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EL COlVIUNIT ARISMO Silvina Álvarez

In t r oduc ci ó n

La f ilosofia polít i ca

di s cusi ó n : la comunidad .

ree dición ,

Aun q u e e s te renacer de la comunidad se in i cia principalmente en e l á mb it o a cadé mi co -

u n nu evo tema de

En realidad no se trata de un tema nuevo , sino m ás bien de l a

de los años ochenta

inst a ló

en el debate

una v e z más , de uno de los puntos recurrentes

de la histori a d e la f i losofía.

y a v e ce s político- angloamericano , pronto se extiende más allá de éste , hasta con s ti t u i r

un o d e lo s temas centrales de la discusión filosófica de esos años.

A

com u n i taris mo co mo an t i -liber a lismo , señalando que el comunitar i smo t o m a g r an parte

d

c rí tica a éste; pu e de af irmarse

marcada e n l a h i st o ria de l a filoso f í a. Tal tr ay ec t or ia se puede t r a z a r sig u iendo disti n tos

caminos, pe ro s e g ur a men t e Hegel o el r o m anti cism o

o b ra de au tor es comun ita ris t as como Charles Taylor y Alasdair

ale m á n, como a l gunos de l os pu n tos de re fe r encia . La extensa

To m ás de Aquino ,

omunitarista bien

corno una

del

l g u n o s

a u t o res

( Nin o

19 88; Holmes

1 999 ; Vitale

1997)

s e han

oc u pado

e su insp i rac ión

d e l pro p io lib e ral is mo y se presenta fundamental me n te

en camb i o que e x is t e una tradic i ón

podr íamos r emont am os

a A ris tót e le s ,

c

Mac In tyr e s

pon e en

. ev iden cia la autonom ía

como A Short H i story of

Et hics (1 9 91) y A g a i nst the self-images

sust a n tivo de

l a t r a yec t o r i a f ilosó fi ca en l a que estos auto r es s e enrnarcan.

por la critica, una crít i ca qu e ab a rc a ta n to el

e mp i r is mo c omo la t radición ra cional-kantiana , y algunos de sus libro s -c o r n o pod r í a ser

(1 971 ) d e M a cInt y re,

No obstan t e , no d e j a de s er

ci ert o q u e a m e nudo s us tesis comienzan

de esta c or ri ente filosó f ic a. Traba j os

o f the age . Essays on ideo l o g y a nd ph i lo sophy

o Hegel (1975 ) de Taylor, dan cuenta d e l con t en i d o

T

ras l a vi r tud (M a cIntyre

1987), que se ocupa especialment e

d e l a Illust r ació n -,

se

d

e tienen s obre todo

en el enfrentamiento

con el liberalismo,

lo cual ha contribuido

a la

cent r alidad que este debate ha adquirido en los últimos años.

To ma nd o como ref erencia la enumeración propuesta por Mulhall y S w ift ( 199 6:39 - 66),

pod emo s señ a lar a grandes rasgos cuatro temas que aborda la teorí a comun itarista

con las conc e p c i o ne s c e nt ra l es

de

l iberal is mo e l i ndi vi duo -es el origen y centro de imputación moral, con la au t onomía

person al e n la b a s e de su ordenació n de prin c ipios y derecho s, e l c o mun i t a rismo

pr o pone u n a i d e a de p er son a fuertemente

moral e n q u e se d e s a rro l l a.

soc i edad, el lib era li s mo v a a sost e ner la primacía del ind i viduo re s p e c t o a la c o munidad

-a

t r avés de l a obr a de distintos autore s - y que la enfrentan

l li b er a l ism o .

E n primer

lugar , l a concepción

de la persona :

m i en tras

para el

de f inid a por el conte x to

lugar , en l a relación

so cial , cultural y

y la

En s egundo

entr e e l i n divid u o

-con la c ons e cu en te

mie n t ras e l comunitar i smo sostiene que la sociedad es constitutiv a d e l i nd ivi d uo, de sus

d

mor a l , e l liberal i smo r ecurre ins i stentemente al uni v ersal i smo p a r a suste n tar la validez

d e p rincip i os basados esencialmente sobre procedimientos que sal v a g u a rd a n l a e s fera indiv i dual -sobre todo en la formulación de John Rawls , que MulhaIl y S w i ft se ñ alan

a

comunitarismo que propone una concepción sustantiva y contextualizad a

al papel de la tradición . En cuarto lu g ar , l as id ea s so b re

morales -I i gada con frecuencia

fre nt e al

de la

idea d e l a socidad y el Estado como f ruto del acue r d o o el contrato - ,

En tercer lugar, en e l á mbito de l a f u nda m e n tación

e ci si ones

y sus acciones .

c e r t adamente

como l a más influyente t eoría política de las últimas d é cada s-,

d e lo s valores

2

cuál debe ser el papel del Estado enfrenta a liberales y comunitaristas en tomo a la defensa de la neutralidad con respecto a las concepciones del bien -liberalismo-, por un lado, y el compromiso con una toería del bien socialmente avalada -perfeccionisrno cornunitarista-, por otro.

Los temas señalados nos ofrecen una primera visión de cuáles son los puntos del debate

entre comunitarismo

y liberalismo. Para entender el comunitarismo,

sin embargo ,

es

necesario apartarse de este debate y centrarse en su propuesta

normativa. A

continuación se propone un análisis de la teoría comunitarista a través de su concepción de la persona moral, la comunidad, y los derechos individuales .

l . La identidad moral de las personas

En su obra Las fuentes del yo (1996) Taylor emprende un estudio dirigido a señalar

cuáles son los factores que intervienen

conclusiones

sociales se constituyen en razones morales para el agente. Con el objetivo de demostrar

esta conexión entre construcción moral y contexto social y cultural de determinación, Taylor se detiene en el papel que desempeña el lenguaje en la conformación de una narrativa colectiva .

moral . Las

en la construcción

de la persona

a las que llega destacan cómo los componentes

históricos, culturales y

Taylor comienza por criticar la concepción lockiana de la identidad personal . El yo concebido por Locke es para Taylor un yo neutro o "puntual" vaciado de las cualidades

que dan forma a la narrativa que describe la vida de la persona. Desde esta perspectiva

sin fijar la atención en

se intentaría captar el significado del sujeto de manera neutral,

las connotaciones que para el sujeto tienen las experiencias vividas. Según Taylor, esta concepción es la que ha impregnado la noción moderna del individuo.

Por oposición a la noción lockeana, Taylor sostiene que

humanos experimentan sus propias motivaciones convierte al agente en un "animal que

se auto interpreta" -a self-interpreting

sensaciones y sentimientos

la manera en que los seres

animal-

(1985 :45). Muchas

de nuestras

e

importancia a la sensación o sentimiento que experimentamos. Este especial significado

es el que ignoran las teorías del yo puntual cuando describen al sujeto desde la

neutralidad del observador imparcial. La manera en que percibimos las cosas es lo que

define esencialmente

universalizable

perspectiva del sujeto para quien esa casa contiene una serie de experiencias, vivencias

o sentimientos determinados es otra muy distinta.

muy preciso y

la

están relacionados

con atribuir un especial significado

a la persona. Una casa puede tener un significado

técnica de la constructora;

desde la perspectiva

sin embargo,

Algo similar sucedería

adquieren un significado inteligible solo para quienes participan de una determinada

práctica social . Taylor sigue aquí una interpretación

convenciones que desarrolla Wittgenstein en su obra Investigaciones Filosóficas -

y

con las reglas que seguimos

dentro de una comunidad,

de la noción

que

de reglas

Philosophical Investigations (1953-1958-1997).

el trasfondo incorpora verdaderamente una comprensión; esto es, una aprehensión de las

]

Según la interpretación de Taylor "[

cosas que, aunque bastante desarticulada, nos permitiría formular razones y

explicaciones

simplemente

el

cuando somos cuestionados. de facto, sino que generarían

caso un tipo de sentido, que es precisamente

En este

los vínculos

no serían

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que tratarí a mos de explicitar" (Taylor 1997:224). Según Taylor, este trasfondo que sir v e

para definir el significado de nuestras

convenciones sociales o a reglas sociales como las del derecho o cualquier otro sistema

no rmati v o semejante;

que definen la identidad

sino que también

medida en que define nuestras acciones comunes o coaligadas

práct ica común: "[

identidad individual,

para Taylor, el trasfondo da forma también a las regla s mora l es

acciones, no es solo un trasfondo que da f orma a

Y dicho trasfondo

no solo define la

en la e u n a

colectiva

d

moral del individuo .

define una cierta identidad

como producto

] mi comprensión ' encarnada no existe solamente en mí como

agente individual , sino también como coagente de acciones comunes" (Ta y lor

y la acción

1997:231). Esta relación

que se establece

entre la práctica

colectiva

individual de quien sigue una regla social no es una 'mera relación causal individual . L a

a la

persona como parte constitutiva de su identidad social que determina, a su vez, su identidad moral . Pero además, la acción individual de seguir una regla es una

entre regla y

representación

práctica genera una costumbre que genera una respuesta individual que se incorpora

y una reinterpretación

de la práctica , estableciéndose

práctica, dice Taylor, una relación de reciprocidad similar a la que Saussure establece

entre lenguaje y palabra (Taylor 1997:236) . Este protagonismo

la determ i n a ci ó n de las reglas como convenciones no parece presentar tantos probl e mas

de la práctica soc i al e n

s

i dichas convenciones son entendidas como convenciones sociales de coordinació n ,

p

e r o d i stint a es la cuestión si se sostiene que t ales convenciones

re v i s ten el ca r á cte r d e

En este último caso, la tesis de Taylor parece p a r t id a ria

moral -relativismo- aunque luego quiere ser compatibiliz a do con l a

. apelación a valores cuyas condiciones de verdad lo aproximan al realismo moral -qu e el

de l

con v enc i ones

morales .

c onvencionalismo

a utor defiende explícit a mente en otros aspectos-o

E

n el proceso de definición de la identidad, Taylor confiere al lenguaje un papel cen t r al ,

P

a ra Taylor, el lenguaje

es ante todo la manera en que las personas

expresan cosa s,

sentimientos , emociones , es decir, es la manera en que ponen de manifiesto todo aquello

que no pueden presentar bajo otra forma (Taylor 1985 :219); el lenguaje es expresión d e

T a ylor

critica las teorías que entienden el lenguaje esencialmente como designación , es decir,

como aquello que designa cosas estableciendo

insatisfactoria

algo pero es también expresión en sí mismo. Sin rechazarlas completamente,

relaciones

entre ellas, y encuentra

la posición de autores como B. F . Skinner, W. Quine o D . Davidson , que

cuanto mucho se limitan a verificar la relación que existe "entre las palabras y las cosas

Según

[ .], entre las proposiciones

y sus condiciones

de verdad" (Taylor 1985 : 221).

Ta y lor , hay algo "misterioso"

des i gnación ,

en el lenguaje que no queda reflejado

algo más ,

un significado

en la idea d e

el lenguaje encerraría

no compl et amente

e x puesto , algo que no se puede extraer de los términos o palabras consideradas

un cuadro, una obra de arte, que no p od e m os

explicar 10 que estamos viendo apelando a cada una de sus partes : " si 10 que querem o s

e s mos t rar 10 que expresa, entonces no podemos descomponerlo

todo simplemente

mu e stra partidario de las teorías expresivistas, entendiendo el lenguaj e como ex pr e s i ón

un a a

un a . Sucede como cuando observamos

como una función

en partes y mostr a r el

1985: 2 21) .

Ta y lor

se

de las partes"

(Taylor

del significado

que los sujetos imprimen

en él y, obviamente ,

no solo l os s u j et o s

individualmente

considerados ,

ya que el lenguaje

es un producto

colectivo ,

d e l a

comunidad .

Taylor

adhiere a la tesis wittgensteiniana

sobre " las condiciones

de

i nteligibilidad" respecto de que es el "trasfondo"

otorga significado

Taylor 1997 : 108)- . El hecho de que los sujetos se valgan del lenguaje para la reflexión

moral individual, o incluso el hecho de que hagan uso de él en hipotéticos

el que sirve de marco al lenguaje

1953-1958-1997 :93-§ 2 61

y

a las palabras (Wittgenstein

a §265- ;

contextos de

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completo aislamiento, no impide que la dimensión dialógic a que lleva c o n si g o el lenguaje es té siempre presente; quien haga uso del lenguaje, incluso aislad amente , n o podrá separar de éste su connotaci ó n discursiva intersubjetiva (Taylor 1985 : 237 ) .

Volviendo al proceso de autointerpretación, Taylor sostiene que la identidad de la

persona se construye a través del lenguaje como expresión , y que i ncluso quienes han querido presc i ndir de esta dimensión expres i va del lenguaje -tild á ndola de "bas u r a me t a f isica" (Taylor 1985 : 235)- se ven envueltos en la comprensión del lengu a je como forma simbólica que revela el alcance y el lugar de nuestra humanidad , de la hum a nid a d

co m o c apacidad de expresión simbólica . Esta funció n expresiva del lenguaje encierra

ta mb i én , según Taylor , una "dimensión semántica " que sobrepasa la f unción des c r ip tiva

y contribuye a la definición de la identidad personal dotando al individuo de un aspect o creativo. En este sentido el lenguaje es constitutivo de la identidad personal .

La dimensión dialógica del lenguaje cumple, según Taylor , una f unc i ón esencial e n la

de fi nición de la identidad, toda vez que para el autor las personas con f o r m a n su

identidad a través del diálogo que entablan con las demás personas de su comunid ad y confirman así su condición humana: "las conversaciones y el diálogo son ab s oluta mente

e se n c iales a la condición humana" (1992:64).

M acI n t yr e , por su parte , se enfrenta a la cuestión de la identidad personal co n u n a

int erpr et a ción qu e se desplaza del sujeto como protagonista de su propia identidad al

s u j eto c omo observador de alguien respecto de quien es capaz de predicar i denti d a d.

S e g ún Ma c Intyre ,

en algún momento para los demás , y podrí a s er

l l am ado en cua l quier momento a responder por ello , no importa cu á nto pu e da ' h abe r

c am b ia do . No hay modo de encontrar mi identidad -o falta de ella- en la continu i dad o descontinuidad psicológ i ca del yo. El yo habita un carácter cuya unidad v i e n e dad a

c omo l a unidad de un carácter . " (1987 , cita del original de 1995 : 217) .

" S oy p ara siempre lo que he sido

L a identidad es para MacIntyre un concepto que se define con las exper i e n c i a s de l

pas ado , D i ce MacIntyre que la filosofía analítica ha olvidado un conc e pto básico pa r a la noci ó n de identidad como es el concepto de relato -story-, el cual debe entenderse ju nto al c o ncepto de personaje -character- , en el sentido de que toda historia o r elato r e qu i e re una unidad de personaje :

" A sí como una historia no es una secuencia de acciones , sino que el concepto d e acció n

e s el de un momento en una historia real o posible abstraído por alguna raz ó n de e sa

hi s to ria , de l mismo modo los personajes en una historia no son una col e cción d e

pe r so n a s , sino que el concepto de persona es el de un pe r sonaje abstraído de una

h i s t or i a ." ( 1987 , cita del original de 1995:217 ) .

El autor apela as í a la idea de narrativa -también utilizada por Taylor-, que daría cu e nt a

d e un doble proceso . Por un lado , el sujeto solo puede ser concebido como parte de un a

his tor i a ; es así como lo identifican quienes 10 perciben como sujeto protagonist a de un a

vida : s i n o se presupone la identidad no se pueden contar las histor i as de l as que los sujetos son parte . En este sentido, sostiene Maclntyre que la persona es res p onsa b le d e

l os act o s que componen su vida como narración. Por otro lado, el sujeto d e be hacers e cargo de aquello que en un tiempo ha sido "para otros", es decir , tiene que responder a

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la

imputación de identidad que otros le hacen (1 987-1985 : 217) . Pero ad e m á s , esa

m

i s ma persona que de una p a rte debe responsabilizarse po r su p a sado , puede tamb ién

ped i r a otro s que respondan por sus actos -los actos de las otra s p e rson as - e ntr a ndo a sí a

f orm a r par t e de otras historias o narrativas que se entrelazarían . De est e mo do, e l relato

in di v idu al -e l propio y el de otras personas- se hace inteligible y puede d ar cu e n ta de l a

i de ntidad del sujeto (1987-1985:218 ).

Mi chael Sand e l - otro representante del comunitarisrno- ofrece otra p e r s p ecti va

comunit a rista sobre la identidad moral del sujeto. Este autor defiende l a id ea d e q u e l a

i dent i d a d person a l depende de los fines -rnorales- . que guían las acciones del s u jet o . Sandel señala dos formas de concebir la relación entre el sujeto y los fines que moti va n

s u acción . La concepción kantiana -y también la rawlsiana- de la pers ona es, d ice

Sandel, " voluntarista " , ya que se basa en la capacidad de la person a para esco g er e nt re

f ines distin tos e incluso entre diversas concepciones del bien. Frente a e l l a, la otr a f o rma de c onceb i r la ca pacidad por la cua l la persona conoce los fines de su a cción , qu e

Sa n d el de nomin a " cogniti v a ", es aquell a a través de la cual el agente " d es cu b r e " d ichos

f in e s . L a conc e pción voluntaris t a responder ía a la idea de que el sujeto es a n terio r a s u s

f in e s y c ar e c e de un a con ce pción del bien , de modo que su voluntad no e sta rí a g u iada

po r f in e s en s entid o sustant iv o , o moral . Por e l contrario , cuando preexisten lo s fin es, lo

rel evan t e serí a el con oc im i en to d e dichos f in e s. Ta l conocimiento proce d ería de la

ref l exi ón indiv i du a l hecha a la luz del contexto de descubrimi ento en q u e s e en c u e n tra

el s u jet o . E s a s í qu e la pregunta sobre la identidad cobr a ría sentido y hall a rí a u n a

. r es p ue sta

e n l a m e dida en que el s ujeto reflexionara sobre dichos f ines , pud ien do

rest it u i rse a sí el vínculo constit u tivo que existe entre los [mes y e l su jeto. D es d e esta

p ers pectiva l a identidad e s un producto más que un presupuesto del sujeto mor a l qu e se

a u t ocomprende a l tiempo que participa de su constitución como person a - a u q u e l a

i den ti dad est a ría " latente " en la persona moral . En el marco de l a dimens ión

v o l untarista , en cambio , la pregunta sobre la identidad quedaría , según S a nd e l , reduc ida a la individualización de un sujeto vaciado de contenido moral , y los fine s - pr o du c t o d e

l a elección individual- pasarían a ser más un "atributo" de la persona en vez que un

e lem e nto constitutivo de su identidad. El sujeto voluntarista sería un sujeto menos

r e flexi v o, que no emprende la tarea de autocomprensión ya que sus capacid a de s vie n en

d adas d e antemano (Sandel 1998:56-59, 152 - 153) .

E n s u l ibro Liberalism and the Limits of Justice (1998), Sandel es tr uctura su a r g um ento

en t om o a l a crítica a la t eoría de la justicia de Rawls . También al hablar del conce pto

d e pe r son a e identidad p e rsonal Sandel construye su propuesta contraponi é ndo la a la d e

R a l w s . A s í , entiende que en la teoría de Rawls la persona es un agente cu ya i de n tidad

no g u a rd a relación con las cosas que posee o con las que se relaciona , y a qu e e l agente

e s an t e rior a los f ine s que dirigen su acción:

.] P a r a se r un yo deontológico debo s er un sujeto cuya i de n tid a d e stá dada c on

i n dependen c ia de l as cosas que t engo , es decir , con independencia de mis i nt e r e s es y

mi s fin e s y mis relaciones con las demá s personas [

]"

(Sande l 1998 :55) .

De modo que , según Sandel, en una teoría deontológica de la moral el suje t o e stablec e algún tipo de relación con lo que posee pero marcando la distancia entre el sujeto antecedente y los fines supervinientes . Sandel describe a continuación otr a forma d e

p o seer que se ap a rtaría de la concepción rawlsiana y que defiende con lo s siguie nt es argumentos. Según Sandel, cuando poseemos un interés, "un deseo alma ambició n ",

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nue stro compromiso con él se debilita cuando dicho interés se hace menos import an te

para nosotros, pero también cuando el interés crece y deja de ser mi interés para pas ar a

transformarse en parte de mi misma, es decir, se transforma en "constitutivo identidad " , " yo lo poseo menos y él me posee más" ( 1998:56 ). E n esta concepción

pers o na la i dentidad se constituye principalmente a través de dos procesos : po r un lad o

c on la ad s c r ipción

de m i d e l a

a fines que pree x isten al sujeto y que lo vinculan a un a concepci ón

del b i en; po r o tr o lado a tr avés del p r oce s o por el cual el sujet o incorpor a com o pa r te de sí mi sm o - de su identidad- aquellos propósitos que lo definen.

L a p e rs p e cti v a de cada uno de los autores analizados ofrece matices dist i n tos

e mbar g o , pu ed en resumirse en la siguiente caracterización general . Seg ú n e st o s auto res ,

la identidad moral individual

p rop o rciona al individuo un trasfondo de significado; este trasfondo hace posibl e qu e a

qu e , s i n

se conforma como parte de una narrativa

h istórica que

tr avé s de la auto interpretación cada sujeto incorpore como constitutivos de su ide n tid a d

mor al ci er to s f ines y valores que descubre en su contexto de re f erenc i a . (P ara un a c r í tica

a

la concepc i ó n comuni t ar i sta de la i dentidad personal véase Álvarez , 200 2, ca p í t ul o 2) .

2

. L a c o mun i dad como nación

L

a imp o rtancia que el comunitarismo

confiere a la comunidad

como f uent e d e l a

ide n t idad moral del individuo plantea la necesidad de definir la extens i ón m a t eri a l d e

esa co mun i dad que es referencia ineludible y elemento constitut iv o

No to do s lo s auto r es comun i taristas hacen referencia explícita a la s característ ic a s d e l a

c o m u ni d a d en cuanto a sus dimensiones, tipo de víncu l o entre lo s miem b ro s, o rig en , etc .

Sin emba r g o , a l precisar las consecuencias que el comunitarismo

tiene e n el terreno político, nos encontramos

de l a i de a de n a c i ón . A sí l o hace , por ejemplo , MacIntyre en su trabajo " I s P a tri o ti sm a

V irt ue ?" (1 9 95) : Ent i ende el autor que el agente moral adquiere su capacidad co mo t al

del a g ente mo r a l .

com o te o r í a m oral

con que dichos auto r es se val e n a m e n u d o

e

n el contexto

de

una

sociedad

particular

y que

ningún

ind i viduo

se s i e nt e

v

erd a der a mente ligado a una moral abstracta o impersonal ; en otras palabras , sostien e

q

u e si n comunidad

no hay

agente moral . Para MacIntyre

el agente moral necesit a de

l eal tade s a dqui ri das en una comunidad particular para adoptar y seguir re g l as mor a l es,

e s la

v ir tu d que c r e a lealtades morales específicas (1995 : 217-218) . El patriot í smo i mp l i ca la

fidelida d y el compromiso

extie nd e

(Macln ty r e 1995 : 221-222) . Una fidelidad de este tipo elimina la posibilidad d e c rí tica

de dicho pro y ecto. Estas características

y po lí t ica

de l p asado y se

la n a ci ó n es e l ámbito propicio para el desarrollo de la moralidad , y el patrio t i s m o

con un proyecto nacional que procede

una particular identidad

hac ia el f u t uro reivindicando

mo r a l

del patriotismo son incompatibles

con l as

caracterís t icas del liberalismo que prescinde precisamente de lealtades particula r i s ta s y

constru y e un punto de vista imparcial desde el cual formular una moral crítica , b a s a do

p r in c i palm e nte en las garantías a la autonomía personal,. Mientras el liberalis m o t e me

po r l a s co ns ecuencias

a

lleva r

Ma c l n tyr e u t i l i z a la dist inc i ón hegeliana entre Sittlichkeit

al difundir

el liber a l i smo

a

comunidades

i mper s onal -Moralit á t-,

com o

irracional es que una l ealtad incondicion a l

racional

morales

a l a pat r ia p ue de

a qu e puede 1995:226) .

c a r rear, la moral p atriót ica teme por la desint e gración

la fa l ta

absoluta

de lealtades

y la cri t ica

ha creado una gran confusión

bandonar

las éticas particularistas específicas -Sittlichkeit-,

las

y la disper sión

(Mac Int yre

y Mo r a l i tat p a ra s e ñ al a r q ue

la idea de que es n e cesar io

tradicionale s

vin c uladas r aciona l

a

e

o para adoptar una ética universal ,

Dado que toda sociedad

necesita para su existenci a

7

comunidad moral de lealtades pa rticularistas específicas, el liberalismo e n c er raria una

incoh e r e nci a

conceptual (1995 :228) .

T a mbi én e n la obr a de T aylor se puede rastr e ar la referencia a la comun i d a d como

na ción , sobre t odo en sus trabajos sobre multiculturalismo . Segú n el a u tor , el

r e c o nocimien t o que necesitan las personas para definir su identidad no pu e d e pro venir

s i n o d e l a cultur a a la que se per t enece, del grupo cultural de re f er e nc ia. Esta

concep ci ó n resalt a el a specto dialógico de la identidad personal, conc e b i d a c om o l a

a utod ef inici ó n que se con s igue solo en int e racción con las demás persona s, a t r avés d e l len g uaje y de otras formas de la cultura, y nunca en aislamiento (Taylor 19 9 3: 5 2-5 5). La propuesta d e Taylor pasa por una cierta superación del universalismo kantiano qu e

r e cono z ca la c a pacidad de las personas y de los pueblos para def inir su id e ntida d. Es t o

ll e v a a una r e ivindicación de la diferencia que va acompañada de la c r í tic a di r i g i da

con t r a " l a dignidad i g ualitar i a" propiciada por autores como Kant y Rousse a u , a q ui e n es acusa " d e imponer una falsa homogeneidad " (Taylor 1993:69) -e s ta acus a ció n sob re la

pr et ensión d e homo g en e idad resulta paradójica viniendo de quien de f iend e l a existencia

de la iden t id a d nacional como aquello que un i fic a a un colectivo d e p er s on as bajo

e l em en t o s supu e s t amen t e comunes , es decir, homogéneos- o

Tay l or u t iliz a el e jemplo de Canadá y d e las leyes de Quebe c p ara d efe n der las metas

c o le cti va s de un grupo cultural, acep tando in c luso el h echo de que a menudo s e pu edan

ver pe rj udic a dos l os derechos individuales en favor de supuestos derechos colect i vos . q u e irían acomp a ñados a su vez de deberes colectivos . Según T a y lor, e l lib eralismo no

p

u e de ser e n te ndido c omo e l marco general dentro del cual deben ubic a r s e l as d is tin tas

p

ro pue s t as culturale s, s i no como una cultura más, muchas veces incomp atible co n ot r os

"gé n e r os" d e c u lt ur a s ( 1 9 93 :92-97 ) . Tay l or de f iende el va lor per se de la c o munidad

c ultur a l-naci ona l, el va lor de cada cultura con independenc i a d e c u á l e s sea n s u s

cara ct erís t icas c oncr e tas, un valor que va más al lá de la crítica política o , in c lu so, de la

c ríti ca m o r a l , y que d e ber í amos apreciar en cualquier caso :

"[

] es razonable suponer que las culturas que han aportado un horizonte de significado

p a ra gr a n can t idad de seres humanos, de diversos caracteres y temp e ramen t os , durant e

un la r go período -en otras palabras , que han articulado su sentido

sag r a do , de lo admirable- casi c iertamente deben tener algo qu e merece nu e str a

ad miració n y nuestro respecto, a un s i éste se acompaña de lo mucho qu e deb emos

abo r rece r y r e chazar ." ( s i n subrayar en el original, Taylor 1993:106) .

del bien, de lo

Más aú n , Ta ylo r postul a que dado que la identidad social y moral d e las p e rs onas

d e p en de d e su comunid a d de origen , "en el mundo moderno no podemos h ace r na d a sin

e l pa t rio ti s m o" (1 9 9 9: 1 4 5 ), y sostiene que la d e mocracia necesita de l p a tr i ot ismo, en la

m e did a en que necesita q ue sus miemb ros se identifiquen con la comun i d ad de la que

forman p a r t e ( 1 99 9 :14 6-1 4 7 ) , que se sientan partícipes de un " pro y e c t o común".

Tam b ién Michael Wal z er utiliza la noción de comunidad polític a c o mo comu nidad

n

a cio na l , re s altando la importancia de los elementos comunes -len g ua, h is tor ia, c ultu r a -

p

ara cr e ar una " conc i encia colectiva " (Wal z er 1983 : 28) . La comunid a d n o es u na

e a lid a d polític a que condici one y mejore la vida de los individuos en la medid a en q ue se den ciertas premisa s, sino que es en sí misma un "bien" comp ar tid o p o r s u s miemb r o s (Walzer 1983 : 29) . El razonamiento de Walzer parece apuntar a la idea d e qu e las p e rson a s crean lealtades comen z ando por sus afectos más cercanos - Ia f a m i lia , l os

r

8

am igos, la v ecindad- ,

co s mopol i ta, tampoco se pueden abandonar las lealtades patrióticas, ya que ellas form an

p a rte de una esfera de afectos más cercana a la persona . Walzer presupone la capa c idad de determinación de cada pueblo o nación , cada uno de los cuales generará a su ve z s u

pr opi a fo r m a particular de justicia (1990:523) -as í como cada persona genera su pr o pi a

f o rm a p a rticular de moralidad (1990 : 533)- .

representación de la particularidad (1990 : 536) , de esa forma universal de m an if e s t a r l a or ig i nalidad c r eadora que tiene cada pueblo como tiene cada p erson a .

y que si bien es importante

no perder de vista la p e rspect i v a

La nación

es para Walzer

l a m áxima

a esta noción de comunidad moral con un an c laje f u e rt e e n l a idea d e

naci ón , Ronald Dworkin (1989) ha propuesto una noción de " comunidad liber a l " c om o

éticos , respete l a

e sfera de a utonomía individual . Dworkin critica las distintas concepciones que e n ma y o r o menor medida confieren centralidad moral a la comunidad condiciona n d o la elecc ión

mora l i nd i v i dual a convenciones colectivas. Este tipo de conc e pciones postul ar ían que,

d a do que l a ética necesita un "ancla " para sus juicios normativos, la comunidad s er viría

como so p orte de la moral objetiva . Dworkin señala que no es er r óneo pen sar q ue la com un i d a d sea relev ante en la vida de las personas , per o que el papel de l a c omu nidad

no es el q u e pretenden l as distin t as v er s iones comunitarista s,

es te a utor , la s pers o na s en la comunidad li beral tienen una vida común qu e c onsist e

n i

f

C omo a lter n ativa

comunidad

política

que, sin dejar de basarse en ciertos principios

sin o otro d ist i nto. S eg ú n

" sin abandonar

und a mentalmente

en preservar las instituciones

del si s tema

co mprometer la tolerancia liberal y la neutralidad respecto de la vid a buen a"

surg i r í a del h e cho de qu e

los pro y ecto s part i culares de las personas pueden ser satisfecho s d e ma ner a m ás

c om p leta e n la medida en que la v i da pública transcurra e n un marco d e j ust i c ia o equida d p a r a to d os lo s ind i viduos (1989 : 501 - 504 ) .

(1 98 9 : 500 ) .

El interés individual

en la vida de la comunidad

Así p la nteada , la concepción de comunidad que ofrece Dworkin no con fi ere relevan c ia normati va a la comunidad -co r no hace el cornunitarismo- , sino que se lim i ta a postular

e n u n esp a c i o

compartido , un acuerdo más o menos extendido sobre ciertas pautas de conviv en cia. L a

la necesid a d estratégica de que exista entre quienes participan

comunidad entendida en estos términos no es una comunidad

co m pa c t a y homogénea de principios últimos, sino que es una sociedad m ar cad a

di

p r opone D w or ki n y la que proponen otros autores liberales como e l propi o R aw ls- re ú n e

moral, no e s un a unid a d

por l a

ve rsidad .

E n s í ntesis ,

como señala Carlos Thiebaut ,

la comunidad

liber a l -l a q u e

las s i gu i ent es caracter í sticas que la diferencian de otros modelo s de comu ni da d:

y é ti c os , s i no una

com un i d ad plural en sus valores, en sus estructuras y su s funciones y qu e pu e d e

mantenerse como común unidad política precisamente articulando esas diferencia s en su sen o ;

"-no es un a

comunidad ' homogénea

en sus supuestos cultur a le s

" -no es tan t o el punto de partida de las propuestas

mo r a l (a u n qu e pueda serio como problema)

deci r , la idea de comunidad

proc eso constructi v o normativo que parte de la idea de l os su j etos moral es a ut ó n o mo s,

li b res e i g u a le s;

norma t i v as

de l a t e o ría po l ítica o

cuanto uno de sus pun to s d e llegada; es

al final de una re co n str u c c i ón

o de un

podrá aparecer

9

"<no es una comunidad definida básicamente por sus rasgos culturales, histó r i co s o ling ü ístico s , sino , ante todo , por sus estructuras políticas, a partir de las cuale s podr á n

c

onsiderarse la importancia y lo problemático de aquellos rasgos ." (1998 : 21 3 ).

3

. La concepción comunitarista de los derechos

La referencia a la comun i dad como fundamento moral tiene consecuencia s también e n el ámbito de los derechos. Según Sandel, el li beralismo considera los der e cho s como

" posesiones" de los individuos mientras que la concepción que él defiende e s la d e l o s

derechos como consustanciales con la ontología o naturaleza de las personas ( 1998 : 56 ) .

T ambién David Miller hace alusión a la noción de los derechos como poses i on e s al

acl arar que ser ciudadano no es simplemente " poseer derechos", sino que "actuar c o mo

ciudadano" lleva implícita la idea de partic i par en el logro del bien común (1989 ) . E n t a l

s e ntido, según el comunitarismo los derechos son cualidades morales de los indi v idu os,

y s e inte gr an en la teoría del bien que conforma su identidad moral . Esta conc e p c i ó n se pone de manifesto en el estudio realizado por Sandel (1989) sobre la evolución d e l a jurisprudencia norteamericana en materia de aborto y homosexualidad , en el qu e r e co ge los distintos fundamentos utilizados por los jueces para ampliar o restringir los d e re c ho s ind i viduales. E n primer lugar el autor distingue dos tipos de argumentos que se utiliz an en l a discusi ó n en tomo al aborto y la homosexu a lidad ; el primer a rgum e nt o, q ue denomina " simple" sostiene que el contenido de las leyes debe ser evaluado co nf orm e a . criter i os morales, mientras que el segundo argumento, al que denomina " sofi s tic a do " , defiende que lo que hay que evaluar respecto de las leyes no es el contenido mor al

s ubstanti v o de las prácticas que se legislan, sino que se deben tener en cuenta cuesti o ne s

rel a ti v as a la regla de la mayoría -es decir a la democracia- y a los derechos individu a l es

- es decir a la libertad individual - (Sandel 1989 : 521). Este segundo argume nto , d i c e

Sandel , va li g ado generalmente a la idea de que el Estado y las leyes deben ser neutrale s

r e sp e cto de las concepciones del bien, resaltando dos posturas que se ub i can en esta

línea : la "voluntarista " , que pone el acento en el respeto a la autonomía personal y en l a

capacidad de los individuos para rea l izar libremente sus elecciones, y la "minim a list a", que enfatiza la idea de que dado que la ge nt e mantiene distintas concepciones d e l bien y

d is tintas posturas sobre la moral y la religión, entonces el Estado debe evit a r

i n m i sc uirse en estas cuestiones que pertenecen exclusivamente al ámbito de las

e l e c c ion e s individuales (Sandel 1989:522) .

T

omemos el caso del derecho a la intimidad, presente. en las sentencias an a l iza d as p or

S

a ndel . Éste quiere destacar que tal derecho no necesari amente va asoc i ado ni a l a id ea

de au t onomía ni al Estado neutral (1989:524). Así, por ejemplo , en el caso Po e v.

U llm a n -367 U.S . 497 (1961)-, en el que un farmacéutico cuestionaba la le y d e l es t a d o

de C onnecticut que prohibía los anticonceptivo s, hace notar Sande1 que los d os ju eces de la Corte Suprema que votaron en disidencia no lo hicieron alegando r az on es de

n e u t ralidad por parte del Estado, sino basándose en que el Estado deb e res p etar la

" intimidad esencial" del matrimonio (Sandel 1989:526) . Esta idea d e la i nt i m i d a d e s la

que Sandel denomina antigua noción de intimidad . En el caso Griswold v . C onn e cticut -

381 U.S . 479 (1965)- , se volvió a cuestionar la ley contra los anticonceptiv o s, y la

s e ntencia , esta vez por mayoría, recogió los a r gumentos de la disidencia en e l c aso

anteri o r e invalidando la le y por significar una intromisión del Estado en los asun to s pri v ados (Sandel 1989:527). Años más tarde se produjo un cambio en la j uri s p r uden cia de la Corte, cambio que significó abandonar el concepto tradicional de intimidad y

11

luego a considerar tres ejemplos: la caza de brujas, el aborto y la esclavit u d . S eg ún Sandel, e n cada uno de estos supuestos la tolerancia bien entendida se debe s e g u i r -o no - del análisis previo sobre la calidad moral de las acciones o prácticas en cu es tión , es deci r, precisamen t e del análisis de aquello que el liberalismo pretendería d e j ar e n tre pa r én t esis ( Sandel 1996: 109) . Así, dice Sandel, en el caso de las bruja s, ca b r í a r ea lizar,

en pri m e r lu g ar, un análisis meta f ísico y teológ i co respecto de la ex i s ten c i a d e las as í

ll a m adas " brujas " , y solo una vez que dicho análisis nos hubiera demostr ad o l a fa l sedad

d e l a c r ee ncia en la existen c ia de b rujas, entonces ; y solo entonces, podría mo s pone r la

cu est i ó n entre paréntesis, en el sentido de tolerar la existencia de las así llam a da s brujas;

d e maner a que, e n este caso , la tolerancia política sería una consecuencia d e l previo

análi s is teológico y m e ta f ísico ( 1996: 109) . En el caso del aborto la op e ra c i ón ser í a

s i m i l a r ; s osti e n e Sandel que solo una vez que nos hemos ocupado sobre l a c u estión

rela t i va a si la vida de un ser humano comien z a o no con la concepción , entonces , y solo

en t o nc e s , podremos pronunciamos sobre el aborto; s egún Sandel, la cues t ión p olít i ca

ser ía p ar a sit a ria de l a s cuesti ones morales y religiosas . La tolerancia lib e ra l evitaría

es t as

mu je r e s deberían ser libres de decidir la c uestión moral por sí mi sm as" (Sandel

d elib e ra c iones y simplemente afirmaría que " [

.] desde la persp e cti v a pol ítica, las

199 6: 110 ) .

Sin emb a r g o, Sandel no parece medir el verdadero alca nce de lo s enunciados que

a t r ibuye al liberalismo . Con independencia de que la concepción de R a wls en E l

lib e ralismo político sea o no adecuada -y creo que podríamos estar de acu er d o con

. S a nd el en que la propuesta de Rawls simplifica la separación entre cuestion es m or ales y

c ue s ti o ne s políticas- , n o parece correcto dec i r que e l l i beralismo , en gen e r a l , n iega l a rele va n cia moral de la s cu e stione s sobre las que el Estado debe pronunc iars e . C u a n do Sa nde l a f irma qu e par a el liberalismo resulta menos costo s o moralmente l l egar a u n acu e rd o polí t ico que establezca que el aborto es " permisible " -sin mete rs e e n s u

que es incorrecto (1996 : 11O ), y que , por ta nto , c omo se

a fi rm a e n la cita t r anscr i ta en el párrafo anterior, se deja que las mujeres r es uelvan

li b r eme nte en cad a caso la cuestión , Sandel no está midiendo las verdad e r as

cali f i ca ció n moral- que afirmar

co nse cue ncia s morales de defender esta posición . Afirmar que se debe d e j ar qu e la mujer tom e individual y libremente la decisión implica haber hecho ya un a n á l isis

p rofun do sobre el a lc ance moral de una acción de es te tipo . Y prec i s a ment e porque s e

h a h echo e se a nálisi s

pe r so nal , e s decir , el valor de l a autodeterminación personal para r e sol v e r a qu e l las

cu est i ones que nos atañen en primer lugar , es que el liberalismo llega a pos t ul ar no l a

ne utr a l i dad e s t at a l al respecto , sino la defensa absoluta de la autonomía de la mu jer e n el

y porque se coloca en primer plano el valor de la a ut o nomía

c

a s o d e l a borto ; se antepone el valor de la autonomía de la muj e r a posib l es

c

o nsideracione s morales respect o del feto. En este caso podría Sandel decir q ue se trata

d

e un a r g umento voluntarista ya que efectivamente se centra en la prim ac í a mo r al

otorgad a a la libertad individual; pero no parece que pueda sostener coher e nt e m e n te -

c omo pret e n d e hac e r en este seg undo trabajo que se cita- que e l liberalismo ado p te en es te caso una postura minimalista - irnparcial- en cuanto a las cu e stio ne s mora l es

i n v olucrada s.

S i guiendo la argum e ntación de Sandel sobre las razones para la to ler a ncia, aún más

c

la r o resulta el caso de la esclavitud. Para ejemplificar la postura lib e ra l s o bre este

p

a rticular, Sandel se v ale de los argumentos que defendió Stephen Dou glas e n la

p

o l é mic a mantenida con Abraham Lincoln. Tales argumentos iban en la di r e cció n d e

s ostener que, dado que no era posible llegar a un acuerdo con fundame n to m o r al sobre

12

la es cl avitud , la mejor estrategia a seguir era la de adoptar una política de neutralid a d al

r e s pecto y dejar que cada Estado resolviera la cuestión como le parecier a conve n i e n te.

de qu e e l

g ob i erno se pronuncia r a

A e s t a p o stura contrapone Sandel la de Lincoln, quien defendía l a neces i dad

sobre la esclavitud como algo moralmen t e

m a lo ( Sa n d e l

1996 : 110-111). Sandel concluye con la siguiente afirmación :

" Como sugiere el ejemplo de Lincoln , una postura crítica respecto de cuest io n e s

t o l e ra nci a puede a veces llevar a la into l erancia.

d e

P . ero en tales caso s, si los j u i ci o s son

c

or r ecto s y si las di v ersas consideraciones morales y prácticas s on ad e cuad amente

s

o pesada s , la intolerancia estará justificada , como l o estuvo en e l caso de la e scl a vi t u d"

(

19 9 6 :1 11 ).

L

mor a lme n te incorrecto , es la solución que desde el l i beralismo han so st en i d o di v er sos au t or e s. C ua l quie r a que adopte una perspectiva mora l crítica estará d e acu e rdo en q u e

a c o n c lusi ó n

de Sandel, en el sentido de que puede estar justificado

el no to l era r 10

una vez qu e ciertos comportamientos

i

o acc i ones son calificados

n c or rec tos

desde el punto de vista moral, ésta es una razón s uficiente

de i nmor al e s ,

o

par a no tole rar

t

a l es c o mportamientos .

Parece que el problema radica , en cambio , e n cómo s e lleg a

a

esta

b le c e r qué es lo correcto o lo incorrecto moralmente ,

cuál es el al ca nce qu e da mos

a

las con si deracio n es

q ue util i z amos para

l legar a l a

ex pli ca do

i nsensat a y la prohibición , radica en la calidad de las razones que s e o f rezcan en cad a

cas o:

co n s id eraci one s morale s - ,

formulación de nuestro s enunc i ados normat i vos. En otras pal a b r a s, como ha

morales -cuál es incluso el al c ance polí t ico q u e se c onfi e r e a dic has

y cuáles son los criterios -meta é t i cos-

la cuestión de la tolerancia ,

la in t oler a ncia ,

la tolera nc i a

Garzón Valdés,

carec e la

prohi b i ci ó n . Lo que molesta en la intolerancia es que ella se basa en malas ra z ones. E n

consiste en

que l a intolerancia aduce malas razones para imponer prohibiciones mientra s que la

t o le r anc i a insensata se apoya en malas razones para aumentar el campo de lo permitid o.

E n al g un os casos, [

in j u s ticia no mu y diferente del que provoc a la intole r ancia , se r neces ar i amente así " ( 1993 :412) .

es te sen tido tiene algo en común con la tolerancia insensata. La diferencia

"

[

] La in t oler a ncia

tiene una connotación n egativa de la que, en p r i n cip io,

] , el resultado de la t olerancia insensat a puede ser un a manifie s t a

pero e ll o n o tie n e po r qu é

En defi n i t iva, e l desacuerdo existente en este punto en t re el liberalism o y las propue s t as

d e Sand e l puede basarse en lo que Sandel llama el argwnento voluntarista ,

pri nc i palmente la preeminencia que el liberalismo concede a la libertad de la s per s on as

P e ro l a crític a de

Sa nd e l e stá mal planteada en lo que respecta al argumento minimal is ta to da v e z qu e e l

li b era li smo, lejos de basarse en una supuesta neutralidad valorativa , s e a p oya

p recisamente en la preeminencia

per so n a l . Las

y, m ás espe c íficamente,

que señal a

a la capacidad de autonomía individual.

de v alores como el de la autonomía

d i sc r epancias entre liberalismo

au s encia de perspectiva moral , presente en ambos caso , sino en la f undam e ntación d e

dic h a p er s p e ctiv a,

o

y comun i tarismo

s u rgen no respecto de la presencia

es decir , en los recursos de teoría moral o me ta é tica q u e se a d uc en en

c ada ca so, y en los resultados

caso .

sustantivos a que d i chos recursos

llevan en un o y o t r o

L

concepción de los derechos que mantiene e l comu n itarismo , según la cual los derecho s

o s a rgumentos

mora l es

en torno

a estas cuestiones

sirven para comprender

la

1

3

individuales se fundamentan

Dicha concepción del bien, a su vez, solo puede legitimar los derechos individuale s si se

e ntiend e c ompartida por todos los miembros de la comunidad, es decir, si se presum e l a absoluta homogeneidad de las personas en cuanto a la concepción de l b i e n que

defiend en. La homogeneidad

p res upuesto teórico que no reflej a la pluralidad de concepciones del bien q u e sostie n en

lo s indi v iduos en la sociedad .

en que responden a una concepción

sustantiva d el bi e n .

que se predica

de la comunidad,

sin emb a r g o ,

es un

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