You are on page 1of 17

Apuntes 34 - Primer Semestre 1994

85

EL PERÚ DE LEGUÍA
Derroteros y extravíos historiográficos*

Marta Irurozqui V.

RESUMEN ABSTRACT

En este artfwlo, la autora realiza un análisis -a partir de In this artic/e, the autlwr analyses -with a criticism
una revisi6n crftica de documentos escritos- sobre el modo en que review of written documents-lww the Peruvian historiography
la historiograffa peruana ha abordado el comportamiento de la has aborded the "elite" behaviour during the "Aristocrat1c
élite durante el perfodo de la "República Aristocrática" y el Republic" and the "Leguia's Oncenio ". Beca use of the ideolo-
"Oncenio de Legufa". Debido al exceso de ideologizaci6n que gization excess shown in most of the books, is very little what
caracteriza a la mayorfa de los textos rt'Visados, es muy poco lo we know about the "elite" performance in this period of time.
que se conoce sobre la conducta de la élite en esta época. Por ello, Tlzat' s why the author proposses an analysis of the socia{ group
se propone el análisis del mencionado grupo socÚil desde una mentioned above with a conflict perspective generated in its
perspectiva del conflicto que se genera en su interior. interior.

El propósito de este artículo es hacer una El interés por mostrar el modo en que
revisión crítica de los textos que desde la década se ha abordado, por parte de la historiografía,
del setenta discuten la problemática de la élite. La el comportamiento de este grupo social se cir-
elección de este marco temporal se debe a que es cunscribe a la segunda presidencia de Augusto
entonces cuando se sistematizan las interro- B. Leguía. Ello no significa que este balance
gantes sobre el Perú moderno, surgiendo desde contemple exclusivamente los trabajos referi-
las ciencias sociales una voluntad más precisa de dos a su gestión gubernamental y al comporta-
analizar el período republicano 1. No se incluyen miento de las élites peruanas durante este
en este comentario a todos los autores que escri- período. La mayoría de estudios sobre el Perú
bieron durante esta época sino a aquellos que más de los años veinte contemplan el desarrollo de
influyeron e influyen en la creación de imágenes un capitalismo dependiente, la aparición de los
sobre el Perú, tanto nacional como internacional- primeros partidos de masas y el significado del
mente. Si bien es cierto que conviven tendencias indigenismo, siendo el tema de la élite y su
y enfoques diferenciados y hasta contradictorios, relación con el Estado aspectos tangenciales
no se pretende delimitarlos ni explicarlos sino sometidos a una repetición indiscriminada de
establecer de una manera conjunta su aporte a la tópicos. El vacío que crea esa selección temática
reconstrucción del pasado peruano. Dado que, en hace imprescindible recurrir a los estudios de
su mayoría, son textos que abarcan multitud de la etapa anterior, conocida como la "República
temas, es conveniente señalar que las críticas Aristocrática", a fin de observar el enfoque da-
posteriores no están destinadas a la totalidad de do al problema de las élites. A pesar de que se
estos trabajos sino únicamente a las afirmaciones trata de una historiografía sometida a los mis-
referidas a las élites entre 1890y 1931. mos excesos políticos e ideológicos, tiene la

Proyecto SEC 930780 C02 02.


86 ARTICULOS

ventaja de que discute, de manera central, el yacen en dichas interpretaciones, a la vez que
papel del grupo privilegiado en el desarrollo se discute el contenido de lo "nacional". Para
del país. Para ello se emplea una perspectiva finalizar, en la tercera, se recogen las ideas más
interesada en encontrar culpables del atraso recurrentes acerca del "Oncenio de Leguía" junto
nacional y que interpreta el período civilista y con una propuesta de reinterpretación del tema.
el "Oncenio de Leguía" como las etapas en que
se gestó el desarrollo dependiente del Perú. 1. Tendencias historiográficas
Antes de admitir las acusaciones que Desde inicios de los años setenta se ha
culpan a los grupos dominantes y a Leguía de preferido estudiar los temas económicos o so-
favorecer la crisis del país, al no permitir el ciales más que los políticos, a excepción de la
nacimiento de una verdadera burguesía nacio- política de masas y el desarrollo de los partidos
nal que realizase su obligado papel histórico modernos como el APRA y el Partido Comu-
como redentora de los errores oligárquicos y nista. En el terreno económico se han prioriza-
creadora de una nación eficiente y competitiva do los modos en que se llevó a cabo la
a nivel mundial, sería conveniente atender a recuperación de la economía peruana de expor-
dos cuestiones. Primero, concretar el contenido tación tras el desorden producido por la Guerra
que se da a la palabra "élite" en sus diversas del Pacífico (1879-1883), el nacimiento de la
acepciones de "oligarquía", "burguesía", "clase dominación norteamericana, los procesos mi-
terrateniente", "clase agroexportadora", "clase gratorios internacionales asociados al nuevo
dirigente", "clase dominante", "élite económi- dinamismo adquirido por la economía del Pe-
ca", "grupo privilegiado", etc.; y, segundo, mos- rú, el funcionamiento de los grandes complejos
trar las ideologías y proyectos que subyacen económicos que se instalaron en este período y
detrás de los planteamientos históricos desa- sus efectos regionales, y el impacto de la crisis
rrollados en la actualidad sobre el tema. de 1929. A esto se ha sumado el estudio de la
A partir de los dos puntos anteriores, estructura agraria andina y de las condiciones
este artículo pretende mostrar al terna ti vas en el de emergencia del capitalismo, la articulación
análisis del tema. No sólo interesa expresar de los modos de producción, el engarce entre
inquietudes sobre la manera de enfocar el com- capitalismo y precapitalismo y las relaciones
portamiento de las élites sino en insistir hasta entre el campesinado indígena y el Estado2 .
qué punto las rivalidades en el interior de este Respecto a los problemas ligados a la política
grupo social definieron el universo y fueron de masas se han privilegiado dos aspectos, las
referencias para otros sectores. En este sentido, rebeliones campesinas y el crecimiento de la
la presidencia de Leguía puede damos pistas organización trabajadora, de ahí que la mayo-
interesantes acerca del modo en que los conflic- ría de trabajos aborden exclusivamente el estu-
tos intraélites condicionan las respuestas de dio de los inicios de los movimientos obrero y
ascenso y remodelación social, además de pro- campesino y su posterior desarrollo, al igual
porcionar pautas que ayuden a comprender que el origen de las ideolofías políticas y el
por qué en determinadas ocasiones no sólo nacimiento del indigenismo .
priman las investigaciones sobre el mundo po- El común denominador de esta
pular sino por qué esa primacía va acom- historiografía reside en buscar los orígenes y el
pañada de una deslegitimación histórica de los desarrollo de situaciones sociales contemporá-
otros grupos sociales. Para ello, el texto se orga- neas, prestando especial atención a las clases
niza en tres partes. La primera contiene una sociales, ya que existe la clara convicción de que
enumeración pormenorizada de las temáticas sólo a través de ellas se pueden comprender los
historiográficas más trabajadas sobre las pri- procesos que configuran al país y explican su
meras décadas del siglo XX. En la segunda se crisis. La delimitación del contenido específico
muestran las interpretaciones más frecuentes de los intereses de las clases y de las fracciones
sobre el contenido de la "élite" acompañadas de de cada una de ellas, del ámbito concreto de su
las principales tendencias ideológicas que sub- escena política y de sus formas de articulación
Marta lrurozqui V.: El Pero de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 87
en el Estado, son problemas que se buscan so- para proponer un conjunto de valores norma-
lucionar. Por este motivo, o se ha dejado a un tivos, susceptibles de ser aceptados por el con-
lado el problema político o éste se ha conside- junto de la sociedad como un proyecto de
rado parte inseparable y no autónoma de la validez universal: "el Estado liberal en manos
cuestión social, manteniéndose en ambos casos de una burguesía aliada con el pueblo pasa a
la visión del Perú como una sociedad deforma- convertirse en el Perú en la única forma válida
da y dependiente que no ha sabido acceder a la de constituir el Estado'.s.
democracia. Aparecen, así, trabajos que para En esta literatura, el problema historio-
interrogarse acerca del significado político de gráfico aparece cuando el programa propuesto
la Asamblea Constituyente de 1931 y de los no tiene como resultado un Perú competitivo a
aspectos centrales de la Constitución que surge nivel internacional. La reacción consecuente es
de ella, ubican la lucha parlamentaria y la inci- regresar al pasado en busca de respuestas que
dencia de su acción en el contexto de las ten- expliquen por qué la burguesía peruana no
dencias básicas de la sociedad civil y en la lucha respondió como se cree que lo hizo la europea.
política global, respectivamenté. A esto se su- Se inicia, entonces, una caza de culpables que
man estudios preocupados por el tema del re- termina en una declaración dogmática que se
gionalismo y su responsabilidad en el repite de texto en texto sin que en ninguno de
contenido ideológico de los partidos políticos5 . ellos se pueda encontrar un esfuerzo documen-
Junto a este tipo de textos, aparecen otros de tal, a no ser citas a la obra de Jorge Basadre9 . La
carácter novelado que recrean la historia a tra- tesis es que el Perú sucumbió al subdesarrollo
vés de una acumulación de recuerdos6 . tanto por su herencia colonial como porque sus
En definitiva, la mayor parte de los élites no fueron capaces de asumir el papel de
temas anteriores obedecen a una preocupación constructoras de naciones. Y no lo hicieron de-
más amplia y contemporánea referida a las bido a un compromiso entre los intereses de las
razones que explican el atraso económico y la diferentes fracciones de la clase propietaria con
fragilidad de la democracia en el Perú. Es decir, los del capital imperialista. Es decir, a la sombra
se interrogan acerca de las dificultades de este del capital extranjero y en relación con las acti-
país para su conversión en un Estado-nación vidades de exportación, emergieron "em-
moderno. Esta interrogante implícita enlama- briones de fracciones dominantes en el ámbito
yoría de los trabajos va acompañada de un de circuitos comerciales regionales" que cega-
contenido teórico que sobrevalora el destino ron un desarrollo nacional independiente. Si
histórico de la burguesía y amolda la realidad bien es cierto que llegó el capitalismo, éste se
peruana a rígidos estereotipos en los que se implantó en el país con dos características esen-
entremezclan liberalismo y marxismo 7. Es de- ciales que determinaron la inexistencia de una
cir, desde una perspectiva que admite como comunidad socioeconómica integrada: la su-
proyecto y obligación intelectual combatir el bordinación a la dinámica del capital interna-
neocolonialismo interno y externo se llega a cional y la presencia generalizada de relaciones
una sumisión académica que sólo considera no capitalistas. Las principales consecuencias
como un correcto desarrollo nacional aquel que de ello fueron: la ausencia de un mercado inter-
pasa por las etapas políticas europeas. Según no e integrado a nivel nacional, la existencia de
este razonamiento, el estudio del Estado tiene formas múltiples de relaciones de producción,
que partir de una comprensión totalizadora de diferentes tradiciones culturales y lingüísticas,
los procesos históricos que explica su nacimien- la inexistencia de comunidades sociales
to como fruto de la dialéctica entre los intereses homogéneas a nivel nacional y una desin-
y acciones concretas de la aristocracia, de la tegración política expresada en la presencia de
burguesía y del pueblo. Esto es, el Estado es poderes locales y regionales independientes.
resultado de las transformaciones materiales Esto se hubiera solucionado si la burguesía
de la base productiva, de la lucha de clases y, hubiese asumido su deber "histórico y patrióti-
como consecuencia, del interés de la burguesía co" de resolver el problema democrático y
88 ARTICULOS

nacional para acabar con las estructuras feuda- metidos y críticos del estado lamentable del
les y semifeudales que impedían crear un mer- país. Por tanto, al contrario de lo que sucede en
cado interno, articulando, así, a toda la la historiografía boliviana, donde el indio-
población y a todo el territorio dentro de una campesino es el agente social capaz de dotar al
vigorosa economía capitalista que hegemoni- país de carácter nacional 12, el campesinado pe-
zara al Estado y desarrollara una cultura nacio- ruano, "por sus características étnicas, su dis-
nal. La liberación del país consistiría, entonces, persión e incomunicación, sometido al despojo
en acabar con la dominación imperialista y con sin pausa de sus tierras, no está en condiciones
sus aliados internos. de encarar el problema del Estado"13. Además,
Al contrario de lo deseado, lo anterior al percibir su problema en función de la lucha
no ocurrió porque los sectores burgueses agro- por la tierra, no existen las bases que le permi-
mineros-exportadores, en vez de hacer la revo- tan discernir en esa lucha el componente
lución burguesa que les correspondía para antimperialista14, con lo que pierde toda opor-
sentar las bases futuras del socialismo, realiza- tunidad y capacidad para transformar al Perú
ron una alianza estructural con los grandes en una nación democrática. El resultado es, por
propietarios agrarios de la sierra, los terrate- tanto, un enfrentamiento entre la vieja oligar-
nientes semi-feudales. A partir de la propiedad quía hegemónica del Estado semifeudal, las
de la tierra y de su explotación extensiva, este fuerzas burguesas que enarbolan variantes des-
sector, claramente rentista, desarrolló un siste- virtuadas del programa de vieja democracia y
ma de dominación política local y regional que las fuerzas obreras y populares cuyos intereses
excedió los límites de sus propiedades configu- históricos son los de la nueva democracia y el
rándose una situación muy parecida al domi- socialismo15.
nio de los señores feudales europeos10• La
articulación económica social, que la hegemo- 2. La élite en la historiografía (189Q-1930)
nía imperialista conformó en el país, implicó la
presencia de clases capitalistas y precapita- 2.1 Definiciones recurrentes
listas, "tramadas en una misma estructura en la Visto lo anterior, puede afirmarse que
que esas clases se contradijeron y se comple- los dos problemas ejes de la historiografía pe-
mentaron como combinación de capitalismo y ruana escrita por sociólogos e historiadores son
precapitalismo en la acumulación de capital y la definición del carácter de clase del Estado y
en la producción de excedentes mercantiles al el de su condición nacional. De una manera u
servicio de la primera. Eso implicó una coali- otra, todos los problemas y expectativas termi-
ción de intereses de clase, entre los dominado- nan vinculándose a la "cuestión nacional" y "al
res de ambas partes de esa estructura de ser del Perú". Dado que se considera a las élites
explotación, que se expresó como una coalición las encargadas de la gesta nacional y que se las
de poder para la dominación política. El carác- ha visto presentes a comienzos del siglo XX en
ter de clase del nuevo Estado fue, por tanto, la conformación de un Perú que no gusta a sus
impuro, híbrido, al mismo tiempo que burgués contemporáneos y que hasta hoy día les obliga
y señorial, siendo la fracción hegemónica la a decir "que por eso no tenemos democracia",
burguesía imperialista"11 . es conveniente realizar un breve recuento acer-
En resumen, se ataca a la élite "oligár- ca de cómo se ha interpretado historiográfica-
quica" por ser la culpable del estancamiento y mente a éstas y cuáles son sus características
neocolonialismo que vive el país y que sólo más comunes.
puede ser solucionado por una burguesía Desde una perspectiva gramsciana se
nacional. Como ésta en Perú es incapaz de re- entiende el fracaso de la élite como resultado de
solver nada, no queda otro remedio que recu- no saber convertirse en una élite hegemónica,
rrir al proletariado, pero dado que lo popular identificándose este término con el de nacional.
se entiende como una clase indiferenciada, éste Esto sucedió, primero, porque siempre se man-
debe estar asesorado por intelectuales compro- tuvo dependiente del capital imperialista; se-
Marta lrurozqui V.: El Pení de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 89
gundo, porque no pudo articular a otras clases te económico que facilitó el reordenamiento
en torno a sus objetivos; y, tercero, porque ca- capitalista de formas de producción no capita-
reció de un substrato cultural común con las listal0. El protagonismo de las élites interesa,
clases populares. Por ello, lo que diferencia a la entonces, en tanto está inmerso en el conflicto
oligarquía de la burguesía clásica es que la de las relaciones entre la dominación imperia-
primera no tuvo el propósito de elaborar un lista y la conformación de las clases sociales y
proyecto nacional, es decir, de elevar sus intere- del Estado, siendo las modalidades de acumu-
ses particulares a una categoría general, pre- lación de capital la base de la construcción de
sentándolos como si también encarnaran los la problemática de la dominación imperialista
intereses de otras clases y, en función de esta en el país. En virtud de este enfoque, por un
finalidad, realizar algt!nas concesiones o incor- lado, la coalición de poder no tenía ninguna
porar otros elementos16. La fracción oligárqui- fracción interesada ni capaz de apoyar o de
ca, al no convertirse en dirigente y, por tanto, al estimular de modo indirecto la lucha por la
no tornarse hegemónica, como lo prueba la democratización política y por la afirmación de
inestabilidad política, no logró que sus proyec- la independencia nacional del Estado21 ; por
tos tuvieran el consenso de la población, inte- otro, las débiles fracciones burguesas depen-
resándole únicamente desempeñar el papel de dientes estaban condicionadas a moverse en el
nexo entre el país y las metrópolis extranjeras. marco de la hegemonía imperialista y de sus
Esta conducta, unida a una fuerte despreocu- com¡romisos con los terratenientes señoria-
pación por constituir un grupo orgánico de lel . Esta aseveración no evita que se abogue
intelectuales que diese a la mentalidad oligár- por la toma de conciencia de la clase media para
quica entidad de ideología y, por tanto, que la derrocar a la oligarquía ya que ésta es una mera
ayudasen a crear un proyecto de nación, oca- intermediaria de los intereses internacionales y
sionó que el Estado oligárquico no fuera un carece de capacidad autónoma de decisión23 .
Estado nacional 17. En contraposición, otros historiadores
En otras palabras, la precariedad esta- insisten en que la oligarquía no fue una minoría
tal y nacional peruana, fruto de la herencia nacional oprimida por extranjeros. Al diversi-
colonial que subsiste durante la República, ex- ficar sus actividades y al extenderlas más allá
plica la incapacidad de las clases dominantes del cuadro estrictamente peruano se fusionó a
para asentar su dominio sobre bases naciona- una clase capitalista que dirige una economía
les. La unificación del país, a través de la im- sin fronteras. La participación en este grupo no
plantación del capitalismo, fue impedida por la impide ser nacional aunque sí nacionalisti4 .
las resistencias precapi talistas y la dependencia Existe, así, una oligarquía nacional compuesta
económica del exterior. El imperialismo dejó a por un núcleo de familias que ejerce un estre-
la burguesía sin excedente y recursos para aten- cho control sobre la vida económica del país y
der a los sectores populares con lo que nunca que domina los mecanismos de la distribución
se legitimó y, por tanto, no pudo conformar al de crédito, de la importación y exportación y de
Perú como nación 18 . Esto es, la burguesía de- la especulación inmobiliaria. Su poder no sólo
bió solucionarlo todo a través de la instaura- reside en la propiedad sino en el control efecti-
ción de un consenso basado en la demo- vo y activo que logra mantener a través de ella
cratización de la vida pública y desprivatiza- sobre los recursos esenciales del país. Esto hace
ción del Estado, pero tal acción no le fue imprescindible la influencia política, siendo
posible debido a la herencia colonial antilibe- más apreciado el poder que la eficacia en el
ral y antidemocrática 19 . dominio económico, ya que no le interesa tanto
Otros autores afirman que la depen- la producción como el provecho monetario.
dencia postcolonial se efectuó sobre una raíz Los integrantes de este grupo serían los moder-
histórica, en donde el modo de inserción al nos productores agroexportadores con un po-
sistema económico internacional determinó der político que se apoya en la marginación de
una forma específica de extracción del exceden- la masa analfabeta y en la neutralización de las
90 ARTICULOS

clases medias, y dedicados, a su vez, a hacer ciso parecen capaces de explicar todo el com-
una política que favorezca sus intereses finan- plejo entramado de las jerarquías sociales. Esta
.
c1eros y exportad ores25 . A partir
.de esa df ..
e ml- actitud revela hasta qué punto el mensaje his-
ción surge la pregunta acerca de si la oligarquía tórico está condicionado por las pretensiones,
peruana estaría dispuesta a dejar de serlo en el maquiavélicas o ingenuas, del analista.
sentido descrito y convertirse en una élite, es Con lo dicho hasta ahora, no se está
decir, "en una nebulosa de grupos diversos y invalidando que el interés por el pasado obe-
débilmente integrados en la que cada uno dis- dezca a inquietudes del presente, sino manifes-
pondría de ventajas y aun de privilegios, donde tando temor ante la manipulación de ese
para lo esencial deberían aceptar colocarse so- pasado con rígidos esquemas acerca de lo que
bre una base de reciprocidad y aceptar la norma nos gustaría que éste hubiera sido. Es decir, la
del bien común"26 . crítica va dirigida a aquellos investigadores
En suma, a pesar de las diferencias de que en vez de interrogarse por el cómo y el
perspectiva en la forma en que los estudiosos porqué de acontecimientos pasados se dedican
del período 1890-1930 han abordado el proble- a preguntarse por qué no sucedió como ellos
ma de las "élites", puede decirse que en todos habían pensado que tenía que ocurrir. El exceso
los casos se ha enfatizado la fragmentación de de preguntas contrafácticas les lleva a analizar
la clase dirigente peruana a lo largo de líneas su pasado como si se tratara de una anomalía
regionalef sectoriales, políticas y de evolución de la que son víctimas y a la que hay que
histórici . Los desacuerdos sólo se refieren a combatir con proyectos políticos que desen-
la posición que se debe atribuir al grupo domi- mascaren a los culpables de una realidad que
nante dentro del marco de las relaciones del no se acomoda a la nación a la que les hubiera
poder internacional. Tanto si van acompaña- gustado pertenece? 9 . Esta tendencia explica
dos de preguntas esperanzadas sobre la buena por qué la mayoría de estudios sobre las prime-
voluntad de los gobernantes, "¿puede el grupo ras décadas del siglo XX son especulativos, no
oligárquico abandonar la conducta de mono- utilizan teorías y conceptos que no pertenezcan
polio y realizar la aceptación de una actitud a un marxismo o un liberalismo estandarizado,
más cooperativa, más abierta a las exigencias o no se preocupan en revisar fuentes primarias
del desarrollo, sin ponerse a merced de los o, cuando lo hacen, aparecen como citas ilustra-
grupos ideológicamente más radicalizados polí- tivas de su reflexión, se repiten unos a otros sin
tica-mente?'.28, o de condenas a éstos, expresan molestarse en constatar el sustento de la afir-
un fuerte desconocimiento y desinterés acerca mación que reiteran y sacrifican una investiga-
de los móviles de comportamiento del grupo ción seria por la realización de un panfleto
social al que estudian. Esta irreflexión con vi ve, político que les haga parecer ante el público
a su vez, con la polarización regional sierra-cos- como poseedores de algún poder eficaz para
taque reduce el conflicto intraéli tes a una lucha combatir los males nacionales.
de agroexportadores contra hacendados. Ante tal manipulación del discurso y
Por otra parte, en tomo al contenido de atendiendo al hecho de que los textos escritos
los términos "oligarquía", "élite", 'burguesía", son muy numerosos y que, por tanto, proyec-
"clases medias", etc., se advierte no sólo una tan la falsa imagen de una cuantiosa produc-
falta de consenso sino un fuerte desconoci- ción académica, es necesario hacerse una
miento teórico de los mismos, provocado la pregunta: ¿qué se pretende con estudios intere-
mayoría de las veces por el interés de adecuar sados en amoldar el pasado a una experiencia
una realidad pasada a un marco conceptual y e inquietud del presente? Para aportar una res-
de desarrollo contemporáneo. A esto se une puesta aproximada es necesario tener en cuenta
que en muchas ocasiones se utilizan los ante- las opciones ideológicas que subyacen en estos
riores términos y otros como los de "agroexpor- estudios. Éstas pueden agruparse en tres. La
tadores", "industriales", "hacendados", como primera, afirma que la práctica de la historia en
categorías genéricas que sin un contenido pre- Perú "es parte de un combate continuo por el
Marta Irurozqui V.: El Pení de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 91
rediseño del pasado de la sociedad peruana y pasado también son los capaces de resolver el
por la destrucción de la amnesia colectiva que presente. Su insatisfacción ante el país en que
la clase dominante impuso sobre los oprimi- viven no es tanto una preocupación por las
dos'30. El resultado es una propuesta encarga- deficiencias nacionales como una queja ante las
da de reconocer el desarrollo de la conciencia oportunidades de definir su medio. Y esto sería
política de las masas populares. Para ello el una tarea legítima si no se dedicasen a especu-
historiador no sólo debe transformarse en un lar y a inventarse un pasado en que los actores
explorador de las posibilidades de construc- sociales reciben los papeles que en cada mo-
ción de un futuro distinto sino también interro- mento le interesa al investigador que tengan, a
garse sobre el sentido del proceso y, a partir de fin de reafirmar sus tesis nacionalistas. Tal abu-
ahí, dedicarse a la recuperación de un pasado so no es sólo una estafa científica sino también
tempranamente arrebatado ya que "el combate un engaño social que arrastra a muchas perso-
cotidiano de la izquierda peruana es contribuir nas a compromisos ideológicos suicidas.
a forjar una conciencia histórica distinta' 31 . La Aunque algunos de los textos criti-
segunda, busca devolver a un abstracto hom- cados contienen propuestas de investigación
bre andino su papel protagonista en la historia interesantes, su pertenencia a una época en que "'
del Perú colonial y republicano frente a los las aspiraciones políticas convertían a las cien-
enfoques que priorizan su dependencia del de- cias sociales en disciplinas de oposición
sarrollo europeo. Esto es, sepersigueun "nuevo gubernamental ocasiona que la información
rostro más andino y nacional de nuestra histo- que contienen sirva más para comprender los
ria'32. Por último, ambos planteamientos dan años setenta que las primeras décadas del siglo
lugar a la tercera opción ideológica favorable a XX. El objeto de este artículo no es hacer
una historiografía preocupada en articular el egohistoria de una generación de intelectuales
marxismo con la tradición andina, con el fin de de izquierda sino informar acerca de lo que se
comprender el Perú dentro de la historia uni- conoce sobre la élite de 1890-1931. Por ello, si
versal que a la vez permita descubrir las en el contexto de los años setenta resultaba
tendencias específicas de su pasado. El resulta- justificable un exceso de ideología, en la actua-
do de esta simbiosis es una propuesta de estu- lidad denota fuertes carencias a nivel teórico,
dio de la cultura popular andina como base de metodológico y de contenido que en nada
una historiografía con perfil propio y distintivo33 • ayudan a la comprensión de los procesos his-
A partir de estas tres referencias sim- tóricos.
plificadas y atendiendo al interés que muestran Por otra parte, la falta de crítica ocasio-
muchos investigadores en subrayar la figura nada por la sacralización de ciertos autores y la
del "intelectual orgánico", da la sensación que mitificación de la literatura .de izquierda han
sus juicios de valor sobre la élite y sus quejas provocado que investigadores jóvenes repitan
acerca de que Perú no tiene democracia porque como dogmas de fe las viejas consignas acusa-
es resultado de un desarrollo dependiente, obe- doras, permitiendo que se reiteren tópicos que
decen más que a una preocupación académica impiden la comprensión de la lógica de un
a un deseo de estar presentes en la definición grupo sociai34. Otro problema que se desliga de
política del país. Con esta interpretación, no se lo anterior es la imposibilidad de realizar
cuestiona el derecho de todo ciudadano en la investigaciones a partir de fuentes secundarias,
definición nacional sino la manipulación del como propone la sociología histórica. Son mu-
pasado para legitimar un proyecto político chos los libros y artículos escritos, pero es poco
particular; es decir, el tomar a la historia como su contenido utilizable, siendo la única conclu-
excusa para justificar y probar un programa sión a la que se llega después de leerlo, la
político que afirme cómo la salvación del país necesidad de recurrir a los trabajos de Jorge
sólo puede realizarse escuchando los sabios Basadre y de ahí al archivo. Con esto se hace
consejos de algunos intelectuales que al ser los evidente que hubiera sido más gratificante es-
únicos con instrumentos para comprender el cribir una buena historia positivista que ahora
92 ARTICULOS

nos facilitara un acceso más directo a la infor- sión política de toda la población del país y,
mación histórica, que esperar que el pasado se segundo, que los imperativos de supervivencia
acoplase a los clichés conceptuales de muchos del grupo social privilegiado dependían de ha-
ensayos sociológicos. cer aparecer el empleo particular de los recur-
Para finalizar, en lo referente al gusto sos e instituciones públicas como tareas
y casi imposición académica de estudiar a los nacionales. Su debilidad como grupo, su falta
sectores populares para encontrar otro camino de homogeneidad y su necesidad de configura-
de construcción nacional, sería importante ha- ción global para manipular y hacer frente a las
cer mención a la trampa ideológica que supone presiones de movilidad social de otros sectores
dar relevancia teórica a grupos sociales que en de la sociedad, son interrogantes que van más
términos materiales y mentales se mantienen, allá de clasificaciones rígidas e irrazonadas so-
en la mayoría de ocasiones, políticamente mar- bre las tradicionales funciones de los distintos
ginales. Con esto, en ningún caso se pretende actores sociales. Y esta crítica también se hace
negar la autonomía y originalidad de las estra- extensiva a la intocable autonomía de lo popu-
tegias populares de resistencia ni cuestionar la lar cuya exaltación la hace sospechosa de
pertinencia de los estudios que se refieren a obedecer más a intereses de subordinación que
ellas. Simplemente se quiere decir que a veces, al de pervivencias culturales que favorecen la
el reconocimiento de la trayectoria popular de resistencia étnica.
resistencia ante las distintas agresiones y pode- El interés de este artículo es, entonces,
res de la mancomunidad blanco-criolla sirve subrayar la necesidad de investigaciones que
para crear en esta población un falso sentimien- en vez de culpar a la élite de la situación que
to de inclusión en la vida pública. Se trata de sufren en la actualidad muchos países iberoa-
retóricas políticas que no alivian su situación mericanos traten de preguntarse por las razo-
cotidiana, sino que, por el contrario, deslegiti- nes estructurales de su conducta. Sobre todo
man sus quejas al hacerlas inoportunas e inope- teniendo en cuenta que cuando se rechaza
rantes en un medio en el que se supone se ha historiográficamente a las "élites peruanas" no
reconocido su participación en la formación se las rechaza por su carácter político dominan-
nacional. Quizás darles un protagonismo dis- te sino porque no supieron hacer del Perú una
cursivo sea otra forma de exclusión política, y nación de éxito internacional. Por tal motivo,
tal vez más peligrosa porque viene propuesta este estudio no considera a la construcción na-
por aquellos sectores que se creen en la obliga- cional como un objetivo prioritario e incluso
ción de ayudarles a trastocar el orden político inherente a los grupos de poder. Primero ha-
y social en el que se hallan inmersos. bría que preguntarse si esta élite quería, debía
o le convenía dicha construcción, y, segundo,
2.2 ¿Qué hay detrás de lo nacional? se tendría que explicar por qué una nueva
configuración nacional tenía que implicar
Tal como ya se ha señalado, en la his- necesariamente la participación de los sectores
toriografía referida a las élites peruanas priman populares. Antes de buscar culpables de la ac-
las interpretaciones que entienden la actual si- tual situación del Perú convendría entender la
tuación de miseria y marginalidad que vive el lógica del comportamiento de sus prota-
país como resultado de la debilidad del sistema gonistas y, en concreto, sus prioridades y
de dominación vigente. Y éste, a su vez, como posibilidades en la concreción de una nación
la expresión de la inexistencia de una clase en vez de adjudicarles una función inaltera-
dominante que al tiempo fuera clase dirigente, ble en dicho proceso. Por ello, esta propuesta
es decir, que hubiese estado en condiciones de de investigación mantiene que lo importante
haber impuesto su sello económico y político al para la élite fue su configuración como clase
conjunto de la sociedad. Afirmaciones como las y a esta necesidad subordinó las demandas
anteriores desconocen, primero, que una políticas del resto de los grupos sociales y
aspiración de progreso no presupone la inclu- regionales.
Marta Irurozqui V. : El Perú de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 93
Por otro lado, es también impres- concebía ni se planteaba que otros tuviesen
cindible distinguir entre lo que hoy se inter- derecho a ello.
preta como Estado-nación y lo que se En resumen, fueron las diferentes frac-
consideraba como tal en el período histórico ciones de la élite peruana las que se propusie-
analizado. Se parte, por tanto, de la formu- ron cambiar la imagen de su país por otra más
lación de tres preguntas. Primera, ¿qué tipo de adecuada a sus deseos de reconocimiento y
orden estatal era el buscado?; segunda, ¿quié- legitimidad internacionales. Y ese cambio su-
nes se plantearon la necesidad de que el Perú ponía la marginación política de aquellos sec-
se convirtiera en un Estado-nación?; y tercera, tores sociales a los que la élite no consideraba
¿se logró o no llevar a cabo, y por qué? válidos en su diseño utópico del poder. Para
Para la mancomunidad criolla-mestiza justificar esa medida, construyó un discurso en
peruana de finales del siglo XIX y primeras el que abogaba por la futura reincorporación de
décadas del siglo XX, el Estado era un aparato estos sectores a la vida nacional pero supedi-
institucional y de dominación con capacidad tándola a una previa reforma educativa. Ésta
de responder a las demandas de progreso de la tendría que ser realizada por los miembros de
élite. Tales peticiones estaban referidas a la con- la élite, ya que eran los únicos aptos para ello1
versión del Perú en un país competitivo a nivel con lo que se reservaban señalar el momento en
internacional sin que en ningún momento se que los grupos populares estarían preparados
planteara que ese hecho tuviese que implicar la para adquirir la ciudadanía. Mientras tanto,
concesión de ciudadanía a los indios u otros confirmarían con su atraso y necesidad de tu-
sectores excluidos políticamente, y menos aun tela la decisión de excluirles políticamente.
que éstos tuviesen que estar representados por En cuanto a la pregunta referente a si
medio de partidos políticos. El proyecto de se logró o no llevar a cabo la conversión del
construcción de un Estado-nación estaba gesta- Perú en un Estado-nación, convendría tener en
do por, y destinado a, los sectores privilegia- cuenta que el éxito o fracaso de ese proyecto no
dos. Éstos eran quienes tenían que llevarlo a dependía de que los sectores populares tuvie-
cabo y disfrutarlo, por lo que no se plantearon sen cabida en él como defiende gran parte de la
el hecho que otros grupos sociales pudiesen historiografía. No era un diseño democrático
también hacerlo. Es más, estos grupos consti- de participación universal, no se quería solu-
tuían la negación de lo que la élite quería alcan- cionar con él las desigualdades sociales y me-
zar, eran la antítesis del progreso y de la nos permitir que grupos tradicionalmente
modernización pretendidos, y, por lo tanto, no subalternos tuviesen oportunidad de expresar-
se podía pensar en ellos como sujetos adecua- se. Las nociones de una mejor redistribución
dos para un Perú nuevo que rompía con un del ingreso y de bienestar social apenas eran
pasado de atraso. No obstante, que ese modelo consideradas por la élite. Aparecieron con mo-
nacional peruano naciera excluyéndoles no sig- tivo de las presiones sindicales y otros movi-
nificaba que no considerase su integración a mientos de masas, siendo las acciones de
través del trabajo. Por supuesto que participa- caridad, a través de las instituciones de la bene-
rían de los logros nacionales pero lo harían en ficencia y la iglesia, la práctica más común antes
calidad de mano de obra que dotase a la élite de 1920 en el tratamiento del problema de la
de la infraestructura necesaria para la concentración de riqueza. Esperar que la élite
materialización de sus expectativas. Se man- peruana, a finales del siglo XIX y comienzos del
tendría, así, un orden estamental que no sólo no siglo XX, aspirase a lo contrario, esto es, a cons-
transgrediese los privilegios de los sectores do- truir una nación democrática y fraternal, es
minantes sino que les permitiera reafirmarse en aplicarle un anacronismo político. El proyecto
su situación jerárquica. El proyecto de Estado nacional fue un proyecto de la élite y para la
nacional peruano fue, en consecuencia, el de élite cuyos intereses no involucraban al conjun-
una clase que aspiraba a su propio engrandeci- to del territorio ni a su población. De ahí, que
miento y que lo llamaba nacional porque no su fracaso deba de entenderse circunscrito a
94 ARTICULOS

ella y no causado por la exclusión de sectores más reiterados historiográficamente: el atraso


subalternos para los que nunca fue diseñado. económico del Perú y el enfrentamiento
Esto, por supuesto, no quiere decir que tales agroexportadores-hacendados:
sectores no pugnasen por la movilidad social y
la apertura del sistema político. Significa que la 2.3.1 ¿Atraso en el Perú?
élite peruana se veía envuelta en otro proyecto
anterior al nacional, es decir, tenía que resolver, La posición historiográfica dominante
ante todo, su propia continuidad como grupo. señala que la élite fue un obstáculo para el
Dado que era una élite fuertemente fragmenta- crecimiento económico del país ya que consti-
da y enfrentada en su interior, lo prioritario tuía un grupo orientado a la exportación con el
para ella era lograr un consenso intra-élite que objetivo de abrir el país al capital extranjero y
diese lugar a una élite hegemónica que articu- continuar su tradicional control económico y
lara al resto. Mientras esto no se produjera, no político. Se dice, así, que tras la guerra con Chile
había que arriesgarse a ninguna empresa que se inició una etapa de monopolización de los
conllevase algún tipo de apertura social. recursos productivos y de una masiva inyec-
Paradójicamente, fue de la debilidad y de las ción de capital, comenzando un proceso carac-
contradicciones surgidas de las disputas inter- terizado por la concentración y la
nas de la élite de donde partió la ocasión de los desnacionalización de los recursos que, a su
sectores sociales marginados para participar en vez, se asocia con el cambio de operación del
el destino del país. Pero incluso esta oportuni- capital extranjero en el Perú y el definitivo des-
dad estuvo manipulada por los grupos privile- plazamiento del capital británico por el nortea-
giados ya que, conscientes del empuje de esos mericano. El resultado fue el nacimiento de
sectores, gestaron para su captación clientelar complejas unidades productivas sustentadas
un discurso cooperativista y antioligárquico por la extracción masiva de las materias primas
que será la base del proyecto nacional-popular y la explotación capitalista de la fuerza de tra-
presente en los partidos de masas. bajo del lugar.
En síntesis, se propone una interpre- En oposición a lo anterior, Alfonso
tación de los grupos sociales privilegiados que Quiroz desarrolla un trabajo que, interesado en
hace hincapié en el proceso de restructuración conocer los patrones de asociación de la clase
y reconversión de la élite como objetivo político dominante, evalúa el modo en que la élite re-
prioritario de ésta. El discurso nacionalista montó los constreñimientos económicos e ins-
presente en los procesos de unificación y titucionales para cumplir con sus necesidades
centralización política será, entonces, la salva- financieras. A partir de las evidencias de las
guardia del orden social y político tradicional a actividades financieras de la época, trata tanto
cuya supervivencia se subordina al desarrollo de desmantelar la caracterización de la clase
nacional. Se defiende un estudio sobre el modo dirigente como regresiva, como de cuestionar
en que la élite se ve a sí misma y qué es lo que la relación de este grupo con sectores co-
prioritario para ella, por lo que si bien su merciales y empresariales extranjeros haya
comportamiento es resultado de la interacción propiciado el desarrollo dependentista del
con grupos sociales subalternos, las razones y país. Defiende una activa participación empre-
demandas de estos últimos no importan en sí sarial de la élite en el proceso de modernización
mismas sino que interesan en la medida en que económica del país insistiendo en que fue la
la élite puede instrumentalizarlas. formación de grupos económicos de inversión
la que facilitó la transferencia de fondos del
2.3 Propuestas recientes sector exportador a las inversiones urbanas y a
la expansión del mercado nativo. Los miem-
Visto lo anterior, a continuación se va bros de la élite que fueron capaces de recons-
a proceder a manifestar los cambios historio- truir su posición económica y social después de
gráficos que han sufrido dos de los enfoques la guerra desarrollaron una nueva afirmación
Marta lrurozqui V. : El Pení de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 95
de liderazgo que revisó su idea de nacionali- campesinado y los terratenientes. Al analizar a
dad, siendo su principal preocupación evitar la familia campesina como un espacio donde
una nueva reducción de su patrimonio por un confluyen múltiples relaciones de clase y al
poder invasor extranjero y la erosión de su mostrar cómo su participación en estas múlti-
autoridad interna. Para lograrlo, el grupo do- ples relaciones de clase sirve para reproducir a
minante utilizó nociones modernas y raciona- la familia campesina como unidad de produc-
les de manipulación financiera que permitían ción y reproducción, se llega a una interpreta-
la diversificación e integración de las activida- ción diferente sobre el sistema de hacienda en
des del comercio y la !'lgricultura a las de finan- el Perú, su disolución y el desarrollo del capita-
zas y manufacturas. Se siguió de cerca la lógica lismo agrario 38 .
de la política capitalista de modernización pre- Ambos tipos de trabajo, si bien tienen
valeciente en la época para la que la importa- limitaciones, porque los primeros, demasiado
ción de capital era un modo más efectivo de apegados a la historia cuantitativa, no aprove-
obtener acumulación de capital que el ahorro chan su material de trabajo para aventurarse a
local35 . conjeturas totalizadoras y porque los segundos
En la misma línea de investigación an- se abocan a la rigidez del análisis marxista, son--
terior y a partir de un riguroso seguimiento de ejemplos de un empleo serio del material de
fuentes documentales primarias, se desarrollan archivo y de una buena reflexión teórica.
una serie de trabajos sobre élites económicas
que se centran en la composición y magnitud 2.3.2 ¿Agroexportadores contra
de las inversiones que sus miembros realiza- hacendados?
ron. Se estudia, así, la importancia económica
que tuvieron los valores nacionales para sus La reducción de los conflictos intraéli-
propietarios en términos de las posibilidades tes a una polarización por actividades econó-
que les otorgaban para diversificar inversiones. micas, que a su vez coincide con la división
Como resultado se establecen no sólo las acti- costa-sierra, dificulta el entendimiento de la
vidades económicas que estos valores repre- vida política del Perú y el poder de los grandes
sentaban sino también se cuantifica la intereses económicos, sobre todo cuando cada
participación relativa que cada una de dichas vez es más evidente que la superviven,¡:ia de un
actividades tuvo en sus fortunas. La conclusión grupo social como tal pasaba por la diversifica-
es que los valores nacionales tenían como fina- ción de sus actividades. A partir de la pregunta
lidad complementar las actividades principales sobre el papel exacto que desempeñaba el Con-
de los inversionistas con una clara política de greso dentro del sistema político y sobre la
integración vertical36. Otro de estos trabajos se influencia que poseía la oligarquía en las elec-
centra en el análisis de las fortunas con la inten- ciones y el comportamiento de los diputados en
ción de obtener alguna conclusión global acer- el Congreso, Michael González insiste en la
ca de la racionalidad empresarial de los vulnerabilidad del Ejecutivo ante la censura del
miembros de la élite económica en la conduc- Congreso a causa del divorcio existente entre
ción de sus haciendas. A partir de un detenido los empresarios-terratenientes costeños con los
examen de la inversión de capital realizada en hacendados de la sierra, lo que aun se agrava
el interior de las haciendas reconstruye la es- más debido a las disensiones internas de cada
tructura y magnitud de los activos que hacían grupo39 . Para conocer las dimensiones del po-
de algunas propiedades un excelente negocio y der de la élite durante las primeras décadas del
de otras sólo una fuente de renta para sus pro- siglo XX, no basta con contar los cambios pre-
pietarios37. Por otro lado, desde una perspecti- sidenciales y ministeriales o los debates parla-
va de revisionismo marxista en la que se mentarios, ni hacer generalizaciones
entremezclan los problemas de clase con los de escasamente fundadas. Es importante recono-
género, se estudian el dominio del sistema de cer la posibilidad de divorcio entre la riqueza y
hacienda en Cajamarca y las relaciones del la influencia económica y control político. De
96 ARTICULOS

ahí que sea conveniente comenzar el análisis ma, a la vez que reafirman su poder paternalis-
político en el nivel local o regional a fin de ta sobre los estratos inferiores de la sociedad
descubrir el modo en que la fuerza de las riva- local. El interés en los problemas de articula-
lidades en el interior de cada grupo dominan te, ción entre el poder local y la vida política nacio-
oligarcas costeños o hacendados serranos, por nal y la consiguiente conflictividad ,ií
controlar la vida local, cuestiona la cohesión de reacomodos oligárquicos que esto implica
la oligarquía. A partir del ejemplo de la familia son materia de otro aspecto. Es imprescindible
Aspíllaga, Rory Miller señala que la necesidad establecer hasta qué punto las élites provincia-
de la élite de defender su propiedad contra nas o los miembros "desclasados" de la élité5
intereses rivales, sea de los hacendados o de las encabezaron los movimientos populares con-
comunidades, significó que no podían retirarse tra el gobierno limeño y formaron parte de las
de la intervención a nivel nacional. El listas de los partidos políticos con discursos
mantenimiento del poder económico local de- más progresistas respecto a la necesidad de
pendía de poseer alguna influencia política a ni- remodelar las condiciones sociales de la nación,
vel nacional; es decir, la defensa de los intereses y sí existió alguna relación entre estos sectores
locales implicaba que la familia entraría en con- y el crecimiento posterior de los partidos de
flicto con otros hacendados vecinos, resultando masas como Acción Popular y el APRA46 .
que a nivel nacional la política estaría llena de
luchas personales dentro de la élite por causa de 3. El Oncenio de Leguía
estas rivalidades40. Esta constatación sobre la pri-
macía de las preocupaciones locales, la organiza- "Modernización", "venta del país al im-
ción de la política alrededor de la familia y su perialismo norteamericano", "clientelismo",
clientela y la debilidad de los partidos, conduce, "auge de las clases medias", etc. son algunos de
a su vez, a un necesario conocimiento de los los clichés que se utilizan para caracterizar el se-
detalles de los mecanismos de control oligárquico gundo gobierno de Augusto B. Leguía entre 1919
sobre el Estado. Por ello, son también imprescin- y 1930. Para reforzar esta afirmación, a continua-
dibles análisis sobre la burocracia, que aborden ción se van a exponer algunos de los comentarios
su extracción social, el desarrollo de sus carreras más frecuentes acerca de su gestión presiden-
y el tipo y el modo en que se relacionan con los cial. La intención es plantear y discutir algunas
terratenientes rivales de su departamento o su líneas de investigación que proporcionen un
. . . 41
provmoa, entre otras cuestiones . nuevo acercamiento al tema, ya que hasta ahora
Por otro lado, son interesantes los es- la mayoría de los autores lo analizan a partir del
tudios que enfocan el tema de la élite a partir desarrollo del mercado y del surgimiento de una
de la conformación de identidades regionales. nueva alianza de clases entre la fracción burguesa
Jefrey Gamarra42 y César Itier43, investigan el industrial, la pequeña burguesía im¡roductiva
modo en que las élites locales buscan legitimi- y el imperialismo norteamericano4 .
dad nacional en Ayacucho y Cuzco, respectiva- Se dice que el ordenamiento capitalista
mente. En el primer caso, la legitimidad de los de las estructuras precapitalistas existentes y de
grupos dominantes locales frente al poder cen- los segmentos capitalistas insertados en los dis-
tral pasa por la asunción de la misión histórica tintos momentos de articulación al sistema eco-
de civilizar al indio; en el segundo, la legitimi- nómico internacional, había generado nuevos
dad se consigue mediante la apropiación del sectores sociales -como el rural-industrial, co-
pasado cultural indígena. Así, la afirmación de mercial-urbano y servicios- que al acceder a la
la ascendencia incaica de la élite regional y su escena política no tuvieron lugar en la Repúbli-
cultivo de un quechua "puro" y "legítimo", lejos ca Civilista. Los intereses, tensiones y conflictos
de constituir una reivindicación a favor del entre el grupo hegemónico y las fracciones
indio o del desarrollo del idioma quechua en la dominantes desplazadas, no tardaron en agrie-
sociedad moderna, contribuyen a legitimar las tar el modelo político vigente, amenazando
pretensiones de este grupo social frente a Li- una solución más allá de los límites permisibles
Marta Irurozqui V.: El Pení de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 97
para la estructura capitalista existente. El resul- propósitos. Así, el Estado llegó a su expresión
tado fue un gobierno que hizo frente a ese cabal y depurada de los burgueses expor-
problema -con un nuevo modelo exportador tadores"52. El gobierno de Leguía intentó
que ampliaba, vía Estado y comercio- la base modernizar el país a costa de hipotecarlo al
social de los beneficiados con el mismo48 . Le- capital norteamericano y de crear discursos
guía intentó "reemplazar a las oligarquías im- demagógicos para contentar a los sectores
perantes por nuevas élites dispuestas a subordinados5 . Estas medidas no sólo evita-
modernizar el país y obtener un despegue ron el surgimiento de una verdadera burguesía
desarrollista"49 . A la vez que sus planes políti- nacional sino que mantuvieron las estructuras
cos estuvieron dirigidos a quitar el poder polí- de dominación anteriores junto a un aumento
tico a las viejas clases dominantes, represen- de la corrupción política y del clientelismo54.
tadas por la oligarquía costeña y por el gamo- Si bien es cierto que durante la presi-
nalismo andino, desarrolló un ambicioso pro- dencia de Augusto B. Leguía hubo fuertes in-
grama basado en irrigaciones, obras públicas y versiones de capital norteamericano,
burocracia destinado a crear una clase media funcionaron las clientelas políticas, se desarro-
adicta. Sus aliados en esta empresa fueron el llaron medidas de captación de los grupos su-"
imperialismo norteamericano y la nueva pluto- balternos y existieron purgas en el interior de
cracia que surgía de la industria, la especula- la élite, eso no significa que el resultado final
ción urbana y el comercio, junto a los sectores fuera el dependentismo nacional a causa del
medios urbanos conformados por la burocracia comportamiento poco "patriótico" de las élites
estatal y privada; esto es, grupos moder- peruanas. Trabajos como el de Alfonso Quiroz,
nizantes de la clase privilegiada que realizaron dedicados al análisis de la política económica
la "completa entrega de la economía del país a desarrollada por Leguía, muestran cómo du-
la dominación imperialista norteamericana"50 . rante la década de 1920 la élite peruana buscó
Mientras el primer apoyo le obligó a entregar y coordinó "modernos y efectivos recursos eco-
el país a la influencia omnímoda de los capita- nómicos para sobrevivir", produciéndose un
les estadounidenses que capturaron las finan- proceso de formación de grupos en respuesta y
zas del Estado y que desarrollaron sus a imitación de prácticas extranjeras. Leguía y
actividades dentro de los sectores productivos, sus seguidores ayudaron a expandir el concep-
el segundo, le llevó a hacer uso de la corrupción to de "desarrollo", como sinónimo de la expan-
y de las clientelas51 . sión del sector moderno o capitalista, al
En otros términos, la naturaleza favorecer el apoyo de grupos exportadores, in-
heterogénea de la coalición dominante y la dustriales y urbanos mediante el incremento de
asociación individual con carácter de clientela las funciones reguladoras y fiscales del Estado.
que se había establecido entre terratenientes y Y si, finalmente, el Estado terminó depen-
capitalistas, y entre éstos y los enclaves diendo con exceso de los préstamos extranjeros
extranjeros, determinaron que los propietarios como resultado de la persistente oferta crediti-
nacionales no se comportaran como un grupo cia de bancos extranjeros y de las crecientes
de intereses comunes y autónomos. Esta dis- dificultades fiscales y agroexportadoras, eso no
gregación de la clase propietaria impidió, a su evitó que contribuyera a la expansión del mer-
vez, ampliar la participación de la burguesía cado interno urbano y beneficiara a los grupos
nacional en el nuevo patrón de desarrollo y de élite ligados a ese mercado55 . Desde una
centralización del Estado. Leguía "pretendió perspectiva cultural, Julio Ortega aborda tam-
suplir esas deficiencias desarrollando una acti- bién el problema de la modernización. A partir
va política centralista, que acabó por subordi- del análisis de una tipología de discursos inda-
nar políticamente a la clase dominante al ga sobre las distintas representaciones de Lima
Estado, mientras lo asociaba con el capital fi- en las primeras décadas del siglo :XX 56. Por su
nanciero norteamericano que le proporcionaba parte, Steve Stein, al investigar el surgimiento
los recursos económicos para lograr sus del populismo peruano, dedica dos capítulos a
98 ARTICULOS

las condiciones que facilitaron la formación del nes de las alianzas opuestas a las gestiones del
aprismo y del sanchezcerrismo en la década de presidente; en qué temas se expresaron y quiénes
1930. En ellos se muestra la desintegración de fueron los sujetos pasivos de sus reivindicaciones
la élite política tradicional desde 1903 hasta y protestas; qué subyacía en sus argumentacio-
1930, haciendo especial hincapié en cómo ese nes y cómo las manifestaron públicamente.
proceso contribuyó a crear un vacío de poder Durante este período presidencial los
que posibilitó la opción del populismo. La sectores medios y populares no sólo tuvieron
responsabilidad del gobierno de Leguía radicó mayor protagonismo en lo referente a su pre-
en que fue capaz de realizar un proyecto polí- sencia en la vida pública sino que también fue-
tico de transición entre la forma de gobierno de ron protagonistas de los discursos de Leguía y
los ,&.artidos tradicionales y los partidos de ma- destinatarios de muchas de sus propuestas de
sas . En este sentido, a partir de la idea de gobierno. Por ello, es imprescindible dotar de
conflicto frente a la de consenso, el trabajo de contenido preciso a los términos "clases me-
Jorge Basad re ilustra el ambiente político de los dias" y "clases populares" para indagar luego
procesos electorales y la trayectoria del Parla- sobre el modo, la razón y las consecuencias de
mento peruano durante este gobierno58 . ampliar el derecho de participación política a
A pesar de la calidad e información de sectores sociales tradicionalmente marginados
los trabajosanteriores59, el "Oncenio de Leguía" de él. Se requiere también conocer cuáles fue-
continúa siendo un período de mitos, de opi- ron la dimensión y objetivos de las clientelas;
niones polarizadas e incluso de especulaciones en qué forma modificaron o revaluaron com-
oportumstas. 60 . Dd
a o que d urante esta epoca
' se portamientos políticos anteriores; qué relación
gestaron muchos de los temas y preocupacio- existió entre la propuesta de Leguía, los poste-
nes que van a caracterizar tiempos posteriores, riores partidos de masas y las prácticas popu-
resulta conveniente reiniciar investigaciones listas y, en definitiva, cuál fue la intención de la
sobre la misma. Ello conduce a seguir pregun- crítica gubernamental a la clase dominante. Es-
tándose qué sectores sociales, qué grupos eco- te último aspecto es fundamental ya que no
nómicos, qué familias apoyaban alleguiísmo; sólo implica el análisis del enfrentamiento in-
cómo se dio la vinculación a su proyecto de terno de las distintas élites regionales y de la
gobierno; en qué modo intervinieron en él y oposición entre éstas y el poder central, sino
cuáles fueron sus beneficios materiales y de que lo vincula con los discursos indigenistas y
orden jerárquico. Estas preguntas remiten a dos de integración de los grupos subordinados.
problemas, primero a los aspectos que intervi- La importancia de los conflictos intraé-
nieron en la gestación y contenido del proyecto lites como definidores de la dinámica social
leguiísta, y, segundo, al tipo de acuerdos, explica la autonomía potencial, interna e inter-
oportunidades y rupturas que se produjeron en nacional del Estado en un espacio donde las
función de él. Si bien la primera cuestión nos presiones de clase son resultado de una bús-
lleva al entramado del partido civilista, a la queda de consenso hegemónico en el interior
necesidad de las diversas facciones de élite de del grupo privilegiado. En consecuencia, se
llegar a un consenso interno y, por tanto, a la propone el estudio de la lógica del comporta-
dinámica de los procesos de reestructuración miento de la élite a través de un análisis de sus
de élites, la segunda se centra en el desarrollo rivalidades internas a fin de comprender la
de un proyecto de reestructuración oligárquica dimensión de los discursos que elaboraron so-
construido a partir de un discurso de fortaleci- bre otros sectores sociales. En este sentido y
miento del Estado. Esto último refuerza la ne- dentro de una estrategia de reconversión de
cesidad de establecer el modo en que se élites, los gobiernos de Leguía y de Billinghurst
formaron y deshicieron las alianzas de apoyo; pueden interpretarse como etapas previas y
quiénes participaron en ellas y cuál fue su ajenas a la irrupción del populismo a pesar de
extracción social; qué asuntos ocasionaron las que emplearon formas discursivas que se
fricciones; cuáles fueron el carácter y aspirado- identifican con este movimiento.
Marta lrurozqui V.: El Pení de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 99
NOTAS Franc;ois, "Official indigenismo in Peru in 1920:
origins, signifcance and socioeconomic scope",
1. En lo referente a las polémicas historiográficas en Rqce and Class in Latinameric.a, New York:
anteriores consúltese Pike, Fredrick B., The mo- Columbia University Press, 1971, pp. 186-196.
dem history of Peru, New York: Praeger, Inc., Blanchard, Peter, "A populism precursor: Gui-
Publishers, 1969, pp. 321-332. llermo Billinghurst", en Journal of Latin American
2. Véase los recuentos bibliográficos de Bonilla, Studies, Vol. 9, part. 2,1977. Vega-Centeno, Imel-
Heraclio, "El nuevo perfil de la historia del Pe- da, Aprismo popular: mito, cultura e historia, Lima:
rú", en La Revista No. 3, Lima: 1980, pp. 11-18. Tarea ediciones, 1985.
Echevarría, Jesús, "Research on Peruvian his- 4. Balbi, Carmen Rosa y Laura Madalengoitia, Par-
tory: 1870-1930", en Tepaske, John, (Ed.), Re- lamento y lucha polític.a en Perú, 1932, Lima: DES-
search guide to andean history. Bolivia, Chile, eo, 1980.
Ecuador and Peru, Duke University Press, Dur- 5. Villena, Francisco, "La sociedad arequipeña y el
ham, N.C. 1981, pp. 234-241. Klaren, Peter F., partido liberal, 1885-1920", en Análisis Nos. 8-9,
"Sources for the study of twentieth century Pe- Lima: 1979.
ruvian social and political history", op. cit., pp. 6. Villa nueva, Víctor, Así cayó Leguía, Lima: Reta-
243-255. Ramírez Horton, Susan, "Sources for ma editorial, 1977.
the study of Peruvian hacienda history", op. cit., 7. Degregori, Carlos Iván, "Indigenismo, clases so-
pp. 273-283. Thorp, Rosemary y Geoffrey Ber- ciales y problema nacional", en Degregori, Car-
tram, Peru, 1890-1977: crecimiento y polític.as en los Iván y otros, op. cit., pp. 15-51.
una economía abierta, Lima: Ediciones Mosca 8. Bernales, Enrique, y otros, Burguesía y Estado
Azul, 1985. liberal, Lima: DESCO, 1979, pp. 9-11.
3. Véanse Kristal, Efraín, Una visión urbana de los 9. Basadre, Jorge, Historia de la Repúblic.a, ll Vols.,
Andes. Génesis y desarrollo del indigenismo en el Lima: ediciones Historia, 1963-64.
Perú, 1848-1930; Lima: Instituto de Apoyo Agra- 10. Madalengoitia, Laura, "El Estado oligárquico y
rio, 1991, p. 203. Deustua, José y José Luis Réni- la transición hacia una nueva forma de Estado
que, Intelectuales, indigenismo y descentralismo en en el Perú", en Berna les, Enrique y otros, op. cit.,
el Perú, 1897-1931, Lima: CBC, 1984. Degregori, pp. 277-281.
Carlos Iván y otros, Indigenismo, clases sociales y 11. Quijano, Aníbal, Imperialismo, clases sociales y Es-
problema nacional, Lima: Ediciones Celats. Stein, tado en el Perú, 1890-1930, Lima: Mosca Azul
Steve, Populism in Peru, University of Wincon- editores, 1978, p. 55.
sin, 1981;Limaobrera, Vols. I y II, Lima: Ediciones 12. Irurozqui, Marta y Víctor Peralta, "Historiogra-
El Virrey, 1986. Klaren, Peter F., Formación de las fía sobre la República Boliviana", en Revista de
haciendas azuc.areras y orígenes del APRA, Lima: Indias No. 194, Madrid: CSIC, 1992. Irurozqui,
Instituto de Estudios Peruanos (IEP), 1976. Fran- Marta, Poder y élites en Bolivia, Tesis Doctoral,
co, Carlos, Castro Pozo. Nación, modernización en- Madrid: UCM, 1992.
dógena y socialismo, Lima: Ed. CEDEP, 1989. 13. Burga, Manuel y Alberto Flores Galindo, Apogeo
Morse, Richard, Joaquín Capelo. Lima en 1900. y crisis de la República Aristocrátic.a, Lima: Edicio-
Estudio crítico y antología, Lima: Instituto de Es- nes Rickchay, 1980.
tudios Peruanos (IEP), 1973. Anderle, Adám, 14. Quijano, Aníbal, op. cit., p. 65.
Movimientos políticos en el Perú, La Habana: Edi- 15. Degregori, Carlos Iván y otros, op. cit., pp. 18-19.
ciones Casa de Las Américas, 1985. Luna Vegas, 16. Burga, Manuel y Alberto Flores Galindo, op. cit.,
Ricardo, Mariátegui, Haya de La Torre y la verdad p. 94.
histórica, Lima: Retama editorial, 1978. Llorens 17. !bid., pp. 87 y 92.
Amico, José Antonio, Músic.a popular en Lima. 18. Cotler, Julio, Clases, Estado y nación en el Perú,
Criollos y andinos, Lima: Instituto de Estudios Lima: Instituto de Estudios Peruanos (IEP),
Peruanos (IEP), 1983. Tamayo Herrera, José 1978.
(Comp.), El pensamiento indigenista, Lima: Mosca 19. Rochabrún, Guillermo, "La visión del Perú de
Azul editores, 1981. López Soria, José Antonio, Julio Cotler: un balance crítico", en Análisis No.
(Comp.), El pensamiento fascista, Lima: Mosca 4, Lima: 1978.
Azul editores, 1981. Flores Galindo, Alberto 20. Yepes del Castillo, Ernesto, Perú, 1820-1920. Un
(Comp.), El pensamiento comunista, Lima: Mosca siglo de desarrollo c.apitalista, Lima: Instituto de
Azul editores, 1982. Aquezolo Castro, Manuel y Estudios Peruanos (IEP), 1972, pp. 17-18.
Luis Alberto Sánchez, La polémic.a del indigenis- 21. Quijano, Aníbal, op. cit., p. 18.
mo, Lima: Mosca Azul editores, 1976. Chevalier, 22. !bid., p. 65.
100 ARTICULOS

23. Bresani, Bravo, "Mito y realidad de la oligarquía 37. Portocarrero S., Felipe y Luis Torrejón M., Mo-
peruana", en Bourricaud, Franc:;ois y otros, La dernización y atraso en las haciendas de la e1ite eco-
oligarquía en el Perú, México: Ediciones Diógenes, nómica. Perú: 1916-1932. Lima: Centro de
1969, pp. 55-89. Investigación de la Universidad del Pacífico
24. Favre, Henri, "El desarrollo y las formas de po- (ClUP), 1992.
der oligárquico en el Perú", en Bourricaud, Fran- 38. Deere, Carmen Diana, Familia y relaciones de cla-
c:;ois y otros, op. cit., pp. 90-147. se. El mmpesinado y los terratenientes en la sierra
25. Bourricaud, Franc:;ois, "Notas sobre la oligarquía norte del Perú, 1900-1980, Lima: Instituto de Es-
peruana", en AAVV., La oligarquía en el Perú, op. tudios Peruanos (lEP), 1992.
cit., pp. 13-54. Gilbert, Dennis, La oligarquía pe- 39. González, Michael ]., "Pianters and policies in
ruana. Historia de tres familias, Lima: Ediciones Peru, 1895-1919", en fournal of Latín Amerimn
Horizonte, 1982. Studies No. 3, octubre, 1991, pp. 515-541.
26. Bourricaud, Franc:;ois, Ibid. 40. Miller, Rory, "La oligarquía costeña y la Repú-
27. Quiroz, Alfonso, "Grupos económicos y decisio- blica Aristocrática en el Perú, 1895-1919", en
nes financieras en el Perú, 1884-1930", en Apun- Revista de Indias Nos. 182-183, Madrid: CSJC,
tes No. 19, Lima: Centro de Investigación de la 1988.
Universidad del Pacífico (ClUP), 1986. 41. En este sentido, para las primeras décadas del
28. Bourricaud, Franc:;ois, op. cit., p. 35. siglo XIX sirve de ejemplo el trabajo de Peralta
29. Esta actitud parece retrotraerse a la polémica, Ruiz, Víctor, En pos del tributo. Burocracia estatal,
desarrollada por los grupos dominantes entre élite regional y comunidades indígenas en el Cusco
los años 1910 y 1920, acerca de "¿cuál es la domi- rural (1826-1854), Lima: CBC, 1991.
nación verdadera de nuestra América?" ¿qué 42. Gamarra, Jefrey, "Estado, modernidad y socie-
significó "la modernización de la conciencia na- dad regional: Ayacucho, 1920-1940", en Apuntes
cional oligárquica"? El fin último de la tarea del No. 31, Lima: Centro de Investigación de la Uni-
intelectual debía ser el progreso de la nación y, versidad del Pacífico (CIUP), 1992.
en consecuencia, conseguir que la élite se iden- 43. ltier, César, "Lenguas, ideología y poder en el
tificase con la nación y tomara, así, conciencia de Cuzco, 1885-1930", en Godenzi, Juan Carlos
su deber de guiarla por la senda de ese progreso (Comp. y Ed.), El quechua en debate. Ideología,
(Anderle, Adam, "Problemas e identidad nacio- modernización y enseñanza, Lima: CBC, 1992.
nal .y continental en América Latina (primera 44. Carpio, Juan, "Rebeliones arequipeñas del siglo
mitad del siglo XX)", en Análisis, No. 11, Lima: XIX y configuración de la oligarquía nacional",
1982, p. 6. en Análisis No. 11, Lima: 1982, pp. 33-44.
30. Bonilla, Heraclio, op. cit., p. 11. 45. "Los miembros de las familias arruinadas pasa-
31. !bid., p. 18. ron a engrosar las filas de los rangos superiores
32. Burga, Manuel y Alberto Flores Galindo, "En de los nacientes grupos medios de la sociedad
discusión: la historiografía de los elegidos", en urbana, sea a través de la profundización o del
La revista, No. S, Lima: 1981, p. 60. ingreso en la burocracia administrativa del Es-
33. Ibid., pp. 60-61. tado. Algunos de esos grupos aparecieron pos-
34. Portocarrero Suárez, Felipe, "El imperio Prado teriormente interviniendo activamente en la
(1890-1970): ¿oligarquía o burguesía nacional?", política nacional y, en ciertos casos, proveyendo
en Apuntes No. 19, Lima: Centro de Investiga- el liderazgo de los más importantes movimien-
ción de la Universidad del Pacífico (CIUP), 1986. tos antioligárquicos como el APRA", (Quijano,
35. Quiroz, Alfonso, Banqueros en conflicto. Estructu- Aníbal, op. cit., p. 74).
ra financiera y económica peruana, 1884-1930, Li- 46. Dedicado al análisis del desarrollo económico
ma: Centro de Investigación de la Universidad peruano y a su relación con los movimientos
del Pacífico (CIUP), 1989. "Grupos económicos políticos, está el trabajo de Peter Klaren. El autor
y decisiones financieras en el Perú: 1884-1930", estudia el proceso de modernización de la costa
en Apuntes No. 19, Lima: Centro de Investiga- norte a partir de la gran concentración de tierras
ción de la Universidad del Pacífico (CIUP), 1986, en forma de modernas plantaciones empresaria-
pp. 73-108. les o complejos agroindustriales que alteran la
36. Portocarrero S., Felipe y Luis Torrejón M., Las estructura tradicional de la región. Las dificulta-
inversiones en valores nacionales de la élite económi- des de las élites tradicionales y de los medianos
ca. Perú: 1916-1932, Lima: Centro de Investiga- y pequeños propietarios frente a la modern-
ción de la Universidad del Pacífico (CIUP), 1992. ización agraria anterior se traduce en el auge del
Marta lrurozqui V. : El Pero de Leguía. Derroteros y extravíos historiográficos 101
APRA en la costa norte (Klaren, Peter F., Forma- 57. Stein, Steve, op. cit.
ción de las haciendas azucareras y orígenes del 58. Basad re, Jorge, Elecciones y centralismo en el Perú.
APRA, Lima: Instituto de Estudios Peruanos (Apuntes para un esquema histórico), Lima: Centro
(IEP), 1976). de Investigación de la Universidad del Pacífico
47. Caravedo M., Baltazar, Clases, lucha política y (CIUP), 1980.
gobierno en el Perú (1919-1933), Lima: Retama 59. Sobre Tesis Doctorales acerca del gobierno de
editores, 1977. Augusto B. Leguía leídas en universidades
48. Yepes del Castillo, Ernesto, op. cit., p. 21. norteamericanas, consúltese Echevarría, Jesús,
49. Macera, Pablo, "Reflexiones a propósito de la 1981, pp. 338-240; y acerca de textos escritos en
polémica del indigenismo", en Apuntes No. 6, las décadas siguientes a su mandato consúltese
Lima: Centro de Investigación de la Universidad Pike, Fredrick B., op. cit., pp. 217-249.
del Pacífico (CIUP), 1977, p. 79. 60. En un reciente artículo, el periodista Pedro Pla-
50. Quijano, Aníbal, op. cit., p. 97. nas compara la presidencia de Fujimori con la
51. Burga, Manuel y Alberto Flores Galindo, op. cit., de Leguía, insistiendo en que ambos consi-
pp. 8,130-146 y 148. guieron la legitimación política mediante el des-
52. Cotler, Julio, op. cit., pp. 186-187. pertar de las creencias autoritarias que se
53. Kristal, Efraín, op. cit. mantienen latentes en numerosos sectores de la
54. Quijano, Aníbal, op. cit., pp. 96-97. Gilbert, Den- población. Esta crítica a la necesidad de un die-"'
nis L., op. cit., p. 62. tador organizador contrasta con una descrip-
55. Quiroz, Alfonso, op. cit., pp. 85-86. ción nostálgica de los políticos de la República
56. Ortega, Julio, Cultura y modernización en la Lima Aristocrática a los que otorga la capacidad de-
del 900, Lima: CEDEP, 1986. Consúltense tam- mocrática que el Perú necesita y que se perdió
bién Walker, Charles, "Lima de Mariátegui: los por gestiones como las de Leguía (Planas, Pedro,
intelectuales y la capital durante el oncenio", en "La República Aristocrática (de Leguía a Fujimo-
Socialismo y participación, No. 35, Lima: 1988, pp. ri)", en Pirú Nos. 4-5, Lima: 1993, pp. 160-185.
71-88. Pacheco Vélez, César, Ensayos de simpatía,
Lima: Universidad del Pacífico, 1993.