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Aburrido de ser feliz, avizorar el mar y

escuchar las canciones azules de los peces,


el coco decidió irse del lado de su madre,
la palmera, quien le daba todo lo necesario
para vivir. Él quería trabajar y conocer el mundo
y por eso dejó su casa en lo alto del cocotero.
- ¡Adiós, madre! – dijo a la palmera -. Me voy a
recorrer el mundo.
¿Por qué te vas, hijo? – preguntó la madre -. ¿Acaso no eres feliz?
He sido feliz, madre - respondió el coco -, pero ha llegado el
momento de partir en busca de mi destino.
El coco le hizo adioses con la mano y comenzó a caminar en busca de su destino. Primero
buscó trabajo en la plaza de mercado.
Señora – dijo a una marchanta - , ¿habrá trabajo para mí?
¿Quién es usted? – lo interrogó la vendedora.
- Un coco.
¡Ja! ¿Y qué sabe hacer?
Sé avizorar el mar y escuchar las canciones azules de
los peces que se levantan ruidosas en crestas de las
olas – dijo orgulloso el coco.
¡Ja, ja! – se burló la marchanta -. ¿Y eso para qué sirve?
Yo necesito a alguien que sepa cosas útiles.
Pero soy útil – aseguró el coco.
Usted es útil para hacer arroz con coco, cocadas y caramelos – dijo la marchanta.
Así, el coco encontró su primer trabajo preparando arroz con coco,
cocadas,
turrones de coco y caramelos de coco, que endulzaban la vida de los niños
y las niñas, y de los grandes también. Pero un día se aburrió de su trabajo y
decidió irse a vivir a Managua.
Oiga, mi señora, yo soy un coco costeño y quiero ir a Managua en busca
de trabajo.
La señora frunció el ceño sorprendida, y dijo:
Usted es un coco bobo y, además, muy feo.
¿Y eso para qué me sirve, señora? – preguntó el coco.
Ser feo no sirve para nada. Sólo para asustar a los niños y a las niñas.
¿Por qué es útil asustar a los niños y a las niñas?
Para que no sean desobedientes y asustándolos se corrijan.
Y dicho y hecho. El coco consiguió un nuevo empleo en Managua,
asustando niños y niñas desobedientes.
Sin embargo, al coco no le gustaba su trabajo. Amaba a los niños y a las niñas para continuar
asustándolos, y por eso renunció a ese empleo.
De ahora en adelante trabajaré preparando arroz
con coco, cocadas, turrones y caramelos de coco.

Pedro barquero