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La siembra y la cosecha

Gálatas 6:7 Al hablar de la siembra y la cosecha tenemos que comprender


primeramente que la siembra y la cosecha es una ley, tanto material como
espiritual.

Es una ley porque a pesar del tiempo no ha cambiado en el pasado ni cambiara en


el futuro (Génesis 8:22)

Es importante hablar de la siembra y la cosecha exactamente cuando estamos a


punto de comenzar un nuevo año pues todos tenemos buenas expectativas en
cada año que comienza, todos queremos que nos vaya bien, mejor que el año que
está terminando, queremos que en nuestra familia haya paz y amor, queremos
tener prosperidad material, queremos recibir bendición, pero se nos olvida que
todo eso que deseamos dependerá de las semillas que sembremos cada uno de
nosotros.

Esta noche estudiaremos algunos detalles muy importantes que tenemos que
tomar en cuenta cada uno de nosotros en nuestra vida para que en los próximos
años podamos cosechar bendiciones, podamos cosechar lo bueno que todos
deseamos.

TENEMOS QUE COMPRENDER QUE ES IMPOSIBLE SEMBRAR LO MALO Y


COSECHAR LO BUENO (GALATAS 6:8)

Cuantos cristianos tenemos la idea equivocada de que podemos sembrar en la


carne, en la mundanalidad, en los placeres del mundo, en los vicios, y esperar
tener una cosecha de bendiciones, de paz, de gozo, en nuestra vida y en nuestra
familia.

Lastimosamente muchos de nosotros queremos recibir lo bueno haciendo lo malo,


pero cuando viene la cosecha de nuestros malos caminos en lugar de reconocer
nuestro error nos enojamos con el Señor (Proverbios 19:3)
TENEMOS QUE COMPRENDER QUE LA COSECHA SIEMPRE SERA DIRECTAMENTE
PROPORCIONAL A NUESTRA SIEMBRA:

EN CANTIDAD (2 CORINTIOS 9:6) No podemos esperar grandes cosechas si


nuestras semillas fueron muy pocas, si nuestra siembra fue poca igualmente será
nuestra cosecha, es decir no esperemos grandes cambios, grandes resultados, si lo
que hicimos fue poco, si no quisimos hacer esfuerzos mayores.

EN ESENCIA (MATEO 7:12) La ley de la siembra y la cosecha aplicada a nuestros


prójimos la Biblia la llama “La regla de oro” , es decir que si yo quiero ser
respetado, tengo que respetar, si quiero ser amado debo amar a mi prójimo, si
quiero ser perdonado debo perdonar, si quiero que me traten bien tengo que tratar
de la misma forma a mi prójimo.

TENEMOS QUE COMPRENDER QUE LA SIEMBRA Y LA COSECHA TIENEN UN TIEMPO


DETERMINADO (SANTIAGO 5:7-8)

Ningún agricultor siembra una semilla esperando recibir una cosecha el mismo dia
o el dia siguiente de haber sembrado, el agricultor sabe que tiene que esperar con
paciencia y esperanza su cosecha.

Nosotros igualmente no debemos cansarnos de sembrar lo bueno, porque a su


tiempo vamos a cosechar (Gálatas 6:9)

Muchos cristianos se desaniman pronto pues quieren ver los frutos de su vida
cristiana cuando tienen pocas semanas o pocos meses de congregarse, quieren
que de la noche a la mañana su vida sea transformada por completa, que una vida
de errores y malas decisiones sea transformada en un momento, pero la palabra
de Dios compara la vida del justo con plantas de lento crecimiento pero de gran
estabilidad (Salmo 92:12)

La palmera en Israel (Tamar) tardaban de 10 a 15 años en crecer pero producían


frutos (dátiles) por más de 100 años.

El cedro del Libano (Erez) es un árbol que puede llegar a medir hasta 40 mts de
altura y una circunferencia de 10 mts, pero pueden pasar varias generaciones para
alcanzar la madurez y su altura máxima y son los árboles que son emblema de
estabilidad y fortaleza.

Tenemos que estar plantados en el lugar correcto (Salmo 92:13)

No esperes ver cambios en la actitud de las personas de manera inmediata, no nos


cansemos de hacer lo bueno, esforcémonos por sembrar buenas semillas en el
corazón de las personas, de hacer lo bueno para nuestro prójimo, aunque el
cambio en ellos hacia nosotros no sé de rápidamente (Hechos 9:20-22)

El apóstol Pablo tuvo que sembrar catorce años en el ministerio y en la obra del
Señor para que los apóstoles lo reconocieran como verdadero apóstol del
Señor (Gálatas 2:1 y 9)

AHORA REFLEXIONEMOS SOBRE LO QUE CADA UNO DE NOSOTROS DEBEMOS


SEMBRAR PARA TENER COSECHAS BUENAS Y ABUNDANTES EN ESTE PROXIMO
AÑO 2018

DEBEMOS SEMBRAR CON NUESTRA ECONOMIA EN EL REINO DE DIOS (2


CORINTIOS 9:7) Cada uno de nosotros tenemos la responsabilidad de aportar
para el sostenimiento de nuestra iglesia, para que la palabra de Dios se siga
predicando, pero tenemos que hacerlo con alegría, no con tristeza porque Dios
ama al dador que da con alegría.

Debemos tener la sabiduría de no comernos toda la cosecha de la prosperidad que


Dios nos da, sino que tenemos que guardar semilla para seguir sembrando en el
Reino de Dios y así seguir cosechando bendiciones y prosperidad para nuestra
vida (2 Corintios 9:10)

Tenemos que tener la seguridad que nos da la palabra de Dios que si sembramos
en el Reino de Dios podremos recibir abundantes bendiciones de parte de nuestro
Dios (Proverbios 3.9-10)

DEBEMOS SEMBRAR LA SEMILLA DE LA PALABRA DE DIOS (SALMO 126:5-


6) Tenemos que sembrar la palabra de Dios en la vida de toda persona, quizás
muchas veces sembraremos llorando por el rechazo, llorando porque pensamos
que las personas menospreciaron la palabra, pero tenemos que saber que la
semilla de la palabra de Dios tarde o temprano dará fruto.

Nuestra responsabilidad es sembrar, Dios se encargara de hacer crecer la semilla


en la vida de las personas (1 Corintios 3:6)

DEBEMOS SEMBRAR PARA NUESTRO FUTURO (ECLESIASTES 11:4) Muchas


veces por distraernos en cosas que no producen fruto no invertimos en nuestro
futuro, descuidamos nuestra familia, descuidamos nuestros estudios, descuidamos
lo principal en nuestra vida.

Tenemos que aprovechar bien el tiempo y sembrar sabiamente pensando en


nuestro futuro terrenal y eterno.