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Importancia de la Música

La música es una de las expresiones más fabulosas del ser humano ya que logra
transmitir de manera inmediata diferentes sensaciones que otras formas de arte quizás no
pueden. La música es un complejo sistema de sonidos, melodías y ritmos que el hombre
ha ido descubriendo y elaborando para obtener una infinidad de posibilidades diferentes.
Se estima que la música cuenta con gran importancia para el ser humano ya que le
permite expresar miedos, alegrías, sentimientos muy profundos de diverso tipo. La música
permite canalizar esos sentimientos y hacer que la persona aliviane sus penas o haga
crecer su alegría dependiendo del caso.

Expresiones que exponen quiénes somos y la cultura y


tradiciones que nos rodean
Tal como sucede con muchas otras formas de expresión cultural, la música es una
manera que tiene el ser humano para expresarse y representar a través suyo diferentes
sensaciones, ideas, pensamientos. Así, la música es de vital importancia no sólo por su
belleza y valor estético (ambos dos elementos de suma relevancia en lo que respecta al
acervo cultural de una comunidad o de una civilización), si no también como soporte a
partir del cual el ser humano se puede comunicar con otros y también consigo mismo (ya
que la música puede ser disfrutada tanto social como individualmente).

Parte de lo que nos hace ser humanos es la música. Todas las culturas, desde las
primeras civilizaciones hasta las más actuales, crean música. De hecho los instrumentos
musicales están entre los objetos más antiguos diseñados por el hombre; hay hallazgos
por ejemplo, de flautas de 37 mil años de edad y probablemente aún más antiguas. Si
comparamos esto con el proceso de lectura y escritura que no tiene más de 35 mil años e
incluso hay comunidades que lamentablemente aún no lo practican, podremos darnos una
idea del significado que tiene la música en la evolución de la sociedad.

Hay teorías que indican que la música es el precursor evolutivo del lenguaje, es decir, el
puente entre los gritos y gestos de los primates y nuestra propia comunicación en un
sentido más abstracto.

La música y nuestro cerebro.


El Doctor Daniel Levitin, neuro científico especializado en la música, plantea en su libro
“Este es tu cerebro en la música” que esta disciplina afecta muchas partes del órgano
vital, de manera muy profunda. Escuchar una canción alegre, por ejemplo, puede ayudar
a levantar nuestro ánimo, mientras que una triste tendrá el efecto contrario.
Nuestro cerebro interpreta la música en tres áreas distintas:

1. El ritmo es interpretado por la corteza frontal izquierda, la corteza parietal izquierda y el


cerebelo derecho.

2. El tono se procesa en la corteza pre frontal, el cerebelo y lóbulo temporal.

3. Por último, letra es descifrada por el área de Wemicke, el área de Broca, la corteza
motora, la corteza visual y las zonas correspondientes a las respuestas emocionales.

4.En pocas palabras, la música estimula casi todo nuestro cerebro e influye en el
desarrollo de la inteligencia.

Efectos positivos para la salud.

A largo plazo, la música juega un papel muy importante en nuestro bienestar, de la


siguiente manera:

1. Los niños que escuchan música desde muy pequeños, tienen mejores habilidades
verbales, se vuelven más creativos y viven más felices.

2. Oír nuestras canciones preferidas ayuda a disminuir la ansiedad y contra restar el


estrés con todos sus efectos negativos.

3. Es un excelente apoyo para el alivio del dolor.

4. Ayuda a acelerar el proceso de recuperación de los enfermos.

5. Nos convierte en personas más positivas.

6. Expertos afirman que quienes tienen algún tipo de educación musical, tienen mejor
desempeño escolar.

7. La música es un lenguaje universal

El psicoterapeuta Paul Ekman sugiere que todos los seres humanos compartimos 6
emociones básicas que son la felicidad, la tristeza, la ira, la sorpresa, el asco y el miedo.
Podemos tener educación y lenguas distintas, pero estas emociones nos hacen humanos
y la música nos da la oportunidad de expresarlas. La música nos ayuda a decir las cosas
que no podemos transmitir con palabras. Si sentimos alegría, necesitamos música, si
sentimos tristeza también.

Otra razón de por qué la música es importante es que la misma es un fenómeno que
permite conocer no sólo al individuo o grupo de individuos que la componen sino también
al oyente o a las personas que la disfrutan, pudiendo entonces reconocer sus
preferencias, su tipo de carácter, su forma de expresión o sus preocupaciones debido a
que todos estos elementos se ven plasmados en el estilo musical, en la letra, en la
melodía, etc. Así, la música puede ser fácilmente un símbolo cultural que establece
estándares no sólo individuales si no también sociales respecto de los grupos que siguen
a tal o cual música y que ven en ella representadas sus características más relevantes.

¿Por qué es importante aprender música?


¡Para comunicarnos! Entre más aprendamos, mejor podremos expresarnos y mayor será
nuestro entendimiento sobre lo que significa ser humanos.

La música debe aprenderse desde la más tierna infancia, pues el cerebro de los niños
está en desarrollo y es el momento perfecto para fomentar hábitos positivos. Entre más
variedad de música escuchen y aprendan, más versatilidad de géneros les gustarán, al
llegar a la edad adulta.

Finalmente, hay un elemento social en la música. Disfrutamos de ella por la misma razón
que nos gusta comer, correr y saltar. Tratarla como una frivolidad nos lleva a ser infelices.
La música se mete bajo la piel, crea sentimientos intensos y recuerdos fuertes. No hay
nada más básico que ella y al mismo tiempo no hay nada más complejo ni hermoso.

Cómo nos transforma la música


Bien mirada, la música no es más que una secuencia de sonidos ordenados, una especie

de encarnación del paso del tiempo a base de ruidos, silencios y ritmos. Sin embargo, su

poder para provocar reacciones emocionales en los humanos, desde la depresión al

éxtasis, es tal que se ha convertido en piedra de toque de nuestro comportamiento como

especie. Además del lenguaje, la capacidad para disfrutar de la música es una de las

pocas habilidades que nos diferencian del resto de los animales. Y al igual que nos ocurre

con el habla, se hace difícil pensar en un día en el que no escuchemos ni una sola nota.
Un nuevo estímulo para la neurología

¿Realmente la música es tan importante para nuestras vidas? Los últimos hallazgos en
neurología, psicología y biología parecen demostrar que sí: escuchar melodías
agradables no sólo modifica nuestro estado de ánimo sino que puede tener una influencia
muy positiva en el desarrollo cognitivo humano, en el estímulo de nuestra inteligencia e
incluso en la salud. Hasta hace muy poco, estas cuestiones no habían merecido la
atención de la ciencia, pero ahora, el estudio de las relaciones entre música y bienestar se
ha convertido en una fértil fuente de investigaciones y, gracias a ellas, empezamos a
encontrar respuestas a algunas preguntas seculares. ¿Existe algún mecanismo fisiológico
que controle la cascada de emociones que sugiere la música? ¿Nuestra capacidad de
apreciar y crear melodías está relacionada con el funcionamiento de nuestro organismo?
¿El amor por las notas se hereda? Una de las teorías más defendidas al respecto informa
de que la naturaleza humana dicta las condiciones que ha de tener una secuencia de
notas para que la interpretemos como una pieza musical. De hecho, es posible que la
música remede lejanamente la organización de ritmos internos de nuestro cuerpo, como
el latido del corazón, el tempo de la respiración o la sonoridad vocal de las palabras. De
ese modo podría explicarse por qué todas las manifestaciones musicales del mundo
cuentan con una base emocional común. Por muy diferentes que sean su estructura,
tonalidad o ritmo, las músicas del planeta comparten una línea básica: un japonés,
aunque no sepa una sola palabra de flamenco, es capaz de detectar que una bulería
transmite sensaciones alegres y una taranta produce emociones más tristes. Los
psicólogos británicos John Sloboda y Patrik Juslin, de la Universidad Keele, han estudiado
en profundidad este fenómeno y lo han relacionado con la capacidad de sorpresa del ser
humano. Sloboda asegura que "la base de nuestro comportamiento emocional es la
capacidad de respuesta a situaciones que, de algún modo, nos sorprenden". Ganar la
lotería nos produce un cambio repentino en nuestras vidas a mejor, y eso genera
emociones positivas. Conocer que una persona amada está enferma también nos
sorprende, en este caso negativamente, y produce emociones de tristeza. "Parece que la
música -dice Sloboda- pone en marcha los mismos mecanismos de asombro". Los
humanos, incluso los musicalmente legos, somos capaces de reconocer sutiles
estructuras coherentes en una pieza musical y proyectar expectativas sobre ellas, como si
anticipáramos qué secuencia de notas va a venir después. Cuando la música nos
asombra con cambios respecto a lo esperado, genera una reacción emocional en
nosotros. Los buenos compositores de canciones de éxito manejan a la perfección este
mecanismo.

Lo mejor es su capacidad de sorprendernos

Según Juslin y Sloboda, el origen de esta sensación está en el lenguaje. Todos los seres
humanos compartimos un código heredado para interpretar el habla. En cualquier idioma,
la ira se manifiesta gritando y el cariño susurrando. Da igual a qué raza pertenezcamos,
los mínimos rudimentos emocionales del habla son reconocibles universalmente. Con la
música ocurre lo mismo. Los estudios de estos dos psicólogos con cientos de voluntarios
demuestran que, indefectiblemente, las melodías lentas y con cadencia descendente
generan en los que las escuchan sensaciones de tristeza mientras que las cadencias
ascendentes producen sentimientos estimulantes. La conjunción de estos efectos provoca
una cascada de emociones en el cerebro humano. Pero la cuestión principal es saber si
este mecanismo es biológico o cultural. ¿La música actúa así porque lo dictan nuestros
genes o es que la cultura humana ha desarrollado un tipo limitado de manifestaciones
sonoras?

La musica: cuando el sonido no dice nada

Como en otros estudios neurológicos, la primera aproximación a las bases cerebrales del
conocimiento musical, que datan de principios del siglo XX, se basó en el estudio de
pacientes impedidos. Se trata de identificar si existe alguna zona del cerebro que, cuando
se ve dañada, perjudica la capacidad de aprehender música. La experiencia demuestra
que muchas personas con afecciones de los centros de procesamiento del habla no
pierden necesariamente la función musical. Incluso se han detectado casos de personas
aquejadas de amusia (incapacidad total para distinguir notas musicales) que escuchan
palabras y hablan sin problemas. Más recientemente, el estudio anatómico de cerebros de
enfermos fallecidos y las técnicas de neuroimagen han permitido establecer que el
conocimiento musical se procesa globalmente en varias partes del cerebro a la vez. Por
ejemplo, las personas con enfermedades que aquejan al lóbulo temporal izquierdo
pueden tener problemas para identificar escalas de notas, mientras que los que padecen
males en el lóbulo temporal derecho muestran dificultades con el contorno musical, es
decir, la interpretación de si la melodía es ascendente o descendente.

Con el cerebro oímos, vemos y recordamos notas

El neurólogo francés Herv Platel ha usado tomografías de emisión de positrones para


determinar más concretamente qué áreas del cerebro están dedicadas a la música. Los
resultados fueron sorprendentes ya que los cerebros estudiados manifestaron una
increíble actividad, no sólo en las áreas de procesamiento del sonido y el lenguaje, sino
incluso en centros ajenos como los destinados a la visión. Parece que el poder evocador
de las melodías es prácticamente total: estimula la imaginación visual, el entorno
lingüístico, lamemoria... Tras avanzar en la identificación de zonas cerebrales
involucradas en nuestro comportamiento musical, el siguente paso consiste en determinar
si estos conocimientos pueden ser de alguna utilidad clínica. ¿Escuchar mucha música
tiene algún efecto funcional en nuestro cuerpo? Multitud de estudios recientes
confirman que sí. Al igual que el ejercicio físico hace que aumente la masa muscular, el
ejercicio musical podría estimular el entrenamiento mental. Neurólogos del centro médico
Beth Deacones de Israel han demostrado que los músicos profesionales tiene más
desarrolladas la áreas de proceso auditivo y de control psicomotriz que el resto de los
mortales. La diferencia de tamaño de estas zonas de la masa gris puede llegar hasta el 50
por 100. Así las cosas, no parecería extraño que la experiencia musical pudiera tener
algún efecto beneficioso para salud y, por lo que la ciencia empieza a conocer, lo tiene.
Un análisis de la Universidad de California demostró en 1997 que escuchar melodías
agradables reduce los niveles de estrés en medio de una intervención médica. La
gastroscopia es una prueba realmente desagradable a la que tienen que verse sometidos
cientos de pacientes cada día. El estudio californiano consistió en dejar que los enfermos
eligieran un tipo de música para escuchar mientras se les practicaba la prueba.

Los niveles de cortisol, ACTH y otras hormonas propias del estrés se redujeron
sustancialmente. En la misma línea, la doctora Bárbara Miluk-Kolasa ha medido los
niveles de cortisol en enfermos a los que se les anuncia una mala noticia clínica mientras
se les expone a un estímulo musical. Su reacción es mucho más sosegada que en los
casos en los que no hay música de fondo. Pero el efecto no es universal. Otros estudios
demuestran que la música rítmica y a gran volumen aumenta la cantidad de hormonas
estresantes en la sangre de atletas durante los entrenamientos. Según Norman
Wienberger, médico de la Universidad de California, "todos estos datos, puestos en
común, demuestran que no hay una relación directa entre la música y las hormonas del
estrés. El efecto depende, no sólo del tipo de composición sino del trasfondo
cognitivo y cultural del individuo". Cuanto más se profundiza en el conocimiento de la
materia, más evidentes parecen las virtudes de la música.

¿Será verdad que nos hace más inteligentes?

Otro fértil terreno de investigaciones es el que estudia las relaciones entre la música y el
desarrollo infantil. Algunos estudios preliminares realizados en animales y humanos
podrían sugerir que la melodía juega un papel en el estímulo de la inteligencia. Ciertos
ratones expuestos a audiciones musicales se han mostrado más hábiles a la hora de
encontrar la salida de un laberinto. Tanto ha calado la idea popularmente que casi nadie
discute hoy que el estudio de partituras, la educación musical y el contacto con
instrumentos son piezas básicas en la educación infantil. Sin embargo todavía no existe
constancia de que la música favorezca directamente la inteligencia. Algunos datos indican
que, tras escuchar piezas concretas, grupos de voluntarios obtienen mejores resultados
en test de cociente intelectual, sobre todo en los que tienen que ver con la memoria
espacial y las secuencias. Pero no es posible demostrar, de momento, que el efecto
pueda ser permanente.

En el caso de los niños, es evidente que la música genera estados de relajación y


concentración muy beneficiosos para el estudio y que el estímulo auditivo produce efectos
en el complejo y plástico entramado de conexiones neuronales que se teje durante la
infancia. ¿Pero tiene todo esto algún efecto sobre el cociente intelectual? La respuesta
todavía es inconcreta. Lo que sí sabemos es que los pequeños se muestran
familiarizados con canciones que han escuchado dentro del vientre materno y que su
memoria de estos acontecimientos puede durar hasta un año. Y también que los bebés de
apenas unos meses de edad son capaces de reconocer las melodías de una nana que les
canta habitualmente su madre aunque se le cambie la clave y el tono. Nadie puede
negarlo. El ser humano es un animal musical y ese prodigioso lenguaje de notas y ritmos
que ha ideado la especie forma parte de nuestra naturaleza.
HISTORIA DE LA MUSICA
Para el hombre primitivo había dos señales que evidenciaban la separación entre vida
y muerte. El movimiento y el sonido. Los ritos de vida y muerte se desarrollan en esta
doble clave. Danza y canto se funden como símbolos de la vida. Quietud y silencio como
símbolos de la muerte.
El hombre primitivo encontraba música en la naturaleza y en su propia voz. También
aprendió a valerse de rudimentarios objetos (huesos, cañas, troncos, conchas) para
producir nuevos sonidos.
Hay constancia de que hace unos 50 siglos en Sumeria ya contaban con instrumentos de
percusión y cuerda (liras y arpas). Los cantos cultos eran más bien lamentaciones sobre
textos poéticos.
En Egipto (siglo XX a.C.) la voz humana era considerada como el instrumento más
poderoso para llegar hasta las fuerzas del mundo invisible. Lo mismo sucedía en la India.
Mientras que en la India incluso hoy se mantiene esta idea, en Egipto, por influencia
mesopotámica, la música adquiere en los siguientes siglos un carácter profundo,
concebida como expresión de emociones humanas.
Hacia el siglo X a.C., en Asiria, la música profana adquiere mayor relieve gracias a las
grandes fiestas colectivas.
Es muy probable que hacia el siglo VI a.C., en Mesopotamia, ya conocieran las relaciones
numéricas entre longitudes de cuerdas. Estas proporciones, 1:1 (unísono), 1:2 (octava),
2:3 (quinta), y 3:4 (cuarta), y sus implicaciones armónicas fueron estudiadas por Pitágoras
(siglo IV a.C.) y llevadas a Grecia, desde donde se extendería la teoría musical
por Europa.
El término "música" proviene del griego "musiké" (de las musas). Por eso la paternidad de
la música, tal como se la conoce actualmente, es atribuida a los griegos. En
la mitología griega, las musas eran nueve y tenían la misión de proteger las artes y
las ciencias en los juegos griegos.
En la antigua Grecia la música abarcaba también la poesía y la danza. Tanto la danza
como el atletismo se sabe que tenían su acompañamiento musical en tiempos
de Homero.
Hacia principios del siglo V a.C., Atenas se convirtió en el centro principal de poetas-
músicos que crearon un estilo clásico, que tuvo su expresión más importante en el
ditirambo.
El ditirambo se originó en el culto a Dionisos (Baco). Las obras -tragedias y comedias-
eran esencialmente piezas músico-dramáticas. La poesía, la música y la danza se
combinaban y las piezas eran representadas en los anfiteatros por cantores-actores-
danzadores.
La poesía era modulada y acentuada por sílabas, e interpretada indistintamente en prosa
común, recitado y canto. La melodía estaba condicionada, en parte, por los acentos de la
letra, es decir, por la melodía inherente a la letra, y el ritmo musical se basaba en el
número de sílabas. Es dudoso que hubiese diferencia real entre los ritmos musicales y los
metros poéticos.
Desde el siglo IV a.C., el músico comenzó a considerarse a sí mismo más como
ejecutante que como autor. El resultado fue el nacimiento del virtuosismo y el culto al
aplauso.
La música, en general, se había convertido en mero entretenimiento, por lo que el músico
perdió mucho de su nivel social. La enseñanza musical acusó un gran descenso en las
escuelas, y los griegos y romanos de las clases elevadas consideraban degradante tocar
un instrumento.
La división entre el ciudadano y el profesional ocasionó el divorcio social y artístico que en
nuestro tiempo todavía afecta a la música europea.

LA MÚSICA EN LA PREHISTORIA
En la prehistoria aparece la música en los rituales de caza y en las fiestas donde,
alrededor del fuego, se danzaba hasta el agotamiento. La música está basada
principalmente en ritmos y movimientos que imitan a los animales.
Los tres grupos de Educación Infantil han preparado un teatro en el que vemos a un grupo
de hombres y mujeres primitivos que descubren el fuego y a un grupo de animales que
llenaban la tierra en esos tiempos. Luego representarán una escena de caza y por último
una danza ritual con timbales alrededor del fuego.

Clasificación de instrumentos musicales


primitivos:
a) Autófonos: aquellos que producen sonidos por medio de la materia con que la que
están construidos.
b) Membranófonos: serie de instrumentos más sencillos que los construidos por el
hombre. Tambores: hechos con una membrana tirante, sobre una nuez de coco, un
recipiente cualquiera o una verdadera y autentica caja de resonancia.
c) Cordófonos: de cuerda, el arpa.
d) Aerófobos: el sonido se origina en ellos por vibraciones de una columna de aire.
Uno de los primeros instrumentos: la flauta (en un principio construida por un hueso con
agujeros).

Música en Japón
La teoría musical y los instrumentos utilizados en Japón eran provenientes de corea, a su
vez, los habían incorporado en china.
Pero el refinamiento musical japonés alcanzó un nivel superior al chino. Instrumento
favorito: el koto (citara sin trastes), de 7 tamaños, construidos con cañas de bambú, tenia
desde 6 a 13 cuerdas: el yamato-goto y el yamato-bue. En los casos de acompañamiento
instrumental, no acostumbraban hacer sonar simultáneamente la voz y el instrumento ya
que ya le precedía a distancia de una corchea, realizándose una especie de cañón.
Existían diferentes géneros musicales: el bagaki para ceremonias del Emperador; el
No, para la música de fondo en actos de teatro, el ko-uta, para la música folklórica y el
noga-uta, para la musca seria.
En la actualidad existen dos corrientes musicales en Japón, una que pretende mantener
la tradición musical a través de su música folclórica y la otra incorporada a las corrientes
de la música occidental.
Notación musical
Solo se sabe que se utilizaban neumas (especie de estenografía consistente en rayas,
acentos, puntos y ganchos). Eran colocados sobre el texto de himnos religiosos y el
director del coro los interpretaba por medio de sus manos (queironimia), señalando los
ascensos y descensos de los sonidos a los cantos que entonaban de memoria.
Los monjes, refiriéndose a las neumas, decían que no son mas que simples auxiliares de
la memoria ya que la música no es retenida por la mente del hombre, ello si pierde, desde
el momento que no puede ser escrito.
La música se refugia en la Iglesia como toda la cultura de la época. Es por ello que
aparece un auge de la música sacra y con ella el Canto Gregoriano. Vamos a oír como
sonaban esas bonitas melodías entonadas por los monjes de aquella época. No obstante,
el pueblo también quiere música. En esta época, los juglares cantan al amor, a los héroes
y a las damas, y los trovadores alegran la vida de palacio. Otro grupo de alumnos de
segundo nos van a representar un momento festivo de aquella época.

MUSICA MODERNISTA
La música modernista se refiere a la música de la tradición europea escrita (o música
clásica), elaborada aproximadamente entre1910 y 1975.Fue precedida por la música del
romanticismo y postromanticismo, y sucedida por la música clásica contemporánea. El
momento exacto en el cual terminó el modernismo e inició la música contemporánea, es
todavía motivo de debate entre los expertos. En ocasiones se le equipara la música
modernista con la música del siglo XX aunque esta última abarca un tiempo cronológico
en lugar de un período estético. La música modernista está basada en los valores
filosóficos y estéticos del modernismo al cual tienen como principio principal la ruptura con
la tradición, y la permanente innovación. Debido a esto está estrechamente ligada
alvanguardismo. A diferencia de los períodos anteriores, prácticamente todos los
compositores de este período participaron en varios movimientos musicales diferentes, ya
sea simultáneamente o por etapas.