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República de Colombia

CASACIÓN 34163
VECTOR MANUEL ROMERO ACOSTA

Corte Suprema de Justicia

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA


SALA DE CASACIÓN PENAL

Magistrados Ponentes:
MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ
Aprobado acta N° 189.

Bogotá D. C., dieciséis (16) de mayo de dos mil doce


(2012).

VISTOS

Resuelve la Sala el recurso extraordinario de casación


interpuesto por el defensor de VÍCTOR MANUEL ROMERO
ACOSTA contra el fallo dictado por el Tribunal Superior de
Ibagué el 14 de enero de 2010, confirmatorio del proferido el
14 de abril de 2009 por el Juzgado Penal del Circuito de
Líbano, a través del cual condenó al procesado en mención
y a Luis Antonio Sánchez Roncando a las penas principales
de ciento cincuenta (150) meses de prisión y $139.250.000
de multa, así como a la accesoria de inhabilitación para el
ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo
lapso fijado para la privativa de la libertad, como autores de
los delitos de peculado por apropiación y falsedad ideológica
en documento público.
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HECHOS

Se vienen resumiendo en la actuación de la siguiente


manera:

"Hace referencia esta causa a presuntas


irregularidades en que habría incurrido la administración
municipal en el manejo y destinación de mercancía que, por
valor aproximado de $280.000.000, donó la DIAN al
municipio de Murillo, con un fin social, que al parecer no se
realizó, pues parte de esas mercancías fueron dadas de
baja, nominalmente, por parte del alcalde de la época Luis
Antonio Sánchez Roncando y su secretario de gobierno
VÍCTOR MANUEL ROMERO ACOSTA quien fuera autorizado
para recibir tal mercancía, llevarla al municipio y,
posteriormente, distribuirla".

ANTECEDENTES PROCESALES

Por los anteriores hechos se dispuso inicialmente el


adelantamiento de investigación previa y, tras recaudarse
algunas pruebas, se ordenó la apertura de instrucción
formal, en cuyo marco fueron vinculados, mediante
indagatoria, Luis Antonio Sánchez Roncando, Carlos
Augusto Parra Ávila, Orlando Guevara Álvarez y VÍCTOR
MANUEL ROMERO ACOSTA, a quienes se definió su
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situación jurídica, mediante providencia del 24 de


diciembre de 2007, con medida de aseguramiento de
detención preventiva en contra de Sánchez Roncando,
Guevara Álvarez y ROMERO ACOSTA por los delitos de
peculado por apropiación y falsedad ideológica en
documento público y se abstuvo de imponerla en relación
con Parra Ávila

Clausurado este ciclo procesal, la Fiscalía 41 ante el


Juzgado Penal del Circuito de Líbano el 29 de octubre de
2008 calificó el mérito del sumario con resolución de
acusación en contra de Luis Antonio Sánchez Roncando y
VÍCTOR MANUEL ROMERO ACOSTA "como presuntos
coautores de los delitos de peculado por apropiación y
falsedad ideológica en documento público" y con preclusión
de investigación en favor de Carlos Augusto Parra Ávila y
Orlando Guevara Álvarez.

La defensa de los acusados interpuso recurso de


apelación en contra del pliego acusatorio, de la cual conoció
una Fiscal Delegada ante el Tribunal de Ibagué, quien
mediante providencia del 17 de diciembre de 2008 la
confirmó sin modificaciones.

La fase de la causa le correspondió al Juzgado Penal


del Circuito de Líbano, en donde se surtieron las audiencias
preparatoria y de juzgamiento, a cuyo término se dictó
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sentencia de primer grado el 14 de abril de 2009, mediante


la cual condenó a Luis Antonio Sánchez Roncando y a
VÍCTOR MANUEL ROMERO A COSTA a las penas principales
de ciento cincuenta (150) meses de prisión y multa por
valor de $139.250.000 y "a la pena accesoria de
inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones
públicas por un tiempo igual al de la pena privativa de la
libertad impuesta", por los mismos delitos que sustentaron
la resolución de acusación.

En la misma decisión, además, se negó a los


incriminados el subrogado de la suspensión condicional de
la ejecución de la pena y el sustitutivo de la prisión
domiciliaria.

• Inconformes con la anterior sentencia, la impugnaron


los defensores de los sindicados, razón por la cual se
pronunció el Tribunal de Ibagué el 14 de enero del ario en
Curso, impartiéndole confirmación.

Contra esa determinación, de forma exclusiva, el


defensor de VÍCTOR MANUEL ROMERO ACOSTA interpuso
recurso extraordinario de casación, el cual sustentó
mediante demanda. En ella el actor propuso tres cargos, los
dos primeros por violación directa de la ley sustancial y el
último por violación indirecta.

Por auto del 9 de junio de 2010 la Sala admitió los dos


primeros cargos e inadmitió el último. Por virtud de la
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primera de esas decisiones el proceso se remitió a la


Procuraduría General de la Nación para la emisión del
concepto de rigor, rendido el cual es del caso proferir el
respectivo fallo.

LA DEMANDA

Primer cargo:

Denuncia la aplicación indebida del artículo 286 del


Código Penal de 2000, que prevé el delito de falsedad
ideológica en documento público, yerro que conllevó a la
falta de aplicación del artículo 289 ibídem, el cual tipifica el
punible de falsedad en documento privado.

En sustento del reproche, sostiene que el procesado


ROMERO ACOSTA no ostentaba la cualificación exigida por
la norma aplicada indebidamente, pues se trataba apenas
del secretario de la Alcaldía municipal de la población de
Murillo, Tolima. Tal condición, añade, recaía en el señor
Luis Antonio Sánchez Roncancio, alcalde de dicho municipio,
quien fue el que además expidió el acto administrativo
sobre el cual se concretó la falsedad, al dar de baja las
mercancías donadas por la DIAN.

En su criterio, dentro de las funciones propias del


cargo que desempeñaba el acusado ROMERO ACOSTA no
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estaba la de dictar acto administrativo alguno, ni la de


certificar o atestar sobre hechos que tuvieren ocurrencia en
el despacho de la Alcaldía, función que, de conformidad con
el artículo 262 del Código de Procedimiento Civil, recae en el
director o directores de la oficina pública, y es así como el
señor alcalde creó y profirió las declaraciones que se
hicieron constar en el acto administrativo.

Para el demandante, corrobora su postura lo dispuesto


en el Decreto 2150 de 2001, conocido como Ley
antitrámites, en cuanto allí se establece "que los actos
administrativos solamente llevarán el nombre y la firma del
funcionario que la expidió (sic), sin que sea necesaria ¡ a firma
del secretario".

En consecuencia, estima que la conducta de ROMERO


ACOSTA es atípica, sin que se le pueda sancionar por el
delito previsto en el artículo 289 del estatuto punitivo, so
pena de desconocerse la congruencia entre la acusación y la
sentencia. Por esa razón solicita casar el fallo impugnado y,
en su lugar, dictar decisión absolutoria a favor del
procesado en mención.

Segundo cargo:

Denuncia al Tribunal por aplicar indebidamente el


artículo 397 del Código Penal de 2000, precepto que
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contempla el punible de peculado por apropiación e


inaplicar, consecuencialmente, los artículos 249 y 250
ejúsdem, que describen el ilicito de abuso de confianza
calificado.

Al desarrollar la censura, aduce que el acusado


ROMERO ACOSTA no detentaba la disponibilidad jurídica o
material sobre los bienes y mercancía donada al municipio
de Murillo, Tolima, pues su administración, tenencia y
custodia recaía en el señor alcalde, tal como lo establece la
ley y lo dispuso la DIAN en la resolución No. 12672 del 27
de diciembre de 2005.

Según el libelista, dicha disponibilidad a lo sumo


estaba en cabeza del almacenista de la Alcaldía y de quien
cumpliera esas funciones, pero en todo caso nunca
radicaba en el secretario de ese ente territorial, señor
ROMERO ACOSTA.

En su sentir, la imputación debió formularse por el


delito de abuso de confianza calificado, pero como se le
dictó la acusación por el ilícito de peculado por
apropiación, conducta que resulta atípica, debe procederse
a su absolución para no desconocerse la congruencia entre
la acusación y la sentencia.
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Por tanto, solicita casar la sentencia para absolver a


ROMERO ACOSTA respecto del atentado contra la
administración pública objeto de acusación.

CONCEPTO DEL MINISTERIO PÚBLICO

El Procurador Tercero Delegado para la Casación Penal


responde los cargos en el orden propuesto por el actor,
según el siguiente resumen:

Primer cargo:

Tras reproducir varios apartes de los fallos de primer y


segundo grado, concluye que ninguno de los razonamientos
en ellos expresados se dirigió a considerar una adecuación
típica distinta a la atribuida a los procesados.
Contrariamente, es del criterio que los argumentos del
dernandante corresponden a una postura muy personal, de
la cual deriva una interpretación diferente de los supuestos
fácticos.

Para el Procurador Delegado, la participación activa de


ROMERO ACOSTA en el delito, al firmar y posteriormente
radicar el documento ante la DIAN, en el cual se consignó
un hecho carente de veracidad, pues antes de recibir la
mercancía donada se afirmó el mal estado de parte ella, casi
la mitad, dándose la misma de baja sin tenerla a la vista y
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sin constatarse su estado, hizo que el Tribunal en forma


correcta lo declarara responsable del delito de falsedad
ideológica en documento público.

En su concepto, por tanto, el reproche no está llamado


a prosperar.

Segundo cargo:

Procede, igualmente, a transcribir varios segmentos de


las sentencias de instancia, de cuyos planteamientos, en
criterio del Procurador Delegado, no puede predicarse, como
lo hace el libelista, que se dirijan a encuadrar el
comportamiento en otra descripción típica, en tanto siempre
estuvieron encaminados a demostrar el peculado.

Más aún, estima que la conducta desplegada por


ROMERO ACOSTA no corresponde a la descripción típica del
delito de abuso de confianza calificado, pues los hechos y
las pruebas aceptadas por el Tribunal y respetadas por el
libelista de acuerdo con el cargo postulado, no permiten
llegar a esa deducción.

En consecuencia, solicitó no casar la sentencia


impugnada.
IV
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CONSIDERACIONES DE LA CORTE

Dada la identidad temática que contienen los dos


cargos formulados por el censor, la Sala los estudiará en
fornta conjunta. Para ello, primero precisará los alcances de
la demanda, luego concretará los hechos probados en el
expediente y, finalmente, abordará el examen de fondo de la
impugnación.

(i) Alcance de la demanda:

Según el censor, el procesado VÍCTOR MANUEL


ROMERO ACOSTA, a pesar de ostentar la condición de
seci-etario de la Alcaldía municipal de Murillo, Tolima, no
detentaba la función certificadora de ese ente territorial ni
tampoco la custodia o administración de los bienes donados
por la DIAN, de manera que su comportamiento no
encuadra en los tipos penales de falsedad ideológica en
documento público y peculado por apropiación, sino en los
que contemplan la falsedad en documento privado y el
abuso de confianza calificado.

De todas maneras, estima que no es factible formular


al acusado juicio de reproche por los punibles dejados de
imputar, so pena de vulnerarse la congruencia que debe
existir entre la acusación y la sentencia.
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(ii) Situación fáctica acreditada en este asunto:

De acuerdo con los hechos contemplados por los


falladores de instancia, realidad no cuestionada por el
casacionista conforme la naturaleza de la causal
seleccionada para estructurar los dos cargos formulados y
admitidos por la Corte, se tiene que mediante resolución
No. 024 del 24 de enero de 2005 la DIAN donó al municipio
de Murillo, Tolima, mercancía en cuantía total de
$261.542.024.

El Alcalde de dicho municipio, señor Luis Antonio


Sánchez Roncando, suscribió el día 22 de enero de 2006
documento en el cual autorizó de manera especial a VÍCTOR
MANUEL ROMERO ACOSTA y Orlando Guevara Álvarez para
retirar de las instalaciones de la DIAN la mercancía donada.

El mismo 22 de enero de 2006 el burgomaestre en


mención, con la firma de VÍCTOR MANUEL ROMERO
ACOSTA, secretario de gobierno de la Alcaldía, expidió acto
administrativo por cuyo medio ordenó dar de baja parte de
la mercancía donada, en total elementos y bienes en
cuantía de $139.250.000.

La anterior decisión se sustentó en que la mercancía


se encontraba en "avanzado estado de deterioro". Sin
embargo, para efectuar tal afirmación ni el alcalde del
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municipio ni su secretario tenían conocimiento del estado


de conservación de los bienes dados de baja.

Dos días después, es decir, el 24 de enero de 2006,


ROMERO ACOSTA recibió en la ciudad de Medellín la
totalidad de los elementos donados, salvo los 12 pares a que
hacía alusión el ítem 1 del DIAM 39111102855, conforme
se certificó en la respectiva acta de entrega, sin que los
bienes recibidos presentaran seriales de deterioro o de mal
estado.

(iil) Respuesta de fondo a los planteamientos del


impugnante:

a) El peculado por apropiación:

La jurisprudencia de la Corte tiene ampliamente


decantado que la disponibilidad, ya sea material o jurídica,
propia del delito de peculado por apropiación no
necesariamente se deriva de la ley, decreto, ordenanza.
acuerdo o reglamento, sino también de órdenes o mandatos
a través de los cuales se asignen concretos deberes
funcionales al servidor público.
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Tal criterio lo condensó la Sala en sentencia de casación


el 4 de octubre de 1994 1 , en donde remembrando otras
decisiones expresó lo siguiente:

"La expresión utilizada por la Ley en la definición de peculado


y que dice "en razón de sus fondones", hace referencia a las
facultades de administrar, guardar, recaudar, etc., no puede
entenderse en el sentido de la adscripción de una
competencia estrictamente legal y determinada por una
regular y formal investidura que implique una íntima relación
entre la función y la facultad de tener el bien del cual se
dispone o se hace mal uso; no significa, pues, que tales
atribuciones deban estar antecedentemente determinadas por
una rigurosa y fija competencia legal, sino que es suficiente
que la disponibilidad sobre la cosa surja en dependencia del
ejercido de un deber de la función. La fuente de la atribución,
en otros términos, no surge exclusivamente de la ley puesto
que ella puede tener su origen en un ordenamiento jurídico
diverso que fija la competencia en estricto sentido. Lo esencial
en este aspecto, es la consideración de que en el caso
concreto, la relación de hecho del funcionario con la cosa, que
lo ubica en situación de ejercitar un poder de disposición
sobre la misma y por fuera de la inmediata vigilancia del
titular de un poder jurídico superior, se haya logrado en
ejercicio de una función pública, así en el caso concreto no
corresponda a dicho funcionario la competencia legal para su

1 Radicación 8729.
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adniinistración Igual se presentará el delito de peculado en la


hipótesis de que la administración del bien derive del ejercido
de una función nominalmente propia de otro empleado"
(Sentencia de 3 de agosto de 1976).

'Las facultades de manejo en el empleado público, que


son las que en este caso considera ausentes el casacionista,
no Solamente las otorga la ley, el decreto, la ordenanza o el
acuerdo, sino también las resoluciones, los reglamentos y
hadta la orden administrativa, cuando los destinatarios son
servidores del Estado. De suerte que por medio del mandato,
entiéndase como contrato o como orden, se transfieren,
traltadan o delegan, total o parcialmente, esas atribuciones
al mandatario, quien por el mencionado encargo las ejercita"
(Sentencia de septiembre 8 de 1981p.

En el caso materia de análisis, VÍCTOR MANUEL


ROMERO ACOSTA adquirió el deber funcional de manejo y
cultodia de la mercancía donada por la DIAN en virtud del
mandato que le confirió el alcalde del municipio de Murillo,
Tolima, al autorizarlo, dada su condición de secretario de
gobierno de ese ente territorial, para retirarlas de las
instalaciones de la entidad donante.

2 Ea sentido similar: Sentencias del 2 de octubre de 1997, radicación 11657; del 12


de noviembre 1997, radicación 9887; del 3 de noviembre 3 de 1998, radicación
10778; del 6 de marzo de 2003, radicación 18021; del 30 de noviembre de 2006,
radicación 25185, y del 12 de agosto de 2009, radicación 32053.
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A partir del acto de autorización que, como quedó


visto atrás, acaeció el 22 de enero de 2006, el procesado
ROMERO AGOSTA entró a ejercer la disponibilidad jurídica
de dichos bienes, la cual, una vez los recibió de la DIAN, se
tradujo en disponibilidad material, luego la apropiación que
se produjo de aquellos elementos cuya baja se dispuso
mediante el acto administrativo dictado el mismo 22 de
enero de 2006 es también atribuible al antes aludido, pues
respecto de él se conjugan, por lo antes considerado, los
elementos típicos del delito previsto en el artículo 397 del
Código Penal.

No se presentó, por tanto, la indebida calificación


jurídica postulada por el actor frente al punible antes
mencionado.

b) La falsedad ideológica en documento público:

El ilícito previsto en el artículo 286 del Código Penal de


2000 se estructura cuando un servidor público, en ejercicio
de sus funciones, al extender documento que pueda servir
de prueba, consigna en él una falsedad o calla total o
parcialmente la verdad.

La jurisprudencia de esta Corporación tiene dicho que


incurre en el referido delito contra la fe pública todo aquel
servidor público a cuyo cargo está la función certificadora
'lb
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de los hechos que corresponden al ejercicio de sus


funciones, pues en tal caso está obligado a consignar la
verdad en los documentos que extienda3.

De modo, pues, que la función documentadora no está


exclusivamente atribuida a las autoridades referidas en el
artículo 262 del Código de Procedimiento Civi14, como
equivocadamente lo entiende el casacionista, sino que, se
insiste, la ostenta todo aquel servidor público a quien le
corresponde certificar hechos relacionados con el ejercicio
de sus funciones.

, En el presente evento, el acalde del municipio de


Murillo, Tolima, autorizó el 22 de enero de 2006 al
procesado VÍCTOR MANUEL ROMERO A COSTA para retirar
la bercancía donada por la DIAN. A partir de ese momento,
como se dijo en precedencia, adquirió la disponibilidad
jurídica de esos bienes y, por tanto, las obligaciones de
manejo, custodia y, en general, la administración derivada
de ese deber funcional.

3 Cfr. Sentencia del 10 de noviembre de 1987, radicación 129.


4 Eta norma establece lo siguiente:
'CERTIFICACIONES Tienen el carácter de documentos públicos:
llas certificaciones que expidan los jueces conforme a lo dispuesto en el articulo
116.
Las certificaciones que expidan los directores de otras oficinas públicas, sobre la
existencia o estado de actuaciones o procesos administrativos.
3. Las certificaciones que expidan los registradores de instrumentos públicos, los
notarios y otros funcionarios públicos, en los casos expresamente autorizados por la
ley'.
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Como tal, al extender actuaciones administrativas que


tuvieran que ver con la mencionada mercancía le
correspondía consignar hechos acordes con la realidad. Por
ello, cuando suscribió en conjunto con el alcalde del citado
municipio el acto en la cual se certificó que gran parte de
esos elementos se encontraban en mal estado de
conservación, sin ser cierta tal circunstancia, faltó a sus
deberes oficiales, lesionando así el bien jurídico de la fe
pública, traducida en este caso en la credibilidad que la
sociedad deposita en quienes ostentan la función
documentadora.

Debe referirse la Sala, fmalmente, a la afirmación del


demandante según la cual el «Decreto 2150 de 2001"
estableció que todos los actos administrativos solamente
requieren el nombre y la firma del funcionario que lo expide,
sin ser necesaria la firma del secretario

En primer lugar, se trata en realidad del Decreto 2150


de 1995, conocido como "Estatuto Antitrámites". Ahora bien,
esa disposición para nada hace mención a los actos
administrativos expedidos por los alcaldes, y mucho menos
a los que dictan con la participación de los secretarios de
sus despachos.

El aludido Decreto, en realidad, en su artículo 31


solamente suprimió la firma de los "secretarios generales"
o
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en relación con actos administrativos "cuya competencia


esté atribuida a ministro, director, superintendente,
presidente, gerente, subdirectores de áreas técnicas y en
general a algún funcionario del nivel directivo o ejecutivo".

De todas maneras, como ya quedó expresado, respecto


del procesado ROMERO ACOSTA recaía la obligación


concreta de certificar la situación real de la mercancía
donada por la DIAN, pues a partir de la autorización que le
confirió el alcalde para retirarla de las dependencias de esa
entidad adquirió el deber funcional de guarda y protección
de esos elementos.

En consecuencia, tampoco en lo relativo al delito de


falsedad ideológica en documento público se incurrió en la
indiebida adecuación típica aducida por el libelista

Baste lo dicho para que la Corte no case la sentencia


proferida por el Tribunal Superior de Ibagué Así lo
pronunciará en la parte resolutiva de la presente
providencia.

Cuestión final:

En escrito presentado ante esta Corporación, el


procesado VÍCTOR MANUEL ROMERO ACOSTA solicita se le
conceda rebaja de pena, manifestando que la sanción
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impuesta es demasiado alta considerando que el único


responsable de los hechos es Luis Sánchez Roncando.
Además, añade, no es una mala persona sino que se trata
de un buen elemento para la sociedad, máxime cuando
tiene tres hijos menores de edad, quienes necesitan de su
apoyo económico y moral.

Al respecto, debe señalarse que el principio de


limitación que gobierna el recurso de casación le impide a la
Sala emitir pronunciamientos distintos a los planteados en
la demanda, salvo la existencia de vulneraciones a las
garantías fundamentales de las partes, caso en el cual el
procesado estaría autorizado para ponerlos de presente a la
Corte.

Sin embargo, la Sala no avizora tal vulneración ni en


los temas postulados en el libelo, ni tampoco en la
dosificación punitiva efectuada por los falladores de
instancia.

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE


JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL, administrando
justicia en nombre de la República y por autoridad de la ley,

RESUELVE

NO CASAR la sentencia impugnada.


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Contra esta providencia no procede recurso alguno.

Notifíquese y cúmplase

JOSÉ LEONIDAS STOS MARTINEZ

JOSÉ LUIS BARC Ló CAMACHO FERNANDO ALBER CASTRO CABALLERO

SIG Çfr .1 OSA PÉREZ


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crAteetic-
UB A YOtANDA NOVA GARCÍA
Secretaria

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