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LA IGUALDAD

Algo imperceptible para el ojo humano y tan buscado por su mirada. Un
valor o una cualidad imprescindible para avanzar. La igualdad consiste en
mostrar un lado justo, comprensible y respetuoso. Valores necesarios en un
mundo donde debemos: estudiar para trabajar y trabajar para vivir.

La mentalidad humana cambia por épocas y por regiones, y cada vez la
población es más egoísta, ya no se piensa en el resto. Solo nosotros nos
creemos relevantes, solo nosotros necesitamos ayuda. Creemos en la
normalidad, un error muy frecuente y no valoramos la variedad enriquecedora.
Esa tolerancia ante todos los rasgos “no comunes” o no aceptados, provoca
desigualdades como el racismo, el machismo, o la homofobia, problemas
actuales que dejan en segundo plano al crecimiento de un mundo igualitario.

Tal vez necesitamos más tiempo para conocernos unos a otros y para
reflexionar. Algo tan necesario como la tecnología que tanto ha hecho por
hacer más cómoda nuestra vida tiene como contrapartida que resta mucho
tiempo a la población, que utiliza estos instrumentos en la mayoría de su
tiempo. Esas horas que les dedicamos, son las que en la antigüedad hombres
y mujeres utilizaban para meditar o interactuar con otras personas cambiando
su punto de vista. Tan cierto es que en la antigüedad siempre hubo problemas
entre razas, sexos u orientación sexual como cierto es que les llevamos varios
siglos de ventaja y conocemos su historia, que intentaremos no repetir.

Conocimientos valiosos para emprender la larga carrera que han
generado cambios tan notables, como los sociales. Cambios beneficiosos para
todas las partes. Que crearán un ambiente pacífico y respetuoso. Un planeta
que debemos alimentar de buenas personas, que eliminen la ira y el egoísmo.
Un beneficio común necesario para eliminar las guerras en las que quieren
ganar poder o territorios las personas que las llevan a cabo, a costa de
muertes sin fin. Algo que con la igualdad podríamos frenar de manera que, si
entendemos que todos estamos al mismo nivel, todos somos más participativos
y más emprendedores. Con una sociedad igualitaria todo mejoraría. Pero
solamente si todos y todas formamos parte del cambio.

Lucía Serrato Roldán
2º ESO IES Fuente Alta
Algodonales
Cádiz