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Habermas (1981) plantea “La Revolución crea en Francia de la noche al día […] las

instituciones que le faltaban al público raciocinarte. Surgen los partidos de club, de los que
se nutren las fracciones parlamentarias; se forma una prensa diaria política y los Estamentos
generales dan a la publicidad sus discusiones” (p. 106). Para el autor, la esfera pública en
Francia se conforma primero en las publicaciones económicas y su discusión en clubes hacia
fines del s. XVIII; actividad posible en el contexto del Siglo de las Luces y la publicación de
L'Encyclopédie (1751). Existen, en ese primer momento, personas privadas que intercambian
opiniones acerca de asuntos públicos. Estas personas privadas que hacen uso de su razón se
vinculan directamente con lo que Kant (1784) señala: “Por todos lados, pues, encontramos
limitaciones de la libertad. Pero, ¿cuál de ellas impide la ilustración y cuáles, por el contrario,
la fomentan? He aquí mi respuesta: el uso público de su razón tiene que ser siempre libre y
es el único que puede procurar ilustración entre los hombres” (p. 2).
Con esta base, Habermas señala que la discusión de asuntos públicos por parte de
privadas debe regularse de algún modo por un Estado, de modo tal de legitimar la publicidad.
Es por el raciocinio de los hombres privados que se regulará: “la verdad y no la autoridad
hace la ley” (Habermas, 1981, p. 118). En el caso francés, Habermas observa que tanto en la
Constitución de 1791 y de 1793 como en la Declaración de los Derechos del Hombre y del
Ciudadano en 1789 se destaca el derecho a la libertad de expresión de ideas y de prensa. Cabe
destacar que Kant también hace alusión a la creación de una ley a partir de la razón: “En
orden a establecer cierta regulación podría quedar estipulada esta ley, a la espera de que haya
una mejor lo antes posible: que todo ciudadano y especialmente los clérigos sean libres en
cuanto expertos para expresar públicamente, o sea, mediante escritos, sus observaciones
sobre los defectos de la actual institución” (Kant, 1784, p. 3). En Francia, la conformación
de la Constitución de 1791 y la Declaración de 1789 se realizaron en Asambleas
Constituyentes, es decir, surgen en un contexto de lucha por el poder.
En este contexto, Habermas destaca una base de derechos fundamentales —libertad
individual, libertad de prensa, propiedad privada; todos ellos incluidos en la Declaración—
que “garantizan: las esferas de la publicidad y de la privacidad (con la esfera íntima coma su
núcleo central); las instituciones e instrumentos del público, por una parte (prensa, partidos), y la
base de la autonomía privada (familia y propiedad) por otra; finalmente, las funciones de las
personas privadas sus funciones políticas como ciudadanos igual que sus funciones
económicas como poseedores de mercancías” (p. 118).
Asimismo, el autor plantea que la publicidad surge con la formación de la sociedad
burguesa, en dos sentidos: por una parte, instruida, por la otra, propietaria; ciertamente, el
artículo 13º de la Declaración da cuenta de la necesidad de la contribución impositiva.
En definitiva, la razón, la propiedad y la regulación conforman base para una esfera
pública.

Bibliografía:
Habermas, Jurgen, Historia y crítica de la opinión pública. La transformación estructural de la vida
pública, Barcelona, G.G., 1981, capítulo III, “Funciones políticas de la publicidad”.

Immanuel Kant, (1784) “Una respuesta a la pregunta qué es la Ilustración”.

Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789)

Dominguez, Juan Ignacio


Nº de Legajo 27066