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ENSAYO FINAL DIPLOMADO DE EDUCACION INCLUSIVA III

LA EDUCACION INCLUSIVA EN LA ESCUELA SECUNDARIA


ELABORADO POR: JUAN MANUEL DÍAZ LOARCA
INTRODUCCION

La escuela secundaria tiene como objetivo capacitar al alumno para


proseguir estudios superiores o bien para incorporarse al mundo laboral. Al
terminar la educación secundaria se pretende que el alumno desarrolle las
suficientes habilidades, valores y actitudes para lograr un buen desenvolvimiento
en la sociedad. En particular, la enseñanza secundaria debe brindar formación
básica para responder al fenómeno de la universalización de la matrícula; preparar
para la universidad pensando en quienes aspiran a continuar sus estudios;
preparar para el mundo del trabajo a los que no siguen estudiando y desean o
necesitan incorporarse a la vida laboral; y formar la personalidad integral de los
jóvenes, con especial atención en los aspectos relacionados con el desempeño
ciudadano.

En ella, se afirma que “las escuelas regulares deben acoger a todos los
niños y niñas, y que éstos tienen el derecho a educarse juntos,
independientemente de sus condiciones físicas, intelectuales, sociales,
emocionales y lingüísticas” (p. 59). Se defiende, también, la eficacia de las
escuelas con orientación inclusiva para combatir actitudes discriminatorias, y para
mejorar “en definitiva, la relación costo-eficacia de la totalidad del sistema
educativo” (UNESCO, 1994, p. 10).

La UNESCO describe a la Educación Inclusiva como "un proceso para


tomar en cuenta y responder a las diversas necesidades de todos los estudiantes
por medio de prácticas inclusivas en aprendizaje, culturas y comunidades, y
reduciendo la exclusión dentro y de la educación. Esto implica cambios y
modificaciones, de contenido, enfoques, estructuras y estrategias con una visión
común que cubre a todos los niños(as) del rango apropiado de edad y una
convicción de que es la responsabilidad del sistema regular educar a todos los
niños(as).

Aun cuando la Educación Inclusiva se refiera generalmente a la inclusión de


niños(as) con discapacidades dentro de la educación regular, cada vez más
educadores en todas las partes del mundo están reconociendo que los enfoques
de la educación que satisfacen las necesidades de la diversidad de los estudiantes
resultan en una educación de calidad para todos.

Los bajos índices de alfabetización y los altos índices de estudiantes que


abandonan la escuela en muchos países de América Latina y la región del Caribe
son indicadores clave del fracaso de las estrategias de educación para cumplir con
las diferentes necesidades de un amplio rango de estudiantes. Muchos de los
niños(as) más pobres de la región, van a la escuela en circunstancias sociales y
familiares complejas, que no les permite estar en condiciones óptimas para
aprender. Esta disparidad se traduce en diversidad de necesidades y aulas
heterogéneas. La única manera de tomar en cuenta de manera efectiva las
necesidades de todos los niños es disponer de una estrategia de educación
inclusiva. La inclusión reconoce que todos los niños, tienen necesidades
individuales, y que los maestros que estén capacitados para facilitar un espacio de
aprendizaje que responda a las necesidades de todos.
LA EDUCACION INCLUSIVA EN LA ESCUELA SECUNDARIA

Los sistemas educativos latinoamericanos tienden a reproducir las


desigualdades, ofreciendo escuelas con pocos recursos para los más pobres.
Aunque se ha registrado una igualación de oportunidades según sexo, la
diferenciación sigue repitiendo tendencias históricas, con desigualdades rurales,
urbanas y étnicas.

Grandes transformaciones socio-culturales trajeron aparejadas la eclosión


de las culturas juveniles y cambios notables en las formas de “ser joven”, lo cual
puso en cuestión los pactos explícitos e implícitos vinculados a la condición de
“estudiante”. Al mismo tiempo, la expansión se produjo a través de la llegada de
nuevos sectores sociales a la escuela secundaria. Una escuela secundaria en su
origen selectivo y con un currículo comprehensivo y academicista, debió enfrentar
los desafíos de una sociedad crecientemente desigual y los nuevos públicos. Una
buena parte de los jóvenes que ingresan a la escuela secundaria padecen
problemas de subsistencia y necesidades básicas insatisfechas, no solo en el
terreno de la alimentación, sino también de la salud, la vivienda, el acceso a
servicios públicos.

Además de las vinculadas a las condiciones socio-económicas de los


hogares, muchas causas de estos altos niveles de abandono y los bajos logros
hay que buscarlas en la escasez de recursos para proveer servicios educativos de
calidad para todos y las prácticas excluyentes del propio sistema. La expansión
desigual se ha realizado en el marco de procesos de descentralización de la
educación, efectuada en general con recursos insuficientes, que no alcanzan para
brindar servicios de infraestructura adecuados, convenientemente equipados y con
personal docente con formación actualizada y en correctas condiciones de trabajo.
Se trata de una expansión desordenada, que ocupa espacios físicos ociosos en
establecimientos usados para la enseñanza básica, absorbiendo los efectos del
flujo irregular de esta última, configurando un alumnado con altos niveles de
sobre-edad. (Jacinto y Terigi, 2007).
POLITICAS EDUCATIVAS

Muchas de las políticas educativas de carácter general o sistémico en las


últimas décadas tuvieron como horizonte la igualación de oportunidades. En
términos generales, las reformas educativas de los noventa se apoyaron en la
transformación curricular, eludiendo la temprana especialización y haciendo
prevalecer los contenidos generales sobre los específicos, con la intención de no
promover circuitos institucionales y curriculares diferenciados. Los balances de
estas políticas a nivel regional han sido desalentadores: la educación no logró
compensar los efectos nocivos de modelos sociales excluyentes, y “no han
logrado que cambiara lo que pasa en el aula” (Tedesco, 2005), además existe una
gran distancia entre la retórica de los cambios institucionales curriculares y la
realidad de las escuelas (Jacinto y Terigi, 2007).

Más allá de las reformas generales, los años noventa se caracterizaron por
la implementación de programas que intentaron mejorar la equidad educativa por
medio de la focalización en conjuntos específicos de alumnos, escuelas o zonas,
particularmente desfavorecidos social o educativamente, a través de estrategias
de discriminación positiva. Las iniciativas más importante de este tipo en
educación secundaria han sido (y continúan siendo) las becas que promueven la
retención escolar.

Programas dirigidos a zonas rurales, urbano y marginales intentaron


mejorar los logros a través de mayor asistencia social, provisión de recursos y
equipamiento, capacitación docente dirigida a “la educación en contextos difíciles”,
etc. También se promovieron las estrategias de articulación intersectorial y la
articulación de la escuela con programas más integrales de desarrollo local.
Aunque con logros limitados, las políticas focalizadas resultaron en el mejor de los
casos, un remedio parcial y temporario ante las crecientes desigualdades (Caillods
y Jacinto, 2006; López, 2005).

En los años dos mil, cambios en los gobiernos y en la cooperación


internacional, y consiguientemente, en las perspectivas de las políticas sociales,
llevaron a visiones críticas de la focalización, tendiéndose a la adopción de la
perspectiva del “universalismo básico”. Esta nueva fórmula apunta a recuperar la
universalidad, redefinida como un conjunto limitado de prestaciones básicas y
servicios homogéneos con estándares de calidad para todos, planteados como
derechos ciudadanos.

En las políticas educativas, las nuevas perspectivas reconocen fuertemente


la múltiple implicación entre las políticas económicas, las sociales y las educativas,
y en ese marco, el papel central del Estado como proveedor de servicios
educativos de calidad para todos. En términos de acciones concretas, aparecen
con mayor visibilidad grandes programas de prestaciones mínimas, esencialmente
de becas, que exigen como contraprestaciones la asistencia a la escuela y la
atención de la salud, y en algunos casos, buenos resultados escolares. Se
observan acciones que cuestionan el modelo institucional excluyente de la
escuela, planteando que es preciso un mayor énfasis en las condiciones para
generar mejores aprendizajes en la escuela regular y mayor diversificación
institucional.

De acuerdo al artículo 1º y 3º de la Constitución Política de los Estados


Unidos Mexicanos y conforme al artículo 41 de la Ley General de Educación, se
establece la inclusión de niños con necesidades educativas especiales a escuelas
regulares.

La inclusión educativa Es el concepto por el cual se reconoce el derecho


que tenemos los niños, las niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, a una
educación de calidad, que considere y respete nuestras diferentes capacidades y
necesidades educativas, costumbres, etnia, idioma, discapacidad, edad, etc.

La inclusión educativa comprende un cambio en diversos aspectos:


adecuaciones curriculares, capacitación de los maestros, apoyo de los padres de
familia y del gobierno a través de USAER que se ha incluido en escuelas regulares
para apoyar en el proceso educativo de los niños que presentan barreras de
aprendizaje.
Reconoce que niños, niñas y adolescentes, al igual que todas las personas,
tenemos los mismos derechos, sin discriminación alguna.

 Permite que todos los alumnos podamos beneficiarnos de una enseñanza


adaptada a nuestras necesidades y realidades y no sólo aquellos que
pudieran tener necesidades educativas especiales asociadas a
discapacidad.
 Reconoce que todos los niños, niñas y adolescentes, podemos aprender y
hacer, con el apoyo y adaptaciones que pudieran necesitarse.
 Pretende eliminar las barreras que limitan el aprendizaje o la participación
de todos los niños, niñas y adolescentes en el sistema educativo, sean
arquitectónicas, sociales o culturales.
 Busca generar igualdad de oportunidades para todos.

¿Cómo podemos atender las necesidades educativas especiales?

 Desarrollando metodologías activas y participativas, de acuerdo a las


necesidades de los niños, niñas y adolescentes.
 Propiciando un clima afectivo favorable.
 Garantizando aulas organizadas.
 Mejorando la infraestructura escolar y de la comunidad, para que todos
puedan transitar con comodidad.
 Hacerlas accesibles.
 Haciendo accesibles los servicios en general.
 Promoviendo ciudades amigables.
 Identificando y abasteciéndonos de diferentes equipos e implementos para
la educación y el trabajo, incluso en el campo.
 Contando con equipos, materiales y herramientas pedagógicas específicas,
como para el uso del sistema Braile, el lenguaje de señas, lectoras
virtuales.
 Haciendo adaptaciones al currículo, para saber qué, cómo, cuándo y con
qué enseñar y evaluar.
¿Qué ofrece la escuela inclusiva a los niños y niñas?

Aceptación, Comprensión, Adaptaciones curriculares, infraestructura,


Metodologías adecuadas Buen trato, Expectativas de desarrollo (de acuerdo a las
potencialidades de los niños y niñas).

Las escuelas de educación básica regular están obligadas a matricular a


estudiantes con discapacidad física, sensorial (total y parcial) e intelectual (leve y
moderada).

Incluyendo a personas con discapacidad en la escuela

La normatividad vigente abre las puertas de los colegios e instituciones de


educación Básica Regular, Educación Básica alternativa y Educación Técnica
Productiva a toda la comunidad, incluyendo a los niños, niñas y adolescentes con
discapacidad. Porque la Educación es un derecho de todos y todas.

Es la oportunidad de generar nuevos conocimientos y habilidades a todos los


niños, niñas y adolescentes, así como a la comunidad educativa en pleno, y a la
sociedad en su conjunto, a ser tolerantes, solidarios, democráticos, y a
reconocerse como ciudadanos con derechos, entre ellos a una educación de
calidad, que les permita enfrentar la pobreza en la que vive más del 50% de
nuestra población.

Generamos capital social, es decir, confianza entre diferentes actores sociales,


promoviendo la participación concertada de padres de familia, alumnos,
profesores y autoridades.
CONCLUSION

En este trabajo, se hace una breve reflexión, a medio camino entre la teoría
y la práctica educativa, retroalimentada por el conocimiento acumulado en esta
materia, sobre cuál es la situación actual de la organización escolar y cuáles
podrían ser las condiciones, prácticas y principios para una escuela inclusiva en el
siglo XXI, y por tanto, qué características debería cumplir una nueva organización
escolar para dar respuesta a la sociedad del siglo que acabamos de iniciar.

La nueva organización escolar debe superar las desigualdades entre


diferentes grupos sociales y culturales de cualquier naturaleza, debe tener el
conocimiento como medio de superación de desigualdades y de hacer realidad el
principio de justicia distributiva, ya que solo la escuela, y por ende la sociedad, que
sea equitativa y justa podrá avanzar y ganar el futuro. Todo ello ha de hacerse
bajo los principios de la ética, la dignidad de todos y el respeto a los derechos
humanos.

Así pues, la nueva organización de la escuela inclusiva debe basarse en la


construcción de conocimiento y en valores, como medio de lograr ciudadanos
pacíficos, justos, solidarios, críticos, libres y democráticos. Pero esta organización
no solo se refiere a los aspectos formales, o lo que es lo mismo, la organización
estructural por todos conocida y explícitamente expresada en los documentos de
los centros, sino también, y muy especialmente, se refiera al modo y manera en la
que se gestionan las relaciones humanas, las emociones, las situaciones
personales, dentro y fuera de las aulas, y entre todos los miembros de la
comunidad educativa.

La mejor organización escolar para el nuevo milenio es aquella que logre el


mayor éxito posible, personal y social, de todos y cada uno de los miembros de su
comunidad educativa, pero de un modo muy especial el de todo su alumnado.
Será pues aquella escuela que eduque ciudadanos pacíficos, críticos, creativos,
solidarios y respetuosos con los derechos de la humanidad y con la diversidad de
una sociedad cada vez más global e intercultural, para con ello lograr un mundo
más sostenible basado en el principio de la justicia distributiva y en el que todos
puedan alcanzar la felicidad en su existir.

Por consiguiente, se puede lograr este desafío cumpliendo con la Meta


específica, siempre que sean responsables los maestros, padres de familia y los
gobiernos, para que unidos se logre la inclusión de los niños con necesidades
especiales a la educación, a la sociedad y a la Nación.
REFERENCIAS

Barber, M. y Mourshed, M. (2007). Cómo hicieron los sistemas educativos con


mejor desempeño para alcanzar sus objetivos. McKinsey & Company. Disponible,
entre otros, en: http://www.preal.org/

Bolam, R., McMahon, A., Stoll, L., Thomas, S. y Wallace, M. (dirs.) (2005).
Creating and sustaining Effective Professional Learning Communities. Bristol:
University of Bristol y Departament of Education and Skills. Research Report nº
637. Disponible en: http://www.dfes.gov.uk/research/data/uploadfiles/RR637.pdf

Bolívar. A. (2000a). Los centros educativos como organizaciones que aprenden.


Promesa y realidades. Madrid: La Muralla.

2021 Metas Educativas. La educación que queremos para la generación de los


bicentenarios. Documento final. Naciones Unidas. Organización de Estados
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Blanco, R. (2011). Revista participación educativa Nº18. Estudios e


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Latina y el Caribe. Organización de Estados Americanos.

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Muñoz, X. (2009) Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva.


Representaciones y actitudes del profesorado frente a la integración de niños/as
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http://www.down21.org/web_n/index.php?

Dr. Ismael García Cedillo, Curso de Educación Inclusiva III, Secretaría de


Educación Pública, 2010 Argentina 28, Colonia Centro, 06020, México, D.F.