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 ¿Qué se utiliza para evaluar?

Al evaluar es importante tanto lo bueno como lo malo de la situación evaluada, de otra


manera no sería una evaluación. Stufflebeam y Shinkfield (1995, p. 20), consideran que
la evaluación es un proceso complejo pero ineludible. Es una fuerza positiva cuando se
usa para el progreso para identificar los puntos débiles y fuertes así como para tender
hacia una mejora. Loas aspectos que deben considerarse al evaluar algo son: expectativas
de los usuarios, mérito del servicio y hasta qué punto éste es necesario. Además, se deben
considerar otros aspectos como: la viabilidad y la equidad y si requiere ser comparada,
centrándose en un producto o servicio. También se debe tener claridad en las principales
utilizaciones tales como: el perfeccionamiento, la recapitulación y la ejemplificación y
hasta qué punto los evaluadores requieren cualificaciones especiales.

En consecuencia, “…todo proceso que se asuma como evaluación institucional tiene


como requisito y condición indispensable la participación de la comunidad
educativa…de allí que la evaluación tenga como característica fundamental la auto-
evaluación” (González y Ayarza, 1996). Cuando la evaluación se lleva a cabo sólo por
agentes externos a la vida institucional tiende a fracasar, considerando que no contempla
el desarrollo de un proceso participativo con las personas que componen la comunidad
educativa, limitando su participación a ofrecer datos posiblemente mediante instrumentos
de preguntas cerradas.

 ¿Para qué se evalúa?

Careaga (2001) incluye en su artículo algunas percepciones históricas acerca de la evaluación


podemos encontrar por ejemplo que:

Bloom (1975) definía a la evaluación como: “la reunión sistemática de evidencias a fin de
determinar si en realidad se producen ciertos cambios en los alumnos y establecer también
el grado de cada estudiante”

Litwin (1998) sostenía que en las prácticas de enseñanza, la actitud evaluadora invertía el
interés de conocer por el interés por aprobar en la medida que se estudia para aprobar y no
para aprender. Es precisamente el propio profesor que cuando enseña un tema considera
relevante resalta su importancia manifestando que será evaluado y de esa forma va
estructurando toda la situación de enseñanza por la propia situación de evaluación. Sin
embargo, esta práctica “patológica” puede verse modificada si los docentes recuperan el
lugar de la evaluación como el espacio donde se genera la información.

Careaga agrega que otra característica que presenta la evaluación es que se le relaciona casi
exclusivamente con procesos de medición, de acreditación o de certificación y rara vez con
el proceso de toma de conciencia de los aprendizajes adquiridos o con las dificultades de la
adquisición, de la comprensión o de la transferencia de algunos temas o problemáticas.

La evaluación es señalada como una herramienta para la rendición de cuentas. El concepto


no es solo rendir cuentas de los aciertos y desaciertos de un plan o programa de estudios o
del desempeño profesional, sino también ser objeto de retroalimentación para el
mejoramiento académico y personal tanto del personal docente como de la población
estudiantil y, por ende, de la institución educativa. La evaluación educativa, se puede
considerar como un instrumento para sensibilizar el quehacer académico y facilitar la
innovación (González y Ayarza, 1996).

La búsqueda de alternativas a la solución de problemas es el reto fundamental de la


evaluación como proceso para el mejoramiento de la calidad de la educación. Para ello es
necesario crear un clima organizacional donde se facilite y propicie la práctica evaluativa

Finalmente se cita la definición de López (1995), la cual sustenta a la evaluación curricular


en el manejo de información cualitativa y cuantitativa para juzgar el grado de logros y
deficiencias del plan curricular, y tomar decisiones relativas a ajustes, reformulación o
cambios. Igualmente permite verificar la productividad, la eficacia y la pertinencia del
currículo.

 ¿Por qué existen diversos modelos de evaluación?

Los modelos han tenido sus épocas de auge y han evolucionado de acuerdo con los períodos
y las reformas educativas. En la actualidad, gran cantidad de estudios consultados, señalan a
la evaluación participativa y la evaluación fundamentada en competencias, como estrategias
para el cambio. Para Stufflebeam y Shinkfield (1995), la evaluación tiene el propósito de
enjuiciar o perfeccionar el valor o el mérito de un objeto.

 ¿Cuál es tu concepto de la evaluación en el ámbito educativo?


 ¿Cuál es el objeto de la evaluación educativa?

Herman, Aschbacher y Winters (1992, citados en Díaz Barriga, 2006) propusieron que la
evaluación debía valorar legítimamente aprendizajes que se hubieran enriquecido en tareas
complejas y activas, a partir de problemas de la vida real, lo que gestó el aprendizaje y
enseñanza situados y su evaluación auténtica, es decir, evaluar aprendizajes
contextualizados, enfocándose “(…) en el desempeño del aprendiz” [incluyendo] “(…) una
diversidad de estrategias de instrucción evaluación no solo holistas, sino rigurosas” (Díaz
Barriga, 2006, p. 127). En sus inicios, la evaluación planteaba características muy propias de
las corrientes pedagógicas de su época. Aun así, existen trabajos previos importantes que dan
línea de partida a conceptos generales de evaluación. En estos se sustentan posturas
educativas actuales y, con ello, se generan constructos para esbozar una concepción
evaluativa de la evolución académico competencial que refleje las expectativas pedagógicas
actuales.