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Isabella Cosse

Mafalda: historia
social y política

Primera edición, 2014

Cosse, Isabella
Mafalda: historia social y política. - 1a ed. - Ciudad Autónoma de Buenos
Aires : Fondo de Cultura Económica, 2014.
313 p. : il. ; 23x16 cm. - (Sociología)

ISBN 978-987-719-024-3

1. Estudios Culturales. 2. Historia Social.

CDD 306

Ilustraciones 1, 2, 3, 4 (parte 3), 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 14, 15, 16, 18, 19, 20,
21, 22, 23, 25, 26, 27, 28, 29, 33, 34 y 35 © Joaquín Salvador Lavado (Quino).
Las ilustraciones se reproducen con autorización del autor.

Ilustración 31 © Jorge Tovar. Se reproduce con autorización del autor.

Armado de tapa: Hernán Morfese
Imagen de tapa: Estatua de Mafalda en San Telmo,
Buenos Aires, de Pablo Irrgang. Foto de Isabella Cosse.
Foto de solapa: Mariana Lerner

D.R. © 2014, Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A.
El Salvador 5665; C1414BQE Buenos Aires, Argentina
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Carr. Picacho Ajusco 227; 14738 México D.F.

ISBN: 978-987-719-024-3

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Hecho el depósito que marca la ley 11723

Mafalda controversial: entre la radicalización y el terrorismo de Estado (1968-1976) 83 Una historieta fuera del cuadro 85 Frente a la radicalización y el compromiso político 100 La lucha armada y el arma del humor 110 La política de lo cotidiano 120 Despedida de un mundo perdido 125 Mafalda en medio de la polarización y la violencia política 133 III. el emblema antiautoritario del Sur 157 Mafalda en México: antiimperialismo. rebeldías y auge de lo latinoamericano 169 7 . género y generaciones 42 Desestabilizando la frontera público/privado 53 “¿Venimos a ser clase media?” 57 Una clase media densa y heterogénea 61 Identidad de clase media 77 II. modernización y autoritarismo 33 Quino encuentra a Mafalda y Mafalda. Índice Agradecimientos 11 Introducción 17 I. apropiaciones y resignificaciones 141 Italia: una bambina contestataria abriéndose mundo 144 En España. un público 36 Familia. La escala transnacional: circulación. Marcas de origen: clase media.

El mito de Mafalda: comuniones. rituales 227 Consagración global en el contexto neoliberal 228 El Mundo de Mafalda 233 Completando el giro: Mafalda en Cuba 239 Nostalgias de una generación 244 La crisis agiganta el mito 251 Espacios de peregrinación 257 Un personaje de carne y hueso 263 Conclusiones 273 Bibliografía 283 Lista de ilustraciones 301 Índice de nombres 305 8 . Una contestataria durante el terrorismo de Estado y la restauración democrática 185 La masacre de los palotinos 187 Publicar y leer Mafalda en dictadura 195 Entre el consenso autoritario y la apertura democrática 210 En la cúspide: el compromiso político con la democracia 216 V. espacios. IV.

.Para Emilio y Tomás.

Mafalda colaboró para que eso sucediera. elaboramos un proyecto 11 . incluso oscuros. con Karina Felitti y Valeria Manzano. cuando. dialogué con las preocupaciones de colegas y porque me enriquecí con las personas que conocí y que me ayudaron a lo largo del camino. al ha- cerla. Quiero agradecerles. Me encontré riéndome sola. luego. Hubo. invadieron mi cotidianidad. La historieta también hizo de salvoconducto. El trabajo fue creciendo a medida que constataba la importancia del fenómeno e intuía algo original en mi mirada. sin poder evi- tarlo. Disfruté de cada paso de ese recorrido. La oportunidad para ocuparme de Mafalda se configuró en 2009. Comencé escribiendo un primer artículo que se alargó y me condujo. tramos exigentes. Las figuras de papel y tinta. lo que empezó siendo un breve desvío fue convirtiéndose en una investigación de más largo aliento. convencidas cada una en nuestros propios recorridos sobre las potencialidades de estudiar el hu- mor y de entrelazar lo político y lo cotidiano. pero sabía que me debía un estudio detenido. Me había ocupado de Mafalda en mi tesis de doctorado —sobre los mandatos familiares en los años sesenta—. creadas por el genio de Quino. Pero. Agradecimientos El proyecto de este libro fue haciéndose casi solo. pude disfrutar esta investigación porque. por cierto. también. Pude entregarme a esa intuición gracias a mi condi- ción de investigadora de carrera del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (conicet) con sede en el Instituto Interdisciplina- rio de Estudios de Género (iiege) de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (uba). aun en ocasiones inconvenientes. Así. que fueron estimulantes por las potencialidades de su- perarlos. me abrió puertas. a un nuevo desarrollo.

En 2010. Esa misma versión había sido discutida. con generosidad. coordina- do por Marina Franco y Valeria Manzano. del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Recibí preguntas lúcidas y su- gerencias de mucho valor a la versión final del capítulo i por parte de los integrantes del Grupo de Trabajo Historia de las Familias y las Infancias. y aprendí de las discusiones colectivas. Me beneficié de su atenta lectura y de las sugerencias de los participantes. ides. un primer avance en el que recibí los comentarios de Oscar Steimberg y nu- merosas preguntas del público. 1910- 2010”) que contaron con el auspicio del Programa en Historia de la Universidad de San Andrés. su director. Presenté una versión revisada del primer texto en el II Seminario de Discusión: Investigación Histórica y Etnográfica sobre las Clases Medias en la Argentina (Buenos Aires. el Instituto de Altos Estudios Sociales (idaes) de la Universidad Nacional de San Martín y el iiege de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. mi conocimiento sobre la clase media. en el que conté con la edición maestra de John D. género y sexualidades en la Argentina a través del humor. El argumento desple- gado en el primer capítulo cobró fuerza con los requerimientos de los evaluadores anónimos de la Hispanic American Historical Review y en el proceso de factura del artículo publicado en dicha revista. coordinado por Eugenia Allier. fa- milia. En 2013. en donde Gon- zalo Aguilar. Un avance más extenso de ese desarrollo se benefició con una larga y productiva reunión en el Núcleo de Historia Reciente del idaes en la Universidad Nacional de San Martín. 2010).Mafalda: historia social y política que fue financiado por el Fondo Nacional de las Artes. a lo largo de estos años. que coordino junto a Carolina Zapiola. organi- zamos unas jornadas de trabajo (“Risas en la historia. el que Sergio Visacovsky. La lectu- ra de los colegas mexicanos fue de suma importancia para pensar Mafal- da a escala latinoamericana. aceptó comentarlo. en el mis- mo programa. Florencia Levín compartió conmigo piezas de valor halladas en 12 . allí. Mi incursión en el campo de estudio del humor gráfico y la historieta fue amablemente recibida por parte de las colegas que lo están creando. en el marco del iiege de la uba y de la Universidad Nacional de General Sarmiento. Vida cotidiana. en el Seminario de His- toria Reciente. una versión inicial del capítulo ii de este libro mereció una discusión profunda con sugerentes comentarios de colegas que han enri- quecido. me había invitado a inte- grar un año antes. Ese texto se había nutrido de mi participación en el Programa de Estudios sobre Clases Medias —del Instituto de Desarrollo Económico y Social (ides) —. Presenté. French y Sean Mannion y la inmejora- ble traducción y compañía de Laura Pérez. Marcela Gené me ofreció su generosa guía para el análisis de las imágenes gráficas. en 2012.

estuvieron presentes las discusiones que había mantenido. Sergio Morero me puso en con- 13 . Con su entusiasmo por el proyecto. Alejandro Ar- chain me ofreció la seguridad que requería mi trabajo en el impulso final. Aprendí. a cargo de la etapa de edición. Julieta Colombo me posibilitó acceder a las carpetas de prensa de los años sesenta y setenta del archivo personal de Quino. director de mi tesis de doctorado. y Alba Lampón. hizo lo mismo con las carpetas correspondientes a los últimos años. Daniel Divinsky. que luego se beneficiaron con la constitución del Archivo de Historieta y Humor Grá- fico Argentinos. Evitó que me perdiera cuando decidí entrometerme con la historia italiana y me tranquilizó con su atentísima lectura del capítulo iii. también. con el apoyo entusiasta de Judith Gociol desde mis primeras búsquedas de material. es una fortuna tener a Mariana Rey. Asimismo. Agradecimientos su propia investigación de doctorado. tiempo atrás. realizó valiosos comen- tarios a un avance del capítulo ii. también. con Eduardo Míguez. Conté. me sentí afortunada por tener la guía de Mauro Pasqualini. Claudio Martyniuk me habili- tó la consulta del archivo del diario Clarín. y Claire Latxague me permitió leer su tesis inédita al igual que Mara Burkart. Laura Vázquez me facilitó contac- tos y espacios de discusión. No ha sido menos importante el diálogo con colegas de otros campos de estudio. conocí a José María Gutiérrez. cuya ayuda agradezco aparte. preguntas y suge- rencias. además de los ya mencionados. quien. Los archivos consultados fueron múltiples. quien me sugirió pistas de gran valor. coordinado por ella. también. de la inmensa sabiduría y generosidad de Emilio Burucúa. Conté. sobre la clase media. Allí. Es una satisfacción. como tantas otras veces. Al trabajar. Por otra parte. Mi agradecimiento para ambos. además. y las conversaciones con Dora Barrancos sobre el desafío de incorporar la dimensión de género para comprender los procesos políticos. me permitió revisar el archivo de Ediciones de la Flor. con sus comentarios a una versión inicial del primer capítulo y con su entusiasmo de siempre. quien acep- tó pacientemente que lo entrevistase en tres ocasiones. Una ayuda de igual importancia me ofreció Susana Sosenski con sus comentarios a la sección mexicana de ese mismo capítulo y Rebekah Pite con su prolija lectura de un avance inicial del capítulo i. con toda su experiencia. que este libro sea editado por Fondo de Cultura Económica. Puedo reconocer en el empe- ño de pensar socialmente el humor las muchas conversaciones con Lila Caimari sobre la intersección de lo cultural y lo social. Me siento dichosa de verme inserta en espacios académicos estimulantes y de disponer de una trama densa de colegas capaces de ayudarme generosamente con ideas. Quiero expresar mi gratitud a cada uno de ellos por haberme permi- tido contar con su ayuda inestimable.

Karina Bear- zi me facilitó su ayuda. otorgado por el conicet. del archivo del diario Río Negro. del Centro de Documentación del diario El País de Madrid. y contó con la ayuda de la Hada and Rupert Foundation. No pude viajar a Italia y España. Andrea Guiu lo hizo en el archivo del diario La Voz del Interior de Córdoba. Pero no hubiera podido. Tuve la suerte de encontrarme con la amabilidad de Mónica Sancho en el archivo de La Vanguardia. lo sé bien. La investigación se apoyó en el subsidio al Proyecto de Investigación Plurianual “Un estudio microhistórico de la formación de las parejas (matrimonio y uniones consensuales) en la ciudad de Buenos Aires (1969-1975)”. de la Universidad de San Andrés. El doctor Pablo Yadarola. Lo mismo hicieron Vanessa Fuentes con los materiales de prensa de Tusquets en México y Juan Carlos Blanco. a cargo de la Secretaría 23.Mafalda: historia social y política tacto con Patricia Reynal del Centro de Documentación de la Editorial Perfil. Siento profunda gratitud con cada uno de ellos. entonces. Hice. tuvo la gentileza de enviarme los materiales digitalizados. porque mi trabajo no hubiera sido posible sin esas fuentes y documentos. Por su parte. también. An- tonio Torres. Me apoyó con inteligencia y compromiso en el relevamiento de un archivo que crecía sin cesar y prolongó mi obsesión en el control de la edición. Guillermo Aquino Falfan en la Ciudad de México. Miriam Mohamed me ayudó en el Centro de Documentación del Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba. para ello. del Archivo de la Biblioteca de la Universidad Torcuato Di Tella. Pude realizar entrevistas y consultar diarios y archivos en la Ciudad de México porque aproveché una invitación del Instituto Nacional de Antropología e Historia para participar del Colo- quio “Los niños: fuentes y perspectivas”. del Juzgado Criminal y Correccional Federal número 12. y de Eduar- do Zuñiga en el Centro de Documentación del diario Excélsior en México. me permitió consultar su colección de revistas y juguetes inhallables. de la Biblioteca Nacional y del Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas en Argentina. dotar al estudio de una escala transnacio- nal sin la ayuda decidida de Giulia Venturi en Verona. uso intenso de las hemerotecas digitales y de las tarjetas telefónicas. Esther Ace- 14 . Ana María Alonso. coordinado por Delia Salazar y Eugenia Sánchez Calleja. me permitió consultar la causa por el asesinato de los sacerdotes palotinos allí radicada y. en Barcelona. del Club del Cómic. David Candami en Barcelona y Caitlin Reilly en Washington. con el auxilio puntual de Claudia Patricia Ríos en La Plata y de Cristina Fuentes en Córdoba. Inés Ibarlucía tuvo igual impor- tancia. y de las y los bibliotecarios de las bibliotecas del Instituto Ravignani y del iiege de la Facultad de Filosofía y Letras de la uba. En Buenos Aires. Conté. Conté con la colaboración de Verónica Cánepa.

Coleta Ravoni y Ana Lía Rey me acercaron materiales y me facilitaron conexiones y datos. y con los laicos Rolando Sabino y Francisco Chirichella. con Sealtiel Alatriste y Gui- llermo Schavelzon. nuevamente. además. Mención especial merecen las lectoras y los lectores de Mafalda. Conocer los recuerdos y las ideas de quienes editaron Ma- falda fue central. editores de la historieta en los años setenta en ese país. un periodista de estirpe cuya memoria. 15 . Como mencioné. de Tusquets en México. Agradecimientos vedo. representante de Quino en Italia. sin las cuales mis argumentos habrían perdido claridad y este libro no sería el mismo. también. cuando la conocí. Paula Alonso. Por su parte. a quienes no identifico en resguardo de su intimidad. sacerdote de la congregación de los palotinos. además. Andrew Graham-Yooll. María Inés Loyola. Paulina Brunetti. que me permitieron conocer su historia y auscultar las de- rivas subjetivas de la lectura. No imaginé. Fue un placer conocer a Quino y poder entrevistarlo. No menos valiosas fueron las entrevistas con los periodistas Norberto Firpo. Alejandra Oberti. Igual de grato fue conversar con Alicia Colombo. agradecerle la posibilidad de disfrutar de su ama- bilidad e inteligencia. y con “Chiche” Linari. Pero. Silvia Finocchio. Tuve la suerte de encon- trarme con esa psicoanalista y socióloga que comprendió desde el primer momento mi objetivo. Pablo José Hernández. que tenía a su lado a Ser- gio Morero. Miguel García y Jorge Tovar. Christine Ehrick. Siento profunda gratitud porque me entre- garon su tiempo. Quie- ro. Ellos me ayudaron a atravesar y comprender el episodio más duro. Deseo expresarles a todos mi genuino agradecimiento. Micaela Libson. artista mexicano a quien debo agradecerle. Juan Sasturain. Me regaló su amistad y me iluminó en cada una de nuestras charlas. de Mondadori en España. y con Claudio López de Lamadrid. con Iván Giovannucci. fueron de mucha riqueza los diálogos con Pablo Irrgang. Carlos Torrengo y Luis Tovar. Asimismo. Sergio Suppo. Avina Celotto. agen- te de prensa. fueron de mucha importancia las conversaciones mantenidas con Vanessa Fuen- tes y Verónica Flores. Ana B. de esta historia. Haberlos conocido fue uno de los placeres de esta investigación. Mis ideas se nutrieron de las entrevistas entabladas a lo largo de la investigación. Flores. Julie- ta Di Corleto. Alba Lampón fue quien hizo de nexo. más difícil. Tuvo una significación especial poder conversar con Rodol- fo Capalozza. sus recuerdos y me recibieron con calidez. Eduardo Longoni. Martín Bergel. su esposa y representante. siento un profundo agradecimien- to por la autorización para reproducir las imágenes de sus dibujos. de la parroquia de la orden en Belgrano. la gentileza de haber autorizado la reproduc- ción de la imagen de una de sus obras. Daniel Divinsky aceptó que recurriese a su ayuda en varios momentos de esta investigación. nutrió mi comprensión. aquí.

me convenció de su importancia. Valeria Llobet. Daniel Mingorance. Patricia González. pero quiero mencionar a quienes me acompañaron. Vania Markarian. Ve- rónica Devalle. me ayudaron y entendieron mi ob- sesión mafaldesca. pero. Valoré especialmente la ayuda de Marta Crenzel. Cristiana Schettini. Marcela Cerruti. Carla Villalta y José Zanca. Esta investigación no sería un libro si no fuese por Emilio Crenzel. Valeria Pita. No puedo recordar a cada persona. Entre los que todavía no he nombrado están: Mariana Alcobre. 16 . Ana Rita Díaz. Paula Bruno. sobre este proyecto. mi objeto de estudio se volvió atracti- vo en reuniones sociales y encuentros casuales. quien aceptó traerme las pesadas ediciones italianas de Mafalda. Karin Grammático. y me rodeó con su amoroso cuidado. como nunca antes. Amanda Salvioni. Hoy me sorprende con sus preguntas. Leandro Stagno. el entusiasmo de Mariana Cosse e Isabel Larghero y la complicidad de Rafael Grompone. mis tesoros. sobre todo. me complace des- cubrir en él un sentido del humor que le es propio. Gustavo y Silvia. Rosa Czerniuk. Mateo García Haymes. revi- só cada página cuando notó mi cansancio. Tomás tenía dos años cuando me asombró la atracción que le generaba la figura de Mafalda en la tapa naranja del libro de tiras inéditas.Mafalda: historia social y política Con Mafalda. Esas conversaciones ocasio- nales fueron estimulantes. Estas páginas están dedicadas a ellos. Sandra Olstein. Emiliano Nuñez. Él. mi testigo del público anti-Mafalda. Sandra Ga- yol. Discutió conmigo los argumentos sustantivos de mi interpretación. Mercedes García Ferrari. También disfruté de las largas discusiones sobre Mafalda en las sobremesas familiares del verano y de contarles a mis padres.

Advertido de esa situación. Sus ojos vivaces siguen a los transeúntes apurados que recorren los túneles del subte. Las siguientes ediciones se ago- taron con igual rapidez. Es una figura y una tira con una significación social. que su creación sería un éxito sin precedentes. quien ya era un reconocido humorista. En 1964. Él no imaginó. Ellos podrían encontrársela. se habían vendido 130 mil ejemplares de las tres primeras compilaciones y. Su mirada sobresale en cualquiera de los atiborrados quioscos de Rosario. cuando nació. porque la historieta. política y subjetiva ineludible a la hora de entender el país y a los argentinos. además. Mafal- da es un ícono argentino. que se agotó en un día. Pero sus lectores eran muchos más. sentada. la tirada de Mafal- da 4 ascendió a 70 mil. a fines de ese año. También está en otra plaza en Mendoza cuya denominación le rinde homenaje. rodeada de visitas. Córdoba o Tucumán. también. Introducción En Buenos Aires. la primera edición de la historieta en formato libro. poco después. Para 1968. en ese momento. y alcanzó los 25 mil ejemplares vendidos en el primer mes. Lo mismo sucede en los pues- tos callejeros en donde su imagen está impresa en remeras. en pleno barrio de San Telmo o acompañada de niños en la plaza que lleva su nombre en Colegiales. Pero. Sin dudas. Jorge Álvarez —el célebre editor de los años sesenta— lanzó. Evita y Gardel. Cincuenta años atrás. los lectores comenza- ron a recortarla para pegarla en cuadernos y en las paredes de las oficinas o las vidrieras de los negocios. la revista Primera Plana se congratulaba de lanzar una tira de humor de Quino —seudónimo de Joaquín Salvador Lavado—. nadie podría eludirla. imanes y ca- jitas acompañada por el “Che” Guevara. era reproducida en diarios de diferentes provincias del 17 . Mafalda no ocupaba ese lugar. en 1966.

. fue publicada en Ale- mania. las generaciones de pos- guerra vivían tiempos de crecimiento económico y expansión de los dere- chos sociales sin precedentes que les permitieron distanciarse —como nunca antes había sido posible— de las experiencias de sus mayores. El mundo de Mafalda. la cifra daba cuenta de que Mafalda se había convertido en un fenómeno social. pp. 18 . niña terrible se ofrece”. en Adán. La tira surgió en un mundo en donde los jóvenes lati- noamericanos podían recordar las luchas de los sectores populares por sus derechos sociales y políticos y los europeos. en 1975. comenzó a publicarse en el diario Excélsior y luego se editaron colecciones completas que se distribu- yeron en las grandes tiendas Sanborns. Hasta la actua- lidad.1 La historieta. pp. Esas 1 Véase Quino. El medio siglo de Mafalda no podría tener más significación para nuestro presente. 28. En ambos lados del Atlántico. La historieta está por cumplir medio siglo. Más allá de la posible exageración. 18-64. cautivó al público italiano. rápidamente. En 1970. ya se había co- menzado a distribuir en toda América Latina. Es decir. Lumen. 2 Quino. Finlandia y Portugal. cuando me decidí a escribir una historia de la tira. trascendió las fronteras. ni un escrito de oca- sión. p. 1992. En México. cit. Algunos calcularon que. prologada por Umberto Eco. y entrevista de la autora con Daniel Divinsky. director de Ediciones de la Flor. Francia. “Esperable éxito ines- perado”. En ese momento. una produc- ción cubana llevó al cine una nueva animación de la tira y se realizaron exposiciones sobre Mafalda en Argentina. las relaciones sociales. los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. El mundo de Mafalda. p. En los años noventa. Buenos Aires.2 Hoy también está disponible para Kindle e iPad. En 1969. políticos y culturales a lo largo de cincuenta años? Estas dos preguntas —diferentes pero relacionadas— estuvieron en el origen de este libro. Corea e Indonesia. op. “Mafalda. para entonces. una compilación. 25. sucedió lo mismo en España y luego. pero aquí me he propuesto realizar una historia social y política de Mafalda. 28 de febrero de 1968. febrero de 1967.Mafalda: historia social y política país. Siento una profunda admiración por Quino y su producción —que ha recibido merecidos homenajes que no dejarán de multiplicarse—. España e Italia. los dilemas políticos y las dimensiones culturales y económicas que explican por qué Mafalda cobró vida fuera de los cuadros y aún hoy está con nosotros. En 1973 se conoció la adap- tación para la televisión. 22 de marzo de 2010. en Confirmado. 18-64. era leída diariamente por 2 millones de personas. y tiene cuenta oficial de Instagram y Twitter. Pero este no es un libro celebratorio. siguen agotándose sus ediciones y penetrando en nuevos mercados y públicos que incluyen Chi- na. en 1972. ha sido traducida a cerca de 20 idiomas. Barcelona. ¿Cómo se explica este éxito y perdurabilidad de Mafalda? ¿Cuáles fueron sus sentidos sociales.

En nuestro continente. El optimismo trocó rápidamente en desespe- ranza. intencionalmente. Este libro recorre esas décadas centrales de la historia reciente. Mafalda trascendió su origen clasemediero y el humor de Quino iluminó la condición humana. integrada al vigoroso Tercer Mundo. De este modo. encabezaba esas esperanzas. en los años sesenta. tributario de los primeros esfuerzos por hacer de la cultura un objeto de análisis de lo social. Parto del presupuesto de que su signi- ficación social y política la convierten en una original puerta de entrada a la comprensión de esas conmociones políticas. sociales y generacionales. que recién fueron puestas en entredicho en el último decenio con un nuevo escenario político y social. en la sociedad argentina. La reconstrucción seguirá el periplo del personaje que encar- nó a las nuevas generaciones contestatarias y a la historieta que fue leída. No desconozco la complejidad de este punto de partida. considero que el fenóme- no trasvasó esos límites: la popularidad de la tira sobrepasó Argentina. introducción generaciones protagonizaron. por supuesto. América Latina. y considerar el humor como una rica vía para el estudio histórico. valorizar la inter- sección de lo doméstico y lo político. No es mi intención dar cuenta aquí de las producciones por las cuales esta preocupación se 19 . Ello coloca el epicentro de estas páginas en ese sector social y. La Revolución Cubana conmovía a la izquierda latinoamericana en sociedades donde la expansión de las cla- ses medias hacía más visible la exclusión histórica de las clases populares. La primera apuesta retoma una larga tradición de estudios. pero que tras- pasó esos marcos nacionales. Lo hace siguiéndole la pista a Mafalda. la exaltación del individualismo y la privatización. El título del libro es. político y moral que surgió en la intersección de la clase media y la contestación generacional de los años sesenta. en 1973. mi reconstrucción apunta a un es- pacio social. discutida y usada como una representación emblemática de la clase me- dia. estas páginas asumen tres apuestas conceptuales y metodológicas: pensar la retroalimentación entre lo simbólico y lo material. la de­sestructuración de los Es- tados de bienestar estuvo impulsada por las feroces dictaduras que rega- ron de muertos el Cono Sur. En los años noventa se instalaron la desafiliación social. La crisis del petróleo. simbolizó el deterioro estructural de la economía capitalista y un nuevo comienzo signado por su reordena- miento neoliberal. revueltas políticas y cul- turales a través de las cuales los sueños utópicos parecían a punto de rea- lizarse. sociales y culturales de ese medio siglo. Sin embargo. Con el desafío de abordarla. La movilización social y política recorrió un continente en el que la revo- lución parecía inminente. Las luchas contra la hegemonía estadounidense permitían imagi- nar un nuevo orden mundial.

1999. Pennsylvania State University Press. Desde este ángulo. El queso y los gusanos. Thompson. con los desarrollos deudores de E. 1900-1950. 20 . Al escribirla me he servido de Raymond Wi- lliams y. al mismo tiempo. lo simbólico y lo imaginario. la cultura está mediada por relaciones sociales que la hacen posible al mismo tiempo que constituye un “sistema significante” que comunica. la circulación y la resignificación de Mafalda. 1986. la consideré una representación —producida y encarnada en prácticas y objetos— que la convirtieron en un fenómeno social que trabaja sobre materiales de la sociedad. Gedisa. Stanford. Por un lado. p. Pero quisiera explicitar de dónde provienen mis apuestas de trabajo. reproduce e inter- pela al orden social. En sus términos. 1780-1840. 1998. Owensby. Sociología de la cultura. Barcelona. 1981. Gedisa. 1999. Los aportes más recientes sobre este tema para Argentina pueden verse en la nota 8. Es decir. y Brian P. Muchnik. P. Stanford Uni- versity Press. y Roger Chartier. véanse David Stuart Parker. concibo a la clase media en la intersección de las prácticas y las representaciones que invo- lucran luchas. esta historia se pregunta por la relación entre lo material y lo cultural en el sentido de la historia social. The Idea of the Middle Class: White-Collar Workers and Peruvian So- ciety. Intimate Ironies. por tanto. incorporo aquí los desafíos de pensar activamente a quienes leen. sociales y políticas. pero. Buenos Aires. sentidos y efectos sociales. c. Por el otro lado. la importancia otorgada en esa construcción a lo cultural. experiencias e ideas de sujetos concretos insertos en la tra- 3 Raymond Williams. usan y experimen- tan las producciones culturales. 13. retomando a Carlo Ginzburg y Roger Chartier. 4 Carlo Ginzburg. Cambridge University Press. El mundo como representación.3 Este presupuesto abre dos problemas que aquí me he planteado: entender el surgimiento de una expresión artística y dilucidar sus “mediaciones”. Esta perspectiva de la historia cultural se entronca con la tradición de la historia social que en las últimas décadas ha renovado las investigacio- nes sobre la clase media al considerarla una construcción histórica con- tingente que. asumo que la producción cultural es en sí misma un ele- mento decisivo de la constitución de lo social.5 Asumo. y entiendo que esa dimensión solo puede comprenderse en relación con las condiciones materiales. Para ello. Modernity and the Making of Middle-Class Lives in Brazil. Historia cultural: entre práctica y representación. con él. Para América Latina.Mafalda: historia social y política inserta en un instalado —y discutido— campo de estudios.4 Con estas inspiraciones. ha variado a lo largo del tiempo y el espacio. 5 Dror Wahrman. The Political Representation of Class in Britain. Imagining the Middle Class. que opera sobre ellos. he intentado entender qué significaciones y qué usos asumió mi objeto cultural para diferentes sujetos —colectivos e individuales— y cómo fueron variando en cada contexto histórico. apunté a una reconstrucción histórica de la produc- ción. Barcelona. University Park. 1995. Cambridge y Nueva York.

La vida familiar desde la Revolución Francesa hasta la Primera Guerra Mundial (1789-1913). introducción ma de sus relaciones sociales. 2003. 4. i. Toward a Transnational History. Leonore Davidoff y Catherine Hall. pero que. la familia fue una dimensión central de las formas de diferenciación social. Buenos Aires. Buenos Aires. también. 2009. Family Fortu- nes. especialmente. t.). Londres y Nueva York. Men and Women of the English Middle Class 1780-1850. 2. 1919-2003. cit. Intimate Ironies. En especial. identidad y conflictos. en ciertas coyunturas o dimensiones. 2012. 2001. 10 Para América Latina. 8 Véanse Ezequiel Adamovsky. Thompson. Ricardo López y Barbara Weinstein. Barcelona. Convenio Andrés Bello y Universidad Externado de Colombia. 199-214. directamente. P. morales y sexuales fueron decisivos en la constitución de las jerarquías sociales. “Cultura de clase e imágenes de la vida familiar”. La familia en Iberoamérica 1550-1980.). De modo más general. Moralidades. en las primeras décadas del siglo xx. y Mary Jo Maynes.8 La segunda apuesta supone entender la articulación de lo cotidiano y lo familiar con lo político como una dimensión decisiva de lo social.7 Este enfoque dialoga con las discusiones sobre el origen de la clase media y su significación política y social. Duke University Press. retomo los presupuestos de los pioneros estudios de la historia social y feminista que llamaron la atención sobre la importancia de la cotidianidad doméstica en la consti- tución de las clases medias europeas en el plano material. en David Kertzer y Marzio Barbagli. véase Brian P. en Nuevo Topo. núm. donde los valores familiares. El Colegio de México. La formación de la clase obrera en Inglaterra. The Ma- king of the Middle Class. 2004. Es en ese cruce que los sujetos entablan relaciones. 85-108. Familias iberoamericanas. cit..6 Entiendo que esos procesos abarcan una escala local y nacional de indudable importancia. “El tardío descubrimiento de la clase media en Argentina”. economías e identidades de clase media. considero que las formas de comportarse y concebir las relaciones familiares contienen un sello político e ideológico en tanto suponen relaciones de poder den- tro y fuera de la familia que articulan desigualdades de género. y Sergio Visacovsky y Enrique Garguin. dichos fenómenos asumen —o quedan atra- vesados de— una dinámica transnacional.10 En ese sentido. generacio- nales y de clase. 2009. Barcelona. confrontan con otros y moldean sus valores y costumbres. y Pablo Rodríguez (coord. Con esta perspectiva. Routledge. dis- tinguieron y afirmaron su identidad. Planeta. vol. op. Paidós. Family Fortunes. 297-337. Enrique Garguin. abiertas por la nueva historiografía de la clase media en Argentina que ha puesto de relieve su carácter problemático y construido. Apogeo y decadencia de una ilusión. Antropofagia. para Argentina. op. Las aspiraciones 6 Con dicho enfoque. Historia de la familia europea. Bogotá. véase. en la estructuración de actitudes. pp. en relación con la clase media. en E. Crítica. Revista de Historia y Pensamiento Crítico. pp. 2002. 1963. 7 Véase una valoración de esta dimensión en A. México. Historia. Historia de la clase media argentina. Owensby. pp. Me he inspirado también. Pilar Gonzalbo Aizpuru (coord. Durham y Londres.9 Esta apuesta ha sido explorada fructíferamente para América Latina. septiem- bre-octubre de 2007. 21 . 9 Me han sido especialmente sugestivos Leonore Davidoff y Catherine Hall. valores e imágenes que modelaron. pero.

en Fernando Devoto y Marta Made- ro. La bibliografía sobre la conexión entre las formas familiares y las di- námicas de diferenciación social es extensa.Mafalda: historia social y política de respetabilidad de los nuevos sectores sociales en ascenso —los “adve- nedizos” que inquietaban a la alta sociedad— calaron en forma paradig- mática en sus comportamientos familiares. sexualidad y familia en los años sesenta. Historia de la clase media argentina. 1999. Siglo xxi. como nos ha explicado Emilio Burucúa.13 Sabemos que lo que concebimos risible varía en el tiempo y en el espacio social. Políticas de maternidad y ma- ternalismo político. Taurus. Historia de la vida privada en Argentina. “Familias de clase media: la formación de un modelo”. 2004. inédito. “The Making of Youth in Argenti- na: Culture. cit. La risa popular carnavalesca —desacralizadora de las jerarquías sociales— de Gargantúa y Pantagruel. Consúl- tense también Ezequiel Adamovsky. véase Isabella Cosse. como suce- dió con la reducción de la natalidad o las inversiones en la educación. Prometeo. En ese proceso. permitiéndoles asociar ciertos criterios morales con su posición social. 2008. Buenos Aires. 1890-1940. Lean- dro Losada. Valeria Manzano y Kari- na Felitti. La cultura popular en la Edad Media y en el Renacimiento. Buenos Aires. Buenos Aires. 12 Al respecto.. En un sentido similar. Véanse Marcela Nari. Valeria Manzano. Sexualidad y política en los sesenta. 2009. Buenos Aires. que descubrió Bajtín. 1993. véase Isabella Cosse. La alta sociedad en la Buenos Aires de la Belle Époque. En cuanto a la conexión entre lo político y lo cotidiano. Vida cotidiana. 2010. 13 Mijaíl Bajtín. pp. cit. Pareja. Buenos Aires. 51-71. Indiana Univer- sity. Madrid. 77-85. tesis de doctorado. pp. Politics. 2012. Los . sino también porque dotó de identidad a esos sectores. Buenos Aires. género y sexualidades en la Argentina. y Eduardo Mí- guez. El contexto de François Rabelais. puede pensarse que la clase media urbana se convirtió en el vector de una normatividad social que la excedía por el mismo efecto de la naturaliza- ción de un estándar que concebía las diferencias como desviaciones. “La Liga Argentina de Profilaxis Social y la construcción de una moral sexual para los sectores medios (1921-1931)”. Buenos Aires. con ello. pp. Buenos Aires.11 Justamente. pp. op. La revolución de la píldora. abrieron poderosas contiendas sobre los valores de la clase media y su papel en la sociedad argentina. 14 y 15. 22 . sexualidad y familia en los años sesenta. Siglo xxi. pero. and Sexuality (1956-1976)”. además. 21-45.60 de otra manera. los jóvenes contestatarios de los años sesenta desafiaron —de diferente modo y con disímiles alcances— ciertas bases de esos mandatos familiares y. 2. op. Alianza.12 La tercera apuesta consiste en valorizar el humor para comprender lo social en línea con la tradición inaugurada por Mijaíl Bajtín. que explícitamente conectaron lo familiar y lo político. Biblos. para quien ciertos aspectos esenciales del mundo son solo accesibles mediante la ri- sa. fue aso- ciándose progresivamente al desenfreno y al pecado en la Europa poste- 11 Retomo aquí mi planteo en Pareja. Edhasa. No solo porque la familia fue importante en las estrategias para mejorar la posición social. convivió más adelante con nuevas modulaciones. y Karina Felitti. La risa desencajada del exceso pantagruélico. 2013. Mateo García Haymes. vol. es necesario considerar que la risa ha cam- biado en sí misma. Bloomington. 2010.

El chiste y su relación con lo inconsciente. también. pp. pero. advertía sobre la impor- tancia de la ironía —es decir. Kai- rós. Para un momento anterior. “Towards a Social History of Humor. 166. La sacralidad y la risa en la Europa de la modernidad clásica (siglos xv al xvii). en Journal of Social History. Risa redentora. 18 En términos de un programa historiográfico. y lo considera un lente podero- so para la comprensión de los fenómenos sociales. retomo aquí la idea de que el humor tiene motivos y efectos sociales y políticos. Cornell University Press. The Senses of Humor: Self and Laughter in Modern America. Buenos Aires. p. José Emilio Burucúa. 4. 109-222. Desde esta óptica. Berger identificó un tipo de humor conceptual que utiliza juegos intelectuales y tiene una función cognitiva. A ello apuntaba Sigmund Freud —en la Viena burguesa del nove- cientos— cuando explicaba que reírse con otro expresaba la existencia de una amplia concordancia psíquica. 1999. pp. Ha sido usado para movilizar simpatías y apoyos.14 En esa línea. La imagen y la risa. diferente del chiste.16 También. 23 . Reírse es una práctica que presupone sentidos compartidos que vuelven inteligible el humor porque este requiere una audiencia familiarizada con los temas que con- voca. Corderos y elefantes. a la que concebía como una forma particular de comicidad. construir identidades e intervenir en luchas y conflictos. Miño y Dávila. Periférica. las 14 Esa es mi lectura de Emilio Burucúa. notemos que el humor “funciona de manera sociopositiva reforzando la cohesión del grupo” y favorece la “autorreflexividad social”: traza las fronteras del gru- po y define ipso facto quién no pertenece a este. 889-917. t. en Obras completas. pp. Barcelona. se ha propuesto una correspondencia entre la cultura burguesa y la emergencia del “sentido del humor”. 42. núm. 100-102.18 Así. The Terrible Laughter of the Afrikaner”. 17 Peter Berger. Mérida. 15 Daniel Wickberg. asumo las preocupaciones de una histo- ria social del humor que lo sitúa en la intersección misma entre lo perso- nal y lo colectivo. en el mar- co de una sensibilidad que hizo de la simpatía un valor y colocó lo risible en una nueva subjetividad interior tensionada por el carácter anónimo y burocrático de la sociedad capitalista. lo privado y lo público. vol. mediante el uso de la paradoja y la ironía con la que desvela una realidad a partir de sus incongruencias. Buenos Aires y Madrid. En esta clave. 16 Sigmund Freud. véase Sandra Swart. La dimensión cómica de la experiencia humana. enunciar lo contrario de lo que se quiere comunicar—. introducción rior al siglo xvi. momento en el que surgía una risa que apuntaba a en- contrar la verdad en el interior de un sujeto individualizado. 2007. viii. Amorrortu. 1999. 1998. 2009. una historieta supone los textos y las imágenes que la componen.17 Con este ángulo. como noción en sí misma. verano.15 En los términos más amplios usados por Peter Berger. 2001. Ithaca (ny).

Facultad de Ciencias Socia- les. Buenos Aires. Buenos Aires. Humor y política en tiempos de represión. Una historia. “Humor. Ediciones de la Flor. Duke University Press. Bad Language. Ese renacimiento instaló un estilo abierto al surrealismo. también. 2000. Prometeo. las investigaciones más recientes han ofrecido una rica reconstrucción que pone de relieve el vigor de la pro- ducción humorística y de sus canales de circulación y consagración. Un estudio comparativo de tres publicaciones de humor político. denunció la censura y forjó adscripciones ideológicas. 1985. Naked Ladies and Other Threats to the Nation.). 1. Clarín 1973- 1983. Travesías de la imagen. 1992. 95-118.20 Por su parte. 20 Jorge B.19 En Argentina esas preocupaciones estuvieron presentes en los análisis pioneros que concibieron a la historieta —y al humor gráfico— como territorio de indagación intelectual. op. pp. A Political History of Comic Books in México. Buenos Aires. véanse Florencia Levín. La Argentina ilustrada. pp. “Historia del humor gráfico argentino”. 69. Para la identificación de una risa “piadosa” en relación con la clase media. La risa como espacio crítico bajo la dictadura militar 1978-1983”. 2013. Eudeba.21 Estos estudios acuerdan que en los años sesenta surgió una nueva gene- ración que refundó los espacios humorísticos con la creación de revistas —como la emblemática Tía Vicenta— y la incorporación de secciones o páginas en diarios y publicaciones de interés general. 22 Son numerosos los trabajos en esta línea. Esos estudios proponen que en los años treinta y cuarenta la consolidación del campo humorístico —encar- nado en la revista Rico Tipo— ofrecía una línea costumbrista que paro- diaba y satirizaba el barrio y la familia de las clases populares y la emer- gente clase media. El oficio de las viñetas. vol. Duke. Imagen y palabra en la historia cultural de Buenos Aires. 2009. pp.). pp. Pasando revista al humor político”. Carlos Trillo y Alberto Broccoli. Letra Buena. Jorge B. véase Marcela Gené y Laura Malosetti Costa. La industria de la historieta en Argentina. véase Marcela Gené. véase Ezequiel Adamovsky. La historieta popular. Laura Vázquez. Legasa. “Risas. Historieta y política en los ’80.22 También. “Varones domados. Buenos Aires. 2010. Burkart. La historieta argentina. Véase. Remito aquí a Pablo de Santis. en Aníbal Ford. y Marcela Gené. Centro Argentino de Investigadores de Artes y eduntref. 21 Véanse Andrea Matallana. Buenos Aries. circulación y apropiación por parte de quienes la leen. Buenos Aires. Historia de las artes visuales en la Argentina. Centro Edi- tor de América Latina. 2011. Rivera y Eduardo Romano. 2003. en Claudia Soria. en María Isabel Baldasarre y Silvia Dolinko (eds. 2010. Buenos Aires. Medios de comunicación y cultura popular. al absurdo y al humor negro que utilizaba el entrecruzamiento de géneros y exigía un papel activo a los lectores a los que apuntaban las ironías y las parodias satíricas. Buenos Aires. la discuten y la usan. El humor gráfico. Buenos Aires. Siglo xxi. Políticas del sentimiento. en la 19 Véase esa perspectiva en Anne Rubenstein. Buenos Aires. entre los más recientes para el período de estudio. Rivera.Mafalda: historia social y política prácticas involucradas en su producción. 1999. 223-226. 24 . núm. Paola Cortés-Rocca y Edgardo Dieleke (eds. 1972. tesis de doctorado en Ciencias Sociales. Impresio- nes porteñas. cit. Paidós. Mara E. 2011. En cuanto a lo familiar. 88-102.. 106- 140. Universidad de Buenos Aires. Ese humor jugó un papel decisivo en las contiendas políticas: criticó a los gobiernos. sonrisas y carcajadas en tiempos de Perón. col. Edhasa. Humor y política. Buenos Aires. Para el caso de Argentina y focalizando en la imagen. El peronismo y la construcción de la Argentina moderna. Historia de la clase media ar- gentina. Judith Gociol. Fa- mily strips en los años veinte”.

Instituto Interdisciplinario de Estudios de Gé- nero (iiege) de la Universidad de Buenos Aires. el diálogo establecido entre las imágenes y el texto. 26 Además de los estudios ya mencionados de Oscar Steimberg. 174-176. véase. 1970. la han puesto en relación con la coyuntura política y con fenóme- nos como las relaciones intergeneracionales. utilizado en luchas políticas y sociales. 25 Oscar Masotta. en lo que coincidió Oscar Steimberg. Desde este ángulo. Colihue. capaz de impactar en la subjetividad de adultos. 1977. Everyday Life. en Revista Sociohistórica. Los dos avances fueron presentados en versiones iniciales en las Jornadas Interdisci- plinarias: Risas en la historia. introducción línea que profundizaremos en este libro. Entre los desarrollos actuales. 2014. jóvenes y niños. dialogó con la identidad de clase media.26 Otra serie de investigaciones han propuesto el camino inver- so: han estudiado la tira para leer en ella lo social y lo político. 35-75. en Hispanic American Historical Review. 2012.23 Quino fue parte de esa renovación. 120- 125. Oscar Steimberg. pp.27 23 Una visión pionera en Jorge B. núm. 1º y 2 de julio de 2010. vol. la contestataria. 1 y 2. pp. Género y Sexualidades en la Argentina a través del Humor (1910-2010)”.25 Estos estudios señeros dieron lugar a muchas investigaciones que han analizado el humor conceptual de Quino con las preocupaciones del campo de la comunicación social. política y clases medias juveniles en las revistas de humor de los primeros 1970”. 1995. Milán. Bompiani. Estos trabajos han priorizado el análisis de las estructuras narrativas. Paidós. las estrategias humorísticas y el contexto de la producción de la historieta. and Politics in Argentina (1964-1973)”. 1. pp. 145. 24 Umberto Eco. la semiótica y la imagen gráfica. núm. “Historia del humor gráfico argentino”. pude valerme de los numerosísimos ensayos que la han pensado. “Prólogo”. Buenos Aires. Logré seguir adelante con el desafío porque. p. Valeria Manzano. Université de Grenoble. “Mafalda en tres cuestiones” y “Mafalda sin libertad”. 1969. pp. Estilos y sentidos en un “arte menor”. Claire Latxague. “‘Contra toda forma de opresión’: Sexo. véase Juan Sasturain. 167-177. 2011. Leyendo historietas. Buenos Aires. El análisis pionero de Umberto Eco puso de manifiesto su dimensión contestataria y generacional. 94. las transformaciones fami- liares y la identidad nacional en Argentina. cit. Universidad de San Andrés. La historieta en el mundo moderno. 29. la lingüística. Barcelona. Rivera. especialmente.24 Por entonces. véase David William Foster. de diferentes generaciones y países. en Quino. op. “Lire Quino: poétique des formes brèves de la littérature dessinée dans la presse argenti- ne (1954-1976)”. Vida Cotidiana. Buenos Aires. Con su lápiz y su genio. Os- car Masotta resaltaba su relación con una ideología liberal o de la peque- ña burguesía. Familia.. Nueva Visión. remito a mi texto “Mafalda: Middle Class. Université Stendhal-Grenoble 3. pp. “Mafalda: An 25 . No han faltado situaciones en las que me he sentido abrumada por las inagotables rever- beraciones —muchas inauditas— de Mafalda. afortunadamente. creó un personaje formidable: leído por millones. 9-42. Mafalda. tesis de doctorado. primer semestre. pp. Para un estudio focalizado en la identidad nacional. 27 En cuanto al contexto político y social. Instituto de Altos Estudios Sociales (idaes) de la Universidad Nacional de San Martín. quien además propu- so que Mafalda marcó el pasaje de la historieta social a la historieta psicológica en Argentina. varones y mujeres. en El domicilio de la aventura.

Departamentos de clase media y vida cotidiana en los años sesen- ta”. Con este ángulo. 3. Mafalda fue haciéndose a partir de los contextos de producción. 1998. los requerimientos creativos y las coyunturas sociocultura- les y políticas. pp. para resig- nificarla. desconociendo las perspectivas del dibujante. 69-71. La vida cotidiana en las nuevas familias. en From Malfada to Los Superma- chos. sin embargo. Con un método intuitivo. “La representación de la educación en Mafalda”. también. Buschiazzo. véase Catalina Wainerman. pp. Mi pregunta de investigación. La estrategia analítica. Por un lado. Universidad de Buenos Aires. exige reconstruir la producción y circulación de la histo- rieta. 2005. pp. The City and Argentine Humor”. Este recorte supuso pensar la intervención de Quino como creador de la tira —lo que exige considerar su trayectoria. pp. Por el contra- rio. Imagination Beyond Nation. núm. Latin American Graphic Humor as Popular Culture. 179-188. Fernández L’Hoeste. involucra dos objetivos. La primera es que el dibujante nutre su inspiración artística de una introspección y una re- flexión filosófica surgidas de la observación atenta de la realidad. University of Pittsburgh Press. En relación con la familia.). Carrera de Comunicación Social. Lynne Rienner. Mi esfuerzo apunta a trabajar la conexión per se entre ambos niveles —la tira y lo social— y realizar una reconstrucción netamente histórica. Eso significó colocar mi atención en la creación de la tira. la circulación y las variaciones de la significación y los usos de la historieta desde su surgimiento hasta la actualidad. en Eva P. pp. La segunda es que la voz de Quino —aunque autorizada— de ningún modo hegemonizó los sentidos de su creación. Por el otro. 14. entonces. dos cuestiones. 81-106. el análisis atiende a la produc- ción. vol. 497-508. en Anales del Instituto de Arte Americano e Investigaciones Estéticas Mario J. y con un enfoque algo diferente “Mafalda: Ironic Bemusement”. Adelanto. “From Mafalda to Boogie. en Journal of Popular Culture. las ca- racterísticas de los medios en los cuales fue publicada y a qué públicos estaban dirigidos. Buenos Aires. Pittsburgh. 26 . entonces. Facultad de Ciencias Sociales. 53-64. núm. Bueno y Terry Caesar (eds. 1980. 2011. Boulder y Londres. su estilo artístico y su método de trabajo— y una voz que ha intervenido. ¿Una revolución estancada?. “Mafalda en casa. 41. el estudio Argentina Comic Strip”. 2011. En cuanto a lo urbano. apuesta a reponer la historicidad de Mafalda mediante la contextualización de la tira y su colocación en una dimensión diacrónica. Concretamente. usos y apropiaciones por parte de sujetos que asumieron a Mafalda como propia. veáse Héctor D. 1989. desde su legitimidad como autor.Mafalda: historia social y política Para esta investigación me he nutrido intensamente de estos aportes pero. María Laura Suárez. la historieta fue objeto de interpretaciones. En cuanto a la educación. requiere reponer las críticas y los debates generados por Mafalda y las apropiaciones de la historieta. al leerlos notaba que tenía entre manos una mirada nue- va. y en cuanto a la vivienda. y contextua- lizarlos con los procesos sociales. culturales y políticos que atravesaban a sus públicos en cada momento histórico. Lumiere. véase Rosa Aboy.