You are on page 1of 25

INC-APEL-144-SD-EXT-DOM-2015

CÁMARA PRIMERA DE LO PENAL DE LA PRIMERA SECCIÓN DEL CENTRO: San


Salvador, a las ocho horas del nueve de septiembre de dos mil quince.
Por recibido del Juzgado Especializado en Extinción de Dominio, el expediente referencia
011-SED-2015-1, el que, según asiento de recibo suscrito por la Oficial Mayor de esta Cámara al
reverso del oficio remitente Nº 252-JEED-CPPPSC-2015, consta de1609 folios, correspondiente
al proceso de Extinción de Dominio promovido por la Fiscalía General de la República en
relación a los bienes consistentes en la suma total de TREINTA MIL OCHENTA DÓLARES
($30,080.00) de los Estados Unidos de América, y VEINTICINCO QUETZALES CON
CINCUENTA CENTAVOS (Q 25.50), cuya titularidad se adjudica a V. M. M. G., mayor de
edad, de nacionalidad salvadoreña, casado, abogado, con Documento Único de Identidad número
[...]; y M. L. S. E. DE L., mayor de edad, casada, de nacionalidad guatemalteca, hija de [...] y
[...], con Documento Nacional de las Personas de la República de Guatemala número [...].
Se recibe el expediente a efecto de admitir y resolver el recurso de apelación interpuesto
por la Licenciada M. B. A. L., en su carácter de procuradora del señor V. M. M. G., en contra de
la sentencia que declara la extinción del dominio de la referida suma de dinero a favor del Estado
de El Salvador.
La audiencia de sentencia se desarrolló conforme al procedimiento establecido en el Art.
34 LEDAB, a cargo de la juez titular del Juzgado Especializado en Extinción de Dominio
Licenciada M. G. A. R.; las partes que intervinieron en el trámite fueron los abogados R. O. N. R.
y Y. d. C. L. de C., en representación del Fiscal General de la República; en representación del
demandado V. M. M. G., por su calidad de abogado procuró en nombre propio y conjuntamente
con su apoderada Licenciada M. B. A. L. Respecto de la señora M. L. S. E. de L., la juez A quo,
por auto de fojas 1564, declaró oportunamente su rebeldía de conformidad al Art. 287 CPCM,
calidad que ha continuado conservando y, por tanto, con los efectos que la ley determina
En la parte medular del fallo, la juez dijo: “[...] en nombre de la República de El Salvador,
falla: I. Declarase la extinción de dominio respecto de la cantidad dineraria de treinta mil ochenta
00/100 dólares de los Estados Unidos de América, y veinticinco 50/100 Quetzales y de los réditos
que hayan adquirido durante su administración provisional. II. Declarase la titularidad a favor del
Estado de El Salvador respecto de la cantidad dineraria supra enunciada y sus réditos, a través del
Consejo Nacional de Administración de Bienes (CONAB) [...]”
I. Examen de Admisibilidad:
a) Como lo ha sostenido en diferentes precedentes –verbigracia inc. Nº 316-14 y 63-
2015–, esta Cámara estima, que cuando la Ley Especial de Extinción de Dominio y de la
Administración de Bienes de Origen o Destinación Ilícita –LEDAB–, en su artículo 44 inciso 1º,
hace referencia a que los recursos se sustanciarán conforme a las disposiciones generales,
requisitos y trámites previstos en el derecho común; se está refiriendo al derecho procesal penal,
por las razones que ya se han expuesto en esos precedentes, a las cuales debe estarse para los
efectos de éste incidente de apelación. En ese orden, no debe existir confusión cuando el Art. 101
LEDAB establece que “en lo no previsto en la presente ley, serán aplicables las normas y
procedimientos contenidos en el Código Procesal Civil y Mercantil”, ya que, como la misma
disposición lo cita, solo “en lo no previsto”, es que se aplicará el CPCM, pero como respecto de
los requisitos y trámites de los recursos establecidos en la LEDAB ya previó ésta en el Art. 44
que debe aplicarse el derecho común, y el cual, según la jurisprudencia de esta Cámara,
corresponde al Procedimiento Penal, es éste el que debe aplicarse; por ello, debe señalarse, que
para el caso de apelación contra sentencias pronunciadas por el Juzgado Especializado en
Extinción de Dominio, se deben observar y aplicar por las partes y esta Cámara, las formalidades
establecidas en el Capítulo II, Título III del Libro Cuarto del Código Procesal Penal, en conexión
con las disposiciones atinentes de la ley especial.
b) El tal sentido se advierte, que para la admisión de un recurso de apelación contra
sentencias se requiere que concurran los presupuestos regulados en los Arts. 452, 453, 469 y 470
CPP, que consisten: que la providencia judicial apelada sea susceptible de impugnación mediante
apelación, Arts. 452 y 468 CPP en relación a los Art. 39 inc. último y 45 letra d) LEDAB; que si
se trata de un defecto de procedimiento, el recurrente haya reclamado su corrección o invocado
reserva de recurrir en apelación, Art. 469 inc. 2º; que, la parte recurrente esté legitimada para
hacerlo, Art. 452 CPP; que el libelo impugnativo que lo contiene haya sido interpuesto
cumpliendo las condiciones de tiempo y forma que determina el Art. 470 CPP; que la resolución
haya causado agravio al recurrente por la desmejora en su situación jurídico procesal y sin que
haya contribuido a provocarlo, Art. 452 inc. 4º CPP; que se hayan citado concretamente las
disposiciones legales que se consideren inobservadas o erróneamente aplicadas y se hayan
indicado separadamente los motivos de la alzada con sus fundamentos, así como se haya
expresado la solución que se pretende, Art. 470 el inc. 1º y 2º CPP en relación al Art. 46 LEDAB;
por lo que, al cumplirse estos requisitos, es procedente la admisión del recurso para conocer y
decidir el asunto de fondo.
c) Se ha examinado el recurso presentado por la procuradora M. B. A. L., en relación a los
requisitos que exigen las disposiciones antes referidas, y no obstante la objeción fiscal respecto
del incumplimiento de ciertos requisitos para su admisión, esta Cámara considera que, aun de
forma mínima, el recurso cumple con dichos requisitos, pues se ha determinado, que la sentencia,
conforme a la ley común y especial, es susceptible de ser apelada; según el acta de notificación
de folios 1609 la recurrente fue notificada de la sentencia a las doce horas y veinticinco minutos
del nueve de junio del año en curso, lo cual determina que el plazo de diez días hábiles para
interponer el recurso de apelación concluyó el día veintitrés de junio, siendo que el recurso lo
interpuesto en fecha veintidós del mismo mes y año, en el cual ha citado los vicios de que, según
su criterio, adolece la sentencia y las razones de ello, así como la solución que propone; la
sentencia le ha causado agravio a su representado porque declara la extinción de dominio a favor
del Estado de los bienes cuya propiedad se adjudicó. En ese sentido, esta Cámara ha llegado a
concluir que el libelo impugnativo cumple con los requisitos legales, y en consecuencia, se
admite el recurso y se procede a conocer y resolver el asunto de fondo.
Se hace constar que la sentencia se pronuncia hasta esta fecha, dada la multiplicidad de
procesos penales de que se han estado conociendo en este Tribunal, entre ellos el correspondiente
el incidente registrado bajo el número Ref. 117/2015 contra O. A. V. I., y otros que consta de 107
piezas y folios 21,370 folios; el proceso Ref. Inc. 85/SDC/2015 que tiene trece imputados, nueve
recursos de apelación y 15 piezas que constan de 2928 folios; así como la causa Ref. 90/SC/2015
que es compleja puesto que consta de 39 piezas y 7689 folios; el Ref. 123/SD/Ext.DO/2015 que
consta de 10 piezas y 1831 folios; el proceso Ref. 126-SD-EX/DOM/2015 que consta de 8 piezas
y 1592 folios y este mismo proceso que consta de 9 piezas y de 1609 folios; además del dictado
de múltiples resoluciones en apelación de autos y en apelación de sentencias, siendo que además
se le ha dado prioridad a las causas penales que tienen imputados privados de libertad.
II. De los hechos.
El sustento de la solicitud fiscal de extinción de dominio de los bienes de los demandados,
deviene, según se relaciona en la sentencia, de los hechos que se exponen de la siguiente manera:
“ANTECEDENTES DE HECHO. Que el Ministerio Público Fiscal, ejerció la acción de
extinción de dominio por medio de la solicitud extintiva de fecha trece de febrero del dos mil
quince, fijando la teoría fáctica en Audiencia Preparatoria de la siguiente manera: “La presente
investigación se originó por memorando de fecha 21 de agosto de 2014, suscrito por el licenciado
T. A. M. T., Jefe de la Unidad de investigación Financiera de la Fiscalía General de la República,
por medio del cual informó de proceso señalado como “CASO 2”, en el que se han identificado
valores dinerarios por el momento de treinta mil ochenta dólares de los Estados Unidos de
América $30,080.00; así como también sobre la cantidad de veinticinco quetzales con cincuenta
centavos de quetzal (Q25.50), incautados a la señora M. L. S. E. DE L., de nacionalidad
guatemalteca, a quien se le atribuye la comisión del delito de Casos Especiales de Lavado de
Dinero y de Activos, en perjuicio del Orden Socioeconómico, según lo previsto y sancionado en
el Art. 5 de la Ley Contra el Lavado de Dinero y de Activos. Esta Unidad Fiscal apertura
expediente clasificado bajo referencia Nº 11-UFEED-2014. Estos hechos sucedieron a las catorce
horas con cuarenta minutos del diecinueve de enero del año dos mil once, en el Boulevard [...],
Antiguo Cuscatlán, La Libertad, cuando los agentes S. R. R. y J. A. G. V., pertenecientes a la Sub
Delegación de Antiguo Cuscatlán, intervinieron a una joven quien tenía en el hombro izquierdo
un bolso, persona que al notar la presencia policial se puso inquieta y caminó un poco hacia el
rumbo sur, lo que generó sospecha de las autoridades, por lo que el agente R. R. le mandó señal
de alto y le solicitó que se identificara, mostrando un documento de identidad, extendido por el
Registro Nacional de Personas número [...] a nombre de la señora M. L. S. E. de L., seguidamente
el agente R. R. pregunto si portaba algo relacionado con algún ilícito, manifestando la intervenida
que portaba un poquito de dinero, pero que era de un amigo que le pidió que se lo tuviera en ese
lugar, pues él llegaría posteriormente a recogerlo. Entregado el bolso de material sintético color
negro con gris, este fue revisado por el agente R. R., encontrando en el mismo una cantidad
indeterminada de dinero en billetes de la denominación de veinte dólares, no pudiendo justificar
la procedencia del mismo, por lo que fue trasladada a la Delegación de Santa Tecla. En el lugar
antes mencionado, procedió a contabilizar el dinero en presencia de la Señora E. de L., resultando
seis paquetes de dinero de la denominación de veinte dólares, sujetados con hules de colores
amarillo, verde, rojo y azul, y al contabilizado dio un total de TREINTA MIL OCHENTA
DOLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA ($30,080.00), y la cantidad de
VEINTICINCO QUETZALES CON CINCUENTA CENTAVOS DE QUETZAL (Q25.00),
procediéndose a embalar provisionalmente lo incautado. Posteriormente el técnico recolector de
evidencias W. C. d. l. C., procedió a contabilizar nuevamente la evidencia y embalar el dinero
debidamente, el bolso de material sintético negro con gris y un teléfono celular marca movistar
que se encontraba activado con la empresa Tigo, quedando detenida la señora E. de L. por el
delito de Casos Especiales de Lavado de Dinero y de Activos, previsto y sancionado en el art. 5
de la Ley Contra el Lavado de Dinero y de Activos, manifestando la detenida que no tenía
defensor particular, solicitando un Defensor Público y que sobre su detención se le notificará a la
Embajada de Guatemala y a su tía A. A. Así mismo se consigna en el acta de detención que el
momento de intervenir a la señora E. de L. llamo al supuesto propietario del dinero un señor de
nombre J. A., y este le manifestó que les ofreciera la cantidad de mil dólares a cada policía para
que la dejarán en libertad, que de lo contrario él llegaría al lugar. En total del dinero incautado
ascendió a la suma de treinta mil ochenta dólares de los Estados Unidos de América
($30,080.00), y veinticinco quetzales con cincuenta centavos de quetzal (Q25.50), dinero que
actualmente se encuentra a la orden del Tribunal de Sentencia de Santa Tecla, departamento de
La Libertad”
III. De la apelación.
La apelante, sustentó su recurso en los argumentos que expuso así: “MOTIVO 1-
VIOLACIÓN AL DERECHO DE DEFENSA. Lo que si sorprende las expectativas de este
procurador es el hecho de que el presente proceso es una mezcla que integra el derecho común,
dentro de esto es el Proceso Civil Mercantil, Ley de Lavado de Dinero y de Activos, Ley Especial de
Extinción de Dominio y la Constitución de la República, al integrar todas estas se debe advertir que
en todas hay un derecho de DEFENSA en el que intervienen las partes afectadas por sí o por medio
de procuradores legalmente nombrados. Que en el presente proceso de Extinción de dominio
intervino ejerciendo la procuración en representación del afectado V. M. G., que es el caso que fui
notificada de la celebración de la audiencia de prueba o de sentencia para el día diecinueve de mayo
del presente año a las diez horas; no obstante dicho señalamiento fui llamada por la Honorable Corte
Suprema de Justicia para cubrir en calidad de Juez de Paz Interina en el Juzgado de Tenancingo
departamento de Cuscatlán, lo que puse en inmediato conocimiento del TRIBUNAL de Extinción de
Dominio el mismo día que estaba señalada la audiencia de sentencia a las ocho horas
comprometiéndose a agregar el correo grama correspondiente que se haría llegar por parte de la
Sección de Acuerdos en el transcurso de ese día al tribunal en referencia, el que pondría a disposición
y así lo hice el día veintiuno de mayo del año en curso, de lo cual sin identificarse de este tribunal de
extinción de dominio confirmaron que me encontraba en dicho
Juzgado de Paz de Tenancingo por medio de llamada telefónica a la secretaria. En mi escrito
además de exponer el llamamiento judicial de que fui objeto, solicité la SUSPENSIÓN y
reprogramación de la audiencia de prueba, pero dicho juzgado realizo la audiencia no obstante
tener conocimiento del motivo expuesto, no se expone en ninguna parte de la sentencia este
motivo y la valoración que de tal motivo hace para desestimarlo, mencionando en toda la
sentencia como si hubiera existido la participación de esta parte que ejerce la procuración,
constituyendo con ello una clara violación al derecho de defensa de la parte que represento.
SOLUCION AL MOTIVO INVOCADO DE VIOLACIÓN DE DEFENSA. La solución que
corresponde del motivo de violación al derecho de defensa expuesto por mi parte de la señora
Juez especializado de Extinción de Dominio de la ciudad de San Salvador, es que se debió
suspender y reprogramar la audiencia de prueba que se realizó sin la participación de mi persona
ejerciendo la Procuración a favor del señor V. M. M. G. o expresar que aplica el artículo “x” la
cual la faculta para realizar la audiencia sin las partes, y por tal razón hace omisión del escrito
presentado por mi persona. MOTIVO 11-ERRONEA APLICACIÓN DE PRECEPTO LEGAL.
El precepto legal erróneamente aplicado es el artículo 5 de la Ley Contra el Lavado de Dinero y
de Activos el cual de manera expresa señala aspectos objetivos que con el desfile de Prueba tanto
pericial, testimonial y documental no se acreditan, dichos elementos objetivos son dependientes
de los literales “a y b” que llevan implícito en su texto verbos rectores que debe cometer una
persona para que su conducta sea encajada en dicho ilícito estos son “a” ocultar o disfrazar, en
cualquier forma la naturaleza, el origen la ubicación, el destino, el movimiento o la propiedad
aparentemente legal de fondos, bienes o derechos relativos a ellos, que procedan directamente o
indirectamente de actividades delictivas”. En la sentencia se ha relacionado la distinta prueba que
desfilo en la audiencia de prueba y con ninguna de ella se prueba ninguno de estos verbos
rectores que mi representado haya cometido para aplicarle este literal “a”, del artículo 5 en
mención, más bien como se puede advertir en el análisis de valoración que hace su señoría es
hacer una conclusión SUBJETIVA, de porque mi representado ha cometido tal acción delictiva,
pero aplicar la ley como lo indica el artículo 15 Cn. El literal “b” también lleva en su texto verbos
rectores adquirir, poseer y utilizar fondos bienes o derechos relacionados con los mismos
sabiendo que derivan de actividades delictivas con la finalidad de legitimarlos”. En estos dos
literales que son el cuerpo del articulo 5 de la ley en alusión y como vemos no se ha hecho
ninguna investigación encaminada a probarle al señor migar G., que al reclamar como suyo dicho
dinero no posea la capacidad económica para ser dueño, se dice que hay prueba de que en el
Ministerio de Hacienda no está inscrito como contribuyente, pero este argumento solo lleva a
demostrar que puede ser evasor de impuesto al ser COMERCIANTE INFORMAL, pero no que
sus actividades comerciales sean constituyentes del delito de Lavado de Dinero descrito en esta
disposición. No se puede arribar al estado de CERTEZA POSITIVA sin que haya prueba objetiva
de haber cometido alguno de estos verbos, debe probársele para atribuir que su conducta encaja
en lo que describe la norma que le aplica dicha juzgadora en la sentencia. El artículo 15 Cn. lleva
precisamente no solo la garantía de Juez legalmente acreditado para conocer, sino que este Juez
resolverá con aplicación a lo que la ley establece en la norma legal no suponer con argumentos
subjetivos dicha aplicación, está obligada a estimar y valorar la prueba de cargo llevada al juicio
por el ente fiscal, y dicha prueba encajarla en lo descrito en la norma, sin olvidar que ese
decomiso sustraído de un proceso penal que está sujeto a Rebeldía en el TRIBUNAL DE
SENTENCIA DE SANTA TECLA, forma parte precisamente de lo que es en dicho proceso la
existencia del delito, que al estar en supuesto, es incierto en dicho juicio si existe Absolución para
la imputada debe ordenarse en esa instancia la devolución del dinero que hoy se pretende pase al
Fondo del Estado. SOLUCIÓN AL PRECEPTO ERRÓNEAMENTE APLICADO. La solución al
precepto legalmente aplicado regulado en el artículo 5 de la ley contra El Lavado de Dinero y de
Activos, es que al verificar todos los elementos objetivos del tipo se debe concluir en que no
desfiló en el juicio ninguna prueba objetiva que lleve al convencimiento del Juzgador a que mi
representado ha cometido alguno de estos verbos y que por ende el dinero sea producto de una
actividad de la Ley que se le está aplicando, al no existir el conocimiento de estos verbos rectores
debe ser contraria la resolución a la dictada y Ordenar que el dinero secuestrado sea devuelto al
señor V. M. M. G. MOTIVO 111-ERRONEA APLICACIÓN DEL PRECEPTO LEGAL. El
precepto legal no (Sic) aplicado en la sentencia es el artículo 144 Código Procesal Penal que dice:
“FUNDAMENTACIÓN- Es obligación del Juez o Tribunal fundamentar las sentencias, los autos
y aquellas providencias que lo ameriten. Igual obligación tendrán cuando tomen sus decisiones en
audiencia “La fundamentación expresara con precisión los motivos de hecho y de derecho en que
se basan sus decisiones.....” Este precepto a criterio de esta procuradora esta erróneamente
aplicado ya que en la sentencia de mérito dictada por la señora Juez A quo, al valorar las pruebas
en su fundamento del valor probatorio lo hace de manera subjetiva ya que lleva las pruebas a un
estado procesal de certeza que nunca se llegó, hace afirmaciones en dicha valoración que en la
etapa del juicio deben tener un fundamento distinto como se advierte en que habla de “sin dejar
de relacionarse que dada la autonomía del proceso de extinción de dominio no es necesario la
sentencia penal previa y tampoco es necesario hacer un examen minucioso de la teoría del delito
vinculada al supuesto, pues el artículo 5 de la ley solo requiere la prueba sobre la existencia del
bien, la titularidad de los afectados sobre el mismo, los indicios de ilicitud relevantes y
suficientes de la relación entre el bien, la conducta ilícita y la relación directa o indirecta el titular
con el comportamiento prohibido por la ley” Bajo este sustento no se puede sostener que la
FUNDAMENTACIÓN exigida por la ley en la referida disposición sea aplicada correctamente,
ya que de este argumento solo se puede concluir en que dicho argumento está SUSTENTADO
EN PRESUNCIONES que pueden ser válidas para otra etapa procesal pero no para considerar los
HECHOS PROBADOS EN UN JUICIO, CLARAMENTE DICE “LOS INDICIOS DE
ILICITUD”, honorables Magistrados los INDICIOS NO PUEDEN CONFIGURAR PRUEBA, a
excepción que exista una concatenación que en este proceso no existe, por tal razón dicha prueba
CARECE DE FUNDAMENTACIÓN en la valoración que se hace de la misma y esta aplicado de
manera errónea dicho precepto legal carece todo lo planteado en la sentencia de una
FUNDAMENTACIÓN DE DERECHO. SOLUCION AL PRECEPTO ERRONEAMENTE
APLICADO. El artículo 144 del Código Procesal Penal que esta defensa sostiene ha sido
erróneamente aplicado por la señora Juez que conoció el presente caso es que su correcta
aplicación debe ser como lo impone la misma disposición legal que la fundamentación debe
expresar con precisión los motivos de hecho y de derecho de todas las pruebas que desfilen en el
juicio, debiendo expresar las razones de admisión o no de las pruebas. La fundamentación
requerida en este caso es lo que indica dicha disposición diciendo cual es el motivo de hecho y de
derecho que tiene cada una de la prueba testimonial que desfilo en el juicio, su valor probatorio
aceptando y desechando las pruebas que considera son impertinentes a los fines del juicio,
quedando nada mas con las pruebas que reúnen los requisitos de SUFICIENCIA Y
PERTINENCIA para aplicarlas en su análisis del juicio. A manera de ejemplo se relaciona la
declaración del agente G. que dijo ….. luego viene el argumento sobre dicho testimonio y habla
de unos mensajes, y dice que estos son indicios de la ilicitud del origen del dinero...bueno es aquí
donde hay que fundamentar de hecho y de derecho, de hecho como lo expone pero no hay
fundamento de derecho que diga con esta prueba se demuestra objetivamente el verbo rector de la
norma, el hecho de incorporar los mensajes forman parte o no de que en la fecha en que son
sustraídos había ya una ley de intervención telefónica lo que permite que esta prueba haya sido
incorporada de manera legal al juicio, son estos hechos así o como son si solo se analiza bajo los
argumentos de hecho no de derecho, fundamento de esta manera cada prueba incorporada al
juicio. PRETENSION DE ESTA POCURACIÓN: La pretensión es que el presente caso sea
ANULADO y se repita la Audiencia probatoria en la que se conozca por un Juez distinto del que
ha sido conocido por haber dictado sentencia, o que si esta cámara estima REVOCAR la
sentencia por los vicios de SENTENCIA alegados y se sustituya dictando la que corresponda
conforme a derecho ordenando la entrega del dinero incautado y secuestrado en el presente caso
que pertenece a mi poderdante”
IV. Contestación de la apelación.
El representante fiscal R. O. N. R., al contestar el recurso, dentro de la sustancial,
consideró: “DEL PRIMER MOTIVO: Del contenido de la apelación presentada por la parte
recurrente, invoca erradamente que se ha violentado el derecho de defensa, sin expresar base
legal que sustenta su motivo y pretensión, pues el art. 470 inciso segundo, establece que se debe
indicar cada motivo con sus fundamentos. Por tal razón no debe entrarse a conocer sobre este
punto, en virtud que existe falta de fundamentación de su recurso, denotándose que no estableció
ninguna base legal del supuesto derecho violentado ni mucho menos de su pretensión [...] En el
presente proceso que nos ocupa, al señor V. M. M. G., se le reconocieron todos sus derechos de
afectado, los cuales se encuentran contemplados en el art. 14 LEDAB, y específicamente a lo que
se refiere en su literal “c” en presentar y solicitar pruebas e intervenir ampliamente en el
resguardo de sus derechos, en relación al art. 1 CPCM, en su derecho a la protección
jurisdiccional, pues en todo el proceso penal ha sido la persona que se ha acreditado el dinero
incautado a las catorce horas con cuarenta minutos del diecinueve de enero del año dos mil once,
en el Bulevar [...], Antiguo Cuscatlán, La Libertad, cuando agentes de la policía, intervinieron a
la señora E. de L. encontrándole una cantidad indeterminada de dinero en billetes de la
denominación de veinte dólares, no pudiendo justificar la procedencia del mismo, y quien
manifestó que era propiedad de un amigo de nombre “J.”, en ningún momento manifestar
conocer a la otra parte afectada. Existiendo incongruencia entre lo manifestado al momento de la
captura por parte de la señora E. de L., respecto de la propiedad del dinero, afirmando en un
primer momento que el mismo pertenecía al señor J, para posteriormente en acta notarial de fecha
veintitrés de abril de dos mil trece, declarar bajo juramento que era del señor V. M. M. G.; así
mismo haber guardado silencio durante el trámite procesal penal la señora E. de L. respecto de
quien era el dinero incautado; y mucho más la extraña intervención del Abogado V. M. M. G., al
haberse postulado en primer momento como defensor de la señora E. de L., haber renunciado al
poder, y luego volverse a presentar al proceso penal reclamado como suyo el dinero incautado a
la también afectada. El art. 15 LEDAB establece que quienes notificados de la acción de dominio
conforme a la ley, y ejerciten sus derechos y deberán comparecer mediante abogado o
personalmente, situación que en el trascurso del proceso en el Juzgado de Extinción de Dominio,
el señor V. M. M. G., fue notificado de la acción de extinción, quedando legalmente facultado
juntamente con la señora E. DE L., para hacer uso de su derecho de defensa, derecho que no hizo
uso, en razón que ambos fueron DECLARADOS REBELDES por medio de resolución de las
ocho horas del catorce de abril de dos mil quince, de conformidad al art. 287 CPCM,
interrumpiendo la misma hasta la audiencia preparatoria, interviniendo en dicha audiencia
solamente el señor m. G., como parte afectada y como abogado, en razón de estar autorizado y no
tener impedimento alguno, juntamente con la abogada M. B. A. L., y en la cual no hacen
ofrecimiento de pruebas; dejando trascurrir de esta manera la etapa procesal del ofrecimiento
probatorio que consideraran pertinente, idóneo y legal, y de esa manera preparar su estrategia de
defensa, y de alguna manera desvirtuar la pretensión de fiscalía, haciendo mención importante
que la otra parte afectada todavía se encuentra rebelde en el proceso penal como en el proceso
extintivo. Que efectivamente, el día señalado para la audiencia de sentencia, la abogada A. L.,
presenta escrito justificativo de incomparecencia, lo cual fue corroborado por parte de la
sentencia del juzgado de extinción de dominio, no así el señor afectado y abogado licenciado V.
M. M. G., persona que estaba acreditado para ejercer la procuración, en razón de haberse
mostrado parte en la audiencia preparatoria, y no habiendo presentado justificación alguna de su
incompetencia, la audiencia se desarrollará con las partes que se encontraren presentes, es decir,
que solamente la abogada A. L., tenía justificación, no así el afectado, pues él se ha mostrado
parte para ejercer su derecho de defensa acreditándose en audiencia preparatoria. Por lo que no es
cierto que se haya violentado los principios constitucionales de derecho de defensa, pues no ha
desarrollado respecto a ese derecho violado, con argumentos constitucional que expliquen
puntualmente los puntos de la decisión recurrida que violenten ese derecho, por lo que se denota
del recurso interpuesto por la abogada procuradora, que lo único que existe es una inconformidad
por lo resuelto por la Jueza Especializada en Extinción de Dominio, en razón que se comprobó
cada uno de los presupuestos del art. 6 lit. “a” y “c”, por lo que se dictó una sentencia extintiva a
favor del estado. DEL SEGUNDO MOTIVO: ERRONEAMENTE APLICACIÓN DE
PRECEPTO LEGAL, en razón de haberse aplicado erróneamente el artículo 5 de la Ley contra el
Lavado de Dinero y de Activos. Como se ha manifestado anteriormente sobre la acción de
extinción de dominio es independiente de cualquier otra acción, y por lo manifestado por la parte
procuradora, se logra extraer lo siguiente: Que hace una confusión de proceso penal y extintivo,
pues en el proceso penal se exige elementos subjetivos para probarse el delito que se cometió, y
en extinción de dominio los indicios son parte importante de los cuales se llega a la certeza que
haga concluir que el dinero proviene de la comisión de un ilícito, en razón que en el proceso que
nos ocupa, la parte afectada no ha demostrado ni justificado la procedencia legal del dinero. En
materia de extinción de dominio no se trata de determinar conductas penales típicas y
antijurídicas, lo que se determina son los ámbitos de aplicación y los presupuestos de la ley
especial en sus arts. 5 y 6, ya que en ningún momento se le está atribuyendo a su representado la
comisión del delito de casos especiales de lavado de dinero y de activos, y en ningún momento se
esta aplicando lo regulado en el artículo 5 de la Ley Contra el Lavado de Dinero y de Activos, el
que estatuye en su literal “a” que constituye un caso especial de lavado de dinero: “Ocultar o
disfrazar en cualquier forma la naturaleza, el origen, la ubicación, el destino, el movimiento o la
propiedad aparentemente legal de fondos, bienes o derechos relativos a ellos, que procedan
directa o indirectamente de actividades delictivas.” La fuente del lavado de dinero puede ser
cualquier delito que esté tipificado en la legislación salvadoreña y que se encuentre
potencialmente en capacidad de producir recursos financieros o bienes. Los verbos rectores del
ilícito, son acciones que acreditan generalmente con prueba directa, mientras que la prueba
indiciaria es relevante en cuanto al objeto sobre el que recae la acción extintiva, es decir, sobre la
ilicitud del dinero, bienes o activos, por ser de mayor dificultad probatoria, En principio, la
autonomía de la LEDAB surge de su propia configuración, de donde la relación con actividades
delictuales procedentes es desde luego indispensable, pero no menos diferente del tratamiento
que recibe, sin que esa interdependencia torne dispensable su propia autonomía; en todo caso,
cabe preguntarse si la imputación de la construcción típica depende, invariablemente, de la
comprobación de la procedencia de los bienes o, si a partir de indicios obtenidos y en ejercicio de
la simple experiencia humana, es posible atribuir válidamente una conducta calificada tal a una
persona, para luego en el ejercicio de la jurisdicción fijar con claridad el cumplimiento total o
parcial de los tipos penal en relación a la conducta objeto de juzgamiento. Basta con la existencia
de indicios que permitan inferir la ilicitud de las actividades generadoras de los bienes o -valores,
de donde su génesis delictuosa es derivable de las circunstancias materiales en las que se
desarrolla la conducta calificada de blanqueo o lavado de dinero; bastando en esa línea, uno o
varios indicios que por su gravedad, inusual o anómala configuración denoten la ilicitud de la
procedencia de los bienes o valores”. Esta representación considera que la sentencia objeto de
impugnación de la parte procuradora, contiene en su análisis componentes intelectivos y
descriptivos, de los que se desprende la presencia de valoración de la prueba que fue ofertada y
admitida legalmente para la Audiencia de Sentencia, pues en la fundamentación de la sentencia se
hace una valoración de los elementos de prueba, y se exponen los motivos que llevan a la Señora
Jueza Especializada de Extinción de dominio, a tomar su decisión, citando y detallando cada
elemento de prueba que acredito cada uno de los presupuestos establecidos en la solicitud de
inicio de Extinción de Dominio, en los presupuestos de los arts. 5 y 6 Lits. “a” y “c” de la
LEDAB, probándose cada uno de ellos con toda la prueba documental, testimonial y pericial, de
los cuales en la sentencia, se hace una valoración de cada uno de ellos acompañados de un breve,
sencillo, pero claro y expreso análisis técnico-jurídico de cómo estos han inferido en el
convencimiento intelectivo del Juzgador y propiciado con ella la emisión del fallo de Extinción
de dominio a favor del Estado de El Salvador. Es necesario aclarar, que la fundamentación
probatoria requiere por parte del juez, un examen integral de la prueba vertida el mismo y debe
ser llevado a cabo tal como lo establece el artículo 179 del Código Procesal Penal en lo referente
a las reglas de la sana crítica, en ese sentido, dicho estudio debe ser motivado por medio de un
razonamiento intelectivo concatenado que permita controlar la secuencia lógica de los parámetros
seguidos por el tribunal de juicio para emitir el fallo respectivo, de tal manera que la simple cita
de cada elemento probatorio vertido en audiencia de sentencia no puede ser visto como una
fundamentación judicial insuficiente. Es así que, en el presente caso, el escrito de apelación
presentado por la abogada procuradora, no cumple con los requisitos de admisibilidad; pues en su
argumentación no indica en qué consiste las infracciones legales en la que ha incurrido la Jueza
Especializada en Extinción de Dominio; sino que se limita a exponer meras inconformidades con
los razonamientos esgrimidos por la Juez, haciendo relación a supuestos inexistentes y
razonamientos propios, los cuales carecen de asidero legal, resultando el argumento de la
abogada recurrente en meros argumentos subjetivos de inconformidad con la forma de valoración
de prueba que efectuó la juzgadora a cada una de las pruebas aportadas en el juicio, pero como se
ha expuesto, el afectado tuvo todo el proceso para hacerlo, bajo la figura de la carga dinámica de
la prueba, para desvirtuar los presupuestos del art. 6 LEDAB. En ese orden de ideas, se concluye
que el recurso de apelación interpuesto por la abogada A. L., no cumple con los requisitos de
fondo que establecen los Arts. 469 Y 470 CPP, al no especificar de forma clara y concreta cuales
son los motivos invocados, es decir, si la infracción de ley consiste en inobservancia de la norma
o en errónea aplicación de la misma; por lo que con base en el Art. 453 CPP, se concluye que no
se delimitaron los puntos de apelación sobre los que debía conocer y pronunciarse esta Cámara,
omisión de fondo que deviene en la inadmisibilidad el presente recurso”
V. Consideraciones de Cámara.
Número 1. El primer motivo de apelación lo finca la recurrente en la violación al derecho
de defensa por la circunstancia de que se realizó la audiencia de sentencia, sin su presencia en su
carácter de procuradora del afectado V. M. M. G., a pesar de haber justificado la imposibilidad de
asistir a la misma, y que además en la sentencia no se expone la desestimación de tal justificación
ni la razón jurídica para realizar la audiencia sin su presencia. Sobre este punto es pertinente
comenzar diciendo como preámbulo, que el procedimiento de extinción de dominio, según se
relaciona en los considerandos I, III, IV y V de la Ley Especial de Extinción de Dominio y de la
Administración de Bienes de Origen o Destinación Ilícita –LEDAB–, goza de autonomía por ser
una ley especial con independencia de otras materias, con normas especiales, que no se rigen por
las mismas garantías y principios en que se encuentra una persona sometida a un proceso
criminal, donde se discute y decide uno de los valores fundamentales de mayor jerarquía para el
ser humano como es la libertad personal y por lo cual la presunción de inocencia es abanderada
por una garantía constitucional.
Número 2. En tal sentido, el proceso de extinción de dominio, no es igual al proceso
penal, y por tanto es un procedimiento diferente, así mientras en el primero rige el principio de la
carga de la prueba –art. 6 CPP– que obliga a quien acusa el deber de probar, lo cual es muy
diferente en el proceso de extinción de dominio, que está en relación con el principio de buena fe
y con la carga dinámica de la prueba –art. 36 LEDAB– que son dos instituciones diferentes,
puesto que tanto el ente estatal pretensor –FGR– como el titular o poseer de esos bienes, deben
aportar los insumos probatorios pertinentes para demostrar su derecho y pretensión; por
consiguiente está dirigido a decidir la suerte de un derecho real de carácter patrimonial, en
relación a bienes concretos y determinados que se encuentran hipotéticamente bajo cualquiera de
los presupuestos contemplados en el Art. 6 LEDAB, normativa que es de orden público y de
interés social, que priva sobre el interés particular.
Número 3. En ese orden, es pertinente reafirmar entonces, que lo que se discute y decide
en el procedimiento de extinción de dominio, es precisamente el dominio sobre bienes respecto
de los cuales el ente facultado por la ley ha considerado pertinente someterlos a un examen
judicial y determinar si su tenencia, posesión o dominio es conforme con la constitución y las
leyes, independientemente de que pendan de algún proceso criminal. De allí, que siendo la
LEDAB una herramienta jurídica dirigida a afectar los efectos patrimoniales cuando sea
procedente, y no obstante tener sus propias reglas procedimentales, determinó en el Art. 101, que
en lo no previsto en la misma, serían aplicables las normas y procedimientos contenido en el
Código Procesal Civil y Mercantil.
Número 4. Respecto de la aplicación de la LEDAB habrá de señalarse, que la misma se
rige por sus propias disposiciones, pero cuando no se encuentre regulación expresa sobre una
cuestión procesal, por decisión del legislador, tiene aplicación en lo no previsto, la normativa del
Código Procesal Civil y Mercantil, ello se establece en el artículo 101 LEDAB, cuyo epígrafe es
precisamente “Norma supletoria”, de ahí que en cuestiones de actos procesales por regla general,
cuando la actuación no se encuentre prevista en LEDAB, deberá aplicarse la normativa de
procedimientos civiles y mercantiles.
Número 5. Lo anterior solo se excepciona cuando la LEDAB, hace expresa referencia a
otro cuerpo de leyes, así al Código Procesal Penal o al derecho común –por ejemplo arts. 38, 44
LEDAB–. En resumen, la normativa supletoria de la ley especial, ante cuestiones procesales no
previstas es el Código Procesal Civil y Mercantil, puesto que así lo dispuso el legislador, y sólo
debe tomarse en cuenta que en razón de la autonomía de la LEDAB la aplicación de tal
normativa de derecho privado, será aplicable siempre que no desnaturalice una institución o la
estructura normativa de la propia Ley Especial de Extinción de Dominio y de la Administración
de los Bienes de Origen o Destinación ilícita.
Número 6. Por ello, en cuanto a cuestiones de realización de audiencias, para los efectos
de la LEDAB, se debe estar al régimen de las audiencias establecido en los Arts. 200 y siguientes
del CPCM en relación al procedimiento para las audiencias probatorias que regulan los Arts. 402
y siguientes del mismo cuerpo normativo; es decir pues, que es pertinente la aplicación de los
presupuestos establecidos en las diversas disposiciones del CPCM; lo anterior supone una
integración entre las disposiciones in fine citadas, puesto que la regla general del artículo 200
puede ser modificada por otras disposiciones que particularmente regulen aspectos específicos de
la audiencia, como es el caso del artículo 402 CPCM en relación a la audiencia probatoria que
parte de la audiencia de sentencia.
Número 7. Solo para ilustrar lo anterior, debe señalarse que para la audiencia
preparatoria, ya específicamente señalada por la juez especializada, la apelante presentó una
moción de nuevo señalamiento [fs. 1565] y siendo atendible la petición según la ley [art. 208
inciso cuarto CPCM] la juez de instancia procedió a modificar el señalamiento; pues bien, la
aplicación legal de lo regulado en el artículo 402 CPCM es lo que acontecido para la audiencia en
la cual, la procuradora no pudo estar presente, y a la cual debería aplicarse la misma regla
señalada en el art 208 inciso cuarto CPCM, con independencia de que esa audiencia fuera a ser
presidida como juez por la Procuradora, puesto que en todo caso se trata de audiencia y el
señalamiento mas antiguo ahora correspondía al proceso de Extinción de dominio, por lo cual, la
Procuradora, debió poner en conocimiento de la Secretaria de la Corte Suprema de Justicia, tal
situación y manifestar la imposibilidad de cubrir la suplencia, puesto que ya tenía audiencia
previamente señalada en la cual actuaría como procuradora, actuación que además es
incompatible con el ejercicio de la judicatura.
Número 8. Para el caso de autos, se advierte que la recurrente en escrito de fojas 1578,
solicitó a la juez especializada en extinción de dominio la suspensión de la audiencia de
sentencia, debido a que fue llamada por Corte Suprema de Justicia para fungir como juez
suplente del Juzgado de Paz de Tenancingo del departamento de Cuscatlán, los días diecinueve y
veinte de mayo del año en curso, informando que para demostrarlo presentaría posteriormente el
correograma respectivo; pero como se ha expresado, ante la diversidad de audiencias, ahora
correspondía preferencia a la de extinción de dominio; y como se expresó ante la comunicación
de la Secretaria General de la Corte, la procuradora debió manifestar tal impedimento para
aceptar la suplencia.
Número 9. Ahora bien debe señalarse que es cierto como lo afirma la apelante, que en la
sentencia no expone la juez razón alguna sobre esa circunstancia relacionada a su inasistencia a la
audiencia y justificación; pero ello debe ser correctamente contextualizado, puesto que en la
sentencia no necesariamente debía constar tal situación, puesto que la audiencia es un acto
procesal, y la no asistencia de la Procuradora ocurrió en ese acto, en el de instalación de la
audiencia de la audiencia probatoria y sentencia, por lo cual, es en ese acto –y en el acta
respectiva– en la cual si debería constar los motivos de la juez para continuar con el acto, y
efectivamente eso sucedió.
Número 10. Precisamente, fue en el acto de la audiencia de sentencia, tal como consta en
el acta respectiva de fojas 1579, que la juzgadora externó su criterio y decisión respecto a ello,
habiendo manifestado en lo pertinente lo siguiente: “[...] en virtud de la no comparecencia de la
abogada procuradora y el afectado V. M. M. G., la señora juez expresó que el articulo ciento uno
LEDAB, establece que en los casos no regulados deberá seguirse la normativa procesal vinculada
al derecho civil y mercantil, y en la verificación de dicha normativa, el articulo cuatrocientos
cinco inciso segundo, en el número quinto (Sic), establece con precisión que si asistiere una sola
de las partes se celebrará la audiencia probatoria, consecuencia de ello, la implicación jurídica es
la posibilidad de celebrar la audiencia de sentencia convocada para el día y hora citada, no
obstante la Licenciada L. no agrega ninguna documentación a su escrito para acreditar la petición
efectuada; es de advertir que el afectado V. M. M. no ha comparecido a esta audiencia, no ha
presentado ningún documento justificatorio, y se encontraba debidamente convocado, ya que
ostenta la calidad de procurar en nombre propio, por lo que en cumplimiento a lo dispuesto en el
articulo cuatrocientos cinco inciso segundo del Código Procesal Civil y Mercantil, en adelante
CPCM, se declaró la apertura de la audiencia de sentencia [...]”. [fs. 1579].
Número 11. Ciertamente, como se ha dicho, la LEDAB no ha determinado el
procedimiento a seguir cuando alguna de las partes no concurre a la audiencia de sentencia, por
lo que es pertinente recurrir a las normas del procedimiento civil y mercantil, que tiene remisión
legal supletoria, siendo que al respecto, sobre el régimen de las audiencias, el Art. 202 CPCM
preceptúa en sus incisos 1º y 2º lo siguiente: “Si alguna de las partes, sus representantes o
abogados, o alguno de los testigos o peritos manifiesta la absoluta imposibilidad de concurrir a la
audiencia en el día y hora señalados, se podrá hacer un nuevo señalamiento si concurren los
requisitos establecidos en este artículo. La imposibilidad se comunicará de inmediato al tribunal,
justificando debidamente las razones en que consista [...]”; pero como se expresó supra tal
artículo debe ser integrado en su comprensión a la regla prevista para la audiencia de prueba que
concentra el debate, y en la cual, particularmente la ley permite continuar con la misma cuando
una de las partes no se ha hecho presente, siempre que se encontrará legalmente notificada.
Número 12. Debe señalarse que si bien la recurrente no presentó ningún elemento
demostrativo de la razón por la cual no asistió a la audiencia, sí expresó en ese escrito de folios
1578 que el día jueves 21 de mayo, presentaría la justificación de su petición de reprogramación
de la audiencia, lo cual pudo ser valorado por la juzgadora prudencialmente, y efectivamente lo
hizo al expresar que en este caso, por decisión del legislador, ante la incomparecencia de las
partes, se da por terminada la audiencia, o si hay ausencia de una ellas, se continuara con la
misma, tal como lo prescribe el artículo 405 que dice: “Las partes deberán comparecer a la
audiencia. Cuando dejaren de concurrir ambas partes, el juez pondrá fin al proceso sin más
trámite. Si asistiere una sola de ellas, se procederá a la celebración de ella [...]”.
Número 13. Además debe indicarse que, en el caso de autos se advierte, como la misma
juez lo señaló, que en el acto de la audiencia preparatoria, como consta a fojas 1576, estuvo
presente el titular afectado V. M. M. G., quien por ostentar la calidad de abogado, manifestó que
ejercería, juntamente con su apoderada, la procuración en carácter personal; es decir, que el
justiciable decidió representarse así mismo, y conjuntamente con la Procuradora, es decir, el
ejercicio del derecho de V. M. M. G., era defendido por su misma persona y conjuntamente por la
Procuradora A. L.
Número 14. Consiguientemente, si el mismo titular de los bienes afectados, por ser
abogado, asumió el ejercicio de su propia procuración, resulta, que aun cuando la procuradora
particular A. L., no haya asistido a la audiencia de sentencia, con la presencia del titular, pudo
perfectamente celebrarse la misma; sin embargo el Licenciado M. G., a pesar de haber quedado
debidamente convocado a la realización de dicha audiencia de sentencia, no concurrió ni justificó
su inasistencia; y la Procuradora aunque no asistió mandó un escrito, pero sin sustentación
probatoria, la cual como ya se expresó tampoco debería justificar su inasistencia, puesto que
debió la Procuradora no aceptar la suplencia, poniendo en conocimiento de la Corte, los motivos
que tenía para ello, que se limitan a cumplir una audiencia previamente señalada, puesto que la
designación de juez se le comunicó el día dieciocho de mayo, mientras que la celebración de la
audiencia fue dictada el día seis de mayo, es decir con anterioridad.
Número 15. En ese sentido, resulta razonable la decisión de la juzgadora de haber
procedido a realizar la audiencia, puesto que el inciso 2º del Art. 405 CPCM determina, que las
partes deberán comparecer a la audiencia, que cuando dejen de concurrir ambas partes, el juez
pondrá fin al proceso sin más trámite, pero que si asistiere una sola de ellas, el juez procederá a
la celebración de la audiencia. Por consiguiente, siguiendo las reglas del procedimiento civil y
mercantil, que son aplicables al procedimiento de extinción de dominio, la sentenciadora realizó
la audiencia de sentencia, y en ese sentido, a juicio de esta Cámara no hubo transgresión ni al
derecho de defensa ni al debido proceso,
Número 16. Y es que debe señalarse, que la configuración del proceso, obedece a
distintos aspectos, entre ellos, los derechos que se dirimen; así mientras en el proceso penal, el
tipo de derechos afectados requiere del establecimiento de reglas de máximas garantías, respecto
de los derechos patrimoniales, no sucede lo mismo, y sólo se aseguran las garantías de un modo
estrictamente necesario, en tal sentido, según lo que se desprende de las regulaciones de los
artículos 202, 405 CPCM se establece el derecho de comparecer a las audiencias, el cual debe ser
garantizado por el juez comunicando la época de la realización del acto, pero si las partes,
sabedoras del acto, por su propia decisión no comparecen a la celebración de dicha audiencia, la
ley manda, que finalice el proceso, o que si una de las partes es la faltante que se continué la
audiencia sin su intervención,
Número 17. En ese orden de ideas, se comprende que la comparecencia de parte, es una
especia de carga procesal, que la asume la propia parte que ejerce su derecho, y es su obligación,
comparecer a la audiencia, sino lo hace, la ley permite que se continúe con el acto, puesto que el
deber de comparecencia, contrae la obligación de preservar el propio derecho, concurriendo a la
audiencia respectiva; esa es la forma reglada de garantizar la presencia de las partes en la
audiencia, aun en la probatoria, trasladando una carga procesal a las partes, en este caso de
asistencia, por lo cual, de no comparecer, la ley ha habilitado la continuación del acto, lo cual es
ajustado a los derechos de carácter patrimonial que se discuten; también la ley, estimó aplicable
tal procedimiento supletorio para la discusión de la extinción del dominio sobre bienes de
carácter patrimonial, por lo cual, la actuación de la Juez de instancia, es según lo preceptuado por
la normativa aplicable y en tal sentido, no ha concurrido violación del derecho de defensa, y el
primer motivo de apelación se rechaza.
Número 18. El segundo motivo lo esboza la recurrente aduciendo la errónea aplicación
del artículo 5 de la Ley Contra el Lavado de Dinero y de Activos, puesto que considera que con
ninguno de los elementos de prueba acreditados se estableció que su representado haya incurrido
en los supuestos delictivos señalados en el literal a) de este artículo, y que más bien la juzgadora
efectuó una conclusión subjetiva respecto a que su procurarla ha incurrido en esa actitud
delictiva, aduce que tampoco se hizo una investigación para determinar que el señor M. G. no
posee la capacidad económica para ser dueño de la suma de dinero incautada; y que no se pudo
tener certeza positiva que el señor M. haya cometido los delitos del Art. 5 de la Ley de Lavado.
Número 19. Sobre este aspecto se debe mencionar, primero, que ha existido un error de
parte de la recurrente al considerar que la juzgadora ha aplicado el Art. 5 de la Ley de Lavado de
Dinero y de Activos, puesto que si bien ha mencionado el Art. 5, pero ha sido de la LEDAB y no
de la normativa que aduce la recurrente, por lo tanto su planteamiento de que no se probó
ninguno de los verbos del literal a) del Art. 5 de la Ley de Lavado, es equívoco, ya que la línea
analítica de la juez ha sido otra, enfocada en los elementos probatorios que lograron determinar la
ilícita procedencia de los bienes y no la participación del titular en la comisión de delito.
Número 20. Lo anterior es así, porque en este procedimiento de extinción de dominio no
se está discutiendo ni determinando autoría delictiva alguna, sino la procedencia, tenencia o
destinación ilegal de los bienes pretendidos por el Estado, pues no se puede perder de vista que
las conductas vinculadas a las acciones delictivas que se encuentran dentro del catálogo de los
ilícitos contenidos en el Art. 5 LEDAB, constituyen la razón del compromiso adquirido por el
Estado de El Salvador en diversos instrumentos internacionales, respecto al combate de tales
conductas, dentro las cuales se incluye lo relacionado a la incautación de los bienes originados de
las mismas, y que actualmente se encuentran regulados en la normativa de extinción de dominio
en forma autónoma, a fin de lograr la pérdida del poder económico de quienes se encuentran de
algún modo vinculados a esas conductas prohibidas por el ordenamiento jurídico salvadoreño,
pero que no pueden ser confundidas las acciones basadas en la LEDAB con las establecidas en
cuerpos legales estrictamente represivos de conductas ilícitas.
Número 21. Entonces, si la recurrente ha efectuado un planteamiento no acorde o que no
corresponde al análisis efectuado por la juzgadora, esta Cámara está imposibilitada a dilucidar
una situación que no contiene la sentencia, es decir, concretamente, que la juez no ha realizado
ningún análisis de conducta delictiva que se le atribuya al demandado respecto de la Ley de
Lavado de Dinero y de Activos, por ende no se puede adjudicar errónea aplicación de tal
precepto, que en todo caso tampoco podría ser considerado, puesto que como ya se expresado
supra en el procedimiento de extinción de dominio, el objeto del proceso es discutir sobre el
origen, destino o sustitución ilícito de bienes sobre los cuales se ha presentado una acción
extintiva de dominio por su contenido antijurídico, y no discutir cuestiones relativas a
imputaciones penales, lo cual sería la conducta punible establecida en el artículo 5 de la Ley de
Lavado de Dinero y de Activos, por ende el motivo resulta infundado.
Número 22. Debe agregarse en este punto, pues lo alegó la recurrente, que tampoco se
hizo una investigación para determinar que el señor M. G., no posee la capacidad económica para
ser dueño de la suma de dinero pretendida por el Estado, sobre lo cual se debe decir, que como ya
se ha mencionado, este procedimiento de extinción de dominio es muy particular y diferente a un
proceso de carácter penal o criminal, pues está en relación con el principio de la buena fe y con la
carga dinámica de la prueba, lo que significa que tanto el ente estatal pretensor –FGR–, como el
titular o poseer de esos bienes, deben aportar los insumos probatorios pertinentes para demostrar
su derecho y pretensión.
Número 23. Ahora bien, habrá de señalarse que en este caso ni la procuradora ni el titular
afectado aportaron prueba objetiva para demostrar la procedencia lícita del dinero incautado,
pues como lo señaló la juez, una declaración jurada no basta para demostrar actos de comercio
como fuente de posesión legítima de la suma dineraria relacionada, ya que para ello debió
demostrarse al menos una inscripción como comerciante individual, como contribuyente del fisco
y en ambos casos sus estados gananciales, pues la suma de dinero incautada indica altos
volúmenes de dinero manejados por el afectado, lo cual indica que ha estado obligado a que
como persona natural llevase contabilidad formal y se inscribiera como contribuyente de
conformidad a lo dispuesto en los Arts. 15, 411, 415, 435 y 437 inc. 2 todos C.C., Arts. 139, 140
y 142 del Código Tributario y Art. 80 del Reglamento de Aplicación del Código Tributario, y
cuya prueba no fue presentada, y al no contarse con prueba de la actividad mercantil o comercial
lícitamente realizada por el afectado, no puede concluirse en una propiedad legítima de los
bienes, ya que esta prueba no se puede sustituir con una declaración jurada, en la cual se puede
asentar todo lo que el otorgante desee. Por todo ello y lo expuesto en la consideración que
precede, no es procedente la admisión del segundo motivo aducido por la recurrente y se rechaza.
Número 24. El tercer motivo de apelación lo basa la recurrente en la errónea aplicación
del Art. 144 CPP, ya que, considera: “[...] que al valorar los elementos probatorios, la juez lo hace
de manera subjetiva, llevándolos a un estado procesal de certeza al que nunca se llegó, pues no se
puede sostener una fundamentación de sentencia con presunciones, que pueden ser validos para
otra etapa del proceso, pero no para probar los hechos en juicio, pues los indicios no pueden
configurar prueba, por tal razón la prueba aportada carece de fundamentación en la valoración
efectuada por la juez, aplicando por tanto de manera errónea el precepto legal citado”.
Número 25. Sobre este punto, se debe decir primeramente, que errónea aplicación de este
precepto legal –Art. 144 CPP–, no pudo existir de parte de la juzgadora en su providencia, porque
este precepto no se aplica a los hechos, más bien lo que quiso exponer la recurrente es su
inobservancia, pues constituye una norma conductora de la actitud jurídica del juez en su análisis
qua debe verse reflejado en su pronunciamiento, es decir es deber de los jueces motivar las
decisiones, por ello, no se trata de un juicio de errónea aplicación normativa sino de
inobservancia, es decir no se ha cumplido según la recurrente la obligación de motiva la
sentencia, y en ese sentido es procedente examinar el análisis efectuado por la sentenciadora
respecto a dichos elementos probatorios, y sobre ello mencionó lo siguiente:
Número 26. En ese contexto, como el vicio invocado es de falta de fundamentación,
deberá examinarse la sentencia para determinar si la juez de instancia, ha omitido el deber de
fundamentar, y para ilustración de ello, sirva considerar algunos aspectos que la juez
especializada ha expresado en su resolución definitiva: “[...] el agente G. sostuvo que como
responsable de realizar las labores preventivas relacionadas supra, de conformidad al art. 19 de la
Constitución de la República, que citará como Cn., mandó la señal policial de “alto” y pidió la
identificación de la señora E., y finalmente verificaron el interior del bolso que portaba, y ante el
hallazgo del dinero, requirieron la justificación a la señora en comento, dinero que fue
demostrada su genuinidad, con la experticia correspondiente y que además fue ingresado para su
administración en la cuenta bancaria del Consejo Nacional de Administración de Bienes,
CONAB. Continuó sosteniendo que la primera justificación proporcionada por la señora fue
identificar como titular del dinero a una persona de nombre J. A., a quien aparentemente le llamó
y aunque en el registro del teléfono incautado, como también relacionó el agente policial al
afirmar que la señora E. de L., no se registró el día y hora de las llamadas realizadas; sin
embargo, de la extracción de la información del aparato telefónico se observa que del número
telefónico [...], identificado e acuerdo al directorio como correspondiente a “J. S.,” se recibieron
mensajes el mismo diecinueve de enero de dos mil once, de las tres y dieciséis horas y cuatro y
doce horas, en las que se afirma “Ya voy a llegar”, lo que permite inferir que efectivamente
esperaba a una persona, por lo que fue una conducta consciente y voluntaria el encontrarse en ese
lugar, y además que hubo conocimiento de su condición ante el procedimiento policial [...]”
Número 27. Y sigue expresando: [...] Estos datos son trascendentes para identificar una
serie de indicios de la ilicitud del origen del dinero, el primero, tomados de la afirmación policial
del ofrecimiento de “Tomar” una parte del dinero que portaba la señora, para lograr la libertad de
la misma y generar la impunidad de la conducta; segundo, las condiciones de compactación del
dinero, en seis paquetes; tercero, las denominaciones bajas del dinero que facilita la
incorporación de las actividades comerciales, pues como hecho notorio se advierte que en los
establecimientos comerciales se admiten con regularidad billetes de veinte dólares como la más
alta denominación. Pero por otra parte, señalar que luego de la experticia de lonscan se logró
determinar que los dólares que portaba la ahora afectada habían estado en contacto directo con
cocaína, lo que confirma el origen ilícito del bien y aunque los veinticinco quetzales no tenían
este indicador, al haber sido un solo hallazgo la combinación de capitales ante el hecho de
convertirse en un solo hallazgo con el dinero ilícito obliga a que, siga la misma suerte procesal
[...]
Número 28. Y dice: [...] De lo afirmado en la audiencia por el agente G., de la
certificación del acta de incautación, de la resolución administrativa de promover la acción por el
delito de casos especiales de lavado de dinero y activos, del acta de intimación realizada por el
Juzgado de Paz de Antiguo Cuscatlán, de las diligencias judiciales de secuestro sobre el dinero,
del dictamen acusatorio y de la certificación del auto de declaratoria de rebeldía se confirma no
solo que se promovió acción penal por actividades propias de lavado de dinero y activos y que la
señora evadió la tramitación procesal, sino que advierte que la misma señora L., durante la
intimación penal afirmó no tener ingreso alguno, y depender económicamente del esposo,
aportando indicios de la ilicitud de su comportamiento del diecinueve de enero de dos mil once, y
finalmente confirma que hubo el adecuado control judicial sobre el dinero y las evidencias
encontradas. Sin dejar de relacionarse que dada la autonomía del proceso de extinción de
dominio no es necesario la sentencia penal previa y tampoco es necesario hacer un examen
minucioso de la teoría del delito vinculada al supuesto, pues el artículo 5 de la ley solo requiere la
prueba sobre la existencia del bien, la titularidad de los afectados sobre el mismo, los indicios de
ilicitud relevantes y suficientes de la relación entre el bien, la conducta ilícita y la relación directa
o indirecta el titular con el comportamiento prohibido por la ley [...]”.
Número 29. Y expresa: “[...] Debe comentarse que se denota del proceso judicial penal
que el señor M., inicialmente se mostró parte como abogado defensor en el proceso penal, luego
asumió titularidad del dinero e incluso ayudó a acreditar un eventual arraigo de la señora E. de L.,
que, permite sostener que si pretende reconocer la titularidad del mismo, conoce que el dinero
estaba contaminado con sustancia controladas y aunque pretendió justificar el origen del dinero
con declaraciones juradas de una eventual actividad relacionada con el comercio de granos
básicos, dentro del proceso de extinción de dominio, debió probar esta afirmación, de
conformidad con la carga probatoria que impone el artículo 39 de la LEDAB, al haber hecho
afirmaciones de licitud sobre el origen del bien, pues no bastan las declaraciones juradas, sino
que se requiere que se demuestre efectivamente tenía la calidad de comerciante, que pagaba
tributos debidos a esa actividad de comercio, que los montos relacionados como parte de su
actividad de comercio alcanzaban las cantidades que fueron manifestadas dentro de ese proceso;
pero de todo ello, no se cuenta con ningún marco probatorio, que viniera, a probar esta
circunstancia [...]”.
Número 30. Y se sostiene: [...] En este orden de ideas, ante la pretendida incorporación
del dinero al comercio, por su contaminación evidente, de la conducta de pretender incorporar el
dinero al comercio, por sus condiciones de trasporte, ante las constantes entradas y salidas de la
señora M. L. S. E. de L., ante las conductas propias del lavado de dinero y activos mostradas, que
es una de los comportamientos ilícitos contenidos en el art. 5 de la LEDAB, la unidad de hallazgo
del dinero en ambas monedas y la falta de aportación de prueba que contradiga la tesis fiscal, es
posible tener por acreditado el origen ilícito del dinero de conformidad a lo dispuesto en el literal
a) del art. 6 del mismo cuerpo normativo, habiéndose probado que: “Los treinta mil ochenta
00/100 Dólares de los Estados Unidos de América y los veinticinco 50/100 quetzales incautados
el pasado diecinueve de enero de dos mil catorce, bajo la titularidad de la señora M. L. E. de L.,
y luego alegada por el señor V. M. M. G., tienen un origen ilícito por lo que es procedente la
declaratoria de extinción de dominio sobre los mismos y la declaratoria de titularidad a favor
del Estado, de conformidad a la causal a) del literal del Art. 6 de la LEDAB” [...].
Número 31. También se consideró: [...] Al haber sido invocada también la causal contenida
en el literal C del mismo cuerpo normativo, referente al incremento patrimonial no justificado,
también surgieron una serie de indicios, como la afirmación de la señora de L. que no posee ingreso
que justifiquen la tenencia del dinero, la falta de prueba que tuviera ingresos permitidos producto de
trabajo lícito en El Salvador, mas cuando ingresaba por períodos cortos. Y en cuanto al señor M. G.,
quien a pesar de poseer una profesión como ha sido demostrada por su acreditación como procurador
en nombre propio, no se han aportado elementos que comprueben
que el dinero es proveniente de esa labor y la única afirmación sostenida mediante una
declaración jurada en cuanto a las actividades agrícolas, no resultó ser el medio idóneo y
suficiente para probar que no representa para ambos un incremento patrimonial no justificado. En
consecuencia también se probó: “Que para la señora M. L. E. de L. y el señor V. M. M. G., los
treinta y ocho mil dólares 00/100 y los veinticinco 50/100 quetzales incautados el pasado
diecinueve de enero de dos mil catorce (Sic), representan un incremento patrimonial no
justificado ante la relación con las conductas ilícitas de lavado de dinero y activos.”
Número 32. Del análisis de los elementos probatorios que tuvo en cuenta la juez para
poder determinar la procedencia de la extinción del dominio de los bienes a favor del Estado, esta
Cámara ha llegado a la conclusión, que su decisión está acorde con tales elementos, pues en
primer término no existió prueba alguna por parte del afectado o su procuradora que determinara
la tenencia o propiedad legítima de la suma de dinero incautada a la señora M. L. S. E. de L., ya
que como se ha dicho, una declaración jurada es insuficiente para demostrar propiedad legítima
de un bien dentro de un procedimiento de extinción de bienes, porque la fe notarial en los actos,
contratos y declaraciones que autorice el notario, es plena únicamente en lo tocante al hecho de
haber sido otorgados en la forma, lugar, día y hora que en el instrumento se expresa; es decir, que
el notario no da fe del contenido de esos instrumentos o de ser real lo que expresa el otorgante.
Entonces la apelante no puede legalmente argüir la propiedad del dinero a favor de su
representado.
Número 33. Pero además, según la selectiva, relación que se hizo, solo para fines
ilustrativos, es patente, que la juez sentenciadora si ha expresado de manera suficiente las razones
que tuvo para decidirse por dar con lugar la acción de extinción de dominio instada por el
ministerio fiscal respecto del dinero controvertido; y si la juez ha expresado las razones –como es
evidente– la decisión se encuentra fundamentada, por ende no puede sostenerse razonablemente
que la sentencia carezca de motivos, por tal razón el vicio alegado de carencia de motivación no
tiene procedencia, puesto que una cosa es que la decisión no tenga razones, y otra distinta es que
teniendo motivos, no se esté de acuerdo en la razonabilidad de los mismos, pero ello no
significará falta de razones.
Número 34. como se habrá podido notar la apelante ha podido presentar el recurso de
alzada, fundando diversos motivos, de inconformidad ante la sentencia dictada por la juez de
conocimiento, los cuales han sido conocidos por esta Cámara, por ello habrá de afirmarse aún
más que la sentencia se encuentra motivada, puesto que la Procuradora ha expresado los motivos
de inconformidad, y ello no sería posible si la sentencia no tuviese fundamentos que atacar, según
lo dicho, y al estar motivada la decisión de la juez de primera instancia, el motivo restante debe
desestimarse, y confirmarse la sentencia pronunciada por estar dictada conforme a derecho
corresponde.
POR TANTO: De acuerdo a las razones expuestas, disposiciones legales citadas y Art.
172 Cn., 473, 475 Pr.Pn. y 44 a 46 LEDAB EN NOMBRE DE LA REPÚBLICA DE EL
SALVADOR DIJERON: A) CONFIRMASE la sentencia definitiva declaratoria de extinción de
dominio dictada por el Juzgado Especializado en Extinción de Dominio, respecto a la cantidad de
TREINTA MIL OCHENTA DÓLARES ($30,080.00) de los Estados Unidos de América, y
VEINTICINCO QUETZALES CON CINCUENTA CENTAVOS (Q 25.50), cuya titularidad se
adjudica a V. M. M. G. y M. L. S. E. DE L.; B) Vuelvan los autos al Juzgado de origen, con la
certificación correspondiente. Notifíquese.-

PRONUNCIADA POR LOS SEÑORES MAGISTRADOS QUE LA SUSCRIBEN.