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Manual para enfrentar la adicción

Manual para enfrentar la


adicción
Una visión diferente sobre el consumo de drogas y la
adicción

Elizabeth Blanche H.
Y
Mauricio Cabezas ML.

Portada del libro: Cuadro “Coca”. Silvia Peñaloza Rocha

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Manual para enfrentar la adicción

Ciudad de Arica.

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Derechos reservados, prohibida su reproducción © Elizabeth A. Blanche H. Mauricio P. Cabezas ML.

Marzo 21/ 2018. Ciudad de Arica

Equinoccio de otoño.

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Manual para enfrentar la adicción

La vida tiene un sentido maravilloso, nos


aporta belleza e inteligencia, sólo hay que hacer lo
apropiado para encontrarla.

Elizabeth Blanche.

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Manual para enfrentar la adicción

ÍNDICE

Introducción. ………………………………………………………………………………………………..6

¿Qué es una adicción? ………………………………………………………………………………….7

¿Por qué los tratamientos actuales tienen tantas dificultades para

dar buenos resultados? ……………………………………………………………………………..13

¿Qué es lo que atrapa cuando hay una adicción? ………………………………………29

El doble estándar del sistema: se ve el consumo de drogas como un

delito y a la vez se mantiene el narcotráfico. ………………………………………………54

Una buena actitud y un buen proceder en la vida como

requisitos indispensables para superar el consumo de drogas. …………………..61

Si desea salir de las drogas debe realizar un cambio en su vida. …………………65

Atreverse a enfrentar y trascender el dolor. ……………………………………………….67

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Manual para enfrentar la adicción

El cuerpo de los deseos. ……………………………………………………………………………..69

Cuando el consumo de drogas ya no es un síntoma. …………………………………. 76

El acullico de hoja de coca como práctica social. ………………………………………. 79

La legalización de las drogas. ………………………………………………………………………83

El desplazamiento de las cosmovisiones autóctonas naturales

por una mentalidad estandarizada patriarcal. …………………………………………… 87

Bibliografía. ………………………………………………………………………………………………..93

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Manual para enfrentar la adicción

INTRODUCCIÓN

En el siguiente libro se presenta una visión diferente sobre la adicción y


su terapéutica, servirá para quienes deseen enfrentar una adicción; teniendo
en claro que no se puede omitir la necesidad de iniciar un proceso de
autoexploración y autoconocimiento para lograr salir adelante. Este proceso
de autoconocimiento que proponemos dista bastante de la forma
estandarizada, impuesta e inhabilitante, en cómo se entiende una adicción
actualmente desde el sistema y organismos que le representan.

En las siguientes líneas se presenta a la adicción como una lucha


desesperada de los seres humanos, que sin saber cómo, buscan a tientas en
la oscuridad volver a una naturalidad que les está siendo negada por el
sistema patriarcal que les gobierna social y políticamente. Este a su vez (el
sistema) más que un agente o factor terapéutico que ayude a resolver el
conflicto, se constituye en un ente que propicia el fenómeno de la adicción,
alejando a las personas de lo comunitario, familiar y la tradición natural, para
exponerlos a la soledad, lo mecánico, al dolor y a un modo artificial y
autómata de concebir el mundo y la vida.

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Manual para enfrentar la adicción

¿QUÉ ES UNA ADICCIÓN?

En la génesis de toda adicción se halla un conflicto mucho más


profundo que el hecho de consumir drogas, un conflicto que se lleva
incorporado en el organismo y que habla de un profundo dolor vivido en el
desarrollo. Las personas que padecen de una adicción se aferran al deseo de
no vivir este dolor, de evitarle, de retrasar su llegada. Todo lo que es parte de
la conducta de consumo de drogas está impulsado por este deseo de
defenderse del sufrimiento.

La vida natural, los vínculos, los lazos y conexión, la educación sexual,


el afecto y el amor, el compromiso, el esfuerzo sincero y las alianzas
inquebrantables y la lealtad, todas aquellas características intrínsecamente
humanas, permiten salir de la adicción y del consumo problemático de
drogas. Sin embargo estas características naturalmente humanas, hoy en día
se están extraviando e incluso son perseguidas por la imposición de una
forma de vida artificial llamada patriarcado y que se ha globalizado en este
mundo. La adicción se ve fomentada por el estilo de vida y los códigos que el
sistema patriarcal promueve y que se pueden ver hoy en día por doquier,
por eso la gran difusión de las drogas en las distintas clases sociales y
múltiples contextos. Nos referimos a la perdida de la naturalidad, a la
pérdida del espacio seguro, de la protección y de la espontaneidad, a la

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Manual para enfrentar la adicción

perdida de la atención y el afecto y a la perdida de la guía natural que como


seres humanos requerimos. Frente al extravío de lo auténtico, lo humano
está siendo remplazado por una forma de vida artificial, fría, sofisticada y
dormida.

Quien padece una adicción siempre anda en una búsqueda para


recuperar la felicidad y seguridad perdidas, una búsqueda para recuperar las
hermosas experiencias y virtudes humanas que se extraviaron en la historia
familiar y poder reencontrar los buenos momentos vividos de cuando se era
niño (a). Si se vivió una niñez dolorosa, entonces mediante la droga se
deseará volver la tranquilidad de cuando se era infante, si cuando se fue
infante se sufrió, se intentará volver a la tranquilidad de la vida intrauterina,
si en la vida intrauterina se sufrió se intentará volver incluso más allá, esto
explicaría porque muchas persona mueren por el consumo de drogas.
Siempre está el deseo de volver a un estado pleno, antes de verse
enfrentado al dolor. Esto explicaría la existencia del suicidio mediante el uso
de drogas.

Quien padece de una adicción ve y siente a la droga que consume


como aquello que le permite regresar a un estado donde se siente bien y se
está protegido del dolor, donde todo estará perfecto, por eso la desea
intensamente y le necesita. Este deseo que tiene características de
irrefrenable en la adicción, en realidad proviene del anhelo de no sufrir, es un
deseo de que el dolor no exista, aunque sea por un breve instante. En esos
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Manual para enfrentar la adicción

momentos de nada sirve el intelecto y el saber que luego del consumo


vendrá sufrimiento, porque el deseo es más fuerte, el dolor que se desea
evitar es más profundo y daña aún más que la droga.

Parte del tratamiento para superar las drogas es lograr guiar a las
personas a que se den cuenta que este deseo proviene del pasado, cuando se
anhelaba que no ocurriera aquello que causaba dolor en la familia; la traición
entre los padres y la merma del cariño entregado a los hijos, el maltrato o
rigidez de uno o de ambos de los padres y la violencia intrafamiliar, el
estancamiento de la relación de los padres y la vida familiar, la confusión e
incertidumbre producto de la ausencia de guía, la sensación de debilidad, la
sensación de derrota, el abuso sexual y la enfermedad, etc.

Frente a los cambios contemporáneos que implican la perdida de las


tradiciones originales de los pueblos del mundo y de los vínculos entre los
seres humanos, para en su lugar dar paso a la globalización y la imposición
de una forma de vida plástica, sofisticada e individualista que no es natural,
donde se promueve no inocentemente que los seres humanos pasen desde
temprana edad la mayor parte del tiempo lejos de sus seres amados, el
resultado que se obtiene es seres, solitarios, tristes, débiles y expuestos. En
este panorama muy poco hay que ayude al mantenimiento de la Esencia
despierta de un ser humano, al mantenimiento de lo que realmente se es,
con todas las hermosas vivencia del comienzo de la vida, por el contrario
ésta (la esencia, el alma) se duerme, se extravía, se pierde como decían los
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Manual para enfrentar la adicción

antiguos, para en su lugar quedar instaurado el dominio del no ser, de


aquello que no es uno mismo, sino sólo aprendizaje del dolor del pasado, los
egos.

Para comprender que es una adicción sirve verle como el reflejo de un


dolor profundo, un síntoma o un síndrome si se desea (conjunto de síntomas)
que está informando de la existencia de un conflicto almacenado en el
organismo y desde luego este conflicto en primer lugar es biográfico, es
decir, es producto de las vivencias por las que ha pasado un ser humano y es
histórico porque revela la dinámica familiar que se ha arrastrado de
generación en generación.

Detrás de este dolor llamado adicción hay una sabiduría, que quiere
llamar la atención, desea que usted se dé cuenta de “algo” crucial que debe
modificar o sanar y que haga un alto en su vida y revise que está pasando.

Este conflicto profundo almacenado en el cuerpo, del cual la adicción


es sólo la punta del iceberg, va deteriorando el organismo y la calidad de
vida. Por lo tanto la adicción en su función de señal y alarma, seguirá
apareciendo hasta que no se descubra de que se trata aquello que se debe
resolver, mejorar, sanar, cambiar. Algo muy importante que no se debe
olvidar es que este conflicto es diferente de persona en persona, sólo usted

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Manual para enfrentar la adicción

está puesto en ese lugar clave y privilegiado que es su existencia. Tal vez
ahora no entienda que tan privilegiado, pero créame lo es.

Pensamos y estamos convencidos de que la adicción tiene un origen


que se remonta a situaciones vividas en el desarrollo, un evento biográfico
específico, o un pequeño grupo de eventos perfectamente posibles de
detectar y estudiar. Es frecuente que se encuentre detrás de una adicción: la
separación o problemas en la relación de los padres, una niñez con poco
cariño, abusos sexuales en la niñez o adolescencia, la violencia intrafamiliar,
soledad, etc. Es diferente para cada persona, pero todos tienen algo en
común, todos desean salir de ese dolor y las drogas son vividas, al menos
momentáneamente, como una alternativa para ello y un refugio.

Sin embargo se debe tener especial cuidado de no caer en la


intervención estandarizada, donde se adosan los factores de riego que
predisponen a una adicción a las personas, sin que esto concuerde con lo que
han vivido realmente. O aún si se llega a detectar en las personas la
existencia real de factores de riesgo que predisponen para desarrollar una
adicción, jamás se debe caer en el error de creer que es suficiente con
trabajarlos y explicitarlos externamente, según métodos terapéuticos o
procedimientos estandarizados, porque es en la experiencia subjetiva, en
cómo vivió la persona su historia y en como la vive desde su propia
experiencia donde están los detalle cruciales, que al captarlos permiten sanar
de una adicción.
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Manual para enfrentar la adicción

Para superar una adicción, se requiere de una intervención


especializada, personalizada, sensible y prolija, que para empezar pueda
captar dos puntos importantes, primero el dolor que está almacenado en el
organismo, junto con la proveniencia detallada del mismo (estudios de los
egos) y el otro punto es la perdida de la Esencia, lo bueno que se ha perdido,
los buenos tiempos que se anhelan recuperar. Esta dinámica es única en cada
ser humano y el contraste de estos dos puntos ayuda mucho a que quien
padece de una adicción pueda comenzar a comprender claramente que es lo
que está viviendo cuando consume drogas y junto con esto obtenga la
percatación e impulso para dejarlas.

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Manual para enfrentar la adicción

¿POR QUÉ LOS TRATAMIENTOS ACTUALES TIENEN TANTAS DIFICULTADES


PARA DAR BUENOS RESULTADOS?

Los procedimientos que actualmente se usan para lograr superar una


adicción, tiene muy pocos resultados positivos. Considerando a la población
general al menos la mitad de las personas abandona el tratamiento, en los
jóvenes menores de 21 años sólo uno de cada 7 permanece en un
tratamiento (datos obtenidos de la base de datos de SENDA año 2016).

El error de la multicausalidad para comprender el origen de una


adicción.

Actualmente se entiende e interviene en los procesos de tratamientos


de personas con consumo de sustancias adictivas, postulando la existencia de
una multiplicidad de causas que intervienen en la génesis una adicción, por
lo tanto se adopta un modelo biopsicosocial. Así se dice que para la
aparición de una adicción influyen factores genéticos y biológicos,
psicológicos y cognitivos, ambientales, sociales, familiares, etc. y en la lista de
estos factores se incluyen: Factores psicológicos, entre estos, Rasgos de
dependencia que pueden provenir de un trastorno de personalidad que
influyen en que las personas desarrollen una relación de dependencia con

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Manual para enfrentar la adicción

diferente objetos, baja tolerancia a la frustración, dificultad para


comunicarse, incapacidad de sostener proyectos y metas propias, entre
otros. Entre los Factores familiares, se cuentan: Ausencia de límites claros,
comunicación inexistente o deficitaria, maltrato físico o psicológico, abusos
sexuales, modelos de padres consumidores de drogas, ente otros. Y entre los
Factores sociales se incluyen todos los factores presentes en sociedades con
cambios en la dirección del patriarcado, que tienden a desarticular los
vínculos.

Frente a cada uno de estos factores por lo general el terapeuta muy


poco puede hacer, no puede ingresar a los genes, tampoco cambiar las
condiciones sociales ni familiares, ni las características de personalidad. Los
terapeutas generalmente realizan el aprendizaje de estos factores de
memoria y de modo estandarizado y frente a un ser humano que sufre de
una adicción se tiende a comparar, si las características, rasgos y vivencia que
presenta coinciden con lo que dice la literatura, o el listado previamente
existente. La deficiencia de este procedimiento está en que no se llega a
comprender que cada historia es única y vivida en forma individual, la
experiencia subjetiva es única y para ayudar a sanar hay que lograr
sincronizarse y ser sensible con ella, con los hechos reales ocurridos, no con
el listado de previamente existente de factores que predisponen a una
adicción. Si no se cae en la falta de prolijidad, sino el método de intervención
es ciego no capta los detalles, no llega a lo profundo. Este modelo y proceder
fracasa al adosar al ser humano todo lo que la literatura y las teorías dicen,

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Manual para enfrentar la adicción

en vez de captar lo que cada subjetivad y experiencia entrega. Los métodos


de intervención fallan cuando ignoran y desconocen por dónde ir y
presuponen, en el caso de las personas que presentan una adicción, que
todos o a lo menos muchos de estos factores están presentes. Es ahí cuando
se adapta y estandariza la intervención a un “modelo de persona adicta”,
perdiéndose de vista el ser real que está en frente. Un ejemplo es el trabajo
con las normas y quehaceres en las comunidades terapéuticas, se tiende a
pensar que las personas que presentan una adicción provienen de familias
con falta de límites y normas claras, prejuicios y presuposición que será letal
y llevará al fracaso del tratamiento a la mayoría de las personas que
provienen de familias rígidas donde la imposición de límites y quehaceres fue
muy dolorosa. Otro ejemplo lo hayamos en la confrontación y la credibilidad,
es común que el terapeuta adopte la confrontación frente al prejuicio de que
las personas adictas se autoengañan y mienten, procedimiento que hará
fracasar la intervención en aquellas personas que necesitan develar y dar
forma a un dolor que nadie les ha escuchado o creído.

Proponemos que antes de postular un modelo biopsicosocial y


multicausal para comprender el tema de la adicción en abstracto, en teoría,
se generen métodos y procederes que lleguen a las personas y a sus historias
reales.

Ante este colosal y enredado problema que la praxis de la


“rehabilitación” de la adicción ha creado, al formar parte de un sistema
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Manual para enfrentar la adicción

donde influyen otras razones para la existencia de este panorama, de lo cual


luego trataremos en este libro, las intervenciones en adicción se basan
prácticamente en charlas sobre la responsabilidad y el autoengaño, con
alguno que otro aporte desde la psicología que generalmente se obnubila por
una teorización que se aparta de lo real que viven las personas y de su
experiencia subjetiva.

Se tiende a confundir el origen de una adicción, con las múltiples


variables que influyen en que esta situación se mantenga a lo largo del
tiempo y no se sane más rápida y dignamente, entre estas variables: la visión
pesimista de que es en extremo difícil sanar de una adicción y esto sólo es
capaz de lograrse luego de un muy largo y desgastante proceso, la creencia
patologizante y errónea de que una persona que tiene un problema con el
alcohol y/o las drogas será un alcohólico o adicto por siempre, las políticas
del gobierno con respecto al narcotráfico, la ineficiente hasta a veces nula
intervención de los organismos de seguridad para parar el tráfico en las
poblaciones, el cual es posible observar a vista y paciencia de todos, etc.
Toda esta multiplicidad de factores se tiende a confundir con la causa que da
origen a una adicción en una persona en particular.

Cuando se padece una adicción, en lo profundo de ese ser humano


siempre hay una causa y origen de la adicción, un evento o un pequeño
grupo de eventos generalmente, que es posible de detectar al realizarse un
trabajo preciso. Sin embargo cuando quienes intervienen en adicción, no
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Manual para enfrentar la adicción

alcanzan a llegar a esta causa y origen, el aporte siempre es deficiente o nulo


y frente a una recaída se tiende a culpabilizar a la persona o justificarlo con lo
difícil que es curar una la adicción, pero rara vez o casi nunca se preguntan si
la forma en cómo se entiende la adicción y el modo como se comprende y
procede con los seres humanos que se trabaja es la acertada.

Si no se detecta el origen o causa biográfica de una adicción, ésta no


será superada. En este caso se mantendrán conductas de consumo adictivas
o problemáticas, como una señal constante de alarma, que da aviso de un
dolor histórico que es necesario descubrir, porque está deteriorando el
organismo y a la vez volviendo la propia vida insatisfactoria, llena de angustia
y tristeza.

Una postura paternalista.

El modo más difundido en como se suele intervenir desde el gobierno


y los organismos que trabajan con las personas que sufren de una adicción o
alcoholismo, es declararlos inhabilitados para vivir sus vidas, se les ingresa a
un largo tratamiento, a veces apartándoles de sus ambientes naturales y
habituales o sometiéndoles a una fuerte farmacoterapia. Todo esto con
postulados y líneas de acción que nacen desde posturas arbitrarias; el
resultados es que cuando las personas vuelven a su mundo normal no saben

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Manual para enfrentar la adicción

cómo enfrentarse a los problemas y no saben cómo enfrentar el consumo y


recaen.

Para superar una adicción es crucial que las personas sigan en su


medio ambiente cotidiano y si este es muy disfuncional, lo que se requiere
para solucionar la situación ahora, no es que se aparte a la personas por un
tiempo en una comunidad para luego devolverlas al mismo medio ambiente,
sino que las personas hagan ya un cambio real en sus vidas y se aparten de
los factores de riesgo y de lo que está dañando sus vidas. En el caso de
nuestro trabajo entregamos las herramientas para hacer frente con éxito a
las drogas en un proceso breve, para que las personas puedan entender de
donde proviene la adicción que sufren y sepan cómo enfrentarla y vencerla
en la vida real. Frente a un nuevo consumo no aplicamos una recriminación
paternalista porque sabemos que el proceso terapéutico que hemos
realizado ha sido bien llevado a cabo y es preciso, entonces tomamos esa
situación de consumo como una oportunidad nueva de aprendizaje y para
ver qué se activó, la persona jamás pierde lo que ha avanzado, sus esfuerzos
no se desvanecen. Este modo diferente y no paternalista de entender la
adicción, que no inhabilita a las personas, ni las vuelve entes pasivos, permite
una mucho más rápida mejoría y mucho más digna. Y para lograr este
proceso exitoso no se requiere que la persona este encerrada por un año
bajo el escrutinio de "expertos”, sino que suficiente un proceso breve de
estudio efectivo sobre sí mismo bajo una guía y método precisos.

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Manual para enfrentar la adicción

Son injustos e hipócritas los criterios con los cuales se atiende a las
personas en el área de lados adicciones, mientras que cuando un "paciente"
recae, se considera un retroceso y se le recrimina, hay profesionales que
trabajan en adicción y que consumen drogas y nadie les dice nada e incluso
aparecen dando charlas sobre adicción. Del mismo modo en que un padre se
permite y da el lujo de realizar ciertas conductas prohibidas a sus hijos.
¿Quién establece el criterio para decir tú eres un enfermo y yo no?

Usted puede dejar las drogas antes de lo que le han dicho, no deje que
lo vean como un enfermo pasivo, al cual sacarán de su medio ambiente
habitual, le encerrarán o medicarán y al cual llevará de la mano un
profesional omnipotente a través de un tratamiento larguísimo y con pobres
resultados.

La patologización de los seres humanos.

Los modelos que se tienden a aplicar para resolver una adicción,


tienden a inhabilitar a los seres humanos y a sacarlos de sus contextos
naturales. Tanto el modelo clínico cuyo nombre proviene de la palabra griega
Kliniké, que significa atender pacientes en la cama, como el modelo de las
comunidades terapéuticas, que proviene de los estados unidos y nace de la

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Manual para enfrentar la adicción

vida en grupo de personas que padecen de una adicción, trabajan con un


supuesto de inhabilidad de la persona, con la idea de que la persona debe ser
intervenida alterando su vida, debe ser sacada de su espacio habitual para
ser sometida o a un encierro o a una intervención farmacológica con
características frías y deshumanizadas.

Los criterios de intervención son sumamente cuestionables, desde la


razón, entre estos: el excesivo tiempo de tratamiento con pobres resultados,
el contexto de intervención para nada parecido a la vida real habitual de la
persona, las metas que se esperan una vez vueltas la personas a su ambiente
natural, el modo en como se ve una recaída o un nuevo episodio de
consumo, el modo en cómo se orienta a que las personas se definan como
“adictos o enfermos por siempre”, lo cual niega la real capacidad de
trascendencia de la conciencia humana.

Tener como meta de un proceso de intervención para superar


adicciones, el que una persona no vuelva consumir una droga o a no
enfrentar un contexto de consumo, no sólo es ingenuo, sino que resta la
posibilidad de cotejar realmente si la persona se ha sanado realmente, resta
la posibilidad de que la persona genere una serie aprendizajes que deben
darse en su vida y existencia y que no son parte de la vida del terapeuta de
rehabilitación ni de su escrutinio. Desde luego desde la visión paternalista
con que se suele intervenir, esto no se alcanza a comprender. Nadie que
aprenda algo nuevo, lo ejecuta al 100% bien a la primera oportunidad, se
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Manual para enfrentar la adicción

requiere de un periodo de aprendizaje, de errores, de reorientación, de más


y más aprendizajes, pero todo esto no pertenece a la vida del centro de
rehabilitación, no pertenece a la vida del terapeuta de rehabilitación, no
pertenece a la vida del psicólogo ni a la vida del psiquiatra. Es parte de la vida
de seres humanos, donde como todos deben resolver sus propios problemas,
pero ahora sin estar bajo el yugo ni el estigma de estar bajo los criterios de
salud otorgados por un agente de control social. Por el contrario si la persona
cae en esta especie de institucionalización, pasará mucho tiempo metida en
ese mundo sin encontrar la salida a su problema.

Lo natural es que uno guíe su vida, no que se la guíen, fuera del


contexto de intervención terapéutica, no estará el técnico de rehabilitación,
ni el psicólogo, ni el psiquiatra, diciendo que se debe hacer.

El decirle un no definitivo a la droga se logra en el contexto y vida real,


no dentro de una consulta o box de atención o comunidad terapéutica.

La meta de un proceso de trabajo con personas que sufren de una


adicción o tienen un consumo de drogas problemático, debe ser el resolver
el problema profundo que existe, del cual la adicción o el alcoholismo son
sólo un síntoma y a la vez el otorgar herramientas para poder vivir la vida y
hacer frente a las situaciones naturales que se van dando, en cada historia y
vida en particular. Estamos hablando de una visión del ser humano como un

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Manual para enfrentar la adicción

ser activo, participe crucial de su propio cambio, capaz de reorientar su vida,


capaz de autoobservarse y aprender y capaz de optar y no de una visión de
las personas como entes pasivos sometidos a una larga intervención, la cual
muchas veces debe repetirse en numerosas ocasiones, donde se va de la
mano de “”otro” un agente validado por el sistema, que le dirá cuando está
rehabilitado (a). Ya el término rehabilitación es erróneo, porque quienes
padecen de una adicción no quedan inhabilitados en la vida, siguen teniendo
pareja, familia, vida sexual, siguen trabajando y resolviendo problemas e
incluso ayudando a otros. Esto es así cuando se entiende claramente lo que
es una adicción y no se tiende a confundir el tema con otros fenómenos
sociales, como la delincuencia, la situación de calle o algún trastorno
psiquiátrico severo.

Entonces lo que planteamos es que los criterios con que se tiende a ver
a las personas que tiene un consumo adictivo o problemático con drogas, les
tiende a perpetuar en el consumo, o a retrasar en años la salida de este
problema. Problema que se si viese de otros modos sería mucho más fácil de
resolver.

Cuando mencionamos que desde nuestro trabajo podemos mediante


un tratamiento breve, preparar a alguien para hacer frente a las drogas y
sanar, muchas personas y profesionales no lo creen porque están
acostumbrados a los criterios difundidos que se aplican al tratamiento de
rehabilitación. Acá encontramos visiones en extremo negativas desde
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Manual para enfrentar la adicción

aquellas que piensan que una adicción jamás se cura, siendo una enfermedad
crónica, como la diabetes y la hipertensión, hasta aquellos que postulan una
estadía larga en una comunidad terapéutica o en una clínica de
rehabilitación. ¿Quién establece el tiempo en que una adicción debe ser
sanada?, del mismo modo que algunas personas no creen en que en un
periodo breve podemos brindar una excelente preparación para ayudar a las
persona a salir de la droga, así también aquella persona que lleva décadas de
consumo y ha pasado por diversas comunidades terapéuticas y clínicas, le ha
de parecer que la visión de aquellas personas que apuestan por un periodo
de un año para realizar un proceso de rehabilitación, es fantasiosa o ingenua.
No se trata de tiempo sino de lo profunda y precisa que sea la intervención.

Quien establece el tiempo para salir del consumo de drogas no puede


ser nada más ni nada menos que la misma persona que las consume, porque
una adicción o un consumo problemático no se resuelve en la consulta
psicológica, o en el box de atención , o en la comunidad terapéutica, o en la
clínica psiquiátrica, sino en la vida misma. Es en la vida, en el día a día donde
la persona deberá poner en juego lo aprendido, deberá optar por realizar el
cambio necesario que su vida requiere y reorientar su existencia.

Debe dejarse atrás toda visión y actitud jactanciosa en el terapeuta y


profesional que trabaja en el área de las adicciones, que le distorsiona e
impide entender que se es un agente de cambio, en vez de un dios que
determina el tiempo de cambio, los criterios para determinar cuando alguien
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Manual para enfrentar la adicción

está enfermo, cuando un consumo significa un retroceso, cuando encerrar a


alguien en una comunidad, cuando aplicar una fuerte farmacoterapia y
cuando y cómo negarse a descubrir la historia y el sufrimiento que se haya
en el fondo de una adicción.

Se requiere tomar una actitud más humilde, ya que como terapeutas


en adicciones, acompañamos a las personas a que aprendan a conocerse a sí
mismas y a reorientar sus vidas, los cambios ella los realizan en sus vidas, sin
el profesional al lado. Los cambios reales vienen cuando ellos encuentran el
sentido a vivir y proceder de un modo diferente, volviendo a la naturalidad,
valorando más lo natural que la vida nos entrega, los vínculos con los seres
amados, los proceso naturales y sus ciclos, antes que a una droga, es ahí
cuando el consumo se ve como un sin sentido. Creer que un ser humano no
puede hacer esto, sin un proceso de seguimiento, sin un proceso largo de
intervención que le hace vivir temiendo tener una recaída, es limitarle, es no
ver como realmente ocurren las cosas en la vida real, ayudamos a otros a
seguir adelante, son ellos los que se deben poner de pie.

Sin embargo desde la visión paternalista e engreída de los


profesionales, se tiende a creer en la necesidad y obligatoriedad de someter
a las personas a tratamientos larguísimos e incómodos. Es más cuando una
persona recae se tiende a plantear un retroceso de su proceso de
rehabilitación, en ese momento como la persona está llena de culpas,
aceptará todo lo que el profesional le diga, e incluso aceptará volver a repetir
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Manual para enfrentar la adicción

el tratamiento, creerá que ella no pudo, al hacerle caer sobre si todo el peso
de la recriminación.

El traslape de la adicción con fenómenos como la delincuencia entre


otros.

Con respecto a la adicción y el consumo problemático de drogas se


tiende a distorsionar su entendimiento al confundírsele con otros
fenómenos, como la delincuencia, la situación de calle, otras patologías
psiquiátricas severas. Este traslape dificulta y entorpece enormemente que
quienes padecen de una adicción puedan recibir una atención adecuada.

Por lo general se tiende a tener una visión estereotipada de cómo es


alguien que padece una adicción o un consumo problemático de drogas, se
suele creer que tiene una figura de apariencia en extremo deteriorada, sucia,
mal vestida y que además ejecuta conductas delictuales y esto no tiene por
qué ser así. Quienes trabajamos en el ámbito privado ayudando a sanar a
quienes consumen sustancias adictivas, es común que conozcamos a
personas con otras características muy distintas a este estereotipo difundido,
personas que trabajan y son responsables de sus vidas, hijos y tratamiento,
que no delinquen, ni roban a sus familiares para consumir, seres
emprendedores y creativos. Seres que no están inhabilitados, pero que de
todos modos sufren por el consumo de una sustancia. De seguro alguien

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Manual para enfrentar la adicción

argumentará que estas personas solamente padecen una adicción leve y no


es así, hemos atendido a personas que arrastraban un consumo elevado por
décadas. Lo que ocurre es que en la vida real más allá de lo que dicen los
libros y piensan los expertos, son personas normales las que sufren de una
adicción, ya que el vivir en una sociedad con características patriarcales es un
factor de riesgo. Actualmente existen personas que no encuentran un
espacio donde poder atenderse y resolver su problema de consumo, dado a
que no se sienten cómodas o sienten vergüenza ante las alternativas
terapéuticas que el sistema les otorga, porque se les tiende a estigmatizar, a
tratar como inhabilitados, lo cual es altamente desvalorizaste para un ser
humano y a reunir en los tratamientos junto a quienes padecen de otros
fenómenos sociales.

La otra imagen, la que generalmente se usa para hablar de la adicción,


la de la persona sucia, famélica, con conductas delictivas, o en situación de
calle, viviendo en los rucos en los ríos o debajo del puente, eso no es una
adicción, sino un fenómeno de deterioro social producto de la negligencia del
sistema. ¿Cómo no van a existir personas deterioradas viviendo en rucos en
los ríos, si a los pocos metros en las poblaciones se permite el narcotráfico?
A vista y paciencia de todos los pobladores que tiene que soportar el vivir
bajo una constante inseguridad. Son los organismos del estado y municipales
encargados de la salud, los que se deberían encargar de brindar una atención
a estas personas y los organismos de seguridad no permitir la existencia de
esta situación.

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Manual para enfrentar la adicción

El traslape de la adicción y el consumo problemático de drogas, con la


delincuencia, la situación de calle y otros, proviene desde la visión
terapéutica del sistema y es arbitraria. ¿Cómo se sentiría usted si tiene una
depresión y para resolver esta situación se le sacara de su ambiente habitual
y se le encerrara meses, casi un año con personas que también están
deprimidas, pero además son delincuentes, o indigentes?

La existencia de delincuencia es un fenómeno causado por múltiples


factores, al igual que la existencia de personas que están viviendo en las
calles y no tiene por qué ser confundido con la adicción. Una persona que
además de consumir drogas las vende es un traficante, un delincuente, lo
mismo una persona que para adquirir drogas roba a otros o a sus familiares.
De seguro muchos dirán que roba porque está enfermo, he ahí el error. No
todas las personas que sufren de una adicción roban, para robar además
debe estar comprometido éticamente, debe haber un déficit moral en esa
persona.

Hemos tenido la experiencia de entrevistar a personas con conductas


delictuales que han buscado nuestra asesoría, en más de una oportunidad
nos han contado su paso por comunidades terapéuticas y como para salirse
de ellas, buscan ser expulsados mediante la agresión a otras personas que
participan del proceso. Nos preguntamos lo traumático, incómodo y

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Manual para enfrentar la adicción

desagradable que debe ser para una persona que de modo sincero desea
dejar las drogas y que no es un delincuente, encontrarse con uno de estos
personajes en una comunidad terapéutica, en un espacio que debiese ser
totalmente seguro y cómodo. Donde las personas debiesen sentirse
protegidas para llegar a contar todas las vivencias que han soportado a lo
largo de sus vidas, no se les puede exponer más.

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Manual para enfrentar la adicción

QUÉ ES LO QUE ATRAPA CUANDO HAY UNA ADICCIÓN

La adicción a las drogas no se produce por una dependencia química,


la idea de que hay personas con una mayor predisposición para quedar
prendadas químicamente de las drogas es incompleta y pasa por alto y omite
las variables psicológicas y biográficas y sobre todo lo más importante para
entender la adicción: La vivencia subjetiva con todo su detalle y frescura.

Las personas que sufren una adicción quedan prisioneras de


situaciones que vivieron en la vida, el consumir ciertas drogas les hace sentir
de modo idéntico a como se sintieron ellos o a como vieron sentir a sus
familiares frente a los dramas por los que pasaron. La ansiedad, la
irritabilidad, la aceleración, la soledad, el temor, la angustia, el desear
apartarse, el arrancar, etc. que suelen sentirse antes o durante del consumo
es la repetición de las mismas sensaciones y emociones que se sintieron en la
vida familiar en el pasado; lo mismo ocurre con la culpa, la recriminación, la
vergüenza, el cansancio, el deseo de ocultar lo que se vive, el pensar que se
es fracasado, etc. que siguen al consumo. Algunas de estas sensaciones,
emociones, pensamientos y conductas, fueron vividas en el pasado por uno
mismo y otras por los familiares cercanos. Los seres humanos grabamos en
nuestro organismo lo que hemos vivido, en zonas específicas perfectamente
posibles de detectar: cabeza, pecho y abdomen, zonas que reciben los

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Manual para enfrentar la adicción

nombres de centro intelectual, centro emocional y centro motriz instintivo


respectivamente. El poder detectar la zona del cuerpo donde se hayan
almacenadas estas vivencias es crucial para la intervención terapéutica y
contribuye de excelente modo al autoconocimiento de las personas que
están en un tratamiento para superar le consumo de drogas.

Es en esta recurrencia en la que quedan atrapadas las personas. Hemos


podido constatar mediante nuestro método de trabajo que muchas personas
guardan en su organismo el desajuste emocional y la rabia y las crisis
psicologías de uno o ambos padres, pero recordemos siempre que cada
persona graba algo diferente según su propia historia, no se debe
generalizar. Ampliar el espectro de intervención a las reacciones y
sensaciones, que las personas con quien se intervendrá terapéuticamente,
pudieron observar en sus familiares cercanos, permite una mayor precisión
en la intervención.

Se vive así en una recurrencia mecánica, sin consciencia, ni


percatación, ni voluntad de por medio, se pasa una y otra vez por situaciones
donde se reproducen las mismas sensaciones ya vividas en el pasado y la
droga representa la solución al menos momentánea a ese dolor. Se crea así
un círculo repetitivo donde por un lado se activan los mismos dramas y
dolores y por otro lado se busca y anhela la droga, que en la mente de la
persona representa la salida a ese dolor. Lo paradójico de la situación es que
el consumo droga no soluciona nada, sino que todo lo contrario provoca la
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Manual para enfrentar la adicción

activación de más dolor. Así el consumo de la droga es un paso más dentro


de un continuo de pasos, que son la reminiscencia de un sufrimiento vivido
en el pasado.

En nuestro libro “Eneagrama Arica” describimos con claridad cuáles


son las zonas del organismo en las cuales se graban e incorporan estas
sensaciones y vivencias del pasado y cómo existe un continuo de activación
de estas grabaciones, lo cual implica que las personas pasen por situaciones
similares a las grabadas o situaciones que al menos les hagan sentir lo mismo
que sintieron en el pasado, cuando ocurrió un drama o doloroso conflicto
familiar. Esta dinámica se da en forma recurrente pudiendo dejar atrapadas a
la personas incluso décadas.

Para explicar cómo el consumo de drogas es la repetición de un dolor


vivido en el pasado, presentaremos el siguiente ejemplo:

Descripción de la situación del pasado:

1.- Traición acontecida en la relación de los padres y merma en la


entrega de cariño recibido.

2.- Soledad en los hijos.

3.- Peleas en el hogar entre los padres. Cada vez que el padre llega del
trabajo a la casa hay violencia intrafamiliar.
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4.- Aparece en el niño (a) el deseo de que los padres no vuelvan a


pelear, este deseo va acompañado de temor, angustia y ansiedad momentos
antes que el padre llegue a casa.

5.- Frustración y cansancio, los padres vuelven a pelear, se repiten


nuevamente eventos de violencia.

6.- Se siente culpa por creer que se es responsable de los problemas


de los padres.

7.- Se vivencia incertidumbre por lo que sucederá con la familia,


sensación de desvalorización personal.

Descripción de la situación en el presente:

1.- Traición de la pareja, falta de cariño y la separación.

2.- Vivencia de marcada sensación de soledad.

3.- Constantes peleas y conflictos con los seres amados, padres,


hermanos, amigos.

4.- Consumo de sustancia adictiva, va acompañado de temor, angustia,


ansiedad y el deseo de no sufrir, de no sentir más dolor.

5.- Se siente frustración y cansancio luego del consumo, el dolor no ha


desaparecido sino que ha aumentado.

6.- Se siente culpa por el consumo.


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Manual para enfrentar la adicción

7.- Se siente incertidumbre de hacia dónde irá la propia vida y una


marcada desvalorización.

Este continuo puede incluso llevarse al Eneagrama y graficarse con


precisión, encontrándose que las zonas corporales y continuo de grabación
acontecido en el pasado, es idéntico al de la situación del presente, haciendo
que la persona sienta lo mismo. Esta vez no nos adentraremos a realizar
dicha tarea, porque creemos que excede la intención instructiva y didáctica
del presente libro. Remitimos al lector a nuestros libros: “Eneagrama Arica”,
“Trascendencia” y al “Libro de los colores”.

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Manual para enfrentar la adicción

En resumen lo que atrapa a una persona en una adicción es revivir el


pasado una y otra vez, es el estar identificada con estos contenidos
(pensamientos, emociones y conductas), aprendizajes del pasado o egos,
pero esto se hace sin darse cuenta, de modo autómata. La persona ignora el
drama y la recurrencia en que esta prisionera.

El vivir en un contexto patriarcal, frío, mecánico, deshumanizado y


artificial, no contribuye en nada a que este problema sea resuelto, todo lo
contrario lo agrava, no permite que la persona se reconecte con su esencia,
no permite que la persona vuelva a la autenticidad. Una de las características
de nuestro trabajo es guiar a las personas o reencontrarse a sí mismas,
trascender los egos y reencontrarse con su Esencia.

A continuación presentamos el experimento “El parque de ratas” que


realizó el psicólogo canadiense Bruce Alexander y que fue llevado a la
expresión grafica de los comic por Stuart Mcmillen. Mediante este trabajo se
puede comprender muy bien la importancia de la calidad de vida, la
autenticidad, la naturalidad y calidad de las relaciones humanas, como
factores relevantes en la mantención de una adicción o superación de la
misma.

Pero previamente presentamos al lector las palabras del autor Johann


Hari, con respecto a la adicción y al experimento del parque de ratas.

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“Si al principio me hubieras preguntado qué provoca la adicción a las


drogas, te habría mirado como si fueras idiota, y habría dicho: "Pues las
drogas". No hay más que rascar. Pensé que lo llevaba viendo toda mi vida.
Todos lo podemos explicar. Imagina que tú y yo y otras 20 personas que
pasan por la calle tomaran una potente droga durante 20 días. Esas drogas
tienen sustancias químicas muy adictivas, así que si lo dejáramos el día 21,
nuestro cuerpo necesitaría esas sustancias. Tendríamos un mono terrible.
Seríamos adictos. Eso es lo que significa la adicción.

Una de las formas en que esta teoría se estableció por primera vez fue
mediante experimentos de ratas, que se inyectaron en la mente de los
americanos en la década de los 80 con una famosa publicidad de Partnership
for a Drug-Free America. Puede que os acordéis. El experimento es simple.
Pon una rata en una jaula con dos botellas de agua. Una sólo con agua. La
otra con heroína o cocaína diluida. Casi todas las veces que lleves a cabo este
experimento, la rata se obsesionará con el agua con droga y volverá por más
hasta que muera.

El anuncio explica: "Una sola droga es tan adictiva que nueve de cada
diez ratas de laboratorio la consumirán. Cada vez más. Hasta la muerte. Se
llama cocaína. Y puede hacerte lo mismo a ti".

No obstante, en los setenta, un profesor de Psicología de Vancouver


llamado Bruce Alexander descubrió algo extraño en este experimento. La rata
está sola en la jaula. No tiene otra cosa que hacer aparte de tomar drogas.

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¿Qué ocurriría, se preguntaba, si se intentara de otra manera? Entonces, el


profesor construyó un parque para ratas (Rat Park). Se trata de una jaula de
diversión en la que las ratas tenían pelotas de colores y la mejor comida para
ratas y túneles para corretear y muchos amigos: todo lo que una rata querría.
Alexander quería saber qué ocurriría.

En el parque de ratas, todas probaron los dos botes de agua porque no


sabían qué contenían. Pero lo que sucedió fue sorprendente.

A las ratas que llevaban una buena vida no les gustó el agua con droga.
En general, evitaban beberla y consumían menos de un cuarto de las drogas
que tomaban las ratas aisladas. Ninguna murió. Mientras que las ratas que
estaban solas e infelices se hicieron adictas, no le ocurrió lo mismo a ninguna
de las que vivía en un entorno feliz.”

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En resumen las ratas aisladas preferían beber el líquido donde estaba


presente la droga, mientras que las que estaban en al parque de ratas
preferían beber agua sin drogas y la interacción social por sobre el efecto de
las drogas. Es más incluso ratas en las cuales se había desarrollado una
dependencia a las drogas, al ingresar al parque de ratas presentaban
síntomas de abstinencia para luego dejar el consumo de drogas.

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Manual para enfrentar la adicción

EL DOBLE ESTÁNDAR DEL SISTEMA: SE VE EL CONSUMO DE DROGAS


COMO UN DELITO Y A LA VEZ SE MANTIENE EL NARCOTRÁFICO

Todo lo que escribimos en este capítulo creemos que es altamente


relevante, para comprender porque las intervenciones terapéuticas en
adicciones se desarrollan del modo en cómo se hace en Chile y en los otros
países de América latina, con tantas arbitrariedades, confusiones,
distorsiones, sesgos, traslapes e inefectividad. Al nacer los lineamientos de
acción desde le propio gobierno y sistema, en más de un punto se topan y
son entorpecidos por los antecedentes que entregamos a continuación.

Es innegable el doble estándar con que se suele toma el problema del


consumo de drogas, por una parte se penaliza y enjuicia su consumo y por
otra parte se permite el narcotráfico. Para las miles de personas que pueden
ver día a día a plena luz del día y frente a todos como se trafican drogas en
las poblaciones, poniendo en riesgo la vida de niños, adultos y ancianos,
porque el tráfico acarrea conflictos, peleas, enfrentamientos, asesinatos, etc,
nos queda claro que hay cierta impunidad en el tráfico de drogas, como si
existiese una orden del sistema de permitir la existencia de cierta cuota de
narcotráfico. Está visión coincide con la que tienen algunos autores como
Paul Gootenberg, con respecto a la existencia de una guerra falsa contra las
drogas, de parte de los Estados unidos y el sistema, cuya finalidad es que USA

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Manual para enfrentar la adicción

tenga mayor presencia e influencia en la zona y a la vez los estados locales


puedan establecer un estado de control, tener mayor acceso al control de
los pobladores, dado a que se justificaría la presencia e intervención de los
organismos de seguridad en cualquier momento, dicho en otro términos la
guerra contra las drogas pese a su pobres resultados, sirve para condicionar
y acostumbrar a las personas a ver la intervención de los organismo de
seguridad, no sólo en el tema de la lucha contra el tráfico sino cada vez que
se requiera oprimir e insegurizar a la comunidad.

En el trabajo de Paul Gootenberg se expone que si se sigue la ruta que


el narcotráfico ha tomado en América Latina en la segunda mitad del siglo XX
está coincide con los intereses de los Estados Unidos en la Zona. Ejemplo de
lo mencionado por este autor lo encontramos en el ingreso de la pasta base a
las poblaciones chilenas, por parte del gobierno militar de Augusto Pinochet
Ugarte y las variadas investigaciones periodísticas que señalan al ex dictador
involucrado en el narcotráfico entre estas: The Politics of Torture (1999) de
Hugh O’Shaughnessy, Traficantes & Lavadores (1996) de Manuel Salazar, y La
Delgada Línea Blanca. Narcoterrorismo en Chile y Argentina (2000) de
Rodrigo De Castro y Juan Gasparini. Un hecho altamente relevante es que
antes de su muerte el general (r) Manuel Contreras, quien fue jefe de la
dirección inteligencia nacional (DINA), haya ratificado ante el fiscal Héctor
Barros, jefe de la unidad contra el crimen organizado de la Fiscalía Sur, la
acusación concerniente a que la familia Pinochet se enriqueció mediante el
narcotráfico.

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Manual para enfrentar la adicción

Otro caso impactante sobre la participación del propio sistema en el


tema del narcotráfico lo hallamos en las acusaciones que hizo el ex comisario
de la PDI Fernando Ulloa Castillo, el año 2012, donde identificaba un
procedimiento de tráfico de drogas amparado por funcionarios de la PDI. Al
dar aviso a sus superiores la orden fue dejar pasar la droga, frente a esto el
funcionario tira su arma de servicio sobre el mesón de la guardia de turno,
mencionado las palabas: “Yo no trabajo con delincuentes”. ¿El resultado?,
Ulloa Castillo fue desvinculado de la institución a través de un procedimiento
irregular. El ex comisario Castillo llego incluso al palacio de la moneda para
entregar todos los antecedentes a quien en aquella época era ministro del
interior, Rodrigo Hinzpeter, quien luego de mantener una entrevista con el ex
comisario, no realizó procedimiento alguno destinado a dar con los
implicados. El ex comisario no fue escuchado por la dirección de la PDI, a
pesar de sus reiterados intentos.

El año 2013 frente a amenazas de muerte el ex funcionario de la PDI,


Fernando Ulloa Castillo pide asilo político a la embajada de Ecuador. Frente a
esta compleja situación es importante resaltar que algunos medios
reconocieron un verdadero cerco informativo tendido los medios
tradicionales en Chile, para no dar a conocer la situación.

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Adjuntamos comunicado de prensa de la embajada de Ecuador del 25


de enero del 2013.

Con respecto al pronunciamiento de un cerco informático para que el


caso no saliera en la prensa, al parecer es cierto, las noticias en internet con
respecto al ex inspector y la red de narcotráfico al interior de organismos de
estado se desaparecen drásticamente el año 2013. Mediante contacto vía
internet, nos logramos contactar con el ex comisario quien nos menciona

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textualmente “Que el proceso en la actualidad se encuentra en el 27 juzgado


civil de Santiago ya que ningún abogado fue capaz de tomar mi caso”.
“Recién el año 2017 un abogado del sur del país tomo mi caso”. “Es más en
unas semanas más fisco tiene que presentar pruebas en mi contra
distorsionando mi denuncia.”

En la historia del narcotráfico, más puntualmente de cocaína, Chile ha


ocupado un papel clave en la historia, volviendo a Paul Gootenberg,
menciona que entre los años 1950 a 1960 la ciudad de Arica (ciudad desde
donde además escribimos este libro) era el centro mundial del narcotráfico.
Desde el puerto de Arica se despachaba la droga al resto del mundo.

En 1953 se da la promulgación del Decreto con Fuerza de Ley N°303


que instauró el régimen de Puerto Libre en Arica, eximiendo de impuestos de
importación y tasas de desembarque a los productos que ingresaran al país a
través de él, coincidencia o no, da mucho que pensar.

Según Paul Gootenberg la línea de tráfico y distribución de cocaína que


se ha dado en Latinoamérica ha sido trazada mediante los movimientos
políticos locales, organizados y apoyados desde los Estados Unidos. Así
mediante el apoyo al golpe de estado de Augusto Pinochet en Chile, se
cambia la línea de tráfico de drogas y se estableces en Colombia. Una línea
más directa y rápida hacia los Estados Unidos.

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Hasta el momento la lucha contra el narcotráfico ha sido un total


fracaso, es liderada por uno de los países que se encuentra a la cabeza en
cuanto al consumo de cocaína a nivel mundial, los Estados Unidos.

Todos los antecedentes que ponemos a disposición del lector son los
que muchos ya han podido leer en la prensa y escuchado en los medios de
comunicación, sin embargo tal vez es la primera vez que se alza la vista y se
logra asociar todo este panorama con la limitada mentalidad con que se
interviene terapéuticamente para superar las adicciones. Hasta el día de hoy
se interviene en adicciones sin querer ver y asumir de qué se trata el tema de
fondo, qué permite la existencia de narcotráfico. Y si hay algo que se requiere
para sanar a los seres humanos de la adicción y el consumo problemático de
drogas esto es la verdad, un proceder humanamente natural y ético. No
creemos que se logre realizar un trabajo serio en adicciones si detrás se
encuentra la mentira, la omisión, la desidia y la corrupción.

Al parecer al sistema le viene muy bien que las personas piensen que
sanarse de una adicción es muy difícil y complejo, le sienta muy bien que se
siga traficando drogas en las poblaciones y desde luego que existan personas
que padezcan de una adicción y que vivan un calvario a la hora de intentar
superarla. No es un accidente que a la hora de intervenir la adicción sea
confundida con otros fenómenos sociales como la delincuencia por ejemplo.

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Manual para enfrentar la adicción

Se crea de tal modo un panorama para que todos piensen que la adicción
está arraigada en la sociedad y que es en extremo difícil sacarla,
garantizándose que el panorama siga así por décadas.

La ambigüedad ética del sistema se refleja en que en nuestra ciudad


(Arica) funciona una centro “rehabilitación” de sustancias adictivas que
pertenece a un senador elegido por la zona que fue desaforado por
mantener acuerdos al margen de la ley con la empresa Corpesca,
perjudicando a toda una ciudad y a miles de personas que bien directamente
de la pesca, nos referimos al señor Jaime Orpiz, dueño de la Corporación
esperanza, que preside actualmente su hijo. Pese a sus actos ilegales que
mencionamos cuenta con la autorización del gobierno no sólo para tener
funcionando esta corporación, sino que además para realizar una colecta
anual. Desde luego a la empresa Corpesca se le permite aún depredar
nuestro mar con todas las de la ley, sin importarle a la justicia chilena que
haya comprado a uno de sus parlamentarios. Este es el mundo artificial, falso
y patriarcal que con sus mentiras y extraviado de toda ética humana, sirve de
base para que miles de personas se pierdan en la adicción.

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Manual para enfrentar la adicción

UNA BUENA ACTITUD Y BUEN PROCEDER EN LA VIDA COMO


REQUISITOS INDISPENSABLES PARA SUPERAR EL CONSUMO DE DROGAS

En la superación del problema de la adicción, son indispensables dos


factores claves: Una buena actitud y un buen proceder. El primero de ellos,
una buena actitud, habla de una buena actitud hacia el tratamiento y los
esfuerzos que se realizarán. Nadie que proceda con faltas de respeto y no
valore una instancia terapéutica puede alcanzar el objetivo de dejar atrás las
drogas. Atrás debe quedar aquella idea de la contención emocional pese a
todo costo, incluso a poner en riego la propia seguridad y dignidad, debe ser
abandonada la idea de la catarsis llena de falta de respeto hacia los
profesionales que trabajan en los centros para superar la adicción,
procederes como estos no tiene por qué ser permitidos en un tratamiento
para la rehabilitación de la adicción. Desde el inicio debe quedar en claro que
no se admiten faltas de respeto, no se requieren las faltas de respeto para
poder elaborar, trabajar, superar, sanar. Generalmente las personas que
tienden a salirse de este límite lo hacen porque ya han tenido una
experiencia previa en una comunidad terapéutica, o en una instancia de
institucionalización.

A un tratamiento para superar una adicción, o a los intentos que las


personas harán en sus vidas para dejar atrás las drogas, debe ir siempre

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Manual para enfrentar la adicción

acompañando una buena actitud. Debe agradecerse el poder acceder a esta


oportunidad de sanación, ya toda sanación proviene desde lo sagrado, del
reencuentro con la esencia y lo natural. Si se toma de este modo la instancia
terapéutica, el espacio terapéutico, entonces estamos en un excelente
camino para dejar atrás la adicción o el consumo problemático de drogas.

El segundo factor es un buen proceder, con esto nos referimos a llevar


un buen proceder en la vida, a vivir con honorabilidad. Actualmente los
psicoterapeutas se centran en la técnica, métodos o teorías aprendidas pero
hay un déficit en cuanto a la parte moral y esto llega a tal extremo que se
piensa que lo que haga una persona en su ámbito privado o en cuestiones
que involucren su moralidad y nivel de ser “es su problema y no me debo
inmiscuir”. Como si el andar por la vida realizando buenos o malos actos no
se sintiera en el organismo, no fuese importante. Y esto tiene que ver con
que la base moral de los terapeutas también es ambigua o poco clara o muy
poco noble. Este escenario se da cuando un terapeuta no ha trabajado sobre
sí mismo, no ha trabajado en su desarrollo interior y cree que ser psicólogo o
terapeuta es un asunto de obtener un título en una universidad y con esto
es suficiente. La realidad es diferente, un ciego no puede llevar a otro ciego,
se requiere evidentemente un adecuado desarrollo interior ya que sólo así es
posible poder mencionarle a la persona qué en su vida esta errado, qué está
haciendo mal, qué le tiene entrampada en un problema. En cuanto a la
adicción esto es crucial porque mientras una persona tenga déficit morales
no saldrá de la adicción, se mantendrá en ella lo quiera o no y esto ocurre

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Manual para enfrentar la adicción

porque los procederes falto de moralidad no son nada más ni nada menos
que la reiteración de los dolores del pasado familiar, donde la persona se
siente tan comprometida con este actuar y por lo mismo tan identificada, de
tal modo que no ve las situaciones con claridad y no se ve a sí misma.

Procederes como:

- Ser infiel.
- Ser amante de alguien que tiene pareja.
- Denigrar, ofender y dañar a otros.
- Vivir en la ignorancia sexual.
- Robar
- Ser cruel.
- Desarrollar actividades que dañen a otros, como el traficar por
ejemplo.
- Otros.

Frente a hechos como estos un terapeuta y quien guíe un proceso de


sanación de una adicción, debe dar inmediatamente aviso a la persona,
decirle que si su proceder no cambia no obtendrá resultados. Esta es un de
las principales razones de que un tratamiento no resulte, la persona al
cometer este tipos de actos una y otra vez se “parte en medio”, revive
nuevamente los dramas familiares.

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Manual para enfrentar la adicción

Una vez que se ha dado el aviso a las personas, puede ser que con toda
sinceridad nos digan que entienden la necesidad de abandonar dicho
proceder y que lo desean dejar atrás y luego de algunos esfuerzos lo logran,
otras veces el proceder errado está demasiado arraigado en la psicología de
las personas, proviene de una estructura egóica e identificación con la
misma, que le hace muy difícil de dejar atrás. En ese caso esto será lo
primero a trabajar, sino los intentos por solucionar y salir de una adición
serán nulos. No se trabaja en un terreno que está sucio, primero se limpia.

Todo este proceder basado en la moral debe hacerse sin juzgar a la


persona ni caer en el moralismo. Debe explicitarse claramente que no se le
está juzgando, sino que trabajamos en conjunto para que se logre alcanzar la
meta deseada.

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Manual para enfrentar la adicción

SI DESEA SALIR DE LAS DROGAS DEBE REALIZAR UN CAMBIO EN SU


VIDA

Ingresar a un tratamiento no es garantía de superar una adicción


y esto es porque a las drogas se les vence en la vida real, no dentro de una
comunidad terapéutica o dentro de una clínica psiquiátrica o consulta
psicológica. La visión de “Le apartamos de la vida, le informamos que una
vez afuera jamás deberá acercarse a las drogas y esperamos de usted que al
primer intento de vuelta al mundo lo haga bien” es ingenua por decirlo
menor y poco realista, se asimila a enseñar a alguien a realiza malabarismo
en teoría y esperar que a la primera actuación frente al público resulte todo
bien.

Ingresar a un tratamiento para superar el consumo de drogas, para


luego salir y llevar la misma vida de antes, no tiene sentido, no sólo nos
referimos al consumo o a los hábitos de aseo o a la estructuración del
tiempo. Se debe realizar un cambio significativo en la vida sino el problema
continuará, un cambio que sea modificar algo que le permita sentirse
drásticamente diferente y vivir de modo diferente. Hay veces en que este
cambio consiste en irse de la casa de los padres y así romper con una
dinámica disfuncional y negativa. Otras veces este cambio consiste en
realizar una alianza con otro ser humano e iniciar una vida en pareja digna,

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Manual para enfrentar la adicción

otras veces el cambio consiste en develar un abuso sexual sufrido y otras en


dejar el trabajo donde no nos sentimos realmente libres y plenos, también
este cambio puede estar orientado a cambiar de amistades y otras veces
consiste en cambiar drásticamente la conducta sexual. Todos son cambios
que desde luego causan temor, pero que no deben dejarse para después,
“para cuando ya esté sano”, “para cuando haya dejado las drogas”, mientras
antes se realicen estos cambios será mucho mejor.

Si usted no hace un cambio significativo en su vida real, entonces


difícilmente dejará atrás las drogas de modo definitivo. Se requiere de una
sana rebeldía para sacar de la propia vida y mandar al carajo todo aquello
que no es digno de estar en ella.

Como dice Herman Hesse el que desea nacer debe destruir un mundo.

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Manual para enfrentar la adicción

ATREVERSE ENFRENTAR Y TRASCENDER EL DOLOR

Una de las grandes diferencias que hemos encontrado en el trabajo


con personas que sufren de una adicción o tienen un consumo problemático
de drogas, está en que al aplicar nuestro método de trabajo, el cual en una
primera parte consiste en detectar la causa y el origen que se encuentran a la
base de una adicción, es decir, la situación o situaciones de vida que han
quedados incorporadas en el organismo y que son el origen de una adicción;
se llega al retroceder en el tiempo mediante un estado de profunda
relajación a situaciones muy placenteras, de mucha felicidad, de gran
protección y alivio. A diferencias de otros conflictos, problemas y
sufrimientos psicológicos donde solamente se llaga espontáneamente a
situaciones difíciles y dolorosas. Esto tiene que ver con la identificación, el
anhelo y deseo de las personas que padecen de una adicción de permanecer
protegidos y seguros y de evitar el dolor.

Una de las formas de poder trabajar la trascendencia del dolor, es


atreverse a enfrentarlo. Si bien es difícil, se puede realizar si la persona se
atreve a darse un tiempo y en vez de salir corriendo a buscar la droga y
consumirla, permanece autoobservándose. Entonces se dará cuenta de todo
un flujo de sensaciones que aparecen en el organismo, en las zonas del
estómago, pecho y a veces cabeza y sabrá que ahí hay más que “la angustia

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Manual para enfrentar la adicción

por consumir una droga”, se dará cuenta de que ahí hay dolor, soledad,
tristeza, desamparo, impotencia, cansancio, etc.

Es necesario buscar un lugar apropiado para estar tranquilos, puede


ser recostado (a) en la cama, o sentado, se recomienda recostarse en
posición fetal. Desde luego llagará el llanto y no se debe reprimir, es un
llanto sincero, “todo llanto sincero es breve”. Luego viene la calma, este es
una forma de trascender el dolor, de entender que el dolor no le matará. Si lo
logra realizar dará un gran paso adelante, mientras más veces lo logre hacer
comenzará a comprender más y más, a verse a usted mismo (a) de un modo
diferente.

Todo esto tiene que ver con las características de lo que somos
realmente, somos una Esencia, un Consciencia, que está más allá de las
experiencia dolorosas.

En nuestro trabajo tenemos distintos métodos para poder trascender


el dolor, creemos que este es uno de los más expeditos que usted puede
utilizar en su propia vida.

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Manual para enfrentar la adicción

EL CUERPO DE LOS DESEOS

Ya en nuestro libro llamado “Eneagrama Arica” mencionamos la


existencia de otros cuerpos en el ser humano, junto al cuerpo físico más
reconocido. Todos estos cuerpos son posibles de percibirse y vivenciarse
subjetivamente; a la cantidad de energía que siente un ser humano en su
organismo se le denomina cuerpo etérico; a la imagen mental que tenemos
de nosotros mismos se le denomina cuerpo mental. Así como al propio
cuerpo que vemos en nuestros sueños, le llamamos cuerpo de los sueños o
cuerpo de los deseos o cuerpo astral lunar.

Poder tener una visión ampliada de la psicología y constitución del ser


humano, ayuda a poder explicar fenómenos que de otro modo son
catalogados de irracionales, psicóticos o fantasiosos. Así por ejemplo
refiriéndonos al cuerpo de los sueños o cuerpo de los deseos, los llamados
estados de sonambulismo se producirían al no cortarse “la conexión” entre el
cuerpo físico y el cuerpo de los sueños, de tal modo que mientras el cuerpo
de los sueños o deseos corre en los sueños, el cuerpo físico le sigue en el
mundo físico, lo mismo ocurre cuando se intenta dar un golpe,
sorprendiéndonos que se le pega a una pared. Este corte de conexión es un
proceso natural y permite descansar y reponerse al cuerpo físico mientras se
dan los fenómenos oníricos correspondientes.

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Manual para enfrentar la adicción

En el caso de las psicosis, específicamente en la manifestación de las


alucinaciones ocurre exactamente lo mismo que hemos descrito en el
sonambulismo, pero en situación inversa. Cuando el cuerpo físico se
despierta, el cuerpo de los deseos o cuerpo de los sueños en vez de
descansar y restituirse, no descansa sino que sigue activo de tal forma que las
personas ven en el mundo físico todo aquello que se manifiesta en su mundo
onírico. Casi siempre para que se pierda el equilibrio del organismo y se
establezca este estado, se requiere que la persona pase por un periodo de no
poder dormir bien. El dormir bien es clave para la salud orgánica y
psicológica.

Si se ampliara la noción del ser humano más allá del cuerpo físico,
mucho más se lograría en cuanto a resultados y éxitos psicoterapéuticos.

Hemos decidido retomar el tema del cuerpo de los deseos en el


presente libro, porque sabemos que juega un papel importante en la
adicción. No es coincidencia que la cocaína provenga de la hoja de coca, que
es una planta sagrada que permite estimular el cuerpo de los deseos o
cuerpo de los sueños.

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Manual para enfrentar la adicción

Ahora las personas podrán comprender porque la conducta de las


personas que padecen una adicción, es a todas luces “irracional” y fantasiosa;
pese a saber en los momentos de lucidez y tranquilidad el daño que se
provocan con el consumo y que comparando los pocos minutos de placer
producidos por la droga en contraste con los días y semanas de tormento que
luego vienen, se vuelve una y otra vez al consumo de drogas. Es el momento
cuando el deseo de consumir drogas se vuelve irrefrenable (a lo cual en la
literatura del tema le llaman craving), esto ocurre porque en ese momento al
igual que en las psicosis, se haya implicado el cuerpo de los deseos, es el
cuerpo de los deseos o cuerpo de los sueños, él que vivencia este deseo
profundo y anhelo de consumir y de salir de la angustia. El razonamiento y
lógica del espacio tridimensional quedan atrás dado a que pertenecen al
mundo físico, al cuerpo físico. Mientras que el mundo propio del cuerpo de
los deseos es el mundo onírico, donde manifestamos nuestros anhelos y
deseos más profundos. Cuando se consumen drogas tal como si de un sueño
se tratase, las personas desean alcanzar y realizar grandes planes los cuales
escapan de lo racional, por ejemplo: irse de la casa y cambiarse de ciudad con
recursos mínimos a veces sólo con la ropa que llevan puesta, vivir estados de
persecución, excitabilidad sexual, sentirse protegidos deseando que ese
momento no termine, etc. El proceder de las personas que consumen drogas
es más coherente con el mundo onírico que con el tridimensional físico.

Creemos que como condición para que se vea afectado el cuerpo de


los deseos, se debe haber pasado por un periodo de insomnio y dificultades

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Manual para enfrentar la adicción

para descansar, es ahí donde se ve afectado este cuerpo y alterado su


equilibrio.

Si volvemos a nuestra observación con respecto a que las experiencias


del pasado se graban en el organismo humano, en las zonas de la cabeza,
pecho y abdomen, ahora se amplía este entendimiento para incluir no sólo el
cuerpo físico sino también los otros cuerpos, en el caso de la adicción
participa el cuerpo de los deseos. Entonces no sólo se graba una experiencia
dolorosa en el cuerpo físico sino que parte de este proceso de grabación
puede ser realizado en el cuerpo astral.

La sabiduría del eneagrama y la ley de 7, enseña todos los procesos


tienen 7 fases, 7 días la semanas, 7 colores el arcoíris, son 7 las notas
musicales, etc. Así también las experiencias dolorosas grabadas, se graban en
siete fases. El postulado de nuestro trabajo expresado en nuestro libro:
Eneagrama Arica, señala que los eventos se graban en el organismo humano
en siete fases, su incorporación, se realiza en las zonas de la cabeza, pecho y
abdomen y estas grabaciones se activan siguiendo el orden de las líneas del
enegrama. Pero hoy nos damos cuenta que este proceso es mucho más
amplio y variado aún, porque bajo ciertas circunstancias incluye a los otros
cuerpos del organismo humano: etérico, de los deseos y mental y no
solamente al físico. Estas otras circunstancias a las que nos referimos son: En
el caso de que se incluya el cuerpo de los deseos en este proceso ocurriría
algo más o menos así, se inicia grabando una experiencia dolorosa en el
71
Manual para enfrentar la adicción

cuerpo físico y luego bajo ciertas condiciones, esa grabación también


prosigue en el cuerpo de los deseos, esta condición no son otra que no lograr
descansar por estar inmerso en un drama familiar, llega un punto en que la
falta de sueño y el cansancio interfieren con el cuerpo de los sueños (o
cuerpo de los deseos), se llega a un punto en que la persona ya al estar tan
cansada pensando en el problema o drama, entre despierta y casi dormida,
pasa el drama al cuerpo de los sueños, quedando grabado ahí. Podemos decir
que en muchos casos de adicción se haya entonces el cuerpo de los deseos
comprometido, afectado. Entonces algunos de los 7 pasos de un evento
doloroso grabado en el organismo humano recaen sobre el cuerpo físico y
otra parte, al menos una de estas 7 fases, en el cuerpo de los deseos. La
parte que es incorporada en el cuerpo de los sueños es casi siempre el deseo
de que la situación se arregle, que el problema pase, que no haya dolor. Los
anhelos nocturnos, frente una situación problemática, con los cuales se pasa
de la vigilia al sueño.

Ampliar la visión de la psicología humana incluyendo la existencia de


estos cuerpos (etérico, de los sueños y mental), junto al físico, permite
entender mucho mejor la dinámica del organismo y psicología humana.
Importante comprender que la noción y creencia en la existencia de estos
otros cuerpos, no es sacada de teoría alguna, ni de un sistema de
pensamiento, sino de la observación directa sobre los suceso del mundo y la
experiencia. Si bien el calificativo de cuerpos, puede parecer extraña, esta
extrañeza tiende a desaparecer al comprenderse que uno mismo

72
Manual para enfrentar la adicción

directamente puede cotejarlos en la propia experiencia. Como dijimos, el


cuerpo etérico se conoce por la cantidad de energía que se siente en el
organismo, el cuerpo de los deseos es el cuerpo propio que se ve en el
mundo onírico y el cuerpo mental es la representación mental que tenemos
de nosotros mismos, la cual puede evocarse (pensarse) a voluntad, aunque
algunas personas tienen serios problemas para realizar esto último, ya dando
indicios de que hay un daño a este nivel.

Mediante este entendimiento ampliado de la psicología y del


organismo humano, se puede entender que muchos eventos no solamente
afectan a nivel físico, sino que también a nivel energético (sensación de
cansancio por ejemplo), también a nivel del cuerpo de los deseos (como en el
caso de las psicosis y de las adicciones) otras a nivel del cuerpo mental, o
representaciones mentales (ideas delirantes, distorsión y alteración mental
de la imagen física, en la anorexia por ejemplo, casos de baja autoestima,
fobias).

Comprender más allá de la vivencia puramente física, nos da la


posibilidad de una mayor sensibilidad y flexibilidad para entender la
psicología y al organismo humano. Reincorpora al entendimiento humano las
vivencias subjetivas y el mundo interno.

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Manual para enfrentar la adicción

Cuerpo físico y cuerpo de los deseos o cuerpo de los sueños

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Manual para enfrentar la adicción

CUANDO EL CONSUMO DE DROGAS YA NO ES UN SÍNTOMA

Es necesario poder diferenciar cuando un consumo de drogas es una


señal que envía el organismo, para darnos aviso de que aún existe un dolor
profundo que es necesario resolver. La otra opción es que ya se haya
trabajado de modo adecuado y preciso y la persona ya tenga claro cuál es el
dolor profundo que existió en su vida y ya lo haya superado, se haya
desidentificado de él, entonces el consumo de drogas ya no es un síntoma,
ya no es una señal de un profundo dolor, sino sólo una conducta que se ha
desarrollado, no de modo azaroso, porque el azar no existe, pero si en un
contexto de situaciones imprevistas, el reencuentro con una antigua amistad,
coincidir en el lugar donde se puede acceder a la droga fácilmente, de tal
modo que la persona a la hora de consumir no se siente atrapada o
enganchada nuevamente a las drogas, de tal modo que la persona se da
cuenta de que un cambio profundo ha ocurrido en su interior. Mientras que
desde una visión paternalista y rígida que asocia inmediatamente consumo
de drogas con delito, consumo de drogas con “encendamos la alarma roja”,
una visión que ignora realmente si se realizó un trabajo preciso y prolijo con
las personas que ya terminaron un tratamiento de rehabilitación (como ellos
lo llaman) para personas que consumen sustancia s adictivas, una visión que
trabaja siguiendo las directrices del sistema, un nuevo consumó es un
fracaso y una nueva oportunidad para fichar a las personas para un nuevo
tratamiento.

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Manual para enfrentar la adicción

Desde nuestro trabajo lo entendemos diferente. Las personas en la


vida real a veces requieren saber, ver, entender si realmente están sanadas,
algunas personas requieren pasar por la experiencia de verse consumiendo
drogas en un lugar y con personas que no le aportan nada y que no
contribuyen en nada para su vida, en un lugar desagradable, pero requieren
verlo desde una óptica diferente, desde la óptica que ya se ha liberado de la
influencia e identificación del pasado, sólo ahí realmente pueden captar lo
que significa e implica drogarse, ya que antes no podían, soñaban. Como
terapeutas no podemos oponernos y cortar este proceso que es razonable y
en algunas personas necesario.

Desde nuestro trabajo también asumimos que hay personas que ya


han terminado un tratamiento para superar el consumo de drogas y que en
ciertas ocasiones pueden llegar a tomar la decisión de consumir drogas, sin
que esto sea una nueva recaída, se requiere para que sea una recaída que la
conducta de consumo este en el sitial de síntoma, se requiere que sea una
señal de un daño interior, de un conflicto no resuelto. Claro que desde una
visión terapéutica que ignora qué produce una adicción o cómo llegar a las
vivencias profundas que hay que trabajar para superar una adicción y que
además está sostenida desde la visión del sistema, todo nuevo consumo será
visto como recaída.

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Manual para enfrentar la adicción

Se seguirá entonces usando un criterio hipócrita de enjuiciar a las


personas que atraviesan o han atravesado por un proceso terapéutico para
superar el consumo, mientras se da la venía para consumir a profesionales
algunos de los cuales trabajan precisamente en el área de la adicción,
políticos y personalidades del sistema.

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Manual para enfrentar la adicción

EL ACULLICO DE HOJA DE COCA COMO PRÁCTICA SOCIAL

El enfrentamiento entre dos mundos, uno natural y humano y otro


artificial impuesto a través del maltrato, queda en evidencia en el modo en
que ha sido tratada la hoja de coca, planta originaria de los Andes
americanos. Su uso humano se remonta a más de 8 mil años de antigüedad y
consiste en una práctica social, comunitaria, a la vez medicinal, alimenticia y
de bienestar. La harina de coca está considerada entre los aliméntenos más
nutritivos del planeta.

La práctica del acullico de hoja de coca consiste en ingresar una


cantidad relativamente pequeña de hojas de cocas y macarlas y al mezclarlas
con la saliva se crea un bolo que se lleva a la mejilla, manteniendo ahí, de
este modo las hojas secretan su contenido el cual se va consumiendo.

Es en el uso comunitario del acullico de hoja de coca, que incentiva el


dialogo y el contacto humano, que se marca la diferencia con el uso de la
cocaína. Mientras se realiza el acullico las personas comparten, hablan,
festejan, esta práctica les une, no existe el ensimismamiento o la verborrea,
ese hablar mucho sin sentido y luego al día siguiente no recordar nada de lo
que se habló, que se presenta en el consumo de cocaína, de tal modo que las

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Manual para enfrentar la adicción

personas se van sintiendo más angustiadas y solas, por el contrario en la


práctica del mascar hoja de coca, hay un encuentro real con el otro y
aceptación.

Ya hemos mencionado en este libro y libros anteriores, que los eventos


por los que pasamos en el desarrollo a lo largo de nuestra vida son
incorporados en el organismo humano, específicamente en la zona de la
cabeza (Centro intelectual), zona del pecho (Centro emocional) y en la zona
del abdomen (Centro motriz-instintivo). El problema no está en la grabación
e incorporación de las vivencias positivas y armoniosas, sino en las dolorosas.
En la adicción estas vivencias dolorosas se sienten subjetivamente como
angustia, la cual es intensa y lleva a las personas a consumir drogas, para
apartarse del dolor, tratar de evitarlo y pausar al menos por un instante la
angustia y la ansiedad. El consumo de drogas químicas y artificiales, como la
pasta base y la cocaína, las patillas ansiolíticas, entre otras, aparta más a las
personas del contacto con los otros, les encierra más en las sensaciones y
grabaciones del pasado, de tal modo que esa angustia no se pasa y el
consumo de drogas se hace reiterativo. No ocurre lo mismo con el consumo
de plantas enteogenas, las cuales están circunscritas a una práctica social de
desarrollo espiritual.

Con toda seguridad se requiere del contacto humano sincero y real


para salir adelante de la adicción y se requiere de cortar los contactos
superficiales y artificiales. Tal como el experimento del parque de ratas del
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Manual para enfrentar la adicción

profesor Bruce Alexander, de Vancouver, Canadá. Sólo estando conectados


con nuestra Esencia y estando despiertos a lo que nos entrega la vida natural
y autentica: el momento presente, la naturaleza, los otros que amamos y nos
aman, se puede dejar atrás la adicción, es decir, dejando ir el pasado en vez
de quedarnos pegados e identificados con él, viviendo por lo mismo una vida
artificial y gris.

La práctica del acullico de hoja de coca permite activar la ansiedad y


angustia, que se siente antes del consumo de drogas, “la angustia que lleva al
consumo”, pero al estar esta práctica realizada en un contexto social, con
otros y como la hoja de coca es natural y sagrada, la persona puede en este
contacto social ir superando dicha angustia. Esta angustia al cabo de unas
horas desaparece y la persona aprende a que puede vivir dicha angustia y
verse contenido por el contacto con otros, en vez de sentirse marginado,
excluido y juzgado, que es lo que sucede cuando consume drogas. Esta
práctica se debe repetir hasta que ya no se active la angustia en el estómago,
pecho o cabeza. Si se es constante la angustia desaparecerá en forma
progresiva y luego se podrá realizar el acullico ya sin sentirla. Desaparece
entonces la angustia por ir a consumir drogas. La persona ya no se verá
obligada a salir corriendo detrás de las drogas. Lo que estamos planteando
no es menor, porque permitiría mejorar la condición de vida de muchas
personas.

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Manual para enfrentar la adicción

Advertimos que cuando la persona tiene problemas de adicción esta


práctica no se debe realizar sólo y si se realiza junto a otros, debe existir un
real compromiso de no dejar a la persona sola y de que la persona que tiene
el problema no dejará el grupo para irse a consumir drogas. Si se respeta este
acuerdo todo irá bien.

Es ideal que este manejo de una situación social, comunitaria y


terapéutica, vaya acompañado de un proceso de autoconocimiento y
exploración interior.

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Manual para enfrentar la adicción

LA LEGALIZACIÓN DE LAS DROGAS

Creemos que la principal finalidad por la cual las drogas son ilegales es
para que siga existiendo el narcotráfico. Una vez legales estás, se acaba el
negocio.

Lo que deja prisionera a una persona en el consumo de las drogas, tal


como lo hemos expresado en este libro, no es “algo” externo, no son las
drogas como objeto, sino un proceso y dinámica interior que consiste en el
sufrimiento psicológico y orgánico que marcan a las personas, producto de
haber vivido situaciones dolorosas en el desarrollo en las familias respectivas.
A la vez todo este drama ocurre en un sistema altamente adormecido y
artificial, donde cada vez se ausenta más lo natural, la sinceridad y calidez
humana, lo cual no contribuye en nada a que las personas vuelvan a
reconectarse con su esencia, vuelvan a ser realmente ellas mismas y logren
sanar.

Uno de los productos a los que se le ha hecho más marketing en la


historia es la cocaína. No siempre fue considerada ilegal, sino que gozo de
prestigio y reputación. Desde actores de cine, cineastas, científicos, médicos,
sirvieron para darle prestigio al consumo de esta sustancia; usándose

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Manual para enfrentar la adicción

estrategias de marketing, como el potenciar la difusión de una bebida que


traía cocaína en sus ingredientes, la Coca Cola. Entre los médicos sobresale
Sigmund Freud, quien consumía cocaína y la recetaba a su grupo cercano y
pacientes. Sí el creador del psicoanálisis profesaba los beneficios de la
cocaína, lo cual puede leerse en su escrito Über coca.

Entregaremos algunos datos de la historia de la cocaína:

En el año 1855 se alcanzó por primera vez el aislamiento del alcaloide


por Friedrich Gaedcke. Gaedcke nombró al alcaloide como eritroxilina

La cocaína fue sintetizada (extraída de las hojas de la coca) en 1859 por


el químico alemán Albert Niemann.

No fue sino hasta 1880 cuando empezó a hacerse popular en la


comunidad médica.

En 1884, Sigmund Freud publicó un artículo titulado “Über Coca”


(Sobre la Coca) en el cual promovía los “beneficios” de la cocaína, llamándola
una sustancia “mágica”.

En 1912, el gobierno de los Estados Unidos informó de 5 mil muertes


relacionadas con la cocaína en un año; y para 1922 la droga fue prohibida
oficialmente.

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Manual para enfrentar la adicción

Una vez realizado el marketing de la cocaína, esta se declara ilegal.


Declarándose así el inicio del narcotráfico. La idea que está detrás es simple:
“Si haces popular una sustancia que la gente consumirá y es más, se hará
dependiente de su consumo y luego la haces ilegal, el resultado inequívoco
es que las personas intentarán obtener esa sustancia por vías ilegales“.
Desde ese momento se crea un nuevo nicho económico para quienes
traficaron y trafican hasta estos días.

En un contexto como le planteado, se entiende que el sistema desee a


toda costa mantener a las drogas en la categoría de ilegal, así se posibilita
realizar una guerra contra las drogas y lo más relevante así se posibilita el
narcotráfico. En su trabajo el profesor Pool Gutenberg menciona que incluso
Estados Unidos usó dinero directamente obtenido del narcotráfico para
financiar acciones militares en Nicaragua. En uno de los capítulos del
presente libro ya hablamos del doble estándar del sistema en cuanto al tema
de las drogas y el narcotráfico y cómo presumiblemente organismos
seguridad del estado han estado inmersos en el narcotráfico.

El resultado es que la supuesta guerra contra las drogas donde los


Estados Unidos para variar, están a la cabeza, sea infructuosa y de nulos
resultados.

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Manual para enfrentar la adicción

Personalmente hemos crecido en la ciudad de Arica, viendo como en


las mismas poblaciones desde hace treinta años se sigue vendiendo droga y
en los mismos pasajes y hasta en las mismas casas. Obviamente esto sucede
con la participación de la indiferencia y desidia del sistema.

Países como Portugal y Canadá tienen una postura diferente, la cual


consiste en abandonar la guerra contra las drogas, porque está tiene efectos
nulos y adversos. En el caso específico de Portugal, el número de personas
fallecidas por el consumo de drogas es menores hoy en día que se
despenalizo el consumo de todas ellas, a que cuando eran ilegales.

En nuestro trabajo asesorando a personas que padecían adicción,


hemos podido constatar que las personas quedan prisioneras de los dolores
de su pasado, repitiéndose esto recurrentemente, no es que se consuman las
drogas porque estas sean por sí altamente aditivas, sino porque la situación
de consumo hace que la persona se sienta de modo igual a como se sintió en
el pasado. Así se repiten la vergüenza, el sentirse rechazado y culpable, la
angustia, la rabia, la desesperación, la agitación mental, el deseo de no
sufrir, los planes de cambiar la vida, luego el cansancio, la frustración, la
pena, la soledad. Creemos que al legalizarse las drogas, serán mucho menos
las personas que buscaran sentirse denigradas, dañadas, marginadas
mediante su consumo. Actualmente se busca sentir este tipo de emociones y
vivencias mediante las drogas precisamente porque son ilegales.

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Manual para enfrentar la adicción

EL DESPLAZAMIENTO DE LAS COSMOVISIONES AUTÓCTONAS


NATURALES POR UNA MENTALIDAD ESTANDARIZADA PATRIARCAL.

El pensamiento natural de los seres humanos es el autóctono, con el


cual se han desarrollado dentro de este mundo por decenas de miles de
años, tal vez cientos de miles de años. En ningún momento deja de ser
natural y estas visiones propias de cada pueblo de la tierra no requieren de
ser universales o estandarizadas para ser válidas y auténticamente naturales.

Lamentablemente en la historia de las ciencias sociales se han


elaborado una serie de constructos y teorías que terminan sirviendo a los
intereses del patriarcado y perjudicando a la humanidad. Este es el caso del
constructo de “relativismo cultural”, elaborado por la antropóloga
estadounidense Margaret Mead, esposa de Gregory Bateson, este último
asociado por algunos autores como Gioele Magaldi y Laura Maragnani, al
instituto Tavistock y la introducción del LSD en la contracultura de los
Hippies. Mead en su trabajo “Adolescencia, Sexo y Cultura en Samoa” (1928)
y los conceptos que fue desprendiendo a través del mismo, llegó a la
conclusión de que no existían comportamientos en el ser humano que fuesen
universales sino que todos eran influidos por el contexto cultural. A este
constructo le dio el nombre de “relativismo cultural” y en un inicio e incluso

86
Manual para enfrentar la adicción

hasta hoy en día algunas personas le ven como un llamado a la aceptación


de las diferencias étnicas y culturales porque todas serían válidas.

Sin embargo hay otra arista, otra forma en que se ha ido desarrollando
esta visión y es totalmente opuesta a la tolerancia y el respeto por las
diferencias étnicas de los pueblos. Al considerarse que no hay
comportamientos “universales” o “biológicamente estandarizados presentes
en todos los seres humanos perteneciente a diferentes etnias y pueblos” se
ha ido promulgando arbitrariamente la idea de que entonces esta diferencia
es peyorativa, totalmente factible de ser desestimada, modificada y la
tradición desechada en pos de un pensamiento globalizado alejado del origen
de cada pueblo. Lo cual ha facilitado el avance del pensamiento imperialista
patriarcal y su globalización.

El trabajo de Margaret Mead es sumamente cuestionable, porque en


primer lugar estamos seguros de que sí existen comportamientos
biológicamente universales en las culturas naturales humanas, como el
cuidado que una madre debe dar a un bebe para que la especie no se
extinga, la consideración de los ciclos naturales, el uso del lenguaje y el
simbolismo, etc. Y en segundo lugar y lo más importante radica en que los
comportamientos, conductas y cosmovisiones étnicas no tienen por qué ser
universales para ser válidas.

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Manual para enfrentar la adicción

Se debe asumir con humildad, la alteración que se ha dado al orden


natural y la alteración que se ha producido en la mentalidad humana al ser
despojados los pueblos de sus saberes ancestrales. Estos pensamientos
ancestrales y sus cosmovisiones étnicas son inseparables del devenir humano
en el mundo, tal como una membrana que cubre a una célula. Llenan de
significado, guía y protección a los seres humanos, en un contacto de respeto
hacia la naturaleza y sus ciclos y de una comprensión de la unión con un
todo. No es de asombrarse entonces que el ser humano contemporáneo
sufra de un progreso poco sustentable, altamente contaminante que
extingue especies y devasta la tierra. Pues al perderse la mentalidad étnica y
la sabiduría ancestral, se ha expuesto al ser humano.

Al ingresar a conocer el mundo interior de otro ser humano, su


mentalidad, se debe hacer con respeto, no con exigencia, no con falta de
valoración. En salud mental generalmente lo que se hace es precisamente
faltarles el respeto a las personas, se ingresa a su mundo interior sin respeto,
sin pedirles ni siquiera permiso y luego se les anula, se les dice que lo que
ocurre dentro de ellas no es lo que ellas piensan sino lo que el “experto con
sus teorías extranjera y métodos foráneos dice”. Como si la biología humana
y la psicología no tuvieran ningún sustento más que el que sus teorías y
métodos creados afirman. Se adopta el mismo proceder que ha tenido el
patriarcado con los pueblos autóctonos, es decir, el imponer una realidad
extraña fría y ajena.

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Manual para enfrentar la adicción

Se debe ingresar con sumo cuidado a la mente de un ser humano, con


respeto, tratando de contaminarla lo menos posible, con el bagaje patriarcal
con el cual hemos sido socializados y educados. Tanto lo que ha sido
doloroso en la historia de vida de una persona y debe ser estudiado, como lo
que debe ser restituido y la dirección hacia donde, deben ser encontrados en
el mismo ser humano. Si su historia familiar y la vida de sus ancestros ya han
sido oprimidas por el avance del patriarcado, entonces se les hace un pésimo
favor a las personas al invadirlas nuevamente pero ahora con teorías y
métodos artificiales.

En el trabajo para superar una adicción o el consumo problemático de


drogas es necesario mantener y/o recobrar la naturalidad propia del ser
humano. No es otra la causa de la adicción que el paso desde una vida
natural, donde se estaba despierto, integrado con la esencia y protegido, a
una vida artificial, fría mecánica y dolorosa, donde la esencia ha cedido su
puesto privilegiado a los egos, al dolor del pasado. Este drama tiene su
manifestación externa en el avance del sistema patriarcal y su lucha por
extinguir lo humano natural, su lucha por alterar los espacios naturales y
cambiarlos por espacios sofisticados “civilizados”, se manifiesta igual en los
esfuerzos desplegados para apartar al ser humano de su sabiduría autóctona
natural, en la persecución de los pueblos maternales que quedan en el
mundo, tal como acá en Chile el gobierno persigue a los hermanos
mapuches, etc.

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Manual para enfrentar la adicción

En esta alteración de la naturalidad, en esta profanación de lo sagrado


natural y autóctono, en esta historia de maltrato donde los seres humanos
son despojados de su tierra, desarraigados y expropiados, engañados para
que emigren a otros lugares, con la intención de que corten sus raíces,
sobresale la alteración de la planta sagrada hoja de coca. Es la alteración de
esta hoja sagrada el reflejo de lo que le ha pasado y pasa a nuestro mundo.
Se aparta a los seres humanos de su historia, origen, sabiduría, naturalidad y
calidez para entregárseles a una mentira, a una vida sin un norte claro, fría y
vacía.

En el contexto de la sanación de la adicción no se puede andar con un


doble estándar, o dobles discursos. No se puede mentir a las personas que
viven insertas en una adicción y creemos que los programas de intervención
actuales que nacen desde el gobierno y el sistema patriarcal, con su mirada
punitiva hacia las drogas y sancionadora hacia los seres humanos, conllevan
la gran mentira de omitir que hay detrás del narcotráfico y quienes
realmente lo fomentan. Se omite con ignorancia y hasta cobardía el modo en
que este contexto ambiguo y oscuro influye en la formulación de los
lineamientos y espacios de intervención.

Escribimos estas líneas desde la ciudad de Arica, una ciudad que ha


tenido que convivir históricamente con el tema del tráfico de drogas y desde
luego con la corrupción. En nuestra ciudad se puede ver claramente la
ambigüedad de la ética del sistema en cuanto al manejo del tema de las
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Manual para enfrentar la adicción

drogas y el narcotráfico, en las mismas poblaciones y calles que desde hace


décadas atrás había tráfico hoy en día es posible ver la misma actividad. Las
posibilidades de rehabilitación en su mayoría son las que nacen desde el
gobierno y sus servicios. Los profesionales de salud mental psicólogos, no se
creen capaces en su mayoría, de poder ayudar a sanar a una persona que
sufre de una adicción de modo independiente, porque así precisamente se
les ha educado.

Se sale de la droga volviendo a la naturalidad y a la verdad y al calor de


lo que realmente somos.

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Manual para enfrentar la adicción

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