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El Ayuno

puerta al poder de Dios

Liberaciones y curaciones
por el Ayuno

Sor Emmanuel

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¿Se tirarían al agua?

Comencemos por una pregunta para ver si ustedes son del todo
normales. Supongamos que están caminando a orillas de un río un
día de invierno, y hace un frío de locos. De repente oyen los gritos de
un niño a punto de ahogarse. Si ustedes no se tiran al agua, el
pequeño que sólo tiene dos o tres años morirá. ¿Qué hacen?, ¿Se
zambullen a pesar del agua helada ..?, "¿Sí?". Por supuesto, porque
quieren salvar esa vida. ¡No pueden dejar que un niño muera cuando
tienen la posibilidad de salvarlo, y es tan simple como zambullirse!.
Sucede algo similar con el ayuno; nos da la posibilidad de salvar
almas, de impedir la muerte de jóvenes y de niños, de evitar que
familias enteras se desintegren. Sin embargo, hace casi medio siglo

que ha sido dejado de lado en Occidente (no es el caso en Oriente),


y el mal ha podido hacer depredaciones inauditas. ¿Se han percatado
de la relación existente entre su abandono y la infestación por parte
de Satanás y de sus demonios que ha podido penetrar más
fácilmente, aún en el seno mismo de la Iglesia, al no encontrar ya las
puertas cerradas?.
En Medjugorje, la Santísima Virgen nos lanza una llamada de
advertencia, una llamada doliente: "Ustedes han abandonado el
ayuno". Por consiguiente debemos volver a incorporar en nuestras
vidas esta "arma" tan eficaz.
Nuestra Señora nos da cinco puntos fundamentales a poner en
práctica para llegar a ser santos (para nosotros la plenitud del amor),

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pero también para poder vencer a Satanás: la Misa, la lectura de la
Biblia, el ayuno, el sacramento de la Reconciliación y el Rosario.

Estos son decisivos en nuestra marcha hacia Dios.


No obstante, con frecuencia la gente pasa por alto el tema del ayuno.
En cualquier parte del mundo me encuentro con gente muy amante
de la espiritualidad de Medjugorje y compruebo que viven muy bien
los demás puntos. Pero cuando les hablo del ayuno, bajan la cabeza
y no responden, porque ya lo han abandonado.
¡No hemos comprendido lo que significa el valor del ayuno!. La
Gospa' nos habla de él de manera muy hermosa, y nos devela su
sentido y su belleza como instrumento poderoso a nuestro alcance;
el Poder de Dios a través nuestro, que realiza las cosas
extraordinarias que nosotros necesitamos.
1 Nuestra Sra. en croata

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Dos de siete días

La virgen nos pide que ayunemos dos días por semana a pan y agua,
los miércoles y los viernes. ¿Por qué esos dos días?. María, al igual
que San José, Jesús y todos los judíos piadosos de su tiempo,
practicaban el ayuno dos días por semana. En un documento muy
antiguo de la iglesia que data del año 90, la "Didache", donde los
primeros cristianos relatan la vida del primer siglo, leemos: "Los
hipócritas (los fariseos) ayunan los martes y los jueves, mientras que
nosotros ayunamos los miércoles y los viernes". ¿No es conmovedor
pensar que la Santísima Virgen nos vuelve a introducir en esa
tradición de la Iglesia de los primeros tiempos que Ella misma
practicó?.
El ayuno forma parte de la tradición judía, de la religión cristiana, así
como de otras religiones. Es también aconsejado por la medicina y
por ciertas terapias. Todo médico sabe que el ayuno es bueno para
la salud.
Aunque la Gospa no haya explicado en algún mensaje el porqué de
la elección de esos días, lo pude descubrir gracias a los miembros de
los grupos de oración que Ella misma estableció en Medjugorje, y por
medio de los cuales fue formando a esos jóvenes durante muchos
años a través de los videntes.
Es emocionante ver cómo todo lo que hace María tiene un solo fin:
manifestar a Jesús. Ella viene por Jesús, para hacer amar a Jesús, para
acercarnos al Corazón de Jesús.

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En qué el ayuno nos acerca a Jesús

La Santísima Virgen pidió que los jueves de todas las semanas del
año se recuerde especialmente el don de la Eucaristía y del
ministerio sacerdotal. Viviremos esta conmemoración con mucho
amor. Recordaremos con alegría, con fe y en acción de gracias, que
Jesús nos ha dado su Cuerpo y su Sangre como bebida y alimento.
María está tan perdidamente enamorada de la Eucaristía, del Pan de
Vida, que nos da todo el miércoles para que nos preparemos para
esa conmemoración, (¡y no por cierto para que vayamos a Misa sólo
los jueves!). Nuestra Madre quiere que los miércoles nos liberemos
de las distracciones de los otros alimentos, de tener que hacer
mandados y de todas las preocupaciones culinarias, para que nos
focalicemos en el sabor del pan, en el gusto de ese elemento que va
a transformarse en el cuerpo mismo de Jesús; puesto que Jesús ha
elegido el pan para transformarlo en su Cuerpo.
El miércoles no pensaremos: "¡felizmente mañana vamos a poder
comer!", si no que ayunaremos con alegría y de corazón para
adentrarnos en esta realidad del pan. Nos dispondremos a la manera
de los hebreos en el desierto en el tiempo del éxodo. Dios les dio el
pan que bajaba del Cielo, el maná, preparándolos así a ser el primer
pueblo en vivir el misterio de la Eucaristía. La Virgen emplea con
nosotros la misma pedagogía.
El jueves viviremos esta conmemoración festiva de la institución del
Pan de Vida. ¡Pero María no quiere que recaigamos bruscamente en
las "pizzas con papas fritas" y en nuestros platillos elaborados!.
Desea que el viernes conservemos el gusto del pan para permanecer
el mayor tiempo posible en contacto con este misterio. Les sucede

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algo semejante a los judíos con relación al Shabbat. Para ellos es la
fiesta más santa, y al atardecer del sábado, cuando el Shabbat llega
a su fin, los vemos continuar con salmos e himnos, como si lo
quisieran retener, ¡El Shabbat es para ellos como si fuera su novia!.
De la misma forma, ayunamos el viernes para conservar el mayor
tiempo posible el gusto del pan que nos habla del Pan de Vida.
Siempre me imagino a la Santísima Virgen luego de la Ascensión,
cuando se quedó en la tierra en medio de los apóstoles. Al entrar en
las cocinas de aquella época, ¿podría mirar el pan como lo miraba
antes de la Ultima Cena?. Ante un trozo de pan, algo debía vibrar en
su Corazón de Aladre y seguramente pensaba: "Mi hijo se hizo Pan,
¡éste es el elemento que se convirtió en mi Hijo!".
Sin querer ponernos en el lugar de María, podemos afirmar que no
podía por cierto mirar el pan de la misma manera que miraba las
zanahorias o las papas.
Vemos en el Evangelio cómo Jesús nos habla del sembrador, del
grano de trigo que debe morir, y por esa muerte resurgir y producir
fruto en abundancia, treinta por uno, sesenta por uno, ciento por
uno. Para que el grano de. trigo se vuelva pan, tenemos que molerlo
hasta convertirlo en harina, trabajar luego la masa, hornearla. En la
figura del pan, está condensada toda la historia de la Muerte y
Resurrección de Cristo y de los frutos de la Redención. Por amor a
nosotros, Jesús se dejó triturar en su Cuerpo, en su Corazón, en toda
su Persona.
Quiso hacerse Pan para ser nuestro alimento, para transformarnos
en Él. Cuando Jesús habló del Pan de Vida, dijo: "Quien come de este
Pan tiene la Vida Eterna". ¿Qué pan? "El Pan que el Hijo del Hombre
les da no es como el pan que comieron vuestros padres; ellos
murieron..." (Jn 6,58). Por eso, los miércoles y los viernes,

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amanezcamos en la contemplación de la historia de nuestra
Salvación, con gran amor y veneración hacia el pan. María quiere
sumergirnos en ello no solamente en espíritu, sino también en forma
material. Ella es una Mujer judía muy concreta. Nos propone el pan
para que nos veamos "obligados" a estar con Jesús; por el ayuno nos
concentra en la Presencia y el Amor de Jesús, y nos permite
maravillarnos con Ella por el hecho de que Jesús, en su gran
humildad, se haya convertido en Pan.
¡Este es el verdadero sentido del ayuno!.
La Santísima Virgen nos ha permitido vivir algunos ejemplos en
Medjugorje a fin de ilustrar los mensajes que nos da sobre los
beneficios de este ayuno a pan y agua.
La tradición judía, como luego lo hizo la tradición cristiana, nos
enseña que el ayuno es muy poderoso contra Satanás. Es muy
importante practicarlo sobre todo en estos tiempos, porque estamos
a la merced de las fuerzas del mal. La Gospa dijo en Medjugorje: "Hoy
Satanás es más fuerte que nunca". ¡Conocemos bien los estragos que
hace en las familias, entre los jóvenes, entre los niños!.
Desgraciadamente, la cultura de la muerte está muy arraigada en
Occidente.
Muchos peregrinos llegan desechos a Medjugorje porque sus hijos
se drogan, se prostituyen o eligen caminos de muerte. Estos padres
vienen a verme para que les pida a los videntes que recen para que
su hijo abandone el mal camino— Después de asegurarles el apoyo
de mi oración, les pregunto: "¿Ayunó usted por su hijo?". Y ellos me
responden: "Rezo mucho, hago novenas, aun a la Preciosísima
Sangre de Cristo, rezo Rosarios...". - Pero no ha contestado a mi
pregunta, ¿También ayunó? "Pero rezo, hermana, rezo".

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Les recuerdo que María habló de las "guerras" que causan grandes
estragos en las familias y devastan el corazón de sus hijos (lo que
posiblemente está ocurriendo en la vida de su propio hijo), y dió el
siguiente mensaje: “Queridos hijos sólo por medio del ayuno y la
oración podrán detener las guerras”. No hablaba en primer lugar de
las guerras militares, sino de las guerras que se producen en el seno
de las familias. ¡Ella nos dice que la guerra comienza en nuestro
corazón!. Si tengo odio contra mi hermano, si le he cerrado la puerta,
si lo he juzgado mal y lo he condenado, si le guardo resentimiento,
entonces tengo una guerra en mi corazón que no hace más que
exteriorizarse.
¡Estas son las guerras que la Virgen quiere erradicar!, ¡Y los únicos
medios para ello son el ayuno y la oración!. Si ustedes encuentran
otro recurso, seguramente no será de gran utilidad y es preferible
abandonarlo. Jesús también habló sobre el tema. Un día, los
apóstoles regresaron cabizbajos porque el mal se les había resistido;
sin embargo ya tenían el poder de Cristo: hacían milagros,
curaciones, sanaciones... Pero ese día no habían podido vencer el
mal, y Jesús les explicó la razón: "Esta clase de demonios sólo se
expulsan por la oración y por el ayuno..." (Me 9,29).
No olvidemos estos dos medios. Por el ayuno no salvamos a un solo
niño como cuando nos zambullimos en el agua helada del río para
rescatarlo, no nos arriesgamos a contraer una pulmonía. ¡Ayunando
a pan y agua salvamos muchas vidas!. Y no nos enfermamos, sino
todo lo contrario, muchas veces el ayuno nos devuelve la salud.
Numerosas investigaciones indican que en Occidente se come un
tercio más de lo necesario. Muchas enfermedades y aún muertes
prematuras se deben a este exceso de comida. El ayuno, lejos de
perjudicarnos, nos beneficiará.

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Padres que imploran la curación de sus hijos, hijos que ruegan por la
reconciliación de sus padres, ¡sepan que cuentan con este valioso
instrumento!. Todos los Santos ayunaron. Pero no oren sin ayunar,
ni ayunen sin orar. La Biblia nos muestra cómo procedían los amigos
del Señor ante una adversidad: "David recurrió a Dios a favor del
niño: ayunó rigurosamente y cuando se retiraba de noche, se
acostaba en el suelo" (2Sm 12,16). "Yo volví mi rostro hacia el Señor
Dios para obtener una respuesta, con oraciones y suplicas, mediante
el ayuno, el cilicio y las cenizas. Oré al Señor, mi Dios..." (Dn 9,3-4).
Al inicio de las apariciones, todo el pueblo escuchaba con mucha
atención la menor indicación de la Santísima Virgen. Luego de unos
dos meses, la Virgen les dijo: "Satanás tiene un plan de destrucción
para esta parroquia. Queridos hijos, les pido a todos que ayunen a
pan y agua durante tres días y que recen el Rosario a fin de vencer a
Satanás". Y todos, como un solo hombre, hicieron lo que la Santísima
Virgen les había pedido. Durante tres días, ayunaron y oraron con el
corazón, para que María aplastara la cabeza de la serpiente.
Al cuarto día la Virgen anunció: "Queridos hijos les agradezco por sus
rezos y ayunos, pues el plan de Satanás ha sido desbaratado.
¡Obtuvimos la victoria!". Ella no dijo: "Obtuve la victoria", sino:
"Obtuvimos la victoria".

Ella necesitó de esos campesinos de la parroquia de Medjugorje para


vencer a Satanás. Eso tiene gran peso, porque si Satanás hubiera
logrado su objetivo, hoy en día no tendríamos a Medjugorje, no
existiría este rio de bendiciones que fluye desde hace 22 años.
Sin Medjugorje, ¡Cuántas vidas no hubieran podido ser salvadas,
cuántas familias no se hubieran vuelto a unir, cuantos jóvenes se
hubieran suicidado!. Veamos el bien que Medjugorje nos hizo a
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nosotros mismos. ¡Simplemente porque quinientas personas del
pueblo dedicaron tres días para vencer a Satanás, Medjugorje pudo
ser ofrecido a Dios por el mundo entero, y millones de peregrinos
vinieron a beber de sus fuentes! ¡Esto es lo que puede obtener quien
le dice "Sí " al ayuno y a la oración!.
En 1992, la Virgen dijo a Ivanka: "Queridos Hijos les pido que venzan
a Satanás". ¿Pero quién soy yo para vencer a Satanás?. ¿La Virgen
me pide a mí que venza a Satanás?. Sí, porque yo soy un hijo de Dios
y Ella tiene necesidad de mí, de cada uno de nosotros sin excepción.
Nos dice: "Queridos hijos, sin ustedes no puedo ayudar al mundo.
Cada uno de ustedes es importante". Y María, en ese mismo
mensaje, nos da las armas para vencer a Satanás: "Las armas para
vencer a Satanás son el ayuno y la oración. Recen por la paz; Satanás
quiere destruir la poca paz que ustedes tienen".
En abril de 1992, cuando las bombas comenzaban a caer alrededor
de Medjugorje. En toda Bosnia- Herzegovina, vimos muertos y
destrucciones. Sin embargo, el primer mensaje que siguió a esos
bombardeos fue: "Queridos hijos, sólo con la oración y el ayuno la
guerra puede ser detenida. Satanás, en estos días de gran
desasosiego, quiere seducir a la mayor cantidad de almas posibles.
Es por eso que los invito a decidirse por Dios. El los protegerá, les
mostrará lo que deben hacer, el camino a seguir". María lo había
dicho antes de la guerra y había que volver a decirlo.

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El cuerpo

¿Por qué Satanás se debilita tanto cuando ayunamos?. En cuanto


hacemos una ofrenda a Dios que concierne a nuestro cuerpo,
podemos decir que nos damos verdaderamente. Es fácil dar dinero,
tiempo, decir una buena palabra, o dedicarnos a tal o cual servicio;
pero el ayuno compromete no sólo nuestro cuerpo sino también algo
vital. El alimento es una cuestión de supervivencia.
Forma fiarte de nuestras costumbres más profundas, ontológicas.
Como muy bien lo dijo el Padre Slavko: "El ayuno pone de manifiesto
nuestras dependencias". Cuando ayunamos a pan y agua hay
carteles luminosos que se encienden en nuestros sentidos: ¡Café!
¡Cigarrillos! ¡Vino! ¡Chocolate...!. Pero la Virgen no viene para
señalar nuestras dependencias, sino para liberarnos de nuestras
ataduras. Entonces caemos en la cuenta de hasta qué punto
estábamos sujetos a nuestros horarios, a nuestras costumbres.
Cuando comencé a ayunar a pan v agua, mi primer descubrimiento
fue la alegría de la libertad: podía comer o no comer; me daba lo
mismo.
Una inglesa fundó una orden religiosa a petición de la Santísima
Virgen. Un día le pregunté si Ella le había sugerido el ayuno para su
comunidad- "Sí, - me respondió-. María nos ha pedido que ayunemos
todos los días". "¿Todos los días? -le pregunté-. ¡Pero eso no es
posible". "Sí, sí. Nosotras ayunamos todos los días de las 16:00 a las
18:00 horas". Entonces me eché a reír, pero ella me aclaró: " Entre
las 16:00 y las 18:00 horas, para nosotros los ingleses, es el tea-time".
¡Si le sacamos el "tea-time" a un inglés, deja de ser inglés!. (Cada
pueblo tiene sus propias ataduras).

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Los apóstoles no se sentían molestos cuando no tenían tiempo para
comer. Poco les importaba tener que pasar por alto una comida,
pues la obra de Dios era tan intensa que estaban plenamente
entregados a ella.
Cuando damos de nuestro cuerpo es señal que nos hemos
verdaderamente entregado a Dios. De alguna manera, el ayuno crea
un vacío en nosotros, un espacio en nuestra alma, en nuestro
corazón. Cuando no estamos ocupados en comer, hay un lugar que
se libera y que Dios vienen a ocupar como nunca lo había hecho aún;
un territorio nuevo en nuestra vida, del cual Dios puede tomar
posesión.
Y por eso quienes ayunan tienen una sensibilidad y una delicadeza
espiritual especiales. Están mucho más inspirados que quienes no lo
hacen. Veamos cómo procedían los primeros cristianos: "Un día,
mientras celebraban el culto del Señor y ayunaban, el Espíritu Santo
les dijo: Resérvenme a Saulo y a Bernabé. Ellos después de haber
ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron. Saulo
y Bernabé, enviados por el Espíritu Santo, fueron a Seleucia..." (Hch
13,2-4).
Una madre de familia mexicana que ayunaba dejó de hacerlo por un
año, retomándolo luego. Ella me contó que durante el tiempo en que
había dejado de ayunar, sintió que de alguna manera había perdido
la intuición especial que tenía con sus hijos, que eran muy pequeños,
para hablarles, para explicarles la vida e introducirlos en las
realidades del mundo.
Pero desde que reanudó sus ayunos, comprobó que estaba
nuevamente inspirada. Las ideas le venían espontáneamente sentía
que el Espíritu Santo la iluminaba y que sus hijos la escuchaban con
mucha atención; ella encontraba la palabra justa para ayudarlos.

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Hermoso ejemplo de este nuevo espacio que el Espíritu Santo toma
en nosotros a través del ayuno; de esa habitación suplementaria de
la Trinidad que permitimos que Dios ocupe en nosotros.

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Preparar las grandes obras de Dios

El ayuno es una preparación para las obras de Dios y para el


cumplimiento de su Voluntad en nosotros mismos y en el mundo.
Tuve el privilegio de conocer a un santo Sacerdote franciscano que
vivía cerca de Medjugorje, en Siroki Brieg. Miles de personas
asistieron a su funeral, pues no sólo tenía el don de la sanación, sino
también el poder de leer en las almas. Curó a muchos niños y gente
de toda Bosnia Herzegovina y de Croacia venían a visitarlo para
recibir su bendición. Era algo tosco y no perdía mucho tiempo
intentando encontrar la raíz del problema. Alguien tenía una
dificultad, él lo bendecía y esto era todo. Dormía en el piso y ayunaba
con gran frecuencia. Con su ascesis y su amor obtenía numerosas
gracias del Señor. Se había vuelto muy popular a pesar de su aspecto
un poco rústico.
Una de mis amigas croatas de Medjugorje, Vicka, me contó lo
siguiente, escuchado a su vez de su abuela, amiga de infancia de
aquel Religioso: Un día el Señor habló a este humilde Monje y le dijo:
"Zdenko, ¿aceptarías ayunar a pan y agua durante siete años?". Él le
respondió que sí, lo que en la practica no variaba mucho sus
costumbres, pues ayunaba muy seguido a pan y agua. Y ayunó
durante siete años. El último día del séptimo año, el Señor volvió a
hablarle: "Zdenko, ¿aceptarías agregar un octavo año a tu ayuno?",
y de nuevo le contestó que sí. ¡El último día del octavo año fue el 24
de junio de 1981, fecha de la primera aparición en Medjugorje ...!,
sobran las explicaciones. ¿Quién sabe cómo son preparadas las
grandes obras de Dios en lo secreto!: lo sabremos en el Cielo.

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Otro hecho relacionado con este franciscano: le llevaron a una mujer
que todos los días se emborrachaba con aguardiente. Todo era inútil
contra su alcoholismo. El Padre Zdenko la recibió y le dijo: "¡No debes
beber más! ¿Prometes no beber más?". La mujer lo prometió, el
Padre la bendijo: "En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo", y ella se fue. Al día siguiente, no bebió, tampoco al otro día.
Pero al tercer día, hacía mucho calor, y la tentación de beber se hacía
más y más fuerte.
Entonces, ella toma un gran vaso, lo llena de vino y lo acerca a sus
labios. De repente ve un dedo encima del vaso 3? oye la voz del
Padre Zdenko: "¡Te dije que no bebieras más!", y del susto, deja caer
el vaso, y el vino se derrama por el suelo. ¡Esta mujer se curó de su
adicción por el resto de sus días! Esta no es más que una anécdota
entre tantas otras. El franciscano simplemente ayunaba y oraba.
¿Cuantas vidias habrá salvado asi? Cómo él, ¡podemos hacer tanto
bien por medio del ayuno y de la oración!.
Nuestra Madre nos previene: "Queridos hijos, en estos tiempos la
paz está particularmente amenazada. Les pido que renueven el
ayuno y la oración en sus familias. Queridos hijos, deseo que
comprendan la gravedad de la situación y que gran parte de lo que
ocurra depende de su oración".

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La protección

El ayuno también viene acompañado de otro fruto: la protección.


¿Cuál es el padre que no desea que sus hijos o nietos se encuentren
protegidos?. Hoy en día se contratan seguros de vida, seguros contra
inundaciones, contra enfermedades... Pero el seguro de vida no
impide que alguien se muera. El Seguro contra accidente sólo es
efectivo una vez que éste se ha producido.
Y así es todo, siempre hay alguna pequeña cláusula de letra muy
chiquita que no habíamos visto, que hace que no seamos
reembolsados... El seguro ayuno, por el contrario funciona antes de
la desgracia, nos inmuniza contra ella. "Queridos hijos, puedo
hacerlo todo, impedir que Satanás los atraiga hacia el Mal, y alejarlo
de este lugar. Queridos hijos, él está al acecho de cada uno de
ustedes; estén prevenidos. El quiere sembrar la turbación,
especialmente en las cosas de todos los días", nos dice la Santísima
Virgen.
Confieso que suelo enojarme cuando oigo a la gente decir: "A
Satanás no hay que verlo por todos lados. Por otra parte no estamos
seguros de su existencia...". La Virgen nos recuerda en Medjugorje
que Satanás existe. La teología de María sobre Satanás está
condensada en cuatro frases: Existe, hoy es más fuerte que nunca,
trabaja sin cesar. Su objetivo consiste en destruirnos, "destruir todo
lo que hay de santo en ustedes, destruir la naturaleza y el planeta
donde viven’’. María nos dice también: "Queridos hijos, vean como
con una humilde oración nosotros podemos desarmarlo". Ese
nosotros significa: Yo, la Santísima Virgen, y ustedes, mis hijos.

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Si como madre de familia tengo diez hijos en casa, y sabiendo que
ha\r un sádico afuera que merodea y trata de torturar, violar y matar,
no los pongo sobre aviso, y por el contrario les digo: "Pueden ir a
pasearse tranquilamente por los bosques, vayan a distraerse...", ¡me
convierto en cómplice del asesino de mis hijos!. No tenemos derecho
a ocultar a los niños que el combate espiritual existe, que no sólo
actúa Dios, sino que también hay un enemigo, que el Infierno existe,
tenemos un enemigo, hay un asesino que anda suelto.
María nos dice: "Queridos hijos, Satanás está al acecho de cada uno
de ustedes. Quiere arrastrarlos por el camino del pecado y de la
muerte". ¡Y se aflige con razón!. Actualmente la cantidad de suicidios
en el mundo es mayor que nunca. Incluso las guerras, el cáncer y los
accidentes automovilísticos producen menos muertes que los
suicidios.

El ayuno y la oración son los medios a nuestro alcance para estar


protegidos del mal. "Oren tanto como puedan y ayunen - nos dice la
Virgen (31-12-82)-, perseveren en la oración y en los sacrificios, y yo
los protegeré y oiré sus plegarias". ¡Ella bien sabe que necesitamos
ser protegidos!. Y también nos dice: "Queridos hijos, con su ayuda
puedo hacerlo todo!". Cuando rezamos a María, ¿pensamos
verdaderamente que puede hacerlo todo?. (Por su puesto, con el
Poder de Dios que habita en Ella). Frecuentemente nos
comportamos como si nuestro Dios no fuera Omnipotente, como si
no pudiera ayudarnos. "Puedo hacerlo todo con su ayuda", nos dice
María. ¿Pasaremos de largo ante este prodigioso ofrecimiento?.

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Purificación del mal

En Medjugorje María nos invita a "entregar a Dios todo el mal que


está acumulado en nosotros, a fin de que Él pueda purificarnos de
todos nuestros pecados pasados (4-12-86). Sólo así, queridos hijos,
podrán reconocer todo el mal que hay en ustedes y darlo al Señor
para que purifique completamente sus corazones. Por eso oren sin
cesar y preparen sus corazones por medio del sacrificio y del ayuno".
Hemos cometido pecados desde que tuvimos uso de razón, y los
hemos acumulado. A pesar de haberlos confesado, seguimos sin
embargo acarreando sus consecuencias. Y la Virgen nos dice que por
medio de su oración nos ayudará a liberarnos de ellas. Debemos
entregar ese mal a Dios.

María nos pide que preparemos nuestros corazones con el ayuno a


fin de que Ella pueda acudir en nuestra ayuda. ¡Se nos muestra allí
como una Madre!.
Cuando un niño cae y se lastima, su mamá lo cuida amorosamente
para borrar las consecuencias de su caída. Sólo la Sangre de Cristo
nos lava del pecado, pero es la Madre quien repara las secuelas. Por
el ayuno invitamos a María a curar nuestras heridas. Y ella no tarda
en hacerlo.

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Las sugerencias de Satanás

Todo esto enfurece al Maligno: le hemos dejado un espacio a Dios,


ha sido echado por nuestro ayuno, Dios nos libera del mal pasado, y
la Santísima Virgen nos sana y nos embellece. ¡El de abajo está que
rabia!. María ha advertido al grupo de oración en 1983: "Sean
prudentes, pues Satanás tienta a todos los que han tomado la
decisión de consagrarse a Dios. Les va a sugerir que rezan
demasiado, que ayunan demasiado, que harían mejor en ser como
los demás jóvenes y disfrutar de los placeres de la vida. No lo
escuchen, no le obedezcan. Cuando estén fortalecidos en la fe, el
demonio no podrá seducirlos más".
En este campo debemos ser conscientes. La Santísima Virgen nos
reprocha a menudo que no lo somos. ¿Qué haría Satanás cuando
hayamos tomado la decisión de ayunar? Nos va a sugerir: "¿Ayunar
dos día por semana?, ¡Te estás excediendo!, ¡No vas a estar a la par
de los demás!, Y por cierto no tienes buena cara: fíjate, estás pálido
y demacrado. Cómete un buen bisteck, aunque sea miércoles, te va
a hacer bien. Dios no te pidió jamás que estuvieras débil, y si ayunas
tu salud se resentirá. Haz como los demás: mira ellos sí que se
divierten de lo lindo. Aprovecha de la vida, y come lo que quieras,
¡disfruta!".
¿Alguna vez Jesús dijo en el Evangelio: " Hagan lo que hace todo el
mundo?". No. La vida cristiana no consiste en hacer lo que hacen los
demás, sino en imitar a Jesús; en ser el discípulo que sigue al Maestro
adonde El vaya y que obra como Él. Cuando escuchamos una
tentación del tipo "haz como todo el mundo", estamos seguros de
saber de quien proviene. Si hay una buena manera de ponerse en

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manos de Satanás, es precisamente haciendo como todo el mundo.
¡Y ya sabemos lo que hace todo el mundo!.
¡NO, no cometamos la tontería de responder a Satanás cuando nos
tienta!. Si nos dice: "¡Deberías comer, mira lo paliducho que estás,
todo el mundo come", no hay que responderle: "tengo ganas de
ayunar, déjame en paz, fuera de aquí". No hagan nunca esto, jamás
dialoguen con Satanás. Cuando Satanás nos tiente, dirijámonos a
Dios y digámosle: "Señor, ese me esta molestando, ¡haz algo!".
Satanás es más astuto que nosotros, intenta darnos conversación
para luego ensartarnos. Así fue como Eva se dejó enredar. Si en lugar
de entrar en diálogo con Satanás, ella se hubiera dirigido al Señor
diciéndole: "Señor, la serpiente me dice lo contrario de lo que Tú nos
has dicho, ¿qué debo hacer?". ¡Nunca hubiera comido la manzana!.

¿Qué hacer para que nuestro ayuno dé frutos?. Tenemos que ayunar
con el corazón. Quizás el miércoles y el viernes por la mañana la sola
idea de ayunar nos ponga de mal humor, pero cuando entramos en-
el espíritu del ayuno: el amor por el Pan de Vida, este amor centrado
en Jesús, nos lleva a ayunar con el corazón porque amamos a Jesús.
En 1984 la Santísima Virgen nos decía: "Queridos hijos, los invito a
ayunar con el corazón, con amor. Ruego a la parroquia que ayune en
agradecimiento a Dios por haberme permitido permanecer tanto
tiempo entre ustedes. Queridos hijos, oren y ayunen con el corazón".
Que el ayuno sea un agradecimiento por la presencia de Alaria y
también por el don de la Eucaristía.

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Hasta el cumplimiento cabal del plan

Todos tenemos deseos de vivir en plenitud la vocación que Dios ha


depositado en nuestro corazón, en nuestra vida, cuando fuimos
creados. Quisiéramos que todo esté cumplido cuando llegue el día
de nuestra muerte, y poder oír de labios del Señor: "¡Estoy orgulloso
de ti porque has permitido que realice en ti todo cuanto había
previsto!".
En 1985, la Santísima Virgen nos decía: "Queridos hijos, sobre todo
vivan el ayuno, pues por medio de él podrán darme la alegría de ver
realizarse por entero el plan que Dios ha previsto aquí en
Medjugorje". Habla del plan en Medjugorje, pero también del plan
para cada una de nuestras vidas. Por medio del ayuno permitimos
que Dios realice plenamente su plan en nosotros, en nuestra familia,
en nuestra ciudad... y que se cumpla lo que esperaba de nosotros
cuando nos creó.
Cuando rezamos, confiamos en que Dios responderá a nuestra
oración. Él a su vez desea que hagamos crecer lo que ha depositado
en germen en lo más íntimo de nuestro corazón, y hasta el momento
de la muerte seamos como una flor que se abre a su Gracia. ¡Vivamos
en plenitud el potencial que ha puesto en nosotros, pues es potencial
de santidad!. Por medio del ayuno tenemos la posibilidad de dar
pleno cumplimiento a ese plan. ¡Presten atención, esto va a ser muy
de su agrado!: ¿Quieren que Dios escuche todas sus oraciones?. Este
mensaje de la Virgen les mostrará el camino a seguir para lograrlo:
"la oración es el único medio que conduce a la paz; si ustedes oran y
ayunan conseguirán todo cuanto pidan".

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El purgatorio

Los que nos precedieron y se encuentran en el Purgatorio sufren


muchísimo. Entre los medios a nuestro alcance para liberar a las
almas del PURGATORIO se encuentra el ayuno. La Virgen nos dijo en
Medjugorje: "Esas personas esperan sus oraciones y sus sacrificios".
¡El ayuno es muy poderoso para liberar a las almas del Purgatorio!.
Cuando hemos perdido a un ser querido solemos llevarle flores al
cementerio, poner su foto sobre una cómoda, acordarnos de las
cosas buenas que hizo por nosotros; todo esto es muy lindo, pero a
él no le sirve para nada.
Si queremos ayudarlos a liberarse cuanto antes de los terribles
sufrimientos del Purgatorio, debemos ayunar por él. Este será un
acto de amor gratuito y perfecto que le abrirá las puertas del cielo.
Una vez más, la Madre viene a socorrernos y a poner a nuestro
alcance los medios verdaderos. Por supuesto habló de la Misa como
el medio más sublime de ayudar a las almas a dejar el Purgatorio;
pero habló igualmente del ayuno.

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Curaciones por alcanzar

La Virgen también habló de la CURACIÓN, muchos peregrinos piden


a los videntes que María interceda por sus enfermos. ¡Ella los tiene
muy presentes en su Corazón!. Prácticamente en cada aparición
nocturna en la montaña Iván nos dice que la Gospa ha orado
particularmente por los enfermos, y por todos cuantos llevamos en
nuestro corazón. Ella está muy cerca de los que sufren en su cuerpo
y en su alma, e indicó: " Para la curación de los enfermos es muy
importante rezar las siguientes oraciones: siete Padrenuestros,
Avemarías y Glorias, y ayunar a pan y agua".
Si tenemos enfermos en la familia haremos cuanto sea posible desde
el punto de vista médico. No vacilaremos en gastar fortunas y
empeñaremos hasta los clientes, con tal de salvar la vida de un hijo,
por ejemplo. Intentaremos recurrir al mejor profesional, proveerle
con todos los medicamentos indicados, estamos dispuestos a viajar
a cualquier parte para consultar al especialista más reconocido sobre
el tema, es decir, trataremos de salvar la vida del enfermo a toda
costa... ¡Pero la solución que nos propone María es mucho más
sencilla!. ¡Simplemente se trata de orar y de ayunar!. En muchos
casos la oración y el ayuno obtendrán la curación milagrosa del
enfermo.
¿Y el Sacramento de los enfermos?. Este Sacramento propuesto por
la Iglesia Católica logra a menudo una gran mejoría del enfermo. Si
no se produce la sanación física, el enfermo consigue de todas
formas la paz del corazón. No esperemos a que esté en las últimas,
en vísperas de su muerte, para recurrir al Sacerdote, a su estola y a
los Santos Oleos. Podemos provocar su muerte de puro miedo al
verlo llegar. Este Sacramento es llamado "Extremaunción", pero la
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unción no tiene porqué ser "extrema", puede ser "primera". Apenas
se sabe de la existencia de alguna enfermedad, debemos llamar al
Sacerdote y comenzar a orar y ayunar por el enfermo. Un día una
señora que tenia cáncer vino a verme preocupada: "En mi familia no
hay ningún creyente, y nadie va a rezar y ayunar por mí". La conforté
diciéndole que nosotros lo haríamos por ella.
Visiten a los enfermos de las familias donde no se reza, háblenles del
Señor, anúncienles la Buena Nueva y díganles que ustedes rezarán y
ayunarán por ellos. ¡Obtendrán así muchas curaciones del Señor!.
Cuando los videntes preguntaban a la Santísima Virgen si Ella curaría
a tal o cual enfermo con frecuencia respondía: “Yo no puedo curar;
sólo Dios cura pero, hijos míos, recen. Yo rezare con ustedes; crean
firmemente, ayunen, hagan penitencia. Dios viene en ayuda de
todos. No soy Dios, tengo necesidad de sus sacrificios y de sus
oraciones.”

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¿Y los niños ?

Suelo explicar a los niños lo que es un sacrificio, y les hago cerrar los
ojos para que busquen qué sacrificios van a ofrecer cuando la
Santísima Virgen pase de noche, de casa en casa, con su gran canasta
para recoger sus sacrificios.
Entonces cierran muy fuerte sus ojitos, se concentran en la oración...
y luego de unos instantes dicen el sacrificio que encontraron. ¡Es
increíble cómo los niños captan enseguida, y lo nobles que son¡. No
se trata de hacer ayunar a los niños a pan y agua dos días por
semana, pero cuando vean que sus padres ayunan, les dirán: -"¿y
yo?, ¡papá, yo también quiero hacer un sacrificio!". Y renunciarán a
una golosina, a un helado, se privarán de su postre preferido, o se
despegarán de la televisión. Hay que darles pautas a los niños,
porque ellos son muy generosos; comprenden muy bien en qué
deben esforzarse.
Sin embargo, a veces hay que desconfiar de- los niños pues pueden
actuar con picardía. Mi sobrinito de seis años, François-Joseph, le
había encontrado la medida: Una noche en la mesa, después de la
bendición, le dijo a su padre: -"Papá, ¡hoy voy a ayunar! "-. Y su padre
le respondió: "Cómo ayuno, ¡vas a ofrecer el sacrificio de comer esta
comida que no te gusta tanto!".

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Suspensión de las leyes naturales

La Santísima Virgen ha dicho: "Por el ayuno y la oración pueden


detener las guerras y SUSPENDER LAS LEYES NATURALES". Nunca
prestamos suficiente atención a este mensaje: "¡El ayuno y la oración
pueden suspender las leyes naturales!". Esto quiere decir que las
catástrofes que podrían ocurrir (las avalanchas, los terremotos, los
derrumbes...), pueden ser impedidas si alguien ayuna en un pueblo.
Tengo el ejemplo de una persona que se confió a mí. Había tenido
una vida particularmente pecaminosa. Trabajaba en un hospital. Allí,
un médico oraba y ayunaba mucho por ella. Un buen día tomó la
determinación de suicidarse; como era enfermera supo dosificar
muy bien el veneno necesario para estar segura de lograr su
propósito y se lo tomó. Cuál no sería su sorpresa al día siguiente, al
despertarse fresca como una lechuga. ¡No tenía el menor síntoma!,
con lo que había ingerido, ésto era simplemente imposible. Entro en
tal estado de shock que no cesaba de repetirse: "Alguien no quiere
que muera, alguien no quiere que muera... ¿Dios?".
Este incidente la llevó, a abrirse a la fe al cabo de algunas semanas.
Una vez convertida, el médico que ayunaba y oraba por ella desde
hacía tiempo le reveló su intercesión e inmediatamente esta persona
lo comprendió todo: el ayuno del médico había impedido que las
leyes naturales v químicas de los medicamentos hicieran efecto en
su organismo. Un ejemplo entre muchos otros...
En todas las escuelas hay extinguidores en caso de que se produzca
un incendio; en todas las familias hay aspirinas por si a alguien le
duele la cabeza. Y el ayuno es ese extinguidor, esa aspirina que va a

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luchar contra el mal que se desarrolla en nosotros, en nuestra
familia, en nuestra sociedad, en la Iglesia.

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Los curanderos

Expliqué que el ayuno obtenía muchas curaciones y que en lugar de


correr detrás de todos los médicos habidos y por haber, haríamos
mejor en ayunar y orar. Pero cuidado, hay gente que recurre a los
curanderos. Los consultan por un dolor de rodilla, por ejemplo, y
quizás efectivamente la rodilla quede curada. Pero la persona no
sabe que de esta forma la dolencia es simplemente desplazada y
probablemente se apoderará de otro órgano, tornándose más grave.
Nuevamente visita al curandero; éste practica sus encantamientos,
y quizás cure el segundo mal. Entonces surgirá un tercero por otro
lado. Y posiblemente ella termine siendo invadida por deseos
suicidas, deseos de muerte. ¿Por qué encontramos de repente a un
joven colgado de una soga, cuando aparente mente nada podía
motivar este acto?. En muchos casos finalmente se descubre que en
el pasado su madre lo había llevado a ver a un curandero.
Los curanderos pronuncian palabras algo extrañas, (a menudo
mezcladas con oraciones cristianas), utilizando frecuentemente
formulas secretas donde, como por casualidad, el nombre de Judas
-el traidor- es mencionado. Es bueno saber que generalmente han
recibido su don de manera un tanto incierta, algunas veces de otra
persona, que a su vez lo adquirió de otra, ¡y en el origen hay un brujo
que ha obtenido ese don de Satanás! Porque Satanás puede "curar".
(Jesús nos dice en el Evangelio que, en los últimos tiempos, los falsos
profetas harán signos y prodigios sorprendentes hasta llegar, de ser
posible, a seducir a los elegidos. Pero el Maligno no hace regalos.

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Es por eso que quienes frecuentan a curanderos no terminan de
recaer en otras enfermedades; éstas pasan del cuerpo al corazón, y
del corazón al alma. A partir de una dolencia puramente física
desarrollan de repente tentaciones suicidas, odios increíbles,
depresiones profundas. Un buen día, no soportan más a su cónyuge,
su manera de hablar, de caminar... De repente no pueden rezar más,
pierden la alegría de vivir, se sienten bloqueados y no consiguen
levantarse por la mañana; no pueden realizar su trabajo, no pueden
moverse, o tienen terribles dolores de cabeza.
En la comunidad de las Bienaventuranzas nos ocupamos con
frecuencia del "Servicio de post-venta" de este tipo de "curaciones".
¡Les suplico, no vayan a ver a curanderos, hechiceros, adivinos o
brujos, para terminar yendo de mal en peor!, ¡No rematen su vida
por una curación a cualquier precio!.

La Virgen habló varias veces de consultar a los médicos, pero jamás


de acudir a curanderos o personas que practican el ocultismo. ¿Por
qué? ¡Porque Ella sabe muy bien quién está detrás de todo esto!. Esa
gente ha provocado numerosas enfermedades mentales, muertes,
suicidios... Es mi deber decírselo: no vayan a verlos aun cuando
les propongan atenderlos en forma gratuita. Quizás tengan en su
casa una estatua de la Virgen de Lourdes o un rosario en la mano,
pero también verán una cantidad de objetos que nada tienen que
ver con el Señor.
Algunas veces Dios concede carismas extraordinarios de sanación,
ciencias o profecía a ciertas personas (Sacerdotes, Religiosos o
laicos), como el Padre Zdenko de nuestra historia, y actúa a través de
ellos. Debemos pedir al Espíritu Santo el discernimiento; un buen
signo es observar la coherencia de vida de estas almas elegidas, que

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por lo general son de profunda oración, ascesis e intensa vida
sacramental.

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Jesús corta el mal

Si ustedes han consultado a una de estas personas, por ustedes o por


alguno de sus hijos, vean a un Sacerdote y rueguen a Jesús que los
perdone. Pidan también al Sacerdote que rece para que todo lazo
tenebroso que se hubiere podido establecer entre esa palabra de
muerte y ustedes (o su hijo) sea cortado. A veces basta con una
buena confesión para que ese mal en cadena sea interrumpido.
El Sacramento de la Reconciliación es muy poderoso; por medio de
él renunciamos al Mal y a las prácticas de las tinieblas. También
pueden volverse a pronunciar las promesas bautismales para cortar
todo lazo con el mal, con Satanás y sus obras. El ayuno unido a la
oración nos cura de verdad.

El Señor realiza sanaciones reales, no las falsas o pseudocuraciones


que Satanás y sus secuaces nos proponen (y muchas veces con
dinero de por medio). El Señor cura verdaderamente no sólo
nuestros cuerpos, sino también nuestros corazones, nuestros
espíritus y nuestras almas.

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Preguntas prácticas

¿Qué pan utilizar?


Nuestra Madre no quiere que pasemos hambre durante los días de
ayuno (días de trabajo). El pan es un alimento de base. Es por cierto
difícil ayunar con la mayoría del pan que se compra en el comercio,
porque se elabora con harinas muy refinadas y por lo tanto
empobrecidas. Por eso es necesario tratar de conseguir un pan
enriquecido con cereales, que satisfaga el apetito.
Como algunas personas preparan su propio pan de ayuno, al final de
este librito incluí una de las recetas utilizadas en Medjugorje.
Un consejo práctico: cuando ayunen beban agua abundantemente.

¿A partir de que hora debemos comenzar a ayunar?.


¡Buena pregunta! La Virgen dice: "Todo el día". Pero lo más
importante es el amor con el que se ayuna. Ustedes discernirán a
conciencia durante la oración cómo María les pide que comiencen su
ayuno. Algunas veces, será por etapas. Ella dijo por ejemplo
hablando del Rosario: "No impongan el Rosario completo (quince
misterios) a quienes no han rezado nunca. Que digan hoy un
Padrenuestro con el corazón, mañana un Avemaria con el corazón,
pasado mañana un gloria con el corazón".
Con el ayuno ocurre algo similar. Es preferible ir por etapas y no
abandonarlo, antes que comenzar con mucho brío y dejarlo todo al
cabo de dos meses. Si ustedes pueden comenzar enseguida a ayunar
dos días por semana a pan y agua, ¡gracias Señor!. Pero puede tam
bién hacerse paulatinamente; comenzar por el viernes al mediodía,
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incorporando después el viernes por la noche, e ir aumentando poco
a poco.
Con frecuencia las abuelas me dicen: "El miércoles justo es el día en
que cuido a mis nietos en casa, no es un buen día para ayunar". Pues
bien, en ese caso pueden pasar el ayuno del miércoles al martes, ¡la
Virgen no se va a fijar en eso!. Cuando ese ayuno coincide con un día
de fiesta, si la Anunciación cae en viernes, no se ayunará ese día pero
se ayunará al día siguiente o el lunes siguiente.
La Santísima Virgen no ha precisado la hora, Ella dijo: "Dos días por
semana". El día comienza a partir de medianoche y termina a
medianoche; pero si algunos de ustedes cumplen turnos nocturnos,
pueden adaptar su tiempo de ayuno en consecuencia.
Lo importante es ayunar con el corazón... La Gospa nos pide que
tomemos la decisión firme de ayunar con el corazón en acción de
gracias por sus apariciones, y así no tendremos dolor de cabeza, no
sentiremos náuseas. Vicka dice que si experimentamos esos males,
es porque no nos hemos decidido a ayunar firmemente con el
corazón.
¿Qué cantidad de pan?.
La Virgen no se ha pronunciado sobre esto. Es hermoso que ella sea
tan sobria en sus explicaciones, porque así nos deja libres. No hay
que reaccionar por compensación diciendo: "Como estoy ayunando
voy a comer mucho pan". No, seamos sobrios y el Señor nos ayudará.
Elijamos todo en gran libertad de corazón. La Madre no ha indicado
si el pan debe estar tostado o no.

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A ciertas personas el pan tostado les sienta mejor. ¿Por qué no?
Cuando habla del agua, no precisa si ésta debe ser Iría o caliente. Allí
también decidimos según el corazón (o de acuerdo a la temperatura
de la estación).
Recuerdo este diálogo entre Mirjana y una americana: Después de
haber oído que la Santísima Virgen pedía que ayunáramos dos días
por semana a pan y agua, la señora abrió bien grandes los ojos y
preguntó: "¿Crees que la Gospa me permitiría tomar un poquito de
café con algo de azúcar cuando me levanto a la mañana, sólo para
poder despertarme?. Y Mirjana le respondió: "Sí, pero hazlo rápido
antes de que Ella se levante".
Les cuento esto para mostrarles la atmósfera de amor que se vive
con María. Su trato no es rígido, sino confiado y tierno como el de
una madre con sus hijos. Esta Madre nos brinda los medios para
tener más amor en nuestro corazón y poder dar fruto, para crecer en
la alegría, en la paz, en la libertad. Hay que recibir el ayuno como un
regalo que viene del cielo.

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Una confidencia
Es muy importante también pedir la gracia del ayuno la víspera. Les
voy a contar algo muy personal: durante siete años, viviendo ya en
Medjugorje, no podía ayunar a causa de ciertas enfermedades que
padecí siendo joven. Por lo tanto, formaba parte del "club de los
débiles". Eramos dos de quince en ésta situación, y los días en que
los demás ayunaban, comíamos.
Esto no me hacía muy feliz pero por más que le suplicara a María:
"Por favor, haz algo", no pasaba nada. Un día, la tomé por el lado de
los sentimientos y le dije: "Querida Gospa, me invitas a viajar por
todo el mundo para anunciar tus mensajes, pero ves bien que el
tema del ayuno lo trato muy por encima con respecto a los demás.
No puedo adoptar una actitud hipócrita: como no ayuno, no puedo
hablar de lo que no conozco y hacer grandes discursos sobre ese
tema. Por consiguiente, si quieres que me explaye sobre el ayuno
¡vas a tener que concederme la gracia de poder ayunar!, ¡Te pido esa
gracia!
Envidiaba a los demás, y como la Virgen hablaba constantemente de
los buenos frutos del ayuno le dije: "¿No quieres que tenga esos
buenos frutos yo también?". Poco después me encontré con un
amigo mexicano que había tenido una conversión magistral en
Medjugorje, y que creó luego un gran apostolado para la difusión de
los mensajes por televisión en su país. Intercambiábamos opiniones
sobre la manera de vivir el apostolado, y le pregunte: "Cuando te
hace falta esto o aquello, ¿qué haces?". Él me respondió: "¡Todo lo
que te haga falta, todo lo que le pidas a la Santísima Virgen para tu
apostolado, ya sea dinero, salud, cosas materiales o espirituales,
para ti o para otros, te lo dará SI tú haces todo lo que Ella dice!". ¡Ese
fue el "SI" que cambió mi vida!

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De inmediato tomé la determinación de ayunar, y encarando a la
Virgen le dije": Mañana voy a ayunar a pan y agua, ¡por favor
concédeme la gracia de poder hacerlo! Como bien sabes no soy tan
valiente, por eso te pido este signo: que durante todo el día de
mañana (un viernes), no sienta para nada hambre, ni siquiera tenga
ganas de comer". ¡Y Ella me lo concedió! Ayuné durante todo el día,
y por la noche estaba en plena forma. Así fue como recibí la gracia
del ayuno. ¡Pídanla ustedes con fervor!.

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¿Y los enfermos ?

La Santísima Virgen aclara que los enfermos no deben ayunar, pero


que todas las personas que gozan de buena salud están invitadas a
hacerlo. A los enfermos les pide que ofrezcan sus sufrimientos y que
renuncien por ejemplo a la televisión, al cigarrillo, al alcohol, etc. Ella
ha dicho: "Estaré aún más contenta si ustedes renuncian al pecado".
¿Tienen el hábito de mirar revistas pornográficas? ¡Comiencen por
no hacerlo los miércoles y los viernes!. ¿Maltratan a su mujer?.
¡Hagan el esfuerzo de controlarse durante esos días!. ¡¡¡Porque hay
que renunciar al pecado!!!. Si tenemos una mala costumbre
comencemos por renunciar a ella durante esos días, y poco a poco el
pecado se irá de nosotros.
La Santísima Virgen dice: "En primer lugar, queridos hijos, les pido
que renuncien al pecado que vive en ustedes". Pero también dice:
"Queridos hijos, el mejor ayuno es a pan y agua". Los Ninivitas
escucharon la predicación de Jonás, oraron y ayunaron, y se
convirtieron : "Por decreto del rey y de sus funcionarios, ningún
hombre ni animal deberá probar bocado. Clamen a Dios con todas
sus fuerzas y conviértase cada uno de su mala conducta y la violencia
que hay en sus manos" (Jon 3,7-8).
Es normal que los enfermos no ayunen. Sin embargo, ya se sabe que
el ayuno cura ciertas enfermedades. Por supuesto, no es cuestión de
abandonar de repente un tratamiento médico o de descartar de un
día para otro los medicamentos; esto podría ser peligroso. Consulten
con su médico para ver cómo vivir al menos parcialmente el ayuno.
Una comida por semana a pan y agua quizás no sea peligrosa para la
salud. Conozco a alguien que no ayunaba porque tenía una grave

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afección estomacal. Un día, en oración, sintió que debía comenzar a
ayunar ¡y el ayuno lo curó de su dolencia!. Pero cada caso es especial,
y hay que ser muy prudentes cuando se está bajo grandes dosis de
medicamentos.

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¿Por qué el pan y el agua?

Con frecuencia nos preguntan: ¿por qué pan y agua?, ¿por qué no
papas, lentejas o arroz? Es simple. Como ya lo dije, todo está ligado
a la Eucaristía, al Pan de Vida. Jesús no dijo: "Yo soy la papa de la
vida", o "Yo soy el arroz de la vida", o " Yo soy la banana de la vida",
sino: ‘Yo soy el Pan de vida".
Es por eso que comemos pan los días de ayuno. No olvidemos jamás
que Jesús está en el centro de lo que pide la Santísima Virgen.
Ayunando a pan y agua acrecentamos nuestro amor hacia el Pan de
Vida, nos abrimos a la Vida Eterna que trae consigo. Esta vida va a
inundarnos hasta transformarse en un río que riegue la faz de la
tierra. La Virgen ha dicho: "Un río va a surgir de sus corazones,
queridos hijos, que alcanzará al mundo entero".

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Tesoros descubiertos en el cielo

Si ayunamos por amor, de todo corazón, nuestro ayuno, por ser


gratuito, se convierte en un acto magnífico de misericordia. El
verdadero ayuno es pura misericordia. Probablemente nunca nos
enteremos aquí en la tierra quiénes fueron beneficiados con nuestro
ayuno. Si ofrezco mi ayuno por la reconciliación de las familias, para
que Satanás no pueda destruirlas, tal vez en Australia, en Singapur,
en Canadá o en África muchas parejas que tenían intención de
divorciarse, se reconcilien gracias a él.
Si ofrezco mi ayuno por los jóvenes, quizás en nueva York o en San
Francisco jóvenes tentados por la homosexualidad, la droga, el robo
o toda clase de perversión, cambien de rumbo y encuentren al Señor
gracias a mi sacrificio. Si ayuno por los enfermos, posiblemente
algunos, en lugar de morir blasfemando, terminen por abrirse a Dios
y a su Misericordia. Entonces, aunque mi vecino esté preparando un
rico bisteck y me llegue el olorcito por debajo de la puerta, hoy voy
a permanecer fiel al pan y al agua. Evidentemente, no tenemos
registro de los frutos de nuestro ayuno.
Los actos de caridad son más tangibles y por consiguiente
gratificantes. Cuando le llevo un kilo de azúcar a una abuelita, tengo
la consolación de ver su alegría, cuando visito a los enfermos, hago
el bien en directo. Pero el ayuno que entrego al Señor va a parar a
las arcas de los tesoros de su Madre, y Ella lo emplea como quiere,
sin que yo tenga conciencia de ello.
Cuando lleguemos al cielo, quizás alguien nos diga: "Un día sentías
ese olor a arracheras y papas fritas que tanto te gustaban y decidiste
seguir con tu ayuno del viernes ofreciéndolo por los no creyentes.

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Pues bien ese día, sin que tú lo supieras, me paseaba por las calles
de San Francisco cuando de repente me invadió el Espíritu Santo. Vi
un icono de Cristo en un negocio, comprendí que Él era mi Salvador,
y encontré la fe. Esto me salvó la vida, y ahora estoy aquí en el Cielo".
Y otro nos dirá algo similar, y un tercero, y un cuarto.
Quizás se haya convertido algún médico que terminaba sus estudios
con la firme intención de ganar mucho dinero practicando abortos,
y nuestro ayuno hizo que recibiera la revelación del Espíritu Santo
sobre el valor de la vida humana, ¡sobre el esplendor de una sola vida
humana!. Y María le dio sensibilidad para aceptar, acoger, bendecir
la vida humana, y para decidirse a rechazar todo aborto. Y gracias a
esto. Miles de niños no fueron muertos en el seno de su madre.
Porque, a pesar del olor a bisteck, perseveré en mi ayuno y recé por
los no creyentes.
Sí, el ayuno a pan y agua es un acto de misericordia. Y cuando es
secreto, se vuelve aún más meritorio. María nos dice: "Por todos los
medios, trate de que su ayuno sea secreto, de que no sea conocido
por los hombres". Cuando ayunamos en comunidad, en familia, no
es posible mantenerlo secreto.
Pero si trabajamos en una oficina, nadie tiene porqué saber que en
lugar de ir al restaurante de la esquina a la hora del almuerzo, hemos
comido un pedazo de pan en algún lugar. Jesús nos aconseja:
"Cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro para que tu
ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está
en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará" (Mt
6, 17-18).

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El plato del vecino

Cuando ayunen, no miren nunca lo que hay en el plato del vecino,


¡esto es muy importante!. Porque si el hecho de ayunar los lleva a
juzgar al vecino que no ayuna, es preferible no ayunar. Que cada uno
obre según su conciencia y respete la libertad de los demás; la
comparación proviene del demonio. Quizás durante diez años su
vecino no ayune aunque goce de buena salud. Recen humildemente
por él.
El día en que se decida a ayunar, lo hará quizás con mucho amor y
obtendrá mucho de Dios, como los obreros de la última hora.
Ayunen con la esperanza de que cada vez haya más personas que
ayunen, pero sobre todo ayunen para responder a la llamada que
Dios nos dirige por intermedio de María. Y no para mirar lo que hace
el vecino.

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El ayuno, un acto de misericordia que ensancha
el corazón

Nuestros corazones son capaces de contener a Dios, a Aquel que


puede depositar todos sus deseos divinos en un corazón humano.
Ayunando le permitimos a Dios extender los límites de nuestro
corazón y ensancharlo hasta alcanzar las dimensiones del Cielo
entero.
A través del ayuno y de la oración, el Señor derrama en nosotros su
poder divino a fin de que alcance a todo el mundo, sobre todo a
aquellos que se encuentran en estados de extrema desesperación.
¡Ayunar es tomar invisiblemente de la mano a estas personas que
caminan en las tinieblas y comunicarles la luz, la alegría de vivir!.
Vamos a invitarlos a ponerse de rodillas y ayudarles a decir: "Padre,
te agradezco por el don de la vida, por la alegría de vivir que he vi
alto a recuperar". Vamos a ser las manos tendidas de Dios hacia
aquellos que no creen y que caminan a tientas en la oscuridad. ¡Gran
misericordia es este ayuno a pan y*'agua!.
Agradezcamos al Señor por '-el don del ayuno. Es tan poderoso que
hay gente que le tomó 'el gusto al punto de exclamar: "Querida
Gospa, ¿dos días por semana? ¡Podrías haber pedido más!".

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¿Cómo hacer el pan de ayuno?
UNA DE LAS RECETAS UTILIZADAS EN MEDJUGORJE
Para 1 kg. de harina blanca, agregar en el siguiente orden:
3/4 de litro de agua tibia (alrededor de 37° C)
1 cucharadita caletera de azúcar.
1 cucharadita cafetera de levadura liofilizada (o levadura de
panadero).
-Mezclar bien y agregar:
2 cucharadas soperas de aceite 1 cucharada sopera de sal
250 gramos de hojuelas de avena u otros cereales.
-Mezclar bien. Se puede agregar un poco más de harina en caso de
que la masa esté demasiado líquida.
-Dejar descansar la masa durante dos horas como mínimo (o durante
toda la noche) en un lugar cálido, con temperatura constante (no
menos de 25" C). Se puede cubrir la masa con un trapo húmedo.
-Colocar la masa (4 cm de altura como máximo) en moldes bien
aceitados. Dejar descansar nuevamente durante treinta minutos.
Poner en horno caliente (160°C) de cincuenta a sesenta minutos.
La calidad del pan depende en gran parte del tipo de harina utilizada.
Se puede mezclar harina integral con harina blanca.

44
índice
¿Se tirarían al agua?
Dos de siete días
¿En qué el ayuno nos acerca a Jesús?
El cuerpo
Preparar las grandes obras de Dios
La protección
Purificación del mal
Las sugerencias de Satanás
Hasta el cumplimiento cabal del plan
El Purgatorio
Curaciones por alcanzar
¿Y los niños?
Suspensión de las leyes naturales
Los curanderos
Jesús corta el mal

Preguntas prácticas
Una confidencia
¿Y los enfermos?
¿Por qué el pan y el agua?
Tesoros descubiertos en el Cielo

45
El plato del vecino
El ayuno, un acto de misericordia
que ensancha el corazón
¿Cómo hacer el pan de ayuno?

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