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John Bowlby: el origen de los vínculos afectivos

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José Luis Martorell


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y Museo de citas

JOSÉLUISMARTORELL

JOHN BOWLBY: EL ORIGEN DE LOS VINCULOS AFECTIVOS

Para los terapeutas de familia la obra de John Bowlby tiene un interés especial. Su trabajo sobre
la formación y el desarrollo de los vínculos afectivos y la conducta de apego, llevada a cabo mante-
niendo siempre un inusual equilibrio entre la teorización y la comprobación empírica, sigue siendo uno
de los pilares sobre los que se asienta nuestra comprensión del desarrollo del ser humano en la familia,
de la interacción de sus miembros en su seno y del modo en que las personas llevamos nuestra "familia
interior" a nuestras relaciones con otras personas.

De hecho, la influ\ncia que la obra de John Bowlby ha ejercido sobre el pensamiento psicológico
es enorme. Además de fa calidad e importancia de sus aportaciones, no es ajeno a esta influencia el
talante integrador con que trata los temas de los que se ocupó: aunque explícitamente parte del psi-
coanálisis, siendo especialmente afín a los teóricos de las relaciones objetales, incorpora principios de
la etología, busca los puntos de encuentro con las teorías del aprendizaje y considera que sus apor-
taciones tienen estrechos vínculos con la psicología cognitiva. También, modelos actuales de terapia
basados en los acercamientos constructivistas, sistémicos o interpersonales, citan a Bowlby entre sus
referentes teóricos.

Como se ha señalado, el interés principal de Bowlby fue el estudio y descripción de los vínculos
afectivos y, especialmente, de la conducta de apego. Bowlby considera que la conducta afectiva, es
decir, los comportamientos producto de la propensión que muestran los seres humanos a establecer
vínculos afectivos sólidos, es un tipo de conducta social de importancia equivalente a la de apareamiento
y a la paterna. Específicamente, la conducta de apego derivada del vínculo que une al niño con su madre
es considerada por Bowlby como un comportamiento diferente del nutricio y del sexual, que tiene una
importancia igual a la de éstos en la vida del hombre. La conducta de apego es entendida como toda
clase de comportamiento que tiende a alcanzar o mantener la proximidad a otra persona diferenciada
y que es considerada como más fuerte y sabia. En el ser humano este comportamiento incluye el llanto
y la llamada (que posibilitan el ser atendido), el seguimiento, la adhesión y también la protesta si el
niño queda solo o con extraños.

Bowlby estudió tanto las condiciones normales de desarrollo de la conducta de apego como las
condiciones patógenas. De modo especial estudió las consecuencias para el niño de los diferentes tipos
de separación y pérdida de la madre. Su tesis es que, además de los que se producen en la niñez, un
buen número de trastornos psicológicos de la vida adulta están relacionados estrechamente con des-
viaciones del desarrollo de la conducta de apego o con el fracaso de este desarrollo.

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Concretamente, Bowlby describió una serie de patrones típicos de acción parental patógena que
podrían originar trastornos psicológicos duraderos:

- No responder a la demanda de cuidados o rechazar activamente al niño.


- Discontinuidades en la asistencia parental.
- Amenazas de los padres como medio de controlar al hijo.
- Amenazas de los padres de abandono de la familia como medio de coacción al niño o al cónyuge.
- Amenazas de un cónyuge al otro de agresión, muerte o de suicidio.
- Inducir la culpa en el niño diciendo que su comportamiento será causa de enfermedad o muerte
de uno de los padres.

Un buen número de individuos ansiosos, inseguros, excesivamente dependientes o inmaduros se


han desarrollado en ambientes familiares como los descritos arriba. De hecho, estos comportamientos
paren tales no sólo es probable que provoquen la ira del niño contra sus padres, sino que además se
den en un contexto que inhiba o prohíba su expresión. Bowlby señala que el resultado de esto es un
resentimiento en buena medida inconsciente, que persiste en la vida adulta y se suele expresar des-
plazando el resentimiento hacia alguien más débil, como la esposa o el hijo.

A partir de lo anterior se proponen una serie de principios psicoterapéuticos que comienzan por
la identificación y evaluación de las situaciones que generaron los síntomas que el paciente presenta.
De un interés especial para los terapeutas de familia es la sugerencia de Bowlby de que se realice alguna
entrevista con la familia, puesto que esta técnica es posible que revele la verdadera naturaleza de los
patrones de comportamiento actuales mejor que cualquier otra. En cuanto a la acción específicamente
psicoterapéutica, sugiere algunas tareas, relacionadas entre sí, que el terapeuta debe realizar:

- Proporcionar al paciente una base segura a partir de la cual pueda iniciar la exploración de sus
relaciones significativas. En este entorno de seguridad se transmite al paciente la confianza de que se
le considera capaz de decidir por su cuenta.
- Ayudar al paciente en sus exploraciones, animándole al análisis de sus comportamientos con
figuras significativas y de las emociones y sentimientos que acompañan a estos comportamientos.
- Llamar la atención del paciente sobre cómo percibe tanto los sentimientos como las acciones
del terapeuta hacia él y cómo actúa luego de acuerdo a esta percepción, para terminar considerando
si estas percepciones y acciones pudieran ser total o parcialmente inadecuadas a la luz de lo que sabe
realmente del terapeuta y de lo que la terapia va desvelando.
- Ayudarle a considerar los paralelismos entre las percepciones, acciones y reacciones que tiene
actualmente, incluyendo las que suceden entre él y el terapeuta, y las que tuvieron lugar con figuras
por las que sentía apego. Enfatiza que no sólo hay que ocuparse de cómo sus padres se comportaban
con él en la infancia, sino también en la adolescencia e, incluso, en el momento actual.

Bowlby advierte que cuanto más negativas hayan sido las experiencias del paciente con sus padres,
tanto más difícil le será confiar en el terapeuta y percibirá de un modo más distorsionado lo que éste
dice o hace. A modo de resumen, la terapia consistiría en ayudar al paciente a revisar las repre-
sentaciones de sí mismo y de sus figuras de apego para que vea cómo estas representaciones, de un
modo no consciente, están determinando sus percepciones. Se le ayudaría a ver cómo esas repre-
sentaciones se originaron en la infancia y adolescencia en su relación con personas significativas, y,
finalmente, se trataría de ayudarle a modificarlas de acuerdo a datos de su experiencia actual. En algunos
casos específicos que se salen de este planteamiento general, como pudieran ser los casos de pérdidas

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recientes de seres queridos, Bowlby sugiere estrategias especiales. En el caso mencionado de pérdidas
recientes se sugiere que hay que procurar que el paciente recuerde y cuente del modo más detallado
posible todas las circunstancias y eventos que condujeron a la pérdida, la experiencia personal de dicha
pérdida y la historia de la relación con esa persona, en lo que haya tenido de positivo y de negativo.
Parece ser ésta una condición necesaria para abrir la posibilidad enfrentarse al futuro.

MUSEO DE CITAS: JOHN BOWLBY

«Consideramos esencial para la salud mental que el bebé y el niño pequeño experimenten una
relación cálida, íntima y continuada con la madre (o sustituto materno permanente), en la que ambos
hallen satisfacción y goce.»

«Cuando cambia el punto de vista, un paisaje familiar puede percibirse de una manera muy di-
ferente.»

«La distinción entre los criterios necesarios en la investigación y aquellos que resultan aceptables
en la terapéutica y la prevención, no siempre es bien comprendida, y ello da origen a muchas confu-
siones.»

«...una capacidad para experimentar este sentimiento (la culpa) constituye un necesario atributo
de la persona sana, Por desagradable que ello sea, al igual que sucede con el dolor físico y la ansiedad,
es algo biológicamente indispensable y parte del precio que pagamos por nuestro privilegio de ser hu-
manos» .

«La habilidad diagnóstica se pone de manifiesto en la evaluación de la pautas de interacción y


de las tendencias corrientes en cada miembros de la familia que tienden a perpetuarlas; la habilidad
terapéutica depende de técnicas que facilitan los cambios más o menos conjuntos de todos los miembros
de una familia, de tal manera que puedan elaborarse y estabilizarse nuevas pautas de interacción».

«Hablar de "un afecto", "un sentimiento", o "una emoción" como si se tratara de un átomo o una
naranja es tan inadmisible como hablar de "una rojez" o "una cuadratura". Por el contrario, se considera
que el sentimiento es una propiedad que de tanto en tanto manifiestan ciertos procesos relacionados
con la conducta. Toda frase que entronice a los sentimientos o emociones resulta, en consecuencia, to-
talmente inaceptable».

«Tan sólo después de haber realizado todos los esfuerzos posibles para recuperar a la persona
perdida, parece ser que el individuo está en la disposición de ánimo precisa para admitir su derrota
y orientarse de nuevo hacia un mundo que acepta que la persona amada está perdida para siempre.»

«Mientras que aprender a distinguir lo familiar de lo extraño constituya un proceso clave en el


desarrollo del apego, los premios y castigos convencionales utilizados por los psicólogos experimien-
tales desempeñan tan sólo un reducido papel».

«...considero el deseo de ser amado y cuidado como parte integral de la naturaleza humano, tanto
durante la vida adulta como anteriormente, y que es de esperar en todo adulto la expresión (le tales
deseos, sobre todo en épocas de enfermedades o de calamidad».

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«A su vez, el pequeño lucha de manera intermitente por modificar la conducta de la madre y man-
tenerla acercada o alejada, y al hacerlo suele adoptar al menos uno de los métodos que emplea la propia
madre». .
«Las perturbaciones que surgen de un exceso de cuidados son mucho menos comunes: y no salen
a relucir porque el niño sea un ser insaciable en perpetua búsqueda de amor y atención, sino porque
la madre sufre una compulsión que le induce a derramarlos sobre la criatura».

«Tengo la opinión, y ciertamente también la esperanza, de que si el trasfondo general de senti-


mientos y relaciones es bueno, la eventual descarga de cólera o una ocasional azotaina no producirán
mucho daño... El consejo de Bernard Shaw relativo a que no hay que pegar nunca a un niño, excepto
cuando uno está airado, es excelente».

BIBLIOGRAFIA BASICA:

BOWLBY, J. (\969). Auachmen/ and Loss. Vol. J: Auachmelll. Londres: Hogart Press. (trad. española: El vínculo
afectivo. Buenos Aires: Paidós, 1990. 2." reimp.).
BOWLBY, J. (\ 973). Auachmen/ and Loss, Vol.2: Separa/ion: Anxie/)' and Anger. Londres: Hogar! Press. (trad. es-
pañola: La separación afectiva. Barcelona: Paidós, 1985.).
BOWLBY, J. (\975). Auachmen/ and Loss. Vol. 3: Loss. Londres: Hogart Press. (trad. española: La pérdida afectiva.
Buenos Aires: Paidós, 1983).

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