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ASPECTOS MEDIOAMBIENTALES

Impacto sobre la flora y la erosión


Respecto a los efectos que el desarrollo de la energía eólica pudiera tener sobre la
flora parece obvio su escasa influencia. Su cobertura se verá modificada en la fase
de construcción del parque eólico, principalmente debido al movimiento de tierras
para la construcción de los viales y las cimentaciones de las torres. Dependiendo
de las condiciones climáticas y de la magnitud de las instalaciones eólicas, pueden
aparecer problemas de erosión, supuesto que debe ser tenido en cuenta en las
primeras fases de desarrollo del proyecto, con vistas a realizar los pertinentes
estudios de hidrología y pluviometría, trazado de caminos, análisis de vaguadas y
cursos de agua, para minimizar su incidencia.

Efectos sobre la avifauna


Aunque todavía este tema está en discusión, a medida que avanza el desarrollo de
la energía eólica aparecen más casos puntuales de especies afectadas por el
funcionamiento de los aerogeneradores, fundamentalmente en aves planeadoras.
Obviamente, dependiendo de la altura y la velocidad a la que giren las palas de una
turbina, existe un potencial peligro para las aves que vuelan. La colisión de un ave
con la pala de una turbina puede causarle daño e incluso la muerte. Sin embargo,
se han realizado numerosos estudios sobre la conducta de las aves, y la frecuencia
de las colisiones con un aerogenerador, habiéndose comprobado que el peligro
significativo es muy pequeño en comparación con otras causas de muertes de aves
(tendidos eléctricos, carreteras, caza ilegal, etc.)
En el caso de la avifauna (exceptuando planeadoras) que vive normalmente en una
zona con aerogeneradores el peligro de choque es relativamente bajo, ya que los
pájaros aprenden a evitar los obstáculos existentes en su propio terreno. Para las
aves migrantes diurnas el peligro de colisión es insignificante, ya que suelen divisar
el obstáculo y modifican su ruta de vuelo a gran distancia de los parques eólicos.
Las migrantes nocturnas sí parece que pueden tener mayores problemas de
colisión, especialmente concentradas en las denominadas “noches catastróficas”.
En condiciones adversas, los pájaros descienden a más bajas alturas, aumentando
entonces el peligro de colisión. Parece también que al pasar por zonas costeras las
aves migrantes vuelan mucho más bajo. Existen evidencias de que puedan
desorientarse por las luces.
Parece claro que la construcción de parque eólico debe evitarse en ciertas áreas
Como las rutas de migración y las zonas de residencia de especies sensibles o en
peligro de extinción. Sería aconsejable que en la selección de zonas ventosas
estuvieran sujetas a una evaluación de los intereses ornitológicos.
Con respecto a la avifauna presenta mayores problemas el tendido eléctrico que los
propios aerogeneradores. Los aerogeneradores son estructuras visibles más
fácilmente evitables que los tendidos eléctricos. La electrocución y la colisión con
los tendidos eléctricos son las dos causas de mortalidad más frecuentes, cuya
incidencia varía según el tipo de especie afectada y el diseño de la red.

Impacto visual
Las granjas eólicas deben estar en áreas expuestas a fin de que sean
comercialmente viables y por lo tanto están visibles. La reacción a la vista de una
granja eólica es altamente subjetiva. Muchas personas lo ven como un símbolo de
bienvenida a una fuente limpia de energía y otras la ven como una adición no
deseada al paisaje.
La industria ha desarrollado un esfuerzo considerable para integrar cuidadosamente
las granjas eólicas con el paisaje. Fotomontaje generado por computadora,
animación y aún vista panorámica, junto con mapas zonales de la influencia visual,
proveen predicción objetiva de la apariencia de una granja eólica. Una turbina eólica
de 1,5 MW luce ligeramente diferente que una máquina de 500 kW, así que la
tendencia a disponer de máquinas de mayor potencia, paradójicamente, reduce el
efecto visual subjetivo de una dada capacidad instalada.
Una turbina eólica típica actualmente usada para generación de electricidad en gran
escala conectada a la red, tiene una potencia de alrededor de 600 kW, está
soportada por una torre de 40-60 m y dispone de tres palas de un diámetro de 42 a
48 m. Aunque la tendencia hacia las máquinas más grandes continúa, esta
configuración es la más popular en el mercado, especialmente en áreas con elevada
densidad de población.
La mayoría de las turbinas son actualmente instaladas sobre esbeltas torres de
acero tubular, las cuales son para la mayoría de las personas estéticamente más
agradables que las torres enrejadas clásicas de las líneas de alta tensión. Los
diseñadores profesionales son empleados por muchas  compañías para mejorar la
apariencia de sus máquinas y en muchos casos arquitectos paisajistas están
involucrados en la evaluación visual de los proyectos.
Impacto sonoro

Los aerogeneradores producen ruido derivado de su propio funcionamiento. El ruido


generado por el funcionamiento de la instalación tiene un origen múltiple, ya que las
diferentes partes en movimiento y en vibración van a ser fuentes de radiación
sonora.

Cuatro factores determinan el grado de molestia: el propio ruido producido por el


aerogenerador, la posición de las turbinas , la distancia a la que se encuentran los
residentes del área con respecto a los aerogeneradores, y el sonido de fondo
existente.

El ruido producido por el aerogenerador tiene dos vertientes una dinámica y otra
mecánica. La primera, la vertiente mecánica es de origen convencional, común a
otros sistemas mecánicos y eléctricos. Procede del generador, la caja multiplicadora
y las conexiones, y puede ser fácilmente reducido mediante técnicas
convencionales.

El ruido aerodinámico, procedente de la vertiente dinámica, tiende a crecer con la


velocidad de rotación de las palas, condiciones turbulentas en la circulación del
viento pueden causar un aumento de ruido. Actualmente, los aerogeneradores se
diseñan con criterios para disminuir el ruido aerodinámico, y los modelos en el
mercado tienen niveles de ruido que en general están por debajo del "ruido de
fondo" del propio viento.

La posición de las turbinas es otro foco importante de ruido, es debido a la velocidad


que pueda coger el eje, a más velocidad el ruido que provoca es mayor.

El tercer factor de ruido es la distancia a la que se encuentra el foco emisor de ruido


y la distancia del receptor esto viene dado por un esquema que nos muestra, según
la distancia, los decibelios que puede llegar a tomar. Las circunstancias de
percepción son debido a los vientos dominantes, los sonidos de fondo y la distancia
del receptor

 
Con respecto al ruido de fondo existente hay que tener en cuenta que la percepción
del ruido total es la suma del ruido de ambiente o de fondo y el producido por el
aerogenerador. Para reconocer el ruido que produce el aerogenerador debe ser
emplazado siempre en el contexto en el que se encuentra y el ruido que predomina
alrededor de este. Si se coloca un aerogenerador cerca de un aeropuerto la suma
de los dos ruidos es mucho peor que cada uno por separado.

En general, los parques eólicos no son ruidosos si se comparan con otras máquinas
de similar potencia.

Donde el viento sopla siempre en una dirección determinada es relativamente fácil


la protección del ruido. Si el viento sopla con dirección variable hay que dejar una
amplia zona circular inutilizada alrededor del parque eólico.

Con los aerogeneradores eólicos de última generación un parque eólico es


prácticamente inaudible a una distancia de 500 metros. El diseño de los
aerogeneradores, tanto en aislamiento de transmisión y generador como
aerodinamismo de las palas ofrecen un nivel de ruidos cada vez más bajo (depende
de cada fabricante).

Los niveles sonoros a los que se someta una población estarán además
influenciados por el relieve, el ruido de fondo, la dirección del viento,
apantallamientos por vegetación, etc., por lo que la distancia en la que se puede
considerar que se presente impacto significativo es extremadamente variable.

ASPECTOS ECONÓMICOS

Los costes de un aerogenerador


El coste de los aerogeneradores varía notablemente en función de su tamaño, es
decir, de la potencia que llegan a generar.
En esta gráfica se puede observar lo comentado anteriormente. A medida que
aumenta la potencia instalada, el coste de la aeroturbina crece. Las razones cabe
buscarlas en un aumento de la altura de las torres, o en el aumento del tamaño del
rotor.
Como ejemplo, citar que cada metro adicional de torre cuesta en torno a los 1500$.
Una máquina especial para bajo régimen de vientos con un rotor más grande puede
ser más cara que una máquina para alto régimen de vientos con un rotor de menor
tamaño.
Otro factor a tener en cuenta en la economía de los aerogeneradores son las
economías de escala. Cuando nos movemos de máquinas de 150 kW a 600 kW,
los costes se triplicarán, nunca llegarán a cuadriplicarse. La razón hay que buscarla
en la influencia de las economías de escala. Así, por ejemplo, la mano de obra
puesta en juego en un aerogenerador de 150 kW no difiere mucho de la que se
necesita para un aerogenerador de 600 kW. Algunos dispositivos electrónicos y de
seguridad difieren poco entre las grandes y las pequeñas máquinas.
Como resultado nos encontramos ante un mercado con una gran competencia,
especialmente fuerte en las máquinas en el rango de 500 a 750 kW, rango donde
se encuentra la mayoría de los diseños más optimizados para cualquier régimen de
vientos.
Dentro de este rango de potencias, habrá que tomar la decisión de elegir más o
menos potencia instalada, teniendo en cuenta que la selección de un aerogenerador
de mayor potencia no siempre implicará una mayor productividad, si lo localizamos
en una zona con bajo régimen de vientos. La tendencia actual es la utilización de
máquinas de 600 kW, con torres entre 40 y 50 metros, y diámetros de rotor en torno
a 43 m.
Costes de instalación de los aerogeneradores
Los costes de instalación incluyen las cimentaciones, normalmente hechas de
hormigón armado, la construcción de carreteras(necesarias para transportar la
turbina y las secciones de la torre hasta el lugar de la construcción),
un transformador (necesario para convertir la corriente a baja tensión (690 V) de la
turbina a una corriente a 10-30 kV para la red eléctrica local),conexión
telefónica para el control remoto y vigilancia de la turbina, y los costes de cableado,
es decir, el cable que va desde la turbina hasta la línea de alta tensión de 10-30 kV.

Parque eólico de Novar (Escocia), en construcción en un páramo

Los costes de instalación varían


Obviamente, los costes de las carreteras y de las cimentaciones dependen de
las condiciones del suelo, es decir, de como de barato y fácil sea construir una
carretera capaz de soportar camiones de 30 toneladas. Otro factor variable es
la distancia a la carretera ordinaria más cercana, los costes de llevar una grúa
móvil hasta el sitio, y la distancia a una línea de alta tensión capaz de manejar la
producción de energía máxima de la turbina.
La conexión telefónica y el control remoto no es una necesidad, pero a menudo es
bastante barato, por lo que resulta económico incluirlo en la instalación de una
turbina.
Los costes de transporte de la turbina pueden entrar en los cálculos, si el
emplazamiento es muy remoto, aunque normalmente no son superiores a unos
15.000 dólares americanos.
Economías de escala
Obviamente es más barato conectar muchas turbinas en la misma localización que
conectar una sola. Por otra parte, hay limitaciones a la cantidad de energía eléctrica
que la red local puede aceptar (vea la sección sobre aerogeneradores). Si la red
eléctrica es demasiado débil para manejar la producción de la turbina, puede ser
necesario un refuerzo de red, es decir, una extensión de la red eléctrica de alta
tensión. Quién debe pagar por el refuerzo de red (si el propietario de la turbina o la
compañía eléctrica) varía de un país a otro.

Costes de operación y mantenimiento de aerogeneradores


Los modernos aerogeneradores están diseñados para trabajar alrededor de
120.000 horas de operación a lo largo de su tiempo de vida de diseño de 20 años.
Esto supone mucho más que un motor de automóvil, que dura generalmente
alrededor de 4.000 a 6.000 horas
La experiencia muestra que los costes de mantenimiento son generalmente muy
bajos cuando las turbinas son completamente nuevas, pero que aumentan algo
conforme la turbina va envejeciendo.
Estudios llevados a cabo en 500 aerogeneradores daneses instalados en
Dinamarca desde 1975 muestran que las nuevas generaciones de turbinas tienen
relativamente menos costes de reparación y mantenimiento que las generaciones
más viejas (los estudios comparan turbinas que tienen la misma edad pero que
pertenecen a distintas generaciones).
Los aerogeneradores daneses más antiguos (25-150 kW) tienen costes de
reparación y mantenimiento de una media de alrededor del 3 por ciento de inversión
inicial de la turbina. Las turbinas más nuevas son en promedio sustancialmente más
grandes, lo que tendería a disminuir los costes de mantenimiento por kW de
potencia instalada (no necesita revisar una gran turbina moderna más a menudo
que otra pequeña). Para las máquinas más nuevas los rangos estimados son del
1,5 al 2 por ciento al año de la inversión inicial de la turbina.
La mayoría de costes de mantenimiento son una cantidad anual fija para el
mantenimiento regular de las turbinas, aunque algunos prefieren utilizar en sus
cálculos una cantidad fija por kWh producido, normalmente alrededor de 0,01
dólares americanos/kWh. El razonamiento sobre el que se apoya este método es
que el desgaste y la rotura en la turbina generalmente aumentan con el aumento de
la producción.

Economías de escala

Además de las economías de escala, mencionadas arriba, que varían con el tamaño
de la turbina, pueden haber economías de escala en la operación de parques
eólicos en lugar de turbinas individuales. Estas economías se refieren a visitas de
mantenimiento cada seis meses, vigilancia y administración, etc.
Reinversión en la turbina (reacondicionamiento, revisión general)
Algunos componentes del aerogenerador están más sujetos que otros al desgaste
y a la rotura. Esto es particularmente cierto para las palas y para el multiplicador.
Los propietarios de aerogeneradores que ven que el final de la vida de diseño de su
turbina está cerca, pueden encontrar ventajoso alargar la vida de la turbina haciendo
una revisión general de la turbina, p.ej. reemplazando las palas del rotor.

El precio de un juego nuevo de palas, un multiplicador o un generador suele ser del


orden de magnitud del 15-20 por ciento del precio de la turbina.

Tiempo de vida de proyecto, vida de diseño

Los componentes de los aerogeneradores daneses están diseñados para durar 20


años. Evidentemente, se podría diseñar alguno de los componentes para que
durase más tiempo, aunque realmente sería un desperdicio si otros componentes
principales fueran a averiarse más pronto.

La vida de diseño de 20 años es un compromiso económico útil, que se utiliza para


guiar a los ingenieros que desarrollan los componentes para las turbinas. Sus
ensayos tienen que demostrar que sus componentes tienen una probabilidad de
fallo muy baja antes de que hayan transcurrido 20 años.

La vida real de un aerogenerador depende tanto de la calidad de la turbina como de


las condiciones climáticas locales, es decir, de la cantidad de turbulencias del
emplazamiento, tal como se explicó en la página sobre el diseño de la turbina y
las cargas de fatiga.

Por ejemplo, las turbinas marinas pueden durar más debido a la baja turbulencia en
el mar. Esto puede implicar costes menores, como se muestra en el gráfico de la
página sobre economía en aerogeneradores marinos.

Los costes financieros


Los resultados económicos que se obtengan en las instalaciones eléctricas
conectadas a la red van a depender fundamentalmente de la perspectiva financiera
que adopten los inversores, es decir, cuán rápido quieren recuperar su capital, y
como la tasa de retorno deseada puede afectar a la viabilidad de un proyecto eólico.
Así, un corto periodo de retorno y una alta tasa de retorno elevan el precio de la
electricidad.
Las autoridades públicas, a la hora de realizar cálculos sobre la viabilidad de un
proyecto, no consideran factores tales como la inflación o el sistema de impuestos.
Sin embargo, los inversores privados o las compañías eléctricas tienen otro punto
de vista, y tienen en cuenta las variables introducidas por la política gubernamental.
Estos inversores tomarán las decisiones sobre los flujos de caja y los periodos de
retorno.

Las autoridades públicas encargadas de la generación eléctrica establecen como


periodo de amortización de las instalaciones el correspondiente a la vida media de
las turbinas, normalmente de 15 a 20 años, mientras que los inversores privados
desearían recuperar el coste de las turbinas durante el periodo de amortización del
préstamo bancario. Las tasas de interés utilizadas por las autoridades públicas son
siempre menores que las empleadas por los inversores privados.