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Análisis: Inteligencia Artificial.

La idea central de la película es que en un futuro, no muy lejano, el ser humano


será capaz de crear una maquina que aparte de poder pensar por ella misma,
podrá sentir lo que un ser humano siente. El protagonista de la película es
programado para poder experimentar lo que un niño siente hacía su madre. El
plantear esta idea en la vida real me parece muy complejo, pues tanto lo que se
siente como el concepto de amor varia de una persona a otra, es algo subjetivo. El
que un robot sea capaz de mantener conversaciones coherentes y recordar las
mismas así como los rostros de la persona con quién la mantuvo parece ser
menos complicado que el analizar cómo poder lograr que el robot sienta al
escuchar a esta persona. El imaginar un futuro con un robot que desarrolle su
pensamiento autónomo es más complicado de lo que puede parecer en un
principio pues como han demostrado en otras películas no solo es un
pensamiento, si no que es una personalidad completa.

Lo que diferencia a David de otros robots es que este absorbe información del
exterior y la ordena para así pronto crear aprendizaje del mismo y vincularlo con
sus emociones. Razona y medita que es lo que beneficiara su meta. Es claro ver
la diferencia que hay entre David y los otros robots en la escena de la feria de la
carne. Un robot pide a otro apague sus receptores de dolor, podemos imaginar
que estos receptores solo han sido creados para así evitar algún daño en la
maquina, sin embargo, el robot no experimenta miedo como lo hace David al mirar
a otros robots ser destruidos por los seres humanos.

También, vemos la diferencia entre un pensamiento “robótico” y un pensamiento


de un “niño” que cree en un cuento. Al hablar de la hada azul, su amigo, quién es
un robot de edad adulta parece creer en el cuento del niño pues este no razona ni
sabe diferenciar de la fantasía y la realidad, sin embargo, David ha sido diseñado
con un tipo de pensamiento que, a pesar de ser racional, es el pensamiento de un
niño que cree en los cuentos de hadas.

El creer que esto pueda ocurrir en la vida real no es difícil. En la actualidad,


existen robots que poseen inteligencia artificial, no tan avanzada como en la
película, pero que pueden desarrollar su propio pensamiento y tomar una decisión
a base de sus experiencias. Un ejemplo es el robot Sophie, quién puede mantener
una conversación coherente y recordar rostros con quién los ha mantenido. Otro
ejemplo son los automóviles que pueden predecir el choque del mismo. Sin
embargo, el pensar en un robot que desarrolle su propia personalidad y pueda
sentir lo mismo que un ser humano me parece aún un poco complejo, pues la
interpretación que le damos a dichos sentidos es subjetivo, así como cada
interpretación es diferente puesto que depende de varias experiencias que se han
vivido durante los años. El programar a un robot para que pueda generar los
procesos cognitivos que un ser humano realiza ya no es tan difícil pues así como
las computadoras guardan datos, documentos, etc. Y los celulares detectan
huellas dactilares, rostros, voces, etc. El crear un robot que pueda incluir ello no
parece lejos de la realidad, pero al volver al tema de los sentimientos considero
que es más complejo que la memoria y el reconocimiento. El programar un
pensamiento autónomo y sentimientos que este mismo interprete parece ser
complicado pues es un conjunto de procesos cognitivos y reacciones biológicas
que se tienen al experimentar un sentimiento, así como un bebé mira a su mamá y
experimenta amor, aún cuando no sabe que es lo que ocurre, simplemente puede
sentir algo en su cuerpo.

Como he dicho antes, considero la inteligencia artificial como un tema muy


complejo, sin embargo, no es difícil creer que en un futuro las maquinas puedan
eventualmente desarrollar sentimientos personificados así como reacciones
cognitivas a diferentes eventos que ocurran en sus vidas útiles.