920)

UIERE la ruda y candorosa par­ jada en los moldes calientes de nuevas


Q la del romancero que “ Rey que
non face justicia-N on debiera
ideas, templada en la llama viril de
los más altos ideales, impelida por la”
de reinare” . Y nosotros que tenemos fuerza heroica de la propia convicción,
florecida en el alma una melodía de se volcó sobre nuestra tierra como un
vidalita y de cancionero no vacilamos viento pujante para agitar las selvas
en traer a los labios aquella rimada del pensamiento y barrer los campos
sabiduría de trovadores; y más que estériles de la enseñanza. Y así luchó
traerla en la palabra, la hundiremos sin tregua, sonriendo en el dolor y
en la ondulación de nuestra sangre cantando en la gloria, odiando alguna
para hacerla revivir en la acción: Por­ vez y perdonando muchas, como es ley
que si es bello el sol cuando hace can­ en las humanas aventuras donde el
tar las alondras, es más bello cuando odio suele ser fuerza de lucha y el per­
revienta los granos y hace brotar las dón alta prestancia de héroes precla­
sementeras. He aquí que nuestros re­ ros. Porque esa juventud tumultuosa
yes universitarios, como es usanza de como torrente despeñado, esta juven­
todos los reyes de todos los tiempos, tud combativa y altanera, tiene en su
tampoco hacen justicia, y nosotros, pecho viril un corazón que sabe per­
que a veces solemos tener gestos de donar porque sabe amar. Y si supo
paladines, les dijimos acaso con un atacar reciamente en la lucha, tam­
poco de ingenuidad y otro poco de in­ bién en la hora del trabajo sabrá de
solencia: “ que non debiera de reina­ recogimiento y de templanza, porque
re” . bajo su coraza de combatiente corre
Y eso fué nuestro gran delito, el de­ sangre generosa: así como entre las
lito de rebeldía que libertara nuestra rudas rocas de la montaña, nunca fal­
personalidad para exigir a los hom­ ta el manantial oculto que brinda su
bres que escucharan a los hombres. agua clara a los peregrinos.
Pero para que entrara la luz propicia Pero ante este desborde de fuerza
en esos espíritus era menester hacer' creadora muchas veces nos interro­
girar las enmohecidas puertas del mi­ gan con asom bro: ¿ A dónde váis ?
soneísmo : muchos años dormían sobre ¿Qué quimera anidó en vuestra men­
los goznes y las puertas no giraron. te? ¿Qué secreta voz murmuró en
Entonces la juventud argentina, for­ vuestros oídos palabras de encanta-

— 28
miento? ¿Qué numen pérfido enloque­ ventud argentina para emprender—
ció vuestras almas y descarrió vues­ glosando palabras de un valiente es­
tros pasos? critor español— la santa cruzada de
Y yo les d igo: ¿ Es que hay voces ir a rescatar el sepulcro del Caba­
que pregunten todavía adonde va la llero de la Locura del poder de los
juventud, en qué sueña, qué numen hidalgos de la Razón.
la inspira? ¿Acaso tomó alguna vez
un rumbo que no fuera el del porve­ * * *
nir? ¿Acaso soñó alguna vez en algo
que no fueran altos ideales? ¿Acaso la Venían gobernando nuestro país
inspiró alguna vez otro numen que no tanto en política como en enseñanza,
fuera el de la libertad y la justicia? hombres del pasado siglo, modelados
¡ Oh. sombras de Mariano Moreno y por la mano áspera de la fislosofía
Bernardo Monteagudo! Fuera menes­ positiva. Viejas ideas y viejas teo­
ter que vuestras voces salieran de la rías eran el pan desabrido que se
brindaba a las nuevas generacio-
entraña de la historia para que vinie­
n e s . Salían los jóvenes de los
ran a incendiar en llamaradas de pa­ claustros universitarios, encajados en
sión a estos sabios hombres que, de fórmulas rígidas que tan sólo les ser­
tanto amar las palabras graves, die­ vían para cruzar por la vida como
ron a la voz una sorda sonoridad de las viejas naves de Tiro y de Sidón,
tumba. ¡ A h ! hombres de poca fe que que surcaban el Mediterráneo celosas
habéis plegado las alas que os diera la del oro que guardaban en sus entra­
vida cuando os lanzó a la conquista de ñas. La tiranía de los que no van más
tan anchos espacios; hombres de poca allá del catecismo comtiano había
fe que os desesperáis preguntando: echado cadenas al alma argentina:
¿qué habéis obtenido en seis meses de ni una inquietud por superarse, ni
huelga ? equiparándoos así a aquel re­ un aleteo de esperanzas nobles o una
choncho escudero a quien le inquieta­ leve fulguración idealista. La voz au-
ba la tardanza en llegar a la suspirada gural dormía en el corazón de la ju­
ínsula de sus amores; hombres de ventud y tardaba en llegar el_ ins­
poca fe que no os atrevéis a dar un tante del glorioso amanecer. Como el
paso para alcanzar el ritmo de los arpa de Becquer, las nuevas genera­
tiempos nuevos, a vosotros os deci­ ciones argentinas, aguardaban silen­
mos contemplándoos desde la roca ciosamente la mano de nieve que hi­
ciera resucitar las olvidadas notas.
olímpica que huellan nuestras plan­
En tanto pasaba la vida con rutina­
tas : Vosotros no llegaréis nunca a ria displicencia; el pensamiento ha­
ritmar dos versos, a esculpir un trozo bía envejecido al cruzar las monta­
de mármol, a cincelar el bronce o ñas del siglo XIX, y era menester
golpear el yunque entonando una retornar a las ánforas helénicas, pa­
canción, porque habéis perdido el ra beber el vino sagrado que había
alma en los meandros del camino y de redimir a los hombres, por gra­
con ella perdisteis la libertad inte­ cia de la tríade platónica que encen­
rior que es la fuerza inspiradora de dió en los espíritus la llama inextin­
los que cantan en el verso, en el már­ guible del amor, la verdad y la be­
mol, en el bronce o en el yunque. lleza. Nadie osó pensar en lo próximo
Pero ya que aún lo ignoran las gen­ del instante supremo y heroico de la
tes, hemos de repetir que una curio­ rebelión espiritual. Pero el instante
sidad superior, una soberana ansie­ había de llegar, y así fué. Y esa fuer­
dad de cosas nuevas levantó a la ju­ za que los lanzó a la lucha, esa pu­

- 29 —
janza que les brotó en el alma, lle­ ra, desde el libro al maestro, y no
vaba en su ímpetu juvenil toda la olvidar que son complemento indis­
generosidad idealista de las nuevas pensable para la educación de un pue­
ideas. blo los ideales éticos y estéticos.
El renacimiento del espíritu argen­ Ya el primer paso hacia esa lejana
tino se opera hoy, pues, por virtud estrella lo han dado las nuevas ge­
de las jóvenes generaciones que al neraciones que por el hecho de haber
cruzar por los campos de la filosofía aprendido a pensar, también en al­
contemporánea han sentido aletear gún momento supieron dudar: y du­
en su frente el ala de la libertad. Y daron hasta de sus maestros. Y esto
estos movimientos de la juventud no que a a’ gunos antojóseles un sacri­
son más que una altiva afirmación de legio, espara otros una virtud. Yo creo
esa libertad: libertad que derriba, li­ más bien en lo último, por cuanto el
bertad que crea, libertad que avanza. mismo Cristo que era la encarnación
A su amparo un pensamiento inno­ de la virtud, llegó a dudar del Eterno
vador rejuvenece el alma de las ins­ Padre cuando el dolor le atormentara
tituciones universitarias. en el huerto de los Olivos.
Hubo un tiempo en que la pavoro­ En el seno de estas inquietudes es­
sa visión del desierto hizo nacer en tá germinando, pues, la Argentina
la mente de Sarmiento la idea de del porvenir. Pronto comenzará a ta­
llevar, aunque sea la más humilde llecer el espíritu del novecientos al
semilla espiritual para arrojarla en amparo de las nuevas aspiraciones
aquellos yermos desolados. Y esa idea filosóficas y al calor de la tierra na­
altruista, que fué la obsesión peren­ tiva, que también debemos amar,
ne del gran educador argentino, res­ puesto que el primer eslabón de la
pondía íntegramente a las necesida­ solidaridad humana, debe empezar
des de nuestro país en esa época, o por forjarlo cada uno en la llama
por lo menos era la gota de agua sagrada del propio hogar. Ya dijo
primordial para hacer abrir una flor un joven filósofo: “ para quien lo pe­
en la tristeza de nuestras montañas queño no es nada, no es grande lo
y de nuestras pampas. Pero actual­ grande” . Amemos, pues, nuestros
mente se ha desvanecido en parte campos y nuestras ciudades, para lue­
aquella visión del desierto y los hom­ go llegar a amar nuestro continen­
bres de hoy comienzan a sentir la in­ te, y de ahí será muy fácil cruzar los
quietud de otros problemas. Y he mares y hermanarnos con todos los
aquí que manos de juventud han ini­ hombres de la tierra: supremo ideal
ciado una labor de alta cultura, no que levantara la mente libre de los
sólo en el sentido de despertar en el hombres que soñaron en el bienaven­
universitario la curiosidad y el amor turado instante de arribar a las le­
por las especulaciones intelectuales janas playas de la armonía interna­
superiores, sino también tratando de cional, de la patria internacional
vincular el pueblo a la Universidad, donde pueda volar la mente humana,
para que llene esa función social que sin corrientes que detengan su rau­
es la razón misma de su existencia. do remonte y aspirando en todos los
Se trata de señalar una nueva ámbitos una misma emanación cor­
orientación al espíritu argentino, re­ dial. Hacia ella va la humanidad co­
novando valores en el aula de la es­ mo el pueblo de Israel hacia la tierra
cuela y en el claustro universitario, prometida. Y en algunos instantes de
a objeto de formar una sólida con­ meditación, me parece escuchar el in­
ciencia nacional. Para eso es menes­ menso clamoreo de los hombres que
ter purificar los elementos de cultu­ van por las rutas del mundo. Yo los

— 30 —
veo cubrirse polvo en los caminos, derno. Húndanse en el pasado los
yo los veo morirse de sed en los de­ que del pasado quieren vivir en el
siertos, yo los veo sangrarse las plan­ presente. Sirve tan sólo la nostalgia
tas en las rocas despiadadas de las de los tiempos idos como una emo­
montaañís, pero siempre tenaces y ción poética para engalanar el es­
triunfadores, avanzando hacia el al­ fuerzo de hoy, puesto que como dijera
ba remota de los tiempos nuevos, don­ un cantor nuestro hasta “ los legiona­
de los arcángeles de la libertad con rios galos llevaban una alondra sobre
sus trompetas de oro, como los siete sus cascos” .
mil clarines del rey Marsilio que ha­ En tanto, oh ciudadanos que escu­
cían temblar a Rolando, anunciarán cháis mis palabras de joven imperito
a los ciudadanos del mundo que es en la tarea de pensar, aguardemos al
llegada la hora de la redención so­ rapsoda de la tierra indiana, que, co­
cial. mo Renán ante la Acrópolis, vaya
Hacia ella vamos, señores, y ne­ hasta las sagradas ruinas de piedra
garlo fuera un empaque inútil. No en que labraron los autóctonos, y fren­
vano Cristo subió al calvario, no en te a la puerta del Sol, cante la ex­
vano tantos hombres enrojecieron el tinguida metrópoli y el desvaneci­
ara del martirio con sangre rebelde. miento de las razas que poblaron
Démosle, pues, abrigo en nuestra nuestras montañas y nuestras selvas,
mente a esa visión promisora, que si y que en su viaje hacia el misterio se
ahora no es más que un sueño ro­ llevaron el secreto de la sumergida
mántico, un día llegará para la rea­ Atlántida. Y luego que haya cantado
lización del sueño. Y en tanto que la sangre abolida, abra sus brazos
llega la aurora del futuro, luchemos como dos alas y suelte a todos los
por hacer un poco de luz en la noche vientos la canción augural que seña­
del presente. le a los hombres de América las an­
Así lo han entendido las nuevas ge­ chas rutas de venturanza, que se ex­
neraciones argentinas, y por eso pi­ tienden hacia el porvenir. Y mientras
den maestros que sepan transitar por en el poniente se hunda el sol de los
esas rutas espirituales. Quieren maes­ Incas, el rapsoda, de pie sobre las
tros que hayan acordado el ritmo de indianas ruinas, habrá dicho la ora­
su pensar al ritmo del pensar mo­ ción de los tiempos nuevos.

— 31 —
BASES PARA LA NUEVA VIDA ESTUDIANTIL

por
ADOLFO KORN VILLAFAÑE
(argentino)

(1919-20)

A Reforma Universitaria ha bierna hace ya más de 65 años. Y por


L creado una Universidad nueva.
Algunos profesores, con una
cierto que para ello no ha necesitado
ser ni presidente de la República, ni
perspicacia que sus antecedentes in­ gobernador. Alberdi ha muerto hace
telectuales no hacían sospechar, ya ya mucho tiempo ¡y todavía go­
lo han comprendido así y se han re­ bierna !
tirado prudentemente a sus casas. Debemos examinar si es justo que
Pero es necesario, también, que se­ continúe esta tiranía ideológica de
pan los estudiantes que ha empezado Alberdi o si conviene organizar, para
para ellos una nueva vida estudian­ derrocarla, una batalla de Caseros in­
til, condición indispensable para que telectual.
la Reforma produzca buenos resul­ ¡ Desarrollar la vida económica!
tados. he aquí en síntesis el principio su­
Para empezar esa nueva vida es­ premo de la ideología de Alberdi,
tudiantil, es preciso que cada uno de principio aceptado consciente o in­
los estudiantes adopte una actitud conscientemente por todos los argen­
mental, es decir, que se detenga un tinos. Consecuencia: M'ateralismo.
momento a meditar sobre la orienta­ Olvido de los valores éticos.
ción ideológica que ha de dar rumbo ¡Gobernar es poblar! he aquí el
a su actuación política, social y pro­ segundo principio de Alberdi, acepta­
fesional. do por todos los gobernantes argen­
Meditemos pues: tinos. ■Consecuencia: Cosmopolitis­
mo. Olvido de los sentimientos y tra­
I diciones nacionales.
La batalla de Caseros no significa No es el caso, por cierto, de pros­
en la historia de nuestra patria, sino cribir a Alberdi, ni de dirigirle los
la substitución de una tiranía polí­ denuestos que se le aplicaron a Ro­
tica por una tiranía intelectual. Des­ sas. Las tiranías intelectuales son
pués de Rosas que gobernó veinte las únicas respetables, porque se ba­
años, Juan Bautista Alberdi nos go­ san sobre la libertad: a nadie se le

L o s dos p rim eros ca p ítu lo s y el te rce ro , son, resp ectiv a m en te, c a r ta y d iscu r so p r o d u ­
cid o s en la ca m p a ñ a e stu d ian til r e fo r m is ta del a ñ o 19, en la F a c u lta d de D e r e c h o de B lien os
A ires. K1 ú ltim o cap ítu lo, d iscu rso en re p re se n ta ció n de lo s n u ev os estu d ian tes, en la C ola ción
de g rados, añ o 20, de la m ism a F a cu lta d .

— 32
obligó a ser alberdista! Honremos, en ciencia, en arte — tengamos una
pues, y admiremos a Alberdi, pero industria nacional. Afirmemos el con­
derroquémosle! cepto de Nación Argentina frente a
Explicar nuestro presente por todas las naciones de la tierra; ha­
nuestro pasado, tal es el pensamien­ gamos respetar la soberanía nacio­
to central que informaba ,1a kense- nal. Es una palabra: seamos nacio­
ñanza de uno de los más ilustres pro­ nalistas en todo — menos en derecho
fesores de nuestra facultad, exponen­ privado humano.
te típico de la orientación ideológica El analfabetismo ha sido y es la
que Alberdi representa. gran obsesión argentina. Se creyó
Nosotros, a la inversa, queremos que enseñando a leer y escribir, se
moldear el presente con la visión del había resuelto el problema educacio­
futuro, porque si algo demuestra el nal, cuando en realidad sólo se había
estudio de nuestra época colonial, es planteado. Corresponde a la Univer­
precisamente, que los argentinos sidad la solución de este problema y
siempre se sintieron dueños del por­ es su misión mas noble vincular al
venir y nunca se preocuparon del pa­ obrero, por intermedio de los estu­
sado, gloria de los pueblos y de los diantes, a una cultura superior. Cada
hombres agotados. estudiante sniversitario debe ser de
He aquí la diferencia que va del hecho un maestro del obrero y no
materialismo que nos amoraliza, al olvidar que la mejor enseñanza mo-
idealismo que proclamamos. ralizadora es la del ejemplo. En ver
dad que no tendría objeto disminuir
Y entendemos que idealista no es
en 3 o 4 horas el horario de trabajo
— como lo creía uno de los más dis­
de los obreros, si estas horas las han
tinguidos profesores de nuestra Fa­
de dedicar al vicio, por falta de orien­
cultad — aquél que tiene ideales-
tación ética y de ocupación mental.
idealista es únicamente el que tiene Y esta es la primera misión de la
ideales idealistas. Conseguir un títu­
Universidad Nueva.
lo profesional también es un ideal,
Urge formar una aristocracia inte­
pero no el nuestro.
lectual y de la conducta. Urge, deci­
Seamos, pues, idealistas. Pero de­ mos, porque se acentúa una desdicha­
bemos hacer una aclaración; los ro­ da corriente social que intenta fun­
mánticos también eran idealistas — dar una aristocracia sobre la base
pero nosotros no podemos, ni quere­ feudal de nombres y de fortunas. Po­
mos ser románticos. El romanticismo demos encontrar a quienes la prego­
fue divagador, pesimista, enemigo de nan todos los días en nuestra Fa­
la lucha y amigo de las lamentacio­ cultad. Es preferible ser burgués
nes. Nosotros tenemos el sentido de que aristócrata feudal, pero es mejor
la realidad, afirmamos la vida, lu­ aún no ser burgués.
chamos por nuestras convicciones y Formar una aristocracia del talen­
en lugar de lamentarnos — sonreí­ to y de la conducta es la segunda mi­
mos. En una palabra, somos los hi­ sión de la Universidad nueva.
jos del Idealismo y de la Acción.
Seamos, pues, nacionalistas. Pero II
debemos fijar una limitación, una so­
la: por encima de todas las sobera­ He expuesto en forma abstracta en
nías existe un derecho humano; por los párrafos que anteceden los prin­
encima de todos los códigos éxiste cipios ideológicos que todos conside­
una comunidad jurídica universal. ramos las bases indispensables de la
Seamos nacionalistas en ideología, nueva vida estudiantil. Un deber de

3
- 33 —
honestidad intelectual me obliga, em­ tocracia intelectual, que por una ló­
pero, a manifestaros la forma con­ gica concidencia de la historia, la
creta en que — no ya como vuestro causa proletaria es hoy por hoy tam­
candidato, sino como simple afiliado bién la más aristocrática de las cau­
de la Unión Universitaria — encaro sas — porque es la más antiburgue­
estos problemas con criterio indivi­ sa que imaginar se puede. Y no de­
dual. ben ser indiferentes para nosotros,
Para llevar una acción concorde y quienes con hambre y sed de Justicia
eficaz, basta a los hombres cultos —■porque esto es lo que impulsa a la
hallarse de acuerdo sobre las normas Revolución Social — han emprendi­
generales: cuando muchos están de do esa gran lucha por el derecho de
acuerdo en los detalles, se ha consti­ que nos *habla von Ihering. ¡ Cómo
tuido, para hablar en criollo, un re­ que para ellos el H ijo del Hombre
baño, peso no un partido. Hablaré, meditara la más bella de las bienaven­
pues, a mi modo y en mi estilo per­ turanzas !
sonal y no ha de ser obstáculo para No cabe duda alguna de que las
la solidaridad de nuestra cruzada Facultades tienden a especializarse.
idealista, la divergencia en algún de­ Así en la nuestra se busca decidida­
talle, o la diversidad de opiniones, mente la supresión de todas las ma­
sobre la forma más o menos práctica terias no codificadas. A mi juicio, es­
de llevar a la realidad los principios ta tendencia en sí, es defendible, pe­
sobre los que, en abstracto, estamos ro considero que la Universidad no
de acuerdo todos: que el hombre de debe olvidar su misión de formar
gobierno no ha de proceder en la hombres de gobierno, en el sentido ex-
acción con criterio personal o secta­ tricto de la palabra- Un título profe­
rio, sino de acuerdo a las circunstan­ sional no basta y propongo, puesto
cias que dicte la sensatez y la mesura. que se desea alejar de la Facultad de
Creo, ante todo, que debemos bre­ Derecho esta misión, que fué siem­
gar por un contacto más inmediato pre el mayor de sus prestigios, se ini­
de la enseñanza de la casa con el nue­ cien por los estudiantes gestiones pa­
vo derecho colectivo y en ese sentido ra crear una Facultad de Ciencias de
declaro mi meditada simpatía hacia Gobierno.
la Revolución Social, en lo que ésta A imitación de esos nobles univer­
tiene de legítimo, como reivindica- sitarios de Córdoba, que supieron ele­
ci n de una mayor justicia distribu­ var a la altura de un acontecimiento
tiva y como concesión de la igualdad nacional, el conflicto local de su
civil y del voto político a la mujer, Universidad, porque lucharon con
pero al mismo tiempo considero que amor, así nosotros también, hagamos
esta Revolución Social debe discutir­ de esta pasajera campaña estudian­
se en los dominios abstractos de la til, un acto permanente de nuestra
ideología y realizarse por el Estado. vida, elevándolo a la categoría de una
Pero condeno en la forma más decidi­ orientación ideológica.
da y enérgica, toda tentativa de rea­ Y me dirijo a los estudiantes de
lizarla a sangre y fuego con procedi­ las provincias y puedo hacerlo con
mientos ilegítimos. Prendamos fuego sincera simpatía porque aunque hijo
espiritual, pero no incendiemos asi­ de Buenos Aires, soy nieto de Tucu-
los. Afrontemos el gran combate de mán. Me dirijo a los estudiantes de
las ideas, pero no asesinemos a obre­ las provincias, para que se adhieran
ros y vigilantes. a este movimiento idealista y nacio­
No olvidemos tampoco, los que pro­ nalista, porque ellos, educados en el
clamamos la necesidad de una aris­ ambiente de las tradiciones de la pa-

— 34 —
tria, resguardados del cosmopolitis­ afilié a la Unión Universitaria. Mi
mo incoloro y materialista de nuestro buena voluntad intelectual es pues
ambiente, crecidos en la contempla­ el modesto título que tengo, pero con
ción de la naturaleza y en el contac­ él por único escudo, con estusiasmo
to con las grandes fuerzas elementa­ impasible, con la sonrisa de los ini­
les, vienen como representantes de ciados, avanzo por una ruta para mí
esa vida netamente argentina, que co­ bien luminosa, bajo los claros cielos
mo un tesoro inagotable y misterioso de mis visiones.
conservaron celosas las provincias;
y todo lo grande vino de allí.
Y me dirijo a los estudiantes por­ III
teños para que se adhieran a este
movimiento idealista y nacionalista, Hay en la historia de la humani­
porque ellos, exentos del circunscrip­ dad un capítulo reciente, que ningún
to criterio de capital de provincia, historiador ha sistematizado aún y
educados en el contacto de los gran­ que es una honda tragedia. Me refie­
des intereses nacionales y al amparo ro a la lucha que el obrero libre tuvo
que sostener con el industrialismo.
de una cultura humana — aunque
materialista y extranjera — levan­ En efecto, la máquina sacó al ar­
tado su espíritu y vuelta su sensibi­ tesano de su hogar, lo llevó a la fá­
lidad a las emociones nacionales, po­ brica y lentamente lo transformó en
drán ser dignamente los ciudadanos un accesorio de esa máquina, degra­
dirigentes de esta gran Buenos Aires, dándolo a la condición de una palan­
que amplía el criterio, pero que — ca mecánica.
cuando falta el idealismo — lenta­ No se crea que este hecho care­
mente torna el corazón de sus habi­ ciera de causa intelectual. Una ideo­
tantes, estrecho como sus calles. Y el logía que se insinuaba ya en la épo­
que es ciudadano de Buenos Aires, lo ca del romanticismo acababa de triun­
es de toda la Nación. far. Basada en un materialismo ver­
Creo que tendremos que vencer gonzante, estimulaba todos los ape­
muchos obstáculos para triunfar. De titos sensuales de la vida. — la ser
todos lados — con una energía digna de las riquezas y el culto del pla­
cer — y proclamaba como fundamen­
de nuestra causa — la suficiencia
to de la vida misma el automatismo
burguesa y el profesionalismo medio­
mecánico del hombre. Para esta ideo­
cre, se levantarán para cerrarnos el
logía la personalidad humana, apri­
camino. Pero con especial empeño,
sionada en leyes universales, no tie­
serenamente, pacientemente, inge­
ne mayor importancia que cualquier
nuamente, expliquémosles nuestro
otro objeto — árbol o máquina — y
credo diealista y nacionalista, a la
cumple su destino con la ciega fata­
manera de ese fabuloso peregrino de
lidad de una piedra que cae.
la utopía, que al ver erguirse en su
sendero de apóstol, rígida como una El idealismo es todo lo contrario:
vara, una víbora venenosa, se detu­ El idealismo proclama que la perso­
vo un instante, la bendijo y la trans­ na humana es un valor supremo y el
figuró en un lirio. hombre, de acuerdo con el idealismo,
Sin éxitos y sin nombre, busco en puede cumplir libre y responsable
vano con que legitimar la autoridad una misión ética en la vida, porque
moral que reclama la firma de este el hombre nunca puede ser un me­
documento. Solo puedo invocar a mi dio, sino un fin, como lo dijo Kant.
favor — y os ruego que os baste — Todos ustedes saben que el derecho
la decisión y el afecto con que me es una manifestación de la ética y

— 35 -
hé aquí por donde el idealismo se son derrotados en la lucha. Y si cada
entrelaza con la jurisprudencia. siglo de la historia tuvo su propio
No ha llegado aún a las cátedras corazón, cómo había de faltarle un
de filosofía de esta Facultad la no­ matiz sentimental novedoso y arque-
ción consciente de ese gran idealista típico a este gran renacimiento del
que se llamó Ricardo von Ihering y idealismo?
que fué el paladín de esta nueva Sabed que esa nota cívica y esté­
alianzan entre la jurisprudencia y el tica de los nuevos tiempos, es el na­
idealismo, al publicar un libro cuyo cionalismo o sea la teoría de la ar-
título es todo un sistema filosofía, gentinidad.
El fin en el derecho: Hé aquí seño­ Desde, antiguo los hombres aman­
res, la buena nueva que con una pro­ tes de la justicia intentaron consti­
funda amargura y con una explica­ tuir una comunidad jurídica univer­
ble ironía, traigo a la facultad de de­ sal, pero así como es imprescindible,
recho de Buenos Aires. para formar un gremio, que cada uno
El fin en el derecho: Es decir, que de los asociados sea previamente una
hay un fin, que podemos fija r espon­ individualidad consciente, con el má­
táneamente el arquetipo que será la ximo desarrollo de su personalidad,
norma de la vida y que la personali­ así en el orden de las naciones, no
dad humana es libre y que por consi­ podemos pensar en hacer efectiva la
guiente el hombre no puede ser ex­ gran comunidad de los pueblos, sin
plotado por el hombre y que hay que hacer antes de esos pueblos naciones
respetar su dignidad. conscientes con una máxima perso­
Este hecho, ignorado por nuestros nalidad cultural propia. Y la tenta­
profesores de filosofía, está en la con­ tiva de formar la personalidad cul­
ciencia del más humilde de los obre­ tural argentina es lo que se llama el
ros y por cierto que no lo leyó en los nacionalismo y su ineludible condi­
libros, sino que lo halló como una re- ción previa, la autonomía de la Uni­
su corazón ultrajado. versidad.
Ya el feudalismo y la burguesía Malhaya, es cierto, los días en que
de algunos países europeos pueden el nacionalismo invadió a traición la
informar de lo caro que cuesta el ol­ comarca del derecho privado huma­
vido de leer a von Ihering y por eso, no! Ese nacionalismo jurídico es pre­
señores, la Unión Universitaria, ha cisamente, el que acaba de morir —
fijado como la norma primera de su Dios quiera que para siempre — en
acción, la palabra del idealismo — esta catástrofe universal.
que es la palabra de la dignidad hu­ Y la Unión Universitaria, cons­
mana. ciente de este problema, con un alto
Hemos dado a la Nueva Universi­ y amplio espíritu de fraternidad ha­
dad con el idealismo, una orientación cia el extranjero, ha fijado, para
ética; busquemos ahora su orienta­ bien de todos, como la segunda nor­
ción estética inseparable de la pri­ ma de su acción, la palabra del na­
mera. cionalismo, que interpretada en su
Para que un movimiento social ten­ sentido moderno, es la palabra de la
ga “ carácter” , es necesario que ade­ solidaridad humana.
más de un contenido ideológico que
le fije rumbo, lleve un Contenido IV
sentimental que le dé emoción. Así
también los hombres sin carácter, es El honorable Consejo Directivo de
decir, sin armonía espiritual entre nuestra Facultad, interpretando con
sus pensamientos y sus sentimientos, acierto el espíritu de la Reforma Uni­

- 36 -
versitaria, ha concedido agregar este digo Vélez Sársfield, aunque con una
año, a las palabras tradicionales que distinta numeración. Y es que el edi­
desde antiguo pronuncian en este tor, participando sin duda de las
acto un profesor y un egresado, la ideas de alguno de nuestros profeso­
palabra menos autorizada, pero no res, entendía que una nueva edición
menos cordial, de un simple estudian­ de cosas viejas, pero con un nuevo
te de la casa. nombre, ya era mucha novedad. Dejo
Y la Comisión Directiva de nuestro librada al ingenio de mis compañeros
Centro, llevando hasta sus límites ese la interpretación jurídica de esta ino­
espíritu de la Reforma, ha querido cente aventura.
pesignar para tan alta representa­
La verdad es que falta en nuestras
ción, a un estudiante sin jerarquía aulas casi en absoluto el cultivo des­
alguna, para que su voz os traiga en interesado del espíritu jurídico. Y
este instante en verdad la emoción este es nuestro mal más grave. ¿Qué
anónima de la multitud. dirían sin embargo los señores con­
Señores egresados: Imposible es, sejeros, si afirmáramos que el espí­
para quien habla en nombre de la ritu jurídico sólo se adquiere con el
nueva vida universitaria, dirigiros estudio de las disciplinas no jurídi­
una sola palabra de despedida. Al cas?
saludaros en nombre de los estudian­
tes, de vuestros compañeros de ayer, Dirían que cincelamos paradojas:
acaso de vuestros discípulos de ma­ Y es posible que algunos estudiantes
ñana, solo puedo una vez más, seño­ participen de tan injusta opinión.
res egresados, ratificar el afecto con Son sin embargo los estudiantes, y a
que os consideramos para siempre ellos me dirijo, los únicos que pueden
solidarizados con la Facultad y con crear el nuevo espíritu jurídico, no
el Centro de Estudiantes. Hacer de porque desconozcamos los valores in­
los egresados jóvenes una fuerza vi­ dividuales, sino porque en el siglo que
va, dentro de la Universidad, es nues­ vivimos estos valores se haílan al
tra intención más decidida. Sed, pues, margen de la vida. El siglo veinte per­
sencillamente los bienvenidos, en ju­ tenece a la multitud.
gar de aquellos que, en otros años, Tal es también el verdadero alcan­
ceremoniosamente felicitados se au­ ce de la Reforma Universitaria, na­
sentaban sin regresar. Y así podréis tural reflejo académico de la formi­
ocupar en la nueva vida universita­ dable y silenciosa revolución aconte­
ria, con carácter permanente y útil, cida muy últimamente en el orden de
el sitio de honor que os corresponde las instituciones del derecho público
en esta fugitiva fiesta. nacional.
Los estudiantes de derecho sofle- Hacer extensiva esa renovación
mos tener nuestras pequeñas sorpre­ al derecho privado argentino, será la
sas. Con motivo de los últimos exá­ tarea de nuestra generación. No ol­
menes, uno de mis amigos se vió en videmos que la más alta aspiración
el compromiso de adquirir un ejem­ humana prácticamente se concreta en
plar del código. Cual no sería su un pequeñísimo libro que se llama có­
asombro, cuando al hacer el pedido digo civil: desde que Platón en Ate­
en la librería, le ofrecieron un vo­ nas lo afirmara en rueda de amigos,
lumen de tapas rojas en cuyo frente hasta que Lenín en San Petersburgo
se leía con grandes letras: Nuevo Có­ lo proclamara en medio de las turbas
digo Civil. Pero le bastó hojearlo un populares, siempre el pensamiento
instante para hallar en él todos los jurídico identificó en una misma qui­
viejos y familiares artículos del có­ mera, la esperanza terrena de la jus­

— 37 —
ticia con la promesa mística de la fe­ puje de multitud, y ante la sola alar­
licidad ! ma de sus clarines se desmoronan
Para nuestro siglo la tarea se con­ todas las actitudes artificiales. Es la
creta en hallar la fórmula legislativa Nueva Generación. Somos nosotros,
y colectiva que disciplinando las re­ que emprendemos a nuestro turno el
laciones económicas de la vida mo­ camino de la montaña.
derna, garantice la dignidad ética del Se ha dicho de la generación que
proletariado intelectual y manual. precedió a la nuestra, que la obra in­
Para esta renovación de las institu­ dividual de sus más altos represen­
ciones nada podemos esperar de las tantes podía ser figurada con el sí­
doctrinas del individualismo. Pesa mil antiguo de los jardines cerrados
sobre ellas la inculpación bien proba­ y magníficos. Para cantar a la Nue­
da de los siete pecados capitalistas. va Generación necesitamos símbolos
Fué el individualismo la promesa des­ más rudos y más heroicos.
lumbradora del naciente siglo diez y Imaginaos una inmensa selva, cu­
nueve, pero pronto, perdido en ver­ yas ramas de roble, entrelazadas, os
balismos sonoros, complicado en em­ sugieren la idea de gigantes abraza­
presas inmediatas y mediocres, olvi­ dos con gesto fraternal. Reina un si­
da su gigantesca iniciación y solo al lencio quimérico. Los ásperos robles
fin del siglo se acuerda de su román­ semejan una muchedumbre en mar­
tico origen. Hoy, como un cruzado
cha. En el fuego del medio día sus
penitente, refugiado en la torre de tiernas hojas adquieren reflejos de
marfil, cuida del arte puro, a seme­ hierro. Vigoroso y elemental un ro­
janza de aquel monarca dramatizado
ble se destaca solitario. En su rama­
cuyos cantos eran sollozos, pero que
mortalmente enfermo todavía cui­ je el ave de la leyenda nativa, a la
daba del Santo Graal. hora predestinada entonará la can­
Respetemas al individualismo mo­ ción misteriosa de la tierra america­
ribundo, pero hay que abandonarlo. na. Y al son de ese canto, en el au­
La nueva juventud tiene ideales polí­ gurio de los milagros solares, de
ticos y fuertes. Nunca malgastará las pronto toda la selva se cubrirá de flo­
horas del trabajo honrado, extravia­ res, luminosas flores del bien.
da en estériles estetismos, ni bordará Aceptad, señoras y señoritas, en el
jamás sobre una púrpura dceorativa nombre de los nuevos estudiantes, el
suntuosas y frágiles flores del mal. homenaje de esas flores futuras, co­
Ha surgido del fondo de la histo­ mo una promesa de esta fiesta que
ria, uniendo las conciencias, como los egresados justificaron, pero que
una fuerza primtiva, como un em­ vuestra presencia ha embellecido.

- 38 -
LA REFORMA UNIVERSITARIA Y EL PROBLEMA
EDUCACIONAL

por
ALBERTO PALCOS
(argentino)

(1920)

L abordar el problema educa­


A cional los pedagogos incurren,
por lo general, en el error de
mos denominarla la ilusión de los pe­
dagogos.
Es una tendencia sumamente hu­
considerarlo poco menos que comple­ mana la de exagerar la importancia
tamente desligado de los otros aspec­ del propio oficio o profesión, lo cual
tos de la vida colectiva. De ahí que es. muy excusable cuando la determi­
crean demasiado en la omnipotencia na, compensándola, el hondo amor
de la educación, y no tanto, ciertamen­ que hacia ellos se siente. En lo posi­
te, en la educación que se adquiere en ble, sin embargo, es necesario huir de
el tráfago de la existencia cotidiana, esta manifestación, apenas atenuada,
en el diario y permanente contacto con de egocentrismo. El gremio que acaso
libros, hombres y cosas, cuanto en menos huye de él, es el de los peda­
la educación que se imparte en escue­ gogos.
las, colegios y universidades, institu­ El pedagogo cree ser el modelador
ciones que, precisamente, no educan, del alma de las nuevas generaciones.
o educan muy poco, y que solamente Si fuese cierto, esto haría de la del
ilustran, según lo prueba elocuente­ pedagogo la más alta profesión y au­
mente la experiencia. torizaría a exigir que sólo se dedica­
Pedagogos hay que creen que la ran a ejercerla los hombres excepcio­
transformación social más profunda nalmente dotados para ella, animados
la operarán las escuelas, los colegios por una vocación ingénita.
y las universidades; que de esas ins­ En realidad, el poder del pedagogo
tituciones saldrá una humanidad más no es tan grande como lo supone la
libre y más justa. La educación es, frase consagrada. La “ planta huma­
para ellos, la gran panacea; la edu­ na” que cultiva, echa sus raíces en el
cación curará todos los males, todos suelo social y crece en la atmósfera
los vicios inveterados en la sociedad; creada por las instituciones vigentes.
hará a los hombres más buenos, más Suelo y atmósfera limitan de ante­
ecuánimes, más nobles, más rectos. A mano, muy fuertemente, el papel del
esta ilusión, menos generosa de lo pedagogo, y estamos por decirlo, lo
que a primera vista parece, porque anulan, o poco menos.
distrae de transformar la sociedad por ¿Puede, por ventura, el pedagogo
medios más eficientes, nos permiti­ abonar el suelo y mejorar la atmós­

— 39 —
fera de que hablamos? Teóricamente derío, de generaciones de autómatas,
s í; en los hechos, absolutamente. Ex­ uniformadas de acuerdo a un plan que
plícase, por esta contradicción entre las convierta inconscientemente en
la teoría pedagógica y su práctica, el dóciles servidoras de sus intereses. No
trágico fracaso de todos los planes de deformarán las disciplinas más estric­
educación, de todos los sistemas de tamente científicas, porque tal cosa
educación. no es posible ni conveniente. La quí­
El pedagogo debiera tratar de su­ mica, la física, las ciencias naturales,
perar el ambiente, preparando gene­ son materias objetivas que se ense­
raciones que lo mejoren, que lo trans­ ñan en la misma forma tanto en In­
formen. Esto es posible, esto es via­ glaterra y en Alemania como en la
ble; en teoría constituye uno de los Indochina y el Japón- Mas, aún así,
fines principales, de la educación. Mas la clase gobernante no se abstiene de
en la práctica se busca no superar el infiltrar el hueco prejuicio chauvi­
ambiente sino adaptarse pasivamente nista; y en Alemania se dirá que los
a él, cultivar los prejuicios y las su­ alemanes han dado los más grandes
persticiones reinantes en su seno, hombres de ciencia, que sin Alemania
apuntalar los intereses creados y los las ciencias estarían en pañales; y en
privilegios que determinan, soberana­ Francia, en Inglaterra y en todas
mente, la formación de ese ambiente partes, se deprimirá a la ciencia ex­
y obstan de manera decisiva a su tranjera para elevar a la ciencia na­
transformación por la educación. cional, como si la ciencia no fuera
La educación no constituye un ideal una elaboración completamente colec­
de mejoramiento en manos de los go­ tiva e internacional.
bernantes sino un instrumento de do­ Si esto acontece con las disciplinas
minación y de sometimiento a una más estrictamente científicas ¿qué di­
cantidad de hábitos y costumbres que remos de las ciencias sociales e his­
comportan la perpetuación del privi­ tóricas? Aquí la ocultación de la ver­
legio. dad es sistemática; aquí, a la sombra
Hay un antagonismo perfecto en­ de la bandera nacional, mentada siem­
tre los fines de la educación y los in­ pre por la gente sin escrúpulo cuando
tereses de los gobernantes, represen­ quiere ocultar alguna mercancía ave­
tantes de la clase que imprime, en el riada, se deforman los acontecimien­
Estado capitalista, orientación á la tos, se agrandan desmesuradamente
sociedad. En ese antagonismo, de na­ a unos, se achica al infinito a otros,
turaleza irreducible, los fines ideales cuando no se opta por el cómodo ex­
de la educación quedan relegados para pediente de ignorarlos, y así dispone­
las calendas griegas y se utiliza a la mos de una “ ciencia” histórica y de
educación, completamente falseada en una “ ciencia” social a gusto del prín­
sus objetivos y en sus resortes esen­ cipe. ..
ciales, para menesteres más bajos y Cuando Federico II atropellaba ig­
premiosos. La educación se convierte nominiosamente a las naciones que
en un formidable puntal del privilegio consideraba fácil presa de Prusia, al­
de la clase opresora. guien — algún imprudente 'llenó de
Al alumnado debiera enseñársele a inocencia— le pidió que mirara hacia
pensar con cabeza propia, a ser ori­ el porvenir y reparara en el juicio
ginal, a producir incansablemente, a de la posteridad. Contestó el célebre
emanciparse de todo apriorismo, de conquistador, en tono de absoluta se­
todo preconcepto y prejuicio para ren­ guridad, que sobrarían historiadores
dir homenaje, única y exclusivamen­ que tras de justificarlas, entonarían
te, a la verdad. Pero la clase domi­ un ardiente panegírico a sus empre­
nante requiere, para perpetuar su po­ sas. La previsión de Federico II se ha

— 40 —
cumplido con exceso: profesores eru­ altar capitalista; pero estallarán de
ditos, historiadores minuciosos, sabios indignación y llamarán asesinos y cri­
de fama mundial, y con ellos millares minales a las clases oprimidas de la
y millares de hombres a quienes edu­ tierra, si por emancipar de la escla­
caron y domesticaron conveniente- vitud a cientos de millones de deshe­
menmente en escuelas, liceos, gimna­ redados, y terminar, de una vez por
sios y universidades, lo proclaman, en todas, con las guerras, la miseria, el
coro delirante, como el principal autor crimen, la prostitución y el vicio, ex­
de la grandeza prusiana. La historia propian al puñado de expropiadores
se escribe a paladar de la clase gober­ que los esquilma y por una causa más
nante. Elaborándola con un criterio alta que la del Cristianismo, el Renaci­
estrechamente chauvinista, presentan­ miento, la Reforma y la Revolución
do como una obra sagrada la reali­ Francesa, la terquedad y la avidez de
zada por sus antepasados victoriosos, sangre de las fuerzas retrógradas, hi­
instauradores del privilegio, conside­ cieran caer a algunos miles de hom­
rando como un crimen toda empresa bres.
de renovación, como si quisiesen de­ Vivimos en el Estado capitalista; la
tener el curso de la Historia, y trans­ educación no puede rebasar los lími­
formando en un dogma el principio tes de tal Estado ni salirse de las nor­
de la defensa del capitalismo, enmas­ mas que lo legitiman y legalizan. Por
carado bajo la seductora túnica de esto, mientras exista el Estado capi­
ideales aparentemente altos, logran talista habrá una caricatura de edu­
justificar la dictadura de la clase di­ cación, pero los fines más nobles y
rigente y desquiciar la noción de jus­ elevados de la educación, serán bár­
ticia. baramente bastardeados. Escuelas,
Que con esa táctica, burlándose de colegios, universidades, ilustrarán,
la verdad, logran su objeto, lo corro­ pero no educarán. Cuando estalle al­
bora elocuentemente la espantosa gue­ guna guerra, negación de toda cultu­
rra mundial. La ínfima minoría de ra, campo donde vuelven a surgir los
multimillonarios que gobierna al mun­ instintos carniceros del hombre de
do en una forma más efectiva y des­ las cavernas, en lugar de presentarla
pótica que los reyes absolutistas de como un crimen y combatirla como
otras épocas, consiguió, plenamente, atentatoria a los ideales educaciona­
que, a manera de antiguos feudos, sus les, la apoyarán fervorosamente, avi­
naciones respectivas les respondiesen vando el fuego de la gran hoguera y
como un solo hombre y corrieran a los forjando, en sus aulas, el arsenal de
campos de batalla a derramar un océa­ sofismas con los cuales justificarán
no de sangre en defensa de sus inte­ a la casta gobernante ante la historia.
reses de clase, para saber si la hege­
monía comercial e industrial del mun­ II
do la ejercerán en adelante los mil
magnates del capital de este o del otro Un amigo nuestro, que tiene una
bando en conflicto, enmascarando esta preparación marxista incompleta, co­
burda finalidad con palabras sonoras mo él mismo lo confiesa, pero que es
como Democracia, Humanidad, Cultu­ admirador de la obra de la revolución
ra, Civilización. .. rusa, y especialmente, de la obra de
Diez millones de muertos y veinte Lunatcharski, decíanos que “ actual­
millones de mutilados, la fuerza y la mente ningún plan serio de educación
juventud de Europa, fueron sacrifica­ puede prescindir de aplicar e imitar
dos en homenaje a designios tan mez­ por completo las notables innovaciones
quinos y miserables. Los gobernantes de Lunatcharski, que coinciden, en lo
loan este sacrificio ofrendado en el fundamental, con mucho de lo que

— 41 —
pregonaban los mejores educacionis­ país donde se daba sin embargo, como
tas” . .. en ninguna otra parte, una intelec­
No pudimos menos que sonreímos. tualidad avanzada que en la hora de la
— ¿Por qué se sonríe?— nos pregun­ acción saboteó escandalosamente a la
tó el amigo asombrado. revolución— una Bastilla de la reac­
— Porque para poder realizar lo que ción, esforzándose por ganar las al­
llevó a cabo Lunatcharski en Rusia, turas del siglo.
es absolutamente indispensable termi­ La Universidad pretende ir a la
nar con el Estado burgués, crear en vanguardia del movimiento de la cén^
su lugar el Estado proletario, instau­ turia y va detrás de ella, como arras­
rando la dictadura del proletariado. trada mala gana por las ráfagas
Esta es una premisa fundamental e de los tiempos de renovación en que se
imprescindible del problema... desenvuelve. (Nos referimos, claro
La educación solamente se desen- . está, a la Universidad como institu­
vuelve plenamente en una sociedad ción y no, en particular, a los univer­
desprovista de privilegios y de clases, sitarios que aprovechan el método y
donde no hay ningún prejuicio que los hábitos de sistematización que
alimentar ni ningún interés creado puedan haber adquirido en su seno
que legitimar. Cuando desaparezca el para aplicarlos al estudio del pro­
régimen de clase, recién la educación, blema social, desvinculándolo de todo
libre de toda subordinación a propósi­ prejuicio e interés creado, ni a los es­
tos políticos, brillará en todo su es­ casos espíritus libres que puedan ha­
plendor y serán superados en la rea­ ber en ella y que en momentos de pe­
lidad los mejores sueños pedagógicos ligro son arrojados, como aconteció
de educacionistas y filósofos. en algunos países beligerantes duran­
¿Entonces usted no cree en la bon­ te la reciente hecatombe). La Univer­
dad de la Reforma Universitaria?— sidad va a la zaga del movimiento del
nos demandó, todavía más asombrado siglo porque sólo cuando se imprime
nuestro amigo. un cambio profundo a la base econó­
— La Reforma, contestamos, afecta mica sobre la que reposa la sociedad,
más a la forma que al fondo del pro­ se modifica substancialmente su su­
blema educacional. Mientras subsista perestructura jurídica y educacional,
el actual régimen social, la Reforma y no antes.
no podrá tocar las raíces recónditas La transformación social más hon­
de tal problema. Habrá llenado su da, la que afecta el substractum eco­
objeto si depura a las universidades nómico de la sociedad, encuentra su
de los malos profesores, que toman el génesis y su motor en fuerzas funda­
cargo como un empleo burocrático; si mentalmente extrauniversitarias. To­
permite— como sucede en otros paí­ das las universidades y los colegios
ses— que tengan acceso al profesorado nacionales juntos no operarán esa
todos los capaces de serlo, sin excluir­ transformación, si bien sus elementos
los por su convicciones sociales, polí­ más generosamente inspirados se uni­
ticas o filosóficas; si neutraliza, en rán al proletariado y lucharán, sobre
parte, por lo menos, el chauvinismo y todos los frentes, por la metamorfosis
fomenta, en lo educandos, el hábito ineludible. Inocente ilusión la de creer
de la investigación y el sentimiento de en él poder omnímodo de la educación,
la propia responsabilidad. En el me­ en la actual organización social, e ino­
jor de los casos, la Reforma, recta­ cente ilusión, igualmente, la de querer
mente entendida y aplicada, puede actualizar los ideales más hermosos de
contribuir a evitar que la Universidad la educación sin la modificación pre­
sea, como es en rigor en todos los paí­ via y substancial de la estructura so­
ses, como lo fué en la misma Rusia,— cial. El más excelso ideal educacional

— 42 —
consiste en desarrollar por entero la baladí con la revolución. Esa teoría,
personalidad de cada ser humano, sus­ cómica por lo absurda, es mucho más
citando su vocación y estimulando ilusoria y pueril que la sustentada
todas sus capacidades. Pues bien: por quienes aspiran a hacer la revolu­
mientras persista el capitalismo, la ción social desde el parlamento, me­
educación no evitará que millones y diante unas cuantas leyes tuitivas de
millones de hombres carezcan de los la clase trabajadora, y nada más. El
medios indispensables para desenvol­ centro de gravitación de las trans­
verse convenientemente, ni impedirá formaciones históricas, palpita en la
que el éxito, sensual y burdo, sea la entraña de la formidable y caótica
religión y el norte de masas conside­ economía capitalista que todo lo en­
rables de jóvenes, ansiosos de trepar vuelve y lo sojuzga, pero que lleva en
en cualquier forma, por procedimien­ sí misma los gérmenes de la propia
tos lícitos o no, y sin percatarse, se­ ruina, preludio de un sistema de eco­
gún lo advirtiera el vigoroso poeta, nomía superior y equitativa, que ven­
que: drá ineludiblemente a superarla y que
comienza ya a apuntar en el horizon-
Por un triunfador, hay mil millones y es la clase laboriosa y los que a ella
Que más abajo de sí mismo bajan. se sumen, la llamada históricamente
a operar y dirigir este cambio funda­
Por lo mismo quienes lleguen a pe­ mental, en la misma forma como la
netrarse de la verdad de este aserto, burguesía impuso revolucionariamen­
sabrán que no basta luchar en el te­ te el actual orden, considerado como
rreno universitario, persiguiendo fi­ subversivo y combatido a sangre y
nes específicamente universitarios, fuego en sus albores y sancionado y
es preciso luchar en el campo social, santificado a renglón seguido de su
mucho más duro y espinoso, sumán­ triunfo por una red de códigos, de
dose a la vanguardia del proletariado, parlamentos e instituciones educacio­
en su histórico afán de transformar nales.
el actual desorden capitalista en una
armoniosa sociedad de fraternales Solamente en una sociedad sin pri­
productores. Si alguien pretendiese vilegios no se mutilará la personalidad
hacer la revolución social no saliendo de los educandos. Al contrario: se
de la Universidad, desde la Universi­ plasmará armoniosa y completamen­
dad, en la Universidad, demostraría te, porque la educación, en lugar de
su carencia de una noción seria y cla­ domesticar y de adaptar pasivamen­
ra de la realidad histórica. Tomaría a te al ambiente al niño y al joven,
la revolución como una simple asona­ constriñéndoio a ser una rueda más
da inofensiva; jugaría, con el corazón en un rodaje vetusto, servirá de aci­
ligero, a la revolución. En otros tér­ cate a sus energías y dará alas a su
minos, sería, así se denomine a sí pensamiento y a su acción, en un me­
mismo anarquista, un burgués disfra­ dio de verdadera y augusta libertad,
zado de revolucionario, un filisteo de que no tendrá otro objetivo que la ele­
la revolución, un revolucionario ver­ vación y el perenne perfeccionamiento
bal irresponsable que hace literatura de todos los hombres.

— 43 —
SERVIDUMBRE DE LA CULTURA
por
DEODORO ROCA
(argentino)

(1920)

ADA más doloroso y trágico, en de las vidas heroicas se alumbran los


N la historia de la servidumbre,
que la servidumbre de la inteli­
caminos del Hombre, y también los
obstáculos que los atraviesan. Con
gencia, la servidumbre de la cultura, razón ha podido decir Corky a Ro-
de la profesionalidad de la cultura. main Rolland, al pedirle que escri­
Hay que reconocer con Nicolái, que biera la vida de Beerhoven: — Nos­
nunca, desde que los hombres hacen otros, los adultos, los que pronto de­
ciencia, se ha visto a los que son van­ jaremos este mundo, legaremos a
guardia en las luchas del espíritu, nuestros hijos una herencia bien po­
mostrarse tan entusiastas de la efi­ bre, una vida bien triste. Esa estúpi­
cacia de la fuerza bruta; que jamás da guerra es la prueba evidente de
los investigadores de la verdad han nuestra debilidad moral, del empo­
apoyado con tan pocos escrúpulos a brecimiento de nuestra cultura. Re­
las oscuras fuerzas de reacción y do­ cordemos, entonces, a los adolescen­
minación. La ciencia al uso, pagada tes, que los hombres no fueron siem­
de sus métodos, con sus éxitos fáci­ pre tan débiles y malos como lo so­
les, con su espíritu escolarizado, ha mos desgraciadamente nosotros.
venido adoctrinando a sus adeptos La servidumbre de la inteligencia,
en una concepción conservadora del que analizara D’Ors en un áureo libro,
mundo y matando en sus servidores aliada con el optimismo cobarde, es
toda fe en la convicción personal, te­ el más fuerte puntal de las armazo­
merosos de dar — conforme al bello nes actuales. Ahita del presente, te­
decir del maestro berlinés — el salto merosa del futuro, prostituye a la
creador, de la oscuridad de la teoría ciencia que, según es sabido, en su
a la completa tiniebla del futuro. más pura y elevada forma sólo da a
¡ Cuán distinta el alma de los sabios, la humanidad las armas para la lu­
en aquella alba romántica del 48! cha y para el progreso, sin preocu­
Pero las posibilidades del hombre parse de cómo se aprovecharán estos
son ilimitadas. Toda conquista fecun­ medios. Es por eso que llamada a
da de la personalidad o de la ciencia ocupar posición en la gran lucha de
es poema de rebeldía: de amor y dolor, intereses colectivos en que ha entra­
a un mismo tiempo. Al resplandor do el mundo, se apresta a defender el
Del d iscu rso en R o s a r io de S an ta F e, a n om b re de la U n iv ersid a d y F e d e ra ció n U n iv er­
sitaria, de C órdob a, en el a c to de in icia ció n de los cu rso s de la F a c u lta d de C ien cias E c o n ó m i­
cas, C om ercia les y P o lític a s de la U n iv ersid a d del L ito r a l, recién con stitu id a .

— 44 —
Orden, ese orden que amparan su suprema de la nueva clase dominan­
hartazgo, su insensibilidad y su co­ te, arrojada al dolor de los eterna­
bardía. Se llama a sí misma “ la cla­ mente vencidos — , corresponde, todo
se intelectual” , “ la clase inteligente” . a lo largo del siglo XIX, una abyecta
¡Oh, función de las clases; oh, enca­ esclavitud y desigualdad económicas.
nallados funcionarios! Presos en las Este orden de cosas se legaliza. Los
redes de las pequeñas miserias hu­ Códigos cristalizan las inapropiadas
manas — insiste Nicolai — no se estructuras sociales. Roma — pue­
distinguen de la masa de sus her­ blo rapaz, si los hubo — , sirve de ar­
manos no científicos que con toda quetipo. Reviven sus instituciones y
paz y tranquilidad trabajan, ganan ayudan a consolidar las nuevas situa­
dinero y desean vivir cómodamente. ciones de usurpación y de violencia.
Atados a la clase dominante, su fun­ Detrás de los códigos, se alinean las
ción es la de estructurar las jerar­ bayonetas. Más atrás, los maestros
quías y valores que la definen. Mien­ ahuecan la voz, indiferentes al do­
tras los hombres sigan mutilados, no lor de la vida, sacuden los textos mi­
aparecerá el Hombre. Cuando éste lenarios, y al “ admirable” espíritu
aparezca, pleno en la posesión de sí del derecho romano brota de sus la­
mismo, habrá otra luz en el mundo. bios, limpio como una espada! La ti­
Se derrumbarán por sí solos los fal­ ranía de clase deviene un sistema ce­
sos valones que hacen monstruosa, rrado y la ignorancia, es un resorte
que deforman, la vida libre, original, educacional, un otro instrumento gu­
espontánea. bernativo.
El punto más elevado de la con­ Cunde el virus de la “ democracia”
ciencia humana es la Idea del hom­ parlamentaria. Crea una peligrosa y
bre. La consigna oscura, tácita, del enervante ilusión colectiva. Parece la
siglo X IX fué esta: hay que desin­ anchura definitiva que ha de encau­
tegrar la educación que pide el des­ sar los afanes vitales. Humo de
envolvimiento de todas las fuerzas opio, por cuyas espirales se asciende
y sentimientos humanos, dentro de la a los mitos edénicos. Y a medida que
ética de la educación para el trabajo el pueblo eterno se marchita en la os­
que apareja la necesidad de dotar a curidad de las minas o se despedaza
todo hombre de la conciencia cultu­ en el trabajo embrutecedor de los ta­
ral, — esa inmensa perspectiva de lleres y las fábricas, se asegura la
educación social, anticipada por los dominación en los establecimientos
más puros pensadores y entrevista ya educacionales. Mientras el alma del
en la República de Platón- Hay que Hombre duerma o se mantenga mu­
retardar el advenimiento del hombre. tilada, mientras se pueda operar en
Lo que por sí sola no haga la poten­ ella, todo temor será vano. De ahí
cia de los instrumentos centrales de esa ignominia, que separa, desde los
dominación, deberá ser realizado por primeros bancos de escuela, a los hi­
los lacayos de la inteligencia. jos de los pobres de los hijos de los
Desde entonces se distribuye con ricos; de ahí esa prolija enseñanza
férrea consigna, por escuelas y uni­ unilateral y calculada que se insinúa
versidades, un ejército resonante de en la ramazón de las clases: escuelas
asalariados intelectuales, de domésti­ adaptadas a objetivos parciales, a
cos doctorados, de dómines verbalis­ categorías predeterminadas; de ahí
tas y pedantes, de parásitos de la cul­ esa hostilidad a los arrestos de la
tura. A una libertad y a una igual­ pedagogía social — reclamada por
dad puramente teóricas del ciudada­ tantos pensadores ilustres, desde
no, en el estado político — conquista Pestalozzi a Natorp — , que exige la

— 45 —
educación por y para la comunidad, teramente, que los mismos actores —
conforme a la abstracción con que lo su amplio contenido ético y social.
aniquila; de ahí esá hostilidad hacia Leyó la clara razón de su ceguera. Y
la escuela única, que se realiza en dióse todo entero a la causa de los
nuestros días bajo la fórmula de Lut- estudiantes revolucionarios. Yo he
nacharsky: “ la escuela unificada del visto correr la sangre generosa de
trabajo” , que — como dice María de lós obreros en las calles de mi ciudad
Maeztu — reclama para la sociedad mediterránea. En Santa Fe, La Pla­
el derecho absoluto de la educación ta, Rosario, Buenos Aires, Lima,
del pueblo, negando a la familia el Santiago de Chile, en todo lugar don­
presunto derecho de educar a sus hi­ de hubo jan puñado de hombres libres
jos, y combate la organización ac­ que arremetiera contra la vetusta ar­
tual de la escuela que escinde, a sa­ mazón educacional, el pueblo se sin­
biendas, la unidad humana. tió conmovido. Y con la misma an­
Pero si los poderes de privilegio, chura de ritmo cordial, vibró su ale­
de mentira, de dominación, prose­ gría en las horas diáfanas, compar­
guían tenaces en su obra de aletar­ tió sacrificios y dolores en los días
gar la conciencia histórica, el instin­ angustiosos de la derrota o del des­
to vital reaccionaba con creciente efi­ aliento.
cacia- A costa de infinitos dolores la Y los jóvenes tomaron las Univer­
rebeldía surgió en el campo prole­ sidades proclamando el Afrecho a
tario. Fué adentrándose en las almas darse sus propios dirigentes y maes­
la cálida visión de una humanidad tros. Pero bien pronto, acicateados
superior. La gran guerra vino a po­ por esa misma honda y lejana inquie­
ner al desnudo toda la miseria moral tud, van comprendiendo que el mal
de nuestro tiempo. Todos los valores de las universidades es un mero epi­
fueron ardientemente revisados. La sodio del mal colectivo, que la insti­
norma había ido marchitándose, en­ tución guarda una correspondencia
cogiéndose, pudriéndose. Y la Uni­ lógica con las demás instituciones so­
versidad era, en los días inmediatos ciales, que el problema ya no es sólo
el refugio supremo de las normas. el de darse buenos o malos maestros.
Haciendo parte de un sistema más En el antiguo régimen, los buenos
vasto, reflejaba en su agonía la de­ maestros tenían que ser, fatalmente,
cadencia de un régimen. Los grandes los peores maestros. Mansamente se
creadores de fórmulas de virtud tau­ seguirá cumpliendo la obra de muti­
matúrgica habían desaparecido. Que­ lación del Hombre, en las especiali-
daban sus sombras, sus caricaturas: zaciones profesionales y de clases.
sobadores de testos, fríos coleccionis­
tas del saber, adocenados y estériles, El problema es muy otro ya. Mien­
guardianes medrosos de una quinca­ tras subsista la odiosa división de las
llería inútil. clases, mientras la escuela actual —
Y un día, los jóvenes, inquietos que sirve cumplidamente a esa divi­
de hondas y lejanas inquietudes, sin­ sión — no cambie totalmente sus ba­
tieron un asco invencible. Abrieron ses, mientras se mantenga la socie­
las puertas y tomaron lo suyo, sin dad moderna constituida en repúbli­
pedírselo a nadie! Animaba sus men­ ca de esfuerzo que, como dice “ Xe-
tes un profundo anhelo de renova­ nius” , tienen por ley común la mate­
ción. El pueblo, con instinto seguro, rial producción, el lucro por recom­
comprendió el significado recóndito pensa, las universidades — a des­
de aquella cruzada iconoclasta. Ad­ pecho de unos pocos ilusos — segui­
virtió oscuramente — acaso más cer­ rán siendo lo que son, lo que tantas

— 46 —
veces se ha dicho de ellas: “ fábricas Y, como siempre ha acontecido, la
de títulos” , o vasta cripta, en donde inteligencia libre y pura estará au­
se sepulta a los hombres que no pue­ sente; la ciencia que se supera ofi­
den llegar al Hombre. Por un lado; ciará ante otros altares.
la ciencia hecha, lo de segunda mano, Esto me parece que debo decirlo
lo rutinario, lo mediocre. Por el otro, ahora, claramente, sin vacilaciones
la urgencia de macerarse cuanto an­ ni temores, en el aire nuevo de esta
tes para obtener el anhelado título. Universidad que se abre.

— 47 —
SIGNIFICADO DE LA REFORMA UNIVERSITARIA

por
JULIO V. GONZALEZ
(argentino)

(1923)

ON la perspectiva que proporcio­ surtir exclusivamente en los círculos


C na el transcurso de cinco años,
bien se puede ya aventurar jui­
de cultura. Error semejante, llevaría
sin remedio a una solución del pro­
cios, denunciar causas y extraer en­ blema que no consultaría la realidad
señanzas, frente a un hecho produ­ en que él está planteado. Digámoslo
cido en el seno de la colectividad. Tal claramente, entonces: la Reforma
es el caso de la Reforma Universita­ Universitaria es parte de una cues­
ria. No obstante encontrarnos vivién­ tión social, que el desarrollo material
dola aún, el momento es oportuno y y moral de nuestra sociedad ha im­
la investigación resulta eficaz, si con­ puesto a raíz de la crisis producida
sideramos que la evolución del fenó­ por la guerra.
meno llega hoy al fin de su primer Refundiendo estos dos principios,
ciclo. se puede afirmar que el movimiento
Pero sentemos desde ahora la pre­ sometido al análisis no es un hecho
misa cuyo desarrollo dará lugar a es­ que se limita a la Universidad, por­
ta exposición: la Reforma Universi­ que es parte de una cuestión social.
taria acusa el aparecer de una nueva
generación que llega desvinculada de I
la anterior; que trae sensibilidad dis­ Características del momento históri­
tinta e ideales propios y una misión co porque atravesaba el país en 1918
diversa para cumplir. No es aquélla
un hecho simple o aislado, si los h a y; La guerra europea, la revolución
está vinculada en razón de causa a rusa y el advenimiento del radica­
efecto con los últimos acontecimien­ lismo al poder en nuestro país, son
tos de que fuera teatro nuestro país, las tres llaves que nos abren las puer­
como consecuencia de los producidos tas a la verdad. Lo primero, bien lo
en el mundo. Significaría incurrir en sabemos, sacudió al mundo con la cri­
una apreciación errónea hasta lo ab­ sis más aguda que haya sufrido la
surdo, considerar a la Reforma Uni­ humanidad desde la Revolución Fran­
versitaria como un problema de las cesa. La civilización occidental, con
aulas y, aún así, radicar toda su im­ todos sus postulados, se presentaba
portancia en los efectos que pudiera en bancarrota, producía con ello el
Conferencia pronunciada en el Ateneo del Centro de Estudiantes de Derecho de Buenos Aires.

- 48 -
caos y daba así libre juego a todas na negó a sus maestros, y haciendo
las fuerzas que un sistema de civi­ del dolor de su orfandad la fuente
lización había encauzado por largos de su energía, se lanzó, sola a con­
siglos. quistar su propio destino.
En medio de la desorientación, de En nuestro país, el fenómeno se
la incertidumbre y del escepticismo presentó más preciso por la interven­
que dominaba a los espíritus, apare­ ción de un factor propio: el adveni­
ce en el escenario la Revolución Rusa miento del radicalismo al poder. La
trayendo una luz nueva, ofreciendo colectividad acababa de entregarse a
ideales de humana redención, levan­ una fuerza popular nueva, que lle­
tando una voz acusadora y profètica gaba con todo el ímpetu y la cegue­
al mismo tiempo. El sordo rumor que, ra de las corrientes renovadoras.
por debajo de las banderías de la lu­ Avasalladora y brutal, invadió todos
cha bélica, acusaba la existencia de los reductos, despreció todas las ins­
una corriente de protesta, se hizo en­ tituciones que encontrara, destruyó
tonces grito rotundo de rebeldía; la todas las normas y escarneció a to­
incredulidad latente se concretó en dos los hombres del régimen que aba­
repudio de todo lo imperante; las co­ tía.
rrientes ideológicas en libertad se po­ ¿Qué traía, en cambio? Concreta­
larizaron con rapidez en un ardiente mente, nada: llegaba a destruir. Sus
anhelo de verdades nuevas. La Revo­ dirigentes no tenían la menor noción
lución Rusa, que para la mirada fría de gobierno, ni conceptos de Estado-
de la historia, era un hecho escueto Contribuyeron de este modo a sem­
que obedecía a leyes inmutables, fué brar el desconcierto, dando libre jue­
para media humanidad el símbolo de go a cuanta influencia se presentara
un idealismo rebelde y reconstructor. con un sentido popular. Pero, no obs­
Nuestra América fué, puede decir­ tante ello, no era una tendencia anár­
se, el centro adonde vinieron a con­ quica y disolvente: era una fuerza
verger estas ondas morales que des­ demagógica, es decir, esencialmente
pedía la catástrofe, porque ella, al no creadora y fecunda. Arrasaba, pero
sentir directamente la sacudida, con­ dejando el limo fértil de la sensibili­
servó la (serenidad suficiente como dad netamente popular llegada a las
para recogerlas hasta en su más ín­ esferas del gobierno.
tima vibración. La nueva generación El radicalismo, como factor social,
americana, que se mantuvo así pro­ cumplió la misión de cavar un abis­
videncialmente al margen de los su­ mo en el cual quedaba definitivamen­
cesos, y que aun se nutría en los vie­ te sepultada la generación que había
jos institutos, engendros de aquella manejado al país desde el 80 hasta
cultura agotada en su ideario y des­ 1916. Con su advenimiento, con su
provista de los principios que pudie­ imperio afirmado cada día mediante
ran salvar la situación, fué sorpren­ sucesivos y ruidosos triunfos, arrai­
dida por los hechos en el preciso ins­ gó en la conciencia nacional la con­
tante en que se preparaba para ac­ vicción de que la generación en de­
tuar. rrota, lo había sido porque resultó
Por eso, recogiendo la nueva sen­ incapaz de afrontar la solución de los
sibilidad que fluctuaba en el mundo, problemas planteados en la colectivi­
irrumpió con un solo grito de rebel­ dad.
día y de protesta contra todo. Icono­ Así, pues, la guerra europea, la re­
clasta e ¡irreverente como ninguna volución rusa y el radicalismo, carac­
otra, la nueva generación america­ terizaron el momento en que se pre-

— 49 — 4
sentaba la nueva generación. Instru­ ducto aristocrático, que el nuevo or­
mento ciego del determinismo histó­ den de los sucesos concluiría por con­
rico, traía ella la. conciencia, obscura vertir en foco de reacción.
aún pero no por eso menos vigorosa, Pero Osvaldo Magnasco, en 1899,
de que estaba llamada a afrontar la desde los estrados de la Universidad
situación y a desentrañar del caos la de Córdoba, ya les dictaba la senten­
razón de su existencia, las caracte­ cia de muerte, sin presumirlo. Refi­
rísticas de su personalidad y el con­ riéndose a las universidades, dijo:
tenido ideológico de su acción. “ Las instituciones son al fin forma­
ciones de orden moral y tienen que ad­
II quirir ^— o languidecen y mueren —
la consistencia y la morfología mis­
Vinculación entre la Reforma Uni­ ma que quiere darles el medio que
versitaria y el nacimiento de la las nutre” .
nueva generación Felizmente, la apreciación que ha­
cemos de la vieja Universidad argen­
El hecho que caracteriza al ciclo tina, no es nueva, y con mayor feli­
histórico y social cerrado en 1918, cidad aún, es un hecho que puede re­
fué la existencia de una clase diri­ gistrarse en toda América. Lo afir­
gente que cumplía su misión desvin­ mó hace ya muchos años, la palabra
culada del medio en que actuaba. Es­ autorizada del doctor Gregorio Aráoz
to vale tanto como decir que fué una Alfaro, antes de la Reforma, en una
era de valores individuales, cuya ac­ conferencia que diera en 1915 en la
ción se reflejaba en la masa en for­ Universidad de Tucumán. “ Las vie­
ma indirecta y débil. La sociedad ev jas Universidades europeas — dijo
que vivían era para aquellos hom­ — y, en grado menor las nuestras,
bres una concepción teórica, frente fueron eminentemente aristocráticas.
a la cual había que aplicar principios No se cuidaron, ni tenían por qué
abstractos. Fueron grandes maestro« cuidarse entonces, de las necesidades
que desarrollaron con ilustración los sociales, que tait sólo en las últimas
principios que los constituyentes de/ décadas sentimos. Ocupábanse sólo de
53 les legaran con la Constitución las clases sociales elevadas; trataban
Nacional. De ella hicieron su progra­ de prepararlas para las funciones di­
ma. Del pueblo se acordaban para rectivas” .
educarlo con la difusión de escuelas, Lo ha dicho también el doctor Ju­
pero nunca para consultarlo. Tenían­ lio Iribarne, cuya actuación en estas
lo por un niño sin discernimiento, a épocas difíciles de la Reforma es co­
quien era menester conducir de acuer­ nocida y aplaudida por todos. “ Pien­
do con principios y normas que él so — decía, al ser interrogado por
no podía comprender. un diario, en 1921 — que ha pasado
La Universidad fué un trasunto ya el tiempo en que la Universidad
fiel de este estado de la conciencia podía quedar como hasta ahora, cris­
social. Sus aulas, a fuerza de incubar talizada en una función única, ajena
sistemas y formar hombres imbui­ a la solución de todos los problemas
dos de principios abstractos, conclu­ que constituyen la vida misma de la
yeron por ser la matriz donde se en­ colectividad, especie de quiste exó­
gendraba una clase privilegiada que tico dentro del pueblo que trabaja y
debía gozar exclusivamente de los se agita” . No puede darse una ex­
beneficios de su enseñanza. Fué ais­ presión más feliz.
lándose en esa forma del medio en Lo afirmó también la juventud
que actuaba, hasta constituir un re­ universitaria peruana cuando en ma­

— 50 —
yo de 1921, en el manifiesto del Co­ fuerzo maraviloso de gestarse a sí
mité Revolucianario de Reforma misma, para adquirir personalidad.
Universitaria, decía: “ Sabemos por Sorprendida en las aulas por los
dolorosa experiencia histórica que la acontecimientos, se siente llamada a
Universidad, o no influyó en lo ab­ desempeñar un rol histórico, y para
soluto en la marcha benéfica del país, hacerlo debía ir en contra de la Uni­
o representó el baluarte de los pre­ versidad y repudiar a sus viejos
juicios aristocráticos” . “ La Univer­ maestros. Así lo hizo, sin un instan­
sidad se distanció de los debates en te de vacilación. En definitiva, y por
los que palpitaban las formas de la concurrencia de diversos factores,
nuevas concepciones vitales y se fra­ la nueva generación nacía enarbolan­
guaban nuevos anillos de la evolución do la Reforma Universitaria, y am­
social” . bas eran impulsadas a la vida por
Sin contar con que lo gritó hasta una fuerza recóndita de renovación
el cansancio la Revolución Universi­ social, que brotaba del fondo mismo
taria de Córdoba. de la colectividad.
Tal era la vieja Universidad cuan­
do surgió la Reforma Universitaria. III
Pero ahora se presenta una interro­
gante, que si no hubiéramos esboza­ Características originarias de la Re­
do las circunstancias del momento, forma Universitaria
no tendría respuesta. ¿Cómo se ex­ Hija legítima de la realidad social,
plica que la nueva generación, que la Reforma Universitaria llevó este
recibía la cultura y la ideología for­ sello desde la primera hora. Estudié­
jada por la precedente y plasmada mosla en su nacimiento para que com­
en los métodos de las viejas univer­ probemos la verdad incontrastable
sidades, surgiese con una sensibilidad del aserto.
nueva, con una ideología propia, y Hubo de ser en Córdoba, en la ve­
repudiase la que se le pretendía in­ tusta Universidad mediterránea. Allí
culcar? Fué debido a la presión enor­ estaban más evidentes y palpables
me de las circunstancias externas, los males del régimen, del sistema
porque, como hemos visto, la guerra, que caducaba. La Casa de Trejo era
la revolución rusa y el radicalismo, el baluarte que mayor resistencia
produjeron la crisis de todos los prin­ ofrecía al avance que se iniciaba. Por
cipios éticos y sociales, y el fracaso eso, la primera voz de protesta, el pri­
de las clases dirigentes. mer grito de rebeldía, agrio e inso­
Estas realidades concretas y pal­ lente, surgió de labios de los estu­
diantes cordobeses, insinuándose des­
pables, presionaron desde afuera y
de el instante inicial la significación
dieron lugar a que apareciese, simul­
esencial del movimiento. La juventud
táneamente, la Reforma Universita­ salió a la calle para volver de ella
ria y la nueva generación que venía contra la Universidad. Tomaba des­
a realizarla. Sin aquella aguda cri­ de el primer momento el contacto
sis total, que acusaba la terminación popular, obedeciendo así a las causas
de una era y el comienzo de otra, la mediatas e inmediatas que habían de­
nueva generación no se hubiera po­ terminado su actitud. Porque — ya
dido explicar, porque entonces no lo hemos visto — la Reforma Uni­
habría tenido misión propia, no se versitaria no fué el fruto de una con­
habría podido diferenciar, ni encon­ cepción abstracta, ni el triunfo de
trado en el trance de realizar el es­ una escuela filosófica, ni la imposi­

— 51 —
ción de un grupo de mentalidades Quedaba así definitivamente ava­
privilegiadas; fué la explosión de un sallada la vieja universidad, para ser
estado de conciencia social que se ha­ suplantada por la nueva, la que se
bía formado alrededor de los crista­ plasmaba como una resultante del me­
lizados centros de cultura. Veámoslo dio, la que se erigía como un regula­
sintéticamente. dor de la sociedad, la que viviría, en
La circunstancia ocasional del mo­ fin, según el concepto vigorosamente
vimiento cordobés, fué distinguida impuesto de función social.
por sus promotores como la necesi­ Apuntemos los hechos culminantes.
dad de la reforma de los estatutos A fines del año 1917 fueron las pri­
universitarios. Se quería un nuevo meras manifestaciones de desconten­
sistema para la renovación de los to, a raíz de la supresión del Interna­
consejos, para la elección de los deca­ do de los estudiantes de medicina en
nos y del rector, para el funciona­ el Hospital de Clínicas. Al inaugurar­
miento de la docencia. Luego se llegó se los cursos de 1918 las protestas se
al grado máximo de las pretensiones, concretan y se amplían- El Consejo
exigiendo la participación de los es­ Superior no cede, muy lejos de supo­
tudiantes en la dirección de la uni­ ner que aquello era un síntoma de al­
versidad. go más grave. Se decreta al fin la
Pero si éstas eran cuestiones pura­ huelga general, la inquietud sube de
mente universitarias, ¿qué necesidad punto y tiene que venir la interven­
había de salir a la calle para resol­ ción nacional, a cargo del doctor José
verlas? ¿Qué lógica podría explicar Nicolás Matienzo. El interventor no
la aparente incongruencia entre los presumió tampoco la profundidad del
conflicto y la naturaleza del descon­
fines y los medios? Se perseguía una
tento, y se redujo a reformar los esta­
reforma universitaria, esto era claro,
tutos de acuerdo con los que regían en
y nadie habló en el primer momento
la universidad más moderna: la de
de otra cosa, aunque el programa de
La Plata.
acción contase con algunas ideas ge­
nerales. Bien es cierto que se procla­ La intervención dejó montado el
mó la democracia, la abolición de pri­ nuevo mecanismo, que satisface a los
vilegios, de oligarquías, de dogmas alumnos, y se realiza con todo entu­
religiosos; pero todo ello era como siasmo la campaña para la elección
males arraigados en la universidad. de las nuevas autoridades, de rector
Pues bien; no obstante el título de abajo. La agitación con tal objeto se
Reforma Universitaria y del plan­ efectúa hasta ese momento dentro de
teamiento de problemas universita­ los círculos universitarios, sin dar in­
rios, los estudiantes salieron a la ca­ tervención a la colectividad.
lle, se confundieron con la masa so­ Llega el 15 de junio, día de la elec­
cial y cuando hubieron conquistado ción, y la tendencia estudiantil es de­
la conciencia nacional, volvieron con­ rrotada. La juventud despierta enton­
tra la universidad y se apoderaron ces a la realidad de un problema que
de ella. ¿Qué consecuencia tuvo esto? ella había planteado sin conocer el
La más trascendental: que los estu­ verdadero valor de sus términos, y a
diantes regresaban a la casa de es­ la verdad del momento que vivía. Si
tudios llevando el espíritu de la obra reformados los estatutos de acuerdo a
realizada en la calle, impregnados de sus aspiraciones eran igualmente de­
la sensibilidad popular, con el sello rrotados, ¿ dónde residía el mal ? Si la
de la realidad ambiente, con las pal­ modificación de los mismos no daba
pitaciones del alma colectiva. el triunfo al nuevo espíritu que aqué-

— 52 —
líos encarnaban, ¿qué era necesario bárbaro concepto de autoridad” . Lan­
hacer? Si a pesar de su campaña lle­ zaron su desafío al Orden, así, en ge­
vada con los mejores auspicios, caían nérico, y como sinónimo de opresión,
vencidos, ¿qué medios era menester porque — decían — “ si en nombre
emplear? del Orden se nos quiere seguir burlan-
El mal no estaba en los malos esta­ d o y embruteciendo, proclamamos
tutos, sino en la tendencia, en el régi­ bien alto el derecho sagrado de la in­
men, en los hombres que dominaban surrección” . Señalaron con índice acu­
en la universidad y fuera de ella. La sador, como al mal comprensivo de
reforma de los estatutos no podía ser todos, al clericalismo: “ no podíamos
todo el fin del movimiento; había vi­ dejar librada nuestra suerte a la tira­
cios más hondos, que escapaban a un nía de una secta religiosa” , “ y en­
programa basado únicamente en ello. tonces dimos la única lección que cum­
Los m e d i o s empleados, las fuerzas plía y espantamos para siempre la
puestas en juego, eran insuficientes. amenaza del dominio clerical” . Por
Los estudiantes solos no vencerían ja­ cierto que resultó justa esta aventura­
más, porque la profundidad de aque­ da afirmación, porque en t o d o el
llos males exigían la intervención de transcurso de la cruenta jornada, fué
otros elementos, de otras fuerzas. el clericalismo su enemigo más tenaz,
Para decirlo de una vez, los estu­ el único quizás que tuvieran, porque
diantes fueron derrotados porque no es el parásito odioso que se prende
habían acudido al seno de la sociedad, con saña a todo retoño de libertad y
de progreso.
que era la que en realidad planteara
el problema por intermedio de ellos. Estos fueron los postulados prime­
Instantáneamente lo comprendieron ros de la Reforma Universitaria, y
y fueron al seno de la colectividad. los que hasta hoy perduran y se im­
Hablaron al país, a la América toda. ponen como puntos del verdadero y
Ampliaron el horizonte, enarbolando genuino programa reformista, abra­
ideales más comprensivos; fueron, en zado al nacer por la nueva generación.
fin, al fondo de la cuestión, al proble­ No faltó, por supuesto, el que hoy es
ma social que el momento histórico el eje del movimiento dentro de la
porque atravesaba el país y el mundo, universidad, es decir, la ingerencia de
tenía enunciado. Todo lo dice el ma­ los estudiantes en el gobierno de la ca­
nifiesto que después del 15 de junio sa. Reclamamos — se dijo en la pri­
dirigieron “ a los hombres libres de mera hora — “ un gobierno estricta­
Sud América” . Entonces gritaron: mente democrático, sosteniendo que
“ Estamos pisando sobre una Revolu* el “ demos” universitario, la sobera­
ción, estamos viviendo una hora ame­ nía, el derecho a darse el gobierno
ricana” . propio, radica principalmente en los
estudiantes” .
Obsérvese lo que era la Reforma
Universitaria, cómo se iniciaba y cuál Así comprendida la situación, así
era el tono de su primer vagido. Pero interpretado el momento histórico, se
aún agregaban: “ la redención espiri­ lanzaron a la calle a realizar su pré­
tual ^de las juventudes americanas es dica, a vivir su vida, a entregarse en
nuestra única recompensa, pues sabe­ brazos del pueblo que los esperaba.
mos que nuestras verdades lo son — Así se inició en la vida nacional la
y dolorosas — de todo el Continente” . nueva generación, saliendo de las au­
Llegaron desde ya a concretar algu­ las en son de franca rebeldía y de pro­
nos postulados, y así hablaron con ra­ testa contra la universidad que pre­
bia y con resprecio, del “ arcaico y tendía amamantarlos con una ideolo­

— 53 —
gía exhausta, agitada por una honda cargas de caballería que sufrieron los
inquietud renovadora y encendiendo estudiantes en las manifestaciones de
los ideales imperecederos de la liber­ Córdoba, en 1918, de Santa Fe en
tad y redención para los hombres. 1919, y de Mendoza a fines de ese año,
cuando delegaciones de todas las fede­
IV raciones universitarias del país se
dieron cita para luchar por la causa
Definición de la Reforma Universita­ de los maestros, sindicalizados con la
ria a través de su evolución, como un Federación Obrera. Los edictos poli­
fenómeno social ciales como el de 20 de junio de 1918
Hagamos el proceso abarcando lar­ en Córdoba, en el que se prohibía la
gos períodos, para poder desentrañar circulación de manifiestos tenidos por
los principios ya gestados. subversivos, la portación de ciertas
Por el solo hecho de abandonar la divisas, y se amenazaba con la aplica­
universidad, a fin de hacer la campa­ ción de la ley social; o como el otro,
ña renovadora en el pueblo, identifi­ dictado en Mendoza, en la oportunidad
cándose con él, los propósitos mera­ mencionada (octubre 12 de 1919), que
mente universitarios, ceden — como pretendió amordazar a estudiantes,
hemos comenzado a verlo — ante los maestros y obreros, porque había en
ideales generales y permanentes que su acción “ incitación sediciosa al des­
brotan de la conciencia colectiva en conocimiento absoluto de la ley” e
cuanto se la interroga. “ insinuaciones a la comisión colectiva
La renovación universitaria fué e individual de graves delitos políti­
bien pronto renovación social; el re­ cos y sociales” .
pudio revolucionario de los dogmas En otras esferas, la naturaleza de
de orden y autoridad, proclamado den­ la acción que desplegaban los estu­
tro de la casa de estudios, lo fué igual­ diantes reformistas, se reconocía tam­
mente y en el mismo tono frente a los bién por el mal disimulado temor que
que sojuzgan en la sociedad; la conde­ tenía en constante zozobra a la bur­
nación del obscurantismo religioso guesía enriquecida, a los ultraconser­
que ahogaba la libertad de conciencia vadores y a las gentes de iglesia, que
desde la cátedra, se repitió ampliando motejaban a los reformistas, y los mo­
su eco contra el mismo que asfixia tejan aún, de “ anarquistas” , “ antipa­
desde el púlpito y desde el seno de la triotas” y otros títulos igualmente
clase aristocrática; el desprecio hacia honrosos; porque honrosos vienen a
los maestros del aula, se trocó en el resultar cuando los dicta el pánico de
escenario nacional, en un hondo e irre­ los que temen por sus doblones o la
conciliable divorcio entre la nueva y santa ira de los que sienten peligrar
la vieja generación; el nuevo sentido los privilegios de que gozan por la
de la democracia, creado sobre nue­ existencia de un régimen social in­
vos conceptos de disciplina, jerarquía justo.
y voluntad popular, enunciados como Tomaremos de todas aquellas diver­
base de la llamada democracia univer­ sas fases de un mismo fenómeno, las
sitaria, fué lema de combate en el am­ que lo perfilan y definen con más vi­
biente social, evidenciados en forma gor, y contribuyen a dar su significa­
de una interpretación propia de las ción social e histórica a la Reforma
fuerzas vivas de la comunidad. Universitaria. Nos referimos en pri­
Los principios fueron radicales, la mer término y con mayor amplitud, al
prédica subversiva, los medios violen­ espontáneo y recíproco acercamiento
tos- Se pueden juzgar por las reaccio­ que se produce entre la masa estudian­
nes que provocaba. Las innumerables til y la masa proletaria.

— 54 —
El hecho es innegable. Desde el pri­ bre del orden social, y al sentirlo el es­
mer momento el obrero estuvo al la­ tudiante cuando iba del brazo del
do del estudiante, alentándolo con su obrero, sintió brotar, con la ola de ra­
presencia, apoyándolo con sus armas bia, una instintiva solidaridad, y en­
de lucha. Prontq este acercamiento se tonces, estrechándose más contra él,
trocó en íntima vinculación. Los gre­ le dijo: estamos fuera de la ley, her­
mios iban a la huelga por las campa­ mano.
ñas de los estudiantes, y éstos hacian La nueva generación, que se lanzó a
lo propio con las del proletario, en­ la lucha por la Reforma Universita­
trando como en su casa a los locales ria, ¿habló acaso al pueblo de anacró­
obreros para darles conferencias y de­ nicos regímenes universitarios, de in­
liberar con ellos. gerencia estudiantil o de docencia li­
Cuando Enrique F. Barros, el ner­ bre ? Poco o nada se acordó de ello- En
vio de la revolución cordobesa, fuera nombre de la Reforma Universitaria,
víctima de aquel brutal cachiporrazo incitaban al pueblo a tomar la Basti­
con que le hundiera el cráneo el brazo lla, a barrer con las oligarquías, a des­
de un fanático católico, revistieron ca­ cubrir las mentiras sociales, a concluir
racteres conmovedores las manifesta­ con los privilegios, a extirpar los dog­
ciones de pesar y de protesta de los mas religiosos, a realizar ideales ame­
obreros, que publicaban manifiestos ricanos de renovación social, a impul­
condenatorios, amenazaban con el pa­ sar esta corriente revolucionaria has­
ro general y desfilaban en silencio por ta los reductos universitarios donde
frente a la casa de la víctima. se atrincheraba el viejo régimen, a
¿Cómo se explica esta vinculación convertir la universidad en la casa
entre el proletario, que obedece a in­ del pueblo.
tereses económicos y de clase, con los No podrá separarse nunca la Refor­
revolucionarios estudiantiles que per­ ma Universitaria de la Reforma So­
tenecían a una distinta y que enarbo­ cial, porque ambas fueron emprendi­
laban vagos principios idealistas? Se das simultáneamente y nacieron, por
explica, en concepto general, porque lo tanto, unidas.
ambos sufrían el dolor de la orfan­ La significación que aquélla tiene,
dad; huérfanos los unos, puesto que y que estamos estudiando ahora bajo
nada podían hallar en los padres espi­ la faz de su solidaridad con el prole­
rituales de la vieja generación a quie­ tariado, en cuyo seno están siempre
nes venían a combatir; huérfanos los latentes los gérmenes de toda renova­
otros, por el desprecio y la falta de so­ ción, fué comprendida a poco andar
lidaridad que siempre han padecido por los hombres en lucha y proclama­
del resto de la comunidad. Sintiéndo­ da públicamente y en términos concre­
se así solos los jóvenes de la nueva ge­ tos. La Federación Universitaria de
neración y los proletarios de todas las Córdoba, fué la primera en dar osten­
generaciones, natural era que se unie­ siblemente este paso. A raíz de la trá­
sen y se sintieran identificados en una gica semana de enero de 1919, la Fe­
lucha que debía ser forzosamente por deración Obrera Provincial decretó el
ideales comunes. paro. La Federación Universitaria se
Se explica, en segundo término, por adhirió públicamente por resolución
la lógica de los hechos. En las mani­ del 12 de enero, en la que decía:
festaciones a que nos hemos referido, “ Considerando: l f Que en el día de
de Córdoba, Santa Fe y Mendoza, fue­ hoy la Federación Obrera ha decreta­
ron hermanados por el sigor del sable do el paro general a partir de las doce
policial, que cayó sobre sus espaldas de la noche de la fecha, como protesta
por igual. El sable actuaba en nom­ a los luctuosos sucesos que tuvieron

— 55 —
por teatro la Capital de la República la libertad, la verdad y la justicia en
y de adhesión al proletariado organi­ todos sus órdenes . . . ”
zado que, celoso de sus derechos bre­ Se declara a continuación la estre­
ga por defenderlos y obtenerlos: cha relación que existe “entré esos
“ 2? Que esta Federación contó en propósitos ampliamente manifestados
su último movimiento con el apoyo de por la juventud y las recientes huel­
la clase obrera, llegando a crear un gas obreras” , y en mesuradas conside­
vínculo íntimo de compañerismo, y raciones, se reconoce la justicia de las
que es éste el instante de demostrarlo; reivindicaciones obreras, condenando
“3* Que constituye un anhelo de sa­ la violencia y la intromisión de ele­
no mejoramiento social el elevar el mentos extraños, y ratificando “ su
nivel material y moral del pueblo tra­ adhesión a la causa del trabajador” .
bajador, por el cual luchan en estos Bien, pues; nada podría agregarse
momentos los obreros del país; a aquellas palabras, que por su pre­
“ La Federación Universitaria de cisión, por su sobriedad y por la fi­
Córdoba, resuelve: delidad con que reflejan la realidad
1? Expresar públicamente su adhe­ del momento histórico, podrían ser
sión a la actitud asumida por la Fe­ esculpidas en el frontispicio del tem­
deración Obrera local. 2* Comunicar a plo que levante la nueva generación
esta entidad dicha resolución” . para conmemorar la hora de su adve­
nimiento. Ellas cobran todo su valor
Y no terminaron en esto, que aún y significado, si se tiene presente que
las calles de Córdoba vieron un mani­ las juventudes universitarias organi­
fiesto encabezado así: “Al pueblo de zadas de toda la república, les han res­
Córdoba. — La Federación Obrera pondido con invariable consonancia,
Provincial. — La Federación Obrera desde un extremo al otro del país, san­
Local. — La Federación Universita­ cionándolas con los hechos en cinco
ria” . años de lucha. Es imprescindible que
Pocos días después, el 24 de enero, comprobemos esto con una rápida
la misma entidad estudiantil, en una ojeada.
resolución dictada a propósito de los En Santa Fe los exponentes univer­
acontecimientos sociales que agitaban sitarios de la nueva generación, reali­
en esos momentos al país, definió con zaron con el mismo espíritu iguales
una visión sorprendente de los he­ medios e idéntico tesón, la obra reno­
chos de entonces y sus consecuencias vadora frente a la universidad, por­
futuras, el contenido substancial de que recogieron el fuego sagrado que
la Reforma Universitaria, tal como lo los revolucionarios cordobeses ofre­
vemos hoy, a la vuelta de cinco años. cieron a las juventudes de todo el país,
Se dijo en aquella resolución: reunidas en el primer congreso nacio­
“ El movimiento universitario ar­ nal de estudiantes universitarios.
gentino, iniciado por los estudiantes
A poco de iniciado el año 1919, em­
de la Universidad de Córdoba, debe
prendieron porfiada y azarosa campa­
ser considerado como la primera ma­ ña para imponer la Reforma Universi­
nifestación de un proceso evolutivo en taria. No hay para qué detenerse en
el orden nacional, dirigido a modifi­ ello. Como decíamos, se levantaron los
car fundamentalmente el estado de mismos principios y se usó de los mis­
crisis, por así decir, porque atraviesa mos procedimientos. Loyola estaba
su organización social, económica, po­ allí — como ellos decían — encarnan­
lítica e intelectual, teniendo como fi ­ do la reacción, y proclamaron contra
nalidad inmediata el afianzamiento de la Bastilla de todos los tiempos, los

— 56 —
ideales de regeneración y de justicia cuestiones obreras han agravado la
social que conocemos. Se llegaron al necesidad ya impostergable de esa re­
pueblo, fraternizaron con los obreros visión” .
y juntos fueron perseguidos por los La Federación Universitaria de La
representantes de la autoridad. Ven­ Plata, en el movimiento reformista
cieron, al fin, después de un año. que sostuvo por más de un año, y que
En este estado de agitación, produ­ desgraciadamente ofreció fases no
jo la Federación Universitaria de muy claras, por la aparición de un
Santa Fe varios documentos, todos de factor al que luego nos referiremos,
acuerdo con el espíritu sintetizado en comprobó con los hechos, que estaba
la declaración de la Federación Uni­ tocada de la sensibilidad propia que
versitaria de Córdoba. Haremos sim­ trascendía de la Reforma. Bastaría,
ple mención de ellos, para facilitar para comprobarlo, recordar la nota
la comprobación del aserto. Son los que el gobernador de Buenos Aires
manifiestos del 25 de mayo de 1919, dirigió, en marzo de 1920, al ministro
que invoca los ideales de la Revolu- del Interior, en la que denunciaba co­
ión; del 9 de julio del mismo año, mo índice alarmante la simpatía entre
donde se manifiesta tener más fe en los obreros y los estudiantes, acusan­
los hombres de trabajo que en la “ si­ do a éstos, entre otras cosas, de “ mal
mulación patriótica de las clases pri­ inspirados” , “ verdaderos y peligrosos
vilegiadas” ; del 14 de julio, aniversa­ anarquistas” , “ acaudillados por agita­
rio de la toma de la Bastilla, festeján­ dores” C1)
dola “ como fecha revolucionaria” y “ Esta nota dió lugar a una declara­
del 1? de mayo de 1920, día de los tra­ ción de la Federación Universitaria
bajadores, con cuyo significado se so­ Argentina, en la que decía que “ la
lidarizan. Así, con esta fidelidad, en simpatía entre estudiantes y obreros
los hechos y en las palabras, la juven­ es una resultante lógica y natural del
tud universitaria santafesina respon­ momento histórico que vivimos” y que
dió al verdadero sentido que entrañó la lucha por la Reforma Universitaria
la Reforma Universitaria^ desde su que “ da vida a un hondo anhelo de
nacimiento. justicia social” , inducía a “ querer co­
La Federación Universitaria de mo hermanos a todos los que paralela­
Buenos Aires, en las oportunidades mente a nosotros, bregan en esta ho­
que se le presentaron, no fué menos ra por afianzar el imperio de la ver­
fiel. Así lo comprueba / u conocido dad” .
manifiesto en vísperas dél aniversario Pero aun está el manifiesto de la
patrio de mayo de 1920, que cobraba Federación Universitaria de La Pla­
especial significacin por haver apare­ ta, como las de Córdoba, y Santa Fe,
cido entonces la Liga Patriótica. Se dirigió al pueblo y a los estudiantes,
repudia su nacionalismo contamina­ a propósito de aquella impúdica reac­
do, enfermizo y hostil y se dicen cosas ción clerical que se llamó la Gran Co­
como éstas: “ Negar la urgencia de lecta Nacional. “ Un estremecimiento
rever los fundamentos de la sociedad, recóndito — dijo aquella entidad —
como se ha dicho por ahí, es no tener anuncia que en la entraña de la so­
el sentido de las cosas prudentes. La ciedad argentina están concentrándo­
sociedad, como todo hecho sujeto a la se poderosas fuerzas que, al expandir­
ley de la evolución, debe revisar de se, han de ocasionar el derrumbe de
tiempo en tiempo sus postulados, y en ios carcomidos muros” . “ Ya la uni­
lo que respecta a nosotros, las últimas versidad, por gracia de una juventud

(1 ) “ B oletín de la F ederación U niversitaria A r g en tin a ’ ’, N<? 3, pág. 49.

57 —
pensadora y serena, vió madurar ba­ hechos, porque son demasiado eviden­
jo sus pórticos el ansia del renuevo” y tes por sí mismos. Recordemos, para
“ no ha de transcurir mucho tiempo terminar, la actitud asumida por la
sin que las multitudes proletarias le­ Federación Universitaria Argentina,
vanten su voz, clamando una mayor al rechazar la invitación de la Socie­
justicia” . dad Científica Argentina para concu­
Por último, la Federación Universi­ rrir a un Congreso Universitario, en
taria Argentina se ofrece como el más 1920, rechazo que se fundaba en la
alto exponente del concepto integral exclusión que se había hecho de las
de la Reforma Universitaria. Ha in­ corporaciones obreras. “ Frente a esta
terpretado siempre con justeza y se­ exclusión odiosa e injusta — decía —
renidad el espíritu y los postulados nos cúihple manifestar que nos senti­
del gran movimiento- Cuando en ene­ na o s indestructiblemente solidarios
ro de 1919, la Federación Universita­ con los trabajadores. Su suerte es
ria de Córdoba hacía aquella funda­ nuestra suerte, su ideal es nuestro
mental definición que hemos comenta­ ideal y el desdén que los hiere a ellos
do, la entidad nacional ya había dicho, nos hiere también a nosotros” . “ La
en manifiesto sobre la Semana de juventud universitaria se siente toca­
Enero, que trabajaría “ por la comu­ da por el ideal de justicia que anima
nión del estudiante y del obrero” , y a las manifestaciones de la conciencia
que si este anhelo llegase a ser rea­ social” .
lidad, se habría “ logrado una conquis­ Dos años después, el l v de mayo de
ta máxima para la grandeza nacio­ 1923, hace apenas unos meses, la Fe­
nal” . Dentro de declaraciones de un deración Universitaria Argentina, en
bien entendido nacionalismo, se pro­ los tiempos que corremos y con otros
piciaba la desaparición de las clases jóvenes a su cabeza, ratifica en forma
sociales, porque ese fué el espíritu de categórica el gran espíritu que nació
los constituyentes y, a su vez, allí ha­ el 18 con la Reforma Universitaria de
bía bebido el suyo la Revolución Uni­ la nueva generación, mediante una de­
versitaria. claración sobre el significado del día
de los trabajadores, que termina di­
En la acción de ese año, puso en evi­ ciendo : “ Reafirmar su adhesión a los
dencia y en práctica los propósitos trabajadores del mundo/ que luchan
que enunciaba, con su intervención y por su emancipación definitiva, y co­
colaboración al lado de la asociación municar a las federaciones obreras y
“ Maestros Unidos de Mendoza” , que,
universitarias la presente resolución” .
organizados en gremio sindical con la
Federación Obrera Provincial, luchó
con verdadero heroísmo — y téngase V
en cuenta que eran mujeres — sobre
Otros aspectos de la Reforma
la persecución, el hambre y el escar­
Universitaria que completan
nio, contra las arbitrariedades de un
su definición
gobierno opresor. En aquella oportu­
nidad, el presidente de la Federación Como se desprende de esta rápida
Universitaria Argentina, dijo desde la reseña, los hechos se presentan con
plaza pública de Mendoza: “ El día en una evidencia abrumadora, y ellos son
que el trinomio de proletarios, maes­ tanto más significativos cuanto que
tros y estudiantes sea un hecho, se ha­ acusan una estricta uniformidad a
brá cumplido la ley que impone la re­ través de cinco años y de toda la ex­
novación de los valores sociales” . tensión del país.
No hay para qué insistir en estos Pero dijimos que el movimiento re­

- 58 -
formista, si bien denunciaba su con­ La idea religiosa como principio
tenido esencial orientándose con un del Bien en el hombre y de paz en las
arraigado espíritu de solidaridad ha­ sociedades había fracasado con la gue­
cia las fuerzas vivas de la sociedad rra, y su fracaso fué impotencia ma­
que encarna el proletariado, no es éste nifiesta cuando llegó la hora de la re­
el único aspecto que da su filiación al construcción. En otro punto de vista,
fenómeno. y limitándonos a las colectividades
La nueva generación que se forma­ americanas, hacía tiempo que aquélla
ba en las. universidades, al rechazar había degenerado en un privilegio de
en absoluto la ideología preponderan­ la clase aristocrática dirigente. La
te en la clase social que dirigía a la idea religiosa, plasmada en la religión
comunidad, hubo de chocar violenta­ católica, actúa en la colectividad como
mente contra instituciones y conceptos factor social mediante la Iglesia, y al
que aquélla había creado para soste­ resultar ésta la institución concreta
nerse : contra la idea e institución re­ que pone en juego la idea general del
ligiosa y el concepto patriótico. sistema en decadencia, la Reforma
“ Todo movimiento nuevo es una Universitaria estuvo en contra de ella.
reacción contra el pasado” , dice Lau­ Este es el concepto esencial que ex­
rents, y el pasado caduco, que por el plica los hechos del movimiento que
mismo se empecina en perpetuarse, estudiamos y las reacciones que pro­
tiene sus más fuertes reductos en las voca. No analizaremos a aquéllos por­
conciencias. Todo régimen, por el solo que nos tomaría mucho espacio. Ad­
hecho de implantarse y subsistir, se virtamos solamente que la revolución
crea un espíritu, un sistema moral, universitaria cordobesa, punto de
que tiende lógicamente a imponerse, arranque de la Reforma Universita­
a infiltrarse, para crear un estado de ria, hubo de ser un movimiento no
conciencia colectiva que forma am­ sólo anticlerical, sino también— lo que
biente favorable a su predominio. es más importare—irreligioso. “ Frai­
Lo dice Ingenieros en su estudio les no!” “ ¡Dogmas, no!” “ ¡Abajo la
sobre “ La universidad del porvenir” , Corda!” eran los lemas que aún pue­
con criterio amplio y profundo a la den verse estampados en los muros de
vez: “ Cada sociedad, en cada época, las iglesias de Córdoba.
engendra sistemas de ideas generales La importancia fundamental del
que influyen de manera homogénea hecho, está probada por la propia au­
sobre la conciencia colectiva y son toridad eclesiástica, que en 6 de junio
aplicados a la solución de los proble­ de 1918, lanzó una pastoral que debe
mas que más vitalmente la interesan” . registrarse como el documento histó­
Una de esas ideas generales que for­ rico más interesante que haya provo­
maban el vasto sistema dominante en cado la Reforma. í 1)
la sociedad argentina y americana, “ En las manifestaciones— decía el
era y es la que enunciamos. El sis­ obispo de Córdoba—paseaban con
tema se había relajado por agota­ ellas los religiosos y las religiosas col­
miento y por corrupción, y perdía gadas en pendones por escarnio. Veían
entonces su influencia sobre el me­ en ellas el obscurantismo religioso y
dio- La Reforma Universitaria signi­ la barrera que a ellos tocaba derri­
fica la derrota de aquel sistema, y su bar; paseaban al rector en forma la
derrota definitiva habrá llegado cuan­ más ignominiosa y torpe que cabe, en
do ella se imponga también definiti­ lo alto de otro pendón, afrentando
vamente y en todo su contenido. más que a su persona, el credo cató­
( 1 ) V e r el te x to ín tegro en el libro del au tor, L a R ev olu ción U niversitaria. B uenos A ires,
1922, L ib re ría M enéndez.

— 59 —
lico que profesa con laudable ente­ naba diciendo: “ Las clases ricas ya
reza” . Este es el testimonio del señor han dicho todo lo que son capaces de
obispo y la interpretación que daba a hacer para solucionar el conflicto eco­
los hechos. nómico” .
No puede objetarse que la posición Quién llegara a imaginar que el cle­
que a este respecto adoptaban los re­ ricalismo contestó el reto con los dul­
formistas, fuera un hecho accidental ces preceptos de Jesús o con llamados
provocado por causas especiales, por­ a la paz y la concordia se engañaría.
que concluida la lucha, continuaron El clericalismo es una facción como
en aquélla, y porque fué una carac­ cualquiera otra y, como todas, siem­
terística del movimiento en todo el bra el odio y la discordia. Y mírese si
país. En Santa Fe la campaña tuvo no este caso.
el mismo aspecto, pues allí, como en Cuando el malogrado estudiante
Córdoba, el predominio religioso era Viera, cayó muerto en el aula, a raíz
idéntico, sino más acentuado en aqué­ de un disturbio producido en la Uni­
lla. versidad de La Plata durante sus mo­
Pero lo que autoriza a generalizar mentos de mayor desorientación, la
es la actitud asumida por los refor­ Iglesia Católica se aprovechó del he­
mistas, por intermedio de sus órganos cho y organizó un homenaje a la me­
legítimos, cuando la iglesia católica moria del caído, que resulta toda una
argentina emprendió su campaña incitación a la venganza. Si se duda
reaccionaria, bajo el título de “ Gran de que sea ésta obra del clero, recó­
Colecta Nacional” . Entonces se puso rrase la lista de adherentes al home­
en evidencia el contenido del movi- naje, inserta en un folleto que, bajo
biento en uno de sus más profundos el título de “ La primera víctima de la
sentidos. Las federaciones de Córdoba, anarquía universitaria” , se hizo cir­
de Santa Fe y La Plata, levantaron cular con profusión. En ella se encon­
su grito de protesta y denunciaron trará patrocinando desde los monse­
aquello como una reacción contra el ñores hasta la Superior^, del Colegio
nuevo estado de cosas que la Reforma “ María Auxiliadora” ; desde la Unión
Universitaria venía a implantar. Católica Argentina hasta el Colegio
Encarando el hecho como un medio del Salvador. Explotaron en esta for­
puesto en práctica para solucionar el ma el sentimiento del dolor y de con­
problema social, la Federación Uni­ denación que el suceso produjo, para
versitaria de Córdoba dijo que aque­ fundir en bronce un odio mezquino y
llo era “ un mendrugo inútil” que se estéril. Todos nos hubiéramos adhe­
arrojaba al pueblo, hambriento, sí, rido a un homenaje en memoria del
pero de justicia. infortunado muchacho; pero como
La Federación Universitaria de La venganza, no.
Plata, dijo que veía en ello y por parte Felizmente, y por una rara casua­
de la iglesia católica, “ un profundo lidad, otro hecho igualmente desgra­
desconocimiento del concepto básico ciado, proporciona la oportunidad pa­
de la realidad social” . “ La clase aris­ ra que recojamos una lección de cómo
tocrática del país— agregaba— convo­ deben proceder los espíritus genero­
cada por la Iglesia Católica, ensaya sos y libres de prejuicios. Véase, pues,
una solución. La enunciación de sus la antítesis del caso anterior. A En­
ideas en un manifiesto insolente y rique F. Barros, el nervio de la revo­
huero, es la más profunda demos­ lución cordobesa, como dijimos, le
tración de su absoluta incapacidad hundió el cráneo de un cachiporrazo la
para afrontar la empresa” . Y termi­ mano de un fanático católico, y cuan-

— 60 —
do, arrancado por milagro de manos nueva generación arranca del fondo
de la muerte, recobró el dominio de de la historia el verdadero concepto
sus actos, se presentó al juez que pro­ de patria, el legítimo espíritu de la
cesaba al victimario, con estas pala­ nacionalidad, que se tradujo en la
bras : hora de la Revolución de Mayo con
“ No los creo delincuentes, sino los anhelos proclamados de libertad,
equivocados, y espero que la justicia igualdad y fraternidad para todos
de S. S. sabrá interpretar los hechos los hombres de América.
con un criterio amplio y tolerante, La Reforma Universitaria viene a
abriendo las puertas de la cárcel a depurar y regenerar la idea de pa­
esos dos muchachos, víctimas de una tria, y por eso ha comenzado a decla­
ofuscación que sólo es posible tenerla rarse enemiga de quienes la subvier­
una vez en la vida, y que S. S. sabrá ten. Ellos lo saben bien, porque no
explicársela, teniendo en cuenta cir­ dejan conferencia sin hablar en con­
cunstancias y hechos en cierto modo tra de lo que llaman despectivamente
extraños a la libre determinación de la “turbulencia estudiantil” , hasta
aquéllos” . Tales palabras no necesi­ declarar que 'la patria debe esperar y
tan comentarios. confiar más en la juventud de la Es­
He aquí los hechos que comprue­ cuela Militar que en la Universidad.
ban los enunciados que sentáramos
al comenzar el capítulo, según los Esta falta absoluta de fe en la ju­
cuales, la nueva generación traía con ventud universitaria, por parte de
instituciones creadas para defender
la Reforma Universitaria un espíritu solapadamente un estado de cosas
adverso a la ideología entronizada to­
davía, pero caduca ya. Citamos tam­ que cede sin remedio al avance del
bién el concepto patriótico como una nuevo espíritu, se explica si se re­
de las ideas generales del sistema, y cuerda la serie de manifiestos conde­
afortunadamente, hechos recientes natorios lanzados por las federacio­
ahorran la demostración. nes universitarias desde la primera
hora de la Reforma.
La noción de patria ha sido suver­
tida por obra de los que se abrogan La forman el de la Federación
el derecho exclusivo de cultivarla e Universitaria Argentina, de 5 de ma­
imponerla. Hoy se encuentra ella tur­ yo de 1921 y el reciente de julio 27;
biamente mezclada con los intereses el de la Federación Universitaria de
del capitalismo, con los privilegios de Buenos Aires, de 19 de mayo de 1920
las clases ricas, y corre el riesgo de y el último de 20 de julio; el de la de
perderse en el derrumbe de la ideo­ Córdoba, de mayo de 1918, y el de la
logía que cede su puesto a la que trae de Santa Fe, de 9 de julio del mismo
la nueva generación. Signo inequí­ año. Por si todo esto no bastara, fres­
voco de estos graves males, es cierta co está aún el recuerdo de la reciente
Liga, fruto espúreo de una hora de asamblea patrocinada por el Ateneo
pánico burgués, que ha venido acu­ del Centro de Estudiantes de Dere­
mulando sus humores para expelerlos cho, donde la juventud universitaria
hoy y contaminar la conciencia na­ y el pueblo de Buenos Aires, sancio­
cional. naron el contenido e hicieron suyo el
La Reforma Universitaria está en espíritu que trasciende de aquellos
contra de ese sentimiento sombrío, documentos, mediante la palabra al­
faccioso y hostil que pretende impo­ tamente inspirada de Alfredo L. Pa­
ner la clase dirigente en agonía. La lacios.

— 61 —
VI gentina, quien se encargase de llevar
por América el soplo renovador. La
La Reforma Universitaria es un juventud peruana ha reivindicado
movimiento americano de la nueva nuestras mismas conquistas, ha ido
generación al pueblo y luchado con el proleta­
riado como nosotros, y para que na­
Creemos haber revelado—y quizás die nos diferencie, en mayo de este
esto se haga por primera vez— cuál año, en unión de los obreros, impi­
es la verdadera significación de la dió, aún a costa de la vida de un com­
Reforma Universitaria- Sus causas, pañero, que el presidente de la repú­
como hemos visto, son hondas, las blica llevase a cabo, en connivencia
fuerzas que la mueven de profundo con el clero, el acto inaudito de consa­
arraigo social, y sus efectos de tal grar el Perú al Corazón de Jesús.
trascendencia que apenas si comien­ Bolivia tiene en la actualidad estu­
zan a percibirse. En tal forma, con­ diantes presos y deportados; Ecuador
tiene los puntos de partida del pro­ presencia el 9 de octubre del año pa­
grama de la nueva generación, no ya sado una revuelta de los estudiantes
argentina, sino americana, tan am­ de Quito y Guayaquil, persiguiendo
plio es el impulso renovador que la propósitos de renovación universita­
anima. ria; Colombia ha reunido su primer
En Chile, la juventud universita­ congreso nacional de estudiantes en
ria está también en campaña desde Medellín, con hermosas declaraciones
1919. Lucha con un heroísmo inaudi­ sobre la misión de la nueva genera­
to y ha soportado estoicamente los ción, en un todo de acuerdo con nues­
desmanes y crímenes de la reacción. tro espíritu, y, en fin, para decirlo
Desmanes en el asalto y destrucción en síntesis, Méjico ha visto el primer
del local de la Federación de Estu­ congreso internacional de estudiantes,
diantes, y crímenes en la muerte de con la concurrencia de los argentinos,
Domingo Gómez Rojas, que expiró en donde se han hecho votos precisos
la cárcel, y en los vejámenes y perse­ “ por el advenimiento de una nueva
cuciones contra Santiago ¿abarca, humanidad” .
Pedro León Ugalde, Juan y Pedro Todo comentario resulta inútil. Ya
Gandulío Guerra, Julio Covarrubias se ve bien lo que es la Reforma Uni­
Freire y tantos otros dirigentes del versitaria. Ya puede apreciarse si fué
movimiento. El espíritu que anima su vano alarde el del estudiante cordo­
acción, es más radical y concreto que bés, cuando con el primer grito pro­
el nuestro, como resulta de las de­ clamó que los males lo eran de todo el
claraciones que sobre todos los proble­ continente y que “ la redención de las
mas del momento hizo la convención juventudes americanas sería su única
estudiantil, reunida por la Federación recompensa” .
de Estudiantes en Santiago, en junio
de 1920. Recordemos solamente el úl­ VII
timo párrafo: “ Para cooperar al
triunfo de estas aspiraciones, la Fe­ Conclusiones — La reacción
deración luchará por obtener la re­ Bien podemos afirmar ahora que la
presentación de los estudiantes en los Reforma Universitaria tiene la más
organismos directivos de la ense­ alta significación social e histórica, y
ñanza” . que, como decíamos al comenzar, se
En el Perú, la Reforma Universita­ incurre en un grave error cuando sus
ria es un hecho. No podía ser sino sostenedores la defienden solamente
Palacios, este paladín de la Idea A r­ bajo la faz de los Estatutos Universi­

— 62 —
tarios. Grave error porque estando ha visto, y lo ha palpado con dolorosa
en él, los nuevos que se incorporan a evidencia, y lo advirtió desde un libro
la campaña, pieitlen el norte que im­ cuando dijo, que las autoridades “ ante
pide la desorientación y no pueden la hermosa afirmación idealista de
compenetrarse de su hondo espíritu 1918 y 1919, se dedicaron a desviar el
renovador, que justifica el despertar movimiento estudiantil, procurando
de una nueva generación. Error peli­ aprovecharlo para fines políticos y
groso, porque la reacción busca de burocráticos, que nunca habían entra­
colocar el problema con aquellas li­ do en el pensamiento de sus promo­
mitaciones, para sacar provecho de tores” .
las fallas del nuevo mecanismo esta­ La demuestran, por lo demás, los
tutario.* hechos de la Universidad de La Plata,
No hay que aceptar la lucha en este los de la Facultad de Derecho de Bue­
terreno- El nuevo estatuto debe ser nos Aires y los de la Universidad del
mantenido intangible en su esencia, Litoral. Cuando se hace notar todo
porque él, con o sin fallas, es el arma esto, se dice la verdad, pero no toda
que la nueva generación se forjó para la verdad, porque la Reforma Univer­
cumplir su empresa; porque sólo con sitaria no fué el fruto de una baja ma­
el nuevo estatuto la Universidad po­ niobra política, sino el instrumento de
drá jugar el rol insustituible que le que se sirvió un caudillo para realizar
está reservado en la obra que viene una maniobra. Esto vale tanto como
a realizar la nueva generación. decir que aquélla nació y se formó an­
Dando su verdadera significación a tes del presidente Yrigoyen y que vi­
la Reforma Universitaria, se tendrá ve y vivirá después del presidente
una defensa formidable contra las Yrigoyen.
reaccionarios disfrazados hoy de re­ En último análisis, los universita­
formistas. Bien sabemios que ahora, rios reformistas pueden afirmar que
cuando ven el movimiento arraigado ningún mandatario argentino, pasado
en la conciencia colectiva de la juven­ ni presente, pudo ni podrá adjudicar­
tud, como una verdad inconmovible se jamás la paternidad del'gran movi­
e indiscutible, emplean otra táctica: miento, porque él es la expresión con­
proclamarse defensores de la Refor­ creta de una nueva idealidad ameri­
ma. ¿Queréis desenmascararlos? Sa­ cana ; porque siendo así, no puede ser
cadlos del terreno universitario y lla­ comprendido por nadie que no fuese
madlos a luchar por los postulados su creador; porque, en fin, la Reforma
sociales de la Reforma Universitaria. Universitaria es el fruto legítimo de
Entonces los veréis titubear, hacer la nueva generación, que concibió en
distingos, poner peros y defeccionar pureza, engendró con la inquietud
al fin vergonzosamente. misteriosa de la maternidad y dió a
La reacción se toma de una apa­ luz al conjuro del más alto ideal.
rente verdad del movimiento para El fenómeno social que se conoce
empequeñecerlo, y dice que la Refor­ por Reforma Universitaria, há cum­
ma Universitaria no es más que el plido el primer ciclo de su evolución,
fruto de la torpe maniobra política de en el que se gestara y orientara. Por
un ex presidente argentino. Y bien; eso lo hemos visto lleno de amplios
que la hermosa cruzada revoluciona­ principios, de vagas aspiraciones, a la
ria con que se iniciara la nueva gene­ vez que de reacciones instintivas. Su
ración, fué escamoteada en un momen­ contenido renovador está allí, vigo­
to por la mano hábil de un caudillo, roso, pero impreciso.
es cierto. El que estas líneas escribe lo En el segundo ciclo, que es el que

— 63 —
comenzamos a vivir, se resolverá en el mismas, desde donde deben realizar su
sentido de una síntesis de los elemen­ obra de reconstrucción, porque la uni­
tos, para concretar el estado primario versidad es el instrumento de que han
de sensibilidad, en cuerpo de doctrina, de valerse para llevar a cabo la mi­
en normas directrices, en fines deter­ sión que les impone la aparición de
minados, que conduzcan el gran mo­ una nueva era.
vimiento al estado de conciencia. El fracaso de la Reforma Univer­
La nueva generación, al destilar los sitaria significaría así el fracaso de
elementos creados por la Reforma la Nueva Generación, que ha nacido
Universitaria, va a encontrarse a sí en las aulas universitarias del conti­
misma y a producir efectos reales en nente arrullada por la voz del pueblo
el seno de la colectividad. Para ello y tocada hasta lo más íntimo de la
es menester conservar el dominio de la sensibilidad del momento histórico en
Universidad por medio de la ingeren­ que vió la luz. Si la hora de América
cia estudiantil en su gobierno; será ha sonado, el estudiante ha sido quien
necesario que los hombres nuevos con­ diera el aldabonazo a las puertas de la
quisten honradamente las cátedras humanidad.

- 64 -
ALCANCE SOCIAL DE LA REFORMA
UNIVERSITARIA
por
PEDRO A. VERDE TELLO
(argentino)

(1922)

A Universidad—dice José Inge­ libertad electiva de los hombres, no


L nieros— debe ser una escuela de
acción social adaptada a su me­
era posible, sin negar la evolución, que
la Universidad continuase conservan­
dio y a su tiempo. Nada tan extraño do no tan solo “ el rastro de la cul­
a este pensamiento fundamental, co­ tura medioeval europea” , sino tam­
mo la vieja Universidad. Fija en su bién la organización atrasada que len­
cuadro rígido e invariable, no se in­ tamente la conducía a la muerte, por
corporaba a las aceleradas palpitacio­ faltarle sabia vivificadora, por estar
nes colectivas de su época. Seguía en acosada por la decrepitud ideológica.
su inmutable veneración a las fórmu­ El viejo andamiaje universitario,
las arcaicas, rindiendo pleitesía y ho­ enclenque, incapaz de renovarse, so­
menaje a métodos consagrados a tra­ litario, convertido en una lejana isla
vés del tiempo. Su enmohecido engra­ social, representante de un pasado
naje no se veía mover ni por el soplo sin actualidad, sombrío, empezó a des­
innovador que en todas las manifes­ moronarse con lentitud, es cierto, pero
taciones de la vida orgánica de la so­ preludiando la proximidad de su des­
ciedad se operaban, ni por el desper­ aparición. Por eso que bastó el grito
tar violento de una nueva generación de rebeldía de la juventud dispuesta a
estudiantil. Una Universidad tan ex­ iniciar una cruzada en pro de la re­
traña a su tiempo tenía que, forzosa- novación de los valores de la Univer­
nente, resultar impotente para mante­ sidad para que se descubriera que en­
ner en la quietud a las fuerzas vivas vuelta en un ropaje delicado, impre­
que actuaban dentro de ella y que se­ sionista, de colores fascinadores, se
guían los flujos y reflujos de la agi­ encontraba una*momia, lo inanimado
tada marea universal. Si los regíme­ y sin vida, los intereses creados su­
nes políticos y sociales se transfor­ jetando a Prometeo, la Edad Media
maban al impulso de fuerzas y nece­ presidiendo a la Universidad del si­
sidades nuevas, coordinadas a veces, glo XX.
en armonía con un ideal social supe­
rior y enterraban las inadaptadas for­ La Juventud estudiantil y las causas
mas de gobierno que imponían el dog­ de la huelga
ma de los mandatarios de origen semi- I
divino, sustituyéndolos por los repre­ Córdoba, primero y Buenos Aires,
sentantes producto de la capacidad o Santa Fe y La Plata, después, se re­

— 65 — 5
helaron tesoneramente contra el es­ ra elegir a los directores de la Uni­
píritu retrógrado de la vieja Univer­ versidad, en todas sus ramas, los que
sidad, contra la vieja organización legislaban sancionando la obligato­
universitaria, contra la reacción que riedad de las asistencias. A los estu­
dirigía a las universidades del país. diantes se los excluía por completo de
Era necesario, indispensable, el va­ toda participación en la marcha de la
liente gesto de la juventud estudiosa. Universidad. Se les creaban deberes
Sin él, las generaciones venideras hu- y se le^ desconocían derechos tan
biéranse avergonzado recordando que elementales como son : intervenir en
cruzábamos la vida indiferente a las la elección de autoridades, asistir o
miserias que nos acechaban, sordos al no a escuchar clases de determinados
clamor unánime de moralidad, insen­ profesores y, en fin, transmitir a la
sibles a la necesidad imperiosa de Universidad iniciativas e ideas más en
romper moldes inadaptables que se concordancia con la generación pre­
oponían a exigencias de progreso in­ sente, teniendo más en vista las ne­
discutiblemente justas. Y a nosotros cesidades del porvenir.
a los estudiantes de la Universidad En la Universidad de La Plata, un
de La Plata, tanto como a los que más escándalo producido por la corrup­
nos correspondía dignificarnos, tra­ ción administrativa en una de sus
bajando para alejar males hondamen­ facultades, fué el toque de alarma que
te arraigados, consentidos durante hizo manifestarse las ansias de reno­
mucho tiempo y por lo mismo, difíci­ vación, que desde hacía tiempo venían
les de aislar. Y honroso es el decirlo: observándose aunque sin expresarse
en aquella hora cumplimos con nues­ nítidamente, con claridad de fines. El
tro deber. pasado había creado anhelos nuevos.
El profesorado sin capacidad, se vió
turbado de pronto. Si hasta ese mo­ II
mento había disfrutado del tranquilo
pasar que la indiferencia de los estu­ La ideología en el movimiento huel­
diantes le permitía, entonces se ini­ guista : Vínculo puramente
ciaba una nueva era con exigencias sindical
razonables. Los profesores no podían
continuar desvinculados de sus alum­ Los grandes movimientos de ma­
nos, circunscribiéndose a dictar sus sas que encontramos en el curso de
cátedras con frialdad y aires pedan­ la historia, en su mayoría — entre
tescos, sin despertar ningún interés o la minoría incluimos a la Revolu­
simulando capacidades muy discuti­ ción Rusa — han iniciado marchas
bles. Y asimismo, los profesores sin y luchas sin tener un ideal amplio y
ninguna autoridad moral ni intelec­ fijo que sirviese de guía. Y siendo
tual, mercadería averiada muchas ve­ así, es natural que los triunfos ha­
ces, debían rendir cuentas ante el tri­ yan sido aprovechados únicamente
bunal de la juventud* para aquilatar por los menos, sin disminuir las
su calidad, dando lugar a la compro­ miserias y los dolores de los más.
bación de si la aureola que ostentaban Estos han sido, en definitiva, casi
era la expresión de méritos o el pre­ siempre derrotados, por haberles fal­
mio al servilismo y a la complicidad tado la orientación ideológica indis­
con procedimientos repudiables. Y pensable que les hiciese comprender
bueno es consignarlo: muy pocos re­ la necesidad de asegurar el triunfo
sistieron el análisis. . . alcanzado. Lucharon en contra de
Sin embargo, ellos eran los en­ algo malo, pero no supieron en qué
cargados de orientar a la juventud, consistía lo mejor que anhelaban.
los únicos autorizados por la Ley pa­ En el movimiento huelguista estu­

— 66 —
diantil, encontramos la repetición de régimen político y económico presen­
la historia. La inmoralidad introduci­ te. ¿Es bueno o es malo éste? De la
da en la Universidad, los intereses respuesta surge lo que pueda ser y
creados unidos contra la juventud, representar la Universidad. Eso es
el espíritu viejo pretendiendo predo­ todo.
minar en una época nueva, los hom­ Desde luego, que se han obtenido
bres del pasado empeñados en no ver las reformas estatutarias que se de­
la urgencia de renovar a la Universi­ seaban y en procura de las cuales
dad, determinaron la unión, la for­ hubo de sostenerse una huelga que ha
mación del frente único de los estu­ dejado muchas buenas enseñanzas.
diantes para combatir lo que se sa­ Reconocemos que la Universidad ac­
bía malo, pero sin tener un concep­ tual puede mejorarse, aunque no mu.
to claro respecto a lo que había de cho. Y convenimos en sostener que el
implantarse luego de conquistado el hecho de que los estudiantes puedan
triunfo. ¿Y qué sucedió? Que la vie­ participar activamente en la elección
ja Universidad, debilitada por nues­ de las autoridades universitarias es
tro poderoso empuje, se derrumbó. más conveniente que no que se deje
Y fué así, porque todos estaban con­ librado a la voluntad exclusiva de los
testes en que había que hacer desapa­ profesores. Igual cosa decimos de las
recer todo lo malo que existía, a costa representaciones estudiantiles ante el
de cualquier sacrificio, aun cuando Consejo Superior y los Consejos Aca­
fuera precisa una constante y deno­ démicos; de la asistencia libre y de
dada lucha. ¿Pero sabíamos en qué otras pequeñas ventajas que se han
consistía lo que íbamos a obtener? Obtenido y que, sin duda, colocan a
la Universidad más en consonancia
III con la época en que vivimos. Pero de
aquí a emborracharse con la Reforma
¿Reforma universitaria o reforma de Universitaria hay una gran distancia.
estatutos 1 Los nuevos estatutos nos dicen, por
ejemplo; ‘Toda persona que lo solicite
No se ha llegado a comprender será inscripta como oyente en cual­
todavía en qué consiste la Reforma quier Facultad, sin más requisito que
Universitaria. Alrededor de ella sur­ la justificación del pago de los dere­
gieron graves apóstoles y defensores. chos respectivos’’. Este artículo es
A algunos de entre ellos ni les inte­ sencillamente admirable. Sobre él se
resa ni les preocupa las cosas que pue­ pueden hacer grandes disertaciones lí­
den suceder en la Universidad, y a ricas. Ya ha habido quienes las han
otros sí les interesa y les preocupa hecho. A nosotros nos hacen reír y
sobremanera, atribuyéndole infinidad no mucho.
de virtudes, llegando hasta pretender Se le quiere asignar un alcance so­
convencernos de que con ella no es­ cial que desconocemos. No sólo esa
tamos más que a un paso de la Re­ “ libertad de aprender” , aun otras
volución Social. Se trata de palabrerío fantasías, lirismo puro, engañifas pa­
hueco, de confusionistas deliberados. ra bobos. La “ libertad de aprender”
La Reforma en la Universidad no “ libertades” de la misma índole, son
es otra cosa hasta hoy que la refor­ para los trabajadores es una triste
ma de los estatutos. Y, por lo tan­ oronía, mal que les pese a los enamo­
to, si es dable reconocer que los nue­ rados de los rimbombantes articula­
vos estatutos, constituyen un paso dos. Con ese artículo y sin él, la Uñi-
hacia adelante, de ningún modo po­ versidad, no será frecuentada más
demos equivocarnos magnificando su que por los privilegiados económica­
alcance. La Universidad responde al mente, por los que puedan hacer uso

— 67 —
de la “ libertad de aprender” , “ sin más adolecen de fallas fundamentales, fa­
requisito que la justificación del pago llas que, innegablemente, subsistirán
de los derechos respectivos” . Y aun por mucho tiempo. .. Son precisos
aceptando la gratuidad de la ense­ cambios radicales. No en la Universi­
ñanza universitaria, ¿qué.'elnse de dad, sino fuera de ella.
gente puede, por disponer de tiem­ Es indudable que con la Reforma,
po, por no haber sufrido un desgaste si contamos con una juventud sana
físico extenuador, por encontrarse de cerebro y de sentimientos, animada
en condiciones de escuchar conferen­ por propósitos elevados, podremos
cias diarias, gozar de ese privilegio? llevar a cabo una obra más o menos
buena. La obra que todavía no se ha
IV realizado.
Y bien se puede repetir como una
Aplicación de la reform a: Su alcan­ aspiración: La Reforma “ habrá lle­
ce social nado su objeto si depura a las uni­
versidades de los malos profesores,
Hemos reconocido que se han re­ que toman el cargo como un empleo
formado los estatutos de la Universi­ burocrático; si permite — como su­
dad. Evidentemente lo conseguido es cede en otros países — que tengan
superior a lo que se ha desechado. acceso al profesorado todos los ca­
Por de pronto, con la representación paces de serlo, sin excluirlos por sus
funcional se marcan nuevos rumbos, convicciones sociales, políticas o f i­
puesto que si no se pueden “ dirigir losóficas; si neutraliza, en parte, por
y orientar los estudios universitarios lo menos, el chauvinismo y fomenta
de acuerdo con los intereses e ideales en los educandos el hábito de la in­
de todos los que enseñan y apren­ vestigación y el sentimiento de la pro­
den", desde que los gobernantes tie­ pia responsabilidad” . Llegar a conver­
nen interés en reducir a la Universi­ tir en realidad estas aspiraciones, se­
dad a “ un instrumento de dominación ría sin lugar a discusión, dar pasos
y de sometimiento, a una entidad de firmes y de resultados sociales fran­
hábitos y costumbres que comportan camente positivos.
la perpetuación del privilegio” , al me­ Cualquier otro alcance que se le
nos es posible evitar, que tomen cuer­ atribuya a la Reforma en la Univer­
po y se perpetúen dogmatismos e sidad es mistificar. En la Universidad
ideas rancias. no se soluciona el problema social.
En nuestra Universidad, la Refor­ En ese sentido, el camino a recorrer
ma, hasta el presente, muy poco ha no se encuentra en la Universidad, es­
cambiado la marcha de la enseñanza, tá fuera de la Universidad. Los es­
orientación y métodos. Los hombres tudiantes que se sientan solidarios con
son los mismos y si hay algunos nue­ la clase trabajadora deben confun­
vos, dejan bastante que desear. Los dirse en sus luchas y cooperar para el
programas no satisfacen, siempre triunfo de sus ideales.

— 68 —
LA REFORMA UNIVERSITARIA Y LA FACULTAD
DE DERECHO DE CORDOBA
por
ARTURO ORGAZ
(argentino)
(1922)

Q UIEN conozca, siquiera de oí­


das, la fuerza del lastre miso-
neista y, así en lo histórico co­
allá donde todo era infeliz despojo
dentro de sepulcro blanqueado por
mano recelosa y fiel.
mo en lo actual, las formas patoló­ A. cuatro años de aquel formidable
gicas de nuestro mezquino ambiente y único movimiento en que nuestra
mediterráneo, podrá explicar, (que es juventud y nuestro pueblo empeñaron
cosa distinta de legitimar), el recien- horas supernacionales, hay gentes —
tísimo movimiento — subterráneo, y universitarios en el simple y pro­
recalentado y huero — en contra de fesional sentido — que ignoran el
la Universidad reformada. significado ideal de la memorable ac­
Redimida de su trisecular atara­ ción y júzganla como una desorbitada
xia, la Universidad adquiere lenta­ gesta de “ muchachos locos anarquis­
mente, amplia y vigorosa fisonomía tas” y hablan, con aspavientos orde­
en su doble carácter de organismo nadores y “ serios” , de la furia di­
decente y administrativo, y marcha, solvente que se ha metido de in­
accidentadamente sin duda, «como to­ trusa en nuestras casas de estudios,
da potencia que sabe de porfiadas y de la crisis de la cultura y de otras
nada nobles resistencias, hacia un cosas con que se hacen bellas expre­
porvenir en que tendrá nuevo, glo­ siones, precisamente por aquéllos
rioso y fecundo sentido el lema de su que creen que la cultura sea opera­
ya ridicula heráldica teológico-colo- ción de modistos o de “ clubmen” , o
nial: “ Ut portet nomem meum coram las universidades una suerte de no­
gentibus” . Porque, desde largos años ria donde toda aspiración se agota en
— años en que el espíritu argentino el incesante voltear del anteojado ru­
fué un simple acueducto del desagüe cio. Bastárales a esos tales, advertir,
cultural europeo — hasta el año 18, salvando los necesarios (así, necesa­
la Universidad fué, apenas, para la rios) errores y desviaciones que toda
ciencia, un “ flatus vocis” que dijeran grande acció» apareja, que el movi­
los escolásticos, y sólo el supersticio­ miento universitario argentino repre­
so respeto que infunde una fecha — sentó una vigorosa onda de fresco y
1614 — repetida a manera de supre­ sano optimismo acerca de la suerte
mo argumento, pudo mantener la ilu­ del espíritu en el eterno combate, con
sión de una viva y palpitante entraña las inferiores potencias del hombre;

— 69 -
que la juventud galvanizó, brillante­ de los genios de La Tempestad sha-
mente, desde la humilde fibra del kespiriana-
pueblo embrutecido en la tarea sin Si Parménides, a estar a lo que la
redención, hasta la fibra por lo re­ leyenda dice, perdió la risa y se tor­
gular insensible de los servidores nó grave y melancólico en el antro
de la cosa pública; que el año 18 fué de Trofonio y recuperó la divina fa­
un espectáculo de inesperadas virtu­ cultad en Délos, en presencia de un
des para la sociedad argentina, habi­ informe peñasco que pasaba, a fa ­
tualmente sustraída a todo lo que no vor de la imbecilidad colectiva, por
sea el aflíjente sube y baja de los imagen de la diosa Leteo; pueblo y
trigos y los novillos; que el movimien­ juvent'id, que habían perdido todo
to universitario argentino (cordobés don de ideal a favor de las imposi­
por la sede geográfica, pero argentino ciones ambientes, lo recuperaron en
por la conjunción de energías en ac­ presencia de una institución si respe­
ción) fué a golpear con recia mano table por sus años, grotesca por su
los pesados portales de casas de es­ insolencia ignorante; peligrosa por
tudios extranjeras, en trance de en- su afán histriónico; ridicula por su
orgullo de cosa yacente... Y así co­
quistamiento; que la onda liberal e
mo Parménides rió de buen grado
idealista realizó en un bello instan­
frente al pobre y feo peñasco que sim­
te, aun no logrado por los juegos
bolizaba a una diosa, así nuestra ju­
de la diplomacia, la fusión de un solo ventud, en trance de histórica irre­
anhelo de los juveniles corazones de verencia, rió frente a una casa que
Sud América; que, en fin, hombres se pretendía “ alma mater” .
como Pi y Suñer, D’Ors, Goldschmidt
El foco del enquistamiento cultu­
y Vasconcelos, un poco sorprendidos
ral, la piedra de escándalo de la Re­
por la originalidad de la empresa,
forma, fué la Facultad de Derecho y
han hablado de la Reforma Univer­ Ciencias Sociales. Ella será el ob­
sitaria con respeto y simpatía, juz­ jeto de mi análisis hoy, ya que es
gándola una puerta abierta hacia los útil y, más, necesario, saber lo que
derroteros de una nueva y dinámica ella ha sido y lo que ella es. Queda­
cultura. Bastárales a esos tales, digo, rán, de tal suerte, en evidencia, la jus­
considerar todo eso y alguna circuns­ ticia fundamental del movimiento re­
tancia más que a su tiempo pudiera formista" y su primer fruto aun no
hacerse valer, para que, elevándose bien sazonado, en verdad, pero en
un poco por sobre los zancos de la progresiva sazón.
mediocridad, fueran capaces de avi­
***
zorar el horizonte colectivo, pleno de
inquietud y de soluciones de continui­ Bajo las pesadas bóvedas, un so­
dad, grave y hosco, como un impera­ por de siesta; en las aulas frescor de
tivo de alta idealidad que, necesa­ sotabancos; en la luz de los claus­
riamente debe germinar en las uni­ tros discurrir de sombras hieráti-
versidades. . Pero ya Salomón, el sa­ cas; en los espíritus, saber sin cu­
bio de los Proverbios, flageló por los riosidad y sin renovación; saber de
siglos de los siglos a los necios e in­ rumias tradicionales.. .
sensatos, enemigos de la cien cia.. . Y Tiénese por cierto — y por eso no
la estridencia de su voz tiene reso­ caeré en el mal gusto de recordarlo
nancias siempre actuales, como tiene en extenso — que la Facultad de De­
en la tradición de toda humana glo­ recho fué, en sus comienzos, escuela
ria, eterna realidad aquella oposición de teología para gente de tonsura;

— 70 —
posteriormente, conservando la esen­ de la reforma y soñarse, como los ro­
cia monástica y obtusa, fué semillero mánticos de la política rousseaunia-
de doctores, soplados y encapirotados, na, con un retorno al pasado. La re­
doctores ungidos en los remansos ho­ forma abrió la Academia convirtien­
rrorosos de la Summa y del “ jus na- do lo que fué canongía, torniquete,
turale” y famosos en las acrobacias cepo y panteón, en consorcio de ener­
dogmático-legales. A continuación, y gías inspiradas en la ascensión de la
siempre guardando celosamente la cultura. Ya no hay representantes
tradición teológica, se engolfó en las de la Facultad por una suerte de de­
disputas de orden metafísico y jura, recho divino; ya no es menester ha­
mientras se refocila con las encanta­ ber fosilizado el espíritu o haber
doras arrogancias individualistas del transijido con el estado de cosas tra­
derecho político, defender y propa­ dicional para entrar al gobierno de la
gar el dogma de la Inmaculada Con­ casa, ya la función no permite el ca­
cepción, compromiso solemne que cicazgo, la irresponsabilidad y el re­
contraían los graduados al pie de la troceso que fueron las característi-
retorta trisecular, en trance de par­ cias de los desbaratados cuerpos aca­
tirse para la vida ordenada, dirigi­ démicos; ya no pasea su insolencia
da, santificada y extinguida por ma­ vacía y estúpida ningún “ predestina­
gia de repiques y otras maravillas del do” , ningún “ consular” , ningún “ in­
ritual abracadábrico y sedante. tangible” . . . Aquella gente había tra­
Hasta el año 18, la Facultad de De­ tado de reproducir en lo universita­
recho era círculo cerrado de cienticis- rio la gerarquía netamente teológica :
mo tóxico; era bien guardada arca de lo eterno de la misión; lo inaccesi­
una cultura que jamás floreció fecun­ ble del solio; lo difuso y vago del am­
das páginas de verdad unida al cla­ biente; lo inútil de la organización
mor de los tiempos: alguna exhuma­ petrificada por una forma bien ca­
ción de códices, alguna inquisición de racterística de las situaciones deca­
estirpes, alguna memoria de anoni­ dentes. Y así pugnaron por mante­
matos, algunos secretos robados a la nerse contra el sentido democrático
ingenuidad y mal gusto coloniales; de nuestra vida pública; contra el sen­
algunos gruesos tomos que pudieron tido renovador que la naturaleza im­
servir entonces y hoy a lo sumo co­ pone ; contra la verdad relativa y con­
tingente que la ciencia enseña; contra
mo armas arrojadizas; algunos miles todo, hasta contra la hora que la hu­
de pesos lanzados a la marchanta pa­ manidad oía sonar en el cuadrante de
ra costear publicaciones, sin valor los siglos... Y cuando fueron arrojados
universitario algunas y otras que aun malamente, gimieron... gimieron... Es
esperan la vida. . . Eso ha sido, di­ lo único que haben y pueden hacer
cho dura pero sinceramente, la Fa­ quienes han practicado la v.ida como
cultad de Derecho hasta el año 18. un juego mecánico de groseras super­
Escuece pero consuela la verdad; por cherías.
eso se la teme más que se la ama. Véase lo que era la enseñanza en
Sólo habiendo conocido la natura­ la Facultad de Derecho irredenta.
leza de las extinguidas Academias, Pero ¿cómo hablar de enseñanza si
esas costras de inmortales, esos síno­ no la había, salvo alguna excepción,
dos de varones maestros en la ciencia constituida por profesor ilustrado?...
nada oculta de la simulación, esos Los catedráticos no desarrollaban las
“ fasci” de cráneos impermeables a asignaturas a su cargo; las desarro­
todo lo que no fuera el espíritu de llaban los estudiantes que, a veces,
cuerpo; puede discutirse el beneficio llegaban a superar en conocimientos

— 7 1 —
a los maestros. Esto ya resulta inve­ circunstantes esperan de aquel hom­
rosímil pero es de rigurosa exacti­ bre de reluciente calva o de promiso-
tud. Profesores había que eran abso­ ra frente, o de fieros ojos o de luen­
lutamente incapaces; algunos capa­ ga barba o de voz profunda o de enér­
ces jamás estudiaban de modo que gico mentón o de asimétrica faz o de
conservaban ideas, principios y orien­ extático semblante o de severo rictus
taciones retardados. Imagínese una o de importantes anteojos o de impe­
sala reducida, con una mesa de cáte­ cable jacquet, todos esperan — y yo
dra montada sobre una tarima; al también esperé, a mi vez — la reve­
frente varias hileras de escaños. Ha lada palabra de la ciencia arcana, el
sonado en el insomne reloj del pa­ fluir d,q la verdad escondida, la má­
tio, alegre con sus decorados colonia­ gica fórmula, el deslumbrante y per­
les, una hora de la mañana, cualquie­ suasivo torrente de la iniciación en el
ra. Un señor aparece por la puerta sagrado misterio del derecho.. . Es­
de la secretaría; distribuye algunas peran algo; mentes juveniles propen­
paternales sonrisas; pocos estudian­ sas a la esperanza y a la aventura
tes le rodean y se entra a bromas dis­ creen clase por clase, que la del día
cretas y reticentes; a la zaga se va es la señalada por el profesor para
un grupo más compacto y, por últi­ la feliz iniciación de su enseñanza,
mo, el bedel con su lápiz infatigable de su verdad, como él la entendía y la
y su voluntad de implacable cancer­ sentía, y quede establecido, hasta el
bero con paso oblículo, sigiloso y so­ fin del curso, ese connubio de alien­
lemne. Penetra el profesor en el au­ te, de laborioso entusiasmo y de fran­
la; monta sobre la tarima; se instala ca cordialidad, entre el maestro y el
en la silla magistral con cierto aire discípulo.. . Los días, empero, trans­
de superioridad, con cierta despre­ currían monótonos, insufribles, y el
ocupación que para los circunstantes año fenecía sin que aquel hombre,
resulta distinguido y de cierta fuerza que parecía o debía ser mentor, ilus­
sugestiva y mientras el bedel anota trador, forjador de juventudes, hu­
parsimoniosamente, tose a carraspea biera dirigido, instruido, forjado otra
y ésto, si cabe, aumenta la suges­ cosa que su mixtificación.
tión pues ya se sabe que los gran­ Porque — aunque parezca absur­
des hombres, los sabios y los acadé­ do — los profesores en su mayoría
micos, completan su figura cuasi su­ “ tomaban la lección” , como en la es­
perlativa con ronca carraspera o de­ cuela primaria, previamente señala­
licada tos que no pasa del tercer gol­ da en un textito que representaba la
pe; pasea su mirada, ora fatigada, suma y resumen de las posibilidades-
como de buey, ora centellante, como docentes. Se comprende que no había
de Júpiter, por cima de las testas in­ tarea alguna encomendada a la inves­
formes y confusas de los estudiantes tigación del estudiante, desde que fal­
que se han distribuido humildes y si­ taba la curiosidad y la renovación
gilosos, como feligreses en su santua­ en el espíritu del “ magister” . Los
rio, por entre los bancos constituyen­ exámenes, por lo tanto, eran de una
do frío conjunto de forzada atención rutina, de una identidad, de una pre­
y de íntima protesta disimulada por cisión inflexibles; eran brillantes, co­
actitud que se esfuerza en alcanzar mo brillantes son las descargas me-
los bellos relieves de la inquietud y moristas, porque nada tan fácil co­
que jamás sobrepasa los desespera­ mo engullirse un libro para preparar
dos lindes de la resignación. Luego, el examen de la materia y lo que
un instante de expectación. Todos los parecía fluidez y espontaneidad no

— 72 —
eran sino mecanización y mediocri­ dras, porque es no tenerlas carecer
dad; servilismo de la inteligencia, de profesores de verdad, que imponía
dogmatismo del saber, muerte de la la obligación a los cursantes de legi­
ciencia, sacrificio de la cultura, men­ timar, a los fines del grado, un sis­
tira universitaria. Había tal descono­ tema de burda mixtificación, concu­
cimiento, tal menosprecio de la cáte­ rriendo puntualmente y sin desmayo
dra, que, amén dé los textitos-biblia, a clases en -que nada se aprendía
los programas eran inmutables como puesto que el profesor era, por lo re­
que respondían al contenido exacto gular, un simple recibidor de leccio­
del libro tal o cual y algunos — no nes durante el curso y, a la postre,
es caricatura — eran el mismo índice un regocijante recibidor de exáme­
del libro dividido en bolillas!... El nes ; una escuela de derecho en que
horror por la ciencia, concorde con el profesorado suplente no cumplía
los imperativos de la vida, de la cien­ misión alguna, si no la de integrar
cia puesta al servicio de la renova­ tribunales, y se había reclutado en­
ción del ideal de la justicia y de los tre gente, si muy estimable por su
postulados y principios que lo tra­ condición de padres o hijos de fami­
ducen, era tal, que basta recorrer las- lia, ayuna de espíritu universitario,
publicaciones, oficiales, anteriores al reñida con toda preocupación intelec­
año 18, las tesis doctorales, las mo­ tual, reacia a toda manifestación del
nografías del vanidoso dilettantismo, pensamiento; gente en que no fal­
las revistas, etc., para descubrir el taba desde el seráfico colector de pa­
porfiado intento de divorciar, total parruchas con vistas a la erudición
y definitivamente, el destino de la co­ de ratón de archivo, hasta el analfa­
lectividad con el propósito de la cul­ beto brillante que se despachaba, al­
tura universitaria. Mientras la vida guna vez, una tirada de memoria a
renovaba sus cauces, rugía su desbor­ veces súbitamente interrumpida por
dada pujanza, exhibía su misterioso “ amnesia de papagayo” , a guisa de
desequilibrio, requería obreros de la disertación magistral cuando era lla­
paz común y expertos de la ruta ig­ mado a colaborar en la cátedra por
norada, la Universidad construía mandato reglamentario; se compren­
muros y más muros, abría fosos y derá sin esfuerzo, que la revolución
más fosos: muros contra la verdad universitaria fué provocada, prepa­
no podrida en sus infolios, fosos con­ rada y alimentada por tanta infatua­
tra los espíritus alzados por encima da mentira y tanta vacía arrogancia.
de las imposiciones de la rancia tra­ Si Córdoba, con su Universidad tri-
dición. Era como un armatost^feü- secular, era algo más que un recuer­
dal en medio del hervor democrático; do, ¿cómo se concibe que no existie­
era como un cuartel de inválidos en ra, fuera de sus muros, la fértil ex­
medio del campo de la vida del pen­ presión de la mentalidad disciplina­
samiento que, según ha dicho Rodó, d a ? .. Es un caso increíble pero exac­
sin el encanto de la contradicción y el ta: Córdoba no ha tenido revistas
a veces, demoledor entusiasmo, sería ni publicaciones valiosas, no ha fun­
monótono e insoportable como que dado, sin la anemia de un vástago in­
“ la discordia renacería del seno del feliz, instituciones culturales; sus
fastidio” ; era, en fin, quebradero y doctores no han escrito nada, nada
jibadero de caracteres y, como se al­ han producido, nada han dejad o...
canzará, desafío al más alto sentido A lo sumo, ha quedado de ellos un
de la libertad. buen caudal de anécdotas. . .
Una escuela de derecho sin cáte- La Reforma encontró las bibliote-

— 73 —
cas de la Facultad y la general en antes del 18. L,a farsa docente se pro­
lamentable retraso; los catálogos al­ longaba, qué duda cabe, en la farsa
canzaban al año 1914; los pedidos de de la prueba; ésta era la causa de
libros acusaban una incapacidad pa­ aquélla y . .. ¡ ahí estaba el veneno! Se
ra la cultura y una desinteligencia conocía una escala de promoción del
del momento vivido, insuperables. La cero al diez y se aprobaba el examen
situación de la biblioteca de la Facul­ obteniendo un punto. Nadie era re­
tad se ha prolongado, por debilidad probado: daba examen el sentido co­
y contemplación, después de la Refor­ mún, la información minúscula, insus­
ma; hice lo conducente por destruir tancial y homeopática. .. ¡ Ay, de la
ese resabio de la burocracia univer­ bestezuela que abrevara en otra cis­
sitaria ; no fué posible; las raíces eran terna que la señalada por el dedo in­
hondas. Con la recientísima organi­ falible de los sabios de T r e jo ! ¡ Ay, del
zación de la Sección Librería y Pu­ que abandonara la muleta del textito
blicaciones de la Facultad, se piensa y se echara campo a fuera con su per­
dar nuevo aliento a tan importante sonalidad apenas perfilada! ¡Anate­
aspecto de la reforma: las bibliote­ ma para ellos, anatema para el levan­
cas deben ser fiel expresión de la ca­ tisco, el pedante y el irrespetuoso!
pacidad y del empeño en que se vive. i Bendiciones, prestigios sociales, llu­
Pero en Córdoba se ha leído y se via de puntos y de elogios para el que
lee poco y aburridamente. Resultante fuera mansa arcilla en los moldes des­
de esa pobreza, de esa desnutrición gastados por el trabajo de las gene­
cultural, son también nuestras libre­ raciones perdidas para las supremas
rías que, hasta el año 18, han sido re­ lides del espíritu y ganadas para la
ceptáculos de cuanta momia biblio­ estéril porfía de los leguleyos!. . .
gráfica se conoce. Todavía no tene­ Recórranse los registros de exáme­
mos librerías en esta ciudad, pero des­ nes anteriores al 18 y se verá que por
de la Reforma Universitaria hay al­ excepción algunos examinandos apa­
gún movimiento en ellas; es caracte­ recen reprobados. . . Cuando la fau­
rístico de las ciudades de verdadera na estudiantil ofrecía el ejemplar de
y honda preocupación cultural las algún monstruo que hubiera demos­
bien servidas y noticiadas casas de trado mayor incapacidad que la del
libros de primera y de segunda ma­ patán del cuento, se resolvía, sobre­
no. Córdoba las tiene deficientes; todo si era pariente del Fulano o vin­
Córdoba carece de bibliotecas popu­ culado en alguna form a a la casta
lares valiosas; las muy pocas que hay gobm-nante o muchacho bueno, buen
son raquíticas; carece de centros cul­ “ luis" o buen escribientillo de alguna
turales importantes; las exposiciones oficina, darlo por no presentado y
de arte son raras y a veces fracasan así, aquellos graves doctores, daban
lamentablemente aquí; el teatro de por no sucedido un acontecimiento co­
ideas o de alta emoción carece de pú­ mo la Inquisición daba por no pro­
blico nutrido que lo hay, en cambio, bada una tesis herética. Semejante al
para llenar noche a noche, salas de Parlamento inglés que sólo no podía
espectáculo en donde no se sale del hacer de una mujer un hombre, los
cocoliche, del tango suburbano, del tribunales de exámenes llegaban has­
cabaret y la puñalada del bajo fon­ ta dar por no recibido un examen que
do. Esta es la verdad, desnuda y re­ lo había sido y con desventura. Se
luciente como una espada, mal que sabía: uno, dos y tres puntos eran
nos pese a los mediterráneos. notas de favor, de caridad. ¿ Qué con­
Veamos lo que eran los exámenes cepto podían formarse de la seriedad

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de los estudios, de la realidad de la cas . . . Y el pueblo, el noble pueblo
justicia, de la dignidad personal, es­ que amasa con su infortunio y su
tudiantes que debían quedar humilla­ desesperanza la vanidad imbécil de
dos por la merced de tribunales cris­ tanto doctor indocto, pasaba por
tianos que cuando no podían agraciar frente a la Universidad con el espan­
con una nota de aprobación otorga­ to reverencioso con que se pasa por
ban perdón y olvido con magnanimi­ la inmediación de un cementerio, en
dad reiterada, a las embajadas del medio de la noche estremecida por el
Dislate y de la Desfechatez?. . . ¡Así viento. . . Estaba, pues, dispuesta la
se preparaba serviles e’ ineptos; así escena para la revuelta magnífica.
se mataba a la juventud!. . . * * *
Eso sí: se enseñaba, bajo el nom­
bre de Derecho Público Eclesiástico ¿Qué hizo la Reforma?. . . ¿Hizo to­
buena suma de Derecho Canónico que do cuanto d eb ió?... ¿Qué debe ha­
imponía profesiones de fe inconcilia­ cer aún?. . .
bles con el espíritu universitario; se Se hizo mucho y esto no puede per­
enseñaba con el nombre de Filosofía donarse por los que asufructuaban
del Derecho el ridículo, metafísico, la Universidad como una ínsula pre­
absurdo y laberíntico derecho natu­ supuestívora; no se hizo todo lo que
ral, superándose apenas a Grocio y debió hacerse porque, aparte de ha­
a Thomasio; se hacía tragar a los es­ cerse a medias la renovación, desde
tudiantes como Economía Política, la primera hora del nuevo orden se
las barrabasadas del padre Liberato- experimentó la sensación de una sub­
r e ; se hacía historia de las institucio­ terránea corriente que perturbaba la
nes representativas con el librito labor serena de reconstrucción- Hay
abrumador de Stevens; se intentaba mucho que realizar aún. Contra la
el estudio del derecho público general diatriba, la falsedad, la alharaca
con el undoso, mal traducido, deses­ reaccionaria, debe la voluntad refor­
perante e inactual Bluntchsli, terror mista mantener su tensión con fir­
de mentes diáfanas y aladas; se son­ meza y contestar al agravio mezqui­
reía despectivamente ante la Sociolo­ no, la la impostura despechada, al
gía y se la declaraba ridicula y dis­ afán oscurantista, a la impotencia
paratada; se hacía de las funciones hecha recua, con la obra progresiva
de tesis verdaderas simulaciones y ri­ de afianzamiento cultural que fué la
diculeces; se hacía de la colación de razón íntima del movimiento del año
grados, acto severamente académico, 18. No se caiga en la ilusión de todas
una simple bullanga mundana y tri­ las revoluciones que se pretenden
vial ; se caía, año tras año, en la cuen­ círculos cerrados de acción donde
ta de que para continuar en tan dul­ mueren por asfixia la más altas con­
ce vida de irresponsabilidad y de cepciones. Hágase la reforma progre­
abulia, había que dar gracias a la siva: la vida se dice que “ es” sólo
Purísima Concepción visitándola en por una cómoda convención; la vida
la casa de al lado entre estertores de no “ es” nunca.
órgano, fumadas de zahumerio y cen­ Fué inspirada la Reforma por el
telleo de luces, todo lo cual era cos­ ansia de renovación total: renova­
teado, como anexo de la enseñanza, ción de hombres en las funciones di­
por el tesoro universitario que no ol­ rectivas, renovación de la cultura em­
vidaba pagar cirios, flores de papel pedernida ; porque no sólo era de pie­
y sermones truculentos, pero olvida­ dra la casa sino, por simpatía esoté­
ba la adquisición de obras científi­ rica, de piedra la gente que la pobla­

— 75 —
r a ; renovación de los métodos necia­ rar el viejo feudo universitario, con
mente escolarescos por los liberales sus prebendas, sus penumbras, sus
que exige la verdadera misión cien- lacayos y sus señores, su desvergon­
ficc-profesional. zada ignorancia y su insaciable lo­
Contra las Academias vitalicias y grerismo, y la juventud envejecida,
autonombrables, quedó establecida la ajada, inservible para otra cosa que
periodicidad de la función, por una para enriquecerse sofisticando el de­
parte, la necesaria rotación de los recho y rindiendo homenaje al siste­
llamados a desempeñarla, -por la otra ma de la lujuria y de la jerarquía,
y, salvando los escollos de la ley Ave­ no es posible discutir: aquélla es la
llaneda, para evitar que los Conse­ verdadera, la sana, la victoriosa ju­
jos Directivos se alimentaran de su ventud, con todos sus errores pero
propia carne, se estableció la pro­ también con todos sus entusiasmos
puesta de candidatos por la Asam­ generosos y sus fecundantes rebel­
blea Constituyente. Contra la preocu­ días. Los pueblos sin juventudes se
pación jerárquica heredada de las han suicidado en la inicua insolven­
monarquías y de los cánones según la cia del corazón; son conglomerados
cual venía a tenderse un abismo de abyectos movidos por brutales egoís­
autoridad [entre profesores y estu­ mos.
diantes, se reconoció el derecho de Contra la cristalización de los
éstos a participar en el gobierno del maestros, se establecieron, por una
Instituto, juzgándose que la colabo­ parte, la asistencia libre y, por otra,
ración juvenil es útil toda vez que los la cátedra libre. Esta última innova­
estudiantes son tan universitarios co­ ción aun no ha dado frutos en la Fa­
mo los profesores; que la autorid?. cultad de Derecho, pues los abogados
no puede fundarse en la distancia ar­ no están dispuestos a empeñar es­
bitraria e idiota de años, y en la va­ fuerzos sin la esperanza de que les
na prepotencia sino en el prestigio del sean pagados la fiebre profesional ha
profesor que, precisamente, se conso­ podido más que la ilusión de una glo­
lida con el trato amistoso, sincero y ria íntima y realmente humanitaria.
ejemplar con sus alumnos, advirtien­ En cuanto a la asistencie libre, cons­
do en ellos la simiente aun salvada tituyó el punto severamente castiga­
de los deterioros de que son causa los do por la reacción en todo momento...
intereses creados y que se traducen ¡Hay profesor, que hace poco decía
en odio al pensamiento libre y en amor a los alumnos que era su ideal el re­
al quietismo desnaturalizador de todo greso a los tiempos en que se desig­
ideal. La función asignada a los es­ naba al estudiante una lección para
tudiantes viene a ser de control. Ellos ser preparada en un texto; la respon­
podrán equivocarse, es claro, la infa­ sabilidad del profesor estaría en !a
libilidad ha debido resolverse como elección de un buen texto!. . . desco­
dogma, es decir, como santa menti­ nocimiento tan alarmante de lo que
ra, pero mientras no se equivoquen deben ser los estudios universitarios
mantendrán la sagrada inquietud de que demostraría en el profesor pro­
la renovación que es un índice augus­ pugnante, falta total de espíritu do­
to de la verdadera vida. Entre la al­ cente y exceso de espíritu rutinario.
tivez de la juventud capaz de mar­ La asistencia libre estimula al pro­
car con su desprecio a los simulado­ fesor estudioso y consciente de su
res del talento y de la cultura, capaz responsabilidad. Hay diferencia en­
de hacer sentir su voz enérgica fren­ tre los auditorios estudiantiles de an­
te a las tentativas dirigidas a restau­ tes de la Reforma, masas informes de

- 76 —
aburridos muchachos que maldicien­ mana, habrá aprendido, desde el au­
do y bostezando penetraban al aula, la, a dirigir su libertad, a fortificar
forzados por la consigna reglamen­ su ética, no por el temor que envile­
taria, bajo la amenaza de las treinta ce y relaja sino por una suerte de
faltas que los reducía a la condición imperativo categórico emancipador y
de libres en el curso, para escuchar a dignificante; aprenderá y compro­
un compañero que, desganadamente, bará que el esfuerzo más digno es
desarrollaba como un mecanismo in­ aquél donde tiene menos entrada la
genioso algún tema prefijado y al coacción; aspirará a realizar en toda
profesor que, a la postre, daba vuelta esfera ese sistema de libertad que en
de atrás para adelante y de arriba sus juveniles años le deparó Ja satis­
para abajo, lo que aquél había dicho; facción de sentir la noble sugestión
y los auditorios espontáneos de hoy, del deber; no temerá que la libertad
conscientes de la utilidad que repor­ sea fuente de abulia como lo es, cier­
ta la asistencia, curiosos por la pa­ tamente, la coerción y el temor y, así,
labra del profesor que aparece a sus habrá logrado ser el padre de su vi­
ojos con bella aureola en la doble fun­ da: su vida será la resultante del
ción de enseñar y de señalar el cami­ amor a la libertad, del orgullo de la
no del deber científico; y que, des­ propia personalidad.
pués de la clase, rodean al profesor, En el hecho los estudiantes asisten
no en baja comparsa de adulonería, a clase; no se han visto — sino en ca­
“ para que el profesor los conozca” , sos excepcionales de huelga — las
según se estilaba antes, sino para aulas desiertas, amenaza que se ha­
conversar sobre la lección del día, cía con fervor de profecía al discu­
aclarar algún concepto, ampliar otro, tirse la Reforma por todos aquellos
estableciendo así esa colaboración que tienen de la vida un concepto me­
simpática que reconforta al maestro cánico y subalterno. Conozco profeso­
y estimula al discípulo- res (buenos profesores, bien enten­
La asistencia libre tiene para mí dido) que fueron teóricamente ene­
un valor que excede a los límites de migos de la asistencia libre y que hoy
la vida estudiantil; Kierskegaard ha se confiesan partidarios, aunque con
dicho: “ Es menester que cada hom­ retoques y complementaciones, segu­
bre sea el padre y no el tío de su pro­ ramente saludables. Será honor in­
pia vida” , es decir, que realice su signe haber enseñado a otros países
misión en el mundo de la libertad y que se envanecen de superior cultura
no en el de la necesidad. La pedago­ este resorte de libertad y de volun­
gía ha sido, generalmente, enemiga tad.
de la libertad; tanto hurtar a la es­ El modo de hacer necesaria la con­
pontaneidad del educando la reducía currencia no es el bedel sino la ilus­
a un pobre desecho del deber. Creo tración del profesor unida a la serie­
que hemos dado un gran paso hacia dad de las pruebas finales.
la dignificación del estudiante y ha­ La enseñanza hoy en la Facultad
cia la estabilidad del buen profesor de Derecho, en general, es una ver­
(sólo del bueno) con la asistencia li­ dad viva; los profesores se ven esti­
bre. Prescindiendo de los motivos de mulados a trabajar, asisten con re­
índole meramente universitaria que gularidad a su aula y cumplen su ta­
se han tenido en vista, percibo vir­ rea dando todo cuanto pueden. Tiene
tud más amplia en esa innovación. realidad, pues, el verbo enseñar que
Esta: el estudiante, futuro hombre antes yd lo he significado, estaba
en toda la amplitud de la escena hu­ equiparado al verbo “ rumiar” . Los

— 77 —
programas revelan la actualización tural del país abandonar la tarea en
de la ciencia, no están calcados en ín­ mitad de la jornada con gesto de des­
dices de manuales; acusan criterio encanto o de renunciamiento. Hoy co­
docente, significan la verdadera po­ mo antes. Entonces, es verdad, en
sibilidad del curso y no la reiterada medio del fragor de las pasiones desr
farsa de programas eternamente in­ encadenadas; ahora, felizmente, en
completos y nominales. la serena esperanza de la impercep­
La Reforma, en síntesis y sin de­ tible obra; siempre, es necesaria la
tallar, ha hecho todo eso. Es verdad acción; porque para no coronarla dig­
que, como toda obra colectiva, tiene namente hubiera sido preferible no
sus purítos vulnerables, sus desgana­ iniciarla.
* * *
dos servidores, sus defectos, no im­
putables precisamente a la reforma En la Facultad de Derecho hay
sino a lo que de la vieja y despresti­ mucho por hacer. Debe complemen­
giada Facultad ha sido conservado tarse la asistencia libre con un siste­
por aquello de que en todo movimien­ ma de capacitación del estudiante pa­
to revolucionario se proclama la vio­ ra la Investigación científica; es ri­
lenta ruptura con el pasado y sin em­ dículo pensar que se agotan los pro­
bargo en buena parte se lo recibe mis­ pósitos de las cátedras en el de que
teriosamente, pero es indudable — y los estudiantes rindan exámenes; es
he tenido la satisfacción de oirlo así menester que aprendan, y esto sí que
a algunos viejos y buenos profesores es imprescindible, a estudiar, a inves­
que la Reforma ha respetado — que tigar, a requerir su incipiente perso­
el movimiento del año 18 ha servido nalidad, colaborando así con el profe­
de mucho, ha sido imprescindible, ha sor. La tarea de éste no basta; si se
realizado no poco bueno y si se quie­ ha reconocido que la vida universita­
re perfeccionar la Reforma, rectificar ria está formada por el afán común
algún error deslizado, ajustar algún y sólo de diverso grado e intensidad
engranaje débil, retocar el conjunto, de profesores y estudiantes, deben és­
será salvando estos principios funda­ tos también ser iniciados en la per­
mentales que fueron las finalidades sonal responsabilidad de la investi­
básicas de la acción: la periodicidad gación. A eso responden los semina­
de las funciones directivas, la parti­ rios pero, mientras llegan, pueden
cipación de los estudiantes en el go­ concebirse medios más simples.
bierno representativo, la asistencia Debe procederse a una revisión
libre, la cátedra libre. prolija de las ordenanzas que con al­
Los que fuimos actores en aquella guna precipitación reconstructiva se
magna lucha del ideal colectivo, aco­ han dictado abundantemente desde el
gido por el generoso corazón de la ju­ 18 a la fech a; modificar preceptos re­
ventud y el pueblo, contra el miso­ glamentarios en puma con los Esta­
neísmo colectivo encastillado en los tutos, simplificar la legislación par­
hogares de atmósfera enrarecida por ticular, porque las muchas leyes y
el tóxico dogmático y en las clases reglamentaciones no son, por desgra­
privilegiadas por la cuna o la faltri­ cia, manifestación de mejor y más
quera, siervas de la tradición enfer­ perfecta vida. Debe emprenderse la
miza y claudicante; sabemos que no coordinación de los programas a fin
se ha realizado todo cuanto se pensó, de evitar las superposiciones, tarea
que es menester persistir en el em­ en parte realizada hace algo más de
peño inicial, que sería traición a la un año y que es susceptible de mejor
causa abrazada de la elevación cul­ ajuste.

- 78 -
Es indispensable revisar el plan cipitación, la audacia inconsciente, la
de estudios vigente desde la Refor­ incoherencia y el sentido netamente
ma y que, en mi concepto, es pasible egoísta de los mismos. Se ha encon­
de serias reformas. Pienso, por ejem­ trado útil multiplicar las épocas de
plo, que es imposible situar el apren­ recepción de exámenes desnaturali­
dizaje de la Economía Política en zándose las pruebas, el aprendizaje
primer año; que no tiene sentido uni­ y el ideal de cultura. Contra esto hay
versitario la orientación actual de la qué reaccionar; esos abogaditos “ pro­
Filosofía General, aparte de que es digios” , recibidos en año y medio o
asignatura impracticable y estéril dos y medio constituyen un peligro
para alumnos de primer año. Que se para la vida profesional y son un se­
dá excesiva amplitud a materias co­ rio enemigo que se echa encima la
mo Derecho Romano, Legislación de propia Universidad. Tendiente a re­
Minas, Derecho Público; que asigna­ parar esa situación inconciliable con
turas como Filosofía Jurídica deben uno de los sanos principios que ins­
preceder a Sociología y no a la inver­ piraron la Reforma (seriedad y au­
sa, según se halla establecido; que toridad en los estudios) he propues­
sobran especializaciones como Regis­ to una disposición en el proyecto de
tros e Instrumentos Públicos que, su­ reformas al Estatuto, que he presen­
primida, permitiría agregar un curso tado a la consideración del Honora­
de Derecho Civil con la desconges­ ble Consejo Superior; según ella, se
tión consiguiente de los cuatro actual­ exigiría un mínimo de tiempo para
mente establecidos; que deberían cursar las carreras universitarias
crearse asignaturas como Criminolo­ igual a las dos terceras partes del
gía e Historia de las doctrinas eco­ número de años o su equivalente en
nómicas; que debería, para Notaria­ meses en que estén divididos los pla­
do y Procuración, hacerse obligatorio nes de estudios de las respectivas ca­
el curso de Introducción al Derecho y rreras ; esto es, cuatro años para de­
a las Ciencias Sociales, pues de otra recho, dos para notariado y un año
manera se hace difícil la misión para y un tercio para procuración. Todo,
los profesores de esas escuelas. salvo el caso de reválida y el de ex­
En fin, múltiples tareas urge em­ cepcional preparación de un cursan­
prender en el orden particular de la te que la demostrara con trabajos de
Facultad de Derecho y no me entre­ mérito personal, a juicio del respec­
tengo en el aspecto administrativo tivo Consejo. No sólo evidentes razo­
porque dilataría abusivamente para nes de carácter universitario sino
el lector estas consideraciones dicta­ hasta las exigencias del gradual pro­
das por un sincero propósito. Sin em­ ceso de saturación de lo que llama­
bargo, tocaré un punto importante ríamos el mercado profesional, hacen
que empieza a explotarse con juicio impostergable la medida propuesta.
superficial y precipitado; me refiero De lo contrario, el proletariado pro­
a los resultados de las pruebas. Ante fesional habrá destruido todo presti­
todo, es evidente que hay que elegir gio para las universidades que deben
entre una Facultad de Derecho que ser institutos de selección, no en el
prepare para dar examen y una Fa­ sentido de la jerarquía social ni en
cultad de Derecho que, sin perjuicio otros igualmente ridículos, sino en el
de recibir exámenes como correspon­ de la aptitud intelectual y profesio­
de, prepare para la alta cultura cien­ nal.
tífica. Se ha confundido por algunos, Hoy, en la Facultad de Derecho se
la libertad de los estudios con la pre­ rechazan exámenes sin consideración

- 79 —
de ninguna especie a situaciones so­ der estudios universitarios se nece­
ciales, políticas ni de índole siquiera sita algo más que tener un padre va­
de política universitaria. Constrasta nidoso, o una novia exigente o una
esta severidad, sin duda necesaria, tozudez de bestia. Y veremos, enton­
con aquellas pruebas de la vieja Fa­ ces, que las universidades se descon­
cultad en que ningún control serio, gestionan de tanto “ condenado a es­
ninguna circunspección, podía exis­ tudiar'” y los campos se pueblan de
tir. De este hecho selectivo se pre­ “ sembradores de papas” , que dice el
tende deducir que hoy no se estudia adagio. Sería verdad universitaria
en la Facultad y, por lo tanto, que aquello d e : “ Al que natura no dá, Sa­
la reforma se ha equivocado. La po­ lamanca. no presta.”
blación de examinandos es, desde el * * *
año 18, mucho m ayor: el 17 y 18, los
estudiantes de derecho alcanzaban Lo que no debe olvidarse es la mi­
talvez a doscientos; después han os­ sión de nuestra Facultad de Dere­
cilado entre trescientos cincuenta y cho y Ciencias Sociales. Su propia
trescientos ochenta- Aparte esa cir- designación ya significa un compro­
cunsancia, los estudiantes de hoy es­ miso con el país: doctores en derecho
tán realizando, por razón de la Refor­ y ciencias sociales deben ser indivi­
ma, un formidable proceso de adap­ duos versados en la legislación posi­
tación que los que estudiamos en la tiva y en los problemas económicos,
vieja Facultad ni siquiera podemos políticos, etc., que acompañan a toda
imaginar. Primer aspecto de ese pro­ expansión colectiva. Hoy nuestros
ceso : la asistencia libre que exige un egresados no son doctos en ciencias
esfuerzo consciente y enérgico para sociales: apenas cursan Sociología y
contrariar la ley del menor esfuerzo Filosofía Jurídica que, abarcando un
que está en la base de toda actividad año, se comprenderá sólo pueden ser
humana. Segundo aspecto del mismo elementales. Existen en lo económi­
proceso: los estudiantes ya no pue­ co, en lo político, en lo financiero, en
den concurrir a examen con las san­ lo jurídico, pavorosos problemas ca­
cochadas verdades del librito tal o paces de comprometer la paz públi­
cual. Tienen que espigar aquí y allí; ca y, sobre ellos, los estudios univer­
tienen que hacer apuntes de las cla­ sitarios hasta hoy echan manto de
ses del profesor, saltar de una pá­ ignorancia como si la ciencia fuera
gina de un libro a otro, de una ver­ otra cosa que un milagro sistemático
sión a una de las varias obras que de la vida misma. Si nuestra Facul­
cada asignatura exige; estudiar unas tad no hace aún obra dinámica, le
veces en casa, otras en la biblioteca; pertenece, en cambio, en un no re­
formar criterio propio sobre lo que moto pasado la insigne vergüenza de
se estudia realizando labor de sínte­ haber sido sus profesores, sus docto­
sis, siempre compleja, y hacer mate­ res, quienes acaudillaban multitudes,
ria para una exposición larga, con­ que en nombre de la patria y de la
trolada, seria. Como se vé, no hay religión, pretendían Hresisfir la re­
que sorprenderse del fracaso de mu­ forma de las leyes de matrimonio y
chos en los exámenes; al contrario, de registro civil.
eso quiere decir que hay muchos que Nuestra Facultad debe conciliar el
no tienen capacidad o vocación para aspecto profesional con el desintere­
la vida universitaria y esos fracasos, sado y superior de la cultura porque
a la larga, producirán la aspirada se­ los hombres si han menester de un
lección y enseñará que para empren­ arma para abrirse paso a través de

— 80 —
la maraña de los intereses, tienen lo económico y en lo político y hasta
que cumplir una misión social, sino en lo doctrinario, en el tribunal su­
con la amplitud heroica que preten­ premo de la opinión pública que, cris­
diera Marco Aurelio, a lo menos con talizando, se traduce en la realidad
la generosa decisión que es como el histórica de las porfiadas justas; no
efluvio lógico de la dignificación del hay más pleitos que los de los expe­
espíritu. Lo he dicho muchas veces; dientes; no hay más justicia que la
profesionalmente, todo egresado ha de los códigos; no hay más sugestión
de ser requerido para tutelar el dere­ que la de los copiosos honorarios?.. .
cho desconocido, menoscabado, o sim­ Seamos abogados y percibamos hono­
plemente amenazado, en los debates rarios, bien está; pero no olvidemos
judiciales, con el arma de la ley y el que la justicia, el derecho, la verdad,
desiderátum de la justicia. Pero, ¿no la ley, viven en el vasto escenario de
hay, acaso, en la vida de los pueblos, la humanidad como fuente de glorio­
pleitos seculares trabados entre la so­ sa actividad y que ser universitario,
berbia omnipotente y arbitraria y la en la integral acepción, significa ser
humildad sojuzgada y envilecida; no soldado del derecho y de la justicia en
se debate el principio de justicia en todos los campos de acción.

— 81 -
CONCEPTO FUNDAMENTAL DE INGERENCIA
ESTUDIANTIL
por
CARLOS COSSIO
(argentino)

( 1923)
serie inconexa de instituciones que
LAnes
Reforma requiere dos condicio­
que llenan toda su ideología;
la ingerencia de los alumnos en
no brindaban de por sí respuestas su­
ficientes a las preguntas certeras de
la vida de .la Universidad y el desa­ la reacción. En otros casos, como en
rrollo integral de la personalidad hu­ el de asistencia libre, según veremos
mana en los sentidos ético, estético y a su tiempo, la idea se desvinculó to­
científico; el primero es el concepto talmente del medio de realizarla con­
básico de la Reforma con relación a la cluyendo de ese modo un esfuerzo con
Universidad misma, y el segundó es una hibridez que amarga y perjudi­
el principio fundamental con relación ca. Ahora, pues, voy a desenterrar
a la sociedad dentro de la cual la Uni­ de la confusión de estas instituciones
versidad vive. yuxtapuestas, el principio fundamen­
El primer principio, que es el ob­ tal que es el único que pueda reunir­
jeto de este capítulo, es el que ha re­ ías en un sistema que satisfaga la ne­
concentrado casi toda la atención de cesidad lógica y práctica de la vida,
los elementos universitarios del país, poniendo entre ellos una relación de
habiendo sido llevado a la lucha co­ causalidad, no de una respecto a otra,
mo bandera gloriosa con demasiado sino de todas directa e indirectamen­
apresuramiento porque hasta ahora te, respecto al sentido económico y
nadie ha sistematizado suficiente­ ético del principio, porque únicamen­
mente su contenido, lo que ha sido te de esta manera podremos dar a
causa de que se olvidara que es un cada modificación del régimen uni­
principio económico y ético que abra­ versitario su justo valor.
za todas las manifestaciones de la Es un hecho imposible de negar
vida universitaria, para no ver más que, así como la mayoría de los estu­
que los mecanismos o medios prácti­ diantes y profesores está desconfor­
cos por los cuales dicho principio de­ me con el modo como la Reforma se
be trasuntarse en beneficio social. ha llevado a cabo y repudia sus resul­
Por esto el concepto fundamental de tados, así también todos los estudian­
ingerencia no ha aparecido en nin­ tes y muchos profesores reconocen
gún momento como una construcción la imposibilidad de volver al sistema
ideológica capaz en su fortaleza de imperante hasta 1918, porque este
vencer las objeciones sino como una sistema tenía por característica la

— 82 —
desvinculación absoluta entre la fa­ el producto de la ambición personal o
cultad y los alumnos. La participa­ de la política degradada, es un espí­
ción de los alumnos era menos que ritu ofuscado que se ha parado en la
una participación pasiva, era un sim­ superficie del movimiento y no ha
ple deslizamiento de año tras año, de descendido a su esencia misma. Es
curso tras curso; era la pasta que verdad que esos vicios y otros mu­
entraba por un tubo a una máquina chos peores han hecho presa de él, pe­
y salía por otro más o menos elabo­ ro este hecho indudable es un estado
rada sin haber sido ningún resorte o de ánimo social que proviene direc­
engranaje en dicha máquina; era na­ tamente del progreso del país, siendo
da más que el plantel indispensable algo distinto de los pecados que con
de alumnos para que los profesores él se nos presenta, como es distinta
tuvieran a quienes enseñar; era el de la pulpa de la fruta en descompo­
conjunto insustituible de examinan­ sición la semilla propicia que en el
dos sin el cual no se justifica la exis­ interior espera un cambio de am­
tencia de una mesa examinadora. El biente para convertirse en árbol.
alumno no participaba de los proble­ La solución del problema que plan­
mas de la Universidad, el alumno no tea este hecho, o como más arriba de­
aunaba al de los profesores su es­ cía, la refundición del alma estudian­
fuerzo en el cumplimiento de los fi­ til en el alma universitaria como par­
nes de la enseñanza superior, aunque te de la misma, es obra exclusiva del
era sobre él mismo que se imprimía concepto fundamental de ingerencia
el cuño de futuro profesional como entendido en la forma y con el al­
si el alumno universitario no tuviera cance que luego señalaremos en sus
completamente desenvuelto su senti­ rasgos generales, porque antes es ne­
do moral, su aptitud para distinguir cesario mostrar los fundamentos eco­
lo malo de lo bueno; el esfuerzo del nómico y moral del principio.
estudiante se concretaba a lo más a Si alguien negara el derecho de
estudiar mucho y sacar apuntes, rea­ los alumnos a ser una fuerza viva en
lizando así un esfuerzo sin ninguna el interior de la facultad, niega el
trascendencia social inmediata e in­ fundamento ético de la Reforma y
voluntariamente egoísta, poro que ese niega al mismo tiempo la función so­
esfuerzo no salía de su persona; co­ cial que a la universidad le hemos
mo si los alumnos considerados como asignado, pues esta función no podrá
un conjunto no debieran ser tam­ llevarse a cabo en debida forma si
bién una fuerza viva en el alma de la ella no tiene la dirección resultante
facultad que en medio de la mayor de la armonía de todas las fuerzas
armonía sea como un nuevo engra­ que mueven la universidad. Contra
naje que ayude con su impulso la bue­ estas personas la discusión es impo­
na marcha del total. sible ellas; no aceptan el fundamento
Es contra este estado de cosas que moral básico, sea porque el cambio
se siente como algo indispensable la las hiere en sus intereses o porque
necesidad de hacer del alma estudian­ una observación superficial de los
til una parte del alma universitaria. hechos no les ha permitido ver el fon­
Es este vago deseo que, como un ins­ do del movimiento social que signifi­
tinto que es, flota y agita el ambien­ ca la situación de hecho puesta de re­
te universitario de la república, pues lieve más arriba, estos hombres cons­
por no haber hallado aún su expre­ tituyen la reacción deshonesta en el
sión objetiva anda en inestable equi­ primer caso y honestísima en el se­
librio buscando su consolidación. gundo.
Quien vea en este hecho únicamente El fundamento ético estaría, pues,

- 83 -
concretado así en sus dos fases: el so, y ello sólo se conseguirá cuando
derecho del núcleo de estudiantes a una ley le dé un alcance fijo que la
participar de un modo activo en la armonice con el movimiento total.
vida de la universidad en el cumpli­ El segundo fundamento económico
miento de sus fines y la conciencia de deriva directamente del completo des­
la responsabilidad que de esto deriva arrollo ético del estudiante universi­
en la medida que le corresponda. tario. En la universidad, aunque los
Si alguien dice: ¿y el electoralis- jóvenes van a aprender, están en con­
mo enfermizo? Este es un vicio que diciones de aceptar por bueno o re­
se ha presentado con la Reforma, pe­ chazar por malo lo que se les enseña,
ro que no es la Reforma; una mala igual que el profesor universitario
reglamentación no puede hacernos ante la enseñanza de algún Maestro
abandonar un principio justo y bue­ de fama mundial, acepta o rechaza lo
no. Si otra voz exclama: ¿y la dic­ que escucha. Luego es útil reconocer
tadura estudiantil (permitida por la al alumno la facultad de hacer cono­
inmoralidad del profesorado) ? Es cer al profesor en qué grado le satis­
una degeneración no remediada face la enseñanza y hasta qué punto
igualmente por una reglamentación juzga que dicha enseñanza lo benefi­
defectuosa. La discusión no puede cia. No se crea que por medio de este
hacerse sobre estas bases porque ca­ fundamento económico se quiere le­
da objeción tiene la misma respues­ galizar un resentimiento en la inten­
ta; únicamente es lícito discutir si sidad de los estudios, convirtiendo
el hecho inicial tiene el significado así a la Reforma Universitaria en un
social que le hemos dado o si el fun­ programa de declinación del saber;
damento ético de la solución es bue­ la Reforma Universitaria no puede ir
no o malo en abstracto. Discutir este en esta forma contra sí misma, pues
fundamento a través de los resulta­ ella pretende ser un perfecciona­
dos de una reglamentación concreta miento científico al par que ético y
es no tener un sentido lógico exacto estético; la Reforma en este punto
porque veinte reglamentos malos no no hace sino admitir que a veces el
destruyen la posibilidad de uno bue­ profesor puede estar equivocado, co­
no. Precisamente sobre la base de la mo a veces lo está el alumno y pro­
discusión concreta que constituye la pone el medio de franquear estas aspe­
segunda parte de esta obra, propon­ rezas que a diario se presentan. Esto
go los apéndices del fin, pero advier­ será estudiado extensamente en la
to a los reaccionarios que el hecho segunda parte, especialmente cuando
de no resultar aceptado mi proyecto, tratemos de la asistencia libre, donde
tampoco será un argumento para des­ propondremos hacer extensiva a to­
truir la posibilidad de que alguno das las facultades una institución que
más sabio lo sea. con óptimo resultado funciona en
La utilidad o fundamento económi­ nuestra Facultad de Medicina; aplazo
co de reglamentar esto es doble: pri­ hasta entonces la discusión difícil en
mero como fuerza inorgánica que vie­ lo concreto de esta base que en lo
ne del pasado surgiendo del progreso abstracto no ofrece tanta resistencia,
del país; esta fuerza, no debiendo ser más si se tiene en cuenta que en los
combatida por el Estado, porque no jóvenes estudiantes hay también un
es inmoral, ya que las inmoralida­ mínimo de moralidad capaz de ser el
des con ella presentadas son elemen­ apoyo inmediato de cualquier insti­
tos ajenos a ella, debe ser reunida tución nueva. Por otra parte, recono­
a la multiforme energía colectiva que ciendo a los profesores mayor pru­
marca los ritmos de nuestro progre­ dencia, mayor reposo y visión más

- 84 -
clara de las cosas, nq es posible que bién algo de inorgánico, de impetuo­
ellos solos dirijan la vida universita­ so, de áspero, como la juventud. . .
ria con prescindencia absoluta de ¿Cuál debe ser en general el al­
los alumnos, porque no hay que olvi­ cance de la ingerencia estudiantil?
dar que mientras los alumnos obren Esta ingerencia en su proporción fe­
como masa social, corrigiéndose mu­ cunda de equilibrio de tal modo que
tuamente las direcciones sociales que no atente ni contra ella misma ni
no respondan a la dirección del todo, contra la universidad, volviéndose
son ellos el medio dentro del cual se prepotencia o demagogia, debe llegar
lleva a cabo el perfeccionamiento de a todas las manifestaciones de la vi­
cada uno; no olvidando tampoco lo da universitaria que afecten la con­
que expusimos en el capítulo I, í 1), ciencia estudiatnil como parte del
donde vimos que pueden haber valores espíritu de la universidad en relación
individuales muy grandes que al mis­ directa con su doble finalidad. Esta
mo tiempo sean en su faz social de es la única manera de que haya una
mínimo o de negativo valor, com­ verdadera refundición del primer ele­
prenderemos la utilidad de que en al­ mento en el segundo y no una simple
guna proporción intervengan los yuxtaposición a partir de un punto
alumnos en las autoridades de la fa­ dado, porque refundir es precisamen­
cultad con representantes que apor­ te encontrar en la más pequeña mo­
ten sus puntos de vista. lécula de un compuesto un átomo por
Fundamentado así el principio de lo menos del cuerpo refundido. Aho­
ingerencia, contestemos a las cues­ ra bien, esta ingerencia debe ser in­
tiones planteadas más arriba, deter­ mediata en los que no reúnan estos
minando ahora la forma y el alcan­ caracteres, porque esto es condición
ce de esta ingerencia, dejando para indispensable para encontrar el igno­
la segunda parte los modos concretos rado equilibrio sobre el cual única­
de cómo se llevará a cabo- mente ha de levantarse la obra como
La forma urge al explicar por qué un bien.
he preferido la palabra ingerencia a El concepto fundamental de inge­
las de participación o colaboración. rencia, que, como hemos visto, es la
Participación es algo mucho más am­ única manera de refundir la concien­
plio que ingerencia, la participación cia de la universidad, satisfaciendo
puede ser pasiva en tanto que la in­ así una apremiosa necesidad social,
gerencia es esencialmente activa. La es el concepto más importante de la
colaboración tiene un contenido equi­ Reforma Universitaria y por sí solo
valente al de participación activa, bastaría para caracterizar la Nue­
pero ni uno ni otro término aclaran va Universidad. El principio de la
suficientemente el papel de la volun­ cultura integral no puede ser acep­
tad; la colaboración sugiere la idea tado por un positivista, pues el posi­
de la armonía de dos voluntades, pe­ tivismo desconoce los valores éticos
ro no de la desarmonía de las mis­ y resta importancia a los estéticos,
mas, siempre, naturalmente, sin rom­ pero puede ser aceptado por un reac­
per la unidad del total. Esta resultan­ cionario idealista, por más que este
te nueva producida por la desarmo­ caso sea algo raro debido al orden
nía de dos voluntades, lo mismo que del movimiento social. En cambio, el
la resultante producida por la armo­ concepto fundamental de ingerencia
nía de ellas, cabe perfectamente en no puede ser aceptado por un reaccio­
la palabra ingerencia que tiene tam­ nario porque es este concepto el que

( 1 ) E l au tor se refiere a su libro La R efo rm a U niversitaria. B uen os A ires, 1923.

- 85 -
viene a cambiar el estado de cosas cual se rompe el prolongado letargo
existente y el que diferencia funda­ espiritual del alma nacional. Hemos
mentalmente la Universidad Vieja de visto ya cómo la Reforma Universi­
la Nueva Universidad. taria es la repercusión del idealismo
Pero el principio de ingerencia no histórico en la Universidad argentina
sólo sirve para hacer esta distinción que vuelve los ojos a la voluntad crea­
importantísima, sino que también dora, ahora diré que el concepto de
servirá para distinguir la enseñanza ingerencia es la parte .jurídica de
secundaria de la enseñanza superior esta repercusión idealista, por cuanto
en la nueva función que la universi­ él no hace más que reconocer las nue­
dad está llamada a llenar con el con­ vas fuerzas sociales de la universi­
cepto de la cultura integral. Veremos dad y hacer entre ellas una más jus­
en el próximo capítulo cómo la uni­ ta apreciación de valores. Así consi­
versidad, sin ir en contra de la espe­ derado, el principio de ingerencia
cialidad de los estudios que es su dentro de la Reforma Universitaria,
esencia misma, se une ininterrumpi­ es el impulso que desde el pasado ani­
damente con el Colegio Nacional, te­ ma un movimiento social, pero que
niendo éste como fin la instrucción todavía no ha encontrado su forma
integral y teniendo la Universidad a concreta para lo cual recurre a la
este respecto la función cultural, sir­ voluntad creadora, puesto que quiere
viendo para fundamentar este diver­ encontrar el bien; por eso decía al co­
so objeto lo mismo que sirve para ad­ mienzo de este capítulo que este prin­
mitir en la Nueva Universidad el cipio es el concepto fundamental de
principio en la enseñanza secundaria: la Reforma con relación a la univer­
la falta de un completo desarrollo
sidad misma. Queda ahora el segun­
del sentido ético en sus alumnos que
do principio, el desarrollo integral,
la vida entrega como precioso don
algunos años más tarde. que es el concepto básico de la Re­
forma Universitaria con relación a
El concepto fundamental de inge­
rencia así estudiado se presenta co­ la sociedad dentro de la cual la uni­
mo un fruto maduro que la existen­ versidad es una función; este prin­
cia anterior nos lo brinda; él es un cipio se nos presenta entonces como
producto del gran movimiento inte­ el deseo que desde el futuro alienta
lectual con que nuestro país ha em­ a todo movimiento colectivo por el
pezado a presentarse en los círculos rumbo infinito del perfeccionamien­
superiores del mundo entero y con el to.

— 86 —
LA REFORMA UNIVERSITARIA

por
HECTOR RIPA ALBERDI
(argentino)
(1922)

S menester, camaradas de Amé­ Por lo general la juventud vive en


E rica, que levantemos la nueva
Universidad y que llevemos a sus
un realismo ingenuo y es incapaz de
distinguir el punto matemático de
aulas un amor más puro por las altas Descartes del punto metafísico de Lei-
creaciones del espíritu. Sumerjámonos bnitz. Su mentalidad no tiene el agu­
en las entrañas de la vida, disipemos zamiento intuitivo como para traspo-
sus sombras, develemos sus misterios, ner la superficie de las cosas y descu­
desde los abismos donde se elaboran brir el valor absoluto que encierran.
los sólidos principios de la ciencia has­ Eduquemos, pues, nuestras fuerzas es­
ta los espacios donde remonta su vue­ pirituales en el sentido de una com­
lo la metafísica. No desoigamos las prensión total de las cosas, y de una
inquietudes trascendentales ni despre­ visión clara de los fenómenos uni­
ciemos las humanas conquistas, que versales, que nos pone frente al ver­
tanto unas como otras nos abren rum­ dadero camino de la sabiduría, el ca­
bos de eternidad. mino de la eternización del hombre.
No olvidemos tampoco que, según La Reforma Universitaria realiza­
lo proclaman modernas teorías intui- da en los últimos años en nuestro país
cionistas, la vida es un constante de­ se debe exclusivamente a los estudian­
venir y que el hombre posee una po­ tes. Ellos la iniciaron, ellos la sos­
tencia innata que es su libertad crea­ tuvieron contra los reaccionarios y
dora. Emancipado, pues, de las fuer­ ellos se encargaron de hacerla triun­
zas del mundo, está en el deber de rea­ far. Nada, pues, se les debe a los con­
lizar su conquista. No se vive la vida sejos de profesores a no ser la resis­
dejándose arrastar por la corriente co­ tencia que ocasionó el estallido violen­
mo un tronco, sino creando las fuerzas to de la juventud. La mayoría de los
que lo impulsan, domeñando la adver­ profesores fué adversaria a la Refor­
sidad que lo detiene y elaborando el ma, lo que dió motivo para que la lu­
propio destino. Por ello los estudios cha fuera más interesante y llegara a
filosóficos han de ser la base de toda levantar el espíritu universitario en
cultura. La filosofía, a más de libertar tal forma que luego nada pudo conte­
el espíritu y darle agilidad al pensa­ nerlo hasta la completa derrota de las
miento, le descubre al hombre la se­ fuerzas enemigas. El primer acto de
creta armonía que vincula y totaliza rebeldía se produjo en el año 1918 en
las cosas del alma y del mundo. la Universidad de Córdoba, que era el
T ra b a jo enviado desde L a P la ta a B og otá , donde se p ublicó (1 9 2 2 ).

- 87 -
foco de la enseñanza dogmática. Los no aprende con sus propios medios a
estudiantes, e n ja imposibilidad de li­ descubrir la verdad. Su ciencia es cien­
bertar la enseñanza de su caparazón cia sólida y bien adquirida porque él
colonial, un buen día decretaron la mismo la arranca al misterio; no la
huelga y tomaron la Universidad co­ hueca que se aprende en el texto re­
mo quien toma una fortaleza, exigien­ cortado a la forma de los programas.
do la renuncia de sus autoridades. La Y así como el profesor mediocre no
lucha empezada así duró cinco meses podrá dirigir un seminario, porque ello
hasta que los estudiantes lograron su exige vastedad de conocimiento, asi
propósito. también el alumno advenedizo tendrá
Más tarde, en las demás Universi­ que huix porque ello exige intensidad
dades se produjo el mismo fenómeno, de estudio. De manera que el semina­
hasta que en octubre de 1919 estalló rio, a más de ser la verdadera fragua
la gran huelga violenta en La Plata, del pensamiento, es también un medio
que duró cerca de un año. En ella se de depuración de la Universidad en
derribó el armazón de la falsa disci­ sus estudiantes y personal docente.
plina ; cayeron los profesores sin auto­ Especialmente esto último es todavía
ridad moral; se derrumbó todo un sis­ un problema en nuestras naciones jó ­
tema anacrónico de enseñanza. Y so­ venes, donde sólo por casualidad se
bre esos escombros se levantó la nue­ encuentra un maestro en el sentido es­
va Universidad. La revolución ha si­ tricto de la palabra, es decir, uno de
do, pues, nuestra arma de lucha, con esos hombres que entienden como un
ella hemos templado el ánimo de la apostolado las funciones de su magis­
juventud y con ella hemos avasallado terio. La política y el profesionalismo
los más recios obstáculos. Tan grande son los males que perjudican a las
era la montaña de intereses creados Universidades americanas, puesto que
que impedía todo avance, que sólo en tanto para el político como para el pro­
en esa forma se podía dar un paso gi­ fesional que llegan a la cátedra, la
gantesco hacia lo porvenir. Hoy lo que enseñanza es una labor secundaria en
hemos dado en llamar la Reforma, im­ gu vida. Pero esos dos males y otros
pera en todas las Universidades del muchos pueden combatirse con éxito
país, que poco a poco irán abandonan­ consiguiendo la autonomía de las Uni­
do su orientación napoleónica, chata versidades y una más amplia remune­
por lo utilitarista, para afianzarse en ración de las labores magistrales. En
el cultivo de las ciencias puras. Se ha tanto esperamos que ello suceda, se
despertado una inquietud de supera­ pueden conseguir mejoras notables lle­
ción, un anhelo por aquilatar los altos gando a la implantación de lo que he­
valores del espíritu; y ese anhelo, esa mos dado en llamar en la Argentina
inquietud, se han llevado a las aulas. la reforma y que puede sintetizarse
Es algo así como un viento nuevo que así:
ha barrido el viejo polvo de los claus­
tros. La Universidad no puede seguir l p Participación de los estudiantes
siendo un organismo estático sin otra en el gobierno de las Universidades.
función que la de expedir títulos; de­ Es un error arraigado el de que la
be convertirse en un laboratorio de su­ Universidad pertenezca al profesor, lo
periores investigaciones y de elevada cual le da el derecho exclusivo a go­
especulación filosófica, sin abandonar bernarla. Grave error que es necesario
por ello el ritmo fecundo de la vida. sea rectificado por los estudiantes de
Una de las formas para combatir la América para que reivindiquen la par­
frivolidad de la enseñanza es la instau­ te que de tal derecho les corresponde.
ración de los Seminarios. Ahí el alum­ La Universidad es tanto del estudian­

88 —
te como del profesor y a ambos co­ de los valores intelectuales. Y por ello
rresponde por consiguiente su gobier­ se ve que al amparo de esos intereses
no. No sólo es imprescindible que los se perpetúan en la cátedra hombres
intereses estudiantiles tengan sus de­ sin condiciones para ejercer el alto
fensores en los consejos, sino que de­ apostolado de educar a los jóvenes.
ben llevar el impulso de las fuerzas Hay que arrojar, pues, de la cátedra
nuevas a la orientación fundamental a todo el que haga de ella un simple
de la enseñanza. Para que un gobierno modus vivendi. La asistencia libre nos
sea plenamente responsable de sus ac­ da la solución al respecto, dado que só­
tos debe ser la concentración ejecutiva lo tendrá alumnos en su clase el maes­
de todas las fuerzas. tro que sepa atraerlos con su ense­
ñanza.
2? Implantación de la asistencia li­
bre.
3? Implantación de la docencia libre.
Gran importancia le damos a ello,
porque la libertad del estudiante den­ Para que sean completos los resul­
tro de la Universidad es indispensable tados de la asistencia libre ha de ser
para una enseñanza efectiva y esen­ completada con la docencia libre. Las
cial. Sólo el amor a la ciencia como el puertas de la Universidad deben estar
amor a la casa de la ciencia no nace abiertas para todo el que haya ahon­
de la autoridad de los reglamentos, si­ dado en alguna clase de estudios y
no que surge espontáneamente de la quiera transmitirlos desde la cátedra.
sustancia medular de cada vocación. A más de ser eso un estímulo para el
Nunca puede tener la simpatía amplia estudioso, es una manera de seleccio­
del estudiante aquello que comienza nar el maestro de acuerdo con el as­
por humillarlo, por someterlo a nor­ cendiente y simpatía que despierta en
mas establecidas, encadenando así su los alumnos. Así no se dará el caso de
libertad en lo que se refiere a la elabo­ algunas Universidades de hoy, cuyo
ración de sus conocimientos. Las mo­ profesorado tiene una orientación in­
dernas orientaciones pedagógicas, nos telectual atrasada con respectq a la
llevan hacia la emancipación completa mentalidad estudiantil, que en los úl­
del educando, hacia la formación libre timos tiempos ha avanzado enorme­
de la personalidad intelectual. Por otra mente en todas las formas de la acción
parte, la asistencia voluntaria no sólo espiritual.
destruye la mecanización de la ense­ Estos puntos que dejo así esboza­
ñanza, sino que pone en manos del dos en forma harto somera, están muy
alumno un instrumento de defensa lejos de limitar nuestro ideal universi­
contra el profesor mediocre. Es un mal tario. Son apenas un paso brevísimo
común a nuestras Universidades de en el largo sendero de estudios y de
América la formación de camarillas lucha que tiene deparado el destino a
alrededor de las cuales se crean inte­ las generaciones que comienzan a ta­
reses que impiden la apreciación cabal llecer.

— 89 —
LA REFORMA EN LA UNIVERSIDAD
por
HOMERO M. GUGLIELMINI
(argentino)

(1925)

A Reforma Universitaria es un contra la filosofía oficial y subven­


L problema que se presenta en
primer plano ante los jóvenes:
cionada de su tiempo, y los sarcasmos
elegantes de Heine contra el espíritu
si la nueva generación postula, efec­ filisteo de los universitarios alema­
tivamente, una reforma integral de nes. Documental es también un
la inteligencia y de la cultura, esa Re­ opúsculo muy reciente (lo que prue­
forma debe encontrar necesariamen­ ba una vez más la eternidad del con­
te su más inmediato órgano de rea­ flicto) publicado por Adriano Til-
lización en la Universidad. La Uni­ gher contra Giovanni Gentile y su
versidad es, por definición, el esce­ reforma universitaria, librito pinto­
nario adonde los grandes conflictos resco y apasionante, por la acritud
culturales adquieren acento dramá­ de su ironía y la violencia muy me­
tico y desenvuelven todas sus posibi­ ridional del ataque. En Alemania las
lidades virtuales de lucha: el momen­ Universidades más importantes son
to en que Abelardo alzaba la voz en verdaderas constelaciones, cada una
las universidades de París, puede de las cuales encarna una orientación
considerarse como una encrucijada determinada en punto a la solución
en la historia del mundo. de los problemas generales, y res­
El caso aducido no es comparable plandecen con luz propia en el ám­
en rigor al que puede suscitarse en la bito cultural del m undo: las ciudades
Universidad de nuestro tiem po; pe- universitarias han dado allí el nom­
re, cabe invocarlo con ejemplaridad bre a escuelas filosóficas de anchu­
histórica como esencialmente análogo rosa influencia, como Marburgo. To­
al que nos inquieta. La Universidad, do esto prueba, que allí, adonde fer­
en todas partes, es y ha sido o bien menta un hervor cultural intenso, la
una rémora o bien una avanzada en Universidad se presenta como el
la historia cultural; pero en ningún campo de batalla en que la estrategia
caso ha sido indiferente a la vicisi­ mental desenvuelve sus elegantes e
tudes de la misma. En todos los tiem­ incruentas evoluciones. Solamente
pos y en todos los tonos, los hombres una Universidad atascada en la ta­
que han sentido en forma intensa el rea rutinaria y mecánica de elaborar
pathos de la cultura, le han dedicado certificados de simple idoneidad pro­
sus más fervientes apologías o sus fesional — como la nuestra — puede
increpaciones más acerbas. Docu­ substraerse a la gustadora aventura
mentales en ese sentido son las fa­ de discutir y fraguar normas espi­
mosas invectivas de Schopenhauer rituales, sean ellas ya de orden teó­

— 90 —
rico o de orden práctico. Una de las cial tiene preeminencia y determina
tareas de mayor trascendencia crí­ el problema universitario, o vicever­
tica a que, puede entregarse la nue­ sa. . . ? ” O si no: “¿Debe definirse la
va generación desde que fué pro­ Reforma Universitaria en función
movida a participar en el gobierno directa del estado social, o es que en
universitario, consiste, pues, en esa verdad nada tiene que ver el uno con
especificación, y discriminación de el otro?”
1o s valores culturales, y no otro Los pocos atisbos de fundamenta-
sentido tienen las breves palabras ción doctrinaria de la Reforma pare­
con que en una oportunidad aludimos cieron inclinarse decididamente ha­
al mismo problema. “ En este punto cia la primera solución, sin parar en
— dijimos — es necesario superar el hecho de que el problema era ab­
la interpretación puramente sociali­ surdo por su propio planteamiento.
zante y demagógica del año 18. La Afirmar que la Reforma Universita­
Reforma Universitaria debe tener, ria no puede definirse sino en fun­
también, una significación cultural” . ción de los problemas sociales, era
He ahí una tarea que, por cierto, destruir en su definición misma la
no ofrece los halagos sonoros y fáci­ posibilidad de toda efectiva Reforma
les del caudillismo ni de la fronda es­ Universitaria, convirtiéndola simple­
tudiantil : se trata de una lenta, pa­ mente en una incidencia política o
ciente y meditativa tarea de supera­ en un episodio más adentro de las mil
ción. cultural, en la cual jugarán un vicisitudes de la actualidad social.
papel importantísimo, muy desdeña­ También absurda era la posición con­
do por los movimientos demagógicos traria, en el sentido de que la Uni­
como el del año 18 la perfección in­ versidad debe desentenderse en ab­
terior de los espíritus. soluto de la realidad social ambiente.
Nuestra fórmula no fué acogida, Lo cierto es que la eliminación de uno
por cierto, con unánime aprobación solo de los términos del binomio, im­
en los ambientes adonde hubo opor­ porta suprimirlo en su totalidad.
tunidad de comentarla: se hicieron El complejo social no puede con­
dos objeciones importantes, una de templarse sino como una unidad fun­
ellas manifiestamente injusta, la cional, una síntesis a la que concu­
otra equivocada en sus fundamentos. rren en forma mediata cada función
Se dijo, en primer término, que nues­ especializada, que en su inmediativi-
tra interpretación de la reforma elu­ dad cumple su deber circunscripta al
día el aspecto social de la misma; se área que le corresponde por propia
dijo, asimismo, que nuestra aspira­ naturaleza- La Universidad, en este
ción a la reforma cultural carecía de sentido, desempeña una función ori­
contenido concreto. Las líneas que ginal, irreductible en sus contenidos
siguen van encaminadas a destruir específicos, pero que sólo logra su
ambas afirmaciones. pleno desenvolvimiento cuando ingre­
sa en forma eficiente en la totalidad
* * * de todas las funciones, llámesele a
ésta cultura, sociedad o conciencia co­
La literatura de los programas re­ lectiva. La Universidad, pues, por
formistas se perdió, en una discusión una parte, plasma a su manera la
ociosa y bizantina. . . El problema realidad en torno, y la padece a su
que dividió a la familia estudiantil, vez, en un vivo proceso de osmosis.
sobre todo en la Facultad de Derecho Su manera de influir es la de anali­
en izquierdas y derechas, con todos zar y fraguar normas espirituales, la
los matices intermedios inevitables, de devolver a la actividad social cien­
fué el siguiente: “ ¿El problema so­ tíficos, estadistas y filósofos que se­

— 91 —
rán, en la práctica, los protagonistas gación de los más urgentes proble­
de la técnica, de la política y de la mas sociales, y, por último, la selec­
pedagogía. Por otra parte, la socie­ ción racional del universitario, me­
dad, a cada instante, llama a la puer­ diante la rebaja, o supresión, si cabe,
ta del claustro y le propone proble­ de las gabelas que gravan el estu­
mas constantemente renovados, con­ dio. La extensión universitaria es el
flictos de todo orden. Lo que llamó la puente que une la Universidad con la
atención de la juventud que inauguró realidad social en torno; mediante
el movimiento reformista, fué, preci­ ella envía la Universidad sus emba­
samente, el divorcio mortal en que jadores para auscultar la conciencia
permanecían la Universidad y el me­ ambiente, y a la vez difundir el ma­
dio. Nuestra Universidad estaba he­ terial elaborado en la colmena uni­
rida de una anestesia casi total: co­ versitaria; es ella el órgano de os­
mo aquella estatua de Condillac, ca­ mosis que comunica el claustro con
recía de ojos y de oídos. Sin comuni­ la vida política y social, y le hace
cación con la realidad ambiente, lle­ aspirar a grandes bocanadas la at­
vaba una vida puramente vegetativa. mósfera densa de las muchedumbres.
Al primer aldabonazo, los cerberos Los Centros de Estudios, a su vez,
entreabrieron tímidamente la puer­ entreabren las puertas de la Univer­
ta ; pero bastó esto, para que la ma­ sidad a los problemas vitales del mo­
rea impaciente acumulada en los um­ mento, políticos o de cualquier índo­
brales, hiciera irrupción y desperta­ le, para contemplarnos con el amplio
ra los claustros dormidos al reclamo criterio deí investigador; desde las
del tumulto. Fué esa una tarea febril, filosofías tomistas y ortodoxas hasta
desmañada, contradictoria... no hu­ las más revolucionarias manifesta­
bo concierto ni orden. Pero esa fué ciones del pensamiento, desde las le­
la primera etapa — necesaria — del gislaciones más avanzadas como la
movimiento reformista; dió como bolsheviki, hasta las más conservado­
fruto más positivo el advenimiento ras, como la constitución fascista,
de la masa estudiantil a la participa­ deben ser allí objeto de estudio pa­
ción en el gobierno universitario, ciente, para que el filisteo universi­
conquista que no es por sí misma una tario deje de ser filisteo y se entere
finalidad, pero que es el medio polí­ de lo que pasa en torno, se codee y se
tico de que se servirán las nuevas ge­ encare mano a mano con la realidad
neraciones para imprimir nuevos viva, la palpe y hasta aventure una
rumbps a la vida universitaria. La solución; y por último, la selección
vieja universidad desprendida de la racional de las vocaciones y del es­
realidad vital, había quemado sus fuerzo importará el fin de todo pri­
naves: la saludable turbulencia estu­ vilegio que no sea el privilegio de la
diantil tendió un puente salvador y el inteligencia y del lungo studio.
tránsito de hechos y de ideas se ha Eso es nuestro punto de vista so­
ido restableciendo desde entonces. bre el aspecto social de la Reforma.
Muy lejos, pues, de eludir el aspec­
to social de la Reforma, no vacilamos * * *
en encararlo de frente con un crite­
rio de alto realismo político: esa vin­ El aspecto cultural de la Reforma
culación entre la Reforma y el llama­ puede concretarse, por una parte, en
do Problema Social, se hace patente la desproíesionalización — permíta­
en tres postulados unánimemente senos el neologismo — de las disci­
aceptados: el principio de la Exten­ plinas universitarias inspiradas la
sión Universitaria; el estudio me­ mayor parte de las veces en un estre­
diante Centros especiales de investi­ cho criterio de utilitarismo profesio­

— 92 —
nal. Y por otra — y aquí herimos el vidad se desenvuelve en la esfera de
punto c.entral del problema, la tan la libertad.
cacareada reforma de la inteligen­ La consecuencia ética de esta ma­
cia — en un cambio absoluto de ré­ nera de ver se hace patente con en­
gimen mental, una subversión de la tera evidencia: frente al mito del
vieja perspectiva del mundo impues­ hombre construido por la filosofía
ta por nuestros mayores. Esta tran­ naturalista, el hombre empírico y
sición, como todas las cosas que ín­ abstracto, envuelto como una brizna
timamente se refieren a la esencia deleznable en medio de la fatalidad
del espíritu, tiene mucho de inefa­ cósmica, la nueva cultura afirma la
ble : sin embargo, nosotros procura­ concepción de un hombre libre, de
mos definirla con una fórmula que una voluntad que determina por sí
fué ampliamente discutida, y que ex­ misma sus propios fines. Las disci­
presaba tal vez con demasiada crude­ plinas de la cultura recobran su dig­
za y con excesivo acento personal, nidad perdida, el Derecho, la Políti­
nuestra manera de ver: substitución ca, la Economía, se afirman en su
en los estudios de la vieja orienta­ absoluta autonomía, libres de toda
ción materialista y positivista por concomitancia con el prejuicio natu­
una amplia orientación humanista y ralista, y la Historia se convierte en
filosófica- Esta fórmula no interesa la epopeya heroica de la personalidad
sino en las disciplinas que directa­ humana que a través de los siglos
mente se refieren a los problemas de crea y modifica las normas a las cua­
la cultura, es decir, a las disciplinas les adecúa su acción. Decía Kant que
que postulan valores espirituales; las dentro de la envoltura del hombre
humanidades en general, el derecho empírico, sometido a las vicisitudes y
y las llamadas ciencias sociales, como contingencias de la naturaleza ciega,
ser la Economía y la Política. En es­ se abriga un hombre divino, ideal y
te terreno, la nueva generación en­ libre, al cual debemos amoldar nues­
contró, a su advenimiento en el claus­ tra actividad práctica. Pues bien: La
tro universitario, un legado intelec­ filosofía naturalista se ocupó del
tual lentamente amasado desde la hombre empírico y olvidó al hombre
mentalidad pragmatista de Alberdi y divino: la nueva cultura será la re­
los hombres de la organización nacio­ valoración del hombre divino.
nal, hasta la generación del 80: el El alcance de esta reforma rebasa,
positivismo comtiano, cuya postuma por cierto, el límite de la Universi­
y más integral expresión fué formu­ dad : es un cambio de altitud mental,
lada por Ingenieros. La nueva era que tiene resonancia en todas las ac­
universitaria argentina se caracteri­ tividades, teóricas o prácticas, del es­
zará por una reafirmación enérgica píritu. Pero no se puede negar que
de los valores espirituales, en el sen­ esa reforma alcanzará expresión cul­
tido de su absoluta autonomía fren­ tural definida en las orientaciones
te a la ciencia natural, tal como lo universitarias. Por eso no habrá Re­
predica la filosofía contemporánea. forma Universitaria mientras ésta
Los problemas de la cultura se des­ no aborde de una vez de frftnte el pro­
envuelven en un ámbito en el cual las blema, dándole sistematización peda­
soluciones de la ciencia naturalista, gógica y un definido contenido doc­
con su régimen de generalización em­ trinario. La primera etapa del con­
pírica y de fatalismo causalista, nada flicto entre las dos generaciones, el
tienen que hacer, porque los valores momento político de la Reforma Uni­
de la cultura pueden definirse como versitaria, debe pasar a segundo pla­
los fines últimos de la vida, que el no, devolviendo al problema cultural
hombre determina mientras su acti­ la preeminencia que por definición

— 93 —
le corresponde en todo movimiento arma y manteniendo seca la pólvora,
específicamente universitario. La pues el patrimonio político adquirido
labor futura de los órganos estudian­ hasta hoy es la garantía formal de
tiles, de los profesores y representan­ las posibilidades que la nueva gene­
tes reformistas, debe ser una labor ración puede actuar en la Universi­
de definición y difusión cultural, que dad. Y la política es ella misma una
reintegre a la Universidad aletarga­ actividad noble, y profundamente vi­
da, a su verdadera misión, la de crear tal y deportiva, cuando va encamina­
libremente una realidad espiritual da a defender y custodiar riquezas
adecuada a la realidad social. Pero espirituales.
todo esto, desde luego, sin soltar el

— 94 —
LA UNIVERSIDAD SEPARADA DEL PUEBLO
por

JOSE LUIS LANUZA


(argentino)

(1924)

I novación, no espera, por cierto que la


Universidad le señale el camino.
ALTA a la vista de una manera
S tan evidente la separación que
media entre la Universidad y el
II
pueblo que no es necesario hacer gran­ Carácter de la separación entre la
des esfuerzos dialécticos para consoli­ Universidad y el pueblo
dar esta afirmación.
Antes de seguir adelante conviene
Encastillada en sí misma, ce­ concretar los caracteres de la separa­
rrada a toda realidad exterior, guar­ ción existente entre el pueblo y la
dadora fiel de un “ sistema de ideas Universidad.
generales” que no corresponde al En primer lugar, la Universidad —
que el mundo está elaborando en aun en el caso de la facultad de De­
el momento presente, la Universidad recho y Ciencias Sociales, cuyo mate­
no atina a abrir los ojos y mirar ha­ rial de estudio debe ser la sociedad
cia afuera para reconocer que (co­ sin exclusión de ninguna de sus par­
mo hace notar A. Posada), “ los vie­ tes — no admite en su seno las in­
jos Códigos civiles se desencuadernan quietudes y los ideales que alienta
sin remedio, y, al margen de ellos, el pueblo. Fiel a su misión conser­
prodúcense brotes robustos de un vadora, se opene tenazmente a toda
nuevo derecho social de enjundia ci­ tentativa de renovación. La Exten­
vil, pero con otra savia” . sión Universitaria, cuya función, de­
A pesar de eso todavía se atri­ finida por la Reforma, es exclaustrar
buye la función de encausar al pueblo la cultura, haciendo llegar al pueblo
en su evolución y de resolver los pro­ el resumen del saber universitario,
blemas sociales. Pero no es la Univer. y recogiendo y llevando a la Univer­
sidad convertida en piedra por mirar sidad la experiencia popular — fra­
al pasado, como la mujer de Lot en casa dentro del espíritu que* anima
la leyenda bíblica, la más apropiada a nuestras casas de estudio.
para señalar caminos hacia el porve­ Así en la Facultad de Derecho y
nir. El pueblo, viviente y lleno de in­ Ciencias Sociales de Buenos Aires, los
quietudes, alentado por ideales de re­ profesores que integraban la comisión

— 95 —
de extensión, se opusieron a que en III
una serie de conferencias sobre la Elemento social que puebla la
ley de jubilaciones, se expusiera el cri­ Universidad
terio comunista., a pesar de haber sido
el seguido por ía mayoría de la clase Excluido el pueblo (la clase obre­
trabajadora. ra, el proletariado) de la enseñanza
Es natural que esta estrechez de universitaria, ¿cuál es el grupo so­
criterio de los profesores se re­ cial que aprovecha de ella? ¿la bur­
parte en unas Facultades en menor guesía?.
dosis que en otras; habiendo llegado La burguesía (alta burguesía,
alguna a jactarse de su liberalismo clase .capitalista) figura en número
afirmando que “ abre sus puertas de muy restringido en la población de
par en par al pueblo” . las facultades. Esta clase social, po­
seedora de la riqueza del país y del
Desgraciadamente, esta afirmación
carece de exactitud e implica desco­ poder del Estado, es numéricamente
nocer el verdadero carácter de la pequeña, pero la razón de que está
democracia dentro de nuestro sistema escasamente representada en la uni­
económico. Tal democracia, en efecto, versidad, es que sus componentes
no necesitan en la lucha por la vida
proclama la igualdad formal, perol
adquirir profesiones liberales; les
sanciona realmente la desigualdad,
es mucho más cómodo vivir ociosos
¿qué importa que la Universidad
y no distraer su ociosidad. La caren­
abra sus puertas de par en par al
cia de una cultura especial no les
pueblo, si el pueblo no puede entrar afecta en sus intereses de clase, por­
por ellas?
que tiene a su servicio la ciencia y
Indudablemente las clases obli­ la cultura de los profesionales. Se
gadas a someterse al salario para comprende que los intelectuales ha­
subsistir, no están en condiciones de llen el mejor premio a sus activida­
costearse los gastos de una profe­ des poniéndose al servicio de la bur­
sión liberal; pero aunque existiera guesía; aunque los que hacen tal uso
la gratuidad de la enseñanza (uno de su inteligencia, no debieran llamar­
de los ideales de la Reforma) la cla­ se intelectuales, así como (según el sí­
se proletaria se vería excluida de la mil de Dante en el Convivio) no debe
Universidad que obliga al alumno a llamarse citarista a quien tiene la
mantenerse durante 18 años en ac­ cítara íen casa para prestarla me­
tividad improductiva. Esta des­ diante un precio y no para usarla
igualdad no puede explicarse como tocando.
una consecuencia práctica de la teo­ En fin. El elemento que constitu­
ría orgánica que asigna una funf. ye casi totalmente la población de
ción determinada a cada grupo so­ la Universidad es la clase media.
cial, ni con la vieja fábula de Me- Hijos de profesionales, de pequeños
nerio Agripa (tan grata a los profe­ comerciantes o industriales, de em­
sores reaccionarios) sino como el pleados del Estado o de las grandes
resultado de un régimen social in­ empresas, clase media, pues, con to­
juste. das sus gradaciones.
De cualquier manera, queda bien Puede observarse que los elemen­
establecida la separación de' la Uni­ tos colocados más arriba en la es­
versidad y el pueblo, ya que no pres­ cala de la clase media (así como
ta sus servicios a éste, sino que es los pocos de la burguesía que deci­
privilegio de las clases acomodadas den seguir estudios universitarios)
de la sociedad. forman parte del alumnado de las

— 9 6 —
Facultades de Derecho, a las que se “ Por lo tanto, en la clase obrera
considera generalmente destinadas a deben ser comprendidos además de
dar los hombres para el gobierno los trabajadores asalariados, la
del país. Este hecho explica que di­ clase de los aldeanos y esa pequeña
chas facultades constituyan el b^-' burguesía que cae cada vez más en
luarte de la reacción y vayan a la el proletariado, es decir, todos los
zaga del movimiento reformista. que sufren las consecuencias del sis­
tema actual de la gran producción”
IV
V
La evolución de la clase media
Interpretación Social de la Reforma
En el momento presente la clase Universitaria
media se ve removida por factores
sociales que la trabajan, la debilitan El malestar acumulado lentamen­
y le quitan cada vez más todo carác­ te en los estudiantes estalla en la
ter que le diferencia como una clase Revolución universitaria del 18 en
con intereses especiales. De día en Córdoba. La masa estudiantil se le­
día encuentra más dificultades pa­ vanta en contra de la Universidad
ra mantenerse en la situación ficti­ burguesa; protesta contra sus méto­
cia de ostentar una apariencia de dos pedagógicos y su ideología; con­
burguesía, con recursos que no se tra su incomprensión del momento
diferencian mucho de los de los tra­ presente; contra el alejamiento del
bajadores. El hondo foso que la se­ pueblo y la Universidad.
para de la clase capitalista se en­ No llega a esta solución por el
sancha constantemente. estudio libresco de los problemas so­
Es un fenómeno que a nuestro al­ ciales, ni por espíritu de escuela, cre­
rededor se observa a cada paso. El do filosófico, o partido político. Lle­
estudiante universitario de clase ga a ella determinada lógicamente
media se ve a menudo en una situa­ por el ambiente exterior, sin un idea­
ción tan inestable e incierta que el rio concreto, declarando vagamente
“ dilema que ante él se plantea es que una profunda desemejanza la
el de doctorarse en la Universidad separa de la generación anterior y
o caer en el abismo sin fondo del afirmando con no menos vaguedad
proletariado” . ( J) la posesión de una sensibilidad nue­
Así, la clase media va apren­ va y una nueva ideología.
diendo a no considerarse clase pri­ ¿Cuáles son las causas que moti­
vilegiada, a no imitar a los potenta­ van este movimiento realizado sin
dos, a no despreciar al obrero; más una definida orientación teórica, mo­
aún: a identificarse con la clase vido a puro instinto de masa? ¿No
obrera, ya que una y otra tienen los es científicamente legítimo interpre­
mismos intereses y las mismas ne­ tarlo como el proceso inconsciente,
cesidades. — pero no por cierto menos lógico —
“ Comprendemos en la clase obre­ de derivación de la clase media ha­
ra todos los que viven exclusiva o cia el proletariado?
principalmente del producto dé su Muchas características de la ac­
trabajo y no se enriquecen por el ción reformista parece demostrarlo.
concurso del trabajo de otros” . Es­ La posición de los estudiantes de
cribía Liebknecht ( 12) y agregaba: Córdoba frente a las instituciones re-

(1 ) “ L a cuestión so cia l y la c u ltu ra ” , por E rnesto Nelson.


(2) C itado p or L uis S ix to C lara, “ L a clase m edia y su d eriv ación h a cia el p roleta ria d o".

— 97 — 7
ligiosas, foco oculto de la reacción; No nos referiremos aquí a las de­
su solidaridad con las agrupaciones claraciones aisladas que reflejan
obreras de Córdoba, de Buenos Ai­ nuestro concepto de la Reforma,
res, de La Plata, de Mendoza, de por ej., las que consideran que este
Santa Fe; su actitud frente a los po­ problema radica en la estructura eco­
deres públicos de Mendoza a fines de nómica capitalista. (Conclusiones de
1919, “cuando delegaciones de todas los Congresos Universitarios de Mé­
las Federaciones Universitarias del xico, de Rosario..) Vamos a refe­
país se dieron cita para luchar por rirnos en cambio a las que en medio
la causa de los maestros sindicaliza- de la vaguedad se repiten constante­
dos con la Federación Obrera” O) mente dando así contornos más o
y por fin la reacción que provoca en menos precisos a la ideología refor­
las fuerzas conservadoras, exteriori­ mista.
zada en pastorales de obispos, decre­ Se repite siempre el repudio por
tos de gobernantes y golpes de poli­ los sistemas pedagógicos imperantes,
cías. por la separación de la Universidad
Un movimiento colectivo estudian­ y el Pueblo, por la ceguera de la
til de tan vastas proyecciones socia­ Universidad ante las inquietudes
les como la Reforma Universitaria que conmueven a la sociedad. Tam­
no hubiera podido estallar antes de bién se formula con harta frecuen­
la guerra europea. Se sentía la nece­ cia la profesión de fe latinoameri­
sidad de renovar los métodos de es­ cana, opuesta al panamericanismo
tudio y se ponía de imanifieeto el imperialista yanki.
atraso de la Universidad respecto a ¿Cómo se explica esta declaración
las corrientes contemporáneas del latino-americana en el movimiento
pensamiento universal, desde la épo­ universitario?
ca de Alberdi, en la que empieza a Según nuestro modo de ver, signi­
desarrollarse nuestra industria em­ fica posición de lucha contra el capi­
brionaria. Pero entonces la clase talismo en su forma más agresiva en
media universitaria se mantenía nuestros territorios: el Imperialis­
tranquila con sus títulos de privile­ mo Yanki. Sólo así se comprende que
gio. dentro del círculo de la acción refor­
Desgraciadamente para ella, esta mista se incluyera una activa cam­
holgura disminuye a medida que cre­ paña contra el armamentismo, cuan­
ce la gran industria, se acelera la di­ do el gobierno argentino, influencia­
ferenciación de las clases, y sobre­ do por los traficantes de alarmas
viene la proletarización de los inte­ embarcó al país en el deplorable ne­
lectuales. Los maestros, los periodis­ gocio de acrecentar su material béli­
tas y los empleados de comercio se co comprando a alguna nación euro­
organizan gremialmente. Los estu­ peo y a los EE. UU. los sobrantes
diantes no podían escapar al movi­ de la guerra mundial. Así se explica
miento general. también que en “ Renovación” (Bo­
Ya se ha dicho que la ideología re­ letín Reformista de América Latina)
formista suele ser vaga, contradicto­ se desemmascarase a Wilson descu­
ria, formulándose en declaraciones briendo la esencia imperialista de su
líricas. A pesar de todo, vista en su “ democracia” .
conjunto, asume apariencias de uni­ Interpretar el latino-americanismo
dad y llega a concretarse en rasgos reformista como un conflicto de ra­
típicamente uniformes que dibujan zas — latino y sajona — sería el
la estructura social del movimiento. colmo de la puerilidad. La única in-
(1 ) "L a RevoluciCn Universitaria’’, por Julio V . González, Buenos Aires. 1922. Librería
Menéndez.

98
terpretación posible es la de posición En el orden de actividad gremial,
de lucha frente a la capitalismo agre­ los reformistas persiguen la deseen,
sivo, sea yanki o de cualquier parte. tralización de las funciones directi­
vas, la publicidad de las gestiones y
VI la realización frecuente de asambleas
que dén una base colectiva a sus ac­
Acción Social de la Reforma tos. Los reaccionarios obran en se­
Universitaria creto, por camarillas directivas y
amordazan las asambleas.
Como consecuencia de las premi­
sas que hemos establecido, se forman Estas no son todas las diferencias,
en las Facultades partidos reformis­ pero bastan para distinguir con sufi­
tas cuyos programas cada vez más ciente precisión unos de otros.
definidos los diferencian de los anti- La Reforma Universitaria pone
reformist^s o reaccionarios. Los par­ frente a frente en la Universidad, las
tidos reformistas, en un principio fuerzas que luchan fuera de la Uni­
conglomerados heterogéneos con fines versidad.
electorales e influencias políticas, se Arduo trabajo es para la Reforma
van depurando progresivamente a me­ luchar contra la pesada mole inmó­
dida que concretan sus diferencias vil de la reacción. El pasado, acumu­
con los reaccionarios. Luchan por la lando durante muchas generaciones
injusticias y mentiras en medio de
socialización de la cultura en el sen­
las cuales se ha creado nuestra pro­
tido más amplio, señalando como me­ pia generación, favorece a los intere­
dios para llegar a ella — medios ru­ ses creados y a la docilidad rebañega
dimentarios e incipientes — la reno­ de los mediocres. Pero la Reforma al
vación de los métodos docentes, la gra- ponerse frente al pasado en actitud
tuidad de la enseñanza y la extensión de lucha, tiene consigo la inquietud y
universitaria; en este sentido los re­ la sed de justicia.
accionarios no han pasado de la misa Pronto poseerá también la concien­
del estudiante realizada en vísperas cia de su propia significación.
del examen.

— 99 —
CARACTER ECONOMICO Y SOCIAL DE LA
REFORMA UNIVERSITARIA
por
MARIANO HURTADO DE MENDOZA
(a rg e n tin o )

(1 925)

ESPUES de siete años de exis­ meno social que resulta de otro más
D tencia, la Reforma Universitaria
no ha sido aún definida como un
general y extenso, producido a conse­
cuencia del grado de desarrollo eco­
fenómeno netamente social, ni concer­ nómico de nuestra sociedad. Fuera
tada en un sistema general de princi­ entonces error estudiarla únicamen­
pios que expliquen las verdaderas cau­ te bajo la faz universitaria, como
sas que la provocaron, y que den el problema de renovación del gobierno
exacto valor social que ella pueda te­ de la Universidad, o bajo la faz pe­
ner con respecto a las ideas de mejo- dagógica, como ensayo de aplicación
ración y renovación de las actuales de nuevos métodos de investigación
formas de convivencia humana. en la adquisición de la cultura. Incu­
Intentamos en estas breves líneas, rriríamos también en error si la con­
llenar estos dos vacíos definiendo la sideráramos, como hasta el momento
Reforma como un fenómeno social se ha hecho, como el resultado exclu­
de carácter económico, y dando la sivo de una corriente de ideas nuevas
justa medida de su valor; teniendo provocadas por la gran guerra y por
presente para lo primero los antece­ la Revolución Rusa O), o como la
dentes histérico-económicos que la obra de la nueva generación que apa­
determinaron y para lo segundo, la rece y “ llega desvinculada de la an­
realidad de lo que ella ha producido terior, que trae sensibilidad distinta
en el orden individual y en el co­ e ideales propios y una misión diver­
lectivo. sa para cumplir” (2)
Estudiarla y considerarla de las
I maneras expuestas, significaría, por
un lado, reducir arbitrariamente la
Carácter económico extensión que tiene la Reforma, y
por otro sentar, como definición, una
La Reforma Universitaria es antes premisa demasiado general y vaga,
que nada y por sobre todo, un fenó­ sin ningún fundamento ipientífiCo
(1) Para Fouillée, las ideas son fuerzas en el sentido de que son capaces de provocar
un movimiento individual o colectivo. Pero bueno fuera agregar que si tales movimientos no
responden a una necesidad material sentida, son siempre efímeros y superficiales.
( 2 ) Julio V. G onzález: “ Significación social de la Reforma Universitaria“ .

100
que la explique. Ello sería tomar co­ ca esto que en nuestra sociedad se
mo causa lo que ijo es más que efec­ está produciendo el fenómeno de
to; confundir lo superficial y acci­ proletarización de la clase media, y
dental con lo esencial y profundo. que la Universidad, poblada en su
Con esto, no desconocemos la enor­ casi totalidad por ésta, ha sido la pri­
me influencia que las ideas tuvieron mera en sufrir sus efectos, porque
en la formación y desarrollo de la Re­ era el tipo ideal de institución capi­
forma, pero necesario es dejar sen­ talista.
tado claramente, que no fueron ellas Aislada del medio social en que
sus causas esenciales, especialísimas. vivía, convertida en una fábrica ex­
El movimiento estudiantil comenza­ pedidora de títulos que habilitaban
do el dieciocho, aunque aparezca co­ para entrar en la clase directora y
mo fenómeno ideológico, no es más gobernante de la sociedad; con un
que el resultado de los cambios pro­ régimen administrativo que consa­
ducidos en la subestructura económi­ graba la primacía de una camarilla
ca de la sociedad argentina en el úl­ de individuos movidos únicamente
timo período de cincuenta años. Así por intereses personales; con una se­
considerada, fácilmente se explica la paración profunda entre los que en­
afinidad entre estudiantes y proleta­ señan y los que aprenden, debiendo
rios que tanto extrañan al consejero estos últimos un ciego respeto y
estudiantil Julio V. González; ambos obediencia a los primeros, que no pa­
luchan por intereses económicos y de saban de ser más que escolásticos glo­
clase, aunque con una diferencia fun­ sadores de lo que hace cien años se
damental; mientras los primeros no descubrió, se escribió y se dijo; con
tienen conciencia de ello (*), los se­ una organización económica que hace
gundos la tienen y perfecta*Dema- imposible a muchos su acceso y difi­
siado vaga es la explicación que de culta a otros su permanencia en ella;
esta afinidad da Julio V. González: centro de las ideas viejas que conde­
habla del “ dolor de orfandad” , de naba todo aquello que no estuviera
“ instintiva solidaridad brotada de la de acuerdo con las pretendidas nor­
ola de rabia al sentirse ambos azota­ mas fundamentales de orden y de
dos por el sable policial.” Nada nos moral que cien años de dominación
dice que pueda hablar claramente a capitalista habían creado, era natu­
la razón. Hay un lazo más íntimo, ral que fuera la primera institución
más profundo y fuerte que hace na­ burguesa donde se produjera la pri­
tural esta unión. Es el que señalare­ mera protesta inconsciente de la ju­
mos más adelante. ventud que contemplaba la mentira
La Reforma Universitaria no es de un organismo creado para defen­
más que una consecuencia del fenó­ der un orden de cosas injusto y que
meno general de proletarización de lastimaba sus propios derechos.
la clase media que forzosamente ocu­ La Universidad fué y es aún en
rre cuando una sociedad capitalista nuestros días, a pesar de los pequeños
llega a determinadas condiciones de triunfos de la Reforma, un baluarte
su desarrollo económico ( 2). Signifi­ del capitalismo ( :i).
f l ) O no la quieren tener. L o s estudiantes se consideran aún com o la fu tu ra clase d i­
re cto ra de la sociedad y no quieren re co n o ce r su con d ición de p roletarios..
(2 ) José L u is L an u za ha estudiado por p rim era vez en térm inos generales este a sp ecto
econ óm ico de la R e fo rm a U niversitaria.
( 3 ) Ks im posible que b a jo el actu al orden de cosas, la U niversidad sea lo que en re a li­
dad debe ser. L a R e fo r m a su prim irá alg u n os v icios de que adolece, pero ja m á s a todos. L a
U n iversid ad con la R e fo r m a triu n fa n te y sin que se h a y a m od ifica d o el régm en social, no será
m ás que una bu rda ca rica tu ra de la verdad era U niversidad, y la R eform a , pedestal p ara
el ascen so de m uchos oportun istas.

101
El movimiento universitario es el no es más que el representante de la
signo inequívoco del fenómeno antes burguesía comercial e industrial que
citado. Resulta de ese conjunto mis­ desde 1800 comenzó a tener intere­
terioso de fuerzas no perceptibles y ses verdaderamente ponderables en
aparentemente inexistentes, que en la sociedad argentina y que fueron
su subterránea combinación, va pre­ tan en aumento desde esa fecha, que
parando los movimientos sociales con determinaron el triunfo de 1916, des­
lenta seguridad, hasta 'producir el alojando para siempre del poder a los
estallido definitivo, pudiendo éste ser partidos conservadores, representan­
provocado por un accidente cualquie­ tes de la burguesía rural y feudalista,
ra, que opone, en antinomia irreduc­ cuyo predominio absoluto va desde
tible, dos intereses esenciales. 1820 hasta 1890.
Los estudiantes obraron incon­ Frente a la burguesía comercial e
cientemente, sin tener la menor idea industrial y paralelamente a ella, co­
de las causas reales que originaron mienza a aparecer el movimiento pro­
el movimiento y de aquí que se lo ha­ letario que desarrolla y organiza has­
ya explicado como puramente ideo­ ta constituir en 1901, con la funda­
lógico y se hable tanto de la nueva ción de la Federación Obrera Regio­
generación que aparece como produc­ nal Argentina (F. O. R. A .), una
to espontáneo, divino, con una misión clase social netamente diferenciada,
también divina por cumplir y cuyo con intereses y aspiraciones propias.
supremo ideal es, dicho sea sin ironía, La fundación de la F. O. R. A. es el
realizar una reforma tibia, que no hecho más importante de nuestra
lastime los múltiples intereses crea­ historia en el último período de tiem­
dos, y que haga marchar la máquina po, y recién el problema social pue­
social con un poco de aceite, sin mo­ de placearse en sus verdaderos tér­
dificaciones esenciales. minos. Desde ese momento ya no se­
Pero volvamos a nuestro tema y rán los movimientos políticos burgue­
dejemos estos comentarios para otra ses los únicos que constituyan una
ocasión. El triunfo político del par­ fuerza en la sociedad. La nueva cla­
tido Radical, obtenido en 1916, obe­ se social, formada según leyes eco­
dece a causas económicas perfecta­ nómicas fatales, comenzará a des­
mente establecidas y señala el co­ arrollar su acción, tratando de de­
mienzo de un nuevo proceso de sin­ fender o imponer los intereses que le
gular importancia en la historia de dan origen. Permítasenos reseñar en
nuestro país. Enunciaremos algunas dos palabras la perfecta conciencia
ideas generales para hacer más com­ de clase que tiene la F. O. R. A. En
prensible lo anterior. 1905 el V ? Congreso resuelve “ sos­
En las democracias capitalistas los tener los principios del coniunismo
partidos políticos no son sino repre­ anárquico, para impedir que la lucha
sentantes de una clase determinada se concrete solamente a la consecu­
que lucha contra los demás partidos ción de las ocho horas como jorna­
para obtener el poder y llegar a la da de trabajo, y propender así a la
realización de sus intereses. Claro es­ completa emancipación del proleta.
tá que la conciencia de esa represen­ rindo” . El IX Congreso celebrado en
tación no es percibida por los com­ 1915 abandona la propaganda anar­
ponentes del partido, ni aun por los quista y orienta su acción en una di­
que de afuera le observan, pero se rección netamente sindicalista, en­
manifiesta en los actos de gobierno cuadrada dentro de la orientación
que de él emanan. Así, sin ahondar el revolucionaria de la lucha de clases,
hecho, desde que el carácter de estas de la acción directa y de la absoluta
líneas no lo permiten, el radicalismo prescindencia de los grupos y parti­

102
dos que militan fuera de la organiza­ co desapareciendo en virtud del fe­
ción de los trabajadores genuinos” . nómeno antes citado, y se borra así
En ambos congresos que formaron la perspectiva del título salvador, que
tendencias separadas dentro de ¡lia abrirá las puertas del paraíso bur­
F. O. R. A. se afirma el concepto de gués. El estudiante debe recibirse o
clase social y de lucha de clases. Pero de lo contrario caerá en el “ abismo
esta patente demostración, no ha sin fondo del proletariado” . No hay
bastado para algunos que niegan aun términos medios. De esta manera la
la división de la sociedad en clases y Universidad aparece al estudiante
creen que los movimientos obreros como un baluarte de privilegio y arre­
obedecen a la propaganda agitadora mete contra ella, tratando de derri­
de ciertos elementos. Pero continue­ barla, ensayando nuevos estatutos y
mos. programas, todo ello inconsciente­
Frente a estas dos clases sociales mente, sin conocer las causas pro­
cuyas esferas de acción están perfec­ fundas que motivan su acción. De
tamente delimitadas, se forma la lla­ aquí que el contenido de la Reforma
mada clase media, integrada por to­ se modifique, se empequeñezca, se
dos aquellos poseedores de medios restrinja. La ignorancia de los facto­
económicos que permiten no caigan res que la provocan hacen que la Re­
en la estrechez de los proletarios, forma no tenga en la vida nacional
pero que tampoco llegan a procurar y en el concepto de los que la estu­
la abundancia de los burgueses. La dian, la importancia que en verdad
clase media no tiene espíritu propio, tiene, como signo de un fenómeno
y su psicología es esencialmente bur­ que a todos interesa.
guesa. Asimila con facilidad sus vi­
cios y virtudes, la imita en todo y II
trata de realizar en la práctica el es­
píritu burgués. Pero la escasez de Valor social
medios económicos no le permite des­
arrollar el lujo y el derroche de que Entendemos por valor social de la
hace gala el capitalismo. Agréguese Reforma Universitaria la justa me­
a esto que la burguesía que tiene en dida en que las fuerzas que ella ha
sus manos todas las fuerzas produc­ producido y produce contribuyen al
tivas de la nación, con su infinita avance de las ideas de renovación
voracidad va reduciendo las entradas de las actuales formas de conviven­
con que cuentan los individuos de la cia social.
clase media para sostener esa apa­ El hecho de que la Reforma haya
rente vida burguesa. Entonces co­ sido considerada como un fenómeno
mienza a producirse una derivación social explicado c o m o puramente
gradual de las clases medias hacia ideológico, ha sido causa de que su
el proletariado. En este movimiento extensión se haya reducido a la Uni­
de proletarización de las clases me­ versidad y de que su trascendencia
dias que se produce en nuestro país, no haya pasado de los límites de ella.
está el origen de la Reforma Univer­ Teniendo presente estas dos circuns­
sitaria. tancias, podemos afirmar que la Re­
Como bien lo ha explicado José Luis forma es algo enteramente descono­
Lanuza, la población de nuestras Uni­ cido para la masa social y que des­
versidades está formada exclusiva­ de los campos en que se la conoce,
mente por individuos de la clase me­ se la mira con desconfianza. La bur­
dia; sus medios económicos, únicos guesía ve con malos ojos el movi­
habilitantes para entrar y permane­ miento universitario y sospecha, con
cer en la Universidad, van poco a po­ razón, en él, un avance contra sus

— 103 —
intereses de clase dominante y direc­ una aspiración ideal, casi metafísica,
tora. Por su parte las izquierdas si­ de modificación de la sociedad, que
guen con curiosa desconfianza el ca­ es expuesta por sus sostenedores en
mino del mismo, sin atreverse a apo­ todas sus conferencias, pero que no
yarlo definitivamente ni tampoco a significa casi nada en relación con
condenarlo. la esperanza de los que desean una
Así colocada la Reforma Universi­ transformación total. Gracias a ella
taria frente a las dos clases de nues­ la Reforma Universitaria vive y ha
tra sociedad, es el de ella una especie producido ese tan mentado ambiente
de equilibrio inestable, propicio a la renovador, formado por estudiantes
corrupción de la misma y engendra- y profesionales que creen ingenua­
dor de ese vicio tan común boy día, mente que basta poner un parche a
que se denomina “ oportunismo” . An­ la sociedad para que ésta se convierta
te esta situación de neutralidad en en paraíso.
la lucha entablada entre burguesía Las tentativas más nobles de asi­
y proletariado, situación a que los milar el movimiento universitario al
hechos la obligan y que ella parece proletariado fueron: la Extensión
haber aceptado, el valor social de la Universitaria, que haría de la Uni­
Reforma es, en nuestro concepto, re­ versidad un organismo que supiese
lativo. Agreguemos que el universita­ devolver a la sociedad los esfuerzos
rio, como buen representante de la hechos en su beneficio, y la Gratitud
clase media, tiene una psicología pu­ de la Enseñanza, que permitiría el
ramente burguesa, y se considera libre acceso a todo el que quisiera ins­
además, como intelectual, es decir, truirse. Pero las dos fracasaron y
como afirma Sorel con razón, “ una fracasan cuando se trata de realizar­
persona que tiene la profesión de las. He aquí adonde ha conducido la
pensar y cobra por ello aristocráticos incomprensión del fenómeno univer­
salarios” , que sólo pueden ser satis­ sitario y sus vagas explicaciones
fechos por quienes detentan la rique­ idealistas. Al afirmar ellas que por
za social. su voluntad el individuo puede mejo­
Es lícito entonces deducir que el rarse dejaron decir que puede tam­
bién no "hacerlo. Y puestos en juego
movimiento reformista, dadas las po­
derosas fuerzas que obran sobre los el egoísmo y el sacrificio, triunfó lo
que lo alientan, se desvía hacia las que era más material, independiente
derechas, pese a las tentativas que de él, que le lleva por un camino de­
hacen los que quieren asimilarlo al terminado por sus antecedentes.
movimiento proletario. Y esta deduc­ Para nosotros que no somos idea­
ción aparece plenamente confirmada listas, pero que sabemos estudiar las
en nuestros días ante el aspecto que cosas en su realidad viviente, y que
presentan las Universidades del país. no comprendemos las vaguedades me­
La reacción triunfa y ante su victo­ tafísicas merced a las cuales se jus­
ria no surge aún el grito de protesta tifica el Bien o el Mal, según con­
airado y rebelde como en otra hora. venga a los intereses del momento, la
Basta una ilusoria intervención estu­ Reforma Universitaria es un movi­
diantil en el gobierno de la Univer­ miento materialista, esencialmente
sidad, la creación de dos o tres semi­ económico, que tiende a la proletari­
narios para profundizar los estudios zaron del estudiante de clase media.
y los discursos pomposos con que Por eso afirmamos la necesidad abso­
se afirma la fe renovadora. Pero de luta, para poder triunfar, de que el
allí no se sale. estudiante y el profesional reformis­
Queda, sin embargo, en la Reforma ta abandonen su calidad de “ intelec­

104
tuales” , intentona de aburguesamien­ realizaciones prácticas se concretan a
to, para tomar la que en realidad les discursos y escritos, como hasta aho­
corresponde; la del proletario. Sólo ra, la Reforma será un pálido fan­
así la Reforma será verdad y su va­ tasma aliado del privilegio y oculta­
lor inmenso. Pero si sus hombres con­ dor de apetitos desenfrenados. Al la­
tinúan el camino de tibio reformismo do del obrero: he ahí el lugar del ver­
en que se han iniciado, y sus únicas dadero reformista.

— 105
UNIVERSIDAD, CIENCIA Y CONTRAREFORMA

por
ENRIQUE F. BARROS
(a rg e n tin o )
(1924)

ABEIS de perdonarme, señores, Solterona colonial con la gravedad


H si llego ante vosotros -sin los cá­
lidos entusiasmos de otras ho­
prestada del miriñaque, no nos va a
convencer a fuerza de ungüentos y de
ras. No por virtud de un proceso de pinturas, ni en primaverales fogosida­
domesticación, como el que han ido e des, ni en tardíos arrepentimientos.
irán sufriendo muchos de los que allí Pavorosamente estéril, no puede os­
estuvieron, que si hay mérito en me­ tentar para su justificación, otras glo­
jorarse siempre, es un deber en Cór­ rias que la de aquel bronce municipal
doba el no modificarse nunca; en ser y dominguero que concentrara ayer la
hoy el mismo de ayer, en ser mañana carcajada nacional. ( x) Nacida en el
el mismo de hoy, con todas sus aris­ desierto, bajo la penumbra colonial es­
tas, con todos sus errores y con el ple­ pañola, fué su misión la enseñanza de
no sentido de sus ideales. aquellos dogmas que no hicieran peli­
Vengo otra vez, decía, pero sin ese grar el despotismo político y la de
entusiasmo de la juventud que es en proveer de todos los pelucones que
la tiniebla luz y en la tormenta rayo. fueron el instrumento de la tiranía y
Porque, señores, después de cuatro de la explotación. El hálito revolucio­
años de peregrinación, de ver mucho nario del 89 no logró infiltrar una
y de aprender algo, yo no creo que la lumbre en la pesada atmósfera de su
Universidad de las triseculares cam­ jesuítico claustro y fué dado así a Cór­
panillas, valgo un dolor de cabeza ni doba, el triste destino de ser la cabeza
una mala digestión. de la contrarrevolución de Mayo. Tal
Estoy dispuesto a probar que esta es sintéticamente, su alardeada histo­
Universidad de Córdoba, así como en­ ria colonial, vida inútil, silenciosa y
tidad, es la más solemne mistificación triste, con la que quiere disculparse
de la cultura científica argentina. este aburrido vegetar.
P ro n u n cia d o en un g ran a c to p ú b lico o r g a n iz a d o p o r la F e d e r a c ió n U n iv e r sita r ia de C ó r ­
d oba, en el que h a b la ro n tam b ién S a n tia g o del C a stillo, p resid en te de la F e d e r a c ió n ; C a rlo s
S ánchez V ia m o n te , co n se je ro estu d ia n til en la F a c u lta d de D e r e c h o de B u e n o s A ir e s ; R a m ó n
M elgar, presid en te del C en tro E stu d ia n te s de M ed icin a d e B u e n o s A ire s, y A g u s tín D illon , en
re p resen ta ción de la F e d e r a c ió n U n iv e r sita r ia del L ito r a l. (V e r c r ó n ic a y d iscu r so s en “ L a G a c e ­
ta U n iv e rsita ria ’ ’ , 9 de a g o s to de 1924. C ó r d o b a ). E l d iscu r so de E n riq u e F . B a r r o s es un o
de los d ocu m en tos m ás in teresan tes que se h a y a n p ro d u c id o p o r p a rte d e los jóv en es, e n fre n ta n ­
do al p o d eroso m o v im ie n to de re a cció n u n iv e rsita r ia en la A rg e n tin a , c o m e n z a d o a fin e s del
añ o 1922, co n el c a m b io de g o b ie r n o n a cio n a l, y que p a lm o a p a lm o r e a liz ó co n q u ista s de
retrog rad a ción .
(1 ) 9e re fie re a la e statu a de “ G a r c ía ” . V e r ilu str a c ió n en el p rim er^ T om o.

— 106 —
Recién hoy suena su nombre como mo no pueden ni ostentarlos aquellas
]o requiere el pretencioso lema de su universidades, que cual la de Buenos
escudo, parque recién empieza con el Aires, no tienen por galardón su pre­
periódico fragor de los vidrios rotos histórica antigüedad, sino su impor­
del 18 aquí, recién empieza, señores, tancia científica y cultural, universal­
el ut portet nome.m meum corarn gen- mente reconocidas.
tibus de su monárquico emblema. Nosotros conseguimos para el ins­
Universidad del siglo XX que aún ig­ tituto de arquitectura, que habíamos
nora la mágica potencia del radium, propuesto, la colaboración de Bruno
que desconoce la existencia de la ra­ Taut, el genial artista y erudito ale­
dioterapia ultrapenetrante, que ense­ mán, la fama de cuyas arquitecturas
ña las anatomías como en tiempo de alpinas ha traspasado las fronteras de
Vesaglio, que no puede vanagloriarse su patria. Decidido a alejarse de su
de haber salvado una sola vida por su país por la paralización consecutiva a
contribución a la higiene pública, por­ la situación económica, Taut aceptaba
que el tifus envenena a la población de hasta el concurso con quienquiera de
Córdoba como en cualquier suburbio otra nación. Pero entre gallos y me­
asiático, que no ha realizado una sola dia noche, en la misma forma que se
investigación sobre la economía social regalaba la cátedra de Filosofía, que
del país, que no tiene un solo semina­ disputara en concurso el doctor Gre­
rio, cuando en la universidad de Halla gorio Bermann, al joven musicante
funcionan desde el siglo XVIII. Que doctor Martínez Villada, así también
no tiene más institutos que los creados resolvióse llamar a un incógnito que
por el par de extranjeros aún tolera­ no presentara el peligro de ser auspi­
dos en sus cátedras, Universidad sin ciado por los hombres del 18.
bibliotecas modernas, Universidad Para la enseñanza de las anatomías,
que ha suspendido la extensión uni­ hoy a cargo de numerosos colegas en
versitaria apenas iniciada, Universi­ ejercicio de su actividad profesional,
dad a la que no se debe una sola fué propuesto desde Berlín el profesor
investigación científica de renombro Heinrich Poli, eminente morfologista,
exterior, cuando tantas ha producido actual titular de la Universidad de
la despreciada China, por ejemplo; Hamburgo y encargado de la institu­
Universidad que no ha publicado en­ ción Rockefeller para la organización
tre su profusa casuística doctoral ni del auxilio pecuniario norteamericano
una sola obra científica, es una Uni­ en favor de la ciencia alemana. En el
versidad sobre cuya portada la cien­ instituto de morfología del profesor
cia contemporánea puede estampar Poli se hubieran enseñado, como es co­
sin dolor ni amargura el guarda e pas- rriente en las cátedras europeas, cen­
sa dantesco. tros de vasta irradiación científica, no
Que no se ha querido hacer de es­ sólo las anatomías descriptivas y to­
ta casa de estudios otra cosa que una pográfica, la histología y la anatomía
casa de expósitos, que dará de hoy, en en el vivo para los artistas, sino que
evidencia con todos los antecedentes también hubieran encontrado su ho­
que me resuelvo a aportar a esta gar aquellas otras disciplinas cuyos
asamblea. nombres nunca se sintieran en la muy
Nuestro esfuerzo, el empeño ince­ secular y muy sabia Universidad de
sante de la generación del 18, que le Córdoba. Me refiero a la embriología
consagrara süs más nobles desvelos, y a la anatomía comparada y a la he­
hubo de asegurar a la Universidad de rencia y a la constitución, cuyos pro­
Córdoba el concurso de los irí&s repu­ blemas se hubieran investigado a la
tados sabios del mundo, hombres co­ par que se levantara el museo sin el

— 107 —
cual toda la enseñanza no pasa de una dica, instituto que tendría también a
vana palabrería. su cargo la formación del personal
Para la creación del instituto de cri­ técnico necesario para los consejos de
minología y para la enseñanza de la higiene y para las administraciones
materia y ramas afines, se gestionó municipales de la provincia. Contába­
y obtuvo la presentación de sabios de mos ya para realizar esta obra de ex­
la magnitud universal de Vambery, traordinaria trascendencia científica
el profesor de Budapest y de Hubner, y social con nombres de la magnitud
catedrático de la universidad de Bonn. de Prausnitz, de Breslau, cuando me­
Aquél, como hombre y como maestro, diante la colaboración artera del ac­
una cumbre europea, eminente espe­ tual ministro de instrucción pública
cialista este último, autor de una céle­ de la nación, sonó su hora para la con­
bre psiaquiatría forense y propietario trarrevolución de Córdoba.
de una soberbia colección y archivo de Más todavía: no bien se hubo pose­
criminología, que quería poner a la sionado de la casa el lacayo del señor
disposición de sus alumnos en los cur­ Marcó y actual Ministro de Instruc­
sos de seminario, así como dictar gra­ ción Pública, doctor Sagarna, cuando
tuitamente la cátedra, huérfana has­ hizo suspender telegráficamente la
ta hoy, de neurología. A tiempo de firma del contrato que nos aseguraba
salir de Europa, el profesor Hubner la adquisición del profesor Jacoby, de
me hizo saber que la universidad crio­ la universidad de Berlín, personalidad
lla y guaranga de Córdoba, no le había descollante en la investigación de la
devuelto algunos ejemplares únicos de química de los fermentos, a quien fue­
sus publicaciones, que remitiera como ra necesario convencer con la mayor
antecedente, ni siquiera contestando habilidad para que se decidiera a des­
su correspondencia. terrarse en este páramo científico e
Para el instituto de economía polí­ intelectual.
tica, fundado sobre las bases del pro­ No he de continuar enumerando la
yecto del profesor Alfonso Goldsch­ acción desplegada en el orden estric­
midt, lamentablemente perdido por la tamente científico por los hombres
universidad de Córdoba y ganado por vinculados a los destinos de la Univer­
la de México, logramos conseguir al sidad de Córdoba por la jom ada me­
profesor Wilbrandt, titular dé la ma­ morable del 18. Tampoco he de recor­
teria en la célebre universidad de Tu­ dar por demasiado frescas aún, las es­
bingen, autor de numerosas obras de cenas de sumisión del profesorado en
vasta difusión; pero ni el profesor oportunidad del mapotón del gobierno
Wilbrandt fué llamado, ni el instituto central.
realizado, ni en la Facultad de derecho Puede ante su obra el señor Sagar­
se continúa otra cosa que el masculla- na repetir con Segantini cuando la
miento más desgraciado del viejo tex­ soldadesca de Suvorow penetraba en
to de Gide, o peor aún, de alguno de la capital de Polonia: “ la paz reina en
sus plagiadores. V arsovia” .
Para la enseñanza y para la investi­ Paz de cadáver, silencio de tumba,
gación de los problemas de la salud viva mistificación. Ante ella, la gene­
pública, se proyectó por el que habla ración del 18, ni transa ni calla, ni
la creación de un gran instituto de hi­ recoge mendrugos ni perdona. Ante la
giene, con departamentos de higiene contrarrevolución, la generación del
pública en el sentido clásico de la pa­ 18 se iergue y les azota' con las pala­
labra, de bacteriología, parasitología, bras de Hugo:
investigación de substancias alimenti­ “ ¡Atfacaos bien! No tengáis otro
cias, medicina social y estadística mé­ cuidado en esas moradas regias que

— 108 —
os sirven de madriguera, que endure­ bre no puede apresurar la hora que
cer vuestros corazones y ensanchar Dios posterga; pero no atentéis al de­
la panza; atiborraos de orgullo, de va­ recho de todo un pueblo. El derecho
nidad, de dinero: bien, muy bien. Por que se alberga en el fondo de los co­
nuestra parte usaremos de indulgente razones, libre, indomable, altanero,
menosprecio, desviaremos el rostro acecha todos vuestros pasos, os juzga,
para no ver vuestros actos. El hom­ os desafía y os aguarda” .

— 109 —
INFLUENCIA DEL MOVIMIENTO ARGENTINO EN
LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS
por
AUGUSTO PI SUÑER
(español)

(1919)

tensísima, que viene produciéndose


HaunACE 15 años, el año 1904, era yo
joven de 24 años. Fui entonces
Sevilla a la Universidad de gran
en esta universidad, y que culminó en
los sucesos de ahora va a cumplirse
fama de la metrópoli andaluza, como un año, con vuestra propia renova­
profesor titular de la cátedra de fi­ ción.
siología ; y si recuerdo estas cosas Fué de Córdoba que partió el estí­
meramente personales, es para deci­ mulo, y la influencia de Córdoba se
ros cómo la impresión de esta Uni­ siente en todas las universidades de
versidad ha renovado impresiones la república; pero creo que esta in­
sentidas hace ya tiempo. No creáis fluencia va aún más lejos todavía,
que este recuerdo se limita a un sen­ influyendo también directamente so­
timiento romántico, de un hombre bre la universidad española, la uni­
que siente declinar su juventud y versidad clásica, vieja, hoy adorme­
quiere refocilarse en cosas que ya pa­ cida, que exige nuevas normas, la lle­
saron, en recuerdos gratos de los mo­ gada de vientos de afuera, la revolu­
mentos en que la vida bullía intensa ción universitaria que le infiltre la
por su espíritu y por su cuerpo; ha­ necesaria modernidad.
go de él mención porque la produci­ Ya he dicho en otros lugares, es­
da por vuestros patios tan andalu­ pecialmente dirigiéndome a la juven­
ces, por vuestras aulas, por este vues­ tud argentina, que los problemas
tro salón de grados, revive aquellos vuestros son nuestros problemas, no
años y porque por otra parte relacio­ sólo porque constituimos una misma
no inmediatamente la renovación in­ raza, sino porque vivimos los mis-
C o n fe re n cia d ad a p o r el d o cto r P i S uñ er en el a u la m a g n a de la U n iv e rsid a d d e C órd ob a ,
en setiem bre de 1919 (v e r s ió n t a q u ig r á fic a ).
E n el añ o 1925, el estu d ian te a r g e n tin o L u is D i F ilip p o d ió en la U n iv e rsid a d de B a r c e lo n a
una c o n fe r e n cia a n te n u m e ro so p ú b lic o d e p r o fe s o r e s y estu d ia n te s so b re el m o v im ie n to e stu ­
d ia n til arg en tin o, y a p ro fe s o r e s en A m é rica , y t u v o r e fe r e n c ia s e s p e c ia le s p a r a la ca m p a ñ a
d e lo s estu d ia n tes ch ile n o s y p eru an os. L a a s a m b le a d e cid ió e n v ia r a L e g u ía , g o b e r n a n te d el
P erú , un telegra m a de p ro te sta p o r la s p e rs e cu cio n e s y p risio n e s d e e stu d ia n te s y o b r e r o s p o r
cu e stio n e s sociales.
L a s re la cio n e s de lo s estu d ia n te s a r g e n tin o s y esp a ñ o le s fu e ro n p a rticu la rm e n te v iv a s en
1920 con m otiv o d e la c o n d e n a de U nam u no, en 1925 en o c a s ió n d e la v is ita del p r o fe s o r a r ­
g e n tin o M a rio S áen z a E sp añ a . P o c o despu és, c u a n d o la v is ita a la A r g e n tin a d e M aciá.
Ilustre d e p o rta d o y p a tria r c a ca ta lá n de la r e iv in d ic a c ió n r e p u b lic a n a E n 1929 co n m o tiv o de
la g ra n ca m p a ñ a de la F . U. E. (F e d e r a c ió n u n iv e rsita r ia e s p a ñ o la ) c o n tra la d icta d u r a . (V e r
J. L ópez R e y : L os E s tu d ia n tes fr e n t e a la> d icta d u ra , e d itor M ora ta , M adrid. 1 9 3 9 ). E n la
p rim era oca sión , U nam u no en v ió este m e n sa je a los estu d ia n tes a r g e n t in o s : “ A la F e d e r a c ió n

110
mos tiempos; actuaron sobre nosotros nal y una vez que los estatutos de las
los mismos siglos históricos y las in­ diez universidades españolas s e a n
fluencias de medio no son tampoco aprobados por el consejo de minis­
muy distintas. Si los problemas son tros, cada Universidad contará con su
los mismos problemas, de una manera propia ley y no estará más sujeta a
genérica vuestros problemas universi­ una legislación uniforme, sino que go­
tarios son asimismo los nuestros. zará de aquellas normas jurídicas más
Os he dicho que no creo que vues­ adecuadas a sus características, a sus
tra actitud haya influido únicamente propias necesidades.
en las universidades argentinas, si­ Pues bien, tened en cuenta, vosotros
no también sobre las universidades es­ profesores y estudiantes argentinos,
pañolas, que van despertando unas que en la redacción del proyecto cata­
tras otras de su sueño, gracias a un lán como en la redacción del estatuto
movimiento que se ha concretado re­ universitario de Barcelona, conocedo­
cientemente en el decreto del minis­ res nosotros de la renovación que en
tro Silió, el decreto de autonomía uni­ las universidades de la República Ar­
versitaria. Pues bien, esta autonomía gentina se operaba, tuvimos muy en
universitaria es consecuencia de la consideración las disposiciones de
presión ejercida principalmente por vuestra Reforma de 1918.
los escolares en sucesivos, congresos, Ved, por lo tanto, como vuestra in­
y traigo estas noticias por si os fue­ fluencia no se ha limitado a la Uni­
sen desconocidas: ha sido en los con­ versidad de Córdoba, sino que ha tras­
gresos universitarios celebrados en cendido a la república toda y ha tras­
Barcelona en los que la juventud es­ cendido allende el mar, conmoviendo
colar ha proclámado la necesidad del la vieja tradición y sacudiendo inten­
propio gobierno de la Universidad. El samente a las adormecidas universi­
último congreso, que yo tuve la honra dades españolas.
de presidir, se celebró el año pasado y La universidad española entra en
este congreso, resultado de la colabo­ vías de renovación y vuestro ejemplo
ración de profesores y alumnos, re­ ha de interesarnos, para estudiarlo
dactó el proyecto de estatuto de la con todo desapasionamiento, pero
universidad catalana autónoma. Re­ también con todo afecto.
petidas veces en el congreso de dipu­ Ya veis la razón de que mi espíri­
tados levanté mi voz para defender tu se goce a un mismo tiempo, por
nuestras aspiraciones y, efectivamen las cosas materiales, estos arcos se­
te, hace tres meses fué promulgado el micirculares de vuestros patios con
decreto concediendo la autonomía de frutales en flor, vuestros antiguos
la universidad. Cada Universidad de­ muebles tallados, y por aquellos otros
berá redactar su estatuto constitucio­ motivos espirituales que muestran en
U n iversitaria , en su presidente G abriel del M azo. S alam an ca, 28, X , 1920. En el alm a les
a g ra d ezco, a m ig os y com p añ eros de la R e fo r m a am ericana, las p ala b ra s que me dirigen a p ro­
p ósito de mi con d en a a 16 añ os de presidio por su p u esta s in ju rias al R ey. Quien sabe si así
y todo, v ie jo ya, no tendrá que irse un d ía a a ca b a r su obra entre ustedes, am igos m íos, este
español a quien tanto le duele E spaña porque la lleva en el cora zón . M ig u e l de U n a m u n o " . E n
la ú ltim a op ortu n ida d m encionad a (a ñ o 1929), los estudiantes argen tin os realizaron m ítines en
todo el país y luego en los d em á s p aíses am ericanos. La F. U. A. envió a la F . U. E., el si­
guiente c a b le : “ L a F ed eración U n iv ersitaria A rgen tin a, integrada p or las F ederacion es de L a
P lata, C órdoba, L ito ra l y T ucum án, sigue em ocion ad a y llena de esperanzas por la brillante
jo rn a d a de la ju ven tu d un iversitaria esp añ ola p or la cu ltu ra y la libertad, expresión de una
grand e y firm e con cien cia y dign ida d hum anas. Os saluda y os en vía ferv orosa solidaridad.
H u m b e r t o V e r a . S ecretario gen era l".
E n noviem bre de 1931, y a p rocla m a d a la R ep ública, se reunió el C ongreso ex traord in ario
de la Unión F ederal d e E stud iantes H ispan os (v e r Crisol de M adrid, nov. 19 31). E x am in ó todo
el p rob lem a de la ed u cación en E spaña. E n lo referen te a la org a n iza ción de las u n iv ersid a­
des, co n o c ió y tuvo en cuenta los puntos de vista a rgen tin os de 1918. E s interesante con sid e­
rar el cap ítu lo de G obierno y R égim en de la U niversidad, tra tad o en el C ongreso, así com o
el de R evisión del p rofesorad o. En rigor, esto últim o, es lo que en el sistem a de la R e fo rm a am e­
rica n a se llam ó org a n iza ción de tach as (v er, especialm ente, P e rú ).

111
esta Universidad la vieja raíz espa­ así habré de deciros unas palabras
ñola, y en la que se prueba cómo la sobre aquellas cosas que más intima­
tradición puede muy bien compagi­ mente me impresionaron por resultar
narse con los más intensos movimien­ de trabajos y meditaciones dirigidas
tos renovadores que exigen las horas en buena parte por lo que se ha dado
agudas en que vivimos. Estas consi­ en llamar, con excesiva lisonja, la es­
deraciones, estos estados afectivos,
cuela fisiológica de Barcelona.
han de pesar grandemente para hacer­
me particularmente grata mi estan­ En nombre de esta escuela, en nom­
cia en vuestra Universidad y para que bre de la entusiasta juventud españo­
considere gran honor contarme, aun­ la-catalana, yo os traigo, a través del
que sólo sea transitoriamente, entre Atlántitb una fervorosa salutación y
vuestros ilustres profesores. Siendo el eco de sus sentimientos fraternales.

1 12
LA REFORMA ARGENTINA, EJEMPLO EN
ESPAÑA
por
WENCESLAO ROCES
(español)
(1926)

UESTRA mentida Universidad


N descansa sobre un peregrino pri­
vilegio del profesorado, que es el
canse” (como si el problema fuese de
permanencia física en las clases a ne­
gados a quienes sería lo mejor pagar­
de no enseñar. Cuando en leyes, rea­ les por estarse en casa) ; pero la nube
les decretos o medidas gubernamen­ pasa pronto, y, después de todo, ¡ qué
tales se vulnera, una y otra vez, la li­ más da sestear en la cátedra o en el
bertad de enseñanza, se deja siempre cuarto casero!
a salvo como intangible esta otra li­ Los únicos que podrían turbar un
bertad, verdadero artículo fundamen­ poco esta dulce siesta del hidalguito
tal de nuestra constitución académi­ raído, serían los estudiantes; pero pa­
ca, la libertad de no enseñar. Con ésta, ra éstos — y razonablemente, tal co­
no hay ningún ministro o ficción de mo hoy están las cosas — la Univer­
tal que se atreva a meterse. Si lo hi­ sidad es estación de ruta; sólo van allí
ciera, nuestros maestros no contem­ a coger, lo más aprisa posible, el
plarían tan impasibles la medida. “ aprobado” , para seguir adelante. Al­
Cierto que este privilegio no es pri­ guien ha dicho que hoy la Universi­
vativo del burocratismo y nace preci­ dad española es un oficina expendedo­
samente de eso: de montar la Univer­ ra de títulos profesionales; y no se
sidad como una burocracia oficinesca, ve, por qué no se despachan éstos por
como una nómina de sueldos y de em­ una taquilla, como las cédulas perso­
pleomanía. El catedrático español in­ nales, o en los estancos, como el pa­
gresa en el profesorado oficial por una pel sellado. Sería más expeditivo y
especie de sorteo con trampa (no son bastante más económico, y el Estado
otra cosa las llamadas “ oposiciones” ), acabaría, muy simpáticamente, con
y, pasado el desfiladero, empieza la una irrisoria ficción.
dulce tierra de promisión, mísera, pero Pero por si acaso fuera concebible
descansada, donde, si la voz de aden­ en el estudiante español de hoy un
tro nG le inquieta, puede rumiar has­ brote de protesta o de rebeldía, es de­
ta la jubilación forzosa una siesta, que cir, un aliento de juventud, está ahí
nada ni nadie la turba. para evitar el peligro ese magnífico
De tarde en tarde viene un pobre cancerbero del examen por asignatu­
ministro de esos de disciplina de cuar­ ras, guardián celoso que vela por los
tel, de los que quieren “ arreglarlo” to­ fueros de privilegio del señor profe­
do con el grito de “ En su lugar, des­ sor, y es las más de las veces ins­

— 113 — 8
trumento propiciatorio de servilismo el de investigación personal mediante
o de su arbitrariedad. estudios y publicaciones, refrendará
Contra este mortífero burocratis­ la definitiva incorporación del docen­
mo del profesorado español no ca­ te al profesorado ordinario, sin el bár­
bría una medida salvadora, si puede baro y ridículo régimen actual de las
hablarse de una posibilidad de sal­ oposiciones. Lo cual supone, también,
vación de la Universidad española, naturamente, desmontar el absurdo
en medio del marasmo de nuestro des­ sistema de los exámenes por asigna­
coyuntamiento de nación; esta medi­ turas, porque de otro modo, las mo­
da salvadora, que los estudiantes de­ mias del profesorado, celosas defenso­
bían luchar tenazmente, por todos los ras de la “ libertad de no enseñar” , so­
medios, hasta imponerla, porque es la bornarían al estudiante con el “ apro­
única salvaguardia eficaz de una li­ bado” a favor.
bertad académica que no sea a las ve­ Diez, veinte años de ester égimen de
ces grotesca, es la libre docencia. No libertad efectiva: libertad de cátedra,
es ninguna innovación del otro mun­ de enseñanza y de asistencia, y todos
do; es una institución que funciona estos años, que hoy pesan con su peso
hoy en las Universidades de los paí­ de muerte sobre el cuerpo de la juven­
ses que realmente lo son. No es una tud escolar, se convertirían en ceni­
medida revolucionaria, aunque en un zas, que el mismo soplo de la juven­
cadáver hasta el andar sería revolu­ tud se encargaría de aventar. Por es­
cionario. to los viejos santones de la cátedra y
Que la Universidad, con un míni­ sus mandatarios en el ministerio ha­
mum de garantías de seriedad cientí­ rán esfuerzos indecibles por evitarlo,
fica y medios de labor personal acre­ bajo la máscara de reforma de la au­
tonomía. Pero la juventud estudiantil
ditados, abra libremente sus puertas
española, si tiene un poco de concien­
a cuantos tengan alguna enseñanza de
cia de su misión, laborará tenazmente
valor social que dar desde sus cáte­
hasta imponer la medida libertadora,
dras. Que se acabe esa absurda buro­
como la impusieron con valiente gesto
cracia universitaria de nómina y es­ las juventudes libres de la Argentina.
calafón, con ese medioeval plan de es­ Y cuando de este modo hayamos intro­
tudios, encasillados por asignaturas. ducido en la Universidad el principio
Que en cada Universidad — que de es­ de la libre concurrencia, y con él la lu­
te modo ha de demostrar su vitalidad cha por el estudiantes, se habrá aca­
para sostenerse — puedan explicar bado el catedrático-canónigo. La Uni­
varios profesores la misma materia, versidad se transformará en un taller,
de modo que el estudiante puede ele­ en una comunidad de trabajo, y el es­
gir libremente la cátedra de quien me­ colar no será lo que es h o y : pobre re­
jor le enseñe. Y así, el éxito efectivo cluta académico, pasto de examen y de
de labor de la cátedra, combinado con lista.

114
P ROP A GA C I ON AMERI CANA

LA REVOLUCION UNIVERSITARIA SE EXTIENDE


YA POR TODA LA AMERICA LATINA
por
JOSE INGENIEROS
(argentino)
(1924)
L generoso movimiento de renova­
E ción liberal iniciado en 1918 por
los estudiantes de Córdoba, va
novación ética, política y social de los
pueblos latino-americanos.
La vieja declamación lírica no in­
adquiriendo en nuestra América los teresa ya a la juventud continental-
caracteres de un acontecimiento histó­ Ha comprendido que necesita ideas
rico de magnitud continental. Sus ecos nuevas contra los prejuicios viejos y
inmediatos en Buenos Aires y México, trata de formarse una ideología que
en Santiago de Chile y La Habana, en la prepare a vivir las grandes horas
Lima y Montevideo, han despertado que el desastre de la guerra mundial
en todos los demás países un vivo de­ ha deparado al mundo civilizado.
seo de propiciar análogas conquistas. Instrumento muchas veces de los
En cien revistas estudiantiles se recla­ viejos declamadores que ponían todas
ma la reforma de los estudios en sen­ sus mañas a la sombra del nacionalis­
tido científico y moderno, se afirma mo verbal, los jóvenes quieren hoy
el derecho de los estudiantes a tener que el amor a la nacionalidad se de­
representación en los cuerpos direc­ fina en programas de reformas bené­
tivos de la enseñanza, se proclama la ficas para los pueblos. Y ya comien­
necesidad de dar carácter extensivo a zan a mirar como simples histriones
las universidades, y se expresa, en fin, del patriotismo a todos los viles tira­
que la nueva generación comparte los nuelos que como Castro y Leguía han
ideales de reforma política y econó­ amordazado o corrompido la concien­
mica que tiendan a ampliar en sus cia cívica de sus conciudadanos, o han
pueblos la justicia social. puesto sus pueblos a los pies del im­
Decepcionados, en todos los países, perialismo capitalista norteamericano.
de la vieja política; perdida ya la con­ Bienvenida la nueva generación
fianza en los vetustos figurones de la universitaria que en todas partes
alta burocracia oficial ; escépticos an­ alienta nobles ideales. Su obra será
te las declamaciones de los que en to­ eficaz en nuestra América si logra
das partes explotan el sentimiento pa­ que su acción se mantenga inmune de
triótico para justificar sus privilegios las filtraciones políticas y confesio­
o sus desmanes ; burlones ante los cí­ nales que en todas partes utilizan los
nicos dómines que siguen enseñando renovadores “ amarillos” que se mez­
en la cátedra las apolilladas doctrinas clan a los movimientos juveniles pa­
de los tiempos coloniales; libres, en ra desviarlos de sus originarias ten­
fin, de espíritu, las nuevas generacio­ dencias liberales y sociales.
nes proclaman su verbo de “ Renova­ La juventud que no está con las iz­
ción” , haciendo suyos los ideales coin­ quierdas es una simple vejez que se
cidentes en el triple anhelo de una re­ anticipa a las canas.
P u b lica d o com o ed itorial en “ R e n o v a ció n ’ ’ , órg an o de la Unión L atin o A m erica n a J en
m arzo de 1924.

— 115 —
LA REFORMA UNIVERSITARIA Y EL PROBLEMA
AMERICANO
por
ALFREDO L. PALACIOS
(argentino)
(1 925)

H ASTA que lleguemos a sentir


profundamente la identidad de
nuestra índole, la inexorable
Hemos de forjar una nueva religión
que constituya el camino para la su­
peración del hombre y que consagre
comunidad de toda nuestra América, la vida plenamente en vez de muti­
en ideales y destinos., no podemos afir­ larla; hemos de crear una nueva po­
mar que existimos colectivamente. No lítica que constituya la ciencia y la
habremos realizado nuestro deber práctica del bien común, dentro de la
hasta que lleguemos a vivir para la más amplia democracia social. Hemos
misión de América antes que para de fundar una nueva economía que
nosotros mismos- Ensanchemos' el estimule y favorezca las energías
área cordial y el egoísmo aldeano de creadoras del hombre y las utilice en
nuestras pequeñas patrias respecti­ beneficio colectivo. Hemos de llegar a
vas y sintámonos patriotas de Amé­ concebir una estética que no sea un
rica Latina. Abandonemos los limita­ pasatiempo de desocupados, una di­
dos y antagonistas provincianismos versión de ociosos, sino la síntesis de­
para entrar en la vasta confraterni­ purada del alma colectiva que eleve a
dad latinoamericana y podremos de todos los hombres a la comunión ideal
en la belleza. El germen de esos va­
ese modo contemplar frente a frente lores lo atesora ya el alma de nuestra
a las grandes potencias de la tierra raza. Tan sólo necesitamos extraerlos
que se disputan hoy sordamente el del fondo de nuestra índole, recoger
dominio del mundo y nos consideran la inspiración del alma popular y dar
presa codiciable. forma a sus anhelos; obedecer al más
Si resolvemos con acierto y con íntimo impulso de nuestro ser.
hondura este problema fundamental,
todo lo demás vendrá por añadidura. Los Estados Unidos y la América del
Cuanto edifiquejmos sin la base de una Sud
íntima, indestructible solidaridad, pe­ Se nos ha presentado como enemi­
recerá en el vacío. Lo que pretenda­ gos de la América del Norte. Es este
mos adoptar tomándolo del pasado o un error mezquino. No somos enemi­
de otros pueblos, se caerá a pedazos gos de ningún pueblo puesto que nues­
por sí solo. tro idealismo es universal y altruista.
Del manifiesto, publicado en “Renovación", de Buenos Aires, abril de 1925, con motivo de
un proyecto de congreso Latinoamericano de Intelectuales a celebrarse en Montevideo.

116 —
Unicamente aspiramos a forjar la tra el porvenir de nuestra raza. Los
personalidad de la América Latina pa­ Estados Unidos ya han cumplido su
ra que realice sus destinos. Tenemos misión de incomparables dominadores
un alma propia y no podemos por de la materia. Nosotros debemos aho­
tanto resignarnos al humillante papel ra emprender la nuestra, de intérpre­
de satélites de otra nación o instru­ tes del espíritu.
mentos pasivos de otra raza cuya ín­
dole e ideales difieren en absoluto de La Reforma Universitaria
los nuestros. Admiramos las virtudes
de la raza anglo-sajona, mas no hasta El advenimiento de la nueva era
el punto de renegar nuestras propias americana lo ha hecho posible la jo ­
cualidades porque sean diferentes de ven generación que despertó al calor
las suyas. Nosotros, en realidad, des­ del incendio de la guerra mundial y
conocemos aún nuestros valores por­ alumbrada por la antorcha de la re­
que nuestro estado de pasiva recepti­ volución rusa. Esos grandes aconteci­
vidad solamente hace visibles los de­ mientos favorecieron el estallido de
fectos que son la negación de nuestra su inquietud y libertaron su mente del
verdadera personalidad. Sin embargo, sopor en que habían vivido aletarga­
a través de nuestra acción se ha defi­ das, mental y moralmente, las genera­
nido ya nuestra ruta como opuesta a ciones anteriores. Así nació la Refor­
la del pueblo yanqui. Mientras aquél ma Universitaria, que aunque no rea­
ha adoptado como lema el de “ Améri­ lizada totalmente, constituye ya uno
ca para los americanos” , nosotros he­ de los hechos de más significación en
mos optado por el de “ América para nuestra historia. Tal vez en ningún
la humanidad” . Hay aquí dos mane­ país se han pronunciado los estudian­
ras contrapuestas y excluyentes de tes por el ideal de la justicia y la re­
considerar la vida. La raza anglosa­ novación humanas con impulso tan
jona es egotista; se juzga privilegia­ unánime y resuelto como el que les ha
da y superior a todas las otras razas. animado en esta América.
Nosotros, por el contrario, nos sen­ Es preciso que ese impulso no que­
timos hermanos de los hombres todos, de esterilizado en una simple refor­
y únicamente podremos sentir con­ ma burocrática. Debe ser punto de
ciencia racial cuando hayamos conce­ partida para una acción conjunta re­
bido la posibilidad de realizar un des­ formadora que redima de su inercia y
tino propio. Norte América ya se ha su aislamiento a nuestros pueblos es­
definido, desarrollando al extremo y táticos. Debe prolongarse hasta re­
perfeccionando la civilización mate­ novar los ideales educativos, realizar
rialista, mecanicista y cuantitativa de trabajos por la Confederación Ibero
la vieja Europa. Nosotros aún no he­ Americana y formular las bases de
mos dicho nuestra palabra porque lle­ una nueva orientación cultural. En
vamos latente un nuevo germen que toda obra de los jóvenes se denota
dará otra orientación a la cultura del sensibilidad más afinada y la percep­
mundo y aportará nuevos ideales a la ción de los problemas éticos que en
especie. Tenemos que replegarnos so­ épocas precedentes fueron desconoci­
bre nosotros mismos para escoger el dos o desdeñados. En toda juventud
camino que nos sea más adecuado. de este continente se evidencia una
Nada tenemos que hacer por hoy con rara comunidad de espíritu que au­
la América del Norte, sino defender­ gura una unión a realizar- Las mis­
nos de las garras de sus voraces capi­ mas inquietudes la preocupan y la ani­
talistas. Los que predican un paname­ man idénticos ideales. Hasta el esti­
ricanismo que Norte América es la lo es análogo: nervioso, limpio y pre­
primera en despreciar, conspiran con­ ciso, más cordial y más sobrio.

117
Es indudable que existe una onda feccionar la sociedad. Todo idealismo
espiritual que recorre nuestra Amé­ es renovador y fecundante, a condi­
rica y dinamiza a la juventud para ción de que trate de encarnarse en el
encaminarla a grandes realizaciones. presente. El defecto radical de la cul­
tura europea no es la falta de ideales
Ideales de la juventud sino su impotencia para realizarlos.
Ahí están, por ejemplo, Bertrand Ru-
Ya en mi alocución a la juventud ssell y Wells, dos cimas del pensa­
universitaria, precisaba los puntos miento contemporáneo cuyas ense­
que a mi juicio deben guiarla en su ñanzas se confinan en la esfera del
acción renovadora. El impulso ínti­ conocimiento, sin llegar a traducirse
mo que anima a esta generación está en realidad, paralizadas por la barre­
de acuerdo con la índole de los tiem­ ra infranqueable de los intereses
pos. Ha dicho muy bien Spengler, creados. No imitemos a los europeos
que estamos en la edad del socialis­ en esa senda suicida. Vayamos direc­
mo, es decir, del predominio de lo so­ tamente a realizar nuestros ideales,
cial y colectivo sobre lo individual. Y aun cuando esto nos obligue a redu­
ese mismo es el espíritu que mueve cirlos. Más beneficiosa es para el
hoy a los jóvenes: federación de los progreso humano una simple mejora
estudiantes, confederación de Amé­ conquistada que grandes ideales,
rica, comunidad moral con el pueblo, irrealizados, cuando éstos no pro­
reforma educativa que forje caracte­ mueven a la acción inmediata.
res y que socialice la enseñanza. Pueblos líricos y verbalistas como
Dentro de esa orientación caben somos, hemos de considerar la acción
holgadamente todos los ideales que se como el principal remedio a nuestro«
propongan elevar al hombre y per­ males-

118 —
LA OBRA CONTINENTAL DE LA REFORMA
JUVENIL
por
MANUEL UGARTE
(argentino)

(1931)

L movimiento de la juventud la­


E tino-americana en estos últi­
mos años es síntoma seguro de
El programa de todas las Uniones,
Alianzas, Asociaciones y Ligas anti­
imperialistas de la América Latina
que se acercan tiempos nuevos. Nun­ es sensiblemente el mismo, puesto que
ca se vió en nuestras repúblicas el todas aconsejan, en lo exterior, una
entusiasmo, la rebeldía, la fe en des­ resistencia a los avances del imperia­
tinos mejores que hoy vibra en to­ lismo y en lo interior una renovación
das las capitales, de Norte a Sur de que nos liberta de los cómplices que
la América Hispana, como si se en­ tal influencia tiene entre nosotros. La
cendiera el porvenir. actividad de los partidos y de los nú­
Cuando inicié hace un cuarto de cleos de izquierda responde a una in­
siglo, mi prédica en favor de la coor­ eludible necesidad renovadora.
dinación de los pueblos del Sur para Es admirable la labor de los hom­
detener el avance del imperialismo bres que dirigen o inspiran esas en­
norteamericano, y en contra de las tidades, cuya acción resulta cada día
oligarquías que nada intentaron pa­ más eficaz. Hay que saber lo que cues­
ra oponerse a él, nuestras repúblicas ta en nuestra América levantarse
dormían y fueron pocas las voces que contra lo existente. Los imperialis­
se hicieron eco de mis inquietudes. mos de afuera y nuestros propios go­
Hoy arde el Continente en un solo biernos, hacen difícil la vida a cuan­
fervor. Los raros intelectuales que se tos defienden la libertad. Hostiliza­
recluyen en el arte por el arte, lo es­ dos por los que dominan, se hallan
casos escritores que se solidarizan los disidentes desterrados dentro de
con las dictaduras, se van quedando las propias fronteras. Por oponerse
al margen de la opinión, solos en la a la injusticia y a la influencia inva-
playa de donde se retira el mar. Ata­ sora, resultan inutilizables dentro de
dos a un estado de cosas que la razón la vida nacional.
condena, hacen esfuerzos inútiles pa­ Contra este ambiente que nos hu­
ra conservar contacto con las nuevas milla reacciona hoy vigorosamente la
generaciones. Por no haber sido sin­ juventud. La Universidad en ebulli­
ceros, serán sacrificados. Y de la jus­ ción defiende la Reforma, abandonan­
ta sanción saldrán lecciones para el do viejas rémoras, que tienen que
porvenir. desmoronarse al soplo del ideal.

— 119 —
Un ímpetu generoso augura la reden­ Unidos ó al imperialismo de Ingla­
ción del indígena y la igualdad para terra, no contaron con la energía de
todos los hombres. A las oligarquías la generación que sube. Al margen
ensimismadas, a los dictadores jac­ de las mistificaciones que un instante
tanciosos, sucederán los gobiernos la desorientaron, ha llegado esa ju ­
populares que traducirán el ansia de ventud a comprender los destinos del
renovación de nuestras repúblicas y Continente y las exigencias de la
harán la patria total. hora.
Todo anuncia que se avecinan
La voluntad de perdurar prepara
acontecimientos memorables. Ha em­
la utilización inteligente de las fuer­
pezado en las conciencias la meta­
zas nativas, ansiosas de desembara­
morfosis que es posible transportar
a los hechos, pese a cuanto sostienen zarse de los parásitos, de acercarse
los políticos y los especuladores que por la identidad de situación, de re­
incubaron los conflictos actuales. organizarse ante la urgencia de la
Los malos gobiernos que fomenta­ crisis. La salvación sólo puede venir
ron la corrupción y la indiferencia de los hombres nuevos y de los mé­
para medrar a la sombra de bande­ todos nuevos. La construcción futu­
ras extrañas, como los rajahs de la ra surge ya en la mente de una gene­
India o los sultanes de Marruecos, ración que se siente predestinada al
los políticos de cortos alcances que esfuerzo histórico. De un extremo a
sólo concibieron la sujeción alterna­ otro del Continente cunde el anuncio
da al imperialismo de los Estados del glorioso incendio que se avecina.

120 —
C O L O M B I A

LOS ESTUDIANTES Y EL GOBIERNO


UNIVERSITARIO
por
GERMAN ARCINIEGAS
(colombiano)

(1922-23)

A revista “ Ariel” , de Montevi­ Desde hace muchos días, en la pren­


L deo, en el número correspon­
diente al mes de junio del año
sa, en las asambleas y congresos na­
cionales e internacionales de estudian­
pasado, publica, entre otras, la opi­ tes, no ha carecido de propaganda la
nión de Eugenio D’Ors sobre la parti­ aspiración vieja y unánime de la ju­
cipación estudiantil en los Consejos ventud, encaminada a equilibrar en
Directivos de las Universidades. He los centros máximos de la cultura y de
aquí el concepto fundamental expues­ la educación nacionales los elementos
to por el profesor catalán: de renovación con los de conservación,
“ La participación no es para el pro­ los que dan el impulso con los que lo
blema, capital. Lo primordial es otra ordenan, los que llevan la vida con los
cosa. Yo insisto siempre en la etimo­ que la encauzan, los que conciben la
logía de la palabra “ autoridad: vie­ iniciativa con los que la incorporan,
ne de autor, quiere decir autor.” los que son principalmente estudian­
Bien expresada y mejor compren­ tes con los que son principalmente
dida queda, en las palabras anterio­ maestros, o más aún, como afirman
res, la esencia del problema. Cosa im­ recientemente los universitarios ar­
portante, si se advierte que por no ha­ gentinos, “ que la democracia—fórmu­
ber penetrado en ella hondamente, la política de justicia social—debe ser
han languidecido los intentos gene­ el régimen de gobierno universitario,
rosos encaminados a solucionar una y que el “ demos” de la universidad lo
cuestión decisiva para la buena inte­ constituyen los estudiantes que son
ligencia del concepto universitario. sus destintarios directos.”
E n octu bre p róx im o pasado, presentam os y sostuvim os las prin cip ales conclusion es de este
escrito ante el P rim er C on greso N acion a l de E studiantes reunido en la ciudad de M edellín,
octu bre 1922, con clu sion es que fu eron ap robad as p or consid erarse que ellas indicaban el sis­
tem a m ás v e n ta jo so y fá c il de obtener la ingerencia de los estudiantes en el gobiern o de la
U niversidad. A qu í nos hem os prop uesto h a cer una exposición m ás orden ada y am plia de
nuestras ideas al respecto. (N . del A .)
El te x to que se p u blica fu é con sid erad o el m ejor y prem iado con el “ P rem io R ob erto A n -
cízarfc» en un con cu rso internacional, ab ierto en B uen os A ires, al m ejor tra b a jo sobre “ la
p a rticip a ció n de los estudiantes en los C on sejos D irectiv os do las universidades. (N . del C .)

121
Así, hemos tenido recientemente la menos, en el gobierno de la universi­
siguiente declaración: dad, decimos que la manera como se
“ El primer Congreso Internacio­ ha planteado el problema ha traído co­
nal de Estudiantes de la gran Colom­ mo corolario, generalmente, el que se
bia, acepta como una legítima aspira­ limite la cuantía del negocio, en de­
ción la representación de los estudian­ trimento de la holgada visión en que
tes en los Consejos Directivos, desig­ deben espaciarse las aspiraciones es­
nando al efecto, un número justo de tudiantiles.
puestos en dichos consejos, para que
sean ocupados por estudiantes elegi­ La perspectiva
dos por el voto directo de sus compa­
Así cómo el ser autor no es obra de
ñeros.”
un momento y el desarrollo de una
Pero ni en la manera como se ha idea madre requiere laboriosas ges­
iniciado la petición, ni en el desarrollo taciones, la adquisición de autoridad
que a ella se ha señalado, hemos es­ debe resultar de trabajos continuos,
tado siempre acordes con lo que se ha concientes y difíciles- La regenera­
dicho. Así que, al formular el doctor ción de un instituto cargado de abe­
Ancízar su encuesta— que como tal
rraciones y rico en defectos, impone
hemos considerado su concurso— nos
disciplinas de todo orden que den fir ­
hayamos apresurado a emitir nuestro
concepto, pensando que es un deber de meza a la reforma. Sin atender los
cuantos se crean vinculados al pro­ métodos, hoy revaluados en gran par­
blema universitario de Colombia con­ te por la pedagogía, que informaron
tribuir a que de tal encuesta pueda en sus albores a la actual Universi­
llegarse a una conclusión ventajosa. dad Nacional, es lo cierto que una sen­
Nos afirmamos, pues, en el postu­ sible decadencia ha sido notoria, por­
lado de D’Ors, para sostener que hay que en aquellos días iniciales se formó
una obra previa, una obra que debe un ambiente estupendo, que ahora ha­
ser anterior a la de participación de llamos burdamente malogrado. Así lo
los consejos. Y ella consiste en una han comprendido los estudiantes, y
organización autóctona, que sería la sus más recientes ejecutorias prue­
formación de Consejos estudiantiles ban, a lo menos, un presentimiento
en cada Facultad, con personal elegi­ de la verdad institucional, verdad
do por la totalidad de los escolares cuya realización hase mostrado esqui­
y anualmente renovado- Estos Conse­ va a sus anhelos.
jos, por medio de una labor de com-
pactación, de orientación y de realiza­ La perspectiva seduce porque lleva­
ción deben probar que los estudiantes rá un fundamento de ciencia y de vi­
están unidos en una elevada conscien­ talidad al desenvolvimiento de la casa,
cia de sus destinos, apta para tradu­ extenderá su influjo hasta dar relati­
cirse en obras afirmativas e inteligen­ va transparencia a las turbias mira­
tes. Así se es autor y así se tiene au­ das populares y será una esperanza
toridad. Y esto obtenido, apenas si es más en las luchas de la raza, que em­
preciso solicitar la participación que piezan a definirse con nitidez con­
viene a constituir un simple número tinental.
en el programa de las actividades. Pero para que la obra de los estu­
Y porque no se trata de participar diantes se haga con sabiduría, hay que
en un consejo de profesores, sino de mirar cuál ha sido el camino de la de­
tomar ingerencia directa en las más cadencia y cuál será el de la reden­
de las veces y de cooperación en las ción.

122
El ambiente literario tructiva, el ambiente literario apenas
si lle^a a un sutil e inofensivo análi­
Acabamos de presenciar la apoteo­ sis gramatical.
sis magnífica de Julio Flórez, el poeta
a quien más fácilmente ha compren­ El ambiente universitario
dido el pueblo colombiano. Casi es im­
posible dar noticia de otro acto que El resurgimiento universitario tie­
más íntima, que más extensamente ne, pues, que encaminarse a una pro­
haya conmovido a los habitantes de funda modificación de ambiente.
este país. Para afirmarlo es preciso “ Estoy convencido de que la nece­
haber visto cómo hasta las gentes sidad fundamental es una atmósfera
apartadas de los cosas del espíritu, de cultura y no un medio formalista
leían con emoción de lágrimas las in­ de enseñanza” , dice Rabindranath Ta-
formaciones referentes al acto de la gohe hablando de la cuestión escolar.
coronación popular. Nosotros recogemos esta frase para
Sucesos semejantes, admirable­ darle toda su amplitud en el problema
mente interpretativos, revelan el ca­ universitario.
rácter exclusivista en las aficiones El mejoramiento de los sistemas so­
culturales del país. Gentes que apenas ciales, a base de transformaciones
recuerdan la tabla pitagórica, os reci­ económicas, políticas y pedagógicas,
tarán quinientos mil versos del poeta, sólo puede lograrse mediante un ro­
grabados mejor en su memoria que bustecimiento, una exaltación atrevi­
las bases más precisas de otros cono­ da del sentido crítico.
cimientos indispensables. Se abre un Y el sentido crítico ha ido extra­
concurso de cuentos y pronto se apa­ viándose, debilitándose, entumecién­
recen decenas de concursantes; se pro­ dose, bajo la influencia del sistema
mueve una encuesta científica, y na­ mnemotécnico, del verbalismo que ha
die le da. la menor importancia. venido dominando en los métodos de
Es un espíritu manifiesto en cien enseñanza. Tan cierta es nuestra ob­
formas diversas, que ha puesto cerco servación, que en la Facultad de Me­
a la propia Universidad. Cuánta li­ dicina, en donde el método experimen­
teratura se hizo al debatirse la tesis tal ha debido y ha logrado obtener un
de una posible degeneración de la raza desarrollo apreciable, el gremio estu­
desvirtuando la índole científica de la diantil da. sensación de superioridad,
discusión. En las clausuras de estu­ avanza sensiblemente hacia la verda­
dios, qué de odas y de cantos y sone­ dera orientación de los altos estudios,
tos. Todos los días surgen sociedades al paso que la escuela de Derecho es
literarias, único afán de muchos com­ un ingenioso laberinto de silogismos
pañeros estudiantes, y casi no hay li­ en donde naufragan todas las genero­
terato de más o menos justa reputa­ sidades y hallan obstáculos todas las
ción, americano o español, antiguo o reformas.
moderno, que no haya visto glorifi­ Acentuar ese carácter que hace de
cado su nombre al frente de un círculo la investigación el sistema nervioso de
joven, que a su amparo comete versos la universidad, para usar una expre­
y trama revistas. Rubén Darío, Me- sión del profesor estadounidense C.
néndez y Pelayo, Jorge Isaacs, Julio M. Coulter, es llevar todo el empuje
Arboleda,, sirven de razón social a personal que estudiantes y profesores
otras tantas casas de versificación. pueden reunir al espíritu mismo de la
Y así como el ambiente cultural lle­ obra, es dar verdor de frescura al ár­
va a la crítica revaluadora y cons­ bol de la ciencia.

— 123 —
En perfecta simetría con estas interpretar la opinión que en cada
ideas queremos planear la organiza­ asunto oriente a la mayoría de los es­
ción de los estudiantes. Ella debe ser tudiantes. Y recíprocamente, es atri­
algo así como un seminario trascen­ buto del consejo de estudiantes dar­
dental, que penetre en los más íntimo les el visto bueno a los acuerdos que
de las instituciones para darles el sa­ procedan del consejo de profesores.
cuden fecundo del pensamiento nuevo. Como una aspiración remota, que
Y sea éste el momento de advertir que no puede hacerse exigible mientras el
los profesores poco o nada los deben: “ demos” no haya alcanzado la pleni­
ellos han hecho su creación a imagen tud de su autoridad, puede consignar­
y semejanza de sus ideas, y puesto que se la de que toda decisión— ley o sen­
gracias a ella han adquirido prepon­ tencia sea obra de profesores y estu­
derancia para imponer las concepcio­ diantes, colocados en idénticas condi­
nes más gratas a su natural rutina e ciones. Pero como aspiración próxima
inmovilidad. Pretender inyectarnos y principio de reivindicación debe so­
en sus consejos, es buscar un campo licitarse la concesión a los consejos de
distinto del que la naturaleza nos se­ estudiantes de una representación an­
ñala. te los de profesores, en form a de vo­
ceros y fiscales con derecho a deter­
La cooperación minado número de votos.
En manera alguna somos partida­
El estudiante no está en relación de rios de que los estudiantes pidan o
dependencia respecto al profesor, sino
arrebaten la totalidad de la reforma
en relación de cooperación, y para que desde el primer momento: creemos
esta cooperación dé la plenitud de sus
que el gradual adquirir de posiciones
frutos hay que buscar por la autono­
les hace más conscientes de su misión,
mía estudiantil el rendimiento com­
de su responsabilidad, de su derecho,
pleto de que es capaz el factor juven­
tud- de su evolución y de su conquista.
La elección hecha en forma directa La actividad Estudiantil
por los estudiantes de uno o varios
miembros fijos, para que los repre­ Quizá en varios momentos de este
senten en los consejos directivos de escrito hemos señalado la magnitud
los profesores, no se compadece con la de las funciones estudiantiles. Ellas
tarea diaria que deben realizar esos tienen un carácter íntimo que hace
mismos estudiantes en su carácter de referencia al instituto; un carácter
cooperadores. nacional, por el papel que juega la
El Consejo de estudiantes debe ac­ Universidad transformando el am­
tuar con idéntica constancia que el biente de cultura en el país, y un ca­
Consejo de profesores, tener derecho rácter racial en donde se sitúan los
a insinuar ante éste proyectos que problemas internacionales. Bajo estos
afecten la integridad del instituto., ha­ tres aspectos es visible la actividad
ciéndose representar para ello por estudiantil.
medio de voceros que lleven instruc­ Reforma institucional
ciones precisas en cada caso, que den
cuenta de sus actuaciones a sus dele­ En su obra más íntima, los estu­
gantes y que sean de libre remoción diantes deben dar una nueva “ arqui­
por el Consejo de Estudiantes. Así el tectura” a la Universidad.
representante estudiantil será porta­ La esencia de la Universidad hace
voz inequívoco, que nunca dejará de de ésta un foco revolucionario, pues

124 —
no siendo un producto del ambiente, se conseguiría con la simple y perió­
sino debiendo transformar ese mismo dica repetición de idénticos conceptos
ambiente, se encuentra en lucha con­ sobre textos exactos. Sería también
tinua con las aberraciones populares, inoficioso gastar más líneas en adver­
con los fanatismos y con la supersti­ tir que el profesorado, la clase ilustre
ciones. Sólo el desprendimiento filo­ en las sociedades por su doble carác­
sófico que tiende a libertar el criterio, ter de elaboradora y divulgadora de la
da solidez a esta obra mayúscula y ciencia no puede elegirse al azar, sino
profunda. Para llevar a una sociedad por selección hecha por toda la Uni­
a la culminación de sus destinos, se­ versidad y exclusivamente por la Uni­
gún lo que la naturaleza y la razón in­ versidad que es la única plenamente
dican, hay que abatir las más absur­ capacitada para intervenir en el asun­
das y firmes fortalezas del prejuicio. to. Y sería, por último, inoficioso en­
Por esto los estudiantes deben ha­ trar en la demostración de cómo por
cer frente a múltiples trabajos por­ su esencia, por su índole, por sus fina­
que los hechos engendrados por la ru­ lidades, por su obra, debe presentarse
tina y los intereses creados oponen la Universidad como un todo armo­
una montaña abrupta a sus aspiracio­ nioso, cuyas partes se relacionan y
nes. apoyan dentro del ritmo total del gran
El prejuicio del “ pénsum” limita .’ os organismo. Son todas esas necesida­
estudios universitarios y paraliza la des reconocidas por cuantos han tra­
investigación. Con diez y seis exáme­ tado la cuestión universitaria de
nes y en cuatro años, hácese el bachi­ acuerdo con las tendencias actuales y
ller, fatalmente, abogado. El profesor con el ánimo limpio de prejuicios. Y
es elegido por un Ministro, general­ esto es natural y lógico si al formular
mente un político, y así hay una idea el plan de los altos estudios se va tras
estrambótica del magisterio. Ni la de un rendimiento que corresponda a
aptitud pedagógica, ni el concurso, ni las necesidades de los pueblos.
el concepto estudiantil, casi ni el del Y de esta manera si fuéramos a dis­
profesorado, se tienen en la cuenta, y criminar todos los prejuicios que ha­
esto llega a producir malestares que cen ¿deficiente el sistema actual y
sólo pueden atenuarse con huelgas o que, valga la verdad, no son exclusi­
con protestas violentas, que son indi­ vos en Colombia, ni diríamos cosa
cios de un sistema que no satisface- Y nueva, ni haríamos corto el escrito.
por último, una desvinculación abso­
Pero hay uno que, por su singular
luta de las facultades, extingue todo
trascendencia desde el punto de vista
nexo universitario.
de la educación, merece señalarse con
Sería inoficioso detenernos a pro­ mayor énfasis: es el prejuicio del
bar que una facultad universitaria no
texto.
puede aprisionarse dentro de un
"pénsum” estricto, porque el empuje Hay tres momentos en la cátedra:
de sus estudios o la orientación de ia exposición—la discusión e investi­
sus investigaciones requiere grietas gación—la síntesis. En el primer mo­
que den entrada a cuanto el pénsum mento habla el maestro, que puede
no alcanza a comprender: son los se­ serlo el profesor o el estudiante. En el
minarios, las revistas, los cursillos, segundo y tercer momentos hay un
los debates fuera de clase, los inter­ trabajo colectivo. El prejuicio del
cambios, los que dan la verdadera fi­ texto rebaja el primer momento cuya
sonomía del instituto, la cual nunca belleza reside en la viva voz del maes-

125 -
tro; suprime el segundo momento, que éstas, en vez de ser un obstáculo,
que es el que forma el espíritu univer­ sean una ayuda eficaz para el avance
sitario, el que abre las corrientes de de la cultura.
simpatía entre el maestro y el estu­ Hay dos fuerzas excepcionalmente
diante, el que estimula las cualidades capacitadas para elevar el nivel de la
más valiosas del individuo; y acaba cultura, y son el estudiante y el obre­
con el encanto del tercer momento, ro. A manera de términos salientes de
porque la síntesis sólo es amable cuan­ la sociedad— el descubrimiento y la
do lleva un pedazo de nuestro trabajo. realización— ellos se enlazan y com­
Si la juventud se hace solidaria de prenden en las grandes conquistas de
estas ideas, es natural que las des­ la democracia. Donde obreros y es­
arrolle con iniciativas propias, que tudiantes se unen, mediante el aporte
ponga todo su empeño en la reforma, racional que a cada gremio correspon­
que cite por medio de sus consejos de de, se forma un centro de atracción,
estudiantes a los de profesores a reu­ un grupo de actividades privilegiado
niones o congresos en donde, identifi­ por la potencialidad y la sabiduría,
cados en el común anhelo de mejorar, que obliga a orientarse a las demás
hayan de discutirse los lincamientos fuerzas sociales. Este es el sentido de
que sirvan para modificar o para am­ la extensión universitaria. Sentido de
pliar las obras actuales. compenetración con el alma nacional,
bajo el concepto ejemplar del trabajo.
2. Una obra nacional Sentido de alianza entre el trabajo in­
La organización estudiantil vigente telectual y el trabajo muscular. Ca­
en Colombia reconoce en cada ciudad mino hacia una ética sana y vigorosa
que sirva de asiento a un centro uni­ y fraternal.
versitario, una asamblea directiva de
la Federación, Federación a la cual se 3. Una obra continental
hallan vinculados todos los estudian­
“ Concebimos los “ ideales america­
tes.
Los Consejos de estudiantes tienen nos” como el sentido propio qúe los
un papel importantísimo ante las pueblos nacientes en estas partes del
Asambleas, pues ellos son el órgano de mundo podrán imprimir a los ideales
comunicación más autorizado entre de la humanidad.” Con estas palabras
cada facultad y la directiva estudian­ sugiere el doctor José Ingenieros la
til. gran finalidad de nuestras universi­
En juego con las asambleas, corres­ dades en el escenario universal en que
deben actuar por decorosa y precisa
ponde a los consejos verificar la gran
ambición.
obra de la extensión universitaria.
Transmitir a la gran masa del país el Subrayemos en la mente la palabra
ambiente de cultura que, emanando “ propio” , para dignidad personal de
de los claustros, civilice hacia afuera una raza que tiene juventud para ser
y amplíe la zona de influencia en una fuerte y continente para hacerse dis­
manera activa de educación popular. tinguir, y que puede, por lo mismo,
Colocada la Universidad, por razón crearse un holgado patrimonio.
de su importancia, en el centro mismo Con la nitidez de un recio carácter
de las instituciones sociales, debe ex­ deben salir a flote los relieves que ha­
tender, y ésta es una obra de juven­ gan de la nuestra una raza distinta.
tud, el estímulo de los ideales nuevos, Afirmemqp sus aristas, con el orgullo
haciéndolos gratos a las gentes, para de quienes tienen algo más que una

126 —
conciencia erudita, formada con el cuerpos que actualmente dominan en
aluvión del extranjero. el gobierno universitario.
De las universidades, atrevidas co­ Y no puede, decimos, oponerse a los
mo el joven que tiene el ímpetu de un estudiantes una resistencia obstinada,
cuerpo vibrante y de un ideal vivo, no puede desconocerse la autoridad
severas con ¡a dignidad de quien no se estudiantil, porque ella queda estable­
humilla porque sabe la grandeza de cida sobre bases de fortaleza evidente.
sus destinos, ha de salir la concepción Ya hemos dicho cómo conviene a los
maravillosa de los pueblos de nuestra intereses de la juventud la gradual as­
América, despojada de ripio y de la censión de la conquista y para que
vana declamación, pero clara, fuerte y ella, así se logre ordenadamente, se
actual, como queremos que lo sea la dispone de todos los medios que pue­
juventud de nuestros pueblos. den servir a reivindicaciones seme­
Es la última finalidad, que debe jantes.
mantenerse viva a todo lo largo de la Tiene en su favor el estudiante, la
mente universitaria: ella libra de la simpatía social, que en tan claras ma­
mezquindad por el vasto futuro que nifestaciones se ha hecho visible cuan­
descubre; aplaca las vejeces prematu­ tas veces se han intentado movimien­
ras por la visión optimista que sugie­ tos análogos. En la revolución uni­
re ; desafía la indiferencia con el glo­ versitaria argentina, la más valiente
rioso empuje del idealismo; estimula y audaz conmoción que registran los
la actividad con la magnitud atrevida anales estudiantiles de los últimos
del propósito. años, y en todas las campañas que han
La constante relación de los estu­ adelantado los jóvenes federados de
diantes de América, por el intercam­ Colombia, ha sido casi unánime el
bio de misiones y aun por la simple aplauso popular en pro de los refor­
correspondencia, el acuerdo de una po­ madores.
lítica racial común, es la base más La insinuación oportuna, la propa­
segura de la amistad y de la futura ganda de toda naturaleza, y muy es­
y verdadera solidaridad hispanoame­ pecialmente la del periódico y la re­
ricana. vista, son los medios más recomenda­
bles de que disponen los consejos. Y
Posibilidad de la Reforma los mítines,, la huelga y la revolución
sólo pueden ser aceptables como re­
No hay disposiciones de ninguna ín­ cursos extremos, cuando de una ma­
dole que impidan la formación de los nera explícita y agresiva quiere hosti­
Consejos estudiantiles dentro de las lizarse la reforma. Pero esto prueba
Facultades universitarias de Colom­ que en poder de los estudiantes queda
bia. De tal manera que la posibilidad íntegra la gama de los sistemas posi­
del sistema está asegurada por su bles para asegurar una conquista que
base. Un consejo estudiantil que fun­ piden imperiosamente dictados ele­
cione con regularidad y con acierto, mentales de civilización y de justicia-
que se encamine con decisión inque­ Por amplio que sea el horizonte en­
brantable hacia la plenitud de un gran focado por nuestro óptimo anhelo, por
ideal universitario, que cuente con el difícil que parezca dominarlo en su in­
apoyo de los estudiantes, que tenga, tegridad, son tan sencillas las mane­
en una palabra, autoridad suficiente, ras de iniciar la obra, tan inmedia­
no puede encontrar en el curso de sus tos los pequeños resultados, tan cer­
labores resistencia obstinada en los canos los mayores que pueden seguir-

— 127 —
los, tan acordes con la mecánica, con un buen concepto universitario, puede
la lógica institucional los desarrollos afirmarse que el logro de la reforma
del sistema, que nos atrevemos a su­ es un deber de la juventud.
poner en una aptitud excepcional que No siempre se ha comprendido así
hace de los Consejos estudiantiles el y los partidos políticos han intentado
eje indispensable sobre el cual ha de muchas veces dirigir por sí solos el
girar la nueva Universidad de Colom­ movimiento de la reforma universita­
bia. ria; con ello sólo se ha conseguido
Al adoptar el otro sistema, general­ crear nuevas dificultades a una labor
mente propuesto, de representantes que de por sí es ardua y complicada.
elegidos en forma directa, cuyas la­ La geíruina esencia nacional de la
bores no pueden controlarse en todo causa, se desvirtúa en la trama de la
momento y en todo negocio, que no política. La unidad se fracciona y de­
pueden destituirse y reemplazarse con bilita y las soluciones de mayor clari­
facilidad, que no tienen el auxilio de dad y nitidez, tórnanse turbias y con­
un cuerpo consultivo especializado en tradictorias. Y es natural que calami­
esos asuntos, que hasta pueden burlar dades semejantes sobrevengan, si se
o falsear la opinión estudiantil hacien­ considera que las asambleas de par­
do peligrosa y poco deseable la parti­ tido no viven la vida íntima del claus­
cipación en los Consejos de profeso­ tro, el discreto comercio de las aulas,
res, al adoptar ese sistema, decimos, y no logran así palpar las fibras más
se paraliza u obstruye el desarrollo sensibles de un organismo que escapa
total de la reforma. a las limitaciones del bando y de la
El Consejo de estudiantes no sólo secta, y que sólo cabe en las esferas
da mayores garantías de acierto al de­ de mayor comprensión.
terminar en cada caso su vocero ante La obra que con respecto a los insti­
el Consejo de profesores, sino que por tutos universitarios pueden realizar
la publicidad de sus discusiones y las asociaciones que no están vincula;
acuerdos y por el número de sus das directamente en su finalidad, es
miembros, penetra más en la masa es­ una obra muy distinta de la de agen­
tudiantil. ciar el movimiento de la reforma, ya
Por otra parte, nada más simple que ésta sólo se hará estable e inteli­
que la manera de integrar tales Con­ gente el día en que no intervengan en
sejos, ya que sus miembros pueden ella manos distintas de las de los pro­
ser el principal y los suplentes que se pios elementos universitarios.
eligen en cada año de estudios para la Y como lo que en la actualidad exis­
Asamblea de Estudiantes, cosa que en te es la obra de los profesores, con al­
la actualidad se realiza con la mayor gunas lamentables limitaciones im­
exactitud, lográndose así una repre­ puestas por el Estado, y como esa obra
sentación distinguida de todos los cur­ aparece profundamente distanciada
sos. de los ideales jóvenesNno es cuerdo su­
poner que en la mente de esos mismos
El deber de la Reforma
profesores esté el germen de una or­
Establecida la necesidad de la re­ ganización distinta que satisfaga la
forma universitaria, a base de la in­ plenitud del querer estudiantil.
gerencia de los estudiantes en su go­ Porque así está dispuesto por el or­
bierno, como el sistema eficaz para den de las cosas, la obra más digna de
alcanzar finalidades sociales y racia­ la juventud queda, pues, encomendada
les que caben lógicamente dentro de en sus manos. Por conveniencia, por

— 128 —
generosidad, hasta por razones de de­ giro de su vida y tan opaco ritmo para
coro, está obligada ella a levantar el el desarrollo de su entidad.
instituto que sea digno de alojar el Hay que penetrar, y hacer dentro
pensamiento moderno, ese pensa­ de cada estudiante, el proceso y la fi­
miento que hoy se muestra esquivo, losofía de la Universidad, y llevarlo de
incómodo en la casa que, de tanto ser la contemplación a la acción y hacerlo
estrecha, parece una fábrica con el autor y darle autoridad y colocarlo en
espíritu ausente. el “ demos” frente a la democracia,
Penosa, sí, ausencia !del espíritu esto es, hacer del estudiante el estu­
que desdeña el entusiasmo de cuantos diante.
llegan ansiosos de elevar las finalida­ Ante el Estado que absorbe y ante
des de su vida, que no regala con el el partido que disuelve, se alza la ju­
espíritu cordial para las obras socia­ ventud que es preponderante y que
les, que no provoca los impulsos rebel­ colocará a la Universidad por encima
des donde germinan el descubrimien­ de los apetitos, haciéndola autónoma
to y la invención por la discusión y la y propia. Y, como en la nueva herál­
crítica. dica que la altivez mexicana ha lle­
Ausencia del espíritu, porque el es­ vado a través de nuestros pueblos,
píritu ha sido desdeñado por la misma dirá en su lengua esta generación au-
juventud que no lo evoca y que acepta gural de Colombia: por mi raza ha­
tan mezquina esfera para "límite del blará el espíritu.

II
EL ESTUDIANTE DE LA MESA REDONDA
(1932)

O que quiso el estudiante de Cór­ otros hasta iluminar maravillosamen­


L doba no fué echar por el suelo la
estatua de fray Fernando, sino
te el círculo polar de la tragedia. Pero
de un valor que recibimos de heren­
reconstruir sobre una escala más am­ cia: el civismo, dejamos dos que sir­
biciosa los planes de la Universidad vieran para fijar el equilibrio de la
americana. El liquidó la leyenda de cultura americana- el civismo y la
que eran maestros unos señores que vida.
se contentaban con repetir la lectura * * *
de los textos; él libertó los anhelos de
investigación contenidos por el con- ¿Volverá a surgir el tipo del estu­
servatismo de las academias. La Uni­ diante revolucionario, así como lo vi­
versidad, después de 1918, no fué lo mos a principios del siglo X IX ? ¿Ocu­
que ha de ser, pero dejó de ser lo que rrirá de nuevo que una gran inquie­
había venido siendo; 1918 fué un paso tud científica sea el puente para que
inicial, la condición previa para que otra vez vayan las juventudes al pue­
se cumpliera el destino de la Univer­ blo y la ciencia surja de la entraña de
sidad en América como Universidad. América? ¿Volveremos sobre la cons­
Así lo hemos sentido desde entonces, y ciencia perdida de la patria?
sólo aspiraríamos a que de nosotros Es ésta la duda que revolverán los
se dijese lo que realizamos: abrir una muchachos que llegan. Ellos lo saben,
ventana. o lo adivinan, porque sólo la juventud
La pasión de la hora ardió en nos­ tiene revelaciones. A veces parecen

— 129 — 9
demagogos. Levantan, sobre cajas de Universidad es la de un gran labora­
pino, en los mercados, sus tribunas, torio político, la de una empresa polí­
buscando caminos para llegar al co­ tica con una idealidad nueva y defi­
razón del pueblo. Y quieren apoyarse nida y un plan nacional propio, terrí-
en el pueblo para volcar un sistema gena.
que condenan con todas las fuerzas Dice el estudiante:
de su espíritu. * * *
Así se han hecho fuertes. En cinco
o diez años han puesto en fuga a to­ — El universitario que se inició en
dos los presidentes de América. Pero 1918 abrió los ojos justamente cuando
unos se van y llegan otros, y América ocurría en el mundo la transforma­
sigue siendo el mismo centro de ansie­ ción de la postguerra. En el Norte se
dades, la misma tortura para las mu­ había montado una gran fábrica que
chedumbres estudiantiles que quieren nos enviaba automóviles, editoriales,
mayor grandeza en el alma de la Re­ novelas y empréstitos. Caravanas de
pública, mayor seguridad para la vida propagandista llegaban a todas nues­
de los humildes, menos resignación en tras aldeas y nos llenaban de catálo­
quienes llevan la antorcha de nuestro gos, de muestras, de deseos de com­
destino. pra. El indio se consideró feliz con un
En el fondo, el estudiante no es encendedor automático; el barbero
sinq un político. Le interesa la vida con un automóvil — el Ford — , que le
del Estado, quiere hacer un Estado a daba el tono y gusto de los paisajes
imagen y semejanza de su pueblo, y rurales, y el hacendado, con el boton-
es muy posible que el Estado necesite cillo eléctrico que movía después de la
de él. Se ha dicho que la política es cena, desdé el fondo de un butaca, pa­
intriga, bajeza, miseria y vulgarida­ ra recibir a domicilio los Rigolettos
des- Pero, ¿por qué no ha de ser otra de Tita Ruffo, los conciertos ruidosos
cosa? ¿Por qué se ha de confundir un de la Sinfónica de Berlín y hasta el
pueblo sometiéndolo a ese criterio? palor de los aplausos prodigados en el
¿Ese concepto bajo de la política co­ Carnegie Hall.
rresponde a una fatalidad de la Repú­ Llegó un día en que la América toda
blica o es la consecuencia de una cla­ sudaba por comprar los encendedores
sificación errada de los valores socia­
automáticos, el automóvil Ford y la
les?
radiola. Fué el delirio, fué la marea
El estudiante surge con un impulso en que los mismos vendedores, ofus­
radical, dispuesto a destruir el con­ cados, sufrieron un vértigo de trópico
cepto corriente de la política. No y se precipitaron en las fantasías de
acepta la claudicación de que el Esta­ la fiebre ecuatorial. El hispanoameri­
do jamás pueda gobernarse con inte­ cano sudaba y pedía prestado. Todos
ligencia y con justicia, de que es im­ acumulaban deudas, y, como todos, el
posible tener un conocimiento real, Estado. El Estado era una truhanería
verificado, de los problemas naciona­ para empañar las generaciones por
les, una valoración justa del anhelo venir. Los agentes viajeros se convir­
popular. tieron, de comerciantes, en directores
¿Para qué ha de servir la Universi­ de la opinión pública. Fueron ellos
dad si no ha de ser para que desde ella quienes, por vender automóviles, neu­
las juventudes juzguen lo que consti­ máticos y repuestos, les hicieron ver
tuye el fundamento material y moral a los campesinos la locomotora como
de la patria? La visión futura de la uno de esos esqueletos de dinosaurios

130 —
que exhiben los Museos de Historia saba como una niña los catálogos de
Natural: monstruos antediluvianos. colores: ¡ los automóviles escarlata, los
Y ellos, los agentes, desde sus tiendas automóvlies quel llevan el brillo de los
decoradas con archivadores y con re­ pájaros, de las mariposas, de los pe­
vistas de papel satinado, determina­ ces ! Se utilizó también la psicología
ban a los ciudadanos para que le pi­ infantil; para esto se estudia Psico­
dieran al Gobierno carreteras, frag­ logía en las Universidades de Norte­
mentos de carreteras, miríadas de ca­ américa. Las agencias regalaban cua­
rreteras, carreteras troncales, carre­ dernos a los niños; el niño, decían los
teras por los despeñaderos de los An­ agentes, es la cuerda más sensible por
des y carreteras por el equilibrio de donde pueden transmitirse a los hoga­
las llanuras. Los ingenuos ciudadanos, res nuestras “ ideas” . Porque, cosa tí­
colocándose en las perspectivas que les pica de esos días, a cualquier cosa se
imponían los agentes, se sentían aca­ le llamaba una idea.
riciados por la brisa de América, que * * *
les traería la carrera vertiginosa de
los automóviles, vibrarían sobre los Es así, partiendo de sucesos trivia­
cojines resortados, gozarían del de­ les, como se hace de cada República
leite de los neumáticos al brincar so­ una colonia económica... y una colo­
bre las piedras del camino. De tal nia moral. No fué que entráramos en
suerte que una tarde lanzaba el ven­ el juego de interdependencia de las
dedor la idea de la carretera, y a la naciones, en el juego de un mundo
mañana siguiente ya la ciudad entera donde los valores se compensan y equi­
rebullía en el hervor de las manifes­ libran. N o : sencillamente fuimos per­
taciones populares exigiendo la ca­ diendo el sentido de la libertad, empe-
rretera al Gobierno corno un impera­ peñando a las generaciones futuras y
tivo del comercio, de la agricultura, forzando las ideas para acomodarles
de la civilización. El Gobierno pedía al cartabón extranjero. La “ prosperi­
prestado el dinero Los agentes de ios dad a debe” descuadernaba la moral,
Bancos del Norte comprimían a los producía confusión en las ideas, des­
Estados indefensos para que les soli­ concertaba.
citaran empréstitos. Los hijos de los * * *

presidentes, los ministros, eran sobor­


Pero en el fondo, y esta es la tra­
nados. Se hacían grandes negocios, se
gedia, América no vende su alma: no
vendían automóviles y se quebraba ¡a
la vende el pueblo, no la venden las
moral de las naciones pobres. juventudes, que son la América esen­
* * *
cial. El continente ha vivido instantes
El proceso arrancaba de los pun­ de angustia.
* * *
tos más débiles» se filtraba por ven­
tanas de candor para desenvolverse — Como siempre, ha habido tres
hasta abarcar todas las potencias de maneras de expresión en América
la nación. Los agentes aprovechaban frente al conflicto vital. Han hablado
todos los resortes que la ciencia psico­ los bandidos, los políticos y los estu­
lógica estudiaba desde los pianos hu­ diantes-
mildes. Los agentes le dieron una nue­ * * *
va ideología, un impulso desconocido
a la mujer. La mujer ya no pasaba — Los bandidos están representa­
hilos de lana haciendo tapicería en dos en Sandino. Son vaqueros o labra­
las veladas de familia, sino que repa­ dores que defienden lo único que les

131
pertenece, lo que nadie mejor que ellos taba las razas vencidas. Los pueblos
tiene: su patria. Una vez más el mun­ están de rodillas ante el paisaje des­
do ve a los comuneros ofreciendo la colorido de Santa Marta, por donde
vida en un sacrificio inútil. El indio una noche salió, camino de la muerte,
de Nicaragua levanta las huestes va­ el caballero de Caracas, llevando en
gabundas en un esfuerzo heroico por los labios el Padre nuestro de Améri­
reconquistar la tierra y la libertad de ca, que empieza: “ Si mi muerte sirvie­
su pueblo. Sus montoneras se agaza­ ra. . . ”
pan en los requiebros de las montañas, En sa lengua, “ Mi amo Bolívar” ,
mirando caer el sol o derramarse el decían los indios. Decían los vagabun­
odre de las nubes desde la miseria de dos, “jMi amo Bolívar” , y cada pala­
sus trapos de dril y sus corroscas de bra era gomo el hueco de sus almas
abierto por los ojos de Cristo.
paja descosidas. No tienen para dis­
traerse de la muerte sino humo de ta­ * * *
baco, y, para que tiemblen los yan-
quees, zurroncillos de pólvora y tres — Como ustedes saben, los campe­
o cuatro revólveres de la guerra civil. sinos fueron degollados. Los políticos
La guerrilla ironiza y piruetea frente lo vieron. La política vieja no ha po­
a los hombres de guerra dido decir nada. La última esperanza
que se ha jugado ha sido la de los
Pero este holocausto rústico apenas “ grandes estadistas” .
si resuena como el grito del hombre Cuando los ejércitos se disolvieron
que se hunde en la vorágine de la sel­ dentro de un paisaje que no los ne­
va y hiere al instante que abre su cesitaba, el general empezó a ser ape­
campana de angustia. Inútilmente los nas una leyenda, pero no el varón ho­
pueblos reclaman conductores. Afuera rrendo que conoció el X IX , con las
de las montañas, las ciudades andan botas salpicadas de sangre y los mos­
de prisa, con un ruido de rotativas en tachos ahumados en los combates de
las imprentas que no deja oír; no hay la guerra civil. El general y la guerra
grito, no hay clamor que no se aho­ se acabaron por razones económicas:
gue y se pierda en la selva de ladri­ porque los ricos juntaron cuatro rea­
llos, donde día a día sube el nivel de les y los banqueros del Norte compro­
las paredes para esconderles el cielo metieron unos millones en las colonias
a las multitudes enfermas. del S u r; así surgió la paz. Los gobier­
¿En dónde estará el Libertador? Lo nos con grandes figuras de generales
buscan los llaneros, que hace un siglo, cojos y mancos declinaron. Pero como
por él, le dieron la espalda al sol para era preciso darle una oportunidad a
alcanzar la victoria sobre planicies de esa clase de analfabetos, surgió el
escarcha. Lo buscan los indios calla­ “ gran estadista” .
dos que no dejan asomar su viveza El “ gran estadista” redactaba pros­
sino por las pupilas diminutas y es­ pectos financieros, hacía contratos.
condidas, en donde tienen agazapada Sobre una muchedumbre cándida, este
la bondad y la malicia. producto de las circunstancias se im­
Así e s : los ochenta millones de po­ ponía como un ensayo, porque Amé­
bladores que hormiguean por Amé­ rica ha tenido la virtud de aceptar las
rica besarían la tierra por donde pa­ experiencias de la “ gente que sabe” .
sara de nuevo un caballero como aquel Este avance de buena voluntad al sa­
Simón enjuto y tostado que bordaba ber es la expresión de civismo más
con su fe banderas desgarradas, ilu­ conn*)vedora que puede dar la gente
minaba los pueblos recelosos y levan­ rústica.

— 132 —
Dentro de un mundo en donde cada el fiel de la democracia que registre
organismo financiero se había per­ los hechos, aunque vengan de muy
feccionado con minuciosidad benedic­ abajo, ,y las ideas, aunque se vislum­
tina por los especialistas, donde el ca­ bren muy lejanas.
pitalista disponía a su antojo de in­ Desde luego, la idea dé darle un
fluencias que a medida que son más destino político a la Universidad cho­
poderosas se hacen menos visibles, los ca contra el prejuicio de la burguesía.
estadistas criollos, que creyeron in­ La gente que habla desde el mostra­
tuirlo todo, se colocaron a merced del dor en las tiendas de abarrotes, y que
mecanismo para ellos indescifrable constituye la más poderosa corriente
sirviendo sin saber a quién servían, del espíritu conservador, ha vaciado
entregando sin saber lo que entrega­ su pensamiento en esta fórmula: “ El
ban, como signos que ignoran su pro­ estudiante no debe mezclarse en la
pio contenido. política” . ¿Qué significa esto? Aquí
Ellos se decían “estadistas” , y con lo han dicho todos los compañeros de
esta palabra quedaban a tono con la la tabla redonda : la negación absoluta
terminología de la hora. Se sugestio­ de la historia.
naban, porque iban sobre el pavoroso La democracia se halla frente a una
engaño del individuo que sabe una doble crisis que sólo puede resolverse
cosa. Y, como el individuo que sabe
por la Universidad y por la juventud.
una cosa, un pedacito del saber, eran De un lado está la crisis de la política,
peligrosos.
que sólo puede resolverse por la Uni­
Así pasaron los grandes estadistas
versidad y de otro lado está la crisis
de la nada a la nada, dejando otra vez de la Universidad, que sólo puede re­
la angustia en sazón.
solverse por la juventud.
* * *
La crisis de la política proviene de
— El indio solo es incapaz. El polí­ que ella no se ha organizado, ni puede
tico intuitivo es incapaz. El tercer organizarse para el estudio de la rea­
personaje que reclama la alternativa lidad patria. Cuando no hay manera
es el estudiante. Su punto de vista de improvisar teorías, cuando la au­
consiste en mirar el perfeccionamien­ dacia individual no tiene aplicación
to de la República como una deriva­ porque la complejidad de los hechos
ción de la Universidad, renovando en reclama un estudio, la política, que
ésta su contenido social. Su ideal con­ venía acostumbrada a presentar fór­
siste en poner al aprendiz sobre el mulas empíricas, no puede ofrecerlas
rastro de los campesinos y artesanos hoy de nuevo sin sentir que se le van
para que estudie las condiciones de las muchedumbres de entre las manos.
vida del pueblo. Antes él se consagra­ Hay un descontento con los viejos
ba a saber cuáles eran los puntos de partidos que mueve a los de abajo a
vista de los romanos y cuáles fueron organizarse por su cuenta y riesgo,
los puntos de vista de don Alfonso el aunque el riesgo se confunda con el
Sabio para adoptarlos y darles efecto sacrificio. En los momentos desespe­
cinco siglos fuera de su momento his­ rados hay angustias inmediatas que
tórico- Hoy el estudiante busca en las no pueden contener la rebeldía de los
escuelas laboratorios sociales. Quiere pobres. Ellos tienen el problema de su
ofrecer a la República conclusiones to­ rancho, de su sin-herencia — maripo­
madas de la vida, de su realidad in­ sa empolvada, sucia, gris, que revolo­
mediata, como en los tiempos de Cal­ tea en la aureola de una civilización-
das. Quiere hacer de la Universidad cilla luminosa, alegre, liviana, que se

— 133 —
divierte y que juega. Pero la política Senado, que hace el Gobierno y que
tiene que nutrirse de esas angustias organiza la vida, cuando la Universi­
en que vive el pueblo. De ellas hay que dad adelanta una opinión sobre régi­
partir para hacerlo tod o: desde la re­ men social o sobre política aduanera,
volución hasta la República. sobre no importa qué problema deci­
La nueva organización que se le ha sivo para la felicidad de esa Repúbli­
dado a la riqueza determinó en el ca, no sólo desatiende la voz de las es­
mundo una hipersensibilidad. Un mo­ cuelas sino que se complace en humi­
vimiento que pudiera parecer insig­ llarlas y en hacerles sentir que ése no
nificante, una simple providencia le­ es su radio de acción.
gal, un detalle reglamentariado, ad­ En nuestra América, no. En nues­
quiere resonancia lejana, profunda, a tra América la Universidad es más
través de todas las capas humanas. grande que la fábrica, se tiene la con­
Hay una delicadeza extrema en el re­ ciencia de que es anterior a la Repú­
gistro de las variaciones sociales. Y blica, y no sólo la Universidad: hasta
esto no sólo en términos internos, de los muchachos mismos de las escuelas
nación. Se turba y se conmueve un le marcan el rumbo a la democracia.
país cuando en el otro hemisferio se * * *
produce un cambio cualquiera, porque — Pero a la crisis política, a la quie­
la correspondencia, el reflejo social se bra de los partidos y de la adminis­
ha dilatado hasta los racimos de islas tración pública que corresponde liqui­
al parecer solitarias, cuyos nombres dar en las escuelas, en la Universidad,
decíamos en las clases de geografía se sigue la crisis interna de la Uni­
para mostrar un lujo de erudición versidad, que debe liquidar la juven­
geográfica.
tud.
¿Qué puede hacer en estas circuns­ La sacudida de 1918 no dió la clave.
tancias la política, sin recursos cien­ Abrir una ventana hacia afuera co­
tíficos para penetrar los hechos cer­ rresponde a un deseo expansivo, cen­
canos, para captar los hechos remo­ trífugo. Y el problema de hoy es de
tos? ¿Cómo procede sin tener una ofi­ introspección. No se trata de venta­
cina en donde estas cosas se persigan nas, sino de tragaluces. Recoger la
y atiendan? ¿Dónde, si no es en la claridad de afuera para derramarla
Universidad, puede hacerse este estu­ sobre el propio panorama para ver los
dio? paisajes interiores, para sacar a luz
América goza de la ventaja excep­ los relieves que ahora se agazapan en
cional de que sus Universidades ocu­ rincones rellenos de obscuridad.
pan un primer plano en las conside­ No es el caso de renovar el profe­
ración pública. En los países indus­ sorado, no es el caso de libertar las
triales donde el capitalismo saltó en cátedras: es esto y algo más. Que el
treinta años por encima de todas las estudiante vuelva sobre sí mismo y
tradiciones y principios, quedaron las piense para qué se estudia, a qué debe
Universidades perdidas entre la selva destinarse la Universidad- Cambiar
de las chimeneas. Se las tiene ahora de perspectiva, rehacer los planes,
como un lujo, se las pinta de nuevo mudarles objeto a los estudios.
para halagar la vanidad y engañar a Hacer obra de juventud y obra de
los espectadores. En el fondo no se estudiantes. Dejar que esa entraña,
las considera, se las desatiende y des­ la Universidad, viva en todos los ins­
precia. Así, en los Estados Unidos, el tantes de la^República. No cometer el
hombre de negocios, que domina el viejo pecado de cerrar las aulas a los

— 134 —
muchachos que entraron en contacto mineros, y los gañanes zurdos, y los
con la vida y hacer del estudio una herreros tiznados de hollín, y los
fuente de renovación continua. Con el arrieros desvergonzados, y los torpes
sentido de las viejas corporaciones, en artesanos, y los bogas cantores, y los
la escuela estarán los aprendices, que, indios ladinos, y los negros zamuros,
al terminar el primer ciclo, cuando y los vaqueros libérrimos. E iremos
ahora se les separa de la actividad uni­ también, con las mujeres nuestras
versitaria con un título, pasen a ser morenas como el fragante pomo de la
compañeros para que de su contacto noche, alegres entre las banderolas de
con la juventud, con la vida de afuera, la alborada. Y llevaremos a los blan­
con el estudio y con la renovación de cos para que oigan el concierto que
los conceptos, vaya surgiendo el maes­ tejen las voces de la patria y miren
tro como una mano que ayuda a des­ cómo el cielo de América permanece
brozar los paisajes. desnudo y vean los montes alegres y
Es la juventud sin prejuicios, es la generosos que tiran los ríos por las
juventud en su diafanidad afectiva la quebradas, y para que alcen pedacitos
que puede recoger el sentido de la pa­ de oro de entre la arena de los alu­
tria, que está en el fondo del pueblo. viones.
Esa juventud que un día, escribiendo La fiesta de la Universidad, se dirá
las páginas de la Historia Natural de en las aldeas. Y saldrán las mozas ves­
América, se halló con la revelación de tidas con zarazas nuevas: así las ca-
los campesinos, que reclamaban su li­ sucas recién blanqueadas echarán una
bertad. Los viejos que no reconocen maceta de malvarrosas al camino. La
esta capacidad juvenil, ellos, que vien­ fiesta de los estudiantes, se dirá en
do reír a los muchachos les consideran los montes, y saldrán los bandidos, los
indolentes y frívolos, olvidan que los vagos y volantes, riéndose de sus pro­
muchachos, en medio de esa indolen­ pias leyendas, y en sus potros bayos y
cia y frivolidad, han determinado los en sus caballos moros y castaños ha­
movimientos más hondos de la histo­ rán crujir el oro de los caminos can­
ria. El estudiante tiene una biografíá tando galerones. Y por las ciudades
de cinco siglos. No asalta posiciones, de casas terribles, llenas de calaveras
sino que valora las que le pertenecen de cemento, pasarán los cantares que
por conquista milenaria. escondían los montes y las ansias ocul­
* * *
tas y la gloria del campo que ríe entre
— Sí: en esta jornada final iremos los dientes de las vaqueras; ¡todo por­
cogidos de la mano los mozos, y los que es la fiesta de los estudiantes!

— 135 —
III

HACIA LA UNIVERSIDAD NACIONAL


(1932)

I. TEORIA DE LA UNIVERSIDAD las obras públicas r,i adelantar un


concepto que libre de su incertidum­
El fracaso nacional no es sino un bre todos los presupuestos, desde el
fracaso universitario presupuesto elemental de una casa
hasta el más elaborado y difícil en
I bien se analizan los fracasos na­ que se descomponen las empresas
S cionales que han hecho insegura
la vida del colombiano en casi
mayores'del Estado. Ha sido la for­
mación profesional de la Escuela de
todos los días de su historia, se verá Medicina la que nos ha mantenido al
que tales fracasos no lo son de la vo­ margen de la higiene social, conser­
luntad o del espíritu del pueblo, si­ vándole a la raza esa actitud enclen­
no de la Universidad, que no ha ser­ que y zurda en donde imprime sus
vido para interpretar la vida colom­ relieves la anemia, acumula sus som­
biana. La culpa de nuestros más bras el abatimiento y labran sus des­
grandes errores puede señalarse es­ venturas males ocultos que se ceban
pecíficamente en la falta de prepa­ en el hombre desamparado.
ración, de estudio y de compenetra­ Son estas circunstancias las que
ción con los problemas colombianos obligan a considerar el problema uni­
de que adolecen los hombres de Es­ versitario como un problema nacio­
tado, salidos todos de los claustros nal. Quienes dentro y fuera de las
con una educación literaria y formu­ aulas, unas veces movidos por el pro­
lista para entrar premurosamente a pio impulso, y otras, sencillamente,
dirigir los negocios públicos. El go­ entusiasmados por ejemplos de otras
bierno de Colombia no ha sido nun­ naciones; quienes como estudiantes o
ca un gobierno de analfabetos: tene­ como agitadores hemos abogado por
mos el orgullo de proclamar como la Reforma Universitaria, estamos
una bella verdad cívica el hecho de acostumbrados a tomar un punto de
que el pueblo entre nosotros no bus­ vista errado: miramos la Reforma
ca sus conductores en el escalafón desde adentro, desde la Universidad;
militar, sino que los selecciona en consideramos el problema como un
los mosaicos de doctores- Pero a una problema interno, íntimo, como una
distinción y deferencia tan grandes, cuestión de escuela. Esto conduce,
la Universidad no ha sabido corres­ desde luego, a conclusiones falsas, li­
ponder, aislándose de la vida del país mitadas. Creemos un día que el mal
y encogiéndose dentro de los cuadros reside en un profesor, o en un rec­
de estudio de las viejas escuelas ul­ tor, o en todo el profesorado, o en los
tramarinas. reglamentos, o en los detalles de la
Ha sido la economía de la Univer­ organización. En realidad el error de
sidad, practicada por sus propios la Universidad está en su esencia, en
profesores desde los puestos de van­ que su orientación no sirve, en que la
guardia en la administración públi­ Universidad ignora sus destinos.
ca, el origen de nuestras crisis inter­ Cámbiese un rector — lo hemos cam­
nas y de nuestra incapacidad para biado — , destitúyase éste o el otro
denfendernos en el mecanismo eco­ profesor — lo hemos destituido — ,
nómico internacional. Ha sido la cien­ modifiqúense los reglamentos — los
cia de uestros ingenieros la que no hemos modificado — , y se verá que
ha podido organizar el trabajo de todo sigue igual. Abranse nuevas cá-
T o m a d o del lib ro del au tor La U n iversid a d C olom b ia n a . B o g o tá .

— 136 —
tedras — se han abierto— , créense dependencia, la iniciativa de Mutis,
nuevas escuelas — se han creado — , de Moreno y Escandón, de Caldas y
dense nuevos grados, títulos o diplo­ de Caballero y Góngora, y volverse a
mas, y se verá que estos injertos cre­ la rutina de una educación literaria
cerán, llevando la.« características que y metafísica, se cerraron los horizon­
hacen del viejo árbol un adorno de es­ tes a la esperanza de una ciencia co­
casa utilidad. lombiana. Se abandonó entonces el
Los estudiantes y la República estudio natural del país: de su flora,
misma deben prepararse para corre­ de su fauna, de sus minerales. Hasta
gir el ángulo que han venido usando los trabajadores en la ciencia del
tradicionalmente al considerar la Re­ idioma tuvieron que retirarse al
forma Universitaria. De una cues­ amor de tierras lejanas para adelan­
tión universitaria que ha sido, el te­ tar sus investigaciones. Es preciso
ma debe pasar a ser una cuestión na­ que el observador curioso de estos
cional. Es una necedad considerar fenómenos se detenga a considerar lo
otra vez una reforma apoyarse en grave que es para un pueblo surgir
la organización que existe, para bus­ a la vida perdiendo cien años, cien
carle una variante más ventajosa o años que si se hubieran dedicado, al
más científica, por medio de un plan, estudio de la República misma, como
aunque sea tan vasto como se le ocurría en los tiempos de Caldas, re­
suponga. Reformar es darle forma presentarían hoy la base más sólida
nueva a una cosa: forma nueva, as­ de la nacionalidad colombiana.
pecto nuevo. Y el mal no es un mal
de form a: es mal que está en la esen­ Mal de Colombia y mal del mundo
cia, en el destino último que se da a
la enseñanza. No se miren las consideraciones
Lo que se necesita es reorganizar, anteriores como una censura singu­
organizar de nuevo, organizar sobre larmente dirigida contra la Univer­
el plano de un espíritu diferente. sidad colombiana. El fenómeno es
La República necesita crear un De­ universal, y de él debe partirse para
partamento en donde se estudien sus hacer la crítica universitaria. El pro­
problemas inmediatos y los temas fesor y el estudiante colombianos
esenciales que afectan su vida. Ese trabajan dentro de un sistema que
Departamento no puede ser otro sino no puede dar más de lo que ha dado.
la Universidad misma- Pero una Uni­ Unos y otros son las víctimas de una
versidad destinada a ese fin, orien­ institución equivocada que se desvió
tada en un sentido radicalmente nue­ hace más de un siglo del derrotero
vo. Así el cambio del concepto uni­ colombiano para adherirse al concep­
versitario es absoluto. Mirados desde to extranjero. El hecho es que nos­
este punto de vista, los estudios, las otros giramos hoy alrededor de una
escuelas, los métodos de trabajo, la universidad napoleónica.
selección de los sujetos materia de La prueba más definida, y más
investigación resultan absurdos en la cercana para nosotros, de este cho­
actualidad. que entre las necesidades de la vida
Considerado el fracaso de la Uni­ actual y la organización de todos los
versidad en toda su significación, se países se produce en las ñamadas re
observa que no solamente ha expues­ voluciones universitarias de Hispano
to a sus hijos a una quiebra profesio­ América. La juventud de todas estas
nal cada vez que han entrado en con­ República, que se ha visto urgida,
tacto con el manejo de la República, acosada por una serie creciente de
sino que ha faltado a la urgente ne­ problemas que no puede resolver, se
cesidad de crear una ciencia propia, esfuerza por darle un sentido de co­
de echar los cimientos de una cultu­ sa presente a los estudios, y acude,
ra. Al romperse, con la guerra de In­ en su precipitud justificada, a fór-

— 137 —
muías de facto para lograr más pron­ influencia en los asuntos escolares.
to su objetivo. Hasta las mismas Universidades se
Pero la verdad es que la desadap­ preocupan hoy como nunca de las re­
tación de los estudios, de la Univer­ formas de la escuela elemental, por­
sidad, dentro de un mundo que se que la escuela pública obligatoria y
transforma a velocidades desconoci­ el “ paso libre” significan la eventua­
das en la Historia, es hoy motivo de lidad de que los alumnos de las es­
preocupaciones y de ensayos en to­ cuelas elementales se abran un día
das las latitudes. Hay escasez de obre­ paso hasta el coto académico cerrado
ros, de gerentes y de estadistas que de la Universidad. Los guardianes de
puedan vencer con éxito las dificul­ sus normas de perfección están de­
tades creadas por una industria nue­ masiada orgullosos de su gloriosa re­
va, una economía de asechanzas que putación escolástica para correr el
difícilmente logran precisar las pu­ peligro de una invasión de estudian­
pilas expertas. tes que no hayan sido debidamente
En Europa, donde las Universida­ preparados en sus años de escuela
des constituyen nudos de tradiciona­ elemental. La batalla sigue su curso,
lismo que nadie logra desatar, el es­ y está por ver si la popularización de
pectáculo tiene escenas dramáticas. la escuela superior en Alemania ten­
Hay pueblos que renuncian anticipa­ drá como consecuencia un descenso
damente a considerar el aporte de las de sus normas o un aumento de las
antiguas Universidades en la solución exigencias del programa de las es­
de sus inquietudes presentes, y acu­ cuelas elementales por iniciativa de
den a equipos de emergencia que to­ los profesores de las escuelas secun­
man a su cargo las responsabilida­ darias y de las Universidades.
des, dejando en un plano secundario En un pueblo que renuncia a sus
a los elegidos de la inteligencia, a instituciones tradicionales y que bus­
los iniciados en las disciplinas del sa­ ca una nueva manera de gobierno, en
ber. Así se abre una brecha para que una República recién formada bajo
los oportunistas y los audaces se el signo de la revolución, esta resis­
constituyan en figuras providencia­ tencia de la Universidad constituye
les, y la política retroceda a esque­ un tropiezo singularmente grave. Co­
mas primitivos. Alemania ha podido mo en el caso de Alemania, Rusia y
transformar la educación primaria España, han confrontado situaciones
dándole una movilidad viajera que semejantes. La Universidad que no
riega por toda la extensión de la Re­ ha sabido constituir dentro de su pro­
pública a los muchachos, poniéndo­ pio organismo una fuerza renovado­
los en contacto con el panorama na­ ra que siga, cuando no encauce la
cional. Pero esa voluntad revolucio­ transformación del Estado, no tiene
naria que ha podido realizar un pro­ nada que ofrecer, carece de obreros
grama semejante en la más vasta es­ que colaboren dentro de las necesi­
cala, no ha sido capaz de darle si­ dades creadas por un cambio de co­
quiera nueva forma a la Universi­ sas. El estudio de Ortega y Gasset
dad, y ésta sigue desarrollándose sobre la Universidad española casi
dentro de moldes tradicionales, en que se reduce a exponer la dificultad
donde no pueden vaciarse las angus­ en que se hallan los constructores de
tias presentes. Alexander y Parker la nueva República por la falta de
definen la actitud de la Universidad un personal capaz de llenar sus fun­
alemana frente a la transformación ciones profesionales; en las escuelas
operada en los grados inferiores de superiores hay la ausencia del senti­
la enseñanza, con estas palabras: do de las necesidades apañólas. Ru­
“ Cuanto más elevadas son las ins­ sia ha tenido que desmontar las Uni­
tituciones en Alemania, más conser­ versidades de su antiguo andamiaje
vador es su criterio y mayor es su y darles una forma y destino total­

- 138 -
mente opuestos para ajustar los es­ ningún caso su respuesta estará de
tudios al plan de reconstrucción na­ acuerdo con los centros de interés a
cional de los cinco años: el sistema que se refiere la Universidad que hoy
comprende una vinculación tan estre­ existe. Por vía de ensayo, y penetran­
cha entre la Universidad y el traba­ do en zonas muy diversas de la inte­
jo, que todo descubrimiento o inven­ lectualidad colombiana, hice el expe­
ción salida de los laboratorios tiene rimento de formular esa pregunta,
aplicación inmediata y general en to­ que en el fondo ha sido la base de
do el país, y toda dificultad que se este proyecto, a un grupo de conciu­
presente al campesino o al trabaja­ dadanos que juzgué capacitados para
dor industrial se lleva a las escuelas contestarla- Y puedo afirmar que de
superiores para que éstas estudien la las respuestas que he recibido se sa­
solución. ca la conclusión de que ninguna de
las cuestiones que afectan vitalmen­
Nacionalismo universitario te al país se estudia hoy dentro de la
Universidad. Los unos opinan porque
El proceso de nacionalización de la se enfoque como actividad principal
Universidad puede considerarse co­ de la Universidad la colonización;
mo una cosa nueva dentro de la ideo­ otros, porque problemas como los del
logía que ha presidido la organiza­ trigo, del café, el arroz o la minería;
ción de los estudios superiores. En hay quienes juzgan que debe ser la
primer lugar, la Universidad anti­ formación de profesionales que atien­
gua, cuya tradición aún se conserva dan a 'las necesidades colombianas
viva en la Universidad europea, tuvo desde una serie de carreras organi­
una sola ciencia, universal e idéntica, zadas en concordancia con los temas
que fué la ciencia escolástica. Por en que se descompone la economía
otra parte, esa Universidad fué in­ nacional; afirman otros que una es­
ternacional por obra de las circuns­ cuela de agricultura debería ser el
tancias, y el hecho de haber sido en eje de la Universidad colombiana. Pe­
ella el profesorado un cuerpo de hom­ ro lo que nadie ha señalado, entre las
bres venidos de todos los puntos de personas consultadas, como centro
Europa para enseñar a unos cuantos de interés, es el derecho romano, o
millares de estudiantes vagabundos la mecánica racional, a cuyo estudio
que corrían de Bolonia a París y de se dedica hoy buena parte de la ac­
Salamanca a Heidelberg, imprimió a tividad universitaria. Si el problema
las escuelas cierta dirección univer­ nuestro es un problema agrario y
sal que todavía hoy las cohíbe para agrícola, ocurre que la Universidad
detenerse en la contemplación pro­ no ha incluido dentro de sus estudios
funda de los problemas locales que esa cuestión: de una manera absolu­
en torno a ellas se suscitan. ta, en bloque, la ha desconocido. Si
Pero ese freno con que la tradi­ es un problema de educación, ocurre
ción trata de detener el movimiento que también se carece de una facul­
nacionalista de las Universidades de­ tad que lo estudie. Si es un problema
be despreciarse ante la consideración de colonización, tampoco se ve por
'de las urgencias materiales y mora­ parte alguna que se haya atendido
les en que cada país solicita la coo­ a tal asunto.
peración de su juventud. Todos los temas de alguna impor­
Si, dejando de lado los conceptos tancia en la vida nacional: la políti­
que tradicionalmente han estorbado ca de los impuestos, la cuestión adua­
el análisis desapasionado del proble­ nera, la reforma bancaria, lu forma­
ma, el hombre de estudio se pregun­ ción de los presupuestos, la organi­
ta: ¿a qué debe destinarse la Uni­ zación de la higiene pública, el estu­
versidad colombiana?, resolverá de dio de las enfermedades tropicales, el
cualquier modo la cuestión, pero en manejo industrial, todo ha quedado

— 139 —
fuera del radio de comprensión de la dos y desolados de sacrificios indivi­
Universidad. Sin contar con que la duales. Por eso es preciso darle a la
formación de nuestro espíritu, el es­ Universidad el sentido y carácter de
tudio de la historia y del arte nacio­ una corporación en donde se trabaje
nales, de la literatura y de los o fi­ durante los trescientos sesenta y cin­
cios, se ha dejado al azar de los in­ co días del año por los jóvenes y los
tereses extrañes o de las fuerzas vír­ viejos sobre el mismo asunto, sobre
genes que juegan sobre el destino de la misma patria, dentro del mismo
nuestra democracia. anhelo.
Estas consideraciones, que concu­ La necesidad de ofrecer al mundo
rren todas a afirmar el criterio de una afirmación cualquiera ha sido
nacionalismo universitario, prueban preocupáción frecuente de nuestras
al propio tiempo que no hay tipo de juventudes de los últimos tiempos.
Universidad en el mundo que poda­ Pero afirmar por afirmar es un jue­
mos copiar. La Universidad empieza go mental que no convence a nadie.
a definirse hoy como la síntesis de Nosotros podemos afirmar únicamen­
cada pueblo, como en el instituto en te nuestro anhelo de reforma, nues­
donde con fidelidad más exquisita se tra fe, si mucho. Y la afirmación de
reflejan sus modalidades interiores, un anhelo es poca cosa. Hay que afir­
sus ambiciones y su fe. Al meditar mar hechos. Ofrecer realidades.
en el planeamiento de una Universi­ La afirmación de la nacionalidad
dad nueva, se advierte, desde luego, colombiana tiene que arrancar de la
lo lejos que estarían de colmar nues­ tierra, del conocimiento íntimo de lo
tras ambiciones los modelos de Eu­ que nos pertenece como Nación. Nun­
ropa o Norte América. Nosotros no ca será excesivo recordar que la úni­
podemos partir sino de un hecho úni­ ca afirmación colombiana que ha va­
co, real, concreto, y este hecho es Co­ lido ante la historia y que ha sido fe­
lombia. Hay que estudiar el país, tra­ cunda en toda suerte de consecuen­
tar de comprenderlo y de organizar cias, fué la afirmación de los natu­
las juventudes para que lo trabajen ralistas de fines del siglo XV III y
inteligente y científicamente. principios del X IX , que culminó con
Se dirá que esta es una limitación la guerra de Independencia.
al pensamiento, impropia de una ins­
titución libre y liberal. Se dirá que Democracia universitaria
así va a estrecharse el ideárium de
las juventudes. Y es la verdad. El Para que la Universidad cumpla
punto de partida para ser profundo su función política y social es pre­
es limitarse. Nosotros hemos mari­ cios que se coloque en aptitud de
poseado por todos los vergeles de la mantener contactos vivos con el pue­
cultura universal, y hemos sido fuga­ blo. En este sentido nuestra Univer­
ces en nuestra tierra: hemos vivido sidad tiene una tradición democrá­
en fuga espiritual: hemos eludido tica que la favorece ampliamente.
nuestro signo: y cada aventura ha­ La Universidad democrática es,
cia afuera ha sido casi siempre una hasta cierto punto, una característi­
negación de nuestro destino. ca de nuestra América, aunque tam­
Construir una nacionalidad es obra bién se extiende a los países latinos
larga y paciente. A nosotros no pue­ de Europa y a los escandinavos. Con­
de negársenos patria, pero carecemos tra este tipo de Universidad se ofre­
de nacionalidad. Somos una nonada ce el sajón, en donde los estudios su­
en el concierto de las naciones. Y así periores están lejos de favorecer a
debe ser. Porque son las grandes las clases inferiores- La Universidad
obras colectivas las que acreditan el americana es una escuela para ricos,
nombre de una República, y nosotros adonde sólo pueden llegar los hijos
sólo podemos ofrecer ejemplos aisla­ de la burguesía acomodada. En las

— 140 —
escuelas de Boston, por ejemplo, el de­ los estudios, contagiados de su visión
recho de matrícula vale de trescien­ ceñidamente comercial.
tos a cuatrocientos dólares. En la De , esta manera la Universidad
Universidad de Columbia vale igual norteamericana ha venido a quedar
suma, y se presupuesta en unos mil subordinada a fuerzas inferiores, y
doscientos dólares el gasto por estu­ es en esa condición de subordinada
diante durante el término de los es­ como han querido verla y conservar­
tudios. En Inglaterra las pensiones la quienes dominan la vida política
anuales van desde unas setenta y cin­ del país. El caso culminante de esta
co libras anuales, que paga por tér­ situación ocurrió cuando el Senado
mino medio un estudiante de la Uni­ americano entró a discutir las nue­
versidad de Londres, hasta doscien­ vas tarifas aduaneras, tarifas que, en
tas cincuenta libras que es el prome­ opinión de la Universidad, precipi­
dio para Oxford o para Cambridge. tarían la crisis que ahora vivimos.
Tanto en los Estados Unidos como Entonces se reunieron los más céle­
en Inglaterra existe un amplio sis­ bres profesores de economía de to­
tema de-becas, pero por extenso que das las escuelas norteamericanas y
sea no alcanza sino a extraer unos prepararon un manifiesto que puede
pocos muchachos menos acomodados considerarse como el papel político
para incorporarlos en las filas de los más interesante que hayan produci­
favorecidos por la fortuna ( ’ ), de do los intelectuales del Norte en los
manera que es inútil esperar una ver­ últimos años. El Congreso recibió el
dadera compenetración social de unas documento sin considerarlo, y se li­
escuelas que descansan exclusivamen­ mitó a subrayar con unos cuantos
te sobre el criterio de las clases eco­ sarcasmos la opinión de que los pro­
nómicamente superiores. Así la in­ fesores de economía política debe­
terpretación universitaria tiene que rían permanecer silenciosos en sus
ser forzosamente falsa. La distancia gabinetes sin afanarse por los nego­
que existe entre la vida del pueblo cios del Estado, cuyo estudio compe­
inglés y los muchachos de Oxford o tía de manera exclusiva y excluyente
de Cambridge es tan grande, que pa­ a los políticos del Congreso.
ra el pueblo lo mismo da que los es­ En los países latinos se ha conser­
tudios se hagan sobre los textos de vado un derecho de matrícula tan ba­
Virgilio o sobre la racionalización del jo que puede decirse que la Universi­
trabajo. En todo caso la ausencia de dad está abierta para todo el mun­
un criterio nivelador y. justiciero se­ do. En Bélgica paga un estudiante de
rá la misma. medicina 1.500 francos por año. En
En los Estados Unidos no sólo exis­ Francia unos 1.2000- Pero donde se
te esa situación plutocrática, sino ha llegado a un sistema más admi­
que se agrava de una parte con el rable, desde este punto de vista, es
ritmo acelerado del país que empuja en los países escandinavos, y, singu­
precipitadamente a las juventudes larmente, en Dinamarca. En Dina­
por el camino de una especialización marca el estudiante no paga sino el
afanosa en donde rápidamente se re­ examen, que puede solicitar cualquier
cortan los horizontes y sólo se deja día. Además, hay un extenso sistema
al individuo la perspectiva de un tra­ de becas, de manera que todo estu­
bajo, y de otra parte con el sistema diante de probada capacidad y de es­
de legados a las Universidades por casos. recursos puede asegurar por
los magnates de la industria, que ha­ este medio la conclusión de sus estu­
ce que cada vez tengan, éstos mayor dios. Pero como si esto fuera poco,
influencia sobre la distribución de existe un sistema de crédito abierto

(1) Adviértase además que como las becas generalmente se conceden allá para los últimos
años, la oportunidad del pobre para ingresar en la Universidad, §s ninguna. (N. del A.)

— 141
para todo estudiante universitario, contemplarse los panoramas de la pa­
por medio del cual, bajo la garantía tria en toda su extensión. El estu­
de su honor, se le presta la suma ne­ diante norteamericano ignora su
cesaria para que viva durante los país, es un analfabeto de los proble­
años de estudio, a un interés del 3 mas sociales de su pueblo, está inca­
por 100 anual, suma que debe rein­ pacitado para superáí el estrecho lí­
tegrar con las primeras ganancias mite de su destino y para aventurar­
de su carrera. se en la empresa grande de hacer una
En Colombia no sólo es indispen­ interpretación espiritual de su pue­
sable mantener el criterio democrá­ blo.
tico de la enseñanza barata y abierta El segundo criterio, el criterio
para todo el mundo, sino que debe opuesto a este que dejo escrito, con­
acentuarse cada vez más, para lo cual siste en darle al universitario, al sim­
valdría la pena de estudiar en sus de­ ple profesional, capacidad de com­
talles el sistema danés. El impulso prensión nacional, que dignifique su
democrático de la Universidad colom­ trabajo y lo relacione con la vida co­
biana se confunde con los propósitos lectiva. Por eso es tan urgente ini­
iniciales de la República. Uno de los ciarlo en la investigación, no sólo co­
primeros decretos de Santander con­ mo una disciplina científica sino co­
sistió en abolir las restricciones de la mo el medio más adecuado para que
Universidad colonial, adonde no po­ establezca esos contactos con la rea­
dían llegar sino los blancos nacidos lidad nacional que le darán la con­
de legítimo matrimonio. La Univer­ ciencia social de su profesión.
sidad colonial dejaba por fuera las Difiere, pues, sustancialmente es­
cuatro quintas partes de la población ta apreciación de la misión universi­
neogranadina. taria, de la señalada por don José Or­
Sería en todo caso un error fun­ tega y Gasset en su ensayo sobre la
damental dentro de un sistema uni­ materia. Ortega y Gasset, en el fon­
versitario como el nuestro, sobre el do, lo que pide es la reducción del
cual descansa nuestra democracia y
ideal universitario a la simple for­
en donde deben resolverse científica­ mación de profesionales, con un mí­
mente los problemas sociales del país, nimum de trabajo de investigación y
hacer variación alguna que pudiera de sentido social en sus trabajos. Es­
acercarnos al tipo de instrucción pri­ te ideal es un ideal norteamericano,
vilegiada de las Universidades ame­
y para verlo realizado basta mirar de
ricanas o inglesas. -
cerca el doloroso proceso que ha pro­
ducido en la República capitalista.
Misión de la Universidad Allá están todos los grandes pensa­
Hay dos criterios diametralmente dores atormentados por la falta de
opuestos en lo que se refiere a la ma­ líderes que liberten el pensamiento
nera cómo el estudiante debe vincu­ de la mezquina celda en donde se ha­
larse a la sociedad y servirla desde lla oprimido. Allá están los estudian­
el punto de vista profesional. tes iniciándose en una rudimentaria
El primer criterio es el criterio vida de proletariado, para acentuar
norteamericano. En los Estados Uni­ los relieves empresarios de la Repú­
dos el estudiante, desde que entra a blica y encoger más aún los panora­
la escuela va limitando su visión y mas de su espíritu.
circunscribiéndola al oficio que for­ Nuestra América no puede seguir
mará su especialidad. La presión eco­ un derrotero semejante. Nosotros no
nómica, el estímulo creado por el lu­ sólo necesitamos buenos cirujanos
cro, borran en él todo horizonte más que hagan la carpintería de su oficio
amplio y le impiden* desde luego su­ sobre la clientela, y recetadores que
birse a la colina desdp donde pueden hagan fortuna de consultorio, sino

— 142 —
ciudadanos médicos que queden in­ II. CONCEPTO CORPORATIVO DE LA
corporados en el trabajo social de la UNIVERSIDAD
República. Nuestros ingenieros no
han de ser oficiales limitados que se­ Elementos constitutivos de la corpo­
pan la técnica de su oficio, sino zapa­ ración universitaria
dores exper.íos en valorar el trabajo
de nuestros obreros y la riqueza po­
tencial del país. La vuelta hacia un concepto cor­
porativo de la Universidad tiene una
No sólo en las altas esferas del doble consecuencia, que conviene se­
doctorado, sino en los primeros esca­ ñalar como capítulo especial de este
lones que llevan a la licenciatura, es estudio- En primer término imprime
necesario producir esta orientación. la noción del trabajo, que caracteriza
Profesional, dentro de la interpreta­ las disciplinas escolares contemporá­
ción corriente de nuestro tiempo, neas. Corporación, atenidos al sen­
quiere decir egoísmo, individualismo, tido viejo e irreemplazable de la pa­
aislamiento, especialización. El pro­ labra, indica taller, hogar de traba­
fesional que nuestra América busca jadores en donde, siguiendo las líneas
de una disciplina preestablecida, el
es el profesional de la corporación,
obrero se va puliendo en el oficio
el hombre dotado de espíritu social, hasta llegar a ser maestro. Es ésta la
el obrero, el trabajador, que puede línea ideal que puede señalarse al es­
apreciar desde su banco de trabajo la tudiante, la que le coloca dentro de
vinculación que tiene su labor diaria una curva de desarrollo natural que
dentro del juego de la vida colectiva. no tiene término, pero que cada día
La misión de la Universidad, se­ marca un nuevo grado de perfeccio­
gún Ortega y Gasset, será, en primer namiento. Son las etapas del apren­
término, la de formar profesionales. dizaje, el artesanado y la maestría
Además, la Universidad investigará, las que sirven mejor para calificar
hará filosofía, se internará por los lo mismo al trabajador manual que
recónditos secretos de la ciencia. La al trabajador intelectual. Y es por
medio de las obras cumplidas, de la
Universidad que América desea, for­
experiencia de un oficio, que lo mis­
mará en primer lugar al ciudadano, mo puede consistir en labrar made­
al hombre de conciencia cívica, casi ras que en afirmar la arquitectura
diría y o : conciencia rural, conciencia espiritual de la República, como se
patria, y además, arrancando de allí, pasa a las etapas superiores.
formará el profesional. Un profesio­ La segunda consecuencia que se de­
nal con arraigo, un profesional con duce del concepto corporativo es el
técnica de obrero y conciencia de equilibrio que establece entre las ge­
maestro, si fuese posible conseguir neraciones presentes. Hasta hoy sólo
este ideal. figuran dos personajes en el drama
No se trata con esto de recargar diario de la Universidad: de un lado
el estudiante de adornos inútiles pa­ el joven dinámico, impetuoso, inquie­
ra la vida, de forzar el molde de la to, enamorado del futuro y de las
transformaciones; del otro, el maes­
escuela para hacer que en él quepan
tro estático, seguro de las verdades
las utopías de un idealista enamora­ adquiridas, tradicionalista, cautivo
do de las concepciones sociales. No del pasado. De esta situación no pue­
se trata de una extensión en los es­ de surgir sino un desacuerdo cons­
tudios, sino de un método. Ponerle el tante, una pugna diaria, un estado de
alma nacional al trabajo. Prevenirse revolución que se acentúa cada vez
contra el seco esquema de la especia­ que los sucesos de la vida diaria al­
lización. canzan alguna profundidad, pero que

143 —
preside en el fondo a todos los ins­ mentos para proclamar la urgencia
tantes de la vida escolar. de una reforma, pues a la vista es­
Hoy en día, ocurre que la Univer­ tán los fracasos de la Universidad
sidad ha descartado a las generacio­ exhibiendo la pobreza de su conteni­
nes intermedias, ha sustraído del jue­ do, pero sí aclara la necesidad de dar­
go de fuerzas humanas que deben le cabida a un elemento más capaci­
combinarse en una labor cultural, lo tado, que en todos los instantes de la
que constituye el término medio de vida escolar pueda actuar con más
la vida. Justamente en las corpora­ experiencia que los jóvenes, y con
ciones se daba a ese tercer personaje menos pereza mental que los viejos.
un nombre de amistad, de concilia­
ción : se le decía, compañero. Compa­ El estudiante y el gobierno de la
ñero, camarada, zona en donde se Universidad
conjugan las actitudes extremas y en
donde las rivalidades no hallan espa­ Se ha discutido mucho la partici­
cio ni oportunidad. pación del estudiante en diversos as­
La inclusión de los antiguos alum­ pectos de la vida en América, y su
nos dentro de la vida activa de la reclamo de intervenir en el gobierno
Universidad es un paso decisivo para de la Universidad.
equilibrar las fuerzas espirituales Conviene en primer término saber
que obran en ella. Esta inclusión de que el estudiante no es un personaje
los antiguos alumnos en la forma en pasivo y anónimo de otras latitudes.
que figura en el proyecto de ley, no Si en la América española es más vi­
viene sin embargo, a llenar un sim­ sible su papel, ello se debe, entre
ple papel de mediación, de algodón otras circunstancias afortunadas, a
entre dos vidrios. Los antiguos alum­ la ya dicha de que entre nosotros las
nos son un elemento activo de primer Universidades siguen ocupando un
orden y calificado para introducir re­ primer término en el funcionamien­
formas que la juventud no alcanza a to de la República, y no son organis­
dominar y que el profesorado no ve mos secundarios que se pierdan bajo
por la misma rutina de sus labores, el empuje de otros intereses propon­
que limitan naturalmente su horizon­ derantes. Pero en todos los países el
te intelectual. estudiante, como fuerza revolucio­
Es al abandonar las aulas cuando naria, ha sido un personaje conocido,
el estudiante, puesto en contacto de­ y no ha habido movimiento espiri­
finitivo con la realidad, aprecia las tual y político de alguna significa­
deficiencias de su formación profe­ ción al cual no se encuentre vincu­
sional y mira desde un ángulo cer­ lado.
tero vacíos que son imposibles de ad­
vertir desde la escuela. Con un pleno El movimiento argentino
conocimiento de la materia podemos
hablar hoy quienes durante todo el La participación de los estudiantes
curso de nuestra vida estudiantil en en el gobierno de la Universidad his­
la Universidad luchamos por refor­ panoamericana forma capítulo apar­
marla, adquirimos en esa lucha cier­ te en un movimiento que la crónica
to prestigio de conductores, tuvimos de los sucesos se encargó de calificar
muchas veces en nuestras manos, la como la revolución universitaria. El
posibilidad de introducir cambios en centro de esta agitación puede loca­
la estructura de las escuelas, pero no lizarse en la República Argentina, en
logramos concretar nuestras aspira­ donde surgió como una consecuencia
ciones en puntos fundamentales. Es­ de la huelga ocurrida en la Universi­
ta declaración, que no sería honrado dad de Córdoba en 1918.
callar, no demuestra que las juven­ El movimiento argentino ha sido
tudes carecieran entonces de funda­ ampliamente revaluado en los últi-

— 144
mos años, en que se ha operado una nes de la Universidad argentina co­
especie de reacción contra los postu­ rrespondientes al período anterior a
lados y conquistas de 1918. Como la revolución encontrará que la Uni­
ejemplo típico de las censuras que versidad no era eso, sino algo peor.
se hacen en este sentido puede to­ La burocracia, el parasitismo, la fal­
marse el siguiente párrafo del profe­ ta de curiosidad científica, la caren­
sor Alfredo Colmo: cia absoluta de inteligencia entre es­
“ No creo, desde luego, que lo que tudiantes y profesores hicieron tan
se diera en llamar la Reforma Uni­ patente la necesidad de la Reforma
versitaria entre nosotros, esto es, la entonces, que la Argentina en bloque
intervención de los estudiantes en el se colocó de parte de los reformado­
gobierno de la institución, pueda me­ res. ¿Lograron éstos sus propósitos?
recer plácemes. Lo justificarían es­ Ciertamente que no. Y no por lo que
tas tres circunstancias: 1*. la Refor­ conquistaron, sino por lo que deja­
ma implantada en 1918 comprendía ron de alcanzar: porque no estaban
varias cosas cabalmente universita­ técnicamente preparados para la Re­
rias, como la enseñanza activa y forma; porque faltó ese tercer ele­
práctica, la obligación del seminario, mento en donde se perfeccionan las
la periodicidad de los consejos direc­ aspiraciones y se equilibran las fuer­
tivos, etc., y en realidad se redujo a zas en pugna, el tercer elemento a
esa intervención estudiantil que efec­ que aludimos en los primeros apar­
tivamente poco tenía que ver con el tes de este capítulo: los antiguos
régimen educador; 2*. no hay país del alumnos.
mundo, exceptuando algunos del con­ La Reforma Universitaria, tal co­
tinente que nos han imitado, que ad­ mo la expusieron los mentores del
mita ni conozca ese gobierno de la in­ movimiento: Julio González, Ripa Al-
experiencia y el impulsivismo; 3». ja ­ berdi, etc., no queda limitada en los
más la Universidad nuestra ha sido tres postulados del profesor Colmo;
más convulsionada que durante di­ esa Reforma tenía un contenido es­
cho régimen, que se resolvió en un piritual que no podía confiarse al
corruptor del carácter, pues desper­ viejo profesorado argentino. En rea­
tó ambiciones y luchas por puestos lidad es una utopía o un candor pen­
dirigentes, que hizo de las Faculta­ sar en que un sentido nuevo de la
des centros de agitaciones electora­ Universidad puedan imprimirlo quie­
les y no casas de estudios, que relajó nes tradicionalmente han represen­
la disciplina y minó la autoridad, que tado la fuerza de resistencia de ese
rebajó el nivel intelectual, y que, ser­ nuevo sentido. El deseo, el anhelo de
piente que se muerde la cola, ha sido llevar elementos jóvenes a las direc­
el factor decisivo de su autodestruc- tivas no obedece a un vano ahinco
ción, producida mediante la contra­ por colocarse a la altura de quienes
rreforma de nuestros días.” han puesto sobre sus diplomas el to­
La pintura que hace el profesor no exquisito y envidiable de las co­
Colmo, quien, por otra parte, es una sas viejas: se trata de otra cosa, de
de las figuras más respetables de la asegurar el triunfo de nuevos ideales,
intelectualidad argentina, no puede de resolver conflictos del espíritu
ser más lamentable y sobre este pre­ que hoy no puede nadie desconocer.
gonado fracaso de la reforma argen­ Se dice que la intervención estu­
tina edifican ahora sus críticas quie­ diantil ha dado lugar a componendas
nes no aceptan la intervención es­ electorales desgraciadas. Esta no es
tudiantil en el gobierno de la Univer­ una consecuencia de la intervención
sidad. de los estudiantes, es un defecto que
La posición del profesor Colmo es debe perseguirse en otros detalles
exagerada. Quien lea las descripcio­ de la organización. Sola la burocra­

— 145 10
cia, asentada en las cátedras sin con­ El movimiento estudiantil en
trol, en acuerdo con las autoridades Colombia
políticas, cae en males peores. Podría
repetirse aquí la historia de los so­ Dentro del panorama colombiano
bornos Rara hacerse a las cátedras la juventud que en los últimos años
en la época colonial, sobornos que ha conquistado un poder social muy
dieron margen a ciertas páginas ma­ visible, no ha obtenido por asalto es­
liciosas en las leyes de Indias. Se tra­ ta ventaja, sino mediante- un largo
ta, pues, de un viejo daño que debe proceso meritorio en donde si algo
corregirse, entre otras maneras por puede y debe admitirse es su equili­
medio de la autonomía universitaria, brio y prudencia para lograr el triun­
edificada sobre una organización en fo de sus aspiraciones sin que se pro­
donde haya un juego de poderes que duzca una perturbación inconvenien­
sean responsables y se controlen mu­ te.
El estudiante colombiano es dueño
tuamente.
de una historia extraordinaria a la
Los observadores imparciales del cual debe la República lo mejor de
movimiento argentino, aceptando que su espíritu. Si hoy se le incorpora en
en las Universidades de esa Repú­ las directivas universitarias, dentro
blica hay algo dañado, convienen en de un j)lan inteligente y ordenado,
que la revolución de Córdoba produ­ no se hará sino aprovechar la opor­
jo buenos resultados. Maurice King, tunidad de sus buenas disposiciones
en el estudio que hace sobre la ma­ en favor de los estudios y echar so­
teria — The Year Book of Education, bre sus hombros una nueva respon­
1932 — dice con grande autoridad: sabilidad que le haga más consciente
“ La Reforma ha traído ciertos de sus deberes ciudadanos-
abusos, pero también ha rejuveneci­ El error de criterio más sensible
do la vida universitaria.” en los educadores colombianos, posi­
Y esto es lo que generalmente des­ ble reflejo quizás de un error muy
precia la crítica: el rejuvenecimien­ latino, consiste en echar a la vida me­
to de la Universidad. Porque la ju­ nores de edad. En ninguna de las zo­
ventud parece desordenada, porque nas de la educación se trata de es­
implantar un orden nuevo, parece tablecer la iniciación necesaria para
que no es orden: rompe él orden acos­ que el choque con la realidad no pro­
tumbrado, rompe el ritmo en que se duzca perturbaciones y desastres que
criaron las ideas de la burguesía in­ aniquilan al individuo, representan
telectual. Pero el observador desinte­ pérdidas en la economía social y so­
meten a trastornos múltiples el siste­
resado de la vida contemporánea lo ma psíquico de la juventud.
primero que advierte es que los pue­ La iniciación en la responsabilidad
blos que no saben ponerse al día, que ha de empezar en la escuela. Echar
no tienen elasticidad suficiente para a la vida menores de edad en mate­
adaptarse con ventaja dentro de con­ ria de responsabilidades es una im­
diciones económicas que cambian sin perdonable falta de criterio en la Re­
reposo, se ven envueltos en las mayo­ pública. Familiarizando al universi­
res dificultades. El ansia de actuali­ tario con el gobierno de la escuela,
zar las cosas, que es un sentimiento poniéndolo a tomar decisiones cuyas
peculiar de la juventud, tiene su apli­ consecuencias gravitarán sobre él
cación en nuestro tiempo, y su cam­ mismo, enfrentándolo a las dificulta­
po de acción dentro de la Universi­ des propias de toda organización, e6
dad. como se le capacita para la vida ciu­
dadana, para su futuro papel en la
vida pública.

146
El hecho de que 3a Universidad paz para resolver, para ejecutar, for­
tenga que atender al equilibrio de ma los caracteres dudosos, inciertos,
un presupuesto de alguna entidad, que se disuelven a la hora de tomar
balancear los gastos sin detener el im­ una decisión.
pulso de las escuelas y afrontar to­
dos los problemas internos por sí so­ Hasta en este campo la Universi­
la, sin colgarse del Estado como un dad ha establecido un divorcio con la
menor, es asunto fundamental que realidad, divorcio que debe cancelar­
no suele tomarse en cuenta en Co­ se de plano, devolviéndole a la escue­
lombia. La idea de que al muchacho la su valor educativo y acentuando
debe guiársele hasta última hora, de su importancia en la formación del
que nunca es lo suficientemente ca­ carácter nacional.

— 147 —
C U B A

¿PUEDE SER UN HECHO LA REFORMA


UNIVERSITARIA?

por

JULIO ANTONIO MELLA


(cubano)

(1925)

STA pregunta ha brotado más de ra de la juventud. Gritamos y proba­


E una vez de nuestra inconformi­
dad y de nuestro anhelo de verla
mos que la Universidad era algo in­
útil dada su constitución. Por último
realizada integralmente. Cuando se nos “ solidarizamos con el alma del
ven los zarpazos de la reacción univer­ pueblo” .
sitaria en la Argentina, cuna de este Expulsamos a cerca de veinte pro­
ideal continental, y se sufren en Cuba, fesores inútiles por distintas causas,
último lugar donde prendió, hay dere­ inclusive por su bella oratoria. (No
cho para meditar sobre sus posibili­ deseábamos tener loros en la Uni­
dades. De sur a norte, el movimiento versidad). En nuestro Primer Con­
cordobés, como carrera de antorchas, greso de Estudiantes, sentamos las
fué iluminando los países de nuestra bases de una Universidad Nueva.
América. Es posible que no ilumine Fundamos además una Universidad
las universidades yanquis. No pode­ Popular, la José Marti, que llevase a
mos decir lo mismo de las españolas, las más escondidas capas de la socie­
donde una revista “ El Estudiante” , dad lo que debe ser patrimonio de to­
de Salamanca, y otras muestras de dos los humanos: la cultura libre.
renovación nos hacen ver la posibili­ Una Asamblea Universitaria, com­
dad de una Revolución Universitaria, puesta de treinta alumnos, treinta
cuando el clima lo permita. . . graduados y treinta profesores, es la
En Cuba tuvimos todas las carac­ encargada de determinar los postula­
terísticas de este movimiento de uni­ dos de la Reforma haciendo los nue­
dad continental. Hubo un divorcio vos Estatutos y obteniendo del Con­
absoluto entre la vieja y la nueva greso la aprobación de una ley de au­
generación. Reíamos más en las au­ tonomía universitaria. Como es ne­
las que en el circo, pues más grotes­ cesaria para toda innovación, sostu­
cos eran nuestros maestros que los vimos una fuerte hegemonía de la
payasos. Comprendimos toda la in­ clase que trataba de imponer sus idea­
utilidad de la enseñanza universita­ les. En este caso, la clase estudiantil
ria. Su traición a los ideales de cultu­ guiada por su vanguardia renovadora-

— 148 —
Los métodos fueron revolucionarios. El anterior Gobierno de la Nación era
Algunos profesores que se atrevieron uno de los clásicos gobiernos liberales
a pisar la Universidad después de ha­ de “ dejar hacer y dejar pasar” . Tomó
ber sido expulsados de ella, fueron re­ la lucha entre estudiantes y catedrá­
cibidos como merecían: piedras y ticos como una lucha entre patronos y
otros objetos más blandos, pero que obreros. Jamás intervino para solucio­
no son para las levitas sino para las narla de acuerdo con una parte u otra.
mesas de comer, sirvieron de saludo Cuando había alteración del orden pú­
cordial. Una vez el Claustro pretendió blico se limitaba a reprimirla sin mo­
reunirse para destituir al Rector de dificar las causas de la alteración.
nuestras simpatías y se lo impedimos Los pseudo reformistas aprovecha­
tomando todo el recinto universitario ron la oportunidad. Obtuvieron al ca­
con setenta estudiantes armados. Tres lor de las protestas estudiantiles una
días después, el Gobierno nombraba ley especial para “ reformar” la Fa­
una Comisión mixta de seis alumnos cultad de Medicina. No hay duda que
y seis profesores para resolver los algo se avanzó- Pero la ley tenía una
problemas universitarios. Entonces causa de corrupción grandísima. Co­
depusimos nuestra actitud. Como en mo los patronos crean puestos de ca­
Córdoba, sin que hubiesen más de tres pataces para sus obreros levantiscos,
estudiantes que conociesen el caso, la ley creaba plazas de ayudantes es­
nombramos rector, decanos y profe­ tudiantes, por cada 25 alumnos, y de
sores estudiantes. Es natural que sien­ ayudantes graduados por cada 50,
do un movimiento de unidad ideoló­ además de las innumerables plazas
gica tuviese unidad de métodos. ¿Aca­ nuevas de Catedráticos Auxiliares y
so no se trataba de echar por los sue­ Titulares. Y nadie anheló luchar por
los el prestigio de las autoridades uni­ la Reforma. Muchos supusieron que
versitarias? Los revolucionarios fran­ era más útil luchar por las plazas. Y
ceses obligaron a Luis XVI tocarse los que habían luchado se creyeron que
con el gorro frigio. Los revoluciona­ las plazas eran premio para sus labo­
rios estudiantiles, más avanzados, qui­ res anteriores. La Reforma murió des­
taron al Rey y se pusieron en su pués de esa ley. La “ reforma” de la
puesto. . . Facultad de Medicina demostró una
En el proyecto de ley acordado por cosa que nadie creía antes: en Cuba
la Asamblea Universitaria, que a su no hay hombres de estudios para las
vez fué creada por un decreto presi­ Cátedras universitarias. Cuando se
dencial, está la arquitectura de la Nue­ pusieron a oposición todo el mundo se
va Universidad, según los sueños re­ pudo dar cuenta de la pobreza de la
formistas. La actual Asamblea queda intelectualidad cubana. Es claro, si no
como Poder Legislativo, y el Consejo existía Universidad no podían existir
Universitario, Poder Ejecutivo, está sabios ni aficionados. No se trajeron
compuesto por una mitad de catedrá­ del extranjero por un mal entendido
ticos y la otra de alumnos oficiales, patrioterismo. Vienen interventores
presididos por el Rector. La Universi­ yanquis para la Hacienda Nacional, y
dad tiene en ese proyecto de ley una para otras dependencias del Estado;
amplia autonomía para crear sus la­ pero a la Universidad no podían venir
boratorios, bibliotecas, seminarios, be­ científicos de otros países. . .
cas y todo lo que constituye el comple­ ' La generación del 22, la iniciadora
mento de la enseñanza. del movimiento, fué abandonando la
En estas condiciones el movimiento Universidad. Unos por fosilizarse co­
reformista, vino su corrupción por la mo profesores y otros para cubrir car­
politiquería universitaria y nacional. gos públicos ganados con su actuación

— 149 —
universitaria. Muy pocos permanecen forma se implanten totalmente. Para
fieles a su credo. un cambio radical, de acuerdo con las
La solidaridad, por medio de la Uni­ bases reformistas, es necesario el con­
versidad Popular, entre estudiantes y curso del Gobierno. Es capaz un Go­
obreros alarmó a las autoridades uni­ bierno de los que tiene hoy la América
versitarias y a las nacionales. Los ni­ en casi todas sus naciones abrazar ín­
ños “ bien” hijos de la burguesía azu­ tegramente los principios de la Revo­
carera no pudieron comprender qué lución Universitaria? Afirmamos que
tenían que ver los estudios para obte­ es imposible. Puede la juventud uni­
ner un título universitario con los con­ versitaria imponer ella, de por sí, los
flictos sociales y humanos. Se alarma­ principios nuevos en las universida­
ron, y comenzaron, apoyados por los des ? En algunas de sus partes sí, pero
colegios religiosos, una fuerte campa­ en otras no. Podrá, por ejemplo cuan­
ña contra los “ rojos” . Más de la mi­ do el clima universitario se lo permita,
tad de los alumnos que ingresan en la agitar algunos de sus postulados so­
Universidad provienen de educación ciales y humanos. No podrá, tampoco,
jesuítica o escolapia. En estas condi­ hacer de la Universidad un centro vo-
ciones, faltando los antiguos líderes, cacional. La mayoría de los estudian­
la universidad sufrió una gran caída tes seguirán ingresando en la Univer­
en sus actividades renovadoras. sidad con la idea de salir pronto y con
La Universidad debe tomar partici­ el título que sea más productivo. . .
pación en las luchas de la sociedad, ha­ Nada se resuelve con hacer de la Uni­
bían dicho los estudiantes reformistas- versidad un centro técnicamente per­
Cumpliendo este postulado organiza­ fecto, si la masa estudiantil, que pro­
ron una contra-manifestación de pro­ viene de los colegios religiosos o de los
testa por la que el Gobierno Nacional colegios laicos privados, tiene ya for­
había hecho en señal de gratitud a los mada una mentalidad burguesa, y no
Estados Unidos, porque los magnates científica, de la Universidad. En lo
de Washington no nos habían robado que a Cuba se refiere, es necesario pri­
la Isla de Pinos. Muchos estudiantes mero una revolución social para hacer
cayeron, ensangrentando las calles de una revolución universitaria.
la Habana, por defender la soberanía Esto no quiere decir que neguemos
y la dignidad del pueblo de Cuba, que los movimientos universitarios refor­
no estaban representadas por su Go­ mistas. No. Llevamos tres años en
bierno. esta actividad y no nos pesan. Lo que
Este fué el último acto de la Revo­ creemos imposible conseguir dentro de
lución Universitaria en Cuba. Hoy el las actuales normas sociales es la inte­
nuevo Rector no convoca con regulari­ gración de todos sus postulados- Pero
dad la Asamblea Universitaria. Se afirmamos, que nada más útil se ha
han iniciado una serie de Consejos de hecho en la América en el campo de
Disciplina contra los estudiantes y va­ acción de la cultura, que estas “ revo­
rios hemos sido expulsados de la Uni­ luciones universitarias” - Sin ellas,
versidad. Los nuevos directivos de ¿qué esperanza había para el porve­
asociaciones no hacen nada temerosos nir? Sin ellas, las universidades no
del nuevo Gobierno, que adopta proce­ habrían avanzado lo poco que han
dimientos “ gomistas” para resolver avanzado.
los conflictos. .. A los movimientos universitarios se
Por todo esto nos preguntamos: debe una gran victoria. La unidad de
¿Puede ser un hecho la Reforma Uni­ pensamiento de la nueva generación
versitaria? Vemos muchas dificulta­ latino americana.
des para que los postulados de la Re­ En el mañana, cuando la América

— 150 —
no sea lo que hoy es, cuando la gene­ siderarán como uno de los puntos ini­
ración que pasa hoy por las univer­ ciales de la unidad del continente, y
sidades, sea la generación directora, de lá gran transformación social que
las revoluciones universitarias se con­ tendría efecto.

II

TRES ASPECTOS DE LA REFORMA UNIVERSITARIA


(1928)

I. La Democracia Universitaria ciudadana. Hay que recordar como en


una época las universidades — la ac­
N principio fundamental en la
U Reforma Universitaria es la or­
ganización democrática de la en­
tual de la Sorbone, por ejemplo —
e r a n verdaderas repúblicas donde
maestros y alumnos convivían en un
señanza. En cada uno de los lugares
amplio espíritu de camaradería. Ve­
donde se ha luchado por la Nueva
mos en aquellas clases donde el maes­
Universidad — Argentina, Chile, Pe­ tro trata al alumno con cordialidad
rú, La Habana — se ha dado una or­ que este corresponde. Pero en las
ganización democrática a la Univer­ otras donde el maestro pretende ser
sidad. No hay argumento posible con­ un gendarme convierte a los alumnos
tra los derechos de los estudiantes a en burladores de esa ridicula autori­
regir sus instituciones. Si reconoce­ dad.
mos que el ciudadano — inclusive el
analfabeto — puede elegir hasta al Junto a la Asamblea de Profeso­
Presidente de la República, no hay ra­ res y Alumnos de cada Escuela debe
zón para negar este derecho a los es­ existir la Gran Asamblea Universita­
tudiantes y que elijan su Rector y de­ ria, formada por todas las anteriores.
más autoridades universitarias. Pero ¿Organismo enorme? Recordemos que
la elección de Rector no es todo. Se si unos cuantos hombres cultos —
necesita que también los estudiantes profesores y estudiantes — no pueden
tomen participación y dirijan la vida ponerse de acuerdo cómo vamos a
docente — planes de estudios, refor­ creer en la posibilidad de un gobierno
mas de horarios, elección de autori­ de instituciones por el pueblo en ge­
dades subalternas en las escuelas, etc. neral. No serán menos los mexicanos
que los argentinos o los chilenos o los
— y para la realización efectiva de es­
cubanos donde las asambleas univer­
ta función hay que crear un órgano
sitarias legislan y eligen en perfecta
adecuado. Las escuelas deben tener
armonía.
una Asamblea Legislativa formada
por los Profesores e igual número de
II. Renovación del profesorado
alumnos. Nadie puede pensar que es­
te mermaría el prestigio de los maes­ La parte fundamental de la Uni­
tros. Por el contrario, habría una ma­ versidad son los alumnos- La Univer­
yor comunión laborando codo a codo sidad son los alumnos. La Universi­
por la mejora de la institución. El es­ dad existe para enseñarlos. Ellos
tudiante, con mayor responsabilidad, vienen a ser como los obreros en la
adquiriría una mayor seriedad para industria: los únicos que dan “ valor”
tratar los problemas. Así incuba­ a la producción. Pero una entidad do­
ríamos directores eficaces de la vida cente sin buenos profesores es nula.

151
Los mayores males provienen del pro­ tir a sus aliados intelectuales — los
fesorado. Los hay rutinarios, elemen­ profesores reaccionarios — que conti­
tos que han escalado las cátedras por núen ocupando sus posiciones: Ellos
favoritismos; otros, son buenos vie­ tienen un pensamiento tan estéril co­
jos fósiles que nos repiten un viejo mo un latifundio, una fé hipócrita co­
disco; algunos suspiran con don Por­ mo la de los clérigos y son tan explo­
firio. Y los hay, también, para quie­ tadores de conciencia como un patrón
nes la ciencia no avanza. Lo único que capitalista.
recuerdan es lo que saben desde jó ­
venes. También el aspecto moral es III. Función social
necesario ver. El maestro necesita es­
tar vinculado con la ideología de su En el movimiento de Reforma Uni­
época y sentir los problemas de la versitaria, no todo es conquista de de­
sociedad. De otra manera su labor re­ rechos para los estudiantes. Existen
sultaría estéril. también nuevos deberes que se con­
En todo movimiento de Reforma traen. El más importante es hacer el
Universitaria es necesario una reno­ propio alumnado una cruzada de uti­
vación del profesorado. Sin un profe­ lidad social. Debe hacerse que la Uni­
sorado revolucionario, de nada valen versidad sirva grandemente a la so-,
las otras reformas en la Universidad. ciedad.
Ellos continuarán siendo los sabotea­ Cada estudiante, como cada profe­
dores del nuevo espíritu. sor, es propietario de una cierta ri­
El Consejo Universitario o un Tri­ queza de conocimientos. Si solamen­
bunal de Honor, es decir, que no resol­ te la utiliza en su propio provecho es
verá apegado a normas legales, debe­ un egoísta, un individualista imbuido
rá recibir las acusaciones que se ten­ del criterio del burgués explotador.
gan contra profesores. Las analizará Descontando la pequeña cantidad de
y resolverá . Si el profesor no reúne estudiantes que trabajan para ganar­
los requisitos necesarios para formar se su sustento, la inmensa mayoría
parte de la Nueva Universidad debe son células muertas en la vida econó­
salir. No vemos porqué la Revolu­ mica de una nación: no producen y
ción, que no ha respetado a los anti­ consumen. Indudablemente que al­
guos políticos y militares, debe respe­ guien, socialmente hablando, tiene que
tar a los antiguos maestros. Ellos con­ producir lo que ellos no producen y
tinuarán la crítica a las reformas consumen. Son signos — en la vida so­
obreras, agrarias ¡y en materia de cial. Hay razón a exigirles algo en fa­
culto. La juventud, nutrida por los vor de esa sociedad. ¿Tienen cultura?
restos del “ cientifismo porfirista” ,
Que la pongan al servicio de la socie­
que aún perdura como tendencia, no
será impulsadora de la Revolución, si­ dad. Una ley de Reforma Universita­
no un lastre. ria debe abarcar un punto donde se
obligue al estudiante y al profesor a
En los movimientos universitarios
de Latinoamérica, la juventud es la ser útil para alguien más que para
que ha expulsado a esos maestros por ellos mismos. Debe ser obligatoria la
medios revolucionarios. Aquí, si la ju­ cruzada de enseñanza a los obreros y
ventud no lo ha hecho, si no lo hace, elementos pobres (Universidades po­
el propio llamado “ partido revolucio­ pulares), de servir como profesores en
nario” debe hacerlo por su salud y se­ la campaña contra el analfabetismo,
guridad. No hay razón para expulsar de tomar parte en los consultorios gra­
clérigos, matar latifundistas y con­ tuitos de estudiantes de Jurispruden­
denar patronos abusadores y permi­ cia, Medicina y Odontología que deben

— 152 —
establecerse en todos los barrios. Y porvenir, hacia la nueva Universidad
profesores y alumnos deben en las cla­ y no la hacemos grandemente útil a la
ses, en los seminarios de investiga­ sociedad, quedaremos en mitad del ca­
ción, en comisiones especiales, estu­ mino Las masas populares ven hoy,
diar cada uno de los problemas nacio­ con bastante justicia, a los cuerpos do­
nales: situación higiénica del país, centes como unos órganos más de ex­
c r i s i s industriales, problemas de plotación. Debe justificarse con he­
transportes, reformas a la legisla­ chos que la Universidad es un órgano
ción, etc. La Universidad debe servir social de utilidad colectiva y no una
de cuerpo consultivo al Estado. fábrica donde vamos a buscar la ri­
Si vamos hacia la Universidad del queza privada con el título...

— 153 —
PRINCIPIOS, TACTICA Y FINES DE LA
REVOLUCION UNIVERSITARIA

por
ALFONSO BERNAL DEL RIESGO
(c u b a n o )

(1923)

AS nobles aspiraciones de per­ más o menos quijotesca: me impongo


L fección humana no dejan de ser
vanas quimeras ideológicas, sin
como cualquiera de la realidad de las
cosas. En esto de los principios me
posibilidades de una realización pron­ tengo por Quijote, aunque en mi ac­
ta, si el hombre no basamente esos an­ tuación me doy por Sancho. Y es
helos sobre principios realizables. eso, por Sancho, que vengo a sostener
Cada momento histórico tiene su un ideario de izquierda, en los prin­
ideología doble: una oficial y otra de cipios, la táctica y los fines de la re­
combate; generalmente esta última, volución universitaria.
si es pura, es antigubernamental o no Quienes, como nosotros, no tene­
gubernamental. mos en esta lucha posibilidades de re­
Es cierto que algunas tendencias muneración mercantilista, podemos y
innovadoras han tenido en algunos debemos romper con los convencio­
gobiernos apoyo y hasta ayuda. For­ nalismos hueros de la sociedad en que
mados los políticos, merced a esta vivimos. No os asustéis, queridos
educación de pega y retazo, fraccio- compañeros. Hablo únicamente de
nariamiente, sin conexión idealista, vuestra actuación como estudiantes.
es posible que tengan sobre ciertos En este sentido, los ideales de la
aspectos humanos un criterio amplio, hora reclaman de nosotros lo siguien­
cuando no ocurre que ignoran sus te :
propias ideas. Esto sin contar con que I. Un plan revolucionario, cíclico e
los hombres partidarios de métodos integral, con su táctica apropiada.
conciliadores, apelan con frecuencia II. Unos principios que informen
a los extremos llamados políticos, ha­ nuestra obra.
ciéndoles el juego a los del gobierno III. Una actuación conforme a los
a cambio de una ley, decreto o presu­ principios y al plan.
puesto. Esta manera de reformar a La labor, pues, que trato de esbo­
la socialista no tiene crítica. Las zar en sus líneas generales, ya que
componendas con los elementos total­ otra cosa sería imposible, es ardua y
mente corrompidos han dado resulta­ extensa. Yo espero poder sintetizar
dos funestos. Y no crean los señores mi argumentación en pocas palabras.
del congreso que afirmo una tesis Dispensadme, si consigo mi objeto; si
D iscu rso en el P rim e r C o n g re so N a cio n a l de E stu d ia n tes. L a H a b a n a . 1923.

— 154 —
no lo consigo, dispensadme doble­ era Salinas — quien simpatizaba
mente. con ciertas ideas de Lunatcharsky —
hizo concebir a los estudiantes fun­
1. Los principios de la revolución dadas esperanzas. En la génesis de
universitaria latinoamericana esos sentimientos de noble rebeldía
no es posible olvidar los nombres de
Todo hecho humano tiene su an­ José Ingenieros y Telémaco Susini.
tecedente. La revolución universita­ Dei propio profesorado esos dos
ria de la Habana tiene su antece­ hombres — joven el uno, el otro vie-
dente en las revoluciones latinoame­ jecito, — orientaron esos anhelos
ricanas. Estudiar éstas es estu­ por sendas verdaderamente radicales.
diarnos. Obedecieron a causas simi­ El ministro Salinas observaba la
lares, si no idénticas; tuvieron una efervescencia de los espíritus, supo­
realización casi igual, y han sentido, nemos que con agrado, pues el fer­
como siente la nuestra, el acicate mento revolucionario tomó cuerpo
morboso de la reacción. hasta llegar a cristalizar en verdade­
Imposibilitados, por razones que ra lucha armada, en la ciudad de
no repetiremos, de hacer un estudio Córdoba, en el año de 1918.
detenido de esos trascendentales mo­ No relataremos, ni de visu, lo ocu­
mentos sociológicos que vivió la pa­ rrido en el célebre feudo de Trejo;
tria grande, nos limitaremos a dar tampoco diremos nada de lo ocurrido
un resumen del ideario común de to­ en Buenos Aires, Lima y Santiago
das las revoluciones latinoamerica­ de Chile.
nas. Lo que nos interesa decir es que
Antes que entremos en materia, las peticiones de gobierno democrá­
bueno será advertir algo que pare­ tico de la Universidad, por las noti­
ce — pero no es — una perogrulla­ cias habidas, fueron más templadas
da: las revoluciones universitarias que las nuestras, pero más seguras.
fueron revoluciones. El espíritu pro- Nosotros llegamos a pedir, en cierto
nuncialista de los golpes de estado y momento, la mitad de la asamblea
de los cuartelazos, que ha sido ca­ universitaria; después nos hemos
racterística de la raza española, no conformado con una tercera parte
lo tuvieron las revoluciones herma­ muy rebajada y peor retribuida- Me
nas. Los estudiantes argentinos, co­ refiero a los graduados que serán la
mo los chilenos y peruanos, concibie­ eterna rémora, la célebre quinta rue­
ron la universidad nueva y trataron da cíe la asamblea universitaria.
de fundarla por la fuerza de la re­ Lo más importante de las peticio­
volución. nes democráticas formuladas por
a) Una verdadera democracia uni­ nuestros hermanos fué la ruda since­
versitaria. ridad y valentía con que pidieron la
intervención en el gobierno de la
La forma que hasta entonces tenía Universidad. Conocedores de que la
el profesorado de tratar a los estu­ entrada en un solo organismo no se­
diantes; el absoluto desprecio por la ría suficiente, pues con neutralizar
enseñanza; el compadrazgo y la po­ de hecho, su actuación — la del orga­
lítica, indujeron a los estudiantes nismo revolucionario — se socavaba
latinoamericanos a darle una admi­ toda la Reforma Universitaria, pidie­
nistración democrática a la univer­ ron y consiguieron la tercera parte
sidad. en todos los organismos importantes.
La feliz coincidencia de ocupar la Se notaba, por tanto, un verdadero
secretaría de instrucción pública un anhelo de trabajo; una seria orien­
hombre de la amplitud de criterio que tación revolucionaria; un firme pro-

— 155 —
pósito renovador. Y no era en va­ taria de nuestra América; y José In­
no su empeño. ¿Para qué nos sirve genieros, el jefe de esa tendencia en
la asamblea universitaria, si el pro­ América, su maestro casi único.
fesorado, como lo ha hecho ahora, le En pedagogía, un nuevo antidog­
ha dado al Congreso la tarea de ha­ matismo, semianárquico, pragmático
cernos las leyes, demostrando temer y evolucionista; y en ciencias, un po­
menos a la impudicia de los legisla­ sitivismo nuevo, idealista y antireli-
dores que a la pureza de los estudian­ giosc, eran los puntos principales de
tes? la plataforma renovadora.
Después que pasen las leyes de La hojarascología — que ahora
marras — si pasan — ¿ qué funciones tiene catedrático titular en la Univer­
exclusivas le quedarán a las asam­ sidad de La Habana, además de infi­
bleas? ¡Elegir rector! Buena función nidad de auxiliares voluntarios —
para que nos estrenemos. Bien está fué suprimida. El verbalismo, clerica-
que teniendo parte en todo, la tenga­ nallismo, patrioterismo y plutocratis-
mos también en esa; pero darnos el mo universitarios fueron azotados
único encargo de elegir rector es lan­ con el fuste luminoso de la pedago­
zarnos al divisionismo, a la confu­ gía humana y Ja ciencia nueva.
sión y al fracaso. Además, si acepta­ Imposible sería, aparte que no
mos como suficiente a cumplir nues­ soy un hombre enciclopédico, deta­
tras aspiraciones con esa única ta­ llar por su variedad y extensión las
rea, demostraremos obedecer, en innovaciones introducidas en el plan,
nuestra revolución, a principios que método y contenido de los estudios
podríamos llamar de política univer­ universitarios, por los revoluciona­
sitaria; y, compañeros, en un orga­ rios hermanos de Córdoba, Buenos
nismo democrático las instituciones Aires y Lima. Sí diremos que, discí­
valen más que los hombres. Nosotros, pulos de un pequeño grupo de hom­
abandonando los consejos de Facul­ bres nuevos, repitieron sus ideas con
tad, hemos dado prueba de que sólo calor y entusiasmo. De este modo,
nos movían aspiraciones personalis­ era la selecta izquierda del país —
tas. cerebro y corazón de los pueblos, se­
Si es cierto que deseamos que el gún Spencer — la que pedía refor­
ideal de la democracia universitaria mas por boca de los jóvenes univer­
sea un hecho, tenemos que pedir dos sitarios.
cosas: nuestro ingreso a los conse­ Resumiendo, podremos decir que
jos, y exigir la delimitación exacta las peticiones de renovación pedagó­
de las funciones de la asamblea. gica y científica se contraían en es­
¡Destruyamos los conciliábulos se­ quema a lo siguiente:
cretos! Que el estudiante lo oiga to­ En el m étodo: antidogmatismo.
do y que todo lo sepa. ¿Para quiénes Fuera, el magister dixit. En la form a:
es la Universidad? ¿Para los profe­ antiverbalismo. Fuera, el maestro
sores? loro.
En el contenido: antieruditismo y
b) Una verdadera renovación pe­ tro de Larousse y sotana.
dagógica y científica. ¿ Qué hemos pedido nosotros en es­
te sentido? La mejor respuesta es no
Un verdadero neohumanismo inva­ contestar.
dió los cerebros jóvenes latinoame­
ricanos. Los ideales de izquierda, que c) Una verdadera popularización
la generación de postguerra ha hecho de la enseñanza universitaria.
devenir más fuertes y precisos, eran Concluida la obra intrauniversita-
los ideales de la revolución universi­ ria de renovación administrativa y

— 156 —
pedagógico-científica, faltaba, para voritista y embaucadora, aparte de
completar el marco ideológico de la ser jurídicamente desastrosa.
revolución, las peticiones extrauni­ S9 La candidez del alumnado en
versitarias ; y los estudiantes herma­ creer a los profesores que se hicie­
nos, sobre todo los chilenos, hubieron ron revolucionarios de pega, para
de hacerlo. salvaguardar el cocido, y ya en cal­
Una Universidad para el ciudadano ma las cosas, han vuelto a ser lo que
apto, sea el que sea. Una Universidad eran: unos farsantes. Parecido error
políticamente apartada, moralmente al que cometemos nosotros aceptan­
pura; con un profesorado nuevo; con do como buenos a profesores de cono­
una orientación, más que nacional, cidas tendencias conservadoras y
humana. Una Universidad para todos ostensible fe fascista y gubernamen­
los estudiantes, sin niños bien que tal.
taconeen su ignorancia y ostenten su Terminaremos este aparte del tra­
dinero y sus notas mal adquiridos. bajo, haciendo contar que este punto
Una Universidad con profesores; no — el de hacer una Universidad, viva,
una Universidad con caza-cátedras. popular, humana — no ha sido ni si­
Fué por el valor de estas revolu­ quiera nombrado. Y es lógico : en una
ciones, que la función social de la uni­ universidad donde se asustan los es­
versidad, de palabra vana que era, tudiantes de sólo oir la palabra co­
pasó a ser realidad viva, conseguida munista no es posible esperar peticio­
a fuerza de martillo. nes de carácter radicalmente popu­
La revolución lationamericana — lares, como son éstas, que hacen de
las universidades muertas, universi­
entiéndase universitaria — en este
dades taflerés, como las deseaba
acápite de sus principios, convirtió­
se de mero acontecimiento universi­ Martí.
tario en fenómeno de lucha social. II. — La táctica de la revolución
Por eso es explicable la ayuda obre­ universitaria
ra al estudiante y la hostilidad de
los gobiernos a esta clase de movi­ Es sincero declarar que en el te­
mientos. rreno de la táctica no es tan grande
Doloroso es decir que estas precio­ el acopio de material, ni tan sana la
sas conquistas no han logrado hacer­ doctrina de la revolución universita­
se firm es: la reacción trabaja sorda­ ria latinoamericana, como en el de
mente por anular ■ef valor ele los los principios. Bueno será, de todos
nuevos principios. El fracaso obede­ modos, recordar siquiera la actuación
ció, según nuestros compañeros mis­ revolucionaria de los universitarios
mos confiesan, a tres factores que hermanos. Justo es decir, a guisa de
vamos solamente a señalar: descargo, que ellos no se ocuparon
preferentemente de la táctica. Nos­
l-9 La no preparación revoluciona­ otros, en este punto, no debemos imi­
ria de la totalidad del alumnado, que, tarlos.
como el de Cuba, trae tarado su ce­
rebro y su corazón de los colegios re­ a) Lucha única; objetivo único;
ligiosos. frente único.
2.q El uso de tácticas ambiguas, de La revolución universitaria fué
colaboración con el gobierno: algo manchada varias veces con episodios
parecido a lo que ha tratado de ha­ de sangre; en Santiago de Chile y en
cerse en medicina, con el congreso Córdoba tomó caracteres de lucha ar­
de la república, que parece estar ya mada ; los choques fueron varios y
limpio por haber votado una ley fa- la revolución larga y episódica. La

— 157 —
elección die esta táctica 'puede ser versitario. cuestiones sociales y reli­
que dé resultados: allí, en Chile y giosas — debemos conservar el prin­
Argentina, algo se alcanzó práctica­ cipio del objetivo único, como tabla
mente; pero sea como quiera, y a de salvación de nuestras ideas educa­
reserva de utilizarla in e x t r e n iis , nos­ cionales. Manteniendo el objetivo
otros creemos que tiene serios in­ único podremos hacer de nuestra ca­
convenientes. En primer lugar es una sa, cuando la universidad lo sea, el
táctica costosa, pues generalmente, primer centro de conspiración so­
ya en el campo de la lucha directa, cial.
el gobierno reacciona brutalmente, Y en lo que respecta a distraer
sin consideraciones ¡ además, requiere nuestra atención en otros problemas
para que sea efectiva, una prepara­ que no sean los sociales, me parece
ción revolucionaria que supongo no inoportuno tocar el asunto: las revo­
poseemos. luciones civiles, políticas o militares
El otro grave inconveniente de la pasaron para no volver. Cuando al­
lucha violenta y larga nos parece gún movimiento de esta índole se in­
que está en el fácil manejo de la ma­ cuba, podemos decir, sin temor a
sa, que, cansada, puede entregarse equivocarnos, que se gesta una pseu-
en manos de cualquier dictadorzuelo do revolución. Creo a mis compañe­
a sueldo del profesorado y del gobier­ ros al tanto de la vida mundial co­
no- mo para suponerlos enterados de co­
Esta lucha a pequeños empujones, sas ya viejas; igualmente los supon­
de violencia, prepara y templa a las go moralmente puros para creerlos
filas contrarias para la labor de reac­ capaces de tomar parte en movimien­
ción, dando cabida, en nuestras or­ tos de índole reaccionaria, que tienen
ganizaciones, al escisionista-derrotis­ como móvil el oro yanqui y como fin
ta. mermar más y más nuestra ya men­
Mucho mejor nos parece pedirle guada soberanía.
todo de una vez; y lanzados a la bre­ En lo que se refiere al frente úni­
ga, cualquiera que ella sea, no cejar co seremos algo más extensos, por
hasta haber logrado las exigencias requerirlo así la naturaleza e impor­
máximas. tancia del asunto.
Esta es nuestra tesis en lo que se Nuestro frente único es un frente
refiere a la lucha única, la más con­ especial; deben de formarlos todos los
veniente, y la que debimos utilizar estudiantes de todas las edades. Así
el curso pasado para evitar sucesos también cabe pedir la colaboración
lamentables. de entidades que tienen ideales simi­
Se nos presenta ahora a nuestro lares a los nuestros: maestros, pro­
estudio, una grave interrogación: fesionales honrados, grupos revolu­
¿Debemos perseguir un objetivo úni­ cionarios y, sobre todo, organizacio­
co en nuestras luchas? La contesta­ nes obreras.
ción nuestra es de un dualismo con­ Quedarán, por tanto, fuera de es­
tradictorio. Francamente creo posi­ te frente, las corporaciones económi­
ble la revolución en cualquier cere­ cas y las entidades religiosas, bur­
bro inconformista; pero en la prác­ guesas y gubernamentales. Y es cla­
tica sólo una clase existe hoy de ver­ ro: pedir colaboración revoluciona­
dadera mentalidad revolucionaria: la ria a los hombres que llenan sus/ es­
clase obrera; ¿debemos de ayudarla? tómagos con la pitanza gubernamen­
En el momento de nuestra contien­ tal o el sudor de los que trabajan, es
da — y en esto diferimos de nues­ pedir para nuestra causa el suicidio
tros compañeros latinoamericanos anónimo, la muerte oscura.
que involucraron en el problema uni­ Es de todo punto necesario man-

- 158 -
tener la cohesión y disciplina de la Las campañas aparentemente mora-
masa colaboracionista; es necesario lizadoras de ciertos periódicos no son
cerrar filas y unir a los espíritus en más. que campañas compradas. Bien
una misma aspiración de mediorismo ha dicho el doctor Hernández, que
educacional. tras los grandes titulares que prego­
La táctica seguida en Córdoba, que nan la pureza y virtud administra­
llevó a los estudiantes a militar en tivas, se mueve siempre, absoluta­
dos filas, es desechable como peligro­ mente siempre, el oro nuestro o el
sa y sangrienta. Formemos, compa­ extranjero; y nosotros, compañeros,
ñeros, un frente único; tapemos nues­ aunque .quisiéramos pagar el precio
tros oídos a los halagos engañosos; de la honradez periodística, no po­
apartemos nuestros corazones de las dríamos hacerlo, por la sencilla ra­
aspiraciones bastardas y personalis­ zón de no tener con qué. La salida
tas y sintámonos, primero que todo, de este aparente callejón está en
y sobre todo, estudiantes- Marchemos crear una prensa estudiantil, abun­
unidos a una misma meta de bondad, dante, pura, roja, capaz de mover a
de luz y de justicia. las masas estudiantiles y de hacerse
Hagamos la revolución con estu­ oír en el país-
diantes y gente de alma juvenil. Pi­
diendo ayuda a elementos extraños III. — Los fines de la revolución
a nuestra causa justo es que, si la universitaria latinoamericana,
prestan, exijan a la hora del triun­
fo, la retribución de su trabajo. Como es fácil suponer, el fin pri­
Hagamos la revolución. Hagámos­ mordial de la revolución universita­
la por Cuba que la necesita, y para ria fué crear un régimen nuevo en la
los'estudiantes, que son la Universi­ universidad; una universidad distin­
dad misma. ta a la que tenían, no solamente en lo
que respecta al personal y progra­
b) El enojoso asunto de la prensa mas, sino en los principios, métodos
amarilla. y fines.
No era, sin embargo, posible crear
Pasando detalles referentes a las una universidad nueva sin variar
huelgas generales y parciales, “ ensa­ sus elementos componentes y su es­
ladas” , boycotts y otros medios tác­ tructura funcional; tampoco esto era
ticos de lucha, que fueron bien usa­ suficiente: un espíritu nuevo que
dos en el pasado curso, queremos ha­ subvirtiera todas las cosas era nece­
cer hincapié sobre el peligro que en­ sario introducir.
traña tener la prensa en contra y el El alumnado tendría que sometor-
bochorno que es tenerla en favor sé a una preparación ideológica que
nuestro. Ante este dilema no caben lo capacitare para sus nuevas funcio­
soluciones radicales. Pero ¿cómo uti­ nes- Concordantes con estos fines la
lizaremos la prensa? actuación de los organismos univer­
Solamente como medio informativo sitarios fué, antes que nada, separar
de nuestros asuntos generales, pues de la buena simiente la simiente en­
darle a la prensa eunuca y vendida ferma; esto fué absolutamente cier­
que padecemos informaciones tras­ to, por lo menos, para los puestos di­
cendentales, es brindarle la ocasión rectivos. Encuadrando las cosas con
de combatirnos con nuestras propias el nuevo criterio humano de que es­
armas. Tenemos que recordar que el taban imbuidos, llevaron estos fines
movimiento universitario es el único de depuración estudiantil hasta lími­
movimiento puro que ha tenido la re­ tes no pensados; verdad es que en
pública después de su constitución. Córdoba — y ya hablamos de este

— 159 —
error — la depuración parace ser dos clases de títulos : unos científicos,
que fué violenta y demasiado radical, otros técnicos.
produciéndose el doloroso caso de or­ El practicismo de la vida moderna
ganizarse en federación los estudian­ nos coacciona con la fuerza que tiene
tes reaccionarios, para luchar contra la realidad para cumplir sus desig­
sus hermanos, al lado de la fuerza nios; desoír los clamores de un gran
pública. ¡Triste fin el que le queda número de ciudadanos que sólo de­
hoy a la iglesia: dividir y emponzo­ sean una mediana instrucción cientí­
ñar las conciencias, para levantar su fica, la suficiente para ganarse la vi­
trono de sombras, como quiera que da; o desoír a la otra pequeña parte
sea, y aunque tenga que asentarlo del país que reclama un enseñanza
sobre charcos dq sangre joven! superior, exclusivamente investigado­
La depuración del profesorado fué ra, es no dejar satisfechas las nece­
otro de los fines universitarios de la sidades sociales. Los estudiantes lati­
revolución. No hemos podido saber noamericanos han tratado de conci­
cómo fué llevado a cabo, pero supo­ liar ambos intereses, creando la en­
nemos que se eligieron métodos más señanza duple. Esa reforma es otra
expeditivos que los usados por nos­ de las que necesitamos: la vieja Uni­
otros. Un profesor auxiliar amigo, versidad de La Habana ni es un cen­
de regreso de su viaje a la Argenti­ tro de estudios puramente académico
na, nos contaba, medio entristecido y de investigación, ni prepara lo su­
y asustado, a pesar de sus pocos ficientemente bien a los que aspiran
años, algo sobre este importante sólo a un título técnico, de los llama­
asunto: “ ¡Hasta el profesor Zeballos. dos por los alemanes de “ ciencia de
célebre intemacionalista y hombre pan” . La universidad de La Habana,
de cultura vasta, fué separado, no sa­ queriendo hacer ambas cosas, no.ha­
bemos cóm o!” — nos decía. Nosotros, ce ninguna.
para nuestro caletre, nos suponíamos Para terminar, repetiremos lo que
cómo había sido: conocíamos los flir­ hace poco dijim os: los universitarios
teos panamericanistas, y los tiernos hermanos al tratar de hacer la Uni­
amores que tuvo siempre el profesor versidad nueva, gestaron asimismo,
Zeballos por el derecho internacio­ ideales más amplios. Quienquiera
nal clásico; con saber esto, nos lo que lea los manifiestos lanzados a
explicábamos todo. sus respectivos países por la federa­
ción de estudiantes latinoamericanos,
Renovando al alumnado, creando notará que detrás de las aspiraciones
un espíritu nuevo en la Universidad,
universitarias, latían, en una diàs­
depurando al profesorado e introdu­
tole magnífica, plena de vida y roja
ciendo en la enseñanza los nuevos cá­
como la sangre de un enorme y joven
nones pedagógicos y las últimas pal­
corazón, otros anhelos más justos y
pitaciones de la ciencia, los estudian­
más humanos. En pos de la universi­
tes fundaban la universidad nueva,
dad nueva una sociedad nueva se pre­
verdadera y completamente nueva,
para.
cima de sus anhelos y cumbre de sus
Por lo anteriormente expuesto el
aspiraciones. Grupo Renovación, decide someter
Desde entonces, la Universidad pa­ al voto ilustrado del primer congre­
só a ser lo que debía; centro de in­ so nacional de estudiantes la siguien­
vestigación científica y luminosa te
fragua de espíritus. Respondiendo a
esta doble aspiración — la de crear Resolución
investigadores y ciudadanos — la 1? Que el directorio de la Federa­
universidad nueva debía de expedir ción tienda a crear en el alumnado

160
cubano la mentalidad revolucionaria ción gestione la ingerencia de los es­
que requieren los tiempos nuevos. tudiantes en todos los organismos
universitarios en la misma propor­
2” Que el directorio de la Federa­ ción que lo están en la asamblea; y
ción formule un programa que com­ que ésta sea una realidad verdadera.
prenda todas las aspiraciones de los
estudiantes y que para la mejor rea­ 4? Que sean los consejos de Facul­
lización del mismo, cree una prensa tad los encargados de modificar los
estudiantil, abundante* pura, roja, planes de estudios y no el congreso
de la república, como actualmente su­
capaz de mover a las masas estudian­
cede; fin que se conseguirá merced
tiles y de hacerse oír en lanación. . . a una verdadera ley de autonomía
3’ Que el directorio de la Federa­ universitaria.

— 161 — 1
EL PROBLEMA DE LA REFORMA UNIVERSITARIA
EN CUBA
por
JOSE A. FONCUEVA
(cubano)
(1927)

A BUNDARIA en interés un ensa­


yo investigativo y definido en el
que se descubrieran las raíces,
tintas. Reducido a su mínima expre­
sión, el citado problema universita­
rio no es sino el lógico resultado de
se examinara el proceso y se fijaran las deficiencias de nuestra Universi­
las modalidades, de nuestro problema dad y está íntimamente relacionado
universitario. Problema que si desde con nuestra falsa situación política.
sus orígenes se manifestó con carac­ Sus rasgos esenciales son la organiza­
teres graves, constituye ahora, des­ ción absurda de la Universidad, el
pués del económico, — y deriva de és­ descenso de nivel de la cultura nacio­
te — el más serio y urgido de rápida nal, las agitaciones estudiantiles y
solución entre los problemas cubanos la incapacidad cívica de nuestro pue­
actuales. blo, derivada esta última de su la­
Más como quiera que tal ensayo re­ mentable despreocupación respecto de
queriría mucho tiempo y demasiado las corrientes ideológicas, la cual, a
espacio, he optado por hacer una revi­ su vez, proviene de la indolencia in­
sión esquemática del rol universita­ herente a la condición de simple me­
rio, — desde los tiempos coloniales canismo burocrático de nuestra Uni­
hasta el momento presente, pasando versidad.
por el plan provisional de Varona y Definido el problema y fijados con­
por la revolución universitaria del 23 venientemente sus rasgos esenciales,
(J) — que sirve para comprender el pasemos a conocer sus orígenes y a
problema y comprender sus orígenes estudiar su evolución:
y evolución.
Creo conveniente, antes de entrar La universidad colonial
de lleno en la referida breve revi­
sión, definir el problema universita­ Desde su fundación hasta el año
rio y fijar sus rasgos esenciales, para 1898, la Universidad de la Habana,
evitar confusiones que pondrían en cortada por el patrón teológico-buro-
peligro la buena inteligencia de este crático, tan sagazmente criticado por
artículo. Así como aclarar, rectifican­ el ensayista argentino Carlos Sánchez
do ciertas apreciaciones presurosas Viamonte, no persiguió más fin que la
que a pesar de su aparente identidad, domesticación progresiva del alumno,
el problema universitario y el conflic­ mediante la infiltración de una ideo­
to estudiantil son dos cosas muy dis­ logía medularmente reaccionaria; en
( 1 ) V e r lo re la tiv o a C uba en el S eg u n d o T om o.

162
beneficio de la cual se sacrificaba sin mo afirmaba Martí, la revolución no
escrúpulos de ninguna especie el in­ era la que había terminado en los
terés educativo —, destinada princi­ campos, sino la que debía comenzar
palmente a mantener cerrados los en la paz. El retorno fatal y violento
ojos de la juventud insular para que al coloniaje, la corrupción administra­
no tomara su puesto en las fuerzas re­ tiva, y tantos otros males que padece
volucionarias que combatían por la nuestro país, son el natural resultado
emancipación de jCuba. de aquellas tristes locuras e imperdo­
Está de más insistir en el carácter nables errores. La nueva generación,
burocrático y tradicionalista de los al enjuiciar con el espíritu limpio de
maestros, en la deficiencia de los mé­ prejuicios, la realidad cubana, no pue­
todos — agravada por una rígida de por menos que condenar duramen­
cuanto estúpida censura, por la afi­ te la imprevisión de los hombres de
ción al eruditismo y por un senti­ ayer, responsables directos de nues­
miento culpable a la indiscutible au­ tra decadencia.
toridad del magister dixit — en la es­ Puede afirmarse, sin pecar por
tructura teológico - verbalista de la exageración, que el cambio de régi­
enseñanza, en la carencia de interés men no mejoró en nada la situación
investigativo y en la absoluta intras­ de la Universidad, convirtiéndose,
cendencia del trabajo universitario, por el contrario, — a consecuencia del
desde el punto de vista del interés so­ plan provisional de Enrique José Va­
cial. rona, concebido y aplicado a raíz de la
En aquella época, la Universidad instauración de la República — en
era uno de los instrumentos del go­ perjudicial para ella, toda vez que au­
bierno español y de los criollos alia­ mentó sus deficiencias y agravó bs
dos suyos, para mantener, en su pro­ achaques que la minaban desde su
fundación.
vecho, la esclavitud política de Cuba.
Apesar de mi admiración — admi­
La instauración de la República y el ración relativa y lavada de todo apa­
plan provisional de Varona sionamiento cubanista o politiquero—
por Varona, siempre, cada vez que se
Con la instauración de la Repúbli­ me ha presentado la oportunidad de
ca, si bien es cierto que varió par­ hacerlo, he censurado su imperdona­
cialmente el estado político de Cuba, ble ligereza. En los hombres de su
no lo es menos que los cubanos de en­ prestigio intelectual es un delito creer
tonces, embebidos en las manifesta­ que la enseñanza, la cultura, la cien­
ciones declamatorias de un patriotis­ cia, toleren provisionalidades de tal
mo romántico y despreocupado, — a índole. Además, por la misma razón
pesar de las poses y de las ruidosas de haber superado él en unos cuantos
explosiones oratorias — no se toma­ codos el nivel del filisteísmo intelec­
ron interés en borrar las huellas de la tual cubano — con asombro admirati­
colonia en las instituciones básicas de vo, injustificado hasta cierto punto,
la república naciente. Tal vez se ocu­ de nuestro pueblo, tan propenso a las
paron de ello, pero incurriendo en el apoteosis de galería. — Varona estaba
gravísimo error de clasificar la Uni­ en el deber de legar a la Universi­
versidad como organismo secundario; dad algo más que un plan provisio­
aunque lo más probable — casi po­ nal defectuoso; máxime cuando hu­
dría decirse lo cierto — fué que no biera sido cosa fácil, cuestión de tac­
dedicaron su atención más que a las to y de interés, adaptar a nuestra
vacuas manifestaciones de regocijo Universidad el espíritu e ideales de la
patriotero, echando en olvido que, co­ república — si es que la república,

— 163 —
simple ilusión política feble y vaci­ prédicas argentinas, — consumó la
lante, tuvo alguna vez espíritu e idea­ Reforma. Una Reforma sustancia-
les. mente análoga a la de la Universidad
de Córdoba, fundada, en lo interno,
La revolución universitaria de V T B C y en los puntos siguientes: renovación
el movimiento argentino de los métodos y de la arquitectura
universitaria, depuración; del profe­
Durante el tiempo transcurrido en­ sorado, democratización de la Univer­
tre la adopción y aplicación del plan sidad, intervención de los estudiantes
provisional y la gloriosa y tonificado- en la dirección del establecimiento,
ra revolución universitaria de 1923, la desahucio del dogmatismo y del ver­
Universidad permaneció en un quie­ balismo. En lo político, los puntos
tismo enervante. principales abarcaban la socialización
Fué la época dorada del papagayis- de la cultura, incorporación de la Uni­
mo, de la influencia política como ra­ versidad como factor de orientación
zón suprema para el nombramiento de ideológica a la vida política del país,
profesores; la época dorada del maes­ vinculación con el proletariado y or­
tro loro, de la Universidad hiperburo- ganización de un frente de batalla
crática, del estudiante apático e irres­ contra las dictaduras y el imperialis­
ponsable. Huelga decir que la crisis mo.
universitaria se intensificaba en ra­ A pesar de la escasa, efímera dura­
zón directa del tiempo, tomando cada ción de las conquistas de la Reforma,
día, para las miradas comprensivas, esta cumplió largamente su misión.
caracteres más graves y alarmantes. La misión de abrir a la verdad los
Sin embargo, a fines de 1920 co­ ojos de la juventud, de sembrar una
menzó a insinuarse una reacción par­ semilla ideológica y de poner a los
cial en el estudiantado. Tuvieron mu­ estudiantes cubanos en la ruta che
cho que ver en ellos, los informes lle­ triunfos más hondos y definitivos.
gados a Cuba, referentes a las revo­ A pesar de eso, el fracaso de la Re­
luciones universitarias de Córdoba y
forma contribuyó en cierto modo a
de Lima, efectuadas en 1918 y 1919
agravar el problema universitario.
respectivamente, así como una idea
vaga, desentrañada de la ruda expe­ El escamoteo de las conquistas de la
riencia objetiva, de las deficiencias Reforma Universitaria
universitarias. En aquellos días, un
grupo de alumnos absorbido por cre­ Pasados los días de agitación, y a
ciente interés respecto del movimien­ pesar de subsistir en la masa una no­
to renovador que se iniciaba en el table inclinación a las manifestacio­
Continente, aunque desorientado y nes de rebeldía y un vigoroso espíritu
falto de cohesión, fué creando poco a defensivo de las conquistas de la Re­
poco en ciertos sectores de la masa es­ forma, estas fueron escamoteadas há­
tudiantil, un estado de conciencia con­ bilmente por el mismo enemigo invi­
trario a 'la situación imperante. Cu­ sible a que se refiere Julio González
yo estado de conciencia concretó des­ en su historia de la rebelión de Cór­
paciosa, pero firmemente, sus formas doba, con la complicidad de algunos
y sus orientaciones. Y así, en 1923, estudiantes de espíritu reaccionario
trás un período de agitaciones am­ y con el auxilio decisivo de las auto­
plias y profundas en pro de la uni­ ridades interesadas en anular el triun­
versidad nueva, la famosa vanguar­ fo de la insurrección juvenil.
dia estudiantil reunida bajo la ban­ La última de las conquistas del mo­
dera del grupo “ Renovación” — que vimiento revolucionario estudiantil,
recibía sus alientos ideológicos de las arrebatada por los contrarios de la

— 164 —
renovación universitaria fué la inter­ der que sólo existe una solución,—que
vención del alumnado en la dirección si bien resulta incompleta, dada la
de la Universidad, mediante su repre­ magnitud del problema, es única des­
sentación ante el Consejo Mixto de de el punto de vista del máximo ren­
Profesores y Estudiantes, disuelto por dimiento inmediato. Esa solución es
decreto presidencial hace dos años. la Reforma. Pero la Reforma conce­
A partir de aquel momento, co­ bida y realizada sin temores ni limi­
menzó a agravarse el problema uni­ taciones, y que sólo puede ser obteni­
versitario. La juventud no podía re­ da si los estudiantes, conscientes de
signarse a perder pasivamente las su alta responsabilidad histórica, se
ventajas alcanzadas con la Reforma. unen estrechamente en el pensamien­
De otra parte, la Universidad, cuya to y la acción, para organizar un mo­
crisis orgánica se había intensificado vimiento destinado a conquistarla.
considerablemente, proclamaba e n Pienso, Con Francisco José Caste­
forma escandalosa su absoluta insol­ llanos, que, para nosotros, edificar es
vencia. comenzar por destruir. De ahí que me
En vista de eso, los estudiantes, pronuncie por una reforma radical,
imposibilitados de actuar temporal­ fundada en el desahucio casi total de
mente, aprovecharon el tiempo en rea­ la organización técnica existente, que
vivar la agitación, extendiéndola y nos dé la Universidad que hace tiem­
orientándola hacia la reivindicación po estamos necesitando. Una Univer­
de sus derechos y hacia la cristaliza­ sidad basada en el principio de que
ción de sus aspiraciones, conculcadas educar no es sólo dar carrera, y que
y obstaculizadas por las medidas fas­ no pretenda ser un cónclave misterio­
cistas de las autoridades. Agitación so de iniciados, sino una escuela de
que ha seguido ampliando sus proyec­ acción social adaptaba a nuestro me­
ciones y precisando sus objetivos has­ dio y a nuestro tiempo.
ta llegar a los días que corren, donde Una Universidad, en fin, que ade­
termina en una incógnita desesperan­ más de rendir un trabajo académico
te para los que se preocupan por el eficiente, sea cátedra máxima de ciu­
porvenir de Cuba y de su cultura uni­ dadanía.
versitaria, y disciernen la enorme Entendiendo por ciudadanía la acti­
trascendencia de la crisis actual. tud honrada, consciente y justiciera
Tal como queda expuesto el pro­ del hombre frente a los problemas po­
blema universitario, es fácil compren­ líticos y sociales.

165
P E R U

NUESTRA BANDERA
por
H AYA DE LA TORRE
(p eru ano )
(1924)

-g-^L afán de unidad de los pueblos de es ya espiritual por obra de las van­
¡ i j nuestra raza fué en Bolívar en­ guardias del pensamiento libre de to­
sueño precursor, más tarde, tema dos los pueblos que han sabido crear
de discursos diplomáticos y ahora fe, vigorosos lazos perdurables.
credo señuelo de lucha de nuestra Esta bandera que yo os entrego, ca­
generación. Con orgullo podemos afir­ maradas estudiantes mexicanos, no
mar, que nada ha sido más eficaz al presume originalidades recónditas. Es
propósito generoso de fundir en uno vuestro blasón vasconceliano de la
solo a los veintiún pueblos indoameri- Universidad de México, hecho pendón,
canos, — dispersos por el nacionalis­ oriflama, ala de esperanza. La juven­
mo estrecho de las viejas políticas — , tud indoamericana que tiene ya un al­
que la obra de las juventudes. Hemos ma fuerte, que entona un himno uná­
creado, sobre la fría y restringida re­ nime, adivinaba en el escudo de vues­
lación de las cancillerías imitadoras de tra casa universitaria el intento sim­
Europa, una solidaridad más amplia, bólico de la enseña del futuro, que sa­
en la alegría, en el dolor, en la noble ludaremos un día en todos los rinco­
inquietud. nes de América. La tenéis aquí: el ro­
El lírico intento de ayer es hoy jo dirá de las aspiraciones palpitantes
conciencia honda, proyectada en deci­ de justicia que en esta hora admirable
sión, en ímpetu puro de idealidad y del mundo inflama la conciencia de los
de empeño. No solo queremos a nues­ pueblos, y que nuestra generación pro­
tra América unida, sino también a clama con la humanidad, nos habla
nuestra América justa. Sabemos bien también del amor, convívito con la
que nuestro destino como raza y como justicia. Sobre el ancho campo, la fi­
grupo social no puede fraccionarse: gura en oro de la nación indoamerica­
formamos un gran pueblo, significa­ na, señala las tierras vastas, que uni­
mos un gran problema, constituimos das y fuertes brindarán hogar sin des­
una vasta esperanza. igualdades a todos los hijos de la ra­
La unidad de nuestra América no za humana.
es ahora política, porque la política de Aceptable porque es nuestra. Fla­
nuestros estadistas de Liliput jamás meará primero sobre las soñadoras
miró más allá de las fronteras arbi­ muchedumbres de las juventudes que
trarias de las patrias chicas. van abriendo el camino, y más tarde,
Pero — no es audacia afirmarlo — serán los pueblos comprendedores de

. D iscu rso p.l h a ce r en treg a a la F e d e ra ció n de E stu d ia n tes de M é jic o de la “ B a n d era de la


nu eva g e n e ra ció n h is p a n o -a m e r ica n a ". (7 de M a y o de 19 2 4 ).

— 166 —
los ideales bellos y justos los que la más gallardamente defendió la liber­
agiten en el tumulto estremecido de tad de la raza; porque de vuestra pro­
sus luchas. Os la entrego camaradas pia sangre surgió el ejemplo de una
éstudiantes de México porque sois nueva sociedad igualitaria y en avan­
vosotros los que, desde esta tierra he­ ce.
roica, que hoy mira atenta y devota Olvidaos de quién os la dió, pero re­
nuestra América, tenéis derecho a lle­ cordad siempre que es enseña de ju­
varla. Porque sois hijos del pueblo que ventud, de justicia y de unión.

II
LAS UNIVERSIDADES POPULARES “ GONZALEZ PRADA” DEL PERU
M A N IF IE S T O DESDE E L D E S T IE R R O

(1924)
A S Universidades Populares
L “ González Prada” deben ser mi­
radas por el pueblo del Perú, no
las campañas odiosas y de la tiranía
y sus agentes, el pueblo, la raza in­
dígena, los pobres del Perú en una pa­
sólo como el símbolo de una protesta labra, sienten como propios nuestros
de la juventud de esta época contra e! ideales. Día a día los ciudadanos jó­
lamentable estado de ignorancia en venes que tienen dignidad y concien­
que tienen las castas dominantes a las cia de su deber, vienen hacia las van­
clases pobres, sino como la esperanza guardias de trabajadores manuales e
viva de la obra de renovación que rea­ intelectuales que defienden y sos­
lizará esa misma juventud que hoy lu­ tienen las Universidades Populares
cha y sufre por mantener siempre el “ González Prada” . Día ha de llegar en
ideal de redención integral de los des­ que esos hombres que comprenden la
heredados. iniquidad de una persecución que sig­
Cuatro años de labor y a la vez de nifica una ofensa injustificable a los
resistencia ante la persecución enco­ derechos del pueblo, se alcen para im­
nada del terror reaccionario de una poner al fin su voluntad y acaben con
tiranía incapaz de comprender los ver­ la tiranía de gamonales privilegiados
daderos problemas del puieblo, nos y clérigos que hoy se burlan de los
han enseñado a no temer los horro­ más elementales principios de justicia
res de la fuerza y a sentir ante ellos y de libertad.
más firme y honda nuestra fé renova­ Las Universidades Populares “ Gon­
dora. zález Prada” no pueden morir. El pue­
Hoy las Universidades Populares blo las sostendrá y las defenderá pues­
“ González Prada” son la bandera de to que son su símbolo y su ideal. Con­
una gran causa. Por sostener sus prin­ tra las oligarquías opresoras que se
cipios, estudiantes y obreros cayeron llaman leguismo, pardismo, benavi-
bajo las balas de los pretorianos en dismo, pradismo, futurismo, etc., en
mayo y octubre de 1923. Pero ni la riña hoy entre sí, como los cuervos por
muerte ni la calumnia, ni la prisión el cadáver, se alzará la voz del pueblo,
ni el destierro, han sido más fuer­ el grito de los pobres, la nueva gene­
tes que nuestra obra. ración que formando un frente único
Nunca, en la historia del Perú, se invencible, acabará con la mentira,
conoce movimiento más heroico, más abolirá los privilegios e impondrá para
desinteresado y más hondo. Por eso, todos los postulados redentores de jus­
a pesar de las represiones brutales, de ticia, educación, tierra y libertad” .
V er en la secciórf Perú, Segundo T om o, las referen cias a las U niversidades G onzález P ra ­
da. cu y a crea ción fué resuelta por el C ongreso reform ista reunido en C uzco, 1920.

— 167 —
I ll

LA REFORMA UNIVERSITARIA Y LA REALIDAD SOCIAL

(1 925)

los compañeros redactores de yanquis, que un día rodarán sus ca­


A “ Estudiantina” : Gabriel del Ma­
zo, nuestro compañero y nuestro
ñones en todo el continente, como ya
los ruedan en Panamá y Cub^ o Cen­
amigo, a cuyo nombre está en gran tro América— , qué fuerza será capaz
parte ligada la gloria de la revolución de resistirnos? No ganaremos por las
universitaria argentina y la gloria armas más que por el santo entusias­
— ésta más rara — de la lealtad ab­ mo que en toda lucha sagrada de li­
soluta y vigilante a sus principios, me bertad y de justicia es disciplina. Pe­
ha enviado un número de “ Estudian­ ro no debemos olvidar — porque ol­
tina” y me pide unas líneas para sus vidarlo sería cobardía, autoengaño —
páginas. Lo hago sin tardanza, porque que esa lucha será la lucha de nues­
es mi deber. A toda voz de vanguar­ tra vida, que las generaciones prece­
dia de la juventud de nuestra Améri­ dentes, las generaciones de un siglo
ca he de responder yo como soldado de “ vida independiente” , de “ democra­
a grito de mando. Consagrada está mi cia” y de “ república” — generaciones
vida a la causa de nuestra generación, responsables de ignorancia, de estre­
que es causa de justicia y de unidad chez y de concupiscencia — no nos
revolucionaria para los pueblos de han dejado nada o casi nada, sino un
veinte repúblicas, cuyas fronteras de­ mar de palabras que nos ahogan, pre­
bemos destruir, cuyas castas opreso­ juicios, ejemplos de inmoralidad y, lo
ras debemos derribar, cuyos graves que es más, las manos semiatadas de
peligros comunes debemos detener. los pueblos y las puertas abiertas pa­
América latina está viviendo la hora ra el enemigo que filtra su veneno en
tremenda en que se gesta su conflicto las raíces mismas de nuestra vida co­
definitivo: de un lado, las fuerzas del lectiva.
pasado arrastrándonos traidoramente Creo que la juventud de nuestra
a la esclavitud del imperialismo que América va entrando en un camino de
acecha y corrompe, y del otro, nues­ realidad y de realismo en que los jue­
tra generación que después de la “ re­ gos literarios están de más. Debemos
volución universitaria” — la precur­ hablar y escribir con sangre en los
sora revolución de los espíritus — va labios o en la pluma, como pedía el
hallando su camino, enseñándoselo a poeta filósofo, pero debemos hablar
los maestros hasta ayer desorienta­ más para nuestras conciencias que pa­
dos y preparándose a la lucha glorio­ ra nuestros oídos. Esa es la literatura
sa y fatal. vital que necesitamos.
Estambs todos juntos bajo la mis­ Recojo las tres primeras líneas de
ma bandera. ¿Qué joven de nuestra la primera página de vuestra revista:
América, estudiante u obrero, campe­ “ Admitimos las colaboraciones de to­
sino o intelectual, empleado o soldado, dos los estudiantes y jóvenes obreros
será capaz de desoírnos ? Y ¿ qué fuer­ de cualquier parte del mundo que
za — aunque sea la de nuestros com­ quieran expresar ideas sanas, nobles
patriotas representantes del “ orden” , y valientes” . Ese es vuestro mejor
aliados al hormiguero rubio de los blasón. Hace muy pocos años habría

Trabajo enviado a la revista E stu d ia n tin a , órgano de los estudiantes del Colegio de la Uni­
versidad de La Plata.

— 168 —
sido imposible leer un llamado así en asamblea parlamentaria a respetar­
páginas de una revista de estudiantes. nos ; la aereamos llevando a ella los
Esa es la voz de la Reforma, pero no vientos de fronda que eran vientos re­
de la Reforma estancada en el simple volucionarios y eran vientos argenti­
entredicho de profesores y estudian­ nos ; vientos de fuerte y tremenda pe­
tes, de la Reforma simplemente cir­ ro saludable tempestad. Luego fuimos
cunscripta a los lindes universitarios, más allá, y al costado de la Universi­
sino de la Reforma que sale hacia la dad rejuvenecida, pero nada más que
realidad social, que no quiere hacer rejuvenecida por la Revolución, crea­
del estudiante una casta parasitaria, mos otra joven, fuerte, e hija suya
sino que lo desplaza hacia la vida, lo quizá, pero como hija “ zarastustria-
sitúa entre la clase trabajadora y lo na” , hija vencedora de la madre: nues­
prepara a ser colaborador y no ins­ tra Universidad Popular “ González
trumento de opresión para ella. La Re­ Prada” , donde fundimos nuestros es­
forma Universitaria corría riesgo de fuerzos y nuestro credo revoluciona­
perder su sentido social, su misión rio con la rebelión dolorosa de los tra­
precursora y gloriosa si quedaba como bajadores. Ella será un día la vasta
ün simple movimiento universitario Universidad social del Perú que can­
encaminado a preparar mejor, bajo tará el responso de la otra. Por ahora
más apropiadas condiciones, al profe­ es campo de lucha, laboratorio de ex­
sional. Yo he entendido siempre la Re­ perimentación, lazo de fraternidad,
forma Universitaria como todo lo con­ blanco del terror de la tiranía y ban­
trario al refinamiento de un sistema dera de agitación y de esperanza para
que creara mejor, es decir, más defi­ el pueblo del Perú.
nida y más fuerte, una casta profesio­
Y así como vosotros llamáis a la ju­
nal. Mi concepto de la Reforma es jus­
ventud obrera a vuestras páginas, allí
tamente el opuesto — y yo no he pen­
sado ni pienso sino como la mayor par­ llamamos nosotros a la juventud obre­
te de los más sinceros revolucionarios ra a nuestras aulas. Sólo así, uniéndo­
del 18 al 22— . Convertir al estudian­ nos al trabajador, daremos a la Re­
te en simple obrero intelectual, con volución Universitaria un sentido de
conciencia de clase de “ simple obrero perennidad y de fuerza futura. “ Nues­
intelectual” , democratizar, vale decir, tra generación” no es nuestra gene
proletarizar lo más posible las Univer­ ración estudiantil o intelectual, “nues­
sidades, hacer del profesional un fac­ tra generación” es el frente único de
tor revolucionario y no un instrumen­ las juventudes de trabajadores ma­
to de la reacción, un servidor cons­ nuales e intelectuales, frente único
ciente y resuelto de la mayoría de la revolucionario, frente único que debe­
sociedad, es decir, de las clases explo­ mos formar, disciplinar y extender
tadas, tender hacia la Universidad so­ como salvaguardia del porvenir de
cial y educar al estudiante en el con­ nuestros pueblos.
tacto inmediato y constante con las Muchachos de “ Estudiantina” : os
clases trabajadoras, he ahí, en mi opi­ envío un saludo cordialmente frater­
nión, los fines verdaderamente revo­ nal. Y ya os repito: estamos juntos,
lucionarios de la Reforma. Y en el Pe­ porque nuestro deber de jóvenes y de
rú no hemos hecho otra cosa. Prime­ revolucionarios lo impone. Esta
ro aereamos la vieja y carcomida Un i - juventud de hoy será la que realice
versidad de San Marcos; la aereamos la obra de unidad y de defensa de la
echando afuera dieciséis profesores en América latina, que olvidaron en cien­
pleno proceso de momificación; la ae­ to y tantos años de ceguera naciona­
reamos cambiando radicalmente los lista y ambiciones innobles, nuestras
sistemas y obligando a una servil castas dominantes.

169
IV

LA REFORMA Y LA GRAN LECCION DE LA GUERRA

(1926)

A América latina no ha sufrido de explotación y de mentira, o la conti­


L la guerra en la carne de sus pue­ nuación de nuestros pasos por las vie­
blos, pero su juventud ha extraí­ jas rutas de dolores -infinitos. En ca­
do de esa inmensa tragedia una pro­ da uno de nuestros países formados
funda lección de historia. Mientras en la escuela de la ideología burguesa
nuestras burguesías nacionales se re­ de Europa, las clases dominantes
gocijaban de que los oleajes de oro veían en la guerra una exaltación glo­
— precio maldito de los oleajes de riosa del nacionalismo, del militarismo
sangre — viniesen a llenar sus cajas, y de los odios patrióticos. La misma
gracias a la marcha magnífica que fraseología de la gran prensa europea
abría la hecatombe hacia las riquezas era repetida por nuestros viejos inte­
naturales de nuestras tierras, un es­ lectuales, nuestros hombres políticos
píritu nuevo agitaba la conciencia de y nuestros profesores. Los hombres de
la juventud latinoamericana. Muy la vieja generación latinoamericana
pronto ésta se libertó de la fascinación no vieron en la guerra más que la afir­
wilsoniana y reconoció que el que ha­ mación de las potencias armadas y
blaba apostólicamente a Europa de proclamaron, con más optimismo que
paz y libertad, era el mismo hombre .nunca, la victoria de sus sistemas,
de gobierno en nombre del cual los realzados por el vocabulario de Wil­
pueblos indefensos de la América lati­ son, que se esforzaron en imponer,
na habían sido subyugados a cañona­ por todos los medios, en las veinticua­
zos y al precio de masacres incalifica­ tro pequeñas patrias en que está di­
bles en Santo Domingo, en América vidido, gracias a nacionalismos impor­
Central y en México. Nuestra genera­ tados, nuestro gran continente latino­
ción descubrió las causas imperialistas americano.
de la Gran Guerra, comprendió, al ver Pero la juventud sintió la voluntad
el deslumbramiento de nuestras oli­ heroica de salvar a nuestros pueblos
garquías gozosas de su botín trágico, del destino de los pueblos europeos.
que la razón de tantos horrores era Desde 1918 resuena el grito de rebe­
el sistema económico del mundo y pre­ lión en nuestra nueva generación la­
sintió la abdicación moral de Wilson y tinoamericana, en oposición declarada
con ella “ la ruina del gran idealismo con la vieja ideología burguesa de las
burgués que ha asegurado desde hace clases dominantes. Viendo en las Uni­
un siglo y medio, a pesar de todos sus versidades el foco de la irradiación y
errores, el prestigio y la fuerza de la la m ejor tribuna de esta ideología, la
clase dirigente” (Romain Rolland). juventud las ataca revolucionariamen­
La Revolución de Rusia, “ libre o li­ te apelando a nuevas normas cultura­
beradora” , y el Tratado de Versalles, les. En todos los países latinoamerica­
“ infectado de bismarckismo” , marca­ nos ella se agita con el mismo espíri­
ron dos vías abiertas por la guerra a tu de rebelión y renovación. Al llama­
la conciencia del mundo. O la rebelión miento de la juventud, muchos de los
enérgica y justiciera contra un pasa­ maestros ilustres de la vieja genera­
do de nacionalismo, de imperialismo, ción, tales como Vasconcelos, Ingenie-

Traducido de la revista Europe, de! trabajo publicado en el número que se dedicó a Romain
Rolland, en su sesentenario.

— 170 —
ros, Palacios, Varona, vinieron hacia nuestros pueblos, se percibe con más
ella y se juntaron a sus banderas. Al claridad la amenaza de conquista que
mismo tiempo, los hombres de ayer, viene del imperialismo, se comprende
los militantes del derecho, se unieron la urgencia de destruir las fronteras
contra nosotros y la profunda separa­ que traicionan nuestro voto de unir
ción de las do$ ideologías f ué marcada la América latina en una sola federa­
con sangre: en Chile, en el Perú, en ción. El movimiento de la juventud
Bolivia, en Cuba, en Panamá, y en que nace hace siete años manifestando
muchos países de la América latina, el su espíritu revolucionario en Argen­
furor nacionalista de las clases que tina, en la Universidad de Córdoba,
dominan todavía ha sacrificado nume­ muestra ya la fuerza de una nueva
rosas vidas adolescentes bajo el pre­ conciencia latinoamericana, que se
texto de “ orden y patriotismo” . precisará cada vez más en el impulso
Cada día más vasta, cada día más de nuestros pueblos, que queremos
en contacto con la realidad social de sustraer del abismo imperialista.

V
EL MOVIMIENTO DE LOS ESTUDIANTES DE AMERICA LATINA
(1926)

N los países latinoamericanos, los tuvo lugar en la Universidad de Cór­


E estudiantes llevan a cabo un vas­
to movimiento de renovación
doba (República Argentina). Así co­
mo las primeras manifestaciones de
ideológica, que muestra una profundí­ las reformas religiosas del siglo die­
sima diferencia entre el pensamiento ciséis eran calificadas de “ pendencias
de sus viejos hombres y la juventud. de frailes” , los primeros episodios, los
No sólo en su actitud con respecto a de esta “ Revolución de Córdoba” lo
la política y el orden social, los estu­ fueron de “ pendencias estudiantiles” .
diantes están creando nuevos concep­ Muy pocos se imaginaron la trascen­
tos y asumiendo nuevas actitudes, ca­ dental naturaleza del movimiento, pe­
paces de ser convertidas más adelan­ ro los estudiantes tuvieron una admi­
te en precisas formas de acción. rable intuición de él, cuando procla­
Una oposición, casi una lucha, entre maron la revolución: “ La revolución
las generaciones de ayer y de hoy. Es americana por la autonomía espiri­
verdad, los jóvenes no siguen a maes­ tual” .
tro alguno, pues los han negado a to­ Las universidades de la América
dos. Dos o tres hombres de gran im­ Latina son casi todas de origen espa­
portancia, como José Vasconcelos en ñol, fundadas durante las tres centu­
Méjico y José Ingenieros en la Argen­ rias del coloniaje. Hasta la “ Revolu­
tina, se aliaron con el movimiento, ción Universitaria” , el espíritu de
pero éste es espontáneo, autónomo y estas universidades se conservaba ar­
rebelde en todos los países del gran caico, basado en prejuicios religiosos
continente. y sin progreso apreciable. Las ideas
liberales apenas si lo habían penetra­
Breve historia
do, y el sistema pedagógico, tanto co­
El origen del actual movimiento es­ mo el espíritu de estas universidades,
tudiantil en América Latina es la lla­ estaba impregnado con todos los de­
mada “ Revolución Universitaria” , que fectos de las viejas universidades es­

T ra b a jo p u blicad o por prim era vez en inglés en el B oletín de la U nión Panam ericana.

171
pañolas, semieclesiásticas y controla­ todos, la libertad académica y muchas
das por el dogma. El indesmayable otras reformas. Exigieron el derecho
descontento de los estudiantes latino­ de tener representantes estudiantiles
americanos los hizo sobrepasar los lí­ en los consejos directivos de las Uni­
mites intelectuales que cual anillos de versidades y el derecho a participar
hierro marcaban las universidades. en la elección o tacha de profesores.
Nuevas ideas agitaban los jóvenes ce­ El movimiento fué violento y pictó­
rebros y nació un anhelo de trans­ rico de curiosos episodios. La Univer­
formar estas viejas universidades en sidad de Córdoba fué invadida y ocu­
nuevos laboratorios de saber y de ver­ pada manu militari por los estudian­
dadera vida. El terrible espectáculo tes. Las nuevas de la revolución re­
de la guerra europea, la intervención percutieron en seguida en toda la
norteamericana en la misma, la revo­ América Latina e inmediatamente hu­
lución rusa (que la juventud latino­ bo reconocimiento y simpatía. Mensa­
americana aclamó como el inicio de la jes de apoyo y de solidaridad llovie­
libertad del mundo), excitaron aun ron de todas las universidades a los
más las conciencias de los estudiantes. estudiantes rebeldes. El comité de
Se comprenderá fácilmente que la huelga de Córdoba lanzó un llamado
América Latina fué obligada a liber­ a los estudiantes “ sudamericanos” ,
tarse por sí misma de los viejos sis­ concebido en los siguientes términos:
temas educacionales y a intentar una “ Si en nombre del orden se nos quie­
vida mejor. Más la tradición, los in­ re seguir burlando y embruteciendo,
tereses de la dinastía de los “ doctos” , proclamamos bien alto el sagrado de­
la influencia católica, tan invariable recho a la insurrección. Entonces la
como una'reliquia española, todos for­ única puerta que nos queda abierta a
maron un frente único contra los pro­ la esperanza, es el destino heroico de
pósitos de la juventud. Los amos de la juventud. El sacrificio es nuestro
las universidades ejercían una dicta­ mejor estímulo; la redención espiri­
dura realmente implacable. Para ellos, tual de las juventudes americanas,
“ lo viejo” era símbolo de sabiduría y nuestra única recompensa, pues sabe­
negaron toda atención a las sugestio­ mos que nuestras verdades lo son —
nes de los estudiantes, fueran las que y dolorosas — de todo el Continente” .
fueran. O).
Pronto se propagó la revolución. En
La revolución
Buenos Aires y en La Plata, las dos'
La oposición entre el nuevo espíritu universidades argentinas más impor­
de la juventud y el muy extremado tantes, se decretaron huelgas estu­
conservadorismo de los sistemas uni­ diantiles. La violenta lucha entre es­
versitarios, hizo crisis a mediados de tudiantes y profesores prosiguió du­
Junio de 1918 en la Universidad de rante los años 19 y 20. La interven­
Córdoba (fundada en 1614 por el frai­ ción de los gobiernos militares con sus
le español Trejo y Sanabria). Los es­ fuerzas policiales, sólo dieron por re­
tudiantes dieron principio a una ver­ sultado el incremento de la simpatía
dadera revolución, exigiendo la aboli­ pública por la insurrección. El gobier­
ción del viejo orden universitario, el no nacional promulgó nuevos estatu­
cambio de profesores, la supresión del tos para las viejas universidades,
control eclesiástico en la enseñanza otras fueron creadas, y se comenzó la
universitaria, las cátedras abiertas a organización de un moderno sistema

( 1 ) D el m a n ifie s to “ L a J u v e n tu d de C ó r d o b a a lo s h om b res libres de S u d a m é rica ” . ( T e x ­


to ín te g ro en la co m p ila c ió n d o cu m e n ta l de G a b r i e l d e l M a z o , “ L a R e fo r m a U n iv e r s ita r ia ,’*
tom o V I. B u en os A ire s, 1 9 2 6 -2 7 ). N. del A .

— 172 —
universitario, basado en principios li­ verdadero inspirador del Congreso de
berales. México fué el estudiante argentino
Héctor Ripa Alberdi (23 ) , de la Uni­
La propagación del movimiento versidad de La Plata. La primera re­
solución del Congreso reza:: “ Los es­
En los primeros meses de 1919, la tudiantes latinoamericanos proclaman
“ Revolución Universitaria” estalló en que están luchando por el advenimien­
la Universidad de Lima, Perú, la más to de una nueva humanidad, fundada
antigua de América, fundada en 1555. sobre los modernos principios de jus­
La Universidad de Lima estaba com­ ticia en los órdenes económico y polí­
pletamente dominada por un espíritu tico” . La tercera dice: “ Los estudian­
anacrónico. Los estudiantes procla­ tes de América Latina proclaman su
maron la huelga general, exigiendo la optimismo ante los graves problemas
remoción de dieciséis profesores, la que agitan al mundo y su absoluta
supresión de los cursos de la legisla­ confianza en la posibilidad de llegar
ción eclesiástica, la completa renova­ — por la renovación de los conceptos
ción del régimen de gobierno de la económicos y morales — a una nueva
Universidad, las cátedras abiertas a organización social que permita la rea­
todos y libres y la participación de los lización de los fines espirituales del
estudiantes en los consejos directivos. hombre” (3).
La huelga duró más de cuatro meses Mientras tanto, los estudiantes chi­
en Lima. La campaña de los estudian­ lenos habían desarrollado una campa­
tes fué muy intensa y hasta llegó un ña antimilitarista en su país. A Chile
momento en que los trabajadores in­ y Perú los habían separado las cues­
dustriales del país ofrecieron su adhe­ tiones nacionales desde la guerra en
sión al movimiento. Enfrentado a tan 1879. Los estudiantes de uno y otro
fuerte agitación, el parlamento perua­ pueblo proclamaron su oposición a la
no vióse compelido a votar leyes favo­ política de rivalidad y de discordia
rables a las exigencias de los estu­ que sus gobiernos desarrollaban. En
diantes. 1920, los estudiantes chilenos fueron
Movimientos similares se llevaron a perseguidos como antipatriotas. Se
efecto en 1921, 1922 y 1923, en varias produjeron sangrientos encuentros
de nuestras universidades, siendo los entre el ejército y la policía y los es­
más notables los de La Habana y San­ tudiantes.
tiago de Chile. Desde la “ revolución” , El mismo año, los estudiantes del
en todas las universidades de Améri­ Perú, reunidos en un congreso nacio­
ca Latina ha tenido lugar un cambio nal, en la vieja ciudad del Cuzco, re­
en los métodos y un nuevo espíritu solvieron fundar “ Universidades Po­
se ha elevado a través de esta rebe­ pulares” para los trabajadores, para
lión de la juventud. estudiar problemas sociales, para exi­
gir la defensa de los derechos de los
Una nueva ideología indios y para proclamar como meta de
En 1921 se reunió en México un su actuación pública la justicia so­
Congreso de Estudiantes. Este Con­ cial. *
greso constituyó un verdadero Con­ El movimiento anti-imperialista
greso Latinoamericano, no obstante
estar presentes algunos delegados de Pero la ideología de los estudiantes
Europa, Asia y Norte América (Ale­ latinoamericanos avanza, exigiendo
mania, China y Estados Unidos). El más de sí todo el tiempo. En Perú, en

( 2 ) F a lle cid o en L a Plata, el 13 de O ctubre de 1923, a los veintiséis años. (N . del A .)


( 3 ) T e x to ín tegro en la o bra cita da. T om o VT, p ágin a 73. (N . del A .)

— 173 —
Chile, en Cuba, en Guatemala, en Mé­ de complicidad con el imperialismo.
xico y en otros países, los estudiantes Los estudiantes latinoamericanos es­
han fundado “ Universidades Popula­ tán alertas al peligro que acecha a sus
res’^ centros de educación para los pueblos. Por esta razón procuran con­
obreros y campesinos. El estrecho seguir la unión entre ellos y los obre­
contacto entre los trabajadores y los ros y campesinos, a fin de concretar
estudiantes ha formado en cada repú­ un gran movimiento de resistencia a
blica latinoamericana una fuerte van­ toda división “ nacionalista” dentro de
guardia de la juventud, la de los tra­ la misma América Latina. La solida­
bajadores manuales e intelectuales. ridad con los pueblos más amenaza­
Así, el avance de los Estados Uni­ dos por el imperialismo norteameri­
dos de Norte América sobre la Amé­ cano, tales como México, Cuba, Santo
rica Latina fué el primero compren­ Domingo, Nicaragua y Panamá, es
dido por los estudiantes y fueron ellos hoy en día el motivo de grandes cam­
los primeros que organizadamente pañas de propaganda entre los estu­
dieron la clarinada de alarma. La diantes latinoamericanos.
oposición entre los viejos y los jó ­ Creo que la idea más precisa entre
venes es más fuerte que nunca. Los los estudiantes de hoy es la de lograr
viejos son “ nacionalistas” , ansiosos de
que la América Latina siga dividida esta unidad de América Latina, supe­
en veinte repúblicas; pero los estu­ rando la doble resistencia que se les
diantes se han declarado contra ese opone a su objetivo: La política im­
nacionalismo y por el ideal de realizar perialista y el divisionismo que las
la unión política de América. Los es­ clases gobernantes mantienen vivo en
tudiantes acusan a los viejos políticos cada república.

VI
LA REFORMA UNIVERSITARIA
(1929)

OS estudiantes de América Lati­ nos ayuda a apreciarla mejor y a de­


L na saludan cada 15 de junio un
nuevo aniversario del día inicial
finirla más claramente en sus alcan­
ces futuros. La misma calidad no
de la Reforma Universitaria en la Re­ transitoria del movimiento, su eviden­
pública Argentina. La fecha conme­ te trascendencia de hecho histórico,
morativa ofrece oportunidad a nues­ en la vida latinoamericana contempo­
tras reflexiones. ránea permiten una constane revisión
Un año más transcurrido desde el de las interpretaciones anteriores, de­
grito primero de los insurrectos de purándolas de lo que la pasión o el
Córdoba, implica un mayor tiem­ fervor pudieron agregar a sus calida­
po para la confrontación, para la des permanentes. Los que en un modo
experiencia y para la verificación, en u otro, en una u otra latitud de Amé­
el estudio del verdadero significado rica fuimos actores en la jornada ga­
histórico de la Reforma. El tiempo llarda, condensamos ahora en juicio

T r a b a jo e scrito en o ca sió n del X I ? a n iv e rsa rio. F u ó p u b lica d o p or p rim era v ez en la


R e v is ta de F ilo s o fía , B u en os A ires, a ñ o X I V , n ú m eros 5 y 6.
T ra b a jo s c o rr e la tiv o s a los que a q u í se p u b lica n de H a y a de la T orre, p u ed en co n su lta rse
en sus lib r o s : P o r la em a n cip a ció n de A m é r ic a L a tin a , B u en os A ires, 1927. Id e a rio y A c c ió n
A prista , B u en os A ires. 1930. Im p r e sio n e s de I n g la te rr a Im p e r ia lis ta y de R u sia S o viética . B u en os
A ire s. E dit. “ C la r id a d ” . 1932. C o n stru y en d o el A p rism o . B u en os A ires. E d it. “ C la r id a d ” , 1933.
i A dón de vA I n d o a m é rica t S a n tia g o de C hile. E d it. “ E r c illa ” , 1935.

— 174 —
sereno los raptos encendidos de las un punto de vista representativo de
épocas de lucha. El tiempo— tempus los estudiantes intelectuales preocu­
omnia sannat—nos cura de los liris­ pados por ceñirse rígidamene a una
mos ineludibles, de los entusiasmos ortodoxia. Esta interpretación co­
ciegos por la sed de luz, de los mo­ rresponde a un período lírico, de otro
mentos ardorosos en que era necesa­ lirismo; el doctrinario y político que
rio ser lírico y ser ciego a fuerza de se abraza como debe abrazarse la po­
querer ver en la luz misma. lítica, balanceando con pasión lo que
La Reforma se hizo empujada por la reflexión no puede abarcar pronta­
la pasión, por la pasión eminente que mente. Ello se desliza hacia fáciles
mueve todas las grandes causas, espe­ conclusiones unilaterales que tienen
cialmente aquellas que son caracte­ de simpático el ímpetu paradojal y
rísticas causas de la juventud. La pa­ fascinante de los místicos exaltados.
sión exagera necesariamente y, más Empero, el error substancial de las
que todas, la pasión revolucionaria li­ afirmaciones ex-cátedra como a la
bre de intereses subalternos: pasión que me refiero, radica en que cir­
generosa. Para nosotros, para nues­ cunscribe la Reforma Universitaria
tra época, la Reforma fué una revo­ a. fronteras nacionales que no tiene.
lución. Una revolución de nosotros, Es ciertamente inobjetable que no
desplazada victoriosamente hacia los puede formularse de la Reforma Uni­
planos de la realidad. Una revolución versitaria una interpretación nacio­
cuyas causas estaban determinadas nalista, meramente argentina. Aun
por nuestro ambiente americano, por cuando la Reforma surgiera en la Ar­
el grado de nuestro desarrollo econó­ gentina y las condiciones económi­
mico, político y social que dió al mo­ cas y sociales del país, desarrollo del
vimiento legitimidad y, malgrado la capital, aumento de población, inmi­
resistencia de lo que él negaba y des­ gración extranjera, victoria del iri-
truía, creó circunstancias favorables goyenismo, etc., hubieran determina­
a la lucha, facilitando su triunfo. do las causas del movimiento y hu­
bieran favorecido su proceso en esa
La investigación de las causas de­ república — lo que no es nuevo afir­
terminantes de la Reforma ha preo­ m ar— no puede llegarse simplista­
cupado a los estudiosos del movimien­ mente a la conclusión de que aquellas
to en los últimos tiempos. jCiertay. condiciones meramente argentinas
mente esta cuestión debe contemplar­ hubieran determinado las causas ge­
se antes de interpretar y definir los nerales de la Reforma Universitaria
fines del movimieno mismo. De lo como movimiento americano. Preten­
mucho escrito resaltan sin duda, des­ der en esta forma argentinizar ex­
pués de las admirables opiniones de clusivamente la Reforma, puede ser
Ingenieros, Palacios y Korn, las avan­ un sano anhelo patriótico o el insur­
zadas y concisas de Aníbal Ponce y gir del subconciente nacionalista a
de Carlos Sánchez Viamonte, Grego­ través de una encendida nebulosa del
rio Bermann y otros. Nuevos afanes, marxismo nominal, pero es incurrir
ya contagiados de pasión tan excusa­ en dogmatismo limitado, mil veces
ble como la pasión política, han cris­ excusable por la férvida sinceridad
talizado en nuevas afirmaciones so­ partidista con que se formula.
bre la Reforma. Jóvenes entusiastas, La Reforma Universitaria nace en
estudiosos de los elementos de Marx la Argentina, pero tiene un carácter
en América Latina han insinuado una legítimamente americano. Países en
interpretación clasista. En una con­ donde los aumentos de población no
ferencia esquemática publicada en el se han producido tan rápidamente
órgano oficial del Partido Comunista como en la Argentina, donde la inmi­
Argentino, hace un año, se ha dado gración es elemental, donde el irigo-

— 175 —
yenismo no puede abarcar su reso­ Estado deviene, pues, el instrumento
nancia, han sido también campos de de opresión del imperialismo sobre la
lucha, centros de acción y baluartes masa nacional oprimida. Cuando exis­
de conquista del movimiento. Países te lucha de imperialismos, — caso
donde la clase de los pequeños agri­ argentino característicamente — , la
cultores “ situada entre los latifundis­ lucha permite el movimiento de las
tas y los trabajadores agrícolas” no clases medias inmediatamente opri­
aparece tan vigorosa como en la A r­ midas, a luchar por la captación del
gentino ni donde existen centros in­ Estado, utilizando la concurrencia.
dustriales y poblaciones despropor­ Esta lucha determina movimientos
cionadamente densas con relación al políticos en que juega rol fundamen­
resto del área nacional, como Bue­ tal la clase más afectada por el pri­
nos Aires y Rosario, sintieron pro­ mer empuje imperialista. Los movi­
fundamente la emoción reformista. mientos políticos de clase media o de
Sería más acertado recordar, quizá de pequeña burguesía que se han
reivindicando de fáciles desfigura­ producido en los últimos tiempos en
ciones al marxismo integral, que en la Argentina y en el resto de la Amé­
un orden general la Reforma está de­ rica Latina, no son en mi opinión
terminada económicamente por dos conquistas de una clase victoriosa si­
grandes causas fundamentales — sin no movimientos defensivos de una
excluir otras específicamente nacio­ clase amenazada, capturas del baluar­
nales como las que se superestiman te en riesgo, que se obtienen aprove­
en el caso argentino — causas comu­ chando la lucha de los imperialismos,
nes al total problema económico y o oyudado por uno de ellos. Los ha
social contemporáneo de nuestra movido el instinto clasista de resis­
América. La primera, es sin duda la tir a la amenaza de destrucción. En
intensificación del empuje imperia­ ciertos países como en la Argentina
lista en nuestros medios incipiente­ esos movimientos no dieron resulta­
mente desarrollados en el orden in­ dos tan favorables al imperialismo
dustrial- El desequilibrio que produ­ norteamericano como en el caso pe­
ce en nuestra América la iniciación ruano, pero no significaron en modo
de la, etapa capitalista, no como una alguno victorias apreciables contra
etapa de negación, y de sucesión del el imperialismo internacional. Fue­
período feudal, sino como un resul­ ron y son meros juegos de defensa.
tado de la expansión de los grandes Si se me permite extenderme en esta
centros capitalistas del mundo que tesis ya formulada ampliamente en
han cumplido anteriormente su evo­ un libro a publicarse próximamente,
lución histórica hacia el industria­ añadiré que en cuanto a la clase pro­
lismo, causan un enorme debilita­ letaria el empuje imperialista actúa
miento en las clases medias, o — diferentemente. El imperialismo trae
usando el lenguaje característica­ la gran industria. Temporalmente,
mente europeo — en las pequeñas mientras se realiza la formación de
burguesías. El imperialismo que trae la clase obrera industrial, que pasa
la gran industria, el gran comercio, del campo o de la pequeña industria
la gran agricultura, destruye por ab­ a proletarizarse en las grandes em­
sorción la mayor parte de las peque­ presas capitalistas, resulta favore­
ñas industrias, del pequeño comercio, cida aparentemente por las ventajas
de la pequeña agricultura. Aun cuan­ transitorias del salario proporcional­
do paradojalmente los ayude en cier­ mente elevado. La gran industria na­
tos casos, por la ley capitalista de ciente ofrece (Características de me­
concentración, les somete, les subyu­ jora respecto del feudalismo o de la
ga, les enmuralla. Políticamente, el industria pequeña. Hay un retardo en

— 176 —
la apreciación del fenómeno imperia­ apologéticos, las barreras de ortodo­
lista de explotación en la clase que la xos moldes éticos. El catolicismo
sufre. La reacción anti-imperialista nuestro, feudal en sí, difiere bastan­
tarda así en producirse en los países te dél catolicismo superviviente o
de industria incipiente, tanto como transformado de los países industria­
es lenta la presión en dejarse sentir les. Somos absolutistas y antidialéc­
y la conciencia clasista en formarse ticos. La fantasía rural nos lleva al
y definirse. entusiasmo irreflexivo, a la pasión
En las clases medias el fenómeno ardida, a la afirmación legendaria,
de la opresión imperialista es más al gran egoísmo o al gran sacrificio,
brusco por agredir clases anterior­ a la idolatría o al iconoclastismo.
mente constituidas con fines propios To be or not to be, esa es para nos­
y con perspectivas definidas de inte­ otros la cuestión máxima, como pa­
rés por mejorar. El imperialismo ra el sajón Hamlet, cuya perdurable
choca contra una clase formada y y fascinante paradoja de afirmación,
produce fenómenos económicos y po­ es, para los sajones de hoy, la expre­
líticos más violentos. Esto explica, sión de un hombre que había perdi­
—■ como ya lo he afirmado varias do el juicio!. . . El libre examen apa­
veces con anterioridad — , que in­ rece, pues, como una novedad heré­
surgiera de esa clase, vaga, confusa, tica en medio de masas acostumbra­
pero airada y sincera, la primera das a oír la voz lejana de un Vatica­
protesta contra el imperialismo en no infalible, religioso o político, si­
América. tuado en Roma o en cualquier parte
La segunda causa, — o, conside­ que no sea América. Empero el primer
rándolas paralelamente, la otra — paso del tránsito de nuestro estado
es la que usando un lenguaje con­ mental agrario, al industrial, al esta­
sagrado llamaríamos propiamente es­ do mental propiamente burgués, de­
piritual, de estado de conciencia o terminado por el industrialismo, es
mental. Siguiendo con el raciocinio un paso hacia el libre examen, el li­
determinista cabe decir que nuestra beralismo, la democracia, sus teorías
mente, malgrado sus contagios forá­ victoriosas, que coincidan con el paso
neos, es fundamentalmente agraria. inicial de la producción agrícola a
Corresponde a nuestro grado de des­ la industrial.
arrollo económico. Progresamos ha­ ¿Pero es que no hemos vivido ya
cia otro grado de cultura como pro­ en América anteriormente, la etapa
gresamos hacia otro grado de des­ liberal? ¿No vino con la independen­
arrollo económico, pero tenemos to­ cia?
das las ventajas y defectos mentales Importa responder a esta cuestión,
del campesino en tránsito al ciuda­ y para responderla yo mismo, permb
dano, usando términos genéricos. Es­ táseme que torne a citar un concepto
tas calidades las exalta y acentúa el propio ya emitido en mis conferen­
ambiente, la herencia agraria me­ cias sobre los problemas de América
dioeval, romántica por ende, de Es­ en la Universidad de México, hace
paña. Las caldea el sol. Fantasía y dos años. Repetiré que el liberalismo
misticismo, entusiasmo y versatili­ de la independencia fué un liberalis­
dad, fascinación por lo extranjero mo transplantado, “ traído de París” ,
que nos conquista con su magia irre­ pero no coincidente con nuestro gra­
sistible de advenimiento. Nuestra do de desarrollo económico. Es in­
conciencia se arrincona en los extre­ cuestionable ya que la revolución
mos. Agrariamente católicos, perde­ contra España fué el movimiento de
mos lo eclesiástico, pero superviven negación de la clase terrateniente
los moldes dogmáticos, los vericuetos criolla contra la Corona y io que ella

— 177 — 12
representaba como clase, como mo­ soluto que se disputan. El Estado co­
nopolio, como sujeción social, econó­ mo institución es elemental y la pa­
mica y políticamente. La emancipa­ radoja republicana democrática, pro­
ción americana fué la emancipación ducida por regímenes políticos in­
de la clase dominante criolla forma­ adaptables a sistemas sociales, de un
da en trescientos años de colonia. período inconcidente con ellos, avan­
El latifundista criollo fuerte ya co­ za penosamente hacia una armónica
mo clase, se emancipa- El monopolio estabilidad. En el país donde el indio
comercial obstaculiza su desarrollo y no abunda, el proceso se normaliza en
utiliza en su favor los principios de cien años en grado relativo. En la
libre cambio determinados por la re­ mayoría de los países indoamericanos
volución industrial inglesa. Política­ la contradicción subsiste. El indio es
mente, el movimiento emancipador el siervo. El problema se complica
americano carece de una ideología por las características autóctonas de
propia. No se siente capaz de crearla América, donde coexisten diversos es­
y ni es necesario que la cree. La Re­ tados de organización social. Pero el
volución francesa invade entonces liberalismo no llega a ser vertebral
al mundo con su ideología liberal y en nuestros organismos políticos- Por
democrática, burguesa y anti-monár- eso, un movimiento orgánicamente
quica. Toda la literatura política de liberal, de acuerdo con la realidad, se
la Revolución francesa sirve a. Amé­ retrasa. Aparece más tarde y apare­
ce como un movimiento moderno de
rica, pero el usar de ella nos impone
élite en los centros intelectuales de
una paradoja. La Revolución fran­
nuestros países. Las universidades lo
cesa es anti-latifundista, marca el son, y, como en la edad media euro­
advenimiento de la burguesía, abre el pea, a través de ellas piensa la colec­
camino al capitalismo industrial que tividad. Es el industrialismo el que
en su primera etapa necesita demo­ trae la democratización de la ense­
cracia y libertad. La Revolución ñanza. Mientras se vive en el medio-
francesa acaba con el feudalismo y ev , mientras la producción no exige
sacrifica el latifundio en aras de la del trabajador que sepa leer y escri­
burguesía victoriosa. Opuestamente, bir para producir mejor, — como en
la revolución americana significa la el período agrario — la universidad
afirmación del feudalismo, la inde­ es cima gerárquica; dogmatiza y mo­
pendencia de la clase latifundista que nopoliza intelectualmente; orienta y
captura el Estado. Empero, la teoría pontifica.
política no coincide con la realidad La Reforma Universitaria es esen­
económica. El feudalismo se afirma cial y legítimamente liberal. Es la
en América sobre bases ideológicas efectiva revancha del auténtico libe­
burguesas, liberales, democráticas, ralismo intelectual exigida por el
bases que corresponden a una etapa desarrollo de nuestros pueblos. Cuan­
económica que América no vive. Se do la Reforma insurge, la realidad la
explican así ciertas contradicciones. demanda ya. Es ella la que la deter­
En un rapto liberal y democrático se mina- Es el complemento de la inde­
suprime la esclavitud al iniciarse la pendencia, en el orden intelectual.
independencia sólo teórica y transito­ Ella marca el principio del fin del
riamente. La estructura de las nue­ medioevalismo intelectual. No ha si­
vas repúblicas, de acuerdo con la do, pues, desacertado afirmar que las
realidad económica de nuestros paí­ Universidades eran los virreinatos
ses, es monárquica, feudal. Nuestros del espíritu vencido por el movimien­
gobernantes son pronto reyezuelos to libertario de la juventud.
medioevales, nuestros caudillos, los Empero, la Reforma, como la in­
señores en lucha contra el poder ab­ dependencia americana de España, se

- 178 -
mueve influida por nuevos movi­ te. Saluda a la libertad absoluta, co­
mientos en Europa, por contemporá­ mo una entelequia, como un noúme­
neas crisis profundas, crisis de deca­ no, como un dogma redentor que trae
dencia del orden capitalista, del libe­ la magia de poderes misteriosos y
ralismo burgués sangrientamente es­ augustos portadores multánimes de
tablecido por la gran Revolución la justicia final.
francesa. Europa, siempre más ade­ Esa inquietud, ese estado de con­
lante, nos influye y otra vez nos in­ ciencia confuso, lírico, del que un mal
fluye imprecisamente produciendo en marxista puede mofarse, tiene cau­
nosotros nuevas paradojas. La gue­ sas determinadas. No sé si he sido
rra europea y la Revolución rusa son claro al anotarlas sintéticamente- La
el crugido gigantesco de un sistema Reforma como movimiento intelec­
ya viejo en Europa, nuevo aun en tual, consumación retardada de la in­
nuestra América, y son la anuncia­ dependencia política, surge de las ju­
ción de la etapa que adviene. La Re­ ventudes estudiantiles que son predo­
forma Universitaria, amplia, liberal, minantemente de clase media. Empe­
libérrima, recoge las corrientes de ñándose por fijarlo rígidamente en
pensamientos que esos dos grandes una clasificación de clase europea
acontecimientos históricos producen puede ser originariamente pequeño
en la Europa madura para una nueva burgués, pero no es un movimiento
crisis. Por eso la Reforma de raíces de tendencia definidamente peque-
liberales, se galvaniza con los an­ ño-burguésa. Posteriormente pueden
helos y las inquietudes sociales de la producirse en él tendencias tales o
época. No pueden ser doctrinaria­ cuales. En el Perú la Reforma se
mente precisos sus llamados. La va­ completa con una alianza de estu­
guedad y el lirismo, mezclan la lite­ diantes revolucionarios con el na­
ratura wilsoniana, canto del cisne ciente proletariado y con las reivin­
democrático, y la palabra de orden dicaciones de los siervos indígenas.
rusa, que es comando dictatorial y De la Reforma paren, pues, distintas
necesariamente antiliberal y antili- direcciones. De ella surgen hombres
bertista de una clase que se incorpora que'buscan la derecha o la izquierda.
en un esfuerzo supremo por adelan­ En Chile y en Cuba, como en la Ar­
tar la hora de su victoria. Todo lo gentina y en el Perú, la Reforma es
que aparece libertario se confunde el bautismo de sangre de muchos lí­
en los lemas iniciales de la Reforma. deres revolucionarios, aunque puede
La clase media oprimida por el impe­ ser en otros pocos casos el espaldara­
rialismo siente su comunidad con los zo de órdenes de neo-caballeros de la
oprimidos de la clase proletaria. Se reacción.
inclina hacia ella. Busca en nuestra Mas la Reforma, malgrado su va­
realidad los problemas de la explota­ guedad y su indefinición en el orden
ción industrial que hacen crisis en de la ideología política, deja huellas
Europa y que en América comienzan valederas y perfila definiciones nece­
y usan el lenguaje de incitación eu­ sarias. Predominantemente su ten­
ropea lanzado por una clase prole­ dencia es izquierdista y casi unáni­
taria definida y perfilada en la lar­ memente prepara a luchadores deci­
ga lucha. La mente agraria predo­ didos contra el imperialismo. En el
minante en América saluda ardorosa­ orden universitario la Reforma, co­
mente todo clamor de libertad que mo toda revolución idealista, sólo in­
llega de Europa sin distinguir qué sinúa la etapa de las conquistas efec­
clase de libertad es o libertad de qué tivas. Empero lleva aires nuevos a las
clase. La Reforma incorpora los an­ Universidades y establece en ellas
helos múltiples de la hora inquietan­ una eficaz gimnasia de lucha, de ex­

— 179 —
periencia y de búsqueda que implican lítica y polémica- Podía considerár­
superación. sele, un poco arbitrariamente quizá,
Los fines de la Reforma se inter­ como excediéndose de los límites de
pretan mal y bien desde el punto de la Reforma propiamente dicha. Em­
vista de quienes hemos anhelado dar­ pero, la relación existe y existe es­
le el carácter más avanzado que fue­ trechamente. La Reforma prepara a
ra posible. Para algunos fué un mo­ los intelectuales, “ a la nueva genera­
tivo de conquistas de orden inmedia­ ción universitaria” , a comprender el
to, para otros un instrumento políti­ fenómeno del imperialismo en nues­
co personal, para tantos una forma tra América, contra el que se habían
de emancipación y de afirmación de alzado ya voces precursoras que bus­
perfeccionamiento y de mayor fuer­ cándoles gaveta en el casillero clasis­
za del profesionalismo. Empero, pa­ ta diremos que fueron voces pequeño-
ra muchos es el principio de la so­ burguesas. Ciertamente, voces de la
cialización de las universidades, el clase media producidas por los pri­
primer paso hacia la Universidad, meros efectos del empuje imperialis­
instrumento de liberación y no de ta invasor contra esa clase. En honor
opresión de los explotados, y un buen a esos precursores cabe afirmar y re­
petir que son ellos los que inicial­
camino hacia el acercamiento de inte­ mente descubren a grandes lincamien­
lectuales y obreros. Las Universida­ tos, no siempre muy precisos, la mag­
des Populares González Prada del nitud del problema imperialista como
Perú, la Martí de Cuba, la Lasta,- el más vital de la presente época ame­
rria de Chile, creaciones directas o ricana. Mientras los intérpretes y lí­
indirectas de la Reforma, han sido deres avocados a la dirección intelec­
grandes esfuerzos eficaces por la tual de la lucha contra la explotación
alianza de trabajadores manuales e capitalista topeteaban en los vericue­
intelectuales y han dado gallardos tos de lo ortodoxia europea, repitien­
servidores universitarios a la causa do tesis de doctrina y de táctica sa­
obrera aun en las filas más extre­ bias para la realidad en que se pro­
mistas. En este y en otros sentidos ducían, prematuras e inadaptables
el estudioso interesado en el conoci­ para la nuestra, aparecieron los lla­
miento del fenómeno reformista ha­ mamientos, líricos y confusos, pero
llará un valioso material de informa­ nutridos de evidencia de los intelec­
ción en la obra publicada por Ga­ tuales de la clase media que señala­
briel del Mazo, que es una compila­ ban el peligro. La reforma había de­
ción admirable de documentos inv jado puertas abiertas para el estudio
portantes para la historia de Amé­ de nuevos problemas. Por ellas pasan
rica. los primeros curiosos del fenómeno.
No vale terminar estas breves De maestros y estudiantes, vibran­
apreciaciones sin detenerse aunque tes aún de las jornadas victoriosas
sea someramente en otra de las gran­ de la Reforma, surgen las voces defi­
des proyecciones de la Reforma, ya nidas que fijan las piedras angula­
insinuada “ ut supra” : la decisión de res de una nueva ideología anti-im-
los reformistas sinceros por partici­ perialista. Reputamos que la clase
par directa y eficazmente en la lucha media tiene por qué sentirse el fenó­
latinoamericana contra el imperialis­ meno, por qué protestar de él, y los
mo. Este punto de mayor actualidad intelectuales que de ella salen o a
y que me atañe más directamente, es ella van, tienen “ las armas del pen­
largo a tratarse porque incorpora samiento” p^ra afrontar la lucha. La
otros muchos. Además, es punto que exacerbación de rebeldías ejercitadas
conduce a enunciación de interpreta­ y desarroladas en la Reforma y los
ciones de más definida categoría po­ beneficios de su victoria que trae re­

180-
novación, inquietud y afán de buscar finido en nuestra América, necesita
y descubrir en la realidad, favorecen aliados y que en los países donde no
la posición de los intelectuales. Así existe o apenas se inicia debe aliar­
la Reforma deviene anti-imperialista se o incorporarse al movimiento de
predominante, más por calidad que liberación nacional. Empero, torne­
por cantidad. Los que lucharon por mos a nuestro tema central. Las cla­
ella con más ardor y con más lealtad ses medias urgidas a la lucha la han
alzan de nuevo las armas y buscan iniciado y la realizan con mayor o
puestd en las filas para la nueva menor acierto. Los intelectuales sa­
gran contienda que se perfila. lidos de esas clases se han incorpora­
En ella estamos. La decisión de lu­ do a ambas tendencias. En ambas mi­
char, el afán de eficacia, ha plantea­ litan y ambas cuentan en ellos direc­
do diferentes puntos de vista. De tores y coadyuvantes convencidos.
ellos parecen distinguirse dos: o la Este aporte intelectual ha sido evi­
lucha contra el imperialismo es una dentemente fortalecido por la Refor­
lucha de clase y de clase proletaria ma. Los más y los mejores de sus sol­
únicamente, dirigida por partidos de dados han tomado posiciones en la lu­
esa clase a los que sólo temporalmen­ cha contra el imperialismo y han con­
te pueden aliarse otras clases; o la tribuido eficientemente en ella. Pue­
lucha contra el imperialismo en su den considerar el anti-imperialismo
etapa presente es una lucha de pue­ desde diversos puntos de vista, espe­
blos coloniales o semi coloniales opri­ cialmente desde los dos principales en
midos, movimiento de liberación na­ que me he detenido. Pero son justa­
cional que debe dirigir un frente úni­ mente intelectuales, muchos de ellos
co de todas las clases directamente antiguos reformistas sinceros, los que
más ardorosamente defienden los dos
afectadas por la agresión imperialis­
puntos de táctica enunciados. Cabe
ta- Estos dos puntos de vista no pue­ afirmar, pues, que malgrado sus po­
den eludir exaltaciones y simplismos. sibles “ prejuicios pequeños-burgue­
A la vista serena está claro, sin em- ses” , los intelectuales y la Reforma
bargo, que no se excluyen. Aunque han dado buenos luchadores a la cau­
no sea este el caso para una investi­ sa anti-imperialista, aun en los sec­
gación especializada al punto, cabe tores más ortodoxamente extremis­
analizar ambas posiciones. La prime­ tas.
ra supone la existencia de una clase No es nuevo en el mundo este rol
proletaria organizada, fuerte, resul­ predominante del intelectual y espe­
tado histórico de un desenvolvimien­ cialmente del universitario en los
to industrial avanzado. ¿Existen es­ grandes movimientos históricos. Las
tas condiciones en todos los países Universidades de China y Rusia —
latinoamericanos o en la mayoría de sabido es ya — fueron semilleros de
ellos? La respuesta parece obviamen­ rebelión fecunda. Lenín y Sun-Yat-
te negativa. El imperialismo existe Sen, dos geniales representantes del
primariamente en América, como fe­ papel histórico de tantos graduados
nómeno de explotación y de opresión universitarios al servicio de las cau­
nacional. El proletariado que justa­ sas sagradas de la justicia. La uni­
mente está surgiendo como conse­ versidad puede dar fuerzas a la clase
cuencia y negación del imperialismo, opresora y defensas a la clase opri­
— para expresarnos con la dialéctica mida, aún — por negación y contras­
hegeliana — es clase naciente o inci­ te — en los ambientes más empeder­
piente, como naciente o incipiente es nidamente conservadores. Supone
el industrialismo que el imperialismo una gran ventaja, por eso, orientarla
lleva. Parece claro que el proletaria­ más y más hacia el servicio de los que
do, donde ya existe más o menos de­ necesitan liberación. En este sentido

— 18 1 —
la Reforma Universitaria tiene y ten­ seguramente influirán poco en sus
drá una honda trascendencia histó­ proyecciones futuras.
rica en América. Las conquistas efec­ De la Reforma se ha hecho ya his­
tivas, las victorias completas son di­ toria bastante completa. La lucha no
fíciles de alcanzarse aisladamente en ha terminado y el choque diario de
centros de educación y cultura más los centinelas y defensores de su es­
o menos dependientes del sistema so­
píritu contra la reacción poderosa,
cial, político y económico predomi­
da al movimiento perduración y vi­
nante. Hay que luchar por ir siem­
talidad. Aun se polemiza sobre ella
pre más allá en el propósito de eman­
ciparlas, pero la Universidad ideal, y cada día se aprecia mejor lo que
la soñada generosamente por los re­ tuvo y tiene de trascendente más
formistas del 18, surgirá en otra ho­ allá de las aulas. Punto de partida
ra y como resultado de otra organi­ de una nueva época intelectual a to­
zación. Entre tanto vale estimar sus no con nuestra época, la Reforma es
pasos de progreso y es necesario no uno de los movimientos americanos
olvidar la significación y las proyec­ más trascendentales. Los veteranos
ciones de la lucha del 18 para el fu ­ de su lucha, saludamos el día glorio­
turo de América. Las incidencias, de so en que el grito de Córdoba anun­
oportunismo o de fracaso, de desvia­ ció a América un paso más en el ca­
ción o de aprovechamiento, no afec­ mino de nuestros pueblos hacia la
tan la realidad del hecho histórico y meta anhelada de la Justicia.

182 —
¿CUAL ES LA CULTURA QUE CREARA
AMERICA?
por
ANTENOR ORREGO
(peruano)
1928

IJE en un artículo que publicó


D “ Amauta” que uno de los factores
que caracterizaban a la cultura
maquinaria, pongamos por caso, ocu­
pan toda la atención y toda la activi­
dad inteligente del obrero, del indus­
occidental era su sentido, su ins­ trial o del científico. Se pierde la vi­
tinto, su vida civil. Así es en efecto. sión panorámica de las cosas en medro
En las culturas orientales la vida ci­ de la particularidad y del detalle. Ei
vil casi no existe porque carecen de técnico devora al ciudadano. La polí­
sentido histórico, de continuidad cro­ tica misma se profesionaliza y se re­
nológica. La vida antigua se desarro­ baja. El poeta no es más que poeta, el
lla en el presente sin retrospección al químico no es más que químico, el co­
pasado ni proyecto al porvenir. merciante no es más que comerciante
América hereda este sentido euro­ y todos dejan de ser hombres civiles.
peo de la vida civil y lo agudiza has­ La ciudadanía se torna parasitaria y
ta el grado máximo. Lo hace hasta tal se reduce a una casta profesional: la
punto que se convierte en una de las de los políticos de oficio. El técnico y
fuerzas directrices de su cultura, co­ el especialista detestan a la política,
mo lo fué en Europa. neutra, vana, medrosa, miope, sin
Pero llega un momento en que la grandes alientos culturales. Llegan
c u l t u r a occidental se especializa, entonces la poesía pura, la filosofía
cuando alcanza el ápice de su poten­ pura, la historia pura y hasta la quí­
cia universal. La especialidad enton­ mica pura. De este modo poesía, filo­
ces mata a la civilidad. Hasta el si­ sofía, historia y química se impota­
glo XVIII el humanismo, el enciclo­ bilizan para la vida total. El europeo
pedismo renacentista impidieron que se torna impotente para los grandes
mediara este signo de muerte. El eu­ panoramas políticos. La política, la
ropeo va perdiendo poco a poco su ciencia, el arte, la industria se especia­
conciencia histórica, la orientación ét­ lizan. Apenas se elevan algunas cum­
nica de su destino. La ciencia se indus­ bres luminosas: Romain Rolland,
trializa y se hace ciencia aplicada. La Unamuno, Einstein. Todos los demás
confección de una cabeza de alfiler o son especialistas, hasta los políticos.
la fabricación de un simple resorte de Este hombre especializado llega has­

- 183 -
ta especializar el despotismo y crea las razas. No es la primere lección que
especialidades de Mussolini y Primo la historia nos da en este sentido. Así
de Rivera. como su vigorización y vitalizamien-
América recoge o va recogiendo el to nos revelan que un nuevo elemen­
instinto, el sentido de la civilidad. (No to y una nueva posibilidad palingené-
hay que olvidar que Estados Unidos, sica surgen en el vasto devenir huma­
el país por excelencia de la técnica, de no. Y es preciso volver otra vez ha­
la especialidad y de la ciencia aplica­ cia la Reforma Universitaria de Cór­
da, no es enteramente América sino doba, cuya trascendencia histórica
apenas es sospechada por algunos
una Europa trasplantada, superagu-
pensadores americanos. Lo de menos
dizada, elevada a la máxima poten­
en el movimiento han sido sus propó­
cia). Este sentido de la civilidad presi­
sitos inmediatos, la expresión cercana
de toda la vida nueva de América. Las
de sus fines. Su fuerza reside princi­
últimas generaciones son generacio­
palmente no en su realización ni en
nes civiles que están creando la civi­
su motivación reformista sino en su
lidad americana. El europeo ha deja­
proyección, en su sentido, que diría
do de ser un hombre civil. De otro Keyserling. El movimiento de Córdo­
modo, después de veinte siglos de ex­ ba hay que estudiarlo como impulso
periencia política, no habría caído en instintivo y vital y no como la expre­
la dictadura y en la peor de las dicta­ sión de una realidad dada y conclusa.
duras: en la dictadura del analfabe­ Estamos ante un hecho que se resiste
tismo y en el despotismo bufo de ope­
a toda racionalización sistemática,
reta. porque en su seno se encierra todo el
Para cerrar el cuadro, los intelec­ misterio, la profundidad y la riqueza
tuales, habiendo perdido su civilidad, del porvenir. Uno de aquellos hechos
son los mejor resignados a la violen­ que por su volumen vital y por su sig­
cia y a la tiranía. Recordemos las pa­ nificado son superiores a la inteligen­
labras y el espíritu de las palabras cia y a la previsión humanas y en que
que dirigió Ortega y Gasset a un “ es­ los hombres son meros actores o ins­
tudiante de filosofía en la Argenti­ trumentos del multifacético drama
na” . Es un llamamiento mesurado a la que empieza a realizarse.
disciplina de la juventud, al domesti- Y el movimiento de Córdoba, ¿qué
camiento académico del estudiante. es en su esencia última sino un movi­
Crear una patria, hacer intensa vida miento civil de las nuevas generacio­
civil es, para el intelectual europeo de nes americanas para crear una cultu­
hoy, incalificable indisciplina. Por no ra, un movimiento de la nueva Amé­
faltar a la disciplina la mayor parte rica hacia la civilidad? Porque la
de intelectuales españoles son actual­ ciudad de Córdoba no fué sino la ubi­
mente embajadores, guardasellos y cación fortuita de un impulso vital
cancilleres de Primo de Rivera. que estaba pugnando y madurándose
Y esta extirpación o debilitamien­ en toda el continente. Prueba de ello
to de la vida civil es un signo de es su fulminante repercusión y con­
muerte para las culturas y para las taminación ecuménicas.

— 184 —
II

LA CRUZADA POR LA LIBERTAD DEL ESTUDIANTE

(1932)

ESDE México hasta el Cabo de


D Hornos, hay un estremecimiento
hondamente vital en América,
con ojos europeos. Quiso aplicar la
docencia de países en que la maquina­
ria del Estado ha tomado formas fi­
cuya médula es el estudiante. En el jas y conclusas, a países como el nues­
aula europea o norteamericana hay, tro en que el Estado es apenas un es­
claro está, vigorosos fermentos de re­ bozo mimètico de las prácticas e ins­
novación, pero no existe la elevada tituciones jurídicas del Viejo Mundo.
tensión revolucionaria y transforma­ Pero, los pueblos, por un proceso
dora que caracteriza, de manera sin­ casi milagroso, crean los órganos y
gular, al claustro estudiantil latino­ los instrumentos de su salvación. La
americano. En los otros países y en las Universidad no puede vivir en la pe­
otras razas el aula es, principalmente, riferia de los pueblos sino en la mé­
docencia científica, preparación técni­ dula vital de su ambiente o contorno,
ca o capacitación profesional, pero, el en la hondura espiritual de la raza
aula latinoamericana es, ante todo, y, en que se genera la historia, en la in-
sobre todo, docencia civil, escuela de frahistoria que diría don Miguel de
ciudadanía. Este es su carácter fun­ Unamuno.
damental y el que da la tónica de la La docencia de la Universidad lati­
Universidad. noamericana tiene que ser, antes que
Esta penetración de la inquietud y nada, docencia ciudadana, educación
del tumulto cívico en el claustro, ¿es civil, fuerza política normatriz. Nues­
una desviación de los fines y de la tra universidad no puede encerrarse
docencia universitaria? en los claustros, como una ostra pa­
rasitaria, sorda al alumbramiento y
Muchos responden que sí. Especial­
al grito angustioso de las nacionali­
mente los viejos maestros burocráti­
dades. El estudiante no puede dedi­
cos se oponen con todas sus fuerzas
carse con plenitud de pasión y de áni­
a esta tendencia, que creen que es la mo al cultivo de la ciencia o al pen­
negación de la Universidad misma. samiento especulativo cuando el cri­
Los conflictos y los rozamientos que men político y social anda suelto por
se producen casi a diario en las uni­ las calles, cuando el pensamiento es­
versidades latinoamericanas se deben, tá ahogado en la mazmorra, cuando
exclusivamente, a esta divergencia no hay leyes, ni instituciones, ni par­
fundamental de criterio entre profe­ tidos lo suficientemente fuertes pa­
sorado y alumnado. ra impedir y castigar las tiranías.
De esta opinjón participan hombres Ya lo he dicho en otra ocasión, el
de mentalidad tan perspicaz como Jo­ movimiento que se inicia en la Uni­
sé Ortega y Gasset en una carta o versidad de Córdoba es un movimien­
mensaje que dirigió a los estudiantes to típico latinoamericano y marca una
argentinos hace algún tiempo. Pero, etapa en la vida y en la historia del
esta vez, la pupila del pensador espa­ Continente.
ñol no tuvo la suficiente elasticidad Desde hace tres lustros, más o me­
de acomodación a la perspectiva del nos, los estudiantes latinoamericanos,
Nuevo Continente. Vió a la Universi­ con maravillosa intuición histórica,
dad y al estudiante latinoamericano han asumido y comprendido la pleni-

- 185 -
tud de su responsabilidad ante sus amenazan devoramos, contra las po­
respectivas nacionalidades. En Méxi­ tencias negativas de la brutalidad que
co, en la Argentina, en el Perú, en Bo­ quieren sorber el protoplasma vigo­
livia, el estudiante es el primer ciu­ roso de nuestras futuras nacionalida­
dadano de la república, el más gene­ des y la miel primigenia de nuestra
roso, el más sacrificado, el más agu­ futura cultura.
do y luminoso atalayador de su raza, El maestro latinoamericano, euro­
el más resuelto para la lucha, el más peizado y descastado, pero, sobre to­
heroico, el verdadero y auténtico sal­ do, burocratizado, no está a la altura
vador de su nacionalidad. En Vene­ del estudiante latinoamericano actual.
zuela, donde todas las clases sociales Nuestros maestros — salvo raras ex­
se han sometido a la pezuña zoológi­ cepciones — quisieran encerrarse en
ca de Juan Vicente Gómez, el estu­ sus claustros y percibir, tranquila­
diante es el único que se enfrenta al mente, sus emolumentos, como sus
despotismo, y las paredes de la Rotun­ colegas del Viejo Mundo. Son los
da han visto perecer, heroicamente, a egoístas de su ciencia y de su especia­
millares de mártires estudiantes. lidad que quisieran plasmar sabios,
¿Cómo puede el hombre consagrar­ pero sabios esclavos y sumisos a los
se a la ciencia, a las artes y al ejer­ despotismos ; sabios con las vértebras
cicio de las disciplinas intelectuales lo suficientemente elásticas para in­
si no hay libertad ? Hay que esforzar­ clinarse, fácilmente, ante el poder y
se por conquistarla previamente. Ha­ reclamar su pitanza vergonzante.
gámonos, primero, países justos para Y lo que caracteriza, de manera sin­
hacernos, luego, países sabios. gular, al estudiante latinoamericano
Al europeo que censure las defi­ y lo que le salva para el porvenir, es
ciencias de nuestra educación univer­ su don, es, su vocación de servicio so­
sitaria, que ponga reparos al atraso cial o colectivo, su vocación de servi­
y desorganización de nuestros méto­ cio humano. Allí reside la grandeza
dos pedagógicos; que menosprecie el del movimiento estudiantil del Nuevo
desasosiego y la nerviosidad política Mundo y allí, reside, también, su enor­
de nuestros estudiantes, que eche de me, su inconmensurable eficacia his­
menos al investigador científico y al tórica. Alguna vez dije, que el estu­
técnico en plenitud de capacidad crea­ diante latinoamericano, constructor
dora, digámosle que estamos constru­ por excelencia en medio del caos, esta­
yendo nuestras nacionalidades, que ba engendrado, también, el tipo del
estamos haciendo el supremo esfuer­ futuro maestro latinoamericano. Des­
zo de una raza para salir del caos, que pués de algunos años, vuelvo a reafir­
estamos luchando, — con una angus­ marme en esta aparente paradoja que
tia tan aguda que sólo nosotros la responde, sin embargo, a una realidad
comprendemos porque la sufrimos en efectiva. El estudiante latinoamerica­
nuestra carne y en nuestro espíritu, no es forjador y plasmador espiritual
— contra las fuerzas del instinto que de su propio maestro.

18 6
LA REFORMA UNIVERSITARIA
por
JOSE CARLOS MARIATEGUI
(peruano)
(1928)

Ideología y reivindicaciones d.e la De igual modo, este movimiento se


Reforma presenta íntimamente conectado con
la recia marejada post-bé'ica. Las es­
L movimiento estudiantil que se
E inició con la lucha de los estudian­
tes de Córdoba, por la reforma de
peranzas mesiánicas, los sentimientos
revolucionarios, las pasiones místicas
propias de la post-guerra, repercu­
la Universidad, señala el nacimiento tían particularmente en la juventud
de la nueva generación latino-america­ universitaria de Latino-América. El
na. La inteligente compilación de do­ concepto difuso y urgente de que el
cumentos de la Reforma Universitaria mundo entraba en un ciclo nuevo, des­
en la América Latina realizada por pertaba en los jóvenes la ambición de
Gabriel del Mazo, cumpliendo un en­ cumplir una función heroica y de rea­
cargo del Centro Estudiantes de Medi­ lizar una obra histórica. Y, como es
cina de Buenos Aires, ofrece una serie natural, en la constatación de todos
de testimonios fehacientes de la uni­ los vicios y fallas del régimen econó­
dad espiritual de este movimiento (x). mica social vigentes y el anhelo de re­
El proceso de la agitación universita­ novación encontraban poderosos estí­
ria en la Argentina, el Uruguay, Chi­ mulos. La crisis mundial invitaba a los
le, Perú, etc., acusa el mismo origeñ y pueblos latino-americanos, con insóli­
el mismo impulso. La chispa de la agi­ to apremio, a revisar y resolver sus
tación es casi siempre un incidente se­ problemas de organización y creci­
cundario ; pero la fuerza que la propa­ miento. Lógicamente, la nueva gene­
ga y la dirige viene de ese estado de
ración sentía estos problemas con una
ánimo, de esa corriente de ideas que
intensidad y un apasionamiento que
se designa — no sin riesgo de equívo­
co — con el nombre de “ nuevo espíri­ las anteriores generaciones no ha­
tu” . Por esto, el anhelo de la Reforma bían conocido. Y mientras la actitud
se presenta, con idénticos caracteres, de las generaciones, como correspon­
en todas las universidades latino-ame­ día al ritmo de su época, había sido
ricanas. Los estudiantes de toda la evolucionista — a veces con un evolu­
América Latina, aunque movidos a la cionismo completamente pasivo — la
lucha por protestas peculiares de su actitud de la nueva generación era es­
propia vida, parecen hablar el mismo pontáneamente revolucionaria.
lenguaje. La ideología del movimiento estu-
(1 ) L a R efo rm a U n iversita ria (6 to m o s ). E d ición del Centro de E studiantes de M edicina
de B uen os A ires (1 9 2 6 -2 7 ). Im prenta F errari. B uenos A ires.

- 187 -
diantil careció, al principio, de homo­ como sucede en otros países — que
geneidad y autonomía. Acusaba dema­ tengan acceso al profesorado todos los
siado la influencia de la com ente wil- capaces de serlo, sin excluirlos por sus
soniana. Las ilusiones demo-liberales convicciones sociales, políticas y fi­
y pacifistas que la predicación de losóficas; si neutraliza en parte, por
Wilson puso en boga en 1918-19 cir­ lo menos, el chauvinismo y fomenta en
culaban entre la juventud latino-ame- los educandos el hábito de las investi­
ridana como buena moneda revolu­ gaciones y el sentimiento de la propia
cionaria. Este fenómeno se explica responsabilidad. En el mejor de los
perfectamente. También en Europa, casos, la Reforma rectamente enten­
no sólo las izquierdas burguesas sino dida y aplicada, puede contribuir a
los viejos partidos socialistas refor­ evitar que la Universidad sea, como
mistas aceptaron como nuevas las es en rigor en todos los países, como
ideas demo-liberales elocuente y apos­ lo fué en la misma Rusia — país don­
tólicamente remozadas por el presi­ de se daba, sin embargo, como en
dente norteamericano. ninguna otra parte, una intelectuali­
Unicamente a través de la colabo­ dad avanzada que en la hora de la ac­
ración cada día más estrecha con los ción saboteó escandalosamente a la re­
sindicatos obreros, de la experiencia volución — una Bastilla de la reacción,
del combate contra las fuerzas con­ esforzándose por ganar las alturas del
servadoras y de la crítica concreta de siglo” .
los intereses y principios en que se No coinciden rigurosamente, — y
apoya el orden establecido, podían al­ esto es lógico — las diversas interpre­
canzar las vanguardias, universita­ taciones del significado del movimien­
rias una definida orientación ideoló­ to. Pero, con excepción de las que pro­
gica. ceden del sector reaccionario, intere­
Este es el concepto de los más au­ sado en limitar los alcances de la Re­
torizados portavoces de la nueva ge­ forma, localizándola en la Universi­
neración estudiantil, al juzgar los orí­ dad y la enseñanza, todas las que se
genes y las consecuencias de la lucha inspiran sinceramente en sus verdade­
por la Reforma. Todos convienen en ros ideales, la definen como la afirma­
que este movimiento, que apenas ha ción del “ espíritu nuevo” , entendido
formulado su programa, dista mucho como espíritu revolucionario.
de proponerse objetivos exclusivamen­ Desde sus puntos de vista filosófi­
te universitarios y en que, por su es­ cos, Ripa Alberdi se inclinaba a consi­
trecha y creciente relación con el derar esta afirmación como una victo­
avance de las clases trabajadoras y ria del idealismo novecentista sobre el
con el abatimiento de viejos princi­ positivismo del siglo XIX. “ El renaci­
pios económicos, no puede ser entendi­ miento del espíritu argentino — de­
do sino como uno de los aspectos de cía — se opera por virtud de las jóve­
una profunda renovación latino-ame­ nes generaciones, que al cruzar por
ricana. Así Palcos, aceptando íntegra­ los campos de la filosofía contemporá­
mente las últimas consecuencias de la nea han sentido aletear en su frente
lucha empeñada, sostiene que “ mien­ el ala de la libertad” . Mas el propio
tras subsista el actual régimen so­ Ripa Alberdi se daba cuenta de que el
cial, la Reforma no podrá tocar las raí­ objeto de la reforma era capacitar a
ces recónditas del problema educacio­ la Universidad para el cumplimiento
nal’’. “ Habrá llenado su objetó —agre­ de “ esa función social que es la razón
ga — si depura a las universidades de misma de su existencia” .
los malos profesores, que toman el Julio V. González, que ha reunido en
cargo como un empleo; si permite — dos volúmenes sus escritos de la cam­

188
paña universitaria, arriba a conclusio­ en la que empieza a desarrollarse
nes más precisas. “ La Reforma Uni­ nuestra industria embrionaria. Pero
versitaria — escribe — acusa el apa­ entonces la clase media universitaria
recer de una nueva generación que se mantenía tranquila con sus títulos
llega desvinculada de la anterior, que de privilegio. Desgraciadamente para
trae sensibilidad distinta e ideales ella, esta holgura disminuye a medi­
propios y una misión diversa por cum­ da que crece la gran industria, se
plir. No es aquella un hecho simple o acelera la diferenciación de las clases
aislado si los hay; está vinculada en y sobreviene la proletarización de los
razón de la causa a efecto con los últi­ intelectuales. Los maestros, los perio­
mos acontecimientos de que fuera tea­ distas y empleados de comercio se or­
tro nuestro país, como consecuencia de ganizan gremialmente. Los estudian­
los producidos en el mundo. Signifi­ tes no podían escapar al movimiento
caría incurrir en una apreciación erró­ general” .
nea hasta lo absurdo, considerar a la Mariano Hurtado de Mendoza coin­
Reforma Universitaria como un pro­ cide con las observaciones de Lanuza.
blema de aulas y, aún así, radicar toda “ La Reforma Universitaria— escribe
su importancia en los efectos que pu­ — es antes que nada y por sobre todo,
diera surtir exclusivamente en los cír­ un fenómeno social que resulta de otro
culos de cultura. Error semejante lle­ más general y extenso, producido a
varía sin remedio a una solución del consecuencia del grado de desarrollo
problema que no consultaría la reali­ económico de nuestra sociedad. Fue­
dad en que él está planteado. Digá­ ra entonces error estudiarla única­
moslo claramente entonces: la Refor­ mente bajo la faz universitaria, como
ma Universitaria es parte de una cues­ problema de renovación del gobierno
tión que el desarrollo material y mo­ de la Universidad o bajo la faz peda­
ral de nuestra sociedad ha impuesto a gógica, como ensayo de aplicación de
raiz de la crisis producida por la gue­ nuevos métodos de investigación en la
rra” . González señala en seguida la adquisición de la cultura. Incurriría­
guerra europea, la revolución rusa y el mos también en error si la>considerá­
advenimiento del radicalismo al poder ramos, como el resultado exclusivo de
como los factores decisivos de la Re­ una corriente de ideas nuevas provo­
forma en la Argentina. cadas por la gran guerra y por la re­
José Luis Lanuza indica otro fac­ volución rusa, o como la obra de la
tor: la evolución de la clase media. La nueva generación que aparece y “ lle­
mayoría de los estudiantes pertene­ ga desvinculada de la anterior, que
cen a esta clase en todas sus gradacio­ trae sensibilidad distinta e ideales
nes. Y bien. Una de las consecuencias propios y una misión diversa por cum­
sociales y económicas de la guerra es plir” . Y, precisando su concepto, agre­
la proletarización de la clase media. ga más adelante: “ La Reforma Uni­
Lanuza sostiene la siguiente tesis: versitaria no es más que una conse­
“ Un movimiento colectivo estudiantil cuencia del fenómeno general de pro­
de tan vastas proyecciones sociales letarización de la clase media que for­
como la Reforma Universitaria no hu­ zosamente ocurre cuando una sociedad
biera podido estallar antes de la gue­ capitalista llega a determinadas con­
rra europea. Se sentía la necesidad diciones de su desarrollo económico.
de renovar los métodos de estudio y se Significa esto que en nuestra socie­
ponía de manifiesto el atraso de la dad se está produciendo el fenómeno
Universidad respecto a las corrien­ de proletarización de la clase media y
tes contemporáneas del pensamiento que la Universidad, poblada en su ca
universal desde la época de Alberdi, si totalidad por ésta, ha sido la pri­

189
mera en sufrir sus efectos porque era Pero no me pfopongo aquí, el estu­
el tipo ideal de institución capitalis­ dio de todas las consecuencias y re­
ta” . laciones de la Reforma Universitaria
Es, en todo caso, un hecho unifor­ con los grandes problemas de la evo­
memente observado la formación, al lución política de la América Latina.
calor de la Reforma, de núcleos de es­ Constatada la solidaridad del movi­
tudiantes que, en estrecha solidari­ miento histórico general de estos pue­
dad con el proletariado, se han entre­ blos, tratemos de examinar y definir
gado a la difusión de avanzadas ideas sus rasgos propios y específicos.
sociales y al estudio de las teorías ¿ Cuáles son las proposiciones o pos­
marxistas. El surgimiento de las uni­ tulados fundamentales de la Refor­
versidades populares, concebidas con ma?
un criterio bien diverso del que inspi­ El Congreso Internacional de Es­
raba en otros tiempos tímidos tanteos tudiantes de México de 1921 propug­
de extensión universitaria, se ha efec­ nó : l 9 la participación de los estudian­
tuado en toda la América Latina en tes en el gobierno de las universida­
visible concomitancia con el movi­ des ; 29 la implantación de la docencia
miento estudiantil. De la Universidad libre y la asistencia libre. Los estu­
han salido, en todos los países latino­ diantes de Chile declararon su adhe­
americanos, grupos de estudiosos de sión a los siguientes principios: l 9 au­
economía y sociología que han puesto tonomía de la Universidad, entendi­
sus conocimientos al servicio del pro­ da como institución de los alumnos,
letariado, dotando a éste, en algunos profesores y diplomados; 29 reforma
países, de una dirección intelectual de del sistema docente, mediante el esta­
que antes había generalmente careci­ blecimiento de la docencia libre y, por
do. Finalmente, los propagandistas y consiguiente, de la asistencia libre de
fautores más entusiastas de la uni­ los alumnos a las cátedras, de suerte
dad política de la Reforma Universi­ que en caso de enseñar dos maestros
taria que conservan así su vincula­ una misma materia la preferencia del
ción continental, otro de los signos de alumnado consagre libremente la ex­
la realidad de la “ nueva generación” . celencia del m ejor; 39 revisión de los
Cuando se confronta este fenóme­ métodos y del contenido de los estu­
no con el de las ^universidades de la dios ; y 49 extensión universitaria, ac­
China y del Japón, se comprueba su tuada como medio de vinculación
rigurosa justificación histórica. En el efectiva de la Universidad con la vida
Japón, la Universidad ha sido la pri­ social. — Los estudiantes de Cuba
mera cátedra de socialismo. En la concretaron en 1923 sus reivindica­
China, por razones obvias, ha teni­ ciones en esta fórmula: a) una verda­
do una función todavía más activa dera democracia universitaria; b) una
en la formación de una nueva cons­ verdadera renovación pedagógica y
ciencia nacional. Los estudiantes chi­ científica; c) una verdadera populari­
nos componen la vanguardia del mo­ zación de la enseñanza. Los estudian­
vimiento nacionalista revolucionario tes de Colombia reclamaron, en su
que, dando a la inmensa nación asiá­ programa de 1924, la organización de
tica una nueva alma y una nueva or­ la Universidad sobre bases de inde­
ganización, le asigna una influencia pendencia, de participación de los es­
considerable en los destinos del mun­ tudiantes en su gobierno y de nuevos
do. En este punto se muestran con­ métodos de trabajo. “ Que al lado de la
cordes todos los observadores occiden­ cátedra — dice ese programa— funcio­
tales de reconocida autoridad intelec­ ne el seminario, se abran cursos espe­
tual. ciales, se creen revistas. Que al lado

190
del maestro titular haya profesores aristocracias coloniales, — que en al-
agregados y que la carrera del ma­ g u n o s países híspanos-americanos
gisterio exista sobre bases que asegu­ subsiste todavía aunque en irrepara­
ren su porvenir y den acceso a cuan­ ble y progresiva disolución — , ha co­
tos sean dignos de tener una silla en locado por mucho tiempo las universi­
la Universidad” . Los estudiantes de dades de la América Latina bajo la tu­
vanguardia de la Universidad de Li­ tela de estas oligarquías y de su clien­
ma, leales a los principios proclama­ tela. Convertida la enseñanza univer­
dos en 1919 y 1923, sostuvieron en sitaria en un privilegio del dinero, si
1926 las siguientes plataformas: de­ no de la casta, o por lo menos de una
fensa de la autonomía de las universi­ categoría social absolutamente ligada
dades ; participación de los estudiantes a los intereses de uno y otra, las, uni­
en la dirección y orientación de sus versidades han tenido una tendencia
respectivas universidades o escuelas inevitable a la burocratización acadé­
especiales; derecho de voto por los es­ mica. Era este un destino al cual no
tudiantes en la elección de rectores de podían escapar ni aun bajo la influen­
las universidades; renovación de los cia episódica de alguna personalidad
métodos pedagógicos; voto de honor de excepción.
de los estudiantes en la provisión de El objeto de las universidades pare­
las cátedras; incorporación a la uni­ cía ser, principalmente, el de proveer
versidad de los valores extra-univer- de doctores o rábulas a la clase domi­
aitarios; socialización de la cultura; nante. El incipiente desarrollo, el mí­
universidades populares, etc. Los prin­ sero radio de la instrucción pública,
cipios sostenidos por los estudiantes cerraban los grados superiores de la
argentinos son, probablemente más enseñanza a las clases pobres. (La
conocidos, por su extensa influencia misma enseñanza elemental no llega­
en el movimiento estudiantil de Amé­ ba, — como no llega ahora — sino a
rica desde su primera enunciación en una parte de pueblo). Las universida­
la Universidad de Córdoba. Práctica­ des, acaparadas intelectual y mate­
mente, además, son a grandes rasgos rialmente por una casta generalmen­
los mismos que proclaman los estu­ te desprovista de impulso creador, no
diantes de las demás universidades la­ podían aspirar siquiera a una fun­
tino-americanas. ción más alta de formación y selec­
. Resulta de esta rápida revisión que ción de capacidades. Su burocratiza­
como postulados cardinales de la Re­ ción las conducía, de un modo fatal,
forma Universitaria pueden conside­ al empobrecimiento espiritual y cien­
rarse: primero, la intervención de los tífico.
alumnos en el gobierno de las univer­ Este no era un fenómeno exclusi­
sidades y segundo, el funcionamien­ vo ni peculiar del Perú. Entre nos­
to de cátedras libres, al lado de las otros se ha prolongado más por la su­
oficiales, con idénticos derechos, a pervivencia obstinada de una estruc­
cargo de enseñantes de acreditada ca­ tura económica semi-feudal. Pero, aun
pacidad en la materia. en los países que más prontamente se
El sentido y el origen de estas dos han industrializado y democratizado,
reivindicaciones nos ayudan a escla­ como la República Argentina, a la
recer la justificación de la Reforma. universidad es a donde arriba más tar­
de esa corriente de progreso y trans­
formación. El doctor Florentino V.
Política y enseñanza universitario, en
Sangineti resume así la historia de la
la América Latina
Universidad de Buenos Aires antes de
El régimen económico y político de­ la Reforma: “ Durante la primera par­
terminado por el predominio de las te de la vida argentina, movió modes-

191
tas iniciativas de cultura y formó nú­ universidades y el establecimiento de
cleos urbanos que dieron a la mon­ las cátedras y la asistencia libres, des­
tonera el pensamiento de la unidad tinadas a asegurar la eliminación de
política y del orden institucional. Su los malos profesores a través de una
provisión científica era muy escasa, concurrencia leal con hombres más ap­
pero bastaba para las necesidades del tos para ejercer su magisterio.
medio y para imponer las conquistas Toda la historia de la Reforma re­
lentas y sordas del genio civil. A fir­ gistra invariablemente estas dos reac­
mada más tarde nuestra organiza­ ciones de las oligarquías conservado­
ción nacional, la Universidad aristo­ ras: primera, su solidaridad recalci­
crática y conservadora, creó un nue­ trante con los profesores incompe­
vo tipo social: el doctor. Los doctores tentes, tachados por los alumnos,
constituyeron el patriciado de la se­ cuando ha habido de por medio un in­
gunda república, substituyendo poco terés familiar oligárquico; y segun­
a poco a las charreteras y a los caci­ da, su resistencia, no menos tenaz, a
ques rurales, en el manejo de los ne­ la incorporación de la docencia de va­
gocios, pero salían de las aulas sin la lores no universitarios o simplemente
jerarquía intelectual necesaria para independientes. Las dos reivindica­
actuar con criterio orgánico en la en­ ciones sustantivas de la Reforma re­
señanza o para dirigir el despertar im­ sultan así inconfundiblemente dialéc­
provisado de las riquezas que rendían ticas, pues no arrancan de puras con­
la pampa y el trópico. A lo largo de cepciones doctrinales, sino de las rea­
los últimos cincuenta años, nuestra les y concretas enseñanzas de la ac­
nobleza agropecuaria fué desplazada, ción estudiantil.
primero, del campo económico por la Las mayorías docentes adoptaron
competencia progresista del inmi­ una aptitud de rígida e impermeable
grante, técnicamente más capaz, y intransigencia contra los grandes
luego del campo político por el adve­ principios de la Reforma Universita­
nimiento de los partidos de clase me­ ria, el primero de los cuales había que­
dia. Necesitando entonces escenario dado proclamado teóricamente desde
para mantener su influencia, se apo­ el Congreso Estudiantil de Montevi­
deró de la Universidad que fué pronto deo, y así en la Argentina como en
un órgano de casta, cuyos directores el Perú, lograron el reconocimiento
vitalicios turnaban los cargos de ma­ oficial debido a favorables circuns­
yor relieve y cuyos docentes, recluta- tancias políticas, cambiadas las cua­
dos por leva hereditaria, impusieron les se inició por parte de los elemen­
una verdadera servidumbre educacio­ tos conservadores de la docencia un
nal de huella estrecha y sin filtracio­ movimiento de reacción, que en el Pe­
nes renovadoras” . rú ha anulado ya prácticamente casi
El movimiento de la Reforma tenía todos los triunfos de la Reforma,
lógicamente que atacar, ante todo, es­ mientras en la Argentina encuentra
ta estratificación conservadora de las la oposición vigilante del alumnado,
Universidades. La provisión arbitra­ según lo demuestra la reciente agita­
ria de las cátedras, el mantenimiento ción contra una tentativa reacciona­
de profesores ineptos, la exclusión de ria en la Facultad de Medicina de
la enseñanza de los intelectuales inde­ Buenos Aires.
pendientes y renovadores, se presenta­ Pero no es posible la realización de
ban claramente como simple conse­ los* ideales de la Reforma sin la rec­
cuencias de la doctrina oligárquica. ta y leal aceptación de los dos princi­
Estos vicios no podían ser combatidos pios aquí esclarecidos. El voto de los
sino por medio de la intervención de alumnos, — aunque no esté destinado
los estudiantes en el gobierno de las sino a servir de contralor moral de la

— 192
política de los profesores, — es el úni­ dadero sentimiento. La Universidad
co impulso de vida, el solo elemento que, según un concepto de clisé, era
de progreso de la Universidad, en la el alma mater nacional, había sido
que de otra suerte prevalecerían sin siempre oficialmente definida como la
remedio fuerzas de estancamiento y más alta cátedra de los principios e
regresión. Sin esta premisa, el segundo ideales de la República.
de los postulados de la Reforma — las Mientras tanto, tal vez con la sola
cátedras libres — no puede absoluta­ excepción del intante en-que Gálves y
mente cumplirse. Más aún, la “ leva Lorente, la tiñeron de liberalismo, res­
hereditaria’’, de que nos habla con tan tableciendo y continuando la orienta­
evidente exactitud el doctor Sangui- ción ideológica de Rodríguez de Men­
netti, torna a ser el sistema de reclu­ doza, la Universidad había seguido
tamiento de nuevos catedráticos. Y el fiel a su tradición escolástica, conser­
mismo progreso científico pierde su vadora y española.
principal estímulo, ya que nada em­
pobrece tanto el nivel de la enseñanza El divorcio entre la obra universi­
y de la ciencia como la burocratiza- taria y la realidad nacional, constata­
ción oligárquica. do melancólicamente por Belaúnde,—■
pero que no lo había embarazado para
gratificar a la Universidad con el tí­
La Universidad en el Peni tulo de encarnación única y sagrada
En el Perú, por varias razones, el de la continuidad histórica, — ha de­
espíritu de la Colonia ha tenido su ho­ pendido exclusivamente del divorcio,
gar en la Universidad. La primera ra­ no menos cierto aunque menos reco­
zón es la prolongación o superviven­ nocido, entre la vieja clase dirigente
cia, bajo la República, del dominio de y el pueblo peruano. Belaúnde escri­
la vieja aristocracia colonial. bía lo que sigue: “ Un triste destino se
Pero este hecho no ha sido desen­ ha cernido sobre nuestra Universidad
trañado sino desde que la ruptura con y ha determinado que llene principal­
el criterio colonialista, — vale decir mente un fin profesional y tal vez de
con la historiología “ civilista” , — ha snobismo científico; pero no un fin
consentido a la nueva generación en­ educativo y mucho menos un fin de
juiciar libremente la realidad perua­ afirmación de la conciencia nacional.
na. Ha sido necesaria para su enten­ Al recorrer rápidamente la historia de
dimiento cabal, la quiebra de la anti­ la Universidad desde su origen hasta
gua casta, denunciada por el carácter la fecha, se destaca este rasgo des­
de “ secesión” que quiso asumir el cam­ agradable r funesto: su falta de vin­
bio de gobierno de 1919. culación con la realidad nacional, con
Cuando el doctor Víctor Belaúnde la vida de nuestro medio, con las ne­
calificó a la Universidad como “ el lazo cesidades y aspiraciones del país” . La
de unión entre la república y la co­ investigación de Belaúnde no podía ir
lonia” , — con la mira de enaltecerla más allá. Vinculado por su educación
cual único y esencial órgano de conti­ y su temperamento a la casta feu­
nuidad histórica, — tenía casi el ai­ dal, adherente al partido que acaudi­
re de hacer un descubrimiento valio­ llaba uno de sus más genuinos repre­
so. La clase dirigente había sabido sentantes, Belaúnde tenía que dete­
hasta entonces mantener la ilusión in­ nerse en Ja constatación del desacuer­
telectual de la República distinta e in­ do, sin buscar sus razones profundas.
dependiente de la Colonia, no obstan­ Más aún: tenía que contentarse con
te una instintiva inclinación al culto explicárselo como la consecuencia de
nostálgico de lo virreinal que traicio­ un “ triste destino” .
naba con demasiada evidencia su ver­ La verdad era que la colonia sobre­

— 193 — 13
vivía en la Universidad porque sobre­ en el Perú, tuvo también la íntima sig­
vivía también, — a pesar de la revo­ nificación de una ponderada requisito­
lución de la Independencia y de la re­ ria contra el colonialismo de la Uni­
pública demo-liberal, — en la estruc­ versidad, responsable por los prejui­
tura económico-social del país, retar­ cios aristocráticos que alimentaba y
dando su evolución histórica y ener­ mantenía, de una superproducción de
vando su impulso biológico. Y que por doctores y letrados. Pero igualmente
esto, la Universidad no cumplía una este discurso, como todas las reaccio­
función progresista y creadora en la nes episódicas del civismo, estaba
vida peruana, a cuyas necesidades destinado a no agitar sino muy super­
profundas y a cuyas corrientes vitales ficialmente las aguas de esta quieta
resultaba no sólo extraña, sino con­ palude intelectual.
traria. La casta de terratenientes co­ La generación arbitrariamente lla­
loniales que, a través de un agitado mada “ futurista” debió ser, croríbló-
período de caudillaje militar, asumió gicamente, la que iniciara la renova­
el poder de la República, es el menos ción de los métodos y el espíritu de la
nacional, el menos peruano de los fac­ Universidad. A ella pertenecían los es­
tores que intervienen en la historia tudiantes, — catedráticos luego, —
del Perú independiente. El “ triste des­ que representaron al Perú en el Con­
tino” de la Universidad no ha depen­ greso Estudiantil de Montevideo y que
dido de otra cosa. organizaron el Centro Universitario,
Después del período de influencia echando las bases de una solidaridad
de Gálves y Lorente, la Universidad que en la lucha por la Reforma había
permaneció, hasta el período de agi­ de concretar sus formas y sus fines.
tación estudiantil de 1919, pesada­ Mas la dirección de Riva Agüero, —
mente dominada por el espíritu de la por boca de quien habló explícitamen­
Colonia. En 1894, el discurso acadé­ te el espíritu colonialista en su tesis
mico del doctor Javier Prado sobre sobre literatura peruana —, orientaba
“ El estado social del Perú durante la en un sentimiento conservador y tra-
dominación española” que, dentro de dicionalista a esa generación univer­
su prudencia y equilibrio, intentaba sitaria que, de otro lado, por sus orí­
una revisión del criterio colonialista, genes y vinculaciones, aparecía con
pudo ser el punto de partida de una la misión de marcar una reacción con­
acción que acercase más el trabajo tra el movimiento literario gonzález-
universitario a nuestra historia y a pradista y de restablecer la hegemo­
nía intelectual del civilismo, atacada,
nuestro pueblo. Pero el doctor Prado,
estrechamente mancomunado con los particularmente en provincias, por la
intereses y sentimientos que este mo­ espontánea popularidad de la literatu­
ra radical.
vimiento habría contrastado por fuer­
za, prefirió encabezar una corriente de
mediocre positivismo que, bajo el sig­ Reforma y reacción
no de Taine, pretendió justificar doc­ El movimiento estudiantil peruano
trinalmente la función del civismo do­ de 1919 recibió sus estímulos ideoló­
tándolo de un pensamiento político en gicos de la victoriosa insurrección de
apariencia moderno, y que no consi- los estudiantes de Córdoba y de la
dad; entregada al dilentantismo ver­ elocuente admonición del profesor Al­
balista y dogmático, la orientación fredo L. Palacios. Pero, en su origen,
científica que ahora mismo se echa de constituyó principalmente un amoti­
menos en ella. Más tarde en 1900, otro namiento de los estudiantes contra al­
discurso académico, el del doctor M. A] gunos catedráticos de calificada y os­
Villarán sobre las profesiones liberales tensible incapacidad. Los que exten­

— 194 —
dían y elevaban los objetivos de esta nuestros paradógicos “ futuristas” , se­
agitación, — transformando en repu­ ñaló un instante de florecimiento y re­
dio del viejo espíritu de la Universi­ novación de la literatura nacional. La
dad el que, en un principio, había sido juventud que frecuentaba los cursos
sólo repudio ue los malos profesores de letras de la Universidad, había ad­
y de la disciplina arcaica, — estaban quirido fuera, espontáneamente, un
en minoría en el estudiantado. El mo­ gusto y una educación estéticas bas­
vimiento contaba con el apoyo de es­ tantes para advertir el atraso y la
tudiantes de espíritu ortodoxamente ineptitud de sus varios catedráticos.
civista, quienes seguían a los propug- Mientras esta juventud, como vulgo,
nadores de la Reforma, tanto porque como público, había superado en sus
convenían en la evidente ineptitud de lecturas la atención del “ modernis­
los maestros tachados, como porque mo” , la cátedra universitaria estaba
creían participar en una algarada es­ todavía prisionera del criterio y los
colar más o menos inocua. preceptos de la primera mitad del
Esto revela que si la oligarquía do­ Ochocientos español. La orientación
cente, mostrándose celosa de su pres­ histórica y literaria del grupo que pre­
tigio intelectual, hubiera realizado a sidió el movimiento de 1919 en San
tiempo en la Universidad el mínimum Marcos, concurría a un procesamien­
de mejoramiento y modernización de to más severo y a una condena más
la enseñanza necesaria par no correr indignada e inapelable de los catedrá­
el riesgo de una situación de escanda­ ticos acusados de atrasados y anacró­
losa insolvencia, habría logrado man­ nicos.
tener fácilmente la intangibilidad de De la Facultad de Letras, la revi­
sus posiciones por algunos años más. sión se propagó a las otras Faculta­
La crisis que tan desairadamente des, donde también el interés y la rui­
afrontó en 1919, fué precipitada por na oligárquicas mantenían profesores
el prolongamiento irritante de un es­ sin autoridad. Pero la primera brecha
tado de visible desequilibrio entre el fué abierta en la B'acultad de Letras;
nivel de la cátedra y el avance gene­ y, hasta algún tiempo después, la lu­
ral de nuestra cultura en más de un cha estuvo dirigida contra los “ma­
aspecto. Este desequilibrio se hacía los profesores” más bien que contra
particularmente detonante en el plano los “ malos métodos” .
literario y artístico. La generación La ofensiva del estudiantado em­
“ futurista” que, reaccionando contra pezó con la formación de un cuadro
la generación “ radical” romántica y de tachas, en el cual se omitieron cui­
extrauniversitaria, trabajaba por re­ dadosamente todas las que pudieran
forzar el poder espiritual de la Uni­ parecer sospechosas de parcialidad o
versidad, concentrando en sus aulas apasionamiento. El criterio que infor­
todas las fuerzas de dirección de la mó en esa época el movimiento de re­
cultura nacional, no supo, no quiso o forma fué un criterio de valoración de
no pudo reemplazar oportunamente la idoneidad magistral, exento de mó­
en la docencia de la Facultad de Le­ viles ideológicos.
tras, la más vulnerable, a los viejos ca­ La solidaridad del rector y el con­
tedráticos retrasados e incompeten­ sejo con los profesores tachados cons­
tes. El contraste entre la enseñanza de tituyó una de las resistencias que
letras en esta Facultad y el progreso ahondaron el movimiento. El estu­
de la sensibilidad y la producción lite­ diantado insurgente comenzó a com­
raria del país, se tornó clamoroso prender que el carácter oligárquico de
cuando el surgimiento de una nueva la docencia y la burocratización y es­
generación, en abierta ruptura con el tancamiento de la enseñanza, eran dos
academicismo y el conservatismo de aspectos del mismo problema. Las rei­

— 19 5 —
vindicaciones estudiantiles se ensan­ la juventud iba a notarse menos con­
charon y precisaron. fusionismo ideológico que en las an­
El Primer Congreso Nacional de Es­ teriores a la clausura.
tudiantes, reunido en el Cuzco, en
* * *
marzo de 1920, indicó, sin embargo,
que el movimiento pro-Reforma care­
cía aún de un programa bien orienta­ La reanudación de las labores uni­
do y definido. El voto de mayor tras­ versitarias en 1922, bajo el rectorado
cendencia de ese congreso es el que dio del doctor M. V. Villarán, significó, en
vida a las universidades populares, primer lugar, el compromiso entre el
destinadas a vincular a los estudiantes gobierno y los profesores que ponía
revolucionarios con el proletariado y término al conflicto que el año ante­
a dar un vasto alcance a la agitación rior condujo al receso de la Universi­
dad. La ley orgánica de enseñanza pro
estudiantil.
mulgada en 1920 por el Ejecutivo, en
Y, más tarde, en 1921, la actitud de uso de la autorización que recibió del
los estudiantes ante el conflicto entre Congreso en octubre de 1919, cuando
la Universidad y el Gobierno, demos­ éste votó la ley núm. 4004 sancionan­
tró que reinaba todavía en la juven­ do el principio de la participación de
tud universitaria una desorientación los alumnos en el gobierno de la Uni­
profunda. Más aún: el entusiasmo con versidad, — sirvió de base al aveni­
que una parte de ella se constituía en miento. Esta ley reconocía a la Uni­
claque de catedráticos reaccionarios, versidad una autonomía que dejaba
cautivada por una retórica oportunis­ satisfechas a la docencia, más incli­
ta y democrática, — bajo la cual se nada que antes, por obvias razones, a
trataba de hacer pasar el contrabando un temperamento transaccional, y que
ideológico de las supersticiones y nos­ el Gobierno, inducido igualmente a
talgias del espíritu colonial, — acusa­ aceptar una fórmula de normalización,
ba una recalcitrante reverencia de la se allanaba a ratificar en todas sus
mayoría a sus viejos dómines. partes.
Era evidente, empero, que la derro­ Como es natural, este compromiso
ta sufrida por el civilismo tradicional ponía en peligro las conquistas del es­
había colaborado al triunfo alcanzado tudiantado, ganadas en buena parte
en 1919 por las reivindicaciones estu­ al amparo de la situación que aquel
diantiles con el decreto de 20 de sep­ venía a resolver aunque no fuera sino
tiembre, que establecía las cátedras li­ temporalmente. Y, en efecto, muy
bres y la representación de los alum­ pronto se advirtió una mal disimulada
nos en el consejo universitario y con tentativa de anular poco a poco las re­
las leyes 4002 y 4004, en virtud de las formas de 1919. Algunos catedráticos
cuales el gobierno declaró vacantes las restablecieron el abolido régimen de
cátedras ocupadas por los profesores las listas. Pero esta tentativa encon­
tachados. tró alerta a los estudiantes, en cuyo
Reabierta la Universidad — des­ ánimo tuvieron profunda resonancia,
pués de un período de receso que for­ primero el Congreso Estudiantil de
taleció los vínculos existentes entre la México, y luego el fervoroso mensaje
docencia y una parte de los estudian­ de las juventudes del Sur de que fue­
tes, — las conquistas de la Reforma ra portador Haya de la Torre.
resultaron escamoteadas, en gran par­ El nuevo rector que, al asumir sus
te, por la nueva organización. Pero, funciones, había hecho con la mode­
en cambio, el “ nuevo espíritu” tenía ración propia de su espíritu, siempre
ya mayor arraigo en la masa estu­ en cuidadoso equilibrio, una profesión
diantil. Y en las nuevas jornadas de de fe reformistas y hasta una crítica

— 196 —
de las disposiciones de la ley de en­ bles, entró a jugar un rol en el des­
señanza que sustituían la libre aso­ arrollo mismo de nuestra historia, ele­
ciación de los alumnos con un “ cen­ vando su acción del plano de las in­
tro estudiantil universitario” de or­ quietudes estudiantiles al de las rei-
ganización extrañamente autoritaria vindicáciones colectivas o sociales. Es­
y burocrática, coherente con estas de­ te hecho reanimó e impulsó en las au­
claraciones, comprendió en seguida la las las corrientes de revolución uni­
conveniencia de emplear también con versitaria, acarreando el predominio
el estudiantado la política del compro­ de la tendencia izquierdista en la Fe­
miso, evitando toda destemplada ve­ deración de Estudiantes, reorganiza­
leidad reaccionaria que pudiera exci­ da poco tiempo después y, sobre todo,
tar imprudentemente la beligerancia en las asambleas estudiantiles que al­
estudiantil. El rectorado del doctor canzaron entonces un tono máximo de
Villarán sobreponiéndose a los conflic­ animación y vivacidad.
tos locales provocados por catedráticos Pero las conquistas de la Reforma,
conservadores, señaló así un período aparte de la supresión de las listas, se
de colaboración entre la docencia y los reducían en verdad a un contralor no
alumnos. El apoyo dispensado a la in­ formalizado del estudiantado en el
teligente y renovadora acción de Zulen orientamiento o, mas bien, la admi­
en la Biblioteca y la atención presta­ nistración de la enseñanza. Estaba
da a la opinión y sentimiento del estu­ formalmente admitido el principio de
diantado, consultados frecuentemen­ la representación de los estudiantes
te sin exageradas aprensiones ideoló­ en el consejo universitario; mas el
gicas, granjearon a la política del rec­ alumnado, que disponía entonces de
tor extensas simpatías. El decano de recursos de las asambleas para mani­
la Facultad de Medicina, doctor Cas­ festar su opinión frente a cada pro­
tañeta, que adoptó la misma línea de blema, descuidó la designación de de­
conducta con los estudiantes, obtuvo legados permanentes, prefiriendo una
un consenso aún más entusiasta. Y la influencia plebiscitaria y espontánea
labor de algunos catedráticos jóvenes de las masas estudiantiles en las deli­
contribuyó a mejorar las relaciones beraciones del Consejo. Y aunque en­
entre profesores y estudiantes. cabezaba a estas masas una vanguar­
Esta política impidió la renovación dia singularmente aguerrida y diná­
de la lucha por la reforma. De un lado, mica, sea porque las contingencias de
los profesores se mostraron dispues­ la lucha contra la reacción interna y
tos a la actuación solícita de un pro­ externa acaparaban demasiado su
grama progresista, renunciando, en atención, sea porque su propia cons­
todo caso, a propósitos reaccionarios. ciencia pedagógica no se encontraba
De otro lado, los estudiantes se decla­ todavía bien formada, es lo cierto que
raron pronto a una experiencia cola­ no empleó la acción de las asambleas,
boracionista que a muchos les pare­ de ambiente más tumultuario que doc­
cía indispensable para la defensa de la trinal, en reclamar y conseguir mejo­
autonomía y aun de la subsistencia de res métodos. Se contentó, a este res­
la Universidad. pecto, con modestos ensayos y gaseo­
El 23 de Mayo reveló el alcance so­ sas promesas destinadas a disiparse
cial e ideológico del acercamiento de apenas se adormeciera o rebajara en
las vanguardias estudiantiles a las las aulas el espíritu vanguardista.
clases trabajadoras. En esa fecha tu­ La reforma universitaria — como
vo su bautizo histórico la nueva gene­ reforma de la enseñanza — a pesar de
ración que, con la colaboración de cir­ la nueva ley orgánica .y de la mejor
cunstancias excepcionalmente favora­ disposición de una parte de la ado­

- 197 —
lescencia, había adelantado, en conse­ expulsión de 26 universitarios de la
cuencia, muy poco. Lo que escribe Al­ Universidad de Trujillo en noviembre
fredo Palacios sobre parecida fase de de 1923, preludió una ofensiva reac­
la Reforma en la Argentina, puede cionaria que, poco tiempo después,
aplicarse a nuestra Universidad. “ El movilizó en la Universidad de Lima a
movimiento general que determina la todas las fuerzas conservadoras con­
reforma universitaria, en su primera tra los postulados de 1919 y 1923.
etapa, — dice Palacios, — se concretó Las medidas de represión empleadas
sólo a la ingerencia estudiantil en el por el Gobierno contra los estudiantes
gobierno de la Universidad y la asis­ de vanguardia de San Marcos, libra­
tencia libre. Faltaba lo más impor­ ron a la docencia de la vigilante pre­
tante : la renovación de los métodos de sencia de la mayor parte de quienes
enseñanza y la intensificación de los mantenían alerta y despierto en el
estudios, y esto era de muy difícil rea­ alumnado, el espíritu de la Reforma.
lización en las Facultades de Jurispru­ La muerte de dos jóvenes maestros,
dencia, que habían permanecido petri­ Zulen y Borja y García, redujo a un
ficadas en criterios viejos. Su ense­ número exiguo a los profesores de ap­
ñanza había conducido a extremos in­ titud renovadora. El alejamiento del
sospechados. Puras teorías, puras abs­ doctor Villarán trajo el abandono de
tracciones ; nada de ciencias de obser­ su tendencia a la cooperación con el
vación y de experimento. Se creyó alumnado. El rectorado quedó en una
siempre que de esos institutos debía situación de interinidad, con todas las
salir la élite social destinada a ser consecuencias de inhibición y estere-
“ clase gobernante” ; que de allí debía lidad anexas a un régimen provisorio.
surgir el financista el diplomático, Esta conjunción de contingencias
el literato, el p olítico... Salieron, en adversas tenía que producir inevita­
cambio, con una ignorancia enciclopé­ blemente el resurgimiento del viejo es­
dica, precoces utilitarios, capaces de píritu conservador y oligárquico. De­
todas las artimañas para enredar plei­ caídos los estímulos de progreso y re­
tos, y que en la vida fueron sostén de forma, la enseñanza recayó en su an­
todas las injusticias. Los estudiantes tigua rutina. Los representantes tí­
se concretaren a escuchar lecciones picos de la mentalidad civilista restau­
orales sin curiosidad alguna, sin áni­ raron su pasada absoluta hegemonía.
mo de investigar, sin pasión por la El expediente de la interinidad, aplica­
búsqueda tenaz, sin laboratorios que do cada día con mayor extensión, sir­
despertaran las energías latentes, que vió para disimular temporalmente el
fortalecieran el carácter, que discipli­ restablecimiento del conservatismo en
naran la voluntad y que ejercitaran la las posiciones de donde fuera des­
inteligencia” . alojado en parte por la oleada refor­
Por haber carecido nuestra Univer­ mista.
sidad de directores como el doctor Pa­ En las elecciones de delegados de
lacios, capaces de comprender la reno­ 1920, se bosquejó una concentración
vación requerida en los estudios por de las izquierdas estudiantiles. Las
el movimiento de reforma y de consa­ plataformas electorales sostenidas por
grarse a realizarla con pasión y op­ el grupo, que prevaleció en la nueva
timismo, este movimiento quedó dete­ federación, reafirmaban todos los pos­
nido en el Perú en la etapa a que pu­ tulados esenciales de la Reforma. Pe­
dieron llevarlo el impulso y el esfuer­ ro nuevamente la represión vino en
zo estudiantiles. auxilio de los intereses conservado­
Los cuatro últimos años han sido res.
desfavorables para el movimiento de El fenómeno característico de este
reforma universitaria en el Perú. La período reaccionario parece ser el apo­

— 198 —
yo que en él han venido a prestar a que animó a la juventud en las jorna­
los elementos conservadores de la Uni­ das de 1919 a 1923.
versidad las mismas fuerzas que, obe­ Si el movimiento renovador se
deciendo al impulso histórico que de­ muestra precariamente detenido en
terminó su victoria sobre el “ civismo” las universidades de Lima, prospera,
tradicional, decidieron en 1919 el en cambio, en la Universidad del Cuz­
triunfo de la Reforma. ca, donde la élite del profesorado acep­
No son éstos, sin embargo, los ta y sanciona los principios sustenta­
únicos factores de la crisis del movi­ dos por los alumnos. Testimonio de
miento universitario. La juventud no esto es el anteproyecto de reorgani­
está totalmente exenta de responsa­ zación de la Universidad del Cuzco
bilidad. Sus propias insurrecciones nos formulado por la comisión que con es­
enseñan que es, en su mayoría, una te encargo nombró el Gobierno al de­
juventud que procede por fáciles con­ clarar en receso dicho instituto.
tagios de estusiasmo. Este, en verdad, Este proyecto, suscrito por los pro­
es un defecto de que se ha acusado fesores señores Fortunato L. Herrera,
siempre al hispano americano. Vas­ José Gabriel C osío , Luis E. Valcárcel,
concelos, en un reciente artículo, es­ J. Uriel García, Leandro Pareja, Al­
cribe: “ El principal defecto de nues­ berto Aranibar P. y J. S. García Ro­
tra raza es la inconstancia. Incapaces dríguez, constituye incontestablemen­
de perdurar en el esfuerzo no podemos te el más importante documento ofi­
por lo mismo desarrolla^ un plan ni cial producido hasta ahora sobre la re­
llevar adelante un propósito” . Y, más forma, universitaria en el Perú. A
adelante, agrega: “ En general hay que nombre de la docencia universitaria,
desconfiar de los entusiastas. Entu­ no se había hablado todavía, entre nos­
siasta es un adjetivo al cual le debe­ otros, con tanta altura. La comisión
mos más daños que a todo el resto del de la universidad cuzqueña ha roto la
vocabulario de los calificativos. Con tradición de rutina y mediocridad a
el noble vocablo entusiasmo se ha que tan sumisamente se ciñen, por lo
acostumbrado encubrir nuestro defec­ general, las comisiones oficiales. Su
to nacional: buenos para comenzar y plan mira a la completa transforma­
para prometer; malos para terminar ción de la Universidad del Cuzco en un
y para cumplir” . gran centro de cultura con aptitud pa­
Pero más que la versatilidad y la in­ ra presidir e impulsar eficientemente
constancia de los alumnos, obran con­ el desarrollo social y económico de la
tra el avance de la Reforma, la va­ región andina. Y, al mismo tiempo, in­
guedad y la imprecisión del progra­ corpora en su Estatuto los postulados
ma y el carácter de este movimiento cardinales de la Reforma Universita­
en la mayoría de ellos. Los fines de la ria en Hispano-América.
Reforma no están suficientemente es­ Entre las “ ponencias básicas” de la
clarecidos, no están cabalmente enten­ comisión, se cuentan las siguientes:
didos. Su debate y su estudio adelan­ creación de la docencia libre como
tan lentamente. La reacción carece de cooperante del profesorado titular;
fuerzas para sojuzgar intelectual y es­ adopción del sistema de seminarios y
piritualmente a la juventud. A sus vic­ conservatorios; supresión del examen
torias no se les puede atribuir sino un de fin de año como prueba definitiva;
valor contingente. Los factores histó­ consagración absoluta del catedrático
ricos de la Reforma, en cambio, conti­ universitario a su misión educativa;
núan actuando sobre el espíritu estu­ participación de los alumnos y ex­
diantil, en el cual se mantiene intacto, alumnos en la elección de las autori­
por consiguiente, a pesar de sus mo­ dades universitarias; representación
mentáneos oscurecimientos, el anhelo del estudiantado en el consejo univer­

— 199 —
sitario y en el de cada facultad; demo­ libre y disciplinadamente. La repre­
cratización de la enseñanza. sentación estudiantil en el gobierno de
El dictamen concede, por otra par­ la Universidad, dentro de esta situa­
te, especial atención a la necesidad de ción, sería una farsa.
organizar la Universidad en modo de Renovación de los métodos pedagó­
darle, en todos sus aspectos, una am­ gicos. — Si se exceptúa las innova­
plia práctica y una completa orienta­ ciones introducidas en la enseñanza
ción científica. La Universidad del por uno que otro catedrático, la sub­
Cuzco aspira a ser un verdadero cen­ sistencia de los viejos métodos apare­
tro de investigaciones científicas, ce absoluta. Hace poco, un alto fun­
puesto íntegramente al servicio del cionario' de Educación Pública, el doc­
mejoramiento social. tor Luis E. Galván, se preguntaba en
Para comprobar el creciente con­ un artículo: ¿Qué hace nuestra Uni­
flicto entre los postulados cardinales versidad por la investigación científi­
de la Reforma Universitaria, — tales ca? A pesar de sus sentimientos de
como los han formulado y suscrito las adhesión a San Marcos, el doctor Gal­
asambleas estudiantiles de los diver­ ván se veía precisado a darse una res­
sos países hispanoamericanos, — y la puesta totalmente desfavorable. Los
situación de la Universidad de Lima, métodos y los estudios no han cam­
basta la confrontación de esos postu­ biado sino en la misma proporción de­
lados con los respectivos aspectos de la bida a la espontánea iniciativa de los
enseñanza y del funcionamiento de la pocos profesores con sentido austero
Universidad. Ensayemos esquemáti­ de su responsabilidad. En muy con­
camente esta confrontación. tados cursos se ha salido de la rutina
Intervención de los estudiantes en de la lección oral. El espíritu dogmá­
el gobierno de la Universidad. — La tico mantiene casi intactas sus posi­
reacción pugna por restablecer el vie­ ciones. Algunas reformas iniciadas en
jo y rígido concepto de la disciplina, el período de 1922-24 han sido dete­
entendida como acatamiento absolu­ nidas o malogradas. Esta es, por
to del criterio y la autoridad de la do­ ejemplo, la suerte que ha tenido la
cencia. El consejo de decanos, — o el obra de Zulen en la biblioteca,
rector en su nombre, — rehúsa fre­ docencia libre, que aun no ha sido ab-
cuentemente su permiso a las asam­ Reforma del sistema docente. — La
bleas destinadas a expresar la opinión solutamente ensayada, no encuentra
de los estudiantes. El derecho de los un ambiente adecuado para su expe­
estudiantes de reunirse a deliberar en rimentación. Los intereses oligárqui­
los claustros está, por primera vez, su­ cos que dominan en la enseñanza se
jeto a suspensión. Las designaciones oponen al funcionamiento de la cá­
de delegados estudiantiles que no son tedra libre. En la provisión de las cá­
gratas a la docencia, no obtienen su tedras continúa aplicándose el viejo
reconocimiento. El último comité de la criterio de la “ leva hereditaria” de­
Federación de Estudiantes se encon­ nunciado por el doctor Sanguinetti en
tró en la imposibilidad de funcionar, y la antigua Universidad de Buenos Ai­
hasta de constituirse plenamente por res.
falta del V9. B5. del Consejo. La cri­ Todas las conquistas formales de
sis de la Federación depende así de un 1919 se encuentran, de este modo,
factor extraño a la situación estudian­ frustradas. El porcentaje de maestros
til. El sentimiento del estudiantado ineptos, no es menor ahora segura­
ha perdido no sólo su influencia en mente, a pesar de la depuración, ele­
las deliberaciones del consejo, sino mental y moderada, que consiguieron
también los medios de manifestarse entonces los estudiantes. La Facultad

— 200 —
de Letras, de la cual partió en 1919 el se me refiere, a una curiosa labor de
grito de reforma, se presenta prácti­ reclutamiento, en la que se invocan
camente como la que menos ha gana­ razones de localismo con el objeto de
do en cuanto a métodos y docencia. inducir a los padres de familia a no
La propia pauta de reforma esta­ enviar a sus hijos a la Universidad de
blecida por la Ley Orgánica de 1920 Lima. Si no obstante la exigüidad de
está todavía, en su mayor parte, por su alumnado, la docencia de Trujillo
aplicar. No se advierte por parte del se decidió a perder veintiséis estu­
Consejo Universitario, ningún efecti­ diantes, es fácil suponer hasta qué ex­
vo propósito de avanzar en la ejecu­ tremos de intransigencia puede llegar
ción del programa trazado por dicha su cerrado conservatisjmo. La Uni­
ley. versidad de Arequipa ha sido tradi­
En la formación del tipo de maes­ cionalmente de las más impermeables
tro exclusivamente consagrado a la a toda tendencia de modernización. La
enseñanza, tampoco se ha avanzado atmósfera conservadora de la ciudad
nada. El maestro universitario sigue la preserva de inquietudes extrañas a
siendo entre nosotros un diletante su reposo. El elemento renovador, que
que concede un lugar muy subsidia­ en los últimos años ha dado algunas
rio en su espíritu y en su actividad señales simpáticas de crecimiento y
a su misión de educador. Este es, cier­ agitación, se encuentra aún en mino­
tamente, en gran parte, un problema ría. Sólo la Universidad del Cuzco se
económico. La enseñanza universita­ esfuerza vigorosamente por transfor­
ria permanecerá entregada al diletan­ marse. Me he referido ya al proyecto
tismo mientras no se asegure a los de reorganización prtesentado al go­
profesores capaces de dedicarse abso­ bierno por sus principales catedráti­
lutamente a la investigación y al es­ cos, y que, evidentemente, constituye
tudio el mínimum de renta indispen­ el bosquejo más avanzado de reforma
sable para un mediano tenor de vida. universitaria en el Perú.
Pero, aun dentro de sus actuales me­ El concepto de la Reforma, en tan­
dios económicos, la Universidad de­ to, ha ganado cada día más precisión
bería ya empezar a buscarle una so­ y firmeza en las vanguardias estu­
lución a este problema, que no será diantiles hispano-americanas. La de­
solucionado automáticamente por una finición del problema de la educación
partida del presupuesto universitario pública a que ha arribado la vanguar­
si faltan como hasta hoy los estímu­ dia argentina, así lo demuestra. He
los morales de la investigación cien­ aquí los términos de su declaración:
tífica y la especialización docente. “ 1.— El problema educacional no es
La crisis de las universidades me­ sino una de las faces del problema so­
nores reproduce, en escenarios peque­ cial; por ello no puede ser soluciona­
ños, la crisis de San Marcos. A la más do aisladamente. 2.— La cultura de
deficiente y anémica de todas, la Uni­ toda la sociedad es la expresión ideo­
versidad de Trujillo, le ha perteneci­ lógica de los intereses de la clase do­
do la iniciativa reaccionaria, como ya minante. La cultura de la sociedad
hemos visto. La expulsión de veinti­ actual es, por lo tanto, la expresión
séis alumnos, revela en el espíritu de ideológica de los intereses de la cla­
esa Universidad el más recalcitrante se capitalista. 3.— La última guerra
reaccionarismo, por ser precisamente imperialista, rompiendo el equilibrio
la falta de estudiantes una de sus de la economía burguesa, ha puesto
preocupaciones específicas. Para que en crisis su cultura correlativa. 4.—
la Universidad no vea desiertas sus Esta crisis sólo puede superarse con
aulas, el profesorado de Trujillo tiene el advenimiento de una cultura socia­
que dedicarse todos los años, según lista” .

— 201 —
Mientras el mensaje de la nueva haberlo puntualizado en este estudio,
generación, confusamente anunciado — los signos de reacción. La Reforma
desde 1918 por la insurrección de Cór­ Universitaria está amenazada, por el
doba, alcanza en la Argentina tan ní­ empeño de la vieja casta docente en
tida y significativa expresión revolu­ restaurar plenamente su dominio, que
cionaria, en nuestro panorama univer­ se beneficia de la acción policial con­
sitario se multiplican, — como creo tra los estudiantes de vanguardia.

— 202
LA REFORMA UNIVERSITARIA EN LA
UNIVERSIDAD PERUANA
por
JOSE ENCINAS
(peruano)

(1935)
SCRITAS las líneas anteriores
E en Europa, 0 ) en el año 1927,
no pensé que, cuatro años des­
Sin embargo, a mi regreso de Eu­
ropa, en donde pasé ocho años de des­
tierro político, dedicado por mi cuen­
pués, sería llamado a ocupar el Rec­ ta a estudiar problemas educativos,
torado de la Universidad Mayor de los estudiantes ya en plena actividad
San Marcos de Lima, elegido por la por la Reforma solicitaron mi coope­
voluntad de los maestros y de los estu­ ración para llevar a la práctica gran
diantes, quienes desde el 28 de agosto parte de sus exigencias ya admitidas
de 1930, en que terminó violentamen­ y consentidas en el decreto-ley de 11
te el gobierno de don Augusto B. Le- de febrero de 1931, donde habían lo­
guía, habían solicitado la reforma ra­ grado incorporar el denominado cogo­
dical del claustro. bierno, o sea, la participación directa
Si en verdad había intervenido co­ de los estudiantes en el gobierno y ad­
mo estudiante y después como dele­ ministración de la Universidad, ( 3) y
gado de los alumnos ante el Consejo el derecho de tachar a los profesores.
Universitario, y luego, en mi condi­ El libro, cuyas páginas salen a luz
ción de diputado a Congreso, en mu­ ahora, estaba redactado. Había vivido
chos conflictos universitarios, habien­ buena parte de mi destierro incorpo­
do, inclusive, presentado en 1920, a rado a las Universidades de Londres,
la consideración de la Cámara de Di­ Cambridge, París, Bolonia y Padua,
putados un proyecto de Reforma Uni­ en las tres primeras en condición de
versitaria, en jcuya redacción tuvo estudiante; por tanto, estaba entera­
principal ingerencia el doctor Julio C. do del proceso histórico de esas Uni­
Tello, uno de los más prestigiosos in­ versidades, y no podía sustraerme a
telectuales del Perú, no tuve la for­ la obligación de apoyar el deseo de los
tuna de ocupar ninguna cátedra en la estudiantes.
Universidad. ( 12) Elegido Rector, de acuerdo con el
(1 ) Se refiere al P re fa c io de su .libro H isto ria de las U niversidades d e B olon ia y P ad vd ,
E rcilla. S an tiago de Chile, 1935. E l d o cto r E ncinas fu é elegido R ector ele la U niversidad de
San M arcos de L im a, el año 31, por el C laustro con stitu ido por los p rofesores y d elega dos
de los alum nos. L a U niversidad fu é clau su rad a al año siguiente.
E l cita d o P re fa c io com ien za d icie n d o : “ L o s p rob lem as cu y a solu ción m otiv a la crisis a c ­
tual de las un iversidades h ispan o-am erica n as, pueden redu cirse a c u a tr o : 1) la p articipa ción
de los estudiantes en el g o b iern o de la U niversidad* 2) la selección de los p ro fe s o r e s ; 3) los
sistem as de en señ an za ; y 4) la d iscip lin a estudiantil” .
(2 ) E l d o cto r T ello ha p u b lic a d o : R efo rm a Universitaria-, (en sa y os y d iscu r so s), Lim a,
Sanm arti y Cía., 1928.
(3 ) V er el segun do tom o de esta obra.

203
decreto-ley referido, en cuyo estudio favor político o de los intereses de un
y redacción no tuve participación al­ grupo de familias que habían monopo­
guna, me cupo la honra de gobernar lizado las cátedras universitarias, con
la Universidad con la colaboración di­ grave e irreparable daño para la co­
recta de maestros y de estudiantes, lectividad.
quienes en acción común dieron al La Reforma abrió las puertas a to­
claustro un sello distinto de aquél con do género de inquietudes. La Univer­
que se distinguió en pasadas épocas. sidad no tuvo temor en señalar rum­
He de dedicar un libro especial a bos variados a la creciente ambición
exponer, en detalle, el proceso de de saber de los estudiantes. Ibamos
aquella reform a; por ahora basta de­ camino a la docencia libre, a la jerar­
cir que fui leal a las ideas expuestas quía en el magisterio oficial del claus­
en el prólogo anterior. tro, a la selección de los profesores
mediante el ejercicio de la misión de
Aunque no fui autor del expresado enseñar. Estábamos por ejecutar el
decreto-ley, estoy obligado a declarar proyecto aprobado que organizaba la
con sinceridad que el cogobierno fué docencia universitaria a base de aque­
un éxito en los claustros de San Mar­ llos postulados cuando vino el decre­
cos. Los estudiantes incorporados co­ to de clausura.
mo delegados de sus condiscípulos an­ No convenía a muchos intereses que
te el Consejo Universitario y ante el el claustro alcanzara semejante re­
de las demás Facultades, hicieron uso forma. El ingreso en la docencia de
de su derecho con mesura e inteligen­ profesores de gran vigor mental y de
cia. preparación indiscutible, hubiera ser­
Ha pasado el tiempo de buscar en vido para poner de relieve el falso
la interlínea, alguna intención de con­ prestigio que muchas gentes interesa­
graciarse con los estudiantes; de aquí das en el claustro gozaran por algu­
que esta declaración debe ser recibida nas decenas de años al amparo de la
con la más absoluta confianza. indolencia de los unos, y del confor­
En el cogobierno, maestros y estu­ mismo de los otros.
diantes vivieron en mutua compren­ Cuando llegué al Perú, la mentali­
sión y apoyo. No lograron todavía, por dad del estudiante habíase transfor­
la brevedad del tiempo de duración de mado radicalmente. En posesión de
la reforma, una fusión espiritual y una cultura superior, a veces, a la de
una comunidad de intereses análogas sus profesores, exigían, cada vez más,
a la que dió fuerza a las Universida­ como los estudiantes de Bolonia y de
des de Bolonia y Padua. A no haber Padua, nuevos profesores en continua
mediado el egoísmo y el rencor políti­ renovación ideológica.
cos de quienes, entonces, gobernaban Ya no eran los tiempos aquellos en
y gobiernan aún el Perú, aquella con­ que podían leerse en la cátedra las pá­
fraternidad se hubiera verificado, y ginas de un texto, o repetir de memo­
la clausura de la Universidad hubiera ria lo aprendido, a hurtadillas; el es­
encontrado la resistencia del claus­ tudiante exigía honradez profesional,
tro. consagración absoluta a la enseñanza,
Desgraciadamente no fué así. Para amor a la juventud. Quienes no se
quienes la Universidad debe estar al sentían con ánimo de seguir esta ru­
servicio de intereses personales, no ta de honor, debían abandonar el
convenía que lograra alcanzar pres­ claustro y lo abandonaron.
tancia y poderío espiritual capaz de A esta inquietud, a este deseo de
poner dique a los abusos del Poder. superarse se la ha llamado indiscipli­
Hasta la reforma de 1931, la docen­ na y se la ha confundido con aquella
cia universitaria estuvo a merced del otra inquietud política de los estudian­

— 204 —
tes de la cual nadie es responsable, ni vicios en institutos de enseñanza ofi­
en sus orígenes, ni en sus consecuen­ cial y particular.
cias. Las Facultades de Letras y de Cien­
San Marcos había vivido durante cias que hasta la época de la reforma
decenas de años al amparo de un plan habían sido antesalas de las Faculta­
de estudios único, reformado a veces des de Medicina y Jurisprudencia, que­
en su forma, mas no en su contenido. daron fusionadas para constituir el
El estudiante estaba obligado a ceñir-- Colegio Universitario, o sea, el cen­
se estrictamente al estudio de deter­ tro de la verdadera actividad univer­
minadas materias, sin oportunidad de sitaria.
buscar otros cauces de mayor activi­ Ese Colegio dejó de lado el plan de
dad mental, La Reforma rompió defi­ estudios único y amparó, por prime­
nitivamente esta vieja y nociva orga­ ra vez en San Marcos, el sistema elec­
nización. tivo de cursos para los estudiantes que
no deseaban seguir en escuelas profe­
Comenzó por la selección científica
sionales. A éstos, sin embargo, se les
de los candidatos a la vida universi­
taria. Hasta entonces se exigía un dejó en libertad relativa, obligándolos
a seguir un tercio de cursos de letras o
simple examen de ingreso donde cam­
de ciencias, dejando en libertad los
peaban el favor y el prejuicio. La Uni­
otros dos tercios.
versidad creó la sección preparatoria,
Este sistema fué seguido con entu­
llamó para dirigirla a los profesores
siasmo por los estudiantes, quienes
más jóvenes del claustro y utilizó co­
veían, por fin, rotas las cadenas con
mo profesores a los estudiantes de
las cuales se les había privado de la
años superiores de la Universidad. El
libertad.
ensayo en el primer año dió el índice
Concluidos los dos primeros años
del desastre de la enseñanza secunda­ del Colegio Universitario, pasaban a
ria. Por eso la Universidad había ya un ciclo superior, a la Escuela de Al­
preparado el proyecto de creación de tos Estudios, el cual estaba organiza­
un Instituto Preparatorio, anexo a las do a base de institutos, cuyo procedi­
Universidades nacionales, que sirvie­ miento didáctico era el Seminario.
ron de puente entre el Colegio y las El Instituto debía reunir en un solo
Universidades. Este istmus debía ser' cuerpo disciplinas similares a fin de
lo más estrecho posible, y a su paso organizar la enseñanza por masas o
debía prepararse al futuro hombre de complejos previamente seleccionados
estudio. por los profesores, a quienes debían
Por lo demás, el ensayo tuvo otras escoger los temas que se necesitaba
proyecciones: logró, en primer térmi­ investigar o aquéllos que requerían
no, que los profesores-estudiantes se mayor comprobación. Dichos temas
adiestraran en la docencia y lograran debían ser de dos categorías: unos
disciplinarse a sí mismos por haber destinados a los estudiantes y otros
asumido responsabilidad académica. a los profesores.
Fué interesante observar cómo esos De esta suerte la exposición oral del
estudiantes empeñados en seleccionar profesor quedaba eliminada, por lo
a sus maestros mediante el derecho de menos relegada a segundo plano, la
tacha, eran, ahora, objeto de la mis­ búsqueda de datos, su selección y crí­
ma depuración de parte de los candi­ tica debían se reí núcleo de la activi­
datos a estudios superiores. La Sec­ dad docente.
ción Preparatoria cumplió, así, una Este procedimiento de Seminario
elevada finalidad pedagógica. Muchos había sido ya ensayado en la Facul­
de los estudiantes que entonces pro­ tad de Ciencias Económicas con re­
fesaron prestan hoy importantes ser­ sultados sorprendentes. El acopio de

— 205 —
datos en el Seminario de Economía, sura que detuvo toda acción de bien.
sobre asuntos de esta índole, había A los institutos anteriores se su­
sido de valor inestimable. Los traba­ mó el Instituto de Extensión Cultu­
jos de investigación, catalogados en ral, cuya dirección estuvo a cargo del
la sección respectiva de la Facultad, inteligente y dinámico profesor doc­
eran un índice de lo que podía espe­ tor Luis Alberto Sánchez, a quien San
rarse del trabajo de los otros institu­ Marcos debe no sólo la organización
tos. que dió a ese Instituto, sino la defen­
San Marcos planeó diez institutos, sa en el extranjero contra los ata­
de los cuales cuatro fueron considera­ ques injustos de que era víctima la
dos como básicos: el de Antropología Universidad.
Peruana, Historia del Perú, Geografía Ese Instituto de Extensión Cultu­
del Perú y Educación, todos destina­ ral ofreció al público más de cien con­
dos a preparar no só'o a los futuros ferencias sobre diferentes temas de
hombres de ciencia, sino a los que más actualidad, organizó además concier­
tarde debieran intervenir en el go­ tos de música, exposiciones de pintu­
bierno de la cosa pública. ra, escultura, todo lo cual dió al claus­
San Marcos no pretendió reducir su tro una animación y un interés ja­
inquietud a cuestiones de cúltura ge­ más visto en la Universidad.
neral o nacional, pensó que la cultura De aquellos Institutos funcionaron
especial de otros pueblos era asunto de cuatro por tener integrado su perso­
igual importancia. nal. Los demás ya estaban en proceso
Para ello había comenzado a dar los cuando vino la clausura.
primeros pasos para organizar Insti­ Así organizada la enseñanza, el
tutos en donde podía darse enseñanza examen anual iba a quedar transfor­
especial sobre problemas históricos, mado en la obligación del estudiante
económicos, sociales, políticos, peda­ de presentar cierto número de temas
gógicos, religiosos, etc., de otros paí­ desarrollados en un tiempo determi­
ses. L a s. autoridades del claustro se nado, temas que debían ser tratados
pusieron al habla con los Ministros y comprobados ante profesores espe­
extranjeros residentes en Lima a fin cializados. Quedaba con esta práctica
de auspiciar esta nueva orientación de eliminada la tarea del examen oral o
la Universidad. Todos respondieron escrito cuya finalidad resulta incom­
con entusiasmo a esta invitación, dis­ prensible. San Marcos, en la reforma,
tinguiéndose, entre ellos, los Minis­ se dió cuenta de que el examen tradi­
tros de Estados Unidos, Inglaterra, cional ante un jurado, no era otra co­
Francia, Italia, España, México, y sa que un golpe de azar en la mayoría
Alemania. Estos países debían, va­ de los casos, sin que su práctica fue­
liéndose de representantes ad hoc, ra suficiente para comprobar la capa­
elaborar el correspondiente plan de cidad del estudiante- Servía este exa­
estudios, sugerir a sus gobiernos la men para apreciar la cantidad de co­
conveniencia de subvencionarlos, e in­ nocimientos que retenía el alumno, sin
teresar a las colonias respectivas para ser posible hacerlo en cuanto a la ca­
que la obra sea más viable. Los Esta­ lidad de los mismos, y mucho menos
dos Unidos respondieron y enviaron en cuanto a la personalidad del estu­
al Profesor Dugan para organizar diante, perdida en el fárrago de tex­
de pronto una Escuela de Verano, tos de enseñanza.
bajo los auspicios de San Marcos. Los grados académicos, en conse­
Ya estaba trazado el plan, las in­ cuencia, debían ser rigurosamente
vitaciones y propaganda habían co­ comprobados. En pasados tiempos, el
menzado a cursar cuando vino la clau­ grado de bachiller y el de doctor era

— 206 —
logrado en virtud de una tesis escri­ exclusivamente en dar a la Universi­
ta, muchas veces, en pocos días. La dad una organización académica de
reforma había reglamentado la cola­ acuerdo, con los postulados moder­
ción de grados de tal suerte que no nos de la enseñanza superior, segura­
podían conferirse sino a cambio de mente su labor habría resultado ím­
una preparación especial, en determi­ proba por haber olvidado el problema
nada disciplina de estudios y bajo la relativo a la salud física y mental del
vigilancia y continuo consejo de pro­ estudiante, así como el aspecto so­
fesor o tutor. El grado de doctor sólo cial inherente a todo proceso educa­
era posible obtenerlo después de tres tivo.
años de vida post-universitaria y a ba­ Con este objeto San Marcos dió
se de dos tesis: una de carácter gene­ gran importancia a la Educación Fí­
ral y otra de investigación. sica declarándola obligatoria, y dic­
Todo debía concurrir, como se ve, a tó para ello reglamentos que debían
llevar al estudiante hacia trabajos cuidar minuciosamente de la salud
personales de la mayor originalidad del estudiantado.
posible. La Universidad estuvo en momen­
La Facultad de Ciencias Económi­ tos de organizar un comedor para es­
cas había sido ya objeto de una in ­ tudiantes, comedor cuyo servicio de­
portante reforma en 1928. Habida bía estar vigilado por las autorida­
cuenta de que el problema económico des del claustro. En igual forma el
es el de mayor interés en la vida con­ alojamiento de los estudiantes debía
temporánea, se transformó la antigua confiarse a familias respetables bajo
Facultad de Ciencias Políticas y Ad­ el cuidado y garantía de las mismas
autoridades. Los estudiantes respon­
ministrativas en la Facultad de Cien­
dieron a esta actitud con iniciativas
cias Económicas. Los seminarios allí
dignas de tenerse en cuenta. Muchos
organizados demostraron las venta­
se agruparon en pequeñas colectivi­
jas de este procedimiento, aplicable a
dades para organizar casas de estu­
las demás facultades.
diantes administradas por ellos. Así,
Las demás Facultades de la Univer­ el problema de la higiene del estu­
sidad, la de Medicina y Jurispruden­ diante estaba contemplado y dis­
cia, fueron objeto de ligeras modifica­ puesto a darle la importancia que me­
ciones. La reforma radical de esas es­ rece.
cuelas profesionales era asunto de di­ La vida social del estudiante fuá
nero. San Marcos, en el período de la otro renglón de las actividades del
Reforma pasaba por una dolorosa cri­ claustro. No puede considerarse al
sis económica, agravada por la mani­ estudiante como un ser exótico, des­
fiesta hostilidad del Gobierno al no tinado exclusivamente a estudiar. El
pagar las subvenciones, y del Congre­ espíritu de la juventud necesita es­
so al no aprobar proyectos de leyes parcimientos que contribuyan a man­
encaminadas a darle mayor renta. tener el mayor equilibrio posible en
En el período revolucionario de la su conciencia. Con este propósito la
reforma se había pretendido suprimir Universidad en diferentes ocasiones
la Facultad de Teología, vieja y tradi­ dió a su vida académica momentos de
cional Facultad. Pero normalizada la esparcimientos honestos que sirvió
situación y ya en el ejercicio del Rec­ para que los detractores impugnaran
torado, el Consejo Universitario man­ este valioso elemento educativo. Los
tuvo esa Facultad y creó por otro estudiantes despojados de la rigidez
lado, el Instituto de Ciencias Religio­ del claustro se sentían más dueños de
sas. sí mismos, más cerca de la disciplina
Si la reforma hubiera consistido interior, sencillamente porque la men-

— 207 —
te no estaba angustiada por el diario este hombre la odiosa influencia de
menester de asistir a clases, escuchar quienes habían considerado a San
lecciones y preparar exámenes. Marcos como patrimonio suyo, y re­
Bajo estos principios, la disciplina sentidos por la violencia con que les
en el claustro hubiera alcanzado su estudiantes los despojaron de su pre­
nivel tan pronto como las luchas polí­ bendas, miraron el edificio que se es­
ticas hubieran cesado, por lo menos taca construyendo
aminorado en violencia. La célebre entrevista que tuve con
Por desgracia la Reforma se inició el referido Comandante, el 10 de di­
y pretendió cumplir su misión en un ciembre de 1931, cuyo diálogo será
ambiente de anarquía política, en publicado en mi próximo libro sobre
donde no podían vislumbrarse ningún San Marcos, dirá todo el odio que pa­
ideal. ra la juventud almacenaba en su con­
Una lucha enconada de pasiones, un ciencia. Era pues imposible que San
desquite de quienes habían sido prefe­ Marcos sobreviviera a la tempestad
ridos por el Gobierno de Leguía, una que se cernía en el horizonte.
pugna por llegar al Poder causaron En el mes de enero de 1932 se daba
malestar espiritual y San Marcos no la ley de emergencia que rompía de­
pudo sustraerse a ese ambiente. finitivamente el orden legal. Al am­
El estudiantado se agitaba en tor­ paro de esa ley se expulsó a 23 dipu­
no a ideas revolucionarias y quería tados. El atentado contra la vida del
dar al movimiento que puso término Comandante, ocurrido en el mes de
al Gobierno de Leguía un contenido marzo del mismo año, sirvió de pre­
ideológico avanzado. El caudillaje y texto para pretender que San Marcos
el personalismo estaba fuera de cuen­ se postemara ante el Poder.
ta; querían y perseguían la justicia No faltó, por supuesto, un Fouché
social, más no la presencia en el Po­ encargado de tejer la red de calum­
der de hombres cuyo pensamiento no nias donde debíamos caer todos: au­
alimentaba o no quería alimentar toridades, maestros y estudiantes del
aquella emoción tan necesaria en los claustro.
tiempos que corren. La Universidad, al intento de fu­
A esta situación excepcional y no silamiento proyectados, tuvo que po­
única en ef mundo, se debió que el es­ nerse en pie y amparar a quienes se
tudiantado estuviera en agitación per­ quería mandar al patíbulo con me­
manente amparándose en el claustro, nosprecio de las leyes existentes que
porque fuera de él era peligroso todo excluían la pena capital.
intento de dar vuelo libre a la idea. Esta conducta motivó el enojo de
Esta inquietud que para algunos es los hombres del Poder, y entonces, el
indisciplina, para San Marcos era el Ministro de Instrucción, un joven ape­
empuje natural de una juventud ator­ nas egresado de la Universidad, que
mentada por tanta injusticia. Hablá­ se había distinguido en el claustro
base de indisciplina cuando ello venía en el período de Leguía por su ex­
de arriba, de las gentes que estaban tremada combatividad contra ese ré­
en el Poder. Esas gentes habían hecho gimen, solicitó del Parlamento una
tabla rasa de todos los postulados de verdadera contrareforma, cuyo pro­
la ciencia de buen gobierno. Los mis­ pósito no era otro que dar término
mos que invocaban disciplina eran los violento a la obra de reajuste en que
más indisciplinados. estábamos empeñados.
La Universidad estaba herida de San Marcos se defendió brillante­
muerte desde el día en que un Coman­ mente de los ataques de ese funciona­
dante subió al Poder. Pesaba sobre rio. Maestros y estudiantes, en ac­

— 208 —
ción común, defendieron sus ideales. fueron amigos en la víspera y que
En una memorable Asamblea declara­ llevó a los calabozos de la Intenden­
ron estar unidos por una aspiración cia a decenas de estudiantes, y que
generosa y que nadie podría detener puso a la Universidad a merced de las
el avance de la Universidad. En la más sangrientas tiranías que ha teni­
polémica ese Ministro quedó derro­ do el Perú.
tado. El mismo Congreso tuvo que Desde aquella fecha han pasado por
ceder ante la actitud Hidalga del claus­ el Ministerio de Instrucción siete mi­
tro. Pero en la sombra seguía forján­ nistros. Ninguno ha tenido la capaci­
dose el arma con la cual debía ases­ dad, ni la hombría necesaria para rea­
tarse el golpe definitivo a la Uni­ brir la Universidad. Ellos y el Parla­
versidad. mento se han entretenido en discusio­
Así fué. El 6 de mayo de 1932 un nes bizantinas, en nombrar comisio­
grupo de marineros de la Escuadra nes y en redactar Estatutos.
surta en las aguas del puerto del Ca­ ¡Cuán fácil es destruir, y cuán di­
llao se sublevó y entonces quiso her­ fícil construir! Para lo primero basta
manarse a este movimiento la inquie­ el puño y la audacia; para lo segundo
tud de los estudiantes. El local de San es necesario corazón y cerebro.
Marcos fué asaltado a horas avanza­
El problema universitario no es
das de la noche y se apresó a los es­
tudiantes que lo custodiaban. Al día asunto de Estatutos redactados para
siguiente, el local amaneció en poder satisfacer ambiciones personales ni
cobrar agravios; la Reforma Univer­
de las fuerzas de gendarmería, ten
sitaria es de orden espiritual, donde el
virtud de un decreto que suspendía a factor hombre es lo sustantivo. San
las autoridades universitarias y en­ Marcos alcanzó en el año 1931 el Es­
tregaba la administración de su pa­ tatuto más liberal a través de su his­
trimonio a personas ajenas al claustro. toria. Fué otorgado por el gobier­
Ocho días después, se derramaba en no de don David Samanez Ocampo y
la Isla San Lorenzo la sangre de ocho refrendado por el Ministro de Instruc­
marineros fusilados sin piedad. Yo ción, doctor don José Gálves, Decano
protesté en nombre de la juventud y de la Facultad de Letras, hombre
de sus maestros por este acto salva­ probo y uno de los verdaderos maes­
je sin precedentes en la Historia del tros de la juventud peruana. En ese
Perú. Estatuto se deja al claustro en li­
Debo afirmar, que de no haberse bertad amplia para organizarse aca­
clausurado la Universidad días antes, démicamente. Es un documento de po­
en esta ocasión hubiera renunciado y cas disposiciones, las necesarias para
en forma irrevocable el cargo de Rec­ aclarar las relaciones entre la Uni­
tor, porque no era posible seguir en versidad y el Estado, para señalar las
la dirección del espíritu de la juven­ rentas con las que éste contribuye e
tud encontrándose en el Poder un gru­ indicar las Facultades, Escuelas e
po de hombres que tenían las manos Institutos que la integran. Eso basta.
manchadas con la sangre de ocho hi­ La Reforma Universitaria no con­
jos del pueblo. siste en darle un reglamento minu­
Desde entonces hasta la fecha van cioso que incapacite toda obra de re­
corridos tres años justos; el local de novación de reajuste, de rectificación.
la Universidad es un retén de solda­ La reforma es un proceso, no un acto
dos a cuyo amparo vive, usufructuan­ formal. No es siquiera, como han
do el patrimonio de San Marcos aquel creído los estudiantes, el hecho de par­
Fouché que traicionó a los suyos, a ticipar en el gobierno del claustro.
los maestros, que calumnió a quienes Con cogobierno o sin él, lo necesa­

— 209 — 14
rio es buscar y encontrar al maes­ mal del claustro había de conducir a
tro generoso que prodigue sus cono­ un tipo de Universidad burocrática.
cimientos; al hombre comprelnsivo, Para alcanzar este ideal, San Mar­
pronto a sumarse a las necesidades cos procuró la solidaridad, sin reser­
espirituales del discípulo. De otro la­ vas, entre maestros y estudiantes. Es­
do, formar el alma del estudiante por ta solidaridad y aquella espirituali­
medio de una disciplina interior, don­ dad van á salvar a San Marcos de la
de la depuración sea constante. vorágine de pasiones qúe amenaza
ahogarla.
San Marcos había comenzado esta La Universidad nacida para ampa­
obra de vastas proyecciones. No pen­ rar el orden legal de un pueblo, es in­
só que la organización académica sea mortal. Vana y pueril ilusión la de
la única capaz de resolver todos sus pensar aniquilarla. Sobrevivirá a las
problemas. Supo y sabe que sin herir pasiones y a los odios porque su mi­
la conciencia de la juventud y del sión es, precisamente, propagar la
maestro con fines espirituales ulte­ verdad y destruir toda forma de
riores, cualquiera organización for­ egoísmo.

— 210
EL ESTUDIANTE, EL CIUDADANO, EL INTELEC­
TUAL Y LA REFORMA UNIVERSITARIA
AMERICANA
por
LUIS ALBERTO SANCHEZ
(peruano) .
(1940)

trece años, acerca de “ La Reforma


QUIENES han leído las páginas de
“ El estudiante de la Mesa Re­
donda” , de Germán Arciniegas,
Universitaria” , el tema adquiere nue­
va vigencia y singular relieve.
suelen hacerse lenguas de su estilo. Aunque algo he debido decir al res­
A veces llegan hasta ponderar su va­ pecto en un reciente libro — “ Balance
lor histórico. No se detienen sin em­ y liquidación del Novecientos” — , me
bargo en su mérito documental, así, parece útil y hasta oportuno resumir
a secas, documental. El registra el iti­ ideas y debates relacionados, ya que el
nerario dramático de una generación tópico “ Reforma” , encierra también
que pretendió renovar el ambiente en el de las orientaciones y alcances de
toda América, no obstante saberse dé­ la agitación juvenil, y contiene el des­
bil ante la enorme resistencia que te­ tino de una generación: la de los cua­
nía ante sí. De una generación cuyo renta años de ahora.
lema se condensó en estas pocas, pero
tremendas palabras: “ resignémonos El estudiante medieval
a ser una generación puente” . El que Hablaré de mi experiencia. Yo en­
lo haya olvidado, que sufra su destino. tré a la Universidad en. 1917. (Algo
Que es sufrirlo, torcerlo, aunque el sobre el rumbo de mis estudios apare­
goce venga tras la viradura. ce en mi mencionado libro, cuyo pró­
El libro de Arciniegas encierra, por logo por fuerza debió ser algo autobio­
debajo y por encima dé todo, un elo­ gráfico) . En esa época, los estudian­
gio al desprendimiento y a la acción tes nos encontrábamos ante esta pa­
juveniles, y plantea la fecundidad de radójica situación:
la Reforma estudiantil, cuyo eco no a) ningún derecho dentro del claus­
se amortigua aún; cuya eficacia cre­ tro, es decir, dentro de nuestro
ce, por el contrario. Y en estos mo­ campo mismo;
mentos, en que, según se me alcan­ b) toda clase de halagos dentro de
za, prepara Gabriel del Mazo (presi­ la política, que no era exacta­
dente de la Federación Universitaria mente nuestro campo.
Argentina de la gran época: la adelan­ Así, mientras carecíamos del dere­
tada), un apéndice o volumen comple­ cho de tachar profesores rutinarios
mentario a los seis que publicó, hace en el claustro, se nos facilitaba los

211
medios de censurar a los políticos que enaltecían ni beneficiaban directa­
no gozaran de nuestra simpatía. En mente.
tanto que la expulsión rondaba nues­ Esta enumeración puede parecer
tras protestas estudiantiles, la caba­ superficial, pero tiene un sentido pro­
llería no era capaz de apalear o sa­ fundamente significativo. Aparte de
blear a la “ flor de la patria” y “ su es­ sus aspectos universitarios, posee
peranza” . honda repercusión cívica. El estudian­
Menciono esta dualidad de criterio, te era, ante todo, una “ élite” , una es­
por lo que de ello fluye sin lugar a du­ pecie de adelantado de la juventud, lo
das. La Universidad debía dormir un cual le impartía aire magisterial antes
sueño de reposo, dentro de la discipli­ de tiempo (si es que alguna vez es
na oligárquica, y, a fin de que no nos tiempo de hacerlo). Por otra parte,
ahogáramos de impaciencia, los polí­ se le tenía anestesiado entre Juegos
ticos nos acariciaban aprovechándose Florales, Fiestas de la Primavera, dis­
de nuestra congènita y cronológica ca­ cursos idealistas y citas de “ Ariel” .
pacidad de choque. La Reforma fué, antes que nada,
Los profesores lo eran casi por de­ un “ nó” rotundo a todo eso- No -— no
recho divino. No había apellidos he­ más superficialidad ni aprovecha­
terodoxos. La colonia presidía vigi­ miento de los candores juveniles. A
lante las ubicaciones. Los hijos solían pesar de su primitivo arranque estu­
heredar las cátedras de los padres, y diantil, la gente perspicaz entendió lo
los hermanos reforzaban el equipo. que había tras de ello. Y se dió más
Entre dos familias (agnados y cogna­ clara cuenta cuando distinguió jun­
dos) disfrutaban de doce cátedras en tos, en la mesnada batalladora, a los
la Universidad de San Marcos. El tí­ pocos profesores incorruptibles y pro­
tulo era invulnerable, aunque la com­ gresistas, y a jóvenes de afán ancho.
petencia sobreviniera o anteviniera- Vió ahí a Alejandro Korn y a Germán
Un profesor lo era de por vida. Na­ Arciniegas, a José Ingenieros y a Víc­
die turbaba sus derechos. Ni siquiera tor Raúl Haya de la Torre, a Alfredo
el repetir un texto de memoria, año Palacios y a Gabriel del Mazo, a José
tras año. Los alumnos se dividían en­ Antonio Encinas y a Ripa Alberdi, a
tre limeños y provincianos. Estos úl­ Saúl Taborda y a Domingo Gómez Ro­
timos soportaban una situación des­ jas, fecundo consorcio de experiencias
mejorada. Padecían el desdén de nos­ sin mácula y de apetencias sin lími­
otros, los limeños. (Yo no sé por qué tes, en lo honesto.
me sentí siempre más provinciano, sin
que eso signifique que abdicara de mis El ciudadano falsamente liberal
“ fueros” de capitalino, ni muchísimo
menos). Los exámenes decidían la Dice Burke que hay muchos capaces
suerte final, sin que importara mucho de denostar contra la tiranía en lo pa­
el trabajo del año. Por otra parte, la sado, en nombre del liberalismo, pero
asistencia era el deus ex machina de la que, ante las tiranías actuales, callan
nota promedial. Si alguien no asistía o se someten. Casi podría decirse que
porque debía ganarse el pan o porque esa fué la fórmula de la mayoría de
un texto repetido de memoria por el los pseudo liberales de Nuestro Conti­
profesor, resultaba inútil, perdía su nente, con exclusión del liberalismo
derecho a dar examen. La rutina te­ colombiano, cuya fórmula es distin­
nía todas las ventajas. La fantasía es­ ta. El joven de 1920 tropezó en la
taba constreñida. Y algo peor: la ju­ vida pública con una divergencia la­
ventud era objeto de utilizamiento en mentablemente fecunda. Maestros a
campañas que no la interesaban ni quienes oía pronunciar discursos y

212
dictar lecciones de una tolerancia — intransferible, sin duda— que le
ejemplar, se manifestaban en la vida tenga.
pública como specimen de la intole­
rancia. Un profesor que, en su cáte­ La Reforma Universitaria
dra enseñaba gradilocuentemente la primera etapa
santidad del derecho de huelga, una
vez trepado en un ministerio no ad­ La Reforma se presentó, por tanto,
mitía ni .siquiera la presentación de como un reacción de ámbito estudian­
un pliego de reclamaciones. Aquél, en til, de contenido social, de origen his­
cuyo verbo tremolaba impoluto el ideal tórico, de resonancia política, de rum­
de los jacobinos, se trocaba una vez bo pedagógico esencial. La pedagogía,
parlamentario, en irascible partidario o la docencia mejor dicho, para salvar
de la oligarquía y de la plutocracia. el escollo de lo infantil, la docencia no
Por eso tuvimos que elogiaba a Marx muere en la escuela ni en la universi­
en su cátedra, y que ya en plan polí­ dad, sino que ahí empieza, pues su fi­
tico, escribió que Marx era algo muer­ nalidad es y debe ser transformar pro­
to y putrefacto sin valor de ninguna gresivamente y progresistamente la
clase. Este, sumamente aficionado a la vida de un pueblo. Así se intuyó en­
gaseosidad discursera, dijo en el aula tonces, en 1918- Así se entiende hoy.
que José Ingenieros había aportado Córdoba era la ciudad más colonial
grandes luces sobre el desenvolvi­ de la Argentina, lo es aún. Los pre­
miento de la Revolución emancipado­ juicios del siglo XVIII se mantienen
ra americana al destacar el factor eco­ casi intactos ahí, pese a la acción y la
nómico, pero en el Congreso, pronun­ presencia de gentes alerta que ilus­
ció el De Profundis de Ingenieros co­ tran su cultura. Pues, justificando el
mo sociólogo, precisamente por tal origen histórico, a contrapelo, de la
motivo. Reforma, ésta nació de la Colonia, ir­
Quiero decir que sorprendimos una guiéndose frente a ella.
verdad desoladora. Nuestros penates Su ámbito fué la Universidad, ya
intelectuales eran tolerantes en lo que que tal es el vivero de ideas más sig­
el pasado y a lo lejno se refería, por­ nificado; ya que su elemento primor­
que eso era bello (actitud estética) ; dial, el alumno, tiene en su aljaba más
pero se mostraban cerradamente im­ inquietud y más impulso creador que
permeables y egoístas en lo presente nadie, ya que siendo las Universida­
y próximo (actitud noética). Con lo des, según dicen, nidos de futuras “ éli­
cual tuvimos que perfilar nuestra ac­ tes” , lo natural era y es educar en con­
ción en un sentido más ético que esté­ sonancia con lo moderno a estas élites,
tico, tendiendo a la “ vida peligrosa” , a fin de que no pretendan torcer el
a la combatividad, mucho antes que, cuello a lo contemporáneo e inmolarlo
remozado a Nietgsche, echaran a ro­ en aras de la valetudinario.
dar tales monsergas los dictadores eu­ Al reivindicar el derecho de todo
ropeos, empeñados en correr el peligro alumno a estudiar y ganarse la vida,
desde lo alto, parapetados tras de Ges­ cuando no disponía de patrimonio; de
tapos, Orvas y Guepeúes. ayudarlo con bolsas y becas rentadas,
No hubo, pues, remedio, andando el si lo merecía; a seleccionar la docen­
tiempo, que entrocar el movimiento cia mediante la cátedra y la asistencia
estudiantil en movimiento político; libres, el seminario y el instituto; al
pero, conste, no estoy trazando la bio­ democratizar el magisterio mediante
grafía del Apra, por muchas ganas la intervención reglamentada y nor­
que me den de hacerlo y mucho amor malizada del estudiante en los conse­

213 —
jos directivos; al decretar la tempora­ un balance honrado de sus alcances.
lidad de las cátedras facilitando su re­ Es lo que podrá hacerse sobre la do­
novación mediante concursos de méri­ cumentación que está preparando Ga­
tos no de lucimiento o de oratoria; al briel del Mazo, por encargo de es­
abrir sus puertas al pueblo, fomen­ tudiantes argentinos. Los volúmenes
tando las Universidades Populares, no que publiqué serán un esclarecimiento
electoreras, sino realmente culturiza- sobre uno de los más candentes pro­
doras y sin énfasis, — la Reforma te­ blemas de nuestra América : el divor­
nía un contenido social, noble y pre­ cio de las generaciones, el rol integra-
ciso. dor de la Universidad, el diferente
De esto mismo fluyó su resonancia punto de vista de hombres que ahora
política. El joven—maestro o alumno se hallan ya, pie a pie, por no decir
— en contacto íntimo con su pueblo, mano a mano, debatiéndose en el te­
más cerca de las ideas, mejor relacio­ rreno de la vida pública.
La Reforma separó dos épocas. En
nado con lo contemporáneo, y, a tra­
vés de ello, con lo nacional en su di­ cierto modo, equivale, entre nosotros,
mensión perdurable, no en el episodio a nuestra èra de Versalles. Quedaron
chovinista y declamatorio; al igualar allá, los adoradores del ayer colonial,
democráticamente las oportunidades, los hispanistas de faramalla, los euro­
era ya una escuela política avanzada y peizantes enragés, los anti-indigenis-
dignificante. Los jóvenes podían in­ tas, los estetistas, los tolerantes teó-
gresar a ella sin mengua de su digni­ cos e intolerantes prácticos. Se alinean
acá,— tal la raya de la Isla de Gallo— ,
dad. No se perderían ya en los clubes
los buscadores de una entraña autén­
electorales, sino que tratarían de ver­ tica, sea indígena, sea colonial, de pre­
tebrar movimientos ideológicos, de los ferencia criolla; los americanistas de
que, por agudos que sean los sufri­ veras, los intolerantes teóricos (me­
mientos, desviaciones y peleas prepa­ nudo es así) pero tolerantes prácticos.
ratorias, sale limpia y compacta la Allá la oligarquía, acá la democracia.
personalidad de un pueblo, más acusa­ La Reforma hizo eso. Clarificó posi­
da en sus valores permanentes, más ciones. Definió campos. Volvió a la
afilada para lanzarse sobre el por­ tierra a la gente nuestra. A la tierra y
venir. al pueblo. Trató de que el intelectual
Y, en fin, todo lo anterior entra­ se hiciera ciudadano, no “ clero” (en
ñaba una labor educadora primordial. el sentido de Julien Benda, y, por tan­
Educadora en lo hondo, en lo trascen­ to pasible de la traición que éste de­
dente. Educadora para el aula y des­ nuncia) . Si quisiera referirme a nom­
pués de ella. Si los hechos han defor­ bres concretos, la trayectoria apare­
mado, a veces, este sentido básico de cería m á sca ra . Prefiero, por la mis­
la Reforma, no se debe ni a mezquin­ ma eficacia de lo dicho, subrayar nada
dad de sus inspiradores, ni a error más que los apellidos citados. Ellos,
en la puntería, sino sencillamente, a las ideas y los hechos— y un examen
que todavía las fuerzas retardatarias desaprensivo de conciencia—harán el
y los elementos interesados en lo bajo, resto. O sea, la justificación de la Re­
son muy numerosos y harto pudientes. forma, inicjada en la Universidad y
Nada más que a eso. ahora clamante en otros campos, como
eco de aquélla. Si alguna vez la Uni­
La Reforma y su resonancia versidad fué comando— igual en 1800
Ahora que han pasado ya más de — ello ocurrió en 1918-21. Tiempos
veinte años, que los estudiantes de la del “ Estudiante de la mesa redonda” .
Reforma oscilamos entre los 38 y los Del “ hombre que no está sólo, y es­
45 años, nada más apasionante que pera” .

— 214 —
POLITICA Y REFORMA UNIVERSITARIA
por
ANDRES TOWNSEND EZCURRA
(peruano)

(1938)

ENOMENO social, la Reforma pagar; a la siembra de inquietud y


F Universitaria t r a s p a s ó bien
pronto los linderos de un proble­
alerta. Fuerza era que las oligarquías
alarmadas corrieran a poner violento
ma de claustro para convertirse en valladar a aquel desborde juvenil. Y
una de las corrientes más vigorosas las fuerzas reformistas toman así
y dinámicas de la vida política indo- contacto en el terreno extra-universi­
americana. En todos los países del tario, al que iban llevadas por su ím­
continente, la aparición de la Refor­ petu, con las fuerzas armadas que
ma fué seguida, a la corta o a la lar­ opone la reacción. La lucha está plan­
ga, por una honda convulsión social. teada. Allí comienzan entonces a
Como únicos responsables del suceso esbozarse las divisiones en las filas
fueron culpados los estudiantes, en universitarias, entre los moderados
el lenguaje lleno de encono, de quienes — que desean limitarla a una re­
tuvieron que perder con aquella ma­ forma de carácter estatutario y aca­
rejada- Cargo excesivo, pues su mo­ démico, inserta en el cuadro rígido
vimiento sólo fué la precursora agi­ e inalterado de la política oficial —
tación, el anuncio inconfundible, de y los radicales, que extienden su pro­
que en nuestra América maduraba testa contra los malos profesores y
otra etapa y que puertas nuevas se los malos métodos de enseñanza, a los
abrían a su historia. Gestores de la malos gobiémos y a los malos siste­
rebeldía, los estudiantes vieron luego mas de organización social. La Re­
cómo ello encontraba eco en vastas forma sufre entonces una primera
zonas del continente. No habían fal­ segregación: la de los académicos, la
tado antes los insurrectos. Ya se ha­ de los claustrales, la de los prescin-
bían alzado los estudiantes. ¿Por qué dentes. Los que siguieron, en cam­
1918 tuvo tal fuerza comunicativa? bio, extremaron sus banderas y fue­
Sin duda, América alcanzaba una ron a buscar trinchera en las fuerzas
madurez revolucionaria. de combate contra un Estado impi-
El desplazamiento de la Reforma dioso y artero. Saturado el ambiente
Universitaria al terreno político su­ de fórmulas europeas, dos membre­
pone su agudo conflicto con la poten­ tes se ofrecieron con predilección en
cia estatal. No iban los estudiantes aquellos años de universal esperan­
a engrosar las filas de los partidos za revolucionaria: el comunismo,
reaccionarios. Iban a agitar, a pro­ profiteur del fresco prestigio de la

— 215 —
revolución de octubre, y el anarquis­ en todos los frentes, era derribada al
mo de más tradición. Una nueva f i­ producirse la restauración militar del
la de luchadores abandona entonces conservadorismo. La consecuencia fué
los campos gremiales y pide su ins­ una politización, excesiva y tardía,
cripción en esos movimientos de iz­ del movimiento estudiantil.
quierda. En tanto, el núcleo vital de El ejemplo inverso está en el Perú.
la Reforma permanecía intacto e in­ La Reforma se lanza de inmediato a
deciso, ansioso de acción, pero des­ la acción social. No política: social.
orientado ante el paisaje. De un lado, ( “ Política” , fué una de las palabras
su repugnancia a la mentira oficial del Index estudiantil peruano en
de los partidos tradicionales. De otro 1920-26). Las Universidades Popula­
su desconfianza ante el irrealismo y la res González Prada promueven la vin­
desubicación. La Reforma Universi­ culación obrero-estudiantil. El go­
taria prefirió ceñirse a su tarea y bierno no tarda en abrir fuegos, que
buscar — con avidez, con pasión, a en su sentido más preciso, comienzan
veces con dolor — la ruta que mos­ con la masacre del 23 de mayo de
trara una forma auténtica de traba­ 1923- La dictadura persigue al estu­
jar por la libertad del pueblo ameri­ diante y a sus conquistas. Se intervie­
cano. ne la Universidad para quitarle las
Los factores externos inciden nue­ pocas victorias obtenidas. Se cierra el
vamente para acelerar la definición. camino a toda acción proselitista. La
Ante el hecho de la Reforma, los go­ Reforma Universitaria parecía derro­
biernos se muestran hostiles y luego tada. Pero de aquel fracaso insurgió
beligerantes. En toda América las una victoria. El estudiante compren­
clases dominantes se echan, con fu­ dió que la lucha estaba más allá y que
ror, contra ella. La Argentina ofre­ una Reforma victoriosa no podía man­
ce entonces un hecho excepcional. El tenerse como insólito islote democrá­
radicalismo gobernante, que expre­ tico en un Estado dictatorial. (La ex­
saba en lo político el destierro de la periencia de 1931-32, bajo Sánchez
oligarquía tradicional y el adveni­ Cerro lo confirmaría ampliamente).
miento del pueblo a la función públi­ Comprende el estudiante, también, que
ca, miró con simpatía la insurrección su combate era parte del gran comba­
estudiantil, tan coincidente, en ciertos te político y social del pueblo por la
planos, con su impulso y su intención. democracia y la justicia social. Un
La Reforma en la Argentina hubo de hombre de superiores cualidades cla­
luchar casi estrictamente en el plano rifica los objetivos de su generación
universiario, y no fué poca tarea, por­ concretándolos en un programa. Víc­
que en la Universidad están enquista­ tor Raúl Haya de la Torre funda la
dos los núcleos más recios y duchos de Alianza Popular Revolucionaria Ame­
al reacción. Con todo, la Reforma con­ ricana. Fueron sus lemas: Contra el
sigue vencerlos casi totalmente, arrin­ Imperialismo, por la Unidad de In-
conarles y ponerles en desprestigia­ doamérica, para la Justicia Social.
dora evidencia. El Estado Radical pro­ Allí estaban, sintetizadas, todas las
hija aquella lucha y hasta premia ma­ ambiciones de la Reforma, toda su
terialmente a muchos de sus conduc­ meta.
tores. Otros, quizás los más califica­ La ola estudiantil contenida por el
dos y sanos, se mantienen en aséptico dique de la dictadura, retrocedió para
retiro apolítico. La facilidad de la cobrar más anchura y más fuerza.
victoria enervaba impulsos. Hacia Y su vuelta poderosa en 1931, fué la
1930 la Reforma argentina vencedora de un gran movimiento revolueiona-

— 216 —
rio y social: el Aprismo. La Reforma y su liberación del yugo imperialista
había sido su vivero y su experien­ y oligarca. Pero es también impor­
cia. Y el nuevo movimiento su más tante que el frente inicial de la revo­
genuina y característica consecuencia lución americana no sea desguarne­
político-social. El Aprismo venía a ser cido. En muchos países de nuestra
en ámbito más amplio, lo que la Re­ América, y merced a la negligencia o
forma en el suyo: nueva conciencia, a los errores tácticos de las fuerzas
nueva juventud, nueva moral, mística verdaderamente democráticas y na­
nueva. Superadas y completas en él cionales, pequeños y activos grupos de
militan todas las aspiraciones del die­ consigna internacional han detentado
ciocho. puestos directivos, embarcando a las
Parecido proceso aconteció en los Federaciones y Centros en ruinosas
países donde las dictaduras empuja­ y contradictorias campañas de baja
ron a los estudiantes al terreno de ac­ politiquería. Este hecho ha favore­
ción popular. Así en Cuba. Julio An­ cido una grave desmoralización de las
tonio Mella y Antonio Guiteras, de re­ masas universitarias y el crecimiento
formistas pasan a revolucionarios. inesperado de fuertes grupos reaccio­
Grau San Martín, profesor de la Re­ narios entre los propios estudiantes;
forma, tórnase cabeza del antimperia- suceso inconcebible en los años pri­
lismo cubano. Los líderes de la Fede­ meros de la Reforma. Se trata pues,
ración de Estudiantes son los mismos de tonificar el decaído espíritu refor­
que componen el Directorio Estudian­ mista dentro de la Universidad, elimi­
til, el A. B. C. y el Partido Revolucio­ nando interferencias extrañas y ma­
nario Cubano. E igual sucedió en Ve­ lignas. Devolverle su energía, su ab­
nezuela. La cruenta represión de Gó­ negación, su espíritu de lucha- En
mez llevó a la muchachada venezolana aquellos pueblos americanos en que
a las filas activas de la conspiración. las soluciones políticas parecen distan­
Cuando muere el tirano, son los re­ tes o difíciles, la Universidad puede
formistas quienes encauzan al pueblo ser, como en 1918, la primera tronera
bajo banderas de nacionalismo antim- en que levantar el pabellón de la li­
perialista y americano. Rómulo Be­ bertad y la decencia.
tancourt, Jovito Villalba, dirigentes Los tiempos urgen. El mundo con­
de los estudiantes, son en 1936, diri­ sume velozmente etapas de historia.
gentes del pueblo. Allí también — co­ Indoamérica necesita crear o robuste­
mo en el Perú, como en Chile, como cer los moviimentos populares y revo­
en Bolivia, como en el Paraguay — la lucionarios que le pongan a cubierto
Reforma se agranda y acrece. Se vuel­ de la conquista espiritual, y que, des­
ve revolución. de el Estado, defiendan su soberanía,
La aparición de estos grandes mo­ sus riquezas y su independencia. Que
vimientos políticos y populares en volviendo al entusiasmo americano del
Indoamérica, ha postergado el proble­ 18 hagan de la unidad continental su
ma estudiantil. Es lógico y natural que señuelo y su meta. Todo incita ahora
los jóvenes se apasionen por las solu­ a que los estudiantes recojan las ban­
ciones definitivas, pensando que no deras de la Reforma y las hagan fla­
hay Reforma estable y duradera sin mear, limpias y nuevas, con apetito
transformación conjunta del Estado, de gtandes batallas.

— 217 —
U R U G U A Y

LA REFORMA UNIVERSITARIA EN EL URUGUAY


por
JOSE P. CARDOSO
(u ru g u ay o )

(1934)

ECHA la aclaración de que lo esa revista, un artículo acerca de las


H que voy a decir no es ni si­
quiera un intento de historia
actitudes de la Asociación de los Es­
tudiantes de Medicina y de su órgano
de las luchas reformistas en nuestro “ El Estudiante Libre” ante los diver­
país, séame permitido otra aclaración sos aspectos del gran movimiento re­
que considero importante y es ésta: novador de la Universidad, tarea que
no es posible incluir en el movimiento fué en aquellos momentos, como lo
llamado de la Reforma Universitaria es ahora y quizá seguirá siéndolo,
a todas las agitaciones estudiantiles superior a mis posibilidades y a mi
producidas de 1918 a la fecha. Me tiempo, pues pude comprobar que no
referiré a aquellas agitaciones o lu­ existe, no ya una documentación se­
chas que han tenido, en forma evi­ ria, ni siquiera un modesto trabajo
dente un sentido que respondía al de síntesis de las distintas agitaciones
ideario fundamental de la Reforma. que han traducido una fecunda in­
Esto no quiere decir que haya modi­ quietud en la masa universitaria des­
ficado mi convicción, expresada en pués del surgimiento de las nuevas
alguna otra circunstancia, de que en ideas que encamaron en la Reforma.
casi todos los movimientos colectivos Esas circunstancias traen una conse­
de los universitarios jóvenes de nues­ cuencia inevitable: las omisiones.
tro país realizados en estos últimos (Quizá alguno de los que me escuchan
15 a 20 años, ha habido un contenido, la adviertan en el curso de mi expo­
ya manifiesto o ya más o menos ocul­ sición). Deben ser disculpadas. Posi­
to, que puede incluirse en el de las blemente se encontrarían en una con­
luchas de las nuevas generaciones ferencia o en un libro sobre este pun­
americanas hacia la nueva Universi­ to ; con cuánta más razón han de en­
dad. Es difícil en nuestro país hacer contrarse en un simple esbozo como
un examen serio, histórico y crítico, el que hago hoy.
de esos acontecimientos. En el año Creo que el movimiento estudiantil
1929 pensé abocarme a esa tarea, reformista, con el sentido amplio que
cuando a pedido de mi compañero hay que darle, puede ser dividido de
Ricardo'Yannicelli, que era entonces 1918 hasta ahora, en tres etapas o
director de “ El Estudiante Libre” , épocas: la primera, anterior a la fun­
escribí para un número especial de dación de ía actual Federación de
E x p o s ic ió n h e c h a en el C e n t r o E s t u d ia n t e s d e D e r e c h o d e M o n t e v id e o , c e l e b r a n d o e l n u e v o
a n iv e r s a r io d o la R e f o r m a en e l U r u g u a y .
V é a s e el c a p ít u lo s o b r e U r u g u a y en el S e g u n d o T o m o .

— 218 —
Estudiantes, en Mayo de 1929, la se­ dispuesto para ordenar estos antece­
gunda desde entonces hasta el golpe dentes me haya impedido traer en
de Estado de 1933, la tercera desde forma concreta una relación de las
Marzo de 1933 hasta los actuales primeras actividades del Centro de
momentos. Demás está decir que no Estudiantes “ Ariel” . Me he de referir
es ésta una división rigurosa, ni mu­ dentro de un momento a hechos más
cho menos; es sólo un esquema, pero cercanos en que le tocó actuar; pero
creo que contribuye a configurar bien quede desde ya sentado que su papel
tres situaciones distintas; una en la fué, en verdad, decisivo, no sólo por
que, bajo la influencia de los aconte­ su acción en sí misma, sino también
cimientos producidos en la Argentina por su función fermental y porque
y en otros países americanos y com­ de sus filas surgieron elementos de
prendiendo que vivíamos realidades gran utilidad para el movimiento es­
análogas, se producen movimientos tudiantil que iba tomando cada día
— algunos serios, como veremos — una mayor amplitud.
que acusaban una coordinación sola­ La primera manifestación impor­
mente transitoria de la acción estu­ tante, la primera agitación pública
diantil ; otra en que la Federación de — que tuvo, desde luego, sus antece­
Estudiantes da cohesión, en algunos dentes, su preparación — en que se
momentos una gran cohesión, a las proclamaron abiertamente y se di­
fuerzas dispersas; y otra, finalmente, vulgaron en el pueblo los postulados
en que las organizaciones estudianti­ fundamentales de la Reforma, se pro­
les y la Universidad misma, en cuyos dujo en el año 1922 con la huelga de
organismos directivos han llegado a estudiantes de Enseñanza Secundaria
sentarse ya militantes de la Reforma, y Preparatoria. Fué un movimiento
se han encontrado abocados a una serio, que tuvo dirigentes serios. Re­
situación que reclamaba, y reclama, clamaban “ la inmediata y categórica
el cumplimiento, frente a la realidad reforma de la Enseñanza Secundaria
inconfundible de la reacción, el cum­ de todo el país” , pero al mismo tiem­
plimiento de los postulados, los prin­ po — y lo declaraba expresamente el
cipios, los propósitos proclamados en Comité de Huelga, en extenso docu­
la hora propicia de los Congresos y mento público — el conflicto se en­
de los discursos. granaba con los conflictos análogos
Al referirme a la primera época producidos en Argentina, Perú, Chile,
debo, por una razón de justicia, men­ Paraguay, etc. y quería ser, como
cionar en primer término al Centro ellos, un episodio acaso decisivo en las
“ Ariel” , que era entonces Centro de intensas luchas, decía el Comité de
Estudiantes “ Ariel” . 'Su actividad Huelga, “ en que la nueva generación
llena gran parte de esa época ante­ ha procurado polarizar el nuevo es­
rior a la fundación de la Federación píritu que agita las grandes masas de
de Estudiantes; él cumplió en muchas hombres y jóvenes que se dedican a
ocasiones esa función coordinadora enseñar y a aprender” .
de cuya falta se resentía el movimien­ De las perspectivas que aquellos
to estudiantil y bien puede afirmarse dirigentes asignaban a la huelga y de
que fué, en esa época, el organismo como la consideraban parte integran­
universitario que con más claridad te del gran movimiento americano,
planteó los problemas que desborda­ ilustran claramente algunos párrafos
ban ya los muros de las Casas de Es­ de su manifiesto al que colocaron un
tudios y reclamaban la definición co­ título sugestivo: “ La colectividad es­
lectiva de los estudiantes agrupados tudiantil en huelga, a la conciencia
en sus centros gremiales. Lamento pública” . Refiriéndose a los falsos
que el escasísimo tiempo de que he maestros a los que se quería desplazar

— 219 —
decían: “ Nada vale, nada significa, A fines de ese mismo año el Centro
nada les enseña la evidencia brutal de de Estudiantes de Derecho, presidido
los hechos colectivos y la rapidez ins­ en esos momentos por Carlos Quija-
tantánea conque las masas se congre­ no, inicia un debate público sobre las
gan en torno de la divisa de la Re­ reformas a introducir en el Estatuto
forma y de su bandera de lucha, don­ Universitario. El año anterior, en
de quiera que fuera levantada por la Mayo, el delegado de los estudiantes,
amplia extensión de las tierras de doctor Regules, había propuesto al
América” y agregaban poco después Consejo de la Facultad la reunión de
que las masas magisteriales, estudian­ una Asamblea de Profesores y Estu­
tiles y docentes reclamaban: “ Vincu­ diantes, análoga a las realizadas por
lación continental de los estableci­ la iniciativa de Ricaldoni en la Facul­
mientos educacionales de Am érica; tad de Medicina y que tan útiles fue­
unidad institucional y autonomía de ron para el porvenir de nuestra casa.
los poderes políticos de todas las casas La Asamblea no se reunió, pero el
de enseñanza pública o privada pri­ Consejo encomendó al doctor Regules
maria, secundaria, normal, especial y la redacción de un proyecto de ley, so­
superior; dirección y manejo de las bre la materia. Fué el primer proyecto
mismas por el conjunto de educadores formulado dentro de la Universidad.
y educandos a ellas vinculados — Fuera de la Universidad ya existían
maestros, discípulos, egresados; go­ varios proyectos o anuncios de pro­
bierno educacional fundado en un yectos: del entonces Ministro de Ins­
maestrazgo de amor y respeto al libre trucción Pública Pablo Blanco Aceve-
desenvolvimiento de la personalidad do, de Carlos M. Prando, Santín Car­
humana,” etc. No he podido resumir los Rossi, Gustavo Gallinal, etc. La
todos los tópicos del Pliego de Con­ Comisión Directiva del Centro de Es­
diciones presentado a las autoridades tudiantes de Derecho al iniciar el de­
de la Sección. bate con la publicación del proyecto
El reclamo fundamental era la in­ de Regules, a lo que siguieron varias
mediata reforma de la Enseñanza Se­ conferencias, declaraba: “ la Univer­
cundaria, para lo cual proponían los sidad nueva habrá de ser, pese a la
huelguistas una comisión, que inte­ inepcia o a la incuria de tantos diri­
grarían Vaz Ferreira, Ricaldoni y gentes, autónoma y democrática en Jo
form al; científica y social en lo sus­
Dardo Regules, tres delegados del
tantivo.” Por su parte, en Setiembre
Consejo y tres de los estudiantes. Se
del mismo año, la “ Asociación de los
reclamaba, además, la renuncia del
Decano Musso y el levantamiento Estudiantes <^e Medieina” realizaba
en el Salón de Actos de la Facultad
de la suspensión que pesaba sobre
una gran Asamblea pro reglamenta­
dos estudiantes, directores del perió­
ción de la Autonomía Universitaria,
dico “ La Reforma” , cuya propaganda
iniciando un intenso movimiento en
había preparado el ambiente para el
ese sentido. Incurriría en una omisión
movimiento. Uno de esos estudiantes
era Héctor González Areosa, que ha importante si no citase entre los fac­
continuado, a través de los años su tores que más han contribuido a dar
prédica por la cultura, por la justicia, al movimiento estudiantil sus caracte­
por la elevación del pueblo. Aquel res actuales, a una institución que
movimiento no alcanzó el triunfo in­ por aquel entonces empezaba a ac­
mediato que sus gestores deseaban, tuar disciplinadamente; me refiero al
pero dejó una simiente cuya influen­ “ Centro Cultural Liceo Nocturno” .
cia y repercusión en las luchas que En el año 1924, durante una cam­
lo sucedieron, no es posible medir. paña por un período de exámenes en

220
Julio que culminó en una huelga sin constituido con fines de turismo y. . .
importancia, tuve oportunidad de co­ ramas anexas, descalificado por el
nocer de cerca la acción de este centro Primer Congreso Nacional de Estu­
estudiantil y de apreciar sus caracte­ diantes.
rísticas. Eran los primeros años del Sacados de su error los argentinos,
Liceo Nocturno y su población estaba y como el programa del Centro de
constituida en su gran número por Confraternidad estaba constituido ex­
obreros y empleados que traían a la clusivamente por visitas a Ministros,
acción universitaria, por una parte el Decanos, etc., dos centros, el “ Ariel”
orden, en el buen sentido, la disci­ y la “ Cultural Universitaria” planea­
plina de la acción sindical y, por otra ron un acto a llevarse a cabo en el
parte, la manifestación auténtica del Salón de Actos de la Universidad y
auténtico pueblo obrero que, como tal, que tendría el carácter de recibimien­
venía a ocupar un lugar en las aulas to a los compañeros de La Plata, y
universitarias. Era admirable el fum de exposición pública de los proble­
cionamiento de aquel centro, claro su mas fundamentales que interesaban
criterio en la acción reformista co­ a las Universidades de nuestro país.
mo que la reforma venía, en cierto A última hora, el Rector, por animo­
modo, a comprender, por así decirlo, sidad para el Centro “ Ariel” que había
la situación de aquellos núcleos de jó ­ calificado duramente algunas de sus
venes trabajadores que eran univer­ actitudes, negó el Salón. Encontra­
sitarios sin dejar de ser trabajado­ mos la Universidad cerrada, pero va­
res. No olvidaré nunca aquél sótano liéndonos un poco del ardid y otro
de la calle Charrúa en que tenía en­ poco de la fuerza, penetramos en ella
tonces su sede el “ Centro Cultural Li­ y nos posesionamos del Salón. Con
ceo Nocturno” y declaro que, en lo nosotros entró una gran cantidad de
que me es personal — y acaso esto público.
sucedió a muchos otros — el contacto A pesar de la intervención de los
con aquella institución estudiantil me bomberos, que llegaron hasta el es­
hizo ver que la acción universitaria trado, el acto se llevó a cabo. Aquello
debía tener una amplitud mucho ma­ tuvo un gran significado, conmovió
yor que la que suele asignarle un cri­ a la opinión universitaria y al pueblo
terio estrecho, regido por el interés y fué el punto de arranque de una
o por la ignorancia. campaña que los dos Centros orga­
En el año 1925 se produjo en la nizadores llevaron a cabo, venciendo
Universidad un hecho que tuvo un diversas dificultades. El sentido de
significado que podríamos llamar esa agitación fué bien claro: se pre­
simbólico: fué la toma del Salón de tendía encauzar la acción universita­
Actos por los estudiantes a raíz de ria en un sentido netamente refor­
haber sido negado para realizar una mista. Se dieron a conocer al pueblo
conferencia en unión con los estudian­ manifiestos murales, en los que se
tes argentinos. Como no existía Fede­ decía; “ El pueblo está con los estu­
ración y nos conocíamos muy poco diantes y contra las autoridades uni­
con los universitarios argentinos, fué versitarias. Un triunfo más de la ju­
posible y explicable que un núcleo de ventud auténtica. El hecho es simbó­
distinguidos compañeros de La Pla­ lico, agregaba. Es preciso destacar la
ta, dirigentes algunos de ellos de las trascendencia del acontecimiento por­
luchas por la Reforma en la Argenti­ que él significa la entrada de la ideo­
na, llegase hasta Montevideo invitado logía renovadora de la juventud en
por el Centro de Confraternidad Uni­ esos claustros donde se perpetúa una
versitaria, al que muchos de ustedes atroz insensibilidad para con los pro­
conocerán, siquiera de nombre, centro blemas contemporáneos. La Reforma

221
Educacional necesita de esas actitudes hechos es la huelga general de estu­
enérgicas. Hay hombres interesados diantes que se produjo en Abril de
en obstaculizarlas que ocupan los 1929, como manifestación de solidari­
puestos directivos de la Universidad. dad con los compañeros de la Facul­
Frente a ese empecinamiento del con- tad de Derecho. La justa iniciativa de
servadorismo burocrático es menester la Asociación de Estudiantes de Me­
afirmar nuestras aspiraciones que son dicina tuvo un éxito rotundo. Adhe­
las mismas que definen ya el conte­ sión completa de todos los centros re­
nido ideológico de las nuevas genera­ presentativos del alumnado, absten­
ciones de América. La Universidad ción unánime de asistir a clase du­
debe cumplir una función social” y rante los días señalados para la huel­
terminaba: “ El suceso del día 15 de ga general, concurrencia numerosí­
Octubre señala una etapa de la lucha sima y entusiasta, tanto al mitin rea­
por la Reforma Educacional. A pro­ lizado frente a la Facultad de Dere­
seguir la lucha iniciada!” cho como a la manifestación que des­
Hechos de gran trascendencia pa­ filó después por las calles de la ciu­
ra la conformación del actual estado dad. Los centros organizadores ha­
de conciencia universitaria y para la bían dado un manifiesto en el que
organización estudiantil, fueron las expresaban que se había reunido para
prolongadas huelgas sostenidas por el considerar la situación de la Facultad
alumnado de la Facultad de Derecho de Derecho cuyas aulas habían sido
que añadieron al prestigio de sus f i­ abandonadas por los estudiantes des­
nalidades renovadoras la creación re­ de hacía un año. Y agregaba: “ Al
petida de la Facultad Libre de Dere­ examinar esa situación de indiscuti­
cho. Imposible resulta en estos mo­ ble gravedad y denunciadora de un
mentos hacer un resumen de las eta­ hondo mal que al aquejar al orga­
pas de aquel movimiento que, a pesar nismo universitario tiene funestas re­
de sus períodos de calma, fué, en rea­ percusiones en la vida del país, han
lidad, único por la unidad ideológica convenido unánimemente en que los
que lo caracterizó y porque no tuvo más claros deberes y los más serios
solución hasta que el alumnado no motivos les indican una posición de­
logró, tras de prolongada lucha de
finida junto a los estudiantes de
varios años, la renovación del elenco
Abogacía y Notariado en huelga” y
dirigente de la Casa y las conquistas
luego de hacer la crítica de las reac­
mínimas en materia pedagógica.
Era fácil comprender la índole re­ cionarias autoridades de la Facultad
formista de aquel movimiento orga­ de Derecho, terminaba diciendo: “ Es
nizado por estudiantes que declara­ con el convencimiento de que al apo­
ban categóricamente que no abando­ yar los propósitos y las aspiraciones
narían la lucha por “ el mísero plato de los estudiantes de la Facultad de
de lentejas” de un período de exá­ Derecho se defienden los ideales de
menes en Julio, que había sido la chis­ toda la juventud estudiantil y se tien­
pa inicial del conflicto. de a consolidar las conquistas alcan­
Voy a destacar de la lucha de los zadas en materia de organización y
estudiantes de Derecho — con la que orientación universitarias, que los
en algunos momentos llegó a identi­ de Montevideo han resuelto expresar
ficarse, como veremos, toda la acción su adhesión a los compañeros de abo­
estudiantil — ; voy a destacar sólo gacía y notariado, organizando una
algunos hechos que es necesario poner huelga general estudiantil, etc.” Los
en evidencia para la justa valoración centros estudiantiles me honraron con
de esa etapa decisiva de la acción re­ su representación en el mitin, y en
formista en nuestro país. Uno de esos esa oportunidad ratifiqué en su nom­

222
bre los motivos de nuestra actitud, el Cuerpo Legislativo. Se contempla­
declarando que la adoptábamos por ban las bases para una ley sobre au­
algo más que una reacción ante un tonomía universitaria, se establecían
Consejo intransigente y culpable, sino las atribuciones del Rector y del
porque, decía, “ es una lucha entre un Consejo Universitario, se democrati­
pasado que se defiende acantonado zaba el gobierno de la Facultad, se
tras los muros de la Facultad de De­ establecían las reformas a introducir­
recho y las realidades de esta hora se en el plan de estudios, se proyecta­
inquieta, viva en el espíritu de los ba un estatuto profesoral, se modifi­
hombres nuevos, porque es una lucha caba el régimen de exámenes, se re­
entre el concepto funesto que asigna clamaba la publicidad de sesiones, etc.
al profesor y al estudiante el destino El Consejo no cumplió el compro­
pasivo de un pasaje fugaz, sin afec­ miso de estudiar el proyecto y se pro­
tos y sin ideales, a través de las aulas dujo entonces aquel hecho resonante
extrañas, y el concepto nuestro, hu­ que fué la toma de la Facultad de
mano, que ve en el profesor y en el Derecho, el 30 de Junio de 1930, por
estudiante fuerzas activas, fecundas, Un núcleo de estudiantes de esa Fa­
responsables en la creación de los va­ cultad con el que colaboraron algunos
lores universitarios y en los destinos alumnos de otras Facultades. Aquel
de la cultura nacional” . Hablaron en acontecimiento precipitó, indudable­
aquel acto, Carlos Quijano, E. Rodrí­ mente, la solución del conflicto, aun­
guez Fabregat, y es necesario desta­ que éste sólo se solucionó cuando el
car el hecho elocuente de la interven­ Decano, doctor Irureta, abandonó la
ción en el mitin, como orador, del dirección de la Casa y cuando ele­
doctor Santín Rossi que acababa de mentos más comprensivos hicieron
ser designado Ministro de Instrucción posibles avenimientos que significa­
Pública, actitud que consideramos co­ ban positivos progresos y garantías
mo un alto ejemplo y que le valió una de futuro para la vida de la Facultad.
interpelación en la Cámara de Dipu­ En el año 1927 se había constitui­
tados en la que ratificó la firmeza de do, con delegación de los distintos
sus convicciones. centros, una “ Comisión Nacional de
No existía todavía la Federación de Estudiantes” que actuó como una Fe­
Estudiantes, pero su fundación fué deración provisoria y que debía
una consecuencia del movimiento. De echar las bases de la Federación de­
la unión accidental, resultó la unión finitiva, pero, como lo decía, ésta se
permanente. fundó recién en mayo de 1929 como
Poco después el conflicto finalizó, una consecuencia del movimiento de
al formular el Consejo la promesa de solidaridad con los estudiantes de De­
convocar a la Asamblea de Profeso­ recho en huelga. Y entramos en lo
res y Estudiantes que se abocaría al que he considerado la segunda etapa
estudio de los serios problemas esta­ del movimiento estudiantil reformis­
tutarios, docentes y sociales que la ta. Me veo obligado a resumir, dada
realidad de la hora planteaba. La la extensión que ha tomado esta ex­
Asamblea de profesores y estudiantes posición y, por otra parte, muchos de
trabajó intensamente bajo la presi­ ustedes han sido actores en los hechos
dencia del doctor Eduardo Acevedo y a que voy a referirme o los conocen
formuló un importante proyecto en bien.
el que se señalaba la obra que podía Antes de hacer una sumaria revi­
realizarse de inmediato en la Facul­ sión de los hechos más importantes
tad de Derecho y la que debía reali­ de esta etapa, es necesario que deje
zarse para toda la Universidad por una constancia aclaratoria aplicable

— 223 —
también a la etapa actual, a la que so Nacional de Estudiantes, en el que
estamos viviendo, y es que luchar con­ se definió claramente la posición de
tra las tendencias reáccionarias, con­ la juventud universitaria organizada.
tra la injusticia, contra la opresión, El Congreso fué, además, la demos­
contra las dictaduras como la nues­ tración de la madurez alcanzada por
tra, en que todo eso se aúna, es luchar el movimiento estudiantil.
por los principios fundamentales que — En Octubre de 1930, ante rumo­
animaron y son la esencia misma del res de un posible motín, fomentado
movimiento llamado de la Reforma por las fuerzas reaccionarias, la Fe­
Universitaria. Con ese concepto, y deración publicó un manifiesto enér­
abreviando mucho, debo citar como gico en el que, después de analizar la
jalones de esa etapa en la que la Fe­ situación política y económica del
deración jugó un papel verdadera­ país, se anotaban estas resoluciones:
mente decisivo, los siguientes hechos: l 9) Realizar desde este momento
La Federación se enfrentó desde el una acción pública tendiente a
comienzo al problema de la organiza­ robustecer la conciencia popu­
ción universitaria, apropósito de un lar de repudio á los gobiernos
nuevo proyecto de reforma debido al de fuerza.
doctor Santín Rossi; lo estudió con­ 2º ) Declarar que desde ahora, y
juntamente con él, y manifestó su luego si el golpe reaccionario
opinión. Poco después como se plan­ se produjese, los estudiantes
tease en el Parlamento la discusión propiciarían todo género de ac­
de un proyecto del doctor Carlos Qui- ción pública o privada que, de
janc, por el cual se creaba la Asam­ acuerdo con las circunstancias
blea de profesores y estudiantes como se oponga eficazmente a la
organismo estable en cada Facultad, dictadura.
la Federación se manifestó pública­ 3'’) Adoptar, como lo hace en esta
mente en favor de la citada iniciati­ misma sesión, una serie de
va, fijando de paso su posición fren­ medidas que aseguren el cum­
te al problema integral de la Reforma plimiento de las precedentes
y elevando al Parlamento un petito­ resoluciones.
rio. Fué entonces — dice la Memoria de
Voy a citar ahora, sin mayores co­ la Federación — , así como en la cam­
mentarios, varios hechos que ponen paña anti-“ vanguardista” donde se
claramente en evidencia cómo los uni­ hizo más efectivo, en la realidad de
versitarios del Uruguay hemos en­ los hechos el principio de la solidari­
tendido que debíamos encarar la ac­ dad proletario-estudiantil.
ción que nuestro más claro deber nos — La Federación se hizo represen­
señalaba, fuera de la Universidad: tar en el Congreso Ibero-Americano
— Campaña pública para permitir de Estudiantes, realizado en México.
la entrada de Simón Radowisky al Los delegados llevaron como normas
país, desde que la prensa reaccionaria para su acción las resoluciones ema­
había querido evitarla. nadas del Congreso Nacional de Es­
— Campaña y manifestaciones pú­ tudiantes y presentan a su regreso un
blicas, resonantes, contra la organiza­ extenso informe en el que consta do­
ción los “ Vanguardias de la patria” , cumentadamente la labor realizada.
institución netamente reaccionaria. — En Febrero de 1932 se producía
En esa ocasión se estableció una co­ el “ golpe de timón a la derecha” que
laboración estrecha con las entidades propugnaban las fuerzas reacciona­
obreras. rias y que fué un significativo ante­
— Realización del Primer Congre­ cedente del golpe de machete de 1933.

— 224 —
Distintas organizaciones estudianti­ de la Casa de Estudios y fuera de
les y obreras dieron entonces la voz ella son “ conformistas” decididos.
de alarma y se entregaron a un agi­ Mientras nosotros afirmamos que es­
tación que, en sí misma y en las ac­ tamos en deuda con el pueblo al que
titudes que provocó en el gobierno, tu­ pertenece la Universidad gratuita
vo aspectos dignos de conocerse o de que nos habilita para el trabajo, ellos
recordarse con cierto detalle en los defraudan al pueblo porque entienden
actuales momentos. Fui encargado que sus deberes de universitarios ter­
entonces de hacer una explicación de minan en las rendiciones de exáme­
la conducta estudiantil y de ella ex­ nos o, a lo más, en casi burocráticas
traigo los siguientes conceptos: gestiones directamente relacionadas
“ La explicación, por una parte, de con sus estudios.
la actitud de los mencionados centros * * *
estudiantiles, (nos referimos a los
apolíticos), y por otra parte, de la No quiero dejar de citar, en esta
de aquellos estudiantes que han ma­ etapa, en lo que se refiere a la aplica­
nifestado su desacuerdo con dichos ción práctica de los postulados de la
Centros y hasta los llaman “ comunis­ Reforma, en el campo cultural, la im­
tas” , no debe buscarse solamente en portante Universidad Popular que
una diferente apreciación de los he­ fundó e hizo funcionar con gran éxi­
chos. Ella radica fundamentalmente, to el Centro “ Ariel” , y en el campo
en la distinta forma de concebir lo social y político la solidaridad con los
que podríamos llamar la “ función so­ estudiantes y el pueblo argentinos,
cial” del estudiante, de concebir los primero, cuando la dictadura de Uri-
deberes del estudiante frente a la so­ buru trajo hasta nosotros a muchos
ciedad. Mientras nosotros creemos perseguidos por la reacción política
que las instituciones estudiantiles tie­ y social fuera y dentro de las Univer­
nen el deber ineludible de preocupar­ sidades argentinas, y, segundo, cuan­
se hondamente de los problemas co­ do aquella absurda y sospechosa rup­
lectivos y de contribuir a su mejor tura de relaciones nos dió oportuni­
solución, ellos, los que podríamos lla­ dad para proclamar en ambas márge­
mar “ enclaustrados” , creen que esas nes del Plata que las juventudes de
instituciones no deben “ mezclarse” en estos países, las auténticas, están
cuestiones extrauniversitarias. Mien­ unidas por ideales de justicia, de li­
tras nosotros pensamos que si la ac­ bertad, de solidaridad más fuerte que
ción de los Centros se limitase a los los turbios intereses que suelen mo­
asuntos extrictamente gremiales, se ver los mecanismos de las cancillerías.
negarían abiertamente los principios Repito que todo eso es, en mi opi­
fundamentales de la Reforma Uni­ nión, hacer prácticos los postulados
versitaria que establecen la estrecha que han informado el extenso e inten­
vinculación de la Universidad con los so movimiento universitario america­
problemas del medio social; ellos de­ no de estos últimos años llamados de
tienen su “ reformismo” en los límites la Reforma Universitaria. (*)

( * ) E n cu an to a la tercera etapa de la acción de lo s u n iversitarios uru gu ayos, la p osterior


al g olp e de E stad o de 1933, se estaba v ivien d o en los m om en tos en que se p ron u n cia ba la e x ­
p osición transcripta.

— 225 — 15
LA REFORMA UNIVERSITARIA Y LA FACULTAD
DE DERECHO DE MONTEVIDEO
por
CARLOS QUIJANO
(uruguayo)

(1928)
chiconocida frase — una “ fábrica de
Q UÉ es eso de la Reforma Uni­
versitaria sobre la cual nuestra
V ^generación hace más de diez
profesionales” . El Estado garantiza
a la sociedad que el señor A. puede
años viene hablando? curar enfermos; que el señor B. ha
Para contestar a esta pregunta no llenado satisfactoriamente los requi­
vamos a recurrir a citas de autores. sitos exigidos para defender pleitos;
En lo posible evitaremos también la que el señor C. ha estudiado para
cita de disposiciones legales, que son construir puentes. De esta primera
tantas como los autores. característica se deriva otra: puesto
Vamos a ponernos frente a la Uni­ que la Universidad tiene como fun­
versidad actual, a observar sus ca­ ción única hacer profesionales, es
racterísticas, a señalar sus defectos. una Universidad cerrada, de casta,
A medida que indiquemos aquéllas y alejada del pueblo-
éstos, se irá precisando el contenido Por la misma razón es un institu­
de la Reforma Universitaria, sobre to sin relación directa — y ésta es la
la cual, por supuesto, nada o muy última característica que señalamos
poco de nuevo podemos decir. — con la realidad nacional.
Para definir más nuestra posición * * *
agregaremos que, dado que sólo cono­
cemos suficientemente la organiza­ Examinaremos ahora cada uno de
ción de la Facultad de Derecho, nues­ estos caracteres.
tras observaciones se referirán prin­ I o— Universidad profesionalista.
cipalmente a ésta. Es posible, no Es el rasgo esencial de nuestra ense­
obstante, que esas observaciones sean ñanza, y es, por consiguiente, aquel
de aplicación a los demás institutos que la Reforma combate más.
universitarios. Sin duda que la sociedad necesita
* * *
profesionales y que el Estado tiene
¿ Qué características presenta la el deber de contralorear la prepara­
Universidad actual? Su característi­ ción y la acción de éstos. Nunca,
ca esencial es ésta: la Universidad pues, la Universidad podrá dejar de
hace abogados, médicos, ingenieros, tener escuelas de formación profesio­
etc. Nada más. Es — según la ar- nal. Pero ¿cumple el instituto uni-.

(S erie de ar tícu los a p a r e c id o s en el d ia r io “ El P a í s ” de M ontev id eo, d u r an te los m eses


de Junio, Julio y A g o s t o de 19 28 ).

— 226 —
versitario su misión reduciéndola a cumplir cabalmente su misión, ha
esa tarea? querido realizar dos finalidades en
No. La Universidad debe ser ade­ una sola enseñanza. En lugar de di­
más un gran centro de cultura, un ferenciar ha confundido. El resulta­
gran centro de investigación científi­ do es doblemente perjudicial. De to­
ca aprofesional, si se nos permite el do esto se deduce el segundo vicio o
término. defecto de nuestra casa de estudios:
Esta obligación es mayor en Amé­ la función que desempeña, no la des­
rica donde no hay, fuera de las Uni­ empeña bien.
versidades, ningún otro foco de cul­ * * *
tura. El fracaso, la decadencia de la
Universidad entre nosotros, es el fra­ En el plano de las realizaciones ¿a
caso o la decadencia de toda la cul­ qué nos conducen las observaciones
tura del país. Es preciso tener esto expuestas? A la Universidad le he­
bien presente para asignarle al pro­ mos asignado dos funciones. Decimos
blema la importancia que merece. ahora que cada una de esas dos fun­
Primer vicio, o defecto, pues, de ciones exigen métodos y planes total­
nuestra Universidad: realizar su mente distintos.
función a medias. Por un lado la Universidad prepa­
Pero, ¿esa función que cumple, la rará a los que quieran ejercer una
cumple bien? Si se observa nuestra profesión y a éstos les dará una en­
Universidad actual, se encuentra: que señanza esencialmente práctica y les
siendo su finalidad exclusivamente exigirá el conocimiento de su “ ofi­
proíesionalista, su enseñanza es hí­ cio” ; por otro, dentro de la mayor li­
brida, mezcla confusa de disciplinas bertad posible se convertirá en un
culturales y de materias prácticas. centro de investigación científica. A
Ahora bien, a una finalidad profe- los que sigan este camino no les pe­
sionalista debería corresponder una dirá el conocimiento práctico de su
enseñanza de aplicación profesional, “ oficio” , pero sí el conocimiento de
esencialmente práctica. los métodos de investigación, la rea­
lización personal de investigaciones,
La nuestra no lo es, sin embargo. etc.
Esa confusión de materias vagamen­ Es al deseo de contemplar estas
te llamadas desinteresadas, con las dos actividades que responde en las
que guardan estrecha relación con el Universidades europeas — las de
“ oficio” , impide que éste se apren­ Francia, por ejemplo, que son las que
da bien. Es difícil que un estudiante, nosotros conocemos más — la crea­
por excelente que sea, si ha reducido ción del doctorado y la licencia.
su “ práctica” a la que otorga la
Universidad, sepa al término de su II
carrera, por ejemplo, concluir un
pleito. Decíamos que la división en doc­
Y nótese bien que ese hibridismo torado y licencia, respondía a la di­
que conspira contra la eficacia de la visión en funciones existente en las
educación profesional, a nada condu­ Universidades europeas.
ce desde*el punto de vista cultural. Tomemos por ejemplo la Facultad
La función cultural no puede redu­ de Derecho de París. La licencia du­
cirse a la enseñanza de dos o tres ra tres años, o mejor dicho seis se­
materias sin relación inmediata con mestres, como mínimo, y a su tér­
la carrera. mino, queda el alumno habilitado pa­
La Universidad, consciente de no ra ejercer la profesión de abogado.

— 227 —
Vienen después los “ diplomas de cuales — hablamos del doctorado —
estudios superiores” , a cuya obten­ el profesor expone y no interroga
ción sólo pueden presentarse los li­ nunca, en las conferencias es el alum­
cenciados. Hay cuatro en la Facultad no quien debe hablar. No hay inte­
de París: derecho romano e historia rrogación propiamente dicha. El pro­
del derecho; derecho privado; dere­ fesor señala, por regla general a prin­
cho público; economía política. cipios del curso, los distintos temas
Cierra la serie el doctorado. El que el alumno debe tratar. Luego,
grado de doctor en derecho se otorga llegada la exposición de éste, se hace
a los que presenten los “ diplomas de debate con los demás estudiantes, y
estudios superiores” y una tesis. Ca­ por último el profesor resume y co­
da diploma exige por lo menos un rrige. Completa, como se ve, esta ex­
año; la tesis, que debe ser sostenida posición teórica, el trabajo “ prácti­
en un examen especial, no puede pre­ co” de las salas de seminario.
pararse en un tiempo menor. Esos * * *

tres años que comprenden los diplo­ Pero la función científica de la Fa­
mas y la tesis son años de especiali- cultad no se limita a los cursos de
zación. Los planes y los métodos de doctorado. Dentro de la Facultad, en
enseñanza están orientados en ese torno de ella, funcionan gran canti­
sentido. Así, por ejemplo, en lo que dad de institutos sin finalidad pro-
respecta a la enseñanza, el profesor fesionalista. Así, por ejemplo, siem­
no estudia, durante los dos semestres pre refiriéndonos a la Facultad de
de cada curso nada más que un pun­ Derecho, están el Instituto de Altos
to. El año 25, por ejemplo, en el aula Estudios Internacionales, el de Cri­
de economía política, el profesor minología y el de Estadística.
Charles Rist, habló nada más que so­ * * *
bre “ la balanza de pagos” . El año Hemos estado hasta ahora hablan­
anterior lo había hecho solamente so­
do jie la Facultad de Derecho; pero
bre “ la deflación — fenómeno mone­
la enseñanza de las ciencias sociales
tario — en la práctica y la teoría” . y económicas no es exclusivo de ella.
También en los cursos de doctora­ Además de los cursos de doctorado
do se realizan los trabajos llamados que encuentra en la vieja institución
de seminario. de la rué Saint Jacques, el estudian­
La Facultad tiene diez “ salas de te deseoso de ampliar sus conocimien­
trabajo” con sus bibliotecas especia­ tos, puede dirigirse a muchos otros
les, cada una bajo la dirección de un establecimientos oficiales dedicados,
profesor acompañado de varios ayu­ en su mayor parte, a la investigación
dantes. El estudiante está obligado a pura.
hacer, sobre temas que se le señalan Tenemos a mano el “ cuadro de co­
investigaciones personales, y a con­ ordinación de estudios superiores”
signar en fichas que se archivan pre­ para 1925-26. Pues bien, ese año las
vio control, el resultado de esas in­ materias de nuestra especialidad —
vestigaciones. ciencias económicas — podían estu­
Cabe todavía hablar de las “ Con­ diarse: en la Facultad de Letras,
ferencias” , que es otro método de in­ cuatro cursos — La formafción del
tensificación de los estudios. capitalismo; El comercio y la indus­
Las hay en licencia y doctorado: y tria del siglo X IX , etc. — en la Fa­
por supuesto estas últimas son las cultad de Derecho ocho cursos; en el
que requieren más trabajo. A dife­ Conservatorio de Artes y Oficios, seis
rencia de los cursos regulares en los cursos, algunos muy interesantes co-

— 228 —
mo el de Simiand sobre “ La reparti­ sos de la Universidad sólo van quie­
ción” ; en la Escuela de Altos Estu­ nes tienen interés en obtener un títu­
dios, uno; en el Colegio de Francia, lo. No existen dentro de ella, disci­
donde seguimos a Gide estudiando la plinas libres, de investigación; ni
cooperación, cinco cursos. tampoco hay disciplinas extensivas,
La lista no concluye aquí. Pero lo a las cuales pueda llegar todo el mun­
dicho basta para mostrar cómo en do.
una sola rama de estudios se puede Así, para el pueblo, la Universidad
trabajar en ios institutos universita­ no existe. Existe sólo, — es preciso
rios europeos. recalcarlo — para los que estudian
Téngase presente además que no una profesión; porque ni aún los
hemos mencionado sino estableci- mismos egresados que quieren am­
mien oficiales de enseñanza. Están pliar sus conocimientos pueden recu­
también los privados, que a veces son rrir a la Casa de Estudios.
tan o más importantes que los pri­ Ni intensidad ni extensión, es en
meros. Para nuestras asignaturas realidad la fórmula de nuestra Uni­
existen: la Escuela de Altos Estu­ versidad ; ni los cursos de investiga­
dios Sociales, El Museo Social, el Co­ ción, profundos, metodizados; ni los
legio Libre de Ciencias Sociales, el cursos de extensión, destinados a di­
Instituto Carnegie, y sobre todo, la fundir en cuanto sea posible, los co­
admirable Escuela Libre de Ciencias nocimientos necesarios a la forma­
Políticas. ción tan imprescindible y urgente de
* * *
la cultura nacional. Pues bien, la Re­
Una profesión liberal en Europa forma pretende lo contrario. La fór­
es un oficio como cualquier otro. Cul­ mula de la Reforma debe ser: — aun­
turalmente no representa nada o muy que parezca paradójica — intensidad
poco. Aquí, en cambio, entre nos­ y extensión.
otros, los “ doctores” , son todavía, a
39— Universidad sin contacto con
falta de otra cosa, la nobleza de la
la realidad nacional. — Por ese doble
sabiduría, una especie de mandarina-
carácter que acabamos de señalar, la
to americano. Sería injusto negar que
Universidad se aleja de la realidad
en nuestras inorgánicas repúblicas,
nacional. Su enseñanza es fundamen­
han sido los “ doctores” , por regla
talmente libresca. Los problemas na­
general, si no los únicos, eficaces fac­
cionales se crean y resuelven con ab­
tores de la civilización; pero hay que
soluta prescindencia de la Universi­
reconocer que ya nuestra enseñanza
dad. Esta no sólo calla su opinión —
“ doctoral” no basta a colmar las exi­
lo que tal vez pudiera defenderse —
gencias de nuestras modernas socie­
sino que ni siquiera estudia, en el
dades.
reducido ambiente de la clase, las
Hace años que lo han comprendi­
cuestiones vitales del país.
do los argentinos.
¿Por qué? Ya lo hemos dicho an­
III tes.
Para poder plantear y resolver de
Dos características más, hemos di­ una manera científica los problemas
cho, presenta nuestra Universidad nacionales, es necesario que los mé­
actual. Es una Universidad de cas­ todos de estudio cambien o por lo
ta y es una Universidad sin contacto menos se amplíen. Los textos euro­
con la realidad nacional. peos no pueden hablarnos de nuestras
29— Universidad de casta. — Lo cosas. Es necesario especialistas, in­
es por su misma finalidad. A los cur­ vestigadores, técnicos que los estu­

— 229 —
dien, que los planteen objetivamente, mas nacionales no nos referimos, por
que busquen soluciones también ob­ cierto, a aquéllos que la política lleva
jetivas. Una Universidad exclusiva­ y trae. Pero dígasenos en cambio, ¿no
mente profesionalista no puede ha­ sería necesario que la Facultad de
cerlo. Esa Universidad toma el ca­ Arquitectura hiciera oir su voz sobre
mino de la mínima resistencia: en es­ el problema de la urbanización de
te caso, lo que ya viene preparado Montevideo? ¿N o sería útil que la
desde el extranjero. Cuando hay que Facultad de Ingeniería trazara un
hacer labor personal se detiene. Y plan general de vialidad del paíc? ¿No
así se explica — no es la primera convendría que la Facultad de Dere­
vez que lo decimos — que mientras cho o la de Ciencias Económicas a
se estudia, el asunto tal o el asunto crearse, tuvieran un Instituto de In­
cual que está en el texto europeo, vestigaciones, como en Harward o co­
porque, por supuesto, en Europa ese mo en Londres, para establecer de
problema interesa vivamente, no se una manera, precisa las fuerzas pro­
estudian los problemas propios del ductoras del país, su desarrollo, etr
país o de nuestro continente. Y dígasenos todavía, ¿no sería de
Más aún, y esto tiene mayor gra­ desear que sobre todas esas cuestio­
vedad. Del estudio de esos problemas nes que a título de ejemplo hemos
extraños no suele sacarse la ense­ citado y sobre muchas otras más,
ñanza que nos sería más útil: dedu­ semejantes, la Universidad ilustrara
cir la aplicación concreta que las so­ a las grandes masas, abriendo cursos
luciones obtenidas y las dificultades públicos como en las Universidades
salvadas pueden tener en nuestro europeas que hemos conocido, man­
medio. teniendo, sin esperar a que la inicia­
El conocimiento general de los pro­ tiva venga de afuera, una organi­
blemas mundiales lo juzgamos im­ zación de conferencias, etc.?
prescindible y no seremos nosotros Intensidad, extensión, realismo,
— por cierto — quienes lo combati­ ¿no podría ser ésta la fórmula de la
remos ; pero entendemos que ese co­ Reforma ?
nocimiento debe buscarse con los
* * *
ojos puestos como término de compa­
ración, como materia de aplicación,
en la realidad nacional; porque si no Hemos hablado hasta aquí de la
¿de qué sirve? Reforma en la orientación de los es­
* * * tudios. Pero ¿acaso esta reforma bá­
sica, sustancial, puede tener cabal
Por su carencia de finalidad cien­ realización, sin que previa o por lo
tífica, la Universidad vive desconec­ menos paralelamente se haga otra
tada con la realidad nacional. Lo está reforma: la del gobierno de la Uni­
t