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CAPÍTULO 4:

Las constituciones liberales no aceptaron la división virreinal (república de españoles y


república de indios). Ellos querían consolidar una población de hombres autónomos y
racionales, San Martín, para concretar ésta idea llamó “peruanos” a los indios y abolió el
tributo indígena, Bolívar continuará con esto.
La transformación de las estructuras de poder local comenzó en el siglo XVIII, con las
reformas borbónicas, que buscaron consolidar el Estado central pero sin importarles la
comunidad local, se da el incremento de curacas interinos (para reducir la influencia de los
curacas de sangre y nombrados por el rey, se incrementaron después de la revolución de
Túpac Amaru y se crea un problema de legitimidad de los curacas hasta que se abolió esta
institución), que ya no eran elegidos en su comunidad como tradicionalmente, posteriormente
Bolívar abolió la institución curacal en 1825 y fueron los alcaldes de indios, los líderes de los
montaneros, sacerdotes, haciendas oficiales y autoridades locales las que reemplazaban a
los curacas.
Las Repúblicas de españoles y de indios: La iglesia católica adoctrinó a los indios hasta
de manera violenta, el fin de la iglesia además de “evangelizar” e imponer la fe cristina fue
borrar las creencias nativas de los indios. Incluso mandaban quemar y derrocar a indios que
siendo cristianos, seguían adorando a sus dioses -> Culto al apóstol Santiago, (en España:
Santiago Matamoros), se transformó en Santiago Mataindios. Con el tiempo se logró que
tanto criollos, mestizos y negros se postren ante los mismos altares.
La abolición del tributo fue criticada por San Martin y la Corte de Cádiz, decían que los indios
eran ociosos y necesitaban un incentivo para trabajar, en este caso en los mercados laborales
y de producción en los que competían con mestizos y criollos. Otra figura fue el “Protector de
Naturales” que era un miembro de la real audiencia, que representaba a los indios y los
ayudaba en sus conflictos, y en la república eran auxiliados por abogados mestizos.
La institución curacal virreinal: En la legislación española, los curacas tenían derechos
políticos judiciales y también gozaban de privilegios.
Los curacas acumularon riquezas como las familias Ara (Tacna) y Apoalaya (Huancayo)
Franklin Pease: Los caciques tuvieron actividades paralelas como curacas (se regían con los
principios de reciprocidad y redistribución) y como empresarios (siguieron las reglas de la
economía de mercado y propiedad privada)
La decadencia de los curacas: Para el estudio borbónico, los curacas eran un obstáculo
para el desarrollo de su estado. Otro cargo es el de “Alcaldes de indios” eran elegidos cada
año, institución de origen virreinal que tenían una menor jurisdicción poblacional bajo su cargo
que la de los curacas.
A pesar que el curacazgo murió con la independencia, muchos indios esperaban el dominio
inca-> Guillermo Miller estaba en cuzco con Bolívar para celebrar la victoria de Ayacucho y
observan la representación del pasado prehistórico los indios en las fiestas y ceremonias.
MANUEL BEGRANO Y LA MONARQUÍA INCAICA: Hizo una propuesta en el congreso de
Tucumán, el planteaba una monarquía incaica, pero fue rechazado porque los opositores
decían que la única forma de gobierno aceptable era la republica y ese fue el último intento
de un criollo de implantar un gobierno Inca.
De curacas a sacerdotes y militares: Los curacas-caudillos: mediador entre españoles e
indios, recaudadores de tributo y jueces en los conflictos de entre indios, también se le añade
el rol de caudillo que por lo general comandaba tropas de sus comunidades. El autor hace
una división, 3 generaciones de curaca-caudillos:
1. Es la generación de la rebelión de Túpac Amaru, 2. Esta relacionada con las revueltas y
rebeliones que empiezan con las crisis del imperio español entre 1808 y 1914 y se manifestó
con el secuestro de Carlos IV y Fernando VII por parte de Napoleón, 3. Esta ligada a la
participación de los montoneros (fueron reconocidos como una unidad distinta y
complementaria del ejército. Eran bandas armadas informales, algunos de los cuales
combinaban la lucha política con el pillaje usando tácticas guerrilleras, atacaban por la
retaguardia y tenían una táctica que fueron las galgas que consistía en lanzar piedras desdela
montaña cuando las tropas pasaban por lugares estrechos), que aparece con San Martín.
Los jefes de los montoneros: Tanto los realistas como los patriotas y los generales en las
guerras civiles querían que los montoneros, estén en su ejército y SM inicia una tradición en
la que los oficiales del ejército organizaban guerrillas y las incorporaron al mismo ejército. 3
casos de la relación entre los montoneros, sus jefes y el estado. Otero, Quispe Niñavilca y
Fray Bruno Terreros.
El liderazgo indígena a nivel local: Cuando los curacas y las comunidades desaparecen, la
política de los ayllus se expresaba a través de los cabildos de indígenas y las cofradías,
ambas manifestaban y reflejaban el poder local y creaban los mecanismos y cargos de
ascenso social del mundo comunal.
Las cofradías al parecer tendrían origen en los ayllus, que organizaban su calendario de
actividades alrededor de una advocación cristiana en una iglesia.
Durante los Gob. de Abascal y Bolívar, se logró reimponer una suerte de tributo indígena,
éste se debió a la agresividad del estado pero también porque habían dejado de pagar el
tributo unos meses o pocos años atrás y probablemente ellos vieron al tributo como un pacto
con el Estado pensando que éste iba a proteger sus derechos a cambio de que ellos paguen
el tributo. Pero cuando Castilla abolió el tributo, y desde entonces el pago se volvió algo
extraño para los indios y ya no se aceptaba ningún pacto.
La contribución general: cuando Castilla abolió el tributo, ya siendo presidente, los ingresos
procedentes del guano fueron los que permitieron al Estado suprimir la contribución personal.
Las reformas agrarias y las comunidades de los indios: El decreto de Bolívar 5 julio de
1825 que ordenó distribuir las tierras de la comunidad: Indios del común(1 o 2 topos) y al
curaca (5 topos); así Bolívar creyó sentar las bases sociales para un estado republicano, con
el añadió de que en un futuro el mercado de tierras crecería modernizándose la agricultura al
aumentar los volúmenes de tierras en el mercado. Y aunque esta reforma agraria fue
disforzada se llegó a implementar en algunas regiones.
Las municipalidades y los indios: Las reformas liberales trataron que las municipalidades
fueran el centro de la vida política, y la población indígena debía adaptarse a nuevas
organizaciones basados en libre determinación.
Dependiendo de las circunstancias, las demandas de las municipalidades eran la exoneración
de la contribución (tributos) o la ayuda en los pleitos por el agua o la tierra.La más común era
la demanda para la exoneración de la contribución y también quizá la más difícil de alcanzar,
para poder lograrla creaban una historia de heroísmo para sustentar su pedido.
Según el autor: Cristóbal Aljovín de Losada: El hombre de campo aunque estaba en una
situación de dependencia, fue copartícipe y porqué no? Creador de una política nacional y no
fue alguien ajeno al mundo político y cultural de la ciudad
CAPITULO 5: Nacionalismo, xenofobia y guerra
La identidad criolla durante la independencia: criollos contra españoles: Antes de la
independencia, la identidad de los diferentes grupos se relacionaba con el imperio español.
Los españoles y criollos no compartían los mismo intereses, es por ello que no compartían
muchas cosas que para un grupo era importante y para e otro no. Después de la conquista,
cuando los españoles comenzaron a asentarse en el Perú, estos sintieron que la Corona no
los había compensado debidamente en su calidad de conquistadores. Los encomenderos
fueron los primeros en alegar que la corona no había cumplido su compromiso, aduciendo la
existencia de un pacto tácito entre ella y los conquistadores, pues la corona no respetó los
privilegios de los criollos. Surgieron muchos conflictos por problemas como estos y fueron los
que marcaron una gran diferencia entre españoles y criollos.
El régimen incaico y el despotismo español: La formación de la identidad
hispanoamericana se relacionaba con la imagen que la intelligentsia virreinal tenía del imperio
español como un régimen despótico, debido al trato que dispensaba a indios y criollos. Este
despotismo se hizo manifiesto en el maltrato de los criollos y en la omisión del pacto entre los
conquistadores y el rey. Un grupo de criollos pensaba que la degeneración de los indios no
era sino una señal de tiranía.
El fin del sueño de Bolívar: Bolívar había planeado la unión de Bolivia y Perú (pero dividido)
a lo cual llamó Federación de los Andes, pero en esta unión también estuvo la Gran Colombia,
la cual sería gobernada por un presidente vitalicio (Simón Bolívar). El golpe de 1827 abolió
todo el régimen Bolivariano, Vidaurre argumentaba que rompía el yugo de una dictadura
foránea.
Luna Pizarro abolió la constitución vitalicia y restauró la de 1823 para crear un orden
constitucional, pero se redactó una constitución liberal la de 1828 que prohibía todo tipo de
federación que Bolívar imaginaba. Una política anti bolivariana trajo problemas para Sucre,
lo cual era peligroso para Perú porque se veía amenazado en sus fronteras, ambas
controladas por Bolívar.
Todos estos factores condujeron a la guerra entre Perú y la Gran Colombia. Sucre temía al
Perú y a su posible alianza con Bolivia, que amenazaba la estabilidad de la Gran Colombia.
La guerra se dividió en dos campañas, la marítima y la terrestre. La campaña marítima resultó
favorable al Perú, que ocupó el puerto de Guayaquil, mientras que la campaña terrestre fue
favorable a los grancolombianos, siendo el encuentro más relevante la Batalla del Portete de
Tarqui. Culminó la guerra con la firma del Tratado Larrea-Gual o Tratado de Guayaquil, por
el que se mantuvo la situación territorial previa al estallido de la guerra, quedando como base
de referencia la antigua frontera virreinal para un posterior trazado de límites más preciso.
El nacionalismo como arma política: El nacionalismo fue usado como un arma política en
las disputas por el acceso a los cargos públicos. Era un modo de descalificar a un adversario
por un puesto público, y de reducir el numero de competidores. La propaganda nacionalista
acusaba a los extranjeros de no representar los intereses nacionales, sino los suyos propios
(y los ajenos al Perú).
Comerciantes y artesanos: la bandera nacional: Otra expresión del nacionalismo peruano
surgió en torno a las políticas comerciales: el libre comercio contra el proteccionismo. Los
comerciantes no apoyaban esta idea porque temían a la competencia del exterior, temían a
que el precio de su mercadería bajase porque otras estuviesen a menor precio que las de
ellos, y porque consideraban que era una mala competencia ya que los precios caerían por
la ley de la oferta y la demanda.
Los obrajes exigían que el Estado protegiera sus negocios de la importación de textiles y
comprara sus productos. Este movimiento estaba relacionado estrechamente con la demanda
de los artesanos, los de Lima en particular. Los artesanos creían que el comercio abarataría
sus bienes en los mercados peruanos, lo cual hacia a ellos los aliados perfectos de los
comerciantes.
El nacionalismo y los militares: Después de la guerra de la independencia, los ejércitos de
San Martín y Bolívar decidieron permanecer en Perú, siguieron las leyes peruanas, ellos
continuaron en sus puestos en el ejercito y varios fueron recompensados con propiedades y
puestos prominentes en su institución. Jugaron así un papel importante en la política debido
a que dentro del ejercito se tomaban decisiones importantes.
Esto no era nada agradable para los militares peruanos porque les quitaban todos tipos de
oportunidades de ascender en puestos importantes y porque Gamarra convenció a algunos
militares peruanos para que renunciasen con el fin de que solo quedaran militares extranjeros
que como se veían eran más valorados que los peruanos, en esas épocas.
José de la Riva-Agüero y el derecho a gobernar: Durante y después de la guerra de la
independencia, Riva-Agüero mostró ser capaz no solo de escribir sino también de ganarse el
apoyo de la élite y del pueblo limeño, incluyendo a los negros, que veían en él un líder natural.
Riva-Agüero fue uno de los pocos líderes con un viejo historial patriótico, pero habían ciertas
conversaciones secretas con La Serna, que tuvieron como fin buscar una solución política
antes de que Bolivia llegara a Perú. Riva-Agüero quería un Perú autónomo pero con un rey
español. Gutiérrez de la Fuente descubrió las conversaciones secretas y Riva-Agüero fue
exiliado. Es importante anotar en defensa de Riva-Agüero que a pesar de que buscó una
solución política contra Bolívar para instaurar la monarquía en el Perú, esta solución no
traicionaba sus principio polìticos.
CAPITULO 6
Violencia y legitimidad: Las revoluciones
La lógica representativa retrató al pueblo a través de los actos electorales forjando así una
asamblea nacional en donde la voluntad general está conformada por un discurso racional.
La sociedad civil siguió ejerciendo el poder político a través de debates públicos. Los debates
se sostienen con uno de los principios básicos del liberalismo “la libertad de prensa”.
En la lógica jacobino-caudillista, el pueblo no cede jamás su poder a una asamblea nacional.
Esta institución pierde legitimidad cuando no representa a la Nación y cuando no hay
transparencia entre la sociedad y la asamblea. Es entonces que el pueblo recobra el derecho
de dirigir la participación política creándose así el mito de democracia directa, esto significaba
que tanto el pueblo como el ejército nacional tenían derecho de crear un nuevo gobierno.
Para llegar a la presidencia había un camino distinto a las elecciones: el uso de la fuerza.
Para comprender el uso de la violencia como un mecanismo para adquirir poder tenemos que
considerar que la cultura política peruana estuvo siempre ligada al conflicto entre la lógica
jacobino-caudillista y la lógica representativa. Un estado sin ejército sería un completo
desastre es por ello que la violencia fue percibida como creadora del verdadero orden. La
nación fue otro factor usado para justificar las revoluciones “el Perú para los peruanos”, el
nacionalismo surgió fuertemente durante la administración de San Martín y Bolívar.
El dictador romano y su metamorfosis: Los jefes revolucionarios no intentaron fundar un
nuevo orden político, esto es, no quisieron construir un gobierno de facto, su objetivo era más
bien, guiar a la república un oasis de estabilidad y evitar la anarquía. Los líderes
revolucionarios, al igual que un dictador romano, cedería en su poder a un congreso legítimo
con la esperanza de que sus actos habrían de fundarse en un régimen estable y
constitucional. A diferencia del dictador romano, no admitían recibir el poder del congreso,
sino más bien a la moderna, de la opinión pública y del ejército.
En resumen, los regímenes constitucionales y revolucionarios tenían dos enfoques diferentes
de la dictadura y de las facultades extraordinarias, los dictadores podían respetar la
constitución en un estado de emergencia y restaurar el orden respetando el congreso o
convocando elecciones parlamentarias, o sino, un dictador podía usar su poder a la manera
revolucionaria cambiando la constitución sin escapar a la forma republicana.
El dictador: juez supremo: El poder dictatorial tenía también otro significado más simple: el
de una necesidad de legitimidad. En tiempo de crisis aparecía la necesidad de un caudillo
para resolver las disputas políticas en calidad de juez supremo, el caudillo se tornaba así en
árbitro dela vida pública, pero aún así no intentaron erigir una dictadura, sino más bien un
gobierno constitucional en el que ellos fueron el juez supremo. El mismo Bolívar jugó este
papel el cual se veía como padre de la patria. La construcción de una legitimidad política fue
más allá de una constitución escrita y fue moldeada en la vida cotidiana de una figura central
que repartía favores.
Factor carismático: Los presidentes y otros líderes exitosos buscaron erigir un culto a la
personalidad pero, a pesar de sus esfuerzos esta construcción carismática del poder
usualmente quedaba restringida a un pequeño grupo de seguidores. La manipulación de la
opinión pública formó parte de esa construcción, pero el carisma no era el factor más
importante: la figura paternal se delineaba esencialmente en base a la capacidad del líder en
dispensar favores.
Bolívar:: Constant y Pradt: Benjamín Constant y Dominique Pradt tenían sentimientos
encontrados frente al uso que Bolívar le daba al poder dictatorial. Constant era el defensor
de los derechos individuales y del gobierno constitucional, afirmaba que el poder dictatorial
romano No brindaba una solución a largo plazo porque destruía la ética republicana. Prada
sostenía que los países latinoamericanos acababan de liberarse del yugo colonial y eran
sociedades en estado de cambio en las que las pasiones gobernaban sobre las leyes, por
ende una mano fuerte con bastos poderes para defender la constitución.
El arte de la conspiración: Las pasiones revolucionarias dominaban a la sociedad y los
miembros del estado, especialmente al ejército. Creaba una cultura conspirativa y perfeccionó
el arte del derrocamiento violento del gobierno de turno, la incapacidad de los civiles para
forjar un consenso era la que llevaba a las revoluciones a concretarse, muchas veces ellas
comenzaban como una simple conspiración militar con apoyo civil, pero a veces se convertían
en guerras civiles.
La cultura de la conspiración generó una desconfianza en los pactos políticos, la sombra de
antiguas traiciones se erigían sobre toda alianza, la conspiración y la traición eran
elementos fundamentales de las pugnas del poder.
En este mundo de traiciones mutuas debemos tener en cuenta que la elite política estaba
conformada por un pequeño grupo: los herederos de las guerras de independencia.
El interés público contra los intereses privados: Según esta teoría del gobierno
representativo, uno de los objetivos básicos de la república era contar con un congreso que
buscara el interés nacional.Todos los líderes revolucionarios justificaban sus golpes de
estados pintando a la administración como divisora del país, sin otro compromiso moral fuera
de sus propios intereses.
Las revoluciones y la constitución: La defensa de la constitución fue un reclamo constante
de los líderes revolucionarios que habían enlazado sus acciones políticas con las causas
populares, ellos se veían así mismos como seguidores de la constitución y acusaban más
bien al gobierno de turno de ir en contra de la ley. Los jefes revolucionarios actuaban según
la mentalidad jacobino- caudillesca.
Los revolucionarios sabían que necesitaban no sólo del apoyo del ejército y de la población
civil sino también del respaldo simbólico de las elecciones, ya que si no la convocaban irían
en contra de los principios de su movimiento. La convocatoria a un congreso era lo legitimaba
una revolución.
La utopía de un nuevo comienzo: La cultura revolucionaria estaba en constante tensión
entre el respeto a la constitución y el deseo de una nueva república, libres de las normas
preexistentes y de su pasado reciente, los diferentes líderes como Bolívar, Salaverry, Santa
Cruz o Vivanco pensaban que su objetivo era fundar una nueva república, sin embargo, no
pretendieron establecer un nuevo régimen antiliberal. Los periódicos tomaron seriamente su
rol de difundir los principios liberales básicos: libertad de prensa, separación de poderes,
soberanía y razón. Había la creencia de que una buena constitución llevaría la país a una
estabilidad, de este modo, las enmiendas constitucionales podrían exorcizar el fantasma de
las revoluciones.
Las purgas políticas: La búsqueda de la legitimidad política a través de las convocatorias a
elecciones tenían su lado oscuro en la práctica de deportar y a veces mandar a fusilar a
miembros de la oposición. La expresión más común de este lado oscuro fue la deportación,
la idea que estaba detrás era la de justificar el golpe sosteniendo que el gobierno anterior
había estado conformado por políticos y faccionistas que habían dividido al país. Esta práctica
era legal y política, la ley estipulaba que el juez era el único que podía deportar al ciudadano
Los revolucionarios peruanos jamás instauraron un régimen de terror como el de Francia,
fue más una política golpista que evitaba las ejecuciones masivas.
La administración y el malestar político: Cada cambio administrativo repercutía en todas
las esferas de la burocracia estatal, Un nuevo presidente implicaba cambios drásticos y
reacomodos del personal en las instituciones civiles y militares, es por ello que las pugnas
por el poder solían involucrar los puestos públicos. El país se dividía en diferentes facciones
que percibían al estado como una fuente de premios a través de puestos remunerados. Los
cargos de la burocracia civil o de las fuerzas armadas eran vistos por la “gente decente” como
única opción laboral que calzaba con su estatus social, una visión de sí que venía de tiempos
del virreinato.
La solución para alcanzar la estabilidad decía el Diario El Conciliador era fácil de encontrar la
reducción del Estado y la reactivación de la economía para que el sector privado creara
trabajo decente.
Esta relación entre la revolución y los cargos públicos creaban un fuerte sistema de
patronazgo, aún así esta relación en muchos casos era débil ya que, los lazos de
dependencia se ataban y desataban a gran velocidad.
El papel de los militares en la política: La pugna por la presidencia se daba en gran parte
por los oficiales aún así los conflictos dentro del ejército no implicaba el uso gratuito de la
violencia. Todo lo contrario: la violencia gozaba de legitimidad dentro de ciertas reglas de
juego. Los militares se veían a sí mismo como la fuente de la estabilidad y el orden, y se
sentían con el derecho a apelar a la fuerza y cambiar el gobierno. Cuando el ejército y el
pueblo se sintieran disconformes con el gobierno de turno. La visión que tenían de sí mismo
era la de una elite que representaba al pueblo, una suerte de un pueblo enarmas, sin
embargo, este llamado de la gente y el ejército exigía una duración limitada del uso de la
fuerza; sólo permitía el derrocamiento del gobierno de turno y de allí a una convocatoria al
congreso y a elecciones presidenciales.