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Spraggon Amato, Patricio

DNI: 37.754.423

a. El Directorio Europeo de 1815 estableció, según la doctrina, el inicio de la segunda


etapa del DIP. Desde una mirada económica, ¿coincide usted con esta posición?
Justifique su respuesta y relaciónela con el concepto de Derecho de la Integración
trabajado en clase.

b. Nuestra Constitución Nacional ha sido, desde siempre, monista moderada. Ahora


bien, en el caso Industrias químicas Merk, la CSJN explica el concepto de monismo y
dualismo. Determine el alcance de esa importante cita jurisprudencial y relaciónelo con
las posturas de Kelsen y Anzilotti.
En primer lugar, se expondrán las posturas de Hans Kelsen y Dionisio Anzilotti sobre
los sistemas de incorporación de normas de derecho internacional en el derecho interno. Una
vez exploradas las mismas, se procederá a analizar la relación que guardan con el histórico
monismo moderado de nuestra Constitución Nacional y la postura expuesta por la Corte
Suprema de Justicia de la Nación en el caso Industrias Químicas Merck.
El monismo encuentra como pilar teórico al pensamiento de Kelsen. En efecto, dicho
autor sostenía que existe solo una norma hipotética fundamental que da validez a todo el
ordenamiento jurídico. Dicha norma única une al Derecho Interno con el Internacional ya que
ambos encuentran en ella su razón de validez.1 Dentro de la teoría preceptiva de Kelsen, si
una norma encuentra su razón de validez en la norma de jerarquía inmediatamente superior, y
existe solo una norma última que es la razón de validez y justificación de la obligatoriedad
tanto del Derecho Intemo como del Derecho Internacional, entonces entre ambos
ordenamientos existirá una relación de jerarquía que muestra que están necesariamente
unidos. Es decir, si la norma fundamental está en el Derecho Internacional, el Derecho
Interno encontrará su razón de validez en el Derecho Internacional, subordinándose a él; si,
por otro lado, se ubica la norma fundamental en el Derecho Interno, el Derecho Internacional
encontrará su razón de validez en el Derecho Interno, subordinándose a él. En ambos casos,
esa subordinación exigida para justificar la validez de las normas, hace que los ordenamientos
se entiendan necesariamente unidos. Kelsen sostuvo que “si el Derecho Internacional y el
Nacional se suponen válidos simultáneamente, entonces resulta inevitable una construcción
monista es decir, que se unan en un solo ordenamiento jurídico”2.
La adopción del sistema monista supone la aplicación de las normas convencionales
en el ordenamiento interno una vez que el tratado ha entrado en vigor internacionalmente, sin
requerirse ningún acto posterior interno de conversión en norma jurídica interna, para
consolidar que la norma convencional está en vigor internamente.3
El problema de su postura radico en determinar si ubicamos la norma fundante en el
Derecho Interno o la ubicamos en el Derecho Internacional. Esto fue tan difícil para Kelsen,
que terminó por afirmar que otorgar primacía a un ordenamiento o a otro es un tema
meramente político, que escapa a la Ciencia del Derecho. 4 Verdross replanteo la teoría de
Kelsen para subsanar este vacío, distinguiendo entre el monismo moderado – el cual plantea
que el derecho interno es más importante que el Derecho Internacional – y el monismo
radical – que plantea que el derecho internacional prevalece sobre el derecho interno –.
1 CIURLIZZA, Javier. «La inserción y jerarquía de los tratados en la Constitución de 1993: retrocesos y
conflictos».
2 KELSEN, Hans. Introducción a la Teoría Pura del Derecho. Buenos Aires, La Ley, 2001, p. 89
3 Novak, Fabián y García-Corrochano, Luis; Derecho Internacional Público; Lima, Fondo Editorial de la
Pontificia Universidad Católica del Perú, 2001; Tomo 1, p.326
4 Ibídem, p. 104.
Spraggon Amato, Patricio
DNI: 37.754.423

En cuanto a la teoría dualista, uno de sus principales expositores fue el italiano


Dionisio Anzilotti, quien afirmaba que el Derecho Interno y el Internacional eran distintos,
existiendo dos ordenamientos jurídicos diferenciados5. Cada Derecho tiene su propia norma
fundante y será válido independientemente del otro. Sin embargo, existen casos en que ambos
derechos regulan el mismo tema. Por ello, si el Derecho Internacional contenido en tratados
quiere aplicarse a nivel interno, debe transformarse en Derecho Interno para someterse a la
norma fundante de dicho Derecho y ser una norma obligatoria para aquel, sin entrar en
contradicciones.
Las consecuencias prácticas de esta posición dualista son claras: una norma
internacional no puede ser directamente obligatoria en el orden jurídico interno; para que un
Tratado internacional sea aplicable en el orden interno deberá ser transformado en norma
interna mediante un acto del legislador.6
Nuestra Constitución Nacional ha adoptado históricamente una posición monista
moderada. El artículo 31 dispone que la “…Constitución, las leyes de la Nación que en su
consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras son la ley
suprema de la Nación..”. La reforma de 1994 aclara dicho artículo al disponer que “los
tratados y concordatos tienen jerarquía superior a las leyes”. , Así, el orden de prelación
establecido queda claro: Constitución-Tratados-Leyes. El art. 27 de la C.N. reafirma la
supremacía constitucional sobre el derecho internacional cuando dicta que: "El Gobierno
Federal está obligado a afianzar sus relaciones de paz y comercio con las potencias
extranjeras por medio de tratados que estén de conformidad con los principios de derecho
público, establecidos en esta Constitución". De este modo, se afirma la primacía local. A
partir de lo antedicho, queda claro que nuestra Constitución Nacional es monista moderada.
Sin embargo, la postura adoptada por la CJSN7 en el caso Industrias Químicas Merck8
cuestiona dicho los preceptos constitucionales antedichos, previendo dos hipótesis de análisis.
En tiempos de guerra, nuestra Constitución adopta un monismo radical, por el cual los
Tratados deben ser cumplidos por encima de las previsiones constitucionales, siendo estos los
primeros en el orden de prelación normativo nacional. Sin embargo, en tiempos de paz, la
CSJN sostiene que el hecho que los tratados deban someterse a los principios constitucionales
denota un sistema dualista.
Entendemos que la supremacía Constitucional no implica necesariamente un sistema
de incorporación dualista, dado que la consecuencia práctica de dicho sistema es que para la
aplicación concreta de un tratado internacional se requiere una ley local que lo haga
operativo. La supremacía constitucional no implica la diferenciación de ordenamientos
jurídicos a la cual hace alusión Anzilotti, sino supone un tinte del sistema monista que

5 VERDROSS, Alfred. Derecho Internacional Público. 6.a ed. Madrid: Aguilar, 1982, p. 105 y ss.
6 Diez De Velasco, Manuel; Instituciones de Derecho Internacional Público. 13.a ed. Madrid: Tecnos, 2001, p. 62
7 Si bien el orden interno se regula normalmente por las disposiciones constitucionales y por lo tanto,
manteniéndose en estado de paz, ningún tratado podría serle opuesto si no estuviese en conformidad con los
principios de derecho público establecidos en esta Constitución —art. 27—, y, por ello, en tanto se trate de
mantener la paz o afianzar el comercio con las potencias extranjeras, la República se conduce dentro de las
orientaciones de la teoría “dualista”, cuando se penetra en el terreno de la guerra en causa propia —
eventualidad no incluida y extraña a las reglas del art. 27— la cuestión se aparta de aquellos principios y coloca
a la República en el trance de cumplir los tratados internacionales con todo el rigorismo de que puedan estar
animados, y, si por la fuerza de las circunstancias cambiantes, ha suscripto tratados que puedan oponerse en
ciertos puntos concernientes a la guerra con otros celebrados con anterioridad, los de última fecha han
suspendido o denunciado implícitamente a los primeros.
8 Corte Suprema de Justicia de la Nación(CS); Merck Química Argentina c. Nación Argentina; Fecha:
09/06/1948; Publicado en: LA LEY51, 255; Cita Online: AR/JUR/38/1948
Spraggon Amato, Patricio
DNI: 37.754.423

Verdross denomino “moderado” pero que en nada contradice al supuesto Kelseniano de una
norma hipotética fundamental de la cual deriva todo un único ordenamiento jurídico. Por lo
antedicho, consideramos que el análisis realizado por la CSJN es impreciso, dado que no
toma nota de la cuestión esencial de la dicotomía monismo-dualismo: el sistema de
incorporación de las normas internacionales. Prescindiendo del análisis sobre la precisión
conceptual de la postura de la CSJN, es prudente señalar que la resolución que tomo para el
caso se aparta del monismo moderado histórico y se inclina por un monismo radical.
c.- La regla para la aprobación de los tratados, según nuestra C.N., es la mayoría simple
y la única excepción, exigida en el art. 75 inc. 24 de la Carta Magna. En consecuencia,
¿por qué el convencional constituyente entendió que los tratados de integración, para su
aprobación, requieren de una mayoría agravada?. Fundamente y analice, al menos, dos
constituciones latinoamericanas en relación a esta temática.
La incorporación al texto de la Constitución nacional del inciso 24 del artículo 75
respondió a una directriz política señalada por el Congreso de la Nación al constituyente en la
ley declarativa de la necesidad de la reforma, al incluir entre los temas habilitados la sanción
de tratados internacionales de integración que permitieran delegar competencias en
organismos supranacionales.9 Esta postura recogió una posición muy marcada tanto en la
doctrina como en la jurisprudencia, en cuanto a que el problema de la denominada
supranacionalidad del derecho de la integración debía encontrar solución por vía de una
reforma constitucional y no de propuestas menos firmes como las vías interpretativas que
carecen de seguridad jurídica.
Elegida la vía constitucional para la aprobación de estos tratados, la elección de una
mayoría agravada responde a la especial significación que tienen los mismos por el hecho
trascedente de que están delegando competencias propias de los órganos del Estado a
organismos supraestatales o de integración, que deben demandar una concurrencia superior a
la que ordinariamente se exige para la sanción de las leyes. De hecho, la postura adoptada por
nuestra Constitución puede ser considerada facilitadora de la integración y demostrativa de la
actitud favorable a la misma por parte de nuestro país, en tanto solo se requiere mayoría
absoluta de la totalidad de los miembros de cada Cámara para la integración con Estados
Latinoamericanos y un sistema más complejo de doble votación pero con iguales mayorías
para integrarse con otros Estados. Si se compara con constituciones europeas, se observará
que aquellas imponen mayores barreras de exigencia para delegar competencias en materia de
integración. Por ejemplo, la Constitución holandesa exige los 2/3 partes de los votos
emitidos,10 la Constitución de Dinamarca exige los 5/6 de los presentes 11 y la Constitución de
Grecia los 3/5 de miembros del Parlamento. De hecho, en los debates de la Convención
Nacional Reformadora de 1994, el asambleísta por la provincia de Santa Fe, Alberto Natale,
propuso una mayoría calificada de los 2/3 de los miembros de cada una de las Cámaras, en
línea con “las soluciones que en esta materia dan las constituciones que en Europa se
modificaron para permitir la incorporación a la Comunidad Europea.12”
Sin embargo, la postura flexible adoptada por Argentina sigue los lineamientos de
otras Constituciones latinoamericanas, en particular las pertenecientes al Mercosur. Se puede
observar aquí una diferencia sustancial en la relación que establecen los Estados Europeos
entre el derecho comunitario y el derecho constitucional en comparación con los Estados
Latinoamericanos.
9 Ley 24.309. articulo 3. Inciso 1
10 Constitución Nacional Holandesa. Artículo 91.
11 Constitución de Dinamarca. Articulo 20.2
12 Convención Nacional Constituyente, Diario de Sesiones, 23ª. Reunión, 3ª. Sesión ordinaria, p. 3086.
Spraggon Amato, Patricio
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De hecho, existen cláusulas de integración con mayor apertura que la prevista por el
constituyente argentino. La cláusula de integración Argentina introduce un elemento único en
la normativa latinoamericana al exigir una formalidad al Congreso respecto de las mayorias,
dado que la mayoría de las constituciones latinoamericanas no tienen esta exigencia. Un
ejemplo de Constitución aún más flexible que la Argentina es la Constitución de Perú, la cual
está llena de notas que promueven la integración regional. El Art. 44 plasmo como deberes
del Estado garantizar la plena vigencia de los derechos humanos, promover el bienestar
general, la integración, “particularmente latinoamericana, así como el desarrollo y la cohesión
de las zonas fronterizas”; De igual modo, el Art. 55 especifica que los tratados celebrados por
el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional. En el artículo de los deberes del
Estado se concibe la necesidad de que la política exterior promueva la integración, en
especial la latinoamericana. La única exigencia impuesta por este cuerpo normativo está en
los arts. 56.2 y 57 que disponen de forma específica que todos aquellos tratados que
contemplen la cesión de soberanía tendrán que ser ratificados por el Congreso de la
República.
Otro ejemplo de Constitución con una notable apertura a la integración es la Carta
Política de Venezuela, la cual anuncia desde el preámbulo la necesidad de impulsar y
consolidar “[...] la integración latinoamericana de acuerdo con el principio de no intervención
y autodeterminación de los pueblos, [...]”. Seguidamente, determina que el Estado debe
promover la celebración de tratados internacionales en materia de nacionalidad,
“especialmente con los Estados fronterizos”. Concretamente, el Art. 153 enaltece la
importancia de promover y favorecer “la integración latinoamericana y caribeña, en aras de
avanzar hacia la creación de una comunidad de naciones, defendiendo los intereses
económicos, sociales, culturales, políticos y ambientales de la región”. Por otra parte, habilita
la posibilidad de pertenecer a organizaciones supranacionales para que, por medio de
tratados, se entreguen las competencias necesarias, a fin de materializar el proceso de
integración. Ninguna de estas previsiones determina una exigencia o formalidad particular
para ser parte de este tipo de tratados.
d.- Estados Unidos y China han comenzado una “puja” comercial. Explique la
plataforma fáctica de esta cuestión y analice si esta temática tiene relación directa o
indirecta con nuestra materia, brindando los fundamentos del caso.

e.- El Mercosur y la unión Europea están por firmar un acuerdo comercial. Explique la
plataforma fáctica de la cuestión y analice el tema desde las conveniencias e
inconveniencias que desde su mirada este acuerdo podría acarrear.
En primer lugar, se analizarán los antecedentes del acuerdo comercial que está siendo
negociado entre el Mercosur y la Unión Europea. En segundo lugar, se procederá a analizar
los elementos que integran el acuerdo comercial. Finalmente, se analizarán las ventajas y
desventajas que la firma del acuerdo podría acarrear.
En el mes de diciembre del año 1995 la Unión Europea (UE) y el Mercosur firmaron
un acuerdo de asociación interregional que, en palabras de la Comisión Europea, debía ser un
acuerdo transitorio y evolutivo, que pretendía llevar, a las dos regiones aduaneras, a estrechar
sus relaciones en los ámbitos económico, comercial, industrial, científico, institucional y
cultural, con la mira puesta en el establecimiento de una zona de económica donde los
intercambios se fueran liberalizando gradualmente y de forma recíproca, sin excluir sector
alguno y conforme a las normas internacionales de la Organización Mundial del Comercio
(OMC).
Spraggon Amato, Patricio
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Con esa orientación, en la reunión de Jefes de Estado celebrada en Río de Janeiro en


junio de 1999 se plantea el compromiso de iniciar las negociaciones bilaterales1 . En la
primavera del año 2000, en Buenos Aires, se reunió por vez primera el Comité de
Cooperación bilateral para determinar la organización, el calendario y el contenido de las
negociaciones. La primera fase de negociación se puso en marcha en el mes de julio de 2001
y ha tenido su continuación con una segunda ronda de discusión desarrollada a partir de
marzo del año pasado.
Sin duda que se han producido avances con relación a los primeros estadios de la
negociación, pero la finalización de un acuerdo no parece tarea fácil, a la luz de los riesgos y
de las oportunidades que para cada parte se presentan