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Teórico 7: La instancia de la Letra - Teórico sobre Lacan

La posibilidad de articulación entre Marxismo y Psicoanálisis está en una


teoría del sujeto.

Este proyecto de articulación enhebra una parte de la obra de Althusser y también


podría decirse que este proyecto Althusser no lo concluye.

El punto quizás de mayor densidad es la conexión entre la ideología y lo


inconsciente, en particular lo imaginario.

En Ideología y Aparatos ideológicos la alusión que hace a esta conexión es somera,


es escueta, es prudente en un sentido y no es sistemática.

Hay otros textos de Althusser que no fueron publicado en donde avanza en


borradores, avanza bastante más en esta cuestión, “Tres notas sobre la teoría del
discurso” donde avanza sobre esta problemática hasta llegar a Ideología y aparatos
ideológicos. Pero son avances solamente en borrador, lo largo del propio borrador
sostiene una posición que corrige y así sucesivamente.

El psicoanálisis constituye una teoría del sujeto también


constituye una teoría del lenguaje o del significante.

El aporte de Lacan es de una enorme e indiscutible influencia en general en


la problematización del lenguaje.

Las relaciones entre marxismo y psicoanálisis están encuadradas en alguna


salvedad. Es una historia que tiene sus distintos capítulos. Las relaciones entre
psicoanálisis y lenguaje prácticamente no hay nadie que se ocurra negarlas ni
resistirlas, pero hay infinidad de corrientes dentro de la ciencia del lenguaje que
hacen caso omiso a las formulaciones lacanianas pero es cada vez más extensa la
influencia en el campo del análisis de los fenómenos del lenguaje.

En “La instancia de la letra” Lacan toma la afirmación saussureana de


Significante/ Significado (sgte. / sgdo), al mismo tiempo que declara su deuda
y rinde homenaje tanto a Saussure como a Jakobson. Trastoca la concepción
del signo. Este trastrocamiento pasa de manera decisiva por suponer que la barra
no une ambas caras de la hoja de papel, como diría Saussure, para la noción del
signo y la significación, sino que es una barra que separa.

La significación se produce por excelencia en la asociación entre


significantes y que el enlazamiento, la asociación entre ellos, organizan, definen el
campo semántico, en el que la frase, el decir, habrá de anclar. El significante,
dice Lacan, entra en el significado.

Se quiebra toda noción biunívoca entre concepto, imagen sonora


o gráfica. Toda concepción de asociación en entidades discretas, dónde la forma
representa el concepto y se da lugar en cambio a una concepción. No es el
representante de algo que está en otro lado, no es la palabra árbol
representando el concepto de árbol, cuándo el concepto de árbol debe permanecer
transparente, y proferimos la palabra árbol para representarlo, sino que en rigor la
palabra árbol contribuye a constituir la carga semántica vinculado a lo arbóreo de
que se trate.

La relación con el ste./sgdo. de árbol, empieza a jugar distintas


asociaciones que parten del término árbol, para mostrar hasta que
punto se van encadenado, se van asociando a otros usos posibles, y
aclara que lo genealógico que no tendría que ver con el concepto del
término árbol, sería eventualmente representante.

No hay tal juego de representación en el que la forma resulte


subordinada, derivada y determinada por el concepto. Lacan rompe con
ésta concepción sostenida por la gramática tradicional pre-saussureana, según el
signo entero guarda una correspondencia con la cosa, el referente (Jakobson)

Para la filosofía clásica la experiencia de la percepción de la cosa funda la


elaboración del concepto y el concepto emerge, se hace manejable, se hace gráfico o
sonoro a través de la forma significante.

La forma es un mero envoltorio que encierra un contenido y este contenido


que es conceptual, es intelectual, a su vez existe porque tiene una relación, una
referencia en el mundo exterior en el mundo de las cosas.
La relación entre signo y cosa es una relación que sostuvo y tuvo vigencia
largamente bajo la pluma de San Agustín, hacia 1700, la gramática llamada de Port
Royal retoma la tradición agustiniana y establece que los signos son sustitutos
eficaces de las cosas cuándo ellas están ausentes.

La clásica definición que retoman las semiologías es que el signo es aquello


que está en el lugar de la cosa.

La operación que plantea Lacan es casi invertir los términos del recorrido.
No se meten con la relación entre el signo y el referente. Esto será retomado por
Jakobson
Hay una crítica a la tradición empirista. Lacan invierte la relación,
pone el acento en la operación significativa, en el significante, como
una estructura que organiza un campo semántico.

A través de las relaciones, asociaciones con otros significantes, es


la manera en el que el sentido insiste sin estar en ningún punto en
particular. El sentido se organiza.

Hay una suerte de revolución, hay una puesta en tela de juicio de una serie
densa de transmisiones, que abre un horizonte completamente nuevo en relación
con el modo de aprehender los problemas del lenguaje.

Las relaciones que unos significantes establecen con otros son


básicamente dos: la metonimia y la metáfora, el desplazamiento y
condensación para Freud.

El inconsciente se organiza como un lenguaje. Lo inconsciente


deja de ser esa imagen vulgar, es una suerte de gramática que es capaz
de reconvertir, de transformar, pensamientos latentes en contenidos
manifiestos, es capaz de reorganizar bajo nuevas formas un campo de
sentido

Lacan privilegia la metonimia porque un significante se enlaza


con otros desplazando el sentido por la cadena.

A medida que incorpora a la cadena nuevos elementos, que son


siempre una manera de ser, convocar una parte de algún todo. Si esta
es la asociación elemental que se produce en la superficie de los
significantes, es la operación básica de la cadena significante, el
problema vendrá en la necesidad que tenga el discurso de detener el
infinito desplazamiento en algún punto.
Utiliza la expresión “bastas de acolchado” para referirse a la instancia en la
que el desplazamiento debe ser detenido para dar lugar a la emergencia
del sentido.

Utiliza la expresión francesa “point de capiton” que son los botones que
detienen el desplazamiento de los fragmentos en el interior del almohadón. Esos
botones detienen el movimiento interno de los fragmentos de los que se compone
el acolchado

El desplazamiento no tiene límite. La cadena significante no tiene


principio ni fin. Son operaciones específicas en la superficie del
discurso las que por un instante detienen el desplazamiento para
permitir la emergencia del sentido.

El point de capiton es esa palabra clave que organiza de pronto toda la


asociación del resto de lo que se quiere decir.

El point de capiton adquiere un papel importante. Por ejemplo en el


discurso político, en la batalla política y será un elemento a tener en cuenta en la
monografía final

Lo que Lacan está pensando es que no hay unidades discretas en el


lenguaje. No hay correspondencias punto a punto. No hay representaciones
biunívocas. No hay formas que contengan sentidos, significados por sí mismas.
Más aún no hay conceptos que puedan delimitarse de una vez y para siempre.
Fuera del diccionario en el lenguaje como alternativa no hay conceptos que puedan
aislarse, que supongan una capacidad intrínseca de definir un ente, una cosa, un
algo.
Lo que hay son campos de significados que discurren por debajo
de la barra y que la asociación de significantes que se organiza por
encima es capaz en determinado momento de decirles acá.

El significante es el lugar dónde se gobierna el proceso de la significación.

El descubrimiento de Freud, en relación con los sueños, no es tan solo el


descubrimiento del inconsciente sino el inconsciente como lenguaje del que el
sueño es un lugar de visibilización.

Lacan decía los que han querido entender que hay detrás de los sueños se
han equivocado, porque han tratado de buscar un significante para cada forma.

Ha caído en un error. Los sueños son jeroglíficos

Los jeroglíficos egipcios durante siglos y siglos, trataron de ser


interpretados, trataron de seguir la pauta representativa hasta que llegó un señor,
en los años en los que Napoleón se llevó la piedra de la Roseta a Francia, un señor
logró descifrarlos simplemente cumpliendo el requisito de no prestar atención a
lo que representaban, sino en suponer que cada uno de ellos eran
signos que significaban en su relación con otros signos

Freud dice los sueños han fracasado porque se ha intentado hacer


el análisis representacional de los sueños. Pero son un lenguaje que nos
permiten acceder al inconsciente como un lenguaje

Lo que es inconsciente es el desconocimiento que nosotros


tenemos sobre estas operaciones. Porque del sueño o del acto fallido es muy
probable que tengamos alguna idea de cual es su razón y origen, de donde lo
tomamos, a que está vinculado, pero de lo que no tenemos idea es cómo hicimos
para ponerlos en relación con un sin fin de otros elementos y que en su asociación
producen un sentido, un sentido que insiste en esta cadena significante que no es
consciente.