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SSRL Profesor: HERNÁNDEZ

Escuela de teología Antonio D.
Asignatura: Antropología Alumno: ROJAS
Teológica II. Víctor T.
El Hatillo, 08/ 03/ 2018
Carácter: Informe.
EL PECADO ORIGINAL EN ROM 5,12 DE LYONNET STANISLAS
Resumen
Debido a la interpretación de esta cita se desata una polémica, el Concilio de
Trento diserta sobre ésta, pero surge una contradicción entre la exégesis griega y la
latina, girando en torno a la intención de s. Pablo de referirse al Pecado Original o a
los pecados personales, Trento la ve en el primero y anatematiza a quien lo contradiga
aludiendo a que todo exégeta católico debe ver ahí una referencia al Pecado Original,
mientras que Erasmo se sitúa en lo segundo, afirmando que la Iglesia no refiere esa
interpretación exclusiva y se respalda en la Tradición para argumentarlo. La exégesis
latina con las palabras eph'hó y hémarton, interpreta en una la participación humana
del pecado de Adán, y en la otra incluye a los niños, y la exégesis griega en una
integra los pecados personales y en la otra aclara que Pablo alude a los pecados de los
adultos. El decreto de Trento condena a los partidarios de que el Pecado Original sólo
afectó a Adán y que daña sólo al cuerpo, afectando la interpretación de Crisóstomo
que lo restringe a la muerte corporal, mientras que Cirilo, de acuerdo con s. Agustín,
y los demás PP. Griegos afirman que por el pecado de Adán, del que derivan los
personales, se condena toda la humanidad a una muerte corporal y espiritual.
Valoración Crítica
Así como por un hombre entra en el pecado en el mundo y con éste la muerte,
de esta manera la muerte se extiende a cada miembro del género humano, puesto que
todos pecaron1. En esta perícopa el primer elemento que atrae la atención es el
retorno del recurso Adán-Cristo utilizado por s. Pablo, que si bien en la Primera Carta
a los Corintios (15,21) sólo aludía a éste como una defensa contra la influencia
gnóstica, en la Carta a los Romanos (5,12) lo utiliza para proteger la integridad del
anuncio Evangélico de la influencia judaizante2. El hombre no es pecador sólo porque
peque sino porque en medio de su historia está inmiscuido en un contexto de pecado,
y esta historia inicia con la creación y se extiende a la humanidad, aspecto que la
doctrina de la Iglesia reflexiona relacionándolo con el Pecado Original3.
Posteriormente en el desarrollo de la doctrina del Pecado Original, ésta se ve
enfrentada a la amenaza pelagiana que subestima la fuerza del pecado asumiendo a
Adán sólo como un mal ejemplo, a lo que s. Agustín responde que el pecado es la
realidad del hombre a menos que sea librado de éste por el bautismo, basándose en
las palabras finales de Rm 5,12 que dicen que en Adán todos pecaron4.

1
Cf. Rm 5,12.
2
Cf. RUIZ DE LA PEÑA, JUAN LUIS. El don de Dios. Antropología teológica especial (Sal Terrae:
Santander 1991), 96.
3
Cf. LADARIA, LUIS F. Introducción a la antropología teológica (Verbo Divino: Navarra 1993), 105.
4
Cf. Ibíd., 109-110.