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Tema V

Responsabilidad del notario

5.1 Fundamento de la responsabilidad notarial.

La responsabilidad del notario se fundamenta en dos principios: 1) En relación


directa con el estricto y fiel cumplimiento del oficio notarial que debe
desempeñar el notario, cumpliendo con todos los deberes generales que le
impone la función y 2) en referencia a la responsabilidad que debe tener el
notario ante las personas que le solicitan sus servicios, a quienes no puede
defraudar la confianza que en él hayan depositado; ya que en el caso de
defraudarla, la consecuencia es que se le hace responsable por los daños y
perjuicios provocados.

Esta responsabilidad obedece al deber de obrar conforme a las normas propias


de la función notarial.

5.2 Clasificación de la responsabilidad notarial.

Los más entendidos en cuestiones escribaniles hacen varias clasificaciones de


la responsabilidad notarial. Así podemos resumir que el notario puede ser
sujeto de responsabilidades Civiles, penales, disciplinarias, administrativas y
fiscales.

5.3 La Responsabilidad civil.

La responsabilidad civil es la obligación de reparar y satisfacer por sí o por otro,


las consecuencias injustas de una conducta contraria a derecho, o bien reparar
un daño causado sin culpa, pero que la ley pone a cargo del autor material de
este daño.

También como la responsabilidad resultante de los daños y perjuicios


ocasionados a terceros por incumplimiento de la propia Ley del Notariado, o la
responsabilidad en que incurre el notario por el mal desempeño de sus
funciones, según dispongan las leyes generales.

Tipos de responsabilidades civiles del notario:

1.- Tipo contractual.


2.- Tipo extracontractual.

Para que se dé una o la otra se tiene que combinar estos tres elementos:

a) Que haya antijuricidad, es decir, la violación de un deber legal, por acción u


omisión del notario;

b) Que haya culpa o negligencia de parte del notario; y


c) Que se cause un perjuicio o daño.

Habrá responsabilidad civil cuando el notario, faltando a los deberes propios de


su actividad incumpla obligaciones que tengan origen convencional o legal, por
acción u omisión, culposo o doloso, y que la misma produzca un daño que le
sea imputable según las reglas de la causalidad.

La responsabilidad civil en que incurre el notario, señala Pérez Fernández del


Castillo, nace de la abstención o actuación ilícita, con culpa o no, que dé lugar
a uno de los siguientes supuestos:

1.- Por causar daños y perjuicios al abstenerse, sin causa justa, de autenticar
por medio de un instrumento público un hecho o un acto jurídico.

2.- Por provocar daños y perjuicios en virtud de una actuación notarial morosa,
negligente o falta de técnica notarial.

3.- Por causar daños y prejuicios por la declaración judicial de nulidad o


inexistencia de un acta o escritura pública.

4.- Por originar daños y perjuicios al no inscribir o inscribir tardíamente en el


Registro Público, una escritura pública o actas que sean inscribibles, cuando
haya recibido de su cliente para tal efecto, los gastos y honorarios.

5.- Por el daño material o moral causado a la víctima o a su familia en la


comisión de un delito.

Los arts. 19, 20 y 59 de la Ley 301 del Notariado penalizan al notario por los
daños y perjuicios ocasionados por su violación, pudiéndose actuar contra él
por su incumplimiento del art. 9 de la misma ley y, así mismo, de conformidad
con la responsabilidad común dentro de los términos de los arts. 1382 y
siguientes del C.C.

5.4 La Responsabilidad penal.

La responsabilidad penal es la que asume el notario al redactar los actos


notariales incurre en falsedad y otros delitos conexos, haciendo constar
situaciones de derecho y de hecho que en realidad no existen, o
aprovechándose de su función en beneficio propio o ajeno.

Este tipo de responsabilidad es la derivada de una actuación delictuosa de


parte del Notario durante el ejercicio propio de la función notarial, puesto que,
también, responderá a otras actuaciones delictuales en su posición de simple
ciudadano. Hay que entender que el hecho de ser notario no entraña de por sí
ningún tratamiento distinto del común de las personas.

La responsabilidad penal está fundada en la necesidad de sancionar una


conducta contraria a derecho.
Las características de la responsabilidad penal de los notarios puede tener una
agravación especial en la penalidad, con derogación de la regla “Non bis in
idem”, pues además de la sanción penal puede ser objeto de una penalidad
corporativa, es decir una sanción disciplinaria del Colegio de Notarios.

La razón de la agravación de la penalidad radica en que el Notario delincuente,


no sólo lesiona intereses públicos y particulares directamente afectados, sino
los de la institución que los agrupa o Colegio de Notarios, que siempre quedan
salvaguardados con castigo penal, si el Notario condenado ha de seguir
formando parte de aquella. Por eso el gremio notarial reacciona, además, con
su penalidad disciplinaria llegando incluso a la expulsión o separación del
delincuente.

Algunas infracciones:

- La falsedad en escritura pública o privada contemplada en los arts. 145 y


siguientes del Código Penal y 239 y 240 del Código de Procedimiento Civil;

- La estafa o fraude sancionado por el art. 405 del Código Penal;

- El abuso de confianza que penaliza el art. 406 del Código Penal.

Además, quedan comprendidos dentro de las violaciones que la ley castiga


como crimen o delito, las actuaciones notariales que traspasen los límites de
los arts. 6, 20, 24, 29, 39, 40, 53, 59 y 60 de la Ley 301 sobre el Notariado.

5.5 La Responsabilidad Disciplinaria.

Es la responsabilidad derivada del incumplimiento de la Ley del Notariado o


disposiciones que regulen la actuación propia del notario y de la función
notarial, es decir, cuando se falta a los deberes de la profesión, a la ética
profesional o se atenta en contra del prestigio y decoro del oficio.

La reglamentación disciplinaria s la descripción legal de la ética y los principios


que debe observar quien ejerce una actividad o profesión. Cuando dichos
postulados son infringidos, se incurre en responsabilidad disciplinaria, sin
perjuicio que tales comportamientos a la vez, pueden comprometer a su autor
en otras responsabilidades, como la penal y la civil.

Algunas violaciones disciplinarias:

- Contravenir las prohibiciones e incompatibilidades de su ejercicio;

- Desconocer el derecho y se extralimita en sus funciones;

- Omitir el cumplimiento de los deberes ético-jurídicos establecidos en la ley.


Según la intención del contraventor las faltas disciplinarias pueden ser de dos
tipos: dolosa o culposa.

Dolosa: Cuando se actúa con “una conducta deliberada, voluntaria,


intencional, para producir un resultado ilícito”.

Culposa: “La falta proviene de la imprudencia, la imprevisión, la negligencia, la


impericia o la violación de reglamentos e instrucciones, por ejemplo, cuando el
notario infractor omite el cumplimiento de los requisitos formales o sustanciales
previstos en las normas legales, presta una asesoría descuidada o negligente,
no cumple con sus obligaciones civiles, comerciales, laborales o
administrativas, abandona injustificadamente el cargo, o viola normas sobre
prohibiciones, impedimentos o incompatibilidades.”

Sanción

Art. 8.- Los Notarios serán juzgados disciplinariamente por la Suprema


Corte de Justicia constituida en Cámara Disciplinaria, pudiendo aplicar como
penas, multas que no excedan de Quinientos pesos oro (RD$ 500.00) y
suspensión temporal que no pase de dos años o la destitución, según la
gravedad del caso. Se entiende por falta para los efectos del presente artículo
todo hecho, actuación o procedimiento que un Notario realice en el ejercicio de
sus funciones o con motivo de éste, o prevaliéndose de su condición de
Notario, no penados por ninguna otra ley, y que a juicio de la Suprema Corte de
Justicia y para la conservación de la moralidad profesional, necesite ser
corregida en interés del público.

Art. 61.- Los Notarios solo podrán ser destituidos por la Suprema Corte de
Justicia. La destitución se aplicará: 1ro. Por inconducta notoria; 2do. Por faltas
graves en el ejercicio de sus funciones que no estén previstas en la presente
Ley; 3ro. Cuando el Notario hubiere sido condenado más de tres veces en un
año, por infracciones a la presente ley; 4to. Cuando la destitución es
pronunciada por la Ley

Asimismo, en la parte final del art. 24 de la Ley del Notariado se previene al


notario sobre la posibilidad de ser destituido cuando ejecute en forma
incorrecta la salvedad de las enmiendas o por interlineados u otros defectos en
la redacción de actos auténticos, siempre que sean como consecuencia de
fraude; en caso contrario, la amenaza de una pena de multa de cien pesos
(RD$100.00) sería suficiente.
5.6 La Responsabilidad Administrativa.

El notario se hace pasible de responder administrativamente siempre y cuando


cause daños o perjuicios al re queriente de sus servicios por una violación a la
ley del notario, sus reglamentos u otras leyes.

No debe confundirse con la responsabilidad disciplinaria que se da solo cuando


el notario comete falta a los deberes de su profesión, a la ética profesional o
atenta en contra del prestigio y de coro de la profesión.