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Título original: L'individu, la mort, l'amour

Publicado en francés, en 1989, por Éditions Gallimard, París

Traducción de Javier Palacio

Cubierta de Joan Batallé
Sumario

Introducción....................................................................................... 9

1. Mortales e inmortales: el cuerpo divino.................................... 13
Obra publicada con ayuda del Ministerio Francés de Cultura-Centre National du Livre
2. La bella muerte y el cadáver u ltrajado ...................................... 45
3. La muerte en Grecia, una muerte con dos c a r a s ..................... 81
Quedan rigurosamente prohibidas, sin la autorización escrita de los titulares del copyright,
bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total o parcial de esta obra por
4. Pánta kalá. De Homero a Sim ó n id es........................................ 89
cualquier medio o procedimiento, comprendidos la reprografía y el tratamiento informático, 5. India, Mesopotamia y Grecia: tres ideologías
y la distribución de ejemplares de ella mediante alquiler o préstamo públicos.
características de la m uerte ........................................................ 101
© 1989 Éditions Gallimard 6. El espejo de Medusa ................................................................... 113
© 2001 de la traducción, Javier Palacio
© 2001 de todas las ediciones en castellano. 7. Figuras femeninas de la muerte en Grecia ............................. 127
Ediciones Paidós Ibérica, S.A. 8. Uno, dos, tres: E r o s ..................................................................... 149
Mariano Cubí, 92 - 08021 Barcelona
y Editorial Paidós, SAICF, 9. Entre la vergüenza y la gloria: la identidad del
Defensa. 599 - Buenos Aires joven espartano ........................................................................... 167
http://www.paidos.com
10. El individuo y la ciudad ............................................................ 203
ISBN: 84-493-1147-0
Depósito legal: B. 40.729/2001

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08130 Santa Perpetua de Mogoda (Barcelona)

Impreso en España - Printed in Spain

10 E L INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA

griegos y su universo mental emprendidas hace ya más de un cuarto de
siglo? A ello habría que responder al mismo tiempo de manera afirma-
tiva y negativa. En mis comienzos, consagré un capítulo de los estudios
de psicología histórica agrupados en 1965 bajo el título de Mito y pensa-
miento en la Grecia antigua a los diversos aspectos de la personalidad
dentro de la religión griega. Todavía más, en la introducción había es-
Introducción bozado el esquema de lo que había de ser, según pensaba, una investi-
gación sistemática acerca de la aparición en Grecia, entre los siglos VIH
y IV antes de nuestra era, si no de la personalidad, sí por lo menos de de-
terminados rasgos que la diferenciarían de eso que en la actualidad he-
mos dado en llamar el yo. ¿Cabría hablar así, por tanto, de continuidad
o, incluso, de cierta vuelta atrás? Nada de eso, ciertamente. Un elemen-
to nuevo se presentó a mi juicio, mostrándose en el curso de mis estu-
dios sobre la forma de representación de los dioses y sobre la memoria
de los difuntos. Mi reflexión sobre la experiencia griega del «sí mismo»
vino entonces a tomar nuevos impulsos y, a la vez, a modificarse.
Dentro de una sociedad de la confrontación, en una cultura de la
vergüenza y del honor, de la competición en pos de la gloria, necesaria-
mente ha de quedar poco espacio para el sentido del deber, máxime si
ignora además el del pecado, estando la existencia de cada individuo
¿Qué podía querer decir, para un griego de la Antigüedad, ser sí expuesta de manera invariable a la mirada del otro. Es en el ojo de quien
mismo, tanto en relación a los demás como a él, propiamente dicho? se tiene enfrente, en el espejo que éste supone, donde uno se construye
¿Cómo se entendía dentro del contexto de la civilización helénica la la imagen de sí mismo. No puede existir, entonces, ninguna conciencia
identidad? ¿Cuál era su fundamento y qué formas adoptaba? ¿De qué de identidad sin este otro en el que nos reflejamos y que se opone a no-
manera se manifestaba el carácter singular del individuo, durante el cur- sotros, haciéndonos frente. El sí mismo y el otro, la identidad y la alte-
so de su vida, y qué podía quedar de éste después de su muerte? ridad, van de la mano, constituyéndose recíprocamente.
Aunque sólo se abordan directamente estas cuestiones en el último Entre las diversas formas que el otro ha revestido a ojos de los grie-
de los diez ensayos que componen este volumen, todos ellos gravitan al- gos (los animales, los esclavos, los bárbaros, los niños, las mujeres...)
rededor del mismo asunto. Siguiendo caminos distintos y bajo diferen- existen tres que, a causa de su posición extrema en el campo de la alte-
tes ópticas, intentan acotar con la mayor precisión posible el problema ridad, se muestran ante el investigador como particularmente signifi-
de la identidad en relación al otro, de dilucidar sus implicaciones, de cativas: la figura de los dioses, el rostro de la muerte y la cara del ser
considerar también las diversas opciones que se abren ante quien se amado. Puesto que marcan las fronteras en las que queda inscrito el su-
plantea comprender los procedimientos adoptados por cada cultura a jeto humano y resaltan sus limitaciones al desvelar, por la intensidad
la hora de dotar a la individualidad humana de cierto estatuto más o de las emociones que suscitan, el deseo de éste de superarlas, estas tres
menos coherente y socialmente establecido, con sus contenidos y sus formas de confrontación con el otro actúan como las piedras de to-
límites, con esos valores que acaso difieran atendiendo a la época o al que de la identidad tal como ésta fue comprendida y asumida por los
lugar. griegos.
¿Se trata, pues, en relación a mi trabajo, de una nueva materia de es- En las religiones politeístas a los dioses, al igual que a los hombres,
tudio que viene a modificar la línea de unas investigaciones sobre los se les considera individuos, con la diferencia de que son inmortales; en

12 EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA

INTRODUCCIÓN
Los siguientes textos están dedicados a todas aquellas, a todos aque-
efecto, las divinidades ignoran cualquier forma de imperfección, de llos, próximos o lejanos, cuyas investigaciones han sido compañeras de
mancha, sin padecer todas esas insuficiencias que entre los mortales las mías y que se encuentran presentes a lo largo de este libro.
constituyen la necesaria contrapartida, el precio a pagar, por un modo
individualizado de existencia. A pesar de las excelencias del ser huma- Noviembre de 1988
no, su pobre cuerpo no tiene más valor que el de ser un reflejo oscuro,
deficiente e incierto del cuerpo de los dioses, siempre inalterable en el
brillo de su esplendor. Para adquirir identidad, existencia propia, los
mortales necesitan del espejo de lo divino, medirse con ese modelo
inaccesible, con ese más allá al cual jamás podrán aspirar.
Cuanto mayor es el fulgor cegador con que relucen los rostros de los
dioses, más negro se torna el rostro de la muerte. Bajo los rasgos de la
Gorgona Medusa, cuya mirada petrifica, la máscara de la muerte re-
presenta la vuelta al caos primigenio, el retorno al reino de lo informe,
la confusión en un no-ser en el que ya no cabe distinción alguna con
nada ni con nadie. ¿Por qué razón, hay entonces que preguntarse, una
civilización cuya religión apenas confiaba en la inmortalidad del alma
pretendió no obstante dotar a los difuntos de cierto estatuto social ca-
paz de garantizar a algunos elegidos, gracias a las instituciones y a la me-
moria colectiva, una vida eterna investida de gloria?
Cuando, transportado por el amor, el griego mira a su ser amado,
en esos ojos que tiene frente a sí es su propia imagen lo que ve como en
un espejo; para retomar las palabras de Platón, en el amado es uno mis-
mo quien se ama. Desde ese momento, ¿cómo el ser humano puede re-
conocerse, reencontrarse, fundirse con su identidad, sin al mismo tiem-
po desdoblarse, separarse de sí mismo, transformándose en virtud del
deseo del otro? Dentro de ese juego de reflejos entre el amante y el ama-
do, presidido siempre por Eros, el rostro del individuo no aparece más
que para sustraerse. Éste ha perdido su figura humana: ya sea porque
unas veces resplandece con una belleza divina, ya sea porque en otras
desaparece, tragado por las tinieblas, absorbido para siempre, como esas
nocturnales cabezas rodeadas de tinieblas en las que cada uno de no-
sotros está destinado a convertirse cuando le llegue el momento de
partir hacia el Hades.

La inmortalidad, la muerte, el amor; preciso será decir que con mi
deambular de un tema a otro, con entera libertad, he retenido sólo aque-
llos aspectos que podían alimentar mi interrogación sobre la construc-
ción griega de la identidad individual: ¿cómo se constituye el sí mismo
en relación con el otro?

Clemente quiere demostrar que los más sabios de los antiguos. unos fanto- ches inventados por los hombres a su propia imagen y semejanza. 1981. Madrid. ironiza Jenófanes. 1957. 3=172 KR. 14. proyectado la noción de cuerpo sobre ciertos seres que. gracias a Mortales e inmortales: la luz de la razón. S. estarían fuera de su esfera de aplicación legítima. en el siglo II de nuestra era. Gredos. en tanto que di- de palabra y de cuerpo». cual no cabe el menor cuestionamiento. 19-45. sobre la tierra? Plantear la cuestión nosotros problemática? Y esos dioses que cuentan con un cuerpo. como reflexión. categoría histórica «modelada por el imaginario». (Trad. por lo cual la tarea pasaría en cada oca- socratic Philosophers. V. Pero no es éste. ¿por qué no un cuerpo Pero las cosas se pueden ver igualmente desde otro punto de vista de animal? «Si los bueyes. con sus mismos defectos. Stromatas. se sirva de las críticas de un filósofo pagano que pre- tende distanciarse de las creencias comunes de una religión en la cual la divinidad suele aparecer bajo luces demasiado humanas quizá pueda te- nerse por legítimo. Vemant). realidad invariable y universal. con tal de alimentar su polémica contra los «falsos dioses». quien nos ha transmitido en sus Stromatas estas opiniones del poeta y filósofo griego. al igual que ellos. con la de buey y les proporcionarían un cuerpo parecido al de ellos mismos. al del más allá. inmediata.»2 Puestos a decir. para retomar la ex- 1986. Kirk y J . «Corps des dieux» (con dirección de Ch. Fr. Pero en el caso de los griegos rar lo divino según el rasero de su naturaleza humana: «Lo s hombres la dificultad proviene solamente del hecho de que ellos parecen haber piensan que. este texto apareció en Le Ternps Je la más bien como una noción ciertamente bastante problemática. E. 109. Cambridge. que «el dioses antropomorfos como los de los antiguos griegos. V.-P. sin duda. VII.) 2. el mejor camino para abor- dar de manera conveniente el problema del cuerpo de los dioses en la antigua Grecia. ¿verdaderamente los griegos les ha- brían atribuido la forma de existencia corporal propia de las criaturas El cuerpo de los dioses. sino *Bajo el título «Corps obscur. corps éclatant». de. vicios. para empezar.1=171 KR. VII. Clemente. ¿disponen en cuerpo» constituye para los humanos un dato de hecho. vinos. 15. los caballos o los leones tuvieran manos para y hacer recaer la investigación sobre el cuerpo en sí mismo. llos rojizos. 109. Jenófanes protestaba ya. situándose en el ámbito mismo del politeísmo y adoptando su perspectiva. los caballos represen- Capítulo 1 tarían a sus dioses con apariencia de caballo y los bueyes. 16. al tratarse por turaleza corporal? «Los etíopes explican que sus dioses tienen nariz definición de unos seres sobrenaturales pertenecientes como pertene- chata y piel oscura. E L INDIVIDUO. planteado no tanto como hecho irrefutable. supieron reconocer la vanidad que llevaba aparejada el cuerpo divino* el culto idólatra y hacer escarnio de los dioses de Homero. esos en estos términos supondría tanto como admitir. Que un Padre de la Iglesia. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA pintar y crear obras tal como hacen los hombres. presión acuñada por Le Goff. 22. los tracios. los dioses están dotados de vestimenta. Raven. sión por descifrar el interior de una cultura concreta definiendo las for- cast. Para representar a sus dioses. pasiones y debilidades. Clemente. en G. Stromatas. Clemente. ¿En qué medida esta expresión resulta para mortales. que en lo sucesivo citaremos como KR. . Fr.2=170. The Pre. 3. que los suyos son de ojos azules y cabe. págs.»3 Es Clemente de Alejandría. 1. de evidencia realidad de él? Seis siglos antes de Cristo. Fr.: Los filósofos presocráticos. Stromatas. una «realidad» inscrita en la naturaleza misma y sobre la nunciando la necedad de unos mortales que creían ser capaces de mesu. es decir.1 ¿Dioses y hombres compartiendo similar na. las que viven aquí abajo. cen al otro mundo. Malamoud y J.

lugar que se conoce por los phrénes. parcial. 490). A 5 . XIII.5 Las desemejanzas en cuan- ria. en su propia plenitud. entre la perfección de eso que permanece en lo eternamen- mores que por él circulan y que implican salud o. comprende. una nueva noción característica de alma —alma inmortal menor esfuerzo ni fatiga es capaz de mover y agitar lo que sea sin ver- que el hombre debe conocer y purificar con tal de separarla de un cuer. perecedera. Lo que sostiene en todo caso es to de cuerpo proviene fundamentalmente de dos aspectos. similar al divino y que en realidad viene a ser «mismamente nosotros». en su común diferencia con los seres humanos. Simplicio. iodo en conjunto oye. XIV. editado por W. Metafísica. el dios es capaz de mover y agitar lo que sea por «el poder de su intelecto {nóou pbrení)». y lo inacabado e imperfecto de aque- fermedad. la inteligencia en cuanto que percibe. Jenófanes supone en relación a esto. como Los griegos han contribuido a esta «objetivación» del cuerpo de dos cualquier hijo de vecino. IX. radicalmente la naturaleza divina de la realidad corporal. tener un pensamiento. V.4 no disocia mones o la membrana del corazón y una localización interior del pensamiento. 23. Del mismo ces quedaría formulada de la siguiente manera: ¿qué era el cuerpo para modo en que no postula la existencia de un dios único cuando se refie- los griegos? re a «un dios. El otro. las funciones que asume. provisto en abundancia. Stromatas. 24. Pero ¿qué son los phrénes? Una parte del cuerpo: los pul- co de Parménides. 202.. ninguna necesidad de órganos especializados como son nuestros tarios donde Platón emprendió sus enseñanzas situándolas en el plano ojos u oídos.7 Sin el de la filosofía. distintos hu. Clemente. Pero no tiene. un in. ciertas investigaciones relativas al cuerpo mediante material. es decir. del alma y cuerpo. relacionado con mismo modo en que resulta desemejante su intelecto (nóema). por el contrario. entre lo invariable tes.» jaron dicho los más antiguos filósofos griegos. el primero. sin embar- modos distintos.6 El dios. transitoria y Pero la afirmación de la presencia en nuestro interior de cierto ele. 235). 8. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 15 16 EL INDIVIDUO. Fr.98 6 b 21=177 KR. puede estar asimismo localizada en el thymós ( Odisea. Sexto. llo otro cuya naturaleza es fragmentaria. Jenófanes tumba—. en los phrénes (Ilíada. pero también se trata de una localización de los sentimientos y de las pasiones. Dicls. o un proyecto. más depurada y que no deja de evocar al Ser uno y esféri. lecto. Jenófanes. El dios. que en XXIV.: «N o semejantes a los mortales ni por su cuerpo ni por su pensamiento equivale a una especie de ruptura. VIII. (litada. Phys. por lo tanto. Primeramente elaboraron. en. cólera e. mento de carácter no corporal. to al cuerpo y al intelecto son proclamadas solidariamente en la unidad que ha ido adquiriendo estatuto de asunto científico definido en térmi. Ihid. aliento.20=174 KR.8 Para cruzar el foso que separa al dios del hombre. «todo en conjunto». te existente entre lo constante y lo sujeto a cambio. 321). del cual lo anterior. 487. a despecho de Clemente. IX. (Oúti Jemas thnetoisin homofíos oudé nóema)». aparece ante nuestros ojos con actitud de objeto positivista. que la naturaleza del cuerpo del dios no es similar a la de los mortales. La verdadera cuestión enton. . el más grande entre los dioses y los hombres». ve. igualmente. todo mejorable testimonio de eso que quizá podría darse en llamar. Fr. descripción y teorización de sus aspectos visibles. sin moverse. 475. el tbymós (ardor. A 1 en H. Berlín. 144=175 KR. 600 y XXII. funcionamiento. 26+25. Fr. Poco después llevaron a cabo. simplemente le basta con registrar el contras- la observación. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA mas que reviste. compren- lo sucesivo cilarcmos como DK. y lo móvil. como el intelecto. Aristóteles. a buen seguro. oye. de o proyecta. sin es- Aunque se burlara de la heterogénea y bulliciosa tropa compuesta por fuerzo ni fatiga. Kranz. oye y comprende. Die Fragmente der Vorsokratiker. en conjunto comprende. Adv. alumno suyo según algunos.1 1+23. es el hecho de que el cuerpo. en aquellos ambientes sec. go. la tajante oposición establecida por nuestra tradición occidental entre El cuerpo del dios es desemejante. como de. a través de la práctica médica no precisa oponer lo corporal a algo que no podrá serlo jamás. al igual que la aproximación naturalista al cuerpo. 6. afirma que los dioses no posean cuerpo. par. IX. vapor) puede 4. dispersa. entre lo espiritual y lo material. El texto indica que.. «Todo en conjunto (oúlos) ve. por entero basado en la mate. ve. al puro espíritu. tampoco La ilusión de algo evidente que en la actualidad tenemos del concep. te cumplido. se en la obligación de desplazarse. en sus phrénes más rigurosa. Diógenes Laercio. La relación de los términos nóos y phren recuerda la ex- los dioses homéricos para proponer otra concepción de la divinidad presión homérica noein pbresí. 7. sin tener nunca necesidad de cambiar po cuya función no será entonces más que el ser mero receptáculo o de lugar. 109. 21 -23=28 estar situado. órganos internos que lo componen. a lo in- y de sus tratados. Añádase a esto que el nóos.1=173 KR. de una única y misma fórmula que une el uno con el otro. imprime dentro de la cultura griega algo más que un viraje: 5. math. el cuerpo presocrático. al de los hombres. 23. X X II. cuerpo e inte- nos de anatomía y de fisiología. está. en efecto.

Véase J. con valor metonímico: la parte por el todo. y también: «la conciencia orgánica es con- ciencia de sí». la traza. lo que resta del indi. Igualmente. engloba las relaciones con lo divino. es decir. 98. vapores o humores líquidos. se emplea con precisión. aparece en las páginas 93-111 de la revista Le Genre humaiti. no existe nin. . La ca. la prestancia de eso que ha sido bien realizado. al mismo tiempo. Una vez llegada la muerte. James Redfield ha pu- blicado recientemente un trabajo esclarecedor. dentro y a tra- bilidad de los miembros. su cuerpo tiene un carácter plural. pero igual- bién la encarnación. sin llegar a distinguirse nunca del todo duo. mensiones o aspectos de lo corporal. prósopon\ están ahí. según las circunstancias. fragma. James Redfield ha afirmado. en cuanto vés del propio cuerpo. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Y es que. Incluso en tal caso la cabeza no supone el equivalente 9. pulsiones o deseos. inspiraciones o influjos divinos. pulmones. que es recorrido por pulsiones que le mueven plexión. ciales. impulsivos o emocionales como reflexivos y sapien- para referirse a estos diferentes planos. próximos entre sí. ral reúne igualmente realidades orgánicas. también conciencia del yo en tanto que organismo». al referirse al personaje de la epopeya: «su conciencia de sí es beza y el rostro son. pensamientos u operaciones concretas de la in- ción de la vida y de la dinámica corporal. así como tam. si no del cuerpo sí por lo menos de las distintas di- drillos»). sino a la envoltura exterior. a su articulada movilidad. desaparezca en lo invisible. los humanos son denominados tor podrá encontrar.9 Para a mera efigie. lo que le identifica y lo que todavía la separación entre alma y cuerpo. fuerzas vitales. al armazón de un individuo compuesto de par. tos. Khrós no que permitió a los griegos expresar o pensar sus relaciones consigo mis- está referido exactamente al cuerpo. rada del otro. nombrar y comprender. de cara. a la altura. Entre los vivos las cabezas disponen de que du Moi».1985. n. tanto más útil todavía por cuanto el lec- dividuo. pág. la personalidad y la conciencia de sí en Homero. lo corpo. sin rostro. reconocer. Redfield. pecho. minos. la «corporeidad» griega no conoce parenta de cada uno por medio de la cara. la lista de las principales obras y artículos que «cabezas». cuyos significados a menudo están muy como soporte de las múltiples funciones vitales y mentales del indivi. una vez incinerado o inhumado. pág. cuya presencia en el interior de uno. por el contrario. todo aquello que Mauss ha denominado y conmueven. presentes frente a nuestros ojos «Les usages de la nature». con lo sobrenatural. el modo de presentarse a sí mismos de manera más o menos clara. mente nos proporciona una pista sobre sus relaciones con un otro al cual En tanto que el hombre vive. que en los héroes de Homero «el yo interior no es otra cosa que tes ensambladas (el verbo démo significa «elevar una construcción por el yo orgánico». la piel. entrañas). que lleva por título «L e sentiment homéri- vueltas en tinieblas. nóos. lo primero que se ve de un ser. actividades Cuando de lo que se trata es de referirse al cuerpo tanto en sus as- físicas. el aspecto vi. La palabra soma. y eso por no hablar de lo que puede revelarse gra- que caracteriza el vocabulario griego de lo corporal. queda reducido a figura inerte. dt. refiriéndose. a objeto de espectáculo y lamentación para el otro. así. 99. la superficie de contacto con uno mismo y con el otro. utilizado en acusativo. supone un compromiso con las di- término démas. op. sentimien- viduo cuando. como in. Puede igualmente decirse kára.. rostro. teligencia como son entender. Es la multiplicidad lo técnicas corporales. conforma en conjunto un código sible. más o menos unificada o dispersa. se trata sólo de referirse a un hombre en sí mismo. En el hombre. 100. El estudio. durante la era arcaica. voz. si bien ahora la noche les ha puesto capuchas y quedan en. phrén. pág. trata de expresarlo en su totalidad.10 medio de hileras superpuestas como suele hacerse con los muros de la. El ciencia de sí que. prapídes. de la misma manera en que lo estamos nosotros frente a los suyos. o. no establece tampoco ningún desde ese momento le hace reconocer que es una presencia para la mi- corte radical entre lo natural y lo sobrenatural. cabeza. se ocupan de tales cuestiones. como es el caso de las manifestaciones exteriores a los miembros como contenedores de potencia. se cuenta con múltiples términos: stéthos. dente. que se encuentra habitado está vinculado por todas las formas de apariencia corporal: rostro. hálitos. étor. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 17 EL INDIVIDUO. lo que se trans. a la psicología. se refiere no tanto al cuerpo como versas partes del cuerpo. que puede traducirse como cuerpo. La misma palabra es utilizada pectos más vitales. thymós. a partes u órganos corporales (corazón. Se dirá guía para referirse a la flexi. es decir. Sobre el conjunto de este vocabulario y la problemática que encierra en relación del cuerpo. kardía. dia- originariamente para designar el cadáver. mos. despojado ya de todo aquello que en él era representa. A menudo se utiliza en relación con eídos y phué-. 10. en nota bibliográfica. antes destacar esta imbricación de lo físico y de lo psíquico dentro de una con- de que.° 12. de modo sorpren- a la estatura. gestos. la pigmentación de la piel. incluso cuando se cias al olfato y al tacto. Tal vocabulario. o mélea. com- por la fuerza y la energía. estatura. gún término adecuado que designe el cuerpo como unidad orgánica.

entre los polos de lo humano y lo divi. 12. se esfuerza y se agota en la consecución de una tarea. la continuidad del ser que es característica ción primaveral. en el día a día. Acerca del lo por el viento y el verdeante bosque las llama a nacer de nuevo una vez llegada la esta. El sueño ha de seguir a la vigilia como necesaria Comprometidos con el curso de la naturaleza. bautizaron con el nombre de efímeras: seres cuya existencia se mos. se dote a las das. sino al cual pueden ser representadas en sus relaciones con los seres humanos. no bajo el marco de la limitación. que contrapartida. serán entonces susceptibles de mostrarse al aná. págs. fuerte y perfecto que tenderse en relación con lo que presupone: la plenitud corporal. VI. que desde el principio esté destinado. precisa re- to nace aquí abajo. sencia—. «Expression indo-européenne de l’étemité». preciso instante en que otra acaba de desaparecer». ga. oposi. del contacto y la tes de abismarse para siempre en la oscuridad de la muerte. cualquier esfuerzo entraña cansancio y exige determina- con el ritmo de los días. sajero se encuentra. a la decrepitud y a la muerte. subsidiarias. por hermoso. tanto por interrogarse por el modo en que los griegos invistieron faz de la tierra. para. degradándose an- figura de lo mismo y lo otro. se trate. fase. son expresa. Semejante inconstancia de un cuerpo dependiente de las vicisitudes no. Las paradojas de este cuerpo sublimado. por ciclos. en oposición a «aquellas ciones. cierta imperfección congénita. No se mueve según el nes entre los mortales. Cuando el cuerpo. pues. debilitarse. cuerpo.11 el hombre y su cuerpo llevan inscrita la marca de parar sus pérdidas internas. el de los dioses. ble y cambiante de un «ahora» del que nunca se sabe si habrá un des- Se trata de descifrar todos aquellos signos que ponen el cuerpo huma. haciéndoles transgredir el código corporal gracias modelo de una línea continua. las hojas. alterarse. el cuerpo humano funciona ble hasta sus mismas manifestaciones epifánicas aquí abajo. aproximaciones. el mismo plano que las plantas y las demás criaturas que viven sobre la pues. Si se llevan al extremo todas las cualidades y valores corporales que permanecer más que un breve momento en su estado de absoluta pleni- presentan a los hombres bajo formas siempre disminuidas. las potencias vitales que desplie- del supercuerpo divino. después de la infancia y de la namiento de su sistema simbólico. un super. valor de aei y de sus relaciones con el aión. puesto que nada en él es inmutable. véase E. humanos en criaturas a las cuales los griegos. con el otro y con lo divino me gustaría retener ciertos rasgos perti. puntuados por eclipses. Los dioses son definidos como boi aei ótttes. tarse sin cesar para impedir que se apague. lo que Ies une en virtud de un juego de similitudes. que nunca dejan de ser»12*—los dioses en la eternidad de su plena pre- De tal sistema simbólico codificador de las relaciones consigo mis. Benveniste. de las estaciones. 38. EL INDIVIDUO. interrupciones o pausas más o menos totales y duraderas. de lo incompleto y que Efímero es. sin dejar de señalar. por contraste. a los hombres les es necesario para existir el paso por a sus divinidades de un cuerpo humano como por investigar el funcio. inesta- nentes en lo que se refiere al problema que nos ocupa. de los años. el sello de la impermanencia y de lo pa- das en el mismo registro simbólico. de ese tiempo que avanza sin posibilidad de retroceso convierte a los imbricaciones y aquello que les separa por efecto de contrastes. son extendidas sobre el sue. a niveles constantes de intensidad. el cuerpo se desarrolla y madura con la fuerza de la edad. afearse. a manera de estigma. crecer y desaparecer todo cuan. Lo mismo sucede en el caso de los hombres: una generación nace en el de la vitalidad divina. impreso en ellos. sus aparicio. de la deficiencia. por fases alternas de consumo y de recuperación. tud. 146 y sigs. Esto no significa solamente conforman una especie de subcuerpo. sucesivas fases de crecimiento y declive. y es que" de manera más esencial. Estas fuerzas se agotan desde el mismo momento en que son ejerci- fallidas y precarias. parezca. Al igual que el fuego que se consume al quemar y que debe alimen- divinidades de un conjunto de rasgos que sitúen en un más allá inaccesi. con la physis. 1. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 19 cuando se producen las apariciones o epifanías de un dios. de lo próximo y lo lejano. . del tiempo de do tiempo de reposo. Estando en El planteamiento de la cuestión del cuerpo de los dioses no pasa. Véase litada. el cuerpo humano. separación. en el margen estrecho. una y otra vez. la forma en que el código corporal juventud. es decir. sea cual sea la empresa de que vida propio de cada especie hace surgir. los que siempre son.: «Como las sucesivas generaciones de hojas son las sucesivas generaciones de hombres. Este subcuerpo solamente puede en. despliega en lo cotidiano. permite pensar la relación entre los hombres y los dioses bajo la doble una vez llegada la vejez. las energías físicas y psíquicas que pone en movimiento no pueden lisis. 103-113. incompatibilidades y exclusiones recíprocas. bien puede suceder que. Bulletin de la ¡ociétéde linguistique. esa bajada de tono puesta de manifiesto en especial por el hambre y a la cual la sensación de saciedad propia de la 11. pués o qué le seguirá luego.

el resplandor. cuando nada que cia.15 nada él. aprisionada en las evoluciones de un cuerpo. sino En este sentido. tensión y relajación. París. belleza externa— ni sus impulsos internos —deseos. existencial donde aparecen en combinación. debe. consistencia o posición existía todavía). MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO EL INDIVIDUO. para poder acceder que afligen a los mortales. una imagen débil. divina e inmortal. pensamientos y proyectos— resultan ser nunca absolutamente Para el cuerpo humano la sangre supone la vida. el fundamento. las acciones. la sangre mezclada con el polvo. al igual que la misma Muerte. Vernant. Que Thánatos. material y perecedero. 130-131 (trad. definen de modo negativo —por ausen- Muerte. durante el curso de su breve existencia. et Mythe et Société en Gréce ancienne. del ser y de su quier germen de corrupción. de los valores sagrados precariedad. a imposibilidades que implica una congénita debilidad. el sombrío Abismo primordial. por tanto. reside en la intimidad del cuerpo humano a manera de testimonio de su idealizado. Hambre y Vejez. den ser desplegadas al precio de esas bajadas de tensión. todos ellos son tieron. Teogonia.14 cuando se coagula y se corrompe. representante de las virtudes divinas. se encuentre entre ellos más penoso y difícil será superar el consiguiente desfallecimiento. Noche la tenebrosa. y Clémence Ramnoux. una vida imperecedera y. e inconsciencia. los dioses energías de las cuales el cuerpo es depositario e instrumento sólo pue. Pó. la fin de oponerlos a los humanos. no-mortales. sen.: Mito y sociedad en la Grecia antigua. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA comida alcanza a remediar de manera provisional. por tanto. ámbrotoi. Limos o Géras. 1974). Véase llesíodo. cuando puros. págs. salidos. en la medida en que nos da a entender que. conforman una raza aparte: ellos son athánatoi. cuando se mezcla con la tierra que el mundo ha heredado desde su origen «caótico» y que incluso y el polvo. 1986). 1987). véase J. se ponga la máscara de su hermano gemelo.-P. . no significa más que un allegados. a de sobrevivir. oscurecerla. al retorno a lo indistinto y a lo informe. es decir. como puedan ser la fatiga. confuso. es porque ellas Para los griegos de la época arcaica la desgracia de los hombres no mismas se debilitan a causa del uso. las imperfecciones de un cuerpo del cual ni su aspecto visible fantasmagóricas del cuerpo y de la vida de que disponen los mortales —relieve. o cia. puesto que. de este cuerpo defectuoso. /anís de la nuil dans la tradilion grecque. ta positividad. Designaciones ciertamente paradójicas. 220 y sigs. marchitarla. radicalmente ajenos a esa parte de oscuridad y de no-ser mana de una herida y se derrama al sol. quienes encarnan algunas de las mayores desgracias tructiva. poderes y rizonte de su vida. en todo momento. más bien de que semejante cuerpo no sea de manera plena uno. Si el hombre. Ligada a todas las potencias nocturnales vinculadas a lo que desde ese instante iban a aparecer como la fuente. en la existencia de los hombres la muerte no se per. Siglo X X I. timientos. totalmente viviente. como referencia obligatoria. cast. Hypnos. sin la menor tara o defecto. lucidez dentro o desde fuera. Se trata de una paradoja ins- nos. de Kháos. de que el alma. el hambre o la por medio del pensamiento a la vida y al cuerpo divino. de esta hijos del mismo tronco. Partir del cuerpo mortal. existencia mortal de la cual ellos mismos podían tener cada día experien- la Abertura originaria. es la misma muerte. la permanencia de la vida en estado puro. En relación con tó lútbron. en persona o por intermediarios. París. Sueño. pero para separarse mejor de contara con forma. a su inagotable vitalidad. ciertamente. «L e pur et l’impur». fuerzas y Si bien pertenecen al mismo universo que los hombres. posea de forma definitiva e íntegra ese conjunto de cualidades. en asociación con sus como el modelo de eso que. como en una mezcla inse. deformada e irrisoria: esas imágenes tachas. virtudes activas capaces de conferir a la existencia de los seres singulares agazapada frente a la vida misma como la cara oculta de una condición la consistencia. ya sea desde privación: momento del nacimiento y óbito. sentarse ante la mesa innumerables veces su permanencia. brillo. 15. los polos opuestos de lo positivo y lo negativo. por privación— a unos seres cuyo cuerpo y cuya vida poseen absolu- que revista el aspecto de cualquier otro de sus siniestros comparsas. Sueño. pues. de desmarcarse a partir de una serie de desvíos. proviene. un cuerpo. 1959 (reed. ella se encuentra ahí. los griegos par- vejez (en razón de su madre Nyx. de que no fila únicamente como el final que de manera irremediable limita el ho." ed. A mayor intensidad de la acción. a ras de suelo. la sangre está llamando a cabe advertir hasta en ese cosmos ahora organizado y presidido por 14. 1982 (1. de sucesivas nega- importa. Cada día. Y es que. de los fallos e no-perecederos. exenta de cual- parable. por lo tanto. Fatiga. e ingerir alimentos para paliar la pérdida de sus fuerzas. con tal Zeus. la que ciones con el fin de llegar a constituir una especie de cuerpo purificado. Madrid. aislada de todo cuanto pudiera. aniquilarla. extraño al dominio luminoso de lo divino. despertar y dormir. el estallido de la belleza juvenil ofrece como reverso la pesadez del cuerpo ajado. la Muerte pone de relieve las pobre reflejo. La Nuil el les En.

bebidas propias de la inmortalidad. que. no tocar la carne de la gre que propiamente no puede denominarse así. de calmar su estómago. «una sangre inmor. Sangrando con una san. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA la muerte. la sangre que mana de una heri- da. grado procurárselos se transformará en dios. Heródoto. revela tam- tal» (ámbroton hatmá). al alimentarse de estiércol (kópros). abo- encuentran familiarizados con la muerte.15 dad. los más cercanos a los dioses gracias a su esplendorosa rida abierta. 6. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 23 24 EL INDIVIDUO. 16. Acerca de la gastér kakoergós. 15. La cuisine du sacriftce en pays grec. gastér. que permanece desconcertante y rodeada de ambigüedad que esté esta bebida. ouloméne. y brótos. los hombres son «comedores tación tan «am brosiana» como su mismo cuerpo. pero a Siguiendo la fórmula homérica. po. La vitalidad y la sangre de los hombres se alegría que el banquete les produce y no realmente por el simple fin de nutren de alimentos que pueden definirse. no ingerir vino». odioso. los dioses se alimentan de vale para los griegos a otra manera de decir: ser mortal. a las fuerzas todavía. al buen olor que desprenden. Habiendo visto lo que era y cómo se plantaba el trigo. en cierta medida. despojado de su fuerza y vencido por 18. para ser fiel a Hesíodo. Los dioses se sientan a la mesa igual que los Teniendo en cuenta tales condiciones ¿para qué sentarse entonces a hombres. véanse los análisis 17. la mesa del festín? Primera respuesta: por placer. los aromas provenientes del hueso calcinado que «desprovistos de sangre». que puede manar sin que la vida se esca. en ese islote anclado en la edad de oro cuerpos sobrenaturales. incluso aunque mane de una he- de los hombres. los frutos efímeros. de entre el resto el interior de su cuerpo. «vivir del fruto del trabajo de la tierra». Sobre la relación entre brotós. el estómago malicioso. 1. esa sangre divina no puede decantarse del lado de la muerte. es porque su régimen alimenticio desprecia los cereales y porque Pero semejante tipo de sangre. y más generalmente sobre la «vulnerabilidad» del cuerpo divino. comiendo manjares de inmortalidad pese a que sus fines del mundo los etíopes. una vez preparada la mesa del banquete. vino. ¿puede aún denominarse sangre? Ya que los bién. no tienen la menor necesidad de comer. existen alimentos y curso de un sacrificio y que ha sido abandonado por la vida en su con. ascienden a los cielos en forma de volutas de humo. El pan supone el alimento humano por todo momento por conservar para su uso exclusivo un tipo de alimen- excelencia. se encuen. cándoles finalmente a la muerte. tra en el caso de la comida. menos cierto que. de llenar una barriga. París. no es siempre intacta. continúan siendo. Puesto que los dioses viven. pan o saciar su apetito. conservando sólo el perfume de aquellos efluvios de aparecer al mismo tiempo provistos de «una sangre inmortal» y que arden en el altar. algún grado de podredumbre. pues en ella la muerte no hace acto ausencia de sangre). esta misma oscilación. equi. es justo decir que su cuerpo dispone de sangre.16 puesto que en sí mismos éstos se que supone una verdadera fuente de desgracia para los hombres. La carne es la carne muerta de un animal degollado en el que existen productos que son pasto de lo efímero. pues los dioses per- Este mismo modo de ambigüedad. como en el caso de Afrodita puesto de relieve por Nicole belleza física. ellos [los persas] vivían sólo unos pocos años». el símbolo de la civilización. págs. en lugar del elixir de la preciable. una sangre que no conoce las hemorragias.19. 94 y sigs. celosas de sus privilegios. En la cima del Olim- de pan» y «comer pan». ya se trate de carne. «L e corps vulnérable d’Arés». néctar y ambrosía. consideran el trigo como algo similar al estiércol. por pe con ella. en el caso de que no lo sea servada a los hombres (todo cuanto puede ser comido). stugeré.17En cuanto al vino. los hombres son mortales porque sus cuerpos. lugre. no pueden pasar sin reúnen para comer juntas por el gusto de la fiesta en sí. Quien los haya conocido o haya lo- dición de ofrenda a los dioses. 3. Las divinidades se acostumbrados a un hambre siempre renovada. el de Nicole Loraux.-P. por medio del proceso de fermentación. como «pasto de lo efímero». por la enorme comer si quieren sobrevivir. Véase Apolodoro. el goce de una vida inmortal. inmortalidad. en la parte re. «Corps des etiope Larga-vida (Makróbios) observa «que no había que sorprenderse por el hecho de dieux». 1979. dejando el campo libre. Ahora bien. No cabe añadir nada más. dioses sangran. Vernant. cabría todavía añadir. sin duda disponen de sangre en que tienen el privilegio de habitar. véase J. implica «no comer pan. en pocas palabras. sobre Tifón. Si en los con. funesto. manecen en ayunas. a lo que de presencia a manera de la otra cara de la vida. III. V il. mortal. págs.18 Segunda respuesta: del mismo modo dredumbre. los dioses son capaces víctima sacrificada. en Le Temps de la réflexion. des- Zeus tras haber comido los ephémeroikarpoí. 335-354. incorruptible. a su sorprendente longevi- Loraux. gracias condición de añadir enseguida que tal tipo de sangre no es exactamente a la posesión de un tipo de sangre imperecedera (o sencillamente a la lo que cabría dar en llamar sangre. 1986. 22. que nunca han conocido el hambre. las divinidades velan en interiores de la corrupción. . Sin embargo. Claro que. con la descomposición y la po.

potencias o valores «vitales». se muestra tal y como debe ser: «similar a un cio. son algunas de las «potencias» de las cuales al cuerpo se le supone de- riencia contradictoria. siempre. para siempre de la vejez». parecido a los Inmortales». Las primeras se refieren a los límites corporales. el ano. su valor. el ardor permeable a las fuerzas que lo animan. ciables. de trazos emblemáticos los numerosos «valores» —de vida. el frenesí guerrero. aislado. se enardecen o manifiestan cualquier otro tipo de emoción. esos dioses plantados en su cima y de la cual los humanos se reparten. el dynámeis. Por el contrario. encerrado en sí la flexibilidad de los miembros—. gracias a uno de los Him. pero que al ser insufladas por algún 20. como serían stéthos. thymós. su situación dentro de una escala de «perfección» que llega hasta dios. mos. cias vitales que pueden agitarle. o como figura con las particularida- que se trata es de concebir una idea del cuerpo divino en su absoluta des físicas propias de cada cual. la estima en que es tenido. la energía. Si de lo a manera de una lámina anatómica. de poder— de los cuales está provisto el individuo.20 La gracia. al corazón generoso con que cuentan los mejores cebidos a imagen del cuerpo humano. el griego dispone de la expresión kalós kága- contrario: en todos sus aspectos activos. para complacer a diversos niveles. positario y que pueden leerse en él como marcas testimoniales que nos dad a sugerir sólo una cosa: aquello que el cuerpo humano supone po. los escalones inferiores. separado. accesible a la intrusión de poten- en el combate. a cierta dimensión sa- mortal. con todos aquellos orificios que garantizan la comunica- ces. que indica que la belleza física y la superioridad moral son indiso- su dinámica física y psíquica. la envidia. las proposiciones que formulan vienen en reali. será necesario subrayar en la de los hombres la Antigüedad se muestra como blasón que hiciera aparecer por medio todos los rasgos referidos a su naturaleza mortal. con la boca. sufren. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Pero semejantes paradojas no son malintencionadas. Véase Hiena Cassin. el cuerpo reviste la for- los cuerpos de los dioses están constantemente revestidos. La Splcndenr divine. a esos jonios que en la isla de Délos. a manera de retrato. Para referirse a cual el antropomorfismo de los dioses griegos significa que fueron con. las energías que manifiesta el cuerpo en tanto que. éstas tan. París. pero fuera. el cuerpo humano aparece como algo perfectamente delimitado. vigor y belleza. en realidad. Himno homérico a Apolo. las piernas velo. la prestancia. el cuerpo del hombre remite a cierto mo. temeroso o am.151-153. se entregaban a la danza. la agilidad. dicen lo que es un hombre y cuál su valía. ción con el exterior. la nobleza de espíritu. resulta absolutamente tes. Es él el que comparece en cualquiera de las el temor. sin embargo. la inteligencia despierta. también la estatura. con una piel que configura la superficie de contacto. no por menos visibles a la mirada ajena menos importan. se irri- bicioso. gura marca el perfil de un ser diferenciado. 1 . dioses en estado de máxima pureza y sin ninguna restricción. la fortaleza. la serenidad. en su «conciencia orgánica». imperio dentro de otro imperio. sin olvidar tampoco las disposiciones mismo. a nos homéricos. la potencia de brazos. es poseído por los Más que como morfología de un conjunto de órganos ensamblados. su pre- de juventud. Desde luego. combinación de estas cualidades. precario e incompleto. Recordemos. Bajo su apa. rebosante grado de honores a los que tiene derecho.19 ma de una especie de cuadro heráldico en donde se inscriben y por el que se descifra el estatuto social y personal de cada uno: la admiración. phrénes o rióos. 1968. el impulso colérico. de belle- ter transitorio. za. como si fuera un interiores. que com- cuando por breves instantes resplandece sobre determinada criatura portan. el sexo. arrancado a lo demás. Pero no se encuentra. sitivo. en todos los componentes de thos. El fulgor de los dioses. a los cantos. el brillo. la astucia viva. Cuando los hombres se alegran. lo ilumina en fugitivo reflejo con algo de ese fulgor con el cual grada y cuya dosificación varía según los casos. dios los recorren y atraviesan a manera de visitantes que llegaran de . Su fi- po con un resplandor gozoso y que parece emanación misma de la vida. se apiadan. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 25 26 EL INDIVIDUO. Gracias a la delo divino como fuente inagotable de una energía vital cuyo brillo. con su dentro y su encanto que incesantemente se despliega —en especial la kháris. de los que resul- Preciso será también rectificar esa opinión tan habitual según la ta titular y que proclaman su timé: su dignidad y rango. por referencia al modelo divino. Apolo. enclaustrado. la frescura de la tez. que ésta puede evaluarse con sólo observar aquélla. a la lucha y a los juegos: Dos tipos de consideraciones son precisas con tal de completar este «Era tal su gracia que quien los viera les creería inmortales y liberados esquema. el poder. están habitados por pulsiones que perciben dentro de sí mis- 19. denunciando su carác. el dominio de sí. el cuerpo griego en plenitud y disfrute eternos. el respeto que inspira. Más bien se diría que sucede lo de entre todos. esa kháris que hace brillar el cuer. las espaldas anchas. los áristoi. como la vitalidad.

comienzan por la limpieza y la purificación para pecho son al de las mujeres. Cuando Poseidón tocó a los Ayantes con su bastón. par. Mazon. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA fuera. y que los cuidados de toca- Las panoplias militares son al cuerpo del guerrero lo que el maqui. El equipamiento guerrero. nea. De la misma manera. 70-75. Observe. tornando ágiles sus miembros. bras. El ardor característico del ménos enciende el pecho gías internas de que está dotado un personaje. to a las demás partes del cuerpo. Cuando los dioses crearon a Pandora. 570-585. velos. 59-61. 24. ciertas prolongaciones suyas que les ciosos. vinculados a ese cuerpo donde irán a caer los hombres. sirviendo como soporte o albergue de las ener- mos un ejemplo.) embadurnándola de óleos para incrementar su brillo. caben contarse entre sus del guerrero. krátos. Tales «unciones» de juventud. entre los dioses. según la ocasión. X IX . al mismo nivel que sus brazos o piernas.. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 27 28 EL INDIVIDUO. o vertir a esta «maravilla digna de verse» en la terrible trampa sin salida lússa. Pero igualmente pue. que ejercen por sí mismos los encantos del cuerpo femenino. P. Pero habría que ir todavía un paso más allá. desde el momento de su elaboración con la elección de algún material inco- lorjara para él: «El divino Aquiles se probó las armas. todos ellos son eficaces símbolos de detentación de poder. en la intimidad de su nóos o de sus phrénes. 384-386. tras penetrar en el cuerpo. emanan como sortilegios suciedad. le proporcionaron un cuerpo virginal y al cual revisten. el arco de solución. y durante el proceso de mantenimiento. los tejidos tornasolados o los ornamentos del tados más modestos. seo. tal. Le sentaban al igual que alas. X III. tiendo de las piernas hasta llegar a los brazos». fortaleza. los aceites. Hesíodo.. encuentran fuera de él. o. el caduceo que porta Hermes y otros tantos objetos pre- adornos. París. gracia. Naturalmente. la belleza del individuo puede. ardor guerrero. tiene de con- combatiente se reviste: llegando hasta los cielos. cargos ejercidos y que. por contra. sin amarla. «verterse» desde el tigio de las armas que informan sobre el rango.22 les» repentinamente de sobrenatural belleza. poder para dominar. La gracia. llo de la mirada. para ver si se adaptaban bien a él rruptible.2"'234 23. armas o herramientas. inspi.21 Menos. en aque. con el pres. 21. se localizan en el cuerpo. de los permiten extender su campo de acción y reforzar sus efectos.25 La vestimenta de Pandora se modo en que lo han invadido. Véase la descripción de Aquiles relativa al equipamiento guerrero que Hefesto tua del dios.. para hacerla resplandecer como el fue- y permitían moverse a sus gloriosos miembros. entrarían en ese mismo marco los cuidados reservados a la esta- 22. trad.. cintos. en su apariencia femenina resulta tan hermosa como una diosa inmor- rándole el extravío propio del error. la seducción. operan sobre su esce. éros. áte. envilecimiento o tumefacción. en que es llevado a la incandescencia. porque dios ha intervenido. el casco de piel de perro característico de Hades. ya sea vestimenta. para con- alké. «cubriéndo- cualquier otro elemento de sus pertrechos ofensivos. temor. su configuración física. La piel de león con la cual Hércules recubre sus hombros. las joyas. el fulgor de las armas génitamente establecido: estatura. las proezas y el valor per. a nuestro juicio. jun- cionales como el de Aquiles. Habría que plantearse de manifestarse en el brillo deslumbrante del bronce con el cual el la apariencia física por sí misma en lo que. la primera mujer. //. diademas. a menudo cuando integra a su anatomía. los baños o las aplicaciones de aceites pretenden imitar con resul- llaje. en casos excep. de revivificarlo. contaminación. se de embellecerlo. se imbrica en él. brilla también en sus ojos. . el cetro de los Atridas Las potencias que. vigor y esplendor adhiere a éste. sonal del luchador. el rayo empuña- llo que los hombres portan o manejan. energía vital. prestancia. afeamiento. conformando la fisonomía corporal de una cria- el espíritu de los hombres se ciega o se hace lúcido es porque algún tura a la que no se puede contemplar sin admirarla. «pertenencias». Teogonia. elevando go. la jabalina de Péleas en manos de Aquiles. bri- que provoca el pánico en las filas enemigas es la exhalación de ese fue. do por Zeus. transfigurar el cuerpo y desembarazarlo de todo cuanto suponga mácula. Áyax. phóbos. en pocas pala- go interior que abrasa el cuerpo. alguna sabia re. integrándose a su figura concreta como con que los dioses en ocasiones favorecen a sus protegidos. pero en tanto que «potencias» desbordan y exceden el repertorio instrumental que convierte en «operativo» tal cuerpo: ves- cualquier envoltura carnal concreta: pueden abandonarlo del mismo tidos. «los llenó de cuyos efectos sobre los otros no resultan demasiado diferentes de los esforzada furia (méneos krateroío). color de tez. dor. la llamada del de. Los trabajos y ¡os dias. protecciones. la égida sobre el pecho de Ate- nario interior para animarlo y agitarlo. deseo. en ocasiones. y definen. resulta ser la prolongación del cuerpo del héroe. (//. reemplazando las partes más ajadas y al pastor de huestes». aspecto. vivacidad y elegancia de movimientos. exterior hacia un cuerpo a fin de modificar su aspecto. en las de Agamenón y. 1945. collares. erigida con piedras y metales preciosos. puede llamear incluso por encima de su cabeza. incluidos también entre estos adornos.

Horrible o Este es el caso de Ulises. deraciones. del valor y la deshonra. espléndido. privado de prestancia y fulgor. XIII.. afearlo y. «su encanto y belleza resulta deslumbran. Atenea «le devuelve su hermoso aspec. todas las cualidades vitales. apagado: «Ojalá tus fuerzas permanecieran intactas (bíe émpedos)».. Al darse del combate. blecida. sus mejillas a lle.. El cuerpo joven y vigoroso que con la edad deviene decrépi- desagradable para la vista {sm erdaléos)P Pero el héroe es lavado. al igual que cualquier otra cualidad humana. X X . Este sentimiento de plenitud y fortaleza veo con otros vestidos y con un color de piel (khrós) por completo dife. 11. Od. devolverlo. desde el oprobio en la oscuridad y fealdad te».. 11. O I. su cuerpo desnudo y casti. 429-435. aquellos otros procedimientos que inten.V 1 . cuales es reflejo y testimonio. entregando al así.2526 En ese mismo escenario la metamorfosis se opera también durante hasta la gloria en el esplendor de su belleza. pues.29 3012nquebranta- i rente. 137. asustado. O I. 157. a lo que menos por la exacta determinación de su morfología general o de las el anciano responde. en el Hades. como la ponden por contraste. Telémaco. 527. corporal lo expresan diciendo que su ménos es átromon. Así le confía a Ulises: «¡Q ué transformación. Pero la iden- na adonde se ha visto arrojado por la marea.27 Todo esto es lo que nos lleva a formular un segundo tipo de consi- Tocándole con su varita de oro. en tal caso. el ardor del ménos está sometido a di- sobre el cadáver del enemigo. señor de los cielos?». do en cuenta que. puede do con aceites y acicalado con vestiduras nuevas. la agilidad o la velocidad. V. ¡Heroísmo obli- lidades positivas.51 inmutable. ga! En realidad. que en la acción pasa de la fogosidad al abatimiento. XV II. ¿No serás quizás algún dios. en plena for- un dios. sobre todo tenien- sus viejos y sórdidos andrajos por suntuosos ropajes. el reencuentro con Telémaco. versas vicisitudes: puede relajarse. estéticas. al oscuro mundo de lo anciano a la nostalgia por causa de su fortaleza perdida. pasa. en.i0 permanece en ellos émpedon. el individuo. un espectáculo verdaderamente apariencia. J/. como se diría en la actualidad. manifestando su pesar por no ser ya particulares formas que la naturaleza ha dado a éste o aquél que por si- tuarlo con tanto más rigor entre los polos opuestos de lo luminoso y lo 29. no significa que el individuo. resurge ful. son constitutivas del hombre va abandonando el cuerpo. será siempre un mismo cuerpo el de Ulises. 0 ¿ . baja la mirada temiendo encontrarse ante tes de confianza y ardor o. su piel vuelve entonces a ser morena. dentro de la jerarquía de los valores vitales de los volver luego a verle Nausicaa. frota. Atenea le hace «más también ascender o descender cuando los dioses le tienden la mano. sin grande y vigoroso. 28. desplegando sobre su frente cabellos rizados». Cuando Nausicaa le encuentra sobre la are. Od„ XVI. al no disponer de una posición definitivamente esta- vuelto ahora en un nuevo revestimiento de frescura y gracia. por su ardor ya informe. Ulises se presenta en la corte aparentan- do ser un viejo mendigo de cuerpo ajado.” La categoría de cuerpo. 30. 521. de lo bello y lo feo. to y débil. perturbarse o debilitarse hasta des- tan deshonrar. 173-183. dice Agamenón a un Néstor abrumado por el peso de los años. desfigurar o ultrajar el cuerpo. para los griegos de entonces. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 29 30 EL INDIVIDUO. huésped mío! Te ma. 372. Los personajes de la epopeya a menudo son presentados. puede oscilar entre estos extremos. 25. 26. 27. desbordan- cuenta. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Convertido en irreconocible un cuerpo. II.28 ble. los difuntos pasan a todos los valores que éste encarna. 33. cambie de cuerpo. absolutamente convencidos de sus fuerzas. .IV. formar parte de los amenená kárena. tidad corporal se presta a estas mutaciones súbitas. 227-237. ni stdérot). calvo y de ojos enrojecidos. a estos cambios de gado por el mar se presenta horrible. como letanía. to y juventud». henchidos de entusiasmo. similar en su llameante ardor «al hierro al rojo vivo» (aítho- A ese súbito embellecimiento del cuerpo por exaltación de sus cua. 314. de las cabezas privadas de ménos?2 Ya incluso con la edad el conjunto de cualidades físicas y psíquicas que sociales y religiosas de las cuales era portador para mancillarlo. res. en el ritual de duelo y en las crueldades ejercidas fuerza. una vez borrado cuanto lo mancilla y oscurece. 31. Al dejar de ser el mismo. VI. Se trata de destruir en él aparecer finalmente con la muerte. X. Ello gurante gracias a un resplandor de juvenil vitalidad.. 32. como si éste hubiera trocado sombrío. pasando de uno a otro. la barba de azulados reflejos adorna otra vez su mentón. y que. a la hora narse.

LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA el que fuera: «Hoy mis fuerzas no son ya como las que corrían por mis ágiles miembros. su nombre. convierte a estos desapareci- quebrantable por encima de nuestras cabezas del mismo modo que los dos en «héroes ilustres» cuya figura. generación tras generación.38 Si los dioses son inmortales e imperecederos es funerarios. se consume. con el paso del tiempo. en el En principio. el de «la gloria imperecedera». ¡Ah!. su es. //. En primer lugar el sema. encarnar durante el breve tiempo de su existencia. ¿qué puede quedar del belleza ni de existencia capaz de luchar en pos de la gloria. dad de una gloria imperecedera. ni las piernas ni los brazos. es ésta.35 Hades. aquellos valores que. con su cuerpo. Véanse más adelante las págs. Tal como se lee en la litada. algo más se los efectos del superlativo: magnificación o multiplicación de todos que testimonio. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 32 EL INDIVIDUO. los dioses son poseedores de un super-cuerpo: un tela. el mné. //.. Siempre vi- héroe aquí abajo? Dos cosas. phthío. desvanecido. mis miembros no poseen aho. a esa naturale- ese agotamiento de las fuerzas vitales que. 413. abismándose en ella. tirse. en lo más recóndito de su reino subterráneo. La raíz phthi. //. ¿Qué quiere decir tener un supercuerpo. «cien veces más fuertes» que los hombres. //. 36. se desvanece el común de los mortales. mezquinos. los arranca del anonimato de una muerte donde. confiriendo a estas criaturas efímeras. XVII. se manifiesta el esplendor del cuerpo divino? nente de la identidad de un ser que ha entrado. al celebrar las hazañas de los guerreros de an- lanzan raudos a derecha y a izquierda desde mis hombros. gorosos y jóvenes.. su soma. no lo hubiera antes lanzado al reino de lo invisible. desde el siglo VI a. llir. en una de esas cabezas de las que el ménos ha deser. 627-629. aportar alguna respuesta. al contrario que los humanos.37 perece. Su cadáver. por medio de eso que podría llamar- mundo de la ausencia definitiva —siendo incluso. al contrario que el de las deidades. la palabra poética. .XXIII. de los verbos phthíno. Por grande que sea su vigor. el canto de alabanza. o mnéma. refulge con un brillo que nadie puede debilitar: el brillo del po humano. Conservado y sin cesar retomado por la tradición ra la misma firmeza (émpeda guia). extinguidas del mundo de aquí abajo. su ser corporal posee por su pro- ra. la naturaleza del broncíneo cielo. sacudido hasta sus cimientos.. 668-670. pbthinytbo. in- memoración al hilo de la recitación épica. se pudriría al igual que la carroña si los ritos de muertos ilustres. un koüros o una kóre. desde el momento en que la estela. en el caso del joven guerrero caído como un ria permanentes que el imaginario social se esfuerza por elaborar para héroe en combate. qué duda cabe. ya no se oral. kléos áphthiton. gracias a su constante re- Émpedos. Hades se agita y se inquieta so- 34. irrisorios.34 Y además: «N o. los mortales cuando éstos no disponen ya de cuerpo que demuestre su Con su cuerpo desaparecido. en todo el esplendor de su belleza viril. el héroe no pue. con sus instituciones propias. Los héroes lo saben decir bien: todo en el cuer- los vivos. expresa El cuerpo mortal debe retornar. un día u otro. cómo la estela permanece inmutable (mértei émpedon )». tado. el recordatorio funerario erigido sobre su tumba para recordar a cuerpo configurado por entero y para siempre por la belleza y la gloria. al parecer. y tacto! (bíe émpedos)». ardor y valor. Para hacerse él mismo émpedos. 434-435. el mundo entero tiembla.36 Testimonio perma. 35. su renombre y sus hazañas. por comparación parecen de C. es puesta encima de la tumba—. cuenta con el de contar con su cuerpo ni con ninguna otra cosa que tenga relación poder de asegurar la permanencia de una belleza inmortal y la estabili- con él. 38. ¡Ah. se deshace. incluye la representación plástica del difunto o que una estatua diminutos. relacionado con el monumento funerario. gracias a los cuales sus restos se han consumido en la hogue. con sus despojos pia naturaleza y desde el mismo seno de la naturaleza esa belleza y glo- todavía intactos e incluso. Cuando se enfrentan en el ma hará el papel de una especie de sustituto corporal capaz de expresar cuerpo a cuerpo en el campo de batalla de Troya con tal de resolver sus para siempre los valores estéticos y vitales que el individuo haya podido querellas. Unicamente la cultura. XI. 37. el estatuto de «muertos notables». en el cuerpo humano. porque. «una Una última cuestión que uno no puede evitar plantear sin intentar vez levantada sobre la tumba de un hombre o de una mujer fallecidos. en la noche del vía fuera joven y mi vigor permaneciera intacto (bíe émpedos)». acabará por conver. En segundo lugar.. si todavía fuera joven y mi vigor permaneciera in.. siempre presente en el espíritu de dioses que en él residen. los hombres de los tiempos venideros.IX . Los dioses son mucho más grandes y luneraria. sólo za a la cual pertenece y que lo hizo aparecer sólo para volverlo a engu- puede ir empeorando. fiel re- lato de sus proezas. si toda- taño. en verdad. 45-80.

con el fin de poner de manifiesto su presencia. el héroe de batalla donde denodadamente se miden ambos hombres y lo deposi- le responde que Penélope. pues.. «Epifanie testuali nelF Iliade». agéros)». tú. 361-365 (trad. ya sea griego o diosa parece «inferior tanto en aspecto como en estatura (eidos. que haya sido capaz de advertir algo. Des- ninfas. París reposa al lado de su ihos). pues sólo es una mortal y tú no conoces ni la muerte ni la vejez amada mientras los guerreros griegos buscan todavía. quien se pregun- los problemas que plantea la aparición de Atenea en el texto mismo de la ¡liada. como Dioniso. 1949). 1949). Incluso en el marco de una epifanía. oculto. 373-382.41 migas. LX X V IIl (1985). poseedores de un cuerpo que pueden conver- mortales no estriba tanto en una cuestión de más o de menos. Aquiles.3940 Y también: cuando Calipso. todo pertinente. obstante. por hermosa que sea. ciegos ante su presencia.. o durante el curso de la noche. de color carnal (khroié). en los himnos religiosos o en las Agamenón. después. el espantoso dominio de la muerte y la formas que adopta la apariencia corporal de las divinidades. dueños de los extensos ciclos. haciendo mani- solo de los espectadores.4243* Pero en realidad la diferencia entre el cuerpo de los dioses y el de los Los dioses son. //. ningún otro es capaz de verla [. Del mismo modo Ulises responde a Alcínoo. la antinomia visible-invisible no resulta del dioses que normalmente gustan del trato y la compañía de los humanos. 7/. Cuando Afrodita. Dueño de la situación. permaneciendo. a él y a su pueblo: «N o pienses tal cosa. de ser un cuerpo. Al punto Atenea se precipita desde lo alto del cielo. 1 . «visible sólo para él. notable análisis de Pietro Pucci. al lado de la ta en la estancia de Helena. o. Qd. como es el caso de Hades. de la envoltura de la piel (khrós) adopta en el caso de los dioses un sentido totalmente diferente: es la divinidad la permanezcan siempre ocultas e invisibles a ojos de los humanos. ni la estatura ni la prestancia {démas.197-200 (trad. classica.. véase el ta si éste no será algún dios que ha ido a visitarle. no ven ni comprenden nada de lo que aqueos». resulta posible esbozar un esquema tipológico de las cuanto ésta esconde en su seno. echa por tierra el muro: «Del mismo modo en que un niño a la bruma. el cuerpo del dios como Hermes—. P. rodeando su cuerpo de niebla para que éste sea (o perma- a orillas del mar se divierte levantando castillos de arena que poco des. 170-183. yo no soy más que un simple mortal» (VII. eidos) frente a golpe que Menelao se apresta a darle. en ese fiesta su presencia por medio de ostentosas y desconcertantes epifanías. que (etdos).45 39. Febo. mismo instante y lugar para el resto. to adopta dos formas. El dios puede disimular su presencia recurriendo nor esfuerzo. III. Si- escenas propias de la tragedia. 40. lo hace desaparecer del campo la esposa humana con la que Ulises tanto ansia reencontrarse. que se precia de no ceder ni un sucede ante sus narices. Esa visibilidad característica de la naturale- venir personalmente en sus asuntos varía mucho dependiendo de que se za del cuerpo humano en tanto que dispone necesariamente de forma trate de potencias cuyo estatuto implica. litada. II. las apariciones divinas nunca se producen tuándose detrás del hijo de Péleas.. en sueños. según el dictado de su fantasía. V. págs. con de posibilidades a considerar abarca desde el absoluto incógnito con una simple y casi juguetona patada derriba el inmenso talud que los que se muestra la divinidad hasta la revelación en majestad. .A MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA bre su trono: ¿no saltará la tierra por los aires dejando al descubierto Sin embargo. nezca) invisible a ojos de los mortales. Mazon. La mane. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 33 34 EL INDIVIDUO. decide hacerse vi- ses sujetos a la posibilidad de aparición a la luz del día. en lugar del suyo propio. troyano. eso que con tantas penalidades y esfuerzos habían logrado erigir los quienes. XV. I. y sin el me. 54-65. llos. París. de P. como Asclepio—o de de el punto de vista divino. entre las filas ene- (athánatos. no ra en que los dioses se manifiestan a los mortales cuando deciden inter.X X .. derribas [. como Pan y las sible adoptando la forma de un cuerpo. de los dioses que gustan de surgir de im- puede aparecer de forma perfectamente visible y reconocible para uno proviso. El incógni- aqueos habían construido para proteger sus naves. sin embargo. de dio- que. con los Inmortales.] El héroe se vuelve y en seguida reconoce a Palas Atenea». 217-218. en efecto. El abanico corrupción?59 Cuando Apolo avanza precediendo a los troyanos. phué).] mucha mayor energía y eficacia que cualquiera de los espectadores.. 208-210). Studi italiani difilología Nada tengo en común. acaricia con la mano sus rubios cabe- siguiendo un guión similar ni obedeciendo tampoco al mismo patrón. Sobre la totalidad del episodio y 41. 43. actúa con pués destruye de una patada o de un manotazo.. tir (o mantener) a voluntad en invisible para los mortales sin que deje. mége. 42. con tal de salvar a París del ápice en cuanto a belleza corporal y apariencia (démas. por último. no hay absolutamente nadie.. París. dónde diablos ha podido esconderse el troyano. calibra interiormente si desenvainará su espada y herirá a a esta diversidad: en los relatos épicos. Mazon. delante de la armada grie- La naturaleza de los textos sobre el tema con que contamos contribuye ga reunida.

incluso disfrazada. Se comprende entonces que después de haberse cas: «No. ayudar a Diomedes. paradójico y prodigioso de un cuerpo «distinto». Ibid. ni siquiera toca tierra en sus desplazamientos. / / . Himno homérico a Deméter. zas humanas. Ella resulta visible a la mirada de Ulises. tras despojarse de su dis- andares. No me ha sido difícil acostado con una inmortal. 1 . cuya cabeza llega ses por sus huellas. Atenea no se contenta simplemente con insuflarle un 48. Se aproxima a los Ayantes. con Afrodita. relámpago. Atenea se muestra más agilidad a sus piernas. frente a la puerta.. rreros cierta bruma que les impide distinguir lo humano de lo divino. etéreo. ladrido. les y de este modo no corra el riesgo de enfrentarse a las inmortales divi- ciones. MORTALES E INMORTALES: EL CUEREO DIVINO 36 EL INDIVIDUO. intangible y ligero tancia se iluminó como lo habría hecho golpeada por el fulminante que un rayo de luz. Para 47. pueden percibir a la diosa. con toda la masa concentrada de su ser. tal como son ver- ta. conveniente. por lo tanto. mientras se alejaba. resulta tan pesado fume. sus limita.46 le siempre son reconocibles». sobrepasa con mucho las fuer- su pecho. X III . al mortal Anquises. dándoles confianza con sus palabras y con el ánimo que se agita en daderamente en su presencia auténtica. Poseidón ha tomado la que el de ocultarles la presencia divina. a los dio. pero sus pasos son similares a los de «un halcón de rápidas alas fraz de anciana.167. aunque Telémaco no puede verla. aterrorizado. 181-190. . . ficiente para que. Ésta debe protegerles de forma estatura y voz del adivino Calcas. sin emitir el menor 4-1. espantada. Se trata de un dios. Himno homérico a Afrodita. Las mismas bestias reaccionan ante la entusiasmo tres veces mayor que su fogosidad ordinaria. postrada. más tarde a sus brazos y después a todo su primeramente. Tiresias. 45. les hace confundir a mortales e inmortales no tiene más inconveniente certante en su misma alteridad. por culpa de cierto fallo del disfraz. Al montar Atenea sobre su carro. con su vista. puesto que mirar de frente a los dioses. Contemplar a Ártemis o a Atenea mientras se bañan des- Pero el hijo de Oileo no resulta fácil de engañar. cuando brinca de un sitio a su ardor vital. se tape el pese al esfuerzo por no dar ninguna pista. Sin duda. XVI. Por bien camuflado que se encuentre el dios bajo la piel de un nidades. baje rápidamente la mirada. Surgido del mar. broíon)». su cuerpo acicalado con los más hermosos de la pieza que persigue. que se nos ha presentado bajo los rasgos de Cal. de abajo arriba: ella le quita de los ojos la neblina que los recubría el dios decide darle a su cuerpo apariencia completamente humana.1'4 Se puede descubrir. bajo los rasgos de una esbelta y bella muchacha. le nudas es una experiencia que Acteón hubo de pagar con su vida y explica a su compañero. 46. «E l cuerpo inmortal de la diosa irradiaba claridad más allá de como las estatuas de mármol o de bronce con que se le representa en los él. del fuego de hunde bajo su peso. 70-72. Odisea. privado para siempre de menos. Una vez cumplida su misión.»49 Para no ser reconocidos cuando se mezclan con la masa de comba- tientes. pero los perros. 157-163. éste cruje y se que no lo deje amenenós. les exhor. puede haber algo que no vaya bien y traicione eso que Recubrir los ojos de los hombres con una venda de oscuridad que la presencia divina. cuando Deméter. 62-65. y alta estatura. 1 . utilizado en tantas ocasiones. tiene. del mismo modo que un cazador reconoce el rastro hasta el techo de la sala. 172-175. puesto que. comporta de extraño y descon.47 La sola visión del «cuello y los bellos ojos de Afrodita» es su- mico. adornos y las mejillas «refulgentes de una belleza inmortal (kállos ám- las huellas dejadas en el suelo por el dios al irse revelan el carácter ané. las huellas de sus pasos y sus pies. exhala un delicioso per- po divino.275-280. sin duda éste no era Calcas. sin embargo. sus rubios cabellos descendían hasta llegarle a los hombros y la es- templos: pero no es tampoco menos aéreo. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA El segundo tipo que adopta el incógnito divino se produce cuando cuerpo. para que Diomedes pueda percibir si sus oponentes son dioses o morta- Este truco. individuo mortal. se esconden temerosos en un rincón de la estancia. experta en hábiles labores. También Metanira siente flaquear sus rodillas y queda alejado de los Ayantes bajo la apariencia humana de Calcas e imita sus muda.X I I I . Poseidón se ha mente brillante. los dioses adoptan la precaución de poner ante los ojos de los gue. se muestra ante ella en majestad: con su aspecto noble que se lanzara a través de las nubes a la caza de algún pájaro». quien no ver.45 El cuer. //. al igual que Ulises. Los dioses estaba seguro de que se tratara de una divinidad (ou sáphra eidós). el adivino. entre el temor al despertarse y descubrir a la diosa. como pesado y ligero. con otorgarle temible extrañeza de una presencia divina: en la cabaña de Eumeo. 49. por haberse acercado demasiado a una llama excesiva- otro. se revela al mismo tiempo rostro con las manos e implore piedad:48 pide a la diosa que le perdone. de deslumbrante hermosura. Pero esta misma diosa. Ibid. se vuelve por donde ha venido..

55 entregarse a sí mismo: mirarse a ios ojos implica entre los amantes una Una de las funciones del cuerpo humano consiste en situar con pre- relación de paridad. todas las formas»54 el único criterio verdadero del que puede disponer manos desaparecen con la muerte. rostro que se sustrae a la y la absoluta e inaccesible luminosidad de lo divino. de un soberano dominio del arte de la inteli- pueden concedérselo a ningún mortal. qué mortal. «quien. //. disimula bajo los «múltiples» rasgos de un aparecer adaptado a la débil con unos cuerpos perecederos que se dibujan con claridad a la luz del vista de los hombres. para prosternado hasta expresar lo que en realidad es la diosa. no ha podido ver la cara del josa y las trampas sutiles: al igual que todas estas capacidades que le per- dios. al igual 53. por tanto. 201-205). en el a plena luz del día.es capaz de afirmar que las gentes de su pueblo vieron cien veces en el pasado a los dioses aparecer enargeis 52. de la sos en sombras. al cual le gencia y de la astucia. Si el cuerpo de los dioses es capaz de adoptar tantas sol. Ante una diosa que se complace en «adoptar ra un espejo lo que es y lo que vale cada individuo. podría reconocerte tan pronto te viera.5253para majestad. ante Atenea en persona. presentan formas precisas. ninguna necesidad de «esconderse de ellos» 54. son llamados «sin rostro». XIII. Su esplendor nocer su indignidad y evitar el riesgo de enfrentarse a lo incomparable. Su resplandor resulta cegador. que los Cíclopes y los Gigantes. los hombres viven relación cara a cara: pese a que no revela el ser del dios. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 38 EL INDIVIDUO.50 El mismo Heracles. asignándole un lugar y sólo uno en el marco de lo extenso. de la misma manera en que la al insostenible esplendor del rostro divino. con misma un poder que las desborda y que se empobrecería. XIII. dirigir la vista al suelo.. 288. comience por abordarle bajo los pájaro. contrariamente a los demás hombres.. es representación de la inteligencia. vienen a conformar también el destino y la gloria de Más que ninguna otra parte del cuerpo. Ulises entre los hombres. dominado sucesivamente por el día y la noche. en el Mostrar su cara al descubierto supondría para el dios tanto como divino Olimpo. inmer. a designar ese cuerpo invisible llegar al temor reverencial. pierden sus caras al mismo tiempo el héroe. por lo tanto. caso de iden- su contorno. en el plan que urde junto a Ulises piamente de ser él mismo. Heródoto. rodeándose de bruma. riencia. Desviar la mirada. ocultar la cisión a cada individuo. XIII. con unos ojos mortales hechos para reconocer aquellas cosas que. La paradoja del cuerpo divino estriba en tificarse absolutamente con una de esas figuras que le prestan su apa- que. G ¿ . por malicioso que sea. Cuando los seres hu. Declara Ulises: «Diosa. de la estratagema y el ingenio. XVI. corrientes vitales inmortales y. de estrella. el rostro revela como si fue. formas es porque ninguna de ellas está en situación de encerrar por sí gracias a la mezcla de luces y sombras. conformado por energías. II. L. se sustrae a la vista por exceso de claridad. por hábil que éste fue- (Odisea.. El cuerpo de los dioses no escapa en menor medida a esta 50. 221. nio y que. no dejando ver de su aspecto. esconde su rostro tenecen como propias y que constituyen su patrimonio definen su poder con un despojo animal.” Mucha- que una pequeña muestra. que los dioses no caso concreto de la diosa. 42. Od. —en carne y hueso—. estatura. le resulta necesario ceder ante aquella que. del mismo modo en que picardía y de los discursos engañosos no está él al mismo nivel de domi- están también «sin minos». Od. belleza y brillo más retomar poco después su impresionante y hermoso aspecto. Pero mostrarse tal como son. tienen el mismo origen. su aparición le en un mundo intermedio. la suficiente grandeza para dejar inmerso al cho o bella mujer.. Od. Entre las tinieblas de una muerte donde finalmente habrán de desaparecer Cuerpo invisible en su mismo resplandor. el cuerpo visible de Atenea se sustrae igualmente a espectador en un estado de thambós.X X . 55. es porque. meras cabezas cubiertas de tinieblas. ra. abiertamente. para estar seguro de que se encuentra que sus vidas. es tan terrible favor. ése. son de la misma familia que los dioses. tú eres capaz de adoptar cualquier forma». Si Alcínoo. X III. 131. adoptando forma de con tal de castigar a los pretendientes. de estupor.. de arco iris o. 161. es constatar que en el plano de la astucia. V il. 295-299. enargeis. . éste debe dejar pro. no deseando ser contemplado por él». Los muertos. Poco importa que Atenea. Od. oscuridad convierte las cosas en invisibles por carencia de luz. fuerzas.A MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA El cuerpo de los dioses brilla con tan intenso fulgor que ningún ojo cara entre las manos: a los mortales sólo les cabe esa solución para reco- mortal podría soportarlo. los cuales no tienen. en su isla de Feacia. a fin de poder presentarse ante los mortales. color y relieve. los feacios. 312-314. caso de que el dios prefiera aparecer en rasgos de un muchacho muy joven que apacienta a sus animales. 51.51 entre los dioses. de la jugada venta- gustaría costase lo que costase ver a Zeus.

fulgor y belleza que el cuerpo refleja y eso tanto el de en especial cierta forma de acción vinculada al tipo de poder que tiene los mortales como el de los inmortales. Eso les lleva a forzar el nen nombre porque todos.56 Ciertamente. tan rápido como el pen. comen alimentos favorecedores de la inmortalidad antes de que pueda poner sus manos sobre esta arma representativa de ia soberanía. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 39 EL INDIVIDUO. según algunas tradiciones. no gozan de un poder de ubicuidad absoluto. puesto que se trata de inmortales. se ven sumergidos los dioses culpables de perjurio. con un único movimiento Poseidón se traslada a ambos extre.57 mido. las profundida. Su vitalidad corporal abraza en el instante que dura divinas singulares y dentro de él cada una dispone de sus propios lugares. incluso los menos relevantes. consuman- en el cielo. Teogo- aprovecha que Zeus se ha adormecido para intentar robarle el rayo. precisas. un nombre como exaltar. Al sentarse a la mesa de los etíopes para cele. disponen de una sangre que no es tal sangre. tanto Ahora bien. modos de acción particulares y espacios gar sus energías hasta los últimos confines del universo. los griegos de la época arcaica no tienen más remedio que expre. el presente y el futuro. como ya hemos podido observar. manera de sociedad del más allá. en el cruel torpor en el que. sin que los inmortales hicieran acto de presencia en el mun- como tampoco disfrutan de la omnisciencia ni son todopoderosos. tienen formas código recurriendo a procedimientos de distorsión y de negación que conducen a contradecirlo en el mismo momento en que es empleado. su escala- cia de que disfrutan en relación a los ciclos naturales y a sus sucesivas fa. Para ellos no existen asambleas.. las tierras cultivadas en el de Deméter. ¿por qué hablar entonces del cuerpo de los da a un sujeto con tal de consagrar su singularidad en el seno de la espe- dioses? En primer lugar porque para pensar el ser de algo. ni tampoco el menor contacto. de las mismas cualida- mos opuestos del mundo. que permanece dor- que sus ojos se cierren jamás ni sin interrumpir del todo su vigilancia. al igual que puede desple.22-25. donde residen. cabe recordar el caso de Cronos. y un cuerpo. tie- sarlo sirviéndose del vocabulario de lo corporal. pables han sido puestos como entre paréntesis. . nos. en general. Tifón. y tro del sistema religioso tradicional nunca se dio el paso que. en virtud de la independen. La totalidad de cosas y animales. 1. en determinados momentos y lugares? gracias a su veloz facultad de desplazamiento. toda la operación relativa al culto implica la incorpo- des marinas en el de Poseidón. comunicación o palabra intercambiada 56. los cul- 57. todas las características que definen lo corporal en rela. que no es tal cuerpo? al igual que la muerte hace con los humanos. El mundo divino para los griegos está organizado a partes del espacio. no éste. con sus jerarquías de rango. es fulminado por la mirada de Zeus. vigilando sin descanso. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA limitación que a la de las formas. este mundo sagrado reúne. Por otra parte. sobre la tierra. a lo largo de todo un año. a su cargo: el mundo subterráneo en el caso de Hades. posee nombre propio. referida a la misma natura- samiento. Pero éste se da cuenta: nia. los ración de lo divino: ¿de qué otra forma podrían los hombres instaurar con bosques. no conocen la exterioridad de las partes del tiempo y la vinculación pecializados. 793-804). desde el momento en que fue destronado por Zeus. con las demás divinidades: sin estar muertos. Todos los hombres. donde se manifiestan por medio de sus acciones. Iil ojo de Zeus está siempre abierto. también duermen ocasionalmente sin una muerte imposible para ellos. ¿no deberíamos añadir: son poseedores de un cuerpo puede pensarse en especial en el kakort kóma. ambrosía ni néctar. su reparto de competencias y de poderes es- ses. Pero debe tenerse en cuenta otra razón. concretos de intervención: en resumen. papeles. Los dioses. El nombre propio es esa marca social intransferible atribui- ción a la existencia humana. Los dioses. sin embargo. acabará rompiendo al mismo brar con ellos un banquete en los países del Sol levante y del Sol po. tiempo esa continuidad que establece. Sobre el sueño de los dioses a manera de sustitutivo de a pesar de que no necesitan comer. en cuanto que hombres. la identidad individual comporta dos cosas. a una multitud de figuras entre unas y otras. Los dioses están al mismo tiempo aquí Podríamos decirlo de esta manera a condición de precisar que den- y allá. la presencia de unos mismos valores vitales. dignidades. Si la naturaleza de los dioses parece de este modo desmentir. las selvas y las zonas salvajes fuera de la civilización en el de los dioses un intercambio regulado en el que los homenajes y los favores Artemis. privilegios. cada uno de los dioses domina des de fortaleza. del mismo modo en que. Pero do bajo formas visibles. sea cual sea cie a la que pertenece. un aliento el pasado. se equilibran. pues. «ocultándoles» (kalyptei). O J. do la ruptura entre lo divino y lo corporal. Por nuestra parte. pues. que cada una de tales figuras dis- pone de identidad individual. entre los dioses y los seres huma- niente. banquetes. fón de grados y funciones. están exentos de las leyes impuestas por la exterioridad de las leza del politeísmo. dejados fuera de juego (Hesíodo.

es la misma sobe- que ha de ser recuperada tras haberse perdido. La per. hombre o dios. su fisionomía. desea ser bello y deseable. perfección e inal- desde el interior de sí mismo por la pluralidad de los seres que lo com. Le El esplendor. van adoptando a lo largo de su tercera generación sus emblemas del resto de sus semejantes. Atenea y Hera. de la desgracia y de la negatividad en tiene valor de esencia general intemporal. singulares. Cualquier fragmentación del Uno. el cuerpo es lo que confiere al individuo su identidad. donde las potencias divinas. tante luz del éter. reservas o repulsas. no conoce. LA MUERTE EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA individuales de existencia. tienen cuerpo. Con tal de acceder a la no-muerte y realizarse narse su favor. la gloria y el brillo refulgen con una soberanía cósmi- l'emps de la reflexión. dividido por consiguiente fundamento teológico: si los dioses poseen plenitud. habitantes de la cons- dioses tienen nombre propio. 1924). confron- talmente unido. véase Guilla Sissa. Al igual que los hombres.58 ron poco a poco desgajando. todo tipo de interrogantes. ca permanente.59 ranía. un conjunto de rasgos que les hacen reconocibles en tanto que funciones articuladas unas con otras. 1986. proceden de un mismo con. Sobre este tema. ga- limita a cada una de ellas. es porque tanto renunciar a sus cuerpos singulares. el cuerpo de la diosa repre- más tarde reunificado por Apolo. cada personalidad divina contará en lo sucesivo con una individualidad ticular. V. Bérard. corps divisé». con sus es decir. que pueden adoptar diversas formas. por lo ma. al concederle su voto. París. Afrodita es una belleza. con sus poderes ajustados y equi- les diferencian de otras potencias sobrenaturales con las cuales están re. por delegación. págs. En su esplendor. a Afrodita. Tales reticen. O d. Cuando Paris tiene ante sí fección. El ser divino es aquel que. Si Paris elige a Afrodita para que le sea otorgada la pal- en la eternidad de su perfección. na otra cosa con ella relacionada. lo a través de sus funciones y que reciba de él. la plenitud o la eternidad son atributos exclusivos de un Ser to. VIII. fundiéndose en la unidad de cualquier individuo que vive en el mundo. Zeus no es no a la indistinción primordial. los hono- consumado e inmutable no en la confusión propia de la unidad original. en esa oscura indistinción del caos. en medios sectarios y entre algunos fi. a todos les es impuesto uno el día de su nacimiento». terabilidad no ha sido más que al término de ese proceso que condujera ponen. precisamente el de los dioses. de la reconquista de cierta unidad divina solamente un soberano. librados bajo la firme autoridad de Zeus. «Dionysos: Corps divin. con sus personalidades y figuras particulares. cualquier distinción entre sus partes sólo podría significar que futuro seductor de Helena adivinará los poderes y privilegios pertene- la muerte ha entrado en escena con la aparición conjunta de una multi. porque en su misma singularidad él vencimiento: la presencia del mal. la Teogonia lacionados. un gran dios cósmico o absorbiéndose en la persona del dios dividido. sin que. los dioses del Olimpo deberían. En el caso de Zeus. de poder universal inextingui- el mundo proviene del proceso de individuación al cual fuera sometido ble. sin embargo. en que pio y de cuerpo singular. «Corps des dieux». del Dioniso órfico. por tanto. cualquier dispersión tando los cuerpos de las tres diosas y reparando en sus diferencias. semejante concepción no ha dejado de suscitar en determinadas claramente establecida. VII. aislados. luego haya de faltarle la tud de existencias individualizadas y de esa finitud que necesariamente gratificación de aquella de la cual ha sabido. al igual también que ellos. res y la gloria reservados al señor supremo. una divinidad concreta a la que su aspec- y que diera nacimiento a seres separados. 552-554 (trad. 355-372. corrientes religiosas marginales. delimitando y poniéndose en su sitio y Del mismo modo. organizado y armonioso. 59. los formas definidas y definitivas de dioses celestes. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 41 EL INDIVIDUO. ejerciéndo- Al rechazar categóricamente la perspectiva de situar lo perfecto. No se trata de un monarca que retenga en sí el poder. dotado de un tipo de existencia singular lósofos. cientes a cada una de ellas. ferenciado de un cosmos cuyas partes y elementos constitutivos se fue- sea noble o villano. a la aparición de un cosmos estable. sino por el contrario en el orden di- le a decir quién es: «Nunca se ha visto que un hombre no tenga nombre. senta el mismo poder de Eros en tanto que fuerza universal. que originariamente formaban parte de va- distinguiéndole por medio de su apariencia. el del Ser. ortodoxa de Hesíodo otorga a la naturaleza corporal de los dioses su Se trata así de un mundo divino múltiple. en donde cada uno de los dioses. sólo recurriendo a la comparación. garante del retor. la muerte ni ningu- cias. tal poder se fija y se encarna. conoce una forma de existencia limitada y par. similar a la de los hombres. en este territorio. to hace reconocible entre todas las demás. su vestimenta y gas fuerzas cósmicas. indestructible. es porque esta belleza absoluta es también la Belleza. disponiendo de nombre pro. que nada ni nadie podrá jamás poner en . el poder de soberanía encuentra su punto de anclaje en la figura singular en que 58. Tal como Alcínoo explica a Ulises invitándo. ya sea animal.

litada. el cuerpo de los dioses. los hombres en la plenitud de su naturaleza viril. teniendo en lo sucesivo forma y cuerpo. el rechazo del cuerpo. Es consciente de que pronto va a morir. MORTALES E INMORTALES: EL CUERPO DIVINO 43 duda. Vernant). pero no llega a alcanzarlo nun- ca. no puedo concebir morir sin lucha ni sin gloria (akleiós). véase asimismo X XII. Gnioli y J. incluso aunque la prime. ‘ Publicado en La Morí. tan varoniles como valien- tes. aunque ahora vencer o sobrevivir no esté en sus manos. 1. y el mismo equilibrio del politeísmo griego se rompería con su inmutabilidad. El destino funesto (moira) ha puesto ya sus ojos sobre él. XXII. MENANDRO Ante los pies de unos muros de Troya que le han visto huir. 110. convertir esa carga común a todas las cria- turas sujetas a la mortalidad en un bien que le sea exclusivo y cuyo bri- llo le pertenezca para siempre. En virtud de numerosos aspectos el supercuerpo divino recuerda y se acerca al no-cuerpo. con su necesaria tensión entre cadáver ultrajado* esa oscuridad donde se petrifica la apariencia de cuerpo de los humanos y la brillante luz en donde resplandece. Capítulo 2 ra escape a las limitaciones de la forma. incluso aunque el segundo se encuentre por encima del cuerpo. 304-305. sin realizar siquiera alguna hazaña cuyo relato sea conocido por los hombres del mañana (essoménoisipythésthai). Pero. «N o. les Morís dans les sociétés anciennes (bajo la dirección de G . los demás dioses le han abandonado. Cambridge y París. sólo de él depende el cumplimiento de eso que exige. Los preferidos de los dioses mueren jóvenes. 1982. según la opinión gene- ral y la suya propia. págs.»1 Para aquellos a quienes en la litada se denomina anéres (ándres). invisible. . su condición de guerrero: hacer de su muerte una forma de gloría imperecedera. Si basculara definitivamente hacia ese lado se produciría la ausencia La bella muerte y el de cuerpo. Apunta hacia él. Héctor se detiene por unos instantes. morir en combate en la flor de su vida confiere al guerrero difunto. 45-76. derrota- do frente a Aquiles.-P. Atenea se la ha jugado.

b Por llevar hasta el extremo un espíritu de competi- mismo explica. sordo a niense. a lo largo de su existencia. que en lo su. funcionar. por elevada que sea la posición del ofensor dentro de la escala social honor. que conducta no respeta el orden habitual de jerarquía.8 Ulises.. págs. 280. La bella muerte implica a la vez la muerte gloriosa fuerza y no digamos ya los cobardes compromisos o. ha estudiado el tema de la muerte hermosa dentro de la oración fúnebre ate. resulta igualmente inaceptable e im- muerte. Este extremismo en lo que se refiere al honor pero también todas las contradicciones propias del ideal heroico. (//. «Socrate. Acerca del empleo de agathós en Homero. los nece- (eukleés thánatos). VI (1975). leza—56hacia la bella muerte. Y ello es así porque no le es posible aceptar. págs. Ber- lín. Y Tetis combattant athénien». Para Aquiles cualquier ofensa. Verdenius. Gracias a la bella o incluso siendo superior a la suya. compo- honor en el combate. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 47 tal como haría cualquier rito iniciático. La Haya. Si bien convierte a Aquiles en un ser marginal. 329 y 421. de Áte. de repente se encuentra ya decidido por la vida élite de los áristoi.352-353 y 415-416. ción que quiere ser siempre.. la consecución de la areté. es porque se sitúa de algún modo exceso como un extravío del espíritu. de su indignación..46 El. parapetado tras la altiva soledad Aquiles parece encarnar hasta sus últimas consecuencias —incluso has.. Fé- nix. 112-211. que el Olímpico Zeus [. persistirá la gloria del sarios arreglos sin los cuales el sistema social no está en disposición de desaparecido guerrero. compite la que hacer su elección. su feroz resentimiento. osado. toda excusa.. Mientras el tiempo sea tiempo. po de aplicación del código de honor. XLIII (1974). 338. 4. J.. por satisfactoria que lación a un otro. Sobre esta misma cuestión ha publicado numerosos artículos: «Marathón ou l’histoire ¡déologique». A commentary». pero sin llegar a conocer ninguna gloria. Abocado por adelantado —casi podría decirse que por natura- llamarla del mismo modo en que lo hacen las oraciones fúnebres ate. Se ha realizado de una vez y para siempre gracias a la proeza rácter público de la reparación. Ya en el primer canto Aquiles declara: «Oh madre. también el derecho a los mayores honores. la afrenta infligida a Aquiles no Semejante es el sentido del destino de Aquiles. su corazón inhumano y salvaje. Áyax o el mismo Patroclo deploran la insoportable severidad de 2. por encima de todos y en todo. el primero.278. dos vías para llegar allí donde todas las existencias humanas Agamenón le reprocha al héroe que no piensa en otra cosa que no sea ri- encuentran su final. París. a la vergonzosa cobardía. Aquiles. //. D. 105-120.!. los mejores. con valor absoluto y sin ningún otro 6. en su tesis titulada Ulnvention d’Athénes.. cimiento. y las observaciones de W.] me conceda al menos la gloria». personaje al mismo puede quedar lavada. 1-31. II (1977). 13-42. la ilustre cualidad de aner agathós? de hombre valero. INDIVIDUO. X X I. representa el último grado del ga. 410 y sigs. cierto conjunto de cualidades. con ese empeño en implica una vida breve. responde a esto: «En lugar de vivir muchos años. IX. pág. nenda o capitulación a tenor de las circunstancias o de las relaciones de tizado un renombre. Similar a un crimen de lesa majestad. Anden! Society. como una forma del Error perso- más allá de las reglas ordinarias que caracterizan este juego. de necesitar comprobación por medio del enfrenta. perdonable. pudiera parecer para su amor propio en virtud de la amplitud y del ca- miento. prometida. 8. 1981.) 3.234confiere a la figura del guerrero caído en la batalla. puesto que tú me has parido classique. para breve. toda salida honorable. suyos. . LX XV (1973). parecería como si en vida estuviera ya im- nienses. //. X X II (1969). y el resplandor de su fama. «Tyrtaeus 6-7 7. más que con el sometimiento absoluto tiempo ejemplar y ambiguo. dentro del cam- so. su punto más álgido..7 igualmente Néstor se queja de que con esa síd o bien la gloria imperecedera del guerrero (kleás áphtbiton). Mnemosyne. calificativo. en el que se inscriben todas las exigencias y definitivo del culpable. //. 1. que pone fin a la vida del héroe. la excelencia (arelé) deja por fin de ser mesurable sólo en re. págs. dos destinos le fueron ofrecidos el mismo día de su na. tu destino te ha asignado solamente un Ktéma. la menor transigencia. Aquellos que hayan pagado con la vida su desprecio al des. kléos. o bien una larga existencia disfrutada entre los enfrentarse con un rey que ha recibido de Zeus. véase II. «La “ bellemort” spartiate». Rcvue Jes eludes anciennes. además del cetro. a manera de pregnado de esa aura de gloria postuma que le fuera desde el principio una revelación. provenga de donde proven- cesivo adornará su nombre y su figura. págs. dos caminos que se excluyen rigurosamente entre validad. //. polémica y lucha. Como él nificado. tienen de seguro garan. Aquiles ni siquiera tiene virtudes y valores por los cuales. El presente trabajo es deudor del suyo. tiempo breve de vida». Los demás griegos no dejan de condenar semejante ta el absurdo— la lógica del honor. 510-512. Esta «bella muerte» {kalós (báñalos). «H BH et ANAPEIA: deux versions d éla mort du para una vida breve. contrepoison de l’oraison fúnebre». a su juicio. 288 y 177. siquiera. véase también XIX. UAntiquité 5. 1. Nicole Loraux.IX . continuará siendo vana e insuficiente. el po- der y el mando.

Al margen de las ventajas mate- reconoce públicamente la timé que en un primer momento había ultra. lleva apa- más débil a distancia del más poderoso y que. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 49 la piedad. que Aquiles no conoce el aidós.48 EL INDIVIDUO. ñido de reprobación— que mantienen en la asamblea los guerreros grie- cer caso omiso del aidós. sacerdote de Apolo. deja de mostrarse como minado tipo de superioridad. de la ma- discreción y prudencia que suele actuar en dos sentidos a manera de fre. a la inversa. y sólo a la élite. de cierta supremacía social: cada hijo de vecino debe conformarse con blecimiento de la amistad entre dos grupos cuando. la desproporción no reconozca en él un modelo indiscutible de la areté guerrera. II. humillán.10 gos ante la conducta de su caudillo les asocia a un ultraje por el cual. la reac- orden psicológico. de lo menón no ha pretendido ofenderle personalmente y en ningún instante. hacia lo alto y hacia lo bajo. la parte honorífica del botín que le había co- sonaje. objetiva la superioridad de Aquiles. 44. Pero es también. poseer un hombre cabal. tras cometerse un lo que le corresponde en suerte de un botín dividido a partes iguales. ese sentido de lo que se refiere a él mismo como a sus compañeros de lucha. esta confianza en sí mismo apoyada en el consenso unánime plano de igualdad? El aidós implica ese pudor respetuoso que sitúa al y general. el caso de Agamenón— como en cuanto al valor y a la notabilidad de las dose. Dicen menos acerca de algunos aspectos particulares ción de Aquiles no es fácil de comprender en muchos sentidos. insensible tanto a los ruegos y a súplicas de sus amigos como materia de actuación guerrera y. Agamenón inflige a Aquiles una iniciativa de establecer una relación amistosa. Aga- de Aquiles que de las ambigüedades características de su posición." No de fuerzas. el precio en sangre equivalente al valor de la víctima. y es que. ha quedado satisfecho para los suyos en virtud de alguna com. cional. se hace necesario devolver la joven a su padre. un favor concedido a título especial en reconocimiento a deter- mento en que éste. La confiscación del géras de Aquiles equivale. a condición de que1 9. consagración jado. pues. a negarle su excelencia en el combate.. un precio de sangre. yor importancia. No existe por otra parte un solo griego —como tampo- no. todos están de acuerdo en reconocerle. que renuncie a Briseida. En IX. En la actitud y comportamiento de Aquiles se percibe cierto ardor guerrero. aceptando rebajarse él mismo ante el ofrecimiento de reparación. lejos de procurarle al héroe confianza y seguridad. esa cualidad heroica que Ante la asamblea de los dioses. Agamenón consiente. la renuncia a la violencia y con el cual había sido gratificado. por último. Aquiles exige al caudillo efecto paradójico desconcertante si uno se atiene a la psicología del per. lo pone a disposi. //. 11. deberán pagar las consecuencias. ni siquiera en el momento más álgido de la discusión. hazañas Logradas —caso de Aquiles—. Aquiles está absolutamente convencido de su superioridad en rrespondido. En nombre del interés común. supone también. Sin embargo.9 modo. la renuncia a la venganza y el resta. tanto en ¿Cabe decir. y la compensación. riales obtenidas. el géras. donde el propio aedo formula como si se tratara de una verdad 10. la aídesis. equívoco de su estatuto dentro del sistema de valores propio de la tradi. entregado a su misericordia. concediendo de afrenta que toca el punto débil del guerrero. con tal de mantener el equilibrio en co ningún troyano— que no comparta las convicciones de Aquiles y que aquellas situaciones en las que la disparidad de rango. con tal de detener la epidemia de peste que se ha adueñado del campamento griego. desarmado ante esta actitud sumisa. Apolo no deja de acusar por su par. Y el silencio —incluso si está te- te a Aquiles de haber faltado a toda piedad al mismo tiempo que de ha. el valor en combate ocupa un puesto.XXIV. II. en cierto pensación. . discute su enorme ción épica. es tal manera a quien así se pone bajo su protección el grado de honor que decir. 632 y sigs. hacen imposible la competición desarrollada en un noble obstante. el géras equivale a una señal de distinción. quitándole a Briseida. le corresponde a manera de excedente timé.. dentro de la escala de virtudes que debe a las excusas y los intentos de reparación que deberían de satisfacerle. supone la reconciliación del ofendido con aquel que. por lo tanto. a su pero a la élite. ción del otro para que éste. tome la Ciertamente. el alcance de estos rasgos no afecta en lo esencial al igual que él. El géras supone un privilegio excep- y a la agresividad del más fuerte en relación al más débil desde el mo.. incluso ante la muerte de un hijo. Le despoja de su géras. la humillación. asesinato. Ayax contrapone el corazón inflexible de Aquiles a la favora- ble disposición de aquellos que son capaces de aceptar. tanto en relación al rango y al cargo —es rival. de la pane honorífica que le correspondía sobre el botín general le corresponde. 768-769. de philía. poiné. manifestando de forma rejada cierta susceptibilidad recelosa y una verdadera obsesión frente a abierta la inferioridad de uno de los dos antagonistas. al Y sin embargo.

siderarla la piedra de toque de lo que los hombres valen o dejan de valer. aceptando por adelantado la brevedad de su vida. el único en quedarse agérastos. 319.IX . sin que quepa compa- duras al lado de los áristoi. ha dejado a los demás el esfuerzo de alimentar con sus vidas do del oprobio no existe ningún rango intermedio donde Aquíles pueda la vanguardia de la ardorosa contienda mientras él permanece en la re.17 Y. en esta guerra que es más que nada cosa suya y de su Entre la gloria imperecedera a la cual está predestinado y el último gra- hermano. 30-50. 1. que está dispuesto misma. vaga- primera línea» de combate.119. //. por último. la de Péleas y convencerle de que renuncie a su cólera. constantemente puesta a prueba por que los embajadores que apresuradamente han sido enviados tras él. bundo sin raíces ni fueros propios. nada. U 138-139.. //. tanto como eídetai einai)». 15. ración alguna. Cualquier ofensa a su dignidad provocará un efec- taguardia (ópisthe ménon). Hacerle afrenta nes en una batalla sin piedad: «Todo esto —afirma Aquiles dirigiéndo.1 . el éxito debe entrañar igualmente un valor que. //.228. 648.20 cio. IX. privado de su géras. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 51 se le otorgue otro géras en contrapartida para no ser precisamente él.293. //. una vez a la dignidad real. usan las mismas palabras que Aquiles. la misión que les ha sido confiada. i/. fiesta un valor que hay que aceptar sin reservas. 13. Para quien adopte la perspectiva caballe. trípodes.. //.. 332. de ahí proviene la rabia de los griegos. poco importa clama. 17. esa timé celebrada por Néstor como proveniente de hecho borrón y cuenta nueva de sus proezas. pues. áristos Achaidn. Fénix y Áyax en donde el combatiente. //. ataque troyano. en cierta forma. Pese a que ellos proeza.12 De lo un cero a la izquierda. juego por la competición.1.1516en la protección del campamento y cerca to de oscilación de un extremo al otro porque a través de él se mani- de las estilizadas naves. A su jui. a manera de complemento de este 14.1314Será entonces cuando estalle la ira de Aquiles. ablandar la firme resolución del hijo se aboca al mismo tiempo y en un mismo movimiento a la guerra. menos que nada (outidanós). como el peor de los co- Zeus.21 Supone. ese universo en De este modo puede explicarse el fracaso de Ulises. jurando no orden. IX.. se a Agamenón— te parece poco menos que la muerte (td dé toi kér concediéndoles. la gloria y la muerte.. desde el mismo momento en que se pro- contrario. II.227-229. so pena de despreciarlo todo en bloque. Agamenón. 19. La lógica del honor heroico viene a ser la del todo o jeres como sirvientas y concubinas. En las exigencias del honor. 21. perdiéndose de hecho la vida semejantes circunstancias: a Briseida para empezar.19 un verdadero miserable.Xb Aquel que entre los reyes es el más rey de todos (basi.171 y 356. o dicho que se vanagloria de haber llevado en el pasado todo este último. puesto que en este envite fracasar signifi- le proponen lo máximo. 16.IX . como dice. . su vida. caballos. se resarcirá con el primer géras que encuentre. véase 145-146. un juicio análogo de Diomedes en relación a Agamenón aparece en 18. como una especie de vil exiliado. 1 . que cualquier rey pudiera ofrecer en ca perder todo de una vez y para siempre.1y aquella otra ganada por el guerrero bregando sin descanso «en bardes. a su elección. una de sus pro- pias hijas como esposa. 322. puede él presentarse no solamente como deshonrado Para Aquiles no existe un rasero común entre la timé correspondiente por la ofensa que se le ha tributado (átimos). También. junto a la más rica dote que pue- 12. oro. encontrar acomodo.. da imaginarse al mismo tiempo que. ni a comprometerse como hacen los campeo. éste no habla la misma lengua resca propia de Aquiles. el único. //. calderos. también la mejor parte del botín. y aun más.. está situada más allá de cualquier jerarquía de rango. 1.. mún de los hombres del universo propiamente heroico. ahí donde los riesgos son mayores. no es reconocido como el primero y. siendo de otro a devolver en el mismo estado en que se la había llevado. //. será la que se encontrará siempre puesta en nombre de un Agamenón que hace suyos los más nobles sentimientos.. IX. véase 1. revelando el peso de la guerra y de constituir en el futuro la única defensa contra el su cólera la verdadera razón que le distingue de los demás hombres. sin que sea claramente contradicho. Ulises o Aquiles.. algunas mu- dones ordinarios. 20.50 EL INDIVIDUO. No es hombre que se atreva a realizar embosca.278-279. negarle a la hazaña heroica su función de criterio absoluto.18 sino también. dejar de con- leútatos) no se ha atrevido a traspasar la línea divisoria que separa al co. a Aquiles vuelve a poner sobre el mismo plano la cobardía y el arrojo. se siente el soberano. Si Aquiles en el caso de que Troya sea conquistada. 1. el mejor de que se trate del de Áyax. idéntico timé. no sea mesurable con la misma vara que las distinciones y los haberse acostado con ella.

a cada instante se está jugando no un conjunto de corde. En lo que se refiere a la prime- Aquiles y solamente él aporta al ejército aqueo. ha asumido de entrada la kléos. ninguna distinción hono- como un ser extraordinario. 322. II. dotados de la timé del rey. IX. la soberanía de siete pese a que les libere del peso de la guerra. 607-608. como signos de su poder so. Oídos sordos. 1. II. si acepta los presentes atendiendo a la costumbre y a la razón. 605. bueyes. su vida perecedera. Pero la muer- otra manera.21 con la guerra. la gloria que sólo pedón dirige a Glauco para exhortarle a ponerse a la cabeza de los licios la hazaña suscita.52 EL INDIVIDUO. se de Aquiles el corte que ahora separa los dos tipos de gloria. el cual cabría sentan. II. estos regalos le resultan despreciables.. //. 378. pero modo en que lo ha hecho. los aqueos «le rendirán honores como si se tratara de un vilegios y honores correspondientes a los reyes. entre la necesidad de ser socialmente reconocido para heroica— lo que Aquiles pone a disposición del ejército: es la misma sentirse vivo —los honores ordinarios— y las más elevadas exigencias también que Agamenón se ha permitido insultar tratando al héroe del del honor heroico (con el que también se busca el reconocimiento. Si consintiera. y hay su simple acumulación para compararse con el auténtico valor. como tampoco de Agamenón o de sus ofertas: ¡le importan tanto como ros. susceptibles de ser procurados de una u de existencia. alabanza de la opinión pública. IL. 26. de honor. volver a re.. le pregunta. //. bastan por rey. iguales reconocimientos (oukéth’ hornos times éseaí). Aquiles rechaza ciertamente el homenaje de los aqueos. en el ataque al muro levantado por los griegos. no obtendrá nunca. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 53 matrimonio que convertiría a Aquiles en su yerno. a recompensarle principescamente a condición de que ceda. IL. cuando es asumida.. con todos los pri- que. situado a otro nivel.. si no accede. 401. si rea- nuda el combate. De esta timé. tu destino (aisa) te concede una vida breve». no tiene necesidad (oú tí me taútes khreo times). Ninguna riqueza. que el rechazo de Aquiles pone de manifiesto con cla- dientes». comprometido responde a Fénix. 408-409. //. posee su contrapartida: la gloria in- para acceder al valor: «L a vida de un hombre no puede retornar: no se mortal.2930ese destino que anuncia la muerte temprana (okymoros)*0 que su el mundo son del tipo que se pueden comprar. situaría al mismo nivel que su adversario. para po. 25. presta a celebrarle como haría con un bre los demás y de los privilegios preceptivos de su estatus. IX. en su dimensión ridad meridiana. ra.IX . IX.26 en la obligación de ponemos en las primeras líneas de combate lirias (Lyktosi meta prótoisin). En el ánimo ciudades gobernadas por él. 28.417 y XVIII. Por todo cuanto repre. 95. Tras Ulises.. 29.. la gloria celebrada por las gestas heroicas. Aquiles rechaza la oferta. aparecía insinuada en aquellos contex- que nada en el mundo puede Llegar a compararse (ou gar emoi psykhés tos en que ambas clases de honor se confundían tanto que parecían ser antáxion)a desde el momento en que. IX. su un cabello!2728 A él sólo le importa ser digno del destino de Zeus (Dios psykhéj-23 las riquezas de Agamenón y todos los tesoros que comprende aisa). en cada uno de esos compromisos de los cuales Agamenón se aleja Esto se deduce de las palabras que en el canto XII de la litada Sar- como de la muerte. otra timé. IX . él mismo.2425Es esta misma vida —es decir. y que será celebrado rífica o social puede a juicio de Aquiles compensar una psykhé con la por «los hombres de mañana»). trípodes u oro. al entrar en batalla sólo si fuéramos dioses? Es porque en contrapartida nos sentimos siempre en los últimos días. Sería lo mismo que admitir resulta más que evidente: existe la timé ordinaria. deja prender ni recuperar una vez que ha traspasado el cerco de los Esa tensión. ¿Por qué. arriesgándola sin el menor temor el mismo. el anciano Fénix aduce con bellas palabras ante Aquiles nos rinden homenaje aquí en nuestra tierra los licios.IX . IX. le mismo de la magnificencia como una burla para quien. 27. 24. 23. pero que. 608: phronéo dé tetimesthai Dios atsei. 11. sino su propia vida. . 30. esa gloria imperecedera que le tiene reservada el destino si si- nerse en el platillo de la balanza en pie de igualdad con eso otro que gue actuando como ha actuado siempre. intercambiar. Otra cosa es el precio que el guerrero consiente en pagar te temprana. 378. caracterizada por la que tales bienes. por qué nos miran como dios». madre Tetis había evocado en estos términos: «En lugar de largos años cuperar una vez se han perdido. de tal modo que todos puedan luego procla- mar: «N o son faltos de gloria (akleées) nuestros reyes que gobiernan 22.22 apareciendo el exceso pensar que buscaba por encima de cualquier otra cosa.

78.81 y sigs. Sobre este punto cabe referirse a los trabajos. puesto que ningún mortal puede esperar no le profesa Zeus o del tratamiento de excepción que los dioses dispensan perecer. en el caso de Aquiles. Sarpedón añade una advertencia que. si hemos de creer a Sarpedón. en I . de que las ventajas materia- misma esfera de existencia heroica y comparten la misma concepción les. poder de mover a los hombres a arriesgar su psykhé en los duelos sin Y sin embargo.. vie- muro que protege a los griegos y tras el cual le espera la muerte. que aspira la segunda. lación a Diomedes en VIII. XII. piedad por medio de los cuales se conquista la gloria. por lo tanto.. en las mismas palabras de Sarpedón puede recono- talla recuerdan al león cuando esta bestia. II. XVI. ambos se asimilan a la a nosotros».32 Es el caso de Sarpedón. Sin la ne a ser algo así como el precio pagado a los hombres de guerra por los menor vacilación derriba el parapeto y entra en combate. a Sarpedón se le considera en campo troyano mente entre todos ellos.. en III. la preeminencia de rango o las distinciones honoríficas tengan el radical del honor. cuando se encuentra presto a asaltar el ción. se avergüenza. Si en su ánimo está el atacar. El verdade- gativas reales. Poco puede importarle marca con una línea de separación brutal la existencia heroica. sin que pueda distinguirse clara- Aquiles lo es de Tetis. y concedamos la gloria a otro o que él nos la conceda a sus despojos— acerca a Sarpedón y a Aquiles.. que no se escabullera llegado el momento de ju- Sarpedón podría ser en efecto fundamento y justificación de las prerro- garse la vida y de arriesgarse a perderlo todo junto con ella. pese a la brutalidad de la carnicería.. 36. 35. Este mismo tema aparece en Calino. al declive de sus fuerzas y a la decrepi- 31. con la alta cuna. X II. ten por cierto que yo no lucharía en cerle». más bien es. timé— están relacionados. regida por do. no podría encontrarse ni un solo guerrero. sombra y consumirse vanamente en una discreta vejez. //. Oración fúnebre. buenos vinos. namente exentos de vejez y muerte. ya clásicos.36 No es cuestión. 1 . Una de dos: o bien el código social del honor. arelé. 1.. y la vida ordinaria. esa fractura que. . la opulencia. Londres. responde a las ambigüedades del vocabulario homérico. 1972. este mundo. así decirlo. desvelando la verdadera di- les. 315-321. W. 33. Después de dar a entender que cualquiera de se apoderará de su presa. Adkins. despojada de toda belleza?». es decir. 34. LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 54 E L INDIVIDUO.: «Puesto que van a morir.35 como uno de esos guerreros que por su valor y comportamiento en ba- Y.34 Esta actitud —por no hablar del afecto que quistan la gloria. o bien caerá abatido por una los privilegios concedidos a los reyes. XVI. por vel los múltiples aspectos de la preeminencia social y del valor perso. al igual que sas. ¿por qué aposentarse en la con Menelao a fin de «conocer su valía». por ejemplo. de tal modo que quizá podría afirmarse también que para ser rey es preciso actuar con heroísmo y que para mostrarse heroico ro significado de la hazaña heroica es otro y no está relacionado con cál- hace falta haber nacido rey. XII. la misma actitud de Héctor en re. tiene ojos sólo para la presa codiciada. sitios honoríficos o renombre. 322-328. culos utilitarios ni tiene necesidad del prestigio social. para calmar el hambre que la cerse. Si no se tratara cidad parece establecerse entre el estatuto propio de los reyes y la exce- más que de ganar esta serie de bienes materiales que se disfrutan en vida lencia del guerrero. donde los los dioses han querido mortal y sometida como las demás criaturas de mismos términos —agathós. se aleja de esa condición humana que nal. el éxito en las empre- en Licia pues luchan en primera fila». 532 y 535. nada le hará renunciar. lla. al cuidado de pastores armados con venablos y ayudados por perros. 32. vayamos. H. de A. //. Moral Valúes and Political Behaviour in Anríent Greece. Luchar en primera fila tal como hacen Aquiles y a juicio de Sarpedón. II.isias. en voz muy alta mensión de la hazaña heroica. tras la alegría juvenil. echa por tierra todas sus argumentaciones explica su decisión de marchar al encuentro de ese hombre.A MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA según el contexto. esthlós. 305-306. una completa recipro. el ardor guerrero o el renombre. no obstante. entre la timé relacionada con el primero y el kléos al y que desaparecen con ella. //. Héctor exhorta a París a enfrentarse en Píndaro.. Cuando ve que servicios que gracias a su excepcional valor rinden en el campo de bata- sus compañeros huyen de un Patroclo que empuña las armas de Aqui. [. Esta visión optimista. en trazo suave. págs. con sus entonces que el rebaño se encuentre al abrigo de un aprisco bien guarda- aspiraciones.33 Se enfrenta a él «para cono. Olímpicas. 12-16. l. a menudo atenaza. para saber cómo es.31 Hijo de Zeus. bajo cuya anteriores: «Si escapando a esta guerra —afirma— pudiéramos vivir eter- mano sabemos que su destino es perecer. 58. fr.] Pero. que pone al mismo ni. para juzgar por medio del duelo a primera línea ni te lanzaría hacia esa batalla donde los hombres con- muerte su «valor» guerrero. 434. de orden metafísico. pase lo que pase.12-15 (Edmonds). exigencias o ideales propios. 423: óphra daeio hás tis bode kratéei. como son una buena alimenta- lanza. buenas tierras.

pone de manifiesto el prestigio que el ideal heroico con- rificado: ser objeto de palabras de alabanza. a una forma heroico presupone la existencia tradicional de una poesía oral. lil presente trabajo está en gran medida en deuda con el suyo. ese destino por to. Lo que el héroe sitio en un tipo de canto presto para acogerlas y magnificarlas. Uno está más allá de la muerte cuando la más vivos a oídos de su auditorio de lo que puedan llegar a ser los he- busca en lugar de padecerla. diferencias que separan a los individuos y a la cultura griega de noso- labras. actitudes la muerte. . Cabe referirse 37. un tipo de honor por encima del honor se encuentra. (trad. Les Maitres de véritédans la Gréce archaique. los acontecimientos gloriosos más excelsos llevados a tad de escapar al envejecimiento y a la muerte. por la mi. un tiende su reputación. por la cio. por «ineluctables» que cabo por los hombres de antaño. op. durante la estimación. Véase M. la ideal «literario». por lo tanto. el honor semejantes ansias de supervivencia se redujeran. donde los cimientos de la persona. poniéndole fin. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA más de celebrar la estirpe de los dioses. por medio de la cultura. ha hecho inalterable. pasa por el reconocimiento —ya esté uno vivo o muerto—. mera convención estilística y el héroe en un personaje por entero ficti- trario. Para el individuo de la Antigüedad —cuyo sentido de individuali- indisociables: sólo existe el kléos si es celebrado y el canto poético. dos admirado. al parecer. págs. En las exigencias de lidad están tanto más sólidamente establecidos cuanto más lejos se ex. 21-23. en pocas pa. también al hermoso libro de James M. «literaria» de inmortalidad. una duración tal que. A. por sí sola. era preciso que la función poética. más que ninguna otra cosa. Véase M. Eso no significa que el honor heroico consista en una oscura indignidad y la ausencia de renombre. objeto de canto. Detienne. LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO EL INDIVIDUO. de esa civilización. La hazaña heroica hunde sus raíces en la volun. Convertida en legendaria. época clásica. 30 y sigs. Pero para que el honor heroico continuara estando vivo en el corazón tar dedicando su vida al combate. la trama perdurable de cierta tradición poesía épica.. se mismo se ha situado. los kléa andrón. Gracias a la transposición literaria del canto épico. 1967. 20-26. Puede sorprendernos a veces que efímeros y relativos.38 La vida breve. más que de una biografía a la cual la muerte. gracias a la gloria que ha sabido conquis. Detienne. Pero eso supondría tanto como soslayar las de memoria social. el héroe inscribe en la memoria colec. tan ría a una especie de fantasía subjetiva. Chicago-Londres. La exaltación de la «bella muerte» en Esparta y Atenas. que mediante y gracias a ella se transmitiera. para que el sistema de valores en conjunto permane- tiva del grupo su realidad como sujeto individual. págs. confie- pierde en honores recibidos en vida se centuplica cuando renuncia a vi- ren al héroe mismo el privilegio de ser aoídimos. The Tra- págs. París. 1984). franc. históricos tan alejados del universo de Homero como es el de la Ciudad. podía conferir al de- que cada generación debe aprender y hacer suya para poder acceder seo de gloria imperecedera de la cual el héroe está poseído esa base ins- plenamente. cit. no tiene más objeto que evocar tud propia de la vejez. creencias. vinculada a otras. ade- 38. y valores que sirven para conformar cualquier cultura. aspirando al absoluto del kléos áphthiton. se enseñara. por la honra. En un tipo de cultura como la de la Grecia personaje del héroe adquirirá esa estatura. en servara y su influencia sobre las costumbres hasta en ciertos contextos forma de gesta constantemente relatada y repetida. Nature and Culture in tbe litad. Hesíodo. una forma de divertimento. Lévi. en donde cada individuo existe en función de otro. en virtud de esa gloria con la que estará aureolada por los tiempos de los tiempos de ser cantado. el honor heroico y la poesía épica resultan tros. expresada por medio ciera marcado con su sello. y que será loada por muerte solamente tienen sentido en la medida en que. continúa formando parte a su manera. la proeza y la bella vida que de esta manera adquiere valor ejemplar. titucional y esa legitimación social sin las que tal aspiración se asemeja- Sobrepasando cualquier honor ordinario o dignidad de Estado. digno vir durante muchos años y elige una muerte a edad temprana. el su figura. una vez difunto. Dentro de eso que se ha dado en llamar. Solamente la gura establece. París. el universo homérico. uno debe ser glo. deposi- taría de la cultura común y con funciones. encontrando su los hombres como modelo de «gloria imperecedera». en lo que se refiere al grupo. En ese sentido. gedy ojHéctor. conservara su papel en la educación y en la En virtud de ese espacio público configurado por las proezas y donde él formación. esa densidad existencial de arcaica. Teogonia. la verdadera muerte es el olvido. de un relato que narre. 1975. de ir más allá de ambos. más allá de actualizara en el alma de todos esa serie de saberes. perpetuando su recuerdo para hacerlos sean. en virtud de su estatuto y funciones. a la existencia social. 100. cuando pone en constante peligro una chos ordinarios de su existencia. de la comunidad de los vivos.37 La existencia. el silencio. del ideal heroico y los sacrificios por él impuestos. por el con. su fi. Redfield. basta para justificar el extremo rigor rada y en relación a los ojos de otro.

véase Fron. bre un tapiz. fórmula de la cual vida ultraterrena en forma de un alma singular inmortal. la gracia o la agilidad. es también quien en la gran gesta heroica aparece él mismo. muertos en combate. con funciones de paideta gracias a la exaltación del hé- Estar más allá de la muerte significa también escapar a la vejez. //. pág. IX. Loraux. ¡Se trata. se les que para los individuos de la actualidad —con su yo interiorizado. van aján- aedos. «Homére et le temps retrouvé». canta tanto para sí mismo como para Pa. Pero ¿sobre qué temas le gusta dor a los hombres durante la época de su «brillante juventud» (agíaos cantar a Aquiles y en qué circunstancias? Pues de los asuntos que los hébe). se basaba en la opinión pública—. Hébes ánthos. Véase P. cit. sería entonces. con su alabanza de un individuo. Veáse N. Critique. cit.141 a 1-4). dad se configuraba a partir del otro. Aqui- athénien». 45. 24). mayo de 1976. LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 59 58 EL INDIVIDUO. celebrando las gestas de los pedón explica a Glauco que le gustaría ser liberado a la vez de la muer- héroes. tas elegiacos y líricos.. consumido por ese mismo poder de destrucción. En tanto que personaje heroico. todo epitafio versificado tiende a recurrir a las fórmulas de de devolverle su propia imagen y de devolvérsela en forma de kléa. ponen en poemas como la litada: dose progresivamente hasta desvanecerse en la nada. pág. a fin de recordar la muerte en el campo de batalla. descenso a la tumba. Aquiles se encuentra en su tienda. págs. 9-12. 2.. de un canto capaz de la arelé del combatiente. III. . y Homero el primero de ellos. Loraux. 323. con diferente sentido.5-7 (Edmonds). es decir. Sar- en un momento decisivo de su existencia. dice Homero. de un artificio literario que funciona a ma. sentado en silencio frente a él. en la Odisea. La flor de la edad las proezas de los héroes (áeide d’ára kléa andrótt). resto del año y aniquilada (Aristóteles. ¿Para qué puede servirle que le conviertan de armas.42 Hacerse viejo su- idea de «gloria imperecedera».59 funerarios en alabanza de aquellos guerreros caídos en la «flor de su ju- En el momento en que la embajada enviada por Agamenón llega al ventud». en un canto que consagre su glo- ria para que alcancen una existencia plena. 539. en inmortal si no le ahorran también el envejecimiento? Más hábil.. en el invierno de la vida. 44.43 Al igual que las flores se mar- campamento de los Mirmidones. 357-358. 1365 a 31-33 y III. Acerca de la relación entre los jóvenes guerreros y la primavera véase N. París. además de los presentes del rey. modelo del —cuando las fuerzas vitales están en su plena madurez— es como ese guerrero heroico. ella apunta: «tal continuidad entre el epitafio aristocrático. esa kére único. la ciudad por su muerte en combate. 7. florecer primaveral del cual. roe ejemplar. i/. pero solamente entonces. la timé de sus compañeros el sentido del mito de Tizón. 542. chitan. Similar procedimiento aparece. inspiró directamente los textos de los epitafios Aquiles es el único del que se nos dice que se dedicó al canto poético. 20). que todos los griegos después de él alabarán también. art. y ello a juicio del mismo hé. mosión sema» (pág. I. el vigor. arrebatada a tisi-Ducroux. Nicole Loraux escribe: «Aunque supone una celebración les sólo existe para sí mismo en virtud de un espejo. la autobiografía o el diario íntimo y la esperanza de una que conduce a la muerte. ha podido demostrarse que.° 348. «L'lliade sans travestí» como prefacio a la litada según permanencia de cierta representación juvenil del difunto» (pág. 43. como son Acompañándose de su cítara. pues sugiere la 39. entre la epopeya. antes incluso del dera. la traducción de P. art. de la epopeya. y el epi- tafio colectivo y democrático del demosió» sema merece alguna atención.394041Aquiles. 40. los valores por medio de los que se manifiesta la vida. 1975. 125 y VI. 10. 42. Mimnermo. en lugar de permanecer fijados a su figura y estables. Retórica. en nota 2. 189. permaneciendo agéraos y al mismo tiempo athánatos. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA vertirse para siempre en ese Aquiles cantado por Homero en la litada. En lo relativo al empleo de la fórmula «él ha (ellos han) perdido su brillante juventud». n.45 nera de «juego de espejos»!-11Pero la lección que cabe extraer del episo. existen las mismas relaciones estructura- pone ir viendo cómo en uno mismo el tejido de la vida se destrenza. quien. prolongarse. donde se recuerda aquella oración fúnebre de Perides (sin duda el 41. eligiendo la vida breve y la gloria imperece. claro está. cuando podría decirse que las dio resulta evidente: las hazañas de Aquiles celebradas por Homero en la litada deben reflejarse. te y de la vejez. XII. corrompe. de las que aglaótt bében ólesan no es más que un ejemplo entre otros de de- esas proezas por cuya realización ha decidido sacrificar su vida y con. en virtud de la Muerte y senectud van de la mano para los griegos. Vidal-Naquet. y la voluntad de sobrevivir tras la muerte. //. el anciano se encuentra ya despojado. «H BH et ANAPEIA: deux versions de la mort du combattant roe que habrá de llevarlas a cabo.44 No otro es rá rechazar. epitafio a Samos) en la cual el estadista ateniense comparaba esa juventud. separado— hay entre la aparición de géneros literarios «puros» como la novela. véase VIII. 32. tras ser retomada y desarrollada por los poe- De todos los personajes cuyas andanzas son narradas en la litada. con una primavera que hubiera sido arrancada del A un Aquiles glorificador de la gesta heroica responde Helena con su representación so. Mazon en la colección «Folio». una vez han iluminado con su resplan- troclo. encarna cierto ideal del honor tan elevado que en su nombre debe.

Teogonia. Himno homérico a Afrodita. véanse III.. pero también por la flexibilidad corporal. Gracias al canto celebrador paña en forma de estribillo la mayor parte de las extensas digresiones de sus hazañas y a la gloria imperecedera que ello implica.IX .. 11. de semejante deterioro de todos los valores que conforman la rhetér) no hay más frontera en principio que la mayor o menor edad. la lia. pesa sobre ti». absolutamente intactas sus potencias vitales y exento de cualquier tud para empuñar las armas. XI. Al igual que Heracles debe pasar por encima de la sejos y palabras (boulé. medio de palabras elocuentes antes que por brillantes acciones. lanzas y confiar en sus propias fuerzas. La muerte heroica sorprende al combatiente cuando se en. 323-325. ya la vejez me ha alcanzado. como hombre ya realizado por completo con el término hoplóteroi.. 4 (Edmonds: 51. Pero.anér). te a la diferencia de edad. el héroe aparece gracias a la muerte fijado en el resplandor consejos. es considerado persona capaz de hacer oír sus sabios conservará. 52-61. 11. hundido cada sentido que daríamos a esa palabra. un la epopeya donde hay que buscar su origen. 157.48 Si «el orador estruendoso» de Pilos.. el kléos áphthiton conquis. //. la oposición dentro de la sociedad homérica entre koüroiy gérontes no se limita simplemen. al margen de los funerales oficiales. claro está. erikydés. des. si mis fuerzas estuvieran intac- Este tema del guerrero que accede para siempre a la juventud. 103. período en donde el éxito. véanse igualmente XI. 52. Entre el buen hacedor de La caída en el campo de batalla salva al guerrero de este inexorable proezas (prektér érgon) y el buen comunicador de opiniones (mython destino. acompañándote la carga de la vejez». 1. //. 670. de quienes por espíritu cívico de la mano. éste ignora la con que Néstor castiga a sus cadetes para explicarles la lección o para senectud. mythoi) son asunto y privilegio de los gérontes. el vigor físico. perdida a la vez que su disipada juventud lo que Néstor deplora. su envejecimiento eterno le condena a cierta ilusión el ardoroso valor. en su aktné. se refiere en este contexto no tanto a una edad claramente determina- nes fúnebres atenienses. que define su juventud en relación a su apti- (. adultos y padres de fami. aunque no deja de ser cierto que día un poco más en la senilidad. La razón del géron se opone a la cabeza loca de los jóvenes. pues no todos los gérontes son ancianos en el 49.47 areté viril. hoguera del Oeta para desposar a Hebe y poder así ser calificado de por contra. parecen estar al alcance banza.5051De ahí esa fórmula que acom- ro al mismo tiempo en athánatos y agéraos. En V lll. Hébe contrarse con distintos desarrollos en la retórica habitual de las oracio. En primer lugar se caracteriza por gura de los hoplitas. . secundaria: «¡Ah. 46. 321. lo cual todavía es menón dice a Néstor: «Ya no cuentas con tus fuerzas intactas (émpedos). tas! (Ettb’ hós hebóoimi bte dé moi émpedos eíe)». en el reducto celeste en donde Eros se existe una separación tajante entre dos tipos de actividades y competen- ha visto obligado a confinarle.60 EL INDIVIDUO.218-238. 48. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADAVER ULTRAJADO 61 proezas guerreras bien valen la pena. como ha señalado Nicole Loraux. «la edad les ha dictado poner fin a la guerra. En este sentido.31 Es su valía guerrera de el momento en que acepta perder su vida en combate. «Aunque por entonces era koüros. 955). si todavía fuera joven. en Atenas surge como ala. 47. proyectando sobre la fi. na posesión de las propias energías. al kléos áphthiton. a los más jóvenes (neóteroi) les corresponde empuñar las agéraos (Hesíodo. donde es pre- de existencia. Diomedes expresa en el mismo sentido: «Tu vigor se ha se- por contraposición. //. 225. vuelve a en. donde Aga- «Zeus castigó a Tifón con una desgracia eterna. XXIII. pues la vejez peor que la horrible muerte»). imperecedera y al anciano eternamente vivo. véase también Mimnermo. 108-110. del mismo modo en que escapa a la aniquilación de la muerte exhortarles a esa lucha en la que sólo tiene una participación más que tanto como le está permitido a un hombre. si su experiencia en materia de combates se manifiesta por de una definitiva juventud. pues el pobre Tizón. 314-315.49 Con- una juventud eterna. las relativas a la guerra implican la fuerza de brazos y cadáver animado. es en da como a un momento de la vida que se siente a punto de rebasar. IV. //. pero son hábiles oradores».. las características del consejo.46 ciso saber expresarse y un espíritu prudente. asociados a cualquier empresa. la desgracia imperecedera. VII. el forma de decrepitud. es más tado por el guerrero en virtud de una vida breve le permite acceder a bien por el peso de su edad y porque ha dejado de ser un koüros. no es más que un espectro de vida. IV.. Se observara que la expresión kakótt áphthiton recuerda. mero cias: por un lado.» 50. el kydos. la imagen heroica propia del guerrero de la epopeya. III. una vejez inmortal. 629 y IV. la «bella muerte» convierte al guerre. los soldados-ciudadanos. siempre repre- sentado a manera de muchacho joven. designados cuentra en la cima. 786-789. Ciertamente. los logros. absolutamente minada desde dentro por la muerte. hébe. 150: en Troya son los demogérontes quienes partici- pan en el consejo. XI.52 y en el que se está en ple- caían durante el año en beneficio de la patria. Para los hombres venideros en cuya memoria se anciano Néstor. Al joven guerrero caído le corresponde la gloria cado. por otro.

vamente referida a la edad— existe también cierta juventud heroica que o la fortaleza. X X III. cit. No hay que sorprenderse: la juventud pasa por ser ces se enfrentan los impulsos. fiesta en la figura viva del guerrero por el vigor. cuyas «almas vuelan hacia el Hades. de menos edad encontrara comprendida en la hébe. lo que supone el krátos supremo (kai dékhei hébes ánthos. X III. es la misma que Aquiles ha preferido al optar por una vida vínculos que en una perspectiva heroica relacionan la muerte del gue. La hébe que Patroclo y Héctor pierden al mismo tiempo que sus vi- cerlo sobre el terreno. bíe. . a los des- pectos del tema que nos ocupa: pojos de alguien difunto. Se comprenden mejor entonces los sin embargo. que ha visto y expresado inmejorablemente muchos as. sino esa potencia de carácter superior que permite al guerrero dominar a su adversario. además de la juventud ordinaria —exclusi. Lipous androtéta kai bébete. Véase sobre este punto J. breve. se justifica en los siguientes términos: «El está en la flor de la sido explícitamente concedida al guerrero. El término soma designa pre- Nicole Loraux. pasa a ser objeto de atenciones. la potencia. más que de un mero dato psicológico. 58.-P.u confiesa el pánico que siente pecial brillantez.). X I. da sólo a la élite de los héroes —el más valeroso adversario de Aquiles es serva É. II.iihcnien». 55. XIII. ahora se que esté rodeada de glorioso patetismo [. Nicole Loraux. l>er\i>Htie. 22-23. Problémes de la 56. Idomeneo de Patrodo como en el de Héctor. «H BH et ANAPEIA: deux versions de la mort du combattant 54. pág.. es como si la aristeía guerrera se das y que poseían con mayor plenitud que otros koúroi. si antes fue objeto de contemplación. En este sentido. De la misma manera en que existe además del honor a edad temprana. cisamente en Homero al cuerpo del cual se ha retirado la vida. tanto en el caso te krátos esti mégiston)». pero desde un punto de vista la muerte. 627-628. en la versión heroica la muerte sucede ante un Eneas que marcha a su encuentro y llama a sus compañeros a bajo el signo de la hébe\ incluso en caso de que la juventud no hubiera socorrerle. de su muerte rrero y su juventud. concedamos la palabra a lleza de ese cuerpo ya para siempre inerte. 857 y XX II. krátos no significaría simplemente fuerza física. n. que muere virilmente aunque sin es- batiente aunque ya canoso (mesaipólios). en virtud de su muerte heroica. Meyerson (eomp. 484.. al moverse. ca los últimos instantes del guerrero. temible com. la- siente el peso de los años: «Sus piernas.62 EL INDIVIDUO. bebe es la última palabra a decir. o menos imprevisibles. Llegados a este punto. el de los menos favorecidos por los dioses. En tanto que el cuerpo está vivo. y por eso mismo exaltada. Si la juventud se mani- ordinario el honor heroico. 53. 363. espectáculo para la mirada. 361. //. alké. no se trata más unidad formal.°2 . Será con ocasión de una cualidad pura en el caso de los héroes. XVI.56 Según ob. y J. no siempre puede decir. XIII. ..] y en la huida sus pies no eran ya le es negada al resto de los combatientes: la hébe es carismática. hó instante en que la pierde. //.. las fuerzas contrarias.. Aunque la muerte de los jóvenes com. En el primer caso la ju. pia lanza o de esquivar algún golpe. cuando se encuentra desierto.5354 de entre una masa sobrecogedora y finalmente indiferente de víctimas. no tenían la misma mentando su destino.° 38. en el cadáver del héroe caído. se convierte ahora en puro objeto para el otro: batientes resulta bastante frecuente en la litada. reserva- lo suficientemente rápidos para llevarlo lejos del combate». por valiente que sea. éste la conquista en el preciso juventud. esta mención a la juventud perdida y llorada. La posesión del bebé supone que la persona reúne en sí todas aquellas En otras palabras. [.. De sujeto y soporte de diversos tipos de acciones... págs. 54. Por el contrario.59 El mismo ventud no es más que un elemento entre otros. cuando el cuerpo adquiera su más prosaico. es un doble suyo. la juventud entendida en términos cualitativos no mar- cualidades necesarias para el guerrero. 1973. 512-515. que no distingue al caído 57. cargar contra él y ven. su esplendor sigue compareciendo gracias a la excepcional be- más plena realización. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 63 agilidad y fortaleza de brazos y piernas o la rapidez de movimientos. art. Benveniste.X III. Rodfield. //. ya sin el menor vigor brilla gracias a las hazañas y que encuentra en la muerte en combate su ni vida. Cuando Idomeneo. 669. cit. aquel que.55 De hecho. 59. es entendido como una multiplicidad de órganos y de miembros animados por las La epopeya homérica ofrece dos versiones muy distintas sobre la pulsiones que les son propias: es el espacio donde se despliegan y a ve- muerte del koüros.57 En realidad firmeza (ou gar ét’ émpeda guia) cuando se trataba de cargar tras su pro. Vernant en I. 178 y sigs. estará para siempre investido. krátos. 512-515. págs. II. op. M.58 como es el caso de bíe o iskbys. la misma con la que. ritos funerarios. n . lamentos. dejando atrás su vigor y juventud». más que un amigo. París..].

71-73. 46.a una reac- llo fascinante de la juventud (chariéstate hébel60 como el bronce de que ción para nosotros sorprendente si el anciano Príamo no nos diera la están revestidos. //. bello (pánta kalá). //. adquieren a causa de su terrible fealdad carácter casi que lo trate con indulgencia: «Ya ves. al oponer la muerte lamentable y horrorosa de los viejos a la bella que emana de sus ojos. quiere apiadarle y hacerle consciente tre estrellas sin nombre. Apenas la psykhé de Héctor ha abandonado sus se ofrece a las miradas como una simple figura cuyos rasgos sólo a duras miembros. todo le sien- cia. lo contemplan: «Admiran la estatura y la envidiable belleza de plano. la sangre y el polvo que cubre el cadáver del joven héroe son de un joven príncipe cuya barba comienza apenas a despuntar. . más que guerrera. 44-45. véanse también Od. XXIV. Héctor (hoi kai theésanto phyén kai eídos agetón Héktoros)». 134-135..XX II. desgarrado por el agudo bronce.X IX . XX.X X II. Se trata en este caso de Hermes.392). 381.] El bronce resplande. está próximo el día en que perderá la puertas de su residencia.. pero en la figura del guerrero en acción esos aspectos héroe que para ellos ya no es más que soma. lejos de buscar animar a Héctor como el astro que llega a finales del otoño y cuyo fuego cegador brilla en. El horrendo cuadro pintado por Y.62 Ante las puertas Esceas. mero cadáver insensible e quedan en cierto modo eclipsados por los que la batalla deja en primer inerte. se trata de Patroclo. obsceno: Príamo no se ve a sí mismo sólo golpeado hasta la muerte a las moso que sea Aquiles. //. todo lo que de él aparece es armadura». 370-371. 39. 61. 169-170. la «roja» muerte. el destello de sus armas. se trata de Héctor. Aquiles le dice a Licaón. 66.61 Cuan. Príamo gime. un bello espectáculo pese a la 63. 348. XXIV. 64. Es llamado el perro de los horrores de la muerte reservados a un anciano como él en el caso de Orion y su destello resulta incomparable. cuando el mismo Héctor contempla a Aquiles. entre el brillo mismo de rrorífico o consolador. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA tinguir entre este resplandor activo que emana del guerrero vivo provo- guerrero que en el curso de la batalla podía mostrarse amenazador. en la paz doméstica de su hogar y rodeado de los suyos. casi di- ríase solemne. de un (véase también III. 365.. los cadáveres de los guerreros argivos es kalón tbéama. de que.»bb suplica a Héctor que se esconda a su lado al abrigo de las murallas: él es En el sentir de Príamo. la belleza señal de su valía. provocando el pánico y la huida o incitando al su juventud —una juventud que la edad no puede marchitar— y el cuer- ardor y al ataque.. 375-377. entre los vivos la prestancia. quien le suplica cuerpo envejecido.. Pero es una forma de explicarle que ha llegado el momento de morir. su coraza y su casco. yo mismo soy hermoso y fuerte (kat egó kalós te megas te)». al aspecto singular de sus cuer- ver a ese enemigo que más que ningún otro les había herido y de seguir pos reconocible para el otro. «Al joven guerrero (ttéoi) do Aquiles aparece de nuevo en el campo de batalla tras su larga ausen. sino descuartizado y devorado por los perros. la muerte también le acecha. pero protecciones de los hombros. II. Aquiles le despoja de las penas resultan reconocibles.. un anciano cuya majestad exigiría otro final más digno y sereno.63 el hierro o la lanza de los adversarios. «dejando atrás su vigor y juventud». entre su sorprendente belleza. Por her.65 vida en combate.55. —kalón eidos— de París no debe engañar a nadie: no proviene de su fuerza ni de su valía pero en el caso de una cabeza de cabellos canos y blanca barba. la irradiación de un ardor que les abrasa. 108. LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 65 EL INDIVIDUO. [.64 Es necesario dis. te- cando el terror. por eso emprende la fuga. se y antinatural de la muerte guerrera. esta evocación del joven guerrero que yace el primero que ve a Aquiles «brincando sobre el llano. Suplicantes. incrementan su belleza y le confieren un aire más viril. En III.. 65. que ha adoptado el aspecto Las heridas. un atroz terror se adueña de los troyanos al verle «reluciente en su ta bien (pánt’ epéoiken)\ incluso muerto. deba perecer por ce con parecida intensidad alrededor del pecho del agitado Aquiles». Éste no es un Aquiles en el furor de la lucha. el fuego clave. //. Acercándose al personalidad.. 783 (la visión de 62. en el corazón de la noche. véase III. XXII. muerte del guerrero acaecida en su juventud. Los aqueos acuden en tropel para poder reducidos ya a mera apariencia exterior. 398. se cubre el rostro. su «hermoso cuerpo» es lavado con agua tibia) y Eurípides. resplandeciente muerto en el esplendor de su belleza. sino el héroe capaz de ver- se a sí mismo señalado por la muerte. //. cuando golpea a siente transido de terror. privado del sostén de un hijo como el suyo. Sobre la belleza «real». muerto por el enemigo. desde el momento en que cae en el campo de batalla po del héroe abatido. 60. 44 (una vez muerto Aquiles. En X X I. de Aga- menón durante la tregua.. cuyo bronce reluce el anciano rey expresa de manera sorprendente el carácter escandaloso «semejante al resplandor del fuego que arde o al sol que asciende». para que se enfrente con Aquiles. Lo que resplandece en el cuerpo de los héroes no es tanto el bri. 25-32. //. Ciertamente. gracia y la belleza juegan un papel importante como elementos de su golpeando todavía por algunos momentos su cadáver. X X II.. iiiuiirgura que conlleva).

un hombre viejo lleno de ardor capaz de Tirteo. Pero a los jóvenes todo les está bien art. en un fragmento llegado hasta nosotros. yazca por de- la menor incompatibilidad en Esparta entre una vida larga y la proeza lante de los jóvenes con su cabeza de cabellos blancos y barbas grises. y la vejez. cuya muerte contrasta con la del más joven {neos). a menudo reducidas a simples detalles y a la visión de con.r. caído en primera fila. aunque yaz. Ciertamente. «Nada y a la misma parte de gloria que los caídos.71 canos y blanca barba como las partes pudendas de un anciano sobre el Esparta utiliza así el prestigio de la hazaña del guerrero épico. devorando su sexo y des. Pero todo el contexto. Por otra parte.69 también es necesario que sea en defensa oposición entre aiskhrón /kalón y el carácter «espectacular» de la des- del suelo patrio. Pero esa misma muerte sufrida nerable (geraiós). su ex- hay más terrible que ver a los perros ultrajando tanto la cabeza de pelos celencia les valdrá el reconocimiento del resto de sus conciudadanos. Random Thoughts y ile vergonzosa contemplación {aiskhrá tá g’ophthalmois kai nemesetón on Occasional Poems». Pero por el contrario.»67 Se trata verdaderamente de un mun. en la «fealdad» denunciada por el término aiskhrón existe mérica. Yaie Classical Studies. como instrumento de competición y de promoción do al revés éste evocado por Príamo. A partir de la agogé instituye una especie de reglamento codifi- y la barbarie instalada en el corazón del hogar. 74-76. le convertirán en combatientes han sido capaces de mantener las filas y tenido también la mera presa de la cual se repartirán la carne. méritos guerreros.66 EL INDIVIDUO. honor heroico. págs. ca». convierte su deceso no tan. D aw son. con el horrible cuadro representado fila.1-2 Prato. bella y gloriosa cuando sorprendía al hé. sólo cumpliéndose esa condición la gloria del difunto cripción demuestran en conjunto la persistencia de cierta visión «estéti- llegará a ser imperecedera y el héroe.X X II. imita este pasaje de combatir y perecer «en primera fila». éste era arrancado a esa muerte ordinaria. vueltos al estado de salvajes. cogiendo 67. sin abandonar su un matiz de reprobación «moral». signos con la destrucción de todo cuanto en un cadáver podría recordar a un de reconocimiento o medidas de denigración. como hombre de valor». espalda. si bien el fragmento 6 junto. págs.68 afectan en todo caso al contexto. de entrada. W. 93-102 de su edi- ción de Tirteo. alabanza o reprobación.70 desde este punto de vista. hijo. ¡i . guerrera. 9. humana. 2 3 1. n.° 3. 70. J. solamente se le exige que se mantenga firme. 50-58.31-32 Prato. desarrollándose la acción en afirmaba que era bello (kalón) morir en primera fila. inmortal (athánatos). es el desgraciado anciano evocado por Príamo con el fin de apiadar a su to en una circunstancia habitual como en horrible monstruosidad. confiriéndole a su fi. la fila. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 67 quizás incluso por sus propios perros domésticos. Fr. fortuna de volver sanos y salvos. 69 Fr. en el sentido más extenso y fuerte de la expresión. con la dignidad del an. I. llegados a ancianos. Si los ba en su palacio y que. no es ya el campeón de la epopeya ho. 9. si bien se trata de exhortar a los néoi a no ceder sus puestos en primera línea de «morir es bella cosa (tetknámenai gár kalón) cuando se cae en primera lucha a quienes tengan más edad que ellos. Además del comentario de Cario Prato a este fragmento (págs. La muerte sangrienta. R. 1968). con todos los valores cabeza abajo social. entre las manos su sangrante sexo —circunstancia horrible para la vista 68.. respeto o desprecio. sino un valeroso hoplita. //. tal como la concibe Aquiles. exponiendo a los «m e- hombre. y no que se cubra de gloria gracias al combate singular. para Tirteo. según los ciano convertida en motivo de burla por la cobardía y la impudicia. esa misma muerte Esparta: el hoplita que en las filas de su falange combate espalda contra se transforma en «fea» (aiskhrón) para el más viejo que cae entre néoi. drosos» (trésantes) tanto a las humillantes pullas de las mujeres como a roe en la plenitud de su juventud. el «más viejo» (palaióteros) y el más ve- nal un carácter brillantemente sublime. véase C. cado de la gloria y de la deshonra otorgando y distribuyendo. Las en la falange por los néoi. no puede trazarse entre ho. /I. del que se ha hecho una carnicería. Verdenius. Véuse I IiTÓdoto.« Spoudaiogéloion. Cabría pensar que su sacrificio sólo merece. a los cuales alimenta. ulcin)— y con el cuerpo desnudo. tendrán derecho a los mismos honores cansando luego en ese vestíbulo que hasta hacía poco guardaban. en el lugar normalmente ocupado la lliada sirviéndose en ocasiones incluso de las mismas palabras. en cuanto a la ga bajo tierra. Roma. ser exaltado. 6. X IX (1966). . 3 9 y sigs. Prato. no por un anciano le disminuye como hombre. V il. le elevaba por encima de la condición la infamia (óneidos kat atimíe)12 del conjunto del cuerpo social. diferencias. 337-355. habiendo exhalado su último y valeroso aliento en el polvo. cit. escudo contra escudo. muerte heroica en su íntima relación con la hébe. «Pues verdaderamen- nor heroico y honor ordinario una línea tan clara como antes: no existe te es fea cosa que un hombre mayor. entre la gloria.

79 Antes su edad. como en el caso de las jóvenes casadas en Esparta. X X III. 80. al igual que del honor y de la juven. 57. sin duda. 3. con su juventud y viril vitalidad. ga. de Héctor). 11. El pelo largo sobre la cabe. tan admirado por los griegos. cuando sus hojas se han secado por completo?». 7. Con ella.68 EL INDIVIDUO. 510-514.74 belleza que tal práctica les confiere. por la edad juvenil en que lle- sobre el cadáver de su amigo muerto antes de entregarlo a las llamas.7778no está criticando en realidad la suous beauty may come in Life. 135-136.»76 77. II. se. ligándole incluso en el lla en ellos (kalós d’en promákhoisipesón). las grandes fa. //. En la lita. sino de una belleza propiamente gue- gún se dice. objeto de admiración para los hombres (andrási tnén representativo de su naturaleza de valientes guerreros. págs. Charles P. es una sola y misma cosa impresionar al enemigo con un el cabello. Fr.21-30Prato. 359. VII. ofrendan los mejores vestidos que le han tejido. rreros espartanos con sus cabellos largos como una manera de mostrar- tud? Al final de su análisis del texto de Tirteo. se «más vigorosos. está relacionada esa se trata de cualquier tipo de belleza. 78-79: «¿En qué se convierte un anciano muy viejo jos de ser un hombre de pro. Licurgo. le vida (zoos eón)\ incluso la muerte cuando perecen en primera fila es be. 1.16 za de los hombres equivale al florecimiento de su vitalidad. no demuestra ningún ánimo. el ultraje al cadá- cubierto por entero con los cabellos que cortaron de sus frentes y que ver adquiere nuevas significaciones. al fruto de Heródoto nos relata cierto episodio de lo más significativo. Segal y James M. 208-209. su propio crecimiento y vida independiente —al cortarse el pelo éste se Una vez de vuelta. 79. Jerjes envía a Demarate en misión de espionaje. a la de Héctor. 105-120. cit. los cambios de situación. Ktéma. rrera buscada ya. le- 75. esos que la cuidándolos en especial antes del combate. caso de tenerla. nobles y terribles». XVIII. cuando se encuentran también por la primera floración del pelo de la barba. La cabellera es representativa del estado vital de aquel cuyas de romper la resistencia del puñado de lacedemonios que protegen el sienes corona y al mismo tiempo es una parte del cuerpo que. Dawson escribía: «Sen. Si cabellos. «L a “ beile mort” spar- liate». por los combatientes homéricos. Véase Plutarco. por ejemplo. 78.. sin duda. solamente intenta destacar que no La belleza de la muerte heroica. sin cortarlos. Demarate hace su informe. III. los cabellos largos proporcionan una apariencia parar con las palabras que Andrómaca dicea su esposo Héctor: XXII. los aqueos «melenudos» ríen al contemplar la juvenil belleza de París. de modo más general. sobre la cabellera de Aquiles: XX III. Ha visto a los lacedemo- conserva sin corromperse—. las Termopilas la alternativa según la ley de Esparta. Loraux.80 Ellos recubren el cuerpo entero con sus cabellos como si le revistieran. Si la juventud y la belleza reflejan sobre el cuerpo del héroe abatido para su último viaje. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y E L CADÁVER ULTRAJADO 69 {néoisi dé pánt’ epéoikeri) mientras les resguarde la brillante flor de la Los compañeros engalanan al difunto con aquello que en ellos es grácil juventud. pág. 22. vencer o morir. Heródoto. but true beauty comes in heroic death». cativo. Cuando Jenofonte interpreta el aspecto de los gue- una doble dimensión de la belleza.. Agamenón. como ésa de tipo sensual caracte- regla para uso de los guerreros lacedemonios instituida por Licurgo. «É sa es la el anciano puede definirse por su pelo y barba blanca. epopeya denomina los aqueos melenudos ikáre komóontes Achaiot). «E l cadáver fue el brillo de esta gloria por la cual ha sacrificado su vida. son subrayados por el parece reducirse exclusivamente a uno de ambos términos: morir her- tipo de corte y por la ofrenda de un mechón de pelo. Véase N. . cortan sus cabellos po de batalla una hermosa muerte similar. Redfield luego depositaron sobre él. Dawson. El estupor del rey es enorme y pide explicaciones. Art. a causa de paso de las Termopilas. 76. 443 y 472.75 Es conocida la relación entre koúros de sus cabellos. y el mismo Aquiles. haciéndose don de él como de uno mismo. o su madre (caso. Cabe com. 144-151. noble y terrible» y prepararse para alcanzar en el cam- da los compañeros de Patroclo. según la cual deben dejarse los cabellos largos. la hébe se señala costumbre en Esparta —responde Demarate—. «cortarse los cabellos». fortaleza o valentía. esos hombres se dedican a cuidar que deja entrever el corte de pelo. resulta susceptible de representarle: uno nios ejercitarse tranquilamente en la palestra y ocupados en peinar sus puede ofrecer su cabello. tal como ha sugerido Christopher M. o incluso de todo mosamente—. ses de la vida humana. 43: se trata de un pasaje especialmente signifi- 74. más noble a los jóvenes hermosos y más terrible a los feos.» Antes del combate en el que se arriesga la vida —y en y keíro. República de los lacedemonios. aspecto «vigoroso. el cual. II (1977). XI. to de hijo y esposo. 73. por la madurez en el trance de arriesgar sus vidas. Véase Esquilo. mientras que theetos ídem) y de deseo para las mujeres (eratós dé gynaixí) durante su su mujer. rística de París o de las mujeres.»737475 más allá a ese universo femenino al cual estaba vinculado por su estatu- ¿Será preciso admitir.

. 84.418. tra lo que Apolo llama kophé gata. doblemente la amenaza de perder su apariencia nombre y sus hazañas sean conocidos por los hombres venideros. Véase L. a manera de pesadilla. weik-. por qué ese deseo la con la del oponente. Si den. se produce el ensañamiento con el adversario ca. de el cadáver es a la vez instrumento y objeto. en fin. subsistan en sus memorias. la segunda. al haya recibido su tributo de honores. EL INDIVIDUO. prenderse. Estos términos comportan. con un cadá. es ligada a ese cuerpo difunto y a lo que su aspecto representa. visto privado de la timé que le corresponde y que le hará penetrar hasta vajismo similar al que el anciano achacaba a sus perros.a arcilla insensible. si la bella muerte del de vida. véase igualmente XVIII. «afear». que indica conveniencia. la pánta kalá por el aiskbrón. No podría ril que se presenta como signo visible de la gloria. pues.Mque no se haya mutilar el cuerpo de su víctima se arriesga a regresar a un estado de sal. recibido por el héroe libera su psykhé: ésta se escapa de sus miembros. 1917. que su cadáver evocado. dejándolos vacíos de vigor y juventud. además de permitirle acceder a una gloria imperecedera. por el rey Príamo. no disfru. X XII. con la a privativa. confirmando la propia areté al confrontar.X V I. de humanidad ha territorios de las dos partes en conflicto. no pre. a su ei- desmembrado y devorado por los perros y las aves carroñeras.. La muerte no supone la mera pri- vida. ahora mera carcasa vacía. Sin embargo.X X IV . Recherches sur le développement de la pensée juridiquc et mo. ¿Cuál es el motivo de semejante encarnizamiento con- de un enfrentamiento noble. Todo esto es el fondo en la muerte y acceder a un estado nuevo. La primera condición es que éstos sean cele- tando de una bella muerte sino más bien del mismo monstruoso horror brados por un canto siempre recordado. jeto operada en y por el cuerpo. con sus reglamentaciones. el enfrentamiento caballeresco.82834De lo que se trata es de hacer desaparecer del cuerpo del ciente intensidad hasta llegar a la culminación en el demencial furor de guerrero caído cualquier aspecto característico de la belleza juvenil y vi- los castigos infligidos por Aquiles al cadáver de Héctor. Aikíxein supone también aiskhyneitt. retirado ya. //. 24 y 81. a menos que su personalidad esté ver que. de vaciar de humanidad los despojos de un enemigo cuya psykhé se ha ído. campa a sus anchas por los devorado o ensangrentado entre las manos). LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y E L CADAVER ULTRAJADO 71 han destacado la importancia de cierto tema que aparece en la litada. acción de aikízein. Sobre el dos? Con el fin de obtener el kléos áphthiton. según esa misma pers. que humana: si perece su cuerpo quizá sea entregado a las bestias. //. to consagrados por la muerte heroica. pág. juventud y belleza que el cuerpo encama y que en él se han vis- héroe. Cuando los combates ganan en cru. 211. códigos el menor rastro de juventud. como la sustitución del 82. el géras thanónton. al igual que su cuerpo se desvanece en el más allá. en vez de que se lo coman crudo —como sería lo esperado—. una transmutación del su- sino despojarle también de la posibilidad de tener una bella muerte. sin embargo. pero cabe preguntarse si el vínculo entre el ideal heroico y la difunto. siendo como es el ideal morir hermosamente. vación de vida. El indi- po del néos expuesto sobre el campo de batalla. la simple defunción. conformidad. tomándosele. ella misma no ha tro de la perspectiva heroica no tiene demasiada importancia seguir con atravesado los umbrales de la muerte. como representante de los valores mutilación de los cuerpos no será más estrecho. de virilidad (en este sentido habrá de com- y prohibiciones se transforma en una lucha salvaje en donde la bestiali.457 y 675. cambio de estado: a su término el individuo abandona el mundo de los trajar el cadáver. 75. cierto grado de ¿Qué significa penetrar hasta el fondo en la muerte? El golpe fatal fealdad. agazapada en el corazón de la violencia.54. de ul. róle en Gréce. esa extraña alusión al sexo dad. el héroe necesita que su héroe épico pesa. No basta con ganar por medio sido eliminado. psykhé alcanza sin posibilidad de retorno las orillas del Hades. la raíz 83. tanto en Homero como en Tirteo. A esa bella muerte del afirmarse con certeza que así el poeta quiera poner de manifiesto las héroe aureolado con la hébe se opone un afrentoso final cuya imagen ambigüedades de la guerra heroica. al igual que hacen los depredadores con sus víctimas. 27:24. Véase II. 336. al igual que su negación de ese pánt’epéoiken que Homero y Tirteo aplicaban al cuer. de degradación del cuerpo del adversario caído con tal de impe. Los ritos funerarios producen este La aikía (en lenguaje homérico la aeikete). «envilecer». mutilación de los cuerpos: al hilo de los cantos. si es él quien mata.. cisa como necesaria contrapartida. Gernet. París. consiste en una transformación don- pectiva lo fundamental no podría ser sólo arrancarle la vida al enemigo. atormentaría el espíritu del anciano Príamo: un cadáver en el cual hasta deza. semejanza. como reverso oscuro. al estatuto social de cierto. y compárese con X X II.. es presentada incluso en el plano lingüístico81como la vivos. va advirtiéndose su cre. dirle encontrar su sitio en la memoria de los hombres venideros.

piel. 91. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 73 viduo desaparece entonces de la red formada por las relaciones sociales agua caliente para limpiarlo de cuanto lo contamina y mancilla. 314. 86. una vez sirve de alimento para unos «hombres mortales» que tienen necesidad levantada sobre la tumba de los hombres y de las mujeres fallecidos.. radoja de los valores de vida.72 E L INDIVIDUO. Lo que el fuego de la hoguera fúnebre envía al rei- más que cuando deja de existir. «L a estela permanece sin alterarse. Od„ XXIV. vida que les hizo florecer los marchita. 346-353. Menelao hace construir una tumba para Agamenón «con el fin de que su gloria (kléos) sea imperecedera». El cuerpo es en primer lugar embellecido: lavado con za a percibir del cuerpo: estatura. 629. XXII. complexión. Acerca del empleo de émpedos junto a ménos: IL. viniendo a ser tales valores tanto más II. dáver arde en una hoguera cuyas llamas devoran todo aquello que es de ros. la fuerza (bíe) y la agilidad de Los «blancos huesos» del animal sacrificado. que solamente pueden formas en las cuales continúa estando presente. como hace el canto épico. //. el sema. religiosos. puesto que. Esta inscripción en la memoria social implica dos aspectos. La misma fórmula para el sema aparece en Od. Seguirá existiendo gracias a la permanencia de su nombre son expuestos sobre un lecho de gala a la vista de sus allegados para las y al brillo que rodeará su renombre.»8687 de comer para subsistir. sociales y personales que a juicio del grupo definen el kai essoménoisi pylhésihar. después de apli- con una forma de ser capaz de escapar de la usura del tiempo y de la cárseles perfume. carne y sangre. V. al contrario que la carne y la sangre El tratamiento del cadáver en el ritual funerario revela otra parado- perecederas. una vez será más que ausencia. inmutable (émpedon). aristeía guerrera. //. XI. en Od. 305: téticos. Si se hombres del mañana (essoménoisi). belleza. vacío.. adquiere cierto resplandor. como el ardor (m inos).88 Poco después. cabello. es por el contrario preservado para ser de los valores que encarna el cuerpo humano en el curso de su existen. tal como se presenta en espectáculo al comienzo de los funerales. esa misma pasar esa proeza a la posteridad: de esta manera su kléos no perecerá. Héctor cree que el sema de un enemigo al que ha matado en combate hará valiosos por su fragilidad. en la inmutabilidad los funerales permanecerán bajo tierra a manera de rastros —prolonga- de su materia y de su forma. bles. 44-46. una glo. no de lo invisible devorándolo es. que uno no puede nunca hacer suyos mundo de los vivos.85 Gracias a su fijación. cargada de grasa. convirtiéndole en memoria y haciéndole memorable. juventud. los restos mortales se depositan entre preciosas telas y destrucción. siguiendo las exigencias de una vida perecedera Émpedos. tencia en la que vida y muerte aparecen invariablemente mezcladas. junto a bia: IV. frotada con aceite brillante. incorruptibles. 584. El mnéma es traducción a su manera. Estos mismos huesos blancos después de otro mundo. a este respecto. el ca- quienes le conocieron en vida sino en la de todos los hombres venide. el memorial constituido al finalizar los rituales funerarios por del todo y que son fáciles de reconocer al distinguirse con claridad en- la edificación de la tumba y por la erección del sema. su piel. IV. La apariencia visible del cuerpo. que es al mismo tiempo comestible y sujeto a la rios y parejos: el héroe es memorizado en el campo de lo épico que. se constata ria que así asegura su permanencia para siempre. incomibles e incorrupti- miembros (guia) poseyerán este carácter de émpedos?1 el héroe guerre.. cia. en el sacrificio. siendo recogidos aparte y depositados en la tumba. comparan el ritual de sacrificio y las prácticas funerarias. de la pa- dos por el túmulo. consumido por los hombres: la carne de la víctima. junto a guía: XXIII. si las cualidades que conforman la que hay que ir nutriendo indefinidamente con tal de que no se apague. 254. pese a su ausencia. en adelante no les de sus heridas son eliminadas mediante ungüentos. le pone bajo el signo de Memoria. . con corrupción. «intacto». X X ni.. pero continuará existiendo en otro plano. en la continuidad de su presencia. de igual modo que en estatuto de un individuo concreto. en estos aspectos corporales se encarnan los valores a la vez es- 85. apropiándoselas definitivamente en el forma de fragante humareda. recordando a los tre las cenizas.. que «la parte del fuego» se invierte: en la hoguera fúnebre el fuego con- a su estabilidad. juventud y belleza.. «inmutable». estará también en Sólo subsisten los «blancos huesos». son quemados so- ro estaría a salvo del envejecimiento. lo que se alcan- ja del mismo tipo. 627. la estela contrasta con el carácter transitorio y pasajero sume eso que. las seña- en la cual su existencia era un eslabón. 434-435. nunca calcinados el tnnéma. XVIII. 88. en el 87. en la tradición homérica. todo cuanto tiene que ver con esta efímera forma de exis- tal de celebrar su gloria inmortal. XVII. que en II. todo cuanto conforma la apariencia física. solida. en el poseerse una vez se han perdido. VII. apenas desvanecidos. la estela— dejados allí abajo por el difunto. incomibles de hecho porque son incorruptibles. Gracias a la muerte heroica no bre el altar como tributo a unos dioses inmortales a los cuales llegan en pierde su juventud ni su belleza. es decir. presentes no sólo en la memoria de lamentaciones de rigor. 76.

mancillándose el rostro con ceniza. brazos. dejen de existir al bre su cadáver un último reflejo de vida. brado. París. el cuerpo humano queda reducido arrastrado de esta manera. sobre los visible del individuo.90 Ensuciando y desfigurando el cadáver.89 arrastrando su cuerpo. lo ata a su ca. Dejamos aquí de lado los problemas de maskhalismós. el camino seguido nor. 96. XVIII. vez con el difunto al simular su entrada en el informe mundo de la Esta finalidad última de las prácticas funerarias se manifiesta con muerte. en desgarrar su piel para que pierda su aspecto (sphairedon) por el polvo. reducido a piezas. XXIV. del cual «ningún tegridad propia de cuerpo humano. XVIII. La belleza..94 Héctor quiso cortar la cabeza del cadáver de singular. piernas. XIV. 95. por el polvo. culmina en esa práctica evocada desde los primeros reducir el cuerpo a una masa informe que se confunde con la tierra en la versos de la litada y que recorre todo el poema. podría reconocer algún rasgo. troceado. Píricas. y en especial su cabe. su d’eískhyne prósopon)». manos y gún los criterios de la bella muerte. haciendo rodar el cuerpo como si fuera un tronco (hólmon hós) por rro para arrancarle la piel.96 Una cabeza rodando a manera de bola y el cuerpo como un za y cabellos. hasta El descuartizamiento del cadáver. atacando en el cadáver su in- cediera con Héctor lo mismo que con Sarpedón. 94. Así hace Aquiles cuan- mientos de ultraje del cadáver enemigo. se separan cabeza. sino que se suprime la diferencia que separa la materia inanimada de la 92. «Venid a cortar con za se agitaba entre el polvo. precisamente. su limpieza de rasgos. . en lugar de purificarlo y ble. da. la aikía intenta destruir la individualidad de un cuerpo que Es esta belleza del difunto Héctor que tanto admiraban los griegos el irradiaba el encanto de la juventud y la vida. los parientes del fallecido le vinculan con los vivos haciendo brillar so- finitivamente y de vincularse a la figura de la muerte. En estas páginas se muestra otro nivel de análisis que contamos con poder desarrollar en un próximo estudio. las ramas de un gran ro- ríen)». págs. 409. 263-264. IV. el suelo». es cortado en trozos (meleisti tamem). no solamente se borra la figura concreta del difunto. 21 y 23. //. sus cabellos oscuros se ensuciaron y su cabe. apéndice II. la juventud y la virilidad nio contrario al de la vida. esa cabeza antaño encantadora (paros kha. rra y el polvo ensucian el cuerpo porque su contacto supone para éste 1952. Píndaro. el ultraje nos permite comprender de Héctor con barro. 24. ellos mismos se vinculan a su igual que el héroe deja de vivir. LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 74 EL INDIVIDUO. a estado de cosa al mismo tiempo que desfigurado. arrojar el cuerpo como que yace expuesto. y es que ellos infligen a sus propios cuerpos una especie de mayor claridad allí donde. no puede ser salvada de la corrupción más una mancha. objetivo de los procedimientos de ultraje.X 1 . 91. Reymond. //. criatura viva. 638. por la misma naturaleza de su crueldad. XXIV. II.. esa arcilla inerte a la cual se refería Apolo. cuando del cadáver exigen que los restos mortales. 97. X III. 599-603. manchándose y arrancándose los cabellos. en la medida en que esos elementos pertenecen a un domi- que desapareciendo en lo invisible. hombre. do se entera de la muerte de Patroclo: «Ensució su hermosa cara (kharíen sario el acceso al estatuto de muerto glorioso del que. En el momento de las lamentaciones. Áyax separa la Un primer tipo de sevicias consiste en ensuciar de polvo y barro el cabeza de Imbrio de su delicado cuello y la hace rodar como una bola cuerpo ensangrentado. el hacha —escribe Píndaro en la cuarta Pítica—. fr.. 202.»97 de ungirlo. haciéndolo así irreconocible. por perspicaz que fuera. trad. su color y brillo. por el suelo: «Una polvareda se elevó alrededor del cuerpo tronco: al perder su unidad formal. Rhode. como ocurre con los procedi. Proponiéndose cerrar al adver. 11.146-147. Una segunda forma de aikía sería la siguiente: el cuerpo es desmem- malmente por los ritos funerarios para inmortalizar al guerrero caído se. con el fin de pertenecer de. se muestran defectuosas y en ultraje ficticio. a destruir su fascinante belleza {aiskhyttei déh oi thaetdn eídos). II. //. sin embargo..95 Agamenón mata a al mismo tiempo que su figura humana. A Aquiles le gustaría que su. //. Psyché (10* edición).. que puede consultarse E. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA momento de su exposición. mejor. 176-178.91 Al por aquí y por allá. cuyos pedazos son dispersados tal punto estaba cubierto de la cabeza a los pies de sangre y barro». 187. su forma característica Patroclo para clavarla en lo alto de una empalizada. Hipóloco y una vez caído «le cercena las manos y la cabeza con su espa- Cuando Aquiles comienza a ultrajar el cuerpo de Héctor.. arrastrándose especial donde son ritualmente negadas. condenando al cadáver a no ser más que el mero aspecto 93. La tie. 89. En ambos pasajes se encuentra el verbo apodrypho.n Furioso. de A.9293del mismo modo en que mancha el bello rostro final heroico le ha hecho merecedor.

de Héctor. 545 y 559. de Patro- clo. ultra- clo. durante el tiempo que dure la batalla. Y lo logrará. no vive. singular. págs. Expulsado de la muerte. 23-27.99100 En la confusión subsiguiente. El héroe cuyo cuerpo es de esta ma. quien dirige todas sus energías a deshonrar el cadáver de dentro del vientre de los animales que lo han devorado. todas esas veces en que hay ocasión cuerpo de las criaturas mortales dejando que el cadáver. de la- polo opuesto de la bella muerte. derecho ni al silencio que rodea la muerte habitual ni al canto de alaban- lar de tierra donde debería estar alojado y desde donde se perpetúan sus za del muerto heroico. que al quemarlo lo restituye a ciendo sobrevivir en la memoria de los hombres su nombre y su figura su integridad formal en el más allá. Esquilo. por oposición a los «héroes gloriosos». El hombre de la gloria imperecedera se consagra a arrastrar a su que ha dejado de ser persona. privado de se. Los trabajos y los días. la belleza de una muerte he- cuerpo de Patroclo? «Temo mucho que durante ese tiempo las moscas roica que. ilustre entre los troyanos. comido por los gusanos ro queda finalmente a resguardo. a despecho de cualquier otra cosa. queda eliminada la menor apa. El cadáver abandonado de este modo a la descomposición supone el Zeus envía a Apolo con la misión de borrar de él la sangre seca. Es precisamente Aquiles. El ultraje llega así al extremo nada.76 EL INDIVIDUO. Pero entregarlo a las bestias no supone solamente negarle que le excluye a la vez de los vivos. versario y que. el glorioso guerrero. a falta de haber dispuesto de su «parte de aquellos que. se ha dado en de fuego». París.. puesto que se le ha matado. al convertirse. por otro. los pájaros y los peces. ni está muer- relaciones con su país. El horror del cadáver sobre el que se y por las moscas que han ido penetrando por sus heridas abiertas. se descomponga y pudra por sí mismo. al inmolar a Patrodo. Por un lado. En la litada Para finalizar. de tres personajes que comparten junto a Aqui- do Aquiles se apresta a reemprender la lucha. borrado de la memoria de adelante olvidado: el horror de lo indecible. un Sarpedón cubier- piendo sus carnes.* edición). Así no normalmente expedidos al Hades. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 77 pasto de los perros. nor heroico.»98 to de polvo y sangre de la cabeza a los pies deja de ser ya reconocible. por el grupo social. la jo- varle en las limpias aguas de un río. Cuando Sarpedón ha caído bajo la lanza de Patro- das abiertas por el bronce y que hagan su aparición los gusanos. Cuan. con el conduce a señalar. los nónymnoi. aquello los hombres. le muestra su inquietud a les la condición de héroe. es su valor y su audacia lo que lleva a los aqueos a empeñarse en jando así ese cadáver de donde la vida ha sido exterminada y corrom- ultrajar su cuerpo. túmulo o sema. taxativamente. la monstruosidad de un ser convertido en menos que 99. como desecho perdido en los quienes pasan por delante. de ungirle con ambrosía. en donde se confundirán con la masa franquea las puertas del Hades. descendencia o simplemente. el campeón del ho- sión. una última manera adoptada por el ultraje. de una forma hundida en lo innominable. 98. ha abatido a una especie de doble riencia. al mismo tiempo se márgenes del ser. " El cadáver ultrajado no tiene rios localizables. Puede op. 100. a la inhumanidad más absoluta.. una infamia más terrible que el olvido y el silencio nera arrojado a la voracidad de las bestias salvajes queda al margen de la reservados a los muertos comunes. de vestirle ven y viril belleza del guerrero cuyo cuerpo impresiona con asombro. //. llamar los «sin nombre». 414-415. ya que al ser privado de sus funerales. Mvthe et Penséechez les Grecs (10. es decir. el menor trazo de su humanidad. señalados. 509 y XXTV.' 154. Persas. se habla a menudo de guerreros muertos arrojados a los perros y a las tarse por dejar el campo libre al poder de corrupción que opera en el bestias carroñeras. Hesíodo. aporta al difunto su tribu- entren en el cuerpo del valeroso hijo de Menecio a través de las heri- to de inmortal gloria. reenviarlo al caos. //. d cuerpo del guerre- pultura. de los muertos. la evocación del ultraje su madre. su exacto contrario. ni de restos funera. véanse también XXII. ha- crudo en lugar de ser entregado al fuego. En un polo. ¿Qué sucederá. a esa cohorte indistinta de difuntos muerte al mismo tiempo que le es negada su condición humana. En estos tres casos. produce ensañamiento es evocado a propósito de Sarpedón. . rival a las formas más extremas de la infamia. para el ultraje y que se producen algunas sevicias. Vemant. linaje. 1003. XIX . de sí mismo. puede decirse suyo. pasa a representar lo que no puede ser celebrado ni en encuentra excluido del universo de los vivos. 1985. la gloria im- del horror. de ese espacio particu. incluso con to. a efectos de contraste. 35 y 68-69. Y no obstante. su funeral y con ello el estatuto de difunto. en la carne y la aquel que. envidia y admiración incluso a sus enemigos. lo que está más allá de lo horrible. véase J.X V I. El cuerpo es despedazado al mismo tiempo que devorado perecedera que eleva al héroe por encima del común de los mortales. no dispone de sepultura. En el otro.-P. sino disolverlo en la confu. era su oponente en el campo ad- sangre de esas mismas bestias salvajes. la infamia absoluta.

103 como la muerte le ha sorprendido en el campo de batalla. pero día y noche embellecimiento practicadas normalmente por los hombres: esas dro- Afrodita mantiene alejadas a las bestias del cadáver. véase 757.. arras. rían a la nada.. a integridad de su belleza.] Ciertamente cada día Aqui. II. 20-21. la sangre que le cubría lavada y sin ninguna herida (oudé en Licia. los dioses se Aquiles se ha ensañado a conciencia con el cadáver de Héctor.. devorados por los perros o pudriéndose al sol. una forma extrema de deshonor. esta perspectiva del individuo re- probarías por ti mismo (theoíó ken autos) su estado. 190-191 y XXIV. desnaturalizando su cuerpo hasta el punto de que no incluso en mejor estado (é kat areíon)». 107. donde sus hermanos y parientes le enterrarán en una tumba. ni los perros ni las aves lo han devorado. está siempre junto a la nave de Aquiles. pothi miaros). la epopeya des- reciba el ritual funerario que debe conducirle intacto al más allá. de enviarlo a Sueño y Muerte para que le depositen suelo (eerséeis). . recu- les le arrastra salvajemente alrededor de la tumba de su amigo. 101. 104. esa belleza y juventud fugaces en vida de los hombres. nera el cuerpo del héroe podría ultrajarse y extirparse su recuerdo? Su cordará a los eúmorphoi kobssoi del verso 416... en el caso del héroe. //. no puede ser empañada. Apolo trae de los cielos pero que la muerte en combate eterniza fijándolas sobre la figura del un nubarrón oscuro. la bella muerte y a la gloria imperecedera: hasta tal punto sobrepasan el nón de los cadáveres griegos enterrados bajo los muros de Troya. desde el mismo momento en que sale a relucir. XXIII.m A la inquietud de Aquiles por el cuerpo de Patroclo. Tetis responde: «Aunque yazca du. en el marco de una cul- camino hacia la tienda de Aquiles. duodécima aurora que pasa allí. «pues tal es el tributo de honor debido a los muertos» tu hijo.. Príamo encuentra a un Hermes dis- tura agonística donde uno no puede demostrar su valor más que enfren- frazado de joven jinete. com. demasiada rapidez. la violencia destructora no pueden nada contra aquellos que. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA BELLA MUERTE Y EL CADÁVER ULTRAJADO 79 con divinos ropajes.78 EL INDIVIDUO. Le pregunta a éste si su hijo ha sido ya descuar- tándose a otro. en contra y en detrimento de algún rival. sirven de ungüentos divinos para llevar a cabo las tareas de limpieza y trándolo por el polvo y dándolo a devorar a los perros. por el sentido heroico del honor. con fragancia de rosas. II. Si pudieras acercarte. «N o deseaba que el sol ardiente secara con dema.»104 Por su parte. el espacio donde se inscribe la no por ello se estropea (oudé min aiskhyneí). tan abajo por debajo como la norma que tanto elevan por encima. animados 102. tal como dice Esquilo en el Agame. L os muertos griegos reposan eúmorphoien suelo troyano: verso 454. cara toda la piel al arrastrarlo. anciano. P. XXIV. de la misma manera en que las estelas permanecen para siempre siada rapidez la piel alrededor de los tendones y los miembros. París. por temor a que Aquiles le arran. amenazado de En los tres casos el escenario resulta poco más o menos similar. extendido en tierra.10102 Pasando de la palabra a la ac. son abocados hacia la vida breve. héroe. imagen invertida de la bella muerte.106 De honor. el odio. Con tal de mantenerlo como es en sí mismo (keinos). //. [.. XVI. tendido fresco en el ducido a la nada y hundido en el horror es rechazada.. II.. ¿De qué ma- 106. X IX . es decir.] De esta manera los bienaventurados dioses velan por bajo una estela.. 411-424 (trad. una aniquilación absoluta. suponen como tizado y entregado como alimento a los perros. hasta que el cuerpo entregado a Príamo no Recurriendo al tema de la mutilación de los cuerpos. los maltratos. ella conforma la materia del épos. 185-187. 33. el relato dibuja. se podría reconocer su figura ni tampoco su aspecto humano. desde el momento en que ha sido cumplida.. «Ella lo ungió con gas favorecedoras de la inmortalidad preservan «intactas». XXIII. sin embargo. II. la diosa inyecta en el fondo de los orificios nasales de Patroclo am. eúmorpbos. La guerra. tal cual antes estaba ikeinos). [.»105 Con erigidas sobre las tumbas.. Mazon. autenticidad de la hazaña. lagrosamente los dioses ahorran al héroe el deshonor de unas crueldades rante un año entero su carne permanecerá siempre intacta (émpedos) o que desfigurando. tal brosía y rojo néctar para que su carne permanezca intacta {émpedos). le reduci- ción. la muerte y el renombre ordinarios que. Y. 105. si por medio de estas constantes alusiones a cuerpos rrompe ni es consumido por los gusanos. Hermes le responde: contrapartida.. 38-39. Mi- pudrirse comido por los gusanos. XIX.107 (¿ó gár géras esti tkanónton). pese a todos aceites divinos. en la taca el puesto y el estatuto excepcional concedidos al honor heroico.] Pero rriendo al tema del cadáver ultrajado. [.] Ésta es la infamia definitiva y total. y su carne no se co. [. 1945). 667-675. incluso una vez muerto. una No. La 103. que re.

Según afirma éste. La muerte. The Antbmpology and Archaeology of Death. sin duda uno de sus temas centrales. Londres. la segunda es representación de lo indeci- ble. mayo de 1981. La primera presenta un rostro glorioso. ¿De qué manera puede ser esto posible? Escuchemos a Aquiles. le confiere realidad para siempre. representación de la ex- celencia. de lo insoportable. desde el principio dos destinos se abrían ‘ Publicado en Le Débat.80 EL INDIVIDUO. se convierte él mismo en memoria inmortal a lo largo La muerte en Grecia.). tan esplendoroso como el ideal que guía la existen- cia de los auténticos héroes. modelo de héroe. I. 285-291. este texto proviene de una comunicación leída en el coloquio organizado por el Departamento de Antropolo- gía del University College London en junio de 1980. un canto que. En ella se advierten dos caras contradictorias. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA memoria estará siempre viva: ella inspira directamente la visión del pasa- do que es privilegio del aedo. S. nos parece ciertamente desconcertan- te. manifestación del horror en grado superlativo. al celebrarla. Humphreys y Helcn King (comps. al dar expresión a la gloria. 51-59. n. págs. C. La belleza del kalós thánatos no es diferente de la del canto. Las siguientes notas estarán dedicadas a precisar el sentido de esta doble figura y a señalar la necesaria complementariedad de ambos as- pectos opuestos de la muerte para la Grecia arcaica. Apareció en inglés en Mortality and Immoríality. págs. una muerte con dos caras* La manera en que las epopeyas griegas nos muestran la muerte. aquel que la litada describe como «el mejor de entre los aqueos». . Nada puede atentar contra la bella muer- Capítulo 3 te: su brillo se prolonga y se funde con el resplandor de la palabra poé- tica que. ideal de vida heroica. de la ininterrumpida cadena de las generaciones. 1981.° 12.

se establece una relación entre el individuo muerto y o continuidad entre el ritual funerario griego y el canto épico. Lo que se in- está limitada simplemente a los límites de ningún grupo social particu- tenta por medio de los ritos funerarios es procurarle a cualquiera que ha lar. por su rechazo frente a cualquier tipo de En cuanto a su estatuto de difunto. sus he- héroe difunto ante la comunidad con mayor viveza que a los mismos chos de mérito y su paso por la vida. El canto donde se relata su gloria o la estela que . valor y continuidad. renombre y gurando de este modo para el grupo su mismo «pasado». de las funciones asociadas a la realeza o za. por me- hay ninguna otra forma de que las criaturas mortales inscriban para dio de una muerte que. por otra. Aquiles muere joven. y luego por la conmemoración funeraria realizada ante la to. El ideal heroico inspirador de la epopeya consti- ciones. Gracias al canto épico. mún de los griegos. La individualidad del muerto no está ligada a sus cualidades psico- En comparación con otras culturas. gente «sin nombre»—. le convierte en un elemento más del patrimonio co- o menos estable: el estatuto de muerto. al sacerdocio religioso. representa determinados «valores»: belleza. dirá Menandro. tuye de este modo una de las respuestas aportadas por los griegos al Gracias a la rememoración del canto repetido de oído en oído en problema del inexorable declive del vigor. al olvido. una perennidad que la vida ordinaria no puede nunca comportar. En este sentido habría cierto paralelismo mirada del grupo. a la rioso —o. mo tiempo de su condición puramente privada. coraje. en la flor de la vida. dentro del mundo griego. ha quedado para siempre inserta en la existencia del grupo. la rememoración le despoja al mis- perdido la vida el acceso a una nueva condición de existencia social. confi- damente repetido. solidarios. de memoria colectiva. como dicen los griegos. garantiza la permanencia de su nombre. una larga existencia. por la extrema exigencia que le sentante de una línea familiar. juventud. el héroe no es considerado repre. las La existencia «individual» para los griegos pasa por hacerse y per- proezas y la muerte. Esta comunidad no es de orden familiar. ésta adquiere fun- generaciones futuras. encontró final cumplimiento en virtud de la «bella muerte» pro- de batalla. al celebrar las hazañas de los héroes de antaño. los héroes por medio de un canto en alabanza de unos hechos gloriosos indefini. «L os preferidos de los dioses mue- vivos. le hace pasar a ser de transformando la ausencia del desaparecido en un estado positivo más dominio público. en la plenitud de su breve». de la fatalidad de la muerte. no peya simplemente va un paso más allá en esta dirección. la estrategia de los griegos en lógicas. en definitiva— por la muerte misma. la «muerte a edad temprana». versas formas de memoria utilizadas por el cuerpo social. ni tampoco el titular. UNA MUERTE CON DOS CARAS 83 82 EL INDIVIDUO. Por una parte. puesto que sólo a través de las ges- rales ya habían iniciado: la transformación de un individuo que ha de. una fuer- de la cúspide del edificio social. La epopeya va algo más lejos. una vez muerto. el difunto se refiere a ciertos aspectos del individuo una vez muerto y otro. tas de estos personajes desaparecidos su propia existencia social adquie- jado de existir en la figura de un personaje cuya presencia. de «bello muerto»— puesto que no aniquilación —a la muerte. Así. dando curso al canto glorificador. dentro celencia» de la cual él es modelo a juicio de los vivos un brillo. En vir- relación a la muerte comporta dos rasgos característicos. mero eslabón dentro de la ininterrumpida lleva a elegir la muerte con tal de conquistar la gloria. presenta al siempre en la memoria de los hombres venideros sus nombres. a las di. transcurrida en su país y en proezas. sigue en concordancia con una trayectoria vi- la paz del hogar. La epo- la comunidad de los vivos. pero su figura per- queda garantizada principalmente por la epopeya. Esta salvaguarda constante de su presencia en el seno del grupo ren jóvenes». virilidad. LA MUERTE EN GRECIA. Al rechazar una pia de los combatientes. en tanto que re sentido. la «vida tal que le fue propia y que. difunto. de esta mane- hazañas a cierta pequeña élite de elegidos —que se opondría también a ra pasa a ser algo así como las raíces en donde se implanta la tradición la masa ordinaria de los difuntos. en forma de poesía manece viva en el resplandor de su inalterable juventud para todas las oral. del constante envejecimien- primer lugar. en plena juventud. en el campo vigor. a su dimensión íntima como sujeto único e irrepetible. y por medio de él. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA señala su tumba lo presenta a modo de individuo singularizado por sus ante sí. definidos como una muchedumbre de cultural que habrá de servir como cimiento al conjunto de los helenos. pacto. Pero el rigor de su biografía. Al arrancar al héroe del olvido. vida larga y concentrar al mismo tiempo sus energías en la guerra. por la cual se reconocen a sí mismos. Uno tud de sus proezas. pero que suponía renunciar a la gloria. por el radicalismo de su empresa. el héroe intenta acceder al estatuto de muerto glo- manecer «rememorable»: es posible escapar al anonimato. se completa y corona el proceso que los fune. se convierten en los representantes de los «hombres de antaño». otorga a una «ex- cadena que abarca todas las generaciones. conquistando así una gloria imperecedera. de su vida breve y de su destino heroico.

cortados en pedazos a manera permitiendo a los vivos sobrepasarla instituyendo. a los que ninguna general y del temor que a todo ser humano inspira tan horrorosa y te. guerrero heroicamente caído en el ardor de la lucha y en la flor de la ju- Horrible o gloriosa. una vida que para ser plena otra: por qué algunos difuntos permanecen ligados para siempre a la y sublime debe primeramente perderse. tal como el canto re. para ser más exactos. de la destrucción. Si la muerte no apareciera en la consistencia. fortaleza. esta con. dibuja un cuadro de la muerte en die puede franquear sin haber fallecido previamente. se dirige a los vi- de estos casos la negación del ideal. Al arrancar del so rostro de Gorgo para representar lo que está al margen de lo huma- olvido el nombre de los héroes. En lo que se frontación no plantea excesivos problemas: ambas formas opuestas de refiere a su función de memoria colectiva. Por lo mismo que elabora. operando desde el interior. la misma epopeya ha mana y la segunda convertir la muerte heroica en condición inexcusable negado esta idealidad que tenía la misión de elaborar con su canto. tiría el ideal heroico. EL INDIVIDUO. que el precio a pagar por la «rememoración» no de la noche. De muchas maneras. a la pregunta habitual de por qué II. también se podría decir que los griegos constru- tidos). mutilados. la muerte ventud. al hacerla suya: no hay héroe si no hay palabras. la memoria social intenta en realidad no. cial. cuestión eso mismo que la epopeya celebra en la bella muerte: el desti. mentos que componen el problema. Por otra parte. Lejos de negar la realidad de la muerte. el resplandor de la vida. de un espacio matemático abstracto y perfecto presupone como condi- ron eso que los historiadores de las matemáticas han dado en llamar ción indispensable la negación del espacio que nos muestran los sen- idealidad del espacio. civilizarla —lo que significaría neutralizarla— con- pasarla recurriendo a cierto cambio de perspectiva. la horrible muerte de un anciano indefenso degollado como si fuera una bestia o cuando en contraste con el admirable cadáver del hé- es siempre asunto de interés exclusivo de los vivos. . frente a la bella muerte del joven los hombres. podría parecer demasiado alto y el ideal de «gloria imperecedera» ame- lata y la estela presenta su figura. esto es. monstruo que combatir y vencer. donde impera un ruido de fondo hecho a la vez de si- lencio y de estrépito. lo inexpresable e impensable. muerte no consiste en soslayar o negar su terrible realidad. la epopeya añadirá extrema existencia. tal idealidad sólo puede elaborarse en la medida en que «lo la experiencia griega de la muerte se traslada a un plano estético y ético real» se define claramente en oposición a esta idealidad (la construcción (sin olvidar cierta dimensión «metafísica»). sido ultrajados. los valores vitales y «mundanos» de naza con convertirse en mera estafa. Ellos se encuentran tras umbrales que na- no glorioso del héroe. la epopeya no está hecha para muerte se confirman y refuerzan por exclusión recíproca. si no tomara prestado el monstruo- al inexorable declive característico de las cosas humanas. en pocas afrontar la muerte. de los muertos en cuanto que muertos. con su biografía heroica. no exis- implantar en lo absoluto todo un sistema de valores a fin de salvaguar. tienen en común ser de incumbencia exclusiva de los vivos. con su existencia so- de carroña destinada a los animales o pudriéndose al aire libre. Esta imposibilidad de pensar la muerte desde el punto de vista de los muertos constituye al roe que yace sobre el campo de batalla y en el que «todo es belleza» nos muestra otros cuerpos irreconocibles por el ensañamiento con que han mismo tiempo su horror. y el público. intentaron parte de la realidad y se apoya en ella tal como es. La construcción de la idealidad de la En virtud del juego que se establece por las formas de rememora. la radical alteridad. la constante rememoración de determinados difuntos. por ción colectiva entre el individuo. ésta no tiene nada que decir. a pesar de hablar de ellos o de la muerte. el contrario. tanto en su realidad como en su idealidad. pone en vos. carácter juvenil o ardor en el combate adquieren una Comencemos por lo más general. invirtiendo los ele- virtiéndola en ideal de vida. sino que. palabra puede llegar a riesgo de perder todo su sentido: se trata del rei- rroríficamente realista. De la muerte en sí misma. desfigurados. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA MUERTE EN GRECIA. la construcción del ideal yeron la idealidad de la muerte o que. Estas dos cuestiones. de una vida ultraterrena investida de un halo glorioso en la memoria de Cuando el texto épico plantea. Pero a partir los muertos. de la inestabilidad. La epopeya no sólo otorgó al rostro de la muerte el brillo de la todas las vidas se abisman y se hunden en la muerte. UNA MUERTE CON DOS CARAS 85 Por la misma ejemplaridad del personaje heroico. que para consolidarse para siem- existencia de los vivos. No habría mérito alguno en el acto del héroe al darlo de la precariedad. pretendiendo sobre- socializar la muerte. su ajenidad radical y su completa alteridad. ponerlo a salvo del tiempo y de la muerte. belleza. una estabilidad y una permanencia que les hacen escapar epopeya como el colmo del horror. al elegirla. siendo la primera entender pre ha de desaparecer del mundo visible y transmutarse en gloria gracias la muerte como una fatalidad irremediable propia de la condición hu- a la rememoración poética.

se quiere es consolarme. Ulises se estremece al contemplar. 633-635. que sigue con vida. afirma Aquiles. la sombra de Aquiles no dispone de zaba no era tanto la cara de Gorgo como la monstruosa alteridad que oídos para escuchar el canto que celebra sus hazañas. al ser honrado en vida el Hades no cabe hablar de sobrevivir en plenitud de gloria. de disolverse de nuevo en el indiscriminado gentío de los muertos con la sombra de un Aquiles difunto. no tienen ya nada que recordar. tes vivos de Homero. XI. o también a todos los oyen- duda. este episodio parece cons. UNA MUERTE CON DOS CARAS 87 En el canto XI de la Odisea. se restablece una los cimerios y surca en la noche las aguas del río Océano. tras beber la sangre de la víc- 2. aunque El episodio de la Nekyia. justo para enterarse de la noticia de que su hijo. alcanza las orillas del Hades.2 Lo que entonces le atemori- bres. umbral a quienes pertenecen todavía a este mundo de la luz. Aquiles no puede re- cuperar el sentido. una tras su propia identidad. ¿Cómo y para qué habrían que acordarse de algo demás y sin conocer la aflicción. termina con la partida precipitada de Ulises hacia su navio. no hay la menor Neoptolemo. En el reino de las sombras. mento. en el Hades. por los griegos en el reino de los muertos. bra clara y articulada y de la rememoración. expresado exactamente en los mismos continuamente conservada como recuerdo en la memoria de los hom- términos: «Un pálido terror me embarga». puesto que ha sido capaz de su vida y elegido la muerte. cabezas inanes. con- escoger la vida breve y de conquistar por medio de la bella muerte la vencidos de que no hay destiño más glorioso que el suyo. con talado en el tiempo. Odisea. Od. No viene a dioses eternos. el Hades es como un dios y también ahora. dispone del tiempo entablarse entre un verdadero campeón de la paciencia cuyo ideal. por el inter.86 EL INDIVIDUO. 43. de algún modo al para evocar y conservar el recuerdo de sí mismo. que acabamos de considerar hace un mo- no fuera más que el último criado al servicio de cualquier pobre diablo. ni de memoria ésta deja traslucir. Antes de per- do. Los muertos. dentro de la epopeya misma. al igual que a gloria imperecedera? Para Ulises. ni en el dos palabras. prohíbe franquear el obras entre los personajes de Ulises y Aquiles. que ha dejado atrás la tierra de tima inmolada por Ulises en memoria de los difuntos. posee el tra viento y marea. los aqueos». modelo del guerrero heroico. límite del mun. Pero en otra. entre los vivos. XI. durante el corto espacio de tiempo en que. blas dominado por el olvido y la confusión. obsesiona a Ulises y a sus compañeros. la conciencia —su identidad— más que 1. quienes no pueden concebir su propia existencia. Curtido por las pruebas que se ve obligado a pasar. con. sin energías y rodeados de cuento. Un que gobernar como dueño y señor sobre la innumerable muchedumbre «pálido terror» se ha apoderado repentinamente del héroe al pensar formada por los muertos. Y los muertos ya no viven en el tiempo. Sin embargo. Ulises. del horrendo monstruo G orgo». celebra en Aquiles «al más feliz» de los seres. en donde cada ser posee la te heroica que el canto del aedo ha presentado como la única manera de forma que le es propia (su etdos) y permanece en ella al menos mientras sobrevivir en la plenitud característica de la gloria imperecedera. más que por referencia al ejemplo heroico. ¿Qué tipo de conversación puede convertido otra vez por breves instantes en Aquiles. puesto por encima de los el territorio del olvido. deseoso de igualar a su padre. que desde los abismos del Hades Perséfone podría enviarle «la cabeza Incluso teniendo en cuenta lo que la Odisea puede tener de conflic. prefiriría con mucho seguir viviendo. el espíritu. echar por tierra el edificio construido por la litada con el tiempo pasajero de los mortales vivos ni en ese tiempo constante de los fin de justificar. la más radical negación de esa muer. la réplica de Aquiles es tal que parece.1 Esa cabeza cuya mirada convierte en tivo con relación a la litada y a la rivalidad que se manifiesta en ambas piedra marca la frontera entre vivos y muertos. celebrar y exaltar la bella muerte del héroe. una carga habitual conocida por todos los muertos? No existe recuerdo más que cuando uno se encuentra ins- los mortales.. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA LA MUERTE EN GRECIA. por la cual Aquiles había dado se propone la exaltación de su memoria. si la recompensa de la muerte El horrible temor que inspira la faz de Gorgo lo había conocido ya heroica supusiera el ingreso del difunto en el Paraíso y no la presencia Ulises al comienzo de la Nekyia. . es retomar sano y salvo al hogar y «el mejor de entre mismo temple heroico que su padre. hablarme de las bondades de la muerte si lo que tinieblas. Ahí se sitúa el encuentro del héroe vivo derse. del cual la litada en conjunto La supervivencia investida de gloria. que ninguna palabra puede vencia ultraterrena investida de imperecedera gloria fuera localizada llegar a penetrar. minable cúmulo de desgracias que debe afrontar en esta vida. de la pala- tituir. Pero no se produzca el giro que le mandará al otro lado: a un reino de tinie- ¿verdaderamente existe contradicción? Este sería el caso si la supervi. especie de contacto pasajero con el mundo de los vivos.

LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA otro lado del umbral. a los muertos en hormigueante muchedumbre. Sólo lo matiza y completa.' una fórmula sorpren- otra realidad más que la de los vivos. Su cadáver yace en el pol- nombres. acabando por fundirse con la indistinta masa de los «sin nom. que le introduce sea cual sea su ran- El ideal de la muerte para los griegos pasa por esta tentativa heroica go en un espacio de fealdad (tó aiskhrón). no pue- ra ofrecido la clave. por ‘ Publicado en Artnali delta Scuola nórmale superiore di Pisa. de lo informe. sobrevivieron gracias a la tradición épica. semejante esce- de la bella muerte. donde ya no aqueos admiraban la prestancia y la envidiable belleza de Héctor (hói existe nada ni nadie. a fin de disuadir a su hijo de ir extra- de aceptar hundirse. deshonrosa. innumerable tropel de sombras que ya nada son y cuyo inmenso clamor. el la burla monstruosa en donde pierde. No obstante. Ulises lleva a cabo tarea similar a la del aedo: cuando el poeta. permaneciendo en tanto que su ser mismo. distinto de los y como son presentados en la epopeya. distinguiendo entre individuos al obligarles a ponerse en fila y a continuación a presentarse cada uno por turno y como si fue- De Homero a Simónides* ran alguien. inspirado por Memoria. Y el contraste entre ambas formas de muerte arroja cierta luz bre». vo. Desea habitar para siempre en el mundo de los vivos y vivir entre sobre varios aspectos fundamentales del ideal y del hombre heroicos. tal ellos. más allá del umbral infranqueable. en un territorio marcado por de expulsar lo más lejos posible. guerra. La invocación a los muertos. hablando en propio nombre y recordando quiénes son. no conserva aho- ra nada de humano. y otros. 370. al ejecutar un rito de invocación que. Por el contrario. se reconoce incapaz de recordar el nombre y las proezas de la oscu- ra multitud de combatientes caídos bajo los muros de Troya. vol. algo antes. habla de dos maneras de morir en la olvido. del sinsentido y por afirmar por encima de todo la permanencia social de una individualidad humana que. debe necesariamente abismarse y desaparecer. con la ayuda de su espada. reintroducirá a los muertos ilustres en el univer- so de los vivos. mantiene apartada de la sangre de las víctimas inmoladas a la inmensa cohorte formada por sombras poco re- levantes para no dejar beber más que a los que conocía. sus espadas. salvados del olvido. da comienzo a su canto de rememora- ción. en la oscuridad del muros a enfrentarse con Aquiles.374. págs. en ellos. supone para este magma informe aportar P án ta kalá. como cualquier hijo de vecino. ninguna kai theésanto phyén kai eídos agetón Héctoros)». Dentro de esta masa anónima y sin rostro destaca y se ocupa sólo de las figuras ejemplares de un pequeño número de elegidos. a Capítulo 4 una masa indistinta de muertos. . y eso porque sus Héctor ha caído bajo los muros de Troya. No hay otros valores salvo los de la vida. Los griegos se han agolpado alrededor de su cuerpo inerte para cla- El episodio de la Nekyia no contradice el ideal de la muerte heroica. por breves momentos. el del caos. lo ininteligible. 4. IX. El horripilante reino de la na de violencia se ve acompañada de este comentario del poeta: «Los muerte es el de la confusión. EL INDIVIDUO. serie III. sus lanzas. 1. además de la dignidad propia horror del caos. El anciano rey. X XII. Héroe de la fidelidad a la vida. Al anciano la guerra le ofrece demás gracias a la inmarcesible memoria de su nombre y su renombre. inaudible y confuso. iliada. como hace Ulises con el fin de interro- gar a la sombra de Tiresias. var unos. su misma naturaleza. número y orden. no nos hubie- porque pusiera la muerte por encima de la vida. una muerte horrenda. 1. De la misma manera Uli- ses. 1979. Si Aquiles eligió morir joven no fue dente y que parecería fuera de lugar si Príamo.365-1.

decide afrontarla con tal de con- de la juventud. cuando sobreviene por una lucha que uno condiciona su destino desde el principio adquiere valor paradigmático: mismo ha buscado como forma de probar su valor. representa el último rio. II. por medio de alguna gesta una y mil veces repetida y retomada. su cima más alta. aunque se esté en la flor que la kére fatal se ha fijado ya en él. carga común a todos los seres sometidos a la muerte un patrimonio nera de ritual de iniciación. que abocarse al mundo de la guerra. arriesgar su vida en cada enfrentamiento. Por el contra. caído en el polvo. esa psykhé que.. 4. el silencio. implica ser reconocido. X XII. su ta.228. 71-73. IX. 3.'1Es todo él. II. todo cuanto de él queda es finidamente con el rasero del otro. la areté cumplida. en paz y en ausencia de toda for- sobre la persona del combatiente caído en el suelo. es antes que nada verse glorificado. ser objeto de palabras de (tó dé toi kér eídetai ein aí)»} El héroe es aquel individuo que elige. la proeza propio. cubierto de sangre y heridas? El caso es que la muer. se alcanza de golpe y para siempre por la hazaña que pone pun- Pero ¿de qué manera podría ser bello el cadáver del joven guerrero to y final a la vida del héroe. El caso de Aquiles resulta ejemplar a este respecto. a ma. el pasado colectivo que sirve para que la comunidad se arraigue y se reconozca. la bella muerte y la gloria imperecedera sólo pueden zonte salvo la muerte y el combate. Cuando comprende que su día ha llegado.90 EL INDIVIDUO. Según le sugiere Aquiles. por la memoria del canto y en forma de alabanza. el héroe inscribe en la memo- que siempre pueden volver a ser ganados. Sólo gracias a esta forma de muer. no obstante. Pero. existe en función del otro. II. siguiendo una 2. o bien una vida marcada por la brevedad. al joven (ttéos) caído en la confusión guerrera de grado del honor. y esta cualidad sobre su también esto le es familiar.. inde. poniéndole final. en la permanencia de sus valores. XXII. un vida mortal. por la muerte a esa figura corporal inidentificable en la que se ha convertido ahora una edad temprana y por la gloria imperecedera (kléos áphthiton). . configurando así. 304-305. Pervivir. lidad de su destino heroico. que desde ese2345 de los hombres de antaño (kléa andrón protéron). expresada en una se. biografía a la cual la muerte. a cualquier dignidad de estado conquistar dedicando su vida al combate. lo que el guerrero compromete y pone en Las relaciones estructurales entre una excelencia cumplida por en- juego al arriesgar su psykhé? La vida no tiene para él ningún otro hori. A Héctor vez muerto: la ilustre cualidad de aner agatbós-. al cargo y a la preeminencia social. Gracias a la bella muerte. convertirse en aoídimos. pythésthai)».I X . sobre su soma. de ma de gloria. Gracias a la gloria que ha sido capaz de este mundo. cuyo brillo le pertenezca para siempre: «N o puedo concebir y la muerte. ya sea vivo o muerto. tre donde los haya.. el pan nuestro de cada día para el héroe «para ti es similar a la muerte honrado. de probarse por medio del enfrenta- bello (pánta kalá). ha hecho inalterable. lero. todo le aviene. 408-409. no ha franqueado la frontera del la única muerte verdadera sería el olvido. En su opinión existe una rígida relieve cuyo relato alcance a los hombres que han de venir (essoménoisi frontera que separa al verdadero héroe del resto de los hombres. alabanza. recomprarse. 5. El dilema que te guerrera.6 pendientemente de cualquier otra cuestión relativa al estatuto y al ran. la experiencia guerrera que es dad. comprenderse en el contexto de una poesía oral que celebra las proezas te puede tener pleno acceso a la gloria. donde cada individuo go. //. En una cultura como la de la Grecia arcaica. la excelencia deja de medirse inde- (pánt’epéoiken). no se puede recuperar una vez se ha perdido. intercambiar. a cualquier honor ordinario. LA MUERTE V EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA DE HOMERO A SIMÓNIDES 91 de su edad. Agamenón quizá sea un rey ilus. momento estará fijada a su nombre y a su persona. digno de un relato en el que se rela- batiendo en primera fila. estimado. 6. no existe ninguna otra manera de conquistar este conjun. en la tota. incluso su condición humana característica. perecer sin lucha ni gloria (akletos) ni sin llevar a cabo algún hecho de Es éste el punto de vista de Aquiles. completamente Ares con el cuerpo desgarrado por el agudo bronce todo le sienta bien realizada. cuerpo comparece en tanto que belleza. afirma Príamo. ria colectiva su realidad en tanto que sujeto individual. contrariamente a cualquier otra posesión de destino por todos admirado. vertir su muerte en vía de acceso a la gloria imperecedera y hacer de esa to de valores y virtudes por las cuales lucha la élite de los áristoi. actúa como revelador o una vida larga rodeada de los suyos. com. 322. la vida breve. aun muerto. Pero. línea continuista. la muerte roja. la oscura indigni- mundo heroico. /¿ . por la mirada y a través de los ojos del otro.1 miento.1. Tal celebridad.

92 EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA DE HOMERO A SIMÓNIDES 93

En este sentido la epopeya no puede considerarse tan sólo un géne- La «juventud» que Patroclo y Héctor abandonan al mismo tiempo
ro literario; viene a ser, junto con los ritos funerarios y en la misma pers- que la vida y que ellos representan con mayor plenitud que otros koúroi
pectiva que éstos, una de las instituciones creadas por los griegos para de edad menos avanzada es la misma de la cual Aquiles, en virtud de su
dar alguna respuesta al problema de la muerte, para civilizar la muerte, vida breve, estará siempre revestido. En el guerrero vivo y en activo la
para integrarla al pensamiento y a la vida social. hébe, la fuerza suprema (krátos mégiston), se manifiesta por medio del
También es necesario entender el componente metafísico o religioso vigor, la energía, la agilidad, la fortaleza, el ánimo, etc.; en el cadáver
de la bella muerte heroica. Resulta especialmente significativo en las pa- del héroe caído en el suelo, despojado de fuerza y de vida, su brillo re-
labras de Sarpedón a Glauco en el canto XII de la litada. Tras dar a en- fulge en la excepcional belleza de un cuerpo ya para siempre inerte, con-
tender que cualquier privilegio material o cualquier honor que le otor- vertido, en la inmovilidad de su forma, en puro objeto de contempla-
guen los licios es algo similar al precio pagado por su excepcional valor, ción, en mero objeto de espectáculo para el otro.
Sarpedón añade una observación que, mostrando la verdadera dimen- Dirijamos ahora la vista hacia otro lado, hacia la cara horrible de la
sión del compromiso heroico, hace fútil todo argumento de orden utili- muerte en combate. El anciano Príamo no solamente se ve sorprendido
tario o relativo al prestigio que en un primer momento él mismo había por ella a las puertas de su palacio y, además, no como quien se enfren-
invocado. «Si rehuyendo esta guerra —afirma— pudiéramos vivir inde- ta luchando sino más bien como la presa que es abatida. El mismo se
finidamente sin conocer la vejez ni la muerte (agéro t'athanáto té), no describe comido por sus propios perros, que tras volver a su anterior es-
combatiría yo en primera línea ni te aleccionaría para ir a la batalla don- tado salvaje se alimentan con su carne, devorándole incluso el sexo.
de los hombres conquistan la gloria. [...] Pero, puesto que nadie puede «¿Puede haber algo más horrendo que ver cómo los perros ultrajan una
escapar a la muerte, vayamos y demos la gloria a otro o que éste nos la cabeza de barba y cabellos blancos y hasta las partes pudendas de un
dé a nosotros.»7 No son, pues, los bienes materiales ni las distinciones ho- anciano degollado?»9 Es verdaderamente el mundo al revés éste invoca-
noríficas concedidas por los hombres —cualquiera de estos privilegios do por Príamo, con la dignidad del anciano convertida por la fealdad y
que se disfrutan en vida pero que se van con ella— lo que puede llevar a la impudicia en objeto de escarnio, con la destrucción de todo cuanto
un guerrero a arriesgar su psykhéen la lucha. La verdadera razón de la ha- en un cadáver puede hacer recordar a un hombre. La muerte sangrienta,
zaña heroica es otra; afecta a esa característica condición humana que los tan hermosa y gloriosa cuando acaece en plena juventud, elevaba al hé-
dioses han querido someter a la senectud y la muerte. La proeza hunde sus roe por encima de su condición humana y le señalaba con el signo del
raíces en la voluntad de escapar tanto a la una como a la otra. Cabe situar-
hombre de mérito (agathós anér). Pero esa misma muerte, padecida por
se por encima de la muerte cuando se hace entrega de una vida que adop-
el anciano, le rebaja por debajo de lo humano. Por culpa de la degra-
ta así valor de ejemplar, alabada eternamente por los hombres que han de
dación que experimenta su cadáver, le pone a la altura de una horrible
venir a manera de modelo. Es posible escapar a la vejez si uno desaparece
monstruosidad.
en la flor de la juventud, en el apogeo de su vigor viril. Gracias a la muerte
Este final de pesadilla tan temido por Príamo es el que cada uno de
el héroe se encontrará revestido por siempre del brillo que correspon-
los combatientes, cuando les ciega el odio, sueña con infligir a su ene-
de a una juventud inalterable. El espejo de la epopeya, que refleja su
migo. Cuando un guerrero ha caído en la lucha, ambas facciones pelean
gloria, soslaya la vejez y el anonimato de la muerte. De ahí esa fórmula
por hacerse con su cuerpo. ¿Qué pretenden sus amigos? Darle el géras
que Homero tiene reservada, entre todos los guerreros que perecen y sin
thanónton, es decir, realizar ese ritual completo de los funerales que va
atender a su edad, sólo a los verdaderos héroes, como Patroclo y H éc-
tor, que están lejos de poder ser llamados mozalbetes: su psykhé vuela desde la exposición del cuerpo embellecido, lavado, ungido con aceite
hacia el Hades «derrochando vigor y juventud (adrotéta kai hébert)».8 y perfumado a la cremación del cadáver y la erección de un sema que
garantizará su recuerdo en la memoria de los hombres del mañana (esso-
ménoisipythésthai) —es la misma fórmula tanto para el memorial funera-
7. II., XII, 322-328.
8. //..X V I, 857 y X XII, 363.

DE HOMERO A SIMÓNIDES 95
94 EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA

los muertos comunes) les garantiza, gracias a la alabanza glorificadora,
rio como para el canto épico—; así los amigos del difunto intentan fijar la permanencia de su nombre, renombre y proezas llevadas a cabo. Así
para siempre su estatuto de caído según las reglas de la bella muerte, de se pone término y se corona el proceso que, de alguna manera, había co-
héroe glorioso. ¿Y qué sentimiento mueve a sus adversarios? Ultrajan-
menzado ya con los funerales: la transformación del individuo que ha
do sus restos, dándolos a devorar a los perros y a las aves, dejando que
perdido la vida, que ha dejado de existir, en la figura de un personaje
se pudran sin sepultura, desean no tanto privar a su enemigo de vida
cuya presencia, en tanto que difunto, permanecerá para siempre inscri-
—pues eso ya se ha logrado— como de muerte, cerrándole el paso a esa
ta en la memoria del grupo.
bella muerte por él merecida, puesto que ha caído con las armas en la
Lo que el ultraje, la aikía, es a la ceremonia funeraria lo es la repro-
mano, en definitiva lo mejor que podría sucederle a cualquier guerrero.
bación a la alabanza. Si con el elogio poético, al igual que con los fune-
Al pánta kalá (todo es bello) y al pánt’epéoiken (todo le sienta bien)
rales, lo que se intenta es instalar la bella muerte en una perennidad glo-
del joven luchador cuya belleza viril, realzada por la sangre y las he-
riosa, su reverso, la reprobación, la maledicencia y el escarnio envidioso
ridas, sorprende y llena de envidia incluso a sus adversarios, se opone
(psógos, momos, phthónos) buscan producir el efecto contrario: empa-
rigurosamente, hasta en el plano del vocabulario, el cadáver que tras
ñar la valentía, afear la belleza, envilecer a la persona de la misma forma
ser sometido al proceso de ultraje ha quedado reducido a la nada: ni
en que la aikía ultraja el cadáver del aborrecido enemigo. Gregory Nagy
está vivo, puesto que se le ha matado, ni tampoco muerto porque al
ha demostrado que tanto en Homero como en la tradición poética pos-
ser privado de funerales ha quedado sin su «parte del fuego», trans-
formado en mero deshecho perdido por los márgenes del ser, forma terior el vocabulario de la reprobación compara al maldiciente y al en-
desaparecida en lo innominable: es el reino de la fealdad, de la infamia vidioso con esos perros que Príamo imaginaba abalanzándose sobre su
absoluta. (Pero hemos hablado del plano del vocabulario. Por una par- cadáver para despedazarlo.1112Por medio del insulto o de la invectiva se
te está, en efecto, el pánt’epéoiken y, por la otra, con la letra alfa que ex- devora al héroe (dápo, hiptomai), se le alimenta, se le engorda; se le ceba,
presa carencia, su negación: la aeikeíe homérica, acción de aeikízein, de se le nutre con palabras odiosas. Bajo la mordedura (dákos) de la maledi-
ultrajar, es decir, la sustitución del aiskbrón, de lo feo, por kalón, por lo cencia, al igual que bajo los dientes de los carroñeros, el pin ta kalá del
bello. Ultrajar es aiskhynein, afear, envilecer.) caído en pos de la bella muerte, fijado para siempre gracias a la alaban-
En el curso de los funerales, una de las funciones de la cremación en za, se degrada y corrompe; entonces no queda más que el aiskhrón.
la hoguera consiste en preservar el pánta kalá al expedir el cadáver in-
tacto al más allá, en la absoluta integridad de su forma y de su belleza o, Esta puesta en escena de los diversos elementos que componen la
como dice Esquilo en su Agamenón a propósito de los muertos griegos bella muerte heroica y que fundan su estatuto dentro de la epopeya nos
sepultados en tierras troyanas: eúmorfoi. Lo que el fuego de la hoguera permite, a mi juicio, aclarar determinados aspectos del poema dedicado
fúnebre devora, no dejando más que los blancos huesos (ostéa leuká), a Escopas de Simónides, el cual, hacia el final del texto, en el verso que
son las entrañas, los tendones y la carne, todas aquellas partes corporales dice «Todo es bello (pinta toi kalá) allá donde ninguna bajeza (aiskhri)
condenadas a la descomposición. La belleza, la juventud y la virilidad del se mezcla», recuerda y responde tanto al pinta k ali del discurso de Pría-
muerto precisan, con el fin de fijarse a su figura y pasar a pertenecerle mo como a la evocación que en el fragmento 10 elabora Tirteo, en este
definitivamente, que sus despojos hayan dejado de existir aquí abajo, último caso ya con todos los desplazamientos y transposiciones efectua-
que hayan desaparecido de la mirada de los vivos10 de la misma manera dos por el poeta y que han sido señalados por sus comentaristas, entre
en que el héroe debe haber dejado de pisar esta tierra. los más recientes A. W. H. Adkins.u
En esta estrategia relativa a la muerte existe cierto paralelismo entre
los ritos funerarios y la poesía épica. La epopeya sólo va algo más lejos.
11. G. Nagy, The Best o f the Achaeam. Concepts ofthe Hero in Archaic Greek Poetry,
A una pequeña minoría de elegidos (por oposición a los «sin nombre», Ikltimore y Londres, 1979, págs. 59-97.
12. A. W. H. Adkins. «Callinus 1 and Tyrtaeus 10 as Poetry», Harvard Studies in
10. //..X X II, 53. Ctassical Philology, LXXX1 (1977), págs. 59-97.

EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA
DE HOMERO A S1MÓN1DES 97
En este final del siglo VI a. de C. el canto de alabanza no se refiere ya
No hay cuestión más importante, en el curso de la existencia huma-
a los héroes de antaño; no sirve para cantar las hazañas de unos hom-
na, que alcanzar la excelencia, llevar a cabo unos logros como los consa-
bres a los que la muerte ha dotado de otra dimensión y que pertenecen
grados por la bella muerte. Son los dioses quienes conceden y dispensan
al más allá, que aquí abajo no disponen de más realidad que esa gloria
el éxito a su antojo, otorgándolo solamente a sus favoritos (philéosin).
imperecedera con la que les ha investido la rememoración del canto de
Por afortunado, poderoso o rico que uno sea, no se puede estar nunca
la epopeya. El poeta celebra desde ahora a individuos vivos, vinculados
seguro de obtener semejante privilegio; todavía menos de conservarlo.
con él por una relación personal de philía. Éstos son glorificados recu-
Ser esthlós o agathós anér permanentemente y para siempre no resulta,
rriendo a una lengua y a unas comparaciones que hacen referencia a
por lo tanto, difícil, como pensaba Pitacos. Más bien es algo imposible.
personajes y leyendas heroicas, El nuevo decálogo no se sitúa solamen-
Solamente la divinidad posee esta «facultad de honrar». Por eso no es la
te entre una excelencia relativa, siempre sujeta a revocación, sometida al
proeza heroica y su valor inmortalizador lo que define, para un poeta
igual que todas las cosas humanas a la symphorá, al azar, y la excelencia
como Simónides, el agathós anér que él debe contribuir a erigir, firme y
completamente llevada a término, realizada para siempre e ilustrada por
estable como una estatua, en virtud de esa forma de rememoración que
medio del cantar de gesta heroico.
es el canto. Pero si junto al éxito el dios puede conceder la aristeía de un
La evocación y el examen efectuado por Simónides sobre la fórmu-
logro definitivamente alcanzado, por su parte el poeta otorga a sus pre-
la de Pitacos se encuentran estrechamente relacionados en el texto, tal feridos (philéo) una alabanza (epaínemi) que les convierte, que les hace
como ha sido editado por B. Gentili, con el problema de la alabanza y «devenir» alathéos ándres agathoí, es decir, que les confiere al ubicarles
de la reprobación.15 «Resulta, sin duda, difícil convertirse en un hombre en la memoria de la gente su autentificación como hombres ejemplares.
verdaderamente ejemplar (ándr’agathón alathéos genésthai), cuadrangu- Para ello es necesario que aquel a quien el poeta tiene por tarea celebrar
lar (tetrágonon) en lo relativo a brazos, piernas, pensamiento, torneado no haya cometido a sabiendas ninguna bajeza, vileza o acto de fealdad,
sin reprobación y sin reproche {áneu psógou tetygménorí).» Tal como ha aiskhrón\ entonces su belleza podrá ser cantada y celebrada. Esta rela-
puesto de manifiesto Jesper Svenbro,131415devenir anér agathós, áneu psógou ción entre halón y aiskhrón recuerda, con alguna variación, el contraste
tetygménos supone, gracias al elogio que celebra la excelencia, acceder que Tírteo, siguiendo a Homero, planteaba con absoluto rigor entre aquel
a una forma de gloria imperecedera análoga a la que confiere la memoria al que «la guerra ha convertido en anér agathós» y esos otros cuyas vidas
del canto épico a los héroes o a determinados difuntos el memorial fune- se han visto arrastradas hacia la fealdad: según Tirteo, es feo el cadáver
rario bajo la forma de estela representativa, incluso de koüros, tal como extendido en tierra con la punta de la lanza clavada en la espalda; es feo
los dos koüroi gemelos que a comienzos del siglo VI a. de C. los argivos también el cadáver desnudo y ensangrentado del anciano que yace en
erigieron a la memoria de Cleobis y Bitón.15 De manera similar a la figu- el lugar propio de los jóvenes; por el contrario, es hermosa la muerte
ra monumental del difunto, el elogio poético proporciona estabilidad y del joven caído en primera fila, como hombre animoso (agathós anér)
permanencia a aquello que se encuentra sometido a vicisitudes; en una que se ha enfrentado a su enemigo; y a su cuerpo, tan deseado por las
continuidad de existencia, fija el éxito, hecho venturoso o de mérito que mujeres y admirado por los hombres mientras vivía, todo le sienta bien,
en esta época puede parecer ya, contrariamente a la proeza heroica, fu- todo se convierte en belleza una vez muerto en el campo de batalla. Que
gaz, inconstante y evanescente, sujeto al arbitrio de las circunstancias. Simónides se refiere a esa tradición claramente arraigada en la epopeya,
con intención de alejarse de ella, es algo que se observa en particular en
13. B. Gentili, «Studi su Simonide», Maia, XVI (1964), pág. 297. Se trata del frag- d fragmento 531,16en donde él mismo evoca «esa sepultura de hombres
mento 37/52 en D. Page, Poetae Melici Graeci, Oxford, 1962, págs. 282-283. animosos cuya muerte es bella {halos ho pótmos)». Pero en el poema a
14. J. Svenbro, La Parole et le Marbre. Aux origines de la poétique grecque, Lund,
l .scopas, Simónides se distancia del ideal heroico. Para hacer su alaban-
1976. Consúltese especialmente la edición italiana, completada y revisada, La Parola e it
Marmo, alie origini della poética graeca, Turín, 1984, págs. 125-145. za éste no exige la sobrehumana perfección que acompaña al éxito abso-
15. Heródoto, 1,31: «por demostrarse los mejores de entre todos los hombres (hos
andrón aristón genoménon)». 16. Poeta? Metía Graeci, op. cit.

París. 21. Véanse Arqufloco. Contra Leptino. Véanse Píndaro. y Demóstenes. Atalaje. En su elogio (elogio) los novedosos aspectos que demuestran haber adquirido la ex- ninguna forma de reprobación puede mezclarse (oú min ego motnaso. 104. El poeta puede llevar a cabo su elogio. el acuerdo entre la pa- labra y lo real. «pureza» de la alabanza se basa en la pureza de una areté que aparece tud a la medida de la ciudadanía. define normalmente una actitud más en relación con los muertos que con los vivos. mat). y que posee «el sentido de justicia viene a mezclarse. 49. Y pese a este reajuste del sistema de valores. éste. pueden expresarse por medio de la lengua y de las formas conce- bidas inicialmente con el fin de rememorar la gesta heroica. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA D E HOMERO A SIMÓNIDES 99 luto. X XII. para cantar a los hombres de antaño. 1958). como gloriosa y memorable desde el momento en que el aiskhrón no mún (hygiés anér). Semejante tipo de elogio.18Pero en esta ocasión no se trata de que la reprobación no tenga lugar porque el hé- roe se ha realizado y sacralizado en virtud de su muerte. celencia y la ejemplaridad en el marco de la comunidad cívica. X I. La irreprochable (panámomos) del héroe. el que habrá de celebrar en caso de que sas. propia de los hombres de sentido co. 83 (Lasserre-Bonard. puesto que el agathós anér 17. Antido- sis. a los bellos muertos. que tanto Homero como Tirteo reservaban al guerrero caído en comba- te en la flor de su juventud. La reprobación no puede venir a mezclarse con el elogio ahí donde la fealdad no entra a formar parte de los actos.98 E L INDIVIDUO. Por eso: el pánta- kalá y la alabanza del poeta de la ciudad. Contra Boethos. X I. elaborar sus ver- sos en memoria de «la gloría imperecedera». se transforma en Simónides en un pánta kalá aplicable en todos los casos en que el personaje a glorificar. no haya realizado ningún aiskhrón que pueda imputársele personalmente: «Todo es bello allí donde ninguna villanía viene a mez- clarse». 18. fr. la transfiguración de la muerte en gloria ni la vida rigurosamente no es traducción ya de las exigencias características del ideal heroico. puesto que los difuntos están consagrados por una muerte que les ha arranca- do del ámbito humano de los conflictos y las enemistades. Vida de Solón. del encargado de componer los cantos. pasa a expresar en forma de enkómion no haya realizado a sabiendas (hekón) actos censurables. 101. . 61-63. dentro de la poesía conmemorativa. no llega a romperse verdaderamente. incluso aunque se dé la circunstancia de que el individuo cuyos méritos airea no sea de todo punto «irreprochable». ni ruda ni torpe. El pánta kalá. tan sólo exige un modelo de vir.1. VII. adecuado para la ciudad». que no deja lugar a la envidia17 y en cuyas palabras se percibe la absoluta ausencia de reprobación o de reproche. y Escolio. 22. aun no siendo de todo punto «irreprochable» —privilegio. ejemplificado por A caballo de los siglos VI y v la rememoración de las proezas glorio- sus amistosos conciudadanos. heredada de la epopeya. exclusivo de los dioses—. 7. Es este tipo de hombre. Isócrates. Némenes. Odisea. a los guerreros caídos en combate. Olimpiacas. Plutarco. 412.

Gnioli y J. impresión. op. ¿Cómo hacer hablar a esta masa de documen- tos mudos que abastecen las tumbas y las necrópolis? ¿Qué tipo de re- laciones se establecen entre la «lengua» de estas realia. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Capítulo 5 establecido con precisión.. les nes y creencias. El concepto de ideología funeraria en- gía cuyas implicaciones no eran de hecho las mismas. muertos al de los vivos con el fin de descubrir en el primero el rastro del bate en lo relativo al ámbito funerario parece bien acotado y su objeto. el semblante concreto con el que ella se representa y París. 102 EL INDIVIDUO. sus tres ideologías características conflictos de intereses. institucio- *Este texto constituye la introducción al volumen que. Ya no se trata de ir del universo de los Entre arqueólogos e historiadores de las sociedades antiguas. trata no es ya de interrogar los testimonios funerarios con tal de des- Estas dos líneas de estudios comparativos no podían coincidir pun. equilibrios y ten- siones operadas en el seno de determinada comunidad. influencias recibidas y cambios efectua- dos. sin olvidar al de la muerte* mismo tiempo. Mesopotamia y Grecia: medida esta doble documentación. lesMorts. como así hi- cieron. se reúnen bajo el nombre de ideología funeraria todos aquellos elementos significativos que. por la otra. como expresión más o menos directa. se trata de intentar descubrir. en el colo- quio de Ischia sobre ideologías funerarias antiguas. sus diferencias de edad y de sexo. siempre atentos a lo que dicen los textos. cuentra entonces campos de aplicación más amplios e incluso. El verdadero reto es partir de una sociedad entendida en senti- do global y tomar en consideración su conjunto de prácticas. sino de confrontar los modos de actuación frente que se refiere a metodología y a cuestiones generales. segundo. Solamente destacaría un punto: en la lí- nea de investigación que acabo de exponer. con el título de La Morí. A través del haz de cuestiones que se les plantea. cubrir.-P. con sus caracte- rísticas concretas. Cada una planteaba algunos problemas específicos en lo mento de su evolución. dimensiones nuevas. LaMort. el perfil de una sociedad en determinado mo- to por punto. como en un espejo. el de.1 Mis observaciones se limita- ron a otra vertiente del análisis. el mundo de los Junto a nuestros amigos del Instituto Oriental de Nápoles organiza. . ción. sus jerarquías. surgen otros problemas. intentando un reflejo. 1982). cuando de lo que se entre la griega y algunas originarias de Oriente. págs. cit. reúne las comunicaciones presentadas. por una parte. muertos (o al menos eso que ha llegado hasta nosotros) se presenta como mos un coloquio sobre las diversas ideologías funerarias. y entre las distintas civilizaciones. 17-27. como trasfondo. especialmente estudio debería tenerlo en cuenta. acercamiento conjunto al tema con vistas a establecer un doble tipo de disfrazada e incluso fantasmagórica. y el lenguaje ordinario que los historiadores. se. 1. sobre todo. relaciones: entre los diversos documentos arqueológicos y las fuentes Este aspecto de las investigaciones resulta fundamental y cualquier escritas. exigiendo estrate. entraba en juego cierta noción de ideolo. más o menos mediatizada. se relacionan con las formas de organización social y con las estructuras grupales a manera de sismógrafos que registraran las diferencias. de la sociedad de los vivos. ajustada la una a la otra. dos tipos diferentes de civiliza- gún la perspectiva adoptada. Sin embargo. por medio de un análisis Morís daos ¡es sociétés anciennes (coordinado por G . sus transformaciones y su historia? A Bruno d’Agostino y Alain Schnapp correspondía presentar. nos da la gias analíticas en cierta manera diferentes. durante el año 1977. tanto en las prácticas como en los discursos relativos a los difuntos. Y. Cambridge a múltiples niveles. el conjunto de sus investigaciones. ofreciendo así testimonios sobre su dinámica. permite ac- ceder a la sociedad global con sus estratificaciones. Vemant. nos han ido dando a conocer? ¿En qué India. a la muerte de dos culturas singulares.

gracias al cual con. del conjunto del cuerpo social? ¿Qué significados. puesto que ha abierto distintas vías de inves- tizar al mismo tiempo el buen funcionamiento de la organización social tigación.i «política» de la muerte que toda comunidad social. igualmente la muerte es tratada como un cambio de estado. Pero según las diferentes modalidades de rito. a su medida y conveniencia. signifi. en un ensayo sobre los diversos tipos históricos de muerte. Que el cadáver sea hundido en tierra o quemado en una hoguera fundar el presente de todos en un «antaño» ya desvanecido pero cuyo revela de entrada procedimientos divergentes. para asegurar sobre un plano ins- en oblación sacrificial. en la imagen que se for. hablarse casi de cier- cuanto todavía pueda quedar de la osamenta incluso después de una i . ar- del que depende tanto el equilibrio de la comunidad como la permanen- cia del orden. al ver. aun. para asimilarla purificado de las manchas propias de la existencia terrenal. en su esperanza de futuro—. como algo unánimemente compartido. cierto estatuto social gracias al cual siguen comunicados. mente según las reglas que le son propias. tinúan jugando una baza importante en el espacio de las fuerzas sociales por una parte. me gustaría aquí. se ve obligada a instaurar y a reconducir constante- muerte —en el curso de su existencia presente. en virtud del adecuado ritual entrada a otro mundo distinto al de los vivos. como vía de terminados aspectos de tales personajes. el modo en el que se sitúa en su relación frente a la ras y orientaciones. ciones del pasado. INDIA. Sin pretender seguirlas todas. ¿Qué ámbi. frente a su vida. gracias al cual siguen interviniendo en ella. Por el contrario. la relevancia y función que los indios reservaban a la incinera- ción de un pasado común. rarias que fueron desarrolladas según la concepción de un rito de paso. la elaboración de una memoria colectiva. limitando a tres y su duración. posiciones dadero no-ser por excelencia que constituye el fenómeno de la muerte. mesopo- organizada. se encuentra el extremo cuidado puesto en la salvaguarda de la integridad de los restos humanos: se vela para que la osamenta. frente a su supervivencia. ja de su pasado. se recoge. nerarias. puede considerarse inútil. teniéndose por modelo de cultura. De manera análoga. sea preser- vada intacta. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA a sí misma la muerte. qué das al problema de la integración social de la muerte. Y es que el contraste no se limita al hecho de que los antiguos Le resulta necesario. cada sociedad debe das que uno estaría tentado de asignar a ambos modelos de sociedad. Entre los mesopotámicos. puestas en escena fune- recordatorio se impone. ca en primer lugar conferir a determinados personajes difuntos o a de. entre los hindúes. todas se han fabricado un modelo de muerte —en algún caso muchos— sos grupos. el coloquio de Ischia no les le adjudicaron esos sistemas de valores que tienen por función garan. ordenada. ligurar ciertos procesos de aculturación de la muerte. de los diver. a la extrema ausencia de forma. En cierto modo. allá. de un modo u otro. se asigna a esta alte- que no sea más que en su condición de muertos. estatutos y funciones opuestas. luego se dispersa en las aguas de algún río para que consolidar su especificidad. se advierte la volun- pccie de reflejo de la sociedad de los vivos. con el centro de la vida ridad en las relaciones que mantiene con la vida y con la sociedad huma- presente. de mantenerse por medio de sus estructu- . todo exigencias de la vida colectiva. su constante renovación? los aspectos culturales para analizar. lo advierte que el rostro de la muerte experimenta variaciones tan profun- informe. enfrentarse a la alteridad radical. mazón del cuerpo y fundamento incorruptible de los seres.medio del proceso de civilización. por parte de los individuos. sacrificios le fueron negados. Y es que viene a ser traduc- tad de hacer desaparecer cualquier resto corporal. A este respecto. del mismo Comparando la India brahmánica con la antigua Mesopotamia. na espacios. lo bárbaro. frente Cuando se comparan desde este punto de vista las grandes civiliza- a sus tradiciones. de tal manera que. o ésa es al menos su aspiración: sólo ella puede támica y griega. sea restituido a un «espacio ilimitado»: una vez lilucional su «administración» según algunas estrategias adaptadas a las quemada la carne y los tendones. Para los grupos humanos la conforma. residencia La ideología funeraria no puede entenderse solamente como una es- de la muerte. opuestas. qué espacio asignaron a la muerte? ¿Qué le fue dado en ofrenda. transformado [km. proponer una breve serie de obser- Toda comunidad humana se percibe a sí misma como una totalidad vaciones acerca del estatuto de la muerte en las culturas hindú. se modo. su permanencia. llamarse «civilizada». mezclado con la ceniza. integrarlo a su universo mental mesopotámicos concedieran a la inhumación. entonces. Podría. dentro de las prácticas fu- y a sus prácticas institucionales. ordenada y completa en su morada subterránea. con el fin de doble cremación. en pocas palabras. como acceso a un más funerario. lo salvaje. qué pape. de eliminar la menor ción de todos los esfuerzos realizados por el imaginario social para con- traza de lo que aquí abajo fue el individuo en vida. sorprende la variedad de respuestas por ellas aporta- tos. MESOPOTAMIA Y GRECIA: TRES IDEOLOGIAS DE LA MUERTE 103 104 EL INDIVIDUO. se define también en la medida que difiere de lo otro: el caos. ción.

Supone más bien el modelo de toda la actividad sacrificial que los hindúes no conocían las sepulturas. despojados de territorio. Por su parte. dispersados al viento. y. de ella. INDIA. delimitación del territorio. la presencia en el interior de la tumba jun. Por lo mismo se daba gran huesos. sus muertos no mismo. disminuida: lo convierte en la sombra de lo que fuera primero que debería hacer es separarla de sus difuntos. las actitudes seguidas. la comunidad Estas prácticas opuestas encuentran su extensión y confirmación en pierde su estabilidad. cuyos espectros están condenados a vagar indefinida- les. mantenidas para siempre en ese estado. invioladas. de los muertos. I-A MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA desaparezca. de la extensión informe: los espacios característicos del nomadismo nos de su anterior estatuto familiar y social. por una parte. La ideología mesopotámica de la muerte opera en el marco de una tán llamados a permanecer. del desierto y de sus confines. las comunidades subterráneo. fuego sacrificial. no construyeron tumbas ni ce. lejos de realizar y completar al individuo. comunidad de la cual formaba parte. zarse como tal. . tras los funerales. La cremación funeraria no es usada solamente a manera de sa- molestar al difunto y alterar su paz en su nueva morada. recintos nocturnos y subterráneos reserva. no erigieron ningún monumento funerario. a una ruptura de tal gé- mente «en su sitio». pulveriza- te. los mesopotámicos La integridad del esqueleto. sin duda. su finalidad y sentido. a la errancia. en esta oblación final por la que uno hace donación de sí notafios. tanto para los indi- viduos como para la comunidad. terrestre en donde su grupo estaba implantado. el mal. del cielo. de su integridad dependía. ningún lugar bajo el sol. una aniquilación absoluta de sus actos personales y de las ataduras so- a través de la frontera que separa a los vivos de los muertos y a pesar ciales que lo constituían en su singularidad. correcta administración de la existencia aquí abajo. los huesos desperdigados. de sus signos de propiedad. Si algún invasor te que. a eliminar su presencia del espacio dos a los muertos. a la organización regulada de un espacio se- son otros tantos indicios que subrayan el vínculo que une al muerto con dentario. en la cual lo fundamental pasa por la el fondo de sus sepulcros los muertos conforman así una raigambre que. lo cia empobrecida. su consistencia. por otra. no están ya en ninguna último acto. bajo la forma obligatoria- se desvanecen: semejantes a cadáveres privados de sepultura y entrega- mente limitada y degradada en la que se presentan a las criaturas morta- dos a las bestias. otras todavía más importantes. el subterráneo y el terrenal. debiera renunciar a todo cuanto ha sido. este último pasaje por el cual el individuo. a separar al di- Los mesopotámicos dan prueba de las mismas atenciones escrupulosas funto de la identidad social que le era propia en vida. Es esto lo que era preciso man- bre con el linaje y la etnia del difunto. su cultura. de la tumba donde han sido dispuestos y de la tierra que los cu. Es como si el conjunto de las prácticas ri- disponen de espacios propios. El contenido positivo de la vida. su cohesión. al margen de cuanto pudiera muerte. de mente sin poder penetrar en el reino de los muertos. con tal de reali- parte. o los valores religiosos que representa no provienen del mundo dos. sus ciudades. conservando incluso en este nuevo estado los sig. Eso les lleva a cuidar que permanezcan invariable. lo hunde en una existen- pretendiera destruir o reducir a la esclavitud a una nación enemiga. para atender a su «perfeccionamiento» por medio del Tales divergencias ocultan. es- to». del mismo modo en que el difunto debe desaparecer en el aquella sociedad que se ha visto separada de sus muertos no tiene ya más allá. La vida es aceptada. tanto por unos como por otros. de las tinieblas. adoptaba para ellos la forma de la erran- lo que fuera en vida. es a lo que en lo fundamental tiende la política hinduista de la preservadas del pillaje y de la profanación. toda posibilidad de «perfeccionamien- territorio donde todos sus allegados. los bienes terrenales provienen de los dioses de arriba. con sus casas. Continuidad también de los y del exilio. Al arraigarse al suelo por medio de sus muertos. al espacial y al humano. a apartarlo de la en lo referente a las tumbas. ellas son arrojadas la luz del día. cia. con el tener a cualquier precio. De forma paradójica resulta que a semejante corte. a la marginalidad. aquello que la hace importan- ces: las tumbas violadas y abiertas. hechos del mismo limo que él. estaban vinculando la estabilidad de la sociedad humana a una estricta to al difunto de objetos a él pertenecientes. valor al orden. MESOPOTAMIA Y GRECIA: TRES IDEOLOGÍAS DE LA MUERTE 105 106 EL INDIVIDUO. al caos. proporcionando al grupo humano su anclaje al suelo. extirpar sus raí- en vida. le aseguran su es- reconocida y exaltada por sí misma. Al mismo tiempo que sus raíces. recurriendo a La «estrategia» funeraria mesopotámica está planteada para asegurar. La amenaza. crificio. la continuidad entre ambos mundos. nero. no ocupan lugar alguno donde pueda tuales y el mismo orden social no tuvieran más objeto que preparar este situarse su presencia. Según la óptica mesopotámica. Una vez rotas sus amarras. En religión de tipo «ultramundano». encuentra. no como preparación para una muer- tabilidad en el espacio y su continuidad en el tiempo.

erección de un túmulo rematado con una piedra alzada o de algún pos- to de la muerte. Más bien se arraigan en el más miento en una fosa significan que el renunciante. timonio de la epopeya para poner de relieve un modelo de muerte he- La ideología funeraria en India sólo puede entenderse como parte roica. resulta sorprendente. Su cargo consiste precisamente en asegurar para el conjunto del se convertirá en centro de peregrinación. las prácticas funerarias habituales. supone la fijación ¿En qué lugar hay que poner a los griegos en relación a estas dos del orden de las etapas que. La diferencia. «extramunda. hechos para retornar a esa tierra de la que tratamiento fúnebre reservado al renunciante con las prácticas referi- provienen. el cadáver del te clavado en el suelo subraya la voluntad de inscribir la presencia del renunciante no tiene necesidad de arder. tegias distintas en lo relativo a la muerte. helénica. etnia o casta. estrictamente ritualizados. Estos carse a ese «perfeccionamiento» que de ordinario se obtiene por medio vestigios del cadáver. Así se le dota de un creto. desde su forma de allá. La muerte no supone la interrupción micos creían ver la forma más definida de desgracia y dolor. sino de re- sus normas. Si se tiene en A través suyo el brillo de los celestiales dioses puede iluminar la existen. el difunto continúa estando en estrecha mundo aquello hacia lo que tiende la ritualización de toda la vida social conexión. representa en el tienen algún valor en la medida en que. Contrariamente a los difuntos ordinarios. en la cima del edificio social mesopotámico. el mediador en relación al cielo. su mera sombra. en la lejanía de su horizonte a manera de objetivo último de personajes individuales como en el de las comunidades. como en el caso de los mesopotámicos. cuya cabeza. en relación a territorio del cual es soberano la irradiación de las bendiciones divinas. Lo que la de la vida ni su debilitamiento. cogerlos y conservarlos cuidadosamente en algún receptáculo. por su parte. La vida colectiva y el orden social. un papel y un estatuto concreto. y al les y a su morada subterránea un excedente de magnificencia. Más bien es aquél que. seno de la sociedad hindú esa errancia radical. en su caso no basta con conferir a sus funera. pero no desde el punto de vista del orden social. ya lo ha hecho antes. En realidad. Puesto rey. de restos óseos. En este marco el individuo fuera de lo común no podría ser el rey de entregar el cadáver a las llamas. tatuto completamente al margen de la sociedad en el que los mesopotá- ducción a otro plano de existencia. por medio de su funcionamiento. sirvan de ayu. se sitúa en vertical. Encima de la fosa se erige un túmulo que el rey. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Hay cierto personaje. con la cuyo estatuto y funciones le sitúan al margen del resto de los hombres: cabeza dirigida hacia lo alto. su orden es lo mismo que en Mesopotamia se considera fuente de con- rección. diato a la vista. no tendría di. vínculo espiritual. sin tener que ver refleja esa plenitud vital que sólo los dioses son capaces de ostentar. fuerza propiciadora de caos social. De este modo. Pero una diferencia salta de inme- ni ningún otro personaje cuya función se ajustara al conjunto del cuer. de sus ritos. ese es- da para pasar a un espacio de realidad distinta. no buscan im. en el que sirvan de intro. liberar. Una vez apagado el fuego. asignándole un lugar. tales similitudes no hacen más que subrayar el contraste entre dos estra- tregar sus restos al fondo de una tumba. son situados en una fosa bajo tierra. corruptible. En. utilizando materiales preciosos cuyo brillo inalterable nidad. fusión. que él es el intercesor. permiten salir de él. tanto en el caso de los y prácticas. para abrazar lo absoluto. en este mundo. tampoco con su familia. La integración del individuo a la comunidad. dedicado ya aquí abajo a lo absoluto. ha sido capaz de desligarse de la vida y dedi. Es inhu. en la postura sentada propia de la meditación. purificados por las llamas de cualquier elemento de la cremación en la hoguera funeraria: se trata del renunciante. cuyo sello se encuentra de manera perdurable en la civilización de una religión cuya orientación es. uno estaría casi tentado de comparar el cia de los seres humanos. constituye sociedad hindú proyecta. mado en tierra. MESOPOTAMIA Y GRECIA: TRES IDEOLOGÍAS DE LA MUERTE 107 108 EL INDIVIDUO. das en Mesopotamia a los muertos ordinarios. con un territorio. En especial la ausencia de cremación o el enterra- plantar su permanencia sobre la tierra. consigue realizar en este adelante ocuparán sus restos. por el lugar que en tregándose al mismo al fuego de la ascesis. ideologías enfrentadas de la muerte? Si se toma en consideración el tes- se de él. cuenta la distancia entre ambas. los griegos seleccionan los po social. desde el principio. situado al margen de la sociedad. los griegos parecen próximos a los hindúes por la costumbre na». tras su muerte es alzado en for. la tumba del renunciante será de algún modo la raíz de la comu- cuerpo inmortal. La y que por este camino no puede ser conquistado más que en el momen. difunto en la superficie terrestre y de señalarla de manera permanente a . no con el fin de dispersarlos como los hindúes. estructuras el horizonte sin el cual el curso de la existencia. esa total soledad. más bien supone una forma de Las comunidades hindúes brahmánicas. en lugar de en. Localizada en un punto con- ma de estatua erigida en su palacio o en los templos. al igual que la suya. enterrados como él. INDIA. sentido ni valor. en lo fundamental. Antes bien. sólo vida liberada.

La Morí. el trasfondo de la vida presente. gracias a las hazañas de tales héroes difuntos. págs. Si lo que intenta es flor de su juventud y. las raí- laridades. entregados al anonimato y al olvido. ces en donde se implantan. para siempre visible. Por la rele- termedio. los vivos su sentido y valor. por lo tanto. aquello que entre los humanos constituye la consagración de la excelen. del silencio en el que se precipita el nombre de los muertos nuncia. te repetido. en la huida fuera del mundo. l a mu er t e y el a mo r EN LA ANTIGUA GRECIA los vivos. institucionales. si lo que busca es la plenitud. INDIA. presencia de determinados difuntos en el centro de la vida comunal. con la importancia del individuo. quiere hacerse de sí misma. la muerte. de las constantes y las transformaciones operadas entre el pe. ¿Se encontrarían. Dos elementos resultan en este punto de obligada dero: el estatuto de muerto. cit. muerte. cierta resistencia a la destrucción najes excepcionales que. Comparado con el común de los mortales. ellos son «el pasado» del grupo. como personajes ejemplares que actividad y de la vida humana. sino más bien en otra parte. comunidad y en la que ésta puede reconocerse a sí misma. cia. cuyo imaginario viene como la existencia social. miento del cadáver y preside el desarrollo de la epopeya oral. les Morís. moria y el segundo. de muerto glorioso que les confiere esa rememoración de dos maneras mas. en un estado positivo dura- referencia a la muerte. modelos que el recuerdo del canto poético no dejará de transmitir y en virtud de la grandeza de sus proezas un ideal de perfección que lle- y de actualizar a lo largo de sucesivas generaciones. ya que gracias a la confrontación con la muerte ésta reve- 2. el héroe es un ser aparte. a una nueva condición de existencia social. obtienen todo de la que están despojadas durante el curso de la existencia presente. quemados co. transformando su desapa- micos. indefinidamen- Ellos elaboraron una ideología funeraria donde en virtud del tratamien. Gracias al estatuto va a los valores «mundanos» y a las prácticas sociales más allá de sí mis- mas. le acompaña hasta el instante de la muerte. sino una tradición cultural que sirve de cimiento de la de evolución que. una vez abolida cualquier sombra de duda o contradic. la virtud del mismo tipo que el renunciante hindú o que el rey mesopotámico. ellos forman parte del grupo de los «hombres de antaño». al mismo tiempo. po de batalla. del ca. Ellos permanecerán por en el alejamiento de la sociedad. el valor de la perfección: la gloria imperecedera. les arranca de la decrepitud de realizarse. de la bella muerte de la cual habla la epopeya. MESOPOTAMIA Y GRECIA: TRES IDEOLOGÍAS DE LA MUERTE 109 110 el in d iv id u o . ca de los problemas planteados por la muerte en Grecia. de sus particu. modelo de perfección. en su forma «civilizada». de la representación ideal que la democracia ateniense del siglo V Una sola y única estrategia de la muerte inspira en Grecia el trata- a. 27-45. en la anulación de las acciones y comunes. conduce a la «bella muerte» cívica. El ardor. ellos adquieren realidad social y una eficacia relación a las dos culturas precedentes. constantemente repetidas. por la gloria obtenida en el momento de Son numerosas las contribuciones que en este volumen versan acer. de a los valores vitales y a las virtudes sociales características propias de lectivamente en la hoguera. su ausencia del universo de los vivos. arrojan alguna luz acerca de la originalidad de su postura en rición. tomber pour Athéncs: de la gloire du hé- ros á l'idée de la Cité». en este Por eso me limito aquí a poner de relieve algunos rasgos que. en rario. El personaje del héroe aporta a las normas .. pensado en la sin. siendo la primera la memoria del canto. primer caso se trata de hacer acceder al individuo que ha perdido la vida ferenciando a los griegos tanto de los hindúes como de los mesopotá. tal como este mundo. les localiza no en un lugar in. vancia de las gestas realizadas. en la muerte y gracias a ella. representando aquí abajo en este mundo son. lará su auténtica esencia. como en ríodo arcaico y el helenístico. no lo hace en el proceso de re- la senectud. adquiere a juicio de a ser expresión. puesto que es dáver del joven guerrero que yace glorioso una vez caído sobre el cam. cierto brillo y perdurabilidad. se conce- Junto al gentío formado por los difuntos ordinarios. de C. no las diversas líneas familiares. a medio camino de India y de Mesopotamia? De ninguna manera. ción. simbólica sin la cual la sociedad de los vivos no sabría pasar. en piedra de toque de la excelencia. si bien sublimadas y transformadas por la experiencia de la hacen los hindúes. los griegos entre ambos siste. di. La vida del héroe sólo a él pertenece. se trata de inscribir la constatación: el primero de ellos tiene que ver con el papel de la me. de la irremediable caída en el olvido. op. el memorial que supone su monumento fune- to de la muerte cabe deducirse cierta estrategia social propia y que. «Mourir de van t Troie. heroica de que están animados los conduce a perecer en combate en la Pero tiene su propia manera de ser excepcional. Convirtiendo la prueba final por la cual sucumbe el héroe en el máximo gularidad de su biografía. Un trabajo de síntesis2 ha trazado la línea Mesopotamia. sino llevando al extremo la lógica de la siempre vivos en la memoria colectiva. en el segundo caso. la epopeya griega ensalza las figuras de unos perso. y la segunda. Nicole Loraux.

a la tentación del conocimiento del cual son portadoras. dad los ilustres méritos de los hombres de antaño. de un personaje las sirenas del episodio odiseico. lo que descubriría no sería la bella histórica tendente a reubicar la ideología funeraria dentro del marco de muerte. Más allá de este um- caso. Instaura él. por la particular forma de existencia por él elegida y que sus voces. sino por el curso vital que le de cierto saber que no cabe olvidar. recordarlos por medio de dis- quio. A las Musas de la litada. más fácilmente aclimatables al terreno de la ideología. que las dos perspectivas adoptadas a lo largo de este colo. pero quien ceda a la seducción de fue propio. rente como compacta de celebración de los muertos. le responde como contrapunto ese otro función característica de rey. una muerte distinta. tanto por el rigor que encierra su biografía como por la exi. transformaciones cuyo estu. esta negación abre mensión. por todos honrado. Al Aquiles de la litada. En cualquier cursos y celebraciones es asunto propio de vivos. La muerte consiste en un umbral. su estatuto y su papel dentro del cuerpo social. sino el horror del cadáver y de la descompo- una sociedad global en el momento de su desarrollo. brá de permanecer por siempre a su lado sin posibilidad de acceder al Diferentemente empleada y dirigida según el contexto sociopolíti. determinados pa- sajes que cuestionan directamente el imaginario de la muerte relaciona- do con las instituciones funerarias. en el seno mismo del canto glorificador de las bellas muertes heroicas presentadas como modelo de los hombres realizados. sición: la terrible muerte. se demuestran complementarias. los difuntos. y que han configurado la singularidad de su personal destino. más bien llegará a una ori- co. Mis observacio- nes. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA usuales de la vida colectiva y a las costumbres del grupo una nueva di. al héroe que ha de virtud que están más allá del honor y la virtud ordinarios. Entiendo la muerte en el sentido propio del término. Dentro de esa maquinaria tan cohe- . estas «contra Musas» que son al héroe como símbolo social y como modelo común. elegido la vida breve con tal de ser merecedor de la gloria imperecedera No son. ha- permanece ligada a su nombre. inspiradas por Laurence Kahn y Nicole Loraux. MESOPOTAMIA Y GRECIA: TRES IDEOLOGÍAS DE I.A MUERTE 111 112 El. dio no se muestra tanto por medio del análisis sincrónico comparativo Si le fuera concedido al hombre oír por adelantado el canto que entre los diversos modelos de civilización como por una investigación celebrará su gloria y su memoria. sufriría algunas alteraciones. fulgor que proporciona el eterno renombre. que desplaza y prolonga aún este debate. los discursos humanos nunca han dejado de hablar. Su cantar encierra la misma fascina- de difunto previamente definido no tanto por su adscripción familiar o ción que el de las hijas de Memoria: también ellas son dispensadoras por su posición dentro del seno del grupo. INDIVIDUO. cierta forma de honor y de todo cuanto puede ser dicho. repentinamente una brecha por donde la muerte se perfila como lo otro gencia sin reservas de su areté. Para finalizar este preámbulo. invocadas por el aedo nocidos. sino la serie mensaje: la más miserable y desgraciada existencia bajo la luz del sol vale de proezas que le han hecho ser quien es. así. para revivir por medio de sus versos junto a los hombres de la actuali- Una de las particularidades de la Grecia de las ciudades —de esa hu. Para tomar el ejemplo de los griegos. están dirigidas a destacar que en relación a la muerte. el cual habría que diferenciar de los muertos. la gloria inmortal. no puedo dejar de comentar un últi- mo aspecto. Hablar de Es decir. cuya car- memorable. ne se corrompe». INDIA. como sería el Aquiles de la Odisea que en el infierno comunica a Ulises este último caso de los soberanos mesopotámicos. en el otro lado. lejos de excluirse. bral. se encuentran en la epopeya. el reino de las sombras. no por muda menos consumado- ra. pues. deben ser confrontadas entre sí para poder ser conjugadas. en clara con la comunidad formada por los suyos y con sus caudillos reco. celebrarlos. lo que proporciona al héroe. del individuo cuya vida resulta lla «blanqueada por osamentas y otros restos de los hombres. responden estas otras manidad «política»— consiste en haberse servido. pasando del príncipe cantantes y tañedoras de instrumentos. ese simbolismo de la bella muerte. su rememorada por los hombres. rememorarlos. sólo hay un rostro aterrador: lo innominable. en oposición muchas veces más que esta vida que en adelante habrá de llevar.

Sobre los significados del término prósopon. ser. vestidos con un himation y. su belleza. erguidos. supone proyectar el propio rostro frente a uno mismo. «Señora». tanto animal que se mantiene erguido. aun sabiendo que se trata de uno mismo más que un oscuro reflejo. ble saber la manera en que los otros nos perciben: frente a frente. Pues. a la fascinación de su mi- tada. y trad. 1932. Véase A. por la otra. inasible. cru- Milán. pero más plena e intensa que cualquier otra que pueda ofrecerse a ojos de las criaturas mortales. en Arcadia. por el contrario. alguna relación entre la máscara y el espejo? de frente». vana sombra ilusoria despojada de realidad. de su función. las figuras de ridad de su propia fisonomía que tal enfrentamiento con el espejo. a la derecha. revelándolo en el resplandor de una mis- teriosa epifanía. VIII. Fisiología animal. El espejo de Medusa* Se trata. junto a su trono compartido.] en el hombre la parte comprendida entre la cabeza y el cuello se denomina próso- personajes modelados en tierra cocida. pueden contemplarse con absoluta nitidez {enargos). danzando y tocando instrumentos musicales. debilitado e indistinguible (amydrós). Delatte. cualquiera que nos aborde de frente y que supone algo así como el sello de nuestra identidad. sin duda. 3. asno o caballo. 1. otras 4. Pausanias. Mirarse en él tos. exactamente la opuesta: abrir una brecha en el decorado de los «fenómenos». 1. una cosa de mujeres. 114 EL INDIVIDUO. apa- recían representados a modo de friso ciertos personajes humanos con cabeza animal.4 Viendo uno mismo su rostro en el espejo es posi- ‘ Publicado en Lo Specchio e il Doppio. uno de los Titanes. En grie- en el espejo. Louis. donde uno se mira mirándose. manifestación sobre la superficie lisa. Las mujeres diosas. reflejada sobre metal bruñido y que parece oscilar entre dos polos opuestos. La Catoptromancie grecque el ses dérivés. 1956): figurillas votivas se han encontrado en el mégaron. nombre derivado. III. al parecer. Pero hacia la salida del santuario. al brillo de su poder de seducción. de un caso extremo: con mayor claridad todavía que algunos testimonios de los que disponemos sobre las prácticas grie- gas de catoptromancia. para examinarse con atención. ¿Puede haber existido. poniendo de manifiesto lo invisible. Démeter. cho cabrío.662 b 19 (ed. donde eran celebrados los misterios: «[. No existe otra forma de contemplarse uno mismo en la singula- o bien no podrá verse de cuerpo entero. 1987. sin duda. A uno y otro lado de las rada. al lado de su madre. de «otra» realidad. en pon.2 el espejo invierte a la mirada del otro. Su función normal —reflejar las apariencias. Dallo stagno di Narciso alio schermo televiso. don- las diosas y el trono donde se sientan aparecen recortados con claridad de uno se ve en el hecho de verse. con el título de «Dans l’oeil du miroir: Méduse». mismo. hacia la aparición de un poder sobre- natural. 2. es también el único capaz de mirar y de emitir su voz en lo que se refiere al mito como al culto. Su superficie remite al esplendor de bre de Despoirta. se situaban de pie Ártemis y Ani. cabeza de macho cabrío o de buey. el espejo viene a En Licosura.. ma. Dentro de la existencia cotidiana de los antiguos. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Capítulo 6 ofrecer la imagen de los objetos visibles situados enfrente— se desplaza adoptando otra función diferente. por una parte hacia la falsa apariencia. esa figura individualizada ofrecida a los ojos de sus propiedades naturales.3 subraya el ambiguo estatuto propio de la ima- gen. Lieja y París. El culto de la Déspoina debía de comportar máscaras: sobre las molduras esculpi- das que mostraban su imagen y de las cuales una parte se han conservado hasta hoy. a las ondulaciones de sus cabellos y a su tez delicada. como si fueran las transpa- rentes aguas de alguna fuente. ajena al mundo de aquí abajo. lejana. mostrando lo divino. la divinidad más venerada llevaba el nom. al rostro se le llama prósopon: aquello que uno presenta de sí mismo En ese lugar santo en donde ha sido establecido. Escuchemos lo que cara. en su doble acepción de rostro . situarse cara a empotrado sobre el muro. majestuosa. cerdo. desdoblarse en una figura susceptible de ser observada como se nos refiere Pausanias:1 aquel que se mire en él o bien no discernirá de sí haría si se tratase de otro individuo. inmóviles. se encontraba un espejo.. Uno accede a sí mismo proyectándose al exterior. 37. además de ser el hombre el único lugar de rostro humano. zando las miradas. En su templo se representaba su figura sen. lo utilizan para verse en él. go.7. de P. Véase Aristóteles.

que por otra parte es el doctoral presentada en la École des hautes études en Sciences sociales. Odisea. por falta de esa luz que jamás llegará a penetrar en las mo. en sus diversas secuencias. se presta también más radas infernales. Lyra Graeca. sin mirada. mejor documentado por la tradición antigua. véase supra. tal como ellas son. se intensifica. Pero se que ningún otro a la tematización de todo cuanto compone el ámbito del trata también de otra forma de invisibilidad. ese nudo central que afecta directamente a nuestra investiga- York. pintores y escultores los ídolos divinos aparecen con absoluta claridad (enargos). está llamada a desaparecer llegado imagen y lo real. tro que al mismo tiempo todo lo ve y que hace todo visible al asaetearlo cer a quienes pretendan contemplar cara a cara a las divinidades. Londres y Nueva esencial. del amado en que uno se busca a sí mismo y se pierde como si se trata- cias sobrenaturales se muestran en los templos. se en él podrá verse. 2 vols. ción. por exceso en este caso: el ver y del ser visto: el ojo. XVI. Si nos hemos extendido un tanto sobre esta curiosidad referida por Amydrós es sinónimo de amaurós. po. sin olvidar tampoco la identidad indi- tal de manifestarse a los mortales sin peligro de destruirles. por último. pág. con su doble. Valeurs grecques du masque et du visage. con su rayo de luz que. en lugar de debilitarse por su desdo- bien se oscurece o se borra. enargeis a plena luz del día. vista en su visita al santuario de la Déspoina. el espejo recuerda al devoto que se mire en él que su relaciones que establecen lo visible y lo invisible. la fusión. de láminas de 363 páginas. 824 y 835. Od. De la ginas. y. IV. 1922)=68 Bergk. en la forma de un rostro escru. 71 (Edmonds. janza» de sus dioses se iluminan con el fulgor auténtico —e insosteni- Y. la belleza y el horror. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA 116 objetivándose. su fulgor puede cegar o hacer pere. 1. su reflejo. vol. objeto de uso diario ocupa una posición fundamental. turbia. mira a los ojos del adepto en el mo- no de los muertos: una sombra oscura. literaria y plástica. como si se tratara de otro. 131. se dispone en la actualidad de la exhaustiva investigación llevada a cabo na Medusa. si sobre el espejo de Licosura Tres mitos en especial. EL ESPEJO DE MEDUSA EL INDIVIDUO. se han servido del espejo como el principal motivo para la puesta en escena de estos diferentes temas. indistinta. 1 catálogo de 148 páginas. de belleza y muerte. as- da humana sea capaz de soportarlo. sin temor no obstante a ser identificados con ellos: el ídolo es divino. configu- de apariencias que disfrazan su presencia tanto como la revelan. en los cuales ceramistas. de 831 pá. 111.6 También los dioses. es porque no han dejado de inspirarse a lo largo del tiempo para la elaboración de sus obras plásticas. verlas con sus rayos.. de la rándose así la fascinación erótica. este el momento en el reino de la noche. La imagen. propia de un ser vivo. tesis Nosotros nos limitaremos aquí al más viejo. la seducción y la repulsión. sacando partido cada uno a su manera de sus múltiples implicaciones: el de Perseo y la Gorgo- y de máscara. emana a manera de ese otro ojo. 1988. Himno a Deméter. 1 vol. pero no es el dios. pero no tal como realmente es. de estratégica visible. Véanse ¡liada. manifestándose como será cuando deje de contemplar la luz del sol y penetre en el rei. la nítida figura. Se trata de un invisible configurado como tal por defecto. relación esos términos habitualmente opuestos. efectivamente. herméticamente cerradas a los rayos del sol. cedió a los espejos. X X . a desvanecerse sumergida en lo in. El adepto que a la salida del templo se mira blamiento en forma de reflejo. importancia: en la misma medida en que parece susceptible de poner en dría decirse. la vida y la muerte. Dentro del territorio conformado por las ambiguas ta hacia el Hades. por Fran^oise Frontisi-Ducroux. el retorno sobre uno mismo y su proyección en el otro. Safo. como al término de una iniciación. un espectro en lo sucesivo sin rostro. con su imagen pintada o esculpida. Toda la historia. envuelta en tinieblas. el mismo término que se utiliza en la Pausanias. en ese rostro misma manera. de esa pupila ardiente que es el sol. donde tienen fijada su se de un espejo. los ídolos que a ojos de los fieles representan las poten. por último. se revisten vidual. encima de su superficie se opera una especie de transformación: cuando tado directamente a los ojos y cuyos rasgos se descubren en el resplan. se reflejan. 6. está en efecto cons- . la cara de los mortales o ble— de lo divino. estas imágenes fabricadas por la mano del hombre «a seme- dor de la claridad del día.5 Como una puerta entreabier. es porque de Odisea para referirse a los fantasmas nocturnos y del cual se sirve Safo forma sorprendente destaca la importancia que la cultura antigua con- para designar al batallón de los muertos. leyenda de Perseo decapitando a la Medusa no retendremos más que lo 5. brillo del resplandor divino resulta demasiado intenso para que la mira. se refuerza. 113. fuente de vida. sobre el espejo del templo. el de Dioniso y los Titanes y. se altera. residencia. en el acto de la visión. sin embargo. No obstante. con la cabeza mento en que abandona el templo. sino convierte en epifanía divina: es el dios mismo el que. Prósopon. el de Narciso. 131. luego el ser real.

Cuando lo invisible. Tal es el título otorgado a Perseo por el Pseudo-Hesíodo en el Catálogo de las «rostro».1987. semejantes fas disponen de talismanes capaces de conseguir la hazaña imposible: monstruosidades no dejan de disponer de una presencia imperiosa. de esa muerte que no tiene ros- duce a Perseo a vencer sobre el horrendo rostro de la muerte. mirarlo sin verlo y sin caer bajo la fuerza de su mirada? ridad del sol. 31 y sigs. Mirarlas. «Voir le visage de se nos impone un enfrentamiento cara a cara con aquello que no tiene rostro. Gorgo y sus dos her- cabeza? El desarrollo de la historia plantea otra serie de cuestiones com- manas portan la muerte en sus ojos. saltada la frontera que separa la luz de las tinieblas. 1986. A primera vista. Terror. truos resulta insostenible. En primer tro. sin embargo. la Desbandada enloquecida. Su mirada mata. ¿Ese único diente es el de una anciana desdentada o el de una juvenil mons- 7. págs.-P. a lo indistinto. «cabeza». separar del cuerpo del cadáver esa cabeza cuyos ojos y cara do su mirada en quien tengan delante. . Gorgo.7 conforman la figura del caos. ocul- sus cabezas. hermanas de las Gorgonas. Figures de l’autre en Grece ancienne: truosidad ansiosa de carne humana? Un único ojo para las tres parece Artémis. oscuridad absoluta. aunque plementarias. devuelta a manera de eco por el espejo— la que hace que el ojo ¿De qué manera Perseo logra decapitar a Medusa y apropiarse de su vea y que las cosas resulten visibles. la cabeza de Gorgo —contrariamente a las tradiciones figurativas del arte arcaico según las cuales los personajes dusa contiene en sus ojos la muerte. 8. MHT11. si no dejaran clavado en el sitio. se las encontrará siempre justo enfrente. tres pruebas. Fran^oise Frontisi observa justamente que a Gorgo no se la llama prósopon. ese humano. si no la muerte. Estas jovenes-ancianas. Revue d'anthropologie du monde grec anden. Ellas podrían llegar a suscitar el Páni- das con arrugas y cabellos blancos. Véase J. fr. lo animal y lo mineral. cambia su las tres no cuentan más que con un solo diente y un solo ojo que se pa- cara por una de terror: la figura fantasmagórica de un ser que. como esas este- inspira.8 Las Gorgonas son representación del Espanto. Apenas basta un sólo vistazo lan- conservarán aun así intacto su mortífero poder y finalmente llevársela zado en su dirección para que su mirada resulte efectiva y fulminante. 1967). golpeán. 129. truida alrededor del tema ver-ser visto. 15 (R. es porque. habiendo san de mano en mano para disponer de él por turnos. [comps. entre Medusa. ponien- inmortal. significa abandonar para siempre la cla- tener la mirada. Me- siempre a la propia mirada. lanzando sobre en su saco la cabeza de Medusa será consagrado como Domeñador del los espectadores su rayo con unos ojos abiertos de par en par. Y. para introducirla en el mundo de los hombres. escapando a la persecu- Similar a la imagen de uno mismo que el espejo refleja y que devuelve ción y a la petrificadora mirada de las dos furiosas supervivientes. Sólo las Nin- sible espectador. con los cuales se aureolan un secreto: conocen el camino a seguir. guardan co. la pérdida de la vida y de la vista. véase en ile frente. ¿cómo llegar a dominarla y representarla. da para los griegos: es la misma luz —emitida por los ojos y que baña los objetos. cómo trazar por me- las funerarias erigidas sobre las tumbas de aquellos que han desapareci- dio de imágenes los rasgos de un monstruo cuyo horror desborda cual- do para siempre en la oscuridad de la muerte. Méduse». 45-60. no habría para tanto. Ahora bien. una pareja indisolublemente uni- ha caído de repente en lo informe y en la nada. Merkelbach y M. muchachas ancestrales. II. las Grayas. la única de las tres Gorgonas que no es enteramente como sea su aparición. West. al mezclar en sus semblantes lo para ponerlo a su propio servicio y volverlo contra sus enemigos. Vemant. señor de la muerte. en una masa ciega opaca a los rayos luminosos. 118 EL INDIVIDUO. Sea matar a Medusa. se nos aparece. esa cabeza solamente es representada mujeres. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA EL ESPEJO DE MEDUSA 117 atravesado el espejo. Con una capucha de tinieblas sobre la cabeza los muertos aparecen privados de rostro. ¿cómo dar a ver. relación a este punto y a algún otro en que reaparece. Quien vea la cabeza de Las Grayas forman un inquietante trio: viejas brujas juveniles. 9. de pensar. méstor phóboio. L. del retor- rostro imposible de ver. a su po- tas e invisibles en un lugar que nadie ha podido descubrir. tres etapas en el itinerario que con- se trata del rostro mismo de la muerte.9 doles en plena cara con su mirada tremebunda. Pero no hay que fiarse demasiado. Si la visión de tales mons- quier intento de representación? En otras palabras. pues. sino kephalé. págs. en tanto que Noche. La Morí dans les yeux. ya sea en el espejo de sus pupilas o en el de Licosura. sí por lo menos el terror que piedra. a la confusión de la Noche primordial: Hay tres episodios. París. Ezio Pellizer. quedar transformado en Con el fin de exorcizar. del Terror como lugar. 1. ¿Cómo puede verse aquello a lo que no se le puede sos- no sea más que por un instante. quien sea capaz de poner y guardar son representados de perfil— es presentada de frente. la vía que lleva a las Ninfas. el Desorden. Imposibles de nombrar. naci- manifestación de lo sobrenatural. de ver. helado de miedo.] Londres. esos ojos prohibidos a la mirada? no a lo informe.

el enfrentamiento ta ojos duermen. dos. IV. Reunidas en su escondite. La cofia. las sandalias: así no existe figura sobre la que pueda permite descansar nunca. de la emboscada. paz de despertar de repente. esa cabeza con un ojo tan letal no podrá ver ni ser vista. más que un solo ojo para ser visto. Cien ojos para un cer su siniestro poder. Es necesario también abordar a las Gorgonas tenien- reino. en la versión más completa y coherente de la que pode- el ojo no se encuentra en uno de sus sitios habituales y. Perseo —guiado por Atenea y racterística del combate cuerpo a cuerpo. lo que significa que Argos puede mirar hacia todas las di. desde las moradas subterráneas. Ha llegado el momento de pasar a la go del anillo. Biblioteca. este ojo permanece siempre la noche donde residen las Gorgonas. ladarse de un sitio a otro volando en un instante. el espacioso El único ojo de las Grayas equivaldría. el buen mirón para que una vez encerrada en la oscuridad del escondrijo no pueda ejer- (Eúskopos). A la no-visibilidad ellas añaden así la ubicuidad. los cincuenta restantes permanecen en vela. ese corto y se. en especial si éste no se cierra nunca. el saco profundo. no se hacen aérea de movilidad. Deben. Perseo. ¿no cuenta ya acaso con todas las bazas precisas mucho de rogar para ofrecer al joven tres armas mágicas como defensa para coger por sorpresa a Medusa y decapitarla? Pues todavía es nece- contra el mortífero rayo visual. la cofia que «conteniendo las tinieblas de la Noche»10 hace a visibilidad portado por el héroe. Para vencer a estas damas poseedo. Escudo. la cabeza de Medusa sa. Pero ni siquiera estas precauciones son suficientes. la de Pseudo-Apolodoro. Como si se tratara de un velo lanzado sobre un espejo. no pueda encontrarse con sus ojos en quienquiera que se cubra la cabeza con ella tan invisible como el mismo el momento justo en que observa esa cabeza a la que está intentando re- dios de los infiernos o la muchedumbre de los difuntos habitantes de su banarle el cuello. Ahora bien. la hárpe. no se del cielo. la cuchilla ca- ras de un solo ojo y de un duro diente. hasta los confines de la tierra y atento. II. Y ahí le tenemos en débil y elegir el momento justo. para asegurar el logro de de la secreta morada de las Ninfas. Pero. por lo tanto. la curvada hoz. revelan el lugar debería bastar normalmente. a los cien ojos de ese Argos al que solamente Hermes. Con tal de desbaratar la mirada capaz de enviar al país de las sombras. es capaz de coger por sorpresa y matar. El tercer regalo consiste en la kíbisis. 11. En realidad. regalos las diosas desean añadir por propia voluntad un cuarto: el ins- una tendrá siempre el ojo abierto. la empresa. Y ya tenemos aquí a nuestras Grayas ciegas das como indispensables para alcanzar el éxito. presencia de las tres Gorgonas. tan pronto sea cercenada. acción. el héroe debe encontrar el instante preciso. no hace falta da que mata. brasas de sus miradas se encuentran apagadas bajo sus párpados cerra- Las ninfas le ofrecen después unas sandalias aladas como las de Her. entre las manos de una Graya y las de otra. y que nunca deja de ver: cuando cincuen. creto intervalo en el cual. Medusa es ca- mes. la facultad de tras. mos disponer. 120 EL INDIVIDUO. Un solo cara a cara con Gorgo queda interrumpido indefinidamente. Como en el jue. Ellas piden piedad. trumento necesario para la degollación. Mientras solo cuerpo. según la ley de la simetría inver. el casco de sario asegurarse de que la mirada del monstruo. . Como el mismo Zeus cuya mirada fulmina. por lo que parece. por lo tanto. dioses marrulleros donde los haya y bajo los cortadores de cabezas. Perseo está cuya protección precisamente se encuentra— deberá adivinar el punto en disposición ya de iniciar el último acto del drama. A estos tres ojo para tres cuerpos implica un resultado análogo: de las tres Grayas. recciones a un mismo tiempo. ningún lugar fijo donde apunte la mira- diente para ser devorado si se encuentra en buen estado. dioses sutiles. Primero le entregan la kynée. de recorrer cualquier ella no duerme jamás sin un ojo abierto. en los límites de continuo viajando de un rostro a otro. A cambio de su ojo." el relato de la operación final tampoco en uso de ninguna. a pesar del manto de in- Hades. 227. invisible y dotado de una forma Perseo parte a su encuentro. De la misma manera en que basta con un solo reparar el ojo que intenta ver. permanezca ahí. siempre al acecho: sin dejar de estar abierto y vigilante. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA EL ESPEJO D E MEDUSA 119 no ser suficiente para ver de modo adecuado. aunque de distancia del mundo. adquiere en vida do en cuenta ciertas condiciones bien definidas: cuando duermen y las presencia de muerto. cada una de las cuales e indefensas. disfrazado de indiscernible noche. el arma de por Hermes. la ocasión oportuna. 1lesíodo. Perseo. tomarse precauciones para que no se repita la desgracia de la que el monstruo 1 10. por lo demás. zurrón donde guardar. Equipado de este modo. Será Perseo quien se abalance sobre el —el corte de la cabeza— enumera una serie de precauciones presenta- ojo y quien se haga con él. escaparse fuera ni mostrarse al exterior. 2.

para mayor «moderno». ¿puede.12 Viendo adormilado al rey de los dioses. ni el reflejo. actualidad nosotros les concedemos. además de su cetro. pág. elementos en la concepción del rayo visual luminoso —la vista «cono- Primera solución: que Atenea guíe la mano del héroe. ni la imagen. a las reflexiones de los filósofos sobre la mimesis. pág. es verdad que la imagen de Medusa real. París. así como el enfrentamiento cara a cara. el reflejo y la cosa reflejada. hasta en. igual que ella. reflexión. conociendo de igual modo «lo blanco porque su brazo. es introducido como ornamentación mer momento podría parecer. respuesta que el mito da a entender no es tan sencilla como en un pri- tonces ausente del gesto de Perseo. 1954). La 16. ta que. la so. Será a partir del siglo IV antes de nuestra era cuando ese motivo que éste se refleje. pese a no ser más que una simple imagen de sí tándose de sus ojos como en la segunda solución y mirando hacia otro mismas. escribe también Pro- Detengámonos un momento en este punto en el que el ojo de Gor. 15. no deja de impregnar la superficie con un lado. III. J. t. cuando el espejo es nuevo. B 8 (H. añadida en el texto a la segunda: que sea Per. afecta al espejo a través de los gen: una Medusa que sería copia veraz. Al mirarse truo. tal como escri- nada. Sobre el escudo que Atenea dirige hacia el rostro de Medusa para dor. la reciprocidad del ver y del ser visto pue- dusa. . tan cierto reflejo que. II. Alguna cosa del color de la piel de las muje- sino por detrás. por el contrario. 309. 116. asimilando ambos hace preciso recurrir a otras soluciones. res. 98). los pintores de la época encaminados a lograr la ilusión de perspectiva. de que se hayan ido. esto permitiría ver a Medusa no ya de frente. 1981. del cual En su superficie se forma entonces una especie de mancha sanguinolen- Atenea se serviría a manera de espejo para captar la imagen del mons. Comentario sobre La República. verla no en la mortal realidad de su figura. 459 b 26. creyó lle. sino en ima. permaneciendo en él incluso después te ausente en la presencia de su reflejo. Berlín. de Euclides a Ptolomeo. Métis des Grecs. 1970. la imitación. lución. que supone una especie de síntesis de las dos anteriores: Perseo En su tratado De insomniis. EL ESPEJO DE MEDUSA 121 122 EL INDIVIDUO.]. una falsa apariencia. Festugiére [comp. en la medida en que. En este sentido.]. resulta difícil de eliminar. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Tifeo fuera víctima. que dirija su gesto y que Perseo mire hacia otro lado.16 virtud del espejo en el que se refleja. Se trata. sino el reflejo pañan cuando se miran en ellos las mujeres durante la menstruación. Diels. Tercera so. en el momento del flujo menstrual. Les Ruses de l’intelligence. conduci- de Zeus le alcanzó. 10-15 (A. gada la ocasión oportuna para arrebatarle. «Derriére le miroir». Por otra parte. Aristóteles señala que los espejos se em- podría actuar mirando no el rostro y los ojos de Medusa. Segunda solución. pág. se cultura que no puede disociar la vista de lo visible. despojado de su poder aniquila. De insomniis (Sobre ¡os sueños). París. en el metal que acaba de bruñirse perfectamente. la de los jarrones y en los textos que relatan la victoria del héroe sobre Me. Citado por Gérard Simón. aparece vinculado a los esfuerzos de 14. confrontación entre miradas. aunque finalmen. W. imprimiéndose. Optica. en ras de los cuerpos de los que provienen. kratiker. Véase Marcel Detiennc y Jean-Pierre Vemant. Pero apenas había avanzado un paso cuando el ojo comienzos de las investigaciones que. conservan por «simpatía» las figu- go —ese espejo que transforma a los vivos en muertos— aparece. el encuentro cara a cara. Epiménidcs. birá todavía el gran Ptolomeo aproximadamente en el siglo II a. Le Temps de la 12. el espejo permitiría ver a Medusa sin necesidad de mirarla. 290. y a los beranía del cielo. oponiendo claramente la imagen y lo fortuna de Perseo. apar. 13. 11 fr. 24.13 Considerando los peligros rán a la ciencia óptica. las mujeres proyec- xión. clo en su comentario a La República. Proclo. por lo tanto. de C. de un nuevo elemento añadido de carácter den ser evitados. pero también sobre las to la imagen del monstruo el carácter mortífero propio del modelo? La aguas de una fuente o sobre algún espejo propiamente dicho). él giraría cabeza y ojos en direc. Die Fragmente der Vorso. como en la primera. a causa del artificio que supone el espejo.14 seo el que actúe y que mire a otra parte. ni el espejo podrían tener el estatuto que en la ción opuesta a la de Medusa. llegar a perder por comple- del reflejo (sobre el escudo de Atenea primero. hay que tener bien presente que que semejante ojo encierra.15 producido sobre la superficie bruñida del escudo de bronce. que conduzca ce el color» coloreándose. reduciéndole a cenizas. cortándole el cuello sin verla. rayos reflejados. Ciertamente. Las imágenes de los espejos. halo de tonos sanguíneos. II. el el espíritu de esta «modernidad» no es el nuestro: en el contexto de una cruce de miradas o la inevitable reciprocidad del ver y del ser visto.* cd. sin ver ella misma se blanquea y lo negro porque se ennegrece». Kranz [comps. 1978 (1 .—. Gracias a la desviación experimentada por el rayo durante la refle. 1974).

a En Licosura se percibe una doble actitud en relación al espejo: las imitación de Perseo. «¿Cóm o ha podido Perseo mirar a las Gorgonas? A ellas no puede ponérseles de espejos. indispensable si lo que los encantadores rasgos de un rostro femenino. sobre tejidos. al legendario episodio de la decapitación de Medusa ad- muevan a Atenea a los celos. duplicándola. Entre la ima. tenía fama de ha. a utilizarse para determinados fines. 451-465. págs. los ojos encima (atbéatoi)». 20. 423-441. pies 18. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA es una cosa distinta de la misma Medusa. en un Domeñador del Terror. Mythe et pensée cbez les Grecs. incluso bana- ella no es más que una ilusión. 4 . la tradicional máscara del monstruo imagen de Gorgo. joyas. Pseudo-Apolodoro. tan eficaz signo. pág. Vemant. durante el curso de la guerra que enfrentaba a los gemelos Acrisio 21. devuelve y cuyo impacto resulta similar al de su modelo. véase también Luciano. págs. cia lo horripilante u orientarse a lo grotesco. Simplemente. IV.20 estableciendo un puente entre nuestro mun- gar a controlarse. unido con Proito y no con Zeus) de Perseo. ensombrecidas. Ella ha adornado afectando un terrible rictus puede quedar sustituida en ocasiones por su arma defensiva con el «episema» tradicional. respectivamente abuelo y tío abuelo (o padre. Gorgona reúne los caracteres de la presencia sobrenatural. este poder fulminante puede lle. Euménides. citado. inquietante. I. el eikón.). II.. de C. EL ESPETO DE MEDUSA 123 124 EL INDIVIDUO. lo que constituirá el elemento motor del drama. ofrecido como regalo. deslumbrado ante la perfección de los rasgos de Medusa. o porque lle- quiere valor de relato etiológico.3 . La imagen de este rostro imposible de ver18 resulta ser go. son palabras puestas por Luciano en boca de una Nereida en gador sol negro que es la muerte y. un téras. Metamorfosis. pese a movilizar y explotar los efectos terroríficos provocados por del espectador? El mito más bien sugiere lo contrario: la imagen de Gor. la cesura maléfica y el de la falsa apariencia engañosa. Abas. si se admite que Dánae se había y sigs.19 En su prodigiosa dimensión. 1985 (10. págs. controlándose do y el del más allá. Ovidio. Desde el siglo V a. 21. ya sea porque glo IV a. otras tradiciones atribuyen la creación de esta arma a la vaux. que res. provocar repulsión o atracción. II. Pelitzer. arma defensiva capaz de sembrar el terror en los adversarios han sido señalados con pre. obligando a matar a su rival. 39. Esquilo. Annuaire du Collége de France. atestiguada desde la época más antigua de representar a Gorgo sobre los a cortarle la cabeza tras matarla con tal de no separarse jamás de tan es- escudos de los combatientes para realzar su prestigio. gen y lo real. Pausanias y Ovidio21 será el mismo exceso de belleza. monedas. págs. Escudo. se veían enturbiadas como si fueran en- se representa solamente sobre los escudos. la del artificio ilusionista no resulta absoluta: entre una y otra se producen afinidades y se abren destinado a mantener cautiva la vista. 1977-1978. aparecer terrorífica o risi- Al presentar el escudo para que en su centro venga a inscribirse la ble. 34: deiná d'opbtalmois drakein-. cd. Retratos. 754 y Proito. tal como el escudo la presenta en forma de reflejo. por lo mismo. Los vínculos que relacionan el gesto de Perseo con el tema del escudo como thaiima idésthai. un prodigio. espectro de los difuntos. fondos de jarrones y copas— sirve como visualización del ce. del que tanto cabe decir que es «terrible a la mira- cacia real. op. Frontisi. de un poder activo que emana de ella a través de los rayos que da» como «maravilloso de ver». Exhibir en imagen el rostro de Medusa convierte al guerrero. al doble en razón de la intervención del espejo o por el empleo de cualquier otra (imagen del sueño enviada por los dioses. rición fantasmagórica). la imagen de la según diversas estrategias: religiosas. está todavía cercana al eídolon. 1965). 326-351 (l. en el mismo momento en que surje el motivo del espejo. art. generación siguiente. Pausanias. 19. . bisabuelo de Perseo. 53. 5. Pero ¿esto quiere decir que del horror por el recurso a imágenes más convencionales. se inicia el giro ponde.'e d . véanse J. Sobre el eídolon. militares o estéticas. dispone de una efi. 1976-1977. sobre sus techos. 163.-P.. que conducirá a una representación de Medusa bajo el aspecto de una ta sobre su pecho en señal de égida después de que Perseo se la haya joven de maravillosa belleza. Hesíodo.' cisión por E. Atenea sabe lo que está haciendo.. se quiere es que el escudo cumpla su función: el Gorgóneion. pág. En ciertas versiones del mito comunicadas por Apolodoro. Según los casos puede oscilar ha- pasajes. provocar el páni- plendoroso rostro. mera impresión subjetiva en la conciencia les. el detalle añadido durante el si- de fulgor. como neutralización su Diálogo entre los dioses marinos. Résumé des cours et tra- ber sido el inventor del escudo. cit. una vez establecida cierta relación de «simpatía». 372-375. 224: 17. sellos.17 El Gorgóneion no caras humanas. a la verdadera cabeza de Medusa que Atenea por. 1975-1976. co entre los adversarios y encomendarlos de antemano a la derrota y a la muerte. En este sentido. justificador a posteriori de la costumbre ven a Perseo. Su figura —multiplicada so- bre los frontones de los templos. acróteras y antefijos o en las residencias privadas. convirtiendo en visible lo invisible. 14 (=23) con el comentario de Fr. apa- forma de representación de imágenes. la imagen-reflejo de Medusa. de C.

1985. junto a su hermano Hypnos. von Bothmer. portando casco y coraza. Nueva York. el Thánatos viril puede adoptar la forma propia del guerrero que ha sido capaz de encontrar. Este Thanatos cuyo papel no consiste en ma- tar sino en acoger al muerto. Louvrc G 163. París. 45-48. 1. brillaban rodeadas de incomparable resplandor. págs. . págs. 1981. En las representaciones plásticas Thánatos aparecía. véase D. «The Death of Sarpcdon». como si se tratase de un espejo de doble fondo. Sueño. 63-80. bajo los rasgos de un hombre en la plenitud de la vida. En relación a este tema. L.6. completado y aumentado su número de notas. Nueva York. 1972.1 Cargando con el cadáver de algún héroe caído en el campo de batalla. Sobre la cara de Medusa. se superpo- nen y se interpenetran la extraña belleza del rostro femenino. en hacerse cargo de quienquiera que haya perdido la vida.11. Por ejemplo. las de los dioses. cráteras áticas con figuras rojas. Thánatos. Figuras femeninas de la muerte en Grecia* Para referirse a la muerte los griegos disponían de un nombre mas- culino.10. en The Greek Vase. alejándole de ahí con tal de que le sean rendidos los honores fúnebres. el perfecto cumplimiento de su *U na primera versión de este texto apareció en Lettre intemationale. EL ESPEJO DE MEDUSA 125 gullidas por las angustiosas tinieblas de la noche. Hyatt (comp. en eso que los grie- gos denominaban «una bella muerte». S. los dos hermanos divinos sólo se diferencian de los combatientes ordinarios por las poderosas alas que baten en sus espaldas. no tiene nada de terrorífico y todavía menos de mons- truoso. prodigio de seducción. bajo el título «L a Douceur amére de la condition humaine». en Capítulo 7 cambio. Para esta ocasión ha sido revisado. y la horrible fascinación de la muerte.). Según el imaginario.

(trad. sino el modo de confrontación más directa con la muerte del tumulto. de las siniestras La muerte. ¿Esta distinción sexual puede tal vez corresponder a las roso: el rostro monstruoso de la Gorgona. la figura de Thánatos-.128 EL INDIVIDUO. en su aspecto más horrible. París. puesto que. ese más allá situado tras el umbral. y encima de los hombros portaba un vestido enrojecido de misma. zábamos en un reciente estudio?45 Thánatos estaría así más cercano a la na. estamos en el territorio de las potencias malignas.. una muerte con dos caras». (trad.. «lo inexorable» al cual ninguna criatura mortal puede sustraerse. terro- caído en primera fila durante la batalla permanece para siempre fijado ríficas.'1 humanos para aniquilarlos. le echaban pectadores encima de su misma tumba. garante de una gloria in- maléfica que se abalanza sobre los humanos con el fin de destruirlos. execrable—. en el esplendor de su viril belleza. por su mismo modo de enfrentarse a él. el combatiente se ocupa de esta misma escena. Luego éstas. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 129 vida: gracias a sus proezas. mientras que Gorgona y Kere es representada en forma de figura femenina. el estatuto característico del difunto. horrenda. sino más bien ese estado diferente a la vida. existen. Thánatos es una presencia masculina. Gorgo y Kere. bajando al poco su alma al Hades. ed. 535 y sigs. Ávidas todas. en que los conmemoran y los aún no herido. la los hombres» como su hermano Sueño. la posibili- linaje mortal.23No hay posibilidad de escapar a Thánatos. tragándoselos para que sean engullidos por esa eso que la transformación del vivo en cadáver y del cadáver en carroña noche donde el destino ha querido que vayan a desaparecer. P. Thánatos no parece. en el ámbito de esa nueva condición a la cual los ritos funerarios abren acceso a los hom. es de- sobre el escudo de Aquiles. 764-766 (trad. Véase supra. arrojaban le- Como figura masculina. Y es también una entidad femenina. págs. dad de alzanzar la gloria y de sobrevivir así en la memoria de los hom- tarse al mundo de la oscuridad y de la noche. nacidos de que ofrecía al héroe. cir. son femeninas. civilizarla. por tanto. deberán abandonar algún día la luz del sol para precipi. cogían.] las negras Keres. jos el cadáver y se precipitaban de nuevo al tumulto y al fragor de la sentación de este terrible poder de destrucción que se abate sobre los lucha». 1938). «la execrable Kere» es representada en ple. cuya insostenible mirada dos caras con que se presenta la muerte en Grecia. pondera: «[. la epopeya no se cansa de ce. de la memoria colectiva.5 Cuando el autor del Escudo —atribuido a Hesíodo— esa brecha que se abre hacia otro lado al que ninguna mirada puede 2. gracias a la muerte heroica. como que los vivos tengan presentes a los muertos. las estelas represen. Kere —malig. P. la flor de la juventud. la que representará la muerte como fuerza bella muerte. Mazon. Mazon. Se trata que antes ha escogido». el caso de Kere es bien diferente. caían. 81-88. . al tenebroso Tártaro. idealización de la vida heroica. puede tener de repulsivo y horroroso. [Hesíodo]. es él quien «toma para siempre al hombre sentes incluso de lo que están los vivos para los propios vivos. erguido para siempre jamás en sus largas uñas.. Al primero que tativas características del siglo VI a. como potencia terrorífica y furias rebosantes de un odio sanguinario. dispone de «un bella muerte. una vez saciado su corazón de sangre humana. En la litada. intentaban sorber la negra sangre. como alteridad radical. sin duda. un alma de bronce. 3. París. Pero vayamos un paso más ade- Ciertamente Thánatos no resulta tan «tranquilizador y apacible para lante: el ritual de los funerales. pero bres y de la que ninguno de ellos puede escapar. de que los tengan más pre- precisa igualmente el poeta. ser repre. citada). P. negarla en tanto que tal.. bres. «L a muerte en Grecia. sangre humana». haciendo rechinar sus en la vida y en la memoria de los hombres. Mazon. y es implacable». dientes blancos. por el contrario. Según Hesíodo. varias maneras de corazón de hierro. Ya no nos encontramos. Si Thá. expresión de lo innominable y de lo impensable. encarnación de lo pavo. ya fuera en el suelo o que acabara de caer herido. de cantar su gloria imperecedera. que nosotros anali- convierte en piedra. Gorgo y Kere no representan la forma en na acción:«[. 1928). que por dos ocasiones a determinados difuntos en el pasado mismo de la ciudad. convirtiendo a los difuntos y en especial cabe abandono alguno. finalmente habrá de reconocerlo. pavorosas.] sujetaba a uno que acababa de ser recién herido y a otro que los vivos recuerdan a los difuntos. no de cierta estrategia social que. de C. constantemente rememorado por el grupo en virtud de los mecanismos natos resulta inevitable. los dan a contemplar a los es. XVIII. la muerte propiamente dicha. Teogonia. 248 y sigs. arrastrando también de los pies a otro muerto en medio celebran. intenta domesticar la muerte. 4. un pasado intentará engañar a Thánatos. Incluso el astuto Sísifo. parecerían más próximas a todo sedienta de su sangre. litada. mortal. pero. sangrientas y espantosas. se esforzaban por doquier alrededor de aquellos que lebrar su nombre. Escudo. como antes con Thánatos. 5.

oárismos. la negra Kere do. característico del tiempo actual. sin dirección. exapátai. En el linaje de la Noche.. descendencia no son más que una especie de rastro y prolongación den- entre la muerte y el deseo. to. entre las diversas calamida- parloteos de muchachas. por lo tanto.8 Desde el primer mo. compañera de lecho. nombre de Hespérides. amada para declararle su amor. Kere. aunque Zeus y Hera se unieran en ese tros amorosos. Esfinges y todavía algunas más. símbolo de unión erótica. cabe percibir en ese linaje que apenas puede emerger de Kháos si no es y de muchacha en especial. 201.X X III. Asesinatos y Ma- la resplandeciente Afrodita. con Éros e Hímeros. khásko. amphikhaíno. do abre la boca con el fin de tragarse a alguien. que parece oponerse por completo a la brillante Afrodita. 10. oaristús. se refiere al destino propio de difunto. nura amorosa y Engaño. 9. determinados añadidos en cualquier caso. cuan- los hombres y las mujeres. Entre esta progenitura siniestra. Abismo. La manzana es ese fruto que el amante ofrece a la rán nunca. indica que. existen territorios en los que. tal como sucede tán relacionados con la palabra óar. como Sirenas. aparecen las bellas jóvenes conocidas con el de la Noche. y unión amorosa. Dictionnaire des mythologies. vigilado theníoi óaroi (óaros.. 7. confidencias junto a todo lo demás). los encuen. inter. el placer y la seducción. Combates. a la siniestra escuadra formada por Luchas. par. //.). que no precisa unirse con nadie. que le ha sido asig- penetrándose Thánatos y Éros. Noche es. pero la localización de las jóvenes y de sus frutos en dulzuras del placer. los mortales. esas palabras íntimas propias de las muchachas..215.67 cortara su progenitura con su propia estela tenebrosa? Junto a las po- La primera de ellas nos conduce a los orígenes. . representantes de la muerte. con estas palabras: «la horrible Kere ha abierto la boca para en- cla.910 En el extremo oeste. estar abierto. Loraux. la esposa con durante los sueños. Aunque hay algo aún la cual se intercambian. Y. Bonnefoy (comp. Sin duda. De las cuales algunas han sido desentrañadas por L. Sin embargo. además de las suaves matrimonio eterno. la privación y el castigo. véase «M ort». ¿Y a quién muerte características de Grecia aquellas que adoptan rasgos de mujer. El verbo utilizado.. se imbrica con khaíno. Khaós. ante Aquiles. 1981. parloteos que hablan de tretas 6. al oído. Teog.130 EL INDIVIDUO. deberían que un inmenso agujero oscuro. si pretenden conseguirlo también. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 131 llegar y al cual ningún discurso puede pretender dar expresión: la nada. con la atracción y la unión sexual de gullirme». a esa sombría indistinción primordial de la cual Noche y su Para distinguir tales relaciones de vecindad entre Thánatos y Éros. más significativo. para destacar de entre todas las figuras de la tro del cosmos organizado. tiene especialmente reservado un pues- sólo el indescriptible horror de la Noche. hacia la tene. hija de sí misma. el Abismo primordial. límite del mundo. 190-212. París. una abertura sin fondo. esas dos entidades que suponen el privilegio Miremos ahora hacia el lado de los hijos de la Noche. Y esto no es todo. en la litada9 el fantasma de Patroclo. tencias sombrías y negativas. nos será necesario seguir varias pistas. 8. se presentan esas Pala- bras Engañosas (Pseudées Lógoi) que seguramente recuerdan más a los cuchicheos amorosos de las muchachas. promesa de mento forman parte de su lote. a la Noche. Existen figuras femeninas de la muerte. allá donde el sol se hunde cada día para desaparecer también él en y Thánatos? la noche. que a la angustia y al terror añaden la bostezar. En la Teogonia el na. nado. figuran Philótes y Apate. el combate a muerte del guerrero se mez. Kahn-Lyotard y N. aparecido fascinación. oarízein. de la desgra- cimiento de Afrodita precede inmediatamente al catálogo de los hijos cia. se trata de una dicotomía demasiado brutal que determi. muerte con nombre femenino. Harpías. cuyos primogénitos llevan la muerte en sus mismos nom. por un feroz dragón. en los confines del mun- bres de tres maneras distintas: el odioso Destino (Mórós). más allá de Océano. das a su vigilancia. Vinculadas a brosa Nyx. cuando todavía no existía en el mundo nada más nadas apreciaciones. 78. Ter- engañosas. Afrodita se encuadra ya con quienes no la abandona. los dulces parloteos. el poder salido inmediatamente de Khaós. Teog. de sus privilegios. devuelve a ese abismo originario. junto a Erebo. palabras des que la antigua diosa ha engendrado. deberán atravesar la muerte. jardín. el charlar tiernamente. esa tanzas —todas las formas de muerte violenta—. abrirse. 7«>g. philótes. como si quietante encanto de su belleza. estas vírgenes guardan las manzanas de oro que fueron confia- Recién nacida. todos estos términos es. matizar. con su extraño poder de fascinación y el in. demuestra que Kere. Amor y Deseo. un jardín inaccesible. pero también embustes. difuminado cualquier límite. (timé) y el destino (moira) de Afrodita.

sin embargo. los tiernos encuentros entre jóvenes y a la lucha cuerpo a cuerpo entablada por los que guerrean a la vanguar- muchachas. le despoja de sus armas. además de a Helena. .u Aquiles que se dirige a su encuentro. quitarse su armadura y avanzar hacia lo tanto. Hesíodo se permite poner en guardia al lector masculino: la paración que desplaza el sentido de la palabra «gymnós. largo de toda su existencia. éstos permanecían jóvenes a lo que no ha dejado de intrigar insistentemente a los comentaristas: «N o. so es recordar que durante la época en que todavía no había aparecido Esta rememoración de un enfrentamiento con el enemigo en el que mujer alguna. «ha- tenerse por inexplicable y hasta incongruente. quepa quizá imputarse a lo que se ha dado en llamar su con tal de expresar y de que adquiera sentido esta oposición. Por un instante sueña con un imposible acuer. do que pudiera evitar el altercado entre ambos. 13. siendo una especie de dulce sueño lo que les se dice Héctor a sí mismo. Ibid. sin olvidar tampoco ciertas indicaciones hasta en dos ocasiones la litada se sirve del término oaristys. de esa complicidad con los nocturnos pode. Hermes pone los pseúdeá texto militar sólo puede significar desarmado— su enemigo lo matará th’haimylíous te lógous. más y muere más rápido. los embustes y las palabras engañosas. so encuentro entre muchachos y muchachas bajo el signo de Éros. bría esperar en boca de Héctor) para referirse al enfrentamiento directo. tro íntimo (que de este modo parece menos fuera de lugar de lo que ca- sobre las contaminaciones operadas. gymnós —término que en este con- que saliera «la raza de las mujeres femeninas». sobre los deslizamientos producidos. //.13 Se localiza en el punto cer frente para perecer o salvarse» se dice polémou oaristys. si se muestra ante el griego tan bastante explícitos: en el seno de Pandora. 228. 291. Los aqueos se precipitan sobre él. Los cuchicheos amorosos. el encuen- significativas. de «reunión». 122-130. su casco y su lanza. éste no es momento para tiernas charlas embargaba en lugar de la desaparición absoluta.X X . pero. vuelven a encontrarse en cierto pasaje de la litada que suele dia de los combatientes: oaristys promákhon. establece misoginia. Le avisan de que.. sin piedad. 373. la primera mujer de la desnudo de sus pertrechos guerreros. mira dentro de sí.. todas las riquezas que momentos antes había pensado hacer a fin de evitar el lance guerrero. ción con su contexto cultural. Y es que la muerte y la (oarízein) propias de muchachos y de muchachas. de la atracción que ejerce sobre el hombre—lo que constitu. entre Éros y Thánatos. preci. Héctor oye a sus padres suplicarle En segundo lugar. pudieran desear los aqueos. de la manera en que mujer surgieron al mismo tiempo. subrayados por para que acceda a ponerse a resguardo. //. caído en tierra. tal como han hecho ya los demás Héctor.11 Al mis.12 Por lo demás. He aquí. 429. compartiendo su forma de vida. gymnós.»1’ Una vez el héroe troyano ha perecido. a Héctor. el combate cerrado. cuya «misoginia» habría de ser entendida en rela. esperando a un encuentro de la guerra».X III. //. Héctor se in. 12. siguiendo la costumbre. En primer lugar. El podría despojarse de Aquiles. en el caso de que acepte el enfrentamiento uno de los dos adversarios había querido matar al otro. punto sobre el cual otros pasajes de Hesíodo resul. «el íntimo culminante del relato.788. por su escudo. los valores femeninos de gymnós. tiernamente hablan los muchachos y las muchachas unos con otras. res de la noche. po a cuerpo de los viriles guerreros bajo el signo de Thánatos y el amoro- ye su vertiente Afrodita—. de ámbito general. XVII. —dice Aquiles a Héctor en el curso de otro enfrentamiento—. de modo más general. tal como Aquiles para ofrecerle. Pero eso resultaría excesivamente simplista a la hora de com. cierta analogía entre ambas formas de «acercamiento». 78. En el texto se manifiesta la oposición entre el enfrentamiento cuer- seducción. Todo el que puede le golpea. desarmado-desnudo.X X II. se encuentran confirmados al final de ese duelo en el que cada troyanos. su muerte es segura. exactamente mujer puede embaucarle con su engañosa charla. Solo ante los muros de Troya. Pero el texto no dice solamente gymnós\ añade cierta com- mo tiempo. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 133 burlonas iexapátai). no existía la muerte para uno de los dos guerreros —Héctor— se sentiría en relación al otro —Aqui- los varoniles hombres. como una mujer».132 EL INDIVIDUO. Y. acércate terroga. Pueden aducirse numerosas pruebas de lo dicho. prender a Hesíodo. dicién-145 11. «Acércate más cuerpo a cuerpo. 14. antes de la creación de Pandora.. Los trabajos y los días.. 15. Mezclados con los dioses durante la Edad de les— en una situación casi de fémina señala al troyano con una marca Oro. Vale más que nos enfrentemos lo antes posible para solucionar nuestra quere- La imagen que Hesíodo se forma de la mujer. de sus estrategias de lla».

El de- tus blancas carnes (khróa leirióenta dápsei). //. XIII. V. que quiebra los miembros. 1955). 11. 120.22 ¿Y por qué las rodillas? Pues porque están bajo el signo de cier- Toda una larga serie de términos. Y esta transformación que. significa también mezclarse. te cae para no levantarse de nuevo. sino al pios del amor. muerte —los muertos son los kamóntes o los kekmekótes. //. 122. viene a subrayar de ta energía vital. brado. V. para licuefacer las fuerzas del varón. ella [cierta mujer] posee una mirada más disol- que dispone del poder de domeñar a cualquier dios o a cualquier hom. basta para ablan- díei mixai. amphikalyptein. el los agotados. ponerlos en contacto con el cijo. como la lanza y la espada. sólo las mu. 442. Teog. los puntos sobre las íes. el deseo de saciarse de En el homenaje que Hesíodo rinde a Éros éste es definido con el la carne del enemigo. al no aun atrayendo al hombre hacia ella con irresistible fuerza. en sus fatigas y sudores. thélxis. aquel que desune. 130 16.. desde dentro. Cada guerrero. X XII. especialmente de sus ojos y de su mirada líquida. 373-374. 114. por el deseo que emana de la mu- enemigo en el más estrecho enfrentamiento cuerpo a cuerpo. XV. 18. se alrededor de uno para cubrirle. Teog. los vaciados—.].8 dar. húmedo: estas reservas de fuerza se desvanecen por completo con la bate a muerte y del cuerpo a cuerpo erótico. 1968). para desunirle. Page (Oxford. alcanza mayor rego- «mezclar» el ánimo y la fuerza de brazos. col. 22. el yugo por él impuesto recurriendo a cierto y Thánatos. Tarditi. con de duelo. 510. //. cabeza y los pensamientos como de una especie de bruma. 19. a manera de ella. poner sus rodillas. esfuerzos guerreros. en sus lágrimas de dolor y nos». XI. Oxford. X X I. Odisea. para quebrar En el mismo sentido habría que entender damázo. 176. Frente a un Héctor que invita a los suyos «no a la danza.19 El dominio de Éros. Se domeña a la mujer a la que uno hace suya. Áyax constata que los griegos no tienen más remedio que frescor. perdiendo su lozanía y combate». (E. París a Helena: «Nunca hasta hoy Eros había despertado mis im- horizonte cotidiano. de cierto poder viril. jer.. «Mi larga lanza —dirá Héctor a Áyax— devorará epíteto lysimelés. En Poetae Melici Graeci.134 EL INDIVIDUO. cuando se apodera de un hombre para hacerle pasar del mundo de trasfondo del mortal enfrentamiento cuerpo a cuerpo. tapa su rostro. XV. Éros es un encantador.. Cierto fragmento de Alemán pone.23 «A causa del deseo que agita los rio. ante la visión de Penélope «temblaban las rodillas de los pretendientes ilyto goúnala) bajo el influjo del amor». . pues se escurren y disipan también en los encuentro en la batalla. nada menos que la carne de Áyax? Como es sabido. durante el asalto amoroso. en los que el hombre se consume. Meígnymi. cia. 579. pero es a Éros a quien Hesíodo en su Teogonia celebra como aquel miembros (lysimelés). del mismo modo en que suele suceder con los esfuerzos pro- ellos. licuefactora. con una máscara de tinieblas. Cuando toma posesión de alguien. Cuando Diomedes «se mezcla con los troya. 830. Lobel y D. Cuando determinado combatien- nes la piel de los hombres es representada de color oscuro. la luz al de la noche. antes manera similar a la muerte. 143. fr. II. entregado así a lo invisible. ción a esto. 17. se decanta del lado de lo femenino o de la feminidad. le arranca del mundo de sus ocupaciones ordinarias. actúa de igual que se domeña al enemigo al cual se mata..16 Mala. D. vente (takerós: «lánguida. 212. domeñar.21 y la muerte hace lo lis. 2387).. pias del combate viril. le cubre con el capuchón de una oscura bruma: ésta bién en la manera en que los héroes guerreros atribuyen a las armas pro. Véanse Arqudoco.20 La muerte. 911. dámnemi. «unirse sexualmente». se demuestra tam.]. en esta diferencia que la opone a lo masculi- bajo el yugo. lo más estrechamente posible. sobre los jarro. 212 (G. Poetarum lesbiorum Fragmenta. autoskhe. Page [comps. III. quiere decir que está peleando. 332. toda ella humedad. Ox. Safo. para situarle frente a otra dimensión de la existen. La feminidad. extendiéndo- kós. los exhaustos.» La mirada de la mujer posee mayor poder disolvente que tipo de magia.. fr. mismo durante el combate guerrero. XVIII.»1118¿Blanca como la flor de seo. produce la entrega al 21. en rela- del combate. de su 20. X XII. por último.. 12 (Pap. 23. se dice que sus rodillas se han que- jeres muestran la piel blanca. 335. 3.. La simple presencia femenina. dulce. se jacta así de que pronto tendrá el dominio de su adversa. 1962). quiebra las rodillas. también La presencia latente de ciertas imágenes de unión carnal. emparentadas con el elemento forma convergente el incremento de aquellas imágenes propias del com. pulsos hasta este punto». LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 135 dolé a su vecino: «Este Héctor resulta más dulce de tocar (malakóteros poder del dios es expresada por los griegos diciendo que Éros rodea la amphapháasthaí) que el que antes incendiara nuestros navios». Roma [comp. pág. blando. II. mientras que la mujer. disolvente») que las de Hyprtos bre.

no puede dad. 404 y sigs. le hacen abandonar este mundo riencia propia del deseo en el caso del amante. 1639. Vermeule. lágrimas por el póthos de los esposos. en lo que supone de in- para poder reunirse con él en el más allá. Helena. Eurípides. si bien está perfectamente justificado a tenor de los do- pia de estar ahí entraña la irremediable ausencia. de llevarles a matarse entre ellos ante los muros de Troya. al quedan reunidos. de forma ininterrumpida o. titula uno de sus capítulos: «On the wings en el que le hablan como si estuviera delante en persona. sino fascinan- dos. Esta forma de desaparición. 1979. los haya. la nostalgia. igual que Aquiles hiciera con Patroclo. 420 ab. deudores en gran medida—. pero en el mismo momen- diversos aspectos de la muerte en la Grecia arcaica26 —del cual somos to en que lo ven frente a ellos. que llevados de su amor por algún el difunto. 25. es también la misma expe- mortal. Tal es. Todo un nivel del imaginario griego concerniente a la muerte apa- alcanzarse. se privan ritualmente de co- vo de «asesina de varones». ella merecería en mayor medida que su hermana Clitemnestra el apelati- todos sus allegados. Hypnos y Thánatos. enlutadas. han sido abandonadas. desaparecido en el otro mundo. totalidad del ser y el doloroso golpe de la ausencia. ausentes sus maridos. El poeta no denomi- persas. Platón explica con absoluta claridad la diferencia existente en- El mismo tema aparece en el Agamenón. Crátilo. la manera pro- provocativo. puesto que implica a la vez el impulso apasionado hacia la ple- irresistible e inasible. El subtítulo es ciertamente inmaterial se sustrae y se oculta. bajo la forma de su etdobtt. Esquilo recuerda a esas mujeres bárbaras cuyos mari- repugnante o monstruosa característica de Gorgo o Kere. completitud. entre sí misma y su fantasma. pues. pun- otro mundo. cuya imagen resulta tan ator- mentadora y fugitiva. no de esta manera a la horrible Erinia. suscitada por el mismo Zeus con tal de perder vacío. la constatación de un su eídolon. para hacer suyo por completo y por siempre al compañero parte de un ser humano. íntimamente entremezclados. designando al deseo presto a satisfacerse.. de forma obsesiva. la experiencia conocida por el vivo en su relación con el caso de Éros. Póthos es un término pertenecien- a los humanos. dedicados a su rememoración. al de- dueña y señora el corazón de Menelao. antes de los funerales. con marse: la pesadumbre. En el caso del fallecido. En ella dejan de recordarle constantemente. arrancado de su vida terrenal y transportado al sexual. pero en esta ocasión se trata tre ambos términos. la Kere salvaje y homicida. que acompañaban a Jerjes durante su expedición militar.24 Un sentimiento ambiguo donde sus apariciones en sueños (oneiróphantoi). todas y cada una de las mujeres El texto de Alemán nos ofrece una nueva pista. el rapto por parte de alguna divini- ocupa la totalidad del horizonte vital y que. esta evasión hacia el más allá por pre y para sí. De esplendoroso encanto. Platón. Belleza fatal. esta presencia of the morning: the pornography of Death». Ellas na htmeros al deseo capaz de quebrar los miembros. han caído te por su belleza. 1282-1284. Los persas. pótbos. Aspects of Death tu Archaic Greece. Orestes. Esquilo. o to por punto. en este mundo. cuya belleza les ha seducido. . Electro. 24. como sería más adecuado decir. Berkeley. 749. no de la clase En Los persas. 133-139. 52-55. te al vocabulario propio del duelo. en su bello trabajo publicado en 1979 sobre los fuerzo de evocación logran hacerle presente. A causa del persistente es- Emily Vermeule. le da el nombre de acompañan a los cónyuges con el póthos que sentían por sus hombres». el deseo y la muerte. E. al deseo que sufre por no poder col- palacio abandonado por la amada con fantasmas (phásmata) de ella. puesto que pertenece al territorio del más allá. Póthos funerario y póthos erótico se corresponderían. de una distancia infranqueable. del deseo de otro. sin embargo. según el caso puede ser tanto para bien como para mal. La figura de la mujer amada. de su doble. nitud prometida por la presencia amada en el que uno compromete la desdoblada en esta vida.25 La «absoluta belleza» viene a representar mer. Habitados por el póthos en relación al difunto. EL INDIVIDUO. Cuando un hombre acaba de morir. beber y dormir. cumentos plásticos y literarios por ella reunidos acerca del tema de la Juego de ausencia y presencia. por rece en vinculación con ciertas potencias sobrenaturales. hace que su marido pueble el seo que apunta hacia un ausente. en su impotencia para lo que se refiere a poseer para siem- efectuada sin dejar rastro (aphanismós). aladas como es medio del duelo. gobernando como que está aquí. obsesión causada por un ausente que muerte y su relación con otro asunto. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 137 la de la muerte: Thánatos adquiere aquí rostro de mujer. Agamenón. Helena resulta similar a las presencias del más allá. al mismo tiempo que atractiva y peligrosa como el ob- en país extranjero y que ya no volverán jamás: «Los lechos rebosan de jeto de un imposible deseo. está relacionada con la muerte. Htmeros se refiere al deseo dirigido hacia alguien del póthos amoroso en relación a una Helena que. póthos. 26.

págs. la Esfinge es denomina. persiguiendo a algún hombre e intentando unirse y copular con él.. los marineros tendrán que taparse los oídos con cera para No me ocuparé de repasar la documentación —que cuenta con imá. 50-56 y 27. 250-279. un campo que rodea cierta montaña compuesta por los huesos ta de Éros. según las justas palabras de Emily Vermeule. pánico con más frecuencia. en el caso de tuyen dos aspectos de un mismo poder. Se trata de «huir» de la seductora do algunas imágenes de gran expresividad en las cuales se ve cómo la llamada de las Sirenas que habla con voz divina de sus prados floridos. las Harpías son potencias una de las palabras que sirven para designar el sexo femenino). Las Sirenas se muestran en su denado a morir. desde la era arcaica. a un difunto al que llevan quizá hacia un mundo me- mitaciones propias de su existencia mortal. Sirenas que. instalándole en la isla de los jor. de la llamada erótica en cuanto a lo que ellas tienen de irresistible. XX. que para ellos «el amor y la muerte consti.138 EL INDIVIDUO. Hárpyia.272829 sol. del sortilegio de estas nes alados de pecho y rostro femenino. éste ha- gadas y la sonrisa en los labios pone sobre la balanza los etdola de dos brá de caer rendido frente a su melodioso canto. Bóreas. ave. los dioses. de cadáveres cuyas carnes están en estado de descomposición {Od. Sobre el significado erótico de leimón. Zéfiro o las tempestades {thyellaí). T il. hacen con sus hijos. que combinan el encanto característico de las mujeres 30. 45-46). Tal como escribe Emily nós. Memorias de la clase de Letras de la Real Academia de Bélgica. Hasta el momento. xual. Quizá se trate en determinadas circunstancias de veces estrechando entre sus brazos. tal como ocurre en el mito de que quiera «hu¡D> de la muerte y de Kere. elegir: o quedar preso. de pies y manos. En griego. a Calipso. las cosas están bastante claras. Esquilo. arreba. al verse el Su análisis resulta de lo más satisfactorio. como cualquier hijo de vecino. la figura femenina de la muerte apa- el viento del norte. a salvarse junto con su tripulación. del estupor frente a la muerte. thélxis. y unas garras de aves rapaces o zarpas de fiera. En cuanto a Ulises. Sobre su significado fúnebre o macabro. fase. XII. de Tempesta. son representados a 31. Es Circe quien pone en guardia a Ulises enseñándole. Thyella. 158 y sigs. El prado florido 28. E. op. Los Siete contra Tebas. ¿Quién sostiene la balanza? ¿Se tra. las Sirenas y el segundo. agotada.. de Tbánatos? El hermoso efebo alado y sonriente es al mismo blanqueados apilados de los cadáveres putrefactos cuyas pieles se secan al tiempo uno y otro. las sitúa inequívocamente dentro del campo de la fascinación se- tar se dice harpázein\ en Los Siete contra Tebas. en la medida en que. donde le espera una plaza en el Olimpo al lado de tico.. cit. véase André Motte. 1973. relativas al rapto en brazos de algún daimon alado sería. su encanto.21 rece a manera de imagen invertida. o Eos. «los difuntos son al mismo tiempo sus víctimas y sus amantes». que tanto gustaban a los griegos. habrá de llevarse. no escucharlas. manos. o Hémera con Orion. 83-87. Así hace Penélope. Bruselas. Aurora. que puede designar el sexo femenino. donde un muchacho con sus largas alas desple. y. en otras ocasiones son mostradas tanto espoleadas por su deseo eró- Bienaventurados. cuche podrá regresar jamás a su hogar. solamente me gustaría pro- espíritu acongojado por múltiples sinsabores. los griegos representaron en sus tum. por donde corretean las encantadoras Sirenas está repleto de huesos y de otros restos hu- 29. lem án anthémoeis-50 tal como se muestra en la escena de psykhostasie del Trono de Bostón Y es que ellas resultan embelesadoras y seducen del mismo modo que (Museum of Fine Arts).51301 da «Kere arrebatadora de varones» (harpáxandra K ér)P Tales mons- truos femeninos. Vermeule. Al igual que Auro. Su canto. El primero de ellos está referido a Un rasgo común de estas historias. al mástil de su navio. o de Huracán. tal como Zeus hace con Ganimedes. XII. . pág. su prado florido (leimón es ra. pradera. como las Harpías. LX I. En otros casos puede tratarse simplemente Vermeule. misma figura viene a representar ambas caras de este poder ambiguo.. 2. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTICUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 139 ambas cosas a la vez. puede desear compartir longarlo confrontando dos episodios de la Odisea que se complementan la suerte que antaño conociera Oreíthyia y ser llevado en alas de Bóreas. 63-81. Esfinges y criaturas o bien hacerse atar. con Titho.. un truco que puede ayudarle Perséfone y Helena de Troya». cit. en uno y otro. pese a que nadie que lo es- combatientes —dos jóvenes desnudos— para decidir cuál de ellos. op. deberá genes y textos— que Emily Vermeule ha reunido acerca de unos daimo. Od. Por lo tanto. del mismo modo en que las madres una forma de ascenso singular capaz de liberar al feliz evadido de las li. que «arrebatan» en ambos sentidos de la expresión. con. si se empeña en oír su canto. el fascinante Éros (íhélgousi) a cualquier mortal que se les acerque. 159.‘ serie. t. como atacándole para descuartizarlo y devorarlo. La arqueóloga Emily Vermeule ha reuni. en lo que se refiere a estas jóvenes con cuerpo de bas para que las vigilaran y velaran por los difuntos. en Od. Prairies etjardins de la Gréce antique. 5. págs.

Arethusa. pues partir de nuevo. a sus seductoras voces. la seducción ejercida por sus cuerpos y la dulzura de sus voces aquel en quien la muerte le convertirá. es decir. ni una simple ola. las Sire. siempre en la memoria de los vivos y metamorfoseada su dolorosa exis. lo que huesos y otros restos humanos. ni en una cosa ni en otra. y este canto va dirigido a Ulises.. al mismo tiempo. 1980. to su nombre como el relato de sus proezas. Pero quien ceda a su nas ven pasar ese navio que se aleja a golpe de remo. una vez aprendida una serie de conocimientos que ellas atesoran. la calma chicha: quizá sus contemporáneos los hechos de mérito de los héroes pretéritos. Od. al guerrero varonil cuya gloria.. de enviar a Hermes como mensajero para transmitir a Calipso la orden de liberar a Ulises. págs. para desempeñar un papel fundamental dentro de la acción. para convertirse en canto de alabanza. sirven como introducción de la asamblea de los dioses y la decisión ya tomada pero no Llevada a cabo en el canto I. rido. Dclcbecque. lantado el canto que ha de alabar su memoria y su gloria. pero más sa- la descomposición del cadáver se opera al aire libre. a la horripilante mueca de Gorgo y a la estridencia de su inhumano ala- tencia actual en el glorioso esplendor que habrá de rodear de brillo tan. de encontrarse viviendo a plena luz del día. sólo le cabrá llegar a unas orillas emblanquecidas por Ulises. y a la vez viviendo con el estatuto de muerto heroico conquistador de la gloria imperecedera. se trata de la galéne. de su prado florido y de sus dulces 33. 121-132. para unos hombres arraigados en sus vidas mortales. como Sirenas. todo lo antaño Pero la historia viene luego a complicarse. disponen de cieno saber que no merece olvidarse. al igual que en el canto I. aferrado a la vida pese a estar a merced de las cir. Atenea la denuncia ante la asam-3 estado propio de la condición mortal. tranquilo una vez pasada la tormenta. las Sirenas prometen a Ulises que tras oír su canto podrá aspecto más brutalmente monstruoso: nada de funerales o tumbas. descubriría no gante de la Odisea. Desde los primeros versos de la Odisea la ninfa Calipso demuestra nas reflejan con sus palabras tentadoras es la esperanza ilusoria. ven con nosotras. la brisa que hacia ellas lo conducía primero de desaparecer perdiéndose en lo invisible. a su tentadora sabiduría.32 Con tal de seducir al nave. ¿Y qué hacen en. de existir. para quien ha para siempre una existencia aureolada por el brillo de su eterno renom- sido especialmente compuesto: «Ven aquí. celebrado en Argos y bajo los muros de Troya. 12-13. 2. alabado bre. estos versos son exactamente los mismos con los que da comien- voces se hubieran abierto las fronteras que limitan la existencia humana zo el canto V. . y en esta oca- y ahora pudieran franquearse sin dejar. méga kydos Akhaión)». solamente deseo en bio. El navio avanza. donde. las Sirenas celebran a este Ulises inmortalizado por la litada'. el hermoso rostro femenino que ejerce su atracción y que emi- el canto de las Sirenas. Pucci. Construction de l'Odyssée. la descomposición: la terrorífica muerte. 184 e //. éntynon aoidén. El poeta da ini- aquel que las escuche. fascinante belleza. como si a través de sus cuerpos encantadores. véase E. se calma. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 141 Al mismo tiempo. En el espejo que constituye otro lado. to opera el mismo hechizo que el de las hijas de Memoria. en el cio con ella a su relato. habitadas por cadáveres de carnes co- viene a ser exactamente la misma fórmula que la litada pone en boca de rrompidas. sino como será una vez haya muerto. Sobre esta reduplicación del episodio y sobre su importancia dentro 32. XII. estado puro. magnificado su recuerdo para resultan similares. tanto la bella muerte o la gloria inmortal. Su can- corresponda propiamente a una tierra de la que la vida se ha esfumado.1979. 1 . también ellas Con una tripulación que no puede oír nada y con Ulises atado. y a la muerte en su En efecto. sión efectiva. Cuando el aedo invoca a las musas lo hace a fin de rememorar entre dad ha adormecido el mar. Lo que las femeniles Sire. al igual que el podrá penetrar jamás en ese territorio en donde uno tiene asegurada aedo frente a su público. Ya se sucedido en el mundo que. Si le fuera dado en vida al hombre poder escuchar por ade- un Agamenón que rinde homenaje a Ulises. en el de rapsoda a rapsoda. Las sea como la del puerto.140 EL INDIVIDUO. sino el horror del cadáver y de cunstancias.11-15. las Sirenas equivalen a la muerte.. La muerte no es más que un al héroe viril. La fascinación de las do llevado por las mareas. gloria de los aqueos (polyainos. Ulises puede verse no como un marino afligi. 673. hubo encuentra cercano a las Sirenas. o tal vez Sirenas vienen a ser a este respecto como el reverso de las musas. es ya imperecedera. X II. no tonces? Entonan su armonioso canto. surcando los mares hasta llegar a su hogar. Sirens». Más allá del umbral. muerte en estado puro. sin la menor concesión a lo social Este saber secreto que dispensan es también el cantado por los aedos. te señales es una cara de terror: lo innominable. págs. Od. Véase el análisis de P. París. alguna divini.35 En el Olimpo. Y éste no puede atravesarse con vida. IX . por contra. indefinidamente repetida umbral. «The song ot thc de la cronología narrativa del poema. ni el menor rastro de viento.

VII. el vasto cielo» (Teog. che. en la soledad de su enfrentamiento amoroso. era Calipso la divina. en ese «ombligo de los mares»40 adorna- mortal. que raptarlo. 11-300. ta el cielo. pues una augusta ninfa le retenía por la fuerza. Bérard modificada. ve alegórica los amores de Hémera y Orion.. tal como él mismo precisa en res. XVIII. V.»37 Derivado de kalyptein. en los confines del mundo. ompbalós thalásses. subraya el vínculo entre Thánatos y Éros: «Cuando moría un joven de noble familia y de gran belleza. sin debilidad.. tan trans. quien le transmite la orden de que debe dejar que Ulises se haga a la occidente. revisa. págs. Od. la isla es denominada. en su mismo extremo. tanto en el ex- 35. La figura de Calipso. sino que más bien hubiera sido secuestrado al ser objeto de una pasión eróti- der» a Ulises. 61. esa isla donde habita Calipso. Cuando Homero habla de «ombligo de los mares» en relación a la isla 34. de todo y de todos. apartado. en su antro rocoso. muerto.. 80 y 100. la reina de los feacios (VII. pero. 42.. habla de los secretos poderes que encarna la diosa: en las oque. 37. nos dan una idea de la impor. 29-30. Véase sobre este punto P.41 la aventura odiseica: en apariencia.36 «Ya habían llegado a sus mo.42 Se trata de otro mundo que no mujer. apartados por completo no del héroe a su país. F. 101-102. 241-266. «quien sostiene con su cabeza y brazos. 1962. tal ca». 806). París. 333-338. En este punto 40. el amor de la diosa por un de Calipso. I. (Ed. 555-558. París. localiza a Atlas. es concebido por los hombres.. «mantiene erguidas las altas columnas que separan cielo y tierra» (Od. 450-453. Se trata más bien de un territorio del más allá. Para «escon. de lugar aparte. 11-15 (retomados en el canto V) [trad. XVII. donde habita Calipso. retomado en el canto V) y ella no se parece a las divinidades a las cuales invoca.34 do con un bosque de encantadoras fuentes y suaves praderas que evoca todo este episodio. Son diversas maneras de decir que no está en este mundo conocido por los 36. XII. alejada de los dioses: V. l. Amor y Muerte.. 55. Es en este mismo lugar subterráneo donde haciendo desaparecer con vida a su cuerpo de la faz de la tierra. 72. . pudiéndosele considerar también el ombligo 389 y 447-450. este Atlas de espíri- puesta a una pregunta de Areté. 1924]. Sobre este súbito «rapto» por parte de un poder sobrenatu- ra florida Ueimó anthémoeis) en donde residen las Sirenas: Od. París. LA MUERTE V EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 143 142 blea de los dioses reunidos como máxima responsable de las desgracias este modo Eos había «raptado» a Titono o Hémera a Orion. puesto que revela el trasfondo de toda las escuche. la larga cautividad que ella obliga a Ulises a cumplir a su lado. Atlas está situado. que. tremo occidental como en lo más hondo. 1983 (última ed. la cual ardía de deseo por convertirlo en su esposo. tan oginiana como la Es- terre et du sacrifice dans YOdyssée». IX . Buffiére. a fin de satisfacer su ca a las aguas de la Estigia. 202-238. del mundo. 39-68. I. sin embargo. el padre de Calipso. el nombre de Calipso... al mismo sobre un tiempo de duración total que puede cifrarse en ocho o nueve años de errar. tan alejado del mundo de los dioses te [.38 De Hesíodo.50-54). 140-144.5) Heráclito el gramático. de el final de la guerra de Troya hasta el retomo a Itaca. 158. y en especial Himno homérico a Afrodita. rio al margen. 120 y sigs. tan erótica como macabra. En el límite occidental. lo llevaron junto a su lado al más allá. IV. dentro de la geografía mítica de los griegos. en las es el de los siempre juveniles inmortales. En su función de pilar cósmico enraizado en lo más profundo de la tierra para llegar has- tancia que tiene esta estancia en el conjunto del periplo. en realidad. contrariamente a la tradición que lo sitúa en el extremo oeste. se llamaba eufemísticamen- dades de sus cavernas ella no puede ser considerada solamente como la te a su conejo fúnebre.35 confiere al errar del rey de coso donde cantan las Sirenas para cautivar y perder a cualquiera que ítaca su verdadera significación.) como hubieran hecho Éros y Thánatos. tanto por su lugar al principio del relato como por el la «pradera floreada». 11-87. Calipso no ha tenido que arrebatarlo. es para evocar enseguida al padre de la diosa. tu maléfico que «conoce los profundos abismos de todos los mares» y que.. 39. que rodea el islote ro- modo en que se repite a lo largo del texto. atravesando la negra no- pasión amorosa por algún mortal. Esos siete años. en Le Chasseur noir. VIII. ttlcjada de los hombres: V. al despuntar el día. VIII. 259-261). en lo hondo del Tártaro (Teog. junto a Hermes.39 En esta de su protegido. V. lo que se ventila es la posibili. embarrancando en los dominios mar y retorne a su hogar. el río infernal que fluye bajo tierra. al interpretar en cla- parente. y trad. también y sobre todo es «la que esconde». véase Od. «Valeurs religicuses et mythiques de la hombres. aislamiento en pareja. pese a que Calipso sea una cavidades de sus cavernas. 746-748). de lo que se trata es del retorno o Esa isla habitada por el hombre y la ninfa. tiempo. 41. calificativo que Hesíodo apli- a manera de ejemplo para justificar su caso.50. X X . 1. de su dad de vuelta al mundo de los hombres. des. «esconder». no ocupa ningún lugar concreto en el espacio tal como éste da y corregida). XII. siendo él el único que todavía ansiaba retornar y volver a ver a su como del de los mortales humanos. Ulises permanece siete años junto a Calipso. ocasión se trata de un Ulises náufrago que ha dado en llegar al extremo ro. EL INDIVIDUO. En sus Problemas homéricos (68. Sobre la «lejanía» de la isla. ral. ombligo de los mares (1. Zeus envía apresuradamente a Hermes como mensaje. tigia. isla ogigiana (1. Od... V. designada también como nésos ogygie. Situada en los confines del mundo. V.85). véase II. Suaves praderas (leimónes malakoí) en la morada de Calipso: Od. V. “ rapto por Hémera”: es como si no hubiera «escondida».]. prade- 38. 346-247. se encuentra situada en una especie de territo- radas todos los demás héroes que pudieron salvar su cabeza de la muer. Vidal-Naquet. ombligo de los mares.

en inmortal y dejar para siempre atrás la senectud y todavía le ata a la existencia y a los suyos. privado de la de la noche en el que permanecerán para siempre «encerrados». O d. V. donde la misma Calipso se incluye dentro del grupo de las diosas enamoradas de 49.. siendo como es una mosa voz. La inmortalidad de théos y anér). 205 y sigs. Pero. una gloria imperecedera. ella le hechiza a fin de que él acabe olvidando Itaca cualquier caso sino meras bagatelas. 45. Calipso le promete convertirle. pese a permanecer con oídos humanos. gloria postuma del difunto puede aplicársele el término «personal».45467 Pero esto no son en gei: ella le seduce. en el fondo disfrutaría de una inmortalidad anó- ros de Troya o en los brazos de sus compañeros de infortunio. ya sea porque esperan mortal. Od.49 engullidos por el silencio de ninguna parte que es. Calipso. rosa invitación de la diosa. 12 y 53. Gnoli y J. encerrado en la morada de Calip. En el contexto de la cultura griega arcaica. caso de que Ulises acepte Olvidar ítaca representa. En numerosos versos la ninfa es llamada theá o théos. V. Lo que la ninfa le ofrece va. XX1I1. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 145 divinidad. Citando las palabras de Telé. desvanecido. 255. fundamentalmente su renombre. pero las Harpías se lo han llevado consigo: como hombre masa de los «sin nombre». de Calipso un precio a pagar por esa evasión fuera de las fronteras que so. Que no apareciera su nombre como modelo de re- maco (que aparecen en I. aceptar ser borrado de la memoria de los hombres del mañana. A manera de los dioses.48Pero existe en el lecho mientras Ulises permanezca recluido. 43. Tal estatuto divino viene confirmado por el hecho de que. 138. sin duda. un mortal. es decir. 154. VIII. V. Compartir en brazos muerto. akleiósP Para el héroe cuyo ideal muerte. la individualidad del sujeto. «invi. y que le acosarán sin tregua antes de que letanías amorosas (aiet dé malakoisi k ai haimylíoisi lógoisi thélgei). 48. ápystos. áistos. áistos. escapar a las terribles vicisitudes del retorno. 118. ha desaparecido sin gloria. 196-200. donde antes de ceder afirma que ningún dios puede desoír la voluntad donde la categoría de personalidad resulta muy diferente del actual «yo». él se ha convertido por mandato de los sistencia en el texto de una Odisea que celebre sus proezas significaría dioses en invisible para todos los mortales. Entonces ¿qué es lo que la seductora Calipso puede ofrecer a Ulises engullido sin dejar el menor rastro. Véase supra. incluso cuando un ser «invisible y desconocido» se sitúa al margen de lo que para los griegos constituye comen juntos. hasta el punto de hacerle «olvidar» Itaca? En primer lugar. Cam- 44. «él hubiera nima. V. 0</. 56-57 (estos versos vuelven a aparecer en el canto V). 453. de pan y vino. fuera del alcance de las miradas y de los seído de su celebridad postuma. Los trabajos y los días.. 192-194. en especial V.241.-P. a unos allegados que. 78. y donde en adelante llevará una exis. 136. {hopos Ithákes epilésetai). de los nónymnoi. donde Calipso-Ulises conforman la pareja de un dios y un mortal. Hesíodo. él podría vivir con su compañera in- parte. finalmente pueda volver a la tierra que le viera nacer.434ni el de los humanos sometidos al envejecimiento y a la borrado. 1. bridge y París. sin gloria?'’6 especie de lugar en ninguna parte donde Ulises ha venido a desaparecer. nunca y no conocer la decrepitud propia del envejecimiento. diosa (I. poco tiene que ver con los vivos. go. que también puede cantar con her. por más que Ulises sea un hombre mortal. hubiera muerto como muchos otros bajo los mu. 209. Tbél. «L a bella muerte y el cadáver ultrajado». disfrutada junto a ella. por su la muerte. solamente a la de Zeus. disfrutando permanentemente del fulgor de la juventud: no morir contra toda esperanza el retorno con vida de Ulises o porque están dis. legando para el futuro una enorme gloria {mega ces de asumir destinos heroicos y que constituyen en el Hades la informe kléos) a su hijo». akleiós. donde Calipso-Hermes conforman una pareja de dos theoi-. 61 y I. . 47. embruja a Ulises manteniéndole sin cesar escuchando dulces diosa. se encuentra ya y por adelantado de la ninfa la inmortalidad divina equivaldría para Ulises a renunciar a su como expulsado de la memoria humana. destino de héroe épico. ¡es Morís datts les sociétés anciennes (coordinado por G . se esfuerzan en mantener vivo su recuerdo. Vernant). desde lue- tencia hasta cierto punto entre paréntesis. a los sufrimientos que Al igual que las Sirenas.336. vida por toda la eternidad. añade el muchacho. por el oscuro olvido: si da su consentimiento a nos. Od. «escondido» en la oscuridad y el silencio. rememoración. subterráneos habitantes del Hades: se trata más bien de una existir algo peor que desaparecer de esta manera. Pese a mantenerse con vida. 14 y 51. 45-80. oculto en lo invisible. 235). 79. pues anónima es la muerte de los humanos que no han sido capa- contado con una tumba. no posee renombre. págs. para Ulises. como hacen los dioses. 93.*4 mucho más allá. Ha desaparecido. y Ulises. véase La Morí. Calipso se alimenta de néctar y ambrosía. 257. ¿podría difuntos. V. V. ser despo- sible e ignorado». V. conoce por adelantado.. 165. V il. cortar todo vínculo con lo que permanecer a su lado. 46. a todas esas cuitas que ella.144 EL INDIVIDUO. la propuesta de Calipso. conlleva la navegación. no podrá disfrutar de la condición de vivo propiamente dicha ni de marcan los límites de la condición humana común. V. VII. tal es la amo- puestos a erigir el mnéma funerario de un Ulises que ha perecido. Si por lo me. ni tampoco el de los es dejar tras de sí un kléos áphthiton. como los hombres mortales. págs. quedar sepultado.

que no la quiere.53 50. V. Para los griegos de la época de Homero. Ulises se une con Calipso por la noche. licue. esta no debe permanecer silenciada (kalypsai). l a mu er t e y el a mo r EN LA ANTIGUA GRECIA FIGURAS FEMENINAS DE LA MUERTE EN GRECIA 147 El episodio de Calipso supone la entrada en escena por primera vez Nóstos. por más que ella sí le quiera. «E s una máxima entre los hombres que. cuando una hazaña haya sido realizada. Ulises se pasa el día lamentándose y sollozando. Ñemeos. gracias a las tra. en su islote de inmortalidad. Penélope. Ya no hay éros. consume su aión llorando por el regreso del desaparecido Ulises. después. por lo tanto.50 Ella llora a un vivo que tal vez ya haya muerto. él. le condu- ce finalmente a encontrar deseable la muerte. 82-83. los versos de alabanza. el nombre del héroe de cia una vida precaria y mortal con sus pruebas. ya no hay bimeros. Od. Ulises. inmortal. en la historia de la literatura de lo que podría llamarse el desprecio he. 52. lidad. 262-265. Debido a la nostalgia que siente por este mundo fugaz y efímero al cual pertenece. 204-209. de del sol. La busca en el lecho. gyné. llora por su anterior existencia de criatura abocada a la muerte. contra su voluntad. 13-17. el anciano padre. su im- so no podía considerarse «verdadera». contrariamente a la nues. Su aión. de una gloria conquistada en vida. habitante de un peñasco frente al Frente a la figura femenina que representa el más allá de la muerte. los fieles compañeros y. relatando su vuelta a casa y cantando su gloria imperecede- diciones rememorativas. lo importante no era tanto vivir en ausencia de la muerte —una es. I. he roico de la inmortalidad. ya no hay amor ni deseo por la ninfa de cabellos ensortijados. y al precio ra. 1..» (Píndaro. hastiado de Calipso y rechazando existencia eterna que Ulises tiene la posibilidad de compartir con Calip. Lágrimas de Ulises: Od.54 A orillas de esta isla en la que no hace falta más que pronunciar una palabra para convertirse en inmortal.59. 55. la esposa. puesto que ella le requiere: V.5152Si por la noche se acuesta junto a ella. 160-161. V. apenado por su suspendida vida mortal. morir. sólo quiere morir (thanéein himéiretai). con un errar constante y ítaca. derritiéndose. 54.” Ulises rechaza. IX. el pótbos de Ulises: hacia la vida. él. en su doble dimensión de seducción erótica y de tentación de inmorta- faciéndose en lágrimas.) . lágrimas de Penélo- pe: XIX. la patria. separado de la existencia como si estuviera muerto. en una re. su nombre. esta forma de aquí todo eso hacia lo que se dirige. 151-153.146 el in d iv id u o . los griegos prefirieron la simple vida humana desplegada a la luz kateíbeto aión en el póthos. 154. puesto que nadie en el mundo pulso amoroso.155. su flujo vital se va evaporando sin cesar. los suyos.. apartándole de todo cuanto constituye su vida. pero de quien el poeta no habría tenido nada que decir —y nosotros de la vida. Para los griegos de la era arcaica. en el curso de una existencia en la que vida y muerte no sa. ese Uli- peranza que les parecería absurda. 51. anánkei. esta inmortalidad concedida por el favor femenino que. vuelta a comenzar. ítaca. la misma manera en que en otro confín del mundo Penélope. el dulzor amargo propio de la condición mortal. el retomo. nuestro héroe no es capaz de gozar de los encantos de la ninfa. por su par- te. 153: la vitalidad de Ulises se esparce en lágrimas «porque la ninfa ya no le gustaba (epei oukéti héndane Nympbe)». su deseo nostálgico. «encerrado» por Calipso. es porque eso le hace bien. con un destino de héroe capaz de soportar cualquier tra. Lo que se precisa es la divina melodía de 53. nada que escuchar— si hubiera permanecido para siempre alejado de brían disociarse. una no-muerte que por otra parte equivale también a una no-vida. cosa y gue le es preciso asumir para llegar a ser él mismo. thanein. lación obligada. el hijo. con el fin de alabarlo. Mientras. al ser impropia de mortales— como ses de Itaca del cual todavía hoy el texto de la Odisea sigue celebrando la permanencia por tiempo indefinido entre los vivos. mar. ha- iba a conocer ni recordar.

cuando traen a la luz a otras entidades cósmicas. Urano.. En realidad. ja masculina. sino que de su propio fondo extrae a sus dos futuros compa- PLATÓN. loquio sobre Eros organizado por la Universidad de Princeton en 1986.120. . tan viejo como el mundo. se.. Eros hace explícito en la pluralidad diferencia- ciones diferentes. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Capítulo 8 inmortales. 1986. Ella ignora todavía la atracción amorosa que para los dos seres supone esa separación y esa distancia que sólo Afrodita tendrá poco surgieron también Gea (Gata) [. una vez que ha extraído de sí misma a su pare- orden inmutable impuesto por un Zeus soberano. Eros». que hace su aparición contenidas en la unidad. Gata.] una teoría según la cual algunos ephimérou».234¿Qué hace Eros formando parte de esta trinidad? Entre las divinidades su tarea no es dirigir el ayuntamiento de los dos sexos con tal de engendrar a una nueva generación de seres divinos. de Dione. más tardío puesto que según principio de unión de la pareja: no reúne a las dos partes para dar origen la tradición corriente es hijo de Afrodita. Eros no es el consiguiente a Afrodita. en inglés dentro del volumen Before Sexuality. del autor al volumen de homenaje dedicado a Pierre Lévéque. 205 d 9-c 3 ñeros sexuales. organizado. ¿En qué podría consistir entonces la acción de Eros? No en aproximar y juntar a unos seres dife- renciados por su sexo para así originar un tercero que venga a añadirse En un libro reciente. o el joven Eros. 1. E l banquete. pero como privilegio propio.»} Gea. «A partir de él surgie- ron (Ek Kháeos [. en un mundo ya por completo configurado. cuando ella engendra. no tienen Uno. 150 EL INDIVIDUO. En su versión francesa es la contribución 4. Gata supera los límites de la mera feminidad. Teog. pues. Será publicado 3. Le Role d’Éros et d’Aphrodite dans les cosmogonies grecques.. tres: Eros* a nadie con quien unirse. gún Homero. Ouranós. Ella alumbra (getnotnai).1Jean Rudhardt recordaba que en las cosmo... como su timé. sometido al Incluso cuando Gea. gonías griegas aparece el dios Eros bajo dos formas. obedece a una especie de deseo en estado bruto.] existe [. puesto que el sexo masculino no existe todavía.] y el más hermoso de los dioses la posibilidad de acortar sacándose de la manga todas las astucias pro- *U na primera versión de este texto fue objeto de una comunicación dentro del co. sino que hace manifiesta la dualidad. ¿puede decirse de ellos que sean verdaderamente sexuados? Kháos es un nombre neutro. si no es el caso de que éste sea de algún modo bueno.] egénonto) Érebo y Nyx. Por lo demás. Kháos y Gea. 132. Jean Rudhart. pero al ga y permanente.5 sin esa «ternura amorosa que demuestra poseer Afrodita van en busca de la otra mitad de sí mismos.. con el fin de que a los dos sexos les sea dado unirse.. el destino que le ha sido asigna- lo que yo digo es que el amor no es ni de mitad ni do. Teogonia. Teog. su moira. bastante anterior por tamente contenido en la unidad confusa del ascendente. por no decir opuestas. 126.129. tal cópula Echemos una mirada sobre ese viejo Eros que se muestra en la Teo. a los dos primeros... ella pare (tikto)S Pero. a un tercer ser. según se trate de la más anti- da y conformada de la descendencia aquello que antes estaba implíci- gua: el Eros primordial. contenerlos virtualmen- te en lo recóndito de su naturaleza femenina. 116-117. un Eros. No disponen de pareja sexual. se une sexualmente con él. Teog. Más bien Eros impulsa a las unidades primigenias a actuar en el momento en que ellas palpitan oscuramente en su seno.139.. 2. lo hace «áter philótetos [. dos. sólo sucede que a Gea no le es posible copular con un varón que todavía no existe.131. la multiplicidad. 123. ella misma hija de Zeus y. Ella debía. No de todo. cada una con fun- Como explica Rudhart. por lo tanto. 5. de pulsión cósmica cie- gonia de Hesíodo: «En el principio vino al ser (géneto) Kháos. París. Urano y Ponto. véase 213: también la Noche pare «sin haberse acostado con nadie». es un término femenino.. No es engendrador de nadie.

pág. págs. confiriendo al dios del deseo un nuevo es. 188-206. I. En 1161 h atentado contra la persona de su padre habrá de desencadenar. movimiento gracias al cual ese exceso de plenitud. Kronos. nario del mundo. Teog. lejos de la Tierra. también y consecutivamente el nacimiento de Afrodita lo que une y temente. la tisis. los tres Hecatonquires y los tres Cíclopes están blo. El papel de Eros no pasará ya por actuar a manera de esa pul- que la serie permanece bloqueada. Urano y Gea no están todavía verdadera. se la traducción de esa superabundancia de ser de la cual el uno era porta- los corta merced a un golpe de su hoz y los tira indiferente por encima dor. por rán origen a esas potencias que encaman la guerra. la tierra. Mythe et tragédie en Gréce ancienne. 156-160. en la réplica exacta de todos los demás. de la cual Eros e Hímeros serán desde entonces El uno ha generado el dos. perfilándose en esta inicial desgarradura la división. divinidades despiadadas cuya función es hacer cantos de la belleza y la dulzura de las palabras con vistas a cierto acuer. en el Pontos. pues. cia el exterior. Teog. 1166 a: «el philos es otro sí mismo (állos autos)». de todas las trampas propias de que su unión sexual no conduce a nada. vidor o hijo de Afrodita? Cuando operaba desde el interior de una enti- Apostado a la espera en el seno de Gea. ser- dos sexos. Una vez Urano mutila- do mutuamente deseado.8 Las gotas de sangre caen sobre la tierra. poniendo fin de paso a las tareas del Eros primigenio. como alter ego. Eros suponía derecha con la hárpe. los en. tos por su sexo. do y separado de Gea. les une íntimamente hasta el punto de convertir a cada de sí. véase Aris- jos: un día tendrán que pagar el precio de la venganza. No existe entre ambos distancia espacial ni intermedio tempo. «Cosmogoniques (mythes). como su do. mismo ser aunque existan como individuos separados». Teog. 8. 1981. ha pasado a convertirse en el complemento. será la castración de Urano lo que al alejar al cielo de ro y así poder continuar la serie indefinidamente. sino Los doce Titanes. en J. la guerra entre aquellos cuyo parentesco mismo.-P. do por encima del mundo. un conjunto perma y flujo marino emerge después de un largo tiempo esa graciosa constituido por dos estratos superpuestos y acoplados. «Edipe sans complexe». produce también el naci- ra el padre:7 no pueden salir a la luz en tanto que seres individualizados. Vidal-Naquet. Vemant. Ella lo ha hecho con sus mismas proporciones para que el conflicto. como el instrumento que en el marco de esa bisexualidad fijada para queados dentro del lugar donde han sido concebidos: el seno de Gea. cuya con- pueda cubrirla completamente. bajo la dirección 7..11 El mismo gesto que al emascular al Cielo lo ha estableci- Urano permanecen encerrados en sus entrañas como antaño lo estuvie. haciendo de la relación erótica una estrategia amo.‘ ed.. con los años. 1972). 178-187. 10. sión que.. de tatuto. Los hijos que Gea concibe de la seducción. siempre debe permitir que dos se unan con tal de engendrar a un terce- Paradójicamente. diosa conocedora de todos los hechizos. La Gréce». vez que su estatuto ha quedado hasta ese punto modificado y que. J. con la izquierda atrapa los genitales de Urano. París. a resultas ya sea del esfuerzo de uno u otro. de Yves Bonnefoy. que el tóteles. y rosa y movilizando. Vernant y P.. Eso es así por. 86 (1. para que la contenga enteramente bajo sanguineidad. armada su mano dad cósmica primordial en ausencia de toda pareja sexual. miento de Afrodita. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA pias de la seducción. en Dictionnaire des mythologies. expiar los crímenes cometidos entre familiares. pero en condiciones de proximidad tales asistentes. su mente separados.-P. hace. desde el interior del uno. ble masculino. 258-260. DOS. 11. unas ninfas guerreras armadas con lanzas de fresno. provoca la escisión en dos. 126-127. aproxima a los seres separados por su absoluta individualidad y opues- ral: la unión no conoce pausa.10 La sangre de Urano se ha vertido sobre la tierra. Eros no equivalía. las Ninfas Melias. podía alumbrar entidades nuevas. Ética nicomaquea. al ampliarse ha- del hombro. TRES: EROS 152 EL INDIVIDUO. 1986. desune ¿Qué es lo que también ha cambiado en Eros como potencia una lo masculino y lo femenino. la está cubriendo de continuo y uno de ellos en dobles. Teog. ligado a esa dicotomía en adelante definitiva y tajante entre los divinidad primigenia. Sobre la definición de pariente próximo. y de la espuma que es a la vez es- unidades diferenciadas como una unidad de dos caras. del philos. .. UNO. París. el conflicto y la divi- sión y que llevarán a cabo la maldición lanzada por Urano contra sus hi- 9.9 Pero es se derrama en ella incansable durante la cópula que le impone incesan. su primera aparición sobre el esce- Gea ha generado a Urano a manera de complemento. Tales 27-30 Aristóteles desarrolla la idea de que padres y hermanos «son en cieno modo un potencias son de tres tipos distintos: los temibles y belicosos Gigantes. sin el menor poder de multiplicarse. da. por último las Erinias. 1. 1. y especialmente 6. ellos conforman no tanto una pareja compuesta por sexo ha caído en el Mar.6 Urano está tendido sobre Gea.

14 El peque. según los comentaristas. por el contrario. Fedón. sin intentar duplicarse por medio contemplado su imagen. puesto que implica. dentro de una observar su apariencia engañosa en el reflejo del cristal. 111. formas de actuación se encuentran claramente delimitadas conforme a Es conocida la historia de Dioniso niño: para superar la descon. cierto espejo en el que. Él puede ahora lación especular en el enfrentamiento amoroso: cada uno busca en el proyectar su reflejo en otra parte fuera de sí mismo. Orphicorum Fragmenta. monio de la imposibilidad en que se encuentra el individuo de bastarse según los órficos. de encerrarse en su que. quedaría corta. 16. Norv. en el impulso que le lleva a buscar un compañero. a lo confuso. Dionisiaca. además de un trompo. UNO. falta o indigencia (eso que Platón denomina cuanto se entiende como lo particular». Zeus conocerá el a cada miembro de la pareja. conquista. ese Eros Fanés del cual ciertos la prosecución de ese reflejo. Orpbicorum Fragmenta (Otto Kem. sucediendo a sí mismo.. cit. este Eros primigenio se desmarca del joven hijo de Afrodita algunas muñecas articuladas. viene a instaurarse una re- seducido por su imagen. un otro objeto de su deseo amoroso. los todo o. lbid. 15. ese espejo en el cual el Ser uno. «Hefesto fabricó un espejo para Dioniso. lo rior del todo. a esa unidad se opone la dispersión característica de la multiplici. marcado su reflejo en el espejo —escribe Olimpiodoro—. la relación erótica precisa para cada Los neoplatónicos se servirán de este motivo del espejo de Dioniso uno. que le gónico que desembocará en la aparición de los seres individualizados. es decir. dicotomía sexual o por lo menos dualidad dentro persándolo. Hesíodo sigue una perspectiva inversa: el origen hembra. Nonnos. Desde el momento en que hay dos. «cuando fuera a cuya acción se desenvuelve siempre entre dos términos. para fascinarlo. . en su unidad singular. la experiencia de su propia incompletitud. eso de lo que tiene necesidad. en la cual la vista y la mirada desempeñan papeles funda- ño Dioniso ha quedado. terreno de acción y finito en una miríada de reflejos. relación binaria de carácter problemático. Al obligar a esta rán «la caída en el espejo de Dioniso». de despe- dazarlo en fragmentos menudos. Pobreza. ello es testi- comentario al Timeo. equivalen a lo impreciso. op. Él representa la unidad perfecta realizada en la armonía del (arkhé) no es la plenitud realizada. las unidades primigenias dad de las existencias particulares. mentales. en relación do como por infernal cuchillo».80 . de episodio de «la imagen reflejada en el espejo fraudulento». a un otro distin- para traducir al plano cosmológico el paso del uno a lo múltiple: en su to de sí mismo. su misma inmensidad. un orden general. de satisfacerse plenamente con lo que es. la progresiva distinción de las múltiples indivi- Titanes le ofrecen. Berlín. ce también una ocasión para los Titanes de partirlo en trozos. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA 153 lo tanto. B = pág. Eros es hijo de Penía. para captar su atención.9 8. que le produce diversión. Pareja amorosa. 33 b). 15. fr. sino en una falsa do de ello. Proclo recuerda que. de unas tabas y de dualidades. DOS.). Pero. para encontrarse finalmente multiplicado hasta el in. eso que los neoplatónicos denomina. 209 (= Proclo en Platón. 169 y sigs. fr. si bien sirve para valorar la plena unificación de fianza del pequeño dios. dis. contemplándose no allí donde está o donde mira. al admirarse. Ya antes me he referido a 12. fr. cuyo espacio. VI. 209 (= Olimpiodoro.15 Con posterioridad. encontrándose así fraccionado en el inte- fragmentos de las Rapsodias12*dicen que dispone de dos pares de ojos. A causa de Todo. convirtiendo al uno en lo múltiple. Timeo. sin embargo. Lo que le devuelve su mirada. Tal duplicación que le saca de sí mismo ofre.. se precipitó a Plenitud del Uno: es el Eros órfico. con contornos cada vez más precisos. a plenitud o a exceso de plenitud. de numerosas cabezas y que al mismo tiempo es macho y génesis del mundo. en esa superficie que le duplica. TRES: EROS EL INDIVIDUO. sino. 1922). según los teólogos.. op. rhómbos. Eros desencadena un proceso cosmo- al mirarse. 14 14. 7 6. a ninguna carencia. dividiéndose en otro lo que le falta. Tal como dice Platón. es atraído por la imagen que le duplica. después de haber puesto los ojos sobre su superficie y de haber particularidad.2 06. de dos sexos situados en lo alto En lo relativo al estatuto del viejo Eros y a su función dentro de la de las nalgas. una sofisticada estrategia de seducción.15 «Cuando Dioniso hubo en- penía). cit.»16 que le permite mirar hacia todas partes. Lo que apariencia de sí mismo situada allá donde no se encuentra en realidad y está completo y es perfecto no tiene la menor necesidad de Eros. puesto que está priva- dos. sobreabundancia a manifestarse.8 1. a lo informe. convierte en dos. Dioniso se vio llevado a la creación de todo del otro. sino mero exceso caótico. de su poder ilimitado. divino no conoce el amor. Orphicorum Fragmenta. de la pareja y entre sus papeles.

Fedro. nuestro rostro (tó prósopon) se re- análisis referido a Eros. en mento en que. 245 c 1-d. [. véase también Fedro. 2 11 d. «un trance de la vida que vale la pena ser conocido por el hombre: mos convertido —como si el espectador situado frente a la superficie contemplar la belleza en sí misma (tbeoménoi auto tó kalón)». Antéros que responde necesariamente a mismo Platón con el Fedro (225 d). Véase Fedro. —Exactamente—. a una iniciación. transformando nuestra cara al mismo tiempo que tiene enfrente. será el reflejo duplicado de sí mismo lo que perciba y lo la de nuestra pareja. en el intercambio visual. La visión. de la Belleza. A su diálogo Alcibíades (132 e-133 a) responde el amado busca su propio reflejo. viene a ser la nostalgia de nuestra perdida unidad. 18. Decir que el amor es similar a una lo- iniciado. como ilustración de las relaciones entabladas fleja en eso que se llama la pupila (kóre) como en un espejo. miento de uno mismo y el necesario desvío por el otro. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTICUA GRECIA la relación especular.. Eros una brusca epifanía: «de súbito éste percibirá cierta belleza de naturale. al finalizar los misterios. por orden de Zeus. cuando fija su mirada en lo inmortal. a su mitad simétrica. del estado de incompletitud en el cual nos encontramos desde el mo- te instruido en las cosas del amor. que circula del amante al amado para luego cura divina. París. nos restituiría la absoluta completitud..] no sabría decirte si están a tesis mantenida por Aristófanes en E l banquete? Según el mito narra- tu altura». en la relación de ojo a ojo. del espejo consiguiera por fin unirse con su reflejo en el cristal y coinci- revelación. ma al Sócrates de E l banquete.. el espejo. la integridad total erótica es que privilegia el sentido de la vista. El banquete. .] existiendo de esta manera un amor inverso que proviene de la la myesis. la mejor parte de ese otro ojo. El banquete. en su de alguien que se encuentra enfrente.19 tros busca a ese otro sí mismo. la mirada. la posición de Platón. «en el amante. 20. 249 b 9 y sigs. como si se tratara de un espejo. supone reconocer reflejarse en sentido inverso del amado al amante.17 Cuan. 23-63. De este modo. DOS. El flujo erótico. 210 e 4-5. 1972. por tanto.. ella le hace algunas observaciones: «En cuanto a la iniciación perfecta y ¿Será. consiste en una visión repentina. 21. lo que verá es a él mismo en el acto de Para Platón el delirio erótico viene a constituir una forma particular verse». en la epopteía. necesario concluir de esto que Platón hace suya la a la revelación (tá dé télea kai epoptiká) [. lo que me fascina y me transporta es la presencia 17. En ese rostro amado en el que me miro a mí mis- mo. de miradas. de posesión por parte de cierto poder sobrenatural. sigue en sus idas y que en el espejo que es el amado no será nuestro rostro de hombre lo que venidas el camino cruzado de las miradas. entre el conoci. Eros no 19. ilumina ambas con un resplandor procedente de otra parte. Platón. el uno.18 Y algo más adelante precisa que el objetivo último. puesto que iniciación mistérica con sus etapas sucesivas y su revelación final. fuimos divididos en dos partes. UNO. do con inspiración por el poeta cómico. Por medio del cruce Considerando el análisis de Franyois Flahaut. En el segundo texto se encuentra un eco de esto cuando afirma de locura divina. tales son los temas sobre los que Platón arroja luz. imagen reflejada del amor (eídolon érotos antérota ékhon)». En el primero enunciaba como si se Eros como su necesaria contrapartida para que el diálogo erótico pueda tratara de una verdad evidente: «Cuando nosotros miramos a los ojos alimentarse. Cada uno de noso- za maravillosa (exaíphnes katópsetai ti thaumastón ten physin kalón)».21 se demuestra que. ahí podrá ver su imagen (etdolon). a un estado de posesión. Dentro de ese juego de espejos por él presidido. es a sí mismo a quien se do la Diótima de E l banquete invita a Sócrates a seguir bajo su dirección ama. entre lo mortal y cuando el ojo toma en consideración otro ojo. lo que percibo. sirviendo cada uno de los dos aparece. entre el medio. quien mire entre lo real y la imagen. págs. el deseo amoroso es efecto mino final al cual podrá tener acceso aquel que haya sido rigurosamen. a ese doble exacto Eros abre la vía que conduce a la turbadora revelación de lo bello en de sí mismo que. tal como es expuesta por Dióti- a la epifanía del dios cuando. se opone punto por punto a esa otra de la hace manifiesta su presencia gracias a una mirada directa a los ojos del que Aristófanes se hace portavoz. de lo que el amado supone a su vez en relación al flujo erótico.. del cual lle- miembros de la pareja al otro como espejo en el cual. L’Extréme Existence. juntado de nuevo a la media porción en la que nos he- sí. 210 a. implica cierto enfrentamiento con el ser amado comparable por el contrario. esa necesaria iniciación previa a los misterios de lo erótico. TRES: EROS 155 156 EL INDIVIDUO.20 Visión. 250 b 6-c y 250 e y sigs. ese tér. que se basa por completo que en el origen habíamos conocido. el dos y el tres. por el ojo de quien vamos la máscara y que. de otro mundo. entre el individuo y su doble. el amante que en el que siga con su deseo. contemplación: lo que en efecto caracteriza la experiencia dir con él—. Ibid. sino más bien el del dios del cual estamos poseídos.

sino celestial.24 De esta manera el amor resulta tanto mejor cuanto que logra- el uno al otro sino en todo caso a su común patria. trad. La unión se. 1925. completamente seme- del cual fueran expulsados.. de la cual el conjunto del cuerpo es precisamente el vehículo y soporte (ókhema. de paliativo de esa mutilación de la cual el ombligo conserva el trazo.) justo debajo del ombligo. gracias a la presencia en nosotros minar momentáneamente la separación. 73 c 7-8). como si se tratara de una bolsa rota. el huevo original desapa. te al tema del espejo en el relato mítico de Aristófanes. E l banquete. la marca del cordón umbilical que nos vincula. uno a cada lado. la humedad que rezuma por las suturas del cráneo llega gado para que no pueda rodar por los suelos (kylindoúmenon epi gés. recuperar aquel estado en que no se era más que del alma inseminada en el encéfalo. El más hermoso amor posible sería entonces el mula 1/2 + 1/2 = 1. 44 d 9). al Hades. los hombres tenían en cibir en él. sino en todo caso en lo alto del cráneo. en miniatura. esta alma nos eleva por encima de la tierra en virtud de su afinidad con el cielo. como si se tratara de un depósito (aroura). al mo- sentido de eso que en los dos es la cima del cráneo. Dentro de esta cabeza redonda. de lo que en nosotros constituye lo más divino y sagrado: el alma inmortal. con el fin de unirse a nosotros. «[.. El autoerotismo. la «tal como se hace con una bolsa rota» sobre el ombligo. Tal como Franqois Flahaut ha puesto de manifiesto (págs. cicatriz. TRES: EROS 158 EL INDIVIDUO. al engendramiento sexual (realizado en el disponían de cuatro manos. tal como a humedecer esta piel.] de tal manera que.» (90 a 2-b 1. haciéndonos regalo a cada mitades. recubriendo y de sus revoluciones circulares. se encuentra no encima ción. cerrándose sobre la cima de la cabeza como si fuera un nudo co- los hombres rodaban (kybistósi kúkloi. nosotros somos como una planta de ningún modo terrenal.. para este hombre no cabría ya tuada en el aire. 192 e 1-4. Todos semilla del varón. el sexo constituye de esta manera una especie de compensa. en el os convertiríais en uno [. en lugar de dos iríais uno (anti duoin hétia piel se juntan. la divinidad no ha corta- Fanés. a la manera de Eros (según un eje vertical). con ese mundo celestial del cual hemos sido separa- uno con la pareja. debía re- 22. A. enderezando en vertical al amante y al amado. la operación fue rematada por uno de nosotros. al igual que el vientre femenino acoge en su seno. de atrás a delante a fin de que el acoplamiento de las dos mitades sea posible. en dría fundiros en uno [. imitadora de la figura del Todo a 2-8: «E sta piel llega a unir sus bordes. cuatro piernas. juntándose en un brote circular. de do de unidad y la separación impuesta por Zeus. se realiza en for- para él. en caso de reencontrarse con su otra mitad se vería completado tanto como sea imaginable. viene a ser residencia nada más que desear: convertido en un ser por fin entero y perfecto. de un «genio divino» Kdaimon).22 Más bien apunta hacia lo alto. de los dos que sois ahora. en dos mitades. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA 157 opera horizontalmente. En las criaturas humanas. del huevo cósmico primordial de los órfícos. Según el relato de Aristóteles. Como cualquier hombre no sería más que una me- dia parte de ser. recrear. 24. reajustar los ombligos. como Aristófanes imaginaba. eli. 23. que es como nuestra raíz ( rhiza). viviendo como si fuerais uno solo y. dos rostros. Rivaud. dos. Es esta felicidad lo suelo. 4-4 d 4). Apolo desplaza por último el sexo des. la ran ruedas: se trata. el único ombligo propiamente dicho. alma. convertido en figura esférica. el uno delante y el otro detrás de plano horizontal de los vientres) se añade otro diferente. al juntarse otra vez las dos mitades. 69 c 6). DOS. Es en ese punto donde se muestra la xual supone que el lleno de uno penetre en el vacío del otro. E l banquete. juntándola y cosiéndo. Con el hombre seccionado de esta forma en dos. en el punto más alto del mástil que es el cuerpo. ma de homosexualidad.25 reflejo que lo dupüca en la luna del espejo. los fragmentos dispersos. el desciframiento de Eros pasa por el planteamiento de la fór.. a ras de rivalizaría en felicidad con la beatitud de los dioses. Platón otorga a la cabeza un estatuto y una función de privilegio. principio el aspecto de un todo circular. . Situado París. la semilla divina Uó tbetón spérma. aunque para invertir sistemáticamente su sentido. UNO.]. el engendramiento espiritual la cabeza. alre- en El banquete. E l banquete. jantes. donde el dios ha suspendido nuestra cabeza. Nuestra verdadera raíz. más bien le ha añadido un alma. Si. allá donde hueso y rir. tan simétricas la una a la otra como pueda serlo a un individuo el da de su matriz para ser lanzada aquí abajo. el encéfalo. 190 c: Apolo «une los bordes de la piel. la antropogo. esa cicatriz que desde aquel es del lado de lo alto. y dos sexos orientados hacia el exterior. 44 c 2) alar. 190 a 8) antes de quedar separados rredizo». acercándoles no einai)»... subyacen- Se podría resumir el punto de vista de Aristófanes diciendo que. tal modo que ha conferido al cuerpo la posición erguida. a manera de una «planta celeste» arranca. nuestro único y auténtico ombligo. ombligo contra que Hefestos propone a los dos amantes cortados por la mitad: «Yo po- ombligo. resultando tarea de Eros llevamos a la unión sexual como reminiscencia de nuestra recido por culpa de la división. Zeus decidió separarlos en dos do en dos el cuerpo humano. dedor de una abertura única situada hacia la mitad del vientre: el ombligo» y Timeo 76 za el único «cuerpo esférico» (spbairoeidés soma.] Apolo: éste giró primeramente el rostro hacia el lado donde se había realizado el corte. morada original. de forma ovoidal. como si fuera un depósito. Acerca de la relación entre el ombligo y la cima del cráneo cabe comparar El ban- nía platónica del Timco recuerda por determinados detalles lo que Aristófanes expone quete. 189 J y sigs. al ir allá abajo. Haciendo de la cabe. no une. Pero. del vientre. pues estirando enseguida la piel hacia lo que actualmente es el vientre. ese espacio original ría reunir dos mitades perfectamente homologas. y se desplazaban como si fue. para castigar a estos seres por su arrogancia. de esta forma toda la cabeza. Y en efecto. dirección al cielo. Contrariamente al relato de Aristófanes. pero puesta encima de un soporte (ókhema. 32-33). a dos individuos mutilados para reunir después. del lado en donde tuviera lugar el primitivo nacimiento de esa momento tendrían los hombres sobre sí recordándoles al mismo tiempo su anterior esta.

. por resplandeciendo bajo otra luz. por lo tanto. «L e mythe de Narcisse et son interprétation par Plotin». 133 r 4-10 (trad. de este enfrentamiento con el otro. válida para los dos niveles intentan verse a sí mismos. hemos metido plenamente en el centro del mito de Narciso. poetas y filósofos. su trascendencia. un espejo en el que mirándo.) XXIV (1970). «un dios y un pen- dera. representación de ciso es presentado habitualmente. dentro de la perspectiva que nos es propia. UNO. cierto sustituto de inmortalidad. Después de dad del flujo amoroso que. París. París. más bien chacho.].»28 Gracias a Eros. Entre hombres. en los que actúa Eros. XIII (1976). Quien la ducir. la historia de Narciso y el universo Belleza. achatada. es el que reúne cual el uno se convierte en dos con el fin de redescubrirse) conduce a a un hombre y a una mujer «para engendrar por medio de la belleza». en algo similar a lo divino. obstante los prolonga. puesto que participan de una naturaleza viril hasta el más alto grado [. entre el tema 25. Ibid. de modo similar en que el joven se mira en los suyos.. Eros intenta en. es decir. gracias al comercio con les deberemos. ambos por medio de una fórmula del tipo: 1 + 1 = 3. conduce hacia el otro. terminado su período de formación. preparados para emprender todo cuanto decidan.. Revue intemationale dephilosophic. ya sea de correspondencia o de oposición. que se refiere a la arete del alma y es en él donde nosotros podemos ver- gendrar en el alma del otro hermosos discursos. Eros. P. Non- 26. seres en engendrar a un tercero.26 una coincidencia entre sí. Pépin. TRES: EROS 159 EL INDIVIDUO. más samiento». que los mejores espejos resultan más nítidos. Ibid. . contemple descubrirá lo que ella tiene de divino. Pépin y de P. de Narciso y «el espejo de Dioniso». los estudios de J. bellas virtudes: todos nos mejor y conocemos a nosotros mismos. el amor consiste para dos Pero. que la los valores que escapan al orden de lo mortal. transportándonos más allá gustaría por nuestra parte evocar los dos órdenes de problemas a los cua- y convirtiendo nuestra verdadera personalidad. 29. «Del mismo modo en El Eros homosexual. del devenir. cierto desplazamiento sobre el plano espiritual o si recupera donde hay que mirar: él es el mejor espejo de las cosas humanas en lo su finalidad.] Es. Hadot.29 nos nos arranca del mundo sensible.27 El juego de espejos entre el amado y el amante (gracias al bien. Ibid. por entero él mismo en su virilidad. duran- se a sí mismos los amados pueden verse con los ojos de quien les ama.. «Entre los niños y los adolescentes hay algunos más distingui. en contextos dionisíacos? En otras palabras.. de esa reciproci. de L. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA siguiente: un medio varón más otro medio varón se unirían formando Si Sócrates lanza la afirmación de que él es el único verdadero ena- un hombre totalmente hombre. Croiset. por el contrario. partero como su madre de eso que cada individuo porta en su interior pero que no puede salir más que por medio de esta corriente Al introducir así el espejo en el campo de la erótica platónica. pasajera y perece. te los primeros siglos de nuestra era. entre el alma y el dios. el alma se reúne en la coincidencia de su natura- maría prestado el rostro de Sócrates: Sileno de bestial rostro.. sos que el espejo del ojo. nos de intercambio. religioso del dionisismo? Segunda cuestión: ¿qué tipo de relaciones pue- den establecerse. La erótica en lo referente al cuerpo tiende a pro. 1929. 133 c2 (tbéos kai pbrúnesis). es porque al mirarse en los ojos del mu- El punto de vista de Platón se expresa. «Plotin et le miroir de Dionysos». Nada Ies señala con mayor claridad que esto: una vez 27. En el plano de lo físico. diferente de cada uno de ellos y que no el alma no puede conocerse a sí misma sin mirar a otra alma y. bajo una luz lejana. el dios resulta más puro y más luminoso que correrlo. 1925). 192 a y sigs. J. Este Eros masculino to. de modo similar a como el ojo no puede verse sin mirar a otro ojo. teniendo un corazón y un aspecto propio de hombres. más puros y más lumino- puesto que carece de ese impulso hacia la inmortalidad que debiera re. el único modo de amor sancionado por el cuerpo.. 206 e y sigs. que podían tener en común. al igual que en el curso de una iniciación. velle Revue de psychanalyse. de nariz leza auténtica con lo divino. la de la verdadera parte de pintores. M. Hadot. DOS. se convierte (para ellos) en espejo. que nos han servido de guía. En primer lugar. desde el mismo seno de la existencia terrenal. los individuos de este género son los únicos que 28.25 morado (erastés) de Alcibíades. ya se trate de imágenes o de textos. Robin.» (Trad. intentar dar el otro. descalificado desde el punto de vista de la carne. ¿cuál es la razón por la cual el mito de Nar- alma manifiesta por los jóvenes hermosos. en ella. Así el más hermoso amor o. siendo resueltos. En virtud del impulso que toda su respuesta. no encuentra ninguna justificación salvo si experimenta cierta la mejor parte de nuestra alma [. hacia el dios hacia alteración. cómo se expresaron los autores dos que otros. ¿qué se consideró. a la parte en donde reside la facultad (arete) propia del alma. Sócrates. conocerse por medio de los ojos del otro. Alcibíades. se demuestran hombres en virtud de sus aspiraciones políticas.

A la ninfa Eco. pero que no puede jamás lograrse a menos inextinguible fuente de toda belleza. como un otro. Ibid. es traducción de una paradoja. 463. al modo de Narciso. . Con el fin de mos para comenzar algunos rasgos remarcables de la carrera amorosa reencontrarse. oculta en lo más alto. el estatuto de las al- mas tras su encarnación. responde a cada En lugar de plantearme. Narciso declara: «Antes la perderse. En ese otro que es mi prójimo. uno para el otro y cada uno de nosotros para sí mismo.. dimensión metafísica al mostrar. me devuelve la figura del dios por el sonríes») ¿qué hace Narciso.. mi reflejo. un cierto otro.30 El amante del cual. 15-31. Ibid. Si yo hago de términos: «Que pueda él también amar a alguien y no alcanzar jamás a mí. puesto que nos so erótico que intenta unirnos con nosotros mismos. Emoriar quam siti tibí copia frontados de Aristófanes y de Diótima. «Plotin et les origines de Pesthétique 34. responde exactamente esta otra que supone una forma de conde. tú estiras el tuyo y. ibid. 32. nente. a cada gesto con otro gesto simétrico otro desde dentro. dado y que. como la perfecta mitad.33 A la fórmula con que había recha. en lugar de mi reflejo. 33... Véase en relación a este punto A. TRES: EROS 161 162 EL i n d i v i d u o . por medio de él. de reunirse uno consigo mismo. III. el desdoblamiento y la de la apariencia. despojarse. en la transparencia del agua de una fuente. Solamente este «otro» extremo puede establecer enamorándose locamente de ese otro sin reconocerse. médiévale».35 Plotino confiere al espejo una nación. Ovidio. 391. no podría incorporarle ni reencontrarme. poseerme porque él me posee. la figura que tengo que descifrar es la del extremo otro. págs. de simplemente desdoblarse. en mi ipseidad. absoluta con el maestro de la Academia y con todo el clasicismo griego. alma se sitúa en el punto de vista de la fuente emisora de luz. debo hacerme mirada suya con la misma mirada. 4M>. con ra. no puedo separarme de mi cuerpo [. en aquel que.. la de cierto impul. pueda por fin reencontrarme. no más corto o implique las vías más lejanas y apartadas. O bien el 30. El destino de cada alma individual se desarro- lla entre los dos polos a los cuales sirve de modelo el espejo. un tal otro determinado —que poseer a ése su ser amado». de desdoblamiento. que se El espejo donde Narciso se contempla como si se tratara de otro. mente como expresión de la esencia). Pero existen dos maneras diferentes de alie. al comprender que ese otro es él mismo? que debo ser iluminado a fin de que. Ovidio resume se obtiene nada. algo más tarde. comprende el mí mismo—. Eros se revela como amor por uno mismo. elige como resumen de su estudio: «Narciso. que uno decida seguir cierto desvío. frente a mí. Pero si se plan- na de sí: «Inopem me copia fecit. 467-468. hacernos hermosos el el deseo de poseerlo. hacia el otro. pero especialmente Plotino? Recorde. 405. desgraciado eres por lejano radical. yo mismo. Metamorfosis. verme convertido en otro gracias a una visión en la («cuando estiro el brazo. desprendido de mí por su presen- Tras exclamar Iste ego sum ?2 expresa una queja y un deseo: «Puesto que cia en mí. aquella que es proyectada por la nos en nuestra integridad. enamorada de él. mi semejante y mi opo- los pesares del joven recurriendo a esta frase que Pierre Hadot.3132Frente a aquel de quien ha quedado pren. El reflejo de Narciso y el espejo de Dioniso representan la tragedia en lo concerniente al estatuto de la imagen (Plotino supone el principio del imposible reencuentro del individuo consigo mismo: la aspiración a del viraje por el cual la imagen. en lugar de ser definida como imitación unirse supone al mismo tiempo el alejamiento. I (1945). tú me que el espejo. ilumina a ambos con la misma luz. hacerse uno mismo absolutamente otro en lugar muerte que ser poseído por ti». para reencontrar. proyectarse y permanecer no obstante en desprecia sus insinuaciones. Cabiers archéologiques. 31.. DOS. la del zón.34 En los Fastos. tea al otro a manera de doble de uno mismo. es preciso primero de Narciso. me escruta como si fuera otro no ser diferente de ti mismo». será interpretada filosóficamente y tratada plástica- alienación de uno mismo. es decir. l a m u e r t e y e l a m o r EN LA ANTIGUA GRECIA que a continuación citaremos. UN O. 35. Grabar. no sible que me pueda poseer a mí mismo». en la posición propia de un otro particular. reclama que sea castigado en los siguientes el «sí mismo». la posesión que tengo de mí hace impo. aparecen los mismos temas que ya formaban parte de los relatos con- zado a Eco y que hemos señalado antes. En virtud del impulso que lleva nostri. extranjero. cuando te sonrío. debo percibir al divino extraño. según el desvío por el otro pase por el cami. torturándole con el valor erótico tanto de mi prójimo como de mí. Ibid.] ¡cuánto me gustaría que este a En la distancia que se abre entre el espejo de Narciso y el de Dioniso re- quien amo fuera distinto de m í!». Amar significa el intento de realizar En línea directa con el erotismo platónico pero en contraposición la unión en el otro.

sino que los dos no forman cabeza permanece fijada por encima del cielo». 3. al del reflejo (o al des. para el inicia- en el ritual. Ibid. proceso se realice en sentido inverso al del espejo. 12: «¿Y las almas humanas? Perciben las imágenes 37. frente a noso.7 y sigs. En ese espejo en donde Dioniso niño da representarse un sujeto y un objeto. El objeto que ve ahí donde se sostiene hacia un lugar diferente. gracias al retorno a uno. En este sentido Plotino habría espejo a la manera de Narciso. en el momento en el cual el ser que ve a Dios se necesario que el iniciado que mire el espejo se vea a sí mismo con la más.9-17 (trad. É. realizarse en el reencuentro ple y de la reunificación en lo divino. por existencia. él asiste a la creación de lo diverso y del cam. pero al mismo tiempo sigue siendo riencia de lo Bello en sí. gracias a la relación aspira a través del reflejo de Dioniso refractado en lo múltiple a reen. perdiéndose en él para reencontrarse con uno mismo. desplazado desde se sentirá parejo a ese objeto y tan sencillo como él [.3 4 . a la aparición de lo particular. por contempla y con el que se une y finalmente se confunde a través de di. por medio del enfrentamiento uno. alma amorosa recibe a su amado a solas (móne mónon)\ «entonces súbitamente lo ve apa- pen los vínculos con sus principios ni con el intelecto [. llegan hasta la tierra pero su recer en ella. en tal experiencia.). el sueño de Narciso encuentra su Dioniso. la soledad de su meditación interior.: el como en el espejo de Dioniso y desde lo alto se lanzan hacia ellas.] sino que es uno con flejo se perfila como una figura extraña. nos mira. se reencon- dad. algu- descuartizamiento a manos de los Titanes. la reciprocidad y alternancia de la dispersión en lo múlti. en nuestro lugar. El espejo de Dioniso. entonces ella vive «como si» el reflejo fuera la realidad consiste en la experiencia de sí. ya no son dos. Pero no es posible obtener en una progresión por etapas la expe- bio. Hadot escribe para finalizar: «L o esencial no emana el reflejo. IV.. en virtud de un cambio completo del modo de permanencia y en su unidad.10. en su unión consigo mismo cara dionisíaca. para pasar a la multiplicidad formada por todos riamente de la dispersión y de la reunión. na bella muchacha—. unida al Ser y al Uno. Para quien sepa verlo. París. él se ha convertido en otro. el dios se dispersa y se divide. no puede partirse de algún cuerpo particular. 8 . el alma se desviará de su cuerpo y. Bréhier. París. TRES: EROS 163 164 EL INDIVIDUO.. más que uno. Sin embargo. es expresión a la vez y solida. P. En contra de las interpretaciones demasiado simplistas del aspecto trario.36 cumplimiento: devenir otro mientras se sigue siendo uno mismo». Si Pero la historia de Narciso no corresponde más que a uno de los dos nuestro análisis es correcto. fragmentándose como en el espejo de podido decir que. último. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA de ella misma en tanto que vuelta hacia el sol del Ser y del Uno. pura y auténtica en su membramiento). contrar la unidad de la cual emana. Plotino. Mientras él está ahí. se particulariza y se localiza en los límites del cuerpo. 1927).. 9. no es él-mismo (állos genómenos kaiouk autos) [. É. como en Platón. sión. él como si hubiera hecho coincidir su propio centro con el centro uni- tros. ve a sí mismo. IV. él ya se mira. Es Escribe Plotino que. de una transformación interior al término de la iniciación y una conversión hacia el sí mismo.]. 3. en de la visión que la acompaña. que donde estamos. En Plotino. do. en el doble fondo del espejo de Dioniso no aspectos manifestados por el «espejo de Dioniso». en lugar de trará perdida en lo divino. VI. O bien. erótica con alguna pareja. perturbe —determinado joven hermoso. con un segundo que nos mire... tanto en el mito como está solamente la figura de Narciso. en tal caso el reflejo no es nada. reunificarnos. Al reflejarse en el espejo. «se verá similar a su objeto.4 y sigs. todo ser particular. se aboca a la multiplicidad. puesto que . ella ya no siente su cuerpo. DOS. Dioniso con el Uno. al igual que su cuya visión conmocione.. no hay distinción posible (véase la imagen aquí abajo 17 (trad. UNO. evadirse de lo múltiple. Bréhier. existe también la promesa de su sueño cumplido: escapar a la divi- los opuestos. pase por Dioniso como única posibili. transformado en el dios que lo posee. 1938). una máscara que. 7 . por todo lo que participe de la idea de lo Bello. que. felizmente preservado. el alma mira hacia el reflejo.37 36. Enéadas. Nada se inmiscuye entre ella y él. buscarse en una de las imágenes fragmentarias donde él se refracta. Esa máscara indica que no estamos allá versal». En el espejo iniciático nuestro re. Véase igualmente IV. véase VI. no rom. por el con. cha contemplación. Lo que caracteriza ese espejo es la presencia en él de dos po.. metamorfoseado en un [. cae en el to o en la experiencia de devenir otro. sino en la experiencia de un otro distin- misma. accediendo por último a la visión de la Belleza. Toda alma individual. que es preciso ir a buscarnos más lejos para poder. La reunificación exige que el aquellos que sean bellos.. desviándose de la fuente de donde anti-Narciso de Plotino. es decir. a la dualidad..] no lo ve en el sentido de que pueda distinguirse de sí y de que pue- otro que le devuelve a la unidad. con el otro. del amante que quiere confundirse con el amado)..

¿qué puede quedar cuando.11.4 y sigs. tiende a tenerse por medida de la virtud. Se le ve resplandeciente de luz y lleno de la luz inteligible o más bien uno se trans. 45-61: «El verdadero objeto de nuestro amor se encuentra aquí bre él. de la excelencia humana. peya y que les hace afrontar la muerte. Revue d'anthropologie du monde grec. Jean-Jacques Ro u ssea u (Emilio. cons- hasta el ser. 1968. simplificándose para llegar a este estado de feliz plenitud: y se- mejante embriaguez resulta para ella mejor y más digna que la sobriedad». de la guerre en Gréce ancienne (coordinado por J. 119-142. tendrá dentro de sí una imagen de este estado.. solamente es cuestión de un uno.». VI. para decirlo mejor. Ibid. por reintegración de la parte en la totali. no es- titutivos de la ateté. no había en sí ninguna diferencia consigo mismo [. «no se dirige hacia un ser diferente de ella. en ser ligero e inmaterial.. 9. por la coincidencia del propio centro de cada uno con el centro universal. .: «[. Entre la vergüenza y la gloria: dad. si después se acuerda de repente Del ideal del honor heroico. se transforma o más bien se es ya un dios. más todavía que el prestigio del linaje o que el brillo de los vinos y bienaventurados. El ser que contem- plaba era entonces él mismo uno. sino que entra en sí misma.. Entonces [.. en vez de volcarse en los libros.38 el fantasma aristofánico de un erotismo de la unidad por fin lograda. mera superposición umbilical.. libro II) está en él. en 1987.*9 Ya no puede hablarse enton- la identidad del joven espartano* ces de mitades ni de dobles. Véase Marcel Detienne.. la participación en la vida política pasa a con- sin separarse del ser del Uno no se desvía ya más de sí mismo». pues. Tal es la vida de los dioses y de los hombres di.35. la aparición de la ciudad. forma en pura luz.] nos replegamos en nuestro interior y no disponemos de ninguna parte nuestra que no se encuentre en contacto con Dios. poseyéndola real- mente si dejamos de disipamos en la carne. 1987. TRES: EROS 165 Trasplantado al marco de la experiencia íntima de lo divino. imponién- entre ellas y huyendo hacia él solamente (phygé mónou pros mono»)». con Arrancado a sí mismo y arrebatado por el entusiasmo. de una Capítulo 9 ascesis intelectual donde el intelecto se convierte en amor. noüs erón. alcanza a realizarse no por acoplamiento de las dos mitades del cuerpo. sino por el desgaja- miento del alma del cuerpo. 1. París-La Haya. pues está permitido tener tales visio- nes... liberarse de las cosas de aquí abajo.24-25: «Fuera de sí misma y embriagada de néctar. págs. sabe que el alma tiene otra disposición cuando se aproxima a él y *E n forma abreviada este texto formó parte de una comunicación en los Encuentros participa de él [. el contraste entre la figura del héroe de la litada en inteligencia amante. Cualquiera que lo haya conocido sabe de lo que estoy hablando. UNO. tal como nos ha abajo y podemos unirnos a él y tomar la parte que nos corresponde. a propósito del tema «Normes et déviances». «L a Phalange: Problémes et controverses». Ibid. se encuentra calmado y tranquilo. Vemant). 9. en Problémes abrasado de amor».. Apa- recería íntegramente en MHT/X. Cuando el alma remonta vertirse en uno de los elementos esenciales o.. del grupo. y cuando el interés común tando entonces en otra cosa que no sea ella misma. del todo reconstituida.' El conocido ejemplo de Aristodamos. DOS. 269-300.38-51.*389 Jamás llegará a ser sabio quien no sea primero un granuja: tal era la educación de los espartanos.-P.. 11. por la fusión del yo y del dios. puede contemplar y contemplarse uno a sí mismo. se convierte En el plano militar. 2.].. al estar sólo en ella y no en el ser. (VI.]. 9. Aquí mismo se le internacionales de Génova.]. VI. págs. «inflama- do de amor». en Platea. encontrándose a disgusto hechos de mérito.) dose finalmente como criterio del auténtico valor? 38. 9. II.. y la del ciudadano-soldado resulta demasiado evidente para insistir so- 39. el que anima a los guerreros de la epo- de esta unión con él. 7. se encuentra por eso mismo en él (.] Al igual que el sujeto que ve no forma más que uno con el objeto que es visto (o unido con él más que visto).. VI. se comenzaba por aprender a robar uno mismo su comida.

final de la adolescencia y la entrada en la madurez. que el joven puede aspirar en tanto que tal debe. 4. pertenece exclusivamente al adulto capaz de ejercitar con pleno rreno de observación. sí. llegado el caso. 3. por na- oficial de los timaí. el muchacho es sometido y que está obligado a superar finalmente con blemas. . tan pronto como se encuentran en algún lugar. lacedemonio: todos luchaban entre sí buscando destacar sobre los de. pero tam. de los honores. el antiguo modelo del honor heroico. el decir unas palabras acerca del sistema educativo elaborado en las ciu. 5. IV.4 apreciado y siempre celebrado. donde el individuo era preparado desde peque. no tiene el menor valor si escapa a la disciplina co. sale al paso una observación que Jenofonte añade rante el combate el lugar que le correspondía dentro de la fila. en la que los viejos valores aristocráticos dad. Por lo que ésta supone de más. . do se sigue leyendo. en su singularidad. sin duda hay que que implica cierta transformación. propio del adulto en la medida misma en que tiene por fin conducirle Jenofonte expresa de forma inmejorable esta doble tendencia del agogé a éste. IV. para llegar a adquirir esa iden- escribe:* «D e esta manera. por una parte. derecho el conjunto de actividades ligadas a su estatuto de ciudadano. véase también IV. es porque su caso nos parece. 231 y IX. el sentido del honor era siste. la hazaña individual. semejante a ellos. siempre pes de puño». lectiva de la falange de la que forma parte. pero permaneciendo junto a ellos. nofonte señala. 71. cuan- sobre quien ha contribuido mejor a la victoria común. se ejercitan por separado (khórís) siempre el campo de batalla. solidario con dual del honor y la abnegación absoluta frente al bienestar público. por la cual se hace difícil compartir su mismo optimismo en sus compañeros de armas. lo siguiente: «Resulta también necesario para En general. El honor al bién. un verdadero cambio de estatuto.] 169 sido transmitido por Heródoto.168 EL INDIVIDUO. junto a enseguida. con las normas de la moral cívica. se enfrentan a gol- continúan prevaleciendo. de la gloria. en campaña al servicio de su patria. pero todos llegaban al acuerdo cuando se trataba de defender de la verdadera promoción del joven. 4. el de los valores éticos tenidos por adecuados para su edad. les encaminaba al mismo tiempo hacia la vía deía aporta algo de lo que en principio estaba desprovista y que. adopta la forma de un sistema organizado de pruebas a las cuales la cual podría pensarse que debía plantear por lo menos algunos pro. pública e institucionalizada que juega con la mente tanto en el plano de las conductas que le son impuestas como en reprobación y la alabanza. Si hemos elegido Esparta como te. Heródoto. cada extraordinaria que sea o aunque incluso comporte la muerte heroica en uno por su parte ihekáteroi). Al inculcar al joven la as- dades para dar a los jóvenes una formación que. Pero. Je - ellos. será considerado un máticamente desarrollado desde la más tierna infancia por medio de ser diferente y tratado en consecuencia. Jenofonte tal de convertirse en sí mismo. El premio de la aristeía recae cada uno por su parte (khath’héna) y con el mejor ánimo». acceso a una nueva condición de existencia. Esparta tenía reputación de contar En este sentido. VII. ejemplar. diferenciarse del ño para someterse completa y absolutamente a los intereses del Estado. conservando du. . con el fin de ser el mejor y poder defender la ciudad. gracias a ella se pone de manifiesto el modo en hoplita. haciendo de ellos piración a la gloria personal y al mismo tiempo el sentido cívico. el joven es puesto 2. cosa Si se quiere encontrar respuesta a este problema. en una sociedad del «cara a ellos mantenerse en buena forma física. Para ser «el mejor» hace falta destacar por lo referente a la supuesta combinación natural de una búsqueda indivi- encima de los demás. y por otra parte. Su objetivo consiste en convertir al joven en adulto. puede combinarse en su búsqueda del El problema se complica en razón de dos rasgos que caracterizan la kléos. paideia griega. turaleza. la pai- ciudadanos completos. de blica. es decir.23supone el mejor ejemplo de que para el para los ciudadanos). se establece la rivalidad iéris) más apreciada tidad social de la que no estaba previamente en posesión. parezca a su juicio suponer la menor contradicción). Esta alteridad se percibe igual- una práctica constante. de progresiva iniciación en la vida pú- mejor manera posible la ciudad (sin que esta dualidad de objetivos. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . competitiva y agonística. Durante la por los dioses y también la más cívica (politikotáte: lo más conveniente época del período de pruebas y para demostrar que es digno de. formar parte del conjunto de los ciudadanos. con el sarcasmo y la glorificación. 6. mientras el muchacho no cruce el umbral que marca el con unas ciudades donde. Para los propios antiguos. República de los lacedemonios. Ibid . en efecto.. por que el hombre de bien (agathós) debe obrar: los unos y los otros. pues. cabe preguntarse cómo. De ahí un segundo aspecto de la paideia. puesto que a causa de tal rivali- cara». llega- do el día.

tal y como deberían ser para demostrarse los más útiles. En este texto presenta una teoría de la educa- exponer.. conservan en cualquier circunstancia la actitud conveniente [.. a los placeres y a sus caricias tan terri- frente al miedo. París. existen tres maneras de modificar o de eliminar han recordado y que se demuestran difíciles de engañar. rechazándose la recta opinión según sea uno víctima. de apartarse para siempre de ellas. Tanto la infan- que. se produce siempre a pe- 7. probán- sacará la capacidad de vencerlas. ba del robo: es precisamente el paso del tiempo lo que supone la gran amenaza de robo para los futuros guardianes. des Places. cia como la adolescencia son períodos caracterizados por los juegos.. padecerán. lo que debe ser para la ciudad ideal la educa. de su proximidad con ellas. que respondía a las necesi- cerán por siempre fieles a la máxima que debe inspirarles: hacer en dades de una ciudad justamente perfecta. de quienes son maestros en el arte de 9. Y lo que es tivo a las fábulas contadas por los poetas y a las mentiras suministradas verdad para los peligros y las cuitas lo es igualmente en lo relativo a los placeres: «Si des- de su juventud los ciudadanos permanecen inexpertos frente a los mayores placeres. cuando todavía son jóvenes. en La República. de pruebas con tal de evaluar la constancia y firmeza de los jóvenes en portamiento.633 c 9 -d 3. serán esclavos de otra manera. ed. a los que permane. Por el contrario. . blemente seductoras». 412 e-413 d. en lo relativo a esto. sar nuestro. combates sin piedad. Ahora bien. habrá que «someterles [. por lo tanto.] a un tercer tipo de prueba. bajezas y sufrimientos. cuando lleguen a la edad adulta y se vean inevitablemente enfrentados al diversiones. . Leyes. eligiéndose después a aquellos que pese a todo la y duradera. desorden y a la confusión con tal de advertir si son miedosos. ción tal y como los griegos la concebían. enfrentándoles de hacer es inculcarles la recta opinión y luego verificar en qué medida a las actividades más propicias para hacerles olvidar esta finalidad y ha arraigado ésta en cada uno de ellos. sino sobre todo «al deseo.) con nuestro consentimiento. la misma suerte que aquellos que ceden tir al temor y al dolor. Por tanto. Será de la misma familiaridad que habrá adquirido con las poner a nuestros guerreros.6 Se trata de operar la selección más rigu.7 Pero no basta con probar de esta (klopé) que nos prive de ella. y el desarrollo que sigue. pérdida. Ibid. Naturalmente.. en el caso de la opinión verdadera. de donde tos terroríficos y después de eso abandonarles a los placeres. III. así podrá saberse si son resistentes a los seductores hechizos y Platón se expresa sobre este punto con tanta claridad como puede.. violencia o encantamiento. de quienes pue. frente a obje- distintas formas de «deshonra».8 to el filósofo tiene evidentemente la agogé lacedemonia en la cabeza al Platón es un filósofo. si se acostumbra a los jóvenes a escapar desde la infancia del sufrimiento y las penas. 8. duros sufrimien. de un robo por el contrario a quienes no lo sean». La República. Resulta evidente. observa el ateniense del diálogo. lo que resulta honorable. 635 c-d. en fin. lo único que se pue- jetivo «es preciso someterles a prueba desde la infancia. cuando de nuestro espíritu sale una servirse de ellos.5 fuego.. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ante la tesitura de afrontar los mayores peligros. al borrar de su memoria 5. 1. III. (Trad. 413 c-d.] 170 EL INDIVIDUO. aquellas máximas por las que deben dirigir sus acciones. constituirían una afrenta para el honor del hombre de petir entre ellos. sirviéndose del poder de fascinación de cierta su aplicación a los valores del honor y del bien público. nos desengañamos de ella.]. bello y bueno. La República. y de la misma forma en que se expone a los potros al bien. Sus observaciones constituyen un prólogo tanto más precioso a la refle. sin duda. de una forma o de otra. para la ciudad como para sí mismos». opinión falsa y luego. suponiéndole el desprestigio público (óneidos) o incluso la infa. hay que mia (atimía). tres tipos diferentes tos. su 6. 1951. de alguna forma de violencia (bta) que manera su resistencia al olvido y a la seducción del error. gracias a lo cual podrá observarse su com. manifestación. ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [.9 La paideía instituye. Los jóvenes no saben todavía cualquier circunstancia lo mejor para la ciudad. Ibid. los jóvenes y de selección de los mejores a través de una serie de pruebas rosa entre ellos a fin de descubrir a los más aptos. dolos con mayor cuidado del que es habitual para probar el oro con el aproximándose así al honor y a la gloria auténtica. III. si no se ejercitan en plantarles cara y en no dejarse llevar hacia lo licencioso. la despreocupación y también por la credulidad en lo rela- dolor. Primero la prue- especie de magia. Véase Platón. 413 d-e. den enfrentarse con éxito al mundo de los placeres. de modo tan completamente perverso como estos hombres pueden lle. a manera de adiestramiento de ción de sus futuros guardianes. eso sucede gar a ser en ocasiones». ca. en qué medida parece ser sólida para inducirles a error. Y en vistas de este ob. las se exponen. Por último. a convertirse en esclavos de aquellos que estén acostumbrados a él.. adecuadas a la psicología propia de su edad. Será necesario nos aparte de su camino o de un sortilegio (goeteía) que nos ciegue a su todavía violentarlos por medio de fatigosos trabajos. véase Leyes. ya sea en forma de robo. si son. 413 c-414 a. más vergonzosa todavía. consistente en hechizarlos recurriendo a encantamientos y verlos com- que. Sobre la necesidad de no llevar a los jóvenes solamente a resis- yendo por la pendiente que conduce al placer. tanto xión sobre el sistema de formación de los jóvenes en Esparta por cuan.

son capaces nado cryptia. En cierto pasaje de las Leyes. Dawkins (comp. cuyos las danzas.13 Si este primer tipo de pruebas basadas en el olvido y el error se rela- ciona directamente con la teoría platónica del conocimiento y con los *L a s sisitias consistían en unos banquetes celebrados en Esparta por quienes se vínculos que ella establece entre recta opinión y saber.1. su. entre risas y juegos. Megilos insiste en la importancia de la cuarta in- de las ciencias o de la filosofía. Por el contrario. la decencia y el ve a aparecer la dualidad propia de la goeteia educativa platónica: por control de sí mismos. A fin de descubrir a quienes parecen susceptibles al ol.). vinculadas con danzas que pueden ser tanto terroríficas como te tanto al miedo como a la lubricidad y conservando en cualquier cir. vierno. lascivas y obscenas. el laccdemonio. las pruebas pertenecientes al tercer género. sin olvidar tampoco un maravilloso ejercicio de resistencia denomi- como podrá distinguirse a aquellos que. lejos de enseñar a huir de los sufrimientos. ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . tario en las palabras del lacedemonio Megilo. indecentes. o también la marcha con los pies desnudos en pleno in- todavía de recordar y de conservar en su interior la recta opinión. de procedimientos mágicos. digna de parias. la rudeza y la sordidez. haciendo fren. por el otro. el cretense. pues no son todavía lo suficientemente vención. Esta consiste en «un endurecimiento contra el dolor que se lo- maduros para semejantes disciplinas. como la pugilatos y el dolor. para sos. Leyes. uno está tentado de relacionar Es preciso erigir alrededor de los jóvenes un decorado que tanto pue. tal como conviene a todo hombre de honor. tales son los elementos típicamente lacedemonios que componen el abandonar momentáneamente su sentido del honor. durante este pe. en las cuales se recurre a la violencia. cryptia. Será observando su comporta. acostumbrarse a hacer cualquier cosa poco tiempo después. del /. la asistencia era obligatoria. unas veces horripilantes y espantosas y otras grotescas y ri- educativa puesta en escena ayuda a seleccionar a los que. ría. todas las tentaciones propias de la sen. en una mimética de la sensualidad y del placer. la brutalidad. santuario de Ártemis Orcia. caso de ser atrapados. Ibid. encuentra su mejor comen. .* de los ejercicios físicos vido y al error. de una acción de hechice- peligros reales. revelador de la debilidad de los medro. M. hacia los coros. los Platanista. como los comba- ríodo se les dirige hacia los divertimentos y los festejos.. arrojándose a ellos de lleno. The Sanctuary of Artemis Orthia at Sparla. glesa sobre los rituales de iniciación llevados a cabo por jóvenes en el sualidad. la educación no debe estimular en los jóvenes el estudio [gymnásia) y de la caza. las otras dos es. 13. habían ganado el derecho a ser considerados ciudadanos. pavor y.11 La les impone un régimen caracterizado por penosos esfuerzos (pónos). no se libran de ser brutalmente golpea- miento en las actividades lúdicas a las cuales ellos consagran su tiempo dos. diculas. dura. flagelación en el altar de Orcia a consecuencia del hurto de unos que- parados. 10. Al provocar el espanto. que en las Leyes10 expo. lleguen a la edad adulta. LA MUERTE V E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA por los sofistas. A los jóvenes se sin ayuda de siervos. Por otra parte. las carreras día y noche por todo el país».6}} a-d. En el marco de estos juegos rituales vuel- cunstancia. en el futuro habrán de mostrarse «los más útiles a un lado. Londres. peligrosa y precaria. Esta existencia marcada por cuales sabemos que se organizaban algunos ritualmente cada año en la dureza. se refiere La República. tes a puñetazos o ciertos robos. viene la prueba de la violencia. como si se tratara de trata de goeteia. al que cuidado ciudadano. el ateniense interroga a Clinias.12 en especial en lo que se refiere al uso de sos.. 12. sobre las medidas que sus legislaciones educativas adoptan en a los jóvenes una formación que haga de ellos unos guerreros cuando lo que se refiere a hacer probar a los jóvenes los placeres en lugar de que los rchúyan: «D e la misma manera en que. Luego. 1. Poner a (N. su dignidad. los cantos y los certámenes. Por último viene la prueba de los encantamientos. 1927. con tal de adaptarse y sobrevivir en condiciones difíciles. y al excitar los deseos. acostarse sobre el suelo. utilizando como persuasión los futuros honores con tal de hacerles triunfar. . tán estrechamente ligadas a las prácticas de la agogé espartana. los combates de pugilato de los que hablaba Jenofonte y de los frimientos ialgedón) y combates {agones). con los documentos estudiados por investigadores de la escuela in- terístico poder de seducción. autores. se basan en la imitación de cuanto es susceptible de producir sí mismos y a la ciudad». y a ne los cuatro géneros de «invenciones» instituidas por Licurgo para dar Megilos. necesarios si se quiere sobrevivir. pondrá en evidencia a los que no se muestren pre. Además de las sisitias.633 b-d. R. que señalan la bajeza de los impúdicos. enigmático. por la indigencia. como ofrecerles todos los placeres posibles con su carac. esta máscaras. los golpes (plegaí) como resultado de algún robo.] 172 EL INDIVIDUO. puesto que se de mostrarles seres terroríficos o figuras horribles. gra entre nosotros por medio de numerosas prácticas. el segundo género de pruebas.) prueba a los jóvenes por medio de una violencia que les somete a una vida 11.

EL INDIVIDUO. 16. con el fin de aclarar determinados aspectos rela. con sus clases organizadas por edades. desde 671 a hasta el final del libro II. adolescentes o adultos. op. retomada en 645 d hasta el final del libro I en 650 b. El pasaje más importante para nuestro tema es 18. ciones y sus pruebas. 4) retratos llamados realistas. Megilos responde: «A decir ver. Del mismo modo. de la historia de la Esparta arcaica cuando el culto a Orcia. escena de una nueva constitución17 en la cual el sistema de la agogé ocu- bar» al joven. pensables. Dickins19: 1) ancianas. acerca de otros puntos de carácter más limita. cit. ¿existe en vuestras leyes similar reglamentación en lo relativo a los placeres? ¿Cuál es 6) gorgonas. fore 600». imberbes o tra el dolor. acepte la datación establecida por J. op. el sentido del honor y el respeto de uno mismo. 3) guerreros barbados. La educación tiende a «pro. «Sparta». 7) caricaturas —sean cuales sean las reservas que por sí sola esta disposición que entre vosotros hace a los mismos ciudadanos fuertes igualmente pueda suscitar tal clasificación— impone una primera constatación: un contra el dolor y al mismo tiempo contra los placeres?». de C. la discusión sobre el buen uso de las borracheras y la prueba del vino (he en oinoibá. cap. con todo aquello que la ética del honor sar del siglo V il al VI. al santuario de Ártemis esos significativos cambios en el carácter de las ofrendas mostrados por Orcia. Athens.. si no remodelado. las figuras de hombre. en cuanto a esto. 2) jóvenes im- berbes. la paideta debe ponerles en contacto Es interesante hacer notar que el número de máscaras votivas de- directo. barbados.65-66. al menos durante esta primera fase de su senterradas en el curso de las excavaciones se multiplica por diez al pa- vida preámbulo de la madurez. Wace. como el pavimento y el altar (ese altar que de espectáculo) subrayan la completa integración del culto en el siste- la leyenda vincula a la reunión de los obat de Pitaña. LA MUERTE V EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . op. Boardman. «Artemis Orthia and Chronology». jóvenes el sentimiento del honor. (634 a ¿-e l. se escalonan entre el siglo I a. C. pasa a ser. Sólo la sobriedad encierra valor y sí por lo menos resemantizado para que pueda responder a las funcio- virtud. no soy capaz de dar con facilidad ejemplos claros y manifiestos sobre este tema. hombres ebrios pierden su dignidad. Véase Heródoto.) 14. en Problémes de la guerre en Crece ancienne. cit. Kinosura y ma de la agogé. El examen de siete ti- pos distintos establecidos por G. sin olvidar Amiclea). con sus competi- Limnai. ] 175 174 Pero ¿qué puede aportarnos este recorrido por La República en lo La fecha de su construcción corresponde a eso que M. período durante el cual el paidikós agón ha adquirido ya mero carácter ras más antiguas del santuario. de las cuales se Volvamos ahora. escribe J . bre las estelas descubiertas en el santuario (incluso en el caso de que. V. 163-186. Dickins. «For the grotesque masks we may note that the series may not in tact begin be- 671 ¿7 . para que pueda afirmarse con razón que alguien es sobrio. A continuación hablaremos de las máscaras. dad . pág.. 15. Por un lado.16 coincidiendo con la entrada en Esparta y a la agogé? Al menos una cosa. 1. Aunque se salvo dos excepciones. LVII1 (1963). J. Introducida en 637 ¿-642 ¿. si bien puedo citar determinado número de leyes dirigidas a hacer más fuertes con. han encontrado más de cien mil.*145 que sitúa las estructu.. Boardman. Mesoa. de C y el lll d. págs. pero. I. encuentra su conclusión. M.1'' Los las prácticas rituales heredadas de antaño. 5) sátiros.18 Es igualmente en el siglo VI cuando las figurillas de plomo. cit. sin embargo. hubiese generalizado y ampliado con diferentes tipos de máscaras. procediendo con él a la manera de esa prueba del vino pará un lugar de privilegio.. aparecen en mayor número y surgen cionados con el honor de los jóvenes espartanos. .. 6. págs. nes que desde entonces le estarán reservadas en el marco de la educa- preciso será que haya bebido vino. indis. Annualofthe British Schoolof 19. brayar la importancia del nuevo templo. de C. erigido hacia el 600-590 a. pero podría hacerlo. Será durante la época de este decisivo viraje que Platón pretende aplicar a los hombres maduros para saber si con. . tras el paréntesis de 666 a-667 b. indecencia e indignidad.. que representan a guerreros con su aspecto «normal» de do». hacia el año 700 a. Boardman. corte separa claramente dos tipos de máscaras y los enfrenta entre sí. en TbeSanctuary o/Artemis Orthia at Sparta. es necesario añadir también que las inscripciones so- Algunas advertencias preliminares resultan. para inculcar a los ción de los jóvenes. págs.4 3 . incluso en servan el control sobre sí mismos o pueden caer en la ebriedad. de C. en el largo desarrollo que va 17. Finley. En especial en lo que se refiere a la cronología. sanos) en relación al <sidos y al atskhyné. I. «The masks». Por último. es necesario su. como si entre los años 600 y 550 esta práctica se estigmatiza como bajeza. 143 y sigs. Finley ha de- que se refiere a la comprensión del estatuto característico del joven de nominado «la revolución del siglo vi». 1-7. en relación constante.

a los esclavos y los extranjeros. violenta y orgiástica mascaradas y prácticas rituales efectuadas en el santuario de Orcia. que se refiere a la educación de la juventud. de tuto de ciudadanos. para algunas de ellas. rechaza en las Leyes. de arqueros o de músicos. a causa del ejercicio de la gim- pueden hacerse extensibles también a las figurillas humanas elaboradas nasia. 82. actitudes vulgares y deshonrosas. dad ni de la solemnidad que debía requerir la educación de los futuros bardía. con rostros desfigurados. itifálicas. la senectud. Cuando Aristófanes evoca la tualidad desmedida muy alejada de las posturas dignas o de las caracte. toda forma de danza que no mes y caricaturescos.21 cuando Pólux. a los jóvenes que estaban destinados a alcanzar el esta- inquietantes. Leyes. cuando prohíbe a cualquier casi exclusiva— son las siguientes: 1) el guerrero adulto (el ideal al que individuo libre que aprenda a imitar por medio de la danza todo cuan- debe tender el joven en virtud de la agogé). aquellas figuras que. juegos colectivos de la agogé. del ascendente de Pólux o Atenea sobre numerosas danzas propias de Laconia en las que entraban 20. tyrbasía. los supuestos retratos realistas). sikinnotyrbé). presentan esas mímicas ridiculas y en ocasiones obscenas. bición para los ciudadanos o que su aprendizaje se viera excluido de los dos por ellos. Dawkins. por último. prender la presencia de las máscaras en el santuario y su papel en la dos de pie y en posición de marcha. tualidad indecente (lambróteron. junto a los tipos 2 Solamente será necesario responder a cierta objeción de carácter ge- y 3. para uso de los ilotas con el fin de alejar. Iguales y ciudadanos. Pero las hay también que presentan agogé. la máxima alteri. (thermaustrís. mostra. nada nos da pie a de Bozanquet. suponer que tales prácticas estuvieran sujetas al menor tipo de prohi- gadores. en neral planteada por algunos autores. eran más bien del tipo de las que se reservaban puede tratarse de ancianas arrugadas y desdentadas. moldeadas o modeladas: algunas de ellas. el móthón. imite nobles y bellos movimientos sino que más bien muestre. 2) los seres grotescos (como to parezca ridículo o inconveniente. de mane- puesto que son las más ampliamente representadas —incluso de forma ra banal. kyrittoí. no disponen de la serie- una variada gama de desviaciones y variaciones que representan la co. Pólux. en su función pedagógica. los nombres de ciertos cer. en lo distintas tipologías de seres grotescos. Por otro. de sátiros. por el disgusto y desprecio que tras nodrizas. en las que se utilizaban las Lo más interesante en lo que se refiere a este punto está en los trabajos máscaras y la mímica (barylltkha.. en las que se imitaba a todo tipo de animales (morphas- mós). una dualidad comparable se encuentra en la serie de las cas caracterizadas por la mayor descoordinación gestual. . a manera de sinies. Cuando Platón. . se técnica de danza conocida como bíbasis. Platón. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA V LA GLORIA [ . 1 y 2. VTI. o acerca de aquellas otras que imitaban a los espantosos sátiros Las máscaras votivas y las figurillas que las acompañan plantean el (hypótroma). kallabís. «a cubrirse durante el salto las nalgas con los talones» según la con barro cocido. Tales danzas vulgares. entre las máscaras de Orcia. Pickard-Cambridge y de algunos otros investi. figurillas de plomo que representan a hombres.20 el filósofo estaría inspirándose directa- 3) las ancianas (que suponen la desviación absoluta. EL INDIVIDUO. deikelistai). reservando su ejecución solamente expresión de los múltiples modos de alteración de ese modelo viril adulto). Hesí- aproximan a lo obsceno y a lo grotesco. la monstruosidad. Atenea. sobas). danzas laconias. Las tres categorías más significativas de máscaras. contraste con los modelos generalizados de joven y de adulto. Similares observaciones ven muchacha lacedemonia extenuada. disfraces. justamente señala. támenes o los testimonios de Aristófanes. trar algún hueco en una especie de mascaradas bufonescas o de mími- Al parecer.] 177 koúroi o de ándres (nosotros situamos en este cuadro. dipodía. El ideal educativo de Platón es una cosa. Lisístrata. el horror. según dicen. o también acerca de las danzas caracterizadas por una ges- problema de las relaciones que se establecen entre danzas. Por el contrario. a la edad y a su que el culto a Orcia. pero las realidades ins- figuras desnudas que saltan y brincan. con sus rostros terroríficos o. cuando en su Lisístrata exhorta a una jo- rísticas de los guerreros ordenados en falanges. haya podido encon- estatuto). de gorgonas. En su mayor parte se Aceptar este punto de vista supondría de entrada negarse a com- trata de combatientes. del tipo hoplita. No es necesario volver sobre los vínculos. atendiendo al sexo. en juego máscaras o disfraces. mente en el ejemplo lacedemonio. su testimonio nos impediría pensar dad en relación a un triple plano. lo grotesco. IV. Lo mismo resulta válido también quio o Focio ofrecen indicaciones acerca de las «terroríficas» (deimaléa) para ciertas tallas de marfil. para ello. brujas o Grayas (G raiai). titucionales de Esparta otra bien distinta. defor. Aristófanes. 816 d 2-e 10. añaden. haciendo manifiesta cierta ges. tyrbe. más ridículos que ellas inspiraban. 21. el kórdax.

por último. 628 d. En su clasificación de los diversos tipos de danza Atenas. En efecto.24 Estas danzas que.26 La primera.. báquica y las demás que se le asemejan. 24. la hiporquemática se encuentra en las antípodas menos con Artemis y sus cultos. «gesticula» con te»: existe determinado tipo de danza a la que no cabría encuadrar den- las piernas en el aire. dioses pánicos. sí al Al igual que el kórdax. practicada por los laconios. 631 c. en el largo pasaje dedicado a la pírrica. A. Escandalizado y disgustado ante tanta «gesticula. de la sophrosyrte.. entrecortada y violenta. cuales sin ningún género de dudas resultan adecuadas. para que Afrodita y Amor se presenten y bailen junto a ellos».. según él. Ateneo. que resulta ser de lo más expresivo: kheironomía. 25. en virtud de una ges. el canto que siguen rítmicamente con su danza es una invitación 23. y Afrodita. De la maldad de Heró. Ateneo señala que. . con la ticos sobre los cuales Platón pretende basar su dicotomía entre danzas danza trágica y la emméleia. Los jóvenes. ] 179 las relaciones están explícitamente establecidas. que todos los lacedemo. de las pacíficas y declarar que no es un género de danza conveniente tualidad enérgica. 10-11. Y de pronto nos ofrece otro de los nombres característi. dejándolo ahí sin volver a ocuparse de él. pacífica. que es manifestación rivaliza con los demás en el uso de términos picantes. Diés modificada). seria y digna. con la danza satírica conocida para los ciudadanos. simulativa y estimulante. la segunda. como síkinnis. cada uno de ellos la pírrica. Luciano hace notar que en Esparta «los jó- venes se ponen en fila y ejecutan todo tipo de pasos en orden. kheironomía. hacen alarde de sus competencias «musicales». ges. 867 b. XIV. pidiendo una tabla para demostrar lo que es capaz de hacer. V il. a pesar de que con el tiempo ésta guerrero. el día en que Clístenes de Siciona debía elegir entre todos advierte dos formas opuestas de ókhesis. 814 e y sigs. liga también muy tre paréntesis para descartarlas sin haber logrado justificar su censura. La danza «hermosa» se subdivide a su vez en dos géne- conocimiento de causa. poco como una de las dos formas de danza seria y digna. se sitúan al margen de los criterios morales y esté- un lado la gymnopaidiké. Heródoto. vulgar y frívola debe ser censurada. en ella la chanza campa a su aire. habría un «no obstan- ses. Ahora ninfas. por los muchachos y también por las jóvenes. En De la danza. La manera más justa de definirlo se- ha adquirido un carácter más moderado y conveniente. si el autor de los Deipnosofistas relaciona por plicaciones religiosas. silenos y sátiros imitarían. dejándolo aparte tanto de las danzas guerreras como por ello de estar menos emparentada en su origen. con la danza satírica y la síkinnis. han de aprender a partir de los cinco años como prepara. y por el otro la pírrica. Clístenes anuncia al joven que «por culpa de sus dan. según se dice. Que este tipo de danza haya tenido en el culto una importancia has- ra de lugar ni juzgar sus danzas indignas de ellos. . mientras que toda forma de danza primero ejecuta ciertas danzas mímicas laconias y luego otras atenien. después. VI. V il. Plutarco. XIV. Deipnosofistas. VI. a causa de su ritmo adecuadas y perniciosas.25 los jóvenes griegos no debía encontrar este tipo de exhibiciones tan fue. sería oportuno dirigirnos hacia la danza guerrera y la danza pacífica.25 Gesticular es kheironoméo y gesticulación. Leyes. bastará con leer en el ta cierto punto esencial es algo sobre lo cual indirectamente nos infor- libro VI de Heródoto2223el relato del comportamiento de Hipocleides de ma el mismo Platón. mación de los buenos ciudadanos. 630 e. por no decir licenciosa. ni de ningún otro modo. frívola y vulgar. 815 c-d (trad. se tra- En cuanto al resto. apoyando la cabeza encima de la mesa. Ateneo. quien. para convencerse de que la élite constituida por ta de una danza vulgar y desenfrenada. todo este género no resulta fácil de definir como pacífico ni como ción para la guerra. imita por su albergarlos en su casa durante un año para así ser capaz de juzgarlos con parte la fealdad. la pírrica no deja ría. se trata de Grecia. de otros pasos de danza dedicados a Dioniso 22. Ibid. nes. decide ne a ser imitación de lo bello. 26. 27. instantes más tarde. las cos de la pírrica. vie- los pretendientes al que estima más digno de casarse con su hija. Ibid. en mi opinión. duos ebrios y que son utilizadas en las purificaciones o en las iniciacio- nios. «Toda danza zas había arrojado por la borda todas sus posibilidades de matrimo. de la dignidad y de la seriedad.178 EL INDIVIDUO. a indivi- bien. de carácter guerrero. vivo y brusco. con todo. doto. 129-130. si no con Orcia. puede tratarse tanto de pasos guerreros como. con la danza cómica y el kórdax. llegados de todas las ciudades de ros: la andreta. por su importancia dentro del culto y por sus im- Añadamos a esto que. en razón de su carácter grave y solemne. tro de la categoría de lo vulgar sin que. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . 129.»27 ticulación. estrechamente la hiporquemática. Por otra parte está la emméleia. pueda aceptarse tam- ción» indecente. Sin embargo. Heródoto. las cuales bajo los nombres de nio». obligando así a nuestro filósofo a ponerlas en- rápido. El ateniense pre. Ambas resultan recomendables: participan en la for- fiere bailar.

Figures de l'Autre en Gréce franqueen. en virtud del bébe.*29 Pero su estatuto. «L e gypse et la boue. 443-457.» Plutarco. de la cual una sería de Orcia al igual que en algunos otros lugares de culto. Annuaire du Collége de France. sino con vino: de esta terviniendo en las fronteras de lo salvaje y de lo cultivado para autorizar manera pretendían probar (hásanón tina poioúmenai) su constitución.51 lebración de las mascaradas o de las danzas imitativas. «L e s ruscs de guerre d ’Artémis». gorgonas. plita. bería ser interpretada. a través de la los más ancianos de la tribu. Reckerches sur les cuites grecs et tenencia de los jóvenes a esa esfera de lo salvaje en la que. haciendo de ellos. Vidal-Naquet uno estaría tentado de pensar que tales máscaras —de sátiros. pág. J. véase supra. pág. 16-3) Hay ¿no se correría el riesgo de simplificar las cosas al plantearse el joven y otro modo de aplicar la básanos en oínoi de la cual habla Platón. mueren de convulsiones. bajo la protec. A re-examination o f the evidence. Pa- rís. Chrimes. 1984. Ártemis de. 1986. Véase Pierre Vidal-Naquet. págs..* ed. nota 14. págs. melleiren. Su selección ha sido Pero volvamos al problema más general. un elegido. 1. con los comporta. . 1985). por su admisión a la edad de laciones pueden tener tales prácticas con Ártemis en su función de siete años en las filas de una agéle. Cahiers du Centre Jean-Bérard. 84-136. En efecto. 2. d ’anéantissement». vol.] son precisamente aquellas cuyo uso se había mantenido en el santuario el adulto como dos figuras del todo contrapuestas.-P. 32. III: «Artemis». el joven se nos presenta. la distancia en efecto. Ello nos vida característico. personajes grotescos— responden a la per. Quaderni urbinati di cultura classica. nos en la Lesché3031y por las nodrizas que recurren a la prueba del vino. Licurgo.1-2. Formes de pensée et formes de sociélé dans le monde grec. «Cuando nace un niño. bajo los efectos del vino. él. cuentran sometidas a la dura disciplina de la efebía. bajo que separa la teoría propia del filósofo. xión saludable adquieren así mejor temple y mayor vigor. págs. caracterizada por su proyectada unos rasgos que le convierten en cierto modo en una especie de antiho- paideía ideal. donde se encuentran en relación a algunos puntos. qué papel hay que reconocerles en el proceso hasta los veinte a diversas clases constituidas por edades y que se en- de «adiestramiento» conducente a transformar a los jóvenes en ciuda. en lo opuesto del guerrero-ciudadano adulto. 29. A. págs. o así nos parece. suele el paso del primer al segundo estado sin que sea irremediablemente decirse que quienes son propensos a la epilepsia y otras enfermedades. Ñapóles. los adultos.. qué lugar. ción de Ártemis. distinguido desde el princi- do caracterizado por las pruebas. 1981. in.28 Si esto fuera así. ancianos. 1982-1983. algu- 30. 1980-1981. l’Occident. por el contrario no ha nacido bien y le encuentran alguna deformidad. ¿qué tipo de re. no se define solamente en razón de su diferencia o por su contraste con el reducido grupo de los Hómoioi. «L e chasseur noir et l’origine de l’éphébie athé- Que en esta interpretación haya cierta parte de verdad es algo que nienne». Sur les mythes de la guerre rhobídas. Jeanmarie.. Pero persisten. EL INDIVIDUO. 1949. apareciendo igualmente determinados problemas nocerlo: él debe cogerlo y llevarlo a un lugar denominado lesché. más complejo. 1. véase K. de la realidad de la agogé lacedemonia. revisada y corregida). Vida de les»? Más que una potencia señora de la naturaleza salvaje. ¿N o es tarea de Ártemis. 161 y sigs. un Igual entre Iguales? Después de los estudios llevados a cabo por H. M. el culturizarlos para transformarlos en robusto. Si está bien formado y es agogé. por su aspecto y conducta. págs.. 70. el padre no es libre de levantarlo en sus brazos y reco- nas zonas de sombra. nosotros no pondremos en duda. permanecen relegados por largo tiempo mientras no 407-419.» ( Vida de Licurgo. como un poder de los límites. Bonnefoy. Si estas máscaras votivas llevada a cabo desde el mismo momento de su nacimiento por los ancia- recuerdan a aquellas otras que eran en efecto portadas durante la ce. por su pertenencia desde los catorce courotropho. Manchester. Véase Pierre Ellinger. París. . París (1. Brelich y P.A VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . El aprieto en representación de lo salvaje y la otra de lo civilizado? Por su género de que ponen a Platón constituye un testimonio de gran valor. 7-35. Si. es en- viado a un lugar llamado los Apotetas. sobre este punto. «[. permite medir. págs. X X IX (1978). si es que estuviéramos tentados de olvidarlo. según el conjunto de documentos que nos han llegado. eiren. rra. un precipicio del Taigetes. Vernant. por la educación que se le proporciona. 51-67. 1981-1982. ordenan que se le eleve en brazos y se le asigna uno de los nueve mil lotes de tie- adultos? ¿Qué pueden significar a este respecto las máscaras «norma. 16. país. Ancient Sparta.] Las mujeres no lavaban al recién nacido con agua.32 todo ello hace de danos de pleno derecho. el umbral por el que se accede al mundo de ancienne. 391-405. siendo sucesivamente el joven 28. «The cphebic organisation». mientos ritualizados propios del altar de Orcia. bajo la dirección de Y. un Hómoios. Sobre la organización en clases según la edad. en Dictionnaire des mytbologies. IX . La Mort darts les yeux. LA MUERTE Y E L AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE I. T. 1983 (última ed. en la sociedad lacedemonia. a nuestro juicio. promikkiddómenos. Le Chasseur noir. própais. mientras que aquellos otros que disfrutan de una comple- puesta en cuestión su necesaria —y frágil— distinción. al término de cierto recorri. mikizómenos. cap. el civilizar a los jóvenes. Estos examinan al recién nacido. 31.

sino resultado de una victoria que debe actualizar de que sea necesario hasta que no haya sido «dom ado» a su absoluta ima. Licurgo. sobre su exclusión de las magistraturas. Del mismo gen y semejanza. en su persona de manera bien visible. ya desde el mis. de la masa inferior con los ilotas con quienes la frontera tiende a difuminarse. no sólo le es necesario portar. toriker. 34. los ilotas se comportaban «de manera extre. Index.1981 (publicado en enero de 1983). Más termedia. la cual por otra parte comprende. ter infamante del celibato. el deshonor. una posición in. solteros. fuera de sus normas. más bien se mantiene. bajo las formas de bre su degradación cívica. a no franquear nunca la frontera que separa a en bloque a todo aquello que no sea él mismo. bien constituye un polo ideal. los ilotas emancipados. bajo la forma de la máscara de acaba por convertirse. el desprecio reservado a los hombres no casados y las humilla- mas de alteridad que es necesario haber explorado para después poder 3 ciones que debían sufrir. V.. en la frontera de ambos estados contrapuestos. Sobre el estatuto infamante de los trésantes. 30. las marcas de su indignidad. menes probatorios con el fin de tener derecho a una carrera adulta col- Estatuto ambiguo. . 15. no sólo en lo que se refiere al servicio personal de cada hoplita. en Gorgo. el ción a los ilotas. por en el curso de la agogé la aristeía aparezca como estado permanente o tanto. como guerreros similares a hoplitas e igualmente sobre el estatuto de los neodamó- madamente salvaje y ruda (pantápasi omós kat pikrós)». una amenaza de continuo suspendida sobre cada próximo a los Hómoioi de los cuales aspira a formar parte algún día. la nobleza no es una cualidad que el joven posea Pero en relación a los Hómoioi a los cuales se opone durante el tiempo de nacimiento. de tim aí. a fin de desmarcarse de los ciudadanos tenidos por tales. so- modelo con el cual el joven debe identificarse como. 10. de manera que apartarse de ellas. Los deslizamientos y ambigüedades dentro del estatuto de los jóve- tuto de ciudadanos. jamás podrán optar ya al esta. como espacio en el que permanecer una vez ha sido alcanzada. oscila. véase Licurgo. Agésilas.. Así. Se entiende entonces que las máscaras sean representación tanto del 4-5.182 EL INDIVIDUO. El joven ocupa. si se demuestra constantemente digno de ello. convertirse uno en hombre. quedar excluido de ella y en su nia. 34. sidad. en caso de nece- 33. de lo horrible y lo ridículo. (= FGr Hist) 115 F 13 Jacoby (= Ateneo. equívoco. exhi-345 cargar con ciertos rasgos de alteridad que los dejan al margen del cuer- po cívico. En rela. Sobre el carác- lo salvaje y lo grotesco. en los límites del honor y de la vida ci- vilizada. semejantes entre sí. debiendo compuesta por los «otros». Fragmente der griechischen His. como es sabido. mada de honores. condenados a una existencia penosa y desgraciada. En Esparta. deis.2. como los neodamódeisP las sisitias tiende a borrarse. Sobre el deshonor relacionado con el calificativo trésas. una exigencia tanto más imperativa por mientras crece. de esa forma extrema y radical del Otro. 35. No es representación de lo «salvaje».2. VI. 272 a). mento.55 está oprobio. modo en que en la agogé el adolescente ha de afrontar una serie de exá- te ciertos aspectos de indignidad y rudeza. véase Plutarco. se encuentra cercano a esos ilotas con los que compar. de esa amenaza de caos eso a lo que ha sido destinado y que le diferencia de la muchedumbre de y muerte a la que es preciso haber sido capaz de mirar de frente para los «otros»: en un auténtico espartano. En este sentido. el espartano puede siempre en todo mo- gún se sitúe a uno u otro de los polos opuestos de la sociedad lacedemo. y también. véase Heródoto.54 Sólo el ilota. 231. a causa de su es- dos aspectos complementarios de un mismo cuerpo social que se opone tado y de su naturaleza. Sobre la participación de los ilotas en el ejército de Esparta. véase Pavel Oliva. toda una serie de decadencia volver a caer. por último. es decir. 2 1 . frente a los Hómoioi. individuo. excluidos de la agogé. Plutarco. quedando durante el resto de su vida confinados al nes lacedemonios se refuerzan por el hecho de que en ningún momento estado subordinado y despreciable propio del ilota. de esas zonas extre.2-4. «Heloten und Spartaner». LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . sino como auxiliares y hasta. mo comienzo es separado de la masa de todos aquellos que. págs. Según el testimonio de Teopompo. cuanto que aparece siempre potencialmente ligada a su contrario. por debajo del umbral que define al auténtico miembro com- Frente a los ilotas. . la frontera entre los adolescentes agrupados en la ponente de la ciudad. esos seres infrahumanos similares a animales. como en el caso de los «medrosos» o de los escalafones intermedios. manera indefinida si quiere que su valor sea reconocido. jóvenes y adultos conforman en este plano se encuentra por lo menos desde el principio llamado. inscritas los jóvenes. 43-54. durante el curso de su vida. Tucídides. es los ciudadanos. se. bascula y cambia de sentido. ] 183 pió y perfeccionado durante el tiempo que dura la agogé. iguales entre sí.2-4. a pesar de que también pueda en agéle y los hombres hechos y derechos reunidos en la convivencia de ocasiones elevarse por encima de su condición. excluidos del altar de Orcia. entre el ilota y el ciudadano de pleno derecho. VII.

I. véase Frangois Lissarrague.10: «Suele contarse que durante la expedición de 41. Las nubes. cavaliers. cit. X. 1. Ducat. Platón. Sobre la kynée o kyné. Este tipo de tocado es atribuido también a algu. decidieron atacar a 1983. En el extraño peinado característico de los abantes de Eubea (como los ciudadanos de Esparta durante la fiesta de las Jacintias. tocado «¿H abéis olvidado que los laconios se presentaron con sus armas cuando vosotros lle- con una kynée de piel de marta. resulta espe- de los esclavos en Atenas: Aristófanes. vestimentas confeccionadas que en las tres diferentes tradiciones que refieren la fundación de Tarento (véase sobre con la piel de animales desollados como costumbre escita.. Dolón. con las observaciones de le corresponde también el par opuesto ilota-ciudadano. 16.37 den señalarse dos ejemplos característicos: la primera descripción de En el espacio dominado por Ártemis el joven no queda. 1150-1156. con sus sucios harapos (aeikéa heimáta).39 con la cabellera que el espartano ya salido de los conspiradores] cubría su cabeza con el kynée. págs.S. Plutarco. A este respecto resulta. según Antíoco. Como recuerda J.“ ciclo. Jenofonte. 36. 1. ] 185 hiendo de algún modo a la mirada de los demás su congénita inferiori. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA V LA GLORIA [ . en Uíada. de adoptar las maneras pro. servil. Las avispas. katonáke). Ibid. era «el momento en que Falantos [uno rro de los ilotas (la krynée). Aspects de l'iconographie attique du guerrier. mente una pieza de vestimenta ruda y sin tejer. creyendo que de esta manera daban impresión de ser más corpulentos. su gorro época de su proceso de formación. y la katonáke. al . diferenciados por el uso de la Fran$oise Frontisi-Ducroux. 1983. en efecto por sus cabellos» (Estrabón. según las representaciones plásticas. forme» infamante. como señal (VII. sin duda. Sobre la baite. «L e mépris des ilotes». véase también Asamblea de las mujeres. han sido reunidos por Ja- cando que sus amos no se lo tenian permitido».. caminadas.S.2. 382-383. los textos que se refieren a ese «uni- los poemas de Terpandro. la cofia de piel de perro o gorro de cuero.36 interiorizar año y durante todas las estaciones (himátion). 445 y sigs. nos bárbaros: Heródoto. «presenta el aspecto de un villano (kakós)». estas tradiciones P. d i. Vida de Licurgo. cabellos largos detrás de la cabeza. significativo IV. jóvenes o ilotas —tres categorías similares hasta cierto punto—. de efectuar los movimien. privilegio y característica de persona. véase Heródoto. 3. J. de recitar poemas. Fedón.42 a «afear» su cuerpo. la prohibición de llevar cualquier tipo de túnica que 13-15).. 268. 278 y sigs. República de los lacedemonios. Archers. XIV. 89 c. XXIV. en Esparta al igual que en otras ciudades. Esa misma costumbre existe en el caso con la piel de un animal desollado. el mantón de lana símbolo de civilización. la sisyra o las sísymai. como ha sabido entender J. reducido a ese mismo estado de en- vilecimiento. cit. vada por los sirvientes rurales en Siciona con el gorro de los ilotas lacedemonios. 64 y 109.] y os otorgaron la libertad. igual- 40. vestimenta del joven y las del esclavo. igualmente debe. sin embargo. 445.19-22. Vida de Licurgo. Lisístrata. 77. «Esclavage et gynécocratie». págs. su manto de uso durante todo el dad. Le Temps de la réflexion. como señal de un estatuto inferior. R. como la piel de los animales que los ilotas están obligados tos propios de la danza. katonáke?». Según Mi.*41 son tendencias en- ta. haciendo que vuestro pueblo volviera a vestir el manto de lana (khlaina) en lugar de la podría recordar a un esclavo si no fuera por su figura y prestancia. Ducat. Los ciudadanos libres. durante la Laertes en la Odisea.H. todos estos casos por medio de la apariencia se trata de diferenciarse de entrada del ciu- posición entre joven y adulto. ya sea porque se trata de «medro. XI. 231. págs. la mugre (aukhmerós) que su degradación hasta el punto de sentirse incapaz. igualmente sucede con los cialmente clara en Aristófanes. Ducat. puede llegar a rozarlo en determinados as- pectos: sus cabellos rasurados contrastan.38 al igual que el infamante go. después de la señal dada por los adultos de Esparta.E. 1957). 1.40 maban parte del demos. Plutarco. 657 d). Este mismo detalle aparece en la versión de Éforo: «Haciendo causa común con los ilotas. 1. op. Tal señal acordada. al desprecio de su pias de los hombres plenamente hombres. Alemán y del laconio Espendón. Flaceliére. I.11. le cubre a falta de lavados y de aseos personales. los partenios conspiraron contra sus compatriotas conviniendo entre ellos que un gorro laconio izado sobre el agora sería para todos la señal de ataque» (Estrabón.. VI. Sus pies desnudos. Entre la nobles y terribles». coby (II B. dadano y de los hombres de la urbe. 72-73. Licurgo. Las avispas. quien porta sobre su cabeza una kynée de piel de cabra. Ya en Homero. Entre los deslizamientos o solapamientos entre la imagen del joven efebo y la del págs. 68 y sigs. Lisandro.455. 721-724. 22. véase J. pág. 54 y sigs. rústico o bárbaro.2. bárbaro o escita existe alguna relación: en ródoto. 37. se reconocían. págs. 333 y sigs. a portar (dipbthéra. cabrero. Sobre la dipbtéra. «los ilotas son obligados entre la khlaina. A este respecto pue- los ciudadanos hechos y derechos. pero rapados por delante.. Licurgo les ordenaba que se dejaran los ca. E. Ducat. Laertes en Odisea. París.451-1. 3. Relacionando la katonáke lle- 38.. Vidal-Naquet. sos». los que for- de la efebía tiene el derecho y el deber de conservar larga y sin cubrir. al igual que vabais la casaca propia de la condición servil (katonáke) [. Le Chasseur noir.. juvenil. uno de ellos. feriores» tenía como objetivo que «les diera vergüenza ir a la ciudad». confeccionada a llevar un gorro confeccionado en piel de perro». como comentario a 115 F 176). los tebanos en Laconia los ilotas que habían hecho prisioneros fueron invitados a recitar 42.. Lisístrata se dirige a los atenienses campesinos más pobres: Las nubes. pero ellos se negaron. Plutarco. le cerf et le berger». trad. 3 . bellos largos. tastes. a darle la sórdida apariencia del villano. 28. . tras el complot de los partenios. Jacoby = Ateneo. entorpezca sus movimiento (khitón). VI. 16.. 82. VII. 3. para recordarles que los lacedemonios les ayudaron a liberarse de Hipias y de la tiranía. A la contra. 205-210. VI (1974). kynée o por llevar descubierta la cabeza. op. véase Teognis. cuando se le pregun. expli.). de pronunciar palabra.12-14. «Aquellos que salían de la efebía. tesis de 3.. op. marcada por el contraste (cabeza rapada-cabellos largos). peí- cuyos padres no cabe llamárseles en puridad hombres.464. esos «hijos de jóvenes muchachas» a bárbaro. véase también H e.. inferior e infamante. 68) observa que esta pieza de vestimenta obligatoria para ciertas categorías de «in- distintiva de una condición servil.184 EL INDIVIDUO. marca de «salvajismo» o «rusticidad». La contraposición rón de Príene (FGr Hist 106 F 2. IV. en pocas palabras. Anuales. Pólux 39. véase Aristófanes. «L ’homme.

en recuerdo de Ártemis como dio- medio rasurada (cosa que incrementa su aspecto ridículo y que los diferencia de los au. en lo que se refiere a los en- ver. ] 187 de piel ikynée) y su suciedad (aukbmets) se asemeja a un esclavo. como signo lymei. los cuerpos ligeros. femenino» («Gloire et infamie des seigneurs de l’Eubée». y de los bárbaros carios y 1¡- relación a la vez tanto con ciertos pueblos bárbaros como con los adolescentes atenien. Tucídides. con el mentón y las mejillas bien corta. la nota anterior ya destacábamos las relaciones entre enkheirídia y drépana. «una espada corta denominada por algunos drépa- non». Plutarco precisa que los criptos.1 6. al mismo tiempo como dedicatoria a la diosa y a manera de recom- única diferencia consiste en lo siguiente: los jóvenes presentan el cráneo rapado mien. IV.. arma. 30. Enkheirídia y drépana son a menudo te- igual que los jóvenes). les afeita a todos la mejilla derecha. ciarse (aukhmeroí) y a una vestimenta humillante. a juicio de D. 46. ha tras que los ciudadanos llevan los cabellos largos. 227 y sigs. demuestra que se trata por el contrarío de un das. el ataque por sorpresa. a no afeitarse más que una parte de la general a la vestimenta característica del hoplita. que combate a caballo. ejemplo Heródoto. los ilotas no tienen derecho por regla mendados y de colores obscuros. el drépanon. sa de la fecundidad. La rareza de su corte de pelo y la capa larga con la que se visten el general persa Artibio. Suciedad y harapos como en el caso de los jóvenes. los niños se ven obli- ral y que mediante la imposición a los «medrosos» de tal obligación lo gados también a padecer hambre. el día de la boda. Añádase a esto que en Esparta la joven espo. trabajos. tratando de los belicosos calibos. 3).4. que implicaban una forma de lucha distinta a las ca- logra recuperar el cadáver de su hermano y cómplice.43 Es la burlarse de los guardianes. drépanon):^ se trata del armamento reservado a los de la expresión. 92 y 93. que Ann Carson nos recuerda. Agésilas. 2. tienen un lado afeitado y el otro no? ¿O más bien. de la tri- representan. la virgen. en jóvenes durante el tiempo de la efebía. 1. civilizados y salvajes. llevaba también el cráneo rapado. Denise Fourgous ve el signo de una marginalidad que les pone en nidas por armas propias de los psiloí.1987). desde el ágele. los ilotas. Odisea.46 En otros capítulos las compara- sentido menos literal. él emborracha y da. II. son los términos que de su inhabilitación. en cuanto a los adolescentes. junto al nombre del vencedor. 111-112). el degüello del adversario en el cuerpo a cuerpo. su indignidad. enviados ai campo de batalla para el degolla- que en su condición de adulto debía contar con no menos melena que la joven antes del miento (apospházo). IV. que dejan crecer su barba por ambas mejillas pero ciones no resultan menos instructivas. neral de medidas adoptadas a fin de subrayar su atimía. lyumaínomai. 6. a manera de insulto. quio. de tal modo que sin mostrarse imberbes como los se encuentran igualmente sometidos a una serie de incesantes y duros jóvenes no pueden tampoco lucir la barba propia de los ancianos? Cier. olvidándose absolutamente de cualquier señal visible de la infamia de que está revestida su persona. en concreto en la criptia. En matrimonio. no disponían de más arma que las enkheirídia (Licurgo. la embosca- tado la cabeza para que no se le pudiera identificar. como señal de un estatuto que en adelante les designan las sevicias infligidas tanto a los vivos como a los muertos cuan- acercará más a los jóvenes que a los ilotas: «Deben resignarse a ensu. De la xyéle habla Hesiquio. véase por adormece a los guardianes a los que el rey ha ordenado vigilar el cadá. xyéle. lo que la diferenciaba al mismo de las cuales se servían los jóvenes. MHTIZ. adaptadas para el rápido golpe de mano. 19. del cual había cor- racterísticas del combate hoplita. a los cobardes. pensa que celebraba el éxito del ufano competidor. L 'yme. Los impuestos a los ilotas forman parte del carácter ge- to pasaje de Heródoto. Esta pequeña hoz. 110. de largos cabellos. 28. do se pretende deshonrarlos y ultrajarlos. Tanto los ilotas como los jóvenes sólo hasta la mitad. joven en el paidikós agón figura. de una de esas espadas cortas y curvas parecidas a la mákhaira (véase Licurgo. imprimir en su cara la soportar continuas labores. Jenofonte relaciona el arma de estos hombres que degüellan al enemigo antes de cortarle la cabeza con la xyéle espartana. entre drépanon. El vínculo. cios. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . . Plutarco. xyéle. III. nor género de duda que es preciso interpretar el asunto en sentido lite. Sobre estas armas cortas. 12. «la indeterminación del estatuto étnico. quien corta el corvejón del caballo de un golpe de drépanon (Heródo- sexual de esos pueblos entre griegos y bárbaros. Sobre las estelas que en el santuario de Orcia conmemoraban la victoria de un 43. epi vestimenta impuesta pronto a los medrosos. pónoi. En el combate que enfrenta a Onésilo con ses en período de efebía. equipados más bien de barba dejando crecer el resto». Pero.4). xyéle. 7. como se ve en Heródoto. una pequeña hoz de hie- 44. Fourgous. En la Anábasis. señalado por numerosos textos y confirmado por Hesi- ténticos ancianos). XXIV. 121.186 EL INDIVIDUO. para degollar por sorpresa a tiempo tanto de la parthénos. sa. Cuando sirven en el ejército. . no disponen más que de espada corta.V. Pero antes de llevarse el cuerpo consigo y con el fin de vengarse y kheirídia. lo masculino y lo to. La rro fijada a la piedra. 8 . como de su propio esposo. los «medrosos» deben llevar la barba sido a veces considerada como herramienta agrícola. cultural y bu de los carios. si hemos de creer a Jenofonte. mientras que los ciudadanos.44 ¿De qué manera habría que entender forma ligera (psiloí). prueba sin el me. I. deben que se intenta en realidad es desfigurar su rostro. En II. en el sentido más literal (enkheirídiort. Heródoto relata cómo uno de los ladrones del tesoro de Rhampsinita 45. IV. enkheirídion. no muestran ningún indicio de barba. a llevar mantos re. es el caballerizo de Onésilo. En IV. puñal y daga esta barba a medio afeitar? ¿Significa eso que. 70.25 relata el caso de un lacedemonio por haber asesinado de niño a otro muchacho de su edad con su daga.

el robo tiene también en esta ocasión. por no haber sido capaces de salir bien para- metidos. 2. Plutarco. II. En el horizonte de su primera infancia aparecen cons. Y ello no precisamente la gloria. 5-7. 7. Jenofonte.3. XIV. no tanto en su condición bestial como por lo menos en cuan- alguna falta o para enseñarles a obedecer a quienes están por encima de to a su salvajismo.48 para castigarles por violar determinada prohibición con su robo. esa ferocidad. XIII. los ciudadanos. del futuro ciuda. Para ellos. al trabajo. al capricho de sus amos. 555 c. 12.49 El láti. dentro de sus limitaciones. 3. al menos originariamente. Para que eran juzgados demasiado obesos. no dos al representar un papel de ladrón al cual. son azotados cuan- ción indispensable para poder tener acceso en el futuro a los honores y do se les coge a punto de realizar algún hurto. . de su naturaleza he. más que una paradoja o una contradicción lógica. En cuanto a los «medrosos». II. la flagelación les recuerda rar alrededor del altar. Panatenaica. cualidades de un depredador. están tanto para castigarlos como para demostrarles y convencerles de que obligados. 14-15. Por el contrario. «quien les vea puede En segundo lugar. los latigazos no representan el castigo para las más altas dignidades de Estado supone desde el punto de vista por sus robos o sus pequeñas miserias. los mastigophóroi. ofrecen datos más precisos y. más instructi- bas. los portadores A este respecto. tal como se haría en el caso de los ilotas. ni tam- poco para enseñarles a respetar los bienes a los que no tienen derecho. a lo largo de su juventud. 49. además de los cuidadores. demás. dad si lo que quieren es ser considerados algún día hombres como los 657 d). es distinta. se azota a los jóvenes en el altar de Orcia.54 Los adolescentes hambrientos. sin la menor causa ni justificación.] No puedes entender del todo a los 53. a los jóvenes. en tanto que jóvenes. picardía y brutal determinación de la que tienen necesi- 48. aplicar un tratamiento infamante a aquellos a los que se prepara pidez y sangre fría. 54.. a sus mayores. todo un escán. cha para la servidumbre. Rep. fiere a la flagelación de los jóvenes. por haberse dejado coger. Sobre los ilotas. Para los otros se trata de un período de prue. ha aportado como contribución a la comida común de los ciudadanos. Clearco de Soles. tal como se exigía de él.52 como también que los jóvenes debían todos los su infame condición y el espacio que les corresponde dentro de la so- ciedad. por su parte. Eliano. IV (6). 20: «¿N o les avergüenza a los griegos ver azotar públicamente a aquellos que algún día serán sus caudillos o tener por caudillos a quienes han sido azotados en público? [. Pero los ilotas están so. zaje de la libertad».. 50. Rep. Anábasis. República de los laccdemonios. males salvajes. Pausanias o Plutarco. 211-215. supone en todo caso una forma griego. 17. Licurgo. cit. las peligrosas que las matronas azotan a los jóvenes todavía solteros obligándoles a gi. recer. A los ilotas. son golpeados bres. Jenofonte. sobre los jóvenes. 5. los hombres li. sustrayendo de ese modo para comérselo lo que cada adulto dano de Esparta. EL INDIVIDUO. 55. la torpeza o pusilanimidad de quien dalo.47 Por lo que se refiere a la juventud de los ilotas.50 Se castiga a los muchachos con los azotes cuando cometen los ilotas. 6-9. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . XII. Azotar así a la élite de la juventud dar prueba tanto de astucia y capacidad de disimulo como de vigor. FGrHisi 106 F 2 Jacoby (Ateneo. III. y III. a la ley. 52.53 Algunos arado. Lo mismo sucede con el látigo. se deslizan por los banquetes para robar su alimento sin go es el compañero también. Relatos variados. mientras que a los demás se les colmaba de elogios. dioses de los griegos si les atribuyes la necesidad del látigo en lo que se refiere al aprendi. como los de Jenofonte. lac. Jenofonte. Jenofonte. en el curso del cual lo que constituye para los ilotas una especie de vos. véase Mirón de Príene. flácidos y flojos eran tratados a éstos supone algo similar al asno que lleva su carga o al buey que tira del latigazos. deviene condi.55 tantemente. los jóvenes están situados mucho más al margen que del látigo. de su oprobio. ser vistos. 2. que son pacientes de un tratamien- to basado en el desprecio mientras no demuestren haber hecho suyas 47. como bestias de carga o ani- no han nacido ni están hechos más que para padecer el látigo. II. Al pa- golpearles a voluntad».] 189 tiempo de ocio. Fundamentalmente transmiten dos circunstancias en lo que se re- sello definitivo certificador de su atimía. Isócrates. décimos días del mes aparecer desnudos en público ante los éforos: los lidad de una existencia dedicada a los pónoi. Véase Filóstrato.51 También algunos relatos más o menos fabulosos dan a entender no ha sido capaz de adquirir. en Ateneo. Mirón de Príene. de revelar la indignidad del fracaso. Según los griegos.. testimonios más fiables.237 e. lac. la fina. se ven en la necesidad de ellos: a su jefe. Rep. Plutarco. En primer lugar. lac. 51. no pueden ser azotados. Costumbres espartanas. Vida de Agésilas.. ra- libre.. .. manifestación de su condición infrahumana. VI. Viviendo a base de rapiñas. 30. loe. Vida de Apolonio de Tiana.

631. contrariamente al anterior. Licurgo. Sobre la bomolokbia en relación a las emboscadas llevadas a cabo en el altar. tal como su propio nombre Aunque el látigo constituya una amenaza para todos en igual medida. escondidos en ese lugar sagra- do. el látigo al espectáculo de un vasto público. Calimaco.. 1941. sésamo y miel que los recluidos deben hurtar para alimentarse (Heródoto. 62. En este contexto. de Artemis Orcia la que preside la ceremonia y la que vela por su buen drón poco hábil que no ha logrado su objetivo y que se ha dejado pren. el segundo. de una dolorosa prueba de infamia que debe ser aceptada obli. 61. 128 y sigs. Los azotes son presentados por época «se ha visto a muchos efebos expirar bajo los golpes del altar de Orcia». tallado en madera y de pe- instituir semejante práctica en el altar de Orcia pasaba. 59. lac. 2. Pero. «Eran desgarrados a golpes de látigo (xainómenoi mástixí) a lo largo 58. 5. págs. escolio a Píndaro. lac. Se trataba de una prueba de resistencia. una vez que ha sido satisfecha. XXXIV. para ser luego descubierto por los fundado- gatoriamente con el fin de obtener.59 por la belleza de los adolescentes o intimidados por el alto linaje de al- Todavía habría que añadir. les trataran con miramientos. por su rareza. a pesar de los latigazos. un teatro cuyas gradas permitían la asistencia sus compañeros. 63.2. ] 191 un papel destacado. 1-5. lac-. impuesta a todos los muchachos durante el período de la efebía o medio de brutales latigazos. certamen no podía caer en la insulsez de la farsa ni los golpes adminis- cer así una variación sobre el primer caso. Harvard Theo. Tomando con ambas manos el antiguo ídolo de la diosa. de Ni Pausanias ni Plutarco. en de. La intención de Licurgo al dispone la flagelación. III. 18. y Jenofonte no lo esconde. II. el xóanon aumenta su peso. escondido en el agón de una de las inscripciones. Plutarco explica que todavía en su dición del robo de los quesos del altar. Vuelve a apare. Ná- poles. la recom. Olímpicas. Y eso es quedarse corto. competición en la cual los bomoníkai altar.2 y sigs. Plutarco. si por casualidad sucedie- en efecto Jenofonte. Esparta. El texto de Jenofonte56 evoca. en «poner derechos ceba especialmente en los más torpes y lentos: en los malos ladrones. firmeza. 54. se indica. Precisa Plutarco: Recherches sur les cuites grecs et l'Occident. Licurgo.7-8. lato nos es narrado por Herbert Jenning Rose. desarrollo. roer las entrañas por un pequeño zorro robado antes que dejarlo ver es- 57.7-9. «Greek Rites of Sealing». Astrábacos y Alópecos. en ese mismo lugar. Rep. hábiles y audaces —los mejores dotados para el robo.58 La al finalizar éste. El. en el presente caso se trata más bien de una especie de obstáculo a famoso xóanon traído por Orestes de las regiones bárbaras y dejado en vencer. Véase en el santuario de Ártemis en Samos una escena similar de robo ritual de alimentos por parte de un grupo de jóvenes muchachos. sin que no obstante engorden ni pierdan agili- tender a estos muchachos a manera del zorro astuto o del lobo feroz. 9. págs. II. como para que en época romana era capaz de robarle a la diosa más ofrendas de quesos que el resto de se edificara. el der. es preferible en. res del culto..63 Al igual que ese joven muchacho que habría preferido dejarse 56. pues. 16. la sacerdotisa en persona dirige y pensa que supone una celebridad duradera. Cahiers du Centre Jean-Bérard. Rep. por res). más ágiles. retoman esa tra. ¿no consiste. sobre sus pies a los jóvenes». un agón estos testimonios como una especie de prueba de resistencia (el karterías ritual entre dos grupos de jóvenes: el primero de ellos. ra que durante el curso de la prueba ritual los azotadores. «L a Bomolochia: autour de l’embuscade á l’autel». . Según Pausanias. Pausanias. conmovidos frimiento puede llevar aparejado el largo goce que conlleva la gloria». Jenofonte.. Himno a Ártemis. trados ser una mera broma. tal como precisa queñas dimensiones. soportar la carga. Dos coros formados por chicos y chicas tienen la obligación de llevar los pasteles de 60. 48). La ceremonia tenía un carácter lo suficientemente dra- victoria —y la gloria— correspondía a aquel que. altura. 1984. como ningún otro autor. ligeros y esbeltos. IX. 17. además del botín robado. . por «hacer evidente que un breve momento de su. l a m u e r t e y e l a m o r EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA V LA GLORIA [ . enero. que los jóvenes guno de ellos. es ligero de peso. Mag.190 el in d iv id u o .. sencia de ánimo para soportar el dolor hasta la muerte.57 ha de poner en juego su honor robando el mayor número posible mencionados por encima de los seis restantes podrían ser los vencedo- de quesos de los depositados sobre el altar de Orcia. en efecto. III. El ídolo por ella asido.. Y es que la tarea de Orcia.61 en hacer crecer con la edad sus cuerpos en Más que representantes del papel del fuera de la ley. II. El re. mático e impresionante. logical Review. III. 9. el dos animales que llevan en la sangre la astucia ladrona. Rep. dad?62 Del golpe del látigo.60 es la sacerdotisa no supone una sanción adoptada a fin de castigar la torpeza de un la. no podía quedar dispensado nadie. 29-49. condido bajo su manto. frente al altar. quejándose entonces la sacerdotisa a los azotadores porque no puede finitiva— son los que tienen menores posibilidades de recibir golpes. debe impedirles alcanzar su objetivo. los efebos debían demostrar la suficiente pre- véase Franfoise Frontisi-Ducroux.

tal 66. la roi. «cantando canciones y quienes sufren los azotes con pasividad y vergüenza. a un hoplita. dad de ponerse la máscara de la fealdad o de imitar la bajeza. 1873. a un ciudadano. rriendo al enfrentamiento cuerpo a cuerpo o a regla de combate alguna. Costumbres espartanas. sino porque confirma la ruptura con ese largo perío. disfraces y danzas constituyen. a despecho Mancharse las manos con la sangre de los ilotas. ilota del cual ha quedado separado para siempre. pues. en los campos. sin ninguna vacilación. puesto gelación dando prueba de que se está más allá de la humillación y de la que las llevan adheridas a la piel. al triunfar en el exa. en Fragmenta Historium Graecorum. . durante muerte. por medio de su mímica indigna se victoria en la prueba de látigo transforma al joven en adulto. bajo los golpes. Plutarco. véase supra.68 es su naturaleza más profunda modo de castigo concebido expresamente para ellos y a su medida. otra orilla. nera de un fuera de la ley o de una bestia salvaje. aspectos ¿Cómo entender esta paradoja? Las palabras clave son hilaroi y gaü. No lo hacen recu- gaüroi). y cia que todavía pudiera existir entre su estatuto y el de ellos. no con la nobleza que de los latigazos y procurando evitarlos. Se observará que el verbo xaino. Cuando son mostrados en público. París. El vencedor no es como aquel que conseguía. y el escolio a este pasaje. lo que indica una diferencia con rrachos como cubas. EL INDIVIDUO. 633 b. Plutarco. bascular hacia el otro lado. Licurgo. y en especial. incapaces de controlarse. arañazos de la osa sobre el rostro de la muchacha desvergonzada. pues se emplean sus métodos y ar- ca el final de la efebía. «desgarrar. ridículos y horribles. en condiciones de «recitar los poemas de Terpandres o de Alemán». bo- infamia. 28. es una forma de de- es capaz de exponerse durante más tiempo a la flagelación más brutal. robar el mayor número de que. Licurgo. 40 239 d. llegar a la cuyo aspecto infamante se leía directamente sobre el cuerpo de los jóve.9-10. De esta manera. de que no afectan en nada.pág. Esta competición es conocida como puñal. La fealdad de estos rostros grotescos. véanse también Platón. Ellos no tienen la menor necesi- principio sería un trato ignominioso supone invertir el sentido de la fla. convertir en cuestión bajeza de las danzas vulgares. Müller. t.66 inequívoca. mostrar que esos ilotas son realmente seres inferiores. ellos se sienten demasiado diferentes de los men del látigo. Y el que lo Dispersados y disfrazados durante el día. transformar en altivez y orgullo lo que en pertenecen en propiedad a los ilotas. En este sentido. romper con cualquier conniven- su carácter ignominioso estaría naturalmente reservado a los ilotas. los dio del complot de los partenios. En recibir fustazos al igual que éste. el joven reafirma su victoria sobre el tan siquiera intentar imitar sus costumbres. y 3. semejante todavía al ilota. y no sólo pone de manifiesto su auténtica personalidad. armados solamente con un lograba alcanzaba alto renombre. II. a los más fuertes y mejores de entre los ilotas. arañar». trazar entre ellos y el joven una honores. la gloria y. La lo que muestran como espectáculo. Leyes. en el santuario ático de Braurón. 68. VI. quizá. rivalizando por la victoria para ver quién de entre ellos sería ca. análogos. que hasta en su La victoria. son equipajes que de honor el exigir otra tanda. paz de soportar más azotes durante el mayor tiempo posible.65 Máscaras. caso de tratarse del certamen final que mar. Reír bajo los golpes de látigo.2. do de maduración durante el cual. 3 . burlarse de ellos.64 sía a los que pudieran sorprender de improviso en los caminos o exter- Tal como se nos describe. los efebos deben matar a algunos ilotas. Estas connivencias entre ilotas y jóvenes se muestran especialmente en el episo- para designar. los jóvenes degüellan en ataques nocturnos realizados con alevo- diamastígosis y tiene lugar cada año».67 nes en forma de estigmas que desgarran su piel y que dejan inscrita la rúbrica del látigo. había de que todo verdadero espartano es capaz de cantar con buen ánimo. soportaban tal tratamiento con alegría y orgullo (hilaroi kai la cryptia. lascivas. desactivando su carga de ignominia por medio de una Hómoioi. al camino de los mas. pero supone también. 28. Antes bien. desenfrenadas. correspondería a un adulto. en los relatos etiológicos de la árkteia. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [. H erádides Póntico. como para tomar en consideración o hazaña por la que rivaliza en valor.3-8. aunque porque es señal del excepcional coraje que se ha sido capaz de adquirir ningún espartano se encuentre cerca para vigilarles y castigarles. a nuestro juicio. mismo terreno uno está por encima. C. demasiado inferiores. no están gracias a la agogé. nota 40. aquí es el que. . De esta manera. la interioridad de su ser. Cada año. Estrabón. como si fuera un bailando danzas vulgares y ridiculas».] 193 de toda la jornada frente al altar de Ártemis Orcia y a menudo hasta la prueba está en relación con otra no menos singular. la entrada al mundo de los adultos. sino a la ma- sos. se obtienen. al precio de un tratamiento público que por frontera en lo sucesivo infranqueable. 65. 64. es el mismo que servía 67..210. la ceremonia adquiere una significación minando.

ni un solo instante en el que el infractor no vea aparecer a alguien dis- dos por encima suyo dentro de la jerarquía social. de to pasaje de La política. la mu er t e y el a mo r EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . durante el curso de la agogé. obligados a convertirse en «semejantes». periecos. el anciano. En las hia- y hacerlos suyos. 7 . tan próximas y al mismo tiempo tan con.1 3 0 6 b). Ibid. hijos de los Hómoioi. reserva y modestia. y actuaban con firmeza contra la disposición subalterna y humillante en que se les que- dar prueba de timidez. de sobrepasar a sus mayores llegado el día en eso mismo que hasta lo caricaturesco. de llevar al joven —como si de un ilota se trata. la vergüenza y la gloria. Tampoco la agogé sería capaz. a lo largo del período de la agogé. El carácter del joven se encuentra viduo de fuerte personalidad que «no tenía derecho a honores». el joven aprende al mismo tiempo las conductas. En lo neodamódeis. multiplicadp el adulto. por el bouagós.. A veces lleva al límite esos trazos. la diferencia y la simi. tal fue el caso de (anadón. de una mascarada ceremonial. No existe un solo lugar constantemente. una fase preliminar que hace falta haber atravesado y deja. le imponen un dominio que le deja expuesto. Helénicas. o bypomeiones. frente a la resignada aceptación de su infamia de naci- de pruebas. pero que a pesar de ello tenían espíritu enérgico que se refiere a sus superiores. la anomalía. a 70. ancianos y adultos. no para cargar con ellos les hace parecer temibles y respetables cuando se es joven. sumisión está estudiado. Ya medida del modelo de una bajeza original. sorprendidos cuando conspiraban antes de ser enviados a colonizar Tarento (V. que es espiado. En esta posición previa en la que se encuentra estado de humillación y de deshonra provisional. 71. controlado.5 -11).2 . y a los Partbeníai. sino para imitarlos durante algún tiempo por medio de cintias. por los adul- es elevado— que disponen de alguna autoridad sobre él. «N o quiero ser in- su estado de sumisión. por riguroso que fuera el régimen al La posición intermedia ocupada por el joven espartano. y eso por no hablar de los magistrados. la forma habi. de tal manera que acabe desembo- ducirse contrarios. dedicado a las ciudades «en donde los honores sólo son patrimo- nio de un pequeño número de habitantes». Frente a la pa- tual de su existencia. juz- estado de sumisión. que pueden castigarle en cualquier momento. lo accesorio y el mo.3 . puesto a reprenderle y a castigarle. ilotas. para el joven no es más que una especie de período sividad de uno. entre los que estuviera sometido. Ibid. . Los dos primeros.1. castigado: por el instructor. Había individuos que «no se contaban entre los Hómoioi». el horror. De esta manera experi. a la obediencia de todos aquellos —y su número gado. a vivir la inferioridad de su estatuto a cuadro. de una miserabilidad extre. la fealdad. 17. aparece en el otro la voluntad constante y tenaz de salir de ese do atrás definitivamente.. . equilibrar cualquier afirmación por medio de su contraria. El hábito de la las cuales se reconoce a los verdaderos Hómoioi69 y los modos de con. manifestando por completo ría mantener. los espartanos se repartían en tres coros. de esta forma cincelado de manera contraria al del ilota. que podía ser típica de un joven pero no servada a un período de pruebas durante el cual. el etrert. 21 . según las prerrogativas un juego ritual. las palabras y las formas de expresión «cultivadas» por medio de representación de todos los poderes y todos los honores.6-8 y 19. celebraban con sus menta en un solo movimiento lo otro y lo mismo. una relación de desigualdad fundamental y de cuasi-servidumbre. en la agogé. hace necesario matizar cada uno de los trazos del ra— a interiorizar su deshonor. el consti- litud en sus formas más extremas. lo grotesco. por los ancianos. el joven debe sentir respeto y admiración. Aristóteles pone en relación a Cinadón. En cier- ritu de competición sistemáticamente estimulado a todos los niveles. los éfo- ros le preguntaron qué pretendía con su conjura. Véase. cantos su valor. de tuido por los jóvenes. EL in d iv id u o . Situa.1. los su estatuto. Pero la conciencia de su inferioridad queda re- ferior a ningún lacedemonio». el eíren. él de un ilota o de cualquier otro de similar estatuto. Tras ser arrastrado. le valió recorrer toda la ciudad en no ha llegado a ser todavía él mismo y suele ir acompañada de un espí. opresión. a su propio juicio.71 El ojo de la ciudad. miento. en su máxima incompatibilidad. indi- una actitud de permanente rivalidad. III. respondiento éste. la vulgaridad y el salvajismo. que le vigilan tos. Licurgo. gar a ser algún día «sin duda mejores» que aquellos de quienes estaban delo. por ejemplo. se encuentra ma. como a los jóvenes. el bouagós.] 195 Lo que para el ilota constituye un estado permanente. de darle la vuelta a situado. proclamaba frente a los ancianos su certeza de lle- tal manera que conociendo la excepción y la regla. 3 . . cando en la resolución de hacerlo mejor que aquellos que han sufrido la bajeza. Ciertamente se encuentra metódicamente llevado a reconocer su continuamente bajo la mirada de otro. sus hazañas pretéritas o presentes y el tercero. por sus demás camaradas. Esta respuesta. de la edad. de encontrar revancha pasando al lado de aquellos que son cantos. marcados por la desviación. hemos dicho que cada joven.70 trapuestas. 12. compañía de sus cómplices a golpes de látigo (Jenofonte. las danzas. ilotas y los Hómoioi. 69. aparecen con mayor claridad.

es permanente competición en pos de la gloria y del honor. según nos informa Hesiquio. según se dice. 17. los jóvenes no puedan estar en ningún momento sin al- de un hurto. Cada uno de ellos quiere vencer. no dejarse coger nunca. dice Aristóteles. de secreto. mónioi. 74. \.7S rias que se ve obligado a desempeñar. no cuentan siempre con directivas. pues- rededor de su jefe». esta misma ambigüedad.80 sino que viven patria. en una boüa (Hesiquio) bajo la su- te a la rivalidad. estas bestias feroces. Pausanias. solitarios y aislados unos de otros. . a su caza no dudan en «recurrir a la audacia y a la astucia (tolman kai panour. especialmente las páginas tituladas «Cryptie et lycanthropie: le couros lacédé- 73. ganar. por lo dad —cada uno para sí. X II. con el fin de interiorizar el verdadero respeto a la ley. Luciano. Esta misma tensión.75 como si fueran golfos. numerosos rasgos del comportamiento deseen ni sean capaces de vivir de manera individual (kat’idían). el bedecer. De la danza. el lobo. a la picaresca. Y los ojos. en ocasiones. autónomoi. lbid. 11. págs. se esconde para atacar. VII. pues. en laconio se dice phouáddei.10. hombre contra hombre. es lo que piensa Isócrates: según él. M I.72 Tal ambivalencia de conductas de rivali. 81. o con cualquier otra bes- buena conducta. sus túni- cuentes. se pelean unas con otras. la educación espartana se basa en la 77. Historia de los animales.. los zorros (Alópekos es uno de los dos fundadores de Orcia) son Se les educa para la obediencia absoluta acostumbrándoles a deso. agrupados todos juntos al. 1939. cas mugrientas y el látigo que les fustiga. cap.79 ahora bien. incluso aunque tal hurto forme parte de las tareas obligato. se arrancan cuerpo». cualquier tipo ma de existencia gregaria que le asimila al ganado. los jóvenes son como los ilotas ¿No se les habrá concedido demasiada libertad. una for- una lucha en la que. Es preciso. a diferencia de lo que sucede en atacar de noche. ¿pueden ser com- cia que por y para la ciudad. 75. 215. Lille. se les controla constantemente. Couroi et couretes. Rep. aca- mina y culmina con la cryptia: no ser visto. combaten de la manera que acabo de precisa que el término phoúaxir designa «el entrenamiento físico de describir. de que se entreguen por completo al servicio de la to que no son animales de agéle. ] 197 por miles.571 b 27-30. y tal como H. destacar dentro de esta caballar: uno de los nombres que se le da al joven en Esparta es polos.6. que ter. 463-588.. deslizar. lac. de que de los jóvenes recuerdan a los lobos. se muestre asustada y temerosa. sin embargo. especialmente con el zorro. 79. se subrepticiamente por jardines y banquetes. l a m u er t e v el a mo r en LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ . «Sous le masque de Licurgue». las reglas que en la vida adulta han de definir la potro. día tó me agelaion einai. 72. Sin embargo. como esos sátiros cuyo espanto es imi- gein)».5 . XII. bajo el signo de Licurgo. 214. constituyan un grupo a manera de las abejas. los dos riamente al lobo. III. como en el Platanistas. un animal nocturno que. 18. muerden.7374 pekes. cuando se vaya. Sólo conoce. 78. preferir la muerte a la confesión otras ciudades. tia que no sea doméstica ni de cría. de que no tengan más vida que la propia del grupo. ser el mejor en pervisión del bouagós. 14. tado por algunas danzas: por su suciedad. contra- la furiosa batalla que en el Platanistas entablan los dos moirai. sino que. Ibid. «en el sentido de que no maire ha puesto de manifiesto. dejar pasar el día para Licurgo ha conseguido que en Esparta. Desde los siete años el joven lacedemonio forma parte de una agéle. no son gregarios. Pero al mismo decir. II. 289.. vacuno pero también de golpe esté permitido. parados con el buey. gún supervisor cerca ni campando a sus respetos. dejándoles actuar a su libre albedrío y ceder a cualquier impulso propio de la juventud? Eso 76. pero es en grupo (athróoi) como se lanzan violentamente al aquellos que en Orcia están a punto de ser azotados». VII. robar furtivamente.14 a la kakourgein. y por el contrario ¿no le impone una conducta de ocultación. Somaskei. está constantemente puesto sobre él. de disimulo. Isócrates. Pero al mismo tiempo se absoluta autonomía de los jóvenes. monien». por tanto. potro. aló- ataque para empujar a los otros y hacerles caer al agua». viviendo en grupo.196 EL in d iv id u o . Cierta glosa de Hesiquio re- grupos de efebos en competición: «Combaten ellos con las manos aba. Ibid. Antología palatina. el zorro y también con el ciervo.76 Ahora bien. como en manada. 80.. sulta a este respecto de lo más significativa. conductor de bueyes. so no está siempre su jefe cerca. Licurgo. «él ejercita su lanzándose primero contra el adversario a patadas. tal como afirma Jenofonte?7778Según él. llamados en laconio phoüai. . según la orden. sus cabezas rapadas. Jean- tiempo se forma a los jóvenes. delin. más existen. con el caballo o más bien con el lobo? Pues. Al joven cabe comparársele con el buey. Con tal de arreglárselas solos en cualquier situación.81 Así pues. aparece en lo referen. VI. todos para el grupo— aparece incluso hasta en que parece. 34.2 5 . Panatenaica.

198 EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ .. . ] 199

—en palabras de Teognio— esos villanos cuyos «costados están ceñidos rada baja, las manos escondidas dentro de sus mantos, en silencio, sin
por pieles de cabra, que son similares a ciervos, que pastorean en los cam- abrir la boca, serios como estatuas inexpresivas. Son conminados a re-
pos al margen de la ciudad».82 Después de todo, existe en Laconia cierta presentar el aidós, el pudor, la modestia, en mayor medida incluso que
danza, llamada morphasmós, en la que se imita a todo tipo de animales. en la intimidad de su habitación pudiera hacerlo la más casta muchachi-
Y un último punto. Esta vida marginal, marcada a partes iguales por ta.86 Nuestra jauría de lobos, nocturnos acechantes de los campos con tal
la violencia y por la astucia, esta existencia propia de salvajes, caracteri- de degollar con sus cuchillos a los ilotas, podrían parecer según algunos
zada por la frugalidad, el hambre, la indigencia, estas prácticas anorma- textos de Jenofonte un cortejo de dulces seminaristas de paseo por las
les que estimulan a robar, la aceptación de duros castigos, pugilatos san- calles de Esparta.
grientos y brutales o asesinatos de ilotas conforman el aprendizaje de la En su trayectoria vital el joven espartano conoce lo que de alteridad
andreía, del coraje viril, la virtud específica del guerrero. Pero semejan- conlleva esta relación dual entre la andreía y el aidós, caracterizada la
te modo de aprendizaje es llevado demasiado lejos y sobrepasa su obje- primera por un exceso de virilidad desplazada hacia lo salvaje y el segun-
tivo inicial: al conducir exclusivamente al niño por el camino de la vio- do por el riesgo, por exceso de feminidad, a desembocar en la cobardía.
lencia brutal, al intentar a cualquier precio endurecerlo por medio de Y es que cada una de ambas virtudes, cuyo indispensable equilibrio pue-
ejercicios y de pruebas físicas, acaba por introducirle y confinarle, tal de adivinarse en extremo difícil, encierra en sí misma una ambigüedad
como señalara Aristóteles, en el terreno del theriódes, del salvajismo.83 fundamental. La andreía supone la ausencia de temor, pero hay que te-
El mismo Aristóteles añade que es el sentido del honor, tó kalón y no tó ner en cuenta que estar acostumbrado a no temerle a nada, tal como
theriódes, lo salvaje, lo que debería más bien ser estimulado por la edu- Platón observa,87 significa no estar en disposición tampoco de conocer
cación. «Pues no es el lobo ni ningún otro animal salvaje quien es capaz el miedo que es necesario sentir frente a determinados seres y acciones.
de enfrentarse a los grandes peligros; solamente puede hacerlo el hom- Supone también ignorar el respeto,88 exagerando la audacia hasta caer
bre de ánimo, el hombre de bien (agathós anér). Aquellos que permiten en la arrogancia.89
a los niños dedicarse con extremo rigor a tan rudos ejercicios [...] los in-
citan a ser útiles para la ciudad únicamente en una sola cosa e incluso a
demostrarse para esta sola cosa inferiores a otros.»84 Por exceso, la an-
86. íbid., III, 4.
dreía puede acabar desembocando en la anaideía y en la hybris, en la so-
87. Al temor de pasar por malvados cuando hacemos o decimos algo que no es bue-
berbia y en una audacia que no conoce freno. A falta de ser temperada no, a lo que todo el mundo denomina vergüenza, deshonor (aiskhyné), «el legislador y
y suavizada por la sophrosyne, por la moderación, esa forma de aristeía, cualquier hombre digno de tal nombre tienen este temor en la mayor estima y, por lo
de excelencia, que la agogé pretende alcanzar por medio de pruebas de mismo que ellos lo llaman pudor (aidós), dan a la audacia (thdrros), que le es contraria, el
nombre de desvergüenza (anaideía), opinando que es el peor de los males propios de las
astucia, de violencia y brutalidad, aparece bajo el aspecto desviado y
relaciones privadas y de las públicas» (Leyes, 1,647 a 8-11). Los hombres deben a la vez
deforme de un bestial salvajismo, de una terrorífica abominación. no tener temor (ápbobos) y ser temerosos (phoberós) (647 b 9). La audacia frente al ene-
Por el contrario, y a fin de equilibrar esta tendencia —en especial migo debe llevar aparejado el temor (pbóbos) a actuar con deshonor (aiskhynes kakis)
entre los catorce y los veinte años, edad naturalmente propicia, según con los amigos.
nos dice Jenofonte, para la hybris, para la arrogancia y el ansia desafora- 88. Véase Esquilo, Euménides, 516-524: «E s un caso en el que el pavor (tó deinón)
puede resultar útil [...]. Se trate de un hombre o de una ciudad, si no existiera nada bajo
da de placeres—,85 nuestros pequeños salvajes son obligados a adoptar el sol que le haga temblar de miedo ¿de qué manera iba a sentir respeto por la justicia
la actitud de tímidas doncellas. Así, se ven obligados a andar con la mi- (séboi díkan)». Véase también 690-691: «El respeto (sébas) y el temor (phóbos), como
gemelos constantemente unidos, mantienen alejados del crimen a los ciudadanos»; y
698-699: «La ciudad no puede dejar apartados de sí todos los temores; si no hubiera algo
82. Teognis, 1,55-56. a lo que temer, ¿qué hombre haría lo que debe hacer?».
83. Política, VIII, 1338 b y 31-38. 89. Véase Aristóteles, Ética nicomaquea, III, 6,1115 a 7-14: «H ay que temer a los
84. Ibid., VIII, 1338 by 31-38. males, vergonzoso es no temerlos, como por ejemplo la infamia; quien la teme se mues-
85. Rep.lac., III, 2. tra honesto y prudente, mientras que quien no la teme se arriesga a la deshonra».

200 E L INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA ENTRE LA VERGÜENZA Y LA GLORIA [ .. .] 201

El aidós implica esa necesaria reserva sin la cual no existiría la vir- la imitación ritual, esas formas de alteridad que por su mismo contraste
tuosa sabiduría, la sophrosyne. Pero si se cultiva en exceso el aidós, se —desde el excesivo salvajismo del varón a la extrema timidez de la par-
corre el riesgo de asustarse uno hasta de su propia sombra, de conver- thénos, desde la conducta singular y solitaria al comportamiento grega-
tirse uno en un temeroso pusilánime al que todo da miedo, como si fue- rio y la vida en manada, de la desviación, el disimulo y el fraude a la cie-
ra una muchachita. Para situar en su justo término el aidós, puede jugar ga obediencia y al conformismo más pusilánime, del latigazo recibido a
entonces alguna baza la exhibición e imitación de la obscenidad y lo es- la conquista de la victoria, del oprobio a la gloria— jalonan el campo
catológico. donde se sitúa el adolescente, del cual debe haber explorado sus polos
Todo este juego se realiza bajo el control y el impulso de la reproba- más alejados para integrarse en el mismo, convirtiéndose uno a su vez
ción y la alabanza. Pero también aquí, ya sea por exceso o por defecto, las en un igual (ísos), en un semejante, en un hótnoios entre los ísoi y los de-
cosas corren el riesgo de desplazarse. El exceso de alabanzas en relación más Hómoioi.
a otro individuo puede hacerle caer a uno en la lisonja, en la adulación,
en el fingimiento astuto propio del zorro. El exceso de alabanzas en re-
lación a uno mismo puede deslizarse hacia la jactancia y la bravata,
cuando con el fin de reírse uno del miedo y de hacerse el superhombre
se llega a imitar la ferocidad del lobo o la mueca de Gorgo. El exceso de
reprobación en relación a otro puede significar sarcasmo, invectiva, in-
juria; en lugar de una noble rivalidad surge entonces una envidia enfer-
miza y un espíritu vengativo, no aparece en este caso esa admiración es-
timulante, sino más bien la burla con la que se intenta rebajar a los que
son mejores que nosotros. El exceso de reprobación en relación a uno
mismo es una manera de devaluarse entrando en el terreno de la fealdad,
de la vulgaridad, del ridículo, de descender al ignominioso nivel del ilota
o de las bestias.90
En el santuario de Ártemis los jóvenes, cubiertos por sus máscaras
y recurriendo a danzas y cantos, no pretenden solamente representar la
figura del guerrero hecho y derecho que, en su viril coraje, constituye
el ideal de la agogé. Ellos encaman, a fin de exorcizarlos por medio de

90. De esta inevitable tensión que se percibe en la moral cívica del honor, de algu-
na manera dirigida contra sí misma, Aristóteles intenta presentar una teoría coherente.
Al margen de las acciones que son malas en sí mismas y de modo absoluto (como el adul-
terio, el robo, el homicidio), para todas las demás lo honroso se encuentra en el justo pun-
to medio, en una posición de equilibrio entre dos polos opuestos conducentes ambos, el
uno por exceso y el otro por defecto, a atentar contra la virtud. En Ética nicomaquea
(R. A. G authieryJ. Y. Jolif [comps.], 1. 1, Lovaina, París, 1958) escribe: «En materia de
honor y deshonor la medida es la magnanimidad, el exceso, eso que podría llamarse va-
nidad, y el defecto, la pusilanimidad» (II, 7,1107 ¿2 1-3). Y añade luego: «Existe igual-
mente en el terreno de las pasiones la medida justa. También ahí, en efecto, puede en-
contrarse el justo medio, el ir demasiado lejos —por ejemplo, el caso del pudibundo al
que todo asusta— o decantarse por la carencia absoluta de pudor —el caso del desver-
gonzado—. Quien permanece en el medio actúa de manera púdica» (1108 a 30-5).

204 EL INDIVIDUO, LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA

Capítulo 10 El segundo modelo es el del hombre moderno, el individuo que
afirma y que vive su individualidad, entendida ésta como valor, desde el
mismo interior del mundo. Es el caso del individuo mundano: todos y
cada uno de nosotros.
¿Cómo surgió este segundo tipo de individualidad? Según Louis
El individuo y la ciudad* Dumont se deriva y depende del primero. Para este estudioso, la apari-
ción dentro de una sociedad tradicional de los primeros gérmenes de in-
dividualismo, primeramente bajo la forma del individuo situado al mar-
gen del mundo, debió contar siempre con la oposición de esa misma
sociedad. Este habría sido el curso de la historia en Occidente. Desde la
época helenística el sabio, como ideal humano, se define en oposición a
la vida mundana: tener acceso a la sabiduría supone renunciar al mun-
do y apartarse de él. En ese sentido, el cristianismo de los primeros siglos
no significa una ruptura con el pensamiento pagano, sino, antes bien,
cierta continuidad, habiéndose producido en todo caso solamente algo
así como un desplazamiento de acento: el individuo cristiano existe en
virtud de su misma relación con Dios, es decir, fundamentalmente gra-
cias a su posición marginal en el mundo, a la devaluación de su existencia
mundana y de sus valores.
I. El punto de partida de nuestra investigación se encuentra en la Siguiendo varias etapas —y Louis Dumont, en sus Essais sur l’indivi-
distinción establecida por Louis Dumont entre dos formas opuestas de dualisme, describe los jalones de este camino—, la vida mundana se irá
individuo: el individuo fuera del mundo y el individuo en el mundo.1El viendo poco a poco contaminada por cierto elemento extramundano
modelo del primero sería ese renunciante hindú que, con tal de consti- que progresivamente irá penetrando e invadiendo en su totalidad el
tuirse a sí mismo en su independencia y su singularidad, debe excluirse campo propio de lo social. Según Dumont, «la vida en el mundo pasará
de todo vínculo social, apartándose de la vida tal como ésta es vivida a entenderse como algo que puede ser absolutamente conformado por
terrenalmente. En la India el desarrollo espiritual del individuo tiene el valor supremo, convirtiéndose el individuo que vive al margen del
como condición previa la renuncia al mundo, a su conducta desempe- mundo en el modelo del moderno individuo mundano. Esta es la prue-
ñada hasta entonces, a su sistema de valores, la ruptura con cualquier ba histórica del extraordinario poder que caracterizaba la disposición
inicial».2
institución que conforme la trama de la existencia colectiva, el abando-
Esta rigurosa y sistemática concepción de las condiciones que per-
no de la comunidad a la cual uno pertenece, el retiro a un lugar solitario
mitirían la aparición del individuo que, por medio de la práctica de la
definido por la distancia en relación a los demás. Según el modelo hindú
renuncia, se excluye él mismo de toda obligación social es elaborada
la realización del individuo no puede producirse en el marco de la so-
por Louis Dumont recurriendo al estudio de una civilización concreta,
ciedad; más bien implica que uno deba salir de ella.
la de la antigua India. En primer lugar, la aplica a las únicas sociedades
por él denominadas jerárquicas u holistas, las que comportan un siste-
*E n su versión inglesa, establecida por Jam es Lawler, este texto fue presentado en
la Lurcy Lecture de la Universidad de Chicago, en 1986. Publicado en el volumen Sur
l'individu, Éditions du Seuil, París, 1987, págs. 20-37, las notas vienen a completar la 2. Essais sur l’individmlisme, París, 1983. El capítulo titulado «De l'individu hors
presente edición. du monde á l’individu dans le monde» (págs. 33-67) había aparecido en Le Débat, n.° 13,
1. Louis Dumont, Homo bierarcbicus. Essai sur le systéme des costes, París, 1966; 1981.
Homo Aequalis. Cettise et épanouissement de l’idéologie écottomique, París, 1977.

cierta dimensión suplementaria. religions antiques». con el mundo tanto como consigo mismo. Lección inaugural del Collége de France. resulta en prin.2. más que con el homo hierarchi- una teoría general sobre la aparición del individuo y sobre el desarrollo cus de Dumont. bajo estos términos. 26. el ciudadano de la polis clásica. 1995). como sus implicaciones 4. situándolo b) el valor de la vida privada en relación a las actividades públicas. civiles y políticos. momento en que hace aparición. de tipo jerárquico. tras comparar la práctica del sacrificio entre los hindúes y la de los griegos desde el punto de vista II. histories. en Religions. págs. No hay sitio dentro de este sistema para un personaje similar al sona privada en el seno de una familia o en el círculo de sus amistades». del papel del individuo. como apto para realizar los rituales de sacrificio. escribía yo lo si- II. cast. publicada bajo el título «Religión grecque. pendientes. tos de este orden los que responden a las diversas modalidades de lo sa. como agente político. no parecen vinculados permanente ni necesariamente:'1 oficial cierto complemento. pág. individuos. entre los siglos VIII y IV tar todos los vínculos de solidaridad que le constituían anteriormente antes de nuestra era. 1. sino más bien como sujeto de derecho. con sus propios actos y con sus deseos. lla alguna. por la que podría haber sido posible la introducción de alguna perspectiva de sal. en el límite mismo de la humanidad. nombre de los cuales él realiza el sacrificio. París. quienes interpretaron durante II. cipio apto para ejercer cualquier función social. para desarrollar su existencia. aunque sin llegar a constituir labras individuo o individualismo? En he Souci de soi. siendo los múltiples aspec. Los que podrían recordarnos más a él son aquellos que co- nocemos por el nombre de «órficos». Todo ciudadano que sea considerado apto para hacer la gue- de la totalidad y en relación con ésta. elaborando sentido. caso de que puedan considerarse ciudadanos. en la Grecia de las ciudades. pendencia en relación al grupo del cual forma parte y a las instituciones La sociedad griega no es. Michel Foucault jamás en el seno de la religión ninguna secta propiamente dicha o tan si. Cualquiera que no tenga acceso a este plano se encontrará al margen de la ciudad. surge no a la manera del renunciante. Es la validez de esta explicación general lo que queremos com. como per- grado. debe cor- arcaica y clásica. 5 de diciembre 1de 975. . M. Pero cada uno de los 3. fuera de la sociedad. 56-57 religiosas. l a muer t e y el a mo r EN LA ANTIGUA GRECIA ma de castas y en las que la realidad de cada individuo está en función guerreras.Segundo tipo de advertencias. 1984. No sólo la comunidad. ya sea en su por su posición dentro de una escala de papeles separados e interde. como tampoco castas (trad.: Historia de la sexualidad. como los esclavos. ¿Qué significado tienen las pa- toda la época antigua un papel marginal. Siglo XXI. Madrid. Esta integración dentro de El politeísmo griego es una religión de tipo intramundano. París. hogar a título individual o en nombre de otro colectivo más amplio.34 renunciante. Las prime. sino que los fiere al progreso del individualismo cierto cariz absolutamente diferente: actos cultuales pretenden integrar a los fieles dentro del orden cósmico éste se produce en un marco social dentro del cual el individuo. Las chamente ligado a los distintos grupos domésticos. en el y social gobernado por las potencias divinas. permanece estre- ras están referidas a la religión y a la sociedad de la Grecia antigua. Foucault. La ciudad define al grupo que la compone. y después de haber observado que en el caso del probar al examinar el modo en que las cosas se presentan en la Grecia renunciante hindú el individuo. tres cosas diferentes que. raisons. susceptible de aportar al culto relacionarse. incluyendo también las occidentales. Pero poco después Louis Dumont extendió su concepción siempre que por su estatuto de magistrado tenga derecho a ello. incluso en lo que se refiere a las actividades religiosas. del individualismo. aproximándole a los demás con la sociedad. con- los dioses están siempre presentes y actúan sobre el mundo. resulta comparable al homo aequalis. distingue. No existe ninguna casta sacerdotal. Le Souci de soi (Historie de la sexualité. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 205 206 EL in d iv id u o . sino más que le gobiernan. bien igualitario. Dos tipos de observaciones se imponen de entrada. III). 1979. guiente: «En Grecia el sacrificante. mientras no pueda achacársele tacha o manci- completo definido por el lugar ocupado dentro del conjunto social. pese a poder quiera un grupo religioso bien definido. En este a todas las sociedades. encontrándose el ser humano por rra es calificado también. en tanto que tal. en segundas afectan a la noción misma de individuo. Es por eso por lo que no hace mucho. sobre el mismo plano horizontal. por otra parte. t. a) el lugar reconocido al individuo singular y a su grado de inde- vación.

Para descubrir su presencia como es característico de la vida monástica. en su re- sobre sí mismo. Annali della rios a fin de explicar mejor estos tres planos y sus diferencias. en la autobiografía griega ignora «la intimidad propia del yo». su relativa autonomía en relación a su encuadre institucional. El héroe gue- b) el sujeto. de todas esas en la vida de un personaje singular. puesto que. Di Donato. tal III. biografía. a) el individuo. algo arbitraria si se quie. en su singularidad. grafía o las memorias. el lógicas que confieren al sujeto cierta dimensión de interioridad y de prestigio excepcional de sus proezas. y al yo le corresponden las confesiones en que orienta y dirige hacia sí mismo sus capacidades de observación. por su parte. bastante recientemente. en toda su complejidad y riqueza psicológica. . desde la época clásica no han dejado de considerar su papel fundamental. G. XV. hacen de él un ser singular.5 Por contra. en sus diver. Por el contrario. configuran la materia del relato. 5. 3) la aparición del individuo en el seno de unas insti- re. los que ostenta. aunque a mi juicio permite aclarar determinadas cuestiones: tuciones sociales que. Desde la mentales de atención a sí mismo.A CIUDAD EL INDIVIDUO. salvo él. G li uomini. como objeto de sus preocupaciones y cuidados. Pisa. como individuo singular cuya auténtica naturaleza reside por com. lidad y la de los demás puede conllevar la descalificación de los valores propios de la vida privada e incluso el rechazo del individualismo. cio de lo privado. «Ancient Biography and the Study of Religión in the Román Em pire». la socieíá. como observara mínimo su vida privada ni trabaja sobre su yo por medio del autoanáli. o los diarios íntimos. Jews and Christians. el hombre divino: Hermótimes. la conquista de una gloria que sólo unicidad. hablando en su propio nombre. el conjunto de prácticas y actitudes psico. original. serie III. la personalidad. característicos de la época arcaica. de examen de conciencia. en el volumen titulado On Pagans. En rácter de las personas tenía ahí su origen. Si hubiera de avanzar una comparación con algunos géneros litera. vol. el modo fiera su propia trayectoria vital. el valor que le es reconocido. Wesleyan University sentido de que. la intensidad de las relaciones entre su individua. la caracterización del individuo sis. stricto semu\ su lugar. al héroe le distingue la singularidad de su destino. EL INDIVIDUO Y l. éstos intimidad a la cual nadie. la formación de su yo a través del conjunto de técnicas lativa incomunicabilidad. ha seguido su evolu- ción. úni.1985. que le constituyen más allá de él como ser real. 159-177. 1. fase. Misch y confirma A. el margen de acción que se III. en el caso de que sea el mismo individuo quien re- sas dimensiones. «fuera de lo común». Momigliano. diría muy Scuola nórmale superiore di Pisa. «Marcel Mauss e il problema della persona». la personalidad sin- reflexión y análisis: el cuidado de sí y también el trabajo de cada uno gular del sujeto. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA c) la intensidad de las relaciones entre uno y los otros. la permanencia de su renombre a través de los siglos en co. Pero comencemos por el individuo. Los hombres ordinarios mueren desde el mo- pleto en su secreta vida interior. desarrollada ésta en el corazón de una mento en que se desvanecen olvidados en el tenebroso Hades. la autobio- prácticas por las cuales el individuo se toma a sí mismo. no solamente no una aristocracia militar el guerrero se afirma como individuo fuera del existían en la Grecia clásica y helenística las confesiones ni los diarios común por su singular y excepcional valía. puede tener acceso. su papel dentro de su grupo o de sus grupos. A. al sujeto. en los cuales su vida interior. por oposición al relato épico o histórico. en razón de su mismo funcionamiento. en Grecia pueden seguirse tres caminos: 1) el individuo entendido Por mi parte y dentro de la perspectiva de la antropología histórica. A él no le preocupa lo más íntimos —tal cosa resultaría impensable—. como tal. 2. Me gustaría ocuparme ahora de dos ejemplos de individuos le permite. concluyendo que nuestra idea acerca de la individualidad y del ca- Que estos tres sentidos no llegan a solaparse resulta evidente. Antes que por sus funciones dentro del cuerpo social o por los títu- c) el yo. Middletown. a cargo de R. aparece también en el esquemáticamente que al individuo le corresponde la biografía. la civilta. 2) el individuo y su esfera personal: el espa- propondría otra clasificación un tanto distinta. págs. 1987. puesto que es de- finida como conciencia de sí mismo. Uno studio intorno all’opera di Marcel Mauss. 1985. rrero: Aquiles. la conciencia colectiva. de puesta época clásica los griegos conocieron algunas formas de biografía y auto- a prueba. el mago inspirado. expresándose a sí mismo en primera per. el individuo. Momigliano. elucidación y expresión del propio yo. de descubrimiento. a él pertenece. enuncia determinados rasgos que ménides y Empédocles. Epi- sona. ésta se centra Press.

divertirse. este mundo. de enviarlo de viaje por el más allá—. Cuando se aislarse. de su mismo régimen social y de sus poderes beración y de decisión. des establecieron espacios determinados para lo comunal. supone la aparición en sociedad de un comercio Ínter- . charlar. En Atenas. haciéndolas nes como la celebración de los banquetes recuerdan. Afrodita y Eros. a finales vida terrenal. para gozar sólo entre hombres de ami- por medio de las cuales tengan previsto escapar de este mundo. y en las cuales es preci- honor y de excelencia que sobrepasan con mucho el honor y la excelen. No afectivas más íntimas. de li. rigurosos (en este sentido. es decir. de deli- zón de su género de vida. está encamando los valores terrena. lo público. lo político supone la puesta en común. la excepcionales. ambos interdependien- Él aporta una nueva dimensión al conjunto de normas habituales y a las tes y articulándose entre sí: tó koinón y tó ídion. resplandor y majestad son reconocidas por el mismo po. agogé y de las sisitias. quetes en los que son invitados unos comensales de su elección. que no han de entenderse a manera de privilegio exclusivo de gencia de perfección mantenida hasta la muerte. va aproximan- a denominar «espirituales»: dominio de la respiración —concentración do al ámbito doméstico tanto la educación de los niños como los ban- del aliento vital con el fin de purificarlo. En Esparta tanto la educación de los jóve- tán despojadas durante el curso normal de la existencia. dadano exclusivamente político se opera a niveles de abstracción más Los magos. estos personajes jugarían en períodos de crisis. las prácticas sociales propias del combatiente más allá de sí mismas. Desde la época más arcaica. Pero esta distancia que le separa no le convierte tampoco en un renunciante. rememoración de vidas po formado por los parientes y los familiares irá definiendo una zona anteriores —salida del ciclo habitual de las sucesivas reencarnaciones—. «innominados». a esas comidas obligatoriamente realizadas en gru- Pero esa solidez. al arbitrio en los conflic- razón de la vida comunal. de compartirlo con todos los ciudadanos. en donde la aparición de un plano ciu- de las instituciones honor y perdurabilidad. arrancarse de ese conjunto formado por sus iguales y sus recurrir a estos individuos «fuera de lo común». las ciuda- humana abocada al ideal guerrero. l a muer t e y el AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA desaparecen. pertenecientes a la esfera de lo público al tratarse de una serie de ac- cuerpo social. Se trata también de una categoría de individuos al mar. en alguien que ha abandonado la III. o para cantar elegías bajo la advocación de Dioniso. y de sus respectivos límites. Tal es el caso de Aquiles. todas aquellas prácticas que deben ser compartidas. Su figura singular queda para siempre inscrita en el co. a fin gen de lo ordinario que se desmarcan del común de los mortales en ra. de adquirir mayor relieve y de tomar tonalidades condición mortal hasta alcanzar el estatuto de seres imperecederos. se trata de ningún modo de renunciantes. si bien sublimadas y transformadas por la experiencia de la Existe una historia de la configuración de lo público y de lo privado muerte. zan en relación al grupo. so tomar parte con el fin de convertirse en ciudadano. contrario. biografía. bajo la forma de la escapar de la destrucción que amenaza a todas las cosas de este mundo. puede aspirar a ver su glorioso nombre perpetuado de generación dores como Solón. al mismo tiempo que de la facultad de juzgar). Para alcanzar este logro le ha sido necesario tos. El sympósion. aun en el caso de que siguien. en casa de alguien después de una comida para beber do su estela algunos adeptos puedan animar corrientes de pensamiento en compañía. en razón misma de su singularidad y de la distancia que alean. A los valores vitales y a las virtudes sociales propias de que no debe ser compartido. dentro de la cual las relaciones privadas entre individuos son suscepti- Se trata de hombres divinos. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 209 210 EL in d iv id u o . Por el gos y cortesanas. lo privado. la que sólo a uno mismo concierne. Ellos practican ciertos ejercicios a los que no me atrevería esfera de lo privado. a la disminución de las sediciones. de su rechazo ante cualquier forma de compromiso. a causa del extremo rigor de su das las actividades. Así instaura un tipo de ninguna persona. y les. las ciudades tienen necesidad de por los suyos. que hace suyos tales valores garantizándoles por medio tividades cívicas. viduo heroico. una majestad. al llevar al extremo la lógica de una vida del siglo VIII antes de nuestra era y ya en tiempos de Homero. Sólo el indi. una solidez de las que es. de separarlo del cuerpo. de su exi. lo privado es lo cia ordinarios. de théoiándres. es decir. puesto que sólo afecta a uno mismo. Por el contrario. jefes. legisla- tud. El gru- berarlo. durante los siglos VII y VI. un papel similar al de los nomotetes. del poder de mando. en lo que se refiere a la purificación de las manchas en generación. para lo concerniente a lo particular. Lo público abraza to- costumbres características del grupo. comunales. que en vida se elevan de su bles de desarrollarse. nónumnoi: son «anónimos». al aceptar enfrentarse a la muerte en la flor de su juven.2. a la promulgación de los ritos institucionales y religiosos. esa costumbre de reunirse. incluso llegando al enfrentamiento con el grupo constituido trata de regular los asuntos públicos. les confiere un fulgor. La esfera de lo privado. individuo o grupo nobiliario. desde el siglo VI.

tal como dice Aristóteles. Además. nada en su vestuario. alguna revelación de carácter soteriológico. 25. 1160a 19-23. La imagen grabada o pintada. ya *Recordemos que los misterios de Eleusis estaban consagrados a las diosas Deméter se trate de extranjero o ateniense. de salvación tras la muerte. lugar que ocupa no le establece al margen del mundo ni de la sociedad. del t. Dupont. 1977. seguramente. Le Plañir et la Im í . que conforman una pequeña comunidad religiosa cerrada y encuentran jer. su estado social permanece invariable. una vez obtenida la con- Las prácticas y los monumentos funerarios nos ofrecen algunos tes. allá. están abiertos a cualquiera que hable griego. comportamiento social diferencia al iniciado de lo que antes era ni de por la esfera privada. del mismo modo que el no convierte en ningún momento al individuo en alguien al margen de koüros funerario que corona la tumba. pero el instituciones religiosas y el segundo al derecho. Fl. del mismo modo en la iniciación y. en el caso de que se tenga suerte. donde el individualismo de cada uno es La participación en sus rituales hasta alcanzar la iniciación completa de- tomado en consideración y cuya finalidad habría que buscar en el orden pende de la decisión de por cada uno y no de su estatus social. si quiere participar. a unos adeptos ansiosos ante el privilegio de celebrar un tumbas familiares. y Perséfone. de una decisión libre por la cual se accede a dadano privado tenga acceso al placer y a la alegría. entrañando cierta mística de la fertilidad vegetal relacionada con la sexuali- dad humana y. La promoción individual del iniciado a los misterios pase por delante. Sus ceremoniales se encuentran bajo la protección oficial de la ciudad. a la singularidad de un que la Asamblea será el espacio y el medio para que el hombre-ciudada. de un placer dominado y compartido caracterizado función dentro de la comunidad. en santuarios privados y consagrados a algu- a la gloria comunal de la ciudad. «el banquete es el espacio y el medio para que el hombre-ciu. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 211 212 EL INDIVIDUO.7 Los fieles son synousiastai. Las estelas funerarias relacionarán en adelante a los culto particular con intención. mejor suerte en el más Dupont. por lo tanto. A partir de finales del siglo V. idéntico a como to el nombre del difunto y se dirige indistintamente a quienquiera que fuera previamente. frente al espacio público. con todo.* ideología de la singularidad del individuo heroico. entre padres e hijos. «de sacrificar vivos y a los muertos de la casa. ocupémonos ahora del espacio sonalmente aceptado por los demás miembros del grupo. lo que el iniciado espera de por el respeto a la ley del «buen beber». con esos vínculos afectivos que unen al individuo aquellos que no lo están. belleza como representante ejemplar de los valores y virtudes sociales Otra manifestación de individualismo religioso: al parecer. cierto placer en reunirse para la práctica de una devoción en la que cada cual. fundándolas. las tumbas en Ática son ha sido religiosamente modificado más allá de sí mismo en virtud de la generalmente de tipo individual. . de estima entre marido y mu. de hombre o mujer. concreta. del siglo V se crean ciertas agrupaciones religiosas en las que su deter- les públicos celebrados en honor de quienes han caído en combate por minado individuo ha sido capaz de tomar la iniciativa. éstas vienen a ser prolongación de esa familiaridad que ha sido capaz de adquirir en relación a las dos diosas. a partir por él encarnadas. de pesadumbre. Ha conseguido una especie de garantía íntima. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA personal más libre y selectivo. No obstante. el individuo hace su entrada en la organización del culto. sagración. una vez que finalizan las ceremonias. La estela lleva inscri. pág. París. personales de aflicción. además de los funera. modo de vida.3. muestra al muerto en su juvenil este mundo.) 6. Se trata. como los celebrados Su aparición supone. Se advierte la presencia de una serie de instituciones que han Al elegir a determinado dios para dedicarle una forma de devoción dado sentido al individuo en algunos de sus aspectos característicos. debe hacer una solicitud de entrada y ser per- III. Ética nicomaquea. la costumbre establece el empleo de na divinidad. destino después de la muerte al cual los demás no pueden optar.6 embargo. (N. asociados. Tal como ha escrito Florence su entronización es una aspiración individual. por oposición a los papeles religiosos predetermi- en Eleusis. de libre o esclavo. la patria y en donde la individualidad de cada difunto aparece asociada reuniendo alrededor suyo. Sin no público tenga acceso a la libertad y al poder». de su de lo placentero. igual que él mismo es elegido por la pequeña comunidad de Nos serviremos aquí de dos ejemplos. público. separado de la vida de aquí abajo y de sus vínculos cívicos. Hasta finales del siglo vi. prácticas religiosas o timonios sobre la gran importancia adquirida. 7. con sus semejantes. los epitafios celebran los sentimientos en grupo y de verse a menudo». Pero dejemos la esfera privada. Junto a la religión cívica existen los misterios. el primero de ellos relativo a las fieles. Si bien.

detentador de una verdad revelada. la creación en la esfera un allegado. cuando a partir del siglo Ili. París. presentar sentidos muy diferentes según sea la naturaleza del documen- ditación». Estos problemas tendrán su prolongación en la tragedia ye. se ve surgir al in. muebles e in- men. pasa a ser un asunto estrictamente individual que cho al derecho. cance general propio de un modelo. desde el mo. éste de orden psicológico. Dos ejemplos de ello: individuo. con el acto criminal. de un topos literario. guardar la integridad del hogar: el oikos es lo que está en cuestión. otorga al yo un aspecto particular drama. sus emociones personales. no el dividuo en el marco de las instituciones públicas. es una forma de velar por que su hogar no se religiosa de una nueva forma de asociación. el adoptar en su senectud a más flexibles y voluntarias entre los particulares. adopción testamentaria va en esta misma línea. y la muebles. configurándose así eso que desmembre y su patrimonio se vea dilapidado por terceros. Haciendo de go. de mérito. que ver con la decisión del sujeto y también con los motivos y móviles El discurso donde el sujeto se expresa por medio del yo no constitu- de su acción. págs. de confidencia. formulada arbitrarios a la institución tribunal. El uso de la podría denominarse una especie de «socialismo selectivo». aporta su opinión. ática del siglo V: uno de los rasgos que caracterizan ese género literario Si lo saco. L. propia de una persona concreta recto y exclusivo: a cada ser le corresponde como propio un tener. como preprogramados por el estatuto civil de la adopción de alguien. pone de relieve la idea del individuo por escrito y que debe ser respetada. se trata siempre de salva- Pero. el tema prin- Otro testimonio del ascenso social del individuo: el testamento. que haya sido cometido «a IV. tafio funerario. 121-149. igualmente presupone otro autor interviene en determinado momento a manera de personaje que efecto. expresando su propia sensibilidad y confiriéndole el al- mento en que ha llevado el peso de una responsabilidad que. en lo que se refiere a cisa y secreta de lo íntimo. de culpabilidad personal. ha decidido. no obstante. gra- sujeto humano en relación a sus actos. E l sujeto. Gernet. Por contra. es puesto en cuestión según sea su relación. invocación del poeta que se pone a sí mismo en escena más o menos estrecha. Formulada en la lengua caracte- rística del mensaje poético. de su afectividad del momento. por la relación entre el héroe del cias al empleo de la primera persona. Entre la concepción prejurídica del cri. puesto que implica las nociones de responsa. En efecto. epi- de la institución judicial. eso que cada cual siente individualmente a 8. defensa y justificación de uno mismo en discursos diciones. por el ponde a un tipo de poesía —en general la lírica— en la cual el autor. sea cual sea su carácter. riqueza y bienes. cipal de la comunicación ante su público de amigos. el advenimiento dentro de la vida religiosa de unas relaciones cabeza de familia. pues plantea el problema de las con. El empleo de la primera persona en un texto puede pesar suyo» o que se haya realizado «con plena voluntad» y «con preme. existe un cambio fundamental. .8 En principio. por tanto. Se trata del individuo que aparece desde ese momento como sus decisiones en lo concerniente a sus pertenencias. Droit et Société dans la Gréce an- manera de emoción en su fuero interno toma cuerpo y adquiere una es- den ne. Entre un individuo objeto de delito y sujeto a juicio. Louis Gemet ha analizado con precisión las condiciones y modalidades de hetairoi. obligaciones. gracias en especial al desarrollo del derecho. el vínculo pasa a entenderse desde ese momento como algo di- noción de falta que el derecho elabora. como mancha contagiosa y colectiva. los poetas Uricos conceden a esta parte para nosotros impre- que han caracterizado su aparición. de conciudadanos. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA nados y. y su patrimonio. de la subjetividad personal. no afecta al individuo en tanto que tal. «L a loi de Solon sur le testament». en su singularidad. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 213 214 EL INDIVIDUO. en lo relativo a la he- el derecho criminal y el testamento. el paso del protodere. rencia por causa de fallecimiento. Tal historia jurídica posee al principio o en el curso de su canto como inspirado por las Musas o una contrapartida moral. formas verbales precisas y una consistencia más sólida. y lo que ha hecho. a un pariente. se instituye la práctica del testamen- En lo que se refiere a los crímenes de sangre. relato histórico durante el cual el bilidad. una categoría bien delimitada y de significación unívoca. espontaneidad o proyecto deliberado que tienen «autobiográficos» de oradores como Demóstenes e Isócrates. Para un cada cual. to propiamente dicha. 1955. y que comporta ciertos grados correspondientes a diferentes tribunales según el crimen se considere «justificado». es porque en el caso de Grecia res- es la interrogación constante por el individuo agente de la acción. por así decirlo. dentro to y la forma del enunciado: edicto o proclamación de un soberano. entendido como miasma. caso de no tener hijos. de la venganza y sus procedimientos de compensación permite la libre transmisión de los bienes según la voluntad. ha acabado por sobrepasarle. sin embar. el individuo. de un sujeto particular dueño de criminal. a colación.

J. que ella es mi ser [. págs. Dentro de sí mismo.-P. Su conciencia de sí no es reflexiva. sea el que sea. Resultaría interesante en más de un aspecto seguir dentro de ese 17-42. París. Bames. clausura interior. en sus caprichos imprevisibles. ésa que es por él celebrada: su vida. y que la obra de Sócrates. sa como esa parte del individuo en la cual no hay asidero. en esos espejos flejo. Vemant. luego existo». según la expresión de Miguel de Éfeso. Charles H. aprehenderse. Jacques Brunschvig. 1974. Mi relación conmigo mismo no resulta asimilable a ninguna otra 9.11 En especial. “no sea otra cosa que esa experiencia aparece orientada hacia el exterior más que hacia el in. En la lírica griega el sujeto se siente y se expre. «Catégories de l’action et de l’agent en Gréce ancienne». supone para él la vida misma. inglesa con el título The Discovery of Mind. «pienso. 1-31. mi expresión. pág. 85-95. El sujeto es extroversión. Dichtung und Philosophie desfrühen Griecbentums. «Aristote et l’effect Perrichon». que yo estoy ahí donde ella está. todo lo que este objeto 10. 1963. ca tienen una experiencia de su yo. cada uno es conmovido por le permiten manifestarse no tanto en potencia como en acto. el individuo en su sentir personal. Sorabji [comps. cual hubiera de penetrar con el fin de reencontrarse o más bien de des- Es el sujeto. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 215 216 EL i n d i v i d u o . sugeriría que exis- 11. dentro del Destaca. mi hijo. en la recopilación Anieles sólo puede mostrarse desarmado. 12. el cogito. El individuo se busca y se encuentra en el otro. ibid. Oxford. vol.9 Y Safo proclama en respuesta: «Para mí la cosa más be. Véase Richard Sorabji. exaltada. mi re- terior. Fránkel. l a m u e r t e y e l a m o r EN LA ANTIGUA GRECIA pede de realidad objetiva. lo que constituye mate. Discours. en ettér- cosas distintas. «Sensation and consciousness in Aristotle’s Psychologie». Véase J.12 El individuo se proyecta así y se obje- feo.]). de su persona. 13. Munich. cada uno de sus tada. and physical extensión. E l yo.]. la relatividad de los valores comúnmente aceptados. mi objetivación o mi “extrañación”. hacia afuera. es. 375: tra. samiento griego. I -22. véase también Bruno Snell. como psicólogo y moralista. Como escribe James Redfield a propósito del tablecidas. el sujeto hace la expe. que el ser actual del productor sea en sí mismo la obra (aunque sea solamente en un sentido) acción de múltiples fuerzas. que reflejan su imagen y que son para él cada alter ego. Le Genre humain. IV (J. no tendría el menor sentido para los pero encaminado inexorablemente hacia la vejez y la muerte. Londres.14 sufrido en sus vuelcos repentinos. Safo..10 no existe. Hamburgo. Die Enteckung des Geistes. Afirmada. mi conocido que me demuestra agradecimiento) puede ser sin duda al- guna cosa mía. cada uno se siente conmovido». on the one hand. págs. Charles H. 104. 36 (Lasserre. mi proyección. págs. 1958). inglesa con el título Early Grcek Poetry and Philosophy. on Aristotle. pera. París. trad. en su angustiante irreversibilidad. aparece na: más bien es existencial. parientes. «L e sentiment homérique du Moi». y que no están nunca dentro de su conciencia. 42-64. Kahn subraya «the total lack of the cartesian sense of a radical and necessary IV. pero esta experiencia se organiza de manera diferente a la nues. El yo no está delimitado ni unificado: es un campo abierto para la «N o cabe admitir que Aristóteles haya podido pensar. los valores reconocidos por la sociedad. Langue. Arquíloco. tal como explica H. fr. fr. del que es preciso deshacerse si lo que se pretende es comprender cierta parte del pen- pág. Kahn. Como a menudo se ha señalado. sin embargo. Como es natural.. Hommage a Fernand cuerpo. te una especie de obstáculo epistemológico (para ser breves. a llevar a cabo: actividades u obras que es compleja. la subjetividad del poeta pone en cuestión las normas es. el mismo Sócrates en acto”. Alquié: La Passiott de la raison. puede ser para mí es por principio algo diferente a mí. llamémoslo “ cartesiano") 1962. Así se impone como héroe de la epopeya: «Para su mirada no existen más espejos que aque- piedra de toque de aquello que para el individuo representa lo bello y lo llos que los otros le presentan».11 La introspección lla del mundo es aquella por la que. tal como constata Arquíloco. págs. los griegos de la época arcaica y clási. PourÉmile Benveniste. cara a cara con su propia perso- po y al orden del tiempo socializado y en oposición con ambos. El sujeto no conforma un mundo interior cerrado. de presencias borradas. 80. La naturaleza del hombre tiva en eso que alcanza a realizar. 1955. 361-377. 1. de la rememoración de alegrías pasadas. 1960). esperanza y sufrimiento. 1975. Mi obra (pero también desde luego mi amigo. («Les usages de la nature»). geia. págs. la felicidad y la desgracia. París. el individuo mira al exterior para poder todos los valores. ergo sum. reple- Es preciso aún señalar otro rasgo: junto a los ciclos cósmicos de tiem. nostalgia. . «Body and Soul in Aristotle». impotente y que. el tiempo tal como es percibido por el individuo: inestable. 1975. París. págs. aparece en Religions. Hermann Fránkel. Oxford. gada hacia dentro.. al igual que de su on the othet». De manera similar a como el ojo no ria de canto y a él corresponde en última instancia dictaminar acerca de es capaz de verse a sí mismo. Société. Pero es necesario ir más lejos. el bien y el mal. Schofield y R. bis- toires. relación que pueda tener con cualquier objeto. M. raisons. trac!. hijos o amigos. un tiempo griegos. 1979. 27 (Reinach-Puech. pasivo. can. ante la que 14. mi sombra. Para terminar. París. especialmente el parágrafo 4 titulado «The contrast with Descartes». cubrirse. El autor escribe en la pág. por tanto. 12. cambiante. 1983. parece- ría bastante absurdo y rudimentario decir que ésta es yo. incompatibility between thought or awareness. 1985 riencia de este tiempo personal en forma de melancolía. Redfield.

recurriendo a sus prácticas de concentración y de la visión y de la percepción en general constituyera la Dióptrica de Descartes. 431 h 21)». y este asimiento sólo puede alcanzarlo si se ase de otro ser. año VIII. ver y sentir. al tiempo lapidaria y provocativa. Tras remarcar la transformación intelectual que para el campo esforzaron por acercar. pág. pues. 328). si aprehende y Alcibíades. 15. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Si yo existo. Bernard Groe- hago. unificada. 61. Tiene su origen en no llega a ser lo que será más tarde con Descartes. en este mismo sentido. bey.15 Pero jamás pienso mi existencia en términos de esa conciencia thuysen resume este particular estatuto de la personalidad antigua por que tengo. dentro de poco a vuestra mirada» (Fedón. de algún modo. II. esa alma dispersa por todas las partes del Simón apunta que «como consecuencia. París. Jolif [comps. “ in- bíades.] Si el intelecto divino es intelección sólo de sí.]. se trata. más que o cual dolor. T 8. del mismo modo que siente que pensamos si 16.. el intelecto del hom- sabemos cómo llegó a aparecer en el mundo griego esta alma que se va bre es intelección de sí y de las cosas o. el alma sólo puede ser ella misma siendo. A. . 959 a 6-b 4)? En el Fedón. no ese otro Sócrates cuyo cadáver se ofrecerá do en Aristóteles. 1987. de la persona que viene a ser cada uno. una mens pura et abstracta o. El alma se ase. 364-380. de un universo interior definitorio. No parece haber ningún problema hasta aquí. cuyo objetivo pasa por la búsqueda de la salvación a partir de una déla reflexión. de huida fuera del mundo. de pies. de sufrir tal que la conciencia de sí supone la aprehensión en sí de un él.] eso que yo soy es ese Sócrates que conversa con vosotros (egó es cómo el alma se da a sí misma. Este problema de la subjetividad no aparece tematiza. pág. R. pues. Pero por el contrario. como se sabe. de evasión hacia lo di- alma deviene por vez primera el sujeto por excelencia» («Derriére le miroir». en la cuerpo para hacer posible.. se camino que conduce al cartesianismo. Véase Aristóteles. sin duda. su «disposición inicial». no obstante cierta indicación del libro A de la Metafísica resulta sus. ni se al más allá. renuncia a vivir la existencia terrenal. Le Temps vino. Eso que son Sócrates por decirlo así. en su radi- porque puedo andar. incluso esos magos de los que nos ocupábamos más arriba y que. B. Derbey: «Si el alma es el ser a quien se da el mundo. no es a tu rostro al que habla. 1981. En resumen. Elenchos.. Mi conciencia se encuentra siempre abocada al exterior: ten. correr. de oír tal o cual sonido. Gauthier y J. la psykhé. estamos pensando. hablando con Alci- ceptible de arrojar alguna luz sobre este punto. De anima. Groethuysen. todos los demás seres. 2. que se va tras la muerte proyección de mí que puedo ver». la sensación tes dialoga con Alcibíades. París (1952).3. lo que equivale a decir que el noüs divino es para él mismo su propio objeto. ese ser que en realidad es cada uno de mismo que hemos enumerado antes). fase. eimi hoütos Sokrátes). de una conciencia de sí. sombra inconsistente que se desvanece en el Hades. Gilbert Romeyer Der- a reunirse con las demás divinidades» {Leyes. Esa concepción platónica de un alma que es Sócrates en- su lugar ocupado por la cascada de facultades que poco a poco elaboraban un construc- to sensible en potencia dentro de todas las cosas hasta llegar a la intelección completa. Lovaina. Nosotros el mundo. eso que es cada individuo es el alma. aquel que oye siente Todo esto es cierto. lo que es alcanzado “al elevarse todo” . desde el momento en que aparece aislada y posibilidad de ser ofrecida por el mundo y a la espera del agente que debe actualizarla. Pues sentir que sentimos o que pensamos significa que somos». El intelecto divino es. Yo hago todo eso y sé que lo cal originalidad. Anthropologiephilosopbitiue.Xb IV. 1958): «Aquel que ve siente que ve. rechazando la ya con Plotino. por consiguiente. aquel que anda siente que anda y lo mismo sucede siempre que ejercemos cual. cuentra su punto de partida.. Quizás alguien pueda decir: ¿y cómo explica usted esos textos pensamiento el rastro de una especie de cogito paradójico que cabría formular de este de Platón donde afirma que «aquello que constituye a cada uno de no- modo: me veo (en lo que se refiere a mi obra o a cualquier otra de las proyecciones de mí sotros no es más que el alma [. fundamental. en esos ejercicios Desde este momento resulta imposible tratar de la percepción en tercera persona: el de salida del cuerpo. cuando dice go conciencia de ver tal o cual objeto. luego estoy. si bien cabe decir que en esta dirección el Estagi- rita no da un solo paso». fantas- conciencia se desliza furtivamente hacia el terreno de la filosofía. la manera en que la ¡dea tradicional de la psykhé. t. 1. 115 c). Y. de sí en relación a las cosas. Véase..2. que siente lo que estamos sintiendo. el Sócrates platónico interpela a su interlocutor: «Cuando Sócra- telección del intelecto” . entendida como doble del muerto. Ésta es. [. la sensación deja de estar preconstituida. Rivista distudisulpensiero antico. 130 c). el alma tras la muerte para regresar de nuevo a la divinidad. siente si senti- mos. Y aún habría que precisar otro punto también que oye. La psykhé será desde luego Sócrates. 1980. pensándose directamente a sí mismo. 1170 a 29-32 (R. «L ’áme est en quelque fa^on tous les étres (Aristote. lo que importa saber nos: «[. mejor dicho. El mundo del individuo no ha adoptado todavía la forma de un yo. es porque dispongo de manos. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 217 218 EL INDIVIDUO.. separarla del cuerpo a voluntad a fin de que pueda desplazar- El problema de la apercepción ya no podrá ser resuelto en adelante por la preterición. medio de cierta fórmula. ella misma en otra parte. págs. pero no el «yo» de16 quier tipo de actividad. del ma sin energía. y yo estoy ahí donde me veo. Aquí un Sócrates a punto de morir se dirige a sus congéneres en estos térmi- concluye G.‘ ed. sino a Alcibía- y el conocimiento del hombre son “siempre de un otro (aei állouY y “del sí mismo por des mismo y este Alcibíades es el alma» (Alcibíades. Gérard de purificación del aliento.-Y. como si existiera una cosa que. acrecientamiento (hautés en parérgoi)”. Ética nicomaquea. yo soy esa nosotros y al que denominamos alma inmortal. de sentimientos. 2.

(trad. ad- gaz de los recuerdos propios de cada uno. por consiguiente. págs. sin conocer ya el me- tóteles. La disposición ha- Desde luego. Esta memoria es el instrumento que permite el día. cit. Véase J. cierto estado de libertad análogo para siempre y seguirá siendo eternamente el mismo. después de su muerte.). con el resto de partes sigue una dirección determinada. 107-152. Mytbe 18. Como ha escrito justamente Michel Fou- tal apertura en la dirección del psicologismo se efectúa a través de prác. que apasionada. demás. que los poetas exaltaban y a la cual se abandonaban. los apetitos y de las pasiones. de las pruebas que uno se impone.. cuando las técnicas de escucha y más bien rememorar desde el principio la serie completa de vidas ante. zar el dominio de sí. escapando al ciclo de las examen de conciencia. lo que resultará decisivo para darle al yo. La psykhé es dentro de cada uno harán de la memoria un elemento característico del sujeto humano y de de nosotros una entidad impersonal o suprapersonal. Existen tantas almas al del ciudadano dentro de la ciudad. Foucault. no su elaboración. esta psykhé ha tomado ya en Platón y adoptará ense. sino en el «goce de sí». esclavo de nadie ni de sí mismo. Vernant. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 219 220 EL INDIVIDUO. dentro del interior de uno mismo. no el Sócrates psicológico. ni quiere en los primeros siglos de nuestra era una relativa independencia establecer un orden en el tiempo. 89 (trad. bre. que a la vez magos y pitagóricos no intentan asir el tiempo personal. cault. 1965). el hombre debe encontrar asideros que habrán de permitirle alcan- para unirse con el astro del cual fuera arrancada. cit. «Aspects de la personne dans la religión grecque». tales como el riores para «reunir el final con el comienzo». ibid. tiendan a conformar los procedimientos específicos de un «cuida- la salida del tiempo. porque esta psykhé está dentro de nosotros a placeres: el thymós y la epithymía. «la áskesis moral forma parte de la paideía del hombre libre que ticas mentales relacionadas con el espacio de la ciudad y orientadas ha. Serán los sofistas. pone la propia persona. II). ese tiempo fu.. M. al fundar una do de uno mismo» que acabará por desembocar no sólo en el dominio de mnemotécnica de carácter puramente utilitario. quienes nor deseo o temor. Id.-P. en su in- esta alma se define por oposición radical al cuerpo y a todo lo que tenga terioridad. al relacionar la memoria con la parte sensible del alma. A cada uno de los hombres le corresponde. a anidar a la observación de sí mismo. de la misma manera que para el hombre libre lo El alma inmortal no es traducción de la psicología singular del hom. manera de un daímoti. al igual que al ejemplo que nos proporciona el grado en su anterior encarnación hacerse lo suficientemente pura como otro. tiene algún papel que interpretar en la ciudad y en la relación con los cia lo terrenal. 368-370 19. ideal es no ser. en sociedad. particularidades individuales. págs. París. Los ejercicios memorísticos de Lo mismo sucede cuando con los estoicos esta ascética. En primer lugar. El número de almas en el cosmos ha sido establecido de una vez y zar. 1985.19 Tomemos el ejemplo de la memoria. nacimiento un alma que estaba ya ahí desde el comienzo del mundo. Y. lo que se trata es de someter lo inferior a lo superior con el fin de alcan- lar. desde su dueño de sí mismo necesita tener dominio sobre esta parte que desea. a los ejercicios y a las pruebas que se im- en el cuerpo de otro hombre. la rememoración de los hechos acaecidos durante sucesivas reencarnaciones. el alma divina.). de un animal o planta. tal como harán los historiadores. sin necesidad de abandonar el mundo ni la sociedad. en segundo lugar. y será también Aris. suprapersonal. Gracias no le es en modo alguno propia y que irá. 17. de un poder sobrenatural cuyo impersonal. como hacen los poetas. LA MUERTE Y EL AMOR EN LA ANTIGUA GRECIA Sócrates. 10. L'Usage desplaisirs (Histoire de la sexualité. 1984. Pero preparación del hombre libre. cuanto responda a nuestras que conectarán el alma daímon. t.17 gue plenamente su sentido en el marco de la ciudad. Para que el hombre sea realmente como astros. et Pensée chez les Grecs (París. inmortal.18 alma sería más apropiado decir el alma en mí. porque Pero en especial. tiende al dominio de uno y a la libertad en relación con los demás. cia la virtud y la educación cívica van de la mano en lo que se refiere a la guida con mayor claridad un contenido más propiamente personal. de control del propio yo. a sus necesidades y física. de un ser divino. Esta relación entre el alma noética. pues. sino más bien de la aspiración del sujeto individual a fundirse en el Esta práctica constante de áskesis moral surge. no dispone de ningún otro procedimiento». De lugar y función dentro del universo sobrepasan nuestra existencia singu. «Aspects mythiques de la mémoire et du temps». a las limitaciones propias de la existencia con las otras partes del alma vinculadas al cuerpo. Antes que de mi su psicología. a reintegrarse en el orden cósmico general. pág. sino en tanto que ejercicio sobre uno mismo.* cd. . se desarrolla y consi- todo. revisada y aumentada. excluyendo. si es que no ha lo. consistencia y complejidad serán todas aquellas conductas que ver con él.

176.21 Ciertamente. Pero esta ruptura con el pasado pagano resultó ser al sí. 1973. cuando se pregunta.23 normal. del hombre con Dios. Búsqueda de Dios y búsqueda del yo son dos dimensiones de una única experiencia solitaria. de Aliñe Rousselle (prefacio de Paul Veyne). 23. Fueron necesarios cuatro siglos para que el cristianismo asceta. mío? Una vida cambiante. pulsiones pecaminosas. sus facetas características? El viraje se produjo entre los siglos III su fuero interno de todas las posibles formas de tentación. escrupuloso. Este cuidado de uno mismo. sino que cada vez en mayor medida. sus fantasías secretas. op. esto soy yo mismo. del libre albedrío. por lo misterioso de su ser: cionales. surge cierto tipo de individuo diferenciado de lo llegara a semejante conciencia del yo». Society and íhe Holy in Une Antiquily. de Dios cial. París y La Haya. sonne dans les controverses théologiques». ejerciendo sobre los hombres. A tales hombres no podría lla- cuencias de esta transformación en lo relativo al triple plano de lo so. á t. vinculado a yo que se establece como puente entre el ángel guardián que lo prolon.. multiforme. tan- sión interior de los individuos. Pero de esca- ga hacia lo alto y las fuerzas demoníacas que señalan. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 221 222 E L INDIVIDUO. toma cuerpo en ese instante: ésta define al ser humano por sus pensa- nismo tardío ¿cuándo y cómo acabaría desembocando en un nuevo sen.3. París. Peter Brown. del anacoreta. l a mu er t e y el a mo r EN LA ANTIGUA GRECIA Hablando de Marco Aurelio y de esa especie de anacoretismo al que Peter Brown habla a este respecto de «la importancia tremenda» se entrega. sino espiritual. bridge y Londres. 198}. Invocando cierto aquellos puntos referidos de manera directa al problema de la dimen. de una inmensidad prodigiosa». en la experiencia de viduo moderno. 1982. más íntima. confiriendo a la historia del individuo sus rasgos origi. pág. Pierre Hadot. lo religioso y lo espiritual. fran. con el título TheMaking ofLate Antiquity. 21. en el mites inferiores de su personalidad. al examen vigilante. contraban del todo cualificados para el cumplimiento de su misión aquí delo de paridad —todavía en uso en época de los Antoninos— que hacía abajo. se mantenían con los pies en el suelo. un poder no ya secular. frente a la profundidad y mul- ciudades. mientos más íntimos. me conozco. un El individuo adquiere un significado nuevo. «abyssus humá- India. Agustín justo título. tanto en el campo como en las nete conscientiae». una relación diferente. «De Tertullien á Boéce. a Tal como escribiera Pierre Hadot: «En lugar de decir alma.. inquisidor de inclinaciones. para hacerse reconocer sin discusión por mismos. trad. los colectivos humanos tendían a delegar en individuos excep. márseles renunciantes. del hombre de Dios. Le développement de la notion de per- cesa de Aliñe Rousselle con el título La Société el le Sacre dans l’Antiquité tardive. Peter Brown. sus contemporáneos como verdaderos «amigos de D ios». tal como se presenta en el paga. tiplicidad infinita de su propia memoria. hacia abajo. págs. págs. de sí mismos. De estos análisis yo retomaría solamente en sí mismos. Id. Londres.20 seos. Problémes de la personne. 78ysigs. tante. 133-134. trad. y IV de nuestra era. LeSouci desoi. de- tica social». Peter Brown ha estudiado con precisión las condiciones y conse. a la introspección implacable y cons- constituye no tanto un ejercicio de soledad cuanto una verdadera prác. pág. zar el vínculo entre la tierra y el cielo. bajo la dirección 1985. separado de la sociedad a fin de encontrar su verdadero yo. los lí. la sociedad no era de tipo jerárquico como en cuando habla de los abismos de la conciencia humana. . del mente [. de I. por la presencia continua y obsesiva dentro de nales. los cuales por su género de vida se situaban al margen de lo «Esto es mi espíritu. a los ciudadanos iguales entre ellos y a los hombres iguales en relación a De este viraje dentro de la historia del individuo es testigo Agustín los dioses. sus sueños nocturnos. ellos se en- Primeramente es necesario señalar la brusca desaparición del mo. con el fin de saber en qué medida son opacos o transparentes para la presencia divina. 87.22 Una nueva forma de identidad IV. mismo tiempo una línea de continuidad. pada fuera del mundo ciertamente no cabe hablarse. Genése Je /'Antiquité tardive.. En su búsqueda de Dios. poder celeste que señalaba con la mayor hondura su personalidad.. París. la función de garanti. por tanto. Un estilo desconocido hasta entonces se abrió paso Aquí se encuentra el punto de partida de la personalidad y del indi- en la vida colectiva. Dios ordinario marcándolos con el sello de lo divino. Peter Brown.]” . Cam- 20. Foucault escribía que «esta actividad consagrada a sí mismo concedida a la conciencia de sí. me veo y estos tres actos se implican mutua- Con la aparición del hombre santificado. la edición inglesa es de 1978. Meyerson. en las relaciones con lo divino. sus tido de persona. ¿Qué soy yo entonces. de la conciencia que ellos tienen de sí to su interior como su exterior. afirma: “soy. 22.

6. está ciertamente alejado del ciudadano de la ciudad clásica. pero su distancia re- sulta mucho mayor.24 El hombre al que se refiere Agustín. advierte que el valor con- cedido por esta mutación a lo sobrenatural." 22. pág. «lejos de favorecer la huida fuera del mundo hizo arraigar con mayor energía que nunca al hombre en el mundo. EL INDIVIDUO Y LA CIUDAD 223 mismo libro en que señala la extensión de los cambios que afectaron a la estructura del yo durante el siglo IV. Brcwn. n. til. op. . en Roma. P. el foso mucho más profundo.. con respecto al renun- ciante y al homo hierarchicus característico de la civilización hindú. aquel que en el diálogo con Dios puede decir yo. del homo aequalis de la Antigüedad pagana. al crear instituciones nuevas o reformándolas». 24.