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Carituto Hl Antroposemia Mina de significados La antroposemia se refiere al “significado del hombre”, busca la comprensi6n pensante y dialdgica de la existencia, explora la identi- dad profunda del ser consciente. La identidad del ser humano esta en crisis, porque el hombre se encuentra programado por la ciencia, modificado por la ingenierfa genética, superado por el mercado, des- bordado por el ecologismo y sometido a criterios tecnolégicos. En definitiva, {qué es el ser humano? Se ven convulsionados los conceptos tradicionales sobre la iden- tidad del ser humano. En consecuencia, la definicién clasica del ser humano como “ser racional” esta en tela de juicio. Con todo, la crisis de identidad antropolégica tiene su lado positivo, porque nos invita a pensar criticamente conceptualizaciones consideradas intocables. La verdad parcial y unidimensional no contempla la verdad abarcadora de la totalidad esencial del ser humano. La crisis de la identidad personal nos obliga a buscar el significa- do profundo y complejo que late en la médula de la especie huma- na. El ser humano posee multiples dimensiones, acttia en varios fren- tes, escoge rumbos diversos y genera situaciones inéditas. El ser humano trasciende esquemas, derriba cédigos y pone en evidencia texturas subterraneas. La crisis de identidad del ser humano tiene sus riesgos, pero es una travesia que puede suscitar un nuevo ama- necer de la conciencia antropoldgica. El ser humano es sorprendente e imprevisible, no es rectilineo sino que es dialéctico; zigzaguea, porque es una contradiccién fe- cunda. El ser humano es inexacto, por eso lacera la exactitud mate- matica. Tratar con el ser humano es tratar con lo que es impondera- ble, con lo misterioso. Nada es tan fatigoso como esperar que el ser humano se decida. El ser humano es un universo espeso, es ontologia intensiva. Se fascina por la conciencia, que lo desnuda y después lo esconde. Esta seducido por la libertad, que le abre de par en par horizontes mdgi- cos y después lo hace responsable. 20 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad El ser humano es versatilidad, es pOlivalente, es pendular: pue- de acertar o errar, asumir o huir, aventurarse o acobardarse, dialo- gar o ensimismarse, libertar o esCclavizar. El ser humano puede di- seminar lealtad o verter hipocresia, defender la inocenvia o expandir malicia, respetar los derechos humanos o expoliar al trabajador, alabar a Dios o blasfemar de la fe- Al exaltar al ser humano, no se omite su vulnerabilidad; al empequefiecer al ser humano, no se omite su grandeza. El ser humano es mas de lo que parece ser. Hay en el ser humano algo mayor que lo lleva a ser mas verdadero, mas justo, mAs creativo, mis intrépido y mas responsable. El ser humano puede.trascenderse, puede ser més de lo que ha sido hasta aqui. A pesar de fallas y de- rrotas, la humanidad tiene mucho mas semblante de madrugada que de ocaso. En definitiva, ;qué es el ser hhumano? Es ser inconcluso, pulsa- cién original, interpelacién inquietante, ser movedizo; es existencia peregrina, identidad danzante, inquietud antroposémica, una mina de significados. Proyecto existencial EI ser humano es la realidad fundamental en nuestro cosmos, es universo ontolégico, por eso debe ser visto y tratado como una prio- ridad. Defender el legitimo antropocentrismo no es practicar la antropolatria. Algunos colocan la prioridad en el mercado, en el po- der, en la especulaci6n financiera, en el lucro. Pero esta actitud hipervaloriza elementos de orden instrumental y rebaja el significa- do mayor que es el ser humano. Cada ser humano es un nexo de conciencia, de decisién, de creatividad y responsabilidad. Incluso oprimido, el ser humano es persona, no mercaderfa. El ser humano es proyecto antropologico: nace iniciado, pero no concluido. Se desenvuelve gradualmente, se estructura por opcio- nes libres y por acciones personales. En gran parte, el ser humano se hace por sf mismo. Hay que preguntarse qué esy qué deja de ser, pues no basta existir; hay que conferir sentido al existir. En cuanto proyecto, el ser humano esté llamado a superar ambigiiedades, a escoger un rumbo constructivo, 4 definir la identidad personal, a autoprogramarse y a optar por las causas humanas substanciales. En la tarea de autocrearse, el ser humano no puede ser substitui- do por otros, se elabora a si mismo. Con todo, puede y debe ser ayu- Antroposemia - 21 dado por agentes y-factores sociales, si bien contintia siendo el arti- fice principal en la efectivizacién de su proyecto existencial. Hay sectores que procuran interferir en el proyecto existencial y social de las personas, por cuanto intentan substituir el proyecto per- sonal por el proyecto del sistema en vigor. Temen que el ser humano adopte una postura auténoma y contrarie los intereses del modelo dominante. Saben que el ser humano, por més fragil que sea, es “pe- ligroso”. El proyecto de vida independiente amenaza el modelo de dominaci6n. Con cierta astucia, Francois Wahl escribe: “Todo sujeto subvierte aquello que lo precede, hace una ruptura y un salto”. Por eso, los duefios del mundo se apresuran a impedir que surjan pro- yectos antropolégicos subversivos. Para sofocar el proyecto original auténomo, se adoptan pedago- gias masificadoras. Se procura adaptar las personas a las normas existentes y se las lleva a reproducirse como copias de la situacién predominante. Se encuadra al rebafio humano en un cédigo unifor- mizante, se impone a la poblacién el paradigma oficial. Quien diverge del “consenso” es condenado como hereje. Asi, el mundo sigue sien- do el mismo, dominado por los mismos, usado por los mismos, usur- pado por los mismos. Es hora de provocar la emergencia del ser humano auténomo; es hora de suscitar la conciencia critica que no se deja engafiar. Es hora de fomentar la reflexion emancipadora que se mantiene insumisa; es hora de madurar un proyecto original que levante generaciones de seres humanos independientes y responsables. Es hora de ani- mar al ser humano a concretizar su proyecto de vida comprometido con la justicia, con la solidaridad, con la igualdad social y con la dignidad humana, y comprometido con la erradicaci6n de la injusti- cia, de la violencia, de la miseria y de la exclusié6n humana. Hay soluciones politicas, econémicas, cientfficas y tecnolégicas, pero la soluci6n frontal es el ser humano. Para eso, es preciso que el ser humano quiera ser soluci6n, quiera ser persona. Subjetividad madura Todo ser humano es subjetividad. La subjetividad es un nticleo que integra la conciencia, la libertad, el caracter dialdgico, la creati- vidad, la afectividad y la responsabilidad. La subjetividad es el so- porte antropoldgico. En la subjetividad, el ser humano se afirma como sujeto y se emancipa como persona. 22 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad Cada subjetividad es unica e irrepetible. La subjetividad es irreductible, no puede renunciar a dimensién alguna de su ser; es insustituible, no se cambia por otra, porque no es objeto o cifra. La subjetividad fue proyectada por la cultura de la Edad Moder- na. Entre otros, Descartes, Kant, Montaigne, Rousseau, Jaspers, Gabriel Marcel, Habermas fueron exponentes de la subjetividad. La subjetividad es un valor humano sustancial, es la articulaci6n sub- yacente de la existencia humana, por eso no debe ser evaluada por medio de visiones distorsionadas. La subjetividad no es subjetivismo, pues el subjetivismo reduce la subjetividad a la intimidad y excluye la realidad exterior. La subjetividad no es idealismo, pues el idealis- mo es una concepcién abstracta que deduce el mundo real a partir de ideas, mientras que la subjetividad es sujeto concreto inserto en la trama de la historia. La subjetividad no es individualismo, narci- sismo, culto del propio “yo”. Afirmar la subjetividad propia no es olvidar o negar a los otros. La subjetividad no es hermetismo, mun- do cerrado, es un universo abierto al didlogo. Por eso, la filosofia ha: acentuado la “intersubjetividad”, es decir, el encuentro existencial entre sujetos humanos. La subjetividad no es inmanentismo estre- cho que exime de la comunicaci6n con lo trascendental 0 lo religio- so, sino que por el contrario, por naturaleza, la subjetividad posib' : lita el didlogo con el Otro absoluto. Para dialogar con Dios es preciso ser persona, no basta ser una cosa. La subjetividad es proceso. Félix Guattari recomienda “la pro- duccién de la subjetividad”. Es necesario desenvolver, cultivar y ma-- durar la subjetividad. Seguin Guattari, la produccién homogenética y repetitiva de la subjetividad reproduce la copia de la sociedad ac- tual con sus fallas e injusticias. Guattari propone la produccién heterogenética de la subjetividad, que cambia el modelo tradicional y promueve nuevas formas de vida, de procedimientos, de €ticas y compromisos sociales. Es una subjetividad “compleja y polifonica” que ofrece propuestas con diferentes tonalidades socioculturales. Es urgente formar y activar subjetividades densas y activas. La sub- jetividad madura es un soporte antropolégico en las oscilaciones de la: sociedad. Importa fomentar la subjetividad que tiene el coraje de asumirse personalmente y de comprometerse socialmente con la justi- cia radical. Es valida la frase de E. Bloch: “La potencia subjetiva hace que los hombres sean productores conscientes de su historia”. La tendencia actual es vaciar la subjetividad para reducirla a ob- jeto, pues si es objeto, el sujeto humano puede ser tratado como cosa | y ser removido de ja sociedad como un remanente inc6modo. Se tien- al Antroposemia - 23 de a sustituir la subjetividad por el lucro, por el mercado, por la especulaci6n financiera. Con razén escribe el respetado tedlogo eu- ropeo Dietmar Mieth: “Hombres sin mercado no tienen futuro. Mer- cados sin hombres lo tienen”?. Y explica: “No es la observacién la que es cinica, sino que lo es la situacion”. Es necesario ser subjetividad, no sdlo tener una subjetividad. Hay que luchar para que la subjetividad tenga primacfa en la constelacién socioecondmica. Importa ser una subjetividad consciente, libre, crea- dora, emancipada y solidaria, una subjetividad rebelada frente ala per- versidad social que ha sido afianzada por la connivencia del poder. Mentalidad utilitaria La mentalidad es un modo de ver, interpretar y evaluar el mun- do, la humanidad, los fenémenos sociales y los procedimientos per- sonales. La mentalidad puede ser global y segmentada, puede abar- car el todo o apenas una parcela de la realidad. La mentalidad pertenece a la subjetividad, porque es la perspectiva sobre cuya base el ser humano percibe el mundo. Ella revela la posicién que la per- sona adopta frente a la objetividad, y esa posicién puede variar, de acuerdo con la 6ptica de los observadores. La mentalidad puede traducir fielmente el universo enfocado, pero también puede mostrarlo distorsionado. Para expresar auténticamente el mundo real, la mentalidad debe mantener vivo el sentido critico. Actualmente avanza la mentalidad instrumental. Esta mentali- dad ve al ser humano como un “utensilio”, como un instrumento; evaltia al ser humano con el criterio de utilidad; sustituye la ontolo- gia antropolégica por el utilitarismo tosco. Su criterio para medir la estatura humana es lo “util”, no “el ser”. La mentalidad ontolégica entiende al ser humano como una autonomia que piensa, dialoga, decide, crea cultura y asume responsabilidades. Por el contrario, la mentalidad instrumental conceptua al ser humano como un objeto, como un instrumento productivo, como un juego lucrativo. Para la mentalidad instrumentalista, el ser humano no es centro personal, no es sujeto de derechos inalienables, sino un factor que produce beneficios y que no reivindica derechos ni merece respeto. La mentalidad instrumental le quita importancia al ser humano, vacia la densidad antropoldgica. El ser humano es reducido a mer- ? Concilium, 270 ~ 1997/2, p. 162. 24 - Antropologi. je pologia. Atreverse a recrear la humanidad Antroposemia - 25 ca fi + e teu yaaa apes a & retirado: ne las estanterias de fundida, considera a los pobres como culpables de la pobreza, en vez Nos. de reconocerlos como victimas de la miseria estructural. El fisiologismo Flagrantes ejemplos de mentalidad -utilitaria prosperan en nuegpolitico descarado esté enseftando cémo se trafica al ser humano, c6mo. oe ae En él, el ser humano es “dispensable”, ya que, por ejemise compra y se vende el caracter. Caen rs trabajadores ia despedidos porque ya no son mat Procedimientos de este tenor banalizan al ser humano. Y cuando que jubilados ae ser pene es “oneroso”, en el sentido deel ser humano es desvalorizado, se hace de él Io que se quiere: se ser “iitiles”. El ser humano Pro beastett y ocasionan gastos, dejan depuede oprimir, desemplear, silenciar, esclavizar, desmovilizar y so- ice pertibaa eons es un ire , en cuanto los nifios dimeterlo injustamente. De este modo, se lo puede exterminar, para leeibor esi hava dels rae mol Sn a los adultos; no son “titi,favorecer intereses s6rdidos y para garantizar el bicnestar de gru- yap “peligrosa”s sa oe aie et tal vez eliminarlos. El ser humafpos privilegiados, y después se transportan los cadaveres a través para ladefens a ideres organizan las comunidadey de caminos indeseables, como ha sucedido tristemente en algunos fee aay le sus derechos, pero con ello no son “titiles” paréjlugares. eficaz Sensngede ace aya Meena ae e, A pesar de la realidad deprimente, hemos de reconocer y defen- es “exterminable”, en cuanto la multitud de abies pcg eam oe el valor original e intransferible de las personas. El ser humano son “ttiles”, por eso seran gradualmente evetiniadss gee eihe er Ee eG ec ee eae bre y por las enfermedades. La miseria que mata pabe por e| ham génita que no le fue otorgada por ningtin sistema politico ni econ6- aventuranza” del utilitarismo. pobres es una “bien! mico. Nadie tiene el derecho de eliminar la dignidad innata al ser Lamentalidad utilitaria Hee : : fromano, ya que mds que especie natural, el ser humano es una es- ie aio aoa i me es una ficcién, no es un invento pesimis, pecie cultural: interpreta el universo, transforma la naturaleza, pro- banalizacion Tee fa pats . ee en a actitudes sociales yen 1g yecta la sociedad, crea sistemas de vida y modifica la historia. muchos adeptos, algunos explicitos apna ean ces tien _ El filésofo J. F. Lyotard analiza la existencia aparente, controlada bastardea su conciencia ha de eae ea 7 * a ero quien ng por los mecanismos externos, y la existencia que escapa al control y Pe ae eta ea (6n del ser personal. Ef es libre. La existencia aparente es superficial, la existencia no con- itarismo que reduce al ser humano a un merd, trolada es una “segunda existencia”, es una existencia medular e in- subproducto de intereses mercantilistas. Navegar en aguas profundas A través de los siglos, se ha ampliado y profundizado la com$ prension de la dignidad del ser humano. Hubo una maduracién dé la conciencia antropolégica. Pero actualmente estamos sufriendo und peligrosa regresi6n respecto al valor del ser humano. Impresiona la insensibilidad frente a los asesinatos, la san, igre huma, na barbaramente derramada, recubierta por la impunidad cémplice ¥ por el conformismo popular. El neopragmatismo esta reduciendo al sei humano mediante el flagelo de los intereses mezquinos. La economia de mercado evaltia al ser humano como una maquina productiva y comg un consumidor lucrativo. El ecologismo mediocre, diferente de 1a ecologia auténtica, nivela todos los entes de la naturaleza y anula Ia Ppreeminencia antropolégica. Una corriente de pensamiento bastante di! divisible; es una “regién misteriosa y secreta”. Lyotard dice que “el derecho a una segunda existencia debe ser reconocido a cada uno y respetado”, y reafirma que “se debe reconocer en la segunda exis- tencia su derecho absoluto, pues es ella la que confiere derechos a los derechos”. Y anuncia que “Ja ultima sefial dejada por el huma- nismo es que el hombre sélo es hombre por lo que lo excede”. Felizmente, pensadores de la estirpe de Lyotard visualizan y pro- yectan la dimensién profunda y oculta en el ser humano. Es una actitud mediocre apostar a los determinismos sociales, a las nego- ciaciones politicas, a los engranajes tecnoldgicos, a las oligarquias arcaicas ataviadas de modernidad. Hay que sumergirse en la exis- tencia humana “misteriosa”, y contar con la inteligencia creadora, con la libertad fecunda y con las manos limpias. Es necesario animar ala insurreccién de la “segunda existencia”, la cual reclama el dere- cho a la dignidad radical. Es hora de abandonar la superficie banal y navegar en las aguas profundas de la existencia humana. En esas aguas, el ser humano no se ahoga, pues respira hondo y se revitaliza. 26 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad Perspectiva holistica Ultimamente, hubo un avance holistico. El holismo se remonta al filésofo griego Parménides, de fines del siglo VI y comienzos del siglo V a.C. Parménides fue un revolucionario, porque traslad6 la filosofia cosmolégica, la cosmologia, hacia la filosofia del ser, la “on- tologia”. Platén lo admiraba como fil6sofo “venerado y terrible”. En su poema filosé6fico, Parménides describe.al “Ser” como Holos, que significa “Todo”, “entero”, “completo”. Oigamos al filésofo: “El ser es increado, imperecedero, es un Todo inmévil y sin fin, es todo jun-' to... Es un todo inviolable, completo por todas partes”®. Aqui esta la fuente remota del holismo. La filosofia de Parménides sobre el ser se prolongé en Platén y, sobre todo, en Aristételes. En el siglo XII d.C., santo Tomas de| Aquino retom6 el tema del ser en la linea aristotélica. En el siglo XX, Jacques Maritain revitalizé el andlisis del ser. Heidegger se dedicé a la filosofia del ser a partir de Parménides y de otras matrices. Michel Foucault propuso la “ontologia del presente”. Y Gianni Vattimo esta trabajando Ja cuestién de la ontologia del presente para superar la metafisica deductiva‘. Gran aporte holistico vino de Teilhard de Chardin, fallecido en 1955. El Ser en Parménides era un Todo perfecto, pero inmévil e inmutable:! Por su parte, Chardin ve el universo como un Todo evolutivo, organico} y dinémico. Este es un Todo en movimiento, en génesis. Dice Chardin| que “la vida es una masa solidaria. La vida terrestre es vista formando) un Todo especifico”’. Y explica que la humanidad lego a la fase de) “planetizacién” que es “el pasaje a la totalidad, el salto de la Evolucién sobre sf misma, es la Tierra pan-organizada”®. Y concluye: “No pode4 mos ser nosotros mismos, si no es totalizandonos unos a otros”. La legitima concepcién holistica aparta la fragmentacion y la uni formidad. La fragmentacién despedaza el cosmos, fracciona el uni-} verso en trozos desarticulados, mientras que la uniformidad funde] los seres en una masa homogénea y nivela las realidades diferencia das. Por el contrario, el holismo auténtico mantiene el universo como} un Todo entrelazado, pero diversificado. La consistencia del holismo, reside en la articulacién de un Todo orgénico y armonioso que pre4 * Cf. Reate G., Historia da Filosofia, 1, p. 49. * Que Peut Faire la Philosophie de son Histoire?, Ed. Seuil, Paris, 1989, p. 173. 5 Cuaron, T. IIL p. 138. Cuaron, T. V, pp. 225-223. 7 Ib., Vl, p. 125. Antroposemia - 27 serva la identidad de cada ser. En el Congreso Holistico Internacio- nal, José A. Gaiarsa decia que “democracia es el derecho de cada uno de ser diferente de todos los demas”. La visién holistica es horizontal y vertical. Horizontal, porque abarca la totalidad de los seres que componen el mundo; vertical, porque capta la densidad de cada ser, respeta el significado de cada fibra y de cada persona. El ser humano es parte del Todo césmico, pero es también un “Todo” consciente que sintetiza el cosmos. Por su concentraci6n ontolégica, el hombre es una originalidad especifi- ca, inteligente y creadora. La ecologia ha de ser antropocéntrica, una ecologia centrada en el hombre. Si debemos preservar la naturaleza ambiental, habremos de preservar de ahora en més la naturaleza humana. Si debemos im- pedir la polucién, la ecodegradacién, habremos de impedir de aho- ra en mas el deterioro humano, la degradacién del hombre. Devas- tar al ser humano es un crimen mayor que devastar la naturaleza ambiental. Serfa un contrasentido hablar de la preservacién de la naturaleza vegetal y animal, y descuidar la vida del pueblo que esta siendo demolida por las carencias basicas. No hay forma de preser- var al hombre sin la naturaleza, y mucho menos se puede preservar la naturaleza sin el hombre. Para unificar el mundo, el holismo no precisa reducir el ser hu- mano a bacteria. Todos los seres tienen su lugar en el cosmos, pero no tienen el mismo lugar. Seria tragico mutilar al ser humano para garantizar un Todo mégico. El ser humano est inserto en el mundo, pero es capaz de conferir sentido al mundo. Es una clave holistica de la orquestacién planetaria. Polo energético El ser humano esta en permanente elaboraci6n, es una secuencia de elecciones, de pasos y acciones, es autogénesis interminable. Mon- taigne concibe al hombre “no como ser, sino como coyuntura”. Y Tzvetan Todorov dice que el ser humano es “ondulante”, no un punto fijo, ya que oscila en el balanceo de la vida. Su pensamiento se su- merge en la verdad sublime y sus pies llenos de polvo se arrastran por las veredas. Es un cedro resistente altivo y una cafia doblada por el fuerte viento; puede ser conciencia densa o dispersa. Fichte dice que hay seres humanos de conciencia “dispersa” y seres humanos de conciencia “aut6énoma” o condensada. La concien- 28 - Antropologia. Atreverse a recrear Ja humanidad cia dispersa-es movida a partir del mundo circundante y conducida j por los procedimientos de los otros. No decide por si misma, sino que es seducida por el ambiente, mientras que la conciencia conden- sada acttia a partir de si misma, ya que es conciencia compacta, con-4 sistente y auténoma, y ademas acttia seguin sus propios criterios. La} conciencia dispersa es dependiente de los otros, y la conciencia con-J densada esta emancipada, se mueve con independencia. La concien-' cia dispersa es mimética. Mimetés es el imitador que copia las acti-| tudes externas, es decir, posee una conciencia evanescente. La conciencia condensada posee una subjetividad sdlida, se define y] actua con responsabilidad propia. La conciencia dispersa es un re- flejo, ya que reproduce el estilo de vida de los demas, mientras que | la conciencia condensada preserva la identidad original de la perso-4 na y se afirma como centro de decisién. Los latinoamericanos tenemos una herencia cultural que nos dejé} vestigios de conciencia dispersa. Hemos heredado habitos de la co- lonizacion, de la esclavitud y de la elite oligArquica. Esa herencia{ introdujo en la conciencia y en el inconsciente nacional el culto al4 sefior, al autoritarismo y al extranjero, lo cual diluye la concienciaj del ciudadano y debilita su resistencia. 7 La conciencia dispersa no permite que el ser humano se realice4 en si y por si, porque la realizacién personal se hace por compensa-, cién: el ser humano proyecta sus aspiraciones en idolos, atletas y4 personalidades famosas. En este sentido, muchos se sienten realiza-4 dos cuando sus idolos triunfan, y se sienten frustrados cuando éstos: son derrotados. Hay fdolos antropéfagos que transforman a sus ad] miradores en victimas, fdolos que devoran la vida de los subdito: seguidores fanaticos dan culto al idolo, y después se apresuran a lamer lo que no esta. En cada ser humano hay una potencia subjetiva capaz de afir: marse y de realizarse. Cada pueblo precisa observar dentro de si, yj no solamente hacia fuera; necesita contemplar sus valores, su creati-f vidad, su tenacidad, su dignidad, sus derechos, sus conquistas y sul emancipacion. El ciudadano precisa confiar en su talento real, sin} ufanarse, pero no debe confiar en aquellos que lo seducen y que des-} pués lo traicionan. El sistema dominante procura mantener depen: diente la mentalidad social, amedrentada y alienada, para que el puegy blo no se fortalezca y no se rebele. Hay que promover la concentraci6nj existencial libre y creadora, para que todo ser humano consiga deciJ dir y actuar, a partir de s{ mismo, no a partir de los criterios de los, demas. En el mundo de hoy, cada persona esté llamada a ser un nti Antroposemia - 29 cleo de autonomia, y cada pueblo ha de ser un polo energético que orienta e impulsa su propia historia. Pensar y obrar La realidad puede ser enfocada bajo la 6ptica fragmentaria y bajo la 6ptica articulada. La actitud fragmentaria focaliza aspectos de la realidad, mientras que la actitud articulada abarca toda la realidad. La visién fragmentaria disocia teoria y practica, la visi6n articulada integra el saber y el actuar. Teoria es ver, pensar, razonar, conocer. Practica es accién, praxis, realizaci6n concreta. La mentalidad fragmentaria parcela el conjun- to. Algunos prefieren la teoria y rechazan la praxis, otros prefieren la practica y rehyen la teorfa. La mentalidad articulada asocia teo- ria y practica, pensar y obrar, conocer y producir. La teorfa puede ofrecer la amplitud de la verdad y la practica puede ofrecer la acci6n del cambio. Esa postura establece reciprocidades entre pensamiento y acci6n, entre ver y hacer, entre proyectar y edificar. Teoria y prac- tica deben ir juntas, no divorciadas, ya que la separacién entre teoria y practica genera incoherencia que perjudica a la ciencia y la vida. Por eso, es importante la articulacién que une el ver con el hacer, que engloba teoria y practica. Es actual lo que dice Karl Marx en la Tesis XI sobre Feuerbach: “Los filésofos no hicieron otra cosa que interpretar de diversas ma- neras el mundo. Ahora, lo que interesa es transformarlo”. Esta afir- maci6n constituye un llamado para actuar y transformar la realidad deshumanizada, no sélo para contemplarla ociosamente. El cientifico Stephen Jay Gould habla del “optimismo tragico”. E] cientifico estudia la evolucién de la humanidad, y dice que, en gene- ral, la sociedad ve los problemas humanos y percibe las necesidades sociales, lo cual es motivo de “optimismo”. Pero J. Gould agrega que ese optimismo tiene su lado “tragico”, porque la humanidad reco- noce los problemas graves, pero no se dispbne a solucionarlos. De esta manera, se cava una gran distancia entre el saber y el obrar. Lo tragico es que el sistema econdémico sabe que hay una miseria insoportable, pero no promueve la transformacién de la sociedad. La polftica sabe lo que es preciso hacer para eliminar la injusticia, pero no lo hace. El gobierno sabe que el hambre deteriora a la pobla- cién, pero sigue ignorando las necesidades vitales de los desnutri- dos. Reputados economistas demuestran que es posible erradicar la pobreza, pero no son escuchados. 30 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad Es necesario superar el “optimismo tragico” con el “optimismo militante”. Este ultimo lucha para cambiar las situaciones que hu- millan al ser humano, y se arriesga para impedir que “el futuro sea una fatalidad cruel”. No basta saber que hay millones de seres humanos demolidos por carencias impias. Es preciso aplicar el saber en soluciones humanizantes. Hay que hacer lo que se piensa. Urge articular el pen- sar y el obrar, ya que pensar sin obrar redunda en esterilidad, y obrar sin pensar resulta ser un activismo absurdo. La humanidad actual esté Namada a pensar lticidamente y a actuar coherentemente. Logos y Eros Comprender al ser humano es un desaffo permanente. La reali- dad del ser humano sobrepasa los andlisis mas profundos y las in- terpretaciones mas osadas. El ser humano es mas que todo lo que ya se dijo sobre €]. Su radicalidad escapa a las concepciones culturales, es una reserva ontoldégica inagotable. El ser humano es un fugitivo, ya que se muestra y se esconde. El fildsofo Gilles Deleuze ve la in- manencia del ser humano como “Rizoma, vara subterranea, linea de fuga”, ya que el ser humano no se deja coditicar. Logos y Eros son dimensiones densas y dindmicas del ser huma- no. Logos es racionalidad, Eros es afectividad; Logos es pensamien- to,’Eros es emocién; Logos busca la verdad, Eros concilia sentimien- tos; Logos es el universo del conocimiento, Eros es el universo del placer; Logos lleva a pensar, Eros lleva a amar. Logos es inteligencia que descubre secretos ocultos en el cosmos, Eros es impulso inquie- to que aviva la pasion de vivir; Logos planifica, evalua y calcula, Eros ofrece gratuitamente y llega a ser descuidado; Logos economi- za la vida, Eros la derrocha; Logos contabiliza gastos, Eros reparte los tiltimos granos de la alforja. Logos y Eros son dimensiones diferentes, pero integradas. Somos simultaneamente Logos y Eros. La actitud disyuntiva dualiza al ser humano, ya que es excluyente: 0 Logos o Eros. Esta posicién consi- dera que Logos y Eros no se concilian. Se opta por la inteligencia o por el amor. De ahi sobreviene una antropologia pesimista que, en ciertos momentos, desprecia la inteligencia y, en otros momentos, desvaloriza la afectividad. Para algunos, la inteligencia es peligrosa y causa males por medio del saber cientifico. Para otros, el amor es loco y produce trastornos. Por eso, hay quien busca el saber sin el bece cerns Antroposemia - 31 amor, y hay quien, busca el amor sin la inteligencia. Por el contrario, la actitud conjuntiva asocia Logos y Eros, inteligencia y sentimiento, ciencia y placer. Es una postura positiva, porque reconoce el valor de la racionalidad y de la afectividad. Salvaguarda al Logos y al Eros como dimensiones esenciales de la existencia humana. Pensar y amar se compenetran. La actitud sinergética va mas lejos. Es inter-inclusiva, desarrolla la reciprocidad organica entre Logos y Eros, ya que Logos clarifica a Eros y Eros anima al Logos. Logos y Eros combinan sus dinamis- mos, de tal forma que Logos habita en Eros y Eros irriga al Logos. De esta manera, tenemos un Logos erético y un Eros légico. La ra- cionalidad ilumina el impulso afectivo, y la emocién confiere ternu- raa la reflexion critica. La inteligencia deja de ser fria y calculadora, y el amor deja de ser ciego y destemplado. La inteligencia y el amor son funciones sinergéticas que se fecundan mutuamente. A partir de aqui el didlogo adquiere mayor expresién y amplitud. En general, se entiende el diélogo como un fenémeno solamente inte- lectual, es decir, el didlogo de palabra, de conocimiento, de ciencia. Pero este didlogo es restringido, porque junto con el didlogo légico existe el didlogo erédtico. El didlogo erdtico se manifiesta en el amor, en los sen- timientos, en la amistad, en la solidaridad, en el placer, en la sexuali- dad. El didlogo légico razona, habla, argumenta, mientras que el didlo- go erdtico es presencia amorosa, silencio atento, encuentro interpersonal. Con la practica del didlogo erdtico, muchas discusiones racionales y acusaciones irracionales tendrian soluciones més humanas y menos crueles. El entrelazamiento de los didlogos légico y erético provoca el pensamiento emocional y la afectividad racional, la ciencia sensible y la sexualidad sabia. Aqui hay una perspectiva seductora que nos invita a cultivar la inteligencia amorosa y el amor inteligente. “El resto es silencio” El principe Hamlet esta trastornado y confiesa: “Mi espiritu esta enfermo”. Hamlet descubre que su padre, el rey de Dinamarca, fue asesinado por su hermano Claudio. Después de llevar a cabo el fra- tricidio, Claudio se apodera del reino danés y se casa con la viuda del rey. Entonces Hamlet intenta vengarse del tio que matara a su padre y sedujera a su madre viuda. El circulo dulico del rey fratricida y de la reina incestuosa inten- tan calmar y aplacar a Hamlet. Perspicaz, Hamlet le presenta una 32 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad flauta a Guildenstem y le pide que la toque. Este responde que no sabe tocar la flauta. En ese momento, Hamlet acusa al circulo aulico de querer tocarlo como si fuera un instrumento, pero sin entenderlo. “Aspiran a arrancar el corazén de mi misterio, pretenden extraer sonidos, desde la nota mas baja a la mas alta. Y a pesar de tener musica, una excelente melodia, en este pequefio instrumento de vien- to, no pueden hacerlo hablar. Juzgan que soy més facil de tocar que una flauta, pero no saben tocarme”. Aqui tenemos una de las paginas més bellas y mas profundas del inmortal Hamlet, de Shakespeare, con un significado siempre con- temporaneo. Con frecuencia, se reduce al ser humano a un instru- mento listo para ser ejecutado, pero lo mas grave es que no se sabe tocar ese “instrumento” fascinante, porque no se capta la “excelente melodia” que atraviesa el universo humano. Seres humanos que estan a nuestro lado, que desfilan apretujados por las calles o se esconden en la soledad, llevan en si una carga de sonoridad, notas alegres y tristes, juibilo 0 elegia, fiesta o lamento, utopia o desesperaci6n, sonrisa 0 desolacién, elogio 0 célera. Todo esta “en el corazén del corazén”, como dice Hamlet. En la vida de las personas hay fuentes en ebullicién, amados trascendentales, sufrimientos sumergidos, estigmas encubiertos, an- gustias soterradas, aspiraciones deshojadas, injusticias indigeribles, protestas reprimidas, palabras atragantadas, conflictos lacerantes: tanta musica no tocada. Hay mucho tan aprisionado en el interior de la humanidad. Y para entender la pulsacién sonora escondida en las personas, no es suficiente con escuchar: es necesario escucharse, sondear las notas punteadas, intuir el murmullo que no estalla en carcajadas ni en un llanto desconsolado, sino que solamente susurra, se muestra ape- nas, repunta y luego se retrae. Las personas no quieren que se las interprete con pena, sino que comprendamos los dramas que viven, las tragedias que sangran: la musica existencial, la mtisica sofocada, la musica prohibida. Hay una tendencia a dictar normas a los demas, antes de entenderlos. Sin es- cuchar sus problemas, se define lo que deben ser y lo que no deben ser, lo que deben y lo que no deben hacer. El vicio de censurar enmu- dece la sonoridad interior, la presi6n asfixia la inspiracién musical. La deshumanizaci6n masacra el grito afligente, la incomprensién no deja hablar. Esta es la tragedia hamletiana. Falta el arte de sonorizar la melodia inarticulada en lo subterraneo del hombre, falta saber Antroposemia - 33 “tocar” la musicalidad que susurra en lo recéndito de cada existen- cia, para que se torne una historia personal. Herido por la espada envenenada, Hamlet pide a su amigo Horacio que les explique a los demas su historia real: “narra la ver- dad sobre mi a los que no saben”. Y muere dicienido que “el resto es silencio”. Este silencio no es la nada. A veces, el silencio no es “un resto”, sino que es “todo” lo que permanecié sin descifrar; es un velo que envuelve la melodia humana oculta, que no puede ser eje- cutada por la flauta porque no fue escuchada por la humanidad in- sensible, por la humanidad sorda. Juego de la vida La dimensién lidica es esencial al ser humano. Es la dimensién del juego, de la recreacién, de la diversién, de la belleza y de la ale- gria. El juego se desarrolla por medio de formas muy diversificadas. E] juego césmico de la criatura. Herdclito decfa que el curso del mundo es una criatura que juega. Y el te6logo Moltmann afirma que “no es Atlas quien carga el mundo sobre sus hombros, sino el nifio el que tiene el globo terrestre en sus manos”. El mundo es la diversién de la criatura. Juego del lenguaje. E] original filésofo Wittgenstein analiza el len- guaje como un juego. Para él, en el lenguaje hay una trama lidica que va més alla de las palabras. Es un juego de sentido existencial, social y religioso que se esconde en las entrafias del lenguaje. Hay que entender este juego. Juego de la alegria y de la seriedad. Aristételes dice que “se juega por motivos de recreacién”. Harvey Cox pone en evidencia que el jue- go es simulténeamente jubilo y seriedad, en cuanto la seriedad no es tristeza, sino responsabilidad. El juego retine festejo y responsabilidad. Juego de Ja sabidurfa. La sabiduria biblica dice que estaba junto a Dios antes de la creacién del mundo, y que “brincaba en presencia de Dios”. Juego de la creaci6n. El Génesis es un juego que elabora el caos y hace surgir la maravillosa sinfonfa de las estrellas, de las aguas, de la tierra, de las plantas, de los animales, del hombre y de la mujer. “Y Dios vio que eso era bueno”. Juego de la religion. El historiador holandés J. Huizinga publico en 1938 el libro Homo ludens, en el que estudia el vinculo entre el 34 - Antropologia. Atreverse a recrear la humanidad juego y la religién en diversas culturas. Y se verifica que la accion sacra de los ritos religiosos constituye un juego de gran significa- ci6n cultural. Juego de la oracion. El filésofo Hugo Rahner describe la oracién como un juego: “En el juego, el espiritu se prepara para hospedar lo increfble, para ser aliviado de los pesos y ser libre, divino”. El autor habla en la “magia” que busca un futuro diferente. Es el juego de oraci6n en perspectiva. Juego de Ia liturgia. Romano Guardini dice que “vivir liturgica- mente es un juego sagrado, es brincar como hacia David, que danza- ba delante del arca de la alianza”. Por eso 61 se pregunta: “No sera la eternidad la realizacién perfecta de este juego?”. Juego terapéutico. En Caosmose, Félix Guattari propone que el terapeuta “mantenga el ‘cara a cara’ ltidico con los pacientes”, y que en el proceso terapéutico haya “libertad de juego y gestién colectiva del juego”. Juego ontoldgico. El filésofo hermeneuta Hans-Georg Gadamer ve el juego como “hilo explicativo de la ontologia”. El juego habla mas que el sujeto que juega. El juego es movimiento permanente: el rodar de la bola simboliza el juego. Y la leccién sabia y actual del filésofo es que “la seriedad que hay en el juego es lo que permite que el juego sea enteramente juego. Quien no practica el juego en serio es un desarticulador de placeres”. Juego del amor. El joven Eros iba por la noche oscura debajo de la fuerte Iuvia. Todo mojado, es recibido en casa por Anacreonte. Des- pués de reanimarse, Eros brinca, tensa el arco y dispara la flecha en el hospedaje. Eros delira con risas adolescentes y recuerda: “Mi arco esta entero, pero tu coraz6n est4 partido”. Juego del amor, juego que embriaga, juego que hace vibrar las cuerdas mas profundas del ser humano. Juego de la vida. En Las Leyes, Plat6n dice que “la vida deberia ser vivida como un juego”. El juego no debe ser una distraccién o un escapismo, sino que es una forma intensa de vivir. El ser humano lleva en el alma la necesidad lidica: si no juega, enloquece. E] pue- blo juega para conmemorar fiestas y victorias, y juega también para enterrar derrotas, para asfixiar sufrimientos, para absorber injusti- cias. Este juego, que encubre frustraciones, expresa también el juego de la revuelta sofocada. En el juego se puede ganar o perder. Podemos perder algunos juegos, pero no podemos perder el juego de la vida.