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MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. . .

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Osiris María Chajín Mendoza - Waydi Miranda Pérez

IV
MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS
DEL SUJETO SOCIOCULTURAL

AL SUR DE LA MODERNIDAD

Osiris María Chajín Mendoza
Waydi Miranda Pérez

INTRODUCCIÓN

Prácticas culturales y discursivas como las músicas popu-
lares constituyen coordenadas que aún entrado el siglo
XXI, representan desafíos cuando intentamos interrogar
y comprender nuestros contextos culturales en el marco
de las hegemonías con las que históricamente se definen
y/o enfrentan, agenciadas por la nación, las dinámicas
del capital y el progreso.

En las músicas se revelan las partes en tensión, los
diálogos, las complicidades culturales y políticas del su-
jeto sociocultural quien a través de ellas construye,
inventa y despliega memorias oficiales, marginadas y
postergadas en y frente al marco del frenesí del capital,
las verticalidades del mercado y las seducciones del con-
sumo. Las músicas de la región norte de Colombia
constituyen archivos discursivos sobre las realidades y
los procesos socioculturales de la región; son escenarios
discursivos sobre las existencias de los sujetos regiona-
les y contienen sus memorias.

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Universidad de Cartagena

La lírica de la música popular del Caribe da signos de la
existencia de un espacio cultural y geográfico de repre-
sentaciones sociales complejas, incrustadas en el presente
del estado-nación que afronta los requerimientos históri-
cos persistentes y las demandas y los desafíos de la
coyuntura globalizadora. Los textos de estas músicas pro-
veen un repertorio de discursos y texturas que permiten
ver cómo el sujeto a través de la música genera sentidos
para comprender, ordenar y defender el entorno social,
participando de manera activa en la estructuración de sí
mismo, del otro y de su entorno.

Proponemos estudiar esta música para aportar a la com-
prensión de los nomadismos culturales de las matrices
culturales diversas que en el Caribe nutren las músicas
populares (Nieves, 2008, p. 38, 217, 384), haciendo énfa-
sis en las texturas y los discursos de los componentes
verbales que acompañan las sonoridades, pensando, como
señala Castillo Mier, que en “nuestra música popular, la
letra es un elemento fundamental que casi nunca ha sido
considerado más allá de la anécdota motivadora de la
canción” (1999, p. 215).

Desde nuestros vínculos y experiencias con estas músicas
sentimos que en ellas se expresa una estructura emocio-
nal, una matriz simbólica que ordena nuestras relaciones
con la modernidad y sus intensidades. Se trata de la es-
tructura cíclica de una arcadia que se encuentra, se rompe
y se reinventa una y otra vez, con tonos diversos frente al
avance de las presencias del progreso. Una estructura que
aporta sentidos para la construcción de una memoria
sociocultural sobre la modernidad en la región, atendien-
do, tanto a las propuestas de autorrepresentación (Hall,
2003) del sujeto en el discurso como a las tensiones y a las
complicidades que él mismo entabla con la hegemonía.

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Apreciamos esta arcadia no como una temporalidad y, sí
más bien, como un escenario sociocultural donde se in-
sertan en el paisaje y la cultura las presencias de los
procesos de modernización, llenando la ruralía de arte-
factos, recorridos y nuevas visiones de mundo; haciéndose
evidentes, por un lado, como temas en los discursos y, por
otro lado, en la evolución misma de las texturas del len-
guaje, por ejemplo en el léxico y las influencias artísticas
producto de la alfabetización.

Encontramos en esta imagen las pistas para comprender
la relación de la región con la modernidad en una senda,
un recorrido que podemos decir va de Alicia adorada a
Carito, es decir, entre una comunidad de la ruralía y la
provincia hasta la fractura urbana moderna (Bermúdez,
2005, p.22).

Nuestra tesis particular derivada de la exploración de un
corpus de canciones de músicas de acordeón, es que en el
encuentro entre la región y modernidad se forman tres
subtópicos que describen el devenir histórico de esta arca-
dia en tres estadios:

a. Una arcadia primordial como consecuencia de las
trasformaciones de la modernidad en lo que respecta
al espacio, aparece intensamente como tema en la
canción de acordeón, nombrando un entorno rural
muy cercano a la naturaleza con rasgos idílicos que
se manifiestan en la canción con la plenitud de la
ruralía y la vida provinciana.

b. La arcadia en riesgo y a ratos perdida por las eviden-
tes transformaciones de la ruralía y la provincia
agenciadas por las presencias del progreso y las nue-
vas visiones de mundo que imprime la vida moderna.

que si bien no tocaremos directamente acá. por ejemplo en contextos híbridos. la pérdida y el regreso marcan la emoción del sujeto y expresan una arcadia vaciada. Para mapear estos tres componentes del escenario que nos interesa. COORDENADAS NECESARIAS Para este estudio pensamos la hegemonía como un esce- nario de articulaciones entre sujetos y prácticas. Necesariamente. de de- sarrollo a medio camino entre la producción agraria y la producción industrial y ya enfrentando el imperativo del nuevo capitalismo de corte financiero. sobre los que nos limitaremos a dejar planteadas solamente algunos ejes. Dejaremos para estudios posteriores el segundo y el tercer subtópico. la nostalgia. Williams (1980) de Gramsci. La arcadia vaciada que se ordena como consecuencia de la deriva y pérdida de la arcadia esencial. cuan- do señala que: “Es un vívido sistema de significados y valores –fundamentales y constitutivos– que en la medi- da en que son experimentados como prácticas. es necesario abordar un corpus considerable de líricas. ya sea en relaciones de clase. Nos ocuparemos aquí especialmente de los temas que en los discursos dan cuerpo al primer subtópico. además obligatoriamente vinculadas con un uni- verso mayor. parecen .128 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena c. o de cualquier otro ordenamiento so- cial y cultural de la existencia social dentro de unas lógicas de producción. partimos para estas consideraciones de las lecturas que hace R. La au- sencia. se implica en el trabajo al compartir los tópicos comunes. irremediablemente transformada por las relaciones del sujeto con el mundo moderno.

en el que se despliegan las identidades. pero una cultura que debe ser considerada asimismo como la vívida dominación y subordinación de clases particula- res.. y segundo. también internamente diferenciado.Waydi Miranda Pérez confirmarse recíprocamente (.) es una “cultura”. Además. 129 Osiris María Chajín Mendoza . conside- rar la hibridación como el rasgo fundamental de estos encuentros entre la modernidad y la región.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. Según el autor. sino de los cruces socioculturales en que lo tradicional y lo moderno se mez- clan” (p. primero es preciso entender la música como lugar semiótico de discursos y texturas que buscan explorar. Para un acercamiento a este proceso. 15). concebir el mundo e insti- tuir la alteridad. económicas. 2005. comprender lo cultural como constituido por múltiples y diversas formas que dan cuer- po al mundo social. García Canclini (2005) propone varias hipótesis respecto a esta categoría. . p. Una de ellas apunta al debate sobre los rasgos distintivos de la modernidad y las dinámicas que de ella se derivan en América Latina “no sólo de lo que separa naciones..” (p. En palabras de este investigador. . los países de la región serían así producto de la yuxtaposición y entrecruzamien- to de tradiciones étnicas y culturales diversas y también de las acciones políticas. 86). sociales y . Coincide con Perry Anderson en que el modernismo no sería expresión de la modernidad como tal sino “el modo en que las élites se hacen cargo de la intersección de diferentes tempora- lidades históricas y tratan de elaborar con ellas un proyecto global” (García Canclini. 35). un rasgo distintivo de la modernidad en América Latina tiene que ver con que los procesos de modernización socioeconómicos no operaron por sustitución de lo tradicional. etnias y clases.

siguiendo a Bourdieu. y a la vez divulgar un propio conocimiento del mundo. procesos son diná- micas que “ocurren en condiciones históricas y sociales específicas. en medio de sistemas de producción y consu- mo que a veces operan como coacciones” (p. de las viejas y nuevas producciones simbólicas” (2005. lo culto y lo popular. se combinan para generar nuevas estructuras.130 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena comunicacionales de la modernidad (2005. parciales. 306). Estas búsquedas e invenciones de sentidos y conciencia de un saber sobre el mundo pueden rastrearse en las líricas. es esta función de ordenamientos identitarios lo que permite pro- poner sentidos en las músicas populares. García Canclini (2005) define hibrida- ción como aquellos “procesos socioculturales en los que estructuras o prácticas discretas que existían en forma se- parada. p. Y el tercero y de mayor importancia para este estudio se trata de “la pérdida de la relación natural de la cultura con los territorios geográficos y sociales y al mismo tiempo ciertas relocalizaciones territoriales relativas. . p. las mú- sicas populares brindan posibilidades de crearnos e identificarnos desde lo simbólico con la alteridad. 86). 281). 276). p. los géneros impu- ros o híbridos y la desterritorialización/territorialización. En este contexto. acercan lo artesanal a la producción industrial y la circulación masiva” (2005. De modo que la hibridación cultural puede entenderse a partir de varios procesos claves: la descolección. A su vez. objetos y prácticas” (p. lleva a la constitución de la distinción (2005. es un dispositivo que. 15). El primero se refiere a un distanciamiento de los usos y los ritos asociados a los aspectos simbólicos. Como producto de prácticas y contexto híbridos. Los segundos son “lugares de intersección entre lo visual y lo literario. 22). p.

es necesario que los actores sociales usen narrativas para “describir la realidad que los circunda. 1996. . Para finalizar estas rápidas coordenadas conceptuales que- remos. de poder y voluntad. Respecto al carácter táctico de estas memorias. sobre todo cuando se trata de aquellas categorías que utilizamos para describir a los ‘otros’ en un contexto de lucha simbólica por el sentido” (Vila. inevitable y definitiva con la vida moderna como un lugar de poder. . económica o científica que se cons- truye según el mismo autor de forma completamente opuesta. sin posi- bilidades de capitalizar ventajas o expansiones. por una parte señalar que pensamos en un marco crítico respecto de los determinismos de lo que algunos autores denominan nuevo capitalismo. L) que son tácticas en tanto no pueden contar con un lugar propio. casi siempre son de natu- raleza táctica. A diferencia de la racionalidad política. no tienen más lugar que el del otro. ¶2).MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. ¶86). Son en síntesis astutas. Es claro que la narración “permite la comprensión del mundo que nos rodea de manera tal que las acciones humanas se entrela- zan de acuerdo a su efecto en la consecución de metas y deseos” (Vila. Estas memorias. 131 Osiris María Chajín Mendoza . constituyen trabajos de ordenamiento simbólico de una relación irregular. 1996. p. no son. podemos decir con De Certeau (1996. constantemente deben sacar provecho de fuerzas que le resultan ajenas. Para el mismo autor. además. por esto nos inte- resa abordar los lugares de enunciación del sujeto popular y algunas de las configuraciones discursivas que se han planteado sobre el relato moderno en sus diferentes fases.Waydi Miranda Pérez Desde esta música podemos aproximarnos a elaboracio- nes narrativas de carácter táctico relacionadas con procesos de ordenamientos identitarios. . se insinúan fragmentariamente. como lugar estratégico. como veremos.

en comunión con una naturaleza generosa y dispensadora. R. el cual se esgrime. en la música de acordeón del Cari- be este escenario de arcadia estructural está compuesto por el subtópico que denominamos arcadia primordial o de ple- nitud de la ruralía y la vida provinciana. es un universo dominado por la ruralía. no má’ para la novia mía/…/Mochuelo. Romero). Expresa un romanticismo estructu- ral. centrado en ideas como la tierra. idealizado frente a las propuestas de la modernidad. especialmente las texturas y los discursos como parte de los procesos históricos y culturales que sirven para produ- cir explicaciones sobre un objeto o proceso. pico’e maíz de ojos negros brillantinos/…/y como mi amor por ti. “En enero Joche se cogió/…/un mochuelo en las montañas de María. Este primer subtópico. /Quiero morirme como se muere mi pueblo/ serenamente sin quejarme de esta pena” (Noches sin lucero. como lo bosquejan los textos. ARCADIA PLENA Como ya señalábamos. Se trata de un ánimo romántico que ordena y magnifica una existencia telúrica. fungen de referentes para posibili- tar la comparación entre una emoción de un presente de abatimiento y la conciencia de los cambios que sufre el pueblo apacible. /y me regaló. /en- tre más viejo. la vida noble y pura y el pasado. que como en este caso. “Quiero morirme como mueren los invier- nos/bajo el silencio de una noche veraniega. A.132 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena Desde allí la noción de estudio socio-discursivo está refe- rida al estudio de los lenguajes que tejen la cultura. dura pero tranquila. la vida comunitaria y de pequeños pueblos. que se reflejan en la actitud contemplativa . Pacheco). bondadosa. más fino” (El Mochuelo. se opone como un universo mejor o preferido.

Díaz). ./ yo no sé donde se esconde en este mundo historial. . /porque el invierno con gusto les da. Gutiérrez). “Lucero espiritual. 133 Osiris María Chajín Mendoza . en versión de I. lucero. que considera sus mis- terios amigable y respetuosamente: “Vengo a decirles compañeros míos/ ¡Llegó el verano! ¡Llegó el verano!/ Luego verán los árboles llorando. vivo en el pueblo/donde la gente toda es de alma noble y de buen corazón. . recorre mucha de esta música. /para que pase el momen- to feliz”(El verano. M. L. de unión patente con el inmacu- lado e iluminado paisaje de la ruralía como en un romance. Además.Waydi Miranda Pérez del sujeto que desea fundirse o asemejarse al entorno.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. Martínez). /lucero espiritual eres más alto que el hombre. el viento es fresco/y cuando hay tiempo de lluvia las nubes besan la punta el cerro. Esta actitud romántica. G. /viendo rodar sus vesti- dos. la naturaleza y sus componentes. /pa´ iluminarme con su resplandor./los que han tendido con tanto placer. es tema central para la reflexión del sujeto. Díaz). / Yo soy tan puro como el manto azul del cielo/de sangre ardiente como los rayos del sol” (El sentir de mi pueblo. J. “En lo alto de la montaña sólo hay silencio. Díaz. /uno por uno se acercan a mí. /rumores de melodía sólo se escuchan de este romance/limpio como es la Nevada brillante como la luz del día” (Así fue mi querer./ Yo pensando en esa estrella tiene figura de un globo/ yo te quiero a mi acomodo en mi tierra y fuera de ella” (Lucero espiritual. /Soy hombre sincero porque mis viejos en mi alma infundieron/sanas costum- bres de ser como soy. /uno por uno se ven decaer/ ahora a los campos les toca llorá/…/Y me acarician los rayos del sol. “Yo nací en el pueblo. Siempre ella. versión interpretada por D. Polo. se entroncan con esta emo- ción íntima y amorosa reflexiones profundas sobre la existencia y la muerte. lucero.

Fernández Maestre). la comunidad rural y la naturaleza. la cordillera. y un largo etcétera formado de elementos campestres y provincianos. se trata de un ambiente propicio para la expresión artística en el seno familiar y comunitario de la ruralía. el comercio menor y la participación en la fiesta. siem- pre hasta hoy en lento proceso de urbanización. “donde nacen las canciones sentidas. el higuerón. el haz de río. el arroyo. un Caribe bucólico. se trata de un pueblo. como espacio a medio camino entre la ruralía y la ciudad. armónico y pletórico de sentimientos de un sujeto masculino. a los que nutre en muchos sentidos con la cosecha.134 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena Esta fusión de la existencia con la tierra es el componente fundamental de la relación con este escenario bucólico pleno. D. del campo y la montaña y en rela- ción con los pequeños centros regionales. la brisa. las estrellas. donde “¡Ay! en tiempos de invierno en la montaña/la cubren las nubes en la cima /y se reverdecen las sabanas se colma la fauna de alegría. . Díaz). una suerte de edad de oro de la exis- tencia en la familia. allí están el campesino parrandero. La arcadia plena se propone desde el corpus de canciones como un universo imaginario también de paz y felicidad entre los habitantes. /caserío donde tengo mi familia. imaginario y contemplativo./ Y yo entre más días te deliro / en invier- no y verano a to’a hora” (Cariñito de mi vida. /allí al pié una lomita de piedra” (El hijo de Patillal. el temporal. Entre la montaña y el pueblo. donde las referencias espaciales y temporales de la exigencia y la cotidianidad son predominantemente el cerro. J. / y se alegra el campesino la esperanza lo emociona /. el verano. Esta arcadia primordial se recrea en la canción como un mundo agropecuario. la vida comunitaria y el pequeño comercio se ordenan las vidas de los prota- gonistas de estas líricas. entre el cultivo. los sabanales.. la lomita.. la pla- ya.

. al río. y también la pava congona y la suiri que da las hora’ ”. la madre abnegada y los amigos.” (Recuerdos de mi pueblo. la mujer conforme./ gente luchadora de trabajo constante / a mis paisanos los recuerdo bastante / porque ellos son testigos de mi gran juventud. “Hoy se nota en la flores- ta / un ambiente de alegría/ y el rumor del Ranchería / es más dulce y sabe a fiesta. / y a los amigos sinceros de mi pa- dre.. C.. De la montaña al pueblo van los montañeros a vender su carga. Encontramos sujetos con la conciencia de pertenecer a la montaña. la novia pueblerina y pura. los manantiales sirven como espejos y “cantaba la gallineta. de donde otros incluso no desean o logran salir.. A este espacio también pertenecen. Huertas). feliz. noble e integro. 135 Osiris María Chajín Mendoza . por ejemplo El ha- chero de manos empedradas “porque lo que gana no le alcanza para bajar a la población” (N. a “cambiar de con- dición”. “vivo como la flor en primavera/aunque el tiempo sea malo . Maestre). Namen). rural. con quien sueña el desplazado sociocultural ya desde la vida urbana./ ¡Claro! si es que está en Fonseca / el pueblo y San Agustín / conmemorando el festín / de esta tierra de cantores / en donde los acordeo- nes / saben llorar y reír” (Tierra de cantores.. . campesino y pueblerino está habitado por un sujeto inocente. Este entorno montañero. a la cordillera./ Y mis paisanos llenos de recti- tud /. de mañanitas de invierno y noches tranquilas en la montaña y el pueblo pequeño. a beber. “Mis abuelos quedaron allá / y mis amigos que allá se me han muerto /. ..MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. Y para todos la vida dura y la pureza del espíritu les retri- buye a cambio una comunión con la naturaleza que brinda sustento a sus necesidades básicas. C. a “satisfacer su vicio”.Waydi Miranda Pérez el parrandero humilde. sincero y festivo.

honesto y responsable./ Y el lunes voy a la cabaña muy temprano/porque allá tengo a mi mujer con mis hijitos” (El campesino parrandero. Martínez). M. H. mu- jeriego pero trabajador. frugal y sin pre- siones. la tierra quema- da está/la troja con su trasplante./aunque allá tengo lo que más quiero/ no puedo negar que soy bebedor.. Sánchez). lleva una vida sencilla./Era que yo no sabía de lo que anteriormente me estaba perdiendo. parrandero. retor- nando asiduamente. este sujeto vive entre el trabajo duro del campo y la parranda del fin de semana que lo reconforta.. C. Siempre entre la montaña y el pueblo. sin compromiso y sin demasiadas previsiones. y sin embargo se trata ya de existencias asombradas y marcadas por contradicciones frente a los crecientes signos del progreso..136 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena para mí es bueno/y si alguien piensa humillarme no me aqueja/porque siempre estoy pisando en buen terreno” (Soy amigo.. la lluvia espero para ir a sembra’/ José Miguel este año no es bisiesto las cabañuelas van pintando bien/los tabacales en tu pensa- . en la idealización de la vida del campo y del pueblo está presente la imagen del campesino. “Ya cantó bien mi machete. “Yo soy el campesi- no parrandero/que voy el domingo al pueblo a buscar una diversión/. “La casa de mis abuelos /pa’ los años de la infancia /soñaba con tan- tos cuentos /que no cabían en la cama /La historia de un tren inglés /que a la región embrujaba” (Los buenos tiem- pos. irresponsable. Marín). R. Vives). Allí. Como se aprecia en varios textos./para sacarme un poco este sudor/que nos atormenta a los montañeros. ni me em- borrachaba. pero sin poner en riesgo su vínculo con la ruralía y la familia. sin plata. /cuando no me enamoraba. “Cuando me bajo del monte estoy enamorado y he perdido el mie- do /. ni bajaba al pueblo” (El parrandero humilde.

estar “sin compromiso” significa . en una voz que comparte el mismo criterio de la vida y “las cosas sabrosas”. sociales o amorosas. Móbil). que consiste en resolver el futuro inmediato. juguetona y no muy convencida. Toda esta visión de mundo la define la naturaleza. lluvias que permitan esperar por una buena cosecha. ya que la fortuna depende de ella. recorde- mos que el campesino tiene deudas. “Cuando venda la cosecha lo que deba pagaré. no se oponen a la esperanza principal en las lluvias propicias para una siembra ade- cuada. M. pero no atienden a necesidades de acumulación de riqueza y buscan únicamente resolver el momento. “Pero mujer del alma. y no en tus hijo y en tu porvenir” (Canto a mi machete. Pacheco).MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO.. mi compañera de tanto tiempo.. Pacheco). soy pobre desde muy niño/pero un aguacero e’ mayo de pronto cambia mi fatal destino”(Canto a mi machete. Así. la semilla germinada en la troja y la tierra preparada.Waydi Miranda Pérez miento de hoja muy verde llenan tu caney/. /Yo soy hombre de trabajo. compro ron y hago una fiesta y lo que sobre es para mí muje. Sin embargo. Este destino no sólo está sujeto a la naturaleza. . Los asuntos económicos son urgentes. / José Miguel así no son las cosas por no guardá es que estás así. / pueda ser que este año nuestra cosecha salga mejor” (La mujer conforme. aparece muchas veces la exhortación. En el lenguaje campesino de la región. 137 Osiris María Chajín Mendoza . A. para cambiar el rumbo del destino. /vives pensando en las cosa sabrosa. A. . También en este contexto aparece la presencia de dificul- tades diversas ya sean económicas. para empezar nuevamente el ciclo de la existencia con el de la siembra y la cosecha. para recodar la pre- sencia de la responsabilidad.

a expensas de un crédito previo en dinero y/o especies para alimentos y para el sostenimiento del cultivo. crece en lejanía/. permitía a las compañías y a los intermediarios establecer el precio de comprar a su conveniencia. El pueblo como la montaña o el monte es ordenado como remanso de paz y felicidad. el cual se entregaba en cuotas llamadas avances. Gutiérrez). A. A. ofrece visones bucólicas y afirmativas so- bre su vida en dicho espacio. de modo que “A mí pueblo yo no lo llego a cambiar ni por un imperio” (El viejo Miguel.. Esta deuda previa del campesi- no. Pacheco). “Pueblo de mis cuitas de rea- lidades que en ti creció. el habitante enraizado en la provincia. La estructura del pueblo como un ingrediente de este uni- verso de la arcadia está muy cercano a estas consideraciones de las líricas sobre la vida campesina. Pero este espacio tiene un ingrediente particular. “José Miguel levántate tempra- no. el rico avaro te logra engaña” (Canto a mi machete. las fiestas y los espacios para los intercambios . adquirida durante las necesidades del verano.. / toda la grandeza de un gran destino que Dios te dio /.138 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena no tener la próxima cosecha comprometida con las com- pañías comerciales o los intermediarios. manifestando una intensa identificación con la vida sencilla./ Aquel paisaje nació sobre una tarde de sol / y allí el destino marcó el sendero de mi canción / y desde entonces yo soy ro- mántico y soñador / porque no puedo cambiar la fuerza de mi expresión” (Paisaje de sol. siembra más y más... lealtades y valores. particularmente el pueblo se ordena en la lírica que nos ocupa como un esce- nario de profundos sentimientos./ Que bello es el cielo en la tierra mía / y el paisaje crece. limpia la huerta. en él es- tán los goces. por avanzarte mucho en el verano. G. Pacheco).

como parte de la recompensa por la ardua la- bor de la semana. Muchas veces los desplazamientos de la montaña hacia el pueblo son motivados por la diversión. está marcada por un protagonismo masculino. Urango (2008) sostiene que “precisamente la configuración de la tierra como espacio narrativo adquiere una relevancia fundamental. la música y las costumbres folclóricas.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO./ lla- mado Lagunita de la Sierra /del que conservo recuerdos queridos/emporio de acordeonistas y poetas” (El cantor de Fonseca. honesta.. mujeriego y buen amigo. 139 Osiris María Chajín Mendoza .Waydi Miranda Pérez comerciales de la cosecha. En este escenario se marcan insistentemente la parranda. C. fecunda en artistas y poetas– el protagonista es hijo de una tradición. de modo que se . “Soy de una tierra grata y honesta/la que en su historia lleva mi nombre. la fiesta es un aspecto complementario de este mundo. / la patria hermosa de Chema Gómez/. A.” (p./ Viví en un pueblo chiquito y bonito /.. . Así. En este contexto la fiesta. Huertas). /Yo soy aquel cantor de Fonseca. ... pues per- mite presuponer que –dada su característica de tierra grata. Respecto de la relación con el espacio y refiriéndose espe- cialmente a esta canción. “Planeta Rica es un pueblo que tiene mujeres bellas con sus bellas tarde’ e toros y su gente parrandera y también el gallo fino. Durán). la celebración como en los de- más aspectos que hemos revisado en este primer eje de idealización de la ruralía. donde aparece como parrande- ro. muchos hombre’ apos- tadores que vienen de todas partes a la gallera el domingo” (Mi linda tierra. Fonseca) y aso- cia sus desplazamientos entre los microespacios con los momentos fundamentales de su propia existencia. 31). El narrador protagonista recorre toda la región del centro de La Guajira (esto es.

L. la compañera. Allí mismo en esta arcadia. la novia pueblerina purísima. las bebi- das y el baile. E... En este escenario.. fortalecida por un alma pura. Martínez). Romero). R. R. H. casi un objeto. es amante y sufridora paciente. Romero)./ es el mejor pueblo del Magdalena / esa tierra está bendita / y ha sido buena pa’ las mujeres. / se ven como mariposa en la primavera / embelleciendo sus calles al atardecer” (Jardín de Fundación. unida al compañero entre las penurias de un trabajo duro. el tópico de la mujer virginal también aparece resignada y buena. quien le ofrece una vida ple- na. “¡Ay! Fundación es un jardín/. La mujer virgen que ocupa esta arcadia. como el río o la sierra o los animales. “Mujer que naciste en mi pueblo/ cerquita al río frente a la sierra/por ti que el mar se me hizo cielo/sobre tu sombra Villanuevera/por ti que guar- das de la infancia/esa fragancia./eres de pueblo y la pro- vinciana muere al pie de su palabra” (Aquí están tus canciones. “Quiero a mi novia casi una niña flaquita y tierna /muy sencillita y del alma buena /con su expresión soñadora” (Noches sin lucero. Urbina). la compañía de la mujer noble “de bonita condición”. La mujer que habita la ar- cadia plena corresponde con los arquetipos de la virgen madre del catolicismo. Se dibuja una imagen con ras- gos virginales “Y ella se ve linda con el pelo largo/y el traje blanco que me mata a mí/.. esa ternura/por ti que lloras en silencio/las penas mías y no las tuyas” (Villanuevera.140 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena presenta una relación directa entre la tierra y la diver- sión. muy contenida. no hay fiestas ni celebraciones como las del pueblo y están vinculadas por lo general con los amoríos. llena de promesas de amor y felicidad que depende en no pocos casos de la cosecha y la ventura del amante: “Vengo de la montaña de allá de la cordillera/allá dejé mi .

Muchas veces la fusión de la figura femenina con la naturaleza se da por la hermo- sura./ pueda ser que este año nuestra cosecha salga mejor /. Móbil).. R. “Un día que de verte tanto/no supe entonces si eras mi amiga o si era una virgen /y vi el café de tus ojos un momentico /porque es que el sol se moría de celos” (Benditos versos. como . . Moya Molina). De igual manera. y a mi pueblo lo debe de querer” (El hijo de Patillal. / y me demore por la calle /no te preocupes Anita /porque tu muy bien lo sabes /que me gusta la parranda /. Igualmente. 141 Osiris María Chajín Mendoza . medio para el goce del sujeto que afirma así su carácter de hombre.. Fernández Maestre). la amada y el pueblo: “Si algún día me enamoro de ver- dad. donde como suele ocurrir en estos textos el peso de las acciones está en dicho sujeto. . Manjarrés). como sujeto de estos desplazamientos y actividades. esperar en jardín bello y solitario. “Cuando salga de mi casa./ Yo te llevaré al pueblo para que cambies de situación” (La mujer confor- me. lo femenino aparece como objeto de deseo. la soberbia o la quietud. casi de forma mística se funden en una imagen. la geografía y la amada admirada..Waydi Miranda Pérez compañera junto con mis dos hijitos /. / que a mi gente tiene que respetar. / la mujer que me quiera ha de saber. por ejemplo. en la letra anterior. la pasión amorosa. se establece un vínculo entre la promesa.. Al respecto. Y en otros contextos aparece fundida y divinizada con el paisaje.. Se trata siempre de la visión del varón.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO.. mientras la amada como objeto de afecto se limita a que- dar abandonada. J./ Si me encuentro alguna amiga /que me brinde su cariño /yo le digo que la quiero /pero no es con toda el alma” (La celosa. R. nos per- mitimos citar la obra Amareje. M.

P. Peña). bestias feroces o amigables. cuando rompe palo con su pico” (El . aunque en los próximos subtópicos los protagonismos femeninos van cambiar. Lamentablemente hasta este momento. mo- chuelos. lunas. seguirán siendo parte del tema y no de la emoción enunciadora de los mismos. no contamos con una lírica que desde un sujeto femenino aborde y/o pro- tagonice activamente estos mismos escenarios y procesos y. y en general ordenada como otro ingrediente del escenario donde se ponen en escena las emociones del sujeto. por lo general masculino. perros.P. La mujer como la naturaleza siempre permanece. soles y una larga lista de temas unas líricas llenas de animales de todo tipo. golofios. Salas). tigres. Polo). “Bendita sea mi mama por haberme pario macho” (El macho. aguas./ en la forma de amaraje /donde la quie- tud del río/ y el canto de los canoros/forman una introducción” (A. E incluso cuando se abre un protagonismo a una voz femenina es para expresar las aspiraciones o los ideales que se tienen sobre él desde el otro género. palomas. llorada: “Alicia mi compañera ¡ay qué tristeza! /que me ha dejado solito ¡Ay qué dolor! / Solamente aquí Valencia ¡ay ombe!.142 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena parte del paisaje: “Yo salí de la montaña/al vecino case- río /y me alejé del bohío /donde la mujer que quiero/ solitica se quedó. J. animales. espantos. “Y el pájaro carpintero. un pájaro tristecito/ese tiene algún misterio. los guayabo’ le dejó /…/Allá en Las Flores de María. / adonde to’ el mundo me quiere / yo reparo a las mujeres ¡ay ombe! / yo no veo a Alicia la mía” (Alicia adorada. es lleva- da. ríos. En otro ángulo de esta arcadia. las líricas la describen re- bosante por una parte de sonidos. con todos los privilegios por lo que expresa. montañas. sentida.

esta arcadia también está llena de es- tructuras con las que se que tejen redes de valores tradicionales. el paisaje ya aparece transformado./ cuentan que la ven desnuda en la Sabana. “se oye a lo lejos cuando brama el toro negro. los aparatos y los encantamientos.Waydi Miranda Pérez pájaro carpintero. 143 Osiris María Chajín Mendoza . cuando ladra el perro bravo y el tac tac del leñador” (La diosa e ‘piedra. Durán Escalona).. el clima amigable y fundamental. y en su relación con este paisaje bucólico y su habitante. “Cuentan que al pie de un barranco/ han visto en noches de luna su fantasma galopar../ dicen que también su cuerpo acaricia el sol de la montaña”. en este caso se trata del encantamiento femenino que aparece en un mo- mento también mágico. Y por otra parte. para la convivencia. En la lírica. . . entre otros elementos. Polo). como los cuentos de viejos.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. poblando una vegetación exu- berante. /. “Allá en el arroyo ven la diosa e’ pie- dra. las historias de los espantos. la noche y la imaginación. la imagen del fantasma enamorado de un hom- bre rural.. seguidos de las apariciones. tan fuera de lugar en la vía del progreso y la razón. A. posibilita el símil con el amante enamorado que nutre la expresión de su emoción. S. /dicen que es tan bella como una sirena/. J. que dan vida a metáforas marcadas por la con- templación e identificación con la naturaleza. /jinete a caballo blan- co /que aparece entre la bruma cabalgando sin para’. En el tránsito de la ruralía armónica con la naturaleza a la modernidad./ Yo quisiera ser amigo del fantasma de Murillo pa’ acom- pañarlo a penar” (Cerro Murillo.. en . Todos asuntos tan cercanos a la naturaleza. Pacheco). en simbologías profun- damente vinculadas a valores y principios de la experiencia comunitaria y tradicional. la conducta y el con- trol social.

D. en este repertorio de imágenes. López). Consideramos otro ejemplo de esta imbricación esencial. en esta arcadia. /había una que tenía una letras bien claritas. en el hermoso texto de La guaireñita. las alboradas. dentro de sus tra- vesuras de infancia naturaliza la presencia del progreso. Así. pero inscri- to. la cual tendrá lugar en estos encuentros entre ruralía y modernidad. que yo estaba banqueteado.144 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena muchas líricas por repertorios de elementos perdidos. o mejor de un uso no moderno de uno de sus componen- tes: el neumático en las suelas del calzado de abarcas. donde también se empiezan a tematizar las evidencias primeras de la vida moderna. En síntesis. Escalona)./ pa’ mirarse tiene como espejo las be- llas aguas de este manantial” (Rosa María. el campo y el pueblo./ ya no existen las noches de luna llena” (Costumbres perdidas. el culti- vo y la cosecha./a don- de sólo se pueda bañar/cuando sienta calor Rosa María. y le permite relatar emotiva y jocosamente una escena de infancia: “como yo usaba guaireña con suelas de llanta e’ carro. la existencia rural está vinculada a los ciclos de la naturaleza. como un elemento delator del niño ladrón de cañas../Ya no brillan como antes los luceros/ya no aúllan los perro’ en la madrugada /. “Yo voy a hacer que brote un manantial. /Soto me estaba chequeando la famosa guaireñita /y me dijo esa’ letrica las vi pintada . lo moderno aparece ya imbricando en los textos sobre la arcadia plena. se recuerdan las vigilias. /y una tarde donde Luisa... que inician la transformación de la montaña. así. donde en una escena de recuerdos del sujeto./ Rosa María no tiene que envidiar/el que otra compre un tocador moderno. por ejemplo. “Se acabaron esas noches de vigilia/ya no salen aparato’ en los caminos/. R. Y es allí./en lo más alto de la serranía.. incrustado naturalmente en la emoción del recuerdo del mismo sujeto.

Tanto el adjetivo moderno en la canción anterior. /tú eres quien se está robando las cañas de aquella finca /y en callejón sin salida por Soto quedé atrapado”(H. en una invención. un presente ya cruzado por la moderni- dad. . la vida campesina y la naturaleza. conquistado. 145 Osiris María Chajín Mendoza . La montaña y la ruralía plena acompañada de estos centros. siempre idí- lico. una táctica para explicarse más que el pasado. como el objeto industrial. . allí en la plenitud de la arcadia. Tengamos pendiente que particularmente esta región y música están desde hace mucho cruzadas por medicio- nes del progreso moderno agenciado por la nación pero también por relaciones e influencias con el gran Caribe. que en muchos sentidos en la realidad históri- ca es ya pasado. incrustados emocionalmente.Waydi Miranda Pérez en el barro. la cotidianidad de la región está regida por el vértigo pro- vocado por estos imperativos y los destiempos . e incluso imaginario. procesos que reforman o funden con la vida de la ruralía y los espacios semiurbanos. en ade- lante lo que veremos es el incremento de esta conciencia derivada de la presencia de lo moderno. por ejemplo en toda esta desesperada idealización del paisaje. CODA PROVISIONAL Según las tácticas expresadas en esta canción. Marín). Se trata de un universo primero e imaginario. constituyen un universo idealizado. como evidencias de la conciencia del sujeto sobre valores y visiones de mundo diferenciadas. perdido. funcionan como metonímicos de otro universo. distante. Las líricas dibu- jan toda esta metamorfosis de lánguida a violenta. del espacio y del sujeto. pero que se recrea constantemente.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO.

residual. conforman un mapa emo- cional fragmentado. el sujeto y la comunidad. Las líricas operan como circuitos de voces y diálogos de larga dura- ción. las consecuencias: nuestras fracturas particulares de expe- riencia rural y urbana. afrontar el acontecimiento moderno. heterogéneo y multitemporal en todas sus dimensiones. que muestra las reconfiguraciones de las instituciones. la ruralía y lo urbano. las socialidades y las prácticas. una constante e insistente preocupación por explicar. vaciamientos y desterritorializaciones de la emoción que esta canción expresa. después de los años . respecto del avance de los discursos y los procesos hegemónicos en la región. Todos estos factores. Estos discursos se acrecientan en las líricas desde media- dos del siglo pasado. desplazamientos. políticos. las élites y lo popular. de ida y vuelta entre la tradición y el presente. lo que des- de nuestro punto de vista implica ocuparse política y expresivamente de los procesos ordinarios de la vida (De Certeau. de arraigos. Desde allí la cuestión de la estructuración de los sujetos culturales y sus procesos de diferenciación simbólica. las estrate- gias de la hegemonía y las tácticas del débil. Esta arcadia representa. se ofrecen como coordenadas sig- nificativas para la comprensión de los recorridos de lo que somos. el mercado y las prácticas culturales. económicos y culturales deriva- dos de nuestra relación con la vida moderna. La canción de esta música propone la estructura de la arcadia como una escena de mediación y reconocimien- to social. en definitiva. 1995).146 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena tecnológicos. Como sabemos. desde las expresiones culturales del corpus. sentimos e imaginamos.

feliz y protegido en la vida comunitaria. Si nos atenemos a varios estu- dios. las líricas hablan de estos desliza- mientos entre ruralía y modernidad. con la manifestación del progreso moderno y también en visiones de mundo. eran las ciudades que empezaban a masificarse” (Romero. Los textos verbales de las músicas de acordeón se caracte- rizan. ya eran para los años cincuenta centros urbanos regionales importantes en cuanto a economía y población. 2000). 319) y la región Caribe colombiana no fue ajena a estos procesos. alrededor de las grandes ciudades rea- les o potenciales. a la vez. Como hemos visto. como producto de dinámicas de varias décadas anteriores. de tal modo que están llena de alusiones al rico pasado de la ruralía. Santa Marta y Barranquilla. por una postura persistentemente contradictoria respecto a estos procesos. Dibujan con una mirada de esperanza y miedo a la vez. relaciones que en la región no se pueden suscribir a un solo momento y son irradiados a veces desde el pueblo cercano o la capital. de modo que un comportamiento o unos rasgos arquitectónicos delatan la mutación del suje- to y las consiguientes evaluaciones. están permeadas por celebraciones de las presencias del progreso.MÚSICAS DE ACORDEÓN Y ARCADIAS DEL SUJETO. 147 Osiris María Chajín Mendoza . p. y en la misma senda aunque por dinámicas distintas estaba tam- bién Valledupar (Zambrano. 2001. entonces. . por ejemplo. la plenitud de la naturaleza y la nobleza de la vida y el espí- ritu sencillo del campesino y el habitante del pequeño pueblo.Waydi Miranda Pérez cuarenta en América Latina “regiones y países giraron aún más que antes. “La misma paisanita puritana al cabo de unos años ya educada /la encontré . . Y cada una de ellas construyó un foco socio-cultural original en el que la vida adquirió rasgos inéditos. la transformación del mundo rural y el adveni- miento de la vida moderna.

como el marino que regresa al puerto. segura como “el alero de la paloma” (El viejo Miguel. R. por otro lado. /. / apenas creo que si se le notaba. La arcadia en riesgo. sufre por el deseo de retorno. Manjarrés). en este encuentro largo e intenso. donde se ve cómo se transforma la ruralía comunitaria y arcádica frente a la experiencia moderna. pero aún quedan esperanzas de renovación. . cuando en vacaciones a su pueblo va. por un lado. A./con aire de ciu- dad y tan cambiada. tránsitos.148 DE ALICIA ADORADA A CARITO Universidad de Cartagena mientras paseaba muy lejos del pueblo. “Siento tu amor frente a mí. cuando el sujeto se ve incrustado “pa’ perjuicio o pa’ beneficio” (Lamento sinuano. la arcadia vaciada.. Pacheco) y. Dejamos pendientes dos subtópicos. A. el sujeto es despojado. Estas esperanzas. desplazado.. ganan- cias y desgastes. dudé de su moral la vi tan rara. Octavio Daza). López) en la vida moderna. quien en la lejanía obligada. en la que frente a la hegemonía de lo moderno. urbana e internacional que propone unas geo- grafías de la emoción agenciadas por la distancia nostálgica. a rancho solo. la arca- dia en riesgo. son las que engendran la idealización romántica de la evolu- ción de un paraíso. con obvias resonancias a hojarasca. encontramos una existencia ya letrada. Y. / Llega en busca de su amor. Una de las figuras de este escenario es el au- sente. allí lo espera su novia querida. y esta emoción se convierte en imagen para ex- presar otras emociones. define entonces un entorno donde ya no existen o se han cambiado las certe- zas tradicionales que garantizaban la vida comunitaria. que a mi encuentro recor- daba sus amores viejos” (Aquel amor. / como estudiante en su desespero. a comercios. / ese anhelo tengo yo y así te siento amor de mi vida” (Frente a mí.

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