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ROBERTO PÉREZ LALANNE

(COORDINADOR)

SOCIOLOGÍA
Una apuesta al conocimiento científico
Héctor Barroso,Irene Di Martino, Inés García, Claudia Laniella,
Gabriela Lariño, Fabiana Mc Donald, Edda Oliva,
Roberto Pérez Lalanne, Liliana Ráminger, Silvia Schwartz

LEUKA
2001
2
PROLOGO I

La presente obra es el resultado de un proceso que se inició hace más de una década
en esta Escuela de Ciencias, Artes y Técnicas, y que tenía por objeto brindar a los
cursantes de la materia Sociología, material de apoyo complementario para facilitar un
aprendizaje eficaz.
Es un trabajo de recopilación de experiencias y no simple trasvasamiento
bibliográfico; y en esto reside en gran medida su originalidad y su verdadero valor, pues
está dirigido principalmente a estudiantes, que se pretende sean creativos y reflexivos,
más que eruditos.
Además, y aunque no se lo hubieren propuesto, crean un estímulo para aquellos
profesores, que poseyendo adecuada preparaciòn y motivaciòn suficiente, partan en
busca de expresar en forma sistemática y didáctica sus conocimientos, válidos al
principio de establecer una enseñanza provechosa.
El libro es un elemento clave de todo proceso educacional de nivel superior. No
existe nada que lo reemplace: ni la palabra galana del profesor, ni el uso de las técnicas
de enseñanza más avanzadas, ni el empleo de refinados métodos didácticos, ni las
experiencias vividas en el terreno, en los laboratorios y talleres.
Todos estos recursos son importantes y a veces imprescindibles, pero ninguno
excluye la lectura de las obras de quienes han investigado, trabajado y pensado
acabadamente los temas que se tratan
El equipo docente del área de Sociología de esta escuela, ha dado forma a una obra
de su especialidad, que con las características de un texto de carácter introductorio y
general, está destinado a los alumnos de primer año que deben cursar la asignatura en
varias de las carreras que se brindan.
Debemos saludar la aparición de este libro en el àmbito de nuestra institución,
producto del esfuerzo de este grupo humano y profesional de reconocida idoneidad
docente y calidad humana, que ofrecen este aporte bajo la experta conducción del Lic.
Roberto Pérez Lalanne, Coordinador de esta asignatura en nuestra escuela, desde hace
casi dos dècadas.
Han respondido con un hecho tangible, a la impronta señalada por el Rector y
Fundador de esta Universidad, el Dr. Miguel Herrera Figueroa, quien reclamaba
permanentemente que sus docentes realizaran el esfuerzo intelectual de investigar y
volcar en obras escritas el producto de sus saberes y experiencias, destinándolas en
forma prioritaria a los estudiantes que la institución se ha comprometido en “tutelar”.
Con seguridad, el horizonte en el que se sitúa este trabajo posee una línea
“humanística”, si sirve esta expresión para cifrar un constante cuidado por la persona
del profesor y del alumno, y una positiva esperanza en que son las ideas, las actitudes y
los valores, los que justifican y cualifican el quehacer educativo.
Las páginas que siguen a este prólogo son el resultado de una construcción
acumulativa en el tiempo, maduradas en la reflexión que surgió desde sus primeras
publicaciones como ensayos y separatas, que fueron aplicadas en forma prudente y
progresiva, acompañando el desarrollo de las clases que este grupo de docentes tuvo a
su cargo.
Hace un cuarto de siglo que conozco al Lic. Roberto Pérez Lalanne y en ese extenso
lapso he podido comprobar la solidez de su formación científica, su vocación por la
investigación y la enseñanza, dispuesto siempre al servicio de la comunidad educativa
de esta escuela, con total probidad y notable eficiencia.
3
Similar concepto hago extensivo al equipo profesional que lo acompaña desde
hace muchos años y que se ha destacado por una eficaz labor educativa, recibiendo por
ello el reconocimiento de sus discípulos.
Como Director de la Escuela de Ciencias, Artes y Técnicas deseo agradecer a este
grupo académico y humano al que conozco y valoro por sus condiciones profesionales y
personales, el esfuerzo realizado, y en nombre de los estudiantes que se beneficiarán
con esta producción elaborada a la medida de sus necesidades, felicitarlos por la
decisión de haber aceptado este desafío, latente siempre en las entrañas de esta
institución universitaria argentina.
Y para sintetizar lo que este trabajo representa, sólo quiero plasmar su mèrito, en
una frase de Antonio Machado, que dice: “ caminante, no hay camino, se hace camino
al andar”.

Buenos Aires, marzo de 2001

Jorge A.A.Bonapace
Director
4

PROLOGO II

La actividad académica de una casa de altos estudios trasciende sus claustros a


través de sus publicaciones. Éstas son el medio por el cual docentes e investigadores
integran a los alumnos a su saber, los forman y les entregan, mediante una inevitable
síntesis, su experiencia en forma de libro.
La Escuela y el Departamento de Sociología de nuestra Universidad inicia con esta
edición la saludable tarea de comenzar una biblioteca que pretendemos se transforme
con el tiempo en una inevitable referencia para las carreras de grado vinculadas.
Escribir un libro de la especialidad requiere competencia en el manejo del lenguaje
y de la técnica profesional, más aún si el destinatario es un educando que incorpora sus
primeros conocimientos de Sociología. Ahí reside el verdadero desafío para quienes
participaron en la preparación de los capítulos y en su coordinación. Es mérito del
equipo de trabajo haberlo logrado y del Lic. Roberto Pérez Lalanne haberlo coordinado
con paciencia y experiencia.
Nuestro especial reconocimiento a las autoridades de la editorial de nuestra
Universidad que ha recibido este trabajo con un entusiasmo que contagia y a la vez
obliga.

Buenos Aires, marzo de 2001

Lic. María Estela T. de Vivérn


Vice Decana Dpto. Sociología
5

In memoriam
Miguel Herrera Figueroa
6

“...paradójicamente, la sociología libera al liberar de la ilusión de la libertad,


o, más exactamente, de la creencia mal ubicada en las libertades ilusorias.
La libertad no es algo dado, sino una conquista, y colectiva...”
Pierre Bourdieu
7

PRESENTACION E INTRODUCCION

Cuando se presenta un libro, de alguna manera, se presenta una manifestación de


vida. Cuando ese libro, tiene responsabilidades compartidas, se está presentando una
manifestación de vida colectiva. Si se trata de autores, entonces, la responsabilidad es
compartida con los lectores. Si los autores son docentes, entonces, también son
responsables los alumnos. Cuando esa manifestación de vida se construye en una
universidad, es porque esa institución lo hizo posible, pero como a su vez, ella, existe
para y por la comunidad en la que está inserta, entonces, este libro es una de las tantas
manifestaciones de vida de nuestra comunidad.
Esta manifestación de vida colectiva es una apuesta a la ciencia, a la ciencia de la
sociología. Contra todos y pese a todos, los que reniegan de cualquiera o de ambas
cosas: de la sociología como ciencia y de la ciencia en tanto ciencia.
En la primer parte, nos ocupamos de los orígenes de nuestra ciencia, de los distintos
paradigmas y su posibles convergencias, de la formación y rol del sociólogo y nos
preocupamos por la ciencia. En la segunda, analizamos las características y
perplejidades de la incorporación y participación del individuo en la comunidad. En la
tercer sección, entramos de lleno, en el estudio de la estructura social, que es el
fundamento último que pemite explicar la dinámica y/o dialéctica de una sociedad.
Seguidamente, abordamos la problemática central del poder y la dominación, especie de
nudo gordiano, por donde se corta la cadena, sin que paradójicamente sea el eslabón
más débil, para terminar dando cuenta de los diferentes procesos sociales. En la quinta
parte, se analiza el tema de la cultura y las consecuencias de la globalización. Por
último, en la sexta, nos ocupamos y preocupamos por los problemas sociales
contemporáneos.
Dado que cualquier comunidad es heterogénea –y la comunidad sociológica no
escapa a esa definición, sino que a su vez la refleja y pretende representar esa
diversidad-, hemos tratado –aunque no en forma desinteresada-, que dicha
heterogeneidad esté presente de la mejor manera posible en el campo de las ideas.
Por tales motivos (diversidad e interés), si bien los autores nos consideramos
solidarios con el producto final de esta manifestación de vida colectiva, a su vez, cada
uno –y como corresponde-, asume la responsabilidad por su participación.
Nuevamente, a todos quienes hicieron posible que este libro sea una realidad,
nuestro agradecimiento.

Buenos Aires, marzo de 2001.

Roberto Pérez Lalanne


Coordinador
8

PRIMERA PARTE
LA CIENCIA DE LA SOCIOLOGÍA
Y
LA SOCIOLOGÍA DE LA CIENCIA
9
Capítulo 1

CONSIDERACIONES SOBRE
EL NACIMIENTO DE LA SOCIOLOGIA

Roberto Pérez Lalanne

1. Sobre los orígenes

1.1. Antecedentes históricos

La Sociología como ciencia nace en Europa - y más específicamente en Francia -, a


mediados del Siglo XIX. Para ese entonces - y más exactamente en el siglo anterior -,
se habían producido en dicho continente dos acontecimientos que cambiarían el rumbo
de su historia. Me refiero obviamente, a las Revoluciones Francesa (1789) e Industrial
(1750).
Ambos acontecimientos - uno especialmente en el campo político y el otro en el
económico -, nos están hablando de un gran cambio que se hallaba experimentando
Europa, que en pocas palabras implicaba pasar de un sistema social a otro, o sea, del
Feudalismo al Capitalismo. Con todo lo que ello significa.
Hagamos un breve repaso de las principales consecuencias:
La implantación de una nueva forma de gobierno (la República) en reemplazo de la
anterior (la Monarquía) y la consiguiente división e independencia de los poderes
(ejecutivo, legislativo y judicial).
El desplazamiento de los estamentos y grupos hasta ese momento hegemónicos
(especialmente la nobleza y en menor medida, el clero) y simultáneamente el ascenso de
la que sería la nueva clase dominante: la burguesía (que radicada mayoritariamente en
las ciudades o burgos medievales - de ahí su nombre -, constituían los estratos medios
del sistema feudal conformados por comerciantes y otros tantos devenidos en pujantes
industriales.
En paralelo a lo anterior, se produce el nacimiento de un nuevo actor social o
sujeto histórico: el proletariado o asalariado u obrero fabril, quien como señala
Portantiero en su clásica Introducción, 1 pasaría a cumplir de aquí en más un rol
protagónico en el transcurso de la historia.
Por otra parte, la Revolución Francesa desencadenó una serie de revoluciones
políticas durante el siglo XIX que culminaron fortaleciendo el proceso iniciado
anteriormente de consolidación de los Estados nacionales, que constituyó el embrión de
la mayoría de las naciones europeas actuales. Asimismo, la declaración de los derechos
del hombre y del ciudadano, las consignas de libertad, igualdad y fraternidad, la
distinción entre lo público y lo privado, contribuyeron a que se plasmara la separación
de la sociedad civil y la sociedad política.
En el campo laboral, se transformaron las formas de trabajo y las relaciones
productivas: del trabajo artesanal se pasó al seriado, la industria domiciliaria fue
reemplazada por el taller, del trabajo libre al jornalizado, del pago en especie al salario.

1
Portantiero, Juan Carlos (Introducción y selección de textos): La sociología clásica: Durkheim y
Weber, Buenos Aires, Ceal, 1977.
10
Simultáneamente se produce un importante proceso migratorio interno: grandes
contingentes de población - en procura de fuentes de trabajo -, se trasladan del campo a
las ciudades. Como consecuencia de ello, se acelera el proceso de urbanización y
empeoran las condiciones de vida de la población: insalubridad, hacinamiento,
enfermedades, mortalidad, etc. Este desplazamiento de población provocó un aumento
de la oferta de mano de obra, que sumado a la expulsión que la incorporación de la
maquinaria había generado no sólo provocaba desocupación sino que además obligaba a
hombres, mujeres, niños y ancianos a trabajar, en condiciones paupérrimas y por
salarios miserables, jornadas de trabajo que no reconocían límites ni horarios fijos: el
llamado capitalismo salvaje se hallaba en todo su esplendor.
Por otra parte, tanto la urbanización como la industrialización produjeron la
aparición de una inmensa burocracia (especialmente pública), que proporcionara los
servicios que las nuevas condiciones capitalistas requerían.
Todos estos procesos políticos, económicos y sociales generaron importantes
modificaciones en la moral y en la religiosidad de la población y una pérdida de
consenso, de integración y de cohesión. De golpe, toda Europa se vio sacudida por
situaciones de crisis y de tensiones, que hasta ese momento jamás había vivido. Desde
luego que el principal de los conflictos reconocía como estelares protagonistas al
capital y al trabajo, a los burgueses y asalariados.
Para dar cuenta de estos problemas es que nace la Sociología. Precisamente, la
preocupación fundamental de sus precursores y padres fundadores, el leiv motiv esencial
que guiará las investigaciones y elaboraciones teóricas será el orden, el consenso, la
integración, o mejor dicho, su restablecimiento.

1.2. Antecedentes teóricos

Antes de desarrollar el presente apartado es preciso aclarar que cuando se analiza -


como en este caso-, el nacimiento de una ciencia, esto no significa que previo a tal
acontecimiento nunca se hubiera hablado o se hubieran tratado temáticas afines. De
hecho, el propio sentido común o conocimiento vulgar o saber popular o como se lo
quiera llamar -y sin que ello vaya en desmedro del mismo-, se cuestionó y lo continúa
haciendo problemas sociales, económicos, políticos, psicológicos, etc. desde los
comienzos mismo de la humanidad. Pero al respecto cabe señalar -siguiendo el
pensamiento de Bourdieu2 y tal como se desarrollará más adelante 3 -, que una cosa es
el saber para la acción y otra cosa es el saber para teorizar. Son “saberes o
universidades” diferentes.
Por otra parte, tampoco se puede negar que ya los antiguos filósofos - en especial,
los griegos -, en sus famosos diálogos y disquisiciones, se hallan ocupados de dichas
temáticas. Pero sus tratamientos -por lo menos, en su mayoría- adolecían de un mismo
“defecto” y era que los mismos se hallaban “contaminados” o mezclados con
contenidos éticos, principios filosóficos o cuestiones religiosas. También se pueden
mencionar enfoques historicistas, literarios y artísticos, que de igual modo, merecen
similares señalamientos.

2
Bourdieu, P., Chamboredon, JC. y Passeron, JC.: El oficio de sociólogo, Buenos aires, 1975.
3
Véase en este libro el capítulo 3: “Reflexiones sobre la ciencia.
11
A esta altura del análisis es conveniente explicitar una premisa o un supuesto a
partir del cual se está construyendo el presente discurso. Ningún conocimiento - en
general -, y menos aún una Ciencia, nace por obra y gracia del azar o de la casualidad.
Una ciencia no se crea porque alguien es tocado por una “barita mágica” ni es
desarrollada por alguien que no sabe qué hacer con su “tiempo libre” y decide ocuparlo
en tal cometido.
Cualquier conocimiento es un producto social. Esto significa que primero se
plantea histórica o socialmente la necesidad de un determinado conocimiento para que
luego se proceda a su producción. Dicho de otro modo, primero se identifica la
existencia de un problema que merezca ser abordado en forma autónoma, y luego
nacerá la disciplina científica que implementará dicho abordaje.
Retomando el tema que nos ocupa, el de los antecedentes teóricos o -como lo
denomina Ritzer-, 4 el de las fuerzas intelectuales que nutren el nacimiento de la
sociología, se podría hacer referencia al surgimiento de otras ciencias sociales que la
precedieron. Precisamente, existe una famosa frase de Maquiavelo (el fin - el éxito -,
justifica los medios) que permite ilustrar como a partir de ese momento lo político y por
lo tanto, su tratamiento se “independiza” de lo ético, de lo religioso y de lo filosófico.
Nace de esta manera, desprendiéndose de la Filosofía, la actual Ciencia Política para dar
respuesta - como ya se ha dicho -, a una serie de interrogantes que requerían “respuestas
autónomas”.
Posteriormente, y ya con la revolución industrial en marcha, serán los problemas
económicos los que demandarán atención, que le será brindada por la Economía
Política o Ciencia Económica, que no casualmente nace en Inglaterra (cuna de la
industrialización). Luego le tocará el turno a la Antropología, a la Psicología y por
último a la Sociología para completar el espectro de las principales ciencias sociales
que aportarán diferentes enfoques para el abordaje de un mismo fenómeno u objeto de
estudio: el individuo y su relación con los demás.
Ahora bien, por qué se menciona como antecedente a estas otras disciplinas?
Porque muchos de sus exponentes (Montesquieu, Rousseau, Hobbes, Locke, Smith,
Ricardo, etc.) fueron leídos, participaron en la formación y, por lo tanto, están presentes
en la obra de la mayoría de los precursores, padres fundadores y exponentes de la
Sociología.
Otro movimiento intelectual a tener en cuenta es el Iluminismo o Filosofía de la
Ilustración o Racionalismo al cual pertenecían algunos de los autores arriba
mencionados. El Iluminismo nace por oposición a lo que se llamó el Oscurantismo,
nombre utilizado para identificar la filosofía dominante, el proyecto político que durante
todo el medioevo implementó la Iglesia Católica. Dicho proyecto giraba en torno a un
teocentrismo. La religión estaba presente en todos los ámbitos de la vida del individuo.
De hecho y de derecho, no existía la distinción entre lo público y lo privado. Dios era
la fuente de todo conocimiento, o en su defecto algunas intuiciones de Aristóteles o de
algún integrante de la escuela escolástica. De esta forma, la Iglesia basaba y elaboraba
su versión oficial de los hechos y todo aquel que decidiese apartarse u osara dar otra
versión, era considerado un hereje y como tal era juzgado y condenado. Como
consecuencia de ello, durante varios siglos Europa vivió sumida en la chatura, en la
ignorancia, en la falta de libertad y de creatividad, o sea, en la obscuridad. No obstante,
y como se verá enseguida, no todo fue negativo e incluso algunas posturas o sus
resultados, van a ser destacados y revalorizados luego de las revoluciones antes
mencionadas, por integrantes de distintas escuelas sociológicas.
4
Ritzer, George: Teoría sociológica clásica, Madrid, McGraw Hill, 1993.
12
Entonces, en contraposición a ese oscurantismo nace el Iluminismo, que
reemplazó el teocentrismo por un antropocentrismo. Y ya no fue Dios la fuente de todo
conocimiento sino que ahora pasó a ser la razón (de ahí el nombre de racionalismo). Si
bien, el Iluminismo no constituyó un movimiento homogéneo, dado que muchos de sus
integrantes aceptaban y proponían a la experiencia como complemento de la razón, en
su expresión más radicalizada se apostaba a la existencia de una razón que trascendía a
la propia realidad, que no podía subordinarse a los hechos y que le permitía afirmar que
todo presente era perfectible y por lo tanto, criticable.
El Iluminismo fue y es una filosofía revolucionaria. En efecto, al afirmar que todo
lo porvenir era superior a lo dado, era mejor que lo existente, alentaba, fomentaba los
cambios. El Iluminismo fue el mentor ideológico, el inspirador de la Revolución
Francesa. Esas banderas oportunamente enarboladas de Libertad, Igualdad y
Fraternidad, le pertenecían. El Iluminismo expresaba el ansia de libertad del individuo
y en especial, de la burguesía, cuyo crecimiento se veía obstaculizado por la mayoría de
las reglamentaciones feudales. En su afán, por impulsar las transformaciones, el
Iluminismo llevó a cabo una crítica despiadada, destructiva de la mayoría de las
Instituciones feudales y clericales. Por tal motivo, fue tildado de filosofía negativa. Y
es así como, en contraposición, a ese negativismo ilumnista, surge el Positivismo.5
El positivismo - tal como se manifestó en las ciencias sociales -, presenta aspectos
favorables y desfavorables. Entre los primeros, cabe señalar que terminó con la
especulación filosófica del racionalismo, obligando de alguna manera a poner los pies
sobre la tierra. En efecto, ya no va a ser la razón la fuente de todo conocimiento sino
que ahora lo es la experiencia. Y en tal sentido, sólo será válido aquel conocimiento
que hubiese sido probado, verificado o como señala Bunge 6 que hubiese aprobado el
exámen de la experiencia. De esta manera la preocupación ya no será por las causas
últimas e inmanentes sino por la relación entre los hechos existentes.
Pero como contrapartida, al proponer la unidad metodológica de las ciencias,
tomando como modelo a las ciencias naturales, existe en el positivismo una tendencia a
naturalizar lo social. Y ello provoca dos consecuencias: una en el campo propiamente
científico y otra en el plano político-ideológico. A nivel científico, al naturalizar lo
social - tal como lo señala Guber- 7 paradójicamente lo desnaturaliza, negando la
especificidad que lo hace diferente al objeto de estudio de las ciencias naturales.
Por su parte y en el plano ideológico, se toma lo social como algo “natural”
coartando de esta manera - como bien apunta Portantiero-, 8 toda posibilidad de cambio,
de transformación. Pero eso no es todo; esta faceta conservadora no termina ahí sino
que además está ideológicamente orientada. Dado que en este caso, cuando se habla de
lo social no se lo hace en abstracto, de manera genérica sino que se está haciendo
referencia a un determinado tipo de sociedad o de orden social, que es el
correspondiente al sistema capitalista. Y esto último tiene su interpretación: una vez
hecha la revolución francesa (burguesa) e instaurado el nuevo sistema capitalista, había
que terminar con las críticas destructivas del Iluminismo. Había llegado el momento de
construir. Porque además, si continuaba el oleaje revolucionario de la Ilustración se
corría el riesgo de que esas mismas banderas de libertad, igualdad y fraternidad, fueran
enarboladas ahora por los asalariados - como ya lo estaban haciendo -, poniendo en tela
de juicio al propio sistema capitalista -como también igualmente lo estaban haciendo-.

5
Véase Zeitlin, Irving: Ideología y teoría sociológica, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
6
Bunge, Mario: La ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1977.
7
Guber, Rosana: El salvaje metropolitano, Buenos Aires, Legasa, 1991.
8
Portantiero, J. C.: op. cit.
13
Para terminar con estas breves consideraciones sobre los antecedentes teóricos,
habría que mencionar a las ciencias naturales, denominadas en su conjunto ciencias
positivas. Estas ciencias (física, química, biología, astronomía, etc.) dado la
metodología empleada (observación, experimentación) habían alcanzado un notable
desarrollo que además le había proporcionado a los científicos un reconocido prestigio.
Esto llevó a los primeros sociólogos a tomarlas como modelo con el propósito de lograr
diferentes cometidos, algunos explicitados y bien intencionados y otros, no tan
manifiestos y más egoístas. En efecto, por un lado se procuraba un mayor desarrollo de
la nueva disciplina y la obtención de un pronto reconocimiento de su status científico;
mientras que por el otro, algunos especulaban con gozar del mismo prestigio (y poder)
que sus colegas de las ciencias naturales.
Por otra parte, en estas ciencias naturales se hallaban en boga las teorías
evolucionistas, que hablaban de un progreso indefinido que consistía en ir de las formas
de vida más simples e inferiores a las más complejas y superiores. Esto - trasladado a
las ciencias sociales -, posibilitaba justificar la superioridad del capitalismo con respecto
al régimen anterior pero también dejaba abierta la puerta para que otros pudieran
imaginar uno que lo sucediera y fuera mejor.
Además, formando parte de las concepciones evolucionistas se encontraban las
posturas de Darwin y de Malthus. Entre otras cosas, Darwin había desarrollado su
teoría sobre la evolución de las especies (que chocaba de frente con algunos dogmas de
la Iglesia) y hablaba también de una lucha por la supervivencia (en la cual los más
aptos, fuertes e inteligentes iban a sobrevivir). Por su parte, Malthus alertaba sobre una
posible escasez de alimentos debido a que mientras éstos crecían en progresión
aritmética, la población lo hacía en forma geométrica. Más allá de la validez o no de
estas ideas, lo que importa es que - como se verá más adelante -, no sólo van a ser
utilizadas por algunos sociólogos en sus análisis de los fenómenos sociales sino que
también van a servir para justificar lo injustificable.

2. Acerca de los precursores y padres fundadores

Hay autores que a la hora de mencionar un precursor de la sociología, suelen


nombrar a Montesquieu. Sin embargo, este autor ha quedado registrado en la historia de
las ideas como un representante de la Ciencia Política. No obstante se lo suele citar
porque tal vez halla sido el primero en llevar a cabo una investigación con un enfoque
predominantemente sociológico. En efecto, Montesquieu en su libro El Espíritu de las
Leyes, dio a conocer los resultados de un relevamiento de las constituciones y órdenes
jurídico-políticos existentes en su época. En dicho estudio, llegó a la conclusión de que
cada sociedad, de acuerdo a su cultura, a su idiosincrasia, a sus características, etc., se
daba su propia forma de gobierno, tenía determinadas instituciones y un específico
sistema jurídico-político. De esta manera, echaba por tierra la idea de un orden político
universal y válido para todos los pueblos, y por referirlo a las peculiaridades
socioculturales de cada sociedad, el abordaje era sociológico.
Sin embargo, la mayoría de los autores cuando se trata de identificar un precursor,
suele nombrar a Claude Henri Saint-Simon (1760-1825), un aristócrata y más
específicamente, conde francés.
Saint-Simon supo ser un personaje contradictorio, dado que reunía posturas
progresistas y otras conservadoras. A diferencia de lo que pensaba la mayoría de sus
pares - que incluso, aliados con sectores ligados al catolicismo, intentó llevar a cabo una
14
contrarrevolución conservadora con el propósito de recuperar sus perdidos
privilegios -, él era un ferviente admirador de la sociedad industrial. Por otra parte,
comprendía que en historia es imposible dar marcha atrás. No obstante, él - como
muchos otros -, añoraba el antiguo orden de la sociedad feudal. De ahí, que su
preocupación fue como conciliar ambas cosas, Es decir, como restablecer el antiguo
orden pero ahora bajo las nuevas condiciones de producción capitalistas. En tal sentido,
su teoría proponía reemplazar el papel que hasta ese momento había cumplido la
religión católica por esta nueva ciencia; el lugar que hasta ese momento ocupaban los
sacerdotes debía ser cubierto por los científicos - entre los cuales “obviamente” él se
incluía -, y por último, sustituir a los nobles por esta nueva clase de industriales o
productores. Cabe señalar, que cuando Saint-Simon menciona a los productores incluye
tanto a los empresarios como a los asalariados – unión, por cierto, difícil de lograr en
aquella época y, por qué no, también en la actual, aunque los motivos puedan no ser los
mismos-. No obstante, existía una ventaja comparativa: mientras que los nobles no
producían la riqueza y encima la despilfarraban, los industriales (los burgueses) no sólo
la generaban sino que además la acumulaban, con el consecuente crecimiento y
desarrollo de Francia.
En síntesis, su propuesta consistía en reemplazar la anterior alianza dominante,
conformada por el clero y la nobleza, por una nueva alianza, constituída por industriales
y científicos, que valiéndose de esta nueva ciencia lograría restablecer el orden y
encaminar la sociedad, superando la crisis en la que se hallaba sumida.
Dado el progreso que habían alcanzado las ciencias naturales, Saint- Simon decidió
tomarlas como modelo. Fue así que homologó el estudio de lo social al mundo natural.
De esta manera, consideró a la sociedad como si fuera un organismo. Y entonces, se
valió, no sólo de la mismas metodologías y técnicas sino hasta de idéntica terminología.
Fue así que distinguió entre una Anatomía Social, una Fisiología Social y una Higiene
Social, que cumplirían funciones similares a las que sus homónimas cumplen con
respecto al organismo. La anatomía se encargaría de estudiar los órganos que
conforman la sociedad; la fisiología se ocuparía de sus funciones y relaciones y, por
último, la higiene velaría por la salud, o sea, por mantener el orden. Debido al
debilitamiento - anteriormente mencionado -, tanto de la moral como de la religiosidad
en la población, existe en Saint-Simon una tendencia que luego decididamente se
cristalizaría -, a considerar esta nueva ciencia como si fuese una nueva religión. Así,
por lo menos, lo testimonia el título de uno de sus escritos: Catecismo político de los
industriales. 9
Saint-Simon tuvo un secretario que se llamó Auguste Comte (1798-1857). En
determinado momento y por diferencias ideológicas, Comte se separa de su maestro y
para “ganarse la vida” se dedica a dar clase de filosofía. Al cabo de unos años, publica
sus Lecciones de filosofía, libro en el cual desarrolla lo que originalmente fue el
positivismo. De esta manera Comte se convierte en el fundador del positivismo, aunque
muchas de sus ideas hayan sido plagiadas a Saint-Simon.
Una de las contribuciones que hiciera Comte, fue la Ley de los Tres Estadios. Esta
ley afirma que las sociedades, los individuos - y por ende el pensamiento -, en su
evolución atraviesan por tres etapas: teológica, metafísica y positiva. El estadio
teológico se caracteriza porque la mayoría de las explicaciones se realizan apelando a
principios o entes sobrenaturales. Comte, incluso, reconoció dentro de la misma
distintas instancias (fetichismo, politeísmo y monoteísmo). Esta etapa coincidiría con
el oscurantismo. La segunda fase - la metafísica -, se caracteriza por ser especulativa,
9
Sint-Simon, Claude Henri: El catecismo político de los industriales, Buenos Aires, Aguilar, 1964.
15
filosófica. Para Comte era la menos importante, dado que se trataba de un período de
transición. En ella, se identifican las causas últimas de los fenómenos con fuerzas
abstractas como la “naturaleza”, la “voluntad de los hombres”, etc. Es decir, que se
explica todo ya no con los dioses sino con abstracciones o especulaciones
personificadas. Y por último, se llega al estadio definitivo - el positivo -, que para
Comte era la etapa científica, en donde se abandona el interés por las causas últimas y
en base a la observación y la razón, se procura establecer las leyes que rigen los
fenómenos.
Al igual que Saint-Simon, Comte tomó como modelo a las ciencias naturales y
siguiendo a su maestro continuó denominando a esta ciencia “Física Social”, como una
forma de explicitar que los hechos sociales debían ser abordados con el mismo espíritu
con el que se encaran los fenómenos físicos, astronómicos o biológicos. Pero, como en
esa misma época, un belga llamado Quêtelet utilizaba el mismo término para designar a
lo que hoy conocemos como Estadística, y para evitar equívocos, Comte - muy a pesar
de él -, decide cambiar el nombre, creando el engendro - dado que reconoce dos raíces
distintas (socio del griego y logos del latín) -, Sociología. De esta manera, Comte ha
quedado registrado en la historia como el Padre de la Sociología.
Dentro de esta ciencia, Comte distinguió dos ramas: Estática Social y Dinámica
Social. La primera se encargaría del orden mientras que la segunda del progreso,
entendiendo que el orden era la condición necesaria para que el progreso fuese posible.
Traducido al lenguaje de los hechos -, cuando se habla de orden y de progreso se lo
hace pensándolo dentro del sistema capitalista. Precisamente, “orden y progreso” es la
leyenda que aparece en la bandera del Brasil.
Comte también llevó a cabo un ordenamiento jerárquico de las diferentes ciencias,
construyendo una especie de pirámide científica, en cuya cima (como no podía ser de
otra manera), ubicó a la Sociología, que a su entender era la ciencia más compleja y
abstracta de todas. En los últimos años de su vida -para algunos autores ya mentalmente
alterado-, a los principios de orden y progreso, Comte agrega el Amor, como una forma
de fomentar la solidaridad. Siguiendo la misma línea de pensamiento de Saint-Simon y
con el objeto de procurar la “unidad moral”, Comte convierte a la Sociología en una
nueva religión de la humanidad y se autoproclama el Papa de la misma.
Tomando como punto de partida a Saint-Simon, es posible analizar el nacimiento
de dos corrientes teóricas diferentes. Una es la llamada escuela clásica de la sociología
cuyo fundador - tal como se acaba de ver -, fue Comte quien va a tomar de aquél los
aspectos más conservadores y que tendrá como principal finalidad apuntalar el orden del
sistema capitalista - y por ende, directa o indirectamente -, representará los intereses de
los sectores hegemónicos del mismo. Por tal motivo, esta escuela (más allá de las
diferentes versiones teóricas que la componen) tendrá un perfil tradicionalista,
conservador, que a lo sumo propondrá cambios o reformas que tiendan a neutralizar los
conflictos existentes.
Simultáneamente, se desarrolla otra escuela antitética, opuesta a la anterior, que es
la llamada escuela crítica. Los precursores de esta corriente también van a ser
discípulos de Saint-Simon, quienes van a tomar de su maestro los aspectos más
progresistas. Estos precursores (Bazard, Enfantine, Fourier, etc.) serán llamados luego,
socialistas utópicos, ingenuos o románticos, dado que en su afán por mejorar las
condiciones de vida de los trabajadores, hacían propuestas de reformas que, o bien no
eran viables, o bien estaban condenadas a fracasar. Estos socialistas utópicos van a ser
continuados y superados por los autodenominados socialistas científicos, quienes
directamente propondrán reemplazar el capitalismo por otro sistema, por una sociedad
16
sin clases sociales, por una sociedad comunista. Me refiero a Karl Marx (1818-1883)
y Friedrich Engels (1820-1895).

3. A modo de síntesis

Del desarrollo anterior - y en consonancia con lo señalado por Zeitlin,10 Nisbet,11


Moya 12 y otros tantos autores 13 -, es posible rescatar las siguientes reflexiones:
1. Cualquier ensayo de analizar los orígenes histórico-sociales de la sociología debe
partir de la Revolución Industrial pero especialmente de la Revolución Francesa. Es la
Asamblea Francesa la que en su famosa “Declaración...” consagra la razón natural
burguesa frente a la legitimación teológica del antiguo régimen. La intelligentzia
secular desplaza a la eclesiástica: la razón crítica del Iluminismo deviene ahora
“constituyente” y “positiva”.
2. Saint-Simon es el precursor de las dos escuelas que dominan el escenario teórico
durante el siglo XIX y gran parte del XX: la Clásica (en la que prevalece el
positivismo) - reflejando la forma de pensar típica de una burguesía protagonista de la
economía industrial capitalista -, y la Crítica (en la que predomina el socialismo
científico) - expresando “... la utopía de la clase obrera sobre cuya alienación humana
se edificaba un nuevo horizonte de posibilidades materiales que transformarían de raíz
la convivencia humana...” . 14
3. Es Comte quien da el puntapié inicial para la legitimación académica y social de la
Sociología y del positivismo, postulando la unidad metodológica de las ciencias 15 y
conciliando la razón analítica con el orden subordinando a éste, el progreso (la razón
práctica).
4. Por su parte es Marx - quien en consonancia con Darwin y su lucha por la
supervivencia -, construye su análisis basándose en la lucha de clases, postulando la
existencia de una razón dialéctica revolucionaria (que unifica teoría y praxis) y que
identifica al conflicto como el motor del cambio.
5. De esta manera, la Sociología (léase la escuela clásica) deviene en ciencia oficial y el
positivismo se define como nueva mentalidad académica decididamente separado y en
controversia con esa otra línea de desarrollo intelectual (la escuela crítica) que plantea
una dialéctica materialista y revolucionaria con pretensiones de subvertir el orden
existente.

10
Zeitlin, I.: op. cit.
11
Nisbet, Robert: La formación del pensamiento sociológico, Buenos aires, Amorrortu, 1977.
12
Moya, Carlos: Teoría sociológica: una introducción crítica, Madrid, Taurus, 1971.
13
Ver bibliografía general.
14
Moya, C.: op. cit.
15
Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas, Buenos Aires,
Belgrano, 1986.
17

Bibliografía

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1981.
Bottomore, T. y Nisbet, R.: Historia del análisis sociológico, Buenos Aires, Amorrortu,
1988.
Bourdieu, P., Chamboredon, JC. y Passeron, JC.: El oficio de sociólogo, Buenos Aires,
Siglo Veintiuno, 1975.
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Guber, Rosana: El salvaje metropolitano, Buenos Aires, Legasa, 1991.
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Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas,
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y Presente, 1972.
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Nisbet, Robert: La formación del pensamiento sociológico, Buenos Aires, Amorrortu,
1977.
Portantiero, J.C. y De Ipola, E.: Estado y sociedad en el pensamiento clásico, Buenos
Aires, Cántaro, 1987.
Portantiero, Juan Carlos (Introducción y selección de textos): La sociología clásica:
Durkheim y Weber, Buenos Aires, Ceal, 1977.
Ritzer, George: Teoría sociológica clásica, Madrid, McGraw Hill, 1993.
Rocher, Guy: Introducción general a la sociología, Barcelona, Herder, 1980.
Saint-Simon, Claude Henri: Catecismo político de los industriales, Buenos Aires,
Aguilar, 1964.
Smelser, N. y Warner, R.: Teoría sociológica, Madrid, Espasa-Calpe, 1982.
Sorokin, Pitirim: Teorías sociológicas contemporáneas, Buenos Aires, Depalma, 1951.
Timasheff, Nicholas: La teoría sociológica, México, FCE, 1961.
Zeitlin, Irving: Ideología y teoría sociológica, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
18
CAPÍTULO 2

LA SOCIOLOGIA: CIENCIA MULTIPARADIGMATICA E


INTERPARADIGMATICA

Roberto Pérez Lalanne

1. El concepto de paradigma

En 1962, el físico y epistemólogo norteamericano Thomas Kuhn publica su libro


La estructura de las revoluciones científicas.16 En él desarrolla su concepto de
paradigma, tema que será tratado con mayores detalles en el capítulo siguiente.17
En términos generales, y en una versión adaptada a las ciencias sociales, un
paradigma es un modelo de análisis, una matriz que disciplina a los científicos y los
obliga a que trabajen de determinada manera. Todo paradigma supone:
1. Un conjunto de problemas y respuestas exitosas para esos problemas.
2. Un cuerpo de teorías, metodologías y técnicas con el que se abordan y resuelven
tales problemas.
3. La adhesión de la comunidad en general, y la científica en particular. Con respecto a
esto último, cabe señalar, que aquí Kuhn introduce un criterio sociológico a los efectos
de analizar la vigencia de un modelo científico: el consenso social.
4. Por último, todo paradigma parte de una serie de supuestos que el sociólogo
norteamericano Gouldner ha denominado Supuestos Básicos Subyacentes (SBS). 18
Son supuestos porque se trata de concepciones - amplias o limitadas -, que a priori
se tienen de los fenómenos (la sociedad, el individuo, etc.). Es decir, que son hipótesis
que o no están debidamente verificadas o que no se pueden comprobar porque son
metafísicas. Son básicos porque constituyen el origen último - no el fundamento -, de
toda teoría. Esto significa que cuando alguien investiga o elabora su discurso, lo hace
desde una determinada biografía de la cual no puede despojarse ni aún cuando lo desee.
Esta historia de vida está preñada de vivencias, prejuicios, sentimientos, preconceptos,
afinidades ideológicas, concepciones teóricas, etc.Y precisamente, es imposible -por
más controles que se ejerzan-, evitar que algunos aspectos de esta biografía
“condicionen” la opción por una determinada postura científica o se “filtren” en la
construcción discursiva. Por último, se denominan subyacentes porque por lo general,
no están explicitados. Es más, ni siquiera el propio autor es necesariamente conciente
de su existencia o influencia. Ahora bien, si se renunciara a estos supuestos seguramente
se vendría abajo el cuerpo teórico que a partir de ellos se ha construido.

16
Kuhn, Thomas: La estructura de las revoluciones científicas, México, FCE, 1971. Para un análisis
más exhaustivo del concepto de paradigma véase también Chalmers, A.: ¿Qué es esa cosa llamada
ciencia?, Madrid, Siglo Veintiuno, 1986; Newton-Smith, W. H.: La racionalidad de la ciencia,
Barcelona, Paidós, 1981; Hacking, I.: Revoluciones científicas, México, FCE, 1985 y Pérez Ransanz, A.
R.: Kuhn y el cambio científico, México, FCE, 1999.
17
Véase en este libro el capítulo 3: “Reflexiones sobre la ciencia”.
18
Gouldner, Alvin: La crisis de la sociología occidental, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
19
1.1. Paradigmas primitivo y técnico

Refiriéndose ya no tan sólo a los científicos sino a los individuos en general, Lores
Arnaiz 19 señala que cada persona es poseedora de dos paradigmas: el primitivo y el
técnico. El paradigma primitivo es el fruto de la socialización primaria. 20 Se modela de
acuerdo a como haya sido nuestra crianza, las características del núcleo familiar, los
agentes socializadores de esa instancia. Tiene que ver con las valoraciones, creencias,
estereotipos, pautas ideológicas, actitudes, etc. que hayamos incorporado en esta etapa.
A ese paradigma se le superpone luego, el técnico; producto de la socialización
secundaria: de la capacitación y/o profesionalización, Este paradigma se conforma
según los roles que se desempeñen, las instituciones en las que se participe, el momento
histórico en que se lo haga, etc. Nos remite a la división social del trabajo y a la
distribución social de los conocimientos.
Ambos paradigmas podrán reforzarse mutuamente como también podrán entrar en
conflicto. Puede ocurrir, por ejemplo, que un conocimiento adquirido en la Universidad
entre en colisión con otro que se ha internalizado en el seno del grupo familiar.
Ahora bien, cuál es la función básica de ambos paradigmas? Recortarnos la
realidad. Hacernos ver determinadas cosas - que resultarán paradigmáticas -, mientras
que otras no las vamos a ver, por más que “pasen frente a nuestras narices”. Por otra
parte, las cosas que se observen, serán vistas de determinada manera.
Supóngase - a modo de ilustración -, que un individuo relata a otros su sueño de la
noche anterior, en el cual dice haber estado hablando con la Virgen María. Si entre los
presentes, se encuentra alguien creyente - que ha sido socializado en una familia muy
devota (paradigma primitivo) -, seguramente se mostrará interesado en dicho relato. En
cambio, para otro de formación (primitiva) atea o agnóstica, tal vez le resulte poco o
nada interesante y por lo tanto el sueño pasará desapercibido o simplemente anecdótico.
Imaginémonos ahora, que ese relato el individuo lo realiza en una de sus sesiones
terapéutica. Si el profesional que lo escucha es un psicoanalista (paradigma técnico)
seguramente prestará atención y tratará de interpretarlo. En cambio, si es un psicólogo
conductista probablemente no lo tenga en cuenta, dado que ese relato no le resultará
paradigmático. Con otras palabras, ambos paradigmas - primitivo y técnico -, van a
condicionar el conocimiento y a limitar la objetividad del mismo.
Por otra parte, si dos personas - pertenecientes a paradigmas opuestos -, discuten
entre sí, difícilmente podrán ponerse de acuerdo. Al menos, que uno de ellos decida
renegar de su propio paradigma o “flexibilizarlo” o renunciar a alguno de sus supuestos
básicos subyacentes. De ahí, que muchas discusiones se tornen estériles o bizantinas, y
no tenga sentido, continuar perdiendo el tiempo en ellas.

2. Los paradigmas sociológicos

Existen numerosos criterios - que en forma unitaria o combinada -, pueden


utilizarse para identificar diferentes paradigmas o incluso para clasificar a un autor en
alguno de ellos. Al respecto, cabe realizar algunas acotaciones:

19
Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas, Buenos Aires,
Belgrano, 1986.
20
Cfr. Berger, P. y Luckmann, T.: La construcción social de la realidad, Buenos Aires, Amorrortu,
1979. Véase también en este libro el capítulo de Fabiana McDonald.
20
1. Una cosa es el modelo tal como se lo concibe teóricamente y otra cosa es como se
manifiesta en la realidad (que de hecho siempre es más compleja que la teoría).
2. Un mismo autor puede reunir rasgos de paradigmas diferentes - con predominio o no
de alguno de ellos -, o también en el transcurso de su vida pudo haber pertenecido a
distintas corrientes de pensamiento.
Desde sus propios albores la Sociología cobijó esta diversidad. Tal como sucede
cuando se distingue entre la escuela clásica y la crítica: 21

ESCUELAS
Características

Clásica Crítica

Orden vs. Conflicto Orden Conflicto

Posición frente al capitalismo Acepta Rechaza

Sin embargo, la escuela clásica no resulta ser homogénea. Dentro de ella, por
ejemplo, encontramos a Spencer, Durkheim y Weber. Veamos brevemente sus
principales postulados: 22
Herbert Spencer (1820-1903). Perteneciente a la Escuela de la Sociología Inglesa,
Spencer es un claro ejemplo para ilustrar dos cuestiones: por un lado, como posturas
teóricas que en su momento (década del 40 del siglo pasado) se creyeron perimidas, en
los años 90 (del siglo pasado) han retornado - salvando las distancias -, con suma
fuerza; y por otro, como una teoría que se pretende científica puede reflejar los
intereses de una clase: la burguesía liberal inglesa.
Políticamente Spencer era un liberal acérrimo (por lo menos, lo fue en gran parte de
su vida). Además era evolucionista y organicista. A diferencia de lo que pensaba
Comte, para Spencer el mundo social formaba parte de la naturaleza y por lo tanto, se
regía por sus propias leyes. De esta manera, así como la naturaleza tiene su propio
equilibrio ecológico lo mismo ocurre en la sociedad. Y así como nadie se rasga las
vestiduras cuando el pez chico se come al grande - recordemos la lucha por la
supervivencia de la que hablaba Darwin -, ni aun cuando esto ocurre en reservas
controladas por el ser humano, lo mismo debe suceder en el campo social. Por tal
motivo, el individuo no debe intervenir; el gobierno no debe regular la jornada de
trabajo ni los salarios ni los precios; el estado no debe hacer beneficencia, ni ocuparse
de la salud, alimentación o educación de los pobres. La ley natural - con el tiempo -,
los haría desaparecer recobrándose el equilibrio ecológico.
Por otra parte, si era cierto lo que Malthus afirmaba acerca de que llegaría un
momento en el cual los alimentos no iban a alcanzar, entonces era lógico que Inglaterra
21
Ver capítulo anterior.
22
Para los tres autores, la reseña que se realiza es parcial y producto de una interpretación que apunta a
destacar elementos de sus obras que permitan establecer diferencias paradigmáticas entre los mismos.
Para un mayor y mejor desarrollo remitirse a la bibliografía de referencia.
21
- potencia hegemónica en el mundo, por aquel entonces -, explotase a sus colonias -
los pueblos más débiles -.
Es interesante destacar, tal como lo hace Ritzer 23 - y contrariamente a lo que
muchos autores sostienen -, que si bien Spencer compartía la idea de Darwin de que el
proceso de la selección natural de la “supervivencia del más apto” también se producía
en el mundo social, fue él quien acuñara dicha frase varios años antes de que apareciese
la obra del naturalista inglés.
Spencer es el punto de partida de la corriente denominada darwinismo social. Fiel
reflejo del capitalismo salvaje de su época que - repito, salvando la distancia -, recobró
vigencia en las políticas que implementaron - en los años 80 -, Reagan y Tatcher en los
EE UU e Inglaterra, respectivamente, y que 10 años después, comenzaron a implantarse
en América latina. Para terminar con este autor - y para que cada uno saque su propia
conclusión -, veamos como se expresaba Spencer:

“Promover la haraganería a expensas del bien constituye una crueldad


extrema. Supone un fomento deliberado de la miseria para las futuras
generaciones. No hay mayor azote para la posteridad que legarles una
población cada vez mayor de imbéciles, ociosos y criminales. La
naturaleza se esfuerza enormemente por hacerles desaparecer, por limpiar
de ellos el mundo, y por dejar espacio para los mejores... Si no son
suficientemente capaces de vivir, mueren, y es mejor que así sea”. 24

Emile Durkheim (1858-1917). Perteneció a la Escuela Francesa de la sociología. Se


caracteriza por ser objetivista, estructuralista y funcionalista. Al igual que Comte,
Durkheim tomó como modelo a las ciencias naturales. Y entonces, comenzó definiendo
el objeto de estudio de la Sociología: los hechos sociales, como “cosas”, es decir,
estructuras externas y coercitivas para los individuos, que existen independientemente
de la voluntad de la persona y que se imponen desde afuera. Por otra parte, cada una de
esas estructuras cumple una determinada función. De esta manera, Durkheim
deslindaba el campo de estudio de la Sociología (los hechos sociales) del objeto de la
Filosofía (las ideas) y de la Psicología (los hechos psicológicos o subjetivos); ciencias
que en aquel entonces, eran renuentes a reconocer la autonomía de la Sociología y que
simultáneamente se disputaban su campo de acción.
Para Durkheim la crisis por la que atravesaba la Europa de su época era
esencialmente moral. A pesar de su origen judío, reconoció el importante papel que
había cumplido la Iglesia Católica como elemento moralizador y cohesionante.
Durkheim entendía que el individuo por sí mismo era incapaz de poner límites a sus
ambiciones y pasiones. Cada vez ambicionaba más y esto provocaba dos situaciones: o
bien se frustraba al no poder satisfacerlas, o bien generaba conflicto al chocar con los
deseos y apetencias de los demás. Por lo tanto, se hacía necesario que una autoridad
superior, reconocida por todos, estableciese esos límites. Esa autoridad superior para
Durkheim era la Sociedad. O sea, el bien de todos por sobre el bienestar de cada uno.
De esta forma, Durkheim deifica la sociedad, desnudando su faceta conservadora;
dado que al convertirla en un nuevo Dios, al sacralizarla se opone manifiestamente al
reclamo marxista de sustituirla por otra, expresando simultáneamente que la crisis tenía
soluciones dentro de ella.

23
Ritzer, George: Teoría sociológica clásica, Madrid, McGraw Hill, 1993.
24
Citado en Ritzer, G.: Op. cit.
22
A su vez la sociedad se hallaba representada por el Estado. Pero como entre el
Estado y el individuo había mucha distancia se hacía necesario que alguien mediatizara
esa relación. Ese papel de intermediario debían cumplirlo las Instituciones. Por tal
motivo, Durkheim define a la Sociología como la ciencia que estudia el origen y
desarrollo de las Instituciones y las relaciones que éstas mantienen con los individuos.
De todas las instituciones, Durkheim privilegió dos: la educativa y la gremial. La
educativa -y cuando habla de educación lo hace en un sentido amplio, que incluya lo
que tiene que ver con la socialización y su agente principal, la familia o, dicho de otra
manera, se refiere tanto a la educación formal como a la informal-, porque restablecer
y/o fortalecer la moral implicaba llevar a cabo un proceso de enseñanza-aprendizaje. Y
la gremial porque de la misma forma en que reconoció el papel desempeñado por la
religión, y por ende, la Iglesia, Durkheim también rescató la función que en el
medioevo habían cumplido las corporaciones artesanales. Concretamente, él pensaba
que los individuos debían agremiarse de acuerdo a sus oficios; para luego los
representantes de cada corporación “negociasen” los derechos y obligaciones de sus
representados. De esta forma se llegaría a una concertación o pacto que establecería
los “límites” a las ambiciones individuales y neutralizaría los conflictos. De alguna
manera - aunque sin nombrarlo expresamente -, lo que Durkheim proponía era una
sociedad corporativa.
Ahora bien, para que exista un orden institucional debe existir previamente un
ordenamiento jurídico. Y es precisamente esta integración normativa, el derecho - o el
respeto y cumplimiento de la norma jurídica -, lo que garantiza el orden moral que para
Durkheim era sinónimo de orden social.
Max Weber (1864-1920). Perteneció a la Escuela de la Sociología Alemana. A
diferencia de Durkheim, Weber era subjetivista e historicista. A diferencia de lo que
ocurría en Francia e Inglaterra, en las ciencias sociales de la Alemania de su época
predominaban las corrientes historicistas. En esta disciplina existía una vieja tradición
(que entre otros, había acuñado el historiador Wilhelm Dilthey), que distinguía entre
Ciencias de la Naturaleza y Ciencias del Espíritu. Weber parte de esta diferenciación y
por lo tanto, se niega - en oposición a las posturas positivistas y objetivistas -, a
homologar el estudio de lo social al mundo natural.
Según Weber, a diferencia de lo que ocurre en el mundo natural (con los minerales,
vegetales y animales), el comportamiento del ser humano tiene un sentido, un
significado, un motivo, que no pueden ser abordados con los mismos procedimientos
que utilizan las ciencias naturales. Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en estas
ciencias, en las ciencias sociales los científicos son de la misma naturaleza que su objeto
de estudio: son tan humanos como los seres que estudian. Además, cuentan con la
ventaja de que poseen la misma subjetividad; cosa que no ocurre ni aún aceptando la
hipótesis de que los animales también tienen subjetividad: ésta sería diferente. El hecho
que la subjetividad sea la misma posibilita de que el científico pueda imaginarse cómo
se comportaría él, estado en una situación similar el individuo estudiado. De esta
manera, Weber reivindica la “subjetividad” como herramienta válida para acceder al
conocimiento de lo social. Y si bien, no reniega de la explicación de los fenómenos
introduce la comprensión como paso previo y complementario de aquélla. Por tales
motivos, Weber define a la Sociología como la ciencia que estudia la acción social,
procurando comprenderla e interpretarla en sus motivaciones y significados, para luego
llegar a explicarla.
De esta manera, Weber introduce una nueva metodología comprensiva que en
alemán se denomina verstehen. ¿Qué diferencia existe entre explicar y comprender?
23
Mientras que la explicación apunta a determinar las “causas externas” que provocan
determinados comportamientos y que pueden ser estudiadas con las mismas
metodologías y técnicas de las ciencias naturales (observación, experimentación, etc.);
la comprensión está dirigida a los estados subjetivos de las personas. ¿Y cómo se
comprende? A través de la empatía (que implica ponernos en el lugar del otro e
imaginarnos la situación, es decir, una especie de revivencia psicológica) y la razón. O
sea, que la misma hermeneútica que el método histórico utiliza para descifrar e
interpretar un texto o documento, Weber la traslada al campo social para comprender
cualquier acción o interacción humana.
Con otras palabras, el ser humano no se comporta como un autómata; no actúa
mecánicamente; si no que más allá de los factores externos que puedan condicionar o
determinar su comportamiento, hay todo un proceso en su interior que tiene que ver con
los motivos (para y porque), con los significados que le otorgan a sus actos, a los de sus
semejantes y a los objetos que le rodean, con su reflexividad. Y negar esto último, es
despojarlo de su especificidad que lo diferencia del resto de los animales; o sea, que si
se lo naturaliza paradójicamente se lo desnaturaliza. 25
En lo que respecta a la problemática del orden - y así como Durkheim ponía énfasis
en la autoridad moral -, Weber puso énfasis en la legitimidad. Para que un orden fuese
respetado debía ser percibido como legítimo. Según Weber hay tres fuentes de
legitimidad: la tradición, el carisma y la ley. Las sociedades occidentales marchaban
hacia este último tipo de legitimidad: el orden legal, racional o burocrático. 26 De esta
manera, y tal como señala Portantiero, 27 aunque partiendo de premisas diferentes,
Durkheim y Weber arriban a conclusiones similares: la norma jurídica como garante
del orden social.

3. La diversidad paradigmática

Como se señaló al principio del apartado anterior, existen diferentes criterios para
identificar distintos paradigmas o escuelas sociológicas: filosóficos, epistemológicos,
metodológicos, teóricos, ideológicos, etc. A continuación se presentará un listado de
los principales y luego algunas consideraciones sobre los mismos: 28

orden vs. conflicto


capitalismo vs. socialismo (o comunismo)
estructura vs. acción
cambio vs. regulación
dualismo vs. trialismo
cuantitativo vs. cualitativo
objetivo vs. subjetivo
autoritario vs. democrático
radical vs. reformista
macrosocial vs. microsocial
25
Véase Guber, Rosana: El salvaje metropolitano, Buenos Aires, Legasa, 1991. Sobre el tema acción
social, véase también en este libro el capítulo de Claudia Laniella.
26
Weber, Max: Economía y sociedad, Bogotá, FCE, 1944. Sobre la problemática de la dominación
véase también en este libro el capítulo de Inés García.
27
Portantiero, J. C.: Op. cit.
28
Dado las características de este trabajo no es posible el desarrollo de los diferentes criterios. Para los
que así lo deseen, remitirse a la bibliografía de referencia.
24
deductivo vs. inductivo
realismo vs. nominalismo
holismo vs. individualismo
histórico (diacrónico) vs. ahistórico (sincrónico)
valorativo (comprometido) vs. avalorativo (imparcial)
relacionista vs. sustancialista
positivismo vs. antipositivismo
dialécticos vs. naturalistas
deterministas vs. indeterministas

De esta manera y conforme a algunos de ellos, diferentes autores (Ritzer, Lores


Arnaiz, Burrell y Morgan, Graciarena, etc.) han construido sus respectivas
clasificaciones, todas ellas muy valiosas, por cierto.
Pasemos a las consideraciones:
1. Ninguno de estos criterios o dilemas 29 o alguna combinación de los mismos resultan
ser exhaustivos y excluyentes.
2. Algunos de ellos ofrecen falsas dicotomías o dualidades que un análisis más
integrativo podría fácilmente superar o subsumir apelando a la denominada
triangulación o convergencia. 30
3. En algunos casos, se ha confundido entre lo que es un paradigma (o una escuela) y lo
que son sus diferentes expresiones o manifestaciones teóricas.
4. Por otra parte, muchas clasificaciones suelen responder a determinadas finalidades y
por lo tanto, no resultan útiles para otras.
Dado lo anterior, rescatando la validez heurística que toda tipología supone y
considerando la finalidad del presente ensayo, intentaré desarrollar una nueva
clasificación que no pretende ni ser original ni superior a las existentes. Para tal fin,
trabajaré con dos variables polares 31 que a continuación se explicitarán:

 Análisis centrado en la estructura o en la acción social


 Análisis desde la perspectiva del conflicto o del orden

Con respecto a estas variables polares, es conveniente realizar algunas


conceptualizaciones:
a. Cuando se habla de estructura se está haciendo referencia – en un sentido restringido-,
32
a las posiciones (status) existentes en el espacio social analizado y especialmente a las
relaciones (de subordinación o dominación) que éstas mantienen entre sí,
independientemente de los individuos que las ocupen; y en un sentido más amplio, al
sistema cultural conformado por las ideologías, valores, pautas, etc. que legitiman o

29
Cfr. Fernández Sobrado, J. M.: La búsqueda del objeto: la eterna cuestión de la sociología, Madrid,
Reis/67, 1994.
30
Al respecto, véanse Vasilachis de Gialdino, I.: Métodos cualitativos I, Buenos Aires, Ceal, 1992 y
Cook, T. D. y Reichard, Ch. S.: Métodos cualitativos y cuantitativos en investigación evaluativa, Madrid,
Morata, 1997.
31
El concepto variable polar supone un contínuo que reconoce posiciones extremas e intermedias, tal
como lo indica McKinney, John:Tipología constructiva y teoría social, Buenos Aires, Amorrortu, 1968.
32
Fernández Sobrado, J. M.: Op. cit.
25
33
cuestionan tales relaciones sociales. Esta postura, en términos generales, ha sido
denominada concepción estructuralista u objetivista.
b. Cuando se habla de acción social se alude a los actores tanto individuales como
colectivos (grupos, movimientos, instituciones, etc.) que en tanto sujetos se caracterizan
por su reflexividad, por tener motivos (para y porque) y por asignarle significado a su
accionar.34 Quienes toman partido por asignarle prioridad a la acción participan de la
visión interpretativista o subjetivista.
c. Por su parte, la dualidad conflicto/orden nos remite, por un lado, a la concepción
(supuesto) que a priori se tiene de la realidad que se pretende abordar y por el otro, a la
“finalidad” o “intención” con la que se encara el estudio. La postura conflictivista
supone un enfoque dialéctico que concibe al fenómeno (sociedad, grupo, etc.) como
algo que se halla en constante devenir. Y precisamente el motor de ese movimiento es
el conflicto, las contradicciones, la lucha entre opuestos. A medida que los conflictos se
resuelven se producen los cambios. Se privilegia el cuestionamiento y la
transformación del orden existente.
d. La perspectiva consensualista parte de la hipótesis de que la sociedad es un todo
integrado y armónico, en la cual el orden hace posible el progreso (recordemos a
Comte). Por tal motivo, apunta a proteger (no cuestionar) dicho orden procurando la
adaptación de los individuos al mismo. Cabe agregar al respecto, que cuando se habla
de “orden” se lo hace en abstracto y por lo tanto es aplicable tanto al orden feudal,
capitalista o socialista – en un enfoque macro -, como al orden existente en una
institución o grupo – en un enfoque microsocial -.
Retomando lo anterior y cruzando ambas variables se obtiene una tipología de
cuatro paradigmas:

1. El paradigma de la estructura y el orden


2. El paradigma de la estructura y el conflicto
3. El paradigma de la acción y el orden
4. El paradigma de la acción y el conflicto

Teniendo en cuenta esta clasificación, es posible ubicar a diferentes autores y/o


expresiones teóricas, tal como se ilustra en el siguiente cuadro:

33
Véase también Bourdieu P. y Wacquant, L.: Respuestas. Por una antropología reflexiva, México,
Grijalbo, 1995 y Bourdieu, P.: Cosas dichas, Barcelona, Gedisa, 1993. También en este libro los
capítulos referidos al análisis de la estructura social.
34
Véase en este libro el capítulo de Claudia Laniella.
26

ANALISIS CENTRADO EN LA PERSPECTIVA DE...

ESTRUCTURA ACCION

Saint Simon Weber


Comte Parsons
Durkheim Herrera Figueroa
Spencer Conductismo
Merton Existencialismo de
ORDEN Oscurantismo Heidderger
Estructural-funcionalismo Interaccionismo simbólico
Socialismo real Etnometodología
Fascismo/nazismo Fenomenología
Darwinismo social Conductismo
Positivismo

Marx Berger
Engels Luckmann
Trosky Touraine
CONFLICTO Bourdieu Iluminismo
Socialismo teórico Anarquismo
Materialismo dialéctico Existencialismo de Sartre
Constructivismo

4. La Sociología: ciencia multiparadigmática e interparadigmática

Uno de los rasgos que caracteriza a las ciencias sociales en general y a la


Sociología en particular, es la coexistencia de diferentes paradigmas sin que ninguno de
ellos haya logrado desplazar definitivamente a los demás. A lo sumo, se podrá distinguir
– como señala Lakatos-, 35 entre programas de investigación progresivos y regresivos.
Lo cierto es que la sociología es hoy y lo ha sido desde sus orígenes, una ciencia
multiparadigmática.36 Esto significa que existen múltiples modelos de contemplar,
conceptualizar y de acceder a la realidad social, multiplicidad que afecta no sólo a las
posiciones epistemológicas (qué es; cómo puede comprenderse; bajo qué condiciones se
puede lo social) sino también a los enunciados científicos, sean teóricos o aplicados
(cómo funciona; cómo se puede modificar la realidad) y a las cuestiones técnico-
metodológicas (cómo se extraen y se analizan los datos, etc.). 37
35
Lakatos, Imre: La metodología de los programas de investigación científica, Madrid, Alianza, 1983.
36
Cfr. García Ferrando, Manuel: “La sociología, ¿una ciencia multiparadigmática?”, en Jiménez Blanco,
J. y Moya Valgañón,C. (dirs.): Teoría sociológica contemporánea, Madrid, Tecnos, 1978.
37
Véase también Bericat, Eduardo: La integración de los métodos cuantitativo y cualitativo en la
investigación social, Barcelona, Ariel, 1998.
27
Esta coexistencia paradigmática tiene sus defensores y detractores.
Básicamente, por un lado, están quienes sostienen que estas ciencias no progresan
debido a que los representantes de los diferentes paradigmas en lugar de preocuparse
por desarrollar y enriquecer su propio programa de investigación se han dedicado a
criticar los supuestos y marcos teóricos de los modelos ajenos. Por otro lado, están
quienes sostienen lo contrario, argumentando que precisamente es esta “rivalidad” o
“competencia” la que posibilita el crecimiento de estas ciencias. 38
Por otra parte, y con respecto a esta diversidad paradigmática, en los últimos años,
se han suscitado una serie de cuestionamientos y propuestas epistemológicas
alternativas:
a. Necesariamente debe existir un único paradigma consolidado que haya desplazado a
los demás, tal como lo afirma Kuhn refiriéndose a los periodos de “ciencia normal”?.
b. Son - decididamente -, “inconmensurables” (no comparables y/o incompatibles) dos
paradigmas “opuestos”, y por lo tanto, no refutables recíprocamente?
c. Los supuestos, características, procedimientos, etc., son exclusivos de un único
paradigma o pueden ser compartidos por varios de ellos?
d. Los científicos, deben optar necesariamente por un paradigma o pueden “transitar”
simultáneamente por más de uno?
Frente a estos – y por supuesto -, otros planteos, autores como Ritzer, Lores Arnaiz,
Zeitlin, etc., han aceptado la coexistencia paradigmática. Otros – como Vasilachis,
Errandonea, Cook y Reichardt, Jick, etc., han ido más allá, postulando la convergencia o
triangulación paradigmática, que básicamente consistiría en una combinación o mezcla
de diferentes escuelas o programas de investigación. Entre las ventajas que ofrece la
triangulación, merecen mencionarse dos: permite llevar a cabo estudios con objetivos
múltiples, impidiendo el recorte artificial y arbitrario de la realidad, y posibilita
potenciar las virtudes de cada corriente al tiempo que se neutralizan son debilidades.
De esta manera y en definitiva, lo que se propone en este capítulo es que la Sociología
(y las ciencias sociales en general), no sólo se define como una ciencia
multiparadigmática sino que además se caracteriza por ser una ciencia
interparadigmática.
Retomemos ahora el análisis anterior, referido a los cuatro paradigmas en función
de las dos variables polares y veamos que ocurre con la convergencia. Comencemos
con el dilema estructura vs. acción social. Está claro, como se dijo anteriormente, que
enfatizar una no implica necesariamente negar la otra. Es más, si así ocurriera, el
análisis sería incompleto o parcial: ni el “hecho social” durkheimiano ni la “acción
social” weberiana bastarían por sí solos para dar cuenta de la complejidad de la realidad
social. Aquí no cabría una postura dualista: como acota Guber 39 lo subjetivo es tan
objetivo como lo estrictamente objetivo en tanto y en cuanto forma parte de la
objetividad social. Con otras palabras, tanto el objetivismo como el subjetivismo son
válidos como puntos de partida analíticos. 40 No obstante, habrá que ver si se adopta –
en última instancia -, una postura determinista o voluntarista, si prima la necesidad o la
libertad.
Con respecto al segundo dilema conflicto vs. orden, la disyuntiva no parecería ser
tan conciliable, dado que implican marcos teóricos “contrapuestos”. Sin embargo,
Coser 41 se encargó de mostrar su viabilidad: desde una estructura analítica conflictivista

38
Véase el capítulo siguiente: “Reflexiones sobre la ciencia”.
39
Guber, R.: Op. cit.
40
Fernández Sobrado, J: M.: Op. cit.
41
Coser, Lewis: Nuevos aportes a la teoría del conflicto social, Buenos Aires, Amorortu, 1967.
28
es posible apuntalar el orden existente. Además, es posible que desde el paradigma
del conflicto se cuestione el orden existente en un determinado momento promoviendo
el cambio para luego, una vez ocurrido éste, se defienda el nuevo orden manteniendo la
pertenencia paradigmática o, incluso, cambiando dicha pertenencia. Por otra parte,
dentro de los tipos posibles de triangulación se encuentra la convergencia de marcos
teóricos y de investigadores. Esto significa que un mismo fenómeno puede ser
abordado por un mismo investigador o por diferentes analistas, desde distintas
perspectivas teóricas.

5. Sobre la formación y el rol del sociólogo

Para el desarrollo de este apartado y parafraseando a Fernández Sobrado voy a


comenzar hablando de la formación del sociólogo para después referirme al desempeño
de su rol profesional. En efecto, si se analiza la currícula de la carrera de grado y/o de
postgrado, se percibirán claramente dos ejes programáticos principales que la atraviesan
y que a su vez, se hallan intimamente relacionados: el teórico y el técnico-
metodológico.
A. Eje teórico. Este eje hace a la formación medular del sociólogo, cumpliendo idéntica
función a la que pueda llegar a cumplir su similar en cualquier ciencia. Es el que define
el perfil del científico y sus incumbencias profesionales, el que justifica la razón de ser
de la sociología como disciplina científica, el que convierte al conocimiento sociológico
en un conocimiento cualitativa y sustantivamente diferente al conocimiento del sentido
común, 42 y por supuesto, al de otras ciencias sociales (para el caso en que se acepte
esta distinción).
A los efectos de ilustrar la fundamental importancia del cuerpo teórico de la
sociología –independientemente de cual sea su orientación y/o perspectiva
paradigmática-, considero pertinente hacer referencia al análisis que oportunamente
hiciera Durkheim sobre el suicidio,43 por las razones que brevemente se desarrollan: 44
1. En sociología, la idea de suicidio (muerte voluntaria) no tiene (o no tenía) un sentido
inmediato, no se planteaba en principio como un objeto sociológico legítimo - desde la
inmediatez y arbitrariedad del sentido común en adelante - (y sí en cambio lo es - y
especialmente, lo era - para el psicólogo, psiquiatra, médico, etc.).
2. No son las estadísticas (abundantemente difundidas en la Francia de principios del
siglo XIX) como a menudo se ha sostenido ni la generalización de los procedimientos
estadísticos lo que hay que invocar para explicar las condiciones de posibilidad de la
sociología del suicidio de Durkheim. Ni siquiera su afán moralizador (por cierto
importante). Porque para él, el suicidio no constituye nunca otra cosa que el síntoma de
un cierto grado de patología de la estructura social. Ni tampoco responde a la
satisfacción de un requisito especulativo o de pura deducción lógica dado que en su
filosofía social (y moral) no había lugar para la idea del suicidio. En tal caso la idea de
suicidio sólo encuentra lugar como anomalía que es necesario rectificar o lo que su
teoría positivista de la sociedad pretende hacerse cargo de eliminar.
3. La idea del suicidio se cuestiona sólo en tanto que se presenta como un sinsentido
que es necesario superar porque compromete las condiciones mismas del discurso

42
Al respecto véase el capítulo siguiente: “Reflexiones sobre la ciencia”.
43
Durkheim, Emile: El suicidio, Madrid, Akal, 1992.
44
Cfr. Gonthier, Fredéric: Algunas reflexiones metodológicas sobre la idea de suicidio en sociología,
Madrid, Reis/81, 1998.
29
sociológico (que es un discurso de y sobre el sentido). Es un caso límite para la
objetivación sociológica que lo convierte en problema antes de darle sentido. Es una
“zona de sombra” que se impone primero como un enigma a priori, una duda que
amenaza con la ausencia de respuesta por parte de la teoría social. La idea del suicidio
constituye desde un punto de vista epistemológico el dilema (¿aporía, paradoja,
antinomia?) por excelencia de la sociología que la induce al “error”: lo individual vs. lo
social, lo subjetivo vs. lo objetivo, la acción vs. la estructura. La idea del suicidio es de
las que obliga al investigador a asumir el riesgo por la fertilidad que la misma supone,
a extremar la imaginación sociológica, la audacia teórica para demostrar la presencia
(determinación) de lo social en un hecho tan “individual” como el suicidio, asumiendo
los riesgos que supone probar una hipótesis en las condiciones más desfavorables. 45
4. Y es la teoría sociológica de Durkheim la que fundamenta la idea del suicidio, la que
le da consistencia, asignándole un lugar en sus tésis teóricas. La que vincula la idea
sociológica del suicidio con el hecho social. A diferencia de la perspectiva weberiana,
que postula que todo hecho social es ipso facto un hecho sociológico para Durkheim la
conexión entre lo social y lo sociológico no queda certificada de manera inmediata sino
que se articula (construye) teóricamente: no puede decirse nada sociológico sobre el
suicidio sin haber formulado previamente una teoría sociológica que lo defina como
objeto teórico. No se trata de “atomizar y luego sumar” - como lo pretende el estilo
empirista inductivo ingenuo (y no tanto) - para llegar al hecho científico, se trata de
“conquistar, construir y comprobar” el hecho científico. Sólo la construcción teórica
permite resolver la antinomia entre individuo y sociedad posibilitando que la razón
sociológica tome conciencia de sí misma y se impongan como tal en el ámbito
científico.
B. Eje técnico-metodológico. Este eje es el que forma al sociólogo en y para la
investigación. 46 Comparativamente – con el resto de las ciencias sociales o humanas -,
tal vez sea el sociólogo el profesional que egresa de la Universidad con mejor
formación en el área de la investigación (metodologías, técnicas, procedimientos
estadísticos, etc.). Y precisamente, es esta formación la que lo habilita para insertarse
profesionalmente en un muy amplio y variado campo laboral. A modo de ejemplo y sin
pretender ser exhaustivo, puede hacerlo en salud, política, viviendas, comunicaciones,
marketing, educación, comunidades, población, adicciones, religión, trabajo, familia,
economía, etc., etc. En algunos casos, su inserción será en forma individual y en otros,
integrando grupos interdisciplinarios o intradisciplinarios. Esto es así porque la mayoría
de los problemas que pueden existir en cualquier tipo de sociedad permiten un abordaje
sociológico; ya sea para analizar sus causas, sus características, sus consecuencias, sus
soluciones, etc. Y si no son problemas serán entonces “oportunidades”. Por otra parte
y volviendo a la formación del sociólogo, existe otro eje curricular, que se desprende
de los dos anteriores, que tiene que ver con la especialización o con el perfil profesional
y que hace al desempeño laboral. La propia amplitud del campo de la Sociología
tornaría imposible que un mismo sociólogo pudiese desempeñarse eficazmente, en
semejante espacio. Por tal motivo, es que existen orientaciones con sus diferentes
posturas paradigmáticas.
Con el propósito de ilustrar lo anterior, haré referencia a una participación que tuve
en la evaluación de un programa (subvencionado e implementado por el estado
nacional, a través de uno de sus ministerios) de construcción de viviendas comunitarias
para poblaciones aborígenes con el propósito de preservar dichas culturas ancestrales.

45
Véase Wainerman, C. y Sautú, R.: La trastienda de la investigación, Buenos Aires, Belgrano, 1998.
46
Véase Pérez Lalanne, Roberto: Investigación social, Buenos Aires, UNLZ, 2000.
30
Las viviendas habían sido diseñadas por arquitectos desde Buenos Aires, con
criterios y estilos urbanísticos propios de esta ciudad, que - aun a riesgo de ser injusto -
, poco se preocuparon por sus futuros moradores como así también poco se interesaron
en supervisar la obra y sus “alrededores” dado que para su aprobación final y envío
correspondiente de los fondos, se evaluaba el “producto” en función de los planos
originales. Así fue como se construyeron las viviendas, siguiendo al pié de la letra su
diseño arquitectónico. No es necesario tener mucha imaginación para saber qué fue lo
que pasó. Entre otras cosas, la comunidad había construído baños externos (en el
exterior de las viviendas) en lugar de utilizar los construídos (internos) porque según sus
pautas culturales ese tipo de necesidades debían realizarse afuera y no dentro de la casa.
Lo cual tiene su lógica, pero aunque no la tuviera, si se trata de preservar la cultura
aborígen hay que empezar por no cambiarle sus estilos de vida. Tal vez, el ejemplo
pueda parecer algo grotesco o ficticio; sin embargo, la realidad suele superar a la ficción
(y no tan solo a la imaginación). Seguramente, si desde los comienzos, es decir, en el
diseño del programa (y por ende, de las viviendas), hubiera participado un sociólogo, el
mismo se habría diseñado e implementado de manera diferente. Cabe señalar, que lo
anterior no sólo vale para la sociología sino también para el resto de las ciencias
sociales, en tal caso, la diferencia –como se apuntó-, pasaría por la formación técnico-
metodológica.
Para finalizar, dos últimas reflexiones:
1. Pensando en el campo de lo social en su cojunto, considero que correspondería hablar
de una única ciencia social de la misma manera en que es única la realidad social que
se pretende estudiar. Pero sólo es una idea, que no es original, por cierto...
2. Pensando a la sociología en su conjunto, existe un objetivo primordial en cuyo logro
confluyen todos los ejes mencionados. Parafraseando la cita transcripta en el comienzo
del libro: la misión y función básica de la sociología es liberar al hombre de la ilusión
de la libertad, porque sólo denunciando las libertades ilusorias y las condiciones que
las engendran, y contribuyendo a construir aquéllas que lo posibiliten, será realidad la
plena y efectiva libertad.
31

Bibliografía

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Vasilachis de Gialdino, Irene: Métodos cualitativos I. Buenos Aires, Ceal, 1992.
Wainerman, C. y Sautú, R.: La trastienda de la investigación, Buenos Aires, Belgrano,
1998.
32
Weber, Max (1944) : Economía y Sociedad. Bogotá. FCE.
Zeitlin, Irving (1979) : Ideología y teoría sociológica. Buenos Aires. Amorrortu.
33
Capítulo 3:

REFLEXIONES SOBRE LA CIENCIA

Roberto Pérez Lalanne

1. Los fundamentos socio-historicos de la ciencia o sus condiciones de posibilidad

El propósito del presente capítulo es aportar algunas ideas sobre el conocimiento


en general y el científico en particular, que permitan analizar la problemática de la
Ciencia y de las ciencias sociales en particular, imbricando en el mismo a la Sociología.
La primer reflexión es que cualquier tipo de creencia o conocimiento,
independientemente de cual sea su orígen, contenido o verosimilitud, en la medida en
que sea compartido y/o reconocido como tal, es un hecho social. No caben dudas, por
otra parte, que cualquier pauta que reúna dicha característica, es un elemento integrante
de la cultura o subcultura del grupo o la comunidad en cuestión. Este es el primer dato.
Y no es un dato menor, por todo lo que ello significa. En primer lugar, y como bien
señalara Durkheim 47, si se trata de un hecho social entonces, puede y debe ser
analizado (explicando sus causas y/o consecuencias) apelando a factores sociales, es
decir, desde una perspectiva sociológica. Por supuesto, que esto no excluye otros tipos
de análisis (psicológico, antropológico, filosófico, lógico, etc.) pero si se acepta - y por
lo pronto, no conozco argumentos en contra -, que se trata de un fenómeno y/o producto
social, entonces es pertinente “desde el cabo al rabo” el análisis sociológico. Esto
significa, en segundo lugar, que en tanto hecho social cualquier creencia o conocimiento
es una unidad, es decir, que conforma una totalidad y que por lo tanto, sólo y tan sólo a
los efectos analíticos, admite su “disección” en elementos, momentos o lo que sea, pero
de ninguna manera, corresponde que sea enjuiciado o evaluado a partir de algunos de
ellos, y por “argucia o arbitrio analítico” terminar subordinándolo o mutilándolo, en
virtud de algunas de dichas parcialidades, o utilizándolas como elementos explicativos a
lo que en realidad, es objeto de explicación. En tal caso, habrá que redefinir cuál es la
“unidad” que se está analizando, de manera de evitar cometer lo que en el plano
metodológico se denomina la “falacia del nivel equivocado” o lo que es más o menos
lo mismo, la “falacia ecológica”.48 Dicho de otra manera, no corresponde evaluar a un
grupo por el comportamiento de uno de sus integrantes ni aunque éste fuese su líder, por
eso no resulta del todo válida la frase “los pueblos tienen los gobiernos que se
merecen”, si se toma en cuenta sólo el gobierno para evaluar a ese pueblo; o analizar
una creencia teniendo en cuenta tan sólo uno de sus personajes; o un discurso en
función de una palabra o frase; o como suele pasar con muchos análisis semiológicos o
lingüísticos - tan en boga en estos tiempos -, que analizan a un grupo en función de su
discurso dejando el discurso sin explicar o lo que es peor aún, reemplazando la realidad
con las palabras.
En tercer lugar y complementando lo anterior, cualquier creencia o conocimiento,
en tanto compartido y reconocido, refiere inmediatamente a un productor, un portador,
es decir, a un sujeto, que de ninguna manera, puede ser individual sino que - por todo lo

El presente trabajo forma parte de la tesis de investigación que el autor está realizando para la Maestría
en Metodología de la Investigación Científica de la Universidad Nacional de Lanús.
47
Durkheim, Emilio: Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, La Pléyade, 1976.
48
Veáse Galtung, Johan: Teoría y método de la investigación social, Buenos Aires, Eudeba, 1978.
34
antes dicho -, tiene que ser social y que es, en última instancia, el que consensúa
dicho conocimiento (tal como cuando se trate la problemática específica de la ciencia,
se explicitará). Asimismo, esta relación sujeto – objeto también constituye la totalidad
o mejor dicho, el sujeto en tanto artífice, es uno de los elementos - sino el principal -,
de dicha totalidad. Y esto es sumamente importante, especialmente como se verá más
adelante, en lo que compete a la ciencia, que para algunas concepciones, se convertirá
en una ciencia sin sujeto (con todo lo que esto significa) y por lo tanto, sin conciencia
(con todo lo que esto también implica). Por otra parte, que se trate de un sujeto social
no significa negar la competencia y participación del actor individual: por ejemplo del
científico o investigador, ni su capacidad o creatividad. Apelando a la metáfora de la
manzana de Newton, seguramente más de uno seguirá durmiendo bajo el árbol aunque
se le caiga ya no una, sino varios cajones o manzanos enteros, que ni se le pasará por su
mente el tema de la gravedad (y si, en cambio, el de las dolencias si es que logra
despertarse). Tampoco significa que el autor haya sido la sociedad británica en su
conjunto, que al ver caer la manzana y luego de deliberar y reflexionar sobre el caso
elaborara la ley y/o teoría de la gravedad. Sin embargo, con o sin Newton, en algún
momento la misma hubiera sido descubierta. Se trata de que Newton si hubiera sido un
robinson (cosa por otra parte, imposible) jamás hubiese descubierto la ley porque otra
hubiese sido su preocupación, y aún suponiendo que lo hiciera, nadie se habría enterado
y otro, ocuparía en este momento su lugar. Dicho de otro modo y en tren de comenzar a
desmitificar la ciencia, o mejor dicho, de hacer otra lectura de la ciencia, aquí también
se podría trazar un paralelo con lo que ocurre con cierta versión de la historia, que sólo
apela en su relato a ciertos nombres de patriotas (y por supuesto, villanos) como si sólo
ellos hubieran hecho la historia mientras que el pueblo - como sucede casi siempre en
estos tipos de relatos -, permanece como mudo testigo o simple convidado de piedra.
Precisamente, ésta es una de las brechas que separa a filósofos y sociólogos, es decir, en
la diversa concepción del sujeto cognoscente y el conocimiento que produce. La
mayoría de los filósofos continúa la tradición platónica de concebir el conocimiento
como un atributo de un sujeto individual, aislado y ejemplar (una mente), mientras que
para los sociólogos el conocimiento es un hecho social que se produce en una
comunidad. De esta manera, se termina con la falsa dicotomía entre lo racional y lo
social, el sujeto cognoscente es naturalmente miembro de una comunidad social, que es
necesaria para la producción de conocimiento y para la definición sustantiva de lo que
se acepte como racional. Como bien lo señala Durkheim: “Los hechos sociales no son
el simple desarrollo de los hechos psíquicos, sino que estos últimos son, en gran parte,
la prolongación de los primeros en el interior de la conciencia. Esta proposición es muy
importante ya que el punto de vista contrario expone al sociólogo, a cada instante, a que
tome la causa por efecto y recíprocamente”.49
En cuarto lugar, si de conocimientos y creencias se trata, no se puede pasar por alto
el tema de su distribución y apropiación, que por supuesto es plenamente social, tal
como lo demuestra los análisis sobre el proceso de socialización primaria y secundaria50
y de los paradigmas primitivo y técnico. 51 En definitiva y aunque resten algunos otros
aspectos, que serán abordados más adelante, podemos afirmar que todas las creencias y

49
Durkheim, Emilio: La división social del trabajo, Barcelona, Planeta-Agostini, 1985.
50
Cfr. Berger, P. y Luckmann R.: La construcción social de la realidad, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
También sobre el proceso de socialización ver en este mismo libro el tratamiento que realiza Fabiana
McDonald.
51
Cfr. Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas, Buenos Aires,
Belgrano, 1986.
35
conocimientos se hallan contextualizados socialmente y por lo tanto, requieren el
tratamiento sociológico. Con otras palabras, la construcción de los conocimientos que
tenemos del mundo es un proceso social; no es un suceso psicológico que sólo después
deviene en conocimiento compartido; es social desde su misma constitución. Uno de los
pioneros y que hiciera una contribución fundacional, a la Sociología del Conocimiento
fue Karl Manheim52 siendo precisamente su tesis central que la variedad cognitiva es un
efecto natural de las diversas posiciones estructurales de los sujetos, quienes lo
producen activamente de acuerdo a sus intereses particulares y situados en contextos
concretos.
Hasta aquí, se han visto diferentes razones por las que las crencias y conocimientos
son intrínsecamente sociales. Ahora habría que agregar, que esas creencias o
conocimientos no son siempre los mismos, no son inmutables. Y este es otro dato: la
contextualidad histórica. En efecto, el sujeto de todo conocimiento no sólo es social
sino también histórico como lo son sus manifestaciones y entre ellas, las ideas. Si se
acepta que esta ideas - tal como oportunamente, lo afirmara Marx -,53 no cambian por sí
mismas ni se reproducen a sí mismas, sino que cambian en la medida en que los
hombres cambian su forma de pensar y que a su vez, estas manifestaciones de la
conciencia dependen de su existencia, de sus condiciones de vida, entonces, no caben
dudas, que cualquier cambio se enmarca y se halla condicionado por las relaciones
histórico sociales bajo las cuales se desarrollan las prácticas sociales. Es este
contextualismo socio histórico, este sujetamiento del sujeto, el que caracteriza el
relativismo de cualquier conocimiento y constituye el primer a priori de inteligibilidad
y es la razón por la que, ningún conocimiento o creencia, independientemente de cual
sea su origen, naturaleza, alcance, validez, etc. pueda quedar exento de explicación
sociológica. Como afirma Bloor, el componente social está siempre presente y es
constitutivo del conocimiento. Esto no significa que sea el único factor, ni siquiera el
primordial o el desencadenante, bien puede ser una condición de fondo.54
Pero hay un tercer dato, muy caro a la sociología e intimamente relacionado con los
dos anteriores, y que sin embargo, suele ser escamoteado, “olvidado” o relegado en el
análisis: el poder y una de sus ramificaciones colaterales, el interés. Tal vez, esto ocurra
porque una de sus características es no aparecer como evidente y ocultar su esencia en
acuerdos aparentemente ascépticos e ilusoriamente consensuados. En efecto, y aunque
pueda resultar paradójico, detrás de cada consenso/disenso, orden/conflicto, detrás de
cualquier relación/acción, incluso de aquellas que aparentan ser o se declaran como las
más “desinteresadas” subyace el poder (en cualquiera de sus tipos y manifestaciones).
Ni qué decir, si se trata - como es en el tema que nos ocupa -, de creencias o
conocimientos consensuados. En uno de sus libros,55 Esther Díaz señala que la idea de
un conocimiento desinteresado, movilizado únicamente por el deseo de saber y exento
de cualquier mecanismo de poder, se originó en la antigüedad clásica. Por supuesto,
que esto ya lo había planteado Marx refiriéndose a la primer gran división social del

52
Karl Manheim (1893-1947) nacido en Budapest, Hungría, aunque habitualmente ubicado dentro de la
escuela de la sociología alemana. Una de sus obras fundamentales para el tratamiento de este tema es
Ideología y utopía. Introducción a la sociología del conocimiento, México, FCE, 1941. También veáse
Horowitz, I. L.: Historia y elementos de la sociología del conocimiento, Buenos Aires, Eudeba, 1979.
53
Cfr. especialmente Marx, Karl: “Prólogo a contribución a la crítica de la economía política” en
Introducción general a la crítica de la economía política, Buenos Aires, Pasado y Presente, 1972 y de
Marx, K. y Engels, F.: La ideología alemana, Buenos Aires, Cartago, 1985. También en este libro el
tratamiento sobre Marx, de Edda Oliva.
54
Bloor, David: Conocimiento e imaginario social, Barcelona, Gedisa, 1998.
55
Díaz, Esther (editora): La posciencia, Buenos Aires, Biblos, 2000.
36
trabajo, que separaba el trabajo manual del intelectual, haciendo posible que mientras
algunos pocos (filósofos, ideólogos, intelectuales en general) en complicidad con ciertos
sectores dominantes (señores) de la época, monopolizaron el trabajo intelectual,
dedicando gran parte o casi toda la jornada a filosofar (entre otras cosas ocupando dicha
jornada con sus famosos diálogos), otros muchos (por lo general, esclavos) “dedicaban”
la misma jornada a trabajar (manualmente), a producir (materialmente), pero no para
ellos mismos sino para los primeros, que mientras tanto producían saberes, pero también
pensaban cómo apropiarse de lo producido por aquéllos, cómo hacer para que esa
apropiación resultara “natural”, es decir, cómo legitimarla, de manera que la situación
fuese aceptada por todos, en definitiva, cómo garantizar la reproducción de dicha
relación social. Por supuesto - señala E. Díaz -, que esto no le “quitaba mérito al saber”
de aquellos filósofos, pero tampoco, “... le quita mérito al poder, en la medida en que se
constituye en productivo y genere espacios de conocimiento...”, y yo agregaría,
especialmente cuando esto no ocurre. Una pregunta interesante (con respuesta incluída)
que se realiza esta autora es “... por qué Occidente se tomó - y se toma – tanto trabajo
para ocultar lo que ya desde la antigüedad fue obvio para muchas personas (por
ejemplo, los sofistas). Esto es, para ocultar que la verdad se impone siempre y cuando
esté sujeta a algún tipo de poder...”. 56 En ese sentido, un caso sumamente interesante,
resulta ser el de Galileo. No hay dudas, al respecto que su figura constituye el
paradigma de la modernidad y de la relación entre conocimiento y poder (en este caso el
de la Iglesia, vía la Inquisición) y que por tal motivo, ha sido y es largamente
reivindicado como expresión de libertad, dignidad, neutralidad científica, etc. Sin
embargo, en otro capítulo del mismo libro, E. Díaz relata cómo Galilei frente a la falta
de recursos económicos para continuar sus investigaciones astronómicas, apelaba a los
señores poderosos de su época, tratándolos de convencer “con la posible aplicación de
sus estudios a la tecnología bélica...”. 57 Como Cervantes le hacía decir al Quijote:
cosas verédeis Sancho, que jamás creyéreis. Pero es así (... y sin embargo, se mueve...):
es histórica, empíricamente comprobada y documentada - tanto como siniestra y
solapada -, la íntima interrelación y retroalimentación entre poder y saber (o verdad).58

2. Breve historia antigua y medieval de la ciencia

Precisamente y en relación con lo anterior, una de las ideas que fue mudando
históricamente - desde la antigüedad y que por cierto, continúa siendo tema de debate,
por todo lo que ella encierra y por todo lo que se halla en juego -, es la idea de ciencia,
tanto en lo referente a sus contenidos y clasificaciones internas, como a los criterios
para su demarcación y distinción, con respecto a cualquier otro tipo de creencia o
conocimiento. Brevemente, y dado que escapa a la finalidad de este trabajo, la historia
de la ciencia occidental arranca con los griegos. Como bien señala Lloyd 59 dos
importantes características marcan la ruptura con las creencias anteriores: el
“descubrimiento de la naturaleza” y “el ejercicio de la crítica racional”. La primera
permitió separar el mito (que daba cuenta de lo sobrenatural) del logos, la razón lógica

56
Díaz, Esther: “El conocimiento como tecnología de poder” en op. cit.
57
Díaz, Esther: “Investigación básica, tecnología y sociedad: Kuhn y Foucault” en op. cit.
58
Son innumerables los autores que han tratado el tema desde distintos ángulos y con diferentes
propósitos: Weber, Marx, Foucault, Bourdieu, etc. Motivo por el cual me remito a la bibliografía
general, pero en especial al análisis que sobre la problemática del poder en este libro realiza Inés García.
59
Lloyd, G. E. R.: De Tales a Aristóteles, Buenos Aires, Eudeba, 1977.
37
(que se encargaría de lo empírico-natural). La segunda, posibilitó separar la Doxa
(opinión o conocimiento no fundamentado, espontáneo y acrítico) de la Episteme (saber
demostrado, reflexivo y crítico que apunta a conocer la verdad de las cosas). La
conjunción de logos y episteme (conocimiento fundamentado lógico-racional)
caracterizaba a la ciencia de aquel entonces e inauguraba la creencia en la racionalidad
de la realidad y que llevó a matematizarla (a partir de los pitagóricos). Durante la edad
media, con la consmovisión cristiana teocéntrica del mundo se produce el “giro
teológico” y la razón termina subordinándose al dogma de la fe. Como diría Vico, en
un nuevo recorzi de la historia, se re-unifica lo que los griegos habían separado (mito y
logos) y se “instaura” una nueva “racionalidad” construída a partir del a priori de
inteligibilidad de la existencia de un orden divino. En los albores de la modernidad se
produce el renacimiento metafísico iluminista que proclama la existencia de una “razón
trascendente” y como resultado de la controversia entre racionalistas y empiristas, nace
la “razón científica instrumental lógico-positivista” inaugurando el concepto moderno
de ciencia, que vapuleado desde distintos lados, aún sobrevive y resiste a los embates de
la historia, de esa historia que tantas veces se empeñó en negar y que ahora ha
comenzado ha pasarle “las facturas pendientes”.
Pido disculpas por el muy breve racconto, en esta historia de bolsillo, de lo
sucedido con la ciencia en la antigüedad y el medioevo, pero vale recordar que el
objetivo del presente trabajo es llegar a analizar la problemática de la ciencia en la
actualidad.

3. La tradición heredada de la razón instrumental o concepción moderna de la


ciencia

Con la modernidad nace una nueva concepción de la ciencia, que se ha dado en


llamar la “tradición heredada”. Esta denominación fue inaugurada por Hilary Putnam en
un artículo en inglés publicado en 196260 quien propuso englobar bajo ese apelativo al
conjunto de ideas básicas que habían caracterizado al neopositivismo y a la filosofía
analítica de aquella época. Desde ese entonces, son numerosos los autores que han
utilizado esta denominación aunque no siempre coincidiendo en los nombres de sus
principales exponentes.61
Antes de caracterizar a esta concepción, restaría hacer mención a quien fuera el
precursor (sino fundador) de este paradigma epistemológico: Augusto Comte, quien
como oportunamente fue desarrollado, además de fundar el positivismo (en su versión
original) es considerado el padre de la Sociología. Si bien ambos hechos son totalmente
reconocidos, en este caso la mención obedece, a que dentro de la tradicición heredada -
cuyos principales integrantes provienen de las llamadas ciencias duras o del campo de la
filosofía (Carnap, Hempel, Popper, etc.) -, siempre existió cierto recelo cuando no
menosprecio hacia las ciencias sociales. De ahí, que les costase reconocer como
fundador a un miembro proveniente de estas “disciplinas menores” o “blandas” y tal

60
Putnam, Hilary: “What Theories are Not” , en Nagel, Suppes y Tarski (eds.): Logic, Methodology and
Philosophy of Science, Stanford, University Press, 1962. Posteriormente, el mismo fue traducido con el
título “Lo que las teorías no son” e incorporado en Olivé, L. y Pérez Ransanz, A.R.: Filosofía de la
ciencia: teoría y observación, México, Siglo XXI, 1989.
61
Véase por ejemplo Bloor, David: op. cit.; Echeverría Javier: Filosofía de la ciencia, Madrid, Akal,
1998 y Introducción a la metodología de la ciencia, Madrid, Cátedra, 1999; Olivé, León (comp.): La
explicación social del conocimiento, México, UNAM, 1994 y también, el ya citado de E. Díaz.
38
vez, en su afán de negar dicho pasado, haya sido el reemplazo por el término “neo
positivismo”, como algo nuevo con respecto a su antecesor.
Básicamente, los rasgos distintivos de esta concepción y el contexto que la hace
posible, son: 62
1. La modernidad constituye un lento pero inexorable proceso de desacralización o
secularización que transcurre desde los siglos XIV hasta el XIX. Como se apuntó en
apartados anteriores, 63 comienza a producirse una constante y cada vez más compleja
separación de ámbitos dentro de la cultura y la sociedad: la separación entre lo público y
lo privado, entre la sociedad política y la sociedad civil, entre lo sagrado (lo religioso) y
lo profano (lo mundano), entre la Iglesia y el Estado, entre la religión y la ciencia y
mutatis mutandi, en la estructura de poder y en los principios vigentes de autoridad.
Acompañando este proceso se produce un giro en el pensamiento: el que va del
teocentrismo (preocupado por lo sagrado, en donde el tiempo divino al ser eterno no era
susceptible de medición) a la centralidad de los problemas práctico-mundanos (el
mundo y su tiempo medible y divisible en siglos o saecula, es decir, por los problemas
seculares), que trajo aparejado el nuevo sistema capitalista.
2. En consonancia con lo anterior, se amplía la idea de “ciencia” dado que ni en la
antigüedad ni en el medioevo la razón (logos) o el conocimiento científico (episteme) se
habían identificado con saber empírico y técnico. Como señala Gianella 64 uno de los
aportes de las grandes civilizaciones orientales, en especial la egipcia, es el carácter
práctico y empírico de sus conocimientos, frente al carácter general y abstracto del
conocimiento que cultivaron los griegos. Esta reunificación (recorssi) de lo teórico y lo
práctico - cuya separación paradójicamente había sido uno de los méritos de los
griegos, en su afán por generalizar, racionalizar, argumentar, etc., y que constituyó uno
de sus grandes legados -, tiene su explicación en las necesidades del sistema capitalista
(y de su clase hegemónica, la burguesía) en poner la ciencia al servicio de sus intereses,
es decir, la aplicación de los conocimientos en la resolución de problemas,
especialmente, los de índole económica y los de la expansión europea y su dominio
colonial del mundo. Este es un dato que explica el “giro” que se produce hacia la
“razón instrumental” y no se encuadra, dentro de los límites estrictos de la ciencia
siendo su explicación sólo posible cuando se encara un análisis contextualizado de la
misma. De esta manera, entonces, se produce la convergencia de la conceptualización
teórica y la investigación empírica, naciendo la nueva ciencia (positiva) moderna como
un saber racional referido exclusivamente (y fundado en) la experiencia. Bacon, Hume,
Descartes, Kepler, Copérnico, Bruno, Galileo, Newton, Kant, se constituirán en sus
principales pilares.
3. Sintéticamente, este programa de la modernidad, cuyo a priori de inteligibilidad es la
racionalidad plena de la realidad, implica las siguientes creencias:
a) El mundo posee un orden racional matemático. Retomando el antiguo legado
pitagórico-platónico, Galileo proclama que “la naturaleza está escrita en caracteres
matemáticos”, y ésa ha de ser su clave para interpretarla. Pero esto no significa - como
a veces se sostiene -, que la necesidad de la medida y de las matemáticas se funda en lo
“matemático de la ciencia moderna” (lo cual es obvio) sino que dicha racionalidad
obedecía, por un lado, a la necesidad de construir una alternativa (abstracta y

62
Aunque con algunas diferencias y otros agregados, se sigue en esta síntesis el trabajo de Pardo, Rubén:
“Verdad e historicidad, el conocimiento científico y sus fracturas” en Díaz, Esther: op. cit.
63
Véase en este libro el capítulo: “Algunas consideraciones sobre el nacimiento de la sociología”.
64
Gianella, Alicia: “La epistemología y la metodología como disciplinas” en Scarano, Eduardo (coord.):
Metodología de las ciencias sociales, Buenos Aires, Macchi, 1999.
39
descomprometida) a la racionalidad teológica y, por el otro, a las necesidades de
medición y cuantificación propia de la lógica y espíritu capitalista expansionista.
b) Esto implicaba una confianza absoluta en el poder de la razón (devenida ahora en
teórico-práctica), es decir, surge una creciente certeza en la capacidad no sólo de
conocer, sino y sobre todo, en el poder de dominio y transformación de la naturaleza
(razón instrumental). Así “...la razón moderna es, en sus inicios, determinación de los
primeros principios que rigen el mundo (dicta fines y valores), luego, deviene mero
cálculo de medios (para alcanzar un fin dado) y, en su últma transformación, se reduce
a control práctico o manipulación (vale decir, técnica)”. 65
c) De lo anterior se deduce el ideal de alcanzar un conocimiento universal y necesario
del mundo, es decir, que existía una apuesta inherente de conocimiento y verdad “muy
fuerte”, dado que se confiaba en la posibilidad de determinar las leyes que - desde
siempre y necesariamente (para siempre) -, han regido y regirán la naturaleza. En tal
sentido, la física newtoniana (construída sobre leyes conservatistas, reversibles y
deterministas, que planteaban un mundo mecanicista, en el que el tiempo no afectaba las
trayectorias de los cuerpos, en donde pasado y futuro se hallaban contenidos en el
presente), resultará paradigmática. Pero no tan sólo, por lo que significó en el ámbito
científico, sino que su filosofía experimental – convertida en nueva ideología en la
versión cristianizada elaborada por Voltaire -, se constituyó en un antídoto inmejorable
contra la irreligiosidad, el ateísmo y toda clase de fanatismos, sirviendo para legitimar a
la Iglesia y el Estado de la Restauración monárquica en Inglaterra. 66 Nuevamente
(como ocurrió con Darwin, Spencer y tantos otros), éste es otro ejemplo de cómo una
teoría científica (en este caso física) bien puede representar y reflejar los intereses de
determinados grupos sociales, conviertiéndose en ideología hegemónica.
d) Para lograr tal cometido (el de la universalidad) – que constituyó uno de los
principios básicos del positivismo -, era necesario, además, separar el objeto del sujeto,
dado que sólo es posible la viabilidad de un saber absoluto sobre la realidad bajo la
condición de que se suponga un sujeto de conocimiento que – al modo de un observador
neutral y externo -, sea capaz de determinar lo observado sin estar implicado en la
observación. De esta manera, se niega uno de los fundamentos sociales del
conocimiento mencionado al comienzo, pero además y como más adelante se verá, se
levanta la bandera de una “objetividad” y de una “verdad” imposible de ser sustentada,
apelando a una base empírica neutral.
e) Consecuentemente con lo anterior, se proclama la unidad metodológica de las
ciencias, admitiéndose como único método válido, el de las ciencias naturales, basado
en la observación, experimentación y construcción de modelos matemáticos. Como
consecuencia de este reduccionismo, lo social se homologa a lo natural. Dado que esta
equiparación no siempre es posible por las características intrínsecas del objeto de
estudio de las ciencias sociales, nace la distinción entre ciencias duras (las naturales)
que aportaban datos cuantitativos, legalinformes, explicativos y predictivos
contundentes, y ciencias blandas (las sociales) que no cumplían con tales exigencias. 67
f) En concordancia con lo anterior, en 1938 otro representante de esta tradición
heredada, Hans Reichenbach,68 diseñó la distinción entre los contextos de

65
Pardo, Rubén: op. cit.
66
Es sumamente interesante el análisis que al respecto realiza Alberto Elena: A hombros de gigantes,
Buenos Aires, 1997.
67
Para mayor información véase el capítulo anterior Pérez Lalanne, R.: “La sociología: ciencia
multiparadigmática e interparadigmática” y la bibliografía en él citada.
68
Reichenband, Hans: Experience and Prediction, Chicago, University of Chicago Press, 1938.
40
descubrimiento (hallazgo de un nuevo conocimiento o formulación de una nueva
hipótesis) y justificación (puesta a prueba de la hipótesis o validación de la teoría).
Mientras que el contexto de descubrimiento se refiere a las circunstancias personales,
valorativas, ideológicas, históricas y socioeconómicas, es decir, es de índole empírico-
descriptivo y por lo tanto es materia de análisis de la Psicología, Sociología, Historia,
etc., al contexto de justificación le interesa lo concerniente a la verdad, los
razonamientos, métodos, demostraciones y predicciones, siendo de naturaleza lógico-
normativa y, por lo tanto, materia de estudio de la Filosofía de la ciencia y de la
Epistemología. De tal forma, sólo se reconoce status científico al contexto de
justificación y se le asigna el monopolio de su tratamiento a las disciplinas
mencionadas. Esta dicotomía supone la existencia de una racionalidad ahistórica en el
contexto de justificación y una irracionalidad histórica en el contexto de
descubrimiento. Fue así como durante muchos años (y aún en la actualidad, aunque ya
no con la misma fuerza), representantes de esta corriente (la mayoría proveniente del
campo de la lógica y la filosofía, que en igual lapso alimentaron sus espíritus y sus
bolsillos) y muchos oportunistas devenidos en condones protectores (al mejor estilo
lakatosiano), sistemáticamente se encargaron de coartar y/o descalificar el ingreso al
campo epistemológico de cualquier análisis que intentara realizar un enfoque alternativo
y que pudiese contaminar la neutralidad valorativa de la ciencia. 69 Sin embargo, como
lo anterior no bastaba para “salvaguardar” la ciencia de los “malos usos” que se hacían
de los conocimientos, se inventó el contexto de aplicación, a los efectos de conservar la
neutralidad valorativa y desligar a la ciencia (y por ende, a los científicos) de cualquier
responsabilidad. En nuestro país, Gregorio Klimovsky se convirtió en un fiel defensor
de esta nueva maniobra positivista. 70 En la misma línea, se distinguió entre ciencia
básica y aplicada, siendo que la primera se dedicaba a la construcción de los grandes
modelos teóricos (puros, libres de cualquier “impureza”) sin pretensiones de aplicación
inmediata de los mismos, mientras que la segunda se ocupaba de resolver los problemas
concretos. Precisamente, esta última (la investigación aplicada) va a devenir en
tecnología, que con el correr de los días, ya no va a depender de la investigación básica,
sino que va a adquirir vida propia, cortando el “cordón umbilical” que la ligaba a su
origen y con cierta “complicidad” maternal en el no reconocimiento de la criatura. En
ese sentido, la informática y la biotecnología, resultan ser paradigmáticas.71 De igual
forma, otro representante de la tradición heredada, Imre Lakatos, 72 con intenciones
semejantes, declaró la existencia de dos historias de la ciencia: externa e interna. La
historia externa se encarga del desarrollo de las teorías científicas en relación con las
prácticas sociales que las hicieron posibles mientras que la historia interna –
despreocupándose de lo anterior -, se “preocuparía” por la “reconstrucción puramente
racional” de la ciencia. No es difícil darse cuenta, que -“gatopardismos” mediante -, se
trata del mismo “perro” con distinto collar. Considero, que no se trata de proclamar una
doble vida o una vida paralela para negar u ocultar la única existente, tampoco se trata
de reivindicar el contexto de descubrimiento 73, o de agregar nuevos contextos 74; sino

69
Véase Pérez Lalanne, R.: Investigación social, Buenos Aires, Universidad Nacional de Lomas de
Zamora, 2000.
70
Véase Klimovsky, G. y Varsavsky, O.: Ciencia e ideología, Buenos Aires, Nueva Visión, 1974 y más
recientemente, Klimovsky, G. y Hidalgo, C.: La inexplicable sociedad, Buenos Aires, A-Z, 1998.
71
Véase por ejemplo Maddox, John: Lo que queda por descubrir, Madrid, Debate, 1999; y Rifkin, j.: El
siglo de la biotecnología, Barcelona, Crítica, 1999.
72
Lakatos, Imre: La metodología de los programas de investigaicón científica, Madrid, Alianza, 1983.
73
Cfr. Klimovsky, G. y Schuster, F.: Descubrimiento y creatividad en ciencia, Buenos Aires, Eudeba,
2000.
41
75
que se trata de denunciar cualquier intento de mistificar la realidad con artilugios
clasificatorios, que podrán ser efectivos a los fines analíticos pero que de ninguna
manera pueden reemplazarla ni menos aún, presentar en fragmentos su totalidad.
g) Al ideal de un conocimiento universal se le suma el proyecto de la formulación de
una ética de validez igualmente universal fundada en la pura razón, que por tal motivo,
excluiría la influencia de cualquier elemento sustantivo derivado de la tradición o la
costumbre, y, por lo tanto, podría ser considerada como válida para todo ser racional.
De tal forma, el proyecto kantiano de una ética formal del deber, se convierte en el
paradigma del mundo occidental.76
h) Finalmente, otro de los ideales esenciales es la creencia en el progreso social como
consecuencia inexorable del desarrollo de la ciencia, dando lugar a un orden social
mejor y más justo (tal como en la Sociología lo pregonan desde su fundador en adelante,
independientemente de su postura paradigmática) 77 con el agregado - muy discutido en
la actualidad -, de que todo proceso de innovación científica, es intrínsecamente, bueno
y trae aparejado un progreso social universal.78
De esta manera, se construyó el perfil de la ciencia moderna como conjunto de
conocimientos sistemáticos, racionales. legales, ciertos (o probables), universales,
objetivos, metódicamente adquiridos, etc.
Uno de los representantes de la tradición heredada, más reconocido en nuestro país,
es Mario Bunge,79 quien sistematizó una clásica clasificación de las ciencias, que
expondremos brevemente, a modo de colorario final de esta concepción, para luego
proceder a efectuar una revisión crítica de la misma.
Teniendo en cuenta el objeto de estudio, el método, la clase de enunciado y el tipo
de verdad alcanzado, Bunge distingue entre ciencias formales y fácticas, y luego a estas
últimas en naturales y sociales, tal como lo muestra el cuadro siguiente:

Elementos Ciencias Formales Ciencias Fácticas


Objeto de Entes ideales, signos vacíos, carentes Entes empíricos: hechos y procesos de la
Estudio de contenido empírico. vida real.
Clase de Analíticos: relaciones entre signos y Sintéticos: referidos a la realidad (con
Enunciados símbolos (sin referencia empírica) referencia empírica)
Tipo de Formal: necesaria, a priori, final Fáctica: contingente, a posteriori,
Verdad provisoria.
Método Coherencia y demostración lógica: Coherencia lógica y contrastación empí-
Empleado fundamentación deductiva. rica (observación y/o experimentación).
Naturales: física, Sociales: Sociolog.
Ejemplos Lógica y matemáticas química, etc. Psicología, etc.

74
Cfr. Echeverría, Javier: Filosofía de la ciencia, Madrid, Akal, 1998.
75
Cfr. Varsavsky, Oscar: Ciencia, política y cientificismo, Buenos Aires, Ciencia Nueva, 1975.
76
Véase Kant, Immanuel: Fundamentación de la metafísica de las costumbres, Madrid, Espasa-Calpe,
1983.
77
Véase en este libro, Pérez Lalanne, Roberto: “Algunas consideraciones sobre el nacimiento de la
sociología”.
78
Para mayores detalles sobre el proyecto de la modernidad, véase en este libro el capítulo de Fabiana Mc
Donald.
79
Buenge, Mario: La ciencia: su método y su filosofía, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1977;
Epistemología, Barcelona, Ariel, 1980; Seudociencia e ideología, Madrid, Universitaria, 1985; Ciencia y
desarrollo, Buenos Aires, Siglo Veinte, 1984.
42

4. La crisis de la tradición heredada

Como se estableció en el punto anterior, la concepción moderna de la ciencia, se


desarrolló bajo la presunción de que sus verdades eran universales y objetivas y, por lo
tanto, transhistóricas, válidas para cualquier época, con independencia de todo
condicionamiento fáctico. Si bien, este supuesto fue puesto en dudas y hasta rechazado,
especialmente en el campo de las ciencias sociales, por aquellas posturas que no
comulgaban con este ideal positivista, fue necesario que el quiebre se iniciase en el
propio campo de las ciencias naturales. En efecto, el primer antecedente de esta fractura
se produce con la revolución científica del siglo XX, sobre todo, a partir de algunos
desarrollos de la física cuántica, de la teoría de la relatividad y de la termodinámica, que
cuestionaron de manera irreversible, el pretendido carácter irrefutable, simétrico y
necesario de las leyes de la física newtoniana y fueron terminando con las viejas
certidumbres de un mundo ordenado, mecánico, previsible, euclidiano, causal,
determinista, etc.80 Algo similar, ocurre en el campo de las propias ciencias formales,
primero con el principio de incertidumbre de Heisenberg, luego con el teorema de
Gödel, las lógicas polimodales y la crisis de los fundamentos de las matemáticas,
después, con Schrödinger y sus paradojas, etc. 81
A lo anterior, hay que sumarle la incorporación de la historia y el azar por parte de
las teorías evolucionistas de Darwin: las especies no obedecen a leyes inmutables sino
que interactúan con el medio y, en función de ello, instauran sus regularidades. Dicho
de otro modo, las cadenas del desarrollo evolutivo son perfectamente coherentes y
explicables después del hecho, pero no desde el principio, porque si se dan las mismas
condiciones otra vez, cualquier cambio, por insignificante o poco importante que pueda
parecer en ese momento, “... hará que la evolución se desarrolle por una vía
radicalmente distinta ...”. 82 Consecuentemente con ello, en los años ’60, con la
obtención de nuevos datos astronómicos (no experimentales), se comprobó que el
universo se expandía a una velocidad de “vértigo”, lo cual aumentó enormemente el
papel de la historia en las ciencias naturales al tiempo que disminuyó la identificación
de las ciencias duras con la experimentación, es decir, con la reproducción de los
fenómenos naturales, porque ¿cómo se iban a repetir hechos que por definición eran
irrepetibles?
Entro los años 70 y 80, y con la ayuda del extraordinario desarrollo de los
ordenadores como herramienta analítica y de inspiración visual, se fue abriendo paso un
nuevo tipo de síntesis conocido con el nombre de “teoría del caos”. Nombre engañoso
según Howsbawm 83 porque lo que revelaba no era tanto los impredecibles resultados

80
Al respecto y para una ágil y amena lectura véase Moledo, Leonardo: De las tortugas a las estrellas,
Buenos Aires, A-Z, 1994.
81
A modo de ejemplo, se puede decir que la lógica binaria se basa en el axioma del “tercio excluso” o
tercero excluído: una proposición sólo puede ser verdadera o falsa. El teorema de Gödel prueba que,
incluso en sistemas lógicos consistentes y completos como la aritmética, surgen proposiciones de un
tercer tipo: indecidibles, essto es, que no se pueden demostrar dentro del mismo sistema. Por otra parte,
en la práctica cotidiana la lógica binaria es sólo un caso especial de una lógica multimodal en la que, por
ejemplo, la identidad “A es igual a B” es un caso extremo de un rango que incluye “A se parece a B”, “A
tiene cosas en común con B” o “A me recuerda en algo a B”, etc. Para mayor información véase Latour,
B. Y Woolgar, S.: La vida en el laboratorio. La construcción de los hechos científicos, Madrid, Alianza,
1995.
82
Gould, Stephen J.: La vida maravillosa. Burgess Shale y la naturaleza de la historia, Barcelona,
Crítica, 1991.
83
Howsbawm, Eric: Historia del siglo XX, Buenos Airees, Crítica, 1998.
43
de procedimientos científicos perfectamente deterministas, sino la extraordinaria
universalidad de formas y modelos de la naturaleza en sus manifestaciones más dispares
y aparentemente inconexas. La teoría del caos rompió los lazos entre la antigua
causalidad y la predicción, sosteniendo que los efectos provocados por causas
específicas no se podían predecir. En 1977, y retomando el segundo principio de la
termodinámica que estipula que la energía –si bien se mantiene constante-, está afectada
de entropía, tiende a la degradación, a la incomunicación, al desorden, Ilya Prigogine
gana el Premio Nobel de Química, por sus investigaciones sobre estructuras disipativas.
Como bien señala E. Díaz, 84 se trata de un modelo de análisis que puede ser aplicado a
distintas disciplinas (física, química, ciencias sociales) y representa una perspectiva
científica optimista. Pues en una situación caótica, la conducta imprevisible de un
elemento del sistema en crisis puede orientar una nueva evolución hacia la
comunicación y el establecimiento de un nuevo orden. La degradación no
85
necesariamente conduce al exterminio. Además, Prigogine destaca la artificialidad de
los procesos pretendidamente reversibles (como lo había afirmado la mecánica
newtoniana), pues en los acontecimientos naturales (y obviamente, en los sociales) el
tiempo corre en una sola dimensión: la flecha del tiempo. Este concepto permite
diferenciar entre un “antes” y un “después” respecto de cualquier acontecimiento. Entre
otras cosas, esto significa que el tiempo (la historia) es una variable a tener en cuenta.
Forma parte (y por lo tanto, formamos parte) del proceso que se analiza. De esta
manera, se diluye la imagen de un investigador no comprometido con el mundo que
estudia. Además, Prigogine, propone que el científico debe abandonar el ideal de la
ciencia moderna de dominio de la naturaleza, para dedicarse a dialogar con ella, a
interpretarla. Sin embargo, cabe señalar que según Bourdieu esta interpretación puede
prestarse a cometer (especialmente en el campo de las ciencias sociales) lo que el
considera el más profundo y peligroso de los errores gnoseológicos, que es el sesgo
intelectualista, que lleva a concebir el mundo como un espectáculo a ser interpretado y
no como un conjunto de problemas concretos que reclaman soluciones prácticas. 86
Volviendo a Prigogine y como una síntesis de lo anterior, en 1996, en su libro El fin de
las certidumbres (título por cierto, significativo), afirma que:

... la ciencia clásica privilegiaba el orden y la estabilidad, mientras que en todos


los niveles de observación reconocemos hoy el papel primordial de las
fluctuaciones y la inestabilidad. Junto a estas nociones aparecen también las
opciones múltiples y los horizontes de previsibilidad limitada [...] La física
tradicional vinculaba conocimiento completo y certidumbre, que en ciertas
condiciones iniciales apropiadas garantizaban la previsibilidad del futuro y la
posibilidad de retrodecir el pasado. Apenas se incorpora la inestabilidad, la
significación de las leyes de la naturaleza cobra un nuevo sentido. En adelante,
expresan posibilidades [...] Los sistemas caóticos son un ejemplo extremo de
sistema inestable: en ellos las trayectorias correspondientes a condiciones
iniciales divergen de manera exponencial con el tiempo. Entonces hablamos
de “sensibilidad a las condiciones iniciales”, y lo ilustramos con la conocida
parábola del “efecto mariposa”, que dice que el aleteo de una mariposa en la
cuenca amazónica puede afectar el clima de Estados Unidos [...] Se habla a

84
Díaz, Esther: op. cit.
85
Véase Prigogine, I. y Stengers, I.: La nueva alianza. Metamorfosis de la ciencia, Madrid, Alianza,
1983.
86
Bourdieu, P. y Wacquant, L.: Respuestas. Por una antropología reflexiva, México, Grijalbo, 1995.
44
menudo de “caos determinista” . en efecto, las ecuaciones de sistemas caóticos
son tan deterministas como las leyes de Newton. ¡Y empero engendran
comportamientos de aspecto aleatorio! [...] Lo que hoy emerge es po lo tanto
una descripción mediatriz, situada entre dos representaciones alienantes: la de
un mundo determinista y la de un mundo arbitrario sometido únicamente al
azar. Las leyes no gobiernan el mundo, pero éste tampoco se rige por el azar.
Las leyes físicas corresponden a una nueva forma de inteligibilidad, expresada
en las representaciones probabilísticas irreductibles. Se asocian con la
inestabilidad y, ya sea en el nivel microscópico o en el macrocóspico,
describen los acontecimientos en cuanto posibles, sin reducirlos a
consecuencias deducibles y previsibles de leyes determinadas. 87
En definitiva y desde una perspectiva sociológica, la concepción heredada de la
ciencia, resultaba ser especulativa, idealista, normativa y legitimadora, y, por lo tanto,
insastisfactoria en términos científicos. Por otra parte, y parafraseando a Barnes, 88 pese
a ser una creación humana directa, el conocimiento de lo natural resulta ser tan
indeterminado cono el de lo social, debido a que es auto-validador: sólo se sabe aquello
que se cree que se sabe. Dicho de otra manera, nuestra Naturaleza es nuestro
conocimiento sobre la Naturaleza, de la misma forma que nuestro Mundo Social es el
conocimiento que tenemos acerca de él.

5. El giro histórico kuhniano

No obstante los “antecedentes” críticos arriba esbozados, todos ellos pertenecientes


a su “historia interna”, la epistemología de la concepción heredada –tal como se analizó
más arriba, con distintos argumentos y argucias analíticas-, continuaba defendiendo la
independencia entre el ámbito sociohistórico de las prácticas sociales (lo fáctico) y el
ámbito lógico justificacionista de las teorías (la verdad científica).
A mediados de la década del 60 el físico y epistemólogo norteamericano Thomas
Kuhn publica su libro La estructura de las revoluciones científicas. 89 Como afirma
Hacking, 90 los filósofos anteriores al deshistorizar la ciencia –estudiándola únicamente
desde lo lingüístico-formal-, la habían convertido en una “momia”. Precisamente, la
“osadía” de Kuhn fue proclamar en el capítulo introductorio que la ciencia era un
fenómeno histórico, provocando una crisis en los cimientos de la filosofía tradicional de
la ciencia. Básicamente, su propósito fue elaborar una obra teórica que diera cuenta de
la regularidad de los cambios científicos. Para ello, frente a la disputa entre
verificacionistas y falsacionistas y, en contraposición a la posturas inductivista que
explica el cambio por acumulación de conocimiento y deductivista que considera que
las teorías que son “más verdaderas” se imponen a las anteriores, Kuhn no acepta las
ideas de progreso indefinido de la ciencia y de búsqueda de una verdad trascendente y
ahistórica. Sin que esto suponga negar el progreso de la ciencia, afirma que dicho
progreso no es algo incondicional y necesario. Existen cuatro fenómenos bien
documentados en la tradición histórica, de los cuales Kuhn parte: la variación de los
estilos de pensamiento científico en distintas épocas y el peso de factores meta-
empíricos en este cambio; los dispares grados de desarrollo de distintas ciencias, en

87
Prigogine, Ilya: El fin de las certidumbres, Santiago de Chile, A. Bello, 1996.
88
Barnes, Barry: La naturaleza del poder, Barcelona, Pomares-Corredor, 1990.
89
Kuhn, Thomas: La estructura de las revoluciones científicas, Buenos Aires, FCE, 1966.
90
Hacking, Ian: Revoluciones científicas, México, FCE, 1985.
45
particular, las naturales y las sociales; el hecho de muchos avances científicos pese a,
y contra las reglas aceptadas en su tiempo; 91 y el enigma de por qué se consideraron
aciertos tiempo atrás lo que hoy se creen errores. Tal como señala Pérez Ransans, 92
existe un supuesto básico en el análisis kuhniano: la existencia de un patrón general en
el desarrollo de las diversas disciplinas científicas. Como afirma el propio Kuhn, su
modelo intenta describir “la estructura esencial de la contínua evolución de una
ciencia”. Esta estructura (a ello obedece el título de su libro) se refleja en una serie de
fases o etapas por las que atraviesa cualquier disciplina a lo largo de su evolución.
Si para describir dicho patrón o estructura, nos remontamos al nacimiento u orígen
de una ciencia, se debería, entonces, comenzar por una etapa “preparadigmática” o
precientífica. Esta fase se distingue por la no existencia de un paradigma consolidado
que logre captar la adhesión o consenso mayoritario de los científicos o “porque
coexisten diversas ‘escuelas’que compiten entre sí por el dominio en un cierto campo de
investigación. Entre estas escuelas existe muy poco acuerdo con respecto a la
caracterización de los objetos de estudio, los problemas que hay que resolver, las
técnicas y los procedimientos que deben utilizarse, etc. Lo característico de esta etapa
es que las investigaciones que realizan los distintos grupos no logran producir un cuerpo
acumulativo de resultados. Este período de las escuelas termina cuando el campo de
investigación se unifica bajo la dirección de un mismo marco de supuestos básicos, que
Kuhn llama ‘paradigma’. Los investigadores llegan a considerar que uno de los
enfoques competidores es tan prometedor que abandonan los demás, y aceptan ese
enfoque comola base de su propia investigación. Esta transición, que ocurre sólo una
vez en la vida de cada disciplina y es por tanto irreversible, crea el primer consenso
alrededor de un paradigma y marca el paso hacia la ciencia madura”. 93 (cursivas mías).
Si bien Kuhn, en sus diferentes escritos, brinda distintas versiones acerca de lo que
es un “paradigma”, según Pérez Ransanz, básicamente se pueden especificar dos
sentidos:
1. Como logro o realización concreta, es decir, soluciones exitosas y sorprendentes de
ciertos problemas, las cuales son reconocidas por toda la comunidad pertinente. Son
aplicaciones de determinados marcos teóricos que funcionan como ejemplares, que
deben seguirse en investigaciones posteriores.
2. Como conjunto de compromisos y presupuestos básicos compartidos por la
comunidad científica en cuestión (matriz disciplinar). Incluye la aceptación de leyes
teóricas fundamentales, de postulaciones sobre entidades y procesos, de procedimientos
y técnicas experimentales, criterios de evaluación, etc.94
Este consenso (en ambos sentidos) –al que se volverá en el punto siguiente-, indica
la existencia de un paradigma consolidado y por lo tanto, el inicio de una etapa de
“ciencia normal” o período paradigmático. La ciencia normal consiste, básicamente, en
una actividad de “resolución de rompecabezas” (puzzle-solving). En esta etapa, los
científicos no se dedican ni a verificar ni a falsar sus teorías ni hipótesis, dado que
trabajan convencidos en la utilidad de las mismas. Por el contrario, se esfuerzan por
desarrollar y enriquecer el enfoque teórico del paradigma aceptado, su potencial

91
Al respecto, véase Feyerabend, Paul: Contra el método, Buenos Aires, Hyspamérica, 1984. Cabe
agregar, que fue precisamente Feyerabend, uno de los autores con quien Kuhn compartió inicialmente su
postura, más allá de la distancia que luego, ambos epistemólogos toman, por motivos que escapan a los
alcances de este trabajo.
92
Pérez Ransanz, Ana Rosa: Kuhn y el cambio científico, México, FCE, 1999.
93
Ibidem, p. 29/30.
94
Para un análisis adaptado a las ciencias sociales, véase el capitulo anterior: “La Sociología: ciencia
multiparadigmática e interparadigmática”.
46
explicativo y predictivo. Son las aplicaciones y ejemplos exitosos los que muestran la
conexión entre la teoría y la experiencia. Por lo tanto, el contenido cognitivo de una
disciplina no se encuentra tanto en definiciones y reglas explícitamente formuladas, sino
que está incorporado, principalmente, en sus ejemplares paradigmáticos. Los fracasos
en la resolución de problemas se toman, regularmente, como falta de habilidad de los
científicos y no como contraejemplos a la teoría vigente. En esta etapa, se trabaja todo
el tiempo con las mismas reglas de juego, y esto permite que los resultados se
produzcan en la misma dirección y sean claramente acumulables. Es en esta fase, donde
se puede hablar estrictamente de progreso dado que su medida y sentido están bien
definidos por la comunidad de especialistas. No obstante, es una etapa conservadora
pues el objetivo no es la búsqueda de novedades, ni en el nivel de los hechos ni en el de
la teoría. Como afirma Hacking, los científicos son premiados “por hacer más de lo
mismo” y hacerlo cada vez mejor.
Antes de continuar con el desarrollo de Kuhn, vale hacer mención acerca de una de
las vertientes que nutren su pensamiento:95 la historia “social” de Ludwik Fleck, médico
judío polaco, que en 1935 publicó La génesis y el desarrollo de un hecho científico,96 en
donde, como bien señalan Iranzo Amatriain y Blanco Merlo, 97 su concepto central no
era lógico sino sociológico: el colectivo de pensamiento que se forma cada vez que dos
o más personas intercambian ideas. Cuanto más duradera y recurrente es la interacción
más se consolida el estilo de pensamiento que comparten, y que supera siempre lo que
sabe cualquier individuo del colectivo. Refiriéndose al campo científico, Fleck afirma
que no es posible comprender y evaluar una idea científica salvo en el contexto de su
estilo. Su origen reside en un estilo anterior, del que conserva vestigios, y en un
descubrimiento singular. Un verdadero descubrimiento –no un experimento con un
resultado previsto- es un proceso de aprendizaje perceptivo y conductual. El ánimo
psicológico individual y las asociaciones colectivas de estilo elaboran una percepción
nueva (una solución) a partir de la confusión perceptiva inicial. Así se adquiere una
experiencia o destreza que vuelve a aplicarse hasta regularizar su éxito, y que se
extiende a otros problemas hasta transformarla en un estilo de pensamiento. Ningún
estilo es autónomo; dependen de estilos colaterales cuyos avances absorben y a los que
participan sus logros; pero se distinguen con claridad una vez identificado su colectivo
de pensamiento –tarea compleja porque un individuo puede pertenecer a varios estilos
simultáneamente-. Esto último que menciona Fleck es importante si se lo piensa en
términos de convergencia paradigmática.98 Por último, cuando un estilo surge y se
consolida, los investigadores se dividen en miembros y ajenos. Como el conocimiento
es la creación social por excelencia y la comunicación estriba en el intercambio de los
significados sancionados por los estilos compartidos, se establece una diferencia
cognitiva entre ambos grupos que dificulta la comunicación. 99 Como se puede apreciar,
existen algunas similitudes con el análisis de Kuhn. Como señalan Atienza, blanco e
Iranzo, una de las diferencias más importantes entre Fleck y Kuhn, es que mientras

95
Por supuesto, que existen otros aportes e influencias. A la ya mencionada de Feyerabend, habría que
agregar por ejemplo, la renovación filosófica del último Wittgenstein y sus seguidores. Al respecto,
véase Wittgenstein, Ludwing: Investigaciones filosóficas, Barcelona, Crítica-UNAM, 1988.
96
Fleck, L.: La génesis y el desarrollo de un hecho científico, Madrid, Alianza, 1986.
97
Iranzo Amatriain, J.M. y Blanco Merlo, J.R.: Sociología del conocimiento científico, Madrid, CIS,
1999.
98
Véase el capítulo anterior sobre la sociología como ciencia interparadigmática.
99
Para mayor información sobre Fleck, véase Atienza, J., Blanco, R. e Iranzo, J.M.: Ludwik Fleck y los
olvidos de la sociología, Madrid, Reis 67, 1994 y la bibliografía allí citada. También en el mismo
número: Fleck, L.: Sobre la crisis de la “realidad”.
47
Fleck apuesta por una teoría sociológica del conocimiento, Kuhn no encuentra
atractivo (incluso desestima) este planteamiento. 100
Retomando el análisis kuhniano, la “investigación normal”, con su creciente
especialización y extensión del área de aplicaciones, lleva tarde o temprano al
planteamiento de “anomalías”, es decir, problemas para los cuales el paradigma vigente
no tiene respuestas satisfactorias. Si bien es cierto que nunca existe una total
concordancia entre el modelo teórico y el real 101, que siempre y desde un prncipio
existen enigmas o problemas no resueltos, el surgimiento y aumento de ciertas
anomalías hace poner en dudas, la eficacia y corrección del paradigma establecido,
inaugurando una etapa de “crisis paradigmática”. Esta fase –que Kuhn denomina
también de “ciencia extraordinaria”-, se caracteriza porque los científicos comienzan a
poner en tela de juicio el modelo de análisis y a trabajar en procura de un nuevo
paradigma, o sea, a proponer estructuras teóricas alternativas que implican un rechazo o
una modificación de los supuestos aceptados. Sin embargo, en contraposición a las
posturas verificacionistas y falsacionistas, y cuestionando el concepto lógico-
justificacionista de racionalidad que ellas plantean , los científicos no abandonan un
paradigma hasta tanto no exista otro alternativo, que le permita resolver dichas
anomalías.
Como señala Pérez Ransanz, 102 esta “crisis paradigmática” puede saldarse de
diversas maneras: 1. el paradigma en tela de juicio se muestra finalmente capaz de
resolver los problemas que provocaron la crisis; 2. ni los enfoques más radicalmente
novedosos logran dar cuenta de las anomalías, por lo cual éstas se archivan en espera de
una etapa futura donde se cuente con mejores herramientas conceptuales e
instrumentales; 3. surge un paradigma alternativo que parece ofrecer una solución a las
anomalías, y comienza la lucha por lograr un nuevo consenso.
A esta última alternativa de cambio científico y trazando un paralelo con las
revoluciones sociales,103 Kuhn la denomina “revolución paradigmática” . Al describir
un cambio de paradigma como una revolución –que inicialmente fue subversión,
especialmente, si se lo mira desde la perspectiva del “oficialismo” dominante dentro de
la comunidad científica y por que además, no hay revolución sin revolucionarios que
por otra parte, se atribuyen buenas razones para el cambio-, Kuhn nuevamente está
cuestionando la visión de la tradición heredada, que sostenía que la elección entre
teorías rivales –integradas en paradigmas opuestos- se pueda resolver mediante algún
procedimiento efectivo (algorítmico) de decisión: ni apelando a la lógica y a una
experiencia, observación o tribunal neutral (como pretendían los empiristas lógicos), ni
tampoco mediante decisiones claramente gobernadas por reglas metodológicas (como
proponían los popperianos). Las teorías pertenecientes a paradigmas rivales son
inconmensurables, es decir, si bien pueden comprenderse, aunque más no sea
parcialmente, no son completamente traducibles entre sí y por lo tanto, no se pueden
comparar de manera directa y puntual. Esta incompatibilidad impide al acuerdo acerca
de un argumento decisivo, a favor o en contra de alguna de ellas. Dicho de otro modo,
no existe un común denominador que sea indicador de éxito o que permita inclinar la
balanza hacia alguna de los paradigmas alternativos. Las diferencias que implica la
inconmensurabilidad, son diferencias en los compromisos básicos: en los criterios sobre
la legitimidad y el orden de importancia de los problemas, en las leyes que se

100
Atienza, Blanco e Iranzo: op. cit.
101
Véase Pérez Lalanne, Roberto: Investigación social, op. cit.
102
Ibídem.
103
Cfr. E. Díaz: op. cit.
48
consideran fundamentales, en la red conceptual a través de la cual se estructura el
campo de investigación y se organiza la experiencia, en los supuestos sobre qué
entidades y procesos existen en la naturaleza, en los criterios de evaluación, en los
valores epistémicos (fecundidad, verdad, simplicidad, consistencia, alcance, etc.). Todo
esto justifica la afirmación de Kuhn sosteniendo que cuando se produce una revolución
paradigmática, los científicos viven en mundos diferentes.104 Por supuesto, que el
mundo es único y sigue siendo el mismo, lo que cambia es la representación que se
tiene del mismo. En efecto, el nuevo paradigma da lugar a nuevos fenómenos y
problemas, algunos de los viejos problemas se olvidan, y algunas soluciones dejan de
ser importantes o incluso inteligibles. Por tal motivo, el desarrollo de una disciplina
científica, a través del cambio de paradigmas, no puede ser acumulativo ni
necesariamente progresivo. Por otra parte, al no haber criterios independientes o
tribunales arbitrales neutrales, el único camino que queda es la persuación: los
partidarios de teorías rivales esgrimen argumentos de plausibilidad, es decir, de razones
que pudieran convencer a los otros de cambiar su marco de investigación. La ausencia
de argumentos concluyentes hace que no se pueda tildar de ilógico o de irracional a
quien se niegue a aceptar el nuevo paradigma; y por lo mismo, esta aceptación no ocurre
de manera simultánea. Cuando finalmente, después de un proceso de debate y
deliberación, se conforma un nuevo consenso alrededor de uno de los paradigmas o, lo
que sería similar, cuando el nuevo paradigma logra desplazar al anterior y captar la
adhesión de la mayoría de la comunidad científica, comienza una nueva etapa de ciencia
normal. De esta manera, una vez que una disciplina científica ha alcanzado la madurez,
pasa repetidamente a través de la secuencia: ciencia normal – crisis – revolución –
nueva ciencia normal.105

6. Kuhn y las ciencias sociales

Como era de esperar, el análisis de Kuhn fue duramente criticado por parte de los
partidarios de la tradición heredada. Fue tildado de irracionalista, relativista, anarquista,
historicista, y hasta de ¡sociologista!. A muchas de estas críticas, el propio Kuhn se
encargó de contestar, pero frente a otras tantas, fue contemporizador y hasta llegó a
arriar sus propias banderas.
Sin embargo, en el campo de las ciencias sociales –a pesar que sólo realizó
comentarios marginales y en algunos casos, menospreciativos- sus ideas tuvieron
amplia acogida. En tal sentido, considero que el análisis de las repercusiones de Kuhn
en las ciencias sociales debería distinguir entre las reacciones que provocaron la
caracterización que hizo de estas ciencias, cómo fue su incorporación a las mismas y los
motivos por los cuales sus conceptualizaciones tuvieron amplia difusión y aceptación.
Con respecto a su caracterización, no hay dudas, que por lo menos, inicialmente, él
consideró que las ciencias sociales –a las que les prestó poca dedicación, puesto que
estudió básicamente a las naturales-, se hallaban atravezando la etapa previa de
inmadurez o de preciencia, más allá de que algunos puedan objetar que esta etapa
resulta algo confusa y difusa. Lo cierto es que esta concepción sirvió de argumento a
algunos integrantes de estas disciplinas, para justificar su incredulidad y en versiones
más “posmodernas” y/o “nietzscheanas” equipararlas a cualquier manifestación artística
o literaria. Otros, acordando con ese diagnóstico que refiere a la existencia de una

104
Cfr. Kuhn, T.: op. cit.
105
Pérez Ransanz: op. cit. (cursivas mías).
49
diversidad de escuelas, plantearon que estas ciencias no se desarrollaban porque cada
escuela dilapidaba su tiempo y esfuerzos intelectuales procurando socabar los supuestos
de las rivales. 106 Como solución a dicho desgaste bizantino, propusieron terminar con la
polémica estéril y proclamar como “vencedor” a su propia corriente de pertenencia. A
ello contribuyó, también, la aparición del texto de Francis Fukuyama que declaraba el
fin de la historia y de las ideologías. Para ello, incluso, algunos se valieron de la
distinción lakatosiana de paradigmas progresivos y regresivos.107 Por supuesto que
también, estuvieron aquéllos que si bien aceptaban algunos ingredientes del análisis
kuhniano lo adaptaron a la realidad de las ciencias sociales. En este sentido –que
particularmente comparto-, se consideró que las ciencias sociales estaban lo
suficientemente maduras y que por lo tanto, habían dejado su etapa precientífica. La
diferencia –que hasta puede resultar una ventaja comparativa, -, con respecto a las
ciencias naturales, es que las ciencias sociales se caracterizan por ser
multiparadigmáticas e interparadigmáticas. Esto último, cuestionaría las tesis kuhniana
de la inconmensurabilidad (razón por la que ha sido acusado de irracionalista) y la que
postula la existencia de un único paradigma consolidado. Algunos, llevando el análisis
un poco más lejos y a modo de “contragolpe”, se han atrevido a conjeturar, que esta
realidad es el destino que les espera a las ciencias naturales. Por último, cabría
mencionar algunas opiniones críticas a su análisis. En tal sentido, Bloor108 haciendo un
análisis comparativo sostiene que mientras la teoría de la refutación despiadada de
Popper es el darwinismo social en el campo de la ciencia, la versión lakatosiana una
hipóstasis de la competencia monopolista capitalista, la de Feyerabend una idealización
extrema de la democracia política liberal, la versión kuhniana de la ciencia retomaría los
temas disidentes del Romanticismo: creatividad, indeterminación, irracionalidad,
agonismo, etc. Sobre esta interpretación de Bloor, considero que el análisis de Kuhn es
francamente monopólico por el papel que le asigna dentro de la ciencia al único
paradigma hegemónico. Desde otra perspectiva, Bourdieu 109 señala que el análisis de
Kuhn (que pretende ser descriptivo) es una prescripción larvada cuando sostiene que la
existencia de un paradigma es un signo de madurez científica y es también normativa
cuando afirma que la adhesión dogmática a una tradición es favorable a la investigación.
En cuanto a los motivos de la amplia acogida de las ideas kuhnianas por parte de
los cientistas sociales, no hay dudas que el factor primordial fue la diferencia –con
respecto a la tradición heredada-, en lo que hace a los criterios de demarcación y
validación. En efecto y tal como se señaló al principio del apartado anterior, su postura
relativista producto de la incorporación de la historia y del consenso en el análisis
epistemológico, no sólo constituyó su aporte “sociológico” principal sino que se
convirtió en una suerte de boomerang que abrió la puerta para algo seguramente
impensado, y por lo tanto, inesperado por Kuhn: el análisis sociológico de la legitimidad
y legitimación de los conocimientos científicos. En definitiva, Kuhn no fue
consecuente con su “mirada sociológica” aunque sí fue coherente con su propia postura.
Si bien había introducido la historia y el consenso, había dejado afuera uno de los temas
centrales en el análisis de cualquier práctica social: la problemática del poder y en este
caso particular, su relación con el saber.

106
Véase Lores Arnaiz, M. del R.: op. cit.
107
Cfr. Lakatos, I.: op. cit.
108
Bloor, David: op. cit.
109
Bourdieu, P.: Intelectuales, política y poder, Buenos Aires, Eudeba, 1999.
50
7. Los supuestos y los modos del conocimiento

Uno de los rasgos que caracteriza a todo paradigma es el de partir de un conjunto de


supuestos, que Gouldner 110 denominó supuestos básicos subyacentes. En tal sentido,
Dudley Shapere111 -refiriéndose a los logros de la ciencia moderna- menciona un
conjunto de asunciones o presuposiciones que servirían para identificar cualquier
programa de investigación:
1. La presuposición ontológica: supuestos acerca de cómo es el mundo, el individuo, la
sociedad (ordenado, determinista, caótico, conflictivo, etc.) que deben ser aceptados
antes de cualquier investigación teórica y/o empírica, o antes de que nuevas creencias
fundadas puedan ser aceptadas.
2. La presuposición metodológica: el supuesto de que existe un “método”, el método
científico, con cuya aplicación se obtiene conocimiento fundamentado sobre el mundo.
3. La presuposición lógica: la afirmación de que hay “reglas de inferencia” –en el
ámbito de la lógica deductiva, inductiva, abductiva, dialéctica y/o analógica-, que
pueden ser aplicadas en el razonamiento científico, pero que no pueden cambiarse bajo
ningún resultado científico.
4. La presuposición terminológica o conceptual: la asunción de que existen ciertos
términos “metacientíficos”, como teoría, evidencia, método, explicación, etc., que se
utilizan para designar conceptos científicos, argumentos, etc., cuyo significado es
independiente de los contenidos específicos de la ciencia en cuestión.
Y agregaría a la lista de Shapere:
5. La presuposición gnoseológica: acerca de la naturaleza del proceso de conocimiento
y la relación sujeto-objeto.
En el apartado siguiente se tratará este último punto, que considero fundamental
para un tratamiento sociológico de la ciencia y que no por casualidad u olvido, fue
obviado por Shapere. A continuación se desarrollarán algunas consideraciones acerca
del punto 2, referidas a la problemática de los modos del método y que luego serán
retomadas en el análisis sociológico del campo científico.
Según Wallace112 existen, básicamente, cuatro modos de generar enunciados
empíricos y de contrastar su verdad: autoritario, místico, lógico-racional y científico.
Los mismos no son excluyentes y hasta se combinan o matizan en el análisis de un
mismo proceso de producción de conocimientos. Samaja 113 -siguiendo a Peirce-,
agrega un quinto modo que denomina el método de la tenacidad, por el cual un
individuo, en forma obsecada, aparta sistemáticamente su pensamiento de todo aquello
que pueda conducirlo a un cambio de opinión. Aunque este método resultaría difícil de
sostener ante la diversidad de las creencias de los demás, por su testadurez e
individualidad.
En el modo autoritario el énfasis se pone en la fuente cualificada productora del
conocimiento, es decir, en la posición socialmente reconocida, que ocupa el emisor (por
ejemplo, ancianos, oráculos, obispos, profesores, etc.). En este caso el individuo adopta
las creencias que rigen en su comunidad y se atiene a ellas so pena de ser castigado.
Pierce, le adjudicaba superioridad moral y mental en relación al método de la tenacidad,
por su potencia para producir resultados grandiosos y para dirigir a las masas. Demás

110
Gouldner, Alvin: La crisis de la sociología occidental, Buenos Aires, Amorrortu, 1979.
111
Shapere, Dudley: “The character of scientific change” en Th. Nicles (conp): Scientific Discovery,
Logic and racionality, citado en Schuster, F. y Klimovsky, G.: op. cit.
112
Wallace, Walter: la lógica de la ciencia en la sociología, Madrid, Alianza, 1980.
113
Samaja, Juan: Epistemología y metodología, Buenos Aires, Eudeba, 1999.
51
está señalar, que este fue el criterio al que apeló y apela la Iglesia al manejarse con
verdades reveladas, la biblia o las intuiciones de Aristóteles. Sin embargo, lo llamativo
–tal como enseguida se verá- es su vigencia en el ámbito académico y científico.
El modo místico (incluyendo su variedad alucinatoria) está parcialmente
relacionado con el autoritario, en la medida en que ambos pueden solicitar conocimiento
de profetas, mediums, divinidades, dioses y otras formas sobrenaturales, pero en este
caso, el énfasis está puesto en el “estado de gracia” y psicofísico personal del
consumidor del conocimiento, en su “creencia a ciegas”, en su “dependencia” con
respecto a la fuente productora; por ejemplo, el tarot, el horóscopo, la borra de café, las
entrañas de los animales y en algunos casos, en una versión mucho más aggriornada y
profesionalizada, la consulta terapeútica.
En el modo lógico-racional, el juicio sobre los enunciados propuestos como
verdaderos, descansa principalmente en los procedimientos lógicos formales empleados
para producirlos. Este modo se relaciona con el autoritario y el místico, ya que pueden
proporcionar bases para aceptar tanto las reglas como los axiomas o “primeros
principios”. Pero una vez que se aceptan estas bases, por las razones que sea, se
sostiene que una estricta adherencia al procedimiento correcto es infalible para generar
conocimiento válido. Este método denominado también apriorístico o metafísico si bien
puede conducir de múltiples maneras a fracasos, resultaba para Pierce más intelectual y
respetable porque a falta de un recurso mejor, se basaba en el “instinto de la razón”.
Por último, el modo científico se diferencia de los anteriores en que pone como
presupuesto la noción de lo real: de algo permanente y externo, sobre lo cual nuestro
pensamiento no puede incidir y por lo tanto, es el único que admite su corrección desde
el exterior. En la versión de la tradición heredada, se combinaba una confianza primaria
en los efectos observacionales de los enunciados en cuestión, con una confianza
secundaria en los métodos y procedimientos utilizados para su producción. Hasta que
apareció el planteo relativista de Kuhn que se intentará complementar desde una
perspectiva sociológica.

8. La razón histórico-crítica y el giro social de la ciencia

Como se señaló al comienzo de este trabajo, nadie podría –con razones fundadas o
argumentos plausibles-, poner en dudas que la ciencia forma parte de la cultura,
conformando una subcultura, y que por lo tanto, sociológicamente puede ser estudiada
como cualquier otro elemento cultural. Ahora bien, pero qué es esa cosa llamada
ciencia? 114
Sociológicamente y en un sentido amplio, la ciencia es lo que la comunidad o la
sociedad en un determinado momento histórico considera que es o, dicho de otra
manera, la ciencia son aquellos conocimientos y prácticas que han sido sancionados o
institucionalizados como científicos, independientemente, de cuáles sean sus contenidos
sustantivos, sus estructuras lógicas y lingüísticas, los valores epistémicos en juego
(alcance, fecundidad, objetividad, verdad, etc.), sus procedimientos y técnicas, etc.
Como se ha visto, esta consideración por parte de la comunidad fue cambiando
históricamente, motivo por el cual, lo que hoy podemos aceptar como ciencia, mañana,
bien podría no serlo. Al mismo tiempo, en cualquier período que se analice, también
existe -aunque pueda resultar una verdad de perogrullo-, la consideración acerca de lo

114
Aunque pueda resultar obvio y hasta una falta de respeto, lo cursivo corresponde al título de un clásico
en el tema: Chalmers, Alan F.: ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, Madrid, Siglo veintiuno, 1986.
52
que no es ciencia o no se acepta como conocimiento científico. Esto último es
sumamente importante -especialmente para contrarrestar con el mismo argumento y por
supuesto, en el mismo sentido amplio, en el que la cuestión se está tratando-, a aquellas
posturas que suelen equiparar el conocimiento científico con cualquier otro tipo de
conocimiento. Insisto y quiero en esto ser claro, si se acepta como ciencia, a las
prácticas y conocimientos, reconocidos históricamente como tales, también debe
aceptarse que en el mismo contexto socio-histórico, a otras prácticas y conocimientos
no se les reconocía tal status epistemológico o gnoseológico. No caben dudas, que de lo
anterior se desprende que el sujeto que emitía tal juicio y que a su vez era portador y
productor de dicho conocimiento, era la comunidad. Colateralmente, también puede
desprenderse, la legitimidad y justificación de una sociología del conocimiento o de una
epistemología social. Hasta aquí en un sentido sociológico amplio.
En un sentido –también sociológico- pero ahora restringido, convendría repasar y
detenernos en cada uno de los puntos anteriores. Por los objetivos del presente estudio,
sólo lo haremos focalizando el análisis en la actualidad o a lo sumo en forma
prospectiva.
Si bien no es el propósito de este trabajo el tratamiento de la problemática de la
cultura, que por otra parte, será objeto de análisis en un capítulo posterior de este
libro,115 no obstante, se podría señalar, que independientemente de cual sea el concepto
de cultura (o de subcultura) que se maneje –especialmente en estas épocas globalizadas-
, la ciencia suele exceder sus límites o, dicho de otra manera, la ciencia (o su
equivalente) no sólo es algo constitutivo de cualquier cultura, lo que en términos de
Herskovits conformaría un universal,116 sino que –y como tal vez, no ocurre con ningún
otro elemento cultural-, algunos conocimientos son considerados científicos en
diferentes culturas, que incluso, a su vez, integran distintas civilizaciones. Esto último
resulta ser un dato que no sólo habla del potencial de la ciencia y de su universalidad,
sino que también puede servir para distinguir entre lo que es y no es un conocimiento
científico. Sin embargo, y aunque pueda resultar contradictorio con lo anterior, la
ciencia en su conjunto o como totalidad y en tanto ciencia, continúa siendo algo relativo
a cada contexto socio-histórico.
El segundo punto que considero sumamente importante dilucidar es la diferencia
entre el llamado conocimiento vulgar o de sentido común y el científico. Aquí las cosas
-en el campo de las ciencias sociales-, están bastante divididas observándose una
multiplicidad de opciones, que van desde aquéllas que niegan cualquier diferencia entre
ambos tipos de conocimiento a quienes sostienen exactamente lo contrario, pasando por
puntos de vista intermedios que señalan que la diferencia estaría en el juicio o
calificación (o en quienes lo realizan), o que la diferencia sería de grado o de matices y
no sustantiva, intrínseca y cualitativa. Dado que cualquier clasificación que se elaborara
–amén de resultar complicada-, terminaría siendo sumamente arbitraria y mutiladora, y
en vistas, de que en la mayoría de las posturas existen elementos rescatables, considero
necesario repasar críticamente algunas de ellas, realizando los comentarios
correspondientes.
En tal sentido, existen en la ciencias sociales corrientes contemporáneas –con
predicamento, particularmente en el ámbito de la sociología y antropología del
conocimiento o de la epistemología social-, que con el propósito de desmistificar y/o
desacralizar el conocimiento científico, a los efectos de su abordaje, lo equiparan a
cualquier creencia o conocimiento compartido, asignándole el mismo status

115
Véase en este libro el capítulo de Irene Di Martino.
116
Cfr. Herskovits, Melville: El hombre y sus obras, México, FCE, 1981.
53
117
epistemológico. Al respecto, considero que el hecho de que la ciencia pueda ser
estudiada como cualquier otro elemento cultural no resulta un argumento válido para
equipararla a cualquiera de ellos, como tampoco sirve el argumento inverso y más
grotesco, que afirma que para estudiar la ciencia de la misma forma que cualquier otro
elemento cultural hay que comenzar por igualarlos. Por otra parte, no entiendo por qué
motivo, hay que asimilar aquello que la misma comunidad, se empeña en separar, en tal
caso correspondería realizar un estudio empírico para desentrañar las razones que la
gente tiene para evaluarlo de esa manera. Lo cierto es que no se trata de un elemento
cultural como cualquier otro, sino de un bien cultural al cual se le asigna un mayor
capital simbólico, pero además se trata de un conocimiento institucionalizado, que a su
vez, lo convierte en diferente a otros conocimientos que no lo están. Con esto quiero
decir, que sociológica o antropológicamente hablando, no son igualables un grupo, una
organización y una institución, o un uso, una costumbre y una norma, aunque el
tratamiento científico sea el mismo en todos los casos. Podrá decirse, que existen otras
creencias que también están institucionalizadas como las religiosas, pero ese tampoco
constituye un argumento para asimilarlas con las creencias científicas, ya que aquéllas
se manejan con criterios dogmáticos enraizados en la fe, y que por tanto, a priori,
renuncian a cualquier tipo de evidencia racionalmente construída. Particularmente,
considero que por tratarse de una institución, la ciencia es un conocimiento especial, sin
que ello suponga su sacralización (como no debe ocurrir con ninguna otra institución).
Una cosa es desmistificar o desacralizar la ciencia, en el sentido de mundalizarla
(porque de hecho, es un producto mundano, y esto tampoco la convierte en similar, de la
misma forma como tampoco basta –como hace el naturalismo-, con definirla como un
proceso social), y otra cosa es vulgarizarla o bastardearla. Dicho con otros términos,
aunque puedan existir elementos comunes (en la génesis, en las estructuras linguísticas,
en los razonamientos, en los valores epistémicos, en la forma de legitimación, etc.),
considero que, tomados como totalidades, son cualitativamente e intrínsecamente,
diferentes.
Esta dicotomía sagrado vs. profano es uno de los dilemas por el que transita el
pensamiento social desde sus inicios. En el campo de la sociología (para no hablar de la
filosofía), tal como se ha visto en un capítulo anterior,118 existió desde sus fundadores
esta tendencia a la sacralización de la ciencia. Saint Simon propuso el reemplazo de los
sacerdotes por los científicos y de la religión por la ciencia. Así incluso la consideró el
propio Comte, quien la definió como una nueva religión. Posteriormente, fue Durkheim
quien también empleó dicha dicotomía, y terminó sacralizando a la sociedad y a quienes
hacían de mediadores: las instituciones (siendo una de ellas, la ciencia). 119 Siguiendo
una línea de pensamiento similar –aunque salvando algunas distancias-, los cancerberos
de la tradición heredada, al oponerse a que la ciencia sea estudiada como cualquier otra
actividad humana terminaron convirtiéndola en un tabú o cuerpo sagrado de
conocimientos, y al mejor estilo de los monjes budistas, la preservaron de cualquier
contacto con la realidad que pudiera contaminarla. De esta manera la reificaron y
mistificaron instituyendo la demarcación entre lo sagrado (la ciencia) y lo profano (lo
social, lo ideológico, el error, el prejuicio, la mera creencia, etc.). Con el agravante de
que muchas veces y en especial, en el campo de las ciencias sociales, por aferrarse al
manojo de procedimientos lógico-prescriptivos, cercenaban a priori la libertad de

117
Cfr. por ejemplo Bloor, D.: op. cit.; Barnes, B.: op. cit., y T.S. Kuhn y las ciencias sociales, México,
1986 y Sobre ciencia, Barcelona, Labor, 1987; Olivé, L.(comp.): op. cit..
118
Véase en este libro el capítulo Pérez Lalanne, R.: Algunas notas sobre la sociología.
119
Véase también Durkheim, Emilio: Las formas elementales de la vida religiosa, Madrid, Akal, 1982.
54
investigación que terminaban realizándose en función de la causa lógica-
metodológica, haciendo recordar (ya que de lo profano se está hablando) a la conducta
del borracho que, habiendo perdido la llave de su casa, la busca sin embargo con
obstinación, bajo la luz de un farol, ya que alega que allí se ve mejor.120
Es particularmente interesante agregar, que este correcto propósito de desacralizar
la ciencia (incluídos los científicos y profesionales, en especial, los médicos, venidos
doctores cuando a duras penas son licenciados en ciencias de la salud), ha servido para
que otras corrientes de pensamiento, transformadas en cruzados morales,121 pasaran a
endemonizarla, brindando una versión apocalíptica o pesimista de la misma, y al mejor
estilo de la inquisición la responsabilizaran de todos los males habidos y por haber,
convirtiéndola en chivo expiatorio y condenándola a la hoguera de la redención. 122 En
una línea “semejante” de pensamiento, se ubican algunas posturas nihilistas, de origen
nietzscheano y posmodernosas, que abjurando de toda posibilidad de conocimiento
científico del mundo proponen reemplazarlo por el conocimiento artístico, literario,
ensayista, bestsellerista, etc., del cual por supuesto, ellos se reconocen como autores,
representantes y editores.123 Como diría Marx: “Semejantes frases literarias, que, con
arreglo a una analogía cualquiera, clasifican todo dentro de todo, pueden hasta parecer
ingeniosas cuando son dichas por primera vez, y tanto más cuanto más identifiquen
cosas contradictorias entre sí. Repetidas, e incluso con presunción, repetidas como
apotegmas de valor científico, son tout bonnement (campechanamente) necias. Sólo
buenas para cándidos literatos y charlatanes visionarios, que enchastran todas las
ciencias con su empalagosa mierda”. 124 Lo paradójico de esto último, es que algunos
integrantes de estas corrientes, son renegados ex – miembros de la misma tradición
heredada que como bien lo planteara en su momento Merton, suelen comportarse frente
a sus ex – grupos de pertenencia en forma más crítica que aquéllos que nunca han sido
miembros, con el consecuente despestigio que esto supone, para la ya alicaída corriente
empirista-lógica.125
Como podrá verse, en este y en los temas subsiguientes, hay todo un laberinto de
intereses en juego. Pero el problema no son los intereses sino el laberinto solapado de
“buenas intenciones desinteresadas”.
Existen otras posturas que trazando un paralelo con el análisis que realiza Beckert
sobre la desviación 126 afirman que los conocimientos (vulgar y científico) son
intrínsecamente iguales, siendo que la diferencia está en el juicio o en quien realiza la
evaluación. 127 Si bien en algunos casos, este argumento puede resultar válido, en otros
casos no lo es. Es cierto que la certificación o el reconocimiento de un conocimiento
como científico no deja de ser una convencionalidad que depende de la evaluación que
realice la comunidad (tema al que enseguida se volverá). Sin embargo, este argumento
resulta ser circular, dado que el juicio no modifica la naturaleza de los conocimientos, a

120
Kaplán, Abraham citado en Bourdieu, P., Chamboredon, J. y Passeron,J.: El oficio de sociólogo,
Buenos Aires, Siglo veintiuno, 1975.
121
Cfr. Bécker, Howard: Los extraños. Sociología de la desviación, Buenos Aires, Amorrortu, 1983.
122
Cfr. Howsbaum, E.: op. cit.
123
Véase Hughes, J. y Sharrock, W.: La filosofía de la investigación social, México, FCE, 1999.
124
Marx, Karl: Elementos fundamentales para la crítica de la economía política, Buenos Aires, Siglo
veintiuno, 1971.
125
Véase Merton, Robert: Teoría y estructuras sociales, México, FCE, 1980.
126
Cfr. Béckert, Howard: op. cit. Véase también en este libro el capítulo de Silvia Schwartz sobre
conducta desviada.
127
Véase Iranzo Amatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
55
lo sumo lo hará en la percepción que se tenga, y porque además, ese juicio se emite
de acuerdo a cuáles sean las características intrínsecas de los mismos.
Otras posturas 128 sostienen que la diferencia entre el sentido común y el científico
es de grado, proponiendo una suerte de continuidad (o “destilación”) entre los mismos e
incluso afirmando que el primero es la base o el origen del segundo. 129 Esta última
afirmación, al menos que alguien pretendiera que el conocimiento científico se traiga al
momento de nacer (a modo de pan bajo el brazo), resulta simplemente obvia y pueril.
Bastaría para ello con releer cualquier texto que desarrolle el proceso de
socialización.130
Retomando el tema de la diferencia entre el conocimiento vulgar y el científico, en
1961, Nagel, integrante de la tradición heredada, afirmó que la ciencia era el sentido
común organizado pero el menos común de los sentidos.131 Si bien esta frase ha sido
interpretada de distintas maneras, no caben dudas por quien fuera el autor, que no estaba
en su ánimo indicar la similitud entre ambos conocimientos y ni siquiera la continuidad.
Parafraseando a Aristóteles una cosa es el género próximo y otra cosa es la diferencia
específica. En síntesis, la cuestión es si la ciencia genera sistemáticamente
aseveraciones que son lógicamente inconsistentes o sustantivamente incompatibles con
las realizadas por el sentido común, o simplemente se trata de una mera “traducción”
que la ciencia realiza de las categorías cotidianas y ordinarias del conocimiento vulgar.
Tomando como referencia los escritos de Marx, Durkheim, Bachelard y Bourdieu,
considero que existe una ruptura epistemológica entre el conocimiento común y el
científico y que este quiebre es precisamente lo que hace que ambos conocimientos sean
radicalmente diferentes. Como afirma Bourdieu, esta vigilancia epistemológica se
impone particularmente en el campo de las ciencias sociales, en donde la separación
entre la opinión común y el discurso científico es más impreciso que en otros casos.132
Innumerables son los argumentos a los que se podrían apelar para justificar dicha
ruptura.
Un buen punto de partida, es establecer con Bachelard, la jerarquía epistemológica
de los actos científicos: el hecho científico se conquista, construye, comprueba.133 Esto
significa que a diferencia de las posturas convencionalistas que comienzan con la
construcción del conocimiento, hay que comenzar desenmascarando a la sociología
espontánea que no reconoce que el primer obstáculo epistemológico es la familiaridad
de lo social y que es preciso romper con “la ilusión de la transparencia del mundo
social”. En contraposición a ciertas posturas que atribuyen el orígen del conocimiento
científico a la percepción y –a través de ella-, a las nociones del sentido común, se trata
de romper con las relaciones más aparentes, que son las más familiares, que lo real le
propone a la percepción, sustituyéndolas por las construcciones teóricas “provisorias”,
las que suelen “reunir lo que vulgarmente se separa o a distinguir lo que vulgarmente se
confunde”134 Como el propio Durkheim lo afirmaba, “las representaciones que hayamos
podido hacernos de ellos [los hechos] en el curso de nuestra vida, por haber sido
formadas sin método ni crítica, carecen de valor científico y deben ser descartadas”.135

128
Véase la bibliografía citada en la nota 63.
129
Cfr. Samaja, Juan: op. cit. quien a su vez toma, entre otros, como referencia a Ladrière, Jean: El reto
de la racionalidad, Salamanca, UNESCO-Sígueme, 1997.
130
Cfr. nuevamente Berger y Luckmann: op. cit. y en este libro el capítulo de McDonald.
131
Nagel, Ernest: La estructura de la ciencia, Barcelona, Paidós, 1981.
132
Bourdieu y otros: op. cit.
133
Bachelard, Gastón: La formación del espíritu cientifico, México, Siglo veintiuno, 1984.
134
Fauconnet, P. y Mauss, M. : Sociologie citado en Bourdieu y otros: op. cit.
135
Durkheim, Emilio: Las reglas del método sociológico, Buenos Aires, La Pléyade, 1976.
56
Desde una posición más crítica e irónica, Bachelard afirmaba que la utilidad de las
intuiciones residía en que servían para ser destruídas. Tal como él se encargó de
demostrarlo, la máquina de coser se inventó sólo cuando se dejó de imitar los
movimientos de la costurera. Por eso, las analogías no son siempre heurísticamente
fructíferas. Como señala Bourdieu, hay que subvertir el mundo cotidiano de lo que se da
por supuesto o producir un golpe de estado teórico. En definitiva, entonces, se trata de
reconocer la existencia de dos tipos de saberes: el saber para actuar, propio de la vida
cotidiana, que se adquiere en la “universidad de la calle” y el saber para teorizar, que es
el conocimiento científico, que se adquiere en los ámbitos académicos, como lo son las
universidades y los centros e institutos de investigación, sin que ello suponga,
desconocer el primero, que a veces, puede ser tan útil y efectivo como el segundo; sin
embargo, son dos saberes cualitativamente diferentes, aunque en algunos contextos, el
conocimiento experto que otros actores no científicos han adquirido sobre su entorno
resulta ser más adecuado que el de la ciencia hasta que ésta cambiando o revisando los
supuestos previos, logra incorporarlo en sus propios términos.
Consecuentemente con lo anterior, y relacionado con la “ilusión de la
transparencia”, está el denominado principio de no conciencia.136 Contrariamente a lo
que sostienen algunas escuelas psicosociales e incluso sociológicas cualitativas, este
principio afirma que las relaciones sociales no pueden reducirse a relaciones entre
subjetividades animadas de intenciones o motivaciones porque ellas se establecen entre
condiciones y posiciones sociales, que son más reales que los propios sujetos
relacionados y que determinan las representaciones que los actores tienen de las
mismas. Precisamente Durkheim reconocía a Marx el mérito de haber roto con esta
ilusión: “Creemos fecunda la idea de que la vida social debe explicarse, no por la
concepción que se hacen los que en ella participan, sino por las causas profundas que
escapan a la conciencia”. 137 Con otras palabras, esto significa que las nociones de
sentido común que los actores poseen se hallan condicionadas por la posiciones que
ocupan en la estructura social o como diría Marx por las relaciones determinadas,
necesarias, independientes de su voluntad, que mantienen en la producción social de su
existencia. Dicho de otro modo, el sentido y los significados que los sujetos le asignen a
sus acciones más personales y más “transparentes” no les pertenencen sino que
obedecen al sistema total de relaciones en las cuales, y por las cuales, se realizan. Esta
falta de conciencia constituye otro motivo por el cual se justifica la necesariedad de la
ruptura con el conocimiento vulgar y la lógica necesidad de estudiar las condiciones
objetivas que lo hacen posible.138
A lo anterior, hay que agregar que el sentido común (incluyendo el del científico)
también es materia de estudio por parte de la sociología del conocimiento. En efecto, si
se acepta que el conocimiento vulgar es cualitativamente diferente al científico y se
tiene en cuenta, que se manifiesta mediante la misma terminología , entonces forma
parte de la vigilancia epistemológica para la superación de los obstáculos de tal
naturaleza, el saber distinguirlos para evitar -mediante una tarea de reflexión y
autorreflexión permanente-, que se filtre por la ventana aquello cuyo ingreso se acaba de
impedir por la puerta. Una de las “maldiciones” que según Bourdieu, tienen las ciencias
sociales, es que trabajan con un objeto de estudio que habla, corriéndose el riesgo de

136
Cfr. Bourdieu y otros: op. cit.
137
Citado en Bourdieu y otros: op. cit.
138
Véanse en este libro los capítulos referidos al análisis de la estructura social de Pérez Lalanne y de
Oliva.
57
sacar los conceptos teóricos de boca de sus informantes, sustituyendo sus
prenociones por las de quienes estudia o por una mezcla eclética de ambas.139
Retomando el desarrollo de la frase de Bachelard (el hecho científico se conquista,
construye y comprueba), habría que distinguir entre dos categorías que son
epistemológicamente diferentes: el objeto real (preconstruído por la percepción) y el
objeto construído (concebido como sistema de relaciones conceptuales preconstruídas
teóricamente y provisoriamente). A diferencia de lo que sostiene el empirismo, la
ciencia no trabaja con datos experienciales sino con hechos científicos diseñados
deliberada y metódicamente en función de un sistema de hipótesis (o modelo teórico)
previamente explicitado. De esta forma el modelo teórico es inseparablemente
construcción y ruptura. Parafraseando a Kuhn, no se puede romper con el sentido
común si previamente no se tiene un modelo teórico con el cual reemplazarlo, pero
lógicamente para que ello suceda tiene que haber –como lo afirmaba Marx-, conciencia
y voluntad de cambio, es decir, de ruptura. Este problema de la construcción del objeto
no puede resolverse nunca de antemano y de una vez para siempre, porque el modelo
teórico no sólo implica construcción sino también comprobación. Aquí suele plantearse
la relación experiencia – razón o empiria – teoría. Sin entrar a enumerar los argumentos
que históricamente se expusieron en esta polémica entre empiristas y racionalistas –no
porque el tema no lo amerite, sino porque se trata de una discusión filosófica y no es
objeto del presente trabajo-, sólo me limitaré a hacer algunas breves disgregaciones.
Trazando un paralelo con el viejo dilema del huevo y la gallina, algunos autores 140
pretenden saldar la cuestión, remontándose a una suerte de percepción o imagen,
extraída de los griegos (que siempre son fuente inagotable de pensamientos), extraño
engendro o “híbrido teórico-empírico” que en un análisis dialéctico sui generis se
convertiría en una síntesis inicial; y en una vuelta de hoja (pero hacia atrás), se remiten
a algún antecedente evolutivo del mundo de la vida. Con respecto al tema de la
evolución, Maturana y Varela, sostienen que los huevos y las gallinas son ciclos
autorreproductivos que surgen y duran gracias a que evolucionan conservando –a
menudo inintencionadamente-, su acoplamiento estructural con el medio del que extraen
los recursos precisos para su autoproducción y su autorreproducción. 141
Particularmente, no creo que este círculo vicioso revista interés para la ciencia. Por otra
parte, pedirle a la razón –porque de eso se trata-, que reflexione sobre su orígen, es
como dejarle encargado al lobo las ovejas. O, por ventura, existe la ingenuidad de creer
que vaya a negarse a sí misma? O acaso, no lleva todas las de ganar? Es tan redundante
como preguntar por el color del caballo blanco de San Martín. En definitiva, sólo la
razón puede dar cuenta de su pasado originario, que obviamente comienza en la medida
en que es conciente de sí misma. En lo que respecta a la ciencia y si se trata de hacer
una síntesis entre experiencia y razón (pero que sea para adelante), ésta se concreta en la
práctica científica, con la importante salvedad, que la misma se halla orientada por la
razón. Y esto ya lo planteaba –aunque en otro contexto- el propio Lenín, cuando
afirmaba que sin teoría no hay práctica revolucionaria. Bachelard y Bourdieu lo
denominan racionalismo aplicado: “el único capaz de restablecer totalmente la verdad
de la práctica científica vinculando intimamente los valores de la coherencia teórica y la
fidelidad a lo real” (Bourdieu); “por tanto es en el cruce de caminos entre el realismo y
el racionalismo que debe mantenerse el epistemólogo ... el doble movimiento por el cual

139
Bourdieu y otros: op. cit.
140
Véase por ejemplo Samaja, Juan: op. cit.
141
Maturana, H. y Varela, F.: El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del conocimiento
humano, Barcelona, Debate, 1990.
58
la ciencia simplifica lo real y complica la razón” (Bachelard); “en la alternativa de la
audacia sin rigor o del rigor sin audacia, el proyecto propiamente científico se sitúa de
entrada en condiciones en que todo aumento de audacia en las ambiciones teóricas
obliga a un aumento de rigor en el establecimiento de las pruebas a las que se debe
someter” (Bourdieu). Se suele afirmar que lo especial que tiene la ciencia es su
versatilidad y eficacia en la aplicación de procesos operativos estandarizados y no los
“hechos” o las “leyes generales” que construyen con ellos. Sin embargo es al revés, su
vesatilidad y eficacia es posible gracias a los hechos y leyes construídas.142
A modo de síntesis de lo anterior y para pasar al tercer punto del “sentido amplio”
de ciencia con el que se comenzó este apartado, se transcribirán algunas frases de Marx
de su célebre Introducción:
“... el método que consiste en elevarse de lo abstracto a lo concreto es para
el pensamiento sólo la manera de apropiarse de lo concreto, de reproducirlo
como un concreto espiritual. Pero esto no es de ningún modo el proceso de
formación de lo concreto mismo (...) La totalidad concreta, como totalidad
del pensamiento, como un concreto del pensamiento, es in facta un producto
del pensamiento y de la concepción, pero de ninguna manera es un producto
del concepto que piensa y se engendra a sí mismo, desde afuera y por
encima de la intuición y de la representación, sino que, por el contrario, es
un producto del trabajo de elaboración que transforma intuiciones y
representaciones en conceptos. El todo, tal como aparece en la mente como
todo del pensamiento, es un producto de la mente que piensa y que se
apropia el mundo del único modo posible, modo que difiere de la
apropiación de ese mundo en el arte, la religión, el espíritu práctico. El
sujeto real mantiene, antes como después, su autonomía fuera de la mente,
por lo menos durante el tiempo en que el cerebro se comporte únicamente
de manera especulativa, teórica. En consecuencia, también en el método
teórico es necesario que el sujeto, la sociedad, esté siempre presente en la
representación como premisa”. 143
Precisamente el tercer punto, es el sujeto del conocimiento. Como se ha dicho al
comienzo, en un sentido amplio dicho sujeto es la sociedad, que por otra parte, es la
condición de posibilidad de todo acto cognoscente y la que tiene la autoridad de
sancionar e institucionalizar ese conocimiento. Sin embargo, en un sentido restringido,
y remitiéndonos exclusivamente a lo que pasa en la actualidad, el sujeto del
conocimiento es la Comunidad Científica. Esto es así, al menos que a alguien se le
ocurra, por ejemplo, continuar sosteniendo la populista y demagógica postura de
vertiente maoísta (que ni los propios chinos creían), que sirvió para vender trasnochadas
ilusiones, de que el sujeto productor del conocimiento es el pueblo. 144 De la misma
forma, tampoco es aceptable, la variante más aggiornada de convertir al científico en un
intérprete del pueblo,145 tal como se ha desarrollado a propósito de la ruptura
epistemológica. El hecho de que se afirme que el conocimiento científico es un
producto histórico y social, situado y sujetado, no da lugar ni justifica tal expresión de
deseo. Como se desprende del análisis de Canguilhem frente a la pregunta sobre qué es
el microscopio, el lego diría que es un artefacto que permite la ampliación de la vista (lo

142
Véase por ejemplo Iranzo Amatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
143
Marx, K.: Introducción general a la crítica de la economía política, Buenos Aires, Pasado y
Presente, 1972 (cursivas mías).
144
Véase por ejemplo, Fals Borda, O. y otros: La ciencia y el pueblo, Lima, Mosca Azul, 1973.
145
Véase nuevamente, Samaja, Juan: op. cit.
59
cual, a “simple vista”, es cierto), sin embargo, en esencia es un artefacto en el que se
concreta la ampliación de la inteligencia.146
Afirmar que el conocimiento es una construcción social significa que es la
comunidad de especialistas pertinente, situada históricamente, el sujeto que conquista,
construye y comprueba el hecho científico.
Uno de los principios sobre los cuales la tradición heredada edificó su
epistemología del conocimiento fue el de objetividad. Este principio suponía la
existencia de criterios independientes para constatar la veracidad o validez de un
enunciado. Dicho de otro modo, que existían enunciados observacionales neutrales a
partir de los cuales evaluar y elegir entre teorías rivales. En tal sentido, la objetividad se
entendía como copia fiel, correspondencia o adecuación de la teoría a los hechos sin
interferencia ni participación de ningún tipo de sujeto o subjetividad. Sin embargo, en
1958, Hanson proclamó la denominada carga teórica de la observación.147
Básicamente, sostenía que el campo visual se organiza desde un punto de vista
conceptual, por lo tanto, la observación científica no es inmediata ni ingenua sino que
está cargada conceptualmente y determinada por el contexto en el cual tiene lugar. Esto
no significa tan sólo que el mismo dato pueda ser interpretado de distintas maneras, sino
que del mismo hecho observado se pueden obtener datos radicalmente diferentes.
“Existe una gran diferencia entre un estado físico y una experiencia visual ... Si no
hubiera ningún sentido en el que las observaciones fueran distintas, no podrían ser
usadas de forma diferente ... La visión es una acción que lleva una carga teórica ... El
lenguaje o las notaciones usados para expresar lo que conocemos, y sin los cuales habría
muy poco que pudiera reconocerse como conocimiento, ejercen también influencias
sobre las observaciones”.148 Con otras palabras, el lenguaje observacional no se reduce
a imágenes ni a sensaciones: cada uno de sus términos posee un componente teórico y
conceptual. Ver, observar, es una conducta compleja que no puede completarse sin
“inteligir” lo que se está viendo. Esta cuestión se manifiesta en mayor medida, cuando
se trata de hechos que no son directamente observables, como sucede por ejemplo, con
la noción de causalidad. Como bien afirma Echeverría esta tésis de Hanson hizo
fortunas y terminó siendo aceptada por la mayoría de los epistemólogos ulteriores.149
Precisamente, Kuhn fue uno de ellos, y la utilizó para plantear la inconmensurabilidad
de los paradigmas y justificar su afirmación acerca de los mundos diferentes.
Ahora bien, si no existen criterios independientes y neutrales, cómo se certifica la
validez de una teoría? Cómo se resuelve el problema de la objetividad y de la verdad
científica? Más allá de los diferentes significados que ambos términos sugieren, 150 la
cuestión tiene que resolverse por consenso entre los científicos. Precisamente, este es el
otro elemento –eminentemente social-, que introduce Kuhn: la adhesión al paradigma
por parte de la comunidad científica. En tal sentido, la objetividad del conocimiento
puede concebirse como una sanción convencional que se atribuye a una imagen
específica de la realidad a partir de la aprobación colectiva de los procedimientos
metodológicos usados en la investigación, replicación y/o explotación y extensión de
sus resultados. Parafraseando a Wallace,151 se podría decir que los procedimientos
empleados conjuntamente con las evidencias obtenidas –en la medida en que son

146
Canguilhem, Georges: La connaisance de la vie, texto ilustrativo en Bourdieu y otros: op. cit.
147
Hanson, N.R.: Patrones de descubrimiento. Observación y explicación, Madrid, Alianza, 1985.
148
Hanson: ibidem.
149
Echeverría, Javier: Introducción a la metodología de la ciencia, Madrid, Cátedra, 1999.
150
Cfr. Rudner, Richard S.: Filosofía de la ciencia social, Madrid, Alianza, 1973.
151
Wallace, Walter: op. cit.
60
reconocidas por la comunidad de expertos-, convierten las parcialidades individuales
en parcialidades com-partidas. En pocas palabras: la objetividad también es una
construcción social, tanto en lo que se refiere a sus causas como a su naturaleza.
Aunque luego, se la despersonalice por la propia impersonalidad de la institución
sancionadora, dado que por su carácter colectivo e intercambiable de sus miembros, no
puede pensarse en que dicho conocimiento sea subjetivo. Sin embargo, lo sigue siendo,
aunque sea intersubjetivo. A ello se le suma el agregado, de que esta evaluación local y
situada, sobre la verdad o falsedad de un conocimiento, o su sanción como ciencia o
ideología, está siempre guiado por determinados intereses, tal como enseguida se verá.
La alternativa de la adhesión o consenso por parte de los científicos trae aparejado
otra disyuntiva que no ha sido lo suficientemente explorada, en especial, en el campo de
las ciencias sociales, donde no existe un único paradigma consolidado: vigencia vs.
validez. En efecto, un paradigma o eventualmente una teoría, podría llegar tener
vigencia sin que ello implique que sea válida y viceversa. La historia de la ciencia
presenta innumerables ejemplos de ambas situaciones. Precisamente, un caso
“paradigmático”, sería en psicología, el psicoanálisis, y en sociología, el marxismo,
ambos con sus diferentes ramificaciones. De hecho, con ambas escuelas, ocurre que la
adhesión que despiertan suele variar en diferentes contextos culturales e históricos. Por
supuesto, frente a ello, Kuhn respondería que ello se debe, al estado de inmadurez de
estas ciencias. Sin embargo, en el campo de la salud, por ejemplo, existen ciertos
tratamientos antitumorales, que aún a sabiendas que no son efectivos o mejor dicho, que
se ha demostrado su escasa efectividad (e incluso invalidez), no obstante, continúan
gozando del consenso (aunque sea simplemente mayoritario) de los especialistas.
Lógicamente, y como ya se ha dicho, es razonable, que los mismos no sean
abandonados si no se cuenta con tratamientos alternativos para reemplazarlos. En
definitiva, frente a esta cuestión, una de las salidas propuestas para superarla o por lo
menos, evitarla, ha sido dar por sentado, que la adhesión implica validez.152 Se podría
conjeturar, que la cosa dista de ser tan sencilla, en el sentido, que el consenso entre los
científicos, en la mayoría de los casos, sería simplemente la punta del iceberg, mientras
que en las profundas aguas de la comunidad, lo que prevalece es el disenso. Lo cierto es
que aquí también subyace la relación entre saber y poder (o interés). Como señala
Barnes, el juicio local y situado sobre la verdad o falsedad de un item de conocimiento,
o su sanción como ciencia o ideología, está siempre guiado por dos grandes intereses:
un interés manifiesto en la predicción y el control de los fenómenos naturales
[incluyendo los sociales] y un interés, casi siempre oculto en la legitimación de algún
orden social actual o imaginado. Ninguna comunidad cognitiva estabiliza e instituye
un conocimiento que resulta insatisfactorio con respecto a alguno de estos intereses. La
declaración de objetividad es lo que certifica que un conocimiento va a considerarse, a
todos los efectos, como válido, más allá de toda duda razonable en el momento
presente. Esta negociación o “fumata” que precede a dicho consenso, ocurre
normalmente en la intimidad de los foros de argumentación científica y participan de
ella sólo los expertos acreditados, si bien en algunas ocasiones el círculo de discusión se
amplía, participando expertos legos, los medios de comunicación, etc. y el debate
ocurre a la vista de todos.153

152
Véase Iranzo Amatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
153
Barnes, Barry: Sobre ciencia, Barcelona, Labor, 1987.
61
154
Aquí creo conveniente introducir el análisis que realiza Ziman. En efecto,
para este autor la ciencia es un conocimiento público; por tal razón, se inclina hacia el
polo consensual más que al veritativo. Ahora bien si el conocimiento es un emergente
social debe especificarse bajo qué condiciones se sanciona su legitimidad. Son los
científicos más acreditados quienes poseen la autoridad para dictar que controles de
calidad deben superar los métodos y los resultados de investigación y para certificar
cuándo lo logran con éxito o cuándo fracasan. Pero una cosa es afirmar que la ciencia es
un conocimiento público y otra cosa es distinguir entre lo publicado y lo no publicado.
La ciencia no es sólo conocimiento o información publicado. Sus hechos o teorías
deben pasar por un período de estudio crítico y de prueba, en manos de otros individuos
competentes e imparciales [que en realidad no lo son tanto] y deben resultar tan
convincentes que puedan ser casi universalmente aceptados. Pero aunque los agentes
cognitivos compartan una percepción homogénea esa vivencia subjetiva todavía no es
conocimiento científico. Antes de llegar a serlo debe ser construída, interpretada,
comunicada, comprobada, articulada y formalizada. La ciencia es conocimiento de gran
credibilidad debido a que sus asertos están com-probados. De hecho, no es concebible
un criterio de objetividad empírica más riguroso que el acuerdo intersubjetivo sobre los
hechos. El grado de objetividad de una creencia científica consiste en la amplitud de la
intersubjetividad racionalmente lograda sobre ella. Sólo si se ignora la estructura social
y de intereses de la comunidad científica resulta posible afirmar, por tanto, que esa
objetividad tiene algúnn significado epistémico meta-humano. La verdad es una
creencia compartida. No hay un papel tornasol de la verdad. La ciencia no es infalible
pero sí es digna de confianza. Una comunidad puede equivocarse igual que un
individuo. La ciencia es indeterminada y falible porque sus reglas de validez y las
normas que rigen su produción y distribución no trascienden sus circunstancias
históricas y su medio social.155 En tal caso, la sociología debe distinguir entre las
normas proclamadas y las pautas de conducta sancionadas positivamente y lo que los
científicos hacen realmente en su práctica. Una cosa es el interés de la Ciencia en tanto
institución y otra cosa son los intereses específicos de los científicos en tanto agentes
sociales. A ello habría que agregarle -más allá de la correcta distinción entre lo
publicado y lo no publicado-, que el hecho de que la ciencia sea un conocimiento
público, no debe impedir señalar que paradójicamente, en la mayoría de los casos se
trata de un conocimiento privado, con el agravante que, las más de las veces, ni siquiera
le pertenece a sus autores (investigadores y/o instituciones). Al respecto, se podrá decir
que ello ocurre, por lo general, con los resultados o productos de la investigación
aplicada, en relación, por ejemplo, a la problemática del patentamiento. En ese caso, lo
que no se dice expresamente –como lo hace notar Chomsky-, es que muchas
investigaciones se desarrollan con el apoyo del sector público, quedando luego
registradas a nombre de empresas privadas.156 Por otra parte, no en vano, numerosos
autores157 se niegan a calificar a la investigación básica como “pura”, por su
connotación, precisamente, que no suele estar librada en la mayoría de los casos, de
alguna contaminación. Un caso paradigmático -que todavía no está totalmente resuelto,

154
Véase Ziman, J.: El conocimiento público, México, FCE, 1972; La fuerza del conocimiento, Madrid,
Alianza, 1980; La credibilidad de la ciencia, Madrid, Alianza, 1981.
155
Cfr. Iranzo Amatiraín y Blanco Merlo: op. cit.
156
Chomsky, Noam: La globalización tiene poco de libre mercado, Buenos Aires, Clarín, 02/02/01.
157
Cfr. Díaz, Esther: op. cit.
62
más allá del acuerdo celebrado entre Clinton y Blair-, es el Proyecto Genoma
Humano.158
Suele decirse que el conocimiento “corresponde” con el mundo, pero tal vez sea
más adecuado decir que se “adapta” a él, o como diría Bachelard que se aproxima de
manera rectificada, porque la correspondencia connota singularidad mientras que son
viables varias formas de vida igualmente adaptadas a un entorno dado y, de hecho, es
posible establecer un número indefinido de relaciones cognitivas estables con la
realidad. La verdad, en última instancia, es una racionalización consensuada de la
evidencia disponible o como diría Bachelard, la teoría de la verdad, es la teoría del error
rectificado. Y esa racionalización obedece al proceso socialmente sancionado de
producción, evaluación, transmisión y socialización de los sujetos involucrados y de
acuerdo a los recursos congitivos disponibles. Dicho de otra manera, no se trata de
negar la verdad, sino de afirmar que la ciencia puede prescindir de ella como
mecanismo regulador o como retórica de prestigio, tampoco se trata de negar la
objetividad, sino de afirmar que su naturaleza es distinta a la que se presumía: es
social.159
En definitiva, y de acuerdo al análisis realizado hasta aquí, se puede afirmar que
todos los elementos de un paradigma son productos sociales contingentes. Por lo tanto,
hay que pasar del análisis kuhniano de conflictos holísticos entre paradigmas, al análisis
del conflicto interno en cada paradigma y cómo se generan los mecanismos de ese
supuesto consenso, o dicho de otra manera, analizar la estructura interna de la
comunidad científica. En tal sentido, creo conveniente retomar algunos lineamientos
del análisis que realiza Bourdieu.160
Según afirma este autor, “el universo ‘puro’ de la ciencia más ‘pura’ es un campo
social , con sus relaciones de fuerza y sus monopolios, sus luchas y sus estrategias, sus
intereses y sus beneficios, pero donde todos estos invariantes revisten formas
específicas”. 161 Dicha especificidad obedece principalmente, a la creciente autonomía
que el campo científico ha adquirido en el espacio social y con respecto a otros campos,
de manera tal de poder refractar, con su propia fuerza de gravedad, la influencia de
cualquiera de ellos. Sin embargo, considero que esa autonomía no convierte al campo
científico en “impermeable”, sino que a lo sumo lo convierte en algo menos permeable
que los demás. Básicamente, este campo se caracteriza por la disputa de dos formas de
poder correspondientes a dos tipos o especies de capital, que se hallan íntimamente
entrelazados:
1. el poder político, institucional e institucionalizado, que está ligado a la ocupación de
posiciones eminentes en las instituciones científicas (universidades, institutos, centros,
laboratorios, departamentos de investigación, comités, etc.) y al control sobre los
medios de producción (contratos, créditos, puestos, etc.) y reproducción (facultad de
nombrar y promover carreras);
2. el poder simbólico, el prestigio personal o reconocimiento del conjunto de los pares o
fracción más consagrada, que otorga autoridad legítima, que sería el capital científico

158
Al respecto véase el análisis que realiza Maddox, John: Lo que queda pòr descubrir, Madrid, Debate,
1999.
159
Iranzo Amatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
160
Para un análisis más pormenorizado de las herramientas teóricas de Bourdieu, véase en este libro el
capítulo de Pérez Lalanne: “El enfoque de Pierre Bourdieu”.
161
Bourdieu, Pierre: “Le champ scientifique” publicado inicialmente en Actes de la recherche en
sciences sociales, 1976, edición en castellano Bourdieu, P.: Intelectuales, política y poder, Buenos Aires,
Eudeba, 1999 y también en Bourdieu, P.: Los usos sociales de la ciencia, Buenos Aires, Nueva Visión,
2000.
63
“puro”, y que se obtiene de acuerdo a los aportes realizados al progreso de la ciencia,
las invenciones o los descubrimientos.
La relación entre ambos tipos de capital es evidente, especialmente si se tiene en
cuenta, que una de las cosas que está en juego en este campo, son las propias reglas de
juego, es decir, la certificación de lo que es y no es ciencia, con todo lo que ello supone.
Como se ha visto, en épocas anteriores (y no tanto), eran mucho más “notorias” las
influencias provenientes de otros campos (religiosos, políticos, económicos, etc.) en la
definición de estas reglas de juego. Lo que caracteriza al campo científico en la
actualidad (especialmente en el mundo occidental) es el alto grado de autonomía que la
ciencia ha adquirido, de manera tal, que sólo la comunidad científica está habilitada
para ejercer dicho poder de censura y legitimización del saber. Incluso está muy mal
visto y es reprobado, cualquier intento de apelar a otras latitudes para resolver esta
disputa. De ahí, la importancia del poder político-institucional, que requiere estrategias
“políticas” específicas, que demandan inversión de tiempo, presencia en congresos,
participación en comisiones, jurados, coloquios, etc. y que no siempre se corresponde,
con la posesión de capital científico “puro”, que remite estrictamente a los
conocimientos.
Es importante destacar a los efectos de su pleno reconocimiento y demistificación,
el funcionamiento de ambos planos y su retroalimentación. En primer lugar, hay que
señalar que la prioridad en el análisis la tienen las posiciones objetivas e históricamente
relacionadas existentes en dicho campo (y los intereses objetivos generales y
específicos, que ellas suponen), que bien pueden cartografiarse al márgen de los
individuos que circunstancialmente las ocupen y que obedecen a la dinámica propia del
campo, para luego, ocuparse o preocuparse de quienes se ubiquen (temporalmente) en
ellas y de sus intereses subjetivos específicos, dado que son las primeras las que
condicionan las tomas de posición o puntos de vista singulares. En segundo lugar,
considero que es en el plano político-institucional donde el campo científico tiene
menor autonomía o por donde puede “filtrase” la influencia de otros campos, y es –a su
vez-, desde donde se ejerce el mayor poder de “persuación”, en la construcción del
consenso comunitario.
En un análisis más pormenorizado, quienes ocupan las posiciones
institucionalizadas dominantes, conjuntamente con sus aliados internos, concentran
honores y recursos, transmitiendo sus competencias en forma más eficiente y a un
mayor cantidad de discípulos, presionando y marginando a los novicios reacios a seguir
la línea de pensamiento de los maestros, ejerciendo –en un proceso que puede ser
irreversible-, lo que tan apropiadamente denominara Merton el efecto Mateo y el efecto
trinquete. 162 En efecto, este fenómeno de concentración acumulativa de ambos tipos de
capital (político y científico) -al cual Marx llamó reproducción ampliada del capital-,
fue bautizado por Merton como efecto Mateo por la cita evangélica donde se dice que al
que tiene se le dará y al que no tiene hasta eso se le quitará; por su parte, al fenómeno
de irreversibilidad lo denomina efecto trinquete, y se sintetiza en el lema: “un Nobel es
para siempre”, 163 y en una forma menos académica: “quien me quita lo bailado”.
En definitiva, quienes ocupan estas posiciones tienen la capacidad de convocatoria
y la autoridad para organizar y legitimar congresos y otros eventos, para otorgar (y
otorgarse) distinciones; además, suelen manejar o acceder en forma directa a los
diferentes medios de comunicación especializados de la comunidad científica, gozan
del privilegio de la “noticia”, así como también influyen en las políticas editoriales de

162
Merton, Robert: Sociología de la ciencia, Madrid, Alianza, 1985.
163
Cfr. Iranzo Imatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
64
las diferentes empresas; son los que fraguan concursos que en apariencia constituyen
un mecanismo idóneo para la “selección pura” de aspirantes, siendo que el jurado, los
requisitos y el diseño del puesto han sido elaborados en función del perfil del candidato
deseado. Son los referentes y representantes del campo científico, aunque más no sea
de puertas para afuera, por más que, de puertas para dentro, no sean quienes mejor
califiquen considerando los criterios estrictamente científicos.
En algunos casos, suelen utilizar inescrupulosamente los puestos que ocupan como
“trampolines” para saltar hacia otros escenarios, en los cuales, al estilo de los mejores
paracaidistas suelen caer siempre bien parados y en condiciones ventajosas. Al mismo
tiempo, suelen atrincherarse y atornillarse, al estilo de los mejores burócratas, en los
sillones que ocupan, estrechando filas y cerrando el acceso a las nuevas camadas. Y de
hecho, se burocratizan al punto tal, de acomodarse y adaptarse a los cambios con tal de
no ceder posiciones, o lo que es más grave aún, de impedir cambios aunque los mismso
sean beneficiosos para la población en general, en la medida que estos cambios los
obliguen a hacer “renunciamientos patrióticos” que de por sí, sus intereses
“desinteresados”, no están dispuestos a conceder. En otros casos, al mejor estilo
“cabaretero” disputan entre sí problemas de carteles o de marquesinas. Parafraseando a
Weber,164 se podría hacer la distinción entre aquellos científicos que hacen política con
la ciencia y viven de ella y a pesar de ella, de aquéllos cuya política es vivir para y por
la ciencia. Los primeros son científicos doblemente interesados mientras que los
segundos tienen interés y vocación de científicos, sin que esto último, los convierta en
santos o libres de cualquier pecado, como para que estén en condiciones de arrojar la
primera piedra. Los científicos no constituyen una comunidad de carmelitas descalzas,
y si bien es cierto, como decía Sarmiento, que las ideas no se matan, no menos cierto es
que algunas ideas se pueden comprar o silenciar.
Al respecto, no debe perderse de vista, que los científicos –al igual que los
profesionales, artistas e intelectuales en general-, por el mero hecho de serlo, por tener –
como afirman Barnes y Edge-, la licencia de la comunidad científica para interpretar la
naturaleza, integran en el espacio social, las clases dominantes. Por supuesto, que
aquellos que ocupan las posiciones privilegiadas dentro del campo científico, a su vez,
forman parte de los estamentos dominantes de dicho campo y por ende, en el espacio
social se hallan instalados en estratos superiores que los colegas subalternos. Pero del
mismo modo, y teniendo en cuenta la complejidad de cualquier sistema de clases o de
estratificación, los científicos de mayor reputación a su vez, son dominantes
dependientes, de quienes en esta estructura ocupan las más altas posiciones de poder,
que en esta sociedad capitalista globalizada, están relacionadas con el capital
económico. Por lo tanto, si se acepta esta dependencia relativa, pero dependencia al fin,
entonces debería aceptarse del mismo modo, la insalvable afinidad, lealtad,
subordinación, alianzas non sanctas, etc. con quienes ocupan estas posiciones máximas
en la pirámide social. 165 En suma y como se señaló más adelante, existe un intrincado
laberinto de intereses. Seguramente, habrán muchas voces, que se alzarán cuestionando
este diagnóstico. Tan seguro como que la obediencia por parte de los dominados o la
raíz de la sumisión, es la expresión de la somatización de las relaciones sociales de
dominación.166 En definitiva, aquí es donde –considero- se manifiesta la mayor
vulnerabilidad o falta de autonomía del campo científico. No obstante, esta limitación

164
Weber, Max: El político y el científico, Madrid, Alianza, 1995.
165
Para mayores detalles sobre esta problemática del poder y la dominación véase en este libro el capítulo
de Inés García.
166
Bourdieu, P. : Respuestas..., op. cit.
65
no logra vulnerar, la autonomía propia de la esfera en la que se debaten estrictamente
las cuestiones intrínsecas referidas al conocimiento, en procura del consenso
mencionado por Kuhn.. Aquí, necesariamente, las estrategias tienen que ser otras, más
acordes a las reglas que rigen en este campo.
Según Merton, el ethos científico se compone de varios imperativos morales que
regulan la competencia científica. Los que Merton propuso originalmente son el
comunalismo (que obliga a los autores a publicar sus hallazgos sin exclusión y sin
demandar una retribución material específica por ello), el universalismo (que obliga a
juzgar impersonalmente los aportes, las oportunidades de acceso a los medios de
investigación, etc.), el desinterés (que no obliga a renunciar a las ventajas materiales de
un descubrimiento –altruismo-, sino a ser “socialmente” neutral), el escepticismo
organizado (suspensión temporal de la valoración de una novedad mientras se reúne la
evidencia decisiva sobre ella) y por último, la originalidad (que es el primer criterio de
evaluación de cualquier trabajo de investigación. Esta última para Merton era la
contrapartida en el plano institucional, de lo que es el interés por el reconocimiento en el
plano psicológico o motivacional, constituyendo una de esas felices circunstancias en la
que se funden el propio interés y la obligación moral.167 No hay dudas que esta versión
mertoniana del ethos científico es normativista y resulta ser una expresión de deseos.
En efecto, los cudeos 168 serían más bien un ideal inalcazado, una utopía que se reactiva
en las ocasiones ceremoniales como “ideología oficial” de la comunidad científica y no
un factor autónomo y relevante en la explicación de las prácticas sociales dentro del
campo de la ciencia, que resultan ser significativamente diferentes.
Un análisis sociológico de la ciencia debería no sólo cubrir el análisis de Kuhn, que
principalmente dio cuenta de las grandes revoluciones científicas o cambios
paradigmáticos –que por otra parte, son los que ocurren con menor asiduidad-,
afirmando que las mismas se producían cuando el paradigma vigente se hallaba
agotado, cuestión por cierto discutible, sino que –a los efectos de llevar a cabo la
demistificación-, debería preocuparse especialmente por los períodos de ciencia normal,
que no sólo es donde se incuban (o se frustran) las posibles revoluciones sino donde se
manifiestan los conflictos que, al resolverse, las desencadenan, pero además, por ser
éstos, los períodos que predominan en la historia de la ciencia y en los cuales, transcurre
la vida de los científicos y donde se “cocinan” los acuerdos y se “blanquean” los
desacuerdos, donde se negocian y redefinen los consensos. Por otra parte, si bien es
importante contar con una estructura explicativa que de cuenta de la historia de los
cambios científicos (en forma retrospectiva), más aún lo es, poder contar con las
herramientas conceptuales que permitan explicar los conflictos y los sucesivos
realineamientos que se producen en el interior de la comunidad científica, que provocan
“cambios dentro del sistema” (Coser 169) o “revoluciones permanentes” (Bourdieu 170).
Como ya se ha observado, una de las particularidades que caracteriza al campo
científico, especialmente cuando goza de la autonomía que tiene en la actualidad, es que
sólo los científicos tienen los medios para evaluar los méritos de teorías rivales. De esta
manera, un científico sólo puede obtener el reconocimiento por sus aportes (prestigio,
reputación, competencia, etc.) de sus pares o colegas que, a su vez, son sus

167
Merton, R.: op. cit. Véase también Iranzo Iramatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
168
“Cudeos” es el acrónimo habitual de Comunalismo, Universalismo, Desinterés, Escepticismo
organizado y Originalidad.
169
Cfr. Coser, Lewis: Nuevos aportes a la teoría del conflicto social, Buenos Aires, Amorrortu, 1970.
Sobre los cambios “dentro y de sistema” véase también en este libro el capítulo de Silvia Schwartz.
170
Bourdieu, P.: “El campo científico” en op. cit.
66
competidores, y que por lo tanto, son los menos propensos a otorgárselos sin
discusión o exámen previo. De esto se desprende, por un lado, que nadie es buen juez
porque no hay juez que no sea juez y parte. Por el otro, que dicha evaluación va a
depender de cuáles sean las reglas y los criterios para efectuarla, es decir, de la
definición vigente acerca de lo que se considera ciencia en ese momento, que como se
ha visto, a su vez, depende de aquellos que ocupan las posiciones de poder en dicho
campo. Por tal motivo, afirma Bourdieu, “la definición de lo que está en juego en la
lucha científica forma parte de lo que está en juego en la lucha científica ... No hay otra
instancia que legitime las instancias de legitimidad”.171 De esta forma, la “ficción
oficial” de la que habla Merton, no tiene nada de ficticio, porque su eficacia, apelando a
la violencia simbólica, se demuestra cuando otorga (o no) legitimidad a un determinado
conocimiento, es decir, que cumple una función similar a la que la ideología liberal le
hace cumplir a la opinión pública. En esos casos, sólo resta la revolución (o por lo
menos, el intento) y cambiar las reglas de juego. Pero como se señaló más arriba, para
eso hacen falta revolucionarios con conciencia y voluntad de cambio. En tal sentido,
Bourdieu señala que las posibilidades que un agente singular o grupal tiene de plegar las
fuerzas del campo a sus deseos son proporcionales a su fuerza sobre él, vale decir, a su
capital de crédito científico, más precisamente a su posición en la estructura de la
distribución del capital. Esto es cierto salvo en los casos, completamente excepcionales,
en que, gracias a un descubrimiento revolucionario, idóneo para cuestionar los propios
fundamentos del orden científico establecido, un científico redefine los principios
mismos de la distribución del capital, las reglas mismas del juego.
Más allá de las reglas específicas del campo científico (que hacen a los diferentes
supuestos arriba mencionados), y que –como se ha visto-, implican procesos sociales, y
por ende, resulta pertinente su estudio por parte de la sociología, cualquier abordaje de
este tipo sobre la comunidad científica y ya no tan sólo sobre la ciencia, debería
contemplar un conjunto de prácticas sociales, que servirían para entender y
desenmascarar su real funcionamiento. Una lista no exclusiva ni excluyente debería
contener los siguientes: el “criterio de autoridad”, la “condición estamental”, la
“sociedad de aplausos mutuos”, la “ignorancia interpares”, los “conflictos
generacionales”, los “golpes de efecto o cuestiones de prioridad”, el “interés por el
desinterés”, las “revoluciones permanentes”, el “gatopardismo científico”, las
“estrategias de subversión vs. sucesión”, los “consensos en los desacuerdos”, etc.,
además de los ya mencionados “efecto Mateo” y “efecto trinquete”. Brevemente, a
continuación se repasarán algunas de estas ilustres y cotidianas prácticas.

Criterios de autoridad
En páginas anteriores, se hizo referencia a este criterio. Resulta llamativo el
análisis de su presencia en los ámbitos científico-académicos, incluso en los
proclamados intercambios o debates democráticos de ideas. Al respecto existen
múltiples indicadores de este autoritarismo: la autoridad del autor que se cita para
fundar una afirmación (lo dijo Freud, Marx, etc.) como si los mismos no pudieran
haberse equivocado en su momento o lo que es más plausible, estarlo en la actualidad;
la autoridad del profesor (que los alumnos reverencian reproduciéndolo cuasi “de
memoria” y sin ningún tipo de cuestionamiento), reforzando lo anterior, la autoridad de
la publicación (porque la reverencia suele aumentar en forma proporcional a si lo dicho
es meramente verbal o se halla impreso y publicado en un artículo, libro, etc.). En tal
sentido, un caso paradigmático de capital científico objetivado resulta ser el clásico
171
Ibídem.
67
“manual” al que se apela, desde los niveles de formación primaria hasta llegar por
supuesto a los estadios universitarios. Precisamente, su papel en este ámbito fue
analizado por el mismo Fleck (antes que Kuhn) cuando se refirió a la extensión y
difusión (proselitismo e imposición) de un nuevo estilo de pensamiento. Tal como
señalan Iranzo y Blanco172 los neófitos se someten a una iniciación dogmática –para el
inexperto no hay conocimiento, sólo aprendizaje-. Durante esta formación, las palabras
que carecen de significado fijo, adquieren su sentido en el marco del estilo o paradigma.
Cuando se lo ha interiorizado éste produce nuevo conocimiento de modo natural y el
sujeto olvida que ha sido instruído irracionalmente y en forma autoritaria. Los manuales
–en cualquiera de sus aggiornadas versiones-, son esenciales en esta iniciación. Un
manual constituye una selección parcial y oficial de la ciencia que establece los
conceptos básicos, los problemas válidos, los métodos estándares, los criterios de rigor
y las líneas de exploración más prometedoras. La ciencia de manual es más simple y
apodíctica y menos esotérica que la de revista especializada. En definitiva, un manual
refleja en cada momento la que se pretende sea la imagen canónica de un estilo de
pensamiento y por lo general, brinda la “versión” de los “vencedores”, pero demás está
decir, que siempre hay, por lo menos, otra versión: la de los “vencidos”, que
obviamente, el manual no comunica y, más bien, oculta o tergiversa. Otros indicadores
de autoritarismo que se pueden mencionar son: el abuso en el uso de la palabra, la
“dictadura del micrófono”, etc.

La docencia
Relacionado con el punto anterior pero mereciendo un párrafo aparte, es interesante
señalar el papel que cumplen los docentes en la consolidación de un paradigma. Ni aún
en los sistemas más “puros” de selección es posible garantizar la imparcialidad de los
jueces que al igual que se afirmó con respecto a la objetividad de los conocimientos, son
jueces y partes, comprometidos en el juego del campo científico. Los docentes
contribuyen enormemente a la difusión, reproducción, perpetuación del paradigma y a
la captación “forzada” de sus “adherentes” inculcándoles sistemáticamente el hábitus
científico mediante su acción pedagógica. En tal sentido, Boudieu 173 afirma que el
cargo docente, en cualquier nivel que se considere, es muy difícil de compatibilizar con
el de investigador. Si bien existen puestos de investigador docente y hay cierta cantidad
de instituciones, en las que las estructuras pedagógicas están integradas a la
investigación, lo cierto y por desdicha, lo que habitualmente se entiende por enseñanza
corresponde a lugares de transmición codificada, rutinaria del saber, y una parte
considerable de la inercia de los campos científicos obedece al retraso estructural
resultante del hecho de que la gente que enseña está en general desconectada de la
actividad investigativa y hasta, se podría agregar, desactualizada. En ese sentido, los
docentes, tienen intereses -muchas veces- inconcientes favorables a la inercia
burocrática y, por ende, al mantenimiento del paradigma vigente. Parafraseando a
Weber, Bourdieu señala que así como el sacerdote, convierte en rutinario el mensaje del
profeta, el profesor rutiniza, trivializa el discurso del creador, en especial porque
provoca la desaparición de lo fundamental, a saber, el problema tal como se lo planteó
el creador.

172
Iranzo Amatriaín y Blanco Merlo: op. cit.
173
Bourdieu, P.: op. cit.
68
La condición estamental
Adaptando el análisis que oportunamente hiciera Weber sobre la estratificación174
la comunidad científica se caracteriza por constituir un estamento y, tal vez, por ser uno
de los más cerrados e internamente jerarquizados. Como ocurre con cualquier
estamento sus miembros comparten valoraciones, estilos de vida, intereses y, además,
gozan de ciertos privilegios, prestigio y honor o poder social. El paradigma típico de un
estamento, para Weber, lo constituían las castas. En tal sentido, y salvando algunas
distancias, los científicos, conforman una casta privilegiada. Al punto tal, que si bien no
son hereditarias y endógamas, en el sentido estricto de ambos términos, no obstante,
presentan características similares, tal como se verá enseguida con el “régimen
sucesorio” que rige en los mismos. Por otro lado, el principio de no contaminación y
discriminatorio, también se manifiesta cuando, por ejemplo, se analizan las relaciones
entre los científicos y legos, e incluso, internamente, cuando se ocupan posiciones que
implican jerarquías diferentes. Otro rasgo que caracteriza al estamento y que permite
apreciar a simple y “corta vista” las diferencias estamentales son los símbolos externos
de status que en el campo científico, están a la orden del día. Precisamente, los títulos
honoríficos y “nobiliarios” que se otorgan al igual que los diplomas, certificados y
condecoraciones, las reverencias, las togas y birretes con sus colores distintivos, los
matrimonios que se consuman, así lo demuestran.

Estrategias de sucesión vs. estrategias de subversión


Los conflictos intelectuales también son siempre, desde cierto punto de vista,
conflictos de poder y la resolución de los mismos, depende de la estructura del campo o
de la distribución del capital específico de reconocimiento científico entre los
participantes de dicha competencia. 175 Esta estructura teóricamente puede variar entre
dos límites ideales y por lo tanto, jamás alcanzados: por un lado, la situación de
monopolio de la autoridad científica (la absoluta concentración del poder) y por el otro,
la competencia perfecta que supone la distribución igual del capital entre todos los
concurrentes. Como en los hechos ninguna de estas dos situaciones se da, el campo
científico es siempre el lugar de una lucha más o menos desigual, entre agentes
desigualmente provistos de capital específico y por lo tanto, en condiciones desiguales
para apropiarse de los resultados del trabajo científico, que producen por su
colaboración objetiva, el conjunto de los investigadores. La forma más clara de
divisoria de aguas en este conflicto es entre los que ocupan las posiciones dominantes y
los que ocupan las posiciones dominadas, entre éstos últimos la mayoría son los recién
llegados. Está claro que los primeros van adoptar (incluso instintivamente) estrategias
de conservación apuntalando y defendiendo sus intereses creados y por lo tanto el orden
científico al cual pertenecen. En cambio los segundos (en especial, los recién llegados)
se enfrentarán a la opción entre estrategias de sucesión versus estrategias de
subversión. Las primeras constituyen apuestas seguras y adecuadas para alcanzar, en el
término de una carrera previsible, los beneficios prometidos, es decir, se apuesta al
trasvasamiento generacional aún en contra del deseo o la tentación de “hechar a los
viejos por la ventana”. Se trata de hacer carrera bajo el paraguas de algún padrino que
luego lo designe heredero; en otros casos más inescrupolosos, aspirando a “ser caballo

174
Weber, Max: Economía y sociedad, Bogotá, FCE, 1977. Ver también en este libro el análisis que
sobre la estratificación social realiza Liliana Ráminger.
175
Cfr. Bourdieu, P.: op. cit.
69
176
del comisario” o estando dispuesto a vender el alma a algún diablo. Cuando se
adoptan estas estrategias conciliadoras y más de una vez, oportunistas, las innovaciones
científicas deben estar acotadas a los límites que la ciencia oficial les impone, en una
suerte de gatopardismo, de manera tal de cambiar algo para que nada cambie. Por su
parte, las estrategias de subversión constituyen apuestas infinitamente más riesgosas y
más costosas que en nada aseguran los beneficios prometidos a las palomas y a los que
únicamente se llega al precio de una redefinición radical de los principios de
legitimación de la dominación. Como señala Bourdieu, los recién llegados que
rechazan las carreras trazadas no pueden “vencer a los dominantes en su propio juego”
puesto que tienen contra ellos toda la lógica del sistema. Estos alcones herejes no
aceptan entrar en el ciclo del intercambio de reconocimiento que asegura una
transmición reglada de la autoridad científica entre los poseedores y los pretendientes,
ni tampoco aceptan participar de conflictos generacionales, que es como muchas veces
se disfrazan los verdaderos conflictos, apelando a la lógica diferencia de edades entre
los viejos y los jóvenes, sino que como diría Merton177 son rebeldes en el cabal sentido
del término, que plantean de frente su disconformidad, procurando un cambio de
sistema que suponga una salida colectiva y no una simple vía de escape individual.
Pero con respecto a esto último, vale hacer tres especificaciones. La primera y
pensando en el campo científico, que no es necesario apostar a la gran revolución
paradigmática al mejor estilo kuhniano, que por otra parte, sucede en contadas
situaciones, y cuya ausencia podría llevar a una actitud pesimista y desalentadora, sino a
generar revoluciones permanentes o como las llamaba Bachelard revoluciones
ordenadas que motoricen la dialéctica del cambio científico y no simples
gatopardismos, provocando rupturas ordinarias (por contraposición a las
extraordinarias) en su inercia burocrática y orden instituído. Estas pequeñas
revoluciones permanentes, además, permitirían superar la disyuntiva entre estrategias
de sucesión versus estrategias de subversión. La segunda consideración, es que estas
revoluciones no son cosas de desposeídos sino de quienes poseen un mayor capital
científico entre quienes ocupan las posiciones dominadas en tanto recién llegados. La
tercera, es que son las posiciones que se ocupan en el campo científico las que
posibilitan y explican las diferentes estrategias conservadoras, sucesorias o subversivas.

Interés por el desinterés


Señala Bourdieu178 que en comparación con las formas de interés que tienen
vigencia especialmente en el campo económico, el interés científico aparece como una
acción desinteresada y gratuita. Sin embargo, en un análisis más sutil, ese interés
“puro” desinteresado, resulta ser un interés en el desinterés, que según este autor, es la
forma de interés más conveniente en todas las economías de los bienes simbólicos,
economías antieconómicas en las que, en cierto modo, lo “redituable” es el desinterés.

176
Al respecto de esto último, recuerdo una conferencia de prensa, realizada en nuestro país en la década
del 70, en la cual quien era en ese entonces ministro de educación de la nación, frente a las críticas que los
periodistas le realizaban en relación a medidas adoptadas –que por cierto, eran y resultaron ser nefastas-,
dirigiéndose a sus interlocutores les replicó que los periodistas eran peores que las prostitutas puesto que
mientras estas últimas se vendían de la cintura para abajo, ellos lo hacían desde la cintura para arriba. Si
bien esto no es generalizable a todos los profesionales de la comunicación social, no caben dudas –más
allá, de quien haya sido el autor de este razonamiento, con quien práctica y absolutamente nada comulgo-,
que algo de verdad contenían sus palabras. Y por supuesto, considero es extensible –en los mismos
términos y con las mismas limitaciones-, a todos los intelectuales.
177
Merton, R.: Teoría y estructuras sociales, loc. cit.
178
Bourdieu, P.: op. cit.
70
Esta sería una de las diferencias más radicales entre el “capitalista científico” y el
capitalista a secas. De ello se deduce que las estrategias de los agentes siempre tienen,
una doble cara, son ambiguas: interesadas y desinteresadas. Y pueden prestarse a dos
descripciones opuestas pero igualmente falsas, por ser unilaterales: una hagiográfica e
idealizada (el científico encerrado en el laboratorio, desconectado del mundo,
preocupado exclusivamente por alcanzar valores epistémicos que permitan “salvar” a la
humanidad o, al menos, hacer progresar a la Ciencia) y, la otra, cínica y reduccionista,
que hace del “capitalista científico” un capitalista como los demás (egoísta, movido sólo
por fines especulativos economicistas). En tal sentido, el campo científico tiene la
propiedad de convertir el interés social por el reconocimiento (capital simbólico) –
dejando incluso de lado el capital económico-, en “interés por el conocimiento” o
“amor puro por la verdad”. 179

Los golpes de efecto


Esta práctica se refiere a la estrategia de publicación rápida –independientemente
del medio empleado- de resultados parcialmente verificados (en lugar de la publicación
tardía pero plenamente controlada) con el claro propósito de “ganar de mano” a los
pares-contendientes y al mismo tiempo, ser reconocido por ellos como el “padre de la
criatura” o del descubrimiento científico. No hay dudas –en este caso, como en tantos
otros-, que el “reconocimiento” es uno de los aspectos menos confesados y menos
confesables de la estrategia orientada hacia la maximización del beneficio científico.
Estas cuestiones de prioridad se justifican en la medida en que cuantos más nombres
aparezcan ligados al descubrimiento menor será el prestigio atribuído a cada uno de los
progenitores.

La sociedad de aplausos mutuos


Dado que corresponde a los miembros de la comunidad científica el certificar la
legitimidad de los conocimientos, una de las estrategias posibles es la conformación de
alianzas que –entre otras cosas- se cristalizan en las citaciones y referencias
bibliográficas recíprocas. De esta manera, se constituyen círculos de amigos que se
retroalimentan y potencian el potencial del aporte científico individual. Esta práctica de
favor con favor se paga que se efectúa en esta suerte de márketing de relaciones hasta
bien puede ser cartografiada consultando la bibliografía de una determinada
especialidad y dibujando las redes de amistades que en ellos se reflejan. Como
contrapartida y por ausencia u omisión, también se puede apreciar la ignorancia inter
pares que se “conceden” cuando se trata de miembros de diferentes sociedades de
poetas muertos. En tal sentido, es ejemplificador, en el campo de la sociología, la
ignorancia que se prodigan los miembros de las escuelas inglesa y francesa entre sí.
Otro caso en la misma dirección, son las denominadas listas negras de autores
proscriptos que –al mejor estilo inquisidor y dictatorial-, automáticamente son
desterrados de la bibliografía complementaria (ni hablar de la obligatoria) de los propios
programas de estudio de las asignaturas y, a la inversa, autores cuyas obras nada tienen
que ver con los contenidos programáticos, aparecen citados en las referencias
bibliográficas. Un renglón aparte en relación a esto último, lo merece la aparición de
nombres producto de la presión que ejercen las editoriales hacia los autores y/o
profesores titulares, como forma de pago por haberles sumnistrado gratuitamente
ejemplares de estos ilustres desconocidos.

179
Bourdieu, P.: “La causa de la ciencia” en Intelectuales..., loc. cit.
71

9. Algunas conclusiones provisorias

El intento –realizado en las páginas anteriores-, de hacer un análisis sociológico de


la ciencia, como se podrá observar, conduce a una secuencia de cuestiones que
parecieran no tener fin. Pero esto no significa que la investigación sociológica sea
interminable o que no pueda formularse razonablemente un conocimiento hasta haberlo
investigado ad infinitum. Por el contrario, significa que la sociología como toda otra
ciencia, no está nunca finalizada, sino que es una construcción en permanente
elaboración y reelaboración. En tal sentido, quedan pendientes de implementación los
programas de investigación empírica correspondientes a llevar a cabo en la comunidad
científica. En cumplimiento de su misión crítica, la sociología aparece –como casi
siempre-, desempeñando el rol de “mala de la película”: desencantando y “aguando” la
fiesta, y desenmascarando los disfraces del baile; así como no se contenta con la
democracia cuando existe, sino que se interroga por sus usos sociales que no siempre
son muy democráticos, menos aún, puede permanecer callada cuando se pretende hacer
pasar como consensos alcanzados democráticamente, lo que en realidad son,
disposiciones autoritariamente impuestas.
El análisis sociológico de la gestación, legitimación, distribución y apropiación del
conocimiento no supone una amenaza nihilista a la cualidad y credibilidad de la ciencia
sino que apunta a constituir un antídoto contra las posturas irracionalistas y/o
mistificadoras de la misma. Precisamente, el objetivo fue reivindicar el conocimiento
científico y demostrar que el mismo implica una ruptura epistemológica con respecto a
cualquier otro tipo de conocimiento. Sin embargo, no por ello deja de ser un producto
social. En efecto, todos y cada uno de los criterios que se utilicen para demarcar y
establecer esta distinción (métodos, objetividad, supuestos, racionalidad, legitimidad,
valores epistémicos, etc.) son siempre construcciones sociales producto de prácticas
sociales interesadas. Por tales motivos, la idea de una ciencia neutra libre de valores
de cualquier tipo (epistémicos y no epistémicos) es una ficción interesada, que apelando
a mecanismos simbólicamente eficaces porque son particularmente irreconocibles,
procura mostrar como neutral y, por lo tanto, eufemizada lo que en realidad es la
representación científica dominante.
Como afirma Bourdieu, toda sociología de la ciencia que se pretenda científica
debe constituirse partiendo de la condición de que a las diferentes posiciones existentes
en el campo científico (incluyendo el propio campo de la sociología) le corresponden
diferentes concepciones de la ciencia. Estas representaciones son, en principio,
estrategias ideológicas presentadas como posturas epistemológicas por las cuales los
ocupantes de una posición determinada apuntan a justificar su propia posición y las
acciones que adoptan para mantenerla o mejorarla, al mismo tiempo que para
desacreditar a los ocupantes de la posición opuesta y sus estrategias. Por tal motivo,
toda sociología de la ciencia que se pretenda científica debe partir considerando la
totalidad del campo científico y sus posiciones, para luego analizar las distintas
estrategias que ellas engendran, incluyendo las propias del sociólogo analista en un
trabajo de autorreflexión y vigilancia epistemológica permanente, que le permita
conocer y neutralizar, en la medida de lo posible, tales condicionamientos. La
sociología de la ciencia no sería tan difícil sino fuera porque el sociólogo tiene apuestas
en el juego que pretende describir. En primer lugar, la cientificidad de la sociología y,
en segundo lugar, la cientificidad de la forma de sociología que él practica. En
consecuencia, para objetivar y analizar su propia práctica científica es necesario tomar
72
como objeto la totalidad del campo científico, sus posiciones y las prácticas que en él
se desarrollan, que constituyen las condiciones de posibilidad de su sociología y su
sociología de la sociología. Por todo ello, la sociología de la ciencia no es tan solo una
especialidad entre otras, sino que forma parte de las condiciones de una sociología
científica.
73

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76

SEGUNDA PARTE
EL PROCESO DE SOCIALIZACIÓN:
PERSONA, GRUPOS E INSTITUCIONES
77
Capítulo 4

ALGUNAS CONSIDERACIONES
SOBRE EL PROCESO DE SOCIALIZACION

Fabiana Marta Mc Donald

Introducción

Los individuos nacen dentro de una estructura social formada por grupos
sociales e instituciones, es decir, formada por espacios comunes donde los individuos
establecen relaciones de diversa naturaleza. En este contexto cada persona va definiendo
su identidad tanto individual como social, o sea, va construyendo su biografía
individual, tal como la denomina W. Mills.180
El objeto de estudio de la sociología es la reflexión sobre las relaciones sociales,
o mejor dicho, sobre las estructuras ocultas que subyacen a dichas relaciones
permitiendo la conservación y modificación de las sociedades.
Una de las principales preocupaciones de los funcionalistas estructurales fue
analizar los requisitos que necesita un sistema social para sobrevivir. Para Parsons una
sociedad debe disponer, en primer término, de un método adecuado para relacionarse
con su entorno, tanto con la ecología como con otros sistemas sociales. Por otro lado,
debe disponer de una diferenciación adecuada de roles así como de un mecanismo
apropiado para asignar personas a dichos roles. Dicha diferenciación adopta la forma de
estratificación social. Otro requisito es la existencia de un sistema de comunicación o un
sistema simbólico compartido como elemento cultural que permite mantener la cohesión
social, el mismo se aprende durante el proceso de socialización. Además, las personas
deben compartir una visión del mundo similar. Esto les permite predecir lo que piensan
y hacen los demás. También se necesita de un conjunto de metas compartidas y de un
método que regule los medios para alcanzarlas.
Por lo tanto, de lo dicho anteriormente queda implícito que la sociedad necesita
de la socialización de los nuevos miembros para sobrevivir. Las personas deben
aprender: su lugar en el sistema de estratificación, el sistema de valores comunes, las
metas aceptadas, las normas que definen los medios apropiados para alcanzarlas, etc. En
otras palabras, para Parsons el proceso de socialización tiene una importancia crucial
para la integración. En este punto cabe aclarar que aunque la socialización genera
conformismo, no desaparecen las diferencias individuales.
Una de las primeras preocupaciones de los precursores de la sociología fue
definir si el individuo era un producto social o si la sociedad era un producto del
individuo.

Durkheim: "ei individuo es un producto social"

Respondiendo al interrogante mencionado en el párrafo anterior, Durkheim


sostiene que los fenómenos sociales deben ser analizados como cosas, en tanto revisten
una naturaleza similar a las cosas materiales. Afirma que el conocimiento de los hechos
sociales se puede realizar a partir de la condición de que el sujeto salga de sí mismo. Por

180
Mills, W, La imaginación sociológica, Fondo de Cultura Económica, México, 1967.
78
lo tanto, entiende que dichos fenómenos son externos al individuo. Pero, ¿qué
entiende por el concepto de hecho social? .
Para Durkheim un hecho social es:
“(...) modos de actuar, de pensar y de sentir exteriores al individuo y que poseen
un poder de coerción en virtud del cual se le imponen.”181
“(...) Llamamos hecho social a todo modo de hacer, fijo o no, que pueda ejercer
sobre el individuo una imposición exterior, o también, que es general en extensión de
una sociedad dada, al mismo tiempo que posee existencia propia, independientemente
de sus manifestaciones individuales.182
Por lo tanto, Durkheim entiende por hechos sociales al conjunto de creencias,
tendencias y prácticas sociales grupales que poseen un significado social, es decir que
poseen un carácter colectivo por el hecho de ser comunes a todos los miembros de la
sociedad.
Entonces, podemos decir que para Durkheim los hechos sociales constituyen
pautas de comportamiento que modelan la conducta del individuo dentro de la sociedad.
Cabe preguntarnos ¿cómo es posible que los individuos internalicen dichas pautas de
comportamiento? .
Durkheim considera que la educación cumple la función de imponer a los niños
modos de ver, de sentir y de obrar. Es decir, que la educación cumple la función de
integrar a los miembros de una sociedad socializándolos a partir de pautas de
comportamiento comunes, a las cuales no podría haber accedido en forma espontánea.
El carácter coercitivo que ejerce la sociedad sobre sus miembros se pierde de
vista paulatinamente cuando se originan los hábitos, es decir, cuando los
comportamientos pautados se hacen frecuentes y van adquiriendo una apariencia
natural. Sin embargo, en este punto es necesario aclarar que por el simple hecho que un
fenómeno posea la característica de repetirse no lo convierte automáticamente en un
hecho social. Lo fundamental es que posea un carácter general, es decir, que sea común
a un número significativo de miembros de la sociedad.
La finalidad de la sociedad es crear miembros a su imagen, donde los padres y
los maestros son representantes e intermediarios. Por otro lado, la mayoría de los hechos
sociales surgen antes de nuestra aparición dentro de la sociedad y aprendemos a
respetarlos por medio de la educación.
En síntesis, para Durkheim las instituciones que conforman una estructura social
son concebidas como cosas externas al individuo, que se le imponen y que no puede
cambiar según su voluntad. Por lo tanto, para este autor el individuo es un producto de
la sociedad.

Weber: "la sociedad es un producto de los individuos”

Intentando dar respuesta al mismo interrogante y en una postura contraria,


Weber sostiene que la sociedad no puede existir sin la acción de los individuos.Este
autor no se refirió a hechos sociales como cosas externas al individuo sino que su punto
de partida son las acciones de los individuos cuyo entrelazamiento permite comprender
las formaciones sociales. A partir de una concepción subjetivista entiende que la
sociedad es el resultado de una acción portadora de sentido.
En este punto es necesario aclarar que Weber no ignoró el hecho que los
individuos desarrollan acciones de diversa naturaleza Sin embargo, sostuvo que para la
181
Durkheim, E, Las reglas del método sociológico, Premia, México, 1984.
182
Durkheim, E., Op. cit.
79
interpretación comprensiva de las sociedades era necesario tener en cuenta un tipo
específico de acción; ala cual denominó acción social. Definiéndola como toda acción
(individual o colectiva) orientada en un sentido, el cual está referido a las acciones de
otros (las cuales pueden ser presentes, pasadas o futuras).
Observó que algunas acciones sociales se caracterizan por ser recíprocas. En este
caso, las definió como relaciones sociales. Por lo tanto, podemos concluir que para
Weber la sociedad son los sujetos actuantes en interacción.
En síntesis, este autor considera que la sociedad es un producto de los individuos
en tanto son los únicos capaces de ser portadores de una acción orientada por un
sentido. El entrelazamiento de las acciones sociales da como resultado las estructuras
sociales.

Una postura diferente

Hasta el momento se han planteado dos posturas opuestas que responden al


interrogante inicial, una que considera que el individuo es un producto social y otra que
sostiene que la sociedad es el resultado de la acción individual. A pesar de la diferencia,
ambas perspectivas pueden ser agrupadas en el paradigma del orden. Desde un punto de
vista diferente, influenciado por sus lecturas del marxismo, W. Mills contribuyó al
desarrollo de la teoría sociológica crítica dentro de los Estados Unidos. Dentro de este
contexto, el autor, en su libro "La imaginación sociológica" entiende que:
" (...) Ni la vida del individuo ni la historia de una sociedad pueden entenderse
sin entender ambas cosas."183
La postura del autor es que la biografía individual (la realidad intima de cada
individuo) sólo puede comprenderse con relación a la realidad social. Las acciones y los
pensamientos de los individuos están limitados por el mundo cotidiano en el que viven,
es decir, por su trabajo, su familia, su vecindario. Sin embargo, para este autor, el ser
humano es capaz de percibir que esos límites marcan sólo una parte de la totalidad. En
otras palabras, la realidad es mucho más amplia que la parte donde el individuo
desempeña un rol protagónico; dado que en otra parte de esa totalidad el individuo
puede ser un espectador o simplemente ser indiferente.
No solamente el individuo construye su mundo cotidiano inmerso en una
realidad social mucho más amplia sino que ésta última varía en el tiempo y en, el
espacio presentado particularidades que es necesario tener en cuenta para comprender
las acciones individuales.
En tanto Mills fue un crítico de la teoría de Parsons, los conceptos expresados
anteriormente se oponen a la idea parsoniana que sostiene que el individuo es un
receptor pasivo en el proceso de socialización.

El proceso de socialización

Dos autores, P. Berger y T. Luckmann, en su libro "La construcción social de la


realidad"184, elaboran un paradigma que reúne a las tres posturas anteriores. Si bien
aceptan que las realidades sociales varían a través del tiempo y del espacio, entienden
que es necesario analizar un hecho que es común denominador a todas esas realidades.

183
Mills, W., Op.cit.
184
Berger P. y Luckmann T., La construcción social de la realidad, Amorroutu Editores, 1997.
80
Se refieren al proceso por el cual la vida colectiva de los individuos genera
significados que se nos presentan como una realidad de naturaleza social que es
conocida y aceptada por los miembros pertenecientes a una determinada estructura
social. En este punto nos detendremos a aclarar que estos autores entienden por
realidad a todo fenómeno que es independiente de la voluntad del individuo.

Doble característica de lo social


Berger y Luckmann consideran que la sociedad revierte una doble característica:
por un lado, tal como lo consideró Durkheim, es una "facticidad objetiva" y por el otro,
según entendía Weber, es el resultado de un "complejo de significados subjetivos".
Por lo tanto, este paradigma intenta superar la idea que sostiene que las teorías
durkheniana y weberiana son opuestas. Se propuso demostrar que ambas posiciones
pueden complementarse en una teoría amplia de la acción social sin perder su lógica
interna.

Lo social: una realidad objetiva


Por un lado, lo social constituye una realidad objetiva en tanto conforma un
conjunto de instituciones que existe fuera de los individuos y se le imponen.
Analicemos detenidamente esta idea. En primer término, el individuo nace
dentro de un orden social ya existente, es decir, ese orden posee un carácter histórico.
Pero, ¿cómo se originan esas instituciones? y ¿cómo adquieren su carácter de
objetividad? .
Las instituciones surgen como un producto humano en tanto el individuo en su
condición humana necesita cumplir con la externalización de un modo de ser, de sentir
y de pensar. En otras palabras, el individuo en su condición es un ser social; por lo
tanto, se relaciona de un modo u otro con los otros individuos de una sociedad. Para
lograr las interrelaciones debe salir de sí mismo, exteriorizando o dando a conocer sus
pensamientos, sus sentimientos y sus ideas. Su exteriorización se concreta a través de
diversas actividades. La repetición de las actividades conduce al surgimiento de los
hábitos, los cuales permiten el ahorro de esfuerzos. Por otro lado, como las actividades
se realizan en el contexto de una historia compartida permiten establecer la división del
trabajo. En este sentido, las conductas humanas se van pautando dando origen a las
instituciones. Estas últimas permiten controlar el comportamiento humano en tanto se
vuelve previsible.
Por lo tanto, el orden institucional surge como el resultado de una construcción
de los individuos. Tal como decía Weber, las acciones sociales de los individuos están
orientadas por otras conductas y al poseer un carácter recíproco, se entrelazan y
permiten la génesis y la conservación de un orden social determinado.
Ahora bien, dichas instituciones se convierten en históricas y entonces aparecen
ante nuestros ojos como por encima y más allá de nosotros mismos. Se nos presentan
como si tuvieran realidad propia, tal como sostenía Durkheim, son externas y
coaccionan al individuo. Este orden social existe antes de nuestro nacimiento y seguirá
existiendo después de nuestra muerte. Por lo tanto, las instituciones existen más allá de
la voluntad de los individuos y son resistentes a cualquier intento de cambio. En este
sentido es que podemos referirnos a las instituciones como objetos poseedores de una
realidad propia "independiente" de la existencia de los individuos y de su voluntad.
En síntesis, Berger y Luckmann por una lado demuestran cómo el orden social
es el resultado de la actividad humana pasada y cómo su existencia depende de que los
81
seres humanos la sigan produciendo. Por otro lado, demuestran como se objetiviza el
orden institucional perdiendo la transparencia de su génesis.

Lo social: una realidad subjetiva


Por otro lado, lo social es una realidad subjetiva, en tanto los individuos sólo
internalizan un recorte de la totalidad del mundo exterior. Del mismo modo, W.
Mills185 afirmaba que la biografía de un individuo sólo podía ser comprendida como un
episodio de la realidad histórica de una sociedad.
El proceso por el cual un individuo aprehende una porción del mundo objetivo
se denomina socialización. Este último concepto puede ser definido como la
internalización de los aspectos significativos de la realidad objetiva que lo rodea, que a
su vez le permitirá la comprensión de sus semejantes.
Sólo a partir de la internalización el individuo se convierte en miembro de una
sociedad. Dicen Berger y Luckmann:
" (...) el individuo no nace miembro de una sociedad: nace con una
predisposición hacia la socialidad, (...)"186
Tal como sostenía Durkheim, estos autores consideran que el individuo no
puede acceder de manera espontánea a las pautas comunes de comportamiento, es decir,
necesita de intermediarios (sus otros significantes) que lo ayuden a convertirse en
miembro de la sociedad.
Además, los individuos completan su desarrollo social y cultural fuera del seno
materno. Esto es posible gracias al proceso de socialización, el cual se puede clasificar
en socialización primaria y socialización secundaria.

Socialización primaria y secundaria

Socialización primaria
La socialización primaria se da en los primeros años de vida y nos remite al
núcleo familiar. Constituye la base de la socialización secundaria y se caracteriza por
una fuerte carga afectiva. En esta etapa de la socialización, el niño reconoce a los
mediadores de la realidad, es decir, identifica a sus agentes socializadores, y en esta
identificación el niño es un reflejo de lo que los otros quieren que sea.
En tanto los padres son los mediadores de la lectura del mundo, la socialización
primaria está doblemente filtrada. Los padres seleccionarán aspectos relevantes o
significativos para transmitir a sus hijos de acuerdo ala posición que ocupen dentro de la
estructura social ya partir de su idiosincrasia.
Esta etapa de la socialización recorre un camino que va de lo concreto a lo
abstracto. Esto sucede como correlato de la capacidad de aprendizaje del niño, que varía
a lo largo de su desarrollo psicoevolutivo. Con respecto al desarrollo cognitivo del niño,
Piaget187 señala que la formación intelectual del niño es un proceso que va de lo simple
o concreto hasta lo complejo o abstracto. Sin detenernos demasiado en este punto,
simplemente diremos que la adquisición de conocimientos por parte del sujeto pasa por
diversos estadios, en cada estadio el individuo construye una estructura mental sobre la

185
Mills, W., Op. cit.
186
Berger P. y Luckmann T., Op.Cit.
187
Avolio de Cols, S., Los proyectos para el trabajo en el aula, Marymar Ediciones, Buenos Aires, 1996.
82
base del estadio anterior, pero abre la posibilidad de nuevos aprendizajes y
pensamientos.
Volviendo al tema que nos ocupa, desde sus comienzos el niño va incorporando
pautas para el desempeño de sus roles, tanto presentes como futuros.
Cuando el niño incorpora la noción del "otro generalizado", es decir que el niño
internaliza la norma y su justificación ideológica, la socialización primaria cede el paso
a la secundaria.

Socialización secundaria
El origen de esta segunda etapa lo podemos situar cuando el individuo comienza
a internalizar a los submundos de las instituciones. El individuo para poder participar en
las instituciones necesita aprender el lenguaje específico de las mismas y las pautas de
los roles que se desarrollan en ellas.
La socialización secundaria se diferencia de la etapa anterior por varias razones:
En la socialización primaria el sujeto desempeña un "rol pasivo", en el
sentido que internalizan el mundo mediatizado por sus padres sin cuestionarlo.
En la socialización secundaria el sujeto desempeña un "rol activo". En esta
etapa el individuo reconoce que el mundo de sus padres no es el único. Por lo tanto,
aparece la duda, el cuestionamiento, la comparación. La lectura del mundo transmitida
por los padres se compara con otras lecturas (incluso con la personal) y hasta puede
originarse un rechazo total a la lectura original.
Por otro lado, habíamos mencionado que la socialización primaria se
caracteriza por una fuerte identificación por parte del niño de sus agentes socializadores,
es decir, de sus otros significantes.
En la socialización secundaria, quienes encarnan los roles permanecen en el
anonimato. Las relaciones ya no son cara a cara sino que muchas veces se establecen a
partir de escalafones o jerarquías.
Además, la carga afectiva característica de la socialización primaria que
permitía la internalización en forma automática es reemplazada por técnicas
pedagógicas que faciliten el aprendizaje durante la socialización secundaria, técnicas
que le den una apariencia natural y familiar a esta etapa permitiendo la internalización
de los submundos institucionalizados.
Cuando hablamos de la realidad objetiva, mencionamos que con el origen de las
instituciones se producía la división del trabajo. Por lo tanto, esta etapa de la
socialización que implica la participación del individuo en el mundo institucional va a
estar caracterizado por la división social del trabajo y por la distribución social del
conocimiento.
El proceso de socialización nunca termina, la socialización primaria es la base
para la socialización secundaria. Ambas etapas podrán complementarse o entrar en
conflicto, pero más allá de esto la sociedad no es posible sin el proceso de socialización.

Socialización: un proceso dialéctico

Retomando el interrogante inicial si el individuo es un producto social o la


sociedad es un producto individual, Berger y Luckmann explican que tanto la sociedad
produce al individuo como el individuo produce a la sociedad.
Se refieren a la realidad social como el resultado de un proceso dialéctico
compuesto por tres momentos: externalización, objetivación e internalización.
83
En primer término lo definen como proceso en tanto es una producción
continua que nunca termina; es dinámico. En segundo lugar su análisis es dialéctico en
tanto la sociedad que existe fuera de los individuos (externa y coactiva, tal como la
definiría Durkheim) los modela a su imagen (los integra) y en tanto, el individuo al
nacer se incorpora a esa estructura social ya existente modificándola a través de sus
acciones individuales. Es decir, unos elementos modifican a otros, el individuo a la
sociedad y la sociedad a los individuos.
Con respecto a los tres momentos del proceso dialéctico los hemos ido
explicando paulatinamente cuando nos referimos a lo social como realidad objetiva ya
lo social como realidad subjetiva, pero para una mejor comprensión del tema
presentamos el siguiente esquema:

Ego Alter

1. INTERACTUAN
2. Existen expectativas previas de comportamiento.
3. Se establecen pautas de comportamiento y se hacen recurrentes. Las
personas desarrollan y usan tipificaciones en el mundo social.
INSTITUCIONALIZACION
4. Las conductas se independizan de las personas que las crearon. Las
personas tienen una tendencia fenomenológica a considerar los procesos subjetivos
como realidades objetivas. El actor percibe la realidad social como independiente de
su propia aprehensión.
OBJETIVACION
5. Se transmiten las pautas sociales por el proceso de socialización. Las
personas adquieren y almacenan tipificaciones.
(SOCIALIZACION PRIMARIA Y SOCIALIZACION SECUNDARIA)
6. Identificación con los valores y las instituciones. Creación de la
personalidad individual y social. INTERNALIZACION
7. Interacción con la sociedad. EXTERNALIZACIÓN.
Teniendo en cuenta lo expresado anteriormente Berger y Luckmann, en su libro,
nos dicen:
“(...) La sociedad es un producto humano. La sociedad es una realidad objetiva.
El hombre es un producto social. (...)"188
El mundo social que fue creado por los individuos y que sólo puede seguir
existiendo en tanto el hombre lo siga creando se convierte en una realidad independiente
de los sujetos que lo instituyen. Entonces el individuo en tanto pierde la capacidad de
verse como lo instituyente, es decir, como su productor debe salir a conocer el mundo
social para luego internalizarlo.
En este proceso dialéctico el individuo cumple un triple rol: es objeto, es sujeto y
es agente de socialización. Es objeto porque sobre él recae la socialización; es sujeto
porque participa de su socialización y es agente de socialización porque participa de la
socialización de los demás modificando las pautas de comportamiento social.

188
Berger p. y Lluckmann T., Op.Cit.
84
El paradigma trialista

Hasta el momento hemos desarrollado posturas que adhieren al paradigma


dualista, es decir, a la dicotomía individuo - sociedad ya las relaciones que se pueden
establecer entre estas dos dimensiones.
La corriente trialista plantea un análisis diferente, entre cuyos representantes
encontramos al Dr. Herrera Figueroa.189
Para esos autores el individuo es un conjunto de tres elementos: hecho, valor y
norma. El sujeto desde que nace es un ser social y lleva latente la acción de los otros. La
identidad del individuo se construye en un "siendo - con", es decir, en tanto la existencia
humana no es un proceso aislado se va construyendo en un ser con otros, en un sentido
compartido
Los trialistas entienden que el sujeto posee por un lado cuerpo y alma, una
realidad que la denominan Fondo Vital Ecotímico. Pero la existencia humana no puede
reducirse a lo biológico y lo psíquico; entonces sostienen que los individuos poseen en
su ser una estructura valorativa que da sentido a las acciones sociales. A este plano lo
denominan Plano Espiritual Valorativo. Pero como el individuo por su condición
humana nace inmerso en su comunidad, tiene incorporado en su ser los roles, las
relaciones y las instituciones sociales. A este plano que tiene que ver con lo pautado,
con lo normativo lo denominan Plano Teorético Cognoscitivo. El individuo en tanto es
el productor del mundo social, tiene incorporado a este último en su propia identidad.

Socialización y posmodernidad: un paradigma alternativo

El esquema planteado por Berger y Luckmann fue construido como herramienta


de análisis en un determinado contexto sociohistórico y por ende responde a las
necesidades de esa época. Sin embargo, el contexto actual nos conduce a plantearnos
una serie de interrogantes: ¿ese esquema de análisis es aplicable en términos absolutos a
la sociedad actual? , ¿se socializa del mismo modo un niño en el seno familiar que un
niño que desde temprana edad ingresa a una guardería? , en este último caso ¿podríamos
continuar hablando de socialización primaria o deberíamos referirnos al tema como un
ejemplo de una temprana socialización secundaria? , ¿qué papel cumplen las nuevas
tecnologías de comunicación (televisión, Internet, etc.) en el proceso de socialización? .
Los interrogantes y las dudas se convierten en una lista infinita cuya
reproducción se tornaría imposible. Todas ellas surgen del análisis de situaciones
concretas que vive nuestro país en la actualidad, dichos casos invitan a la reflexión
sobre el tema.
Sin pretender dar una respuesta única y categórica, hemos recurrido a dos
autores que en sus libros nos brindan aportes que servirán para el análisis.
En este sentido, en esta última parte analizaremos en forma comparativa la
postura de Beatriz Sarlo en su 1ibro "Escenas de la vida posmoderna"190 y de Juan C.
Tedesco en su libro "El nuevo pacto educativo"191, con respecto al proceso de
socialización descripto por Berger y Luckmann.
Del análisis de los textos mencionados podemos decir, en primer término que
existe un desajuste entre el modelo teórico que presentan Berger y Luckmann (modelo

189
Herrera Figueroa, M., Vocablos intrivitriales, Ed. Leuca,
190
Sarlo, B., Escenas de la vida posmoderna, Ariel, Buenos Aires, 1997.
191
Tedesco, J.C., El nuevo pacto educativo, Grupo Anaya, Madrid, 1995
85
tipo ideal) y la realidad descripta en forma similar por Sarlo y Tedesco. Existe un
quiebre de los esquemas rígidos de socialización.
Los roles asignados en el hogar cumplían un papel central en la socialización
primaria. Allí, mediante lazos afectivos, se transmitía una visión totalizadora de lo que
era el mundo social, los valores fundamentales y los sentidos de pertenencia para cada
familia. En este plano se recibía la primera visión total de mundo (aunque parcial, al
mismo tiempo, porque representa la cosmovisión de ese grupo pero que, sin embargo,
era el trabajo de asimilación de lo social formado en la interacción con los demás
actores). Además, conformaba la base mínima de identidad que nos permitirá
reconocernos y confrontarnos con otros modelos/paradigmas fuera del hogar.
La escuela tradicionalmente cumplía un rol esencial para la segunda etapa del
proceso de socialización del niño. Era la poseedora de los saberes socialmente
legitimados, más allá de las clases sociales, grupos y/o razas en las que se divide la
sociedad. Por sobre los particularismos culturales se alzaba un núcleo sólido que
representaba simbólica y realmente el sentir nacional, y éste iba a estar íntimamente
ligado a la división social del trabajo propia de la zona, siendo la escuela la principal
fuente de capacitación para el cumplimiento de los roles que iban a desempeñarse luego.
Todos iban a recibir las mismas "herramientas" que permiten el acceso al mundo
social, es decir, así como con la socialización primaria el niño se siente miembro de su
entorno más próximo; con la escuela se insertaba en la comunidad como miembro
pleno, o sea, como ciudadano. La escuela permitía la internalización de los valores y los
saberes universales que por un lado, garantizaban la existencia de la Nación y de la
democracia y por el otro, potenciaban la integración de los individuos aun orden social
establecido. Sobre este tema nos dice Tedesco en su libro:
“(...) lo propio de la formación del ciudadano en el período de construcción y
consolidación de los estados nacionales y la democracia fue el énfasis en los aspectos
simbólicos, en los rituales y en la autoridad con la cual fueron dotados los actores y las
instituciones encargadas de difundir las pautas de cohesión social, es decir, de
aceptación de las reglas de la disciplina social”192.
Este esquema propio de una etapa histórico -social representada por los fuertes
vínculos establecidos en la formación de los estados nacionales, en donde el apego a la
comunidad es mayor al apego a otras comunidades externas (no queremos decir con
esto que no existían vínculos estrechos y permanentes entre ellas, sino que en esa
comunicación se reconocen como comunidades con un perfil propio y regional), esto se
ha ido debilitando gradualmente.
Estamos viviendo un profundo proceso de transformación social, nos hallamos
ante la aparición de nuevas formas de organización social, económica y política que
caracterizan la conformación de una nueva estructura social. Los rasgos básicos de los
cambios se pueden describir a partir de tres áreas. En primer lugar, se pueden mencionar
los cambios en el modo de producción que a partir de la rápida transformación
tecnológica, la globalización y la competencia exacerbada por conquistar mercados se
han ido modificando. El cambio que se produce consiste en el pasaje de un sistema de
producción para el consumo masivo a uno para el consumo diversificado. Junto a este
cambio aparece la idea de fábrica flexible y de calidad total. Este último concepto
introduce la necesidad de una nueva forma de distribución de la inteligencia, la cual
debe estar presente en todas las fases del proceso productivo. Este uso intensivo del
conocimiento sólo asegura condiciones de plena realización a una minoría de
192
Tedesco, J.C., Op. cit.
86
trabajadores. En segundo lugar, las nuevas tecnologías de la información, las cuales
modifican las nociones de espacio y tiempo a partir de la posibilidad de construir
espacios virtuales. Por último, el fin de la democracia política que plantea interrogantes
sobre las formas de participación ciudadana del futuro. Las identidades políticas
tradicionales pierden solidez en tanto las fronteras nacionales se diluyen y los espacios
donde se ejerce la ciudadanía se amplían.
Históricamente, la educación estuvo íntimamente ligada a la construcción de la
nación, de la democracia y del mercado. La educación, entendida como proceso de
socialización tuvo una enorme importancia en la consolidación de la nación
democrática. Dado que la Nación y la democracia son construcciones sociales, era
necesario que la escuela se encargara de difundir las pautas de cohesión social, es decir,
generar la aceptación de las reglas de la disciplina social tales como los aspectos
simbólicos, los rituales, la autoridad con la que fueron dotados los actores y las
instituciones. En este sentido la preocupación de Durkheim consistía en brindarle a cada
uno la educación que le correspondía de acuerdo a su lugar en la escala social.
La cohesión social promovida por el proceso de socialización escolar tuvo un
triple carácter jerárquico: a) de niveles crecientes de complejidad, b) de niveles
crecientes de autoridad y c) de escala de posiciones sociales. En otras palabras, el
sistema educativo legitimaba y, de algún modo, garantizaba la movilidad social
existente. En este sentido, la acción educativa fue interpretada como reproductora del
orden social dominante.
Hoy, este nuevo capitalismo ha trastocado, en primer lugar, la división social del
trabajo y las formas de producción e inserción de las naciones. Dichos cambios han sido
generados por las innovaciones tecnológicas, por las innovaciones telecomunicativas y
por los cambios geopolíticos (caída del bloque comunista), entre otros fenómenos. En
segundo lugar, y como consecuencia de lo mencionado anteriormente, prima la
incertidumbre, ya que la realidad no se muestra como se había de esperar; es caótica, no
responde a los esquemas que al individuo le han servido para insertarse en ella.
El quiebre en la estructura valorativa de la sociedad genera importantes cambios
en lo considerado como tradicionalmente legítimo.
Por un lado, la familia deja espacios libres en la socialización de sus hijos, ya
que los roles no se pueden desempeñar de la misma forma en que lo hacían
tradicionalmente. Este hecho generó un cambio en la carga afectiva con que se
transmiten los contenidos de la socialización primaria.
Esta crisis no sólo se refleja en la erosión de la capacidad socializadora de las
instituciones escolares, sino también en el conjunto de las instituciones clásicamente
responsables de esta función. Vivimos en un período donde las instituciones educativas
tradicionales (particularmente la familia y la escuela) están perdiendo la capacidad de
transmitir eficazmente valores y pautas culturales de cohesión social.
La hipótesis de Tedesco sobre el rol que cumple la televisión en la socialización
del individuo es que ante el déficit que presenta la familia en este aspecto, la televisión
tiende a reproducir los mecanismos que eran utilizados por esa institución en la primera
etapa de la socialización: socializa a través de gestos, de climas afectivos, de
tonalidades de voz, y promueve creencias, emociones y adhesiones totales. En otras
palabras, para este autor el problema no reside en los contenidos que transmite (los
mensajes) sino en la forma en que lo hace: crea ídolos y divinidades a través de las
telenovelas y los espectáculos que movilizan sentimientos, afectos y emociones;
contrariamente a la lectura que estimula la racionalidad y la reflexión. La televisión está
87
reinstalando pautas de comportamiento más bien religiosas, por lo tanto esta nueva
tecnología estaría ocupando la función de los sacerdotes de la sociedad tradicional.
Si bien, en la actualidad, durante la socialización primaria se produce una
modificación significativa a partir del acceso a nuevas tecnologías de la comunicación
(televisión, informática, teléfono) desde temprana edad; estos nuevos agentes de
socialización no han cubierto el déficit de socialización en tanto no han sido diseñados
como entidades encargadas de la formación moral y cultural de las personas.
En este sentido, en el marco de un creciente individualismo, se amplían las
posibilidades de elección de un estilo de vida, por lo tanto, es necesario aprender y
enseñar a no ser manipulados por los medios de comunicación (sobre todo teniendo en
cuenta que el niño está relativamente solo frente a los mensajes que recibe). Por otra
parte, Berger y Luckmann planteaban que durante la socialización primaria no se
producía ningún choque entre la lectura del mundo de los padres y otras lecturas
posibles; en este caso, el acceso a la información se adelanta y se pueden comparar
diversas versiones del mundo.
Los cambios en la composición y el funcionamiento de la familia como la
incorporación de la mujer al mercado de trabajo, la reducción del número de hijos, el
aumento de las separaciones y el número de hijos que viven solos o con uno de los
padres; producen una transformación significativa en el proceso de socialización
primaria. Al disminuir el tiempo real que los adultos pasan con sus hijos, ese tiempo,
ahora, es ocupado por otras instituciones (es reemplazado por instituciones tales como:
escuelas, guarderías, salones comedores, clubes, etc.) o por la exposición a medios de
comunicación. Por lo tanto, los contenidos de la socialización primaria son transmitidos
con una carga afectiva diferente a la del pasado.
Siguiendo esta línea de análisis, el autor, menciona la hipótesis de Neil
Postman193 quien observa una tendencia hacia la desaparición de la niñez. Su
argumentación se basa en que el rápido acceso a la información produce la pérdida de
secreto, la pérdida de tabú y la incorporación de incertidumbre; provocando la
evaporación de la niñez como una categoría especial o diferente. Tradicionalmente, el
niño no podía acceder al mundo adulto hasta obtener la capacidad de la lectura;
permitiendo a los adultos controlar la difusión de la información. En la actualidad, la
televisión revela los "secretos" del mundo adulto sin discriminar edades ni
sensibilidades.
Contrariamente a esta visión un poco pesimista, hay una línea de análisis que
considera que el conocimiento es infinitamente ampliable. Una misma información, un
mismo conocimiento puede ser utilizado de diversas maneras por diferentes personas,
en función de sus capacidades para el manejo del mismo. Por lo tanto, la capacidad
cognitiva se complementa con la creatividad, la imaginación y la libertad. Entonces, las
jerarquías en los diversos ámbitos sociales se definirán a partir de la acumulación de
información y de competencias.
Estos cambios afectan las relaciones entre la familia y la escuela. Los
educadores perciben que los niños llegan a la escuela y desarrollan su escolaridad sin el
apoyo familiar tradicional. Esta disociación entre familia y escuela no sólo se expresa en
la falta de tiempo de los padres para ayudar a sus hijos en las tareas escolares sino
también porque los niños llegan a la institución escolar con una personalidad que se
caracteriza por la carencia o distorsión de los marcos de referencia para los cuales la
escuela se ha preparado.
193
Postman, Neil. The Dissapearance of the childhood, Vintage Books, Nueva York, 1982.
88
Por otra parte, la escuela ha perdido su papel hegemónico como institución
acaparadora de saberes que permitían la adecuación de los individuos al mundo social.
Hoy, como ya mencionamos, muchos canales de acceso a la información están fuera de
la escuela y de las instituciones de enseñanza en general. Esto, sumado a otros factores
como por ejemplo que ya no garantiza la movilidad social, ha desencadenado un
proceso de desprestigio y escepticismo que no sólo afecta al ámbito de la enseñanza.
Para Berger y Luckmann, la socialización secundaria es una etapa que se
caracteriza por el desarrollo de competencias, donde la carga afectiva es reemplazada
por técnicas pedagógicas y motivacionales (etapa de premios y castigos).
Frente a los cambios mencionados anteriormente (en la familia y en la escuela),
las tendencias organizacionales en el ámbito laboral, centran su atención en los rasgos
personales de sus empleados; existe un resurgimiento de las unidades laborales
pequeñas donde los grandes aparatos burocráticos desaparecen y dan paso a las
relaciones cara a cara, donde se privilegian valores como la solidaridad, el trabajo en
equipo y la integración.
A partir de lo dicho anteriormente, Tedesco presento su hipótesis central sobre el
proceso de socialización; según este autor, estaríamos presenciando una secundarización
de la socialización primaria y una primarización de la socialización secundaria.
Esta hipótesis se apoya por un lado en el temprano ingreso a instituciones por
parte del niño, donde la carga afectiva propia de la primera etapa de la socialización
cambia significativamente (y en algunos casos desaparece) y por otro lado, en la
incorporación de mayor carga afectiva en algunas instituciones secundarias (como por
ejemplo la emotividad generada por la televisión o los rasgos personales requeridos para
el desempeño laboral).
Tanto B. Sarlo como Tedesco, plantean que en la actualidad existe un fuerte
debilitamiento de los principales factores de socialización lo que produce, por un lado,
un efecto liberalizador democrático respecto de los autoritarismos y rasgos culturales
arcaicos pero, por otro lado, produce un contexto de inestabilidad e incertidumbre en
medio del cual se reproduce el proceso de conformación de identidades. Antes el sujeto
incorporaba sistemas que existían en forma independiente, mientras que ahora debe
incorporar fragmentos dispersos de la realidad y es él el que debe reconstruir el sistema.
Pero esta participación más activa en la construcción de su identidad le provoca nuevas
tensiones, puesto que lo priva de la protección que le otorgaba la pertenencia a una
identidad fija, donde la responsabilidad y el desarrollo de las conductas estaban
determinado desde afuera.
La sociedad se va disgregando y desarticulando poco a poco y no asoman
nuevos lazos de integración como lo fuera la transmisión de valores y símbolos por
parte de la dupla Hogar – Escuela, que en su momento funcionó y se complementó
exitosamente. El entorno más inmediato deja de ser el territorio de uso y pertenencia,
porque el individuo se abre y va más allá de las fronteras a través de los medios
audiovisuales, internet, e-mail, etc.
89

Bibliografía

Avolio de Cols, Susana, Los proyectos para el trabajo en el aula, Marymar Ediciones,
Buenos Aires, 1996.
Berger P. y Luckmann t., La construcción social de la realidad, Amorroutu editores,
Buenos Aires, 1997.
Durkheim, Emile, Las reglas del método sociológico, Premia, México, 1984.
Herrera Figueroa, Miguel, Vocablos intrivitriales, Editorial Leuca.
Mills, W., La imaginación sociológica, Fondo de Cultura Económica, México, 1967.
Sarlo, Beatriz, Escenas de la vida posmoderna, Ariel, Buenos Aires1997.
Tedesco, Juan Carlos, El nuevo pacto educativo, Grupo Anaya, Madrid, 1995.
Weber, Max, Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 1964.
90

Capítulo 5

STATUS, ROLES Y GRUPOS SOCIALES

Héctor D. Barroso

Status y roles

Cuando un determinado número de pautas relacionadas entre sí se articulan para


desempeñar una función social, la combinación resultante se denomina rol social. Así
como los actores del teatro representan su papel en el escenario, las personas
representan sus papeles en el marco de las instituciones. El rol social es el concepto
utilizado por la sociología para definir los papeles con los que los individuos se
representan a sí mismos. Podemos definir al rol como el comportamiento que se espera
de un individuo que ocupa una posición social institucional, a la que denominamos
status.-
Como dos caras de una moneda, los conceptos de rol y status están estrechamente
vinculados. Analíticamente, el rol es el aspecto dinámico del status.
Ralph Linton y Talcott Parsons definen status como la posición de una persona
dentro de una estructura. Todo individuo ocupa simultáneamente varias posiciones y
normalmente nos referimos al status en un sentido general como el conjunto de todas las
posiciones que ocupa el individuo. En el momento en que el individuo hace uso de los
derechos y obligaciones que le confiere su status, desempeña su rol.
A partir de su nacimiento y a lo largo de su vida, un individuo ocupa diversas
posiciones sociales. Comienza con una identidad general que lo ubica socialmente:
sexo, familia y parentesco, clase social, que determinarán su posición en diversas
situaciones particulares. A medida que crece, adquiere posiciones más específicas: en
sus actividades laborales, sociales, políticas, recreativas, etc., las situaciones sociales -
de interacción entre dos personas- se caracterizan por las expectativas mutuas de los
participantes. Esas expectativas de conducta se basan, en gran parte, en las pautas de
comportamiento compartidas y aplicables a esa situación.
Toda cultura desarrolla modos estandarizados de conducta -usos y costumbres- que
se aplican en situaciones típicas. Por lo tanto, casi todas las situaciones de interacción
están socialmente definidas. Cada persona tiene cierta idea de lo que se espera de ella y
de lo que se espera que ella espere. Si todo se desarrolla de la manera esperada, la
interacción llega a un fin previsto. Si resulta distinta, los participantes deberán redefinir
la situación. las conductas reales no son estáticas frente a las diversas posibilidades de
las situaciones sociales. Se manifiestan en continuas redefiniciones.
Pero los comportamientos sociales se inician siempre a partir de situaciones
definidas socialmente. Ninguna situación es totalmente indefinida. Aún cuando los
participantes ingresen a la situación con poco o ningún conocimiento y expectativas,
existen reglas generales (formas de sociabilidad) que pautan el encuentro.
Estas reglas varían entre las distintas culturas pero existen en todas (darse la mano,
hacer una reverencia, juntar las manos, preguntar por los parientes, etc.). Además de las
pautas de comportamiento existen otros elementos que contribuyen a especificar la
situación: los status de las personas que participan. La identidad social de los individuos
es uno de los factores principales en la definición de la situación. No esperamos que un
niño de 2 años haga las cosas que puede hacer un adulto. Tampoco que un Presidente de
91
la Nación se comporte frívolamente (aunque hay excepciones). Ni que un policía
robe, ni que un médico enferme a sus pacientes (aunque en algunas zonas del planeta
estos comportamientos sean frecuentes).
Cuando ingresamos a una situación, lo hacemos con una identidad ya establecida.
Esta identidad está referida a nuestra posición o status dentro de la estructura social en
la que se desarrolla la situación dada.
El sistema institucional establece los derechos y obligaciones que corresponden a
una posición social respecto de otras posiciones y fija las reglas para su cumplimiento.
El contenido de un rol social está relacionado siempre con el de otros roles. Como
ejemplo podemos describir dos sistemas de rol-status complementarios: El alumno y el
profesor. El status de profesor le confiere los derechos de evaluar a sus alumnos y
promoverlos o no; de cobrar honorarios en la estructura en la que ejerza; de elaborar y
planificar las actividades docentes, etc. El desempeño de su rol como docente lo obliga
a dictar sus clases, a evaluar a sus alumnos y calificarlos, a responder sus consultas, etc.
El status del alumno le confiere los derechos de recibir sus clases, de consultar al
profesor, de ser evaluado con justicia, ser promovido, etc. las obligaciones que
corresponden a su rol serán estudiar los contenidos fijados por el docente y el plan de
estudios, desarrollar las actividades determinadas por la cátedra, asistir a las clases, etc.
De esta manera, pueden definirse a las relaciones sociales como relaciones entre roles
sociales. Los roles no son comportamientos rígidos, arbitrarios ni automáticos si bien
están más o menos estandarizados en una determinada cultura. Existe siempre un
margen en el desempeño de los roles, excepto en casos muy formalizados como los
códigos militares, la etiqueta formal, los protocolos diplomáticos y los ritos religiosos.
Podemos encontrar dentro de cada rol social tres clases de comportamientos:
a) Un comportamiento exigido
b) Un comportamiento permitido
c) Un comportamiento prohibido
Siguiendo con el ejemplo de los roles complementarios del alumno-profesor,
mencionaremos ejemplos de estos comportamientos pautados:

ROLES
ALUMNO PROFESOR
COMPORTAMIENTOS

EXIGIDOS Estudiar para las Asistir y dictar clase; evaluar a


evaluaciones; rendir los los alumnos; completar las
exámenes; asistir a clase planillas de calificaciones.

PERMITIDOS Leer o no la bibliografía Elegir los métodos pedagógicos,


complementaria; decidir su los recursos didácticos, los
metodología de estudio criterios de evaluación.

PROHIBIDOS Copiarse en los exámenes; Tratar en forma descortés al


tratar en forma descortés al alumno; tratar de obtener algún
docente y a sus compañeros. beneficio condicionando la
calificación.
92
Status adscripto y status adquirido

El status adscripto es generalmente inalterable y se establece por deteterminadas


condiciones que han ubicado socialmente al individuo desde su nacimiento. Estas
condiciones, que incorpora la persona desde el momento en que llega al mundo son: la
generación (relación de edades), la edad, el sexo, el parentesco y el estrato (clase) social
en los que está incluido.
Los status adquiridos son las posiciones sociales a las que el individuo va
accediendo a lo largo de su vida. Como, por ejemplo, la profesión, las jerarq uías en
organizaciones, ser padre, madre, abuelo, miembro de tal grupo, etc.

Prestigio y estima

Las pautas de comportamiento definen los modos de actuar de las personas y las
conductas aprobadas y desaprobadas, para cada persona que ocupa determinada
posición social.
La sociedad jerarquiza las posiciones sociales considerándolas superiores o
inferiores, buenas o malas, altas o bajas. Por lo tanto, una posición –status- considerado
como alto o superior, conferirá mayor prestigio a quien los ocupe y viceversa. Cuando
varios ocupantes de una misma posición –con igual prestigio-, son evaluados por el
desempeño de su rol, la valoración resultante es denominada, estima.

El grupo humano

" Socialmente, el mono cazador tenía que aumentar su necesidad de comunicarse


y cooperar con sus compañeros... Con las nuevas armas en sus manos, debió crear
poderosas señales que impidieran las agresiones- dentro del grupo social. Por otra
parte, tuvo que desarrollar respuestas agresivas más poderosas a los miembros de
grupos rivales”194

La idea de "grupo humano" es uno de los ejes fundamentales del pensamiento


sociológico. Nuestra especie no es la única que tiene hábitos sociales. Algunos insectos
y mamíferos, así como todos los primates, viven en sociedad. Sin embargo, los seres
humanos hemos desarrollado estos hábitos hasta el punto de subordinar y controlar
nuestras necesidades biológicas en función de la supervivencia del grupo.
Son los grupos, y no los individuos aislados, los que constituyen las unidades
funcionales en la lucha por la existencia. La manera singular que tiene nuestra especie
de vincularse con el medio ambiente, y que la diferencia de todas las otras, es la
creación y transmisión de la cultura.
Como señala Linton “ ...entre el medio ambiente natural y el individuo humano
siempre se interpone un medio ambiente humano, de importancia mucho mayor. Dicho
medio lo constituye un grupo organizado de otros individuos, es decir, una sociedad, y
una manera de vivir que es característica de ese grupo, o sea, una cultura”195.

194
Desmond Morris: “El mono desnudo”. Editorial Plaza & Janés. Barcelona. 1978
195
Ralph Linton: “ Cultura y personalidad”. Editorial Fondo de Cultura Económica. Buenos Aires. 1983.
93
Como una segunda naturaleza, ya que la primera es la biológica – que
compartimos con los animales -, la cultura constituye la mediación que nos pone en
contacto con el mundo, y al mismo tiempo con nuestros semejantes, sin los cuales, el
recién nacido no podría sobrevivir. En este contacto con los otros, el bebé humano
incorpora las pautas, hábitos y costumbres, las reglas de juego para relacionarse con los
demás, incorporándose a la sociedad.
Podemos considerar, analíticamente, dos planos simultáneos e interdependientes de
la vida humana: El plano social y el plano cultural. El primero está constituido por los
individuos, que forman grupos y el conjunto de éstos constituye la sociedad. El
segundo, cuya base son las pautas de comportamiento (normas), que se integran en
instituciones, cuyo conjunto forma la cultura.

PLANO PLANO
SOCIAL CULTURAL

PERSONA Pauta de comportamiento

GRUPO Institución

SOCIEDAD Cultura

Los individuos internalizan, crean y transmiten las pautas. Integran grupos de


personas que interactúan en instituciones. El conjunto de grupos de individuos que
comparte una cultura, forma la sociedad. En los comienzos de la sociología y hasta el
siglo XX, el concepto de grupo aparece directamente vinculado al concepto de
"sociedad", a la particularidad humana de vivir en colectividades.
Herbert Spencer (1820 -1903), aún cuando consideró al individuo como la
unidad del sistema social, percibe a la sociedad como algo más, y diferente, que el
agregado de sus miembros.
Emile Durkheim (1858 - 1917), en su estudio sobre el suicidio (1897) explicó las
mayores tasas de suicidio entre aquéllas personas aisladas de los demás (suicidio
egoísta), entre aquéllas que no son reprimidas por las reglas del grupo (suicidio
anómico) -y entre aquéllas en que el sacrificio individual servía para preservar el grupo
(suicidio altruista). Es el grupo el que por un lado "presiona" al individuo para actuar
en ciertos sentidos (a través de las normas) y por otro contribuye a la estabilización de
su situación personal. Al vincular su teoría de la solidaridad mecánica y orgánica con el
problema de los grupos, imaginó a las sociedades arcaicas (de solidaridad mecánica)
como homogéneas y desprovistas de grupos. Los descubrimientos de Marcel Mauss y
Lucien Levy-Bruhl, al igual que los de Malinowski mostraron su error: La sociedad
94
antigua fue un gran conjunto de agrupaciones definidas por la edad, el sexo, cofradías
mágicas, etc.
William Summer (1840-1910) elaboró los conceptos de "grupo propio" (in-
group) y grupo ajeno (out-group). El grupo propio está unido por el sentimiento del
nosotros", el grupo ajeno son “los otros”.
Georg Simmel (1858-1918) en sus monografías sobre el comportamiento de los
grupos pequeños señaló en detalle cómo los cambios en el tamaño del grupo afectan la
organización y las interacciones entre los miembros. Al definir a los grupos como
estables o inestables estudió los factores que contribuyen a su duración, y que son: el
cambio paulatino de los miembros, la protección legal, la permanencia de ubicación, la
honradez y la moral, y la formación de organizaciones características de preservación.
Leopold von Wiese en su obra “Sociología Sistemática”–en colaboración con
Howard Becker-, desarrolló un esquema formal basado en la idea de que los modelos
colectivos tienen como componentes sólo relaciones sociales. En su clasificación de
los grupos utiliza tipos ideales, elaborados a partir de la investigación empírica, que
consiste en varias subclasificaciones que pueden combinarse. Define al grupo como
una combinación intensiva de las relaciones entre sus miembros, con las características
siguientes: “1) duración relativamente larga y relativa continuidad; 2) organización
basada en la división de las funciones entre los miembros; 3) modelos neuropsíquicos,
simbolizando el grupo y penetrando entre sus miembros; 4) desarrollo de las
tradiciones y costumbres a medida que el grupo envejece; 5) interacción con otros
modelos colectivos”.
Florian Znaniecki , señaló el papel que en la teoría sociológica ocupan los grupos
sociales. En su obra “El método de la sociología” expone la existencia de cuatro
esquemas sistemáticos predominantes: el de la acción social, las relaciones sociales, la
persona social y los grupos sociales, en donde este último es el más desarrollado:
“ Desde luego, un grupo no es una “sociedad” en la antigua acepción del vocablo; o
una entidad global integrando completamente un número de individuos
biopsicológicos que formaran una comunidad cultural. Es simplemente uno de los
numerosos sistemas culturales que estos individuos constituyen y mantienen con sus
actividades. Por ejemplo, entre los habitantes de una ciudad grande hay miles y miles
de maneras distintas de agruparse, empezando con los grupos municipales, en los
cuales todos participan, y terminando con los pequeños grupos familiares, que incluyen
solamente algunos pocos miembros; y continuamente se están formando nuevos
grupos”.
De esta manera, el grupo no consiste en una realidad superindividual sino que
puede pensarse más bien como un modelo o marco de la acción.

Caracterización de los grupos

En un sentido amplio, grupo social es todo conjunto de personas que comparten


un interés u objetivo común e interactúan para alcanzarlo. En un sentido restringido, y
como idea general, el concepto de grupo define a conjuntos pequeños, diferenciados de
las categorías, los conglomerados, los estratos sociales, las asociaciones y las
sociedades globales.
95
Las categorías sociales:
Podemos definir a como categorías sociales a los agrupamientos de seres humanos
que, - desde el punto de vista del observador - comparten alguna o algunas propiedades
o características, sin que exista interacción entre los miembros del conjunto definido.
Así entonces, "los jóvenes", "los abogados de Buenos Aires", "las madres primerizas",
"los trabajadores rurales", constituyen categorías. La ubicación de los objetos en
categorías es uno de los procesos mentales más corrientes y constituye un momento
básico de toda ciencia: la clasificación. Ubicar a las personas en categorías permite al
investigador relacionar características que pueden tratarse estadísticamente. Así, por
ejemplo, podemos clasificar a los electores según algunas características demográficas
básicas como edad, sexo, nivel socioeconómico y relacionar estas propiedades con la
forma y sentido de su voto. De esta manera es como se predicen resultados electorales.
Los "públicos" son un tipo especial de categoría social. El concepto no se refiere a
la población en general, ni a un grupo social organizado sino a una unidad social que
posee ciertas características. El concepto ha adquirido importancia cada vez mayor con
el desarrollo de la comunicación masiva y la comercialización. Su característica
principal es que constituyen el foco de atención y el objeto de persuasión de los que se
dirigen a ellos. Es posible diferenciar entre "públicos internos" (los miembros de la
organización-o institución que emite el mensaje) y los "públicos externos" (los que
están fuera de ésta). Cuando los publicitarios se dirigen al "público consumidor", el
blanco de la comunicación estará segmentado de acuerdo a ciertas características que lo
definen: "las personas de alto prestigio", "los niños en edad escolar', "las jóvenes amas
de casa', etc. Sin embargo, aún cuando la utilidad de las categorías es manifiesta, es un
error grave creer que el análisis sociológico puede reducirse a la formación de
categorías y su tratamiento estadístico. En última instancia, la construcción y utilización
-de categorías, dependerá del conjunto de ideas y explicaciones generales que sobre la
sociedad y su funcionamiento poseemos: es decir, de la teoría.
Los conglomerados. El criterio principal que define al conglomerado es la proximidad
física de sus integrantes, mientras que los vínculos sociales son muy débiles o nulos. Si
tomamos el ejemplo de un partido de fútbol, los ocupantes de las plateas y tribunas
constituyen un conglomerado; los que miran el partido por televisión constituyen un
público, los simpatizantes de cada equipo una categoría, los integrantes de cada equipo
forman grupos, los socios de los clubes participan de una asociación. Entonces, además
de la proximidad física, características de los conglomerados: es posible destacar otras
1) El conjunto no está organizado 2) Los integrantes son casi extraños unos con otros 3)
No existen posiciones sociales (status) ni funciones sociales (roles) 4) Aún cuando la
proximidad física sea grande (pasajeros esperando el tren, participantes de una
concentración política) el contacto social es limitado. Su ubicación social es
esencialmente territorial y temporal. Las personas entran y salen de ellos
continuamente,
Tipos de conglomerados. Si bien el fundamento científico de la siguiente clasificación
está en discusión, su uso corriente en ambientes no especializados hace conveniente su
exposición. ' La multitud: Conglomerado de personas con escasa interacción que ocupa
un espacio físico. Los objetivos de los integrantes son individuales, propios y su
accionar es pacífico. El término turba (sumamente discutible) ha sido utilizado -en
sentido peyorativo- para designar a multitudes desmandadas, movidas por emociones y
que tienen un carácter destructivo. La relación mutua es escasa y es posible encontrar
líderes transitorios que incitan a la acción.- Como ejemplo podrían mencionarse
protestas espontáneas en recitales o frente a la represión, de concentraciones pacíficas.
96
El auditorio: Es un conjunto de personas que asiste deliberadamente a algún acto,
espectáculo o representación. Parecería que el concepto se confunde con la categoría
"público"; en el ejemplo trataremos de mostrar la diferencia: " Un matrimonio lleva a
sus tres hijos pequeños a presenciar un espectáculo infantil. Los cinco, más todos los
asistentes, conforman el auditorio. En un sentido estricto, sólo los niños constituyen el
público, al que se dirige la representación. A diferencia de la multitud, su atención está
concentrada y su acción es, asimétrica respecto de los actores o conferenciantes. Las
manifestaciones: Son concentraciones de personas que se reúnen para promover ideas.
Los integrantes participan activamente aunque con diferente intensidad y con una
organización débil y temporal. En las manifestaciones es posible encontrar participando
a otro tipo de conjunto humano que posee características diferenciadas: Los grupos
sociales. Como ejemplo para este caso, los militantes o líderes de partidos o
movimientos que propician u organizan la manifestación constituyen grupos sociales.
Los grupos sociales: Quienes vivimos en sociedades complejas percibimos en gran
medida nuestra participación en distintos conjuntos sociales. Familia, amigos, empresas,
asociaciones, además de auditorios, públicos y las categorías en las que podemos
considerarnos incluidos. Los grupos sociales, sin embargo, aparecen como los conjuntos
humanos más importantes y significativos en tanto han marcado y definido nuestra
manera de insertarnos y participar en la vida social.
La unidad que llamamos "grupo" posee ciertas características diferenciadas y más
complejas que las de los agrupamientos que tratamos hasta ahora. De las siguientes
definiciones dadas por distintos autores, podemos destacar algunos rasgos para
configurar el concepto de grupo social. "Podemos definir un grupo social como una
unidad consistente en un cierto número de organismos separados que tienen una
concepción colectiva de su unidad y actúan efectivamente de modo unitario frente a su
medio ambiente" (M. Smith - 1945) Esta definición muestra frente a "los otros", la
conciencia de una unidad, la idea del "nosotros" " ... un grupo es un conjunto de
organismos en el que la existencia de todos es necesaria para la satisfacción de ciertas
necesidades de cada uno" (Cattel - 1951) La definición precedente se orienta a la idea
de la satisfacción de necesidades como motivación para la inclusión de un individuo en
un grupo. “¿Qué son, en definitiva, estos pequeños grupos de que hablamos? En
resumidas cuentas, son unidades compuestas por dos o más personas que entran en
contacto para lograr un objetivo, y que consideran que dicho contacto es significativo”
(W.Mills-1967) Aquí prevalece la idea de alcanzar objetivos, como razón para el
contacto grupal. “EI grupo es una unidad social consistente en un cierto número de
individuos que se encuentran en un status y que desempeñan unas relaciones de rol más
o menos definidas, y que poseen un sistema propio de valores y normas que regulan la
conducta de los individuos miembros...” (Sheriff y Sheriff - 1956). Como en la
definición citada, numerosos autores han puesto énfasis en los aspectos
organizacionales de los grupos.
Además de los elementos institucionales mencionados -roles, status, valores- otras
relaciones aparecen en los grupos: relaciones efectivas, de poder, etc. Para armar una
idea global del concepto de grupo podemos analíticamente mencionar los aspectos
fundamentales que conforman su entidad: 1) La identificación: El grupo debe ser
identificable por sus miembros y por los que no lo son. 2) La estructura: Cada
integrante ocupa una posición (status) que se relaciona con las posiciones de los otros.
3) Los roles: Cada miembro participa del grupo desempeñando sus roles sociales. 4)
La interacción: Las acciones recíprocas son las que permiten el funcionamiento del
grupo. 5) Las normas y valores: Todo grupo posee ciertas pautas de comportamiento
97
que regulan la relación entre los miembros. En estas pautas subyacen los valores que
orientan al grupo. 6) Los objetivos e intereses: Los miembros del grupo participan
movidos por intereses u objetivos y consideran que la acción del grupo favorece su
logro. En algunos, (grupos primarios) el objetivo es consolidar la existencia del grupo.
7) la permanencia: Los grupos deben tener cierta permanencia en el tiempo.

La clasificación de los grupos

Existen numerosas clasificaciones de los grupos. Desarrollaremos algunas que


consideramos, por su valor teórico y su uso difundido como las principales:

Grupos Primarios y secundarios (asociaciones):


Los grupos primarios.- Charles H. Cooley (1864 -1929) desarrolló el concepto, del
que surgiría más tarde una clasificación que quizás sea la más difundida sobre los
grupos sociales. El criterio básico que utilizó para definir a los grupos primos, es el de
su función constructiva en la persona social. “Al decir grupos primarios me refiero a los
caracterizados por la asociación y la cooperación cara a cara. Son primarios en varios
sentidos, pero principalmente porque son fundamentales para la formación de la
naturaleza social y los ideales de/ individuo”... (Ch. H - Cooley - "Social Organization"
- 1909).
Los grupos primarios poseen tres condiciones físicas que conjuntamente van a
propiciar el desarrollo de relaciones -también denominadas primarias - que caracterizan
los primeros procesos de incorporación del individuo en la sociedad y de la sociedad en
el individuo: la socialización primaria.
1. Condiciones físicas de los grupos primarios: Proximidad: El contacto "cara a cara",
el verse y hablarse mutuamente, permite el intercambio de ideas, opiniones,
sentimientos, propician la afectividad, en tanto se produzca dentro del marco cultural
(normativo) que define la situación.
2. Tamaño del grupo: Los grupos pequeños permiten el contacto estrecho, el
intercambio permanente, condiciones favorables para el desarrollo de la intimidad.
3. Permanencia de la relación: La afectividad y compromiso personal son en gran
medida consecuencias de la frecuencia e intensidad de la relación. la repetición de los
contactos personales convierte a la relación en parte de la vida del individuo. Estas tres
condiciones, conjuntamente, configuran un tipo de relación entre las personas, diferente
de la asociación - determinada por objetivos definidos y en general externos al conjunto
que se orienta a ellos (relaciones secundarias - contractuales): las relaciones primarias.
Las relaciones primarias constituyen un fín en sí mismas. El sentido primordial de una
relación entre amigos es cultivar la amistad. Mantener el afecto y la protección de los
miembros aparece como el objetivo principal de una familia Las relaciones son
personales, espontáneas e inclusivas. El interés de cada miembro está dirigido a los
otros como personas, en su totalidad. Si alguna desaparece, desaparece la relación. Los
miembros de los grupos primarios no son intercambiables como pueden serio los
empleados de una empresa o los jugadores de un equipo de fútbol. La empresa continúa,
el partido sigue, “Cuando un amigo se va, queda un espacio vacío... " dice la canción. la
relación es voluntaria en el sentido más completo. Por ello, al no tener condicionantes
contractuales o propósitos externos, prima la espontaneidad. Las relaciones poseen una
fuerte carga afectiva.- Los miembros, al considerar y ser considerados en su totalidad,
manifestándose espontáneamente, motivados a mantener la relación, brindan y reciben
afecto, componente que a su vez motiva la relación. Como ejemplos típicos podemos
98
mencionar la familia, los grupos de juegos entre los niños, los grupos de amigos, las
barras o pandillas.

Grupos y relaciones secundarías


Si bien Ch.H.Cooley no definió a los grupos secundarios, este concepto ha sido
acuñado por la sociología, y define a los grupos con características opuestas a, los
primarios. Desde el marco de las características físicas, los grupos secundarios poseen
gran cantidad de miembros, lo que no permite la proximidad entre los mismos y
generalmente la duración es breve. Los miembros se relacionan a partir de lazos
contractuales (cada uno entra en el grupo con fines definidos). De esta manera, conocen
limitada y especializadamente a los otros integrantes. Sólo interactúan lo necesario para
alcanzar dichos fines. Las reglas están estipuladas previamente. Cada uno debe
desenvolverse de acuerdo con ellas. Los motivos y sentimientos quedan fuera de la
relación.
Los controles formales dan lugar a un sentimiento de coerción externa, que limita la
espontaneidad. Como ejemplos de grupos secundarios encontramos clubes, empresas,
fuerzas, armadas, organizaciones de gobierno, asociaciones profesionales,
universidades. Ambos tipos de grupos son complementarios y están interpenetrados. En
los grupos primarios existe algún tipo de organización y en los grupos secundarios
aparecen elementos de las relaciones primarias como sentimientos y sentido, del
"nosotros".
Kingsley Davis,196, presenta el siguiente cuadro que resume las características de
los grupos primarios y secundarios:

Condiciones físicas Características sociales Tipos de Ejemplos de


relaciones grupos

Proximidad espacial Intereses comunes Amigo-amiga Grupo de


juegos
GRUPOS PRI MARIOS

Valoración del otro en Esposo-esposa Familia


Sí mismo

Larga duración Valoración de la relación Padre-hijo Vecindario o


por la relación misma Pueblo

Conocimiento amplio de Maestro- Grupo de


los otros miembros alumno estudio

Pequeña cantidad de Sentimientos de libertad


miembros Y espontaneidad

Controles informales
DARIOS
GRUPO

SECUN

Empleado-
S

Intereses dispares patrón

196
Kingsley Davis: “La sociedad humana”. Ed. EUDEBA. Buenos Aires. 1986.
99

Gran cantidad de Valoración de la relación Anunciante- Estado


miembros Por los intereses público

Valoración del otro Artista- Jerarquía


miembro según su espectador militar
Función

Distancia espacial Conocimiento limitado y Autor-lector Asociación


especializado del otro profesional

Controles formales Jefe- Empresa


subordinado

Corta duración Sentimiento de coerción


externa

Grupos de pertenencia y grupos de referencia

Los grupos en los que participamos "nosotros", aquéllos que yo puedo identificar
como "mi familia', "mis amigos", "mi barrio", "mi profesión", son los que se denominan
grupos de pertenencia. Ya sea por relación de origen (adscripción) o por incorporación
voluntaria (adquisición), el grupo de pertenencia es aquél del cual soy miembro -
reconocido por los demás miembros - y que puedo distinguir de los otros grupos.
Robert K. Merton desarrolló - en su obra "Teoría y estructuras sociales" - tres criterios
para la definición de los grupos de pertenencia: El primero, común a casi todas las
definiciones sociológicas del concepto de grupo, indica “' ... un número de personas
que actúan entre sí de acuerdo con normas establecidas" . El segundo criterio agrega “...
que las personas que actúan entre si se defínan como miembros”. Y el tercer criterio
aporta “... que las personas que interactúan sean definidas por otras como pertenecientes
al grupo”. Los límites de los grupos no son fijos; dependen generalmente de la situación
específica y cambian de manera dinámica. De esta manera, podernos identificar,
analíticamente, diferentes grados de pertenencia en los grupos informales. Un miembro
real, pleno, es el que participa activamente de todas las actividades del grupo y es
reconocido por los otros como tal. Un miembro nominal es aquél definido como
miembro pero que no interactúa con los demás. Un miembro periférico es el que
participar mínimamente hasta el punto en que los otros miembros sólo controlan una
parte pequeña de su conducta. Así, tomando corno ejemplo un partido o agrupación
política, un miembro real será aquél afiliado que participa activamente en las acciones y
decisiones - según su status- en el grupo. Un afiliado que no participa será un miembro
nominal y aquél que, afiliado o no, participa ocasionalmente de actividades políticas
con el grupo será un miembro periférico. Los grupos en los que actuamos proporcionan
los marcos normativos y de valores con los cuales desarrollamos nuestra vida en
sociedad. Además de "nuestros" grupos, "otros" grupos nos orientan a actuar con sus
100
pautas de comportamiento. Denominamos grupos de referencia a aquéllos que nos
sirven de referencia o nos proporcionan modelos para nuestra conducta. Alguna vez de
niños - o no tanto- hemos escuchado a nuestros padres decir: "Qué bien se portan los
hijos de Fulano, deberían imitarlos" O al maestro remarcando las virtudes de los
próceres, o a nosotros mismos queriendo parecernos en algo a algún futbolista o estrella
del rock, adoptando su vestimenta, modos de hablar o imitando su comportamiento.
Actúan como agentes de socialización anticipatoria, proponiendo normas, valores,
estilos, códigos, a los individuos que desean incorporarse, quienes las adoptan antes de
su ingreso, aún cuando éste sea difícil o imposible. El individuo internaliza las normas y
valores del grupo al que desea ingresar, disminuyendo la distancia social entre éste y el
grupo ajeno, haciendo precaria su posición en el grupo propio. No sólo podernos
encontrar grupos de referencia positiva, definiéndolos como modelos motivados de
conducta y valores deseables e imitables, sino que podemos encontrar grupos de
referencia negativa. Ciertas actitudes, valores y conocimientos socialmente aceptables,
pueden ser rechazadas sólo porque están identificados con un grupo de referencia
negativa. Así, las afirmaciones de alguna persona que adhiere a un partido diferente al
nuestro son descalificadas, aún cuando si las escucháramos sin conocer su origen, nos
parecerían correctas. Según Merton, “... el grupo de referencia negativo comprende el
rechazo motivado, es decir, no sólo la no aceptación de las normas, sino la formación de
contranormas".

Otras clasificaciones de los grupos

Existen en la bibliografía sociológica otras clasificaciones de grupos que los ubican


según los siguientes criterios:
Según el tipo de interacción: Formales e informales.
En los grupos formales, la interacción está definida por un estatuto o reglamento, es
decir, un conjunto de normas escritas, que también estipulan los objetivos o metas a
alcanzar. En los grupos informales, no existen normas escritas. Un tipo especial es el
grupo informal en el trabajo. Un estudio clásico y ampliamente difundido de
investigación de grupos informales y que inició una escuela de psicosociología
industrial es el conocido como “Investigación de Hawthorne”. En la fábrica de
material eléctrico Hawthorne, de la compañía Western Electric en Chicago, que contaba
en ese entonces con 30.000 trabajadores, se investigaba desde 1924 la iluminación
óptima en el lugar de trabajo. Con gran sorpresa se halló que, independientemente de la
variación en la iluminación (con luz intensa o débil, concentrada o difusa) en uno de los
talleres se producían regularmente más piezas que en otros. Los investigadores ,
desconcertados, interrumpieron el experimento. La empresa llamó entonces al profesor
Elton Mayo de la escuela superior de comercio de la Universidad de Harvard, quien en
organizó con su equipo una amplia investigación sobre el influjo del entorno en la
eficacia laboral. Se utilizaron distintos métodos y técnicas para entrevistar a más de
20.000 trabajadores. Los resultados más sorprendentes los proporcionó un taller con seis
operarias, similar a los demás pero situado en un espacio separado. Las seis obreras,
participantes voluntarias, estaban enteradas de los objetivos del experimento: tenían
que hacer exactamente el mismo trabajo que todos los demás según su ritmo
acostumbrado y se estudiarían los efectos de ciertas modificaciones de determinadas
condiciones de trabajo, tales como iluminación, pausas, premios, té gratis, trabajo corto,
en la productividad. Esta sería medida por día y por minuto. Se vio que la producción
101
de las seis crecía constantemente, hasta permanecer estable en un alto nivel después
de tres años. También la producción decrecía algunas veces, en ocasiones durante
cinco minutos, en otras durante varios meses, pero nunca como consecuencia de los
estímulos o modificaciones introducidas por los investigadores. Durante tres años
intentaron poner a prueba diferentes condiciones: otorgar y quitar premios, introducir y
suprimir de nuevo pausas de trabajo y té gratis, ete. La producción de estas seis
trabajadoras nunca cayó por debajo del promedio, en tanto que las mismas medidas en
otros talleres conducían inmediatamente al descontento y a la caída de la producción.
Los investigadores no podían explicar lo que estaba sucediendo. Las operarias,
interrogadas, tampoco pudieron explicarlo. Sin embargo, manifestaron que se sentían
liberadas de la presión que sentían antes, y que por lo tanto había cesado la tensión
nerviosa con que antes trabajaban. Aunque ellas mismas veían que su producción había
crecido, no sabían por qué razón, pues no tenían la sensación de trabajar más
rápidamente que antes y además el clima en el trabajo les parecía mucho más libre y
agradable; estaban contentas. Los investigadores advirtieron: “Entre estas trabajadoras y
nosotros ha surgido una relación leal, hasta tal punto que no se requiere ya ningún
control. Aunque no esté presente ningún vigilante y estimulador, se puede tener certeza
de que ellas trabajan con todas sus fuerzas”. ¿Qué había sucedido? ¿Existía alguna
relación entre este nuevo clima y el crecimiento de la producción? El jefe del equipo de
investigadores emitió el siguiente juicio: “Si pensamos lógicamente, hemos de atribuir
el crecimiento de la producción mucho más a un mejor clima de trabajo que a todos los
otros cambios durante la investigación”. Este clima implicaba varios factores : Se había
constituido un pequeño grupo de personas que tenían excelentes relaciones
interpersonales (cohesión del grupo); estas personas estaban bien consideradas por el
resto (status social); además, tenían la impresión de contribuir a la solución de un
problema (objetivo del grupo) y eran mucho más libres que antes . Estas ideas llevaron
a Mayo a realizar una serie de experiencias con otros grupos, observando que el
pequeño grupo tenía una importancia muy grande en el desempeño –en este caso
laboral- de las personas. Sus conclusiones generaron una nueva escuela de
administración (human relations) , la primera que planteó claramente el problema de las
relaciones humanas en la empresa. Esta investigación, además sacó a la luz que en la
empresa ( y en toda organización), además de la organización formal existe también una
informal, cuyos componentes son:
a) Una forma particular de comunicación interpersonal.
b) La existencia de pautas normativas diferentes a la organización formal
c) Actitudes e imágenes directrices entre los que interactúan inmediatamente
juntos.
d) Las relaciones que se generan a partir de esa interacción.
e) El status social como reconocimiento interhumano
f) La existencia de un poder informal y autoridad subjetiva.
El grupo informal aparece como el ámbito que intenta satisfacer las necesidades
emocionales personales de los miembros de la organización, a la que llegan con sus
costumbres, usos, deseos y expectativas, y también con la marca de su procedencia
social.

El análisis sociométrico. Su creador, Jacob Levy Moreno define este método:


“El test sociométrico es un instrumento que sirve para medir la importancia de la
organización que se manifiesta en los grupos sociales. Consiste específicamente en
102
pedirle al sujeto que escoja, en el grupo al que pertenece o pudiera pertenecer, los
individuos que quisiera tener como compañeros. Se le pide que exprese sus opciones sin
reticencias , ya formen parte o no del grupo al que ahora pertenecen los individuos que
escoja. El test sociométricoes un instrumento que estudia las estructuras sociales a la
luz de las atracciones y rechazos que se han manifestado en el seeno del grupo ” 197.
Los resultados se presentan en un modelo gráfico denominado sociograma, que
permite visualizar la estructura del grupo. Si el grupo es grande, para que sea más claro,
se realiza un sociograma para las elecciones positivas y otro para los rechazos. En el
ejemplo sencillo que sigue, puede observarse un sociograma simple:

B C D

A: elige B y C y es rechazado por D


B: elige A y C, es indiferente ante D y E
C: elige D y es indiferente ante E
D: elige C y rechaza A; es indiferente ante B, D y E
E: No es elegido ni rechazado por nadie. Y el mismo es indiferente con todos. Es un
aislado.
Puede observarse que C es el más elegido y constituye el líder sociométrico.
Aparentemente sencillo, el test sociométrico ha sido utilizado ampliamente para
distintas aplicaciones: En educación, en la empresa, en las fuerzas armadas, e inclusive
como juego de salón. Moreno advertía contra la aplicación poco seria y ligera de esta
técnica, indicando que las elecciones constituyen un problema muy delicado, desde el
punto de vista de la psicología de los participantes. Las críticas que se le realizaron se
basan fundamentalmente en sus resultados meramente descriptivos: ¿elegir o rechazar
por qué?. Define la estructura pero no los motivos, además de no mostrar la intensidad
de la aceptación o rechazo, como así también, no permite percibir las transformaciones
–si se lo aplica sólo una vez- que se producen en el tiempo, fijando los resultados.

Grupos organizados y no organizados. Los grupos organizados poseen unidad de


metas, normas obligatorias, alguna forma de gobierno, diferenciación de derechos y
obligaciones, sustento económico y un nombre, los grupos no organizados no poseen
normas expresas, no tienen jerarquías claras y poseen mecanismos de control social
interno.

Bibliografía

197
Jacob.L.Moreno: “Fundamentos de la Sociometría”. Editorial Piados. Buenos Aires. 1962
103

Adorno, T y Horkheimer, M: "La sociedad". Editorial Proteo. Buenos Aires. 1971.


Cornaton, Michel: “ Grupos y sociedad”. Editorial Tiempo Nuevo. Caracas. 1969.
Davis, Kingley: “ La sociedad humana”. Editorial EUDEBA. Buenos Aires .1986.
Diez Nicolás, Juan: “Entre el funcionalismo y la dialéctica”. Ed. Guadiana. Madrid.
1969.
Durkheim, Emile: “El suicidio”. Editorial Shapire. Buenos Aires. 1971.
Gurvitch, Georges: “Tratado de Sociología”. Editorial Kapeluz. Buenos Aires. 1962.
Jonson, Harry M: "Sociología'. Editorial Paidós. Buenos Aires. 1979.
Linton, Ralph: "Cultura y personalidad". Editorial Fondo de Cultura Económica.
Buenos Aires. 1983.
Merton, Robert K: “Teoría y estructuras sociales”. Editorial Fondo de Cultura
Económica. México. 1982.
Morris, Desmond: “El mono desnudo” Editorial Plaza & Janés. Barcelona. 1978.
Newcomb, Theodore M: “Manual de Psicología Social”. Editorial EUDEBA. Buenos
Aires. 1969.
Rocher, Guy: "Introduccion a la sociologia'.'Ed. Herder. Barcelona. 1973 .
Shaw, Marvin: “Dinámica de grupo”. Editorial Herder. Barcelona. 1989.
Sprott, W.J.H. : “Grupos Humanos”.
104
Capítulo 6

INTRODUCCION AL ANALISIS DIALECTICO DE LOS GRUPOS,


ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES

Roberto Pérez Lalanne

1. Algunas diferencias con el análisis funcionalista

En líneas generales los teóricos funcionalistas conciben al grupo como una


colectividad estructurada de personas sociales que desempeñan funciones (roles)
sociales recíprocas conforme a valores, pautas e intereses comunes, para la prosecución
de determinados fines u objetivos.
De esto se desprende, en primer lugar, que con la idea de “comunidad estructurada”
existe en tal análisis una tendencia a considerar al grupo como una “totalidad”, es decir,
como algo “terminado” o “logrado”. En cambio, pensadores como Sartre, Lapassade y
Lourau, desde una perspectiva dialéctica – incluso existencialista -, señalan que el grupo
nunca llega a ser una totalidad; a lo sumo – acotan -, será una “totalidad en curso”. Esto
significa que el grupo se halla en constante devenir, en permanente movimiento. Por tal
motivo, señalan que la esencia del grupo, si es que se puede hablar de esencia está en su
existencia, en su praxis cotidiana.
Por otra parte, esta idea de “totalidad” hace que los funcionalistas tiendan a
concebir al grupo como una especie de “supraorganismo” que está por encima de sus
miembros. Como que el “todo” es algo más que la suma de las “partes”. En cambio, los
“dialécticos” afirman que el grupo - cuando exista como tal (dado que como se verá
más adelante no siempre tendrá una real existencia) -, lo hará en cada uno de sus
miembros y nunca por encima de ellos.
En tercer lugar, y fiel a su postura paradigmática el funcionalismo no sólo prioriza
la estructura sobre el individuo sino que también enfatiza el orden, el consenso en
desmedro del conflicto. Tal como sucede cuando se habla de valores, pautas e intereses
comunes. Además, la propia noción de estructura es asimilable por muchos autores a
ordenamiento de posiciones. Como si esos valores, pautas, etc. no pudiesen ser
contradictorios; o esas posiciones no pudieran ser antagónicas. Lo contrario,
obviamente, sucede con la postura dialéctica existencial; que frente a la estructura
prioriza al individuo y frente al orden, el conflicto.
Algo similar ocurre cuando el funcionalismo aborda a las Instituciones
definiéndolas como “... una configuración o conjunto de pautas de comportamiento,
roles, status orientados a la satisfacción de una necesidad social...” 198 El propio
Durkheim (para quien la Sociología era la ciencia que estudiaba a las instituciones)
acentúa principalmente las “coerciones” que obran desde afuera como ordenamientos
del carácter institucional. Con otras palabras, se toma a las Instituciones como
estructuras abstractas, externas a los individuos e independientes de los mismos, que
además se les imponen en forma coercitiva.

198
Johnson, Harry: Sociología, Buenos Aires, Paidós, 1979.
105
Consecuentemente con lo anterior, se distingue entre institución y asociación.
Mientras que a la Institución no se puede pertenecer sino que se está sujeto a ella a la
asociación se pertenece como ocurre con cualquier grupo secundario. Mientras que las
instituciones están estructuradas por sistemas de pautas, valores, etc. las asociaciones
están compuestas por grupos de personas.
En cambio para el análisis dialéctico existencial, los actores son parte integrante de
las instituciones, son los que las crean y las recrean. Son externas pero también
internas, en tanto que están internalizadas por los individuos. Es el grupo el que decide
pertenecer/participar o no de las mismas.

2. El análisis dialéctico existencial

Desde esta perspectiva teórica se considera que la “vida” de un grupo va a estar


signada por una permanente “tensión” entre dos extremos opuestos: por un lado, su
temor a la dispersión, a la desaparición; y por el otro, su afán por llegar a ser una
totalidad, a perpetuarse, a trascender. El grupo se va a debatir entre ambos polos. Y
precisamente, es este conflicto entre opuestos el motor que genera la dialéctica, el
devenir de los grupos.
Esta dialéctica reconoce diferentes secuencias o momentos. Lapassade 199 distingue
los siguientes:

 La serie o estado de serialidad


 El grupo en formación o la fusión del grupo
 El juramento
 La organización
 El terror
 La institucionalización
 La burocracia

Antes de proceder a un breve desarrollo de cada una de estas instancias, es


conveniente realizar algunas aclaraciones:
a. Estas secuencias no tienen por qué respetar un orden cronológico determinado.
b. Las mismas pueden reiterarse en la vida de un grupo.
c. Los grupos no tienen, necesariamente, que pasar por todas ellas.

La serie o estado de serialidad

Si hubiera que analizar la génesis ideal de un grupo seguramente deberíamos


remontarnos al estado de serialidad, que sería el estado de dispersión inicial de los
individuos. La serie es un momento de “masificación atomizada” en el cual cada uno
conserva su “individualidad”, su “libertad”, su “soberanía”. En donde cada uno, es uno
más entre tantos; es decir es un número. Por ejemplo, si se tratase una multitud de mil
personas, cada una sería una de ese millar. A lo sumo, será posible establecer un orden.
Como haber sido el primero en llegar o el último, o ser el más anciano o el más joven.

199
Lapassade, Georges: Dialéctica de los grupos, organizaciones e instituciones, Buenos Aires, Gedisa,
1977.
106
A los efectos de ilustrar este momento Lapassade da como ejemplo al conjunto de
individuos que haciendo fila aguardan la llegada del colectivo.
Es de este estado de serialidad de donde se supone que surgirá el grupo, en la
medida que haya algo que lo convoque: una tarea, un objetivo, etc. Pero recordemos
que no necesariamente los grupos deben “nacer” de dicha situación. De hecho, muchos
grupos se han “desprendido” de otros grupos.

El grupo en formación

Este momento se caracteriza porque existe entre los individuos algo en común que
los “aglutina”. Hay idea de un nosotros, cierto sentido de pertenencia; una temperatura
que posibilita una acción mancomunada. Pero aún, el grupo es un proyecto que como
tal puede no concretarse o tener una existencia efímera.
Continuando con el ejemplo anterior, supongamos que se produzca un accidente y
que algunos de los que aguardaban el autobús acuden en auxilio de los accidentados.
En esa instancia, se estarían en presencia de un grupo en formación, que cumplida la
tarea de socorrer a los heridos, seguramente retornaría a la serialidad.
Esto significa que así como la “temperatura“ aumenta también puede disminuir, y
el grupo como tal , desaparecer. Para que ello no ocurra, es necesario que los
individuos se lo propongan.

El juramento

El juramento es un compromiso, que podrá ser formal o informal, tácito o explícito.


Es un elemento antidialéctico, inercial, que tiende a frenar la dinámica de los miembros.
Es un elemento “castrador” que limita la libertad de los individuos. En la medida en
que los miembros se juramentan ceden parte de su soberanía y de su autonomía; pero a
cambio obtienen la posibilidad de controlar el comportamiento de los demás,
“adquiriendo” el derecho a exigir el cumplimiento de lo pactado. Se supone que habrá
innumerables juramentos en la vida de cualquier grupo, que irán signando su destino.
Veamos un ejemplo. Uno de los requisitos para aprobar la cursada de una
asignatura suele ser la realización de un trabajo práctico grupal. A tal fin, el profesor
convoca a sus alumnos para que conformen los grupos pertinentes y en una hoja le
hagan llegar los nombres de sus integrantes. Supongamos que esta convocatoria se
realiza a alumnos que recién comienzan sus estudios y que por lo tanto todavía no se
conocen entre sí. Se podría aceptar que los mismos se encuentran en un estado de
serialidad, del cual emergerán grupos en formación para la realización de una tarea
(trabajo práctico). El hecho de prestar su conformidad para que los nombres se registren
en una planilla ya es un juramento (que no garantiza que el grupo exista como tal). Sin
embargo, ese consentimiento ya está limitando la libertad de los miembros dado que
uno no debería simultáneamente prestar su nombre para conformar otros grupos en esa
misma asignatura. Luego, seguramente se fijarán días, horarios y lugares de reunión,
que constituirán otros juramentos. Cabe señalar, como se apuntó anteriormente, que así
como un integrante se compromete a asistir cediendo parte de su autonomía al mismo
tiempo obtiene el derecho de exigir a los otros integrantes el mismo cumplimiento. Y
así sucesivamente.
107

La organización

El juramento hace posible la organización que sería el momento ideal del grupo.
Esta etapa se caracteriza porque primero el grupo se trabaja para adentro para después
trabajar hacia afuera. Este trabajo interno implica una activa participación de todos los
miembros. Un autoanálisis, una autocrítica, una distribución democrática de las tareas y
de las responsabilidades. Cada integrante se convierte en un miembro funcional al
grupo.
En esta instancia todavía no es posible hablar de autoridad ni de poder constituido
porque los individuos aun conservan parte de su soberanía. En tal caso, el poder está en
el grupo. A lo sumo habrá liderazgos informales.
Es en este momento en que se produce la síntesis dialéctica, que significa que cada
miembro hará las veces de uno, podrá ponerse en el lugar del otro y al mismo tiempo
hacer de tercero sintetizando el interés de ambos. Precisamente, es esto último lo que
permite afirmar que el grupo – cuando exista como tal (cuando se produce la síntesis) -,
va a existir en cada uno de sus miembros, y nunca por encima de ellos.
Tomemos a modo de ilustración un caso simple (y cuando digo simple, me refiero
sólo a la cantidad de integrantes) como es la pareja. Para que una pareja no sea en
realidad una despareja, cada uno de los miembros tendría que poder representar el
interés de ambos. De esta forma la pareja como tal, estará presente en cada uno de
ellos. Obviamente, que esto no siempre es fácil. Cuántas veces, por ejemplo, hablamos
horas con otra persona y nos vamos con la sensación de no habernos entendido. Es más,
cuántas veces dos personas pasan juntos sus vidas y “se van”, sin haberse comprendido.
Veamos otro ejemplo. Con frecuencia se escuchan o se leen declaraciones de
quienes practican deportes colectivos, especialmente futbolistas, señalando que el
equipo no apareció en la cancha o que fue una suma de individualidades. Esto está
haciendo referencia a que el grupo como tal no existió. Algo similar ocurre, cuando se
afirma que no se pudo plasmar en el juego, el trabajo realizado durante la semana. Ese
trabajo es el “trabajo interno” del que se hablaba antes: trabajar hacia adentro para
después trabajar hacia fuera.
Ahora bien, la organización es uno de los tantos momentos de la dialéctica de los
grupos; y por lo tanto, no hace desaparecer la tensión o el conflicto que la motoriza.
Esto significa que continúa acechando el temor por la disgregación y el afán por
trascender.

El terror

De acuerdo con lo anterior, el grupo puede atravesar por un período de terror


serializante. Puede verse corroído por fuerzas centrífugas y centrípetas. Puede caer en
la “tentación” de autodepurarse, expulsando de su seno a los elementos disolventes. Este
momento de pánico, que puede ser generado tanto desde adentro como desde afuera,
hace que los miembros se conviertan en denunciantes y en denunciados, en depuradores
y depurados, en víctimas y victimarios.
En última instancia, el terror es un emergente producto de la impotencia que el
grupo tiene para regular el comportamiento de sus miembros. Es un síntoma de
debilidad. Es un indicador que muestra la necesidad de un soberano, de una autoridad
que imponga orden, que garantice la continuidad.
108
De esta manera, frente al temor por desaparecer y ante la impotencia para
regular, la respuesta del grupo es su institucionalización.

La institución

La institucionalización es otro elemento antidialéctico que tiende a encorcetar la


vida del grupo. Y resulta ser mucho más “castrador” que los anteriores juramentos.
Con la institución los individuos han terminado cediendo su soberanía.
Depositándola en la Autoridad: el uso del poder legítimamente constituido. Y entonces,
ya no habrá distribución democrática de las tareas. Por que ahora hay derechos y
obligaciones, que van a existir desde siempre o por lo menos desde antes de que
hubiésemos nacido. De esta forma, de ser un miembro funcional al grupo, el individuo
se convierte en una herramienta de la Institución , pasando a vivir en función de ella.
Unas preguntas que cabrían hacer son: por qué el grupo en su afán por trascender
crea la institución? Porque garantiza cierta perpetuidad. El mismo dicho lo afirma:
“los individuos pasan, las instituciones quedan”. Por qué se dice que la Institución es un
elemento antidialéctico? Porque tiende a frenar el cambio, apaciguando los conflictos.
De hecho existe en los individuos una tendencia a sacralizar lo instituido en desmedro
del poder instituyente. Y en la medida en que se sacraliza lo instituido se coarta toda
posibilidad de cambiarlo, perdiéndose de vista que, lo que hoy existe instituido lo fue
por alguien que en su momento tuvo el poder instituyente y que bien puede recuperarlo
para transformar lo existente. Sin embargo, prevalece la aureola de la sacralidad.
A lo anterior, se le suma una segunda tendencia que tienen los individuos, las
organizaciones y especialmente las instituciones: es el acostumbramiento o la
“tentación” de la burocratización. Y como se sabe, no hay peor obstáculo para el
cambio que el burócrata, dado que es el que más puede llegar a perder con las
transformaciones. Y cuál es su principal “enemigo”?: el conflicto. Porque como
señalara Coser 200, el conflicto es el elemento dinamizador, que evita la osificación, el
esclerosamiento del sistema. El conflicto es el motor de la dialéctica que, en la medida
en que se resuelve, provoca el cambio. El conflicto hace posible la catarsis, la toma de
conciencia. Y como esto el burócrata lo sabe o lo presiente, tratará de “negarlo”, de
“esquivarlo” o de “negociarlo”. En síntesis, la Institución garantiza la estabilidad y con
ella la continuidad, entorpeciendo los cambios a costa de la burocratización.

La burocracia

Existen diversas interpretaciones acerca de la burocracia. Algunas, destacando los


aspectos positivos y otras, los negativos. Weber 201 la tomó como sinónimo de
eficiencia y racionalidad, que evitaba “el todo vale”, la arbitrariedad. No obstante,
terminó aceptando que con el tiempo el individuo terminaba prisionero en esa jaula que
él había contribuido a construir. Lapassade 202 por su parte, ha puesto énfasis en los
aspectos negativos. Este autor entiende que la burocracia deshumaniza y es alienante.
Por otra parte, es necesario señalar que la burocratización se manifiesta de diferentes
maneras y por lo tanto, si se construyera un índice combinando diferentes dimensiones e

200
Coser, Lewis: Nuevos aportes a la teoría del conflicto social, Buenos Aires, Amorrortu, 1967.
201
Weber, Max: Economía y sociedad, Bogotá, FCE, 1944. Véase también en este libro el capítulo de
Inés García.
202
Lapassade, G.: Op. cit.
109
indicadores se podrían establecer distintos grados de burocratización (que irían del
más leve al más grave).
A esta altura, convendría mencionar algunos de los síntomas:
 Cuando se toma la organización como un fin en sí mismo y no como un medio
para...
 Cuando nos atenemos exclusivamente al reglamento...
 Cuando se deshumanizan y despersonalizan las relaciones...
 Cuando se cae en la rutina...
 Cuando se pierde participación o existe indiferencia u apatía...
 Cuando no hay creatividad o capacidad para sorprender al otro..
 Cuando se produce un distanciamiento entre quienes conducen y quienes son
conducidos...
 Etcétera...
La burocracia es la figura terminal de la dialéctica de los grupos, organizaciones e
instituciones. Con la burocracia el individuo o el grupo se ha sacrificado por la
organización o la institución. Y resulta ser una figura dramáticamente paradójica.
Dado que el grupo en su afán por trascender, por llegar a ser una totalidad, crea la
institución. Pero luego, en la medida que ésta se burocratiza y no se toman los recaudos
necesarios para evitarlo o para romper con la trampa, el grupo como tal ha
desaparecido, ha vuelto a la serialidad inicial o, lo que es lo mismo, se ha convertido en
un grupo esclerosado, fosilizado, cosificado.

3. Algunas consideraciones y ejemplos

Supongamos que en una fiesta conocemos a alguien con quien charlamos, bailamos
y simpatizamos. Seguramente, existiría el deseo de un nuevo encuentro. En la medida
en que se llega a un acuerdo, se habría producido un juramento. Supongamos ahora,
que el acuerdo se prolonga con la decisión de comenzar “a salir” o “ponernos de
novios”. Estaríamos en presencia de otro juramento que implica mayor compromiso
que el anterior, por lo menos en lo que a la “fidelidad” se refiere. Algunas parejas –
por motus propio o por “presión del medio” -, suelen “formalizar” su compromiso y
muchas otras – por motivos similares a los mencionados -, suelen “institucionalizarse”
contrayendo matrimonio. Habrá matrimonios que vivirán felices sus días, otros que al
no poder superar momentos de terror terminarán separándose y otros que se
burocratizarán. Con respecto a estos últimos, pensemos en cuántos matrimonios
“subsisten” en “beneficio” o para “salvaguardar” la institución, mientras que ellos como
grupo hace rato que han dejado de funcionar. Para terminar con este ejemplo,
recordemos algo que hemos señalado al principio: no es necesario que el grupo
atraviese por todas las secuencias ni que éstas tengan que respetar cierto orden
cronológico. No es necesario, por ejemplo, que la pareja contraiga matrimonio para
burocratizarse.
Otro ejemplo interesante que permite visualizar las distintas secuencias es el caso
de Las Madres de Plaza de Mayo. Si tuviésemos que analizar sus orígenes, deberíamos
remontarnos a la época en que las madres deambulaban de una dependencia policial o
ministerial a otra en procura de información sobre sus familiares desaparecidos (estado
de serialidad). Seguramente, ese ”tránsito” les habrá permitido contactarse y
reconocerse con intereses comunes (grupo en formación). Uno de los principales
juramentos que las Madres fueron renovando y cumpliendo en forma permanente, fue el
110
encuentro de los días jueves para dar la “ronda” en la Plaza de Mayo. Luego las
Madres se organizaron; se trabajaron internamente para poder trabajar más eficazmente
hacia afuera. Entonces, cada Madre ya no buscaba información sobre el destino de su
familiar sino sobre los desaparecidos (momento de síntesis), y el hallazgo de cualquiera
de ellos ya no era el triunfo de una Madre sino el triunfo de toda la Organización.
Seguramente, las madres habrán experimentado momento de pánico. Recordemos que
estamos en plena época del Proceso o dictadura militar, de terrorismo de estado, de
infiltraciones, etc. Frente a ese temor por “desaparecer”, las madres procuran
institucionalizarse, y lo logran cuando comienzan a ser reconocidas por los Organismos
Internacionales de Derechos Humanos. A partir de ese momento, el Régimen ya no
podrá quitarse la Organización “de encima”. Finalmente y lamentablemente, con el
transcurso de los años, comienzan a aparecer signos de burocratización (se producen
divisiones internas, hay un distanciamiento entre quienes conducen y quienes son
conducidas, la organización comienza a utilizarse para otros fines que los inicialmente
previstos, etc.).
Para finalizar, digamos que existe otra forma de aplicar este dispositivo dialéctico.
En este caso, no es tomando un grupo y analizar su evolución; sino escogiendo una
situación en la que participen diferentes grupos y especificar en cuál secuencia se
encuentra cada uno de ellos. Tomemos el encuentro al que nos tienen acostumbrados los
Jubilados, los días miércoles en la Plaza de los Dos Congresos. De su análisis, podemos
destacar lo siguiente:
 Existen varias Organizaciones de jubilados (dos por lo menos), que se disputan su
representación. Ninguna de ellas se halla institucionalizada y sí , en cambio, con
atisbos de burocratización.
 No todos los jubilados marchan o manifiestan encolumnados en algunas de ellas.
Algunos lo hacen por su cuenta, en forma aislada, desde la serialidad.
 Como también desde la serialidad, suelen participar muchos “curiosos”, transeúntes
o turistas que hacen “huevo” en el Congreso.
 Otro grupo que se hace presente todos los miércoles es la Policía. Se trata de una
Institución burocratizada, que a veces le “mete miedo” a los viejos con su represión
(terror serializante?).
 También son Instituciones burocratizadas las Cámaras de Diputados y Senadores; el
Poder Ejecutivo; el ministerio de Economía; el Pami y otros organismos del estado
involucrados en los reclamos e insultos de los ancianos.
 De vez en cuando, suelen hacerse presentes algunos partidos políticos,
organizaciones sindicales y estudiantiles, que también - en su mayoría -, son
Instituciones u organizaciones burocratizadas.
 Obviamente, tampoco faltan los medios de comunicación (nuevamente,
instituciones burocratizadas).
 Etc., etc., etc.

4. El abordaje institucional

A los efectos de analizar una Institución hay que distinguir niveles y sustratos. Por
un lado, tenemos tres niveles: universalidad, particularidad y singularidad.
El nivel de la universalidad se refiere a la institución en abstracto al margen de los
individuos que participan en ella. Toda institución (en abstracto) supone un sistema de
status y roles, de derechos y obligaciones, de pautas, fines y valores.
111
El nivel de la particularidad nos remite al momento en que el grupo decide
formar parte o recrear esa institución.
Mientras que el nivel de la singularidad apunta al funcionamiento cotidiano del
grupo en esa institución.
A veces la “falla” está en la institución (en abstracto) y lo pertinente es tratar de
modificarla. Pero otras veces, la “falla” no es de la misma si no del grupo y, entonces,
habrá que ver, si proviene del momento de la particularidad o de la singularidad.

Retomemos el ejemplo de la institución matrimonial. El matrimonio supone un


conjunto de derechos y obligaciones por parte de los cónyuges y además, implica
comulgar un conjunto de pautas y valores. En nuestro país, con el correr de los años ha
sufrido algunas modificaciones (patria potestad, divorcio, etc.) mientras que en otros
aspectos se ha mantenido invariante (monógamo, exógamo, heterosexual, etc.). Si el
“problema” está en la institución (en abstracto) lo que corresponde es brindar la
solución cambiándola, “modernizándola” o “posmodernizándola”. Pero también puede
ocurrir, que la “dificultad” no provenga de la institución sino del grupo. Cuántas veces
las parejas deciden contraer matrimonio sin tener la “madurez”, el convencimiento o el
conocimiento suficiente para hacerlo (momento de la particularidad)? Por otra parte, no
es equivalente, verse “de vez en cuando” o “pasar algunas noches juntos”, a tener que
“verse todos los días” y “encima” afrontar los “infortunios” cotidianos (momento de la
singularidad).
Tomemos otro ejemplo: la educación. Conocidas son las críticas que merecen las
instituciones educativas en general: planes de estudio, formas de evaluación. etc.
(universalidad). Pero no menos cierto es la falta de vocación por parte de los docentes
(particularidad), de compromiso por parte de los estudiantes (singularidad) o los
problemas presupuestarios y socioeconómicos que afectan a su funcionamiento
(singularidad).
Por otra parte, y como complemento de lo anterior, a la hora de abordar el análisis
de una institución, hay que tener en cuenta un conjunto de sustratos o dimensiones que
también pueden incidir en su dinámica:
El sustrato material se refiere a la infraestructura edilicia en donde funciona la
institución, al equipamiento que posee. Y esto es importante, dado que no es lo mismo,
dictar clases en un aula en óptimas condiciones que en otra donde los alumnos se
encuentran “apiñados”. Como tampoco es igual, “convivir” en un ambiente que hacerlo
en varios. Por otra parte, existe una tendencia a identificar la institución con lo
material: por ejemplo el edificio donde funciona, sin tener en cuenta, que lo trasciende.
Sin embargo, cuando se produce, por ejemplo un golpe de estado, una de las primeras
medidas que se adoptan es tomar la Casa de Gobierno y de hecho, dicha toma se
convierte, en un indicador de la caída del Gobierno; sin embargo, el Poder Ejecutivo
podría continuar desempeñándose desde cualquier otra parte.
El sustrato simbólico que coincidiría con la universalidad: el conjunto de valores,
pautas, status, roles, fines, etc. Es decir, que nos remite a lo organizacional y
normativo.
El sustrato morfológico que se refiere a las características socio-demográficas, o sea
a la composición del grupo en función de una serie de variables tales como edad,
género, nivel socioeconómico, estado civil, etc.
El sustrato ideológico que apunta a las concepciones (pensamientos, sentimientos,
conocimientos, etc.) que los individuos tienen sobre la Institución en cuestión. Es
necesario aclarar, que en este caso, cuando se habla de individuos se hace referencia
112
tanto a los que participan o participaron de la misma, como a aquellos que sin
haberlo hecho también opinan acerca de la Institución. Este sustrato es importante. En
primer lugar, porque hace a la imagen que la comunidad se ha formado. Y en segundo
lugar, porque esa imagen no necesariamente tiene que coincidir con lo que realmente es
la institución. Además, ni siquiera tiene que coincidir entre quienes participan de la
misma. No obstante, en cualquiera de los casos, esa imagen influye en su
funcionamiento.
Para finalizar y a modo de ilustración, diseñaremos el abordaje de una institución
que en la actualidad se halla en el centro del debate y que está atravesando por un
proceso de cambio: la policía de la provincia de Buenos Aires. Al respecto,
mencionaremos algunos items a tener en cuenta, discriminados por el sustrato de
pertenencia.

Sustrato material:
 Infraestructura edilicia: cantidad y estado de las dependencias policiales.
 Equipamiento: móviles, armamentos, uniformes, comunicaciones, etc.
Sustrato simbólico:
 Organización actual vs. anterior.
 Burocracia administrativa y judicial.
 Reglamentos internos.
 Estructuras jerárquicas.
 Relaciones con el poder judicial
 Código de ética.
 Manual de procedimientos
 Jefatura civil o policial
 Escalas salariales.
Sustrato morfológico:
 Cantidad de personal policial y administrativo.
 Distribución según género, edad, jerarquía, antigüedad, nivel de instrucción,
estado civil, etc.
 Capacitación.
 Perfiles sociodemográficos.
 Especializaciones.
 Relación personal/cantidad de habitantes
 Cobertura geográfica.
Sustrato ideológico:
 Conocimiento de los deberes de funcionario público.
 Perfiles psicográficos.
 Grado de profesionalización.
 Compromiso con la Institución y el rol a desempeñar.
 Imagen en la comunidad.
 Nivel de satisfacción.
 Tipos ideales y reales.
113

Bibliografía

Barroso, Héctor: Instituciones sociales, Buenos Aires, UAJFK, 1998.


Coser, Lewis: Nuevos aportes a la teoría del conflicto social, Buenos Aires, Amorrortu,
1967.
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Fichter, Joseph: Sociología, Madrid, Herder, 1977.
Germani, Gino: Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós,
1977.
Giddens, Anthony: Sociología, Madrid, Alianza, 1993.
Heintz, Peter: Curso de Sociología, Buenos Aires, Eudeba, 1973.
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Sprott, W. J.: Grupos humanos, Buenos Aires, Paidós, 1973.
Touraine, Alain: Introducción a la Sociología, Barcelona, Ariel, 1978.
Touraine, Alain: El regreso del actor, Buenos Aires, Eudeba, 1987.
Wallner, Ernst: Sociología, Barcelona, Herder, 1975.
Wössner, Jakobus: Sociología, Barcelona, Herder, 1976.
114

TERCERA PARTE
EL ANÁLISIS DE LA ESTRUCTURA SOCIAL
Y LA ESTRATIFICACION SOCIAL
115
Capítulo 7

INTRODUCCION AL ANALISIS
DE LAS ESTRUCTURAS SOCIALES

Roberto Pérez Lalanne

El abordaje de la estructura social implica el reconocimiento previo de por lo menos


dos aspectos:
1. La perspectiva estructuralista que básicamente parte de la hipótesis metodológica de
considerar a priori a cualquier fenómeno como una estructura.
2. La existencia de la dualidad que tarde o temprano se plantea y que enfrenta a la
Estructura (o el Sistema) vs. la Acción (o el individuo) y que lleva a diferentes
concepciones paradigmáticas o interparadigmáticas. 203
Ahora bien, qué se entiende por estructura? En términos generales, se considera que
una estructura se halla conformada por un conjunto de partes vinculadas o relacionadas
entre sí. Pero la cosa no es tan sencilla, dado que existen diferentes formas de interpretar
esa vinculación como así también de definir cuáles son esas partes o elementos y cómo
encarar el análisis de los mismos. Veamos algunas alternativas (que a su vez,
permitirán delinear diferentes perfiles paradigmáticos): 204
a. Esas partes o elementos pueden ser Actores (individuales o colectivos), posiciones
(status) o ambas cosas (subjetivismo vs. objetivismo).
b. Los individuos que participan de una estructura, actúan libre y voluntariamente o lo
hacen necesariamente de acuerdo a las posiciones que ocupan? (libertad vs. necesidad).
c. Se debe poner énfasis en los elementos (independientemente de cuáles sean) o en la
relación que los mismos mantienen entre sí? (sustancialismo vs. relacionismo).
d. Esos elementos o relaciones tienen sólo un presente o también un pasado y un futuro?
(análisis ahistórico o sincrónico vs. análisis histórico o diacrónico).
e. Si esos elementos o relaciones, constituyen un producto histórico, esa historia es
individual o social? Y en tal caso, el énfasis habrá que ponerlo en el pasado, en el
presente o en el futuro? En las causas o en las consecuencias?
f. Con respecto a la vinculación entre las partes, cómo es esa relación? De
independencia, de interdependencia o de determinación? Es una relación de equilibrio y
coexistencia o de conflicto y competencia?
g. La estructura en cuestión que se analiza, es intrínsecamente homogénea o
heterogénea? Tiene una única lógica o por naturaleza se caracteriza por poseer varias
lógicas?.
h. Es posible –en las épocas globalizadas que corren-, establecer límites precisos para
cada una de las estructuras que se analice?

203
Al respecto véase el capítulo 2.
204
Nuevamente, nos encontraremos con diferentes dilemas u oposiciones, que como oportunamente se ha
dicho, en algunos casos, llevan a falsas dicotomías o que no son necesariamente mutuamente
excluyentes.
116
h. Las estructuras sociales que existen en la actualidad, son pasibles de ser
cambiadas? Y, en caso afirmativo, quién tiene que ser el sujeto de dicho cambio y
cuáles serían las posibles alternativas de reemplazo?
i. Es lícito que la sociología –en tanto ciencia-, emita un juicio de valor sobre dichas
estructuras o simplemente se debe dedicar a su análisis?
Como se puede apreciar, la cosa dista de ser sencilla. En los capítulos siguientes, se
intentará dar respuestas a estos interrogantes, repasando diferentes posturas
paradigmáticas.
117
Capítulo 8

ESTRUCTURA SOCIAL
- PERSPECTIVA FUNCIONALISTA -

Liliana Ráminger

Introducción

Términos tan comunes como “grupo”, “clase”, o “estructura”205, detentan tantas


acepciones (en algunos casos totalmente autónomas) como autores. A tal punto llegó la
confusión sobre el significados de algunos términos que se han realizado coloquios en
los que participaron importantes investigadores de distintas ciencias a los efectos de
tratar de establecer una definición unívoca de los mismos206. Ciertamente, ante el
fracaso del mencionado empeño y la necesidad de clarificar los usos del término
“estructura” han surgido innumerables obras con el fin de efectuar una pasaje del
sentido corriente del concepto al lenguaje científico.
A pesar de su extensa difusión, abordar el concepto de “estructura” es,
sencillamente, encerrarse en un laberinto teórico que escapa a los fines de este apartado.
Existe una variedad de definiciones del concepto que nos ocupa, que van desde los
significados más restringidos a los más amplios; aún más y, para acercar una muy
somera descripción de esta dificultad sólo mencionaré que la sociología puede encontrar
en sus inicios expresiones que se refieren explícitamente a una estructura fundamental
de la sociedad207, tanto Comte como Spencer208 desarrollaron el concepto. Por último, y
para que no quede lugar a dudas del carácter polisémio209 del término en cuestión cabe
mencionar que, en uno de los precursores de la sociología, Émile Durkheim (1858-
1917), se pueden reconocer tres ideas distintas acerca del término estructura210.
Podemos concluir entonces que en sociología, la reflexión sobre la idea de
estructura no sólo es perdurable, sino continua, más allá de las modas. Por otra parte no
hay que olvidar que cualquiera sea la definición de estructura social a la que se recurre,

205
Etimología  Estructura deriva del latín structura, derivada del verbo struere, construir. Tiene un
sentido arquitectónico (la manera en que está construido un edificio). Pero desde el S. XVII se amplió en
dos direcciones: hacia cuerpo del hombre (comparado con una construcción o una coordinación de
órganos) y, hacia las obras del hombre, en particular su lengua (coordinación de las palabras en el
discurso).
206
París, Coloquio sobre el término Estructura (Enero/59). Se somete a critica el término “estructura” con
el patrocinio de la UNESCO y en ocasión de redactar el Diccionario Terminológico de las Ciencias
sociales. Participantes: C. Levi-Strauss, R, Bastide, D. Lagache, H Lefebvre, R Aron, L. Golman,
Gurvitch, Merleau Ponty, etc.
207
A. Comte en su Curso de filosofía positiva (1830 - 1842).
208
Herbert Spencer en su Principios de sociología (1876 – 1896): “Así como las sociedades y los
organismos crecen de tamaño, así también aumentan en complejidad y estructura, (...) La evolución crea
para las sociedades y para los organismos diferencias de estructura y de función...”. Identificó el término
estructura con el de “organización social”.
209
Polisemia, al contrario de la expresión “unívoco”, se entiende como la pluralidad de significados en
una palabra.
210
a) Estructura social como superficie morfológica o ecológica de la sociedad (aspecto morfológico); b)
Estructura social como tipos generales, lo cual supone las formas de solidaridad “mecánica” y “orgánica”
(aspectos interaccionales) y c) Estructura social como base sobre la cual se organiza el consenso, base
constituida por los valores y las normas compartidas por la comunidad (aspectos culturales).
118
ésta no debe dejar de contemplar (haciendo referencia explícita o implícita) los
elementos constitutivos o la forma específica de las relaciones de interdependencia211.
Dejando atrás las implicaciones teóricas que el término de estructura comprende, de
aquí en más se desarrollará la noción de estructura social desde el punto de vista
funcionalista y más específicamente tal como lo plantea Gino Germani212

Estructura social y el funcionalismo

Uno de los dilemas teóricos básicos y específicos de la sociología se constriñe


alrededor del tema de la “estructura social” en relación con la acción humana. Las
perspectivas que emanan de dicha controversia y que genera un debate constante
dividen a los sociólogos; están los que sugieren que el sujeto es un producto, el
resultado de fuerzas generales (influencias sociales) que escapan a su control y los que
ven al sujeto como un agente creativo que domina activamente las condiciones de
vida. En otras palabras, mientras unos piensan que el hombre es un producto de la
sociedad, otros resaltan los componentes activos del comportamiento humano.
El estructural funcionalismo fue, en este siglo, el cuerpo teórico prevaleciente de las
ciencias sociales. Para entender de qué lado de la polémica antes planteada se encuentra
esta corriente apelaré a Merton: “La teoría funcional intenta (...) determinar cómo la
estructura social y cultural engendra una presión hacia la conducta socialmente
divergente sobre individuos situados en diferente posición de dicha estructura”213.
Según entiendo, Merton presume que “divergente” está ligado a lo discordante, a lo
desviado, en relación con las conductas esperadas y, con el término “presión” hacia
dicha conducta, parece significar, precisamente, que la estructura tiende a que esa
conducta -divergente-, por lo menos, se reduzca. Por ejemplo: utilizar dinero para
comprar algún bien constituiría un caso de presión del sistema sobre el individuo,
debido a que si queremos realizar la operación no podemos hacer más que utilizarlo
porque el sistema monetario se nos impone (ninguno de nosotros lo hemos inventado),
no podemos pagar con dinero que el sistema no admita, por lo tanto estamos limitados
por él. Las reacciones alternativas para conseguir el dinero (más allá de heredarlo)
pueden ser, por ejemplo: trabajar, pedir prestado, robar, etc. Digamos que la primera
actitud sería la esperada mientras que la última correspondería a una conducta desviada
(“divergente”).
Otro dilema de la sociología lo constituye el tema del consenso y el conflicto. Hay
autores que enfatizan la continuidad y el consenso mientras otros hacen hincapié en el
conflicto.
Uno de los más influyentes funcionalistas, Talcott Parsons (1902-1979), pensaba
que la sociedad tendía hacia la autorregulación y la autosuficiencia manteniendo
determinadas necesidades básicas, entre las que se incluían, por ejemplo, la
preservación del orden social, el abastecimiento de bienes y servicios y la protección de
la infancia. El cambio social aparece como una manifestación de cierta perturbación

211
Luciano Gallino: Diccionario de sociología, Siglo XXI, Madrid, 1993.
7
Gino Germani: (1911-1979), sociólogo italo-argentino, fue impulsor de la sociología en Argentina
(1950/60); creó la carrera de sociología en 1957, en ámbito de la Facultad de Filosofia y Letras de la
UBA. Estudió el proceso de transformación de la sociedad tradicional a la sociedad moderna en los países
latinoamericanos. Desarrolló su labor docente e investigadora en las Universidades Nacionales de Buenos
Aires y La Plata. A su muerte, la Universidad de Buenos Aires creó un Instituto de Investigación
Sociológica dedicado a su memoria.
213
Robert K Merton: Teoría y estructura sociales, Fondo de Cultura Económica, México 1965.
119
proveniente del exterior, en un sistema social que, por lo general, está bien
equilibrado. Por el contrario, para K. Marx, la historia de la sociedad es la historia de
las luchas entre los explotadores y los explotados, es decir, entre la clase social
dominante y las clase social oprimida; inmediatamente se evidencia, en su análisis, la
importancia otorgada al conflicto, el que no aparece como algo externo, sino originado
en el seno mismo de la sociedad.
Según la teoría funcionalista, la sociedad es un organismo y cada parte cumple una
finalidad o, lo que es lo mismo, realiza una función, se prioriza la estructura sobre el
individuo. Todos los miembros de la sociedad cooperan para cubrir sus necesidades
porque tienen objetivos y valores comunes. Los funcionalistas tienden a considerar al
sistema social como un todo que existe en un estado de equilibrio. Estudian las
relaciones que existen entre las partes del señalando que los componentes del sistema
contribuyen a su funcionamiento y que los cambios se producen, al contrario que Marx,
de manera ordenada y no revolucionaria.
Gino Germani toma de Parsons la definición de “sociedad”, quien la define como
una pluralidad de individuos que interactuan entre sí conforme a distintos roles y status,
participando de los diferentes grupos e instituciones, procurando aumentar sus niveles
de gratificación, compartiendo la misma cultura y territorio, sobre el cual se ejerce un
control, además, posee una duración suficientemente larga como para trascender la
vida de los individuos (Parsons, 1966). Coincidentemente, la idea de Pareto supone a
“La sociedad como sistema social en equilibrio que se mantiene en proceso de
alteración como equilibrio dinámico, en el cual los factores desintegrativos son
compensados por los integrativos, compuestos por una compleja interrelación de
moléculas humana; quedando así claro que existe entre ellas interdependencia”214
Tomando como base la definición anterior, Germani advierte que para abordar el
estudio del “mundo social” se debe recurrir a tres niveles (inseparables), señalando que
toda estructura se debe analizar simultáneamente en tres dimensiones, sin perjuicio de
que se haga hincapié en algún nivel en particular, de acuerdo a la perspectiva
considerada. Los tres aspectos que constituyen la unidad del mundo sociocultural (la
estructura social) son las siguientes:
 Dimensión organizacional: el conjunto de normas, valores, conocimientos
y significados de los elementos creados y transmitidos por el hombre. La organización
social es una “dimensión inmaterial” no manifiesta del mundo sociocultural,
conformado por las normas, los patrones de comportamiento, los valores, los
conocimientos, abstrayéndolos de los portadores humanos” (desencarnados)215. El
mismo entraña un sistema de roles y status, con abstracción de los sujetos que los
ocupan y desempeñan.
 Dimensión morfológica: compuesta por el elemento humano, que es
portador de cultura, es decir, está constituido por individuos socializados y grupos
sociales en sus múltiples interacciones como así también su volumen, composición y
estructura. La morfología social consiste en una dimensión material, es el aspecto
demográfico y ecológico216 (grupo humano). Está vinculado con lo manifiesto, esto es,

214
Wilfredo Pareto: “Formas y equilibrios sociales”, Revista de Occidente, Madrid, 1967.
215
Gino Germani, Política y sociedad en una época de transición, Paidos, Buenos Aires, 1979.
Ibib., pag 24.
216
Ecología humana es un término que fue retomado por un grupo de sociólogos de la Escuela de
Chicago, equivale a morfología social, tiene relación con el estudio de la estructura de los asentamientos
humanos en términos del agotamiento del espacio, sin considerar las relaciones sociales, la cultura o la
historia.
120
cómo la población ocupa los espacios de esa estructura y qué características posee
dicha población. Por ejemplo, las autoridades, docentes, alumnos, etc. en una escuela.
 Dimensión psicosocial: o de la personalidad, en ella adquieren realidad
psicológica los contenidos de la cultura. El orden psicosocial implica la estructura de
contenidos psicosociales. Hace referencia a cómo los integrantes de la organización
social internalizan (en diferente grado, desde un mínimo o falta de internalización hasta
un máximo) el sistema de normas, roles, status, relaciones constantes recurrentes, etc.
Tal como lo señala Germani, es la dimensión organizacional la permanece “en el
centro de la estructura social”, no obstante, en circunstancias de cambio puede suceder
que fenómenos morfológicos o psicosociales tengan consecuencias en ella, por
ejemplo, un aumento de la población (orden morfológico), debido a la introducción de
medidas sanitarias, puede repercutir en la estructura de roles (organización social), es
decir, si las personas gozan de una expectativa de vida mayor debido a los avances
médicos, se supone que habrá un reacomodamiento de los abuelos - se alteran los roles -
en la estructura familiar. También sirve de ejemplo el hecho de que, a veces, los medios
de comunicación masiva modifican actitudes (orden psicosocial), las cuales pueden
oponerse a los patrones de comportamiento generalmente aceptados (organización
social).
De la misma forma, si aplicamos este análisis a una institución, podremos notar:
El plano de la organización social: en el que la institución se presenta como un
conjunto relativamente unificado de normas, valores y conocimientos, como un sistema
de status con sus correspondientes roles en el orden de lo abstracto.
El plano morfológico: la institución constituida por individuos (el personal) y por
los objetos materiales.
El plano psicosocial: las normas, valores, roles y conocimientos que se han
internalizado en diferente grado, desde un mínimo o falta de internalización hasta un
máximo de fusión.
En tanto perspectiva funcionalista, es necesario tener presente que se inclina
fundamentalmente hacia el ajuste de las estructuras, al correcto funcionamiento del
accionar de las instituciones, como garantía de asegurar el sistema y reafirmarlo en el
poder lo cual, por otra parte, asegura el orden.
Para desarrollar su noción de estructura, Germani comienza definiéndola como “un
conjunto, o totalidad de partes vinculadas entre sí”217, refiriéndose con ello
indistintamente, a la “sociedad global”, estructura social o sociedad. Es más, en su
obra “Política y Sociedad en una época de transición”, también alude a la estructura
social como Estado-Nación, subrayando que es por cuestiones metodológicas218. Para el
análisis, parte de los siguientes supuestos:
 La estructura social (sociedad) está constituida por partes (sectores o
unidades) y cada una de ellas puede ser analizada por separado en función de
las tres dimensiones (organización social –inmaterial-; dimensión material –
morfología- y dimensión psicosocial). Como entre dichas partes existe una
interdependencia -sin que prevalezca ninguna de ellas-, si se modifica
alguna, se modificarán las restantes.
 Las partes, se hallan en recíproca dependencia, desde un mínimo
(independencia) hasta un máximo de interdependencia. Como ejemplos de

217
Gino Germani: Política y sociedad en una época de transición, Paidos, Buenos Aires, 1979.
218
“A los fines de circunscribir el trabajo empírico a un sector de la realidad susceptible de ser analizado
con cierto rigor”. G.Germani, 1979.
121
cuasiestructuras en una sociedad podríamos mencionar a los grupos,
instituciones, categorías sociales, regiones, etc.
Sin perjuicio de pertenecer a un Estado nación, puede haber múltiples pertenencias
respecto a las cuasi estructuras, por ejemplo, estaremos todos de acuerdo en que es
posible pertenecer al estado argentino y además profesar alguna religión, sin dejar de ser
de un grupo étnico particular y sin dejar de sustentar determinada ideología, etc.. El
hecho de ser católico, por ejemplo, no reviste ningún conflicto con el Estado nación, al
contrario, ambas pertenencias se refuerzan mutuamente. El caso no es el mismo si se es
un Skin heard o un testigo de Jehova; pertenecer a estas estructuras parciales supone un
conflicto con la sociedad global, son estas las ocasiones donde una cuasiestructura entra
en conflicto con la pertenencia a un Estado Nacional.
Es requisito necesario para analizar una estructura definir claramente cual es la
unidad de análisis referida, la misma puede ser un país, un grupo, una sociedad, etc.,
cualquiera sea es fundamental explicitarla antes de su estudio, lo que evitará
confusiones respecto a los niveles de análisis. Una posible síntesis esquemática de lo
que Germani entiende como estructura social se encontrará al finalizar este trabajo.

El papel del cambio

Retomemos nuevamente al tema del consenso y del conflicto que, de alguna


manera, quedó pendiente. Mientras el marxismo apunta a discernir cuáles son los
factores principales que provocan el cambio social, el funcionalismo tiene su norte
alrededor del mantenimiento de la unidad en las sociedades (totalidad que existe en un
estado de equilibrio). Para Germani no es fundamental ni la lucha de clases ni el
conflicto como motor del cambio, sino que hace hincapié en la integración, en el
equilibrio sobre el conflicto. Siendo un análisis funcionalista, no puede considerar el
cambio social sino como un pasaje de un momento de equilibrio a otro pues cualquier
modificación de la estructura se da menteniendo un “relativo orden”. De esta forma, el
atributo fundamental del cambio sería su “carácter asincrónico”. En todo proceso las
partes que componen una estructura no se modifican en la misma dirección, ni con la
misma intensidad, el cambio producido en algunas partes (de la sociedad) no se
corresponde con cambios equivalentes en el resto. Deja de haber correspondencia
(ajuste, equilibrio o integración) entre las partes219 de tal manera que los distintos
sectores o partes de la sociedad cambian con diferente velocidad y a veces, en distinta
dirección. Para ilustrar lo dicho podemos apelar al siguiente ejemplo: Se establece en el
país una política económica que favorece las exportaciones, en estas circunstancias el
sector empresarial (que exporta) se ve beneficiado mientras que otros sectores de la
sociedad pueden no hacerlo, o si lo hacen será después de un tiempo (velocidad), pero
además, este sector no favorecido con dicha política, puede perjudicarse (dirección del
cambio) debido, por ejemplo a que el consumidor no puede acceder a productos de
calidad de exportación.

El análisis funcional

En el análisis de la estructura en proceso de cambio, Germani parte de la siguiente


hipótesis: “Cada parte está vinculada a todo, de manera que una modificación de
219
Gino Germani: Política y sociedad en una época de transición, Paidos, Buenos Aires, 1979.
122
cualquiera de ellas puede producir modificaciones en todas las demás”. A partir de
dicha hipótesis, plantea los tres tipos de interrelación que se podrían lograr entre las
partes de una “estructura social global”:
1. “Interrelación como simple interdependencia de las partes entre sí”: en este
nivel se analiza la existencia, extensión y la profundidad de las repercusiones (mayores
o menores) que el cambio en una de las partes produce en el resto. Ej.: un cambio
político traerá cambios en el sistema económico, pero será más débil la repercusión
(posiblemente) en el sistema familiar, no así por ejemplo, si el cambio se produce en el
sistema educacional. pudiendo repercutir en lo familiar con más intensidad (escolaridad
obligatoria)
2. “Interrelación como adecuación de las “partes” de la estructura global a un
valor, o sistema de valores centrales, que caracteriza a la estructura de la sociedad
global misma”. El ejemplo del católico en Argentina vale para este tipo de adecuación
(como Estado nación, Argentina contempla al catolicismo en su constitución).
3. “Interrelación como ajuste o desajuste recíproco de las partes”: aquí se señala
que “entre todas las partes de la estructura hay interdependencia funcional”.
Funcionalidad que puede ser de carácter positivo o negativo, en tanto asegure o no el
ajuste, adaptación, el buen funcionamiento, el desarrollo de la estructura global.
En esta última hipótesis adquiere importancia el concepto de función y para
definirla Germani apela nuevamente a una definición de Merton, la que remite a “las
consecuencias observadas (efectos de los fenómenos sociales) que contribuyen a la
adaptación o ajuste de un sistema”220. Las disfunciones presumen “aquellas
consecuencias que disminuyen la adaptación o el ajuste de un sistema social”221. En el
caso que las consecuencias observadas sean irrelevantes, indiferentes para la estructura,
se denomina “no función” o “no funcional”. No tiene relevancia, sus efectos o
derivaciones no colaboran, no intervienen en el sistema.
Para realizar un adecuado análisis Germani aconseja, en primer lugar, establecer el
modelo de estructura social global con referencia al cual se realizará el examen una vez
asumido como criterio. En segundo lugar es menester considerar la “simultaneidad de
efectos opuestos” (funcionales, disfuncionales, no funcionales), para las diferentes
estructuras parciales. Esto se denomina “juicio de funcionalidad” y se basa en el
denominado “balance de consecuencias”222. En definitiva, un elemento de la estructura
puede, ser funcional para algunos, disfuncional para otros y no funcional para el resto.
Por último, no hay que omitir diferenciar el punto de vista del observador (el
investigador con su determinado marco conceptual) y el punto de vista del objeto
observado (el ajuste percibido desde la perspectiva de la estructura parcial o global que
se analiza). Mientras el primero es un punto de vista objetivo, el segundo sería la
perspectiva subjetiva. A su vez, la función y disfunción pueden ser manifiestas o
latentes y, en tal sentido, la perspectiva de la estructura parcial o global (subjetiva), se
reconoce como función manifiesta.
Las funciones latentes son aquellas no conocidas, no previstas. No están bajo el
control de los actores, sino que se dan en forma implícita, subyacente, no buscada. Solo
pueden ser vistas por el observador, y son ignoradas por los participantes del sistema.
220
Robert Merton; Ibid.
221
Robert Merton; Ibid.
222
El considerar simultaneamente los efectos opuestos (funcionales, disfuncionales, no funcionales), para
las diferentes estructuras parciales, Germani lo denomina “balance de consecuencias” mientras Merton lo
denomina como “balance neto de consecuencias múltiples”
123
Por supuesto que el observador (analista) también puede percibir las funciones
manifiestas, es decir, el punto de vista del observador incluye las funciones latentes y
las manifiestas.
Las funciones manifiestas son las que están explícitas, sabidas, lo que se procura
alcanzar, lo buscado o lo provocado. Son aquellas consecuencias reconocidas por los
participantes en el sistema.
De esta manera, Germani distingue el punto de vista del observador y del
observado. Las funciones latentes sólo pueden ser vistas por el observador. A riesgo de
ser reiterativa insisto en que el análisis funcional se puede llevar a cabo desde un punto
de vista objetivo donde se perciben –por parte del observador- las funciones y
disfunciones latentes.
El analista incluye entre sus tareas la de establecer las relaciones recíprocas de las
funciones, disfunciones y no funciones que descubra y las que son conocidas y
perseguidas por los participantes, sin perder de vista que, un elemento de la estructura
puede ser funcional para algunos, disfuncional para otros y no funcional para el resto.
Por ejemplo: los mecanismos de contratación (compra de insumos) de los hospitales
públicos resultan funcionales desde la perspectiva del estado, pero frecuentemente, se
convierten en mecanismos perversos y engorrosos que resultan disfuncionales para el
paciente, debido a la lentitud de los procedimientos necesarios (trámites) para conseguir
determinado tratamiento y/o medicamento.
Según Germani, al realizar el análisis de una estructura integrada, deberían
prevalecer las funciones a las disfunciones. En caso contrario (si prevalecen las
disfunciones) sería una estructura desintegrada. En el esquema siguiente se refleja el
análisis funcional sintetizando los puntos más relevantes del mismo:

ANALISIS FUNCIONAL

ESTABLECER EL MODELO SIMULTANEIDAD DE EFECTOS


ESTRUCT. GLOBAL O PARCIAL OPUESTOS PARA LAS DIFERENTES
PARTES

PUNTO DE VISTA DEL


OBJETO OBSERVADO
PUNTO DE VISTA DEL (AJUSTE PERCIBIDO DESDE
OBSERVADOR (ANALISTA) LA ESTRUCTURA GLOBAL O
 OBJETIVO PARCIAL)

FUNCIONES LATENTES FUNCIONES MANIFIESTAS


NO PREVISTAS LO BUSCADO O PROVOCADO.
SOLO PUEDEN SER VISTAS POR EL CONSECUENCIAS RECONOCIDAS
OBSERVADOR POR LOS PARTICIPANTES

Para completar este punto, habría que agregar que, para Germani se pueden
distinguir dos tipos de conflictos:
124
o Los Conflictos institucionalizados: son aquellos previstos,
esperados dentro del marco normativo. Aquellos que no atentan contra el orden de la
estructura, sino que son manifestaciones de un funcionamiento normal de la misma, no
implican cambio de sistema. Una estructura integrada no significa ausencia de conflicto.

o Los conflictos no institucionalizados: se caracterizan por ser conflictos


que atentan contra el orden de la estructura y que suponen (por definición) su
desintegración. (ej.: conflictos entre normas y circunstancias reales; conflictos entre
grupos, etc.).
Resumidamente, la importancia que adquiere la integración (la sociedad como
“sistema en equilibrio”), las relaciones de interdependencia, la orientación hacia las
consecuencias (funciones) y hacia la adaptación del hombre al sistema junto con el
carácter estático que adquiere la estructura, plausible de investigaciones sincrónicas, son
las características más relevantes del funcionalismo. En la concepción de Germani, lo
dinámico es el equilibrio. “La sociedad (...) se mantiene en proceso de alteración como
equilibrio dinámico...”223 y los factores “desintegrativos” son compensados por los
“integrativos” en pro de que el sistema no cambie.
Por último y a modo de síntesis, se presentará un esquema que agrupa los conceptos
básicos de la noción de estructura para Germani.

223
Ver definición citada más arriba. Wilfredo Pareto.
125

Sociedad = Estado Nación


Estructura Social
- Gino Germani -

DIMENSIÓN ORGANIZACIONAL
DIMENSIÓN MORFOLOGICA
DIMENSIÓN PSICOSOCIAL

SOCIEDAD ESTRUCTURA ESTADO NACIÓN


SOCIAL

UNIDAD EQUILIBRIO

ASEGURA
EL ORDEN

TOTALIDAD CONSTITUIDA POR PARTES


VINCULADAS ENTRE SI

MULTIPLE
PERTENENCIA

CUASI
ESTRUCTURAS

IDEALMENTE SEPARABLES DE
LA ESTRUCTURA PUEDEN ENTRAR EN CONFLICTO CON EL
SECTORES ANALIZABLES DESDE ESTADO NACIONAL
3 DIMENSIONES

INTERDEPENDENCIA
DE UN MINIMO A UN MAXIMO
126

Bibliografía

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Nueva Visión, buenos Aires, 1973.
Bastide, R.; Levi-Strauss, C.; Lagache, D.; Lefebvre, H. y otros: Sentidos y usos del
termino estructura: (En las ciencias del hombre), Ed. Paidos, Buenos Aires, 1978.
Gallino, Luciano: Diccionario de sociología, Siglo XXI, Madrid, 1993.
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Aires, 1979.
Giddens, Anthony: Sociología, Alianza Universidad Textos, Madrid, 1992.
Marx, Karl: El Capital, Ed. FCE, México, 1968.
Marx, K. y Engels, F.: La ideología alemana, Ed. Ateneo, Buenos Aires, 1971.
Merton, Robert K: Teoría y estructura sociales, Ed. Fondo de Cultura Económica,
México 1965.
Ritzer, George: “Teoría sociológica contemporánea”, Ed. Mc Graw-Hill, Madrid, 1996;
Zeitlin, Irving: Ideología y teoría sociológica.
127
Capítulo 9

ALGUNAS CONSIDERACIONES ACERCA


DEL ANALISIS MARXISTA DE LA ESTRUCTURA SOCIAL

Edda Oliva

El marxismo es una concepción del mundo y de la sociedad que incluye en


forma integrada al materialismo dialéctico, al materialismo histórico y a la teoría
económica marxista. Históricamente, surgió ligado a una nueva forma de acción
humana que patentizaba la lucha del hombre contra la naturaleza: la industria moderna y
los problemas que de ella derivaban. En tal sentido, la irrupción de esta nueva forma de
pensamiento aparece ligada a la moderna sociedad industrial y a un nuevo actor social,
el proletariado industrial urbano.
De tal forma podemos, siguiendo a Lefebvre, reconocerle ciertos antecedentes:
1-Las investigaciones de Petty, Smith y Ricardo acerca del trabajo como
relación activa y total del hombre con la naturaleza.((Inglaterra, siglo XVIII)
2-La concepción de la naturaleza objetiva y origen del hombre debido a filósofos
tales como Diderot, D`Holbach, Helvetius y luego Feuerbach (siglo XIX).
3-Las investigaciones de los historiadores franceses Thterry y Guizot acerca de
las clases y de las luchas de clases en la Francia post-revolucionaria.
4-Los pensadores iluministas que a partir de su negativismo demolieron la
concepción medieval de un mundo armonioso (Voltaire, Rousseau, siglo XVIII).
5-L a extraordinaria influencia del filósofo prusiano G. F. Hegel, quien reveló la
importancia de las contradicciones en el hombre y en la historia. “El año de 1813 (fecha
de la publicación de la Fenomenología del Espíritu) debe considerarse una fecha capital
en la formación de la nueva concepción del mundo”224
6-El socialismo utópico francès del siglo XIX que se planteó tanto el problema
de la organización científica de la economía moderna (Saint Simon) como el problema
de las condiciones de vida de la clase obrera (Proudhom).
Todas estas manifestaciones del pensamiento rupturista del siglo XVIII y
comienzos del siglo XIX permanecieron aislados entre sí. “El genio de Marx (y de
Engels) consistió en aprehender todas esas doctrinas en sus relaciones (...) ocultas, en
vez de ver en ellas las expresiones (...) de la civilización industrial moderna y de sus
problemas)-i Cuando intentamos aproximarnos a un estudio sistemático de la teoría
marxista nos encontramos con la dificultad de que sus creadores, tanto Karl Marx
(Treveris,1816- Londres, 1883) como Friederich Engels (Bremen,1820- Londres.1895)
no nos legarom un solo texto 225 donde aparezcan descriptas de manera didáctica las
principales leyes y categorías de análisis del materialismo histórico, sino que éstas se
extienden en las distintas y numerosas obras que ambos autores dedicaron al estudio
materialista de la cuestión social.
No obstante, Marx elaboró una especie de guía, a la cual el mismo describiera
como “ hilo conductor “, y que fuera incluída en 1859 al Prólogo de una Contribución a

224
Lefevre, H.: El marxismo, p.17
225 Lefèbvre,H.: op. Cit.:19
128
la Crítica de la Economía Política. Extraeremos de dicho Prólogo tres ideas
fundamentales que brinda su autor a fin de poder analizarlas:

I-“...En la producción social de su vida los hombres establecen determinadas


relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de
producción, que corresponden a una fase determinada del desarrollo de sus
fuerzas productivas materiales (...). Al llegar a una fase determinada de
desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en
contradicción con las relaciones de producción existentes o, lo que no es
mas que la expresión jurídica de esto, con las relaciones de propiedad
dentro de las cuales se han desarrollado hasta ahí. De formas de desarrollo
de las fuerzas productivas, estas relaciones se convierten en trabas suyas. Se
abre así una época de revolución social. Al cambiar la base económica, se
transforma, más o menos rápidamente, toda la inmensa superestructura
erigida sobre ella...”

El concepto de fuerzas productivas alude a la relación de poder del hombre


sobre la naturaleza, sus componentes fundamentales son los trabajadores y los medios o
instrumentos de producción. La producción no es producto de un hombre sino que tiene
un eminente carácter social.
Por relaciones de producción se entienden las relaciones que establecen los
hombres entre sí en el proceso de producción, cambio y desarrollo de bienes materiales.
Estas relaciones pueden ser de cooperación o de explotación, dependiendo esta última
distinción de la propiedad de los medios de producción (fábricas, tierras, minas,
etc.).Cuando estos medios de producción son propiedad de toda la sociedad, estas
relaciones entre las personas son cooperativas; si por el contrario, los medios de
producción resultan de propiedad de determinados grupos o clases sociales, las
relaciones que unen a los hombres son de explotación (“del hombre por el hombre”).
Estas relaciones de poder se contraen en forma independiente de la voluntad de los
hombres y su carácter está determinado por el nivel de las fuerzas productivas.
Ambos conceptos (fuerzas productivas y relaciones de producción) expresan una
unidad: el modo de producción, entendido en el sentido que le otorga Zeitlin como la
forma por la cual los hombres interactúan entre sí y con la naturaleza.
Podemos considerar al modo de producción como el fundamento de la vida
social. Este enlace entre relaciones de producción y fuerzas productivas, expresadas en
el modo de producción implica en un primer momento, la concordancia entre ambos
factores, no excluyéndose la contradicción entre ambos en otro momento de su
desarrollo. Esto se entiende a partir del crecimiento desigual de sus elementos
constitutivos: las fuerzas productivas, en tanto compuestas por técnicas, hábitos e
instrumentos de producción, tienden a un desarrollo constante mientras que el conjunto
de las relaciones de producción permanece estable debido a que su base es la propiedad
privada de los medios de producción. Estas relaciones de poder pueden sufrir sólo
algunas modificaciones parciales en su manifestación en todo el modo de producción
pero nunca en su carácter intrínseco (ej.: la actual fase de desarrollo del capitalismo
difiere de la fase del capitalismo mercantil del siglo XIX aunque las bases de las
relaciones capitalistas de producción permanecen inalterables).
Por lo tanto, la concordancia entre relaciones de producción y fuerzas
productivas sólo se entiende como algo transitorio que dará lugar a una contradicción
ulterior entre ambas, conduciendo tal desfasaje a una etapa de conflicto donde unas
129
relaciones de producción caducas sólo serán sostenidas por las clases propietarias
(dominantes) y se convertirán en una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas.
Este conflicto determinará la agudización de las contradicciones en toda la
sociedad expresándose en la lucha de clases ya que si las clases dominantes sostienen a
las viejas relaciones de producción, las clases dominadas insistirán en afianzar nuevas
relaciones de producción acordes a su nuevo nivel de desarrollo. En el modo de
producción capitalista esta antinomia se expresa en la contradicción “burguesía-
proletariado.”
Esta lucha de clases que parte de la base material de la sociedad se traducirá en
lucha política por la apropiación del poder del Estado, entendiéndose al Estado como el
instrumento político que posee la clase dominante para sostener a las antiguas relaciones
de producción. Ahora, si esta lucha por el control del Estado se expresa en el traspaso
del poder del mismo a la clase dominada (revolucionaria),implicará el afianzamiento de
las nuevas relaciones de producción. Como señalaba Marx: “....se abre una época de
revolución social. Al cambiar la base económica, se transforma mas o menos
rápidamente toda la inmensa superestructura erigida sobre ella.”

II-“El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura


económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la
superestructura jurídica y política y a la que le corresponden determinadas
formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material
condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual en general. No
es la conciencia del hombre lo que determina su ser, sino por el contrario, el
ser social es el que determina su conciencia...”

En este párrafo observamos el rigor de la concepción materialista de la historia


que desarrollara Marx. Surgen aquí los conceptos de infraestructura y de
superestructura, subrayándose el carácter primario de la infraestructura económica de la
sociedad (base material) sobre el carácter secundario de la superestructura ideológica-
jurídica- política.
Estos conceptos de infraestructura y superestructura definen el nexo existente
entre el sistema económico de una sociedad y sus ideas e instituciones jurídico-políticas.
Desde este punto de vista puede verse a la sociedad como un edificio con sus
cimientos (infraestructura económica o base material) sobre el cual se erigirá el
andamiaje superestructural. Marx entiende como cimientos al conjunto de las
relaciones económicas surgidas en el proceso de producción material, a la propiedad de
los medios de producción, a las formas de distribución e intercambio que se derivan de
ella y a las relaciones interclase. El andamiaje superestructural de la sociedad estará
conformado por las concepciones sociales e institucionales que le corresponden: la
moral, la filosofía, la religión, las ideas políticas, las artes, la recreación, el derecho, los
partidos políticos, la escuela, la iglesia, el estado, etc. Estos fenómenos sociales
presentan rasgos en común: se levantan sobre la base del sistema, son condicionados por
este sistema y son, a su vez, su producto y su reflejo, aunque tengan leyes propias y
algunos gocen de una autonomía relativa dentro de la dependencia que tienen hacia la
base (filosofía, arte, religión).
Al partir Marx sus estudios del individuo concreto y de sus necesidades
concretas (alimentos, vestimenta, vivienda) expresa que el ser social es lo primario y la
condición social lo derivado. Antes de ocuparse del arte, de la filosofía o de la ciencia,
el hombre debe cubrir esas necesidades concretas a partir de la producción de los bienes
130
materiales: no son las ideas lo que determina la existencia real de los hombres, sino
que es esta conciencia real ,su ser social, su praxis social, lo que determina sus ideas
(conciencia).
Reafirma Marx esta línea de pensamiento en La ideología alemana ,donde
expresa:”la moral, la religión, la metafísica y cualquier otra ideología y las formas de
conciencia que a ellas corresponden pierden así la apariencia de su propia sustantividad.
No tiene su propia historia ni su propio desarrollo, sino que los hombres que desarrollan
su producción material y su intercambio material cambian también., al cambiar esta
realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento. No es la conciencia lo que
determina su vida, sino la vida lo que determina su conciencia.”

III-“... ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen


todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen
nuevas y mas elevadas relaciones de producción antes de que las
condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la
propia sociedad antigua. Por eso la humanidad se propone únicamente los
objetivos que pueda alcanzar, porque se encontrará siempre que estos
objetivos sólo surgen cuando ya se están gestando las condiciones para su
realización. Podemos designar como otras tantas épocas de progreso en la
formación económica de la sociedad: el modo de producción asiático, el
antiguo, el feudal, y el moderno burgués. Las relaciones de producción
burguesa son la última forma antagónica del proceso social de producción,
antagónicos, no en el sentido de un antagonismo individual, sino de un
antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los
individuos. Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad
burguesa brindan al mismo tiempo las condiciones materiales para la
solución de este antagonismo. Con este formación social se cierra, por lo
tanto, la prehistoria de la sociedad humana.”

En este párrafo Marx alude a las distintas épocas históricas de la humanidad a


partir del concepto nodal de modo de producción . Son “épocas de progreso” porque
representan cada una de ellas un paso hacia delante del trabajo humano, un avance en el
desarrollo de las fuerzas productivas y en el aprovechamiento de los beneficios de la
producción por la sociedad toda.
Implica una sucesión dialéctica donde “ ninguna formación social desaparece
antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella y
jamás aparecen nuevas y mas elevadas relaciones de producción antes de que las
condiciones materiales para su existencia hayan madurado dentro de la propia sociedad
antigua...”
Vamos a detenernos en este punto para brindar una breve síntesis histórica de las
características que asumieron estos distintos modos de producción en su sucesión
dialéctica.

a)Modo de producción asiático

También se la denomina comunidad primitiva. Esta es la primera forma social


que adoptan los hombres luego de diferenciarse del mundo animal y es la menos
desarrollada por Marx.
131
Los instrumentos de trabajo utilizados eran tan primitivos como los
individuos que los utilizaban: palo, hacha y cuchillo de piedra y flecha del mismo
material.
Los medios de subsistencia eran la caza, la pesca y la recolección y la única
fuerza motora era la propia fuerza física de los hombres. Con instrumentos de trabajo
tan precarios se impuso la solidaridad como única forma de dominar a la naturaleza.
Hasta allí, el nivel de las fuerzas productivas se hallaba en correspondencia con las
relaciones de producción vigentes pero el trabajo en común trajo consigo la propiedad
común de los medios de producción; al no existir la propiedad privada no había
explotación, la baja productividad no generaba excedente, al no haber explotación no
existía la necesidad de un aparato especial de coerción (Estado).
Con el tiempo este sistema comienza a desintegrarse, surge el arte de metales:
las rudimentarias armas de piedra se transforman en armas de metal, progresa la
agricultura con el arado. Este progreso en los instrumentos de trabajo y de los
trabajadores implicó el desarrollo de las fuerzas productivas.
Se produce entonces la división social del trabajo, el pastoreo se separa
agricultura y comienza el intercambio de los productos. Ya no resulta necesario el
trabajo en común: las tribus y las gens se descomponen en familias constituídas en
unidades económicas autónomas, aparece la propiedad privada y se hace posible la
explotación. La producción había crecido de tal forma que la fuerza de trabajo ahora
rinde mas que el propio sustento que requiere el trabajador.
Las fuerzas productivas de esta comunidad primitiva, acrecentadas requieren
nuevas relaciones sociales de producción.

b) Modo de producción antiguo o esclavista

La base de las relaciones de producción de este sistema se basaban en la


propiedad privada en manos de los esclavistas de los medios de producción y de la
propia fuerza laboral: el esclavo.
Esta doble propiedad fue posibilitada por el nivel de desarrollo de las fuerzas
productivas que si bien era alto para posibilitarlo sólo podía efectivizarse reduciendo el
consumo del esclavo al mínimo.
Este cambio en las relaciones de producción trajo aparejados profundos
cambios en la vida social: las relaciones de cooperación y de solidaridad propias del
régimen primitivo dan lugar a nuevas relaciones de explotación. La sociedad se ha de
dividir en dos clases antagónicas y contradictorias: amos (esclavistas) y esclavos.
E l brutal régimen de explotación generó resistencias y rebeliones determinando
la necesidad del surgimiento de un nuevo aparato de coerción y de violencia que
garantizara el disciplinamiento de los explotados: aparece el Estado, y con él, el derecho
en tanto conjuntos de normas que legitime la dominación de una clase sobre la otra.
Surgen nuevas costumbres y una nueva ideología que ha de continuar presente
en las sucesivas formaciones: el desprecio por el trabajo físico. Así el trabajo manual
comienza a percibirse como indigno de los hombres libres, arraigándose la idea de la
desigualdad social.
No obstante este sistema esclavista implicó un gran avance de la humanidad.
Hubo perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo, floreció la horticultura y el
trabajo en masa de los esclavos permitió la construcción de barcos, represas, caminos,
monumentos, etc.
132
La porción de la población liberada de la necesidad de trabajar (gracias a la
mano de obra esclava) sentó las bases para el crecimiento de las artes y de lasa ciencias,
como en la antigua Grecia o del florecimiento de la política y del derecho, como en
Roma.
Pero lenta y progresivamente el sistema comenzó a agrietarse fruto de sus
contradicciones internas, las relaciones de producción se convirtieron en una traba para
el desarrollo de las fuerzas productivas, la clase esclavista al disponer de mano de obra
barata no demostró mayor interés en mejorar los instrumentos de producción. La lucha
de clases se agudizó multiplicándose las insurrecciones y levantamientos. Asimismo, los
esclavos, como forma de resistencia destruían sus elementos de trabajo o bien reducían
su rendimiento laboral al mínimo.
Estas contradicciones, sumadas al avance de las tribus bárbaras del este de
Europa, determinó la disolución de este sistema.

c)-Modo de producción feudal

Las bases de las relaciones de producción feudales (o serviles) estaban


constituídas por la propiedad que ejercían los señores feudales (clases dominantes)
sobre los medios de producción (las tierras ).El campesinado (clase dominada), en
condiciones serviles, dependía directamente del señor pero ya no era propiedad de él en
el sentido de asimilación a las ya descriptas relaciones amo-esclavo.
Estas nuevas relaciones de producción modificaron toda la vida social
cambiando la estructura de clases. La clase dominante pasó a ser la nobleza feudal y la
dominada, servidumbre. Las relaciones entre ambas eran antagónicas y antitéticas
basadas en la contradicción entre sus intereses de clase.
El campesinado recibía una parcela de tierra (propiedad del señor) cuyo
producto era apropiado por la nobleza y una vez cumplidas sus exigencias, podía quedar
a su libre disposición.
Estas relaciones de producción posibilitaron el crecimiento de las fuerzas
productivas pues el campesinado, a diferencia del esclavo, ya demostraba cierto interés
en el rendimiento de su trabajo, ya no se producían daños intencionales sobre los
instrumentos de producción, como en el anterior modo de producción, sino que por lo
contrario, eran cuidados e incluso mejorados. Se desarrolló la agricultura así como las
artesanías que suministraban aperos para el campo, armas y pertrechos militares.
Este progreso de las artesanías y la apertura de nuevas rutas comerciales
(actividades de índole urbana) posibilitó el florecimiento de las ciudades (burgos) que
con el correr del tiempo se convirtieron en centros económicos, políticos y culturales.
También corresponden a este período los grandes descubrimientos que
revolucionaron a la humanidad en su momento: navíos a vela, elementos de óptica,
brújulas, pólvora , papel, imprenta, etc.
A la fuerza muscular, propia de los períodos anteriores, se le sumó la energía
eólica (molinos de viento) e hidráulica (molinos de agua).
A pesar de estas evidentes mejoras, las formas de explotación eran
extremadamente duras y se amparaban (al igual que en el sistema anterior) en una
coerción extraeconómica.
La lucha de clases se elevó a niveles mas elevados que en el esclavismo
asumiendo el carácter de levantamientos campesinos. Basta recordar las insurrecciones
de Tyler (Inglaterra, siglo XVIII), Jacquerie (Francia, siglos XIV y XV), la guerra
133
campesina de Alemania (siglo XIV) y los movimientos campesinos de Bolotnikov,
Razin (siglo XVII) y Pugachov ((siglo XVIII) en Rusia.
A estos cambios producidos en la base material de la sociedad feudal se
correspondieron profundas modificaciones en su superestructura, tanto ideológica como
jurídico-política.
Como garante de la explotación, el Estado feudal recurrió a la fuerza armada que
no sólo estaba centralizada sino que, a su vez, cada señor disponía de ejército propio. El
derecho legitimó las desigualdades sociales y económicas; las clases sociales adoptaron
la forma de estamentos: nobleza feudal y eclesiástica, campesinos, mercaderes, etc.,
rígidamente separados, sin posibilidades de mecanismos de movilidad ascendente. En el
nivel ideológico, los valores de la Iglesia se imponíam como hegemónicos.
Con el tiempo el desarrollo de las fuerzas productivas entró en contradicción
con las relaciones de producción imperantes y con el andamiaje jurídico, político e
ideológicos que de ellas derivaban.
El campesinado fue profundizando su lucha por escapar a la opresión feudal y
disponer libremente del producto de su trabajo.
Las ciudades hegemonizadas por la joven burguesía, experimentaron un
extraordinario desarrollo: creció el comercio y los mercaderes se lanzaron hacia los
nuevos mercados de ultramar.
Este aumento del intercambio junto a los descubrimientos científicos y técnicos
de los siglos XVI y XVII provocaron un fuerte aumento en la producción.
Gradualmente, en el seno del sistema feudal se fue gestando el nuevo modo
capitalista de producción.
La burguesía, portadora del nuevo modo de producción, necesitaba un mercado
de trabajo libre, es decir trabajadores libres, emancipados de la servidumbre y sin
propiedad, que estuvieran obligados a trabajar para subsistir.. Necesitaba un mercado
nacional donde colocar sus mercancías y no un mundo fraccionado en múltiples
señoríos con barreras aduaneras. Necesitaba la supresión de los altísimos impuestos que
pagaban para el sostenimiento de la Corte y de la nobleza y la anulación de los
privilegios estamentales.
Alrededor de esta nueva y pujante clase social se agruparon todos loa sectores
descontentos con el ancíen regime: siervos, campesinos, hombres de ciencia, artistas,
etc.
Cualquiera fuera el origen de estos actores desplazados, todos presentaban un
rasgo en común: su oposición al sistema y a la presión de los valores religiosos.
Comienza así, y en función de la tensión de clases antagónicas, el período de las
revoluciones burguesas.

d-Modo de producción capitalista o burgués

La base de las relaciones capitalistas de producción es la propiedad que ejerce la


burguesía sobre los medios de producción. El nuevo actor social, la clase obrera
industrial o proletariado en tanto nueva fuerza laboral (clase dominada) emancipada de
la dependencia personal hacia la burguesía (clase dominante) debe, sin embargo, vender
su fuerza de trabajo para poder sobrevivir, dada su desposesión de los medios de
producción (coacción económica).
Las nuevas relaciones de producción permitieron la expansión de las fuerzas
productivas: aparece la producción maquinizada de base, primero al vapor (Revolución
134
Industrial) y luego por sistema eléctrico y sobretodo, a la aplicación de los nuevos
conocimientos científicos.
El capitalismo llevó a cabo la división internacional del trabajo dentro de cada
país y luego a nivel mundial.
Y una vez mas, las modificaciones de la base material de la sociedad trajo
aparejados cambios en lo ideológico, en lo jurídico y en lo político.
Las clases antagónicas de la sociedad son ahora la burguesía y el proletariado.
Las relaciones entre ambas son contradictorias en tanto descansan en la explotación y
opresión de los segundos por los primeros, de los dominantes hacia los dominados.
Constituyen la nueva expresión de una lucha de clases irreconciliable.
Sin embargo, los métodos de esa explotación y opresión cambiaron
substancialmente con respecto a los sistemas anteriores.
Ahora la nueva clase dominante no necesita la utilización de la fuerza o de la
amenaza física para obligar a los demás a trabajar en su propio beneficio: la nueva
forma de coerción no es la violencia física sino que es puramente económica, el obrero
moderno se ve obligado a trabajar “voluntariamente”.
Las nuevas relaciones de producción se hallan veladas por la “libre”
contratación del obrero por parte de los patrones, por “la libre compraventa de la fuerza
de trabajo”.
Este cambio en las formas de explotación modifica las formas de dominación
políticas. El viejo despotismo deviene democracia burguesa. El viejo Estado Feudal da
paso al Estado Nación, ya sea en su dimensión de monarquía constitucional o de
república parlamentaria. Aparece el concepto de “ciudadano” y de su igualdad ante la
ley.. Se instituye el derecho electoral y las libertades políticas.
Esto era, sin duda, lo que mejor correspondía al nuevo mecanismo de libre juego
de las fuerzas económicas.
Observamos cómo en el seno de la formación capitalista maduran y se
profundizan los conflictos y antagonismos, principalmente el que enfrenta el carácter
social de la producción y la forma privada de apropiación del mismo.
Ahora bien, si todos estos modo de producción descriptos (asiático, antiguo,
feudal y burgués) expresan formas antagónicas del proceso social de la producción, ¿por
qué señala Marx que las relaciones capitalistas de producción constituyen la última
forma antagónica de ese proceso social productivo, es decir, la última forma de la
sociedad de clases?
En su explicación Marx y Engels nos señalan que el capitalismo posibilitó el
desarrollo de las fuerzas productivas de una manera extraordinaria, mucho mas que
otros sistemas económicos de la historia: desde el taller artesanal a la gran industria
moderna no han transcurrido mas de tres siglos.
Este rápido crecimiento de las fuerzas productivas se debió a las nuevas
relaciones burguesas de producción (cuya base es la propiedad privada de los medios de
producción) que desplazara gradual pero inexorablemente a las relaciones de
producción feudales.
En la sociedad capitalista, la clase productora (proletariado) es “jurídicamente
libre”, no está “atada” a la tierra, como los siervos, ni es propiedad de otros hombres,
como los esclavos, pero se ve obligada a vender su propia fuerza de trabajo, a cambio de
un salario, para poder sobrevivir.
Debido al inmenso crecimiento de las fuerzas productivas, las relaciones de
producción dejaron de corresponderles, convirtiéndose en una traba, un freno para su
desarrollo. El antagonismo del proceso social productivo se manifiesta entonces en la
135
contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de su
apropiación. La superación de esta contradicción pasaría, según los autores, por la
abolición de la propiedad burguesa de los medios de producción para dar paso a la
propiedad social de esos medios. Pero lo mismo que ocurrió en tiempos anteriores, el
paso al nuevo modo de producción sólo será posible a través de un cambio
revolucionario cuyo motor será ese proletariado industrial engendrado por el propio
capitalismo.
Es el fin de la sociedad capitalista en cuanto sistema económico y sistema
político (e ideológico) al tiempo que es también el fin de una clase, la burguesía.
Pero es, fundamentalmente, la liquidación de un determinado estado político, el
Estado burgués con su aparato burocrático, jurídico, policial, etc.
Es, según términos de Marx, el fin del “ciclo histórico de la explotación” y la
formación de un nuevo tipo de sociedad y de estado, el socialismo.
No obstante, este proceso resultaría lineal y determinista si dejáramos de
analizar, aunque sólo en forma sucinta, el papel de la superestructura ideológica en la
reproducción del modo de producción capitalista.
La dominación de la clase burguesa no se efectúa solamente a través del Estado
y de su poder jurídico-coactivo, sino de un modo fundamental, a través de sus aparatos
ideológicos (medios de comunicación, sistema educativo, sistema cultural, etc).
La acción de estos aparatos están destinados a obtener el consenso de la
sociedad en su conjunto hacia la ideología que expresa orgánicamente a la burguesía.
Dichos aparatos le dan un carácter integrador al sistema ideológico de las clases
dominantes y legitiman su discurso, gracias a su dimensión mistificadora y encubridora
de las relaciones sociales existentes.
Veamos, por último, un fragmento de La Ideología Alemana donde Marx y
Engels esclarecen este tema:

“Las ideas de las clases dominantes son las ideas dominantes de cada
época (...) la clase que ejerce el poder material dominante de la sociedad es,
al mismo tiempo, su poder espiritual dominante...
“La clase que tiene a su disposición los medios para la producción
material dispone de los medios para la producción espiritual, lo que hace
que se les sometan las ideas de aquellos que carecen de los medios
necesarios para producir materialmente.
“Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las
relaciones materiales dominantes, concebidas como ideas...Los individuos
que forman la clase dominante tienen también conciencia de ello y piensan a
tono con ello; por eso, en cuanto dominan como clase (...) se comprenden
que lo hagan en toda su extensión y por tanto que determinen como
pensadores, como formadores de ideas, que regulen la producción y
distribución de las ideas de su tiempo, y que sus ideas sean, por ello mismo,
las ideas dominantes de la época...” 226

226
Marx, K. y Engels, F.: La ideología alemana, p.48
136
LA TEORIA DE LA PLUSVALIA

Como hemos visto en los puntos anteriores, Marx reveló el carácter antagónico
entre el trabajo y el capital, relaciones que constituyen el eje alrededor del cual gira el
sistema capitalista. Sus estudios sobre la plusvalía le permitieron dar una explicación
científica al proceso de explotación ya descripto.
El análisis de Marx parte de un hecho sencillo: los dueños de las fábricas
compran primero mercancías para la producción y luego venden los artículos fabricados
por una cantidad mayor a la suma que invirtieron.
En la producción mercantil simple, el dueño de la mercancía la vende para
adquirir otra mercancía, su mete final de la producción mercantil simple es la
satisfacción de sus necesidades y su fórmula es mercancía-dinero-mercancía (M-D-
M).
Distinto es el proceso de circulación cuando la mercancía es adquirida, no para
la satisfacción de necesidades, sino para la venta. Su fórmula es dinero-mercancía-
dinero (D-M-D).
Comprar para vender sólo tiene sentido si se vende mas caro. Este incremento de
la suma inicial de valor lo convierte en capital. El capital es un valor que se incrementa
por sí mismo: su primera forma es el dinero.
El proceso de producción capitalista comienza con la adquisición de medios de
producción y de fuerza de trabajo, es decir que el capital pierde su forma inicial y se
convierte en capital productivo. Las mercancías producidas en el proceso de trabajo son
vendidas por el capitalista en el mercado, con lo que convierte al capital productivo en
capital monetario: el capital recobra su carácter original, pero el industrial obtiene más
dinero del que había invertido antes del comienzo de la producción (D-M-D). La
pregunta que formula Marx es ¿cómo puede el capitalista que compra y vende
mercancías por su valor, obtener de la circulación un valor mas elevado?.
Sólo es posible porque encuentra en el mercado una mercancía especial que al
ser consumida origina un valor nuevo: la fuerza de trabajo, que posee una propiedad
particular, su valor consiste en el tiempo de trabajo necesario para la producción de su
propio sustento.
Sigamos la exposición de Marx sobre este tema:

“Supongamos que estos medios de vida representen una jornada de trabajo


de seis horas. Nuestro incipiente capitalista, al comprar la fuerza de trabajo
que necesita para explotar su industria, o lo que es lo mismo, al alquilar un
obrero, paga a este obrero el valor íntegro de un día de su fuerza de trabajo,
siempre y cuando le abone la suma de dinero que representa seis horas de
trabajo.
“Por consiguiente, después de trabajar seis horas al servicio del capitalista,
el obrero ha resarcido plenamente a éste de su inversión, del valor de una
jornada que le ha pagado.
“Pero si las cosas quedasen ahí, el dinero no se convertiría en capital, no
engendraría plusvalía (...)
“El hecho de que seis horas de trabajo basten para sostener la vida del
obrero durante veinticuatro horas, no impide que se le haga trabajar doce
horas. El valor de la fuerza de trabajo y el valor creado por la fuerza de
trabajo son dos magnitudes distintas...En nuestro ejemplo, el obrero cuesta
al poseedor del dinero, diariamente, el producto de seis horas de trabajo,
137
pero le entrega (al capitalista) el producto del valor de doce horas. Diferencia
a favor del poseedor del dinero: seis horas de exceso de trabajo no
retribuido, de plustrabajo, un exceso de producto no remunerado, un
plusproducto que representa un trabajo de seis horas. Se ha realizado la
maravilla: se ha creado plusvalía y el dinero se ha convertido en capital.”227

El valor de la fuerza de trabajo se paga de manera inferior a lo que el capitalista


extrae de ella en el proceso de la producción. De esta manera el asalariado genera
durante una porción de su jornada de trabajo el producto necesario para su propio
sustento, Marx denomina a esta parte de la jornada laboral “tiempo de trabajo
necesario”. Durante el resto de la jornada laboral –tiempo de trabajo complementario-
el trabajador con su plustrabajo genera plusvalía. La plusvalía es, entonces, el valor
creado por el trabajo del obrero por encima del valor de su fuerza de trabajo y del cual
el capitalista se apropia de manera gratuita. Así, “la plusvalía no es otra cosa que la
forma monetaria del producto social excedente”228
Observamos entonces que para Marx, la base esencial de la explotación en el
capitalismo consiste en la extracción de plusvalía.
Este aumento de la plusvalía asume dos formas:
1-prolongación de la jornada de trabajo o intensificación del trabajo (aumento de
la tensión del trabajo).Esto es denominado por Marx plusvalía absoluta.
2-reducción del tiempo de trabajo necesario (plusvalía relativa).Esto se consigue
aumentando el tiempo complementario sin alterar la duración de la jornada de trabajo.

LA ALIENACION

El concepto de alienación corresponde, en el plano de lo filosófico, a las


términos alemanes Entfremdung, Veräusserung y Entäusserung, que significan
“extrañación”, “distanciamiento” y “exteriorización” e implican una extrañeza del
sujeto con respecto a sí mismo.
Su estudio fue desarrollado por tres grandes filósofos alemanes del siglo XIX:
Hegel, Feuerbach y Marx.
En su obra Fenomenología del Espíritu , Hegel desarrolla el concepto de
alienación partiendo de la idea de que la conciencia, inicialmente ingenua, tiene
conciencia de la realidad del mundo independientemente de sí misma, pero solamente
puede adquirir “conciencia de sí” o autoconciencia cuando ve la relación dialéctica entre
objeto (mundo objetivo) y sujeto (conciencia).
En este proceso la realidad aparece como resultado de una Idea que en su
devenir se manifiesta en distintas formas. En cada una de estas manifestaciones la Idea
se aliena, se exterioriza, de manera tal que todo lo que existe es una objetivación del
devenir de dicha Idea. Así, la naturaleza es autoalienación del Espíritu y el hombre es, a
su vez, Espíritu en tanto alienación de la naturaleza. El malestar de la conciencia
alienada es la condición del movimiento posterior que, mediante las realizaciones del
arte, la religión y la filosofía le posibilitan la reconquista de su propia esencia.
De esta forma observamos como, para el filósofo prusiano, hay alienación
cuando la realidad espiritual aparece como objeto originando la naturaleza, cuya

227
Marx, K.: El Capital, p. 255.
228
Mandel, E.: introducción a la teoría económica marxista, p. 13.
138
objetividad debe superarse mediante la apropiación del mundo por parte del arte, la
religión o la filosofía. Entonces, al proceso de alienación ha de corresponderle otro, en
sentido inverso, de recuperación de lo alienado, de reconciliación del Espíritu consigo
mismo.
Será tarea del hombre, pues, reconocer al mundo de la cultura como producto
necesario de la naturaleza humana pero que, una vez creado, se distanció, se exteriorizó
del hombre y hubo de dominarlo; deberá entonces “reconciliarse” con esa cultura
volviéndola humana.
Feuerbach se basa en Hegel pero critica su idealismo, especialmente su
concepto de “idea” o “el espíritu”, sosteniendo que debe partirse del hombre concreto y
sensible.
Si Hegel sostenía que la naturaleza era forma alienada del espíritu, Feuerbach
acentuará la originalidad de esa naturaleza. En este sentido, confina a la alienación al
ámbito religioso y la entenderá como una proyección que el hombre hace de productos
de su propia actividad y de su propia esencia para tomarla después como cosas en sí y,
posteriormente, someterse a ella.
Karl Marx, cuyo pensamiento estuviera profundamente influenciado por la
filosofía hegeliana tal como señaláramos al principio de este capítulo, critica la
concepción idealista con la cual Hegel rodea a la alienación al tiempo que considera
como insuficiente el materialismo de Feuerbach. Niega la existencia de una esencia
humana universal e inmutable ya que aquello que los hombres sean, lo serán en tanto
producto concreto de las condiciones concretas de producción.
Por este motivo, la raíz de toda alienación no será la propia y universal
naturaleza humana sino que deberá buscarse su origen en las condiciones económicas
concretas del proceso de la producción. La alienación surgirá como producto necesario
de la actividad productiva del hombre bajo determinadas condiciones históricas; así la
alienación religiosa no es mas que una de las distintas formas de alineación.que el
hombre padece.
Entonces, si lo fundamental es la alienación económica ,esta será propia del
sistema capitalista dada la contradicción entre las relaciones de producción y las fuerzas
productivas, entre los que poseen los medios de producción (burgueses) y aquellos que
sólo son propietarios de su fuerza de trabajo.
Marx presenta estas ideas en los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844
donde plantea que también se supone una escisión (Zersetzung) donde la alienación se
articula de forma siguiente:
objetivación del trabajador en el producto de su trabajo, pero
en esta objetivación se produce una alienación ya que el producto de su
trabajo no le pertenece al trabajador sino que le es expropiado por la clase
dominante; por eso se produce
el dominio del objeto sobre el hombre, el trabajador se convierte en “ siervo”
de la mercancía que él mismo ha creado. El trabajo alienado hace que todo el
hombre resulte alienado.
Así, lo alienado no es sólo el producto del trabajo sino el trabajador mismo pues
al ser desposeído de su producto, de su mercancía, es desposeído de sí mismo: el obrero
deviene una “cosa mas”, el capitalismo lo ha “reificado”.
De la alienación económica, y de acuerdo a su tesis principal del predominio
causal de las relaciones económicas, surgirán sus distintas manifestaciones:
la alienación social, que se expresa a través de la lucha de clases,
139
la alienación política, producto de la separación entre la sociedad
civil y el Estado,
la alienación filosófica-ideológica, que se manifiesta en una visión
ideológica del mundo o falsa visión, y
la alienación religiosa.
Finalmente, y en obras posteriores como en El Capital , Marx añade la noción de
fetichismo de la mercancía, que estaría en la base de toda forma de alienación.
140
Bibliografía

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1996.
Glazerman, G,: El materialismo histórico, Ed. Estudios, Bs. As., 1973.
Landi, O.: El materialismo histórico, Ed. CEAL, Bs. As., 1973.
Lefèbvre, H.: El marxismo, Ed. Carlos Pérez, Bs. As., 1970.
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Carta a P.V. Annenkov, Ed. CBC,Bs. As., 1996.
Manuscritos económicos y filosóficos de 1844, Ed. Pueblos Unidos,
Montevideo, 1966.
Zeitlin I.: Ideología y teoría sociológica, Ed. Amorrortu, Bs. As.,1974.
141
Capítulo 10

LA ESTRATIFICACIÓN SOCIAL

Liliana Raminger

Entrando en tema

Para definir las desigualdades que presenta una sociedad debemos apelar a la noción
de “estratificación social”, entendida como el proceso por el cual los individuos,
familias, o grupos sociales se ordenan jerárquicamente en una escala.229La desigualdad
tiene un carácter universal, existe en todos los tipos de sociedad, no sólo en la sociedad
actual en la que se presenta de manera manifiesta, sino también en las comunidades más
simples. En las sociedades primitivas, por ejemplo, alguno puede gozar de mayor status
por el simple hecho de lograr una especial intrepidez para la caza, o por comunicarse
con los espíritus (brujo, chaman, etc.).
Recurriendo a la definición que aporta Giddens, definimos estratificación como:
“las desigualdades estructuradas entre diferentes agrupamientos de individuos”230. Esto
significa, toda manifestación de desigualdad social, en la que inciden varios fenómenos
o variables y que dan como resultado el status o situación del individuo dentro del
sistema social. Para ampliar el concepto podemos considerar otra descripción, la cual
señala que la estratificación social es: “La disposición objetiva o la clasificación
subjetiva, de arriba hacia abajo y viceversa, de una población de individuos o
colectividades (...), o bien de posiciones sociales o papeles en franjas continuas y
superpuestas (...) las cuales se distinguen entre sí por el distinto monto de riqueza, de
poder, de prestigio o de cualquier otra propiedad socialmente relevante que cada uno de
ellos posee” 231.
En otras palabras, la definición anterior alude a una disposición de capas de
población que se hallan unas sobre otras, la distinción (desigualdad) entre grupos que
poseen similares características, y que se distinguen de los demás, se realiza en función
de alguna propiedad o variable (a las que referiré más adelante) “socialmente
relevante”.
Las oposiciones entre dichas capas son asimétricas, dicha asimetría supone que
mientras hay quienes detentan el poder, existen otros que no lo poseen, frente a los que
poseen medios de producción están los que ofrecen su fuerza de trabajo, etc.. En todas
las sociedades existen grupos y categorías de personas que están “por encima” (arriba),
mientras otras están abajo. Por lo tanto, tratar el tema de la estratificación social
implica abordar conceptos tales como: “diferenciación“ y “desigualdad”.
Si se entiende a la estratificación como los estratos geológicos de las rocas sobre la
superficie de la tierra232, las sociedades pueden percibirse como una pirámide
conformada por “estratos”, “capas” o “clases”, dispuestos jerárquicamente, con los más
favorecidos en la cima y los menos privilegiados acercándose a la base. Esta sería una

229
Stavenhagen, R: Clases sociales y estratificación, Ed. De Bolsillo, Buenos Aires.
230
Anthony Giddens, Sociología, Alianza Universidad Textos, Madrid, 1992.
231
Gallino, Luciano: Diccionario de sociología, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1995.
232
El término estratificación proviene de la geología, donde designa: conjunto y la posición de los
estratos de terreno y de roca, y de la arqueología, donde designa el conjunto de los estratos sucesivamente
depositados en un sitio, cada uno de los cuales indica un tipo y un período de asentamiento humano.
142
imagen que respondería a una sociedad industrializada.
Pese a que muchos estudiosos estiman como alternativos los términos
“estratificación social” y “estructura de clases”, existen otros que los consideran
totalmente incompatibles. Una actitud diferente encontramos en aquellos que proponen
utilizar la expresión “estratificación social” para designar los sistemas de
desigualdades estructurales de una sociedad y por otro lado, hacer uso del término
“estructura de clase” para designar sólo las formas específicas que asume la estructura
social en un momento histórico determinado.
Para utilizar correctamente el concepto de estratificación social lo adecuado es
explicitar las propiedades o criterios que permitirán establecer quienes se ubicarían en
los niveles superiores, medios e inferiores. Y, para tener una noción de cómo se
establecen esas propiedades mencionaré someramente233 (a modo de ejemplo), lo que
plantea la teoría funcional de la estratificación.
Para la corriente funcionalista no hay sociedad que funcione sin un sistema de
estratificación, el cual se entiende como una necesidad funcional de la estructura social
(carácter teleológico234). Una de las principales cuestiones funcionales que había que
esclarecer era ¿cómo es que la sociedad motiva a sus miembros a ocupar una posición
“adecuada” en el sistema (estructura social)?. Si bien aquí no podemos ocuparnos en
desarrollar dicha argumentación, se puede señalar que, algunos funcionalistas235
marcaron su norte en las posiciones funcionalmente más importantes, presumiendo que
son, a la vez, las posiciones “menos agradables”236 y que requieren de un mayor grado
de capacitación y aptitud de competencia, estas posiciones se ubicarían en el nivel
superior de la escala. Para que las personas (en cantidad suficiente) quieran acceder a
dichas posiciones, la sociedad debería recompensarlas, otorgándole más prestigio, mejor
salario, conveniente ocio, etc.
Si la sociedad no garantizara la cantidad suficiente de posiciones superiores
(médicos, empresarios, abogados, etc.), estaría en riesgo de desintegración.
Ciertamente, esta teoría ha sido muy criticada, entre otros aspectos, por el interrogante
que suscita el hecho de establecer a ciencia cierta que un barrendero es menos
importante que un gerente de marketing para la supervivencia de la sociedad o que, una
enfermera es menos importante porque tiene menos poder, menor salario y menos
prestigio que un jugador de fútbol?... Este ejemplo trata de resaltar que las propiedades
o variables, presentes en la orientación funcionalista. Para diferenciar cada clase (estrato
o capa social), cuyos componentes comparten un nivel o situación aproximada dentro de
la estructura social las variables consideradas son, entre otras, la importancia -de la
posición- para la supervivencia de la sociedad; la capacitación y la aptitud.
Encontrar el criterio adecuado para realizar una estratificación conveniente y
apropiada para una sociedad concreta, no es una cuestión sencilla. No sólo hay que tener
en cuenta que cada sociedad puede tener “propiedades relevantes” diferentes (incidirá
en ello la cultura, la historia, etc.), sino que además, el tiempo también es un factor que
puede hacer variar el tipo de sociedad y por ende su estratificación llegado el momento.
Una de las alternativa a partir de la cual se pueden evaluar las diferencias entre una
y otra capa social es recurrir a un solo indicador - objetivo –, como por ejemplo el
233
Para ampliar este tema ver: Ritzer, George: “Teoría sociológica contemporánea”, Ed. Mc Graw-Hill,
Madrid, 1996; Morre, Wilbert: “Historia del análisis sociológico”, Buenos Aires, Amorrortu, 1988;
Merton, Robert K: “Teoría y estructuras sociales”, Fondo de Cultura Económica, var. Eds.
234
Considera al mundo social con un propósito o meta.
235
Kingsley Davis, Wilbert Moore, etc.
236
Por lo prolongado y costoso –en tiempo, esfuerzo y dinero- que resulta para una persona, ya sea
concluir una carrera o llegar a determinada posición.
143
ingreso. Esta única propiedad bastaría para ubicar las unidades en uno u otro nivel
en la escala. Pero el ingreso permitiría una clasificación (estratificación) que, no
obstante ser objetiva, tendría poca utilidad para establecer formas de comportamiento,
actitudes políticas, etc.. En tal sentido, se podría ubicar, por ejemplo, en el estrato
inferior a los que ganan hasta 5.000 pesos al año; en el estrato medio los que perciban
más de 5.000 y hasta 20.000 y los que perciben más de 20.000, en el estrato superior.
No obstante, dicha distribución no deja de ser arbitraria debido a que, en principio, el
límite entre un estrato y otro no se efectúa en función de alguna diferencia
sociológicamente relevante, en segundo lugar, el ingreso lo establece el investigador
según su juicio. Pero, aunque dicho juicio sea muy razonable, ¿es real la diferencia entre
un individuo que recibe 5.000 pesos al año y otro que recibe 5.500 ?
Para superar lo anterior una posibilidad sería apelar a varios indicadores, tales como
el prestigio, el nivel de instrucción, el ingreso, etc.. Pero aquí también sobrevienen las
dificultades, si una persona no tiene instrucción, pero gana mucho y su prestigio no es ni
alto ni bajo, ocurre que no se sabrá dónde ubicarla correctamente. Paralelamente, se
podría optar por considerar unidades individuales o colectivas, lo que significa resolver
si se va a estimar el prestigio, ingreso, educación, etc., de un individuo o de su grupo
familiar.
En todos los casos, ya sea que se trabaje con un sólo elemento o varios combinados
para establecer la estratificación, por lo general, se valorizan ciertos elementos sobre
otros. Esto es así aunque se tome (para establecer una escala) el punto de vista del
investigador o se considere al individuo (que se defina él mismo como perteneciente a
determinado estrato o que defina la posición de los otros) o, se estime la aceptación de
la sociedad respecto a dichas posiciones.
A esta altura el lector se habrá advertido la indiscutible complejidad que envuelve el
tema que nos ocupa237. Esto se debe, entre otras cosas, a la implicancia de los valores
que se ponen en juego a la hora de efectuar un estudio de esta naturaleza. Al respecto y
sin pretender ser exhaustivos, podríamos hacernos las siguientes preguntas:
 ¿Cuáles son las ocupaciones mas importantes en la sociedad?
 ¿Quién o quiénes las consideran así y por qué?
 ¿Las propiedades consideradas relevantes por el investigador, son
realmente las que la sociedad considera como tales?
 ¿Los criterios que se utilizan para distinguir quienes se ubicarían en los
niveles superiores, medios e inferiores, se podrían utilizar separados de un
juicio de valor?
 Cuando se estratifica, la cantidad de niveles que se establecen, es la
suficiente?
 ¿Los criterios, varían con el tiempo y/o las diferentes sociedades?
 ¿A la hora de ubicar a las unidades en determinado nivel, se deben
considerar unidades individuales (personas) o colectivas (grupo familiar)?

La movilidad social

Antes de mencionar los diferentes tipos de estratificación, es pertinente aclarar el


concepto de “movilidad social”. Si nos hallamos en un sistema de estratificación, no
siendo en el de castas, participamos de manera más o menos flexible de lo que se
237
Para ampliar este tema ver: Ruth Sautu, Proyecto “Las clases sociales en Buenos Aires”, UBACYT
CS 020. Instituto Gino Germani de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), 1995.
144
denomina movilidad social, esto es el movimiento de un individuo o grupo entre
las distintas posiciones. Consiste en la posibilidad de ascender o descender de una
posición social a otra. La movilidad social vertical supone la posibilidad de ascender o
descender de una posición social a otra, mientras que la movilidad horizontal indica
diferencias funcionales de las posiciones, no es lo mismo el prestigio de Favaloro que el
del médico de la esquina de casa. A veces, ambas movilidades (vertical y horizontal) se
combinan, como puede ser el caso de un empleado que trabaja en una empresa en cierta
localidad, es ascendido y además es trasladado a otro país). Es posible diferenciar
además, la movilidad intrageneracional y la intergeneracional. La primera surge del
desplazamiento (hacia arriba o hacia abajo) de un individuo a lo largo de su vida. La
segunda se refiere al análisis a través de las generaciones (si los hijos conservan la
posición de los padres o cambian).
Varios autores238 señalan que muchos de los estudios de movilidad se llevan a cabo
sesgados por la intención de demostrar que la sociedad occidental es igualitaria. En este
sentido, puede analizar el lector que tipo de movilidad le ofrece el sistema de
estratificación de su sociedad.

Tipos de estratificación

En cualquier sistema de estratificación no sólo hay que distinguir la escala de


posiciones, sino que al mismo tiempo, se debe diferenciar la forma o el mecanismo de
reclutamiento de cada estrato, capa o clase, para ocupar esas posiciones desiguales. A
partir de tal distinción se pueden obtener diversas formas de estratificación social: a) si
el sistema social es extremadamente rígido y el reclutamiento sólo se basa en la herencia
(si se nace en un estrato no puede pasarse a otro), se denomina sistema de castas; b) si
el sistema es lo suficientemente flexible y las desigualdades de status entre las
posiciones son mínimas y los individuos pueden pasar de una posición a otra, se lo
califica como un sistema de clases.A todas las formas de estratificación social que han
existido se las puede ubican en algún punto entre estos dos extremos. c) En un punto
intermedio, es decir, cuando el reclutamiento no es tan rígido como en el sistema de
castas pero tampoco tan flexible como en el de clases, se encuentra el sistema
estamental.
 El sistema de castas: perpetúa una jerarquía de generación en generación con
escasa o nula posibilidad de salir de la posición de nacimiento, es un sistema social
cerrado. Este concepto se aplica habitualmente a cada una de los cinco estratos sociales
hereditarios de la India239. Entre los años 200 a.C. y 100 d.C. los sacerdotes arios
crearon el sistema de castas actualmente vigente:
a) La casta superior: conformada por los dioses terrenales (brahmanes);
b) Los guerreros (kshatriyas)
c) Los agricultores y mercaderes (vaisyas)
d) Los trabajadores (sudras)
e) Los sin casta (harijans o intocables): destinados a las tareas más bajas.

238
Por ejemplo: Seymour M. Lipset y Reinhard Bendix, realizaron un estudio en 1959 sobre movilidad
sin encontrar pruebas para determinar que EE.UU era más flexible que otros países europeos.
239
Significa tendencia o raza, surgió aproximadamente hace 3.000 años cuando grupos nómadas arios
llegaron del norte a la India hacia el 1500 a.C.; y se instituyó para crear una barrera entre ellos y los
pueblos aborígenes.
145
El sistema de castas pasó a formar parte de la ley religiosa hindú pues
pretendía ser una revelación divina. Pese al tiempo transcurrido, este sistema ha
persistido debido a las creencias en la reencarnación (samsamara). Según estas
convicciones religiosas, todas las personas se reencarnan repetidamente en la Tierra y
tienen la posibilidad de nacer en una casta más alta si en su vida anterior han respetado
las reglas de la casta a la que pertenecían. Esto funciona como freno para intentar
ascender, en vida, a una casta superior.
Este sistema se ubica en el extremo opuesto al de las sociedades occidentales, las
cuales se caracterizan por una gran movilidad social. Desde hace un tiempo a esta parte,
cada vez es más fuerte la tendencia a erradicar los aspectos sociales más injustos del
sistema de castas, mediante, por ejemplo, reformas educativas. En 1948 se publicó el
borrador de la Constitución de la India, el cual incluía una cláusula especial que
enunciaba: "Queda abolida la intocabilidad y prohibida su práctica bajo cualquier
forma".
 El sistema estamental: a diferencia de la “clase social” (que tiene que ver con un
orden más dinámico de la estructura social), la noción de “estamento” sugiere un
sistema más rígido -aunque no tanto como el sistema de castas- en cuanto a la
movilidad. El estamento alude más al prestigio social del grupo, sin depender tanto de lo
económico. Ejemplo de estamentos eran los del feudalismo europeo. La aristocracia
europea constituía por la realeza, la nobleza y el clero, seguidos por los mercaderes y
artesanos, campesinos libres, los plebeyos y siervos. En un sistema estamental se tolera
la movilidad entre estratos hasta cierto punto, por ejemplo: cuando los mercaderes
accedían a títulos de nobleza.
 El sistema de clases: Ya desde la Ilustración comienza a generar análisis acerca de
los mecanismos estructurales que determinan las diferencias de posiciones y a hacerse
hincapié en la idea de clases sociales, la misma era entendida como grupos que a partir
de la posición que ocupan (sobre todo en el sistema económico), extraen ventajas o
desventajas determinantes para sus condiciones de existencia. A partir de entonces el
término estamento fue utilizado principalmente vinculado a la posición privilegiada por
derecho o por prestigio, mientras que clase connotaría, más bien, desigualdades en el
orden de lo económico. De todos modos es posible encontrar estratificaciones que no se
apoyan en las relaciones de clase, por ejemplo: ciertas jerarquías basadas en la
pertenencia racial o étnica o lugares (Ej.: Beverly Hills).
A pesar de ser uno de los conceptos utilizados con más frecuencia en sociología, no
hay una definición unívoca de “clase social”. Por consiguiente y para evitar
confusiones, efectuemos la siguiente distinción: mientras que la clase está regida
fundamentalmente por una ordenación de tipo económico, la casta se basa en una
reglamentación de tipo religioso, y el estamento por una de tipo más social (de
prestigio). Asimismo podemos agregar que los sistemas de estratificación por clases se
diferencian de los otros por varias razones:
 Porque la pertenencia a una clase social no se basa, forzosamente, en una posición
heredada
 Porque la clase, no necesariamente es adscripta, sino más bien adquirida, lo que
produce una movilidad social más frecuente que en los otros tipos de estratificación (la
movilidad individual de una casta a otra es prácticamente imposible);
 En los sistemas de clase, el factor que predomina y del cual dependen las diferencias
de las distintas categorías de individuos, es el factor económico.
Algunas de las realidades asociadas al concepto de clase las podemos percibir en
nuestra vida cotidiana; cada tanto, los diarios revelan los salarios de los ejecutivos de
146
diversas jerarquías en las grandes empresas, al mismo tiempo que hacen referencia
de las penosas pensiones que cobran los jubilados.
Por otra parte, aunque cada vez son más las personas que tienen acceso a la
educación (incluida la enseñanza superior), las diferentes clases sociales no tienen las
mismas condiciones (aunque se diga lo contrario) de acceso a oportunidades y
privilegios. Los hijos de aquellos que pertenecen a los grupos con mayor poder
adquisitivo van a escuelas distintas, obtienen calificaciones escolares superiores,
disponen de diferentes oportunidades de trabajo y estudio o gozan de mejores
condiciones de vivienda, etc., etc.
Asimismo, aunque no tengamos un conocimiento idóneo sobre el tema, podemos
sospechar que la tendencia, en los países capitalistas, se inclina hacia una mayor
desigualdad entre los diferentes sectores de la sociedad, o lo que es lo mismo, cada
vez son menos los que tienen más y, más los que tienen menos. Pareciera que el
abismo existente hacia la mitad del siglo XVIII, respecto de las diferencias de riqueza,
rango y prestigio, que se observaba entre los estratos superiores y los inferiores, han
vuelto (esperemos que no sea para quedarse...). La dinámica del sistema de
estratificación de clases de alguna manera nos dice que, en la medida que en el
sistema económico se sigan produciendo cambios, esto traerá aparejado
transformaciones, en mayor o menor grado, en la estructura de clases.
Existen desigualdades de salud y educación que están fuertemente relacionadas
con la posición de los individuos en la clase social en la que han nacido. Vivimos en
un mundo donde el trabajo en relación de dependencia sigue siendo el prevaleciente,
pero, al decir de algunos optimistas, mientras los puestos de trabajo se han reducido,
surgen otras ocupaciones (sobretodo en el área de servicios -más de clase media-) que
están –en parte- ocupando ese vacío.
Actualmente, los países más desarrollados, al aumentar la edad de la enseñanza
obligatoria, han retrasado la incorporación al mercado de trabajo de las nuevas
generaciones. Además, no sólo es cada vez más escaso, sino que se han producido
cambios en la noción clásica de trabajo (hoy existen ocupaciones que pueden
realizarse tanto fuera como dentro del hogar). Del mismo modo, se está variando la
idea tradicional de familia, hábitos de consumo, etc. .
Otra cuestión que hace al fenómeno de la desigualdad es el aumento del número
de mujeres que trabaja (fuera del hogar) y que estudian, y que hasta el momento no se
las había tenido en cuenta, pues su posición ha quedado subordinada (en los estudios
de estratificación) a las de su padre o marido, pero es indudable que últimamente, el
incremento de casos en los que la mujer es la fuente principal de ingresos en el hogar.
Esta señal de cambio, así como las otras, antes mencionadas, ¿pueden provocar una
transformación o una nueva concepción acerca de estratificación social?
Otro punto a considerar es el hecho de distinguir las subclases constituidas dentro
de una misma clase social o estrato. Si se toma en cuenta por ejemplo, la utilización de
recursos como fuente de diferenciación, cabe preguntarse si aquello que comúnmente
llamamos clase media, es realmente una clase media homogénea. ¿Existe diferencia
entre los que priorizan la educación al esparcimiento, alimentación u otras actividades ?.
Ciertamente, entre nosotros podemos encontrar familias que anteponen la educación de
sus hijos a gastar en otras cuestiones. Prefieren enviar a sus hijos a un “buen colegio”
privado y no gastar por ejemplo, en vacaciones, en el club, restringiendo los costos de
comida, vestimenta, etc.. ¿Pertenecen estas familias a la misma clase media que, en
cierta forma, rechaza la educación porque igual “no sirve para nada” ?...
147
En síntesis y como señala Stavenhagen, mientras los estratos son categorías
descriptivas, estáticas, las clases sociales son categorías analíticas y, sobre todo,
categorías históricas que se forman, se desarrollan y se modifican con el tiempo, a
medida que la sociedad va evolucionando.

Modelos de estratificación social: Karl Marx y Max Weber

Tanto Karl Marx (1818-1883) vinculando la noción de clase con la burguesía y el


proletariado, como Max Weber (1864-1920) con su interesante clasificación del
término, han ejercido una importante influencia en muchas teorías de estratificación
posteriores.
Marx entiende por clase a las desigualdades económicas objetivamente
estructuradas en la sociedad. La noción de clase indica entonces las condiciones
objetivas que permiten a ciertos individuos un mayor acceso a las recompensas
económicas que otros, y no se ocupa de las creencias que tiene la gente sobre su
posición. Reconoce la existencia de dos clases principales en la sociedad, quienes
poseen y quienes no poseen los medios de producción. La relación que existe entre ellas
es de explotación.
La burguesía se constituye por los dueños del capital y que viven de la ganancia,
que a su vez, se divide en: burguesía comercial, burguesía industrial y burguesía
financiera. Asimismo, cada una permite una subdivisión en pequeña burguesía, mediana
burguesía, gran burguesía. Los proletarios son los dueños de la fuerza de trabajo y que
vive de su salario. Junto a las dos clases básicas subsisten, lo que Marx designa como
“clases de transición” a las que concibe como clases residuales derivadas de modos de
producción anteriores. Estas “clases residuales” pueden llegar a subsistir durante un
largo tiempo luego de desaparecido el sistema de producción anterior. Por supuesto que
este autor admite que los sistemas de clases existentes son mucho más complejos de lo
que ofrece este modelo.
Weber lleva a cabo su teoría de la estratificación partiendo del análisis desarrollado
por Marx. Al no admitir el determinismo económico marxista, en su reelaboración
pretendió apartarse de la idea de que los fenómenos económicos determinan
directamente la naturaleza de las ideas. Weber admite la existencia de una
interdependencia entre las tres dimensiones (económica, política y social) constitutivas
de la estructura social e indica que, si bien –esas dimensiones- son conceptualmente
distinguibles, a nivel empírico cada una puede influir causalmente en las otras, por lo
tanto, la estratificación basada únicamente en la dimensión económica es tan sólo un
aspecto más. Dichas dimensiones hacen referencia a la distribución del poder en una
comunidad y están representadas por la clase (correspondiente a la dimensión
económica), el estamento (correspondiente a la dimensión social) y el partido
(correspondiente a la dimensión política o de poder).
 La dimensión económica implica la idea de clase y su relación con las otras formas
de estratificación social, Weber parte de un análisis más generalizado de la “acción
económica” en el mercado y define a esta como “el proceder que busca, por medios
pacíficos, adquirir el control de las utilidades (bienes y servicios) deseadas”. Las clases
existen en función de la existencia del mercado, y esto, a veces, presupone la formación
de una economía monetaria (la moneda posibilita establecer valores de intercambio fijos
y no subjetivos como en el caso del trueque). El mercado se diferencia del trueque
(“intercambio recíproco directo”), porque incluye la “acción económica especulativa”.
Dicha acción propende a alcanzar un beneficio mediante el “comercio competitivo”.
148
Los que participan de la misma situación de mercado (clase) están sujetos a
condiciones económicas análogas. Weber destaca (igual que Marx) que la posesión o no
posesión de la propiedad es la fuente más importante de la división de clases en un
“mercado competitivo”. Las clases se clasifican según los tipos de servicio que puedan
ofrecer y, en todos los casos, pueden ascender. Las clases propuestas son:
Clases propietarias: son clases determinadas por las diferencias de propiedad, que
se subdividen en:
 Positivamente favorecidas (terratenientes, dueños de tierras, de
instalaciones y minas).
 Clases medias (pequeños propietarios)
 Clases Negativamente favorecidas (deudores, pobres)
Clases comerciantes: son clases “lucrativas”, determinada por los bienes y
servicios ofrecidos en el mercado, cuya subdivisión es:
 Positivamente favorecidas (grandes empresarios, profesionales).
 Clases medias (aquellos que poseen capacitación o pericia)
 Clases Negativamente favorecidas (asalariados calificados)
Un amplio espectro de clases medias se extiende entre los grupos positiva y
negativamente favorecidos –tanto en la clase propietaria como en la lucrativa-, son
aquellos que, o bien disponen de pequeñas propiedades (poseedores), o bien tienen
alguna preparación y/o aptitud (comerciantes).
En resumen, se puede decir que, en el capitalismo, la “capacidad de moverse en el
mercado” puede ser sintetizada en cuatro clases: obreros manuales, trabajadores de
cuello blanco (técnicos, profesionales, empleados), la pequeña burguesía y los grupos
dominantes (propietarios y privilegiados por educación).
En el capitalismo, indica Weber, no se produce la lucha de clases automáticamente.
Primero, es necesario que, surja la conciencia de clase, pues en muchos períodos de la
historia, las clases negativamente favorecidas aceptaban como legítima su situación.
Marx, advirtió algo parecido, distinguiendo la “clase en sí” de la “clase para sí”. La
primera constituida por aquellos que comparten la misma posibilidad dentro del
mercado, lo cual no significa conciencia de clase. La segunda, conformada por aquellos
que tenían conciencia de clase que se obtiene en la medida que se reconozcan como
pertenecientes a una determinada clase; por identificar una clase enemiga; por tener un
proyecto político propio que refleje los intereses de clase; y por promover acciones
tendientes a procurar el logro de imponer dicho proyecto.
De acuerdo con Weber, esa toma de conciencia era posible únicamente en el
capitalismo debido a que es el único sistema que brinda ciertas condiciones que
favorecen su surgimiento. En el capitalismo, las grandes fábricas allanan el camino para
que los trabajadores convivan, lo cual permite la agrupación, las asambleas, la
comunicación, la discusión, además permite tanto la identificación de los empresarios (o
sus representantes explotadores) como poder elegir los dirigentes.
 La dimensión social se vincula con la situación estamental de un individuo, definida
como la valoración que hacen los otros de él y de su posición social, atribuyéndole
alguna forma positiva o negativa de consideración o prestigio social. Los que
pertenecen al mismo estamento tienen intereses comunes y se caracterizan por tener
ciertos privilegios, aunque a una misma estratificación estamental, lo que prevalece es
lo económico, además, tanto el estamento como la clase pueden ser fuente de poder
social.
Un estamento consiste en un número de individuos que comparten la misma
situación estamental, valores, pautas de comportamiento. Los que conforman un
149
estamento -al contrario que la clase-, son casi siempre conscientes de su situación
común y se identifican por compartir determinado estilo de vida. En este sentido la
casta, constituiría un estamento. Un ejemplo de estamento serían las FF.AA. porque,
sus integrantes tienen un estilo de vida determinado, poseen ciertos privilegios, se nutre
de distintas clases sociales; tienen valores, pautas e intereses comunes, que los
diferencia de los otros.
La estratificación por estamentos, no es simplemente una complicación de las
jerarquías de clase. Al contrario, los estamentos en cuanto diferentes de las clases,
tienen una importancia vital en numerosas fases del desarrollo histórico. La posesión de
propiedad material no es siempre base suficiente como para ingresar a un estamento
dominante. Pero se da el caso que, a largo plazo, la propiedad se reconoce como acceso
estamental. Weber podía aceptar que se llegara a una sociedad sin clases sociales, pero
no a una sociedad sin diferencias sociales (estamentos). Por otra parte, en épocas de
crisis –de rápida transformación económica- predomina la estratificación por clases
mientras que en épocas de equilibrio prevalece la estratificación por estamento.
 La dimensión política tiene que ver con los partidos, a los cuales Weber define
como cualquier asociación voluntaria que pretenda y se organice para conseguir el
control directivo de una organización o país, con el fin de poner en práctica determinada
política dentro de ella. Según esta definición, pueden existir partidos en cualquier
forma de organización en la que se permitan agrupaciones de miembros libremente
integrados. El crecimiento del Estado moderno, estimuló el auge de los partidos
políticos de masas y, la aparición de políticos profesionales cuya tarea es la lucha por el
poder. Estos políticos pueden vivir de la política (aspirando a obtener recursos de dicha
actividad), a los que Weber denomina “interesados materiales”. o, vivir para la política
(los que cuentan con recursos propios), estos son los “interesados políticos”
150

Bibliografía

Gallino, Luciano: Diccionario de sociología, Edit. Siglo XXI, Madrid, 1995.


Germani, Gino: Clase social subjetiva e indicadores objetivos de estratificación social,
en Mora y Araujo (comp.) Medición y construcción de índices, Buenos Aires,
Nueva Visión, 1971.
Germani Gino: Política y sociedad en una época de transición, Ed. Paidos, Buenos
Aires, 1979.
Giddens, Anthony: El capitalismo y la moderna teoría social, Edit. Labor.
Giddens, Anthony: Sociología, Edit. Alianza, Madrid, 1989.
Giddens, Anthony: La teoría social hoy, Edit. Alianza, Buenos Aires, 1995.
Merton, Robert K: Teoría y estructuras sociales, Fondo de Cultura Económica, varias
ediciones.
Morre, Wilbert: Historia del análisis sociológico, Buenos Aires, Amorrortu, 1988;
Ritzer, George: Teoría sociológica contemporánea, McGraw-Hill, Madrid, 1996.
Sahay, Arun: Max Weber y la sociología moderna, Edit. Paidos, Buenos Aires, 1.971.
Stavenhagen, R: Clases sociales y estratificación, Edit. De Bolsillo, Buenos Aires.
Weber, Max: Economía y sociedad, Fondo de Cultura Económica, México, 1992.
151

Capítulo 11

EL ENFOQUE DE PIERRE BOURDIEU

Roberto Pérez Lalanne

1. Introducción

Objetividad vs. Subjetividad


Un buen punto de partida para analizar la postura de Bourdieu, es comenzar citando
su definición acerca de cuál es la tarea de la Sociología: “... revelar las estructuras más
profundamente ocultas de los diversos mundos sociales que constituyen el universo
social, así como los mecanismos que tienden a asegurar su reproducción o
transformación”. 240
Según el autor, lo que caracteriza a este universo social es que las estructuras que
lo conforman tienen una doble existencia. Por un lado, existe en la “objetividad de
primer orden”, que está dada por el “espacio de posiciones” establecido por la
distribución y modos de apropiación de los bienes (especies de capital/cuotas de poder)
materiales y no materiales socialmente reconocidos, que puede ser analizado o
cartografiado al margen de los individuos que participan en él. Por otro lado, existe en
la “objetividad de segundo orden”, que nos remite a los sistemas de clasificación, a los
esquemas mentales, a las conductas, pensamientos, sentimientos y juicios de los actores
involucrados. Con otras palabras, se trata de realizar dos lecturas: la primera nos lleva
al análisis de las estructuras objetivas; la segunda, a las estructuras subjetivas
(perspectiva de los actores). Ambas son igualmente objetivas porque existen por sí
mismas, porque forman parte de la objetividad social.241 Desconocer cualquiera de ellas
sería mutilar la realidad o parcializar su análisis.
Sin embargo, existe una prioridad epistemológica a favor de las estructuras objetivas
(y en desmedro de las subjetivas), fundada básicamente en dos motivos:
En primer lugar, no se puede conocer el mundo objetivo tomando como base lo que
los actores dicen saber de él. Porque eso implicaría negar el rol de las ciencias sociales
y por ende, de los cientistas sociales (y esto último, sin temor de caer en posturas
racionalistas). Porque además, se estaría desconociendo la existencia de distintos tipos
de “saberes”: el saber (cotidiano, de sentido común) para actuar y el saber para teorizar
(que entre otros sitios se adquiere y se produce en los ámbitos académicos). De esto no
debe deducirse que haya que descalificar al primero, simplemente señalar que son
diferentes, aunque ambos puedan ser igualmente útiles. Con otras palabras, esto
significa romper con la “ilusión de la transparencia del mundo social”. 242
En segundo lugar, el conocimiento que los actores tengan de “su” mundo y de “el”
mundo va a estar doblemente condicionado: por la posición que ocupan dentro del
mismo y por como la han internalizado. Precisamente, el abordaje previo de las
estructuras objetivas servirá para entender dicha comprensión y dar cuenta de sus
perspectivas.
240
Bourdieu, Pierre: Cosas dichas, Barcelona, Gedisa, 1993.
241
Cfr. Guber, Rosana (1991)
242
Al respecto, véase el capítulo “Reflexiones sobre la ciencia”.
152

Sustancialismo vs. Relacionismo


El sentido común y el lenguaje ordinario suelen percibir y expresar con mayor
facilidad las cosas que las relaciones, los estados que los procesos, lo manifiesto que lo
latente. Resulta más sencillo (y hasta menos comprometido) hablar de individuos,
grupos, instituciones, etc. que indagar sobre las relaciones que cualquiera de ellos
mantienen entre sí. A veces incluso hasta se cree que cada uno de ellos existe en forma
aislada o independiente y debe su existencia (por cierto constante) a sí mismo.
Sin embargo, la realidad se encarga de desmentir dicha creencia. Y esto no
significa negar la existencia e importancia de cada una de sus partes, si no afirmar que
el todo es algo más que la suma de las mismas y que además, son las relaciones que las
partes mantienen entre sí las que permiten explicar dicha realidad e incluso comprender
a cada uno de sus elementos. Con otras palabras, son las redes sociales las que brindan
un cabal conocimiento de lo que ocurre en un momento determinado. Y esto ya lo
había afirmado Marx en los Grundrisse: “La sociedad no se compone de individuos;
expresa la suma de los vínculos y relaciones en que están insertos los individuos”. 243
Cabe señalar, que este relacionismo vale tanto para las estructuras objetivas como
para las subjetivas y servirá asimismo para entender las respectivas lógicas existentes.
Lo mismo que ocurre en el propio discurso teórico que pretenderá dar cuenta de dichas
estructuras: sus conceptos también serán relacionales, es decir, que tendrán sentido en
relación con los otros. En síntesis, “... pensar relacionalmente es centrar el análisis en la
estructura de las relaciones objetivas que determina las formas que pueden tomar las
interacciones y las representaciones que los agentes tienen de la estructura”. 244

Sincronía vs. Diacronía


El análisis tanto de las estructuras externas como internas, reconoce dos niveles: el
sincrónico y el diacrónico. No basta con relevar los sistemas de relaciones objetivas tal
como se presentan en el momento en que se efectúa el análisis. Es necesario estudiar
cómo se fueron conformando y transformando esas estructuras, que por otra parte, son
de por sí productos históricos. Y llegado el caso, conjeturar en términos de conexiones
tendenciales 245 acerca de cómo será su futuro devenir.
De esta manera, el análisis diacrónico o histórico resulta ser un complemento
indispensable del sincrónico o seccional. Y lo mismo ocurre, cuando se trata de analizar
el comportamiento de los actores (individuales o colectivos). Es necesario incorporar
sus historias de vida, que por cierto, también son productos sociales aunque se nos
presenten como historias personales. Y es precisamente esta historia, la que muchas
veces nos permite explicar por qué distintos agentes frente a situaciones similares se
comportan de manera diferente.

2. Campos sociales y hábitus

Habitualmente el término estructura social suele ser utilizado como equivalente a


sociedad, estado nacional o sistema social. Especialmente esto ocurre en las corrientes

243
Citado en Bourdieu, P.: Op. cit..
244
Gutierrez, Alicia: Pierre Bourdieu: las prácticas sociales, Buenos Aires, Ceal, 1994.
245
Cfr. Guber (1991)
153
246
estructural-funcionalistas. A renglón seguido se los define como “... una
pluralidad de actores individuales que interactúan los unos con los otros en una
situación que presenta por lo menos un aspecto físico, o ambiental y en la cual los
actores mismos están motivados en términos de una tendencia hacia la optimización de
gratificaciones y cuya relación con respecto a la situación en que se encuentran
(incluyendo sus recíprocas relaciones), se define en términos de un sistema de símbolos
estructurados culturalmente y compartidos”. 247
Así concebidas, las sociedades resultan ser entelequias abstractas, virtuales,
homogéneas, armónicas e integradas; que gozan de buena salud y de una cultura y
lógica común. Sin embargo, la realidad nos muestra que la cosa es mucho más
compleja. Precisamente, uno de los propósitos que persigue Bourdieu es terminar con
esta noción “hueca” de sociedad, introduciendo la noción de Campo social.
No existe “una” sociedad o estructura social argentina sino “varias”. O con otras
palabras, existen “espacios sociales o campos de juego” (que incluso exceden los
propios límites “societales o nacionales”) que son relativamente autónomos, se rigen por
su propia lógica o “reglas de juego”; que no podrían reducirse a una lógica societal
única, ya sea del capitalismo, de la modernidad o de la posmodernidad.
Un Campo “... está integrado por un conjunto de relaciones históricas objetivas
entre posiciones ancladas en ciertas formas de poder (o de capital)...”.248 “... cada
campo prescribe sus valores particulares y posee sus propios principios regulatorios.
Estos principios definen los límites de un espacio socialmente estructurado donde los
agentes luchan en función de la posición que ocupan en dicho espacio, ya sea para
modificarlo, ya sea para conservar sus fronteras y configuración”. 249
De esto último se desprende que todo campo posee las siguientes características:
1. Es un sistema estructurado de fuerzas objetivas dotado de una “gravedad” capaz de
imponerse a todos los objetos y sujetos que penetran en ella y de “refractar” las fuerzas
o influencias externas. Son “espacios de juego” históricamente constituídos con sus
instituciones específicas y sus propias reglas de funcionamiento más allá de que existan
leyes generales, invariables, válidas para cualquier tipo de campo (económico, político,
religioso, etc.).
2. En su aprehensión sincrónica, los campos se presentan como sistemas de posiciones
y de relaciones entre posiciones, a las cuales están ligadas cierto número de propiedades
que pueden ser analizadas con independencia de quienes las ocupan.
3. Simultáneamente, es un espacio de conflictos y competición, en el que los agentes
rivalizan por establecer un monopolio sobre el tipo específico de capital y/o de poder.
A medida que se modifica la distribución y el peso relativo de las formas de capital se
modifica la estructura interna del campo.
4. Cualquier campo representa una gama de probabilidades, de recompensas,
ganancias o sanciones, que siempre implica cierto grado de incertidumbre, de
dinamismo histórico que escapa al rígido determinismo del estructuralismo clásico.
5. Un campo se define, identificando el capital que está en juego que a su vez engendra
el interés que le es propio y que es la condición de su funcionamiento (no reducible a
los compromisos o intereses de otros campos). Los campos pueden ser considerados
como mercados de capitales específicos.

246
Cfr.Germani, Gino: Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós, 1977.
Véase también el capítulo de Liliana Ráminger.
247
Parsons, Talcott: El sistema social, Madrid, Alianza, 1975.
248
Bourdieu, P. y Wacquant, L.: Respuestas. Por una antropología reflexiva, México, Grijalbo, 1995.
249
Ibídem.
154
6. Pero para que un campo funcione como tal, es necesario además que existan
“jugadores” que estén dispuestos a jugar o interesados por competir y se hallen dotados
de los “habitus” que implican el conocimiento y el reconocimiento de las reglas de
juego y de lo que está en juego.
7. Los agentes o jugadores comprometidos tienen en común intereses fundamentales,
cierta complicidad básica. No obstante, luchan para conservar o transformar la
estructura del juego o para redefinirlo o para establecer los triunfos necesarios para
dominar ese juego; otorgándole un dinamismo histórico que va modificando los límites
de cada campo, sus relaciones con los demás campos y su autonomía relativa.
En el punto 6, se habló de la necesidad de la existencia de jugadores dotados de un
“hábitus”. Para Bourdieu, es el “mecanismo estructurante” de la acción. Es un
conjunto de relaciones históricas internalizadas bajo la forma de esquemas mentales y
corporales que condicionan las percepciones, apreciaciones y acciones. El Hábitus
opera desde adentro de los agentes, aunque no sea, ni estrictamente individual ni por sí
sólo determinante de las conductas. Es el principio generador de las estrategias que
permiten a los actores enfrentar situaciones muy diversas. Son las estructuras externas
internalizadas. Lo social hecho “cuerpo”. Es un “colectivo individualizado” o un
“individuo biológico colectivizado” por la socialización. “Es una matriz generativa
históricamente constitutiva, con arraigo institucional y por tanto, socialmente
diferenciada” 250 De alguna manera, el hábitus se relaciona con los paradigmas
primitivo y técnico que desarrolla Lores Arnaiz. 251 El hábitus es un operador de la
racionalidad, pero de una racionalidad de sentido práctico, inmanente a un sistema
histórico de relaciones sociales, y por ende, trascendente al individuo y que lo convierte
en un producto social. Pasado, presente y futuro se interpretan en el hábitus, que puede
comprenderse como un “acto en potencia”, alojado en lo más profundo del cuerpo y en
espera de ser reactivado.
De esta manera, Bourdieu rescata al individuo pero en tanto agente socializado, es
decir, trata de aprehenderlo a través de aquellos elementos objetivos que son producto
de lo social pero al mismo tiempo respetando el margen lógico de libertad que le
corresponde y que hace también a la especificidad del ser humano.
Con otras palabras, a la hora de analizar la acción “individual” del actor habría que
considerar tres niveles:
 La posición objetiva que ocupa (referida al campo en el que participa) con sus
respectivos intereses (tal como enseguida se tratará).
 La disposición (hábitus) para actuar de determinada manera, que también es un
producto histórico-social.
 La toma de posición (comportamiento individual final).
En síntesis, - y parafraseando a Bourdieu -, se podría decir que los puntos de vista de
los actores constituyen vistas tomadas desde algún punto que ha sido internalizado
socialmente de una determinada manera. Dicho de otra manera, existiría un doble
condicionamiento de la conducta del individuo o de su margen de libertad, tal como lo
demuestra el esquema siguiente:

250
Gutierrez, A.: Op. cit.
251
Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas, Buenos Aires,
Belgrano, 1986.
155

posición disposición toma de posición


(estructura) (hábitus) (acción)

necesariedad libertad

3. Tipos de capital e interés: la economía de las prácticas sociales

Otro de los aportes importantes que realiza Bourdieu es extender la “lógica


económica” al análisis de toda práctica social. De esta manera, rescata - por un lado -, a
Marx al tiempo que – por el otro -, marca una ruptura con el marxismo – en especial,
con su interpretación vulgar -, incorporando herramientas conceptuales que permiten
explicar las conductas sociales sin reducirlas exclusivamente a causas económicas.
Esto significa que todas las prácticas sociales, incluso aquéllas que se pretenden
“desinteresadas”, pueden abordarse como prácticas económicas, o sea, como acciones
orientadas hacia la maximización del beneficio tanto material como no material. De
esta manera, se termina con la falsa dicotomía que distingue entre lo económico y lo no
económico. Los agentes que ocupan diferentes posiciones en los distintos campos
sociales, se esfuerzan y luchan por adquirir o por conservar diferentes variedades de
capital.
Ahora bien, qué se entiende por capital? Básicamente, puede definirse como el
conjunto de bienes acumulados que se producen, se distribuyen, se consumen, se
invierten, se pierden. No todo bien necesariamente constituye un capital y por ende da
lugar a la formación de un campo. Tiene que ser un bien apreciado, buscado, que, al ser
escaso produzca interés por su acumulación, que logre establecer cierta división del
trabajo entre quienes lo producen y quienes lo consumen, entre quienes lo distribuyen y
quienes lo legitiman.
Existen distintas variedades de capital. Fundamentalmente, Bourdieu distingue
cuatro: económico, cultural, social y simbólico, (con sus respectivas subespecies), que
constituyen la gama posible de los recursos y de los bienes de toda naturaleza que sirven
a la vez de medios y de fines a sus inversores. A su vez cada especie de capital, puede
existir bajo tres formas: en estado incorporado, en estado objetivado y en estado
institucionalizado. Y lo interesante de todo esto es que no necesariamente existe
correspondencia entre los distintos tipos de capital y/o entre sus diferentes estados.
El capital económico nos remite a lo material, a la riqueza, a los medios de
producción. Pero este capital no se puede analizar sólo desde la óptica economicista,
sino que para entenderlo hay que tener en cuenta la historia - historia de cada actor
social dentro de dicho campo -, y la influencia de los otros campos sobre el económico,
que a su vez se encuentran influenciados por el económico.
Como buen sociólogo de la cultura y dado la importancia que le asigna, Bourdieu
dedicó y dedica gran parte de sus investigaciones al capital cultural. Este capital nos
remite a los conocimientos, a la ciencia, el arte y las técnicas. Permite dar cuenta por
ejemplo, de las diferentes perfomances en cualquier aprendizaje y de como se reproduce
la desigualdad social. En su estado incorporado, existe bajo la forma de disposiciones
156
durables (habitus) relacionadas con determinados tipos de conocimientos, ideas,
valores, habilidades, etc. internalizados. En su estado objetivado, se manifiesta bajo la
forma de bienes culturales, cuadros, libros, CD, etc. y en su estado institucionalizado,
que constituye una forma de legitimación, a través de títulos, certificados, etc. Como se
señaló ut supra, la posesión de un cuadro no implica el conocimiento de su autor o el
significado del mismo. De hecho, existen quienes eligen los libros en función de que el
color de sus lomos encajen en el ambiente en donde van a estar dispuestos. Por otra
parte, la posesión de un título habilitante para el ejercicio de una profesión no garantiza
la posesión de los conocimientos adecuados para su desempeño.
De esto último se desprende, que la mayor parte de las propiedades del capital
cultural suponen un proceso de incorporación, ya que si bien la acumulación de bienes
culturales objetivados está relacionada con la capacidad económica de adquirirlos – con
el capital económico -, ello no significa necesariamente la capacidad de apropiarse de
ese bien en sentido simbólico. Donde se observa relación entre capital cultural y
económico es en el tiempo necesario para su adquisición, lo que incluye el momento en
que el agente puede comenzar su adquisición, hasta cuándo puede continuarla y de qué
modo, etc. Por otra parte, el capital cultural institucionalizado permite señalar la
existencia de instituciones sociales – específicas de este campo, lo cual habla de su
autonomía relativa -, a las que se les reconoce capacidad legítima para administrar ese
bien.
Por su parte, el capital social nos remite al círculo de relaciones estables de las que
participa cada actor. Es capital de honorabilidad y de respetabilidad; tiene que ver con
los contactos y las influencias sociales que se pueden movilizar procurando beneficios
materiales o no materiales tanto para sí mismo como para terceros. Los efectos de esta
especie de capital son particularmente visibles en aquellos casos en que diferentes
individuos obtienen un rendimiento diferencial de un mismo capital (económico o
cultural) haciendo uso de su capital social (flia., amigos, clubes, asociaciones, etc.)
Este capital incide en la construcción del espacio social: que comprende los
reconocimientos mutuos de los agentes y de la pertenencia al grupo, delimitando el
espacio más allá del cual el intercambio no puede tener lugar. Es en este espacio social
en donde se produce el entrecruzamiento de las diferentes especies de capital: el
volumen de capital social que ha logrado acumular un actor, no sólo depende de la red
de relaciones que él puede movilizar en un determinado momento, sino también del
volumen del capital económico, cultural o simbólico de cada uno de aquellos actores a
quienes está ligado por la pertenencia a esa red.
Siguiendo la misma línea que Weber, Bourdieu destacó la importancia de estos
tipos de capital (cultural y social) y su incidencia en las prácticas sociales. Aun en
aquellos casos, en donde pareciera que su incidencia pudiese pasar inadvertida. 252
El capital simbólico es un tipo de capital que tiene que ver con el prestigio, el
reconocimiento, la legitimidad y la autoridad que se le asigna tanto al origen como a la
posesión de los otros capitales. Está constituído por los principios de distinción y
diferenciación que se ponen en juego frente a los demás agentes del campo. Es un
capital que se añade a la posición que se tiene por el manejo del capital específico que
se disputa en ese campo. Y aquí también, vale la misma aclaración que se hiciera con
respecto a los otros capitales en el sentido de la falta de correspondencia entre los
mismos. Iguales montos de capitales (culturales, económicos, etc.) pero que a su vez

252
Al respecto, ver en este libro el capítulo de Gabriela Lariño y su análisis sobre la pobreza y las
estrategias de supervivencia de los distintos tipos de pobres
157
tengan diferentes orígenes (legítimo y no legítimo, por ej.) le aportarán a sus
portadores distintos volúmenes de capital simbólico.
Como se señaló con anterioridad, directamente relacionado con los conceptos de
campo y de capital encontramos el concepto de interés. De hecho, para que un campo
funcione tiene que haber interés por parte de los jugadores. Para que un bien se
convierta en capital debe despertar el interés de los agentes. De acuerdo con
Wacquant253 el uso que realiza Bourdieu del concepto interés - también llamado illusio
y libido -, responde a dos objetivos:
1. Reconocer - en concordancia con lo visto para los tipos de capital -, las diversas
formas de ganancias no materiales que motivan a aquellos agentes presuntamente
“desinteresados”.
2. Sugerir la idea de que los individuos son motivados, es decir, atraídos de un estado
de indiferencia por los estímulos provenientes de diferentes campos.
Por lo tanto, la noción de interés se opone no solamente a la de desinterés o
gratuidad, sino también a la de indiferencia. Pero al mismo tiempo, no se trata de una
noción abstracta o universal válida para todo el género humano. Lejos de ser un
invariante antropológico es un arbitrario histórico, y por ello, una construcción histórica
que sólo puede ser conocida por el análisis empírico de sus condiciones de producción.
Todo campo, en tanto que producto histórico, engendra y activa una forma específica de
interés, “una illusio específica”, que es la condición de su funcionamiento. Hay tantos
intereses como campos y quienes participan de los mismos no pueden decir que lo
hacen de manera “desinteresada”.
Por otra parte, pueden distinguirse dos tipos de intereses:
a. Genéricos: intereses fundamentales ligados a la existencia misma del campo y que
son compartidos por todos los agentes comprometidos en dicho campo. Es decir, un
acuerdo acerca de lo que merece ser objeto de competición, las apuestas, etc.
b. Específicos: ligados a cada una de las posiciones relativas de ese campo. A su vez, se
dividen en objetivos y subjetivos. Los objetivos, no necesariamente son concientes, y se
definen no en relación a la subjetividad de los actores, sino en relación a la posición
social ocupada. Son imputados por el investigador a los agentes en función de los
elementos sociales objetivos. Mientras que los subjetivos son concientes o
intencionales, son los que declara tener el actor, son los móviles de sus prácticas aunque
no los explicite, y que por estar ligados a su subjetividad, no son susceptibles de un
estricto y riguroso control metodológico como ocurre con los objetivos. Ambos tipos
de intereses se relacionan aunque no necesariamente tiene que existir correspondencia
entre ellos.
Hipotéticamente se presume que cada actor tiene el interés por reproducir o mejorar
su posición, conservando o aumentando el capital específico que está en juego en el
campo social que es objeto de análisis.

4. Hacia una teoría de la estratificación social

A los efectos de desarrollar este punto, comenzaremos haciendo referencia a otros


conceptos utilizados por Bourdieu.
Uno de ellos es Volumen Global de Capital conformado por el conjunto de
recursos (poderes) efectivamente utilizables o por la suma del capital económico,

253
En Bourdieu (l995: 28)
158
cultural, simbólico y social del que puede disponer un agente o grupo de agentes
determinado.
Otro es la Estructura del Capital: conformada por las diferentes maneras de
distribución del capital global entre los distintos tipos de capital. Es la composición
patrimonial que se constituye según el peso relativo de cada uno de los capitales que la
forman.
Ambos conceptos representan las dimensiones fundamentales en las que se
distribuyen los agentes en el Espacio social global y también son los factores que tienen
el peso funcional más fuerte en la construcción de las clases sociales, dado que
condicionan la influencia que otros factores – lugar de residencia, edad, género, etc. -,
tienen sobre las prácticas sociales.
Las distintas especies de capital – y sus subespecies -, son poderes que definen las
probabilidades de obtener un beneficio en un campo determinado. Ahora bien, qué tipo
de capital es el más importante? En principio, el que está en juego en cada campo en el
momento en que se efectúa el análisis. Sin embargo, a nivel global – considerando el
espacio social en su conjunto, en el que coexisten los diferentes campos sociales y entra
a jugar la autonomía relativa de cada uno de ellos -, el capital económico constituye la
especie dominante y por ello, el campo económico tiende a imponer su estructura sobre
los otros campos.
Existen tres criterios o principios de distribución del capital que definen posiciones
específicas en cada campo:
1. Posesión o no: del capital que está en juego en cada campo o de poseer el poder de
administrar un capital.
2. Posesión mayor o menor: volumen de capital acumulado (propio o administrado).
3. Carácter legítimo o no legítimo de la posesión: se relaciona con el reconocimiento
social (capital simbólico).
Estos criterios determinan también las relaciones que se establecen entre las
posiciones, que son básicamente relaciones de poder, relaciones de dominación –
dependencia, que se establecen entre los actores que compiten por el capital que se
disputa en cada campo.
El primer criterio de diferenciación permite establecer una primera relación entre
posiciones dominantes (aquellas ocupadas por quienes poseen capital acumulado) y
posiciones dominadas (ocupadas por quienes no poseen ese capital). Pero a su vez,
también se establecen relaciones de dominación-dependencia -en la medida en que
pueden diferenciarse posiciones diversas -, entre aquellos que poseen el capital, según el
grado mayor o menor de su posesión y según el grado de legitimidad social. Algo
similar podría agregarse para las posiciones dominadas.
Cabe señalar, que estas relaciones de poder se establecen - en un primer momento -,
entre posiciones sociales y no entre individuos, por lo cual las propiedades ligadas a
cada una de ellas, pueden ser analizadas (cartografiadas) independientemente de quienes
las ocupan. Por eso, en su momento se distinguió entre los intereses específicos
objetivos que corresponden a cada posición y los intereses específicos subjetivos de los
agentes que ocupan esas posiciones.
Sólo a partir del espacio social y los distintos campos que en él se encuentran es
posible definir la clase. Ese espacio (de múltiples dimensiones) se construye sobre la
base de los principios de diferenciación o de distribución. Estos principios son las
propiedades obrantes en un universo social concreto. Las propiedades confieren a su
detentador una determinada fuerza, poder dentro de tal universo. Están representadas
sobre el espacio por unas posiciones relativas, no siendo posible ocupar varias
159
posiciones al mismo tiempo. De esta manera y nuevamente, Bourdieu rompe con
las teorías “esencialistas o sustancialistas”, proponiendo un enfoque relacional.
Los agentes se distribuyen en este espacio según el volumen de capital que se posee
y según sea su composición. Ahora, la forma del espacio social no es la misma a lo
largo de toda la historia ni de todas las sociedades sino que dependerá de qué ocurra
dentro de cada campo y de la distribución de los mismos en el espacio. Esta forma
suele estar jurídicamente garantizada y socialmente reconocida entre los agentes
definidos por su posición relacional.
El conocimiento de la posición ocupada en el espacio social nos da la información
sobre las propiedades intrínsecas (condiciones materiales de existencia y de prácticas
sociales) y las relacionales (lugar ocupado con relación a los otros) de los agentes. A
partir de la situación en el espacio social, el sociólogo puede construir las clases sobre
papel, las cuales son algo completamente distinto de las clases movilizadas para un
determinado tipo de acción social, y en concreto para defender los intereses de grupo.
Les classes sur le papier son las “clases probables”, construídas por el
investigador social a partir de determinados indicadores. Todas esas clases tienen
exclusivamente una existencia teórica, es decir, son producto de una clasificación
explicativa. Y les classes mobilisées son efectivamente grupos movilizados, dotados de
portavoces y de instituciones específicas (sindicatos, partidos, etc.) y reconociéndose
como tales. Y esta movilización puede responder a múltiples factores que no
necesariamente se tienen que corresponder con las condiciones objetivas de existencia.
Esta distinción entre clase sobre papel y clases movilizadas implica una ruptura con
el realismo inteligible (que defiende la existencia de unas clases objetivas estructuradas
en base a las condiciones, y si no actúa de acuerdo con tales condiciones es debido a una
“falsa conciencia”), al igual que con el relativismo nominalista, para el que las clases no
existen, se reducen a puros artefactos teóricos.
También significa una ruptura con la clásica diferenciación marxista entre clase en
sí y clase para sí, que incluso puede llegar hasta ser peligrosa en la medida en que
conduce inevitablemente a la idea de que la adecuación entre la clase en sí y la clase
para sí es cuestión de maduración y de “toma de conciencia”, basándose en un intenso
trabajo de “concientización” de los trabajadores. Esta tarea de explicación pone de
relieve la necesidad de una organización militante que se cree a sí misma como la
fracción más avanzada, la más ilustrada de la clase en sí y la verdaderamente
representativa de esa clase (y que por lo general, histórica y paradójicamente se ha
nutrido de individuos provenientes de otras clases). Esta concepción intelectualista y
voluntarista de la clase corre el riesgo de alimentar una doble fetichización:
fetichización de la clase y de la organización militante.
Fetichización de la clase porque se da por válida la existencia objetiva de tal clase,
como una realidad discernible en las relaciones de producción, cuando la pertenencia a
una clase no se puede reducir al único criterio económico, aunque sea muy importante.
Es decir, se cree en la existencia de una clase que solamente existe – como tal -, “en el
papel”. Y fetichización de la organización militante porque la presenta como una
necesidad absoluta. Necesidad que se traslada a sus decisiones, a sus partidarios, a su
pedagogía y a toda su maquinaria. De ver a la organización como un medio eficaz a
verla como un fin en sí misma no hay nada más que un sólo paso (con la consecuente
burocratización y autoritarismo). 254 Si cambiar el mundo tiene un sentido, entonces
entre otros cambios, hay que combatir el principio mismo de producción del
consentimiento de la dominación que asegura la hegemonía de los poderosos.
254
Al respecto, véase de este autor el capítulo sobre la dialéctica de los grupos.
160
Lo que hace el sociólogo es estudiar la clase probable, en base a las posiciones
situadas en el espacio social, e indicar la probabilidad que existe de que dos personas se
asocien, la cual está en relación directa con la posición ocupada en dicho espacio. Ello
no quiere decir que no lo hagan personas situadas en posiciones distintas, pero la
estabilidad de las relaciones es inversa a su distancia en el espacio. Bourdieu afirma
que cuanto más cerca estén las personas en el espacio social, mayores serán las chances
de que lleven a cabo una acción conjunta y formen grupos sociales (flias., clubes,
asociaciones e incluso movimientos sociales) 255, y que la probabilidad de movilización
en fuerzas organizadas, dotadas de un aparato y un discurso, etc. (aquello por lo que se
habla de una clase), será inversamente proporcional a su separación en ese espacio. 256
Lo que está afirmando Bourdieu en el fondo es la necesidad de integrar el “enfoque
objetivista” con la “representación que los agentes se hacen del mundo social”, pues la
acción de los mismos está condicionada por la percepción que tienen de ese mundo, y
tal percepción si bien se halla determinada por las estructuras objetivas no deja de ser
subjetiva, admitiendo cierta ranura por la cual se filtran concepciones que se sintetizan
en frase como por ejemplo: “esto es” o “esto no es” para nosotros.
En consonancia con lo anterior, y retomando el análisis diacrónico, introduce el
concepto de trayectoria de clase (que no es sinónimo de movilidad social). Según
señala, la posición de un individuo o de un grupo social en la estructura social no puede
ser definida completamente (en contraposición a las posturas funcionalistas) desde un
punto de vista estrictamente estático, es decir, como posición relativa en una jerarquía
de superior, inferior o media, en una estructura dada y en un momento dado de un
tiempo. 257 Este tipo de análisis deja afuera el aspecto de las trayectorias sociales de
esos individuos o grupos en un determinado espacio social: “... deja escapar todo lo que
concretamente define la experiencia de la posición social como etapa de una ascensión o
de un descenso, como promoción o regresión”. 258
Esto significa que los miembros de una misma clase pueden tener disposiciones
radicalmente distintas respecto a su futuro como clase, según pertenezcan a una fracción
globalmente en ascenso o en declive. 259 Es distinto pertenecer a un grupo porque su
familia ya pertenecía a ese grupo, de ser un advenedizo en ese grupo o de ser un
desclasado. 260 A pesar de existir la posibilidad individual de una llegada rápida, el
desplazamiento de los individuos no se realiza al azar, sino que sigue una trayectoria
según su procedencia.
En definitiva, no se puede hablar de homogeneidad interna de una clase sino que
habrá que distinguir entre fracciones de clase, que pueden obedecer a diferentes
especies específicas de capital o de trayectorias y/o antiguedades distintas. De la misma
manera, tampoco es posible establecer límites precisos entre las clases; si no que el
sociólogo, en función de los intereses de estudio, marca unos determinados límites y
aún dentro de los mismos realiza las segmentaciones y/o perfiles pertinentes. Pensar lo
contrario, sería caer en un pensamiento sustancialista o esencialista que nada tiene que
ver con la realidad.

255
Véase en este libro el capítulo sobre los movimientos sociales de Silvia Schwartz.
256
Véase Alvarez Sousa, Antonio: El constructivismo estructuralista: la teoría de las clases sociales de
Pierre Bourdieu, Madrid, Reis/75, 1996.
257
Véase el tratamiento que al respecto hace Castón Boyer, Pedro: La sociología de Pierre Bourdieu,
Madrid, Reis/76, 1996.
258
Bourdieu cit. en Castón Boyer, P.: Op. cit.
259
Nuevamente véase el capítulo de Gabriela Lariño y su análisis sobre “los nuevos pobres”.
260
Véase también el lúcido e irónico tratamiento que sobre el “medio pelo” hiciera Jauretche en
Jauretche, Arturo: El medio pelo en la sociedad argentina, Buenos Aires, Peña Lillo, 1967.
161
Una tipología dentro de la que se podría ubicar el pensamiento de Bourdieu es
la que realiza Wrigth, 261 quien sistematiza los estudios actuales de las clases,
diferenciando tres grupos de teorías: las que se centran en los intereses materiales, las
que se centran en las experiencias vividas y las que se centran en las capacidades
colectivas. De las que se centran en las experiencias vividas considera que el principal
representante es Bourdieu.
Y efectivamente, para Bourdieu, es necesario tener en cuenta toda una serie de
variables para analizar la clase social que – como se acaba de ver en el nivel
metodológico -, tienen que ser variables tanto objetivas (bienes o capitales) como
subjetivas (conciencia) como prácticas (movilización); pero al mismo tiempo hay que
incorporar en el estudio el aspecto diacrónico (trayectoria). 262 No obstante lo anterior,
Bourdieu le da más peso a la categoría ocupacional, que se convierte en el indicador de
clase por excelencia, pero siempre combinado con otros indicadores, cuyo peso varía
según el objetivo del estudio. 263

5. La clase, el hábitus y los estilos de vida

Tal como se acaba de expresar, las clases son el resumen del lugar que se ocupa en
el espacio social, ubicación que equivale a las condiciones sociales de existencia del
individuo, y que están condicionando el hábitus que es la mediación que existe entre la
sociedad y las prácticas del actor.
No se puede entender la práctica social sin entender al mismo tiempo la estructura
que la posibilita, y las peculiaridades del agente que la realiza. Este actor obra debido a
un hábitus, que es fruto de unas condiciones de existencia que objetivamente son
propias de una determinada clase. El hábitus es una estructura mental que al mismo
tiempo condiciona las prácticas así como los gustos de los actores que perciben o
aprecian las prácticas tanto de su propia clase como de las otras clases, de donde
resultan estilos de vida diferenciados en base a las prácticas como signo distintivo.
Estos hábitus reflejan divisiones objetivas tanto de clases sociales como de grupos de
edad, de género, de religiones, nacionalidades, etc. El hábitus varía en función de la
posición que la persona ocupa en el mundo social, que viene dada por tales propiedades.
Al mismo tiempo, los que tienen posiciones similares suelen tener hábitus similares.
El hábitus es lo que permite a los agentes dar sentido al mundo social. Ahora bien,
no se imponen al actor desde una estructura cerrada y uniforme, sino que existe una
multiplicidad de hábitus, lo que significa que el mundo social y sus estructuras no se
imponen de una forma predeterminada sino que hay un margen de libertad. El hábitus
es el eje de la dialéctica cruzada o de las coordenadas entre comportamientos de clase
objetiva/subjetiva, es la bisagra entre el individuo y la sociedad. 264
En síntesis, las condiciones de existencia determinan un hábitus, que a su vez
induce a unos esquemas mentales y unos gustos y éstos condicionan unas prácticas que
equivalen a unos estilos de vida. Los estilos de vida ayudan a configurar la clase, al
mismo tiempo que son condicionados por la clase. De esta manera, se produce una

261
Wright, E. O.: “Reflexionando una vez más, sobre el concepto de estructura de clases” en Carabañas,
J. y De Francisco, A.: Teorías contemporáneas de las clases sociales, Madrid, P. Iglesias, 1993.
262
Cf. Alvarez Sousa, A.: Op. cit.
263
Al respecto véase Pérez Lalanne, Roberto: Investigación social, Buenos Aires, UNLZ, 2000.
264
Recuérdese el esquema anterior.
162
relación dialéctica y querer escapar de este doble juego es no querer entender el
funcionamiento de la sociedad.
Además de las condiciones de existencia, un elemento fundamental para entender
el estilo de vida es el gusto, pues éste unifica los estilos de vida de las clases y más en
concreto, de las fracciones de clase. Al mismo tiempo que los agrupa, los diferencia de
otras clases y fracciones de clase. Estas distinciones según los gustos varían también
de una clase a otra: son de naturaleza más estética-ética en la clase dominante, apelan a
la voluntad cultural en las medias y se remiten a los bienes necesarios en las populares.
Tal vez, lo que subyace en este último planteo es una referencia a un cierto orden
jerárquico de las necesidades al igual que en su momento lo hiciera Maslow, 265 pero la
diferencia con Bourdieu es evidente: mientras que para éste las necesidades están
construídas socialmente sobre una arbitrariedad, aunque algunos pretendan que es
debido a la naturaleza para legitimar el ejercicio de la dominación de los que se pueden
dedicar a las necesidades más altas sobre los que se tienen que preocupar por las más
bajas; en cambio Maslow considera precisamente que tales necesidades obedecen a un
esquema natural, que se presenta en todas las culturas, aunque su forma de satisfacción
sea distinta.
No resulta frecuente que desde el campo de la Sociología – en especial de la
sociología académica -, se centre la preocupación en los estilos de vida, el
comportamiento del consumidor, satisfacción de necesidades, etc. temáticas que por lo
general, son abordadas por los estudios de mercado, marketing, y/o publicitarios. Sin
embargo, como se señaló anteriormente, Bourdieu ha realizado profundas
investigaciones –tanto cuantitativas como cualitativas-, acerca de estas problemáticas.266
Básicamente, su tesis afirma lo siguiente: existe una clase dominante (y lo mismo
podría afirmarse para la dominada), la cual constituye un espacio relativamente
autónomo cuya estructura se define por la distribución entre sus miembros de las
diferentes especies de capital que a su vez, originan distintas fracciones que se
corresponden con el predominio del capital económico, cultural y social. Estas
fracciones poseen diferentes estructuras patrimoniales y trayectorias sociales, lo que
conlleva distintos hábitus y, por lo tanto, diferentes sistemas de elecciones y gustos que
se reflejan en distintas prácticas y sus consecuentes estilos de vida.
Desde esta óptica, analiza por ejemplo el consumo de alimentos y sus
consecuencias en la conformación del cuerpo. Se trata de una necesidad que en
principio, siguiendo la terminología de Maslow, se la considera básica y que por tanto,
cabría esperar una cierta similitud entre las personas. Sin embargo, la práctica real es
bien distinta; esta necesidad cobra diferente significado y forma según la clase social de
pertenencia, al estar asociado con distintas disposiciones hacia los alimentos según sea
“... el gusto creado para crear los alimentos, que, creando el cuerpo, crea la distinción de
los cuerpos” 267
Pero también el gusto por los alimentos depende de la idea que cada uno se hace del
cuerpo y de los efectos de la alimentación sobre el mismo, es decir, sobre su fuerza, su
salud y su belleza, y de las categorías que emplea para evaluar estos efectos, pudiendo
ser escogidos algunos de ellos por una clase o fracción e ignorados por otras, o
estableciéndose distintas jerarquías entre dichos efectos: así miembros de las clases
populares, más atentos a la fuerza del cuerpo (masculino y hasta femenino) que a su
forma, tienden a buscar productos más baratos y nutritivos mientras que profesionales

265
Cfr. Maslow, A.: Motivación y personalidad. Barcelona. Sagitario. 1963.
266
Véase Bourdieu, Pierre: La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, Madrid, Taurus, 1991.
267
Alvarez Sousa, A.: Op. cit.
163
liberales (también de ambos géneros) preferirán productos sabrosos, buenos para la
salud, ligeros y que no engorden. Esto es, “... cultura convertida en natura, incorporada,
clase hecha cuerpo, el gusto contribuye a hacer el cuerpo de la clase: principio de
enclasamiento incorporado que encabeza todas las formas de incorporación, elige y
modifica todo lo que el cuerpo ingiere, digiere, asimila, fisiológica y psicológicamente.
De ello se deduce que el cuerpo es la más irrecusable objetivación del gusto de clase,
que se manifiesta de diversas maneras...”. 268
Pero esta representación “casi” conciente del cuerpo no es lo único que influye en
el consumo de alimentos, sino que existe un elemento mucho más profundo: el esquema
corporal, “... y en particular la manera de mantener el cuerpo en el acto de comer...”. 269
A modo de ilustración, se refiere al pescado y los hombres de las clases populares: no
sólo existen dificultades para comerlo porque sea una alimentación ligera sino debido a
la forma de presentar el cuerpo a la hora de comerlo; se trata de algo que hay que
comer de una manera delicada, con preparación minuciosa antes de llevarlo a la boca,
con precaución al masticarlo (en trocitos) por si le encuentran espinas, etc. Todo ello
hace que no sea un alimento propio de un hombre que tiene sus manos encalladas, come
con toda la boca, todos los dientes y a grandes bocados.
A las formas de considerar el cuerpo y de mantener el esquema corporal, que es
todo un lenguaje social, hay que añadir las correcciones mediante la cosmética,
vestidos, cirugías, etc., signos distintivos del sistema de posiciones sociales. Así el
cuerpo es portador y productor de signos, que se ve modificado socialmente en la
tonalidad de la piel, la espesura de los labios, etc. que van configurando una figura
adaptada a los que tienen el poder de decir la figura que se debe adoptar. La biología
considerada natural se convierte de esta manera en un producto socialmente constituido
por y a la medida de los que tienen el poder creador de imágenes. Así se dibujan unos
cuerpos a la medida de la clase o fracción. El cuerpo reproduce en su espacio el
espacio social. Incluso las taxonomías aplicadas al cuerpo percibido cambian en el
espacio y tiempo: no es igual la valoración que se le da a la gordura o delgadez
femenina en la edad media, en la modernidad o posmodernidad, en una época histórica
de hambruna o de no- hambruna, en una clase que en otra.

6. Movilidad y trayectorias de clase

Frente a los clásicos análisis realizados sobre la movilidad social, desde 1927 en
adelante 270 – especialmente aquellos efectuados desde la perspectiva funcionalista 271 -,
con un perfil cuantitativo y basados fundamentalmente en encuestas individuales o
datos secundarios, Bourdieu se inclina por su modelo de “las trayectorias de clase”, de
naturaleza cualitativa y que tiene que ver con la historia de vida de los agentes.
Como se señaló anteriormente, a los efectos de estudiar los estilos de vida no basta
con analizar la situación en el momento presente, es decir, realizar un análisis
sincrónico sino que también es necesario realizar un análisis diacrónico. En este
contexto, habla de las trayectorias de clase, considerando que “... los individuos no se
desplazan al azar en el espacio social, por una parte porque las fuerzas que confieren su

268
Bourdieu, P.: Op. cit.
269
Ibídem.
270
Cf. Sorokin, Pitirim: Estratificación y movilidad social, México, Instituto de Investigaciones Sociales
de la Universidad Nacional, 1961.
271
Véase el capítulo de Liliana Ráminger.
164
estructura a ese espacio se imponen a ellos (mediante, por ejemplo, los mecanismos
objetivos de eliminación y de orientación), y por otra porque ellos oponen a las fuerzas
del campo su propia inercia, es decir, sus propiedades, que pueden existir en estado
incorporado, bajo la forma de disposiciones, o en estado objetivo, en los bienes,
titulaciones, etc. A un volumen determinado de capital heredado corresponde un haz de
trayectorias más o menos equiprobables que conducen a unas posiciones más o menos
equivalentes – es el campo de los posibles objetivamente ofrecido a un agente
determinado -. 272
De todos modos, pueden producirse cambios: un paso de una trayectoria a otra,
debidos a acontecimientos colectivos (guerra, crisis, etc.) o individuales (amistades,
protecciones, etc.). Pero estos cambios tampoco son fruto de un puro azar, sino que
dependen de la posición social previa; así la suerte con el capital sólo puede correrla
quien ya tiene un capital.
Se puede hablar de una trayectoria modal en la clase de origen que hace que los
individuos se ajusten de antemano a un destino. Incluso se puede hablar de
envejecimiento social, que en el fondo no es otra cosa que el ajuste de los sueños, de las
inquietudes a las posibilidades sociales de cada uno, la necesidad de admitir las
condiciones sociales objetivas, a devenir lo que son, a contentarse con lo que tienen,
aunque sea esforzándose en engañarse ellos mismos sobre lo que son y sobre lo que
tienen, con la complicidad colectiva, para fabricar su propio duelo.
Importa aclarar que no sólo se debe observar la trayectoria individual, sino también
la trayectoria colectiva que se refiere al conjunto de una clase o a una fracción de clase
que ocupan una posición idéntica. Incluso puede darse el caso de que algunos
miembros de una clase pueden estar embarcados en una trayectoria individual de
sentido opuesto a la de la fracción en su conjunto, no estando, por tanto, sus prácticas
marcadas por el destino colectivo de su clase de procedencia.
Para finalizar y a modo de síntesis, digamos que no se puede explicar la acción de
una persona desconectada del resto de sus acciones como de las otras personas de su
clase social que, a su vez, no se comprenden sin tener en cuenta su situación en el
espacio social en relación con las otras clases y, al mismo tiempo sin tener en cuenta la
capacidad de reflexión del sujeto en cuanto ser pensante y con capacidad de innovación
en cada caso concreto de actuación y en la dirección general de su estrategia ante el
mundo.

272
Bourdieu, P.: Op. cit.
165

Bibliografía

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166

CUARTA PARTE
PODER, ESTADO
Y
PROCESOS SOCIALES
167
Capítulo 12

LA ESTRUCTURA DEL PODER SOCIAL: TIPOS DE DOMINACIÓN


Y DE LIDERAZGO DESDE LA PERSPECTIVA WEBERIANA.

Inés Liliana García

Max Weber (1864-1920), sociólogo alemán proveniente de una familia de


industriales textiles, desarrolla su teoría social ante un escenario histórico peculiar:
El modelo económico capitalista es hegemónico, todas las relaciones humanas y
entre naciones están impregnadas por su lógica racional especulativa;
Dentro del nivel económico se producen grandes cambios con el surgimiento de los
movimientos obreros, que bregaban por obtener mayores espacios de poder
(surgimiento del pensamiento socialista y anarquista con sus respectivos órganos de
difusión y organización);
Como uno de los grandes artífices de estas nuevas corrientes teóricas debemos
mencionarlo a Karl Marx, contemporáneo de Weber. Ambos mantienen una constante
discusión teórica y metodológica acerca de sus visiones sobre el capitalismo y su
evolución;
Desde el punto de vista político, el pensamiento clásico burgués (liberal y
democrático) se ve materializado en la Teoría del Constitucionalismo. En el ámbito
internacional, y a los fines de poder mantener relaciones comerciales seguras mediante
“normas universales estables”, se hace necesario la creación de los llamados “Estados
Nación”: fundados en una Constitución que garantice de ante mano las reglas de juego
bajo una dominación legítima y legal, donde -dicho Estado- se convertirá en el
garante de las mismas.
Se produce una adecuación del pensamiento clásico liberal, si bien los Derechos del
Hombre están por encima de cualquier otro valor, los hombres necesitan de un Estado
que los garantice. Comienza a manifestarse la identificación de la Nación con el Estado;
ya que no se trata de la primitiva fórmula “Nación = Soberanía del Pueblo”. En el
ámbito internacional un Pueblo es representado por el Estado que construyó o que
estaba -por ese entonces- construyendo la burguesía para asegurar un mundo capitalista.
La idea del Estado Soberano otorgó, a la burguesía, la solidez necesaria para establecer
y difundir su dominación, puesto que aún mantenía algunas disputas con las antiguas
clases dominantes (monarquía/clero) y se encaminaba hacia la lucha con los sectores
obreros. Las viejas y las nuevas ideas en pugna podrían trabar el libre desarrollo del
capital, fue necesario que un Estado fuerte establezca y garantice ese “libre” desarrollo.

La concepción social y la metodología de Weber.

Cuando Weber define el concepto de Estructura Social señala que es una unidad de
poder divisible –sólo a los fines del análisis científico- en tres ámbitos: la dimensión
económica, la dimensión social y la dimensión política. La Estructura Social queda
diseñada de acuerdo a las relaciones de poder establecidas por la interacción constante
de los sujetos o actores sociales en cualquiera de sus dimensiones.
Todas las relaciones sociales entrañan una red de poder que las orientan y
determinan. El poder es el factor que se encuentra presente inevitablemente en las
168
relaciones humanas y, según sean los motivos que cada individuo o grupo persiga,
éstos determinarán una estructura acorde a dichas voluntades.
Weber interpreta a la realidad social como una estructura que se va determinando de
acuerdo al protagonismo de los individuos y las relaciones de poder que ellos mismos
generan. El poder se encuentra distribuido en forma desigual y asimétrica y, al mismo
tiempo, al haber diferentes motivos entre los hombres para dominar u obedecer será,
pues, lógico encontrar una infinidad de posibilidades diversas de Estructuras.
Siendo ello así, el objeto de estudio de la sociología -para Weber- ha de ser
comprender e interpretar la acción social a través de los sentidos que los individuos
imprimen en su actuar; los motivos, intereses o valores que orientan la conducta de los
hombres cuando se relacionan entre sí, una vez determinados se podrá comprender el
tipo de Estructura Social establecida.
Comprensión quiere decir en todos estos casos comprensión interpretativa. La
interpretación siempre busca la evidencia. Pero ninguna interpretación de sentido, por
evidente que resulte, puede aspirar, por su esencia, a ser interpretación causal válida. Es
sólo una hipótesis causal de evidencia puntual.
La sociedad no es una coraza pre-moldeada que se nos impone sino, dice Weber,
será fruto de las conductas de los individuos que en ella participan. No es en lo
“objetivo” sino en lo “subjetivo” donde está la clave para comprender y analizar a una
sociedad.
Weber habla de dos tipos de éticas plasmadas en los individuos: una, la de querer
alcanzar los fines en forma absoluta, lo querido o deseado más allá de las consecuencias
que ello puede acarrearle o a los demás; otra, la ética de la responsabilidad, aquella que
le permite al sujeto ver las consecuencias posibles. Esta última actúa como un freno,
como una instancia de reflexión y balance de los pro y contra de una determinada
acción. Ambas éticas no son irreconciliables, están presentes en todos los sujetos y
actúan, según las características de su personalidad o las circunstancias del entorno,
prevaleciendo la una sobre la otra. En los individuos se encuentra el fenómeno, llamado
por Weber, de dualismo moral, y es dentro de este dilema donde surgen las causas de su
acción.
Las relaciones sociales le permiten a Weber diseñar Tipos Ideales: modelos
construidos desde la racionalidad pura. No se trata de una realidad concreta sino que son
instrumentos, por él elaborados, en los que se basa para efectuar luego el análisis
sociológico. Pero, ¿de qué manera es posible penetrar -en forma científica e imparcial-
en las mentes o los sentidos de los individuos?. Ello puede lograrse utilizando el
método o técnica de la empatía por la cual el científico se ubica en el papel del actor
social y procura comprender los elementos internos (sentimientos, pensamientos) que
se exteriorizaron en el hacer (acción) propiamente dicho.
Cada tipo de interés, motivación o sentido será traducido en un tipo de acción
social. La variedad de intereses o motivaciones no es tan amplia en los hechos y se los
puede reagrupar cuando los fines son similares o generan un mismo tipo de conducta
social.
Las categorías o tipos se construyen basándose en una serie de características muy
puntuales que no se repiten en otros modelos. Una vez determinadas, se tratará de
evaluar cuánto se asemeja la realidad a ellas, en cuanto se acercan o se alejan los
fenómenos reales a este modelo ideal producto de la razón.
La realidad será, pues, una amplia gama que se distribuirá entre los diferentes
modelos establecidos. Cabe aclarar que, éstos modelos no se construyen en forma
caprichosa y apartada de la realidad misma, por el contrario, emanan del pormenorizado
169
estudio histórico-comparativo de los fenómenos sociales que se pretenden analizar.
Sobre esta base, el científico social, encontrará las diferencias y similitudes que le
permita reagrupar y caracterizar a cada “tipo ideal” a los fines de alcanzar la
comprensión de la sociedad.
Al decir del propio Weber: “En lugar de enmascarar los juicios de valor bajo un
ropaje científico, las ciencias sociales deben hacer explícitas las opciones de valor que
están detrás de las controversias públicas de la sociedad moderna y permitir que la gente
tome decisiones adecuadas en función de sus propios valores, evitando así sugerirle de
una manera semiautoritaria soluciones cuasi-objetivas de los problemas sociales”273
El analista social tratará de que los individuos sean conscientes de los valores que
imprimen en sus conductas, así como mostrar cuáles son las consecuencias en que se
traducen: los posibles inconvenientes o conflictos que pueden generarse debido a la
distribución desigual del poder. De este modo, mostrándoseles los diferentes valores o
las motivaciones posibles, los individuos podrán optar por ellos racionalmente de
acuerdo a lo que consideren conveniente en cada ocasión. “La decisión entre valores
alternativos –explica Torre- queda en los individuos: la ciencia social (...) sólo puede
ayudarlos y nunca sustituirlos”.274

Conceptos de Poder, Dominación y Estado

Más allá de las diferentes corrientes de pensamiento es bueno destacar que el Poder,
dicen Boudon y Bourricaud,: “remite a tres nociones conexas, que permiten precisarlo
un poco. No hay poder sin asignación de recursos, cualquiera sea la naturaleza de dichos
recursos. Hace falta, además, cierta capacidad para utilizarlos (...). La utilización de los
recursos supone un plan para su empleo y, previamente, una información mínima
referente a las condiciones y consecuencias de ese empleo. (...) equivale a reconocer el
carácter estratégico del poder y que éste se ejerce eventualmente no sólo contra la
inercia de las cosas, sino contra la resistencia de las voluntades adversas”.275
En términos de interacción social, el poder es una relación asimétrica entre por lo
menos dos actores sociales. Poder, para Weber, son todas aquellas relaciones sociales,
donde existe la posibilidad de imponer, por consenso o por la fuerza, la voluntad o
mandato de un individuo o grupo a otro individuo o grupo. El poder es central en la
constitución de una sociedad, del estado. El poder es el organizador. De las relaciones
sociales de poder surgen las estructuras de dominación que representa el esquema
básico de reglas que permiten la convivencia y el desarrollo social.
Para Weber, como dijimos, el poder es la posibilidad de influir en la conducta del o
de los otros, aún en contra de su o sus voluntades. Las relaciones de poder más estables
son las legítimas, es decir aquellas en donde aquel que obedece lo hace convencido de
que es la conducta que responde a su interés. Las relaciones de poder surgidas por
imposición son las ilegítimas, pues no tiene validez el mandato que no responde a la
voluntad de cumplimiento, quien obedece no autojustifica su acción al obedecer, no
siente que lo haga como si así lo hubiera hecho de todas formas.
No se trata de dos fuerzas en equilibrio, una tendrá más peso o más capacidad que
la otra para imponerse o convencer. Los recursos con los que cuenta el más poderoso no
se limitan al puro ejercicio de la fuerza física, es decir, el uso de la coerción física o

273
Mommsen, W. J., Ob. Cit. en Bibliografía.
274
Ciencia y Política. Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 18
275
Diccionario Crítico de Sociología. Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 497.
170
material. El recurso más preciado en una relación de dominación -porque la hace
duradera- es la capacidad de convencer, de crear los canales adecuados de legitimación
de esa relación. El poder legítimo es aquel que posee o alcanza la capacidad de lograr
que se acepten sus decisiones como bien fundadas y cuyos mandatos contienen la
adhesión o, por lo menos, el consentimiento de parte de aquellos hacia quienes se
destinan.
Como podemos apreciar, la temática del Poder está íntimamente ligada al concepto
de dominación, puesto que el poder real se da cuando hay una correspondencia: un actor
social que obedece. Por lo tanto, y con las mismas palabras del autor: “...Debe
entenderse por dominación (...) la posibilidad de encontrar obediencia dentro de un
grupo determinado para mandatos específicos o para toda clase de mandatos...”276
Esta relación de dominación o autoridad descansará sobre diferentes intereses o
motivos de sumisión, desde los estrictamente emocionales e inconscientes a los
puramente materiales y racionales. “Los órdenes estatuidos en una sociedad pueden
nacer: a) por pacto libre, b) por otorgamiento -imposición- y sometimiento.”277
Siempre, para que las relaciones de dominación sean legítimas debe de haber por lo
menos un mínimo de voluntad de obediencia en los individuos, un motivo personal o
grupal por responder a ese mandato. Es así como estamos ante una autoridad o
dominación “legítima”, emanada del consenso de los actores que participan de dichas
relaciones de poder. En el caso concreto de esta dominación, puede descansar en los
más diversos motivos de sumisión: desde la habituación inconsciente hasta lo que son
consideraciones puramente racionales. Un mínimo de voluntad de obediencia es
esencial en toda relación auténtica de autoridad.
No ocurre lo mismo cuando las relaciones de dominación se diseñan e imponen por
sobre la voluntad de los actores más débiles. Tal es el caso de las relaciones que Weber
denomina “ilegítimas”, cuya estructura se desarrolla sobre la base de la imposición de
un modo de proceder que no responde a lo deseado o valorado positivamente por
aquellos a los que se busca someter. El sujeto queda a merced de una relación de
dominación totalmente ajena a su voluntad, a sus valores o intereses particulares.
Si bien es cierto que Weber considera, como la mayoría de los sociólogos, que el
poder está distribuido asimétricamente (en forma desigual) entre los individuos que
interactúan socialmente, sostiene que siempre son los individuos -por más escasas que
fuesen sus cuotas de poder- los que determinan, en el actuar, los tipos de relaciones de
dominación que conforman la estructura en la que se mueven. Aquellas dominaciones
ilegítimas, que le quitan al individuo su esencia de libertad para ejercer su voluntad,
para Weber no merecen más que la simple mención. Las considera como relaciones de
dominación muy efímeras puesto que no se sostienen por la voluntad de las partes. No
se detiene en el análisis de sus estructuras puesto que perduran brevemente, pronto se
disuelven, nos diría, o quienes ostentan el poder trataran encontrar un tipo de
dominación legítima que las reemplace y les garantice la permanencia.
Una vez creados los lazos de dominación, se hace necesario que los mismos se
consoliden; que sea imperiosa la creación de instituciones u organizaciones que den
curso y reproduzcan los acuerdos establecidos en la relación. Sin acuerdo, las
instituciones creadas serán cáscaras que no tardarán en resquebrajarse, reagrupándose
las fuerzas del poder de tal manera que permita revertir la situación que es contraria a la
voluntad de la mayoría de los actores.

276
Weber, Max. Economía y Sociedad. Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 170.
277
Weber,Max. Economía y Sociedad. Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 40.
171
En una sociedad será el Estado el ente responsable de coordinar las voluntades
de los actores partícipes de la misma. El Estado coordinará y regulará, no sólo aquellas
relaciones propias de la dimensión política sino, también, las emanadas de las
dimensiones económica y social. El Estado representa a la estructura social en su
conjunto, las relaciones motivadas en el actuar económico, político o social.
“Por estado debe entenderse un instituto político de actividad continuada, cuando y
en la medida en que su cuadro administrativo mantenga con éxito la pretensión al
monopolio legítimo de la coacción física para el mantenimiento del orden”. 278 La
coacción física no es el único medio, ni el normal, los dirigentes utilizaran todos los
medios posibles para coordinar y controlar al orden establecido en forma voluntaria. La
coacción se mantiene amenazante, es el recurso en última instancia para imponer la
voluntad de la mayoría cuando ella se encuentra perturbada.
El Estado responde y encuadra en su representación a la totalidad de las relaciones o
interacciones de poder que se dan en el ámbito generado y limitado por los propios
actores intervinientes en dicho intercambio humano. Expresa la síntesis de las
voluntades globales vigentes, representa la estructura de poder y las posiciones de los
individuos de acuerdo a la cuota de poder alcanzado.
Sin embargo, cuando Weber habla de Estado sólo hace referencia al
desenvolvimiento, en una forma dada, de la acción social -sea ésta real o construida
como posible- de algunos individuos. Un estado es válido cuando se construye sobre
una relación de poder/dominación legítima. Esta relación le da su razón de ser, el
ordenamiento o aparato administrativo y de control nace en función del desarrollo y
consolidación de las relaciones mencionadas. Por lo tanto, no se debe confundir el
término legítimo con el término legal. La legitimidad hace referencia a la voluntad de
los actores de responder a un determinado tipo de dominación. La organización o el
mecanismo que la misma genera, para su efectiva puesta en acción, será –para un estado
moderno- legal o no si representa el verdadero sentir o interés de aquella voluntad que
le dio origen.
(Solo) “los que actúan socialmente pueden otorgar validez legítima a un orden dado:
a) en virtud de la tradición: validez de lo que existió siempre;
b) en razón de una creencia afectiva: validez de lo nuevo revelado o de lo ejemplar;
c) en virtud de una creencia racional con respecto a valores: validez de lo que se cree
absolutamente valioso;
d) en virtud de lo establecido positivamente, en cuya legalidad se cree.
Esta legalidad puede valer como legítima:
a) en razón de un acuerdo entre los interesados;
b) en razón de su sanción por una autoridad concebida como legítima y del
sometimiento correlativo”279
La tipología de las relaciones legítimas de dominación se basa en un criterio
organizacional: la tradicional, la racional, la afectiva. Cada una tiene un principio de
validez distinto y una estructura organizativa para funcionar –una forma de gobierno-
donde se consolidan los poderes de mandos. “La Legitimidad de una dominación hay
que concebirla como sólo una posibilidad, la de que se la trate como tal prácticamente y
como tal se la mantenga en una proporción importante. (...) Su pretensión de legitimidad
(...) reafirma su existencia y codetermina la naturaleza del medio de dominación.”280

278
Weber, Max. Economía y Sociedad. Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 44
279
Weber, Max. Economía y Sociedad. Ob. Cit. en Bibliografía.
280
Weber, Max. Economía y Sociedad. Ob. Cit. en Bibliografía.
172
Cada Estructura Social representará la cristalización del fruto de las voluntades
básicas y fundamentales de la sociedad tanto en lo político, como en lo social y en lo
económico; luego, para que las mismas se puedan reproducir, desarrollar y articular en
la práctica cotidiana será necesario de una organización o coordinación política
adecuada a cada tipo de dominación. Siendo así, ningún estado montado sobre
relaciones de dominación ilegítima tendrá la suficiente solidez como para sostenerse en
el tiempo.

Otras concepciones sobre el Poder

Son muchos los autores que han desarrollado y definido este tema en las Ciencias
Sociales. Si bien es cierto que Weber ha sido y continúa siendo uno de los pilares
esenciales en dicha temática, nos parece oportuno agregar –en forma sintética y previo a
continuar con el desarrollo de la postura weberiana- otras visiones destacadas.
Para la sociología marxista, contrariamente a lo sostenido por Weber, el poder es
una relación estructural, que existe con independencia de las voluntades de los
individuos. Los conceptos de acción e intencionalidad en el actuar no son relevados en
la definición. El poder existe como una consecuencia de la estructura de clases sobre la
que se edifica la sociedad y, como es sabido, la estructura de clases resulta de las
relaciones sociales de producción (infraestructura).
El poder es la capacidad de una clase de realizar sus intereses en oposición a otras
clases. La clase dominante es la que tiene la facultad de imponer sus valores y sentidos
(generados por su posición de clase) al resto de la sociedad. Para lograrlo, crea los
Estados de apariencia (superestructura). De apariencia, precisamente, porque se muestra
ante nuestros ojos como un Estado que está por encima de cualquier interés sectorial,
aparece como un Estado garante de los derechos de todos, como un Estado que
representa los valores básicos de la sociedad en su conjunto pero que, sin embargo, dice
Marx, estos Estados son en esencia, la encarnación de los intereses de una sola clase -la
dominante- que se imponen como si fuesen los intereses de la sociedad global.
El poder desde la concepción marxista tiene los siguientes rasgos:
El poder no puede separarse de las relaciones económicas y de clase;
El poder implica conflicto. Es el espacio que se disputan las clases sociales
antagónicas para: o bien conservar el orden (tesis) o para cambiarlo (antítesis). Se trata
de una lucha de clases y no de simples conflictos o voluntades individuales;
Por ende, no se puede analizar al poder sin previamente determinar y caracterizar el
Modo de Producción y la Estructura de Clases sobre el que se sostiene.
Desde la corriente funcionalista, opuesta a la marxista, Talcott Parsons define al
poder de la siguiente manera: “El poder es, en general, la capacidad de asegurarse el
cumplimiento de obligaciones por parte de las unidades de un sistema de organización
colectiva, en el cual las obligaciones son legítimas en base a su relevancia para el logro
de objetivos colectivos, y en el que, en caso de negativa, existe una expectativa de
imposición de sanciones situacionales negativas, sea cual fuere el sujeto que dispone
concretamente tal imposición”.281
Como podemos apreciar aquí, esta concepción responde a una sociedad
relativamente armónica, con valores considerados por todos -sin distinción de clases-
como esenciales para el desarrollo de las relaciones sociales. Poder es la capacidad de

281
Sociología del Poder.... Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 64.
173
mantener los engranajes sociales lo suficientemente aceitados y coordinados para
que la estructura social funcione de acuerdo a lo previsto, eliminando y controlando los
factores disfuncionales a la misma.
Otro autor al que no queremos dejar de mencionar, por sus aportes hechos a la
temática, es a Michel Foucault. En primer lugar, Foucault quiere dejar en claro que el
poder no es una cosa o atributo que se posee. Critica a la teoría jurídica clásica que
define al poder como un derecho del que el hombre es, por naturaleza, poseedor y que,
como tal, como cualquier otra propiedad, éste puede cederlo, detentarlo o arribar a
contratos. Mucho menos considera que el poder social es la suma de los poderes
individuales que la mayoría cede, parcial o totalmente, a otros para contribuir a la
constitución de un estado soberano.
Si el poder fuese esto, dice Foucault, quedaría limitado a una simple transacción
jurídico-comercial (“cedo esto a cambio de tales cosas”): “... la apropiación y el poder
no se dan, no se cambian ni se retoman sino que se ejercitan (...) el poder no es
principalmente mantenimiento ni reproducción de las relaciones económicas sino ante
todo una relación de fuerza. (...) ...el poder es esencialmente lo que reprime. El poder
reprime la naturaleza, los instintos a una clase, a los individuos.”282
Definido de esta forma, el poder sólo se da en la acción. El poder es el despliegue
de una relación de fuerza, y no una cesión o contrato. Dado, entonces, que el poder es
una relación de fuerza, debe ser analizado en términos de lucha, de conflicto, de guerra
constante. Por lo tanto, el más poderoso es aquel o aquellos que manejan el control
social, aquellos que pueden reprimir las acciones, inadecuadas a sus intereses, en los
demás. Es el que gana la capacidad de “vigilar” y “castigar”, el que se ubica en el centro
de la sociedad “panóptica”.283
“... Esto quiere decir tres cosas: en primer lugar, que las relaciones de poder tal
como funcionan en una sociedad como la nuestra se ha instaurado, en esencia, bajo una
determinada relación de fuerza establecida en un momento determinado, históricamente
localizable de la guerra. Y si es cierto que el poder político hace cesar la guerra, hace
reinar o intenta hacer reinar una paz en la sociedad civil, no es para suspender los
efectos de la guerra o para neutralizar el desequilibrio puesto de manifiesto en la batalla
final; el poder político, según esta hipótesis, tendrá el papel de reinscribir,
perpetuamente, esta relación de fuerza mediante una especie de guerra silenciosa, de
inscribirla en las instituciones, en las desigualdades económicas, en el lenguaje, en fin,
en los cuerpos de unos y otros. (...) la política sería la corroboración y el mantenimiento
del desequilibrio de las fuerzas que se manifiestan en la guerra”.284

282
Un diálogo sobre el poder y.... Ob. Cit. en Bibliografía, pág. 135.
283
Foucault toma el concepto de sociedad panóptica de un estilo o diseño particular de cárcel.
Imaginemos una rueda en donde el centro es ocupado por aquel que venció en la lucha por el poder y
donde, a su alrededor, se halla otro círculo mayor dividido en celdas y en ellas ubicados sus oponentes. El
carcelero controla a todos con un simple golpe de vista; los contactos entre las celdas son prácticamente
nulos, se hace imposible interactuar sin alertar al poderoso. Es el control de la situación lo que acrecienta
su poder, al mismo tiempo, tiene la posibilidad de comparar los comportamientos de cada uno de los
individuos bajo su órbita mientras que éstos ignoran qué hace cada cual. El panóptico es graficado como
un gran ojo que está observándolo todo; la sociedad panóptica es aquella en que todos los individuos son
controlados, primero por aquellos que ejercitan mayor poder pero, también, donde cada uno de sus pares
ejercen un control permanente.
284
Un diálogo sobre el poder y ... Ob. Cit. en Bibliografía, págs. 135 y 136.
174
Tipos de dominaciones legítimas

Weber, como decíamos anteriormente, encuentra que existen tipos ideales en la


conducta humana de obedecer y que ellos están determinados según haya sido la
motivación que guió dicha conducta.
La voluntad de obedecer puede fundarse en las siguientes causas: 1) por un interés
particular previamente evaluado mediante la razón y haciendo un balance entre el deseo
absoluto y la responsabilidad (“me es conveniente”, “se gana más de lo que se puede
perder”, “se obtienen ventajas especiales y seguridad para...”); 2) por la mera
costumbre, por un hábito a obedecer a una determinada autoridad que se adquirió con
anterioridad por tradición cultural o familiar; 3) por afecto o admiración hacia una
determinada persona, por inclinación afectiva, por creerla superior o superdotada en
referencia al resto. Se siente un reconocimiento hacia el que manda, se lo considera
como el mejor, el único.
Ahora bien, la relación dominación-obediencia, fundada en cualquiera de estos
motivos y solamente ceñida a una relación de dos personas (mandante-mandado), va a
resultar muy efímera. Transcurrirá únicamente durante el tiempo en que la misma se
desarrolle, en que ambos vivan y se reconozcan como tales; no trascenderá sus vidas, no
habrán de perpetuarse en el tiempo. Es por ello que, una vez establecidas las relaciones
de dominación, resulte lógico que ellas mismas generen los canales necesarios que le
permitan establecer un orden u organización que garantice su continuidad, su desarrollo.
Tanto el dominado como la autoridad buscaran la legitimación de su relación y crearan
la estructura organizativa y las normas o valores supremos que les permita, a ambos,
prever una estructura de dominación. Así, marcando los aspectos básicos e
insustituibles, cada uno aceptará como propio lo creado y se someterá al rol social que
le corresponde, otorgándosele carácter de legitimidad. Serán ilegítimas, entonces,
aquellas relaciones que no se consoliden con un contrato voluntario de las partes.
En forma pura, los tres motivos de obediencia legítimos, antes mencionados,
generan un tipo de estructura de dominación específica. A saber: si el motivo es un
interés, la dominación será de tipo Legal; si en cambio la motivación por obedecer es la
costumbre, se genera una dominación Tradicional. Cuando se obedece por afecto, a la
estructura que ello genera Weber la llama dominación Carismática.

LA DOMINACIÓN LEGAL. Las relaciones humanas giran y se orientan en acuerdo


con el ordenamiento jurídico normativo. Prima el estatuto, los códigos, los reglamentos.
Las normas escritas regulan todas las acciones sociales, ya que fueron sancionadas para
garantizar y dar forma a las relaciones entre los individuos que actúan bajo su
jurisdicción. Todo está debidamente regulado, incluso hasta la forma en que -en caso de
que la voluntad de los individuos cambie respecto a una normativa- se la debe cambiar o
modificar. Todos los derechos y obligaciones que los sujetos acordaron como esenciales
para la convivencia están debidamente traducidos en leyes fundamentales (Constitución,
Códigos), y ellas se ramifican en todos los espacios de la trama social: instituciones
educativas, clubes deportivos, asociaciones, relaciones familiares, relaciones laborales,
etc. bajo la forma de estatutos, reglamentos, contratos, normas de convivencia, por
nombrar algunos ejemplos. La norma está escrita en abstracto, son formales y permiten
conocer de antemano las reglas a las que el individuo debe atenerse en su actuar. Se
pueden prever, incluso, las sanciones que cabe en caso de incumplimiento parcial o
total. De esta manera, los actores tienen guías que pautan su acción que, si bien ello
limita su libertad, les aseguran, a cambio, vislumbrar el actuar del otro.
175
En el tipo de dominación legal no se obedece a una persona concreta, sino que a
ésta se la obedece en función al cargo o rol que la ley le confiere para ejercer el
mandato. La figura de un presidente, un gobernador, un legislador, un agente de
seguridad, más allá de la simpatía o antipatía que nos merezca, será respetada por el
significado que la NORMA le atribuye a dichos cargos. Cuando, desde algún punto de
vista, se considere o se compruebe que un individuo no es representativo del cargo
conferido o que no lo cumple tal como la ley lo dispone, es la misma Constitución (o
estatuto, según el caso) la que nos está regulando la o las maneras en que se lo debe
destituir o sancionar.
Del mismo modo, una persona que desempeña un rol de mando tendrá marcado,
desde la ley que le confiere dicho privilegio, los límites de su autoridad, cualquier
exceso u omisión será pasible de castigo por abuso o incumplimiento del deber de
funcionario o empleado público.
¿Qué tipo de Estado u organización política -así como cualquier otro tipo de cuerpo
administrativo en lo social o económico- es acorde al tipo de dominación legal?. El tipo
de organización que ella demanda, dirá Weber, es la Administración Burocrática.
Quienes dominan serán elegidos conforme a las normas vigentes y a los mecanismos de
elección que las mismas disponen. Luego, el dominio se sucederá en una serie de cargos
a los que se acceden mediante una serie de requisitos que la misma ley imparte. El
cuerpo administrativo está compuesto por “funcionarios” de tipo profesional, es decir,
conocedores de las normativas y sus posibles derivaciones según sean los casos. El
funcionario es un técnico, alguien que posee un saber y lo desarrolla dentro de un marco
establecido primariamente. Se supone que cumple con un servicio donde su rol no es el
de imponer su voluntad sino que su rol se limita a reproducir las actividades pautadas -
por ley- a dicho cargo.
En la Administración Burocrática existe una estricta cadena de mandos. El nivel
superior controla al inmediato inferior, cuidando que no se filtren los intereses
personales, la arbitrariedad, los caprichos o las influencias de los funcionarios en
cuestión. Es la ley misma la que regula los mecanismos de control e, inclusive, dispone
los controles y los mecanismos de destitución para los niveles jerárquicos más altos,
cuando éstos abusan de la autoridad conferida o no cumplen con los mandatos legales
esperados para su rol.
La figura clásica de estos tipos de dominación son los estados Modernos o Estados
Nacionales, aquellos que surgen a partir de la hegemonía del capitalismo como modelo
económico. Su modo de producción, así como la necesidad de intercambio entre
naciones, como decíamos al principio, determina que las relaciones deban reproducirse
bajo principios lógicos-racionales (que eviten los factores emocionales o la ambigüedad
de pareceres: los diferentes discursos culturales e ideológicos), previamente establecidos
y conocidos por todos los individuos que participen del juego de la producción; los
“ciudadanos” deben conocer sus derechos así como, por sobre todo, sus obligaciones.
Las reglas de juego están establecidas, de éste modo, el que actúa sabrá atenerse
previendo la reacción de los demás. Nada debe quedar librado al azar, ni aquellos
valores considerados supremos ni las más simples manera urbanas de trato social. Todo
es regulado y amparado por las leyes. Otros ejemplos de este tipo de administración,
más allá del Estado Moderno, pueden ser todas las jurisdicciones que de él mismo
emanan: Gobernaciones, Municipios, Legislaturas, Juzgados, Secretarías; etc. Pero no
sólo en la dimensión política encontramos este tipo de administración, la misma se hace
presente en la inmensa mayoría de las empresas, industrias o consorcios económicos; en
organizaciones de tipo social como sindicatos, mutuales, instituciones de la salud o
176
educativas, por mencionar algunas; pues éstas, por lo general, funcionan bajo lo
establecido en un estatuto y cada miembro o integrante responde a los lineamientos que
dicho estatuto fija.
Cabe aclarar que lo dicho responde a un correcto modelo o tipo ideal de dominación
sobre el cual debemos confrontar la realidad. Cuando analizamos la realidad notamos
que la ley no es igual para todos, que muchos funcionarios tienen demasiado poder
acumulado como para incluso burlar y ponerse por encima de la misma LEY.
Recordamos nuevamente aquí que, el poder está desigualmente distribuido, que la cuota
de poder de unos marca una brecha enorme frente al poder de las minorías sociales y
que, además, la falta de interés o apatía de los individuos menos favorecidos, aumenta
en mayor medida esta brecha.
Finalmente, antes de pasar a describir el tipo de dominación tradicional, es menester
señalar algo que bien dice Weber. Más allá de la administración puramente burocrática
que se establece con la dominación legal, este engranaje de normativas cumplidas y
reproducidas por los funcionarios, siempre existe una cabeza que le da sentido a esas
normas, una persona o grupo de poder que dará prioridad a algunas normas por sobre
obras, que le imprima un tinte o perfil ideológico particular. Estos cargos superiores son
los reservados a los políticos, dice Weber, aquellos que en representación de las
voluntades de los sujetos pueden, de esta manera, actualizar los valores y sentimientos
sociales en dicho cuerpo legal-administrativo; de lo contrario, la dominación de tipo
legal impediría todo tipo de cambio.

LA DOMINACIÓN TRADICIONAL. La motivación a obedecer surge del sentimiento


de apego a los antepasados, a los miembros fundadores de la comunidad de pertenencia
y a los ordenamientos que ellos establecieron. El eje de dichas relaciones es el respeto a
la tradición, la fidelidad a las costumbres ancestrales. Esta motivación legitima el tipo
de organización montada para articular estos principios y desarrollarlos ejecutivamente.
No se obedece a la persona o grupo por sus virtudes particulares ni porque así lo
dispone la ley; se obedece porque el que manda es representante de una estirpe, un
descendiente o la persona que, según las costumbres, debe ser el que domine. Se es fiel
a las costumbres y no a las leyes o, en tal caso, las leyes están establecidas para ayudar
al desarrollo de las costumbres, su continuidad en las nuevas generaciones.
En la dominación legal, los individuos son fieles a las normas; tienen la convicción
de que un cuerpo legal-normativo les brindará un cierto ámbito de seguridad en la
interacción con los demás, disminuyendo así los espacios de incertidumbre. A
diferencia de éstos, los individuos atraídos por la tradición encuentran su seguridad en el
apego a las costumbres; consideran a sus antepasados como sabios y le otorgan un
sentido de santidad que impone respeto a los esquemas que aquellos dispusieron. Es
decir, continúan aprobando y siendo fieles a los valores e intereses que hicieron que se
conformara dicha comunidad y consideran que sus valores individuales no son otros que
los del conjunto social; su presente y el devenir están determinados por su pasado.
Predomina aquí lo ético, lo moral por sobre la norma o las reglamentaciones luego
creadas.
En estos tipos de dominación es de suma importancia el rol que juegan las familias
como agentes de socialización. La fidelidad a las costumbres es inculcada por la
educación y la crianza; ha sido este proceso el que permitió que lo pasado llegue al
presente. Mediante la socialización se recrea la creencia de que lo establecido es un
orden justo al que se debe respetar para seguir gozando de sus ventajas. Desde el poder
se establece la asimetría entre el “señor” –quien manda- y los “súbditos” -quienes
177
obedecen-; pero para que ello se reproduzca, el soberano debe dominar acorde a la
tradición, encarnar las costumbres legadas y reproducirlas acorde a cómo fueron
creadas.
Más allá de éstas características notamos que, -a diferencia de lo que sucede con la
dominación legal, en que nada queda sin reglamentarse (nada queda al libre albedrío del
que domina ya que hasta él está regido por mecanismos constitucionales de control)- en
el caso de la dominación tradicional, hay espacios en los cuales, quien ejerce la
autoridad puede imponer su propia e interesada voluntad. Con esto queremos decir que,
si bien quien domina se limita a reproducir y hacer cumplir las costumbres legadas,
debemos ser conscientes que, por más tradicional que sea una sociedad, siempre se
generan cambios en las relaciones humanas, máxime si ella está en contacto con
sociedades que responden a otros modelos. Los cambios, a su vez, van a generar nuevos
problemas que necesitarán de una solución, obviamente novedosa; los tradicionalistas
dirán que en la actualización e interpretación de las costumbres se hallaran las
respuestas; sin embargo, es allí donde quien domina queda sin control alguno. La
interpretación corre por cuenta de él y va a prevalecer su voluntad, sus afectos, su
ideología, sus prejuicios e intereses personales o grupales. Para estos hechos puntuales
no habrá ni control ni garantía frente a una posible arbitrariedad.
¿Cuál es el cuerpo administrativo acorde a la dominación tradicional?. En principio
debe aclararse que las estructuras que los mismos tomen dependerán de las antiguas
formas bajo las que fueron creadas, es decir, lo pasado marcará la estructura vigente.
Sin embargo, una de las características que tienen en común es que los funcionarios
actúan por fidelidad al soberano y reproducen todo aquello que él les delega mientras
sea conforme a la tradición. No hay reglamentos ni requisitos que cumplir, lo que se
cumple son ordenes o mandatos sagrados. Por otro lado, muchos de los cargos
subalternos están establecidos por la tradición misma, tal como los casos de los
cortesanos o los señores feudales, que ocupan un puesto de privilegio y un rol de poder
específico otorgado por los mismos legados de la costumbre. Entre los ejemplos de
dominación tradicional que podemos citar están los Estados Monárquicos (casi
extinguidos en la actualidad, pues hoy las viejas monarquía subsisten bajo las normas de
un Estado Moderno) propios del sistema de producción feudal. También podemos citar
a los Estados Fundamentalistas, los Sultanatos o la estructura de organización interna de
casi cualquiera de las religiones o cultos.

LA DOMINACIÓN CARISMÁTICA. En estas circunstancias no se obedece ni a una


norma ni a una costumbre, se obedece a una persona concretamente. Y se la obedece
por el afecto o la admiración que la misma despierta en sus seguidores. La autoridad se
basa en la creencia o reconocimiento hacia la persona. Surgen lazos de devoción. El
individuo en cuestión, es considerado como portador de una virtud o carisma especial,
se le atribuyen valores sobrenaturales, virtudes y cualidades únicas, que lo distinguen y
lo ponen por encima de cualquier otro ser. Se lo considera como algo nunca o pocas
veces visto, difícil de igualarse, se lo considera un ser extraordinario. Las virtudes
admiradas pueden ser de toda índole: su inteligencia, su heroísmo, su simpatía, su
belleza, su intuición, etc. Se produce en la relación dominante-dominado una relación
de entrega afectiva; el dominado se entrega al líder y deja que éste lo guíe ya que lo
considera como al mejor dotado para mandar. El líder, a su vez, procurará mantener el
afecto de sus seguidores dado que, el mismo, es la fuente de su poder. El poseedor de
carisma debe permanentemente convencer y ejercer la fascinación, debe demostrar a
diario que sus dotes y capacidades extraordinarias perduran. Mientras eso sucede ejerce
178
la dominación en forma total, su único límite es el temor a perder el afecto de la
masa. No existen costumbres ni reglas que lo ciñen, toda la dominación queda a su
arbitrio.
¿Existe un tipo de estructura o cuerpo administrativo representativo de las figuras
carismáticas?. No, su personalidad se impone por sobre toda organización. El líder,
junto a sus seguidores, va a generar una estructura también extraordinaria y en función
de las necesidades del momento. Puede ser, incluso, acompañado por un séquito de
ministros pero, al igual que la masa de seguidores, sus funciones serán simplemente
“servir” a su líder o ejecutar sus ordenes.
También es común que un personaje carismático se monte en estructuras de
organización que son propias de otras relaciones de dominación. No es desacertado
opinar, y de hecho hay ejemplos históricos concretos, que es posible la figura de un
mandante obedecido por carisma bajo una estructura de organización de tipo legal.
Debemos tener en cuenta que, al ser este tipo de dominación un caso extraordinario,
donde la motivación es una admiración puramente personal, es difícil que dicha relación
trascienda más allá de la muerte del líder. No se puede heredar el talento o la virtud
extraordinaria de que se trate. Se puede prolongar por un tiempo, si el líder nombra a un
sucesor o, entre sus discípulos se elija al que se considere relativamente mejor; pero
estos lazos son efímeros, por lo general, la dominación que surge motivada por un
afecto desemboca -con el tiempo- en una organización de tipo legal o tradicional. Caso
contrario, desaparece junto con el líder o con su el desencanto hacia su persona.
Quisiera recordar, antes de pasar a la dominación ilegítima, que todos los tipos de
dominación aquí descriptos son Tipos Ideales Puros. Es decir, que es muy probable que
cuando analizamos una realidad concreta nos encontremos con que casi nunca una
relación de dominación se desarrolla tal cual un modelo, en tal caso habrá una tendencia
o similitud hacia uno más que a otros. O una mezcla, con mayor preponderancia de un
modelo y vestigios de otros.
Como señalábamos anteriormente, por lo general, las monarquías actuales son
estructuras tradicionales incluidas en una estructura de dominación legal, siendo éste
último el marco principal de dominación. Otro caso es el del derecho consuetudinario
inglés: mientras que Inglaterra posee una estructura de dominación legal (que contiene
bajo sus normas el resabio de la estructura tradicional monárquica), en el ámbito de la
justicia no son las leyes quienes guían las conductas de los actores sino las costumbres.
Un juez cuando dicta sentencia, no lo hace consultando un Código preestablecido sino
aplicando la Jurisprudencia, es decir, consultará como han resuelto anteriormente otros
jueces un problema similar y utilizará esa resolución en el caso presente. Mencionamos,
también, casos de dominación carismática que decantan en legal o tradicional, en fin,
son muchas las alternativas que podremos comprobar.

La dominación ilegítima.

Como reiteradamente hemos dicho, son todas aquellas dominaciones en donde no


existe en aquellos a los que se pretende dominar, una razón legítima para obedecer. No
hay voluntad por obedecer, ni siquiera mínima. El que impone su mandato sabe que lo
hace violando los cimientos que fueron y son considerados como legítimos por el grupo.
Se caracterizan por ser dominaciones que no respetan los principios básicos sobre los
que se han fundado los anteriores tipos de dominaciones legítimas. Los actores que
obedecen lo hacen por la presión ejercida por el más poderoso, por temor a desaparecer,
179
pero es una imposición circunstancial: no puede imponer su voluntad frente al
abuso del que tiene o acumuló más poder.
En cuanto a la estructura organizativa, no hay un modelo definido dadas sus
características. Por lo general, la misma se monta sobre todos los espacios sociales,
controlando que no penetren, en los dominados, conductas que generen el conflicto que
dé por tierra al precario orden establecido. Son decisiones tomadas por unos pocos e
impuestas por presión a los demás independientemente de sus intereses o sentimientos.
Los tipos de dominación ilegítimas son muy débiles, puesto que una relación de
dominación duradera, tal como las necesarias para crear y mantener un orden social,
deben estar basadas –dice Weber- en la aprobación voluntaria de todas sus partes o de la
mayoría. Los que obedecen solo continuarán haciéndolo si encuentran, en dicha
relación, un fin que los beneficie o que les dé seguridad y condiciones propicias para su
desarrollo social. Si no es así, buscaran generar acciones que modifiquen la estructura o
sucumbirán en sus garras. Esto también lo tiene presente aquel que pretende ejercer el
poder, por lo tanto -sabiendo que sólo hay poder si se encuentra como contrapartida la
obediencia y, que este se sostiene cuando existe acuerdo- va a procurar prontamente
establecer relaciones de dominación que atraigan la voluntad de obediencia -tal como
son las legítimas- y, así, garantizar un orden estable.
No debemos confundirnos, muchos autoritarismos o dictaduras, mal que nos pese,
han sido legitimados por los dominados. Ningún régimen se mantiene en el tiempo si no
es capaz de crear los mecanismos de obediencia voluntaria de los sectores sociales.
Según Weber nada contra la voluntad del individuo genera un orden estable en el
tiempo. Por ejemplo, en el caso de la última dictadura militar argentina, llamada
Proceso de Reorganización Nacional -que nace de vulnerar el orden constitucional
vigente-, en forma inmediata, para revertir su ilegitimidad y para establecer los
mecanismos de la obediencia, establece: eliminar los agentes que se oponen en forma
abierta (desaparición, exilios, persecuciones, etc.) y plantear la nueva constitución y las
enmiendas realizadas al cuerpo normativo de la Nación para restablecer un nuevo orden
legal que garantice la continuidad del sistema económico. Su duración de más de 7 años
lleva a pensar que, por las razones que fuesen (interés económico, interés político,
porque no quedaba otra cosa, porque se desconocía información, etc.), hubo una
mayoría de voluntades que obedecieron y le dieron legitimidad, aunque legalmente –si
tenemos como ordenamiento válido al anterior- se estaban vulnerando los Principios
Fundantes de la Nación expresados en la Constitución generada y aprobada acorde a los
mandatos del pueblo.

Los liderazgos, esbozo de posibles tipos ideales

Una de las viejas temáticas que ha tomado vigencia en estos últimos tiempos es
aquella concerniente al estudio de los liderazgos y que, por estar muy emparentada a la
problemática del poder y la dominación, me pareció prudente agregar algo al respecto.
Hemos dicho que, más allá de los tipos ideales de dominación propuestos por
Weber, en la realidad notamos que en un análisis puntual de situación pueden hallarse
rasgos que convivan con los diferentes tipos establecidos. También debemos ser
conscientes de que, amén de ello, es un tipo de dominación la que está predominando
por sobre otras. Pero aún teniendo bien en claro al tipo de dominación que responden
los que obedecen, tendremos que son muchas las formas de liderazgo que podemos
encontrar en cada una de ellas. Una cosa es por qué se obedece, otra de qué manera se
180
ejerce el mandato. Por ejemplo, una dominación legítima-legal, como es nuestra
democracia, puede ser ejercida por líderes autoritarios o populistas o claramente
democráticos; y esto sucede en los demás modelos de dominación.
Es por ello, que intentaremos completar, con la temática de líderazgo, una caja de
“herramientas de análisis” para encarar la realidad social del poder. Pretendemos,
tomando la metodología empleada por Weber, esbozar algunos tipos de liderazgo que,
más allá de la estructura de dominación que lo ha generado, nos permita tener un
análisis más acabado.
Autores como Likert, Mayo o Mc Gregor –siguiendo la concepción weberiana-
enfocan al liderazgo como una relación dual: por un lado, el líder y, por el otro pero no
en forma independiente, el grupo que comulga con dicho líder. Por lo tanto, cuando
hablamos de liderazgo debemos señalar que es una relación construida entre un
influyente y uno o más influenciados.
No se puede estudiar y determinar al líder separado del grupo con el que interactúa
porque, como dijimos anteriormente, el que domina encarna y desarrolla rasgos que son
deseados y esperados por aquellos que son sus adeptos.
Un o una líder es aquella persona a quien, por algún motivo, su grupo de
pertenencia la constituye como ejecutora de acciones colectivas, la constituye en el
centro del poder y permiten voluntariamente que ella oriente los objetivos del conjunto.
No hubiera existido Ghandi, Napoléon, Juana Azurduy, Hitler o Perón sin un grupo que
los acepte y lo siguiese, por mencionar algunos ejemplos.
Más allá de cuáles son los nombres empleados para denominarlos, de acuerdo con
la bibliografía consultada, podemos resumir que existen por lo menos cuatro estilos de
liderazgo bien definidos en la historia: el autoritario (o déspota, totalitario, autocrático,
absolutista, etc.), el paternalista (o populista), el permisivo (o laissez faire) y el
democrático (o participativo, mediador, etc.). Veamos, pues, características de cada uno
de ellos.

EL LIDER AUTORITARIO. Es aquel que toma todas las decisiones que competen a su
grupo, desde las más simples a las de mayor peso. Y lo hace sin tener en cuenta, puesto
que ni siquiera se lo plantea, las opiniones de los demás integrantes. No admite la
discusión, el debate. Establece las metas e impone las ordenes que deben cumplirse de
acuerdo con sus criterios.
Tampoco suministra información a su grupo o, si lo hace, la transmite luego de que la
misma pasa por los mecanismos de filtros y controles, censurando lo que le resulta
inconveniente a su voluntad.
Se cree, y hace creer, que es imprescindible para la toma de decisiones, sin su
protagonismo todo sería un caos; se considera el/la que más sabe, quien todo lo puede.
Todas las sanciones, tanto negativas (castigo) como positivas (recompensa) son
otorgadas en forma arbitraria de acuerdo a “su” escala de valores. Todo aquel que no la
comparte es considerado como un oponente, un subversivo y -como tal- debe ser
eliminado. No sólo es su enemigo sino que es el enemigo del grupo, aquel que amenaza
con destruir el orden.
El grupo, frente a este tipo de liderazgo, puede reaccionar de las siguientes maneras: a)
lo obedece ciegamente convencidos de su utilidad; b) conspira, se rebela y genera
subgrupos opositores al líder entablando la lucha o la defensa; o c) producto de su falta
de poder, por interés y/o por desconocimiento total o parcial de la realidad, cae en un
estado de apatía. Se mantiene pasivo, sin capacidad de reacción –el miedo paraliza- y
cumpliendo los mandatos como si fuesen un “mal necesario”; de este modo, despeja el
181
camino, quita los escollos que pudieran entorpecer el libre desarrollo de la relación
de dominación.

EL LIDER PATERNALISTA O POPULISTA. Compartiendo algunas características


con el autoritario, este tipo de líder se coloca frente a su pueblo como en situación de un
gran padre, que los ama y los protege, que se desvive por sus hijos y que se siente
responsable de su conducción, de su “crianza” la cual la va a llevar adelante de acuerdo
a su modelo o paradigma, por supuesto.
Es más tolerante que el líder autoritario; trata de que la convivencia entre sus “hijos” sea
armónica y se preocupa de solucionar los conflictos e inconvenientes pero, a cambio,
exige lealtad hacia su figura. Vive seduciendo a los miembros del grupo y quienes
mejor se ajusten a su estilo serán los más favorecidos, los “hijos predilectos” que
conformarán su entorno, serán sus confidentes, podrán compartir con él algunos
espacios de decisión mientras éste los supervise y mantenga su confianza.
Considera –y quienes lo siguen así también lo hacen- que el grupo no está lo
suficientemente maduro como para alcanzar los objetivos que buscan y que, por lo
tanto, es necesaria su experiencia y personalidad para poder lograrlos. Debido a su
inmadurez, el grupo necesita de un líder que lo sobreproteja, que lo ampare frente a
otros grupos. El líder se brinda de lleno a su pueblo, incluso sacrificándose por ellos, y
crea lazos de dependencia, lealtad y gratitud permanentemente (mecanismo que explota,
además, pues le garantiza la continuidad de la relación de dominación). Sus adeptos se
sienten en deuda con su líder, consideran que los logros no hubieran sido posibles sin su
acción, y contribuyen cumpliendo los rumbos que fija el líder, más con lealtad que por
convencimiento o utilizando la razón.

EL LÍDER PERMISIVO. Este se halla opuesto a los tipos de liderazgo que hemos visto
hasta ahora. Es aquel totalmente pasivo, el que no se compromete con nada, no se juega
por una postura o ideología definida, no formula objetivos y, por ende, no toma
decisiones de relevancia. Se lo puede considerar como a un tipo de líder de transición,
que se ajusta a lo meramente formal dando cumplimiento a un cargo.
Otorga plena libertad de acción, y dichas acciones no son controladas en ninguna forma,
es la anarquía, es un estado de acefalía pero con la paradoja de que un miembro de ese
grupo se halla ocupando un rol mandante o de liderazgo ficticio. Representaría la figura,
por así decirlo, del antilíder.
Este tipo de liderazgo provoca la desintegración del grupo como totalidad –comienzan a
gestarse subgrupos con líderes con otras características- provocan o son afines al
desorden y al caos general, dirían Durkheim o Comte.
El rol ejecutivo, en tal caso, lo toma un grupo de funcionarios o asesores que indican los
pasos a seguir y, la figura del líder, se limita a hacer lo que se le dice.

EL LÍDER DEMOCRÁTICO. Al menos en su concepción pura, es aquel que estimula


la participación -desarrollante, real y equitativa- de todos los miembros o los sectores
del pueblo o del grupo en cuestión.
Todas las metas, así como las estrategias a seguir, son determinadas mediante consenso.
Se dan a conocer todas las variables que encierra una problemática, sus posibles
evoluciones y se procura encontrar la solución en la discusión que se genere al respecto;
luego de un debate abierto, respetando todos los puntos de vista e intereses, y de la
conjunción de voluntades.
182
Se supone que, si un miembro ha participado en la toma de una decisión, éste se
halla comprometido con la tarea a seguir, es responsable y es parte de ese proyecto. Por
lo tanto, se siente plenamente integrado al grupo y con voluntad para generar una nueva
relación entre sus pares. La plena participación, la libertad de expresión y el clima de
respeto favorecen el aumento de los sentimientos de pertenencia y de solidaridad social.
En estos casos, el líder no es el centro del grupo sino que el foco estará puesto en los
objetivos consensuados; el líder sólo contribuye a tales fines y garantiza la reproducción
del respeto a la libre opinión y la igualdad de espacios para expresarla.
Si bien en la realidad parece utópico que dicho tipo de liderazgo sea ejercido en un
ciento por ciento, tal vez el camino hacia la búsqueda de lograr esta utopía vaya
zanjando las imperfecciones de toda organización democrática y alcanzar la igualdad
social por ésta vía. Tampoco debemos perder de vista, para no caer en mero
ilusionismo, que el poder no está distribuido en partes iguales.
183

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Weber, Max. Escritos políticos. Colección: El libro de bolsillo. Madrid, Editorial
Alianza, 1991.
Weber, Max. Ciencia y política. Colección: Los fundamentos de las ciencias del
hombre. Buenos Aires, Centro editor de América Latina, 1991.
184
Capítulo 13

NOTAS SOBRE EL ESTADO, EL ESTADO – NACIÓN


Y EL ESTADO CAPITALISTA

Fabiana Marta Mc Donald

¿Qué es el estado?

Término que se aplica a la comunidad política a partir del siglo XVI, época en que
nace el concepto de Estado por obra de las teorías de Maquiavelo y de los movimientos
de transformación política de Europa en esta época. Con anterioridad, se utilizaban los
términos polis, entre los griegos, y civitas, entre los romanos, y regnum o imperium,
entre los medievales. Ni la polis griega ni la civitas romana, ni tampoco, aunque por
razones distintas, las organizaciones políticas feudales del mundo medieval, eran
Estados en el sentido moderno; carecían de los tres atributos fundamentales - según los
teóricos del derecho político- del Estado: 1) disponer de poder político distribuido en
diversas instituciones (el poder legislativo, ejecutivo y administrativo), cuya principal
manifestación es el poder coercitivo, que se ejerce en un 2) territorio sobre el que se
establece una población a la que se da el nombre de sociedad, cuyos miembros tienen la
voluntad de compartir de una forma estable un conjunto de ideas políticas, que
configuran una 3) cultura política, sustancialmente especificada en la constitución. La
aparición histórica del Estado se produce en una época en que moral - la manera como
regula el individuo su conducta- y política - la manera como se rige una sociedad- se
separan y hacen autónomas (separación que no se daba en la polis o en la civitas). La
institución del Estado supone la creación de un ámbito de la vida humana
específicamente político, con sus conceptos y principios nuevos: el ámbito de lo
político.
Toda estructura social tiene un orden, el cual es definido como orden social;
entendiendo por el mismo un conjunto de normas y comportamientos sociales más o
menos estables en el tiempo que regulan las relaciones sociales. Sin embargo, la
estructura social no es inmutable, es decir, como contrapartida al orden social existen
los conflictos. En este contexto el Estado puede ser definido como una manera peculiar
y específica de organizar la sociedad y la convivencia de sus miembros dentro de la
misma, es decir, su objetivo es la preservación de cierto orden social.
Sintéticamente podemos decir que la existencia del Estado se debe
fundamentalmente a tres razones: a) la debilidad del hombre en la convivencia, b) la
satisfacción de necesidades que implica la organización de los individuos a fin de
asegurar la producción y la distribución de los recursos, c) la convivencia debe asegurar
la organización de los esfuerzos colectivos. Por lo tanto se produce un proceso de
transferencia del poder a través del cual los actores sociales renuncian a la posibilidad
de administrar sus recursos de poder y se lo otorgan a otros actores sociales en función
del bien común. Estos últimos se caracterizan por la concentración de poder y por la
capacidad de administrar los recursos ajenos en una dirección determinada.
185

¿Qué es la nación?

Con las revoluciones democráticas (creación de los EEUU y la Revolución


Francesa) surge una nueva doctrina: el nacionalismo. Esto implica que a comienzos del
siglo XIX surja la creencia de que las naciones eran unidades naturales sobre las cuales
debía construirse el Estado.
Pero, ¿qué se debe entender por la noción de Nación? Este concepto implica la idea
que un pueblo tiene un lugar de origen común, es decir, existen entre los miembros de
una Nación diversos factores que le otorgan homogeneidad, ya sea que se trate de
intereses o de experiencias compartidas que se cuentan en la historia y se materializan
en manifestaciones culturales (literatura, música, deporte, cocina, costumbres, etc.).
Dichos factores permiten que una Nación se pueda diferenciar del resto y que goce del
reconocimiento de las otras naciones.
Para que los integrantes de una Nación puedan tomar conciencia de los frutos de su
carácter y su cultura necesita de una organización política propia. La conciencia de sí
misma es un atributo importante de la Nación, dado que en la medida que cree en su
propia condición Nacional puede plasmar la unidad necesaria para dar lugar a logros
tanto militares como culturales.

Surgimiento del estado nación

Hasta el momento hemos definido al Estado Nación como una organización política
de población homogénea que comparte la cultura y la lengua, gobernada por individuos
que pertenecen a dicha población y que sirven a los intereses de ésta.
El Estado moderno como sistema de dominación organiza a un tipo particular de
estructura social caracterizada por relaciones específicas, es decir, por relaciones de
clase basadas fundamentalmente en la burguesía y el proletariado.
El surgimiento del Estado moderno lo podemos ubicar junto a dos aspectos: por un
lado, un cuerpo particular de ideas que atacaron el antiguo régimen y que generalmente
se las conoce como racionalismo. Y el segundo aspecto se refiere a un conjunto de
cambios a nivel económico que conmovieron las instituciones básicas de la sociedad.
Las nuevas técnicas productivas que modificaron la base productiva recibieron el
nombre de capitalismo.
El racionalismo en tanto corriente crítica del antiguo régimen fue el fundamento
filosófico para que se pudieran reemplazar los viejos vínculos míticos de origen divino
por una organización social basada en un contrato limitado y racional entre gobernantes
y gobernados. Por lo tanto cualquier hombre podía ser soberano. De este modo no solo
se atacaba al derecho divino sino también al sistema de privilegio, es decir, el ataque se
dirigía no solo a la cabeza sino también al corazón del antiguo régimen.
La nueva institución política, históricamente independizada de la religión y de la
Iglesia, encuentra primeramente justificación teórica en El príncipe de Maquiavelo,
quien la vincula a la figura del gobernante y a su habilidad y sagacidad. Durante los
siglos XVII y XVIII, las teorías del contrato social procuran una base racional mejor
para justificar el hecho de que un ciudadano, o un grupo de ciudadanos, ejerza un poder
- que no es suyo- sobre otros. El gobernado renuncia a algunas de sus libertades
otorgándoselas al soberano a cambio de seguridad y orden. Estas teorías contractualistas
se oponen a la visión aristotélica del origen de la sociedad como fin pretendido por la
186
naturaleza, a su concepción del hombre como naturalmente sociable y a la idea
tradicional del origen divino del poder.
Por otro lado, en Europa a mediados del siglo XVIII se producirían importantes
transformaciones económicas y sociales a partir de la Revolución Industrial que
permitieron la expansión industrial, la integración de los mercados locales, la aparición
del comercio internacional junto a los avances tecnológicos en materia de transportes,
movimientos demográficos que condujeron a la urbanización, etc. Dichos cambios
contribuyeron a modificar las relaciones de producción del Antiguo Régimen,
beneficiando de este modo el surgimiento del Estado Nacional.
Nacido el Estado para proteger la seguridad de los ciudadanos, se le añade pronto
como misión propia la defensa de sus libertades. Surgen así los principios del Estado de
derecho, o Estado protector de las libertades públicas, y las diversa maneras como se
entenderán éstas dentro - y fuera- de las democracias liberales, que se establecen
durante los siglos XIX y XX.
El surgimiento del Estado Nación no implica sólo destrucción de las viejas
relaciones e instituciones sociales sino que conserva y modifica algunos aspectos del
antiguo régimen, construyendo o creando nuevas. Con el Estado Nación surge la noción
de ciudadano y las condiciones para su existencia (hombres libres para vender su fuerza
de trabajo), además de las condiciones para la comunicación masiva entre ellos; surge
un sistema de derecho uniforme y de igualdad ante la ley (fenómenos conocidos como
aspectos de la racionalización del derecho); aparece la toma de decisiones centralizada;
creó la necesidad de control continuo, lengua y sistemas de educación comunes, tarifas
aduanera estatales y burocracias y ejércitos nacionales.
Dentro de este contexto se puede caracterizar al Estado Nación de la siguiente
manera:
a. Es soberano, es decir, goza de la mayor capacidad política en términos de poder. Por
un lado, posee la máxima capacidad jurídica y fáctica de disponer del mando en una
sociedad dada y por lo tanto de hacerse obedecer en el interior de su propio territorio.
Por otro lado, la soberanía interna se complementa con la externa, es decir, la capacidad
de autodeterminarse dentro del sistema de relaciones internacionales. Esta capacidad
organizativa puede traducirse como externalización del poder a nivel internacional.
b. Tiene la capacidad de institucionalizar su autoridad, imponiendo una estructura de
relaciones de poder que garanticen el monopolio del uso legítimo de la violencia. En
otras palabras, la utilización de la fuerza le permite cumplir con su función represiva. En
este contexto el poder militar se subordina al poder político.
c. El Estado aparece dentro de la estructura social como una institución particular y con
características específicas (distintas al resto de los actores sociales). Por lo tanto el
origen del Estado está asociado a la separación entre lo público y lo privado.
d. El derecho racional no solo tiene como función ordenar a la sociedad civil sino
también buscará organizar y regular a las instituciones que conforman el Estado.
e. Para cumplir con la función de ejecutar las decisiones del poder político aparece la
burocracia pública que asume la forma de cuadro administrativo regulado por normas
racionales.
g. Por último, el Estado moderno se caracteriza por tener la capacidad de representar
una identidad colectiva, emitiendo símbolos que refuerzan los sentimientos de
pertenencia y solidaridad social.
A modo de introducción cabe aclarar que tanto los elementos componentes del
Estado como sus formas jurídicas y los mecanismos de funcionamiento son producto de
un proceso histórico, pero se han ido complejizando en el período contemporáneo como
187
resultado de la ampliación de sus funciones. En este sentido la aparición del Estado
moderno coincide con el desarrollo del capitalismo, lo cual implica una interrelación
entre los aparatos estatales y el proceso productivo.

Elementos del estado

Históricamente los Estados se han ido desarrollando gracias a la conjunción de tres


elementos: población, territorio y poder institucionalizado.

Población
Las primeras formaciones estatales en la antigüedad contaban con un conjunto
de individuos que habitaban en un espacio geográfico durante un período de tiempo más
o menos prolongado.
Con la aparición del Estado moderno la población se define en función de la
nacionalidad, entendiendo por esta última un lazo histórico social que reúne a grupos
humanos, es decir, sentimientos, valores e historia comunes además de una existencia
colectiva.
Guillermo O’Donnell285 define a la Nación como un arco de solidaridades que
permite identificarnos como un nosotros frente a un ellos de otras nacionalidades.
Por lo tanto la noción de Nación supone no solo un conjunto de habitantes sino
también una estructura social con proyectos colectivos.
Algunos autores se han referido a la población como pueblo. Sin embargo, esos
autores no tienen en cuenta que la unidad de la población está dada por dos aspectos:
por un lado, por una entidad ideológica (la Nación) y por el otro, por una forma jurídica
consagrada por el principio de igualdad de todos los individuos ante la ley. Pero, esta
situación planteada en estos términos supone una homogeneidad que se solo se da en el
nivel ideal o en la teoría pues en realidad la población de un Estado está dividida en
clases sociales. Por lo tanto la unidad de la población deriva de la dominación o de la
hegemonía de una clase social sobre las otras. Por eso el arco de solidaridades que
aparece representando un interés general, no es más que el interés particular de la clase
dominante.
De lo dicho anteriormente Guillermo O’Donnell entiende que la noción de
pueblo no se la puede identificar con la de Nación, dado que el primero sería una
subcomunidad dentro de la segunda formada por los menos favorecidos, es decir,
aquellos que reclaman por principios de justicia no resueltos.

Territorio
La población se ubica en un espacio geográfico específico. El territorio
constituye la base sobre la cual opera la centralización del Estado transformando en
unidad coherente a una población hasta entonces dispersa286.
El territorio determina la extensión y los límites del poder estatal permitiendo la
distinción entre ciudadano y habitante. Las normas jurídicas que regulan las relaciones
entre el Estado y su territorio y entre la población y el territorio del Estado van a estar
enmarcadas en los límites de un espacio geográfico definido en términos de límites y
fronteras.

285
O’Donnell, Guillermo, El estado burocrático autoritario, Ed. De Belgrano, Buenos Aires, 1982.
286
Fernandez, Arturo, El estado, el estado – Nación y el estado democrático en Estudios sobre la
sociedad y el estado, EUDEBA, Buenos Aires, 1986.
188

Poder institucionalizado
Una sociedad estatal surge cuando se crea un poder institucionalizado capaz de
cohesionar a la sociedad global.
El poder institucionalizado en el Estado es una combinación de consenso y
coerción, es decir, el sistema de dominación estatal no solo se basa en la coacción
ejercida por el Estado y sus normas jurídicas sino que es necesario que la población
internalice ese sistema de dominación.
En otras palabras, el Estado en tanto poder institucionalizado debe contar con la
capacidad de convencer o persuadir al que obedece de las ventajas materiales y/o
morales que pueden derivarse del acto de sumisión. Pero esta capacidad debe
complementarse con la de ejercer la fuerza o generar el temor a la sanción por no
obedecer. En este sentido, el Estado para mantener la cohesión interna ejerce por una
lado el control social ideológico a través de instituciones (como la familia, la escuela, la
prensa, etc.) y por el otro lado el control social represivo a través de las instituciones
militares (policía, fuerzas armadas).
El Estado en tanto poder institucionalizado encuentra su legitimidad en la
medida que revierte su esencia en apariencia, es decir, no deja entrever que se
encuentra al servicio de los intereses particulares de una clase y “hace creer” que
gobierna para todos los que obedecen y en función de un interés general. En este
contexto, el Estado integra a la sociedad buscando preservar un orden social
determinado.

Mecanismos de funcionamiento del estado

Relaciones entre la sociedad civil y el Estado


Cada tiempo histórico y cada lugar geográfico y social requiere un estudio de su
situación, es decir, la elaboración de instrumentos de análisis están relacionados con una
determinada práctica histórico social.
En este sentido Gramsci nos propone analizar el concepto de Estado alrededor
de la noción de bloque histórico, entendiendo por tal una unidad o articulación entre la
estructura económica y la superestructura política e ideológica, en tanto serviría para
analizar las raíces estructurales de una situación política.
El autor nos propone analizar las relaciones estructura – superestructura
entendiendo que los intelectuales son un grupo social cuya función es generar la
vinculación entre estos dos elementos. Esta capa social diferenciada conforma lo que
Gramsci denomina como “los funcionarios de la superestructura”.
A este primer análisis es necesario sumarle el del sistema de valores culturales,
es decir, aquel que permite la integración social. Esta última se construye a partir de un
sistema hegemónico bajo la dirección de una clase fundamental que confió la dirección
a los intelectuales. Por lo tanto al análisis de las relaciones entre estructura y
superestructura hay que agregarle el de hegemonía.
De la crisis del sistema hegemónico se crea un nuevo bloque histórico.287

287
En cuanto a la articulación interna del concepto bloque histórico se partirá del análisis de dos
elementos de la superestructura: la sociedad civil y la sociedad política o aparato del estado; para luego
analizar el vínculo entre estructura y superestructura.
En cuanto al aspecto dinámico del bloque histórico se analiza qué se entiende por la noción gramsciana de
hegemonía y el rol de la capa social encargada de la función hegemónica.
189
Al analizar la superestructura del bloque histórico se puede distinguir que
Gramsci contrapone dos elementos constitutivos: la sociedad civil y la sociedad política.
Entendiendo por la primera: “el conjunto de los organismos vulgarmente llamados
privados... y que corresponden a la función de hegemonía que el grupo dominante ejerce
en toda la sociedad”288; este concepto constituye la base para el segundo elemento.
El campo de acción de la sociedad civil es la ideología; la cual es definida como
la concepción del mundo de la clase fundamental a nivel económico. La misma se
expresa en el arte, la ciencia, la actividad económica, el derecho, etc. Dicha concepción
del mundo debe difundirse en toda la sociedad; dicha difusión no es homogénea, es
decir, el autor distingue diferentes grados cualitativos de la concepción del mundo
(filosofía, religión, sentido común y folclore) que será más elaborada en las capas
sociales dirigentes.
Gramsci define la filosofía como “la elaboración individual del pensamiento”
mientras que entiende que el sentido común es un conjunto de “caracteres difusos y
dispersos de un pensamiento genérico de cierta época y de cierto ambiente popular”289.
La filosofía tiene un rol esencial en el seno del bloque histórico que se manifiesta en el
sentido común, es decir, en la concepción del mundo de las clases auxiliares y
subalternas. Por sentido común entiende las distintas formas que adquiere la
concepción del mundo de la clase dirigente en las distintas capas de la sociedad, es
decir, se puede definir al sentido común como “el folklore de la filosofía”. En la medida
que el sentido común es una fusión de las ideologías tradicionales y de la ideología de la
clase dirigente surge el buen sentido.
La ideología es definida por el autor como estructura en tanto la clase dirigente
cuenta con una organización material destinada a difundir y conservar la ideología de la
clase dirigente. Las instituciones encargadas de tal función son la Iglesia, la
organización escolar y los medios de comunicación social (prensa, bibliotecas, etc.), es
decir, aquellos instrumentos sociales que pueden influir sobre la opinión pública.
El segundo elemento de la superestructura es la sociedad política entendida
como el “aparato coercitivo para conformar a las masas del pueblo de acuerdo al tipo de
producción y de economía de un momento dado”290. En otras palabras, la sociedad
política consiste en los mecanismos de coerción necesarios para la conservación del
orden establecido. Si bien el monopolio de la violencia no deja de estar presente en todo
momento (de manera latente) durante la dominación de la clase fundamental, dichos
mecanismos son utilizados como mecanismos de control fundamentalmente en dos
situaciones: a) frente a los grupos que no consienten con la dirección de la clase
fundamental y b) ante una crisis orgánica donde la clase dirigente intenta mantener su
dominación.
Ahora bien, presentada la sociedad civil como la dimensión del consenso y la
sociedad política como la de la coerción es necesario señalar que entre ambas se
establece un vínculo dialéctico en tanto constituyen una unidad, dado que la existencia
de un sistema social no se puede basar en el puro consenso ni en la total coerción. La
clase dominante para ejercer su hegemonía utiliza tanto consenso como coerción,
combinando ambos elementos para conservar su dominación. En este sentido es que
Gramsci define al Estado como la sumatoria de sociedad política y de sociedad civil, en

Por último se esbozará los conceptos de crisis y de formación de un nuevo bloque histórico.
288
Gramsci, A. Los intelectuales y la organización de la cultura, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1972.
289
Gramsci, A. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Ed. Nueva Visión, Buenos
Aires, 1971.
290
Gramsci, A. Cartas desde la Cárcel, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1970.
190
291
otras palabras como “la hegemonía revestida de coerción” . Por lo tanto el Estado
se caracterizaría por la articulación y el equilibrio de estos dos elementos, los cuales
pueden ser definidos como dos elementos de la hegemonía de la clase dominante. Si la
sociedad civil y política poseen un desarrollo similar y están ligadas, la clase dominante
podrá utilizarlas de manera alternativa para conservar su dominación.

El Estado entendido como articulación dialéctica


Planteados estos conceptos introductorios se puede presentar en líneas generales
la articulación entre estructura y superestructura que plantea Gramsci. Este autor
propone el concepto de bloque histórico para dar cuenta de la relación que se da entre
estas dos áreas de relaciones. Para que un bloque histórico se forme es necesario que la
estructura y la superestructura estén orgánicamente ligadas. Se establece una relación
dialéctica entre dos momentos igualmente determinantes. En dicho bloque las fuerzas
materiales son el contenido y las ideologías la forma; dado que “las fuerzas materiales
históricamente no existen sin forma y las ideologías son meros caprichos individuales
sin fuerza material”292. La superestructura es el reflejo de la estructura (aunque no en
sentido mecánico), es decir, la primera se eleva sobre la base de la segunda pero esta
última no puede desarrollarse más allá de los límites de la estructura. Sin embargo, la
superestructura no tiene un papel secundario en tanto genera la conciencia de clase, los
organiza política e ideológicamente. Por lo tanto, si bien la estructura es un factor
decisivo también es cierto que las contradicciones que se generan en la base se expresan
y se resuelven en el nivel superestructural.
La estructura entendida (en sentido histórico) como el conjunto de relaciones de
fuerzas es un conjunto de condiciones materiales de un determinado período histórico.
Por lo tanto Gramsci puede ser caracterizado como un “teórico de la coyuntura” en tanto
propone herramientas analíticas para el estudio de temporalidades específicas, es decir,
propone analizar los límites puestos por los datos de la estructura (conjunto de fuerzas
sociales objetivo) articulados con los actos políticos (superestructura). En otras palabras,
la superestructura evoluciona dentro de los límites de la estructura, es decir, por un lado,
toda ideología debe ser “necesaria” a la estructura y por otro, en la medida que los
movimientos superestructurales respondan a las condiciones orgánicas, serán el reflejo
de la estructura y formarán con ella un bloque histórico. En este sentido un bloque
histórico es el resultado de determinadas relaciones sociales articuladas a partir de la
hegemonía que un grupo social ejerce sobre el conjunto.
Analizar la relación estructura – superestructura en un determinado momento
histórico permite delimitar el bloque histórico.
De lo dicho anteriormente para Gramsci el Estado es una combinación de
consenso y coerción como resultado de la articulación entre sociedad civil y política

Hegemonía y Estado
La vinculación entre estructura socio – económica y superestructura ideológica y
política es garantizada por los intelectuales, fundamentalmente en el ejercicio de la
hegemonía. La hegemonía puede ser definida como la potencialidad de un grupo social
para dirigir (ideológica y culturalmente) a otros grupos sociales y su rasgo esencial
consiste en poseer la capacidad del monopolio intelectual, es decir, los representantes de

291
Gramsci, A. Notas sobre Maquiavelo, sobre política y sobre el Estado Moderno, Ed. Lautaro, Buenos
Aires, 1972.
292
Gramsci, A. El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, Ed. Nueva Visión, Buenos
Aires, 1971.
191
la clase dirigente generan atracción entre las otras capas de intelectuales y de este
modo se crea un bloque ideológico. Dicho bloque es un factor de hegemonía dentro de
un sistema hegemónico en un doble sentido: por un lado, los representantes de la clase
dirigente orientan a los de los otros grupos sociales y por el otro, posibilita a la clase
dirigente controlar a las otras capas sociales.
Gramsci distingue entre hegemonía y dictadura del mismo modo que los hizo
con sociedad civil y política. La hegemonía se da a nivel de la sociedad civil, en tanto la
clase fundamental (a nivel estructural) dirige la sociedad por consenso a partir del
control que ejerce sobre la sociedad civil. Si tenemos en cuenta que la hegemonía se
manifiesta históricamente a través de los aparatos hegemónicos o instituciones de la
sociedad civil, la clase fundamental podrá (a través de ellos) difundir su concepción del
mundo entre los distintos grupos sociales y de este modo ejercer el control sobre la
sociedad civil, constituyéndose un bloque histórico. Al aumentar el control ideológico
se debilita el represivo o coercitivo; este último rol que corresponde a la sociedad
política tiende (en este contexto) a reducirse a una función de apoyo a la sociedad civil.
En caso contrario, es decir, que prevalezca la coerción sobre el consenso, se produciría
una dictadura; la cual puede ser definida como dominación de un grupo social no
hegemónico, es decir, domina por la sola coerción.
Así como habíamos mencionado anteriormente que el Estado no es solamente ni
consenso ni coerción sino una combinación de ambos, del mismo modo en un sistema
hegemónico, la clase dirigente no sólo dirige a las clases auxiliares y aliadas sino
también a las opositoras, por lo tanto deberá valerse tanto de la hegemonía como de la
dictadura.
Ahora bien, no se puede confundir el concepto de hegemonía con el de alianza
de clases. Pues si bien el concepto de hegemonía supone la existencia de una clase
dirigente y de clases dirigidas, la mera existencia no implica alianza. La clase dirigente
posee una posición dominante tanto a nivel estructural porque es la clase fundamental
en términos económicos como a nivel superestructural porque posee la dirección
ideológica a través del bloque intelectual. En cambio, los grupos aliados tienen una
posición secundaria dentro del bloque histórico (en ambos niveles). Por ello es que no
podemos referirnos en términos de alianza de clases; pero además porque la asociación
no es total dado que las clases subalternas permanecen excluidas.
Ya sea que la clase dirigente opte por la hegemonía o simplemente por
neutralizar a los otros grupos, su función directiva requiere una amplia base social, es
decir, ortos grupos deberán asociarse a la clase dirigente con el fin de reforzar el poder
de la clase fundamental. Por lo tanto, dada la importancia de las clases auxiliares, la
clase fundamental no podrá simplemente controlarlos ideológicamente sino que deberá
tener en cuenta sus intereses específicos. En este sentido, la función del grupo
dominante consistirá en crear el equilibrio entre los intereses propios y los de las clases
subordinadas, en tanto esta es la base para la solidez de la hegemonía.
Grupo hegemónico es aquel que representa los intereses políticos del conjunto
de grupos que dirige.
Para Gramsci una sociedad histórica no es ni un modo de producción ni una
formación social (como articulación de modos de producción); es un sistema
hegemónico, es decir, un modo particular de articulación entre estructura y
superestructura. Este vínculo se refleja en las capas de intelectuales, los cuales son
agentes de la superestructura, es decir, es una capa social encargada de administrar la
superestructura y ligada a la estructura (es decir, a las clases fundamentales en el campo
192
económico). Los intelectuales le darán homogeneidad y dirección a las clases
fundamentales dentro del bloque histórico.

El rol de los intelectuales y el Estado

Los intelectuales son grupos ligados a diferentes clases, es decir, no constituyen


una clase propiamente dicha; pero los más importantes son aquellos que se constituyen
a partir de las clases fundamentales.
El vínculo que se establece entre los intelectuales y la clase que representa es
estrecho y el mismo se evidencia en la función que cumple esta capa social en el seno
de la superestructura procurando generar y conservar la hegemonía de clase y por ende
su dominación. En este sentido es que Gramsci define a los intelectuales como los
“funcionarios de las superestructuras”293 en tanto elaboran la ideología de la clase
dominante, es decir, la concepción del mundo de dicha clase impregna todo el cuerpo
social. Además de su elaboración, los intelectuales son los encargados de la difusión de
dicha ideología.
Ahora bien, dado que no todos los intelectuales provienen de la clase
fundamental a nivel económico (algunos provienen de las clases auxiliares), muchos de
ellos gozan de una relativa autonomía con respecto a la estructura socio económica;
hecho por el cual no son un simple reflejo pasivo. Pero además para que los
intelectuales puedan desarrollar su función necesitan distanciarse de la clase
fundamental, es decir, no son agentes pasivos de la clase que representan.
A cada modo de producción corresponde una clase fundamental y, por lo tanto,
un tipo de intelectual. En este sentido se puede distinguir entre los intelectuales
orgánicos del nuevo bloque histórico y los intelectuales tradicionales o del antiguo
bloque histórico. Entre ambos se establece una relación de oposición pero en la medida
que los intelectuales orgánicos atraen a los tradicionales se forma un sistema
hegemónico, de dicha agrupación de intelectuales surge un “bloque intelectual” que se
liga con el bloque histórico.
Dentro del bloque intelectual sus miembros presentan una organización
jerárquica desde el punto de vista cualitativo que va desde el mayor valor otorgado a los
grandes intelectuales o creadores de la nueva concepción del mundo hasta los
intelectuales subalternos que son aquellos que quedan excluidos por tener ninguna
función de dirección dentro de la superestructura.

Cambio social y Estado

En cada situación histórica el bloque histórico aparece como una articulación


interna. Pero en la medida que la historia evoluciona se crean nuevos bloques históricos
y por lo tanto nuevos sistemas hegemónicos, hecho que implica contemplar la noción de
crisis orgánica presentada por el autor.
Una crisis orgánica o de hegemonía implica por un lado una ruptura entre la
estructura y la superestructura, es decir, la clase dirigente no puede cumplir con su
función económica y cultural. En otras palabras, los intelectuales no representan más a
las clases. Por otro lado, implica la creación de un sistema hegemónico que agrupe a las
clases subalternas. Por lo tanto, no toda crisis es orgánica; para que lo sea debe
293
Gramsci, A., Los intelectuales y la organización de la cultura, Ed. Nueva Visión, Buenos Aires, 1972.
193
involucrar tanto a las clases fundamentales en su rol de dominantes como a las
clases que aspiran a la dirección del nuevo sistema hegemónico. Para que una crisis sea
orgánica deben enfrentarse la clase fundamental y las clases auxiliares con las clases
subalternas. Si la crisis se produce entre la clase fundamental y sus auxiliares o entre
fracciones de la clase fundamental no es orgánica.
Una crisis orgánica desembocará en un nuevo sistema hegemónico siempre que
las clases subalternas consigan organizarse y construir su propia dirección política e
ideológica.
Su teoría de la «hegemonía» precisa las condiciones políticas en que una clase
puede erigirse en sujeto histórico de la transformación social, como clase dirigente; esto
no es posible si se parte sólo de una consideración del Estado como un poder represivo;
el Estado no sólo domina, no sólo es aparato político, o dictadura, sino que posee una
auténtica hegemonía en muy diversos órdenes y ámbitos, que pueden recibir el apelativo
de sociedad civil. El dominio político es consecuencia de la hegemonía que se logra en
un grupo social y no a la inversa; el grupo social es primero hegemónico y luego
dominante. Estas teorías son una revisión del papel otorgado a la estructura económica
en el desarrollo de la sociedad, para reconocer la importancia de los elementos
supraestructurales. De ahí la función de los intelectuales y la que ha de desempeñar el
partido. Al intelectual compete conseguir que las masas obreras cobren conciencia de su
misión histórica y no ha de ser un mero investigador, sino un dirigente del partido, el
que ha de comprender la interrelación entre sociedad política y sociedad civil. El
partido, a su vez, es el organismo que representa vitalmente los verdaderos intereses de
la clase obrera y hay que considerarlo como el «moderno príncipe», con todas las
atribuciones que Maquiavelo otorga al suyo.

Naturaleza social del estado

El análisis sociológico no puede dejar de preguntarse sobre la naturaleza del


Estado y tiene que procurar formular los mecanismos ocultos a los ojos del simple
observador. En este sentido, el pensamiento social crítico ha aportado conclusiones
significativas: el Estado es el producto de sociedades desiguales y, por lo tanto
conflictivas. Estas sociedades exigen formas de control sociopolítico que contribuya a
mantener la desigualdad y a amortiguar los conflictos y la lucha de clases. Los grupos
dominantes deben crear y desarrollar el Estado para consolidar su predominio social.
Por ello, el Estado es la expresión de una determinada jerarquía social vigente.
En este contexto, el Estado (centro de conducción social) juega roles diferentes y
a veces ambiguos:
a. Por una parte, el Estado es un agente de integración social.
b. Por otro lado, el Estado posee la capacidad para efectuar cambios sociales según las
demandas de las clases sociales; siempre y cuando dichos cambios no afecten los
intereses de la clase dominante de una sociedad, la cual controla en última instancia la
acción estatal en la medida en que ella constituye el apoyo social hegemónica de las
instituciones del Estado.
c. Los aparatos estatales desempeñan el rol de árbitros de los conflictos sociales sólo en
caso que dichas luchas no pongan en peligro los intereses de la clase dominante; cuando
esto sucede el Estado representará a dicha clase dado que por naturaleza no puede ser
neutro, ya que constituye el soporte político del poder de una clase que posee la
hegemonía sobre el conjunto social.
194
d. Por lo tanto, se debe evitar caracterizar el Estado como una simple realidad
jurídica más o menos inmóvil; al contrario, lo esencial de su funcionamiento reside en
su naturaleza social. En este sentido, el Estado es el escenario donde se desenvuelve el
conflicto entre las clases.

El estado, espacio de conflicto

Al concebir la realidad desde un punto de vista dialéctico, se entiende que la misma


como un cuerpo de relaciones y como una lucha, como un conflicto permanente entre
diferentes concepciones, ideologías, formas de hacer política e intereses económicos
contrapuestos. Estos intereses, ideologías o políticas constituyen una unidad orgánica,
en la que ningún elemento determina al otro, en este sentido es que se dice que forman
un bloque histórico. El bloque dominante y el bloque emergente luchan entre sí y el
destino final es la negación de lo viejo y la construcción de lo nuevo; pero esto no es un
proceso natural, sino una larga lucha, difícil y compleja, que los sectores populares
resolverán en su favor si logran comprender adecuadamente el conflicto en toda su
riqueza y complejidad y actuar sobre él. En este sentido se entiende que el problema del
Estado es un punto de análisis imprescindible para comprender esta situación.
Para la mejor comprensión de la realidad se la puede dividir en diferentes niveles,
entendiendo que no son compartimentos estancos sino una instancia total, que sólo es
explicable desde la relación permanente de sus distintos elementos entre sí y con el
todo. En el nivel económico, existen sectores sociales que se benefician con una
determinada manera de producir vinculada a la economía mundial y otros se ven
perjudicados con esta situación. Este ámbito genera la división en clases sociales dentro
de la estructura social. La clase fundamental está formada por aquellos sectores que
tienen el poder suficiente como para estructurar el conjunto de la sociedad de acuerdo a
sus intereses. Las clases auxiliares gozan de una situación económica intermedia y en
general realizan trabajo de tipo intelectual. Las clases subalternas se encuentran
abiertamente perjudicadas por la estructura económica, en general realizan trabajo físico
y conforman grupos heterogéneos. El nivel de la sociedad civil es el espacio de la
dirección intelectual de la sociedad. En él, la clase fundamental, con la ayuda de
intelectuales a su servicio, trata de lograr la hegemonía, o sea, el consenso. En otras
palabras, busca que la lógica capitalista se transforme en modo de vida colectivo.
Finalmente, el nivel de la sociedad política es el lugar de la coacción, allí se encuentra
el Estado, el gobierno. La clase fundamental lo utiliza en momentos en que su
hegemonía entra en crisis o para controlar los sectores que no se someten a su
dominación. Estos últimos dos niveles conforman el Estado. En la sociedad capitalista
la desigualdad económica se transmite a los diferentes espacios.
Particularmente, en los países periféricos la desigualdad económica convive con
formas ideologicoculturales particulares. La pertenencia a las diferentes clases no sólo
implica una situación económica diferente sino también una ideología distinta y una
diferente forma de hacer política. Si bien se entiende que el conflicto centro – periferia
surge con el capitalismo, lo mismo que el conflicto burguesía – proletariado nace en el
centro del sistema, todo parece indicar que la crisis del capitalismo mundial, como su
necesidad de mantener el consenso en el centro, revierten en una mayor explotación de
la periferia.
Todo esto es necesario para comprender el problema de la hegemonía o del Estado
– sociedad civil. Nuestro tipo de inserción en el capitalismo mundial hace que el
195
mensaje capitalista conviva con las realidades de la pobreza, la marginalidad, el
analfabetismo, la mortalidad infantil, etc. Cuando se hace alusión a la hegemonía
externa no significa que el mensaje llegue directamente desde afuera, los portadores son
sectores internos, intelectuales de las clases auxiliares, y lo hacen a través de los
diversos medios de reproducción de ideología. Se dice que es externa en el sentido que
no es un modo de vida, una ideología orgánica a las sociedades periféricas.
196

Bibliografía

Fernandez, Arturo, El Estado, el Estado – Nación y el Estado democrático en Estudios


sobre la sociedad y el Estado, EUDEBA, Buenos Aires, 1986.
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Tivey, Leonard, El Estado Nación, Ediciones Península, Barcelona, 1987.
Wolfe, Alan, Los límites de la legitimidad
197
Capítulo 14

REFLEXIONES ACERCA DEL CONFLICTO SOCIAL

Silvia Schwartz

Constantemente en sociología se desarrolla el tema del conflicto social, es más, desde


los orígenes de esta ciencia social se destacan los esfuerzos para neutralizarlo, ya que ésta
disciplina, fue creada para lograr: "...los objetivos de estabilidad social de las clases
dominantes. Su función es dar respuestas conservadoras a las crisis planteada en el siglo
XIX...". 294
Las disidencias con respecto al tratamiento que se da al conflicto social se observan
por ejemplo, en las distintas visiones de la sociología clásica y la sociología crítica al res-
pecto:
-la sociología clásica: considera que son posibles los cambios sociales (tema que
abordaremos más adelante) pero que estos deben estar incluidos dentro del orden. Todo
conflicto que altere el orden social debe ser combatido equiparándolo a las enfermedades
que atacan el organismo. La búsqueda fundamental es la de la cohesión social (integración
social) que evitará el conflicto.
-la sociología crítica: ubicada en una visión opuesta de la realidad su idea no sólo es
trabajar en torno del conflicto social, sino también promoverlo y profundizarlo y de esta
manera poder lograr el cambio social.
Lores Arnaiz 295 muestra la posición distintiva frente al conflicto social. En el libro
contrasta las distintas convicciones (ideas fundamentales), a las cuales denomina supuestos
básicos subyacentes, que conforman cada manera de ver la realidad y de entenderla
(paradigma). Resumiendo su pensamiento podemos encontrar dos paradigmas fundamen-
tales: los que apoyan al sistema capitalista (paradigma de la aceptación reformista) y los
que lo rechazan (paradigma de la crítica radical).
-En el paradigma de la aceptación reformista: (entre otros supuestos básicos) se considera
al conflicto como un resabio de instituciones arcaicas y que podría científicamente ser
superado, tarea esencial del cientista social. Estamos refiriéndonos aquí al "retraso
cultural" que afirma que surgirán grandes dificultades (conflictos) si el dominio racional de
la sociedad y el dominio del individuo sobre sus propios impulsos no marchan acordes con
el desarrollo técnico, citado por G.Germani Estudios de Psicología Social refiriéndose a
K.Mannheim. Es posible obtener "científicamente" el consenso social (la unanimidad de
voluntades) necesario. -En cambio el paradigma radical propugna el acrecentamiento del
conflicto hasta llegar a sus consecuencias más extremas (una revolución social que
cambiará el sistema). La causa fundamental del conflicto social para este paradigma es la
económica, por lo tanto para construir un sistema social nuevo es necesario cambiar
revolucionariamente su faz económica. La misión del cientista social, en este caso, es
develar la realidad para que así pueda llegarse al conocimiento, entendiendo como tal
aquel que ayude a una futura praxis (acción) que lleve a la modificación total del sistema
social. Para este enfoque es fundamental el desarrollo de una lucha de clases, hecho que se

294
Portantiero, Juan Carlos (Introducción y selección de textos): La sociología clásica: Durkheim y
Weber, Buenos Aires, Ceal, 1977.
295
Lores Arnaiz, María del Rosario: Hacia una epistemología de las ciencias humanas, Buenos Aires,
Belgrano, 1986.
198
produciría cuando las clases dominadas , según Marx lideradas por los trabajadores
asalariados, (proletarios) entraran en contradicción (conflicto) con sus verdaderos
oponentes las clases dominantes, constituidas por los capitalistas o burgueses propietarios
de fábricas, herramientas, etc. Esta situación de confrontación era inevitable desde la
óptica marxista.
Con lo expresado en párrafos anteriores quiero dejar en claro que el conflicto social
siempre ha sido un tema central en la discusión sociológica.
Una definición unívoca de un concepto en ciencias sociales tiene sus serias cuando
no insalvables dificultades, ya que parafraseando a Guillermo O’Donnell (2000)
deberíamos aplicar en el concepto, las condiciones históricas de surgimiento de los
distintos tipos de casos y de los usos lingüísticos de dicho término
Si tomamos una definición que puede encontrarse en cualquier libro introductorio se
puede inferir que el conflicto social es una forma de interacción social (una relación entre
dos o más personas en un momento determinado en donde cada estímulo encuentre una
respuesta) en la que dos o más personas o grupos tratan de excluirse mutuamente reducién-
dose a la inacción y hasta pudiendo llegar al aniquilamiento del contrario en casos
extremos.
Al igual que todo término en ciencias sociales, presenta diferencias de acuerdo al enfoque
(paradigma) de quien lo analice.

Funciones del conflicto social:

Hemos mencionado que hay distintas opiniones para tratar el conflicto social. Aún
autores que no le dan la importancia esencial de considerarlos como el motor de un cambio
absoluto y necesario del sistema social, le encuentran aspectos funcionales. Por ejemplo en
el libro de L.Coser, Nuevos aportes a la teoría del conflicto social, encontramos que el
conflicto social sirve para:
- evitar la osificación del grupo, es decir mediante el dinamismo que crea el conflicto en el
interior del grupo impide que éste se institucionalice,
- revitalizar las fuerzas creativas del grupo, ya que en el momento de conflicto se crean
nuevas normas y nuevas instituciones,
- fijar las fronteras del grupo, está claro que en momentos de conflictos el que no está
conmigo es mi enemigo.
En muchos casos el conflicto del grupo con un enemigo externo lleva a la cohesión
interna (unión interna), es por eso que muchas veces se crean conflictos irreales para unir
al grupo.
Hay otros autores que consideran que también cumple la función de:
- descarga social, alivia tensiones y de alguna manera puede equilibrar posteriormente al
sistema social.
Existen muchas formas de resolver conflictos mencionaremos algunas de ellas:
-dominación: una parte se impone a la otra,
-transacción: negociación de las partes, ambas sienten que han perdido, en muchos casos
es una tregua,
-integración: es el proceso por el cual ambas partes obtienen lo que quieren (es la fórmula
más difícil de encontrar en la realidad social).
199

Tipos de conflicto social:

Describiremos algunas formas de clasificar a los conflictos sociales:


-conflicto total/ conflicto parcial: ya sea que involucre algunos aspectos de la estructura
social o la mayor parte (e incluso en algunos casos) todas ellos. Ejemplo de conflicto
parcial: una huelga específica. Ejemplo de conflicto total: huelga general, huelga general
por tiempo indeterminado, etc.
Coser en Las funciones del conflicto social, establece una distinción entre aquel
conflicto que no contradice los supuestos básicos en los cuales está basada la relación
(conflicto parcial) y conflictos en los que las partes contendientes ya no comparten los
valores básicos sobre los cuales descansa la legitimidad del sistema social (conflicto total).
-conflicto permanente/conflicto transitorio: es un análisis que se hace del conflicto a través
del tiempo, depende también de la posición que tome el observador al evaluarlo. Por
ejemplo la guerra de los cien años, se la puede juzgar en forma diferente si se la enfoca
desde el punto de vista de alguien que la padeció o a través del análisis histórico.
-conflicto manifiesto/conflicto latente: distinguiendo entre una controversia ya declarada y
la que aún no se ha realizado pero es inminente. Por ejemplo de este último caso en los
momentos previos de un estallido social, de un golpe militar existen indicios
incuestionables de lo que ocurrirá.
Es interesante señalar que Merton (1962) en el libro de Coser ya citado afirma que la tarea
del sociólogo es revelar los problemas sociales latentes, entendiendo por tales también a
los conflictos sociales.
-conflicto interno/conflicto externo: depende desde que grupo o grupos estamos analizando
la situación, pero si lo hacemos a partir de las fronteras del grupo o grupos hacia adentro
será un conflicto interno, si esto es algo que involucra una relación afuera del grupo es un
conflicto externo. Bien dicen que la otra cara de la cohesión interna es el conflicto externo.
-conflicto real/conflicto irreal: en el primer caso existen causas verdaderas para ocasionarlo
encontrando este antagonismo real el grupo (o la clase) establece realmente su identidad,
en el segundo la realidad es que se necesitan relajar tensiones, disimular en muchos casos
el problema verdadero. Es necesario encontrar un "chivo expiatorio".
Muchos conflictos externos, por ejemplo guerras con otros países se declararon
para lograr disimular disputas internas y llegar a una cohesión forzada de la sociedad.
-conflicto previsto/conflicto no previsto: Gino Germani, Política y sociedad en una época
de transición, distingue el conflicto institucionalizado, esperado dentro de los cánones del
marco normativo de una sociedad. Sería un episodio recurrente dentro del normal
desarrollo de la misma. Por ejemplo una huelga.
En la segunda alternativa Germani coloca a los conflictos que surgen en relación a los
procesos de cambio. Se refiere a desajustes entre normas, entre normas y circunstancias
reales (hechos), entre grupos.
Es necesario aclarar un concepto importante para entender y contextualizar el proceso
social que estamos desarrollando y este es el de intereses creados:
-Cuando las personas que detentan determinados privilegios a través del tiempo consideran
que tienen un derecho prescriptivo para su ejercicio y su beneficio, se considera que
poseen en la misma un interés creado. M. Lerner (mencionado por Coser). Por lo tanto
aquellos que gozan de privilegios percibirán el ataque a estos como un ataque al sistema
mismo, ellos son el sistema. En nuestra propia historia se ha considerado la participación
en política de nuevos actores como un ataque al sistema, esta era la estimación hecha por
parte de sectores que siempre habían detentado el poder, no importaba si los nuevos
200
participantes cuestionaban el orden establecido o no. A esta situación Guillermo
O'Donnell, en El Estado Burocrático Autoritario,1966-1973, 1982 la llama crisis de
expansión en la arena política, considerándola conflictiva para ciertas elites (minorías
privilegiadas) aunque en sí mismas sus posiciones no eran confrontativas con el sistema
social imperante.
En líneas generales se puede establecer que un conflicto social se lleva a cabo
cuando:
-se tiene conciencia de ser negativamente privilegiado.
-se percibe que le son negados los derechos y
- se rechaza la justificación de los grupos frente a los cuales se ha establecido el conflicto.
El concepto de conflicto social esta íntimamente ligado al de cambio social, es por eso
que nos detendremos en su profundización.

Cambio social:

En general se define al cambio como una modificación de un estado o modo


precedente de existencia, y por lo tanto si nos referimos a cambio social estamos
ubicando esa variación en el ámbito del sistema social. El cambio social es el cambio
humano.
Aquellas posiciones que privilegian el orden y el mantenimiento del sistema son
virtualmente incapaces de consignar y comprender el fenómeno del cambio social en su
totalidad. Esto es resultante de la tarea principal de esta corriente que es mostrar por qué
las cosas son como son y también porqué deben mantenerse así.
John Rex explica en su libro, Problemas fundamentales de la teoría sociológica, 1977
que las cosas: "...Son así porque lo exigen las necesidades de la estructura social y puesto
que esta misma se concibe como algo que no presenta problemas, no se plantea la cuestión
del cambio...". que como señala el mismo autor los modelos orgánico y de equilibrio
excluían.
Para este autor sólo se pueden vincular la teoría del cambio con la de sistemas
sociales estables por estas tres únicas posibilidades (analogía orgánica).
-por azar y selección natural: es decir el cambio se origina por casualidad,
-por la adaptación al medio: tomando al "medio ambiente" y los cambios tecnológicos, el
contacto cultural, las modificaciones morales, etc,
-por el "crecimiento" de los sistemas sociales: aquí estamos haciendo una directa alusión a
las modificaciones internas del sistema social.
En contraposición a esta postura, la corriente del conflicto representada entre otras
por la ideología marxista, consideraba al cambio como parte inherente al sistema y
además porque basaba su análisis de la realidad social teniendo en cuenta a los procesos
y no estudiándola como entidades estables. Es decir el cambio es una parte esencial en
la constitución de esa realidad, pues incluye expresamente la cuestión de fines y, por
ende, la de un posible conflicto entre ellos (Rex, 1977).
Podemos decir que el cambio social tiene:
-secuencia,
-ritmo y
-dirección.
Seguidamente detallaremos tipos de cambio social.
201
Tipos de cambio social:

Como pasa con cualquier concepto a profundizar encontramos muchas


clasificaciones del mismo, aquí detallaremos las siguientes:

-cambios recurrentes/cambios nuevos: existen cambios que se producen constantemente en


un sistema social (por ejemplo aquellos que tienen que ver con el lenguaje y su
actualización constante) y otros que son absolutamente
inéditos (por ejemplo cuando se institucionalizó el voto femenino obligatorio en nuestro
país).
-cambios a corto/ cambios a largo plazo: esta distinción es relativa (rever conflicto
permanente/conflicto transitorio) al análisis que establezcamos. Pero por ejemplo todo el
proceso de privatizaciones que se produjeron en el país provocó consecuencias en el corto
plazo (mejoramiento o no de los servicios) y alteraciones profundas en el papel del Estado
a largo plazo,
-cambio planeado/ cambio no planeado: no todas las variaciones que se producen en la
sociedad han sido predeterminadas o planeadas, hay hechos espontáneos que llevan
finalmente a modificaciones que no eran esperadas (Catamarca y sus Marchas del Silencio
y su relación con la caída del gobierno de Saadi).
-cambio dentro del sistema/cambio de sistema: para Coser el cambio de sistema es difícil
determinarlo, pero si se considera que un sistema se ha transformado en otro, si se observa
una transformación en todas las relaciones estructurales principales, en las instituciones
básicas y en los sistemas prevalecientes de valor, no podríamos explicarlo como una
modificación interna (dentro) del sistema, sino como un cambio absoluto de sistema.
No siempre el cambio de sistema es una modificación brusca, puede ser el resultado
de procesos graduales de cambios anteriores dentro del sistema. ¿Las privatizaciones, la
política económica de los últimos años han llevado a un cambio dentro o a un cambio de
sistema?
Siempre que hay un cambio se genera algún tipo de conflicto social. Hay una relación
de mutua interdependencia (Coser) entre el cambio social, el conflicto social y la rigidez o
flexibilidad del sistema social que se trate. Es decir cuanto más rígido sea el sistema
social, mayor conflicto traerán los cambios y por lo tanto las disidencias serán más
violentas. Pudiendo llevar a un cambio de sistema. Por otra parte, si el sistema social es
más flexible podrá adaptarse con menos tensiones a los cambios que ocurran y entonces
podrán desarrollarse como cambios dentro del sistema. Una sociedad bien integrada se
adaptará a los cambios y tolerará los conflictos inherentes a su desarrollo, en cambio una
sociedad que no lo esté puede llevar ese conflicto a formas más extremas de violencia
social.
A continuación profundizaremos este concepto.

Tipos de violencia social:

Nos referiremos en este punto a un trabajo de Lewis Coser ya mencionado, Nuevos


aportes a la teoría el conflicto social. En este texto, encuentra el autor, así como antes había
destacado para el conflicto social) funciones sociales de la violencia. Sin ser un autor que
proponga el cambio del sistema (no por nada está hablando de funciones de la violencia),
en su postura se destacan situaciones en que la violencia puede cumplir determinados
papeles y estos son (tomando su tradicional clasificación):
202
-violencia como logro: (tomado desde el punto de visto de los participantes, es una
violencia entre pares) hay acontecimientos en que los individuos están ubicados de tal
manera en la estructura social que su único escapismo es esta misma violencia, pues se
encuentran excluidos del acceso legítimo en la escalera de logros. Como señala Coser, en
general se puede presentar en aquellas situaciones en que parece bloqueado el logro
socioeconómico, sea este legítimo o ilegítimo. El autor da como ejemplo el machismo.
Debemos agregar sin embargo, que no puede aplicarse exclusivamente este tipo de
violencia a individuos de sectores socioeconómicos bajos, sino que se puede dar en todo el
espectro social. El participar en movimientos revolucionarios, el sentirse parte de un todo a
través de la violencia también es un logro, como explica Coser, se logra identidad al unirse
(¿juramentarse?) con el grupo. En muchos casos entonces la violencia asume formas de
descarga, y de satisfacción contrastándola con otras facetas negativas en la vida del
individuo que la emplea.
-violencia como señal de peligro: cuando la violencia se hace presente, no
necesariamente en todos los sectores de la población pero sí en un gran sector de la
misma. En estos casos en que sectores específicos de la sociedad tienen estallidos
sociales nos encontramos con una evidente señal de peligro, que en el mejor de los
casos puede ser tomado en consideración y ser finalmente ventajoso para toda la
sociedad. Recordemos los saqueos a los supermercados en 1989 (auge de la
hiperinflación) especialmente en Rosario. En el mejor de los casos estas señales son
atendidas por las clases gobernantes y de alguna manera se responden los reclamos.
Indican un señalamiento de problemas en la estructura social y según Coser el hecho de no
ser atendido puede provocar un socavamiento completo del orden social. Por ejemplo las
consecuencias negativas del proceso de globalización señaladas por diferentes sectores
sociales con planteamientos contrarios a las directivas de los organismos económicos
mundiales podrían ser tomados en esta dirección.
Dice Pedro David en su libro Criminología y Sociedad "... Esta inutilidad del Derecho
para lograr los fines básicos de la comunidad, esta violencia que se hace al pueblo
mediante las instituciones jurídicas, genera la violencia que adoptará ese pueblo como
pauta cultural al no serle útil para sus expectativas recurrir al órgano que debería prevenir
el conflicto."
-violencia como catalizador: la idea de Coser es destacar que no sólo los delincuentes, sino
también los agentes del cumplimiento de la ley (impositores de reglas o agentes de control
social) pueden provocar un sentimiento de solidaridad contra su conducta. Es decir formas
de violencia (ilegítima o extralegal) ejercidas por estos agentes que cuando se hacen
visibles (por los medios de comunicación y de acuerdo con la publicidad que se haga y el
impacto que genere en la audiencia) producen toda una reacción de la sociedad contra su
forma de ejercer ese rol.
En definitiva el autor establece que este ejercicio de la violencia puede actuar como
un boomerang finalmente en contra de quienes la han ejercido de parte de la gente que
no ha participado en ella. Cabe preguntarse si el descreimiento hacia la política en
general y los políticos en particular, no podría ubicarse en este ítem. Constantemente
estamos viendo por ejemplo en los medios de comunicación el resultado de
investigaciones con la "cámara sorpresa" donde muestras casos de violencias con deter-
minados grupos y como ello motiva posteriores sanciones a los que la aplican (violencia
contra menores en un establecimiento municipal de parte de los celadores, etc.)
Estas funciones arriba mencionadas son las más relevantes para Coser.
Mencionaremos otra forma:
203
- la de violencia interna como mecanismo para la solución de conflictos, pero sin darle
la relevancia de las anteriores. Es una respuesta del sistema social al fracaso de la autoridad
establecida. Guillermo O'Donnell la considera uno de los indicadores del Estado
Burocrático Autoritario (aquel Estado que se instaura para "ordenar" y "encauzar" las
relaciones sociales dentro de los supuestos del sistema capitalista al decir de este autor).
En muchos casos se puede utilizar la violencia interna como una forma de
"disciplinar" a la población, especialmente a sectores específicos de ella. También
señala Coser que sectores despojados y excluidos de la población ejercen esta violencia
como mecanismos para la solución de conflictos cuando no disponen socialmente de
canales no violentos para la expresión de los deseos y demandas del grupo (obsérvese
por ejemplo en Rosario en 1989 cuando villas de emergencia esperaban armadas a otros
habitantes de presuntas villas de emergencia vecinas que iban a atacarlos). Es
considerado como una respuesta al fracaso de la autoridad establecida.
También se puede relacionar este tipo de violencia con el conflicto no real ya que
no se origina en la frustración de demandas específicas entre antagonistas que tienen
fines rivales, sino por la necesidad que tiene al menos uno de ellos de relajar la tensión,
puede asumir entonces características irracionales. En la medida en que el conflicto es
más intenso, más posibilidades hay de que se incorporen elementos no reales al mismo,
la violencia termina siendo un fin en sí misma.
La violencia sigue siendo un gran tema en la sociología, de forma expresa o
encubierta esta presente cotidianamente en nuestra realidad, ya sea como causa o como
resultado, no puede prescindirse de ella a la hora de profundizar un estudio de los
fenómenos sociales. Como afirma Coser en un párrafo que puede ser aplicado en
nuestros días: "Solo donde todos los estratos significativos de la población han
conquistado derechos plenos de ciudadanía, es decir sólo donde existan canales abiertos
de comunicación política a través de los cuales todos los grupos puedan articular sus
demandas, hay elevadas probabilidades de que el ejercicio político de la violencia pueda
ser exitosamente minimizado. Donde esto no es así, el uso político de violencia es un
elemento al que siempre se puede recurrir. Si las estructuras políticas son incapaces de
dar cabida a todas las demandas que se les hacen, siempre existe la posibilidad de que
recurran a la violencia quienes consideren que no se les oye, o quienes tienen un interés
creado en seguir sin oír."
204

Bibliografia

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-PORTANTIERO, Juan Carlos. La sociología clásica: Durkheim y Weber. Bs. As. CEAL.
1977.
-REX, John. Problemas fundamentales de la teoría sociológica. Bs.As. Amorrortu. 1977.
205
Capítulo 15

LA ACCIÓN SOCIAL

Claudia Laniella

El objetivo de este apartado es analizar el comportamiento social a través de


distintos abordajes teóricos. A tal fin retomaremos conceptos vertidos en capítulos
precedentes para especificar el tipo de conducta que será el eje analítico del presente
trabajo.
Max Weber sostiene que el aspecto distintivo de la conducta humana radica en el
hecho de que los hombres, a diferencia de los animales, le otorgan un sentido, un
significado y un motivo a sus acciones. El énfasis de esta afirmación lo llevan a recortar
el objeto de estudio de la sociología y definir a la misma como la ciencia que debe
comprender e interpretar a la acción social, vale decir que debe captar el sentido que el
actor le atribuye a su conducta.
Por acción social debemos entender todo comportamiento humano en el que el
sentido mentado por el actor está referido a la conducta de los otros (los que podrán ser
agentes individuales y conocidos o un conjunto de individuos indeterminados y
desconocidos).
De esta forma se restringe el análisis de la conducta a un tipo específico de actos
sociales y se excluyen comportamientos tales como la conducta íntima, la
contemplación, la oración solitaria, la acción homogénea de muchos, etc., que no toman
en cuenta la conducta de otros.
Un choque entre automovilistas es un fenómeno natural pero el intento de evitar el
impacto o la pelea que este choque origina entre los conductores es una acción social
debido a que se ejerce una conducta con sentido propio dirigida a la acción de otros. En
el mismo sentido tampoco es acción social el hecho de abrir un paraguas cuando llueve
ya que la conducta en este caso se orienta por la necesidad de no mojarse y no por el
comportamiento de otras personas.
Si la sociología debe captar el sentido que el actor atribuye a su conducta es lógico
decir que toda acción con sentido es una acción comprensible.
Para que la comprensión de la conducta social sea exhaustiva, la misma debe ser
causalmente adecuada y adecuada en el plano de la significación.
Para que una sucesión de hechos sea causalmente adecuada es necesario que exista
la probabilidad que esa sucesión transcurra siempre de la misma forma, o sea que a un
determinado proceso observado le siga otro proceso determinado (generalizaciones).
Esta adecuación es válida tanto para hechos históricos como para fenómenos
estadísticos.
Diremos que una acción es adecuada en el plano de la significación cuando
logramos hacer evidente el contenido subjetivo mentado en ella (evidencia de la
comprensión)
La evidencia de la comprensión puede ser racional o endopática La comprensión
racional- lógico matemática- implica la comprensión directa que se ajusta a nuestro
conocimiento intelectual o se adecua a datos de nuestra experiencia de los que
extraemos consecuencias lógicas. Por ejemplo podemos comprender la proposición
matemática 2 x 2 = 4 que oímos o leemos así también como comprendemos la
afirmación de que en época de crisis las personas tienden a no contraer deudas.
206
Pero cuando las acciones de los hombres están orientadas por valores o fines
últimos los motivos que orientan las conductas no se nos presentan con tanta evidencia
y es necesario recurrir a la fantasía endopática para revivir lo mentado por el sujeto.
La empatía implica ponerse en el lugar del otro, identificarse con el actor para entender
la acción en términos del sujeto actuante pero nunca valorar o juzgar las conductas
ajenas debido a que esto perturbaría el proceso comprensivo y afectaría la vivencia
endopática.
Si bien la máxima evidencia se alcanza por medio de la comprensión racional la
comprensión endopática es un recurso válido que posibilita captar, a partir de una
identificación subjetiva, el sentido, motivo o fundamento de la acción interindividual.
Weber establece diferenciaciones entre las acciones sociales y realiza una tipología
clasificatoria de las mismas utilizando un recurso metodológico denominado "tipos
ideales o puros”. Esta metodología consiste en la construcción ideal de un fenómeno
(ideal en el sentido de que existe como idea y no en la realidad) en donde se exageran o
acentúan rasgos típicos o característicos de un determinado hecho. De esta forma se
configura una especie de modelo o parámetro con el que se confronta la realidad
empírica y permite conocer cuanto se acerca o se aleja esa realidad del tipo puro
construido.
Se debe tener en cuenta que el modelo no es la realidad y por lo tanto rara vez se
puede encontrar una manifestación con semejante pureza conceptual.
Existen cuatro tipos de acciones sociales:

Acción racional con arreglo a fines


Es una acción reflexiva en la que el actor orienta su conducta por el fin, los medios
y las consecuencias implicadas en ellas y para lo cual adecua racionalmente los medios
con los fines, los fines con las consecuencias y los distintos fines entre sí.
En consecuencia el actor es plenamente consciente de la situación, de los medios
disponibles y del objetivo a alcanzar. Si el agente por desconocimiento o ineptitud
equivocara los medios para lograr el fin esto no modificaría la racionalidad del acto. La
racionalidad con respecto a un fin se mide en función de los conocimientos del actor y
no del observador que puede concebir otros medios como justos o valederos.
Esta acción posee el grado de máxima evidencia.
Un ejemplo de este comportamiento es la conducta del especulador económico en
la que el fin perseguido por el actor es ganar dinero y para ello establece una relación
lógica entre los medios que usa (comprar valores cuando están en baja) y la meta que
quiere alcanzar (aumentar su capital).

Accion racional con arreglo a valores


Es una acción reflexiva determinada por la creencia consciente en el valor propio y
absoluto de una conducta, sin relación alguna con el resultado. Podemos decir que el fin
que persigue el actor no es externo a él sino interno y su conducta se orienta en función
de los principios éticos que sustenta, ya sea idea del honor, valores trascendentes,
prestigio, etc.
Un ejemplo de esta acción es la conducta racional de un capitán que decide
hundirse con su barco y acepta todos los riesgos que esta decisión entraña al permanecer
fiel a la idea que él mismo tiene del honor o prestigio.
207
Accion social tradicional
Es una acción irreflexiva determinada por la costumbre arraigada o la tradición. En
este caso el actor no necesita trazarse un fin ni concebir un valor para actuar, su
comportamiento simplemente obedece a las costumbres y a las pautas que ha
incorporado por medio del proceso de socialización y que quedaron internalizadas en él.
Las acciones que el agente ejecuta se manifiestan mediante comportamientos semi-
inconscientes que hace en forma automática con lo cual el contenido subjetivo mentado
no resulta evidente.

Accion social emotiva


Es una acción irreflexiva determinada por afectos y estados sentimentales
momentáneos. Podemos decir que este comportamiento es una conducta fronteriza al
área psicológica debido a que el contenido subjetivo mentado por el actor no se
evidencia. El agente posee poca conciencia de la acción que ejecuta y su
comportamiento se define por la reacción emocional (impulsos y emociones) bajo
determinadas circunstancias.
Ejemplos típicos de estos comportamientos se visualizan en encuentros deportivos
donde los jugadores reaccionan agresivamente frente a un adversario sin ser plenamente
conscientes de la agresión descargada y de las consecuencias que su conducta acarrea.
La acción racional con arreglo a valores al igual que acción afectiva ponen el
sentido de la acción en la acción misma y no en el resultado, pero se diferencian entre sí
debido a que en la primera el actor prevé y planea las consecuencias de sus actos.
Por lo tanto podemos afirmar que actúa afectivamente aquel que obra en virtud de
sus pasiones de momento y actúa racionalmente con arreglo a valores quien sin tomar
en cuenta las consecuencias previsibles de sus actos obra en virtud de sus propias
convicciones o mandatos frente a los cuales se siente obligado.
Es necesario aclarar que estos distintos tipos de acción no conducen a que
obligatoriamente toda conducta se encuadre en una categoría u otra sino que la realidad
presentará elementos tipológicos combinatorios. A modo de ejemplo podemos decir que
la conducta de un investigador es un acto racional con respecto a un fin ya que el
investigador busca establecer proposiciones de validez universal, pero este mismo fin
(la verdad) está determinado por un juicio de valor, vale decir, por un juicio acerca del
valor de la verdad. De esta forma el acto científico es una combinación de una acción
racional con arreglo a un fin y de una acción racional con arreglo a un valor que es la
verdad.

La acción y sus elementos

Gino Germani desarrolló una tipología de la acción basándose en el esquema


teórico de Talcott Parsons (al que le introdujo algunas modificaciones y
simplificaciones).
Su análisis abordará el estudio de los elementos de la acción considerando
apriorísticamente que la conducta es un todo homogéneo y por tanto, las categorías
analíticas empleadas servirán solo como una forma diferente de percibir el fenómeno
de la conducta social.
Los elementos de la acción son:
EL ACTOR: es el protagonista de la acción y puede ser tanto un individuo como un
grupo. En este último caso se debe considerar al grupo como una unidad actuante y
208
analizar, no las conductas individuales, sino aquellas acciones que los hombres
ejecutan en su calidad de miembros.
El actor es un ser socializado que ha internalizado pautas de comportamiento
originales de la cultura en la que está inmerso, que es portador de paradigmas singulares
que le permitirán hacer su propia lectura del mundo, que ocupa status y desempeña
roles, que posee experiencia, consciencia y que es capaz de tomar decisiones.
En suma, la forma en que ha incorporado el mundo sociocultural y la percepción
que tenga del mismo será la clave de su comportamiento.
LA SITUACIÓN: se refiere al contexto histórico, espacial, social y cultural en el
cual se desarrolla la acción y en donde están inmersos los actores.
La situación está dada en primer lugar por:
1-EL FIN: el actor inicia su conducta con una meta en vista, esa meta es el
propósito, fin u objetivo que quiere lograr. El protagonista anticipa mentalmente el fin
que anhela conseguir y esta representación de un estado futuro de cosas requiere
esfuerzo, imaginación y voluntad.
En teoría podemos decir que una acción concluye cuando se logra la consecución
del fin deseado, pero de hecho, inmediatamente surge otro fin que desplaza al anterior y
se reinicia la acción, por esto se considera a la conducta humana como una sucesión de
acciones entrelazadas
Es necesario aclarar que no debe confundirse el fin con el mero resultado El fin se
produce por la intervención de un actor en cambio el resultado puede devenir como
consecuencia de algo inevitable sin que en ello haya participado un sujeto.
El fin, al igual que los otros elementos de la acción, puede ser analizado desde dos
perspectivas: el punto de vista del actor y el del observador. Ambas visiones podrán
coincidir o discrepar.
Para aclarar estas dos posturas introduciremos los conceptos de fines conscientes e
inconscientes. Podemos decir que desde el punto de vista del actor el fin es la meta a la
que quiere llegar por medio de la acción, en este caso el fin es conscientemente
experimentado por el sujeto actuante.
Desde el punto de vista del observador el fin resulta evidente cuando se analizan los
motivos reales de la acción. Si hay correspondencia entre los motivos reales y el fin
consciente experimentado por el actor, hay coincidencia entre los dos puntos de vista.
En cambio, si el actor tiene determinados motivos conscientes pero
inconscientemente obtiene otros resultados con su acción, habrá discrepancia con la
visión del observador debido a que el fin consciente sería una justificación o
racionalización posterior de la acción que no guardaría relación con el fin verdadero.
Veamos el siguiente ejemplo: un empleado mantiene una discusión con su jefe y se
ve impedido de expresar en forma manifiesta su agresión por temor a ser despedido. Su
agresividad se desplaza hacia un objeto (golpea el escritorio) y justifica con
argumentaciones ese comportamiento agresivo. Este es el fin consciente de la acción
desde el punto de vista del actor, pero para el observador, el fin real es descargar la
agresión que siente hacia su empleador (este tipo de abordaje correspondería al del
psicoanálisis)
2-LOS MEDIOS: son los aspectos de la situación que el actor controla, podemos
decir que son las herramientas o los elementos de los que el actor se vale para lograr el
objetivo. Los mismos son usados a voluntad y pueden ser sencillos, complejos o
diversos y su elección puede llevar al error en caso de ser inadecuada.
209
Un mismo fin se puede alcanzar por más de un medio, esto le permite al actor
optar por una amplia gama de posibilidades que acarrean situaciones de incertidumbre
al no saber si el medio elegido es el correcto para llegar a la meta.
Lo que para un actor es un medio para otro puede ser un fin y lo que es un fin hoy
puede ser un medio mañana si recordamos que la conducta de un hombre es una
sucesión de acciones entrelazadas
3- LAS CONDICIONES: son aquellos elementos con respecto a los cuales el actor
no tiene control y debe aceptar tal cual están, son los obstáculos impuestos que limitan
la acción. Si no existieran limitaciones el fin llegaría sin intervención del actor y no
habría necesidad de acción alguna.
Los medios como las condiciones pueden ser internos o externos. Al referirnos a
internos mencionamos las capacidades innatas de los actores, ya sean intelectuales,
emocionales o físicas. Los medios o condiciones externas se refieren a los elementos del
mundo exterior como por ejemplo las oportunidades que ofrece el mercado para
determinados trabajos.
Debemos pensar que lo que para un actor es una condición para otro puede ser un
medio y viceversa. En las sociedades modernas, el no saber usar una computadora es
una condición para que un actor consiga empleo, pero a la vez es un medio para el que
sí tiene conocimientos en sistemas.
Medios y condiciones también pueden ser analizados desde dos puntos de vista.
Desde la órbita del actor la elección que haga de los medios tendrá que ver con la
percepción de la situación, la misma podrá ser incompleta o deformada según el juicio
del observador. Puede suceder que el actor ignore los medio o las condiciones o ambas,
en este caso el observador juzgará que no podrá haber una percepción correcta debido al
escaso nivel de conocimiento que sustenta el sujeto. Desde el punto de vista objetivo se
espera que de acuerdo con la posición que un actor ocupa, su nivel de conocimiento y la
sociedad en la que está inmerso utilice los medios adecuados y sortee los obstáculos
impuestos para lograr el fin deseado. Cuando esto no ocurre se juzga negativamente el
comportamiento de esa persona.
MARCO NORMATIVO: está conformado por las pautas de comportamiento, usos,
costumbres, reglas y valores(existentes en la situación) que orientan el comportamiento
de los actores. Estos elementos actúan como modelos de lo que es aceptable y legítimo
en determinada sociedad. Podemos considerar al marco normativo como un agente
fiscalizador de la conducta social ya que las normas ejercen control sobre los fines,
medios y obstáculos al contemplar el bien general sobre el individual.
El marco normativo puede ser analizado desde una doble perspectiva:
Si el observador se ubica en el mismo marco normativo del actor podrá haber
coincidencias o discrepancias en la percepción de la situación Esto puede acontecer
porque el actor percibe de modo diferente el marco normativo que debería
corresponderle según el juicio del observador o se ubica en otro marco normativo que
no le correspondería según el criterio del observador.
El observador en todos los casos tiene una posición privilegiada porque determina
cual es el marco normativo correcto y establece si existe discrepancia entre el marco
percibido por el actor y el otorgado por él.
El observador usa un marco normativo distinto al del actor. En este caso los
diferentes marcos deben ser explicitados para no caer en un absolutismo de valores por
parte de quien juzga la acción. (como por ejemplo juzgar al mundo islámico con los
valores occidentales).
210
Para finalizar debemos establecer distinciones entre los marcos normativos a
fin de poder analizar las acciones que ellos generan.
Un marco normativo rígido genera acciones prescriptivas, el actor no tiene margen
de opción debido a que existe una respuesta determinada frente a cada situación dada.
Su acción está orientada y acotada por pautas establecidas que el actor ha incorporado a
lo largo del proceso de socialización y que lo llevan a desear solo aquello que puede
anhelar. Si en algún caso existiera algún tipo de libertad en la acción esto solo se debe a
imprecisiones en cuanto a la aplicación de la norma establecida.
Estas acciones tienen su origen en decisiones de tipo colectivo, el grupo elige por el
actor particular debido a que los intereses del todo están por sobre los individuales.
Un marco normativo flexible permitirá acciones electivas, el actor tiene la
posibilidad de optar frente a una serie de alternativas, su decisión es individual y no está
preestablecida por decisiones colectivas como en el caso anterior sino que el agente
obra por deliberación y decisión personal.
Por último, un marco normativo insuficiente, confuso o ausente generará acciones
anómicas . Este tipo de acciones es la consecuencia (no única) de cambios bruscos que
generan una falta de adaptación normativa de los actores frente a nuevas situaciones

Hacia una nueva recategorización de la acción racional

Consideraciones previas

Habermas realiza un análisis exhaustivo de la acción y de su fundamento racional


desde la llamada escuela crítica. Abocado a esta tarea desarrolla una teoría de la acción
comunicativa en la que el concepto de racionalidad se refiere a pretensiones universales
de validez que deben ser explicitadas por medio de una teoría de la argumentación. Las
pretensiones de validez remiten a diferentes categorías de un saber que se encarna en
manifestaciones o expresiones e implican:
1- Que el enunciado sea verdadero para que el oyente pueda asumir y
compartir el saber del hablante (verdad proposicional)
2- Que el enunciado sea correcto en relación con el contexto normativo para
poder establecer con el oyente una relación legítima (rectitud normativa)
3- Que la intención expresada por el hablante coincida realmente con lo que
este piensa para que el oyente pueda fiarse de lo que oye (veracidad expresiva)
La argumentación es un tipo de habla en que los actores tematizan pretensiones de
validez que se han vuelto dudosas y que tratan de defender o rechazar por medio de
buenas razones; su fuerza se mide en función de la pertinencia que esas razones tienen,
o en otros términos, si son capaces de convencer a los actores o motivarlos a la
aceptación de las pretensiones de validez en disputa. De la misma forma se puede juzgar
la racionalidad de un actor (capaz de leguaje y acción) según sea su comportamiento
como participante en una argumentación, es decir, a la forma en que actúa o responde a
las razones que se dan sobre lo que está en disputa.
El entendimiento lingüístico es el hilo conductor del análisis de la acción y el
lenguaje juega un rol central al permitir que los actores, al hacer uso de oraciones
orientándose al entendimiento, contraigan relaciones con el mundo de modo reflexivo,

El concepto de anomia y su análisis será abordado con mayor profundidad en el apartado


correspondiente a “ Consideraciones acerca del concepto de desviación social” del presente libro.
211
presentándose unos frente a otros con pretensiones de validez que pueden ser
reconocidas o puestas en duda (objetivamente enjuiciadas)
Lenguaje y comunicación no son sinónimos, el lenguaje es un medio de
comunicación que sirve al entendimiento, pero los actores al entenderse entre sí,
persigue cada uno sus propios fines.

La tipología de la acción racional

Sus deseos de poder investigar los procesos de racionalización lo llevan a rever la


teoría de la acción weberiana en la que, a su juicio, se dejan de lado aspectos
importantes que permiten formular una tipología clasificatoria diferente.
Weber considera que el “sentido” es lo que permite diferenciar una acción social de
un comportamiento, pero no explica ni relaciona el sentido con el medio lingüístico de
la comprensión, sino que lo relaciona con las intenciones de un actor concebido como
sujeto aislado. Lo fundamental en este caso, no es la ralación interpersonal de dos
sujetos capaces de lenguaje y acción que apuntan a un entendimiento lingüístico sino a
la consecución de fines individuales de acuerdo intereses propios.
Analicemos esto más detalladamente:
Weber toma como punto de referencia de su tipología, la acción racional con
arreglo a fines. En ella el comportamiento de un actor es racional cuando elige sus fines
de acuerdo a sus valores y sopesando las consecuencias alternativas opta por los
medios más adecuados.
Esta forma de concebir la racionalidad (adecuación medios-fines) provoca que en
su tipología se vaya produciendo un estrechamiento de la conciencia del actor.
En la acción racional con arreglo a valores se desdibujan del sentido subjetivo las
consecuencias y por lo tanto se escapan a un control racional. En la acción afectiva
ocurre lo mismo tanto con las consecuencias como con los valores y en la acción
tradicional desaparecen del sentido subjetivo las consecuencias, los valores y los fines.
Para poder seguir sosteniendo que es racional una acción con respecto a un valor,
Weber acota el concepto de racionalidad y toma en cuenta sólo la intención de la
orientación de la acción. De esta forma enfoca la racionalidad en función de una acción
unilateral en la que el actor adecua los medios con los fines y deja fuera de su análisis
las relaciones sociales (acciones sociales orientadas recíprocamente en las que el sentido
de la acción de cada uno se relacionan con la actitud del otro) que le permitirían ver los
mecanismos de coordinación de las acciones, ya sean relaciones que descansen sobre
tramas de intereses o sobre acuerdos normativos y de tal modo diferenciar la existencia
de un orden económico y la vigencia de un orden jurídico.
El planteamiento de Habermas descansa en que existen distintos tipos de relación
reflexiva de las orientaciones de la acción y otros aspectos sobre los cuales las acciones
pueden racionalizarse.
Aspectos de la acción susceptibles de racionalización :
ACCIÓN ESTRATÉGICA orientada al éxito (por trama de intereses): es una
acción que debe ser considerada bajo el aspecto de observancia a reglas de elección
racional y evaluada su influencia sobre las decisiones de otro actor.
En el cálculo que el actor hace de su éxito interviene la expectativa de decisión de
otro u otros actores que también actúan para lograr sus propios fines. Acá hay por lo
menos dos agentes que actúan para alcanzar su fin pero sus decisiones están orientadas
por las conductas de los demás. La conducta de cada actor dependerá de la conducta que
212
siga el otro, la cual dependerá a su vez de las expectativas del otro hacia su propia
conducta. Los actores orientan su conducta hacia su propio éxito, vale decir, que sus
planes de acción se coordinan por medio de un cálculo egocéntrico de resultados.
ACCION COMUNICATIVA orientada al entendimiento( mediada por acuerdo
normativo): se produce cuando por lo menos dos actores capaces de lenguaje y acción
entablan una relación interpersonal. El concepto central en esta acción es el de
interpretación y nos remite a la negociación de definiciones de la situación susceptibles
de acuerdo. En otros términos diremos que los planes de acción de los actores se
coordinan por medio del entendimiento(proceso de obtención de un acuerdo basado en
convicciones comunes) y que los agentes persiguen fines individuales que deben
armonizar entre sí sobre la base de una definición compartida de la situación.
Esta acción considera al lenguaje como un medio de entendimiento que funciona
como un mecanismo coordinador de la acción debido a que los participantes se ponen
de acuerdo sobre la validez que pretenden para sus manifestaciones o sea que reconocen
las pretensiones de validez con que se presentan unos frente a otros.
En resumen: las acciones sociales se pueden diferenciar según los actores adopten
una actitud orientada al éxito o una actitud orientada al entendimiento, debiendo dichas
actitudes poder ser identificadas por los participantes.
La acción comunicativa se diferencia de la interacción estratégica porque los
actores persiguen con sus actos de habla fines ilocucionarios (que el oyente llegue a
entender el contenido manifiesto del acto de habla) para lograr una acuerdo que sirva de
trasfondo para coordinar los planes de acción individuales.
El concepto clave para analizar la racionalidad es el de entendimiento lingüístico
(acción comunicativa u orientada al entendimiento). En la acción comunicativa por lo
menos dos actores (capaces de lenguaje y acción) entablan una relación interpersonal
en la que el lenguaje (verbal o no) juega un papel fundamental ya que por su
intermedio los actores se entienden (logran un acuerdo basado en convicciones
comunes) y negocian definiciones de la situación que puedan ser por todos reconocidas.
El acuerdo que el acto de entendimiento entraña puede ser medido por pretensiones de
validez susceptibles de crítica (aceptada o rechazada).
213

Bibliografía

ARON, Raimond “Las etapas del pensamiento sociológico” Siglo XX Buenos Aires
1981
DÍAZ, Ester “La ciencia y el imaginario social” Biblos Buenos Aires
GERMANI, Gino “Política y sociedad en unaépoca de transición” Paidós Buenos Aires
1968
GIDDENS, Anthony “La teoría social hoy” Alianza Buenos Aires 1995
HABERMAS, Jurgen “Teoría de la acción comunicativa” Taurus Buenos Aires 1998
ROCHER, Guy “Introducción a la sociología” Herder Barcelona 1973
WEBER, Max “Economía y sociedad” F.C.E. Bogotá 1977
214
Capítulo 16

MOVIMIENTOS SOCIALES

Silvia Schwartz

Mucho se ha hablado de los movimientos sociales, es más su concepto y


caracterización todavía siguen en discusión. Sin embargo son una parte importante de la
realidad de nuestros días, cuando instituciones organizadas y estructuradas están siendo
cuestionadas y hasta algunos las consideran superadas.
El fenómeno de los movimientos sociales se ha revalorizado en los últimos tiempos,
aún por sobre la opinión y la credibilidad de los partidos políticos. Los integrantes de
los mismos, en muchos casos, han llegado a rechazar de manera absoluta a la política.
Las encuestas hechas a la población desde la apertura del gobierno democrático vienen
mostrando una tendencia decreciente (que se mantiene constante hasta la actualidad) de
credibilidad hacia las instituciones establecidas: partidos políticos, aparato judicial,
parlamento, etc. A continuación daremos la conceptualización de los movimientos
sociales a través de la óptica de diferentes autores.

Distintas interpretaciones del concepto:

Hay distintos enfoques acerca de los movimientos sociales, en forma general


podríamos decir que al referirnos a ellos estamos:"...haciendo referencia a acciones
colectivas con alta participación de base, que utilizan canales no institucionalizados y
que, al mismo tiempo que van elaborando sus demandas, van encontrando formas de
acción para expresarlas y que se van constituyendo en sujetos colectivos, es decir,
reconociéndose como grupo o categoría social “ Elizabeth Jelin, Los nuevos
movimientos sociales,1985.
Haremos una recopilación del pensamiento de algunos autores sobre el tema:
-Daniel García Delgado los define como procesos temporales de emergencia de
acciones colectivas solidarias, conflictivas y cuestionadores que en su desarrollo pueden
llegar a conformar nuevos actores colectivos con identidad propia, con cierta
permanencia temporal y la potencialidad de transformar por su presencia y sus prácticas
el escenario de la acción social.
-Alain Touraine, afirma que los movimientos sociales son como interacciones
normativamente orientadas entre adversarios que poseen interpretaciones conflictivas y
modelos societales opuestos acerca de un campo cultural compartido.
-Jungan Habermas afirma que son como reacciones defensivas contra la
penetración del Estado y del mercado en la vida social (1981).
-Otros autores reafirmando estas concepciones establecen: (Smelser) que el origen
de la acción colectiva aparece relacionado con la necesidad de restablecer el equilibrio,
que es alterado por estímulos externos al sistema. Pero así también es necesario
igualmente (Jenkins) que existan vinculaciones con miembros de la estructura política
porque con ello aumenta la posibilidad de éxito en el logro de sus reivindicaciones.
215
Caracteristicas de los movimientos sociales:

Los movimientos sociales son manifestaciones de la sociedad civil frente a la


sociedad política (abstracción que sirve para distinguir dos dimensiones de la misma
realidad, la sociedad en general y el Estado). (Camacho, 1989).
Las definiciones del punto anterior, van mostrando aspectos diferenciadores y
específicos de los movimientos sociales. Para muchos autores es importante porque su
objetivo es distinguirlos especialmente de los partidos políticos, estos rasgos específicos
son los siguientes:
-son extremadamente "locales" y discontinuos, tanto por sus contenidos y sus
actores, como por el espacio y el tiempo en que surgen.
-la insistencia sobre la irrelevancia de códigos socioeconómicos (como la clase) y
de códigos políticos (como las ideologías).
-su debilidad para su continuidad en el tiempo. Las organizaciones formales son, en
cambio, menos dependientes y afectadas por los sucesos que ocurren a su alrededor.
-es importante destacar también en su forma de organización la flexibilidad; la
inclusividad; la estructura descentralizada ; la apertura de los movimientos a la
influencia y control desde las bases, entre otros (Petras, 1996).
Como ya mencionamos su caracterización es contrastada constantemente con los
partidos políticos, la referencia fundamental a la hora de llegar a una conceptualización
concreta. Es necesario diferenciar entre lo que Clauss Offe, Partidos políticos y nuevos
movimientos sociales 1988, distingue entre viejo (más ámbito de intereses más global) y
nuevo paradigma (restringido en ámbitos determinados) respectivamente, pues se puede
sobre la base de ello distinguir entre:
- los viejos movimientos de masas que apuntarían a grandes organizaciones de masas
que respondían a un amplio arco de solidaridades sobre aspectos de política global.
Daniel García Delgado, Estado y Sociedad 1994, los ubica en el espacio temporal que
va desde la década del 40 hasta la del 70 y a partir de ahí comienza su declinación hasta
llegar a los nuevos movimientos
- y los nuevos movimientos sociales que tendrían entonces una modalidad de
movilización orientada a objetivos específicos, definiéndose no en términos clasistas o
económicos, sino más bien por coincidencias de objetivos más sectoriales ( A.Minu-
jín,1993). La protesta se circunscribe a aquellos sectores directamente afectados.
Según Offe (1988) se pueden observar aspectos comunes en estos nuevos movimientos
sociales: en los contenidos; los valores: las formas de acción y los actores de los
movimientos.
Pasaremos ahora a mencionar una tipología de estos nuevos movimientos sociales
que marcan la acción social de nuestros días.

Tipos de nuevos movimientos sociales:

Los nuevos movimientos sociales son formas de protesta y movilización no partidarias


ni sindicales, son acciones que parten de un conflicto específico que no pretender tomar
el poder, que son monotemáticas y que muestran bajo nivel de desarrollo institucional
(García Delgado,1994).
Tomaremos la clasificación de García Delgado como una forma (no exhaustiva) de
distinguirlo los nuevos movimientos sociales, el autor se basa en dos variables para
216
distinguirlos: los tipos de solidaridades constituidas y los sectores sociales
involucrados, y como resultado surge la siguiente tipología:
-movimientos de supervivencia: apuntan a objetivos puntuales de sus necesidades
vitales, como vivienda, trabajo, salud, educación.
D. García Delgado sostiene la tesis de que surgen estas formas de participación no
en términos de nuevos movimientos sociales que caracterizan la experiencia
postindustrial europea, sino de movimientos de sobrevivencia de los pobres
estructurales con una forma de integración neocomunitarista que busca
fundamentalmente integrar la subjetividad de los participantes. También denominados
de reivindicaciones urbanas (Jacobi) No se puede articular como un solo grupo los
intereses o aspiraciones del mismo. En realidad lo que se está destacando es su aspecto
más relevante, y este es el PRAGMATISMO DEFENSIVO.
-movimientos de protesta contra el ajuste: como los de los docentes, jubilados,
empleados públicos, que si bien tienen una base asociativa de carácter gremial, la tras-
cienden. Tienen un apoyo solidario "latente" de la sociedad. Serían aquellos sectores
denominados de los nuevos pobres que llevan a cabo formas de acción colectiva y
protesta más relacionadas con la coyuntura política.
-movimientos de calidad de vida: son resultado de un proceso de ampliación de las
reivindicaciones y del cambio de culturas, típicos en la fase postindustrial o
postmoderna Su forma de accionar es la protesta colectiva y el objetivo de influenciar
sobre las decisiones públicas, son formas de participación no convencional, tienen como
objetivo la búsqueda de identidad, autonomía y valorización de las diferencias. Por
ejemplo aspectos ambientales, urbanísticos.
-nuevos movimientos religiosos: operan sobre una religiosidad más individual y
expresiva con gran influencia de los medios de comunicación. Señala una relilgiosidad
menos adscriptiva y más vinculada a la libre decision.
-movimientos de identidad: que se orientan a cuestiones más generales con otro tipo de
reivindicaciones que tienen que ver más con una reflexión profunda sobre nuevas iden-
tidades y solidaridades.)

Aspectos específicoss de los nuevos movimientos sociales:

Si encontramos aspectos distintivos de los movimientos, en especial comparándolos


con los partidos políticos (preocupación de más de un cientista social), hallamos
también características que demuestran las limitaciones u características distintivas que
tienen estos movimientos algunas ya mencionadas en el inicio del artículo tales como
su carácter local y su diferenciación extrema de cualquier alineamiento político por
ejemplo.
De la misma manera que aparecen en el "imaginario social" (Norbert Lechner, (es
decir las conclusiones reales o no que hace la sociedad sobre determinados temas)
desarrollando una postura más "independiente" de instituciones ya establecidas, los
movimientos tienen rasgos que traban su desarrollo y estos son los siguientes:
-Una cuestión fundamental es su supervivencia, su debilidad para continuar en el
tiempo, dependen directamente de sucesos que ocurren en su entorno social creando las
ocasiones para la acción (en lo posible con éxito).
-Los actores no pretenden la abolición de toda desigualdad sino la extensión de la
autonomía social. Es decir que sus objetivos se limitan al cumplimiento específico de
sus demandas y nada más.
217
-No cuestionan las instituciones políticas, reconocen su necesidad, pretenden
formas más democráticas de participación en el ámbito local y defienden valores como
autonomía y pluralismo.
-No absolutizan la imposición de sus valores, se limitan consciente y mutuamente
en función de la discusión de objetivos y consecuencias determinados previamente.
.-Aceptan la existencia del estado formal democrático, aunque intentan incidir en
las relaciones entre economía, estado y sociedad entre lo público y lo privado.
Así como en épocas anteriores se cuestionaba el modelo de estructura social
imperante, actualmente lo que se observa es un reclamo para poder entrar y pertenecer a
ella.

Aspectos funcionales:

Los movimientos sociales han cumplido un papel importante en el período previo y


posterior a la apertura democrática. En la actualidad pueden haber momentos de gran
movilización general, pero la sensación es la de tener muy poco que ver con las
decisiones fundamentales.
De alguna manera se revaloriza el papel de los movimientos sociales por sobre los
partidos políticos dentro de un nuevo modo de ver la realidad, como actores protagó-
nicos. En muchos casos con un rechazo absoluto de la política por parte de sus
integrantes. Por otro lado estos movimientos de ninguna manera repudian al sistema
como en la década del 70, lo que desean en realidad es una mayor autonomía social. La
apertura democrática significó un auge en la movilización de la sociedad, pero
anteriormente habían surgido formas nuevas de interrelación en torno a los derechos
humanos, los movimientos barriales, etc. De ninguna manera estos movimientos
pretendieron la toma del poder sino la reconstitución de nuevas relaciones sociales
(Tilman Evers,1985). Muchos de éstos han desaparecido como: los de Pilar en apoyo a
la continuación del Subcomisario Patti en su cargo; Catamarca con un reclamo contra la
impunidad; el complejo Zoobotánico; contra los tarifazos; los "piqueteros" y sus cortes
de ruta, etc. Ciertamente se puede remarcar un aspecto contradictorio de los mismos, si
bien no dejan de apuntar a cambios que provocarán modificaciones en lo político,
reivindican con vehemencia su carácter apolítico subrayando especialmente su calidad
de apartidarios. Actualmente la participación se presenta , no como una alternativa para
incidir en la distribución de los recursos existentes, sino como única posibilidad de que
los sectores populares ( marginales como jubilados), contrarresten su propio deterioro.
Estaríamos hablando de una dualidad entre: "...la presencia de una disposición
participativa (...) alta con relación a otros países, con un sentimiento de los individuos
(...) de lejanía respecto de las tramas donde se deciden las cuestiones transcendentes de
la política." Oscar,Landi, La trama cultural de lo político,1987. Algunos dirigentes
hablan de trabajar en los movimientos sociales, o sea frente a un desprestigio y a una
desvalorización de la política y de sus canales tradicionales los partidos, buscar formas
nuevas y alternativas.

En nuestro país el Programa Alimentario Nacional que se desarrolló desde 1984


hasta su culminación en 1989 fue, al menos desde sus lineamientos teóricos, un intento
de movilización, de determinado sector de la población que desde una óptica no
demasiado rigurosa calificamos como "marginal" o "carenciada". (Schwartz, 1989).
Esta definición abarcaría tradicionalmente a sectores que fundamentalmente no estarían
218
integrados al mundo de la producción. Sin embargo Alain Rouquié afirma que esta
utilización del concepto marginal tuvo su auge en la década del 60, pero ya no es
posible, aunque tengan aspectos comunes, ubicarlos en una misma categoría exclusiva-
mente por su relación laboral.
Seguramente la clasificación de Guillermo O'Donnell, El Estado Burocrático
Autoritario, 1982 de "pueblo": ".subcomunidad (...) constituida por los menos favore-
cidos, a los que razones de justicia sustantiva llevan a atender específicamente." sería la
más adecuada. La dicotomía que se viene utilizando últimamente es la de exclusión-
inclusión, una forma de distinguir a aquellos que están dentro del sistema y a los que
éste expulsa. Ya no se estaría utilizando la dualidad genérica de los de 'arriba" versus
los de "abajo", sino que se complementaria con la que mencionamos anteriormente
"incluidos" y "excluidos".
Del resultado del advenimiento de los períodos constitucionales, surgió el interés
por el desarrollo de determinados temas, entre ellos se puede señalar el de la
participación social es decir tomar el concepto de participación social como generador
de movilización social.
A continuación dada la importancia que tiene la participación social, daremos algu-
nos referencias teóricas sobre el concepto.

Participacion social

En un sentido amplio "Participar alude a ser, a ser protagonistas de nuestros propios


asuntos" (Palermo, 1985). Geneletti (1975) en un documento para las Naciones Unidas
la describe: como "la influencia en el proceso de decisiones en todos los niveles de la
actividad social y de las instituciones sociales". También en otro documento oficial de
la misma entidad internacional, se la suele distinguir como: "los medios de la acción
colectiva de los diversos estratos populares o grupos de interés y con capacidades
publicas de estimular o canalizar dicha acción".
En la definición que daremos a continuación, nos orientamos hacia la participación
popular, según Andrew Pearse y Matthias Stiefel a través del Instituto para el Desarrollo
Social (UNRISD) en mayo de 1979 desarrollaron esta definición que hasta hoy la
UNRISD sigue utilizando:"...son los esfuerzos organizados para desarrollar el control
sobre los recursos y las instituciones reguladoras de situaciones sociales dadas, sobre los
grupos y movimientos por parte de aquellos que hasta ahora han estado excluidos de ese
control
Desde ya que existen diferencias sustanciales entre los distintos ámbitos de la
sociedad, por ejemplo en sectores donde los NBI (necesidades básicas insatisfechas) son
deficientes la participación, considerada por las Naciones Unidas como uno de los
aspectos básicos del desarrollo humano, es muy difícil y es entendible esta característi-
ca. Pero qué pasa cuando vemos que éste es un fenómeno global, que define toda una
época que no se circunscribe sólo en nuestra sociedad, sino que se extiende a una
realidad que abarca al mundo en que vivimos? Surgen las preocupaciones por calificar-
lo y así encontramos que teóricos como Wolfe, Alan, Los límites de la legitimidad,
hablarán del "ciudadano esquizofrénico de la sociedad liberal" que es aquel que por un
lado es incitado a participar pero al mismo tiempo se lo desmoviliza; otros hablarán de
"desencanto" como L. Paramio, La utopía hecha pedazos, cuando analiza la indiferen-
cia, en cuanto a apoyo activo de la población, que se desarrolló luego de la conquista de
la democracia en España producida ,según él, por expectativas idealizadas sobre lo que
219
sucedería luego de su instauración. -¿Qué ha cambiado en nuestra sociedad para
que ocurra esto? Porque es evidente que no es la misma que en 1983 asistía al Juicio de
los Comandantes y apuntalaba al sistema democrático con su participación activa en la
Plaza de Mayo en 1985,y en 1984 en el Referéndum con Chile, en el cual de manera no
obligatoria, se manifestó el 80% de la población.
Tilman Evers, La faz oculta de los nuevos movimientos sociales, cuando habla de
los nuevos movimientos sociales lo toma como una reconceptualización de la idea de
política para que cambien su esfera y recupere el campo popular, tomando otra forma de
participación (mucho más directa) que les permita intervenir en la resolución de sus
problemas. La participación entonces, sería más puntual, pragmática, local enfocada
hacia problemas específicos de cada grupo, no ya con temáticas globalizantes como en
el anterior paradigma (ya mencionado). En un sentido amplio: "Participar alude a ser, a
ser protagonistas de nuestros propios asuntos" Vicente Palermo, Problemas de la
Participación política en la Argentina Contemporánea, 1985.
En el inicio de los ochenta comenzaron a impulsarse, en forma sistemática, desde
las Naciones Unidas, a través de su Universidad fomentada por alguno de sus
investigadores como Andrew Pearse, experiencias que ya tenían más de veinte años
sobre la problemática del desarrollo humano "total", y dentro de éste el de la
participación incluida dentro de las necesidades básicas de los seres humanos.
En el programa de la Institución más arriba citada se enfatiza la necesidad de la
participación aclarando la misma tomando en cuenta los aspectos racional e irracional
del ser humano, su carácter individual y social apuntan a la idea de "totalidad" , en lo
que denominan "desarrollo alternativo" cuyo objetivo principal es el ser humano.

Caracteristicas:

La participación social tiene aspectos específicos que pasaremos a detallar. El


concepto de participación destaca entre sus aspectos más relevantes:
-"a compartir poder y recursos escasos incluyendo la información-
-esfuerzos deliberados de los grupos por controlar el destino propio y por mejorar las
condiciones de vida de los suyos-
-la lucha de cada sector social por los términos de su incorporación a la sociedad."
(Instituto de investigación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social Diálogos
sobre la participación).
Como un ejemplo de lo que se pensaba en agosto de 1987 en el ámbito oficial, (y
desde por lo menos la retórica) en el Primer Congreso de Programas Participativos a
nivel nacional, el entonces Secretario de Cultura de la Nación, Dr. Marcos Aguinis
afirmó: "Un sujeto democrático tiene poder, realmente, no sólo porque elige a sus
autoridades, sino porque cotidianamente es protagonista de su destino."
La participación como un elemento importante para la dinámica de los partidos,
repercute asimismo en el sistema que los engloba

Tipos de participación:

Hay distintas formas de participar y diferentes objetivos para hacerlo a continuación


daremos una reseña de las principales. Generalmente los estudios sobre participación
enfocan principalmente a la participación política como forma primera de estudio.
220
Según el basamento de este estudio la interpretan como circunscripta a los períodos
de campaña, votación y elecciones, circunscribiéndola al campo de la acción política.
En una forma más amplia se la considera como toda actividad o modos de acción
mediante los cuales los ciudadanos intentan influir en las decisiones gubernamentales.
La participación puede ser enfocada desde un punto de vista:
- instrumental: es decir con el sólo objetivo de conseguir determinados fines específicos.
Ha sido empleada para describir sistemas políticos establecidos. La participación ins-
trumental es aquella que se utiliza para conseguir objetivos de carácter limitado.
Por ejemplo circunscribirse a determinadas conquistas locales o que se atengan
únicamente a los intereses específicos de mi subgrupo (mejoras en el barrio, planteo de
aspectos distintivos de determinado trabajo o profesión, etc.).
- o como elemento fundamental para la perfectibilidad del ser humano y entonces se la
califica como desarrollante, ha estado asociada a propuestas de reordenamiento social.
La participación puede haber empezado como instrumental y luego convertirse en
desarrollante. Por ejemplo marchas solicitando justicia en casos determinados y que
extiendan su accionar a los derechos humanos.
La participación política para algunos autores como Vicente Palermo, esta incluida en
esta última categoría.
Es importante distinguir asimismo entre: "participación real" y "participación
simbólica" .
-participación real: todos los miembros del grupo (desde una cooperativa a una sociedad
por ejemplo) ejercen poder en todos los procesos de la vida institucional:
-a) cuando se toma parte de las decisiones, tanto en la política general como en la deter-
minación de metas, estrategias, alternativas específicas de acción;
-b) en la implementación de las decisiones y
-c) en la evaluación permanente del funcionamiento institucional.
-participación simbólica: En cambio en la participación simbólica se permite la partici-
pación en:
-a) aspectos en los que se ejerza una influencia mínima en todo el funcionamiento de la
institución a la que se pertenece (esto se puede tomar como válido desde una coopera-
tiva hasta el nivel más genérico de la sociedad)
-b) hacer creer a los individuos que ejercen un poder que en realidad es inexistente.
La participación simbólica asume dos connotaciones:
-una al referirse a acciones a través de las cuales no se ejerce o se ejerce en grado
mínimo una influencia en el ámbito de la política y del funcionamiento institucional
-otra al generar en los individuos y grupos comprometidos la ilusión de ejercer un poder
inexistente.
La participación real supone modificaciones en la estructura de concentración del
poder. Es interesante señalar este aspecto ya que a veces las propuestas a participar son
discutibles en la medida que no representan cambio alguno en los esquemas conocidos
de monopolio en la toma de decisiones.
Todas estas características de la participación pueden combinarse.
-se puede entender, por ejemplo, que la participación comunitaria , otro tipo de
participación que puede combinarse con cualquiera de las formas anteriores, se puede
desprender de la participación política a nivel amplio.
La participación comunitaria sugiere que el motivo, o la justificación, para tomar
parte en política esta relacionado con la comunidad a la cual uno pertenece. Se supone
que un sentimiento muy fuerte de comunidad profundiza los niveles de participación
política. Uno de los pensadores que desarrollaron exhaustivamente el sentimiento de
221
comunidad fue Rousseau. A pesar de su importancia la participación comunitaria
no ha sido debidamente estudiada. Es necesario en esta época detallar a fondo los
términos, ya que muchas veces al catalogar el período en que estamos viviendo como la
era del "fin de las ideologías" , lo que verdaderamente se propone es que se acepten los
puntos de vista que se presentan como los únicos y legítimos.
El párrafo anterior se relaciona por ejemplo con la idea de participación como
riesgo para el poder institucional (esto es una postura que garantiza la estabilidad del
sistema político teniendo entre otras variables una participación controlada y que
muchos cientistas y políticos consideran como única válida para lograrlo). Sin embargo
hay otras opiniones que consideran que el desarrollo de la participación puede ser
fundamental para asumir responsabilidades conjuntas y evitar también actitudes de
apatía y desmovilización, por supuesto siempre y cuando sea esto lo que se busque. De
otra manera podría ocurrir lo que subraya ,José Nun, La democracia y la modernización
treinta años después, 1991 :"....la política se institucionaliza de maneras que desva-
lorizan sistemáticamente los componentes participativos y de sentido común de aquella
voluntad popular, que es necesariamente heterogénea y múltiple; y, después, la falta de
información y el escaso interés por la política del ciudadano medio son esgrimidos
como justificación palmaria de los propios mecanismos que, en gran medida, los
provocan".
La participación es una de las necesidades básicas de los seres humanos, por
supuesto cuando las necesidades vitales no son acuciantes y están satisfechas, y como
parte de ella se considera que la política: "...es un derecho que todo ciudadano puede y
debe ejercer, es una de las dimensiones más importantes del ser humano..." Gutierrez,
Francisco, Educación como praxis política, 1985.
La democracia si no es apoyada por la participación y el consenso de la sociedad
pierde su razón de ser, y si en su desarrollo sólo adscribe a instancias políticas y deja de
lado las sociales se transforma en un concepto vacío apto sólo para etapas calificadas
como las del "fin de la historia". Hoy en día pareciera que la democracia participativa
está más ligada a movimientos sociales y a otro tipo de instancias participativas
intermedias, cooperativas, mutuales, cooperadoras escolares, que a instituciones más
formales, por ejemplo los partidos políticos tradicionales. Sin embargo si nos atenemos
exclusivamente a este tipo de participación se podría llegar a limitarse a reivin-
dicaciones puntuales que no den respuesta a los problemas globales de la sociedad.
222
Bibliografía

-CAMACHO, Daniel. Los movimientos populares en América Latina. 1989.


Universidad de las Naciones Unidas.
-EVERS, Tilman. la identidad, fase oculta de los nuevos movimientos sociales. San
Pablo. CEBRAP. 1983.
- GARCIA DELGADO, Daniel. Estado y sociedad. Bs. As. FLACSO. 1994.
- GUTIERREZ, Franciso. Educación como praxis política. México. SIGLO XXI. 1985.
- JELIN, Elizabeth. Los nuevos movimientos sociales. Bs. As. CEAL. 1985.
- LANDI, Oscar. La trama cultural de la política. Bs.As. CEDES. 1987.
- LECHNER, Norbert. La democratización en una cultura postmoderna.
- NUN, José. La democracia y la modernización, treinta años después. Bs. As. IPSA.
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- O·DONNELL, Guillermo. El Estado Burocrático Autoritario. Bs. As. Editorial de
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- OFFE, Claus. Partidos políticos y nuevos movimientos sociales.. Madrid. Sistema.
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-PALERMO, Vicente. Problemas de la participación política en la Argentina
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Bs.As. CEAL. n º108. 1985.
-PARAMIO, Ludolfo. La utopía hecha pedazos.
-PEARSE, Andrew y STIEFEL, Matthias. Inquiry Into Prticipation- a research
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-PETRAS, James. Movimientos sociales y clase política en América Latina. en Trabajo
y Capital. Uruguay. Revista de Ciencias Sociales nº2. 1996.
-SCHWARTZ, Silvia. Población Carenciada de Almagro y Caballito (Una experiencia
de Participación Comunitaria). Buenos Aires. Flacso Tesis de Maestría. 1989.
- WOLFE, Alan. Los límites de la legitimidad. México. SIGLO XXI.
223

QUINTA PARTE
CULTURA, POSMODERNIDAD
Y
PROCESO DE GLOBALIZACIÓN
224
Capítulo 17

PAUTAS DE COMPORTAMIENTO

Héctor D. Barroso

Así como la persona es el elemento básico del plano social, la pauta constituye la
unidad del plano cultural. El individuo humano no nace, social, se hace social. Ningún
recién nacido puede sobrevivir solo, al margen de cuidados en sus primeros años de
vida. A diferencia de otras especies que viven en colectividades (insectos, lobos,
monos) la relación con el medio ambiente no deriva de respuestas innatas, fijas,
incorporadas a su información genética, sino de respuestas aprendidas de sus semejantes
a través de estímulos significativos. Se incorpora al grupo (y a la sociedad)
incorporando las formas de hacer las cosas que han desarrollado otros seres humanos.
Estas formas de hacer las cosas son modos estandarizados de conducta que
denominamos pautas de comportamiento.

PLANO PLANO
SOCIAL CULTURAL
PERSONA Pauta de comportamiento

GRUPO Institución

SOCIEDAD Cultura

Entre los precursores de la sociología, hubo quienes pensaron al grupo humano


ajeno a normas, en un hipotético estado natural. (Thomas Hobbes en “El Leviatán” o
Jean J. Rousseau en “El contrato social”). Sólo a modo de ejercicio intelectual podemos
suponer al individuo humano carente de reglas que orienten y limiten su conducta con el
medio y con los demás. La necesidad de convivencia impone la existencia de normas.
La comunicación simbólica permite a los seres humanos la creación y transmisión de las
normas y también la reflexión sobre las conductas que ellas determinan.

"Cuando cumplo mi tarea de hermano, de esposo o de ciudadano, cuando respondo a


los compromisos contraídos, me atengo a deberes definidos, fuera, de mí y de mis actos,
en el derecho y en las costumbres. Y aunque concuerdan con mis sentimientos, y pese a
225
que percibo interiormente su realidad, ésta no deja de ser objetiva; pues yo no los
he creado, y por el contrario los he recibido mediante la educación"
" Se trata, entonces, de modos de actuar, de pensar y de sentir que exhiben la notable
propiedad de que existen fuera de las conciencias individuales. Estos tipos de conducta
o de pensamiento no sólo son exteriores al individuo, sino que están dotados de un
poder imperativo y coercitivo en virtud del cual se le imponen, quiéralo o no”.
"Si no me someto a las convenciones del mundo, si mí atuendo no se ajusta
absolutamente a los usos de mi país y mi clase, la burla que provoco, el alejamiento
con que se me castiga, producen los mismos efectos -aunque de modo muy atenuado-
que la pena propiamente dicha".

Los tres párrafos anteriores, citados de "Las reglas del método sociológico" de
Emile Durkheim, nos permiten observar algunas características de las normas y los
comportamientos estandarizados.
Los "deberes" son definidos externamente, por el derecho y las costumbres, aún
cuando son percibidos internamente - internalizados- por el aprendizaje. Ejercen presión
sobre el individuo y existen independientemente de su voluntad. Si el individuo no se
somete, a ellos, será castigado de acuerdo a la importancia de la norma violada. En la
vida social actuamos de diversas maneras y esperamos que los demás actúen como
nosotros de una manera determinada en situaciones específicas. Estas expectativas
sirven para regular la propia conducta y prever el comportamiento de los demás. El no
actuar de acuerdo a esa conducta esperada, o el no cumplir con esas expectativas,
supone algún tipo de sanción por parte del grupo.
Entonces, las pautas constituyen conductas esperadas por parte de los miembros del
grupo cuyo no-cumplimiento implica una sanción. Son uniformidades de obrar y de
pensar que se producen regularmente en un conjunto de personas. Son comportamientos
generalizados y estandarizados que sirven de modelo o guía de lo que en una sociedad
es aceptable o no.
Las pautas de comportamiento no son sólo una forma de conducta. Implican
también una regla, un principio que orienta y obliga. Este componente normativo de las
pautas no es necesariamente un mandato exterior que obedecer. Forma parte del modo
normal de comportarse y muchas veces ni siquiera es percibido como una regla.Sin
embargo, la idea de norma implica obligatoriedad. En la situación específica, el
individuo debe comportarse de manera determinada, observando las reglas. Para ello
debe realizar algún esfuerzo por observarla. Si este no fuera necesario, tampoco existiría
el sentimiento de obligación para cumplirla. La conducta se desarrollaría
mecánicamente y no requeriría castigos o recompensas. Por lo tanto sería innecesaria la
pauta.
Para la jurisprudencia y también para la filosofía del derecho (Kelsen), el concepto
de norma sólo es aplicable a la norma jurídica. Es Durkheim quien ubica a las normas
del derecho en un universo mucho más amplio, del que son parte importante, pero no
única. La violación de una norma jurídica provoca una respuesta coercitiva por parte del
Estado, en forma de "sanción". El no-cumplimiento de una pauta social (con su
componente normativo) implica también la aplicación de sanciones, aún cuando éstas
adquieran diversas formas, desde la risa o desaprobación hasta el ostracismo (exclusión
del contacto con otros seres humanos).
En su obra Economía y sociedad, Max Weber, critica a Rudolf Stammler
(Economía y derecho - 1907), quien confunde el concepto de norma en su sentido
226
sociológico (aquello que realmente sucede según una regla) con el de norma ética
que se debe cumplir.
En la vasta literatura sociológica existente, pautas de conducta, pautas de
comportamiento, esquemas de comportamiento, normas, pautas culturales, patrones
culturales, aparecen indistintamente para definir estos modelos de actuar, sentir y
pensar.
"Un modelo cualquiera puede ser consciente o inconsciente sin que esta definición
afecte su naturaleza. Sólo es posible decir que una estructura sumergida en forma
superficial en el inconsciente hace más probable una estructura que la oculta, como
una pantalla, a la conciencia colectiva. Los modelos conscientes -que se llaman
comúnmente normas- se cuentan - entre los más pobres, debido a que su función no
consiste en exponer los resortes de las creencias y los usos, sino en perpetuarlos"
(Claude Lévi-Strauss: “Antropología Estructural”).
Analíticamente, y para aportar algo más de precisión, podemos definir a las normas
como las reglas conscientes, escritas o no, que orientan y subyacen a los modelos de
conducta que denominamos pautas de comportamiento. Si la regla es no robar, el
modelo de comportamiento aceptable y deseable será procurarse el sustento trabajando
y no robando.

Tipos de pautas

Existen importantes diferencias - en cada sociedad - en el significado social de la


conducta sujeta a pautas. Pueden ubicarse en una escala desde las más significativas e
importantes hasta las más triviales. Antes de presentar una clasificación mostraremos
los conceptos predominantes y su tratamiento por algunos autores clásicos. Siguiendo la
tradición sociológica, los conceptos que aparecen siempre juntos, p aunque no son
sinónimos son usos y costumbres.

"Es gracias a las costumbres (folkways) que se da satisfacción a los deseos y a las
necesidades humanas encontradas en la sociedad, con ayuda de las creencias, las
nociones, los códigos y los modos de vida que los son vinculados y tienen, por
consiguiente, con ellos, un lazo genético. Por intermedio de tales creencias y de tales
códigos, las costumbres dan sus características propias a una sociedad o a un periodo
histórico. Penetran nuestros modos de pensar y consiguen controlarlos, pasando, así,
del mundo de la abstracción al de la acción, imponiéndose concretamente como guía "
" Las costumbres son rituales sociales de los que todos participamos de forma
inconsciente. El horario de trabajo, o de las comidas, la vida en familia, las relaciones
sexuales, la propiedad, los placeres, los viajes, los días de la semana, la educación, la
utilización de los periódicos y de las bibliotecas aparecen, así, como hábitos
controlados por un ritual. Cada uno actúa de la misma manera que los otros ... Las
costumbres (folkways) son del mismo modo instrumentos de disciplina, que nos hacen
aceptar la rutina y el hábito '
" Las costumbres llegan hasta nosotros, viniendo del pasado. As! como la atmósfera,
preexisten al individuo. Así como un bebé es incapaz es incapaz de analizar la
atmósfera en que comienza a respirar, as! también un individuo se revela inepto para
analizar o criticar las costumbres. "
"Aprendemos las costumbres tan inconscientemente como aprendemos a andar, a
comer y a respirar, Las masas nunca aprenden a andar, a comer y a respirar ellas
227
nunca saben por qué razones las costumbres son lo que son ... Las costumbres
contienen nociones, doctrinas y máximas., por lo que son, ... antes que todo, hechos".
(William G. Sumner: "Folkways")

Los párrafos anteriores corresponden a las definiciones que William G. Sumner,


creador del neologismo “folkways” - traducido como costumbres- hiciera de este
concepto. En contraposición al término más antiguo “folklore” cuya raíz “lar” significa
teoría y por lo tanto y grado más alto de conciencia, Stimner inventa el término
folkways (1906), indicando “caminos” (ways) que el individuo recorre
inconscientemente. Se sigue la costumbre porque es habitual y tradicional, sin
sistematización ni explicación.

“Por oposición a la convención y al derecho, la costumbre aparece como una norma no


garantizada exteriormente y a la que de hecho se atiene el actor involuntariamente”, ya
sea “sin reflexión alguna” o por “comodidad” ya por otros fundamentos cualesquiera,
y cuyo probable cumplimiento en virtud de tales motivos puede esperar de otros
hombres pertenecientes al mismo circulo. La costumbre (sitte), en ese sentido, carece
de “validez”, por nadie está exigido que se la tenga en cuenta. Naturalmente, el
tránsito a la convención válida y al derecho es absolutamente fluido. Por doquier, lo
que de hecho se viene haciendo es padre de lo que luego pretende validez".
" La estabilidad de la (mera) costumbre se apoya esencialmente en el hecho de quien
no orienta por ella su conducta obra "impropiamente", - es decir, debe aceptar de
antemano incomodidades e inconveniencias, mayores o menores, durante todo el
tiempo en el cual la mayoría de los que le rodean cuenten con 1 la subsistencia de la
costumbre y dirijan por ella su conducta”.
“La estabilidad de una situación de intereses descansa, análogamente, en el - hecho de
que quien no orienta su conducta por los intereses ajenos - "no cuenta con ellos" -
provoca su resistencia o acarrea consecuencias no queridas ni previstas por él, - y,: en
consecuencia, corre el peligro de perjudicar sus propios intereses”
( Max Weber: “Economía y sociedad”)

Desde enfoques paradigmáticos diferentes, Sumner y Weber rescatan el carácter no


obligatorio, compartido y repetitivo de la costumbre, que orienta la acción. Pero
mientras que para Sumner se le impone al individuo de manera inconsciente, para
Weber existe una acción racional (de intereses) en su cumplimiento. Sumner introduce
el término latino de "mos" (singular) - "mores"' (en plural) que significa modo de vivir,
norma, precepto, (mores majorum: según la costumbre de los antepasados) para
diferenciarlo de la moral pública (morais) y para definir las pautas esenciales, básicas
para el mantenimiento de la sociedad, en donde no dicen que los "antepasados" lo
ordenaron sino que debe cumplirse porque los antepasados realmente lo cumplieron.
Weber, utiliza el término "uso" para referirse a este tipo de pautas.

“Por uso debe entenderse la probabilidad de una regularidad en la conducta, cuando, y


en la medida que esa probabilidad, dentro de un círculo de hombres, esté dada
únicamente por el ejercicio de hecho”
( Max Weber: " Economía y sociedad". )

Las teorías definen sus conceptos, y como parte de ellas, sus significados. Por ello
es que aún en los conceptos más difundidos de la sociología aparecen diferencias no
228
poco importantes. En las diversas interpretaciones y traducciones de los mismos
términos encontramos también diferencias: Folkways es interpretado y traducido por
algunos como uso y por otros como costumbre, de la misma manera que mores (como
costumbres, reservando folkways para usos). Estas diferencias en la terminología
aparecen si se compara a distintos autores y textos como por ejemplo: K.Davis:"La
sociedad"; R.Biancucci: "Introducción a la sociología"; J. Fichter: "Sociología"; Stewart
y Glynn: "Sociología", Light, Keller y Calhoun: "Sociología"

La clasificación de las pautas de comportamiento

Algunos autores han clasificado a las pautas de comportamiento siguiendo tres


criterios básicos:
Universalidad: Este criterio enfoca el mayor o menor grado de alcance y conformidad
que tiene la pauta en la sociedad.
Valoración social: Se refiere a la mayor o menor importancia que la sociedad atribuye
al modelo de conducta.
Presión social: Fuerza con que la sociedad sanciona (premia o castiga) el
comportamiento en cuestión.
En el cuadro siguiente, que no puede ser exhaustivo sino sólo ilustrativo, se
presentan - a modo de ejemplo- las similitudes y diferencias en los conceptos que
designan los tipos de pautas de comportamiento y sus autores.
229

Pautas obligatorias Pautas sumamente Formas de


TIPOS DE fundamentales para la extendidas pero menos comportamiento menos
PAUTAS sociedad. obligatorias. obligatorias. Son
Fuerte presión para “Lo que se hace”. voluntarias y
su cumplimiento. alternativas.

EJEMPLOS La prohibición del Llevar anillo las Llamar por su nombre


incesto, lealtad hacia personas casadas, las de pila a los amigos,
el grupo ropas diferentes en la cantidad de comidas
(patriotismo), el hombres y mujeres, “ la diarias, aplaudir en un
AUTORES cuidado de los niños luna de miel”, etc espectáculo, etc.
pequeños, etc.

W. G. “Mores” Costumbres costumbres


Sumner (“Folkways”)

M. Weber “Mandamiento Costumbres (Sitten) Usos


moral”
(ley en una época u
otra)

K. Davis “Mores” “Folkways” Usos


(traducción: (Costumbres) (Usos)
F. Mazía)

D. Biancucci Normas Costumbres Usos

J. Fichter “Mores” Costumbres Usos

E.W.Stewart “Mores” Costumbres costumbres


y J.A.Glynn (“Folkways”)

D. Light, “Mores” Tradiciones costumbres


S.Keller y -
C.Calhoun

En un primer nivel, encontramos las pautas fundamentales, más difundidas y


valoradas por la sociedad y que al mismo tiempo son sancionadas con mayor fuerza:
son las que han sido denominadas "mores", preceptos o reglas Apercibidos como
necesarios para el mantenimiento de la sociedad. También denominados "mandamientos
morales”, para Weber son el origen o consecuencia de las leyes. En muchas sociedades
simples - comunidades de pocos miembros - adquieren la fuerza y poder coercitivo (y
cohesivo) que en- las sociedades complejas tienen las leyes.
230
Es difícil, sino imposible en estas condiciones, para un individuo escapar de la
mirada, juicio y sanción de los otros integrantes de la comunidad. Como ejemplos de las
pautas más difundidas y fuertemente sancionadas entre las sociedades humanas,
podemos encontrar la prohibición del incesto, el cuidado de los niños, los modelos
orientados a preservar la vida del grupo por sobre los individuos.
Cada sociedad o comunidad posee "mores" propios, típicos de su realidad, cuya
trascendencia es proporcional a la importancia de la necesidad que la conducta satisface
y a las dificultades para la satisfacción de dicha necesidad.
En una sociedad orientada a la guerra -de conquista o de defensa- “la valentía en el
combate”, “el sacrificio por la patria”, aparecerán como modelos de comportamiento no
sólo deseables sino primordiales.
Las costumbres son pautas consideradas como muy deseables pero que no se
imponen estrictamente. Se considera "lo que la gente hace" "porque así se hace", "desde
siempre". Están fuertemente arraigadas como prácticas, pero rara vez se reflexiona
sobre su origen o conveniencia. La presión para su cumplimiento así como las
sanciones son informales. La desaprobación, la risa, la murmuración, son ejemplos de
castigos a la violación de las costumbres.
Los usos son las pautas menos obligatorias de comportamiento social. Son prácticas
extendidas, apropiadas en determinadas situaciones pero fuera de ellas carecen de
importancia. Las distintas maneras de expresarse (en la gramática y en el vocabulario)
que pueden observarse en los diferentes grupos sociales y de edades que comparten un
idioma, son un ejemplo de los usos sociales.

La Ley

Cuando las pautas de comportamiento, con su componente normativo, llegan a


poseer una organización especial que obligue su cumplimento pueden denominarse
leyes. El primer momento en el surgimiento de las leyes es la aparición de algún tipo de
institución para juzgar sobre un hecho y decidir la culpabilidad y castigo.
Max Weber, en su Sociología del Derecho, elaboró una tipología sobre la evolución
de la ley, el derecho y sus procedimientos. Éste debió pasar por cuatro etapas:
1 ) La revelación carismática de la ley. En tiempos remotos la profecía jurídica fue una
práctica fundada en el principio de que la ley provenía de la revelación. Los conflictos
legales se resolvían recurriendo a los oráculos o a la ordalía. Weber encuentra ejemplos
en el antiguo Egipto, Babilonia y Grecia; en Irlanda, las Galias y Rusia. En la actualidad
existen estas prácticas jurídicas en comunidades tribales de Medio Oriente (Yemen,
Afganistán, entre otros).
2) Creación y descubrimientos empíricos de la ley: En la primera etapa fueron los
profetas carismáticos de la ley (sabios o sacerdotes que interpretaban oráculos y
ordalías) los que ocupaban un lugar primordial en las sociedades.
En esta segunda fase fueron los notables jurídicos que se harían funcionarios legítimos
mediante elecciones o nombramientos (patentes reales) los que se encargaron de
"descubrir o declarar la ley". El propósito era que la comunidad conociera las reglas
(leyes) y que el funcionario no las olvidara. Estos procedimientos darán lugar a dos
características del derecho posterior: el sometimiento de la justicia a reglas y su
carácter público.
3) la imposición de la ley: Para Weber, durante y luego de las guerras, los poderes de
los caudillos militares eran mucho mayores que los de los sacerdotes o funcionarios o
jueces.Un conquistador se encontraba con problemas nuevos para los que habría de
231
disponer soluciones nuevas. Para restablecer las condiciones alteradas había que
imponer nuevas normas, las que llegaban a sistematizarse junto con las antiguas,
generando el desprestigio de los sacerdotes y los funcionarios. En el derecho romano el
concepto de estatuto (como sistema de reglas) se relacionaba con el ímperíum (poder
supremo militar y judicial) del magistrado.
4) Elaboración sistemática de la ley En esta etapa son los juristas profesionales, que de
las viejas practicas jurídicas y del comportamiento convencional como de las reglas
impuestas por el poder político y militar, sistematizan las leyes.

Ley consuetudinaria y ley promulgada

Las leyes que, basadas en las costumbres, son formalmente decididas y aplicadas
por un poder constituido, pero que se basan en los juicios anteriores y sus fallos
(jurisprudencia), suelen denominarse leyes consuetudinarias. En los países anglosajones
son parte de la "ley común" (common law). La ley promulgada es aquella que surge de
la elaboración deliberada y aplicación consciente y voluntaria por aquellos funcionarios
designados por el poder político y se orienta hacia el futuro; su disposición regirá desde
el momento de su promulgación.
232

Bibliografía

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- Bendix, Reinhard: Max Weber. Editorial Amorrortu. Buenos Aires. 1970
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- Rocher, Guy: “Introducción a la sociología”. Ed. Herder. Barcelona.1 973.
- Weber, Max: "Economía y sociedad". Editorial F.C.E. Bogotá. 1977.
233
Capítulo 18

APROXIMACIÓN AL CONCEPTO “CONTROL SOCIAL”

Liliana Raminger

“… la observancia de lo que de hecho se acostumbra es un elemento tan fuerte de


toda acción y, por consiguiente, también de toda acción comunitaria, que cuando la
coacción jurídica (invocando por ejemplo lo que es usual) hace de una costumbre una
obligación jurídica no añade casi nada a su eficacia y cuando va contra ella, a menudo
con el intento de influir el actuar efectivo, fracasa. Pero sobre todo, la convención puede
determinar mucho más la conducta que la exigencia de un aparato coactivo jurídico,
porque el individuo se halla entregado, en numerosas relaciones de la vida, a la
aprobación espontánea de su ambiente, no garantizada por ninguna autoridad de este
mundo o del otro”.
Max Weber

Si no perdemos de vista que la interacción social es considerada punto de partida


para toda relación en una sociedad (objeto de la sociología), ya sea que esa interacción
se de en lo micro (en la vida cotidiana) o en lo macrosocial, se verá inmediatamente la
importancia otorgada, por algunos autores contemporáneos a la idea de control social.
Según Thamar Pith -1988 - : “Toda interacción tiene inherentemente funciones de
control social, ya que se basa y tiende a reforzar y reproducir aquello que hace posible
la interacción misma: el universo de significados compartidos”296. (cit. en Delito y
sociedad Nº 8).
Desde el nacimiento de La Sociología el concepto control social fue significativo en
los estudios sobre organización social y el desarrollo de las sociedades industrializadas
como así también para el análisis sociológico del orden social. Para algunos sociólogos
la idea es que parece que no puede haber una sociología sin una preocupación por los
elementos asociados al orden social. El significado del término control social que hoy
prevalece, si bien se desarrolló a partir de ideas francesas (ya Auguste Comte -
1798,1857 - utilizó el concepto denominándolo “previsión”) proviene de fuentes
norteamericanas. No sin influencia europea (principalmente de Gabriel Tarde), Edward
Ross (1866-1951), hacia fines del Siglo XIX, publicó una serie de artículos utilizando el
concepto control social de manera específica, los mismos aparecerán reunidos en 1901
en : “Social Control : survery of the foundation of order”. Ross de abocó especialmente
al estudio de los procesos de persuasión interpersonales e institucionales, señalando la
influencia social a la que está sujeto todo individuo. Dicha influencia, según Ross,
puede ser : no intencional, la cual resulta de la relación directa entre las personas o,
intencional, la que es ejercida por el grupo sobre los individuos y se efectúa a través de
entes más o menos formales, es decir, sostenidos por la sociedad (formales) u órganos
espontáneos (informales).

Max Weber, “Economía y Sociedad”, Segunda parte: La economía y los órdenes de poderes sociales, 1.
Orden jurídico y orden económico, pag. 259., F.C.E., México, 1992. (e.o. 1922)
296
Citado en Delito y Sociedad Nº 8. También adhiere a esta postura Homans: “El control social no es un
comportamiento separado de la vida grupal; en lugar de ello, el control ya sea en un mayor o menor
grado, es inherente en las relaciones cotidianas entre los miembros de un grupo” (1951).
234
Sirvan los anteriores como ejemplo de las idas y vueltas que ha tenido el uso
del concepto control social a lo largo de la historia de la Sociología, pero el propósito
de este capítulo no es describirlas, una adecuada descripción de las mismas merecería
un espacio que escapa a los alcances del presente. La cuestión que nos ocupa es
provocar una reflexión acerca del concepto más allá del desarrollo intelectual que ha
tenido, aunque, veremos, hoy sigue teniendo ciertas ambigüedades. El objetivo será
entonces, señalar los lineamientos que han predominado tratando de plantear los
aspectos cuestionables inherentes al mismo, además de considerar conceptos que son
solidarios con el de control social.
Uno de los significados propuestos para control social supone todos los fenómenos
o procesos que tienden a regular y organizar el comportamiento humano de acuerdo a
metas colectivas, en especial, mantener el orden social297. Esta definición es tan amplia
que, al considerarla sin cuidado, se puede llegar a confundir el estudio del control social
con el estudio de la vida social, y al respecto, muchos autores coinciden en no hacer
equivalentes ambos términos pues se estaría corriendo el riesgo de homologar control
social con organización social. Esta acepción de control social supone una concepción
ultrasocializada298 del hombre y, el poner el acento tan enfáticamente en la socialización
se deja de lado la racionalidad del individuo para medir las consecuencias posibles de su
comportamiento, lo cual se considera la función objetiva del control social. En estos
términos predominó el concepto en EE.UU. en la década de 1940, desapareciendo y
reapareciendo en ciertos periodos.
Otra manera de interpretar el control social es aquella que lo designa como todos los
medios y formas de influencia mutua entre personas y grupos. Algunos consideran que
esta acepción no es menos estrecha que la anterior debido a que se ponen en juego
varios aspectos. En principio, si se tiene en cuenta la influencia directa de un grupo
sobre cada elemento del mismo o, la influencia de un sujeto sobre otro, puede ocurrir
que se confunda el estudio del control social con el estudio de los fenómenos de
interacción299 los cuales, más allá de poseer otra connotación, tienen como esencia la
influencia que los individuos tienen sobre otros. En segundo lugar, y como otras
variantes, se puede considerar la influencia que, sobre una colectividad o población
relativamente grande, pueden ejercer los grupos de poder y/o de clase mediante el
manejo de alguna situación. De esta manera, el estudio del control social se convertiría,
prácticamente, en el estudio de fenómenos políticos que, por supuesto, son relativos al
poder, a la autoridad, a la influencia, a las instituciones. Si bien el control social
coexiste y se transforma en relación con estos elementos de la vida social, confundirlo
con ellos sería oscurecer aún más el concepto en cuestión.

297
Emile Durkheim (1858 - 1917) reconoce una “regulación inmanente” que impregna la existencia
social, en otros términos, el control social es una parte integrante de toda sociedad “ ; Willan Graham
Summer (1840 - 1910) y Charles H. Cooley (1864 - 1929), suponían también que el control social
constituye un autocontrol de la sociedad que surge de su propia organización. Estos como otros autores
(G. Gurwitch, T. La Piere, etc.) adhieren a la idea de control social como la capacidad de la sociedad de
regularse a sí misma de acuerdo a los valores deseados
298
Según Talcott Parson, el sistema social y cultural impregna al individuo de tal manera que es
imposible visualizar en su personalidad aspectos que no sean producto de su socialización, por lo tanto, si
la socialización es adecuada existirá una conformidad perfecta entre el comportamiento del sujeto y las
normas y valores de su cultura. Esta noción fue tipologizada por R. Merton.
299
La interacción es la relación entre dos o más sujetos individuales o colectivos, puede ser de duración
breve o no y durante la misma cada sujeto modifica su comportamiento en virtud del comportamiento o
acción del otro.
235
Alrededor de 1930, Karl Mannheim, influenciado por la literatura
norteamericana, comienza a poner el acento en el papel de las instituciones
parlamentarias (en sociedades industriales avanzadas), subrayando que, para que el
control social sea efectivo debía descansar en ellas300. Esta concepción vincula el
análisis sociológico con elementos en materia de política social y, de alguna manera, la
intención que subyace es la de prestar atención a los problemas de la desviación. Los
elementos del orden social como núcleo, implícitamente (a veces no tanto), están
inmersos en estas cuestiones; de esta forma resignificaba la noción de control social
como “regulación social”.
En casi todas las sociedades encontramos formas de control social, estos procesos
son universales. Sin embargo los comportamientos sobre los cuales se ejerce una forma
de control social están siempre relacionados con la definición local del comportamiento
desviado, lo cual justifica su variación, a veces, de modo radical. Lo que provoca
aunque más no sea la burla, el desprecio o aislamiento social informal en una sociedad,
en otra puede ser sancionado con penas formalmente establecidas.
En general, tanto la formalización como la intensidad del control social, son
mayores en función de la gravedad considerada en la violación de la norma, es decir, en
los casos en que la violación de la norma sea definida por la sociedad como crimen, más
formalizada o codificada estará la misma. Esto lleva a reconocer (no obstante la
tendencia fuertemente orientada hacia lo formal) que existe un control social formal y
un control social informal. El primero (sin negar la presencia del segundo) constituye un
objetivo requerido por la mayoría de las sociedades. Sabemos, por ejemplo, que muchos
delitos tipificados en el código penal han sido, antes de su formalización, considerados,
informalmente, como una conducta desviada. La política criminal es la que toma en
cuenta las costumbres de la sociedad (entre otras cosas) a la hora de legislar.
Biancucci también ofrece una distinción entre control social formal e informal: El
formal, “indica todos los tipos de control social que se ejercen por la sociedad o una
institución a través de formas o medios muy definidos tales como las leyes”. Por su
parte, el control social informal “son todas las formas de control que se ejercen por
medios menos definidos y tangibles; como por ejemplo, los usos o la opinión pública.
(...) son formas de control más sutil pero igualmente efectivo”301. Reconoce además el
control social positivo del negativo. El primero alude a “la persuasión, la sugestión, la
recompensa” (ej,: la medalla al merito entregada a un alumno); mientras que el segundo
se manifiesta en “la amenaza, los castigos, la presión física o psicológica” (ej.: la
penitencia por no comportarse como corresponde).
Para otros autores, la represión, el ostracismo, el confinamiento, el encarcelamiento,
etc., no son el control social, sino más bien una consecuencia de este302, pues suponen
una sanción ante un comportamiento no esperado (desviado). En este orden, cabe
señalar que pese a que el control social se da en una instancia anterior a cualquier
sanción con mayor o menor grado de formalidad, no se puede dejar de admitir que el
hecho de que existan sanciones expresa también una forma de control social o bien
ayuda a afianzarlo, aunque sean una consecuencia. En términos de Biancucci, la

300
Idea admitida por Fine: “El control social deriva de una autoridad pública, representa el interés
universal de todos, se basa sobre el consenso general”. (1987).
301
Respecto a la opinión pública, Mills señala: “el hacer pública la opinión pública se ha convertido en el
objeto de intensos esfuerzos para controlar, manejar y, cada vez más, intimidar”.
302
Para T. Pitch son la manera en que se manifiesta la función del control social: “El orden se da porque
está supuesto y confirmado en la comunicación intersubjetiva. Pero es justamente cuando tal
comunicación se interrumpe, es perturbada o de cualquier manera cuestionada que, las funciones del
control social que le son inherentes aparecen en primer plano”. (1988).
236
persuasión ejercida mediante diferentes mecanismos para alentar al individuo a
comportarse de acuerdo a las expectativas de su sociedad señalaría un control social
positivo; mientras que el negativo o coactivo se manifiesta, por ejemplo, en el castigo
ante una conducta no aceptada. Veamos un ejemplo que, tal vez por su simpleza y
lejanía, pueda mostrar someramente cómo el concepto aquí tratado está íntimamente
ligado a otros que le son solidarios tales como: orden social, desviación y sanción, y,
que por lo general, se confunden pero que, desde ciertas perspectivas o niveles de
análisis, comprenden una secuencia y no una superposición.
En la comunidad inuit, entre otras cosas, el matrimonio se experimenta como una
necesidad para la supervivencia y está basado en una rigurosa división del trabajo: los
hombres construyen las casas, pescan y cazan; las mujeres cocinan, curten pieles y
fabrican las vestimentas. El imperativo es la obligación de ayudar a la parentela, aunque
los sentimientos no se pueden demostrar excesivamente. Esto hace referencia a un cierto
orden social universal no obstante que difiere en su forma de otras comunidades. Ahora
bien, ¿qué ocurre cuando uno de los miembros no cumple con la ley social básica ?. La
humillación, la burla, constituye una de las sanciones más habituales. De esta manera se
pone en juego el control social en dicha comunidad esquimal. Existe un orden - serie de
relaciones relativamente estables -, pero además hay algo que mantiene ese orden ya sea
mediante la prevención o la sanción ante una conducta desviada.
En cualquier sociedad el control social formal es más evidente debido a que las
reglas están explícitas, la sociedad posee instrumentos y/o mecanismos de persuasión
basados en una orientación normativa, por lo general, formalizada a través de códigos.
Menos obvia es la manera en que se puede advertir el control social informal. La
existencia del mismo se puede deducir de dos maneras: a) a partir de la quiebra del
orden, ¿cómo se quiebra el orden?, mediante la práctica de una acción extraña a las
reglas; b) a través de la imposición de la sanción. En tal sentido se hace referencia a una
dimensión negativa; en otras palabras, en el control social subyace la censura, la
prohibición (formal o informal) respecto a ciertos comportamientos no esperados.
La eficacia del control social (formal o informal) varía según las sociedades, las
áreas culturales y las épocas. Asimismo, los mecanismos de control se pueden encontrar
en diferentes niveles dentro de una sociedad. La multiplicidad de controles sociales
obedece al hecho que dentro de una sociedad existen instituciones, grupos mafiosos,
colectividades religiosas, asociaciones, en fin, grupos de todo tipo, que poseen
determinadas reglas que pueden o no estar en consonancia con la sociedad general y, lo
que no es impugnado por esta puede serlo dentro de un grupo menor y viceversa.
Resumiendo, el control social no se efectúa sólo en el orden de lo macrosocial, sino que
se suele ejercer también dentro de todos los grupos parciales de una sociedad (Gurvitch,
1945).
Para que los procesos o formas de control social se mantengan se presume como un
requisito necesario la capacidad de prever las consecuencias de la conducta desviada o,
lo que es lo mismo, anticipar las reacciones o sanciones por parte de los otros. Por lo
tanto, dichas conductas deben poseer tal significado que pasan a formar parte de los
modelos convencionales. Estos patrones se aprenden en el proceso de socialización
primaria o secundaria. Pero más allá del cómo se adquieren (esto es, de maneras
diversas y complejas) estos patrones culturales, siempre se obtienen en la interacción
con los otros. Por otra parte, el sujeto no sólo aprende lo relativo a las conductas
aceptadas o no, sino que interioriza el control de manera que al evaluar el costo de una
conducta desviada, las más de las veces, decidirá no llevarla a cabo, esto supone la
función que surge de la conformación de la conciencia denominada “otro generalizado”.
237
Merton señala que, el disidente, el inconforme, al no comportarse con las
expectativas del resto, activa mecanismos de control social porque, de alguna manera,
las normas morales internalizadas han sido violadas y por lo tanto el orden social se ve
amenazado, es esa “indignación moral” precisamente la que permite que los procesos de
control social sigan funcionando. Imagine el lector si los jóvenes, desde las escuelas,
fuesen incitados a cuestionar las pautas sociales establecidas, esto puede orientarse
hacia una creatividad de tal magnitud que desorganizaría cualquier sociedad.
Frecuentemente se ha considerado que el control social se encuentra sólo en
sociedades con regímenes represivos, lo que significa que el control social pasaría a ser
un factor del Estado exclusivamente. Esta noción hace pertinente la pregunta acerca de
quién es el sujeto y quién el objeto del control social. Al respecto se pude enumerar una
amplia gama de agentes de control ya sea en el orden de lo micro o de lo macro
(familia, vecinos, escuela, instituciones, pueblos, ciudades, leyes, tribunales
internacionales de arbitraje, etc.), pero lo importante es destacar que no es sólo la
mayoría de una comunidad la que lo ejerce en contra de minorías desviadas
(marginales), sino que, ocasionalmente, se despliegan procesos de control desde algún
grupo (ej.: grupos de presión) sobre todos los otros.
El control social es tal en tanto inhibe comportamientos no esperados. La
socialización del niño y la niña consiste en hacer que interiorice -en su estructura de la
personalidad- autocontroles que funcionan de manera automática y que son
experimentados individualmente por el sujeto. Así el individuo actúa, por lo general, de
manera que sus actos no provoquen reacciones negativas respecto a lo que es
comúnmente aceptado. En otras palabras, hacemos previsión de nuestros actos para no
recibir ningún reproche de parte de los demás. Norbert Elias303 en su análisis
sociológico de los procesos sociales y psíquicos que han moldeado la civilización
europea occidental, indica que todas las reglas de civilidad304 no son más que la
expresión de un control social creciente por parte de las "fuerzas sociales" que rigen el
proceso civilizatorio. A este “control social” le llama el "autodominio desapasionado",
el cual logra su perfección cuando se logra una correspondencia entre el aparato de
vigilancia y control de la sociedad y el aparato de control que se constituye en el espíritu
del sujeto. No obstante, y sin llegar a los extremos como aquellos que indican que el
control social esta desapareciendo gracias al libre mercado305 o bien aquellos que
piensan que el control social es el “equivalente moderno” del orden social306, en algunas
circunstancias, en mayor o menor medida, el control social pierde su efectividad debido
al surgimiento de conductas innovadoras que darán paso a un nuevo orden.
Evidentemente no se puede negar el cambio que se origina, llegado el momento, en
cualquier sociedad debido a las novedades que se producen en el orden de la sustitución
de valores viejos por otros nuevos más eficaces y con sentido (tema que, por razones
obvias, escapa a este capítulo). Un ejemplo que ilustraría lo antedicho es el comentario
realizado por el director del Instituto de estrategias económicas, el mismo señala que
durante décadas a los ejecutivos de Europa y Japón se los persuadía respecto a su
responsabilidad hacia la protección del empleo y la estabilidad social, hoy, estos

303
Elias, Norbert, El proceso de la civilización F.C.E. Madrid, 1989.
304
Según Elias, en el Renacimiento, las conductas se transforman de manera simultánea a la decadencia
de la nobleza feudal y el concepto de cortesía es sustituido por el de civilidad (civilité).
305
Idea admitida por Colin Summer (Instituto de Criminología de la Universidad de Cambridge) en el
seminario sobre “Control Social en el sin del milenio (1993).
306
Mac Iver, 1949.
238
mismos ejecutivos se dan cuenta que aquellos valores no se condicen con el
imperativo global (mucha competitividad y pocas obligaciones sociales).
En el mismo sentido, cuando Vance Packard en 1957 advierte que “la ocupación
futura de todos los chicos es llegar a ser hábiles consumidores”, descubría un nuevo
valor que se abría paso en la sociedad y que, hasta entonces, no era considerado como
tal. Hoy ya estamos educados tanto como consumidores como para el placer
vertiginoso, valores que son parte también de la lógica del mercado. Al respecto,
podemos preguntarnos si la Globalización, que mediante la persuasión sutil transforma
las culturas desde adentro, no tiene ningún efecto en términos de control social. Dejo al
lector la reflexión...
Un tema novedoso que provoca opiniones encontradas es el que atañe a las nuevas
tecnologías de la comunicación y la informática no sólo están permitiendo la aparición
de oleadas de aparatos cada vez más sofisticados, sino que paralelamente se aprovechan
para tener bajo control a la población civil, dejando atrás los métodos de represión ya
obsoletos, propios de las dictaduras. En estos momentos existen documentos que
revelan el uso masivo de estas tecnologías, asignadas a la vigilancia y manipulación
social y política. Debido a su novedad escapan a la regulación de los países -aún los más
democráticos -, en muchos casos, la imposibilidad de controlar la utilización de estos
sistemas es debido a que la mayoría de las comunicaciones entre los ciudadanos se
hacen vía satélite, lo cual esta fuera del espacio protegido por la legislación de cada
país.
Las ocultaciones que existen acerca de nuevas tecnologías para el control político y
social de la población se ha quebrado recientemente, a partir del traslado de la
utilización de estos nuevos sistemas al sector civil y a la difusión por Internet de la
existencia de documentos307 de carácter semi oficial que revelan datos tales como: una
guía de los adelantos tecnológicos recientes destinados al control político, una análisis
de las implicaciones de la globalización y la militarización del equipamiento para uso
policial, la concurrencia de los sistemas de control extendidos en todo el mundo, etc. De
los mencionados estudios surge además que este control global no tiene ningún control
y jamás se discutió su rol o función.
Ya sea a través del reconocimiento y seguimiento de voz o por determinada palabra
enunciada308, por una imagen virtual309 o el reconocimiento a través de los genes o del
olor personal310, de controles por videocámaras tan común hoy en día o a través de los
teléfonos móviles311, no cabe duda que se esta desplegando un control desde un
“panóptico tecnológico” de alcance invisible que atenta contra la libertad individual y
que promoverá nuevos procesos de control social. ¿Qué será lo aceptado por la
sociedad, que luego genere comportamientos tales que serán producto del autocontrol?

307
Por ej.: STOA (trabajo de asesoramiento científico) Nº PE 166 499, investigación realizada por Steve
Wright, a pedido del Parlamento Europeo cuyo título es: “An Apraisal of the technology of political
control” (Una aproximación a las tecnologías de control político).
308
El programa Tesaurus permite, por medio de palabras claves, controlar las conversaciones que se
producen sobre temas de interés, las que luego se analizarán para saber quién habla con quién.
309
El sistema Memex hace posible la construcción de una imagen virtual de cualquier persona y en
tiempo real, brinda un listado de todos los accesos electrónicos (tarjetas de pago, transacciones por caja,
etc.) de las últimas horas.
310
Los olores (feromonas) plasmados mediante diagramas son tratados como cualquier otra información
en un programa especial y permiten la ubicación de personas.
311
Cualquier aparato de telefonía celular sirve para localizar a su usuario sobre plano, con un error de
pocos metros
239
Finalmente, cabe señalar que no se debe perder de vista, al analizar el control social,
que si bien el concepto incluye esa capacidad de los grupos que constituyen una
sociedad para proceder de acuerdo a la concepción que atribuyen a los valores y metas
colectivas que se cultivan en la misma, también puede ser entendido (de hecho lo es)
como un control coercitivo, de tal manera que el orden social descansaría en un sistema
de control constituido por instrumentos de coerción limitados por un sistema de normas
(ej.: cuerpos y fuerzas que utiliza el Estado para asegurar el orden). Por lo tanto su
estudio no debería dejar de incluir tanto los mecanismos de persuasión interpersonales
como institucionales. Los primeros tendrán más que ver con una interacción “cara a
cara”; los segundos estarán basados en una orientación normativa formalizada.
240

Bibliografía

Biancucci, Dulio: Introducción a la sociología, Ed. Guadalupe, Buenos Aires,


Chomsky, Noam: Ilusiones necesarias(control del pensamiento en las sociedades
democráticas),Libertarias, 1992.
Chomsky, Noam: El miedo a la democracia, Ed. Crítica, Barcelona, 1993.
Durkheim, E: La división del trabajo social, Editorial Planeta, 1993 (e.o. 1893)
Elias, Norbert, El proceso de la civilización F.C.E. Madrid, 1989.
Giddens, Anthony: Sociología, Alianza Universidad S. A., Madrid, 1992.
Giddens, A. Turner J. y otros: La teoría social hoy, Alianza Universidad S. A., 1995
Janowitz, Morris: Sociological theory and social control, en American Jorunal of
Sociology, 81, 1, 1975.
La Piere, Richard T.: A theory of social control, Mc. Graw-Hill, New York, 1954.
Merton, Robert: Teoría y estructuras sociales, F.C. E., México, 1965.
Mumby Dennis (comp.): Narrativa y control social, Amorrortu, 1997.
Pitch, Thamar H.: La desvianza, Firenze, La Nuova Italia, 1982
Weber, Max: Economía y sociedad, F.C.E., México, 1992. (e.o. 1922)
Revista Delito y sociedad Nº 6/7: Teoría social y control social, Morris Janowit,
Seminario Carapachay: El control social en la década de los 90. (1995).
Revista Delito y sociedad Nº 8: La decadencia del control social, Colin Summer ; ¿Qué
es el control social ?, Thamar Pitch. (1996)
241
Capítulo 19

CULTURA Y SOCIEDAD
Irene Di Martino

Podemos partir de la idea de que todo lo que las personas hacen, dicen y piensan
dentro de una sociedad forma parte de la cultura de esa sociedad. Por sus experiencias
de vida las personas desarrollan un conjunto de pautas que junto con una serie de
valores que las apoyan constituyen lo que se llama: cultura.
El esquema conocido de:

PAUTA PERSONA
INSTITUCIÓN GRUPO
CULTURA SOCIEDAD

MUNDO SOCIOCULTURAL
Nos muestra que a cada sociedad le correspondería una cultura; cultura que
brevemente definiríamos como la configuración total de las instituciones de esa
sociedad; y a su vez instituciones que son combinaciones de pautas que forman los roles
sociales, relaciones humanas y procesos sociales. De esta manera podemos decir que la
pauta social es la unidad mínima de la cultura.
Estos conceptos pueden ser explicados en forma separada desde el punto de vista
analítico, pero en la realidad, concretamente, lo que vemos es una sociedad con su
cultura, por ejemplo, la sociedad argentina con la cultura argentina y no con la cultura
chima.

El término cultura

El término cultura, como la mayor parte de los conceptos sociológicos, es una


palabra que tiene un significadao popular y uno sociológico. Desde lo sociológico todas
las personas miembros de una sociedad son “cultas” o tienen cultura, no sólo aquellas a
las que comúnmente se las considera cultas o refinadas por conocer ciertas áreas de la
cultura o tener cierta cantidad de conocimientos de esa cultura. Si estamos socializados
somos miembros de esa sociedad y por lo tanto conocemos su cultura.
La noción de cultura forma parte actualmente de la antropología y también de la
sociología, pero el significado del término ha variado a lo largo de la historia. En la
lengua francesa de la Edad Media significaba el culto religioso; se usaba coture para
designar un campo labrado y sembrado; y a partir de ese sentido y por analogía, a partir
del siglo XVII comenzó a utilizarse en expresiones como: la cultura de las letras o las
ciencias. En el siglo XVIII, el término culture pasó a designar el progreso intelectual de
una persona. Por extensión una vez mas, fue tomado por los alemanes, y servía para
designar el progreso intelectual pero del hombre en general, de la humanidad, pasando
así de lo individual a lo colectivo. La relación individuo-sociedad comienza a ser el
problema en la concepción de la cultura, el término cultura va adquiriendo varios
significados a lo largo de los últimos cien años, significados que reflejan distintas
posiciones respecto a la evolución humana, posiciones centradas en diferentes focos de
242
interés, ya sea la sociedad, el conocimiento o el comportamiento, y basadas en
distintos supuestos epistemológicos. Entra así al uso antropológico a partir de la palabra
alemana Kultur, en el siglo XIX, cuando entre los mas educados de Europa prevalecía la
idea de que la historia de la humanidad era una historia evolutiva en creciente progreso
de la mas primitiva ignorancia hacia los logros cada vez mas complicados de los
hombres en tecnología, medicina, arte y hasta la moral mas esclarecida, desde el
salvajismo a lo que llamaron civilización, de esta manera una sociedad era mas culta o
civilizada cuanto mas se acercara a esa civilización occidental y cristiana. Autores
como por ejemplo Ward H. Goodenough312 , afirman que Sir Edward Tylor adhiere a
esta corriente con sesgo etnocentrista cuando manifiesta su conocida definición de
cultura (1871, vol. 1 p. 1 de Primitive culture) que dice así: “ Cultura ... es ese todo
complejo que incluye conocimientos, creencias, arte, moral, leyes, costumbres, y demás
hábitos y aptitudes adquiridos por el hombre como miembro de una sociedad”, pero
siguiendo el punto de vista evolucionista, las sociedades podrían ser evaluadas según
tuvieran una mayor o menor participación en el desenvolvimiento de la cultura general
de la humanidad y la antropología como ciencia de la cultura tenía como objeto
descubrir las etapas que habían señalado el crecimiento progresivo de la cultura, o sea
que las culturas que no habían alcanzado el estado mas avanzado representado por las
potencias imperialistas europeas, se encontraban en etapas intermedias de crecimiento o
en estado inferior, un análisis spenceriano que justificaba la dominación de los mas
fuertes y poderosos; volviendo a lo que planteaba Tylor, se podría decir que según un
sencillo sistema descriptivo se podría colocar a las naciones occidentales en un extremo
de la serie social y a las tribus salvajes en el otro, distribuyendo el resto de la humanidad
entre estos límites y así el etnógrafo podría construir una escala aproximada de la
civilización .
Recién a fines del siglo XIX, Franz Boas comenzó a utilizar el término “cultura”
para referirse al conjunto diferenciado de costumbres, creencias e instituciones sociales
que parecen caracterizar a cada sociedad aisladamente, o sea que cada sociedad tendría
su propia cultura, esta corriente es la que predomina actualmente en la antropología
aunque no se puede dejar de admitir que fue Tylor el que dio las bases descriptivas de
los elementos que conforman las culturas y que aún hoy se siguen usando, así cada
sociedad será tomada como una entidad única y concreta, diferente de cualquier otra y
sobre todo sin comparaciones valorativas de progreso, diferencias que tienen que verse
como resultados de la historia y de cada ambiente particular y no como un reflejo de los
pasos evolutivos dados según una ley general de la evolución que todas las sociedades
estaban obligadas a seguir, esta corriente “evolucionista” es entonces contraria a la
corriente “histórica” o de las diferencias culturales, sin embargo las dos coinciden en
que la cultura se aprende, se transmite de generación en generación y tiene un carácter
complejo cualquiera sea el nivel tecnológico que haya alcanzado, y esa complejidad está
directamente relacionada con la tremenda potencialidad que tiene toda lengua humana
para objetivar y analizar la experiencia y para almacenar la información

Definición de cultura

Después de Tylor se han dado innumerables definiciones de cultura por ejemplo


la de A. Malraux “Cultura es el conjunto de todas las formas del arte, del amor, o del

312
Goodenough,W., “Problemas de la concepción de la cultura”, en Kahn, J.S., El concepto de cultura:
textos fundamentales, Barcelona, Anagrama, 1975
243
pensamiento que le han permitido al hombre ser menos esclavo”; o la de A.
Einstein “La historia verdadera del hombre la constituye la cultura humana”; o la de
A.L. Kroeber “Parte de la cultura consiste en normas de conducta. Otra parte consiste en
ideologías que justifican determinadas conductas seleccionadas. Finalmente, toda
cultura supone unos amplios principios generales de selección y ordenación”; o la de la
Enciclopedia de Antropología que dice “La cultura es el comportamiento conforme a
determinados modelos que aprende cada individuo desde que nace y a medida que es
educado para llegar a ser, y así conservarse miembro del grupo particular en el que
naciera o al que se uniera”; y por último podría citar también a un diccionario de
Antropología que dice “Cultura es el patrón de comportamiento aprendido por los
hombres en calidad de miembros de un grupo social y transmitido de generación en
generación”. Como vemos hay muchas definiciones313, pero podríamos tomar la de
Guy Rocher314, que inspirándose en la definición de Tylor y ampliando con algunas
características atribuídas hoy a la cultura, entiende por cultura: “Un conjunto trabado de
maneras de pensar, de sentir y de obrar mas o menos formalizadas, que aprendidas y
compartidas por una pluralidad de personas, sirven, de un modo objetivo y simbólico a
la vez, para constituir a esas personas en una colectividad particular y distinta”.

Características de la cultura

Al explicar la definición dada anteriormente van a ir surgiendo las principales


características atribuidas a la cultura.
La cultura configura un sistema, por eso lo de “conjunto trabado”; los elementos
que componen una cultura, están unidos, vinculados, de manera que si se produce algún
cambio en algún sector de esa cultura, se producen variaciones en los restantes sectores
de la misma.
La cultura es un conjunto trabado de “maneras de paensar, de sentir y de obrar”, o
sea que la cultura es una realidad vivida por las personas, está presente en lo que hacen,
en lo que sienten, en lo que conocen, está en accionar de las personas, pero es también
lo que podemos observar para poder describir la existencia de una cultura y delimitarla a
su vez.
Estas maneras de pensar, sentir y obrar, pueden ser “mas o menos formalizadas”,
pueden ir desde las leyes, lo normativo, pasando por lo consuetudinario, las costumbres,
llegando a los usos, las reglas de urbanidad, lo menos formalizado.
Otra característica muy importante de la cultura es que es “aprendida”, o sea , el
modo en que se adquiere la cultura, no tiene que ver lo biológico sino que es el
resultado del aprendizaje, del “legado social” que cada persona debe recoger y asimilar
y pasarlo a las generaciones siguientes.
De acuerdo a la definición que estamos explicando, estas maneras de pensar, sentir
y obrar son aprendidas y “compartidas por una pluralidad de personas”. La cultura es
reconocida como tal, desde el punto de vista sociológico y antropológico, si es
necesariamente compartida por un considerable número de personas, o sea que tiene un
carácter colectivo, y se aplica a una sociedad.
Cabe aclarar, en esta relación cultura-sociedad, que es cierto que los sociólogos
hablan, por ejemplo, de la cultura de los jóvenes, o que los antropólogos se refieren a las
cultura aborígenes, pero en estos casos se recurre al término subcultura, que apuntaría

313
Kahn, S., El concepto de cultura:textos fundamentales, Barcelona, Anagrama, 1975.
314
Rocher, G., Introducción general a la sociología. Barcelona, Herder, 1980, Cap. IV, pp. 111-112
244
a entidades parciales inmersas en las sociedades globales o cuando se desea resaltar
los vínculos entre una cultura mas reducida y otra mas extensa.
En las subculturas las pautas son diferentes con respecto a la cultura mayor, pero
cuando están en franca oposición con la cultura dominante ya no se habla de subcultura
sino de contracultura. Por ejemplo, las sectas religiosas, etc. Debería recordarse que
una contracultura rechaza algunas pero no todas,las normas de una cultura dominante.
Los hippies de la década del ‘60 y ’70, al mismo tiempo que rechazaban la mayor parte
de los valores de una sociedad materialista, buscaban generalmente los sistemas de
sonido mas fieles que pudieran encontrar. Estas incongruencias no demuestran falta de
sinceridad, sino que ponen de manifiesto que aún en las subculturas mas extremas hay
sólo un rechazo parcial de las normas de la cultura dominante. Las contraculturas
pueden introducir cambios sociales. Si son causa de cambios o simplemente reflejan los
cambios que ya se están dando, puede discutirse. Lo que puede decirse es que las pautas
de las contraculturas actuales bien pueden ser algunas de las normas culturales de
mañana.
Toda sociedad moderna incluye grupos de personas que tienen pautas, valores, que
no son compartidos por el resto de esa sociedad; el rico tiene un estilo de vida diferente
del estilo del pobre, esto sería una subcultura de clase. Otro ejemplo interesante para
describir sería la subcultura de los jóvenes, con sus estilos especiales de actuar, pensar,
vestir y un vocabulario que los adultos pueden traducir apenas, ya que las subculturas a
las que no pertenecemos nos plantean la existencia del otro, y a pesar de que
compartimos ciertos códigos generales, como el lenguaje por ejemplo, los adultos están
excluídos de ese ámbito subcultural. Los adultos han sido jóvenes, y éstos necesitan sus
propios códigos para poder identificarse con otros jóvenes, para adquirir identidad
social. Eso se ve claramente en el ámbito de la cultura de la noche, de la ciudad
nocturna de los jóvenes, la ilusión liberadora de la noche, donde los poderes que
importan (los padres, los adultos) duermen, donde los jóvenes pueden aplicar sus
propias reglas. Sin embargo, pese al esfuerzo, en la cultura de la noche no dejan de
estar presentes las formas de dominación y legitimación vigentes en la sociedad en
general: distinciones de clase, edad, sexo, raza, etc. En ciertos locales de la noche, los
jóvenes son excluídos por la vestimenta, el cuerpo, la etnia, etc., y esta exclusión se
convierte en un valor para esos locales y se genera un proceso de aculturación que se
inicia en los jóvenes antes del ingreso y al que éstos se avienen para ser aceptados, para
pertenecer, para no ser excluídos. O sea que esta cultura de la noche, que pareciera
crear un espacio propio para los jóvenes, no hace mas que repetir las normas vigentes en
los sistemas de dominación de la sociedad.
Siguiendo con el explicación de la definición de Rocher, otra de las características
importantes es la manera objetiva y simbólica con que la cultura contribuye a constituir
una colectividad particular y distinta.
El aspecto objetivo se puede ver en las formas de pensar, sentir y obrar que utilizan
las personas de una sociedad, que les sirven para relacionarse, por ejemplo: los gestos,
ademanes, un abrazo, y que cobran para ellas un sentido de realidad tan tangible y
concreto como puede ser un edificio público o un monumento.
Por esta objetividad que tiene la realidad cultural, es que los científicos sociales
pueden analizar el concepto de cultura, decir que la cultura trasciende a los hombres
utilizando esa normas, valores, etc.
También el aspecto simbólico de la cultura sirve para darle unidad a una
colectividad de personas.
245
La cultura aglutina símbolos, símbolos que básicamente son de comunicación y
participación. Los símbolos de comunicación, son los que posibilitan las relaciones con
los otros; el caso mas claro es el lenguaje, pero no sólo escrito u oral, también el
lenguaje gestual, por ejemplo: las señas en un partido de truco. Los símbolos de
participación configuran modelos a seguir, que la colectividad toma porque adhieren a
determinados valores que justifican esos modelos, y adhiriendo a ellos nos muestran y
demuestran su participación, su pertenencia a esa sociedad; así tanto los científicos
sociales, como los que están fuera o dentro de esa sociedad, observando la conducta de
las personas, pueden ver las pertenencias o no a distintos grupos y/o sociedades. Por
ejemplo: si en una convención política quiero demostrar mi adhesión a algún candidato
y eso se demuestra colocando un prendedor en mi pecho con su foto o nombre, si esa es
la conducta que observo, les estoy demostrando a los demás, mi participación en la
convención a favor de ese político, o sea que esa pauta externa observada por los otros,
va a constituírse en un símbolo de participación.

Funciones de la cultura

La cultura cumple con funciones sociales y psicológicas. Desde el punto de vista


social, ya lo hemos visto, su función esencial es reunir a las personas en una sociedad
específica, no se puede decir que sea el único factor que cumple con esa tarea, también
se pueden reconocer otros, como: los lazos de sangre, la cohabitación en un territorio, la
división del trabajo, pero todos estos factores que pueden llamarse universales, ya que
se dan en todas las sociedades, son reinterpretados por la cultura de cada una de esa
sociedades, que los hace específicos, propios, locales de ellas. O dicho de otra manera,
la cultura tiene como función social reunir a una pluralidad de personas, dándoles las
normas pautas, valores, que posibilitan la comunicación entre ellos, que les hagan
reconocer sus intereses comunes, sus discrepancias y que los hagan sentir a cada uno y a
todos miembros de esa misma sociedad.
Desde el punto de vista psicológico, la cultura cumple la función de moldear las
personalidades individuales. Le proporciona a la persona los canales para expresar sus
sentimientos, para satisfacer sus necesidades fisiológicas, etc., por ejemplo: alguien que
nace y vive en una cultura va a relacionar ciertas acciones, gestos, palabras con
determinados sentimientos, va a preferir determinadas comidas y a comerlas de una
manera especial; si hubiera nacido en otra sociedad y se hubiera socializado en otra
cultura, las cosas seguramente serían distintas. Sin embargo, el molde que proporciona
la cultura es un molde lo suficientemente flexible como para permitir las adaptaciones
individuales con las particularidades y hasta innovaciones propias de cada actor, pero
sin trapasar los límites que toda sociedad tiene avalados por sus valores últimos y
fundamentales; si se rebasan esos límites nos marginamos de la sociedad.

Otro concepto de cultura

La mayoría de las definiciones de cultura la hacen ver como una forma


integrada, apuntan a sus formas externas, es un todo definido, objetivo y ordenado
según un principio interno que lo unifica. Hay una concepción diferente la de Jean
Ladrière315 que apunta al sentido de reinterpretación que subyace en la cultura y que la
dinamiza en su estudio; la cultura desde este punto de vista se construiría a sí misma por
315
Ladrière, J., El reto de la racionalidad, Salamanca, Ed. Sígueme y Unesco, 1978
246
la acción y la creatividad que esa acción le imprima; de esta forma se articularán las
distintas y dinámicas formas que configuran la cultura, en ella no hay un núcleo sino
que puede haber varios con distinta capacidad para organizarse y con diferentes
interacciones entre ellos que pueden variar desde la independencia total a la máxima
correspondencia; así se abren muchas posibilidades y recursos para la creación pero
también para el ejercicio de la responsabilidad, este aspecto se acrecienta en las culturas
mas recientes o para algunos posmodernas. Desde adentro mismo de las culturas, los
hombres en libertad pueden abrir cada vez mas su abanico de posibilidades a través de
la acción y de la voluntad que le imprimen a esa acción. Por todo esto podríamos decir
que estudiar a la cultura desde este punto de vista dinámico nos ayudará mas a entender
nuestra propia cultura que ha cambiado, se ha dinamizado ha cambiado su sustancia, se
ha vuelto mas universal, simbólica, inconciente y adhiere a un amplio espectro de
valores. Tratando de comprenderla nos comprenderemos nosotros mismos y armaremos
nuestro propio concepto de persona como reflejo de la cultura, porque si somos según
nuestro pasado, nuestra historia, también somos mutantes, cambiamos, y nuestra época
es básicamente una época de cambio general fundamental, las formas exteriores
cambian pero también cambian nuestros valores, pensamientos y conductas.
Siguiento esta línea de análisis dinámico de la cultura podemos utilizar la perspectiva de
Darcy Ribeiro316 para explicar los procesos culturales.

Procesos culturales

Darcy Ribeiro explica a través de procesos culturales la conformación de los


pueblos americanos, no como el resultado de la conjunción de pueblos autónomos, sino
como el proceso de formación de nuevas etnias en el curso de la expansión de pueblos
activados por procesos de mayor nivel tecnológico, económico, fuerza étnica, poder
político, y de la subyugación de poblaciones que no habían alcanzado ese nivel de
desarrollo; o sea por un lado están los pueblos en aceleración evolutiva y por el otro
lado, los pueblos sojuzgados o sometidos a la actualización histórica.

Deculturación
Es un proceso que se da por avasallamiento o translado de grupos humanos
arrancados de su territorio o de su sociedad, y por lo tanto de su cultura, y reclutados
como mano de obra en empresas ajenas; así se ven obligados a abandonar su propia
cultura, a aprender nuevas formas de hablar, de hacer; en la deculturación el énfasis está
puesto en la erradicación de las pautas culturales originales y en todos los problemas
que ello acarrea.

Aculturación
Es un proceso que da después de la deculturación; las culturas dominadas y
avasalladas, desvastadas por la deculturación, no tienen otra salida que esforzarse en la
cristalización de nuevas pautas culturales, de comprensiones comunes entre
dominadores y dominados, que tornen viable la comunicación entre ellos, la
convivencia social así como la explotación económica.

316
Ribeiro, D., Las Américas y la civilización,Buenos Aires, Ceal, l973.
247
Asimilación
Es un proceso que se utiliza para explicar la integración del europeo a las
sociedades neoamericanas, cuyas semejanzas culturales no justifican el empleo de
deculturación y aculturación, ya que aquí subyace la dominación y el poder de un
pueblo sobre el otro. En la asimilación se admite la integración gradual, las sociedades
receptoras aceptan diferentes grados de pertenencia, se conservan algunas pautas de la
propia cultura y voluntariamente se van creando nuevas pautas comunes. En los otros
procesos se da la integración a través de la fuerza y si bien pueden coexistir pautas de
ambas culturas, esto es siempre por conveniencia de la cultura dominadora, que es la
que se impone a la otra. Por eso Sapir habla de cultura auténtica y cultura espuria.
Las culturas auténticas son aquellas mas integradas internamente y mas autónomas
en el comando de su desarrollo; mientras que las culturas espurias son aquellas culturas
avasalladas, descaracterizadas, sometidas a vínculos con el exterior que las hacen
dependientes de las decisiones ajenas y cuyos miembros están mas sujetos a las ideas
que tiene el dominador sobre el mundo y sobre sí mismos, que a sus propios valores.
Los ejemplos mas claros que se pueden dar sobre los procesos de deculturación y
aculturación son la conquista y posterior colonización de América y sus pueblos por
parte de las distintas naciones europeas; y en cuanto a la asimilación el ejemplo serían
las corrientes inmigratorias desde Europa a América a finales del siglo pasado y
principios del sigloXX.
Es interesante también cómo se puede utilizar el ejemplo anteriormente citado, de
la subcultura de los jóvenes, para presentar el proceso aculturativo que sufren los
jóvenes para ingresar a ciertos círculos y lograr así la identificación necesaria con sus
grupos de pares y sentir la pertenencia para alejarse de la exclusión.
Utilizando el mismo ejemplo podemos tocar también el tema del etnocentrismo y
relativismo cultural.

Etnocentrismo

Sumner planteó el etnocentrismo como una forma de ver las cosas en la que el
propio grupo es el centro de todo, y todos los demás grupos se miden y clasifican con
referencia a él, o sea que cada grupo supone que su cultura es la mejor, y cierto grado de
etnocentrismo es necesario y existe en todas las culturas, el problema surge cuando se
cree que es superior a cualquier otra, hasta el punto de medir todas las culturas con los
valores de la propia y es así que son buenas o malas, progresistas o retrógradas, etc.
Sin embargo cierto grado de etnocentrismo es necesario para que los grupos puedan
sobrevivir y también reafirmar la pertenencia del individuo al grupo, ya sea que
hablemos de jóvenes o viejos, de conservadores, de marginados, de los menos instruídos
o los acaudalados. Los grupos etnocéntricos parecen sobrevivir mejor que los grupos
mas tolerantes; tomando esto, los estados en épocas de tensión o guerra, refuerzan la
propaganda etnocéntrica. Aunque es una protección contra el cambio y de esta manera
ayuda a la estabilidad, por otro lado puede llevar al fracaso de la cultura y a la extinción
del grupo, al no permitir las adaptaciones.
248
Relativismo

Esta teoría surge de la idea que si bien nuestros valores son importantes para
nosotros, es decir para nuestra cultura, aquí y ahora, no podemos analizar las acciones
de otros grupos en términos de nuestros valores y motivaciones si queremos entenderlos
y explicarlos. La cultura es un sistema en el que las pautas, los valores y las
instituciones se encuentran relacionadas, cada parte cumple una función y tienen un
significado relativos al ambiente cultural. Un valor no es bueno ni malo en sí mísmo
sino sólo en referencia con la cultura en la que tiene que funcionar. El concepto de
relativismo no significa que los valores sean relativos, ésta es la crítica mas común, que
“cualquier cosa puede ser buena en alguna parte”, sino que hay valores que si bien son
muy importantes para una cultura, pueden ser relativos para otra. El punto central del
relativismo cultural es que en un ambiente cultural particular, algunas características son
buenas porque funcionan bien en ese ambiente, en tanto que otras características son
malas porque entrarían en conflicto con otras partes de la cultura.

Cultura e ideología

El vocablo ideología, aunque ha sido muy manoseado, es lingüísticamente bastante


nuevo y es importante anclarlo a un significado. Remontándonos, podemos decir, que
ha tenido básicamente, cuatro acepciones: ciencia de las ideas, prejuicio, epifenómeno,
y filosofía simplificada.
1- Ideología fue un helenismo puesto en circulación por Destutt de Tracy en
una breve nota al pie de página de la introducción de sus “Eléments”. La
definió etimológicamente como “ciencia de las ideas”, y llega a la
conclusión de que las ideas se componen de sensaciones, y este empirismo lo
contrapone con la concepción tradicional del mundo, por lo que en política
los ideólogos son para él, liberales. Por lo tanto, cuando Napoleón funda su
Imperio, los vió como una oposición doctrinal a su régimen; de la hostilidad
napoleónica arranca la significación políticamente peyorativa de las
ideologías.
2- Otra concepción viene de Bacon, quien le da una de las formulaciones mas
concidas, con su teoría de los “ídolos” o prejuicios, que define como los
“idola” a esas nociones erróneas que dificultan el hallazgo de la verdad, y
que provienen de la condición biológica del hombre. El racionalismo
moderno eleva a la categoría de ídola o prejuicio, a todas las creencias, a las
que ya en el siglo XIX se empiezan a llamar ideologías. Así cobra este
término su acepción filosóficamente negativa, como sinónimo de convicción
irracional y en definitiva falsa.
3- También, fue Marx el que redujo a la ideología a la simple condición de
epifenómeno o resultante de algo básico y previo como son las relaciones
económico-sociales, o sea que dependen de la estructura económica, de las
relaciones de producción. De aquí se deduce que la filosofía, el derecho, la
moral, el arte, etc., son subproductos que reflejan y tratan de justificar
intereses de grupo; así que la ideología sólo puede ser “falsa conciencia” de
la realidad, viciada en su base; pero esta presentación de la ideología como
falsa o mentirosa, parece suponer un estudio mas desde lo ético y psicológico
que sociológico. La tesis de Marx, de que los conceptos son históricos,
249
también ha dado lugar a la sociología del conocimiento a estudiar el
pensamiento en relación con el contexto sociocultural en el que se genera, y
según este planteamiento, autores como Mannheim piensan que las
ideologías no importan tanto por su veracidad como por ser reflejos de una
estructura social determinada.
4- De lo dicho anteriormente, surge una cuarta acepción: que la ideología es
una filosofía simplificada, trata de ser una explicación de la realidad, una
explicación coherente y lógica de una situación social real. En una sociedad
moderna, compleja, los distintos grupos pueden tener diferentes
explicaciones, pudiendo ser unas tan válidas como otras, lo que interesa es su
condición de ideologías existentes.
Estos sistemas de ideas, de pensamientos, de juicios, que son las ideologías, se
pueden tomar como un elemento de la cultura, un elemento fundamental, pero sólo una
parte de ella, se trata de verlas dentro de la cultura, pero en un sentido mas racional, mas
explícito y justificando valores y pautas, constituyendo así un núcleo del sistema
cultural. Y aunque toda la cultura es orientación para la acción, ya que nos da pautas,
valores, la ideología es ese sector de la cultura que propone una orientación mas
explícita y voluntaria de la acción.
Las ideologías nacen, se desarrollan y mueren, y el ciclo de las culturas no es
rigurosamente paralelo al de las ideologías, porque pueden ser varias las que
impetuosamente convivan en un mismo ámbito cultural; que hoy se hable tanto de la
muerte de las ideologías, no debe confundirnos, es evidente que algunas ideologías van
desapareciendo, pero no es por el hecho de ser ideologías, sino por el hecho de que ya
no sirven para interpretar y explicar la realidad social; se deben crear nuevas ideologías,
sistemas de ideas, de pensamiento, para entender las nuevas realidades.

Cultura y mundialización

Hasta aquí, siempre que hablamos de cultura presuponíamos la relación cultura y


sociedad, sociedad-estado-nación, decíamos que la cultura es la etiqueta de la sociedad,
es lo que la identifica con respecto a otras sociedades.
Hoy con los procesos de globalización y mundialización los límites ya no son tan
claros, y podemos hablar de cultura mundializada y de su correspondiente sociedad
global, cuyo eje es el mercado consumidor, por eso a esta cultura mundializada le
correspondería la sociedad global de consumo, modo predominante de la
posmodernidad.

Cultura mundializada
La mundialización se mueve por dos caminos simultáneos. Por un lado, la
desterritorialización: que forma un tipo de espacio racional, deslocalizado y abstracto;
y por el otro, trata de llenar ese “espacio vacío” con los objetos mundializados:
reconocibles por todos, que son como señales externas de esa culturización
mundializada, que a través de un par de zapatillas, una galletita, una gaseosa, o un jean,
van creando pautas de comportamiento y de pensamiento, en las distintas sociedades y
de esta manera se va conformando, pues difícilmente una cultura tuviera la posibilidad
de mundializarse sin esos objetos mundializados que llenen el espacio
desterritorializado. Es a través del consumo de esos objetos mundializados que dentro
de la cultura se forma una memoria internacional-popular, que le sirve de base a las
250
sociedades globalizadas, porque les proporcionan las referencias culturales
comunes, que permiten establecer las relaciones entre las personas y poder formar así
las identidades, intercomunicando a los individuos dentro de ese espacio globalizado;
esas referencias mundializadas que son dadas por los medios como el cine, la t.v., o las
historietas y que pueden ser: situaciones, imágenes, personajes, etc. Por ejemplo
entramos a esos espacios desterritorializados, que son un aeropuerto o un shopping, y
nos invade una sensaciómn de familiaridad, ahí están esos objetos que todos
conocemos.
Como anteriormente decíamos, a la cultura mundializada le corresponde una
sociedad global de consumo; hasta ahora nos basábamos en los análisis clásicos de las
ciencias sociales, y cuando hablábamos de integración social, se ponía el énfasis en que
eran las sociedades nacionales las que mejor podían dar la idea de solidaridad y
cohesión social. De esta manera debemos plantearnos nuevas instancias para lograr la
integración de las personas en estas sociedades globales. Si lo tradiconal y lo nacional
se vuelven insuficientes, podríamos ver por ejemplo instancias como la publicidad a
través de los medios de comunicación y se lograría así cierta estabilidad social, uniendo
los deseos atomizados de los consumidores.
En síntesis, hay una función de integración social a través del consumo, que excede
así lo meramente económico, y como diría Jean Baudrillard317 el consumo “es una
conducta activa y colectiva, una imposición moral, una institución. Es todo un sistema
de valores, con todo lo que el término implica, esto es su función de integración grupal
y de control social”
No sólo se están comprando y vendiendo productos, debajo hay un movimiento
mas amplio, en el cual una ética específica, valores de espacio y de tiempo son
compartidos por un conjunto de personas inmersas en la posmodernidad.
De esta manera los medios de comunicación y las grandes corporaciones tienen un
papel que supera la dimensión netamente económica y pasan a ser agentes de
socialización preferenciales de esa sociedad globalizada, ellos proveen a los hombres de
referencias culturales para la formación de sus identidades, referencias culturales que
están dentro de esa memoria internacional-popular.
El consumo sirve así para integrar a los hombres, el mundo es cada vez mas
idéntico debido a la globalización de los mercados, pero como dice Michael Porter, la
homogeinización y segmentación no son incompatibles; porque si bien se produce
homogeinización entre países, se da a su vez la segmentación dentro mismo de los
países. A través de la segmentación se pueden crear tipologías universales; lo que
importa es entender los segmentos mundializados que comparten las mismas
características, ahora las conductas se diferencian no por las territorialidades, sino en
función de segmentos de consumo. De esta manera el impacto de las culturas locales se
relativiza y aumenta el de la cultura mundializada.
El consumo mundial opera con tipologías transnacionales que son:318
-consumo internacional sofisticado: son los ciudadanos del mundo, viajeros que
se trasladan por todo el mundo y tienen sus vidas marcadas por las exigencias
mundializadas.
-consumo menos sofisticado: individuos abiertos a las cosas del exterior.
-consumo provinciano: los que se conforman con las oportunidades que ofrecen
sus localidades.

317
Baudrillard, J., Cultura y simulacro, Barcelona, Kairós, 1993.
318
Ortiz, R., Mundialización y cultura, Buenos Aires, Alianza, 1997
251
O sea que lo importante es que en el contexto de una sociedad globalizada, las
clasificaciones transnacionales sustituyeron a las divisiones de clase.
Es tiempo de entender que la globalización se realiza a través de la diferenciación.
Las personas que forman esos segmentos pueden ser diferentes pero piensan igual.
¿Qué pasa entonces con las divisiones que se hacen entre el “Primer Mundo” y el
“Tercer Mundo”? Se tornan inadecuadas, desde el ppunto de vista de una civilización
mundial; ya no es convincente la gradación que se hace utilizando algunos índices
económicos, sociales, etc. , que separan a los países en desarrollados y subdesarrollados;
el posmodernismo rompe con las barreras nacionales.
La mundialización está presente en las sociedades que llamamos “periféricas”, ella
se encuentra “dentro” de nosotros; la cultura mundializada tiñe todos los lugares,
independientemente del grado de desarrollo de los países, aunque por supuesto lo hace
de manera desigual. Las diferencias surgen en el interior mismo de los países, ya no es
necesario hablar del “Primer” o “Tercer Mundo”, por ejemplo, ¿no son parecidos los
espacios de pobreza y marginalidad del tercer mundo y los guetos del primer mundo?
La desigualdad se plantea mas entre “ellos” y “nosotros” que entre “dentro y
“fuera”.
252

Bibliografía

Herscovitz, Melville, El hombre y sus obras, México, Fondo de Cultura Económica,


1952
Linton, Ralph, Cultura y personalidad, Buenos Aires, Fondo de Cultura económica,
1983
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Rocher, Guy, Introducción general a la sociología, Barcelona, Herder, 1980
Germani, Gino, Política y sociedad en una época de transición, Buenos Aires, Paidós,
1971
Margulis, Mario y otros, La cultura de la noche, Buenos Aires, Espasa, 1988
Mannheim, Karl, Ideología y utopía, Madrid, Aguilar, 1973
Lipovetsky, Gilles, La era del vacío, Anagrama, 1993
Baudrillard, Jean, Cultura y simulacro, Barcelona, Kairós, 1993
Biagini, Hugo, Fin de siglo, fin de milenio, Buenos Aires, Alianza, 1996
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Horton, Paul B. y Hunt, Chester, Sociología, México, Mc.Graw-Hill, 1988
Fernandez de la Mora, Gonzalo, El crepúsculo de las ideologías, Bogotá, Edicol, 1973
Ladrière, Jean, El reto de la racionalidad, Salamanca, Ed. Sígueme y Unesco, 1978
Romero, J. L., La cultura occidental, Buenos Aires, Columba, 1961
Kahn, S., El concepto de cultura: Textos fundamentales, Barcelona, Anagrama, 1975
White, B., “Los cánones cambiantes de nuestra cultura”, en Fronteras del conocimiento
en el estudio del hombre, Buenos Aires, Eudeba, 1963
253
Capítulo 20

POSMODERNIDAD: La era del desencanto

Gabriela Lariño

Promediando el siglo XX comenzó a gestarse un nuevo “espíritu de época”, una


mutación o transformación dada en los diversos ámbitos culturales y desencadenada
principalmente por una crisis interna de la propia cultura moderna, sumada a una etapa
de globalización del capitalismo contemporáneo.
Es a fines de los setenta cuando el sociólogo francés Alain Touraine escribe La
sociedad postindustrial, para referirse a las sociedades desarrolladas en los países
capitalistas avanzados luego de la segunda guerra mundial. Estas sociedades se
caracterizan sobre todo por la importante automatización de las fuerzas productivas, el
incremento del sector terciario por sobre el secundario y la significativa ampliación de
la brecha entre pobres y ricos.
En 1979 Jean Francois Lyotard publica La condición posmoderna, donde hace
referencia a la posmodernidad como la cultura propia de la sociedad postindustrial.
Posmodernidad, etapa postindustrial, capitalismo tardío, era digital, son algunos de
los términos utilizados por los diversos autores para intentar explicar los cambios
acontecidos en las últimas décadas.
Sin embargo, no toda la cultura actual tiene características posmodernas ni todos los
hombres relacionados con la cultura aceptan o acuerdan con este nuevo “espíritu de
época”.

Apogeo y decadencia de la modernidad

Cuando hablamos de modernidad nos referimos al movimiento histórico cultural


surgido en Occidente a partir del siglo XVI, a la par de una nueva clase social - la
burguesía - y la implementación del capitalismo.
Es importante no confundir modernidad con Edad Moderna. La primera remite a un
proyecto sociocultural cuyas características detallaremos a continuación, la segunda en
cambio, al período histórico comprendido entre el siglo XV y el siglo XVIII, tomando
como indicadores para su inicio y su finalización,a la caída de Constantinopla en 1453 y
a la Revolución Francesa en 1789.
La modernidad se inaugura con la Ilustración, fundando su discurso en torno al
ideal de la razón, una razón universal que tiene como objetivo el progreso y la
emancipación. Es por esto que apuesta al futuro, rompiendo con el pasado, con sus
tradiciones, sus dogmas y sus jerarquías de sangre.
La ciencia y la revolución constituyeron sus dos grandes ejes. Los novedosos
descubrimientos de Copérnico, Galileo y Newton sobre todo, con la inmutabilidad de
sus leyes, la asociará para siempre con el desarrollo científico319. Las promesas de la
ciencia habían triunfado por sobre las promesas de la religión, pues la primera había
“reemplazado” a Dios y el universo podía ser ahora interpretado a partir de leyes
universales y absolutas.

319
Para profundizar el tema ver en esta edición Pérez Lalanne, R., Reflexiones sobre la ciencia.
254
El relato moderno en la esfera política se asociará con la revolución, con el
cambio histórico, que pretenderá pensar la historia en un sentido unitario y teleológico,
y por lo tanto, universal. Los diferentes discursos emancipatorios, las llamadas utopías
en algunos casos, serán legitimadas a partir de una gran idea (libertad, igualdad, etc.),
cuyo valor intrínseco se funda en la universalidad, erigiendo así al sujeto como portador
de verdades absolutas basadas en enunciaciones racionales. Mediante la educación, la
ciencia, la política y el arte, se alcanzaría ese tan ansiado progreso que abarcaría a toda
la humanidad.
Sin embargo, no hay y nunca la hubo, una única y gran historia, sino una
multiplicidad de historias que convergen entre sí y se suceden y, nos permiten así
observar que la modernidad era poseedora de un doble rostro, un rostro ambiguo y
tensionado que nos hace cuestionarnos si quizá no habrán cohabitado diferentes
modernidades.
¿Es posible sostener valores universales? ¿Todos entendemos lo mismo cuando nos
referimos al progreso de la humanidad? ¿Aquello que es correcto para mí, también lo es
para el otro?
En realidad, los valores absolutos y universales proclamados por el proyecto
moderno eran los correspondientes al discurso hegemónico de los poderosos, que se
impartían, a veces descarnadamente, a través de una ética del deber ser, que no
garantizaba más que a unos pocos la felicidad, pero dejaba a todos la sensación
gratificante del deber cumplido. En todo caso, el placer devendría con el paso del
tiempo, en un futuro, y como recompensa por tanto sacrificio. El ahorro, el estudio, la
conformación de una familia, la práctica política o sindical, se llevaban a cabo como
inversiones a futuro, como apuestas a un mañana mejor.
Las instituciones por su parte, se encargaban de reforzar estas nociones controlando
el cumplimiento de las normas impuestas, mediante la implementación de diferentes
estrategias entre las que resalta la figura del panóptico. El panoptismo, vigente a través
de las torres visoras de las cárceles, de la disposición de los pupitres en las aulas de
clase, de los relojes fichadores de las fábricas, etc, reforzaba el mantenimiento del orden
burgués instituido vigilando a los potenciales transgresores, que en caso de serlo, eran
severamente sancionados.
¿En qué momento comienza a ser cuestionado el proyecto moderno? Resulta difícil
de precisar debido a la diversidad de opiniones respecto al tema, ya que para algunos
autores las primeras voces disonantes empezaron a escucharse en el siglo XIX, cuando
la modernidad empezaba a madurar. Así, mientras se consolida parte de sus postulados,
otros comienzan a ser criticados y replanteados, principalmente los relacionados con las
diferencias sociales surgidas a raíz del capitalismo. Marx, Nietzche, Kierkeggard, entre
otros, trataron de alertar mediante la deslegitimación o el nihilismo crítico, que las cosas
no podían marchar tan linealmente como se esperaba. Sin embargo, y paradójicamente,
hasta los teóricos críticos confiaban en el progreso y en la ciencia, es decir, proclamaban
los ideales de la modernidad.
Pero es promediando el siglo XX y a partir de hechos tales como la Segunda Guerra
Mundial, el nazismo, y posteriormente la guerra de Vietnam, Mayo del 68 y las
dictaduras latinoamericanas, entre otros, que se consolida el desencanto por las
promesas incumplidas. También agonizará el optimismo científico, que a partir de
Hiroshima y Nagazaki demostrará que la aplicación de la ciencia puede tornarse
sumamente destructiva. Muerte, sobrearmamento de los bloques, “guerra fría”,
degradación del medio ambiente, constituyen así la contracara del bienestar
proporcionado por los avances científicos.
255
Asimismo, se inicia un proceso de cambio a nivel mundial, tanto económico
como político, al surgir las sociedades postindustriales donde se desarrollarán las ideas
de la posmodernidad.
Si bien algunas posturas, entre las que resalta la del filósofo alemán Jürgen
Habermas, consideran que aún persiste la modernidad y que la actual sociedad
constituiría, por lo tanto, sólo una “vuelta de tuerca” de la misma, para la mayoría
habría finalizado a mediados del siglo XX

La sociedad posmoderna: algunas características

“¡Siglo veinte cambalache, problemático y febril !...”


Enrique Santos Discépolo (1935)

Para Gilles Lipovetsky (1993) la posmodernidad es una mutación sociológica global


que se ha ampliado paulatinamente desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial,
e implica una ruptura con el orden disciplinario, revolucionario y convencional de su
antecesora, la modernidad. En contraposición con ésta, es una época de desencanto,
donde se señala la pérdida de sentido que han sufrido los grandes proyectos modernos y
se renuncia a las viejas utopías y al ideal de progreso.
El futuro ya no depara grandes acontecimientos, importantes conquistas, y por eso
se rescata el presente, pero un presente donde se revaloriza ciertos aspectos del pasado,
observable en el reciclaje de edificios y muebles antiguos y el “revival” en la moda.
Este rasgo de la sociedad posmoderna surge en parte, de una de sus características
principales: el eclecticismo en la cultura, que borra la distinción entre lo culto y lo
popular. Podemos escuchar a Mozart y a la Mona Jiménez, almorzar una hamburguesa
en Mc Donald’s y cenar sushi en un restaurante de lujo, reafirmando continuamente lo
planteado por Discépolo, de mezclar la Biblia con el calefón.
El hombre posmoderno vive el presente, pero más que vivirlo lo “devora”. La
sociedad actual, notablemente consumista, a diferencia de la modernidad que
privilegiaba el ahorro, presiona constantemente para que todo sea “devorado”,
consumido. Para esto, se gasta a cuenta lo que no se tiene mediante la posibilidad de
endeudarse que brinda la tarjeta de crédito.
Para Esther Díaz (1999), el éxito económico como ideal a ser alcanzado, constituye
una de las principales metas del hombre posmoderno. A diferencia de los ideales
colectivos de la modernidad, la posmodernidad propicia el individualismo, que acorde
con los tiempos que corren, se transforma en un “sálvese quien pueda”.
El “deber ser” propio de la sociedad moderna, cede paso al “derecho de”. El
individuo es en la posmodernidad portador de derechos y si bien puede elegir aquello
que más le conviene, debe ser responsable de dicha elección. Se generan así
interminables debates entre los derechos de uno y los derechos de otros: los derechos de
las víctimas pero también de los victimarios, de los abusadores y de los abusados, se
entremezclan generando profundos conflictos de valores. Esto es posible debido al
cuestionamiento de aquellos valores absolutos y universales planteados por la
modernidad, y a un creciente relativismo cultural que fomenta el respeto por la
diversidad, que a veces y como reacción, hace resurgir rebrotes xenofóbicos y
fundamentalismos absurdos.
Lentamente y no sin gran dificultad, comienzan a ser sino aceptadas por lo menos
toleradas, ciertas diferencias.
256

El rol de las instituciones en la posmodernidad

Si las instituciones modernas eran las encargadas de imponer las normas que el
hombre debía cumplir, en la posmodernidad esas mismas instituciones carecen de
influencia.
El Estado se contrae y deja de ocuparse de la regulación del mercado, dejando
vacante además la función de impartir justicia social.
Las grandes instituciones, como la Iglesia y los Sindicatos, pierden poder de
convocatoria y ya nadie cree en ellos. Similar destino conllevan la escuela, el trabajo, el
ejército, la familia y los partidos políticos.Paralelamente, estas mismas instituciones
cuyo discurso se "edulcoriza" cada día más, tratan de incitar a la participación.
"Quién cree aún en el trabajo cuando conocemos las tasas de ausentismo (...)
cuando el frenesí de las vacaciones, de los week-ends, del ocio no cesa de desarrollarse
(...)? quién cree aún en la familia cuando los índices de divorcio no paran de aumentar,
cuando los viejos son expulsados a los asilos (...) cuando las parejas se vuelven libres
(...)? Después de la Iglesia, que ni tan sólo consigue reclutar a sus oficiantes, es el
sindicalismo quien pierde igualmente su influencia..."320
Es en la institución escolar donde puede percibirse con mayor claridad el desfasaje
entre una institución moderna, cuyas formas y valores permanecen pero vaciados de
contenido y un entorno posmoderno al que ésta no llega a acomodarse.
La escuela moderna es la escuela disciplinaria. Surge con la obligación estatal de
educar al ciudadano primero y al trabajador más tarde, y contribuir a la construcción de
la identidad nacional. Aparece ligada al progreso y a la formación de la conciencia, y
debe por lo tanto, basarse en un sistema de reglas administradas en forma centralizada y
ejecutadas verticalmente. Muchas veces autoritaria y represiva, según los gobiernos de
turno, hizo del orden y la doctrina un estandarte.
"La indiferencia crece. En ninguna parte el fenómeno es tan visible como en la
enseñanza donde en algunos años (...) el prestigio y la autoridad del cuerpo docente
prácticamente han desaparecido. El discurso del Maestro ha sido desacralizado,
banalizado, situado en el mismo plano que el de los mass media y la enseñanza se ha
convertido en una máquina neutralizada por la apatía escolar, mezcla de atención
dispersada y de escepticismo lleno de desenvoltura ante el saber. Gran turbación de los
Maestros. En ese abandono del saber lo que resulta significativo, mucho más que el
aburrimiento, variable por lo demás, de los escolares".321
Desde el retorno a la democracia, en nuestro país, la disciplina y la pedagogía en
las escuelas se han vuelto "light". Asimismo, se percibe un doble discurso: valores
modernos se entremezclan con la inmediatez, la evasión y la apatía de la
posmodernidad.
Con relación al compromiso de los padres en la educación actual, Guillermo Obiols
(1992) sostiene que la nueva realidad de la institución educativa es ser una guardería, un
depósito de niños y adolescentes. La demanda social latente hacia la institución escolar
no está dirigida a sus funciones pedagógicas, sino a su función de agente socializador,

320
Lipovetsky,G., La era del vacío, Barcelona, Anagrama, 1993.
321
Lipovetsky,G., La era del vacío, Barcelona, Anagrama, 1993.
257
pero no ya como órgano de control de los deseos individuales y promotor de la
homogeneidad entre pares, sino como custodio.
La escuela es el ámbito donde los alumnos reciben educación sexual, información
sobre el sida y la drogadependencia, tramitan sus documentos, se proveen de ropa,
comida, vacunas, reflexionan con sus profesores y/o preceptores sobre la vida y
cuando queda tiempo, aprenden. Es así que permanece mayormente ligada a lo
socioafectivo mas que a lo cognoscitivo.
El lugar del profesor se ha desfigurado. Ya no es un especialista dedicado a enseñar
la disciplina en la cual se ha formado, sino una especie de animador cultural o guía
psicológico, que debe motivar a sus alumnos mediante clases dinámicas, divertidas,
escucharlo, comprenderlo y prestar más atención al vínculo docente-alumno que a los
conocimientos a transmitir
Para Beatriz Sarlo "Nuestra escuela corteja el mundo de los chicos en lugar de
ofrecerles la alternativa de conocer otros mundos. Nuestra escuela es juvenilista y se
considera tanto más avanzada cuanto más adula a sus jóvenes, a quienes llega a tratar
como clientes"322.

Navegando a solas por Internet

“Lloro en mi hombro cuando nadie me entiende,


si me siento solo miro a la luna, me juro amor eternamente.”
Canción de amor propio - Ismael Serrano (1998)

Si hay algo que caracteriza a la posmodernidad es el proceso de personalización,


también llamado “revolución individualista” o “Era de Narciso”. (Lipovetsky,1986)
Los intereses del individuo posmoderno están puestos principalmente en sí mismo y
la única revolución que está dispuesto a llevar a cabo es la “interior”. Ya no moviliza
“cambiar el mundo” como en la modernidad, sino transformar según los principios del
discurso imperante, tanto nuestro interior como el envase que lo porta.
Se lleva a cabo entonces un verdadero culto al cuerpo, que es presentado como
sinónimo de cuidado del mismo y paradigma de una vida sana, cuando en realidad suele
en muchos casos conspirar contra la salud. Las innumerables jóvenes y no tanto,
afectadas por la bulimia y la anorexia que en algunos casos ha provocado su deceso, son
un claro ejemplo del riesgo de ciertas prácticas, en las que también habría que incluir
las cirugías plásticas, que no sólo han deformado o transfigurado varias caras de la
farándula, sino que han llevado a la hospitalización e inclusive a la muerte, tanto a
modelos como a amas de casa.
Esta preocupación por la imagen corporal se relaciona con la exaltación de la
juventud, también representativa de la sociedad posmoderna. Todos quieren ser
eternamente jóvenes, la adolescencia ya no es una etapa de duelo sino de gloria, que se
alarga cada vez más y se convierte en principal destinataria del consumo. La tercera
edad a su vez, “desaparece” después del lifting, las madres se confunden con las hijas y
estas con sus abuelas, y todas las pacientes del cirujano plástico de moda “comparten”
los mismo pómulos.

322
Sarlo, B., ¿La escuela debe entrar en el show-business?, en Página 30, Nº74, Buenos Aires, setiembre
de 1996.
258
Pero esta “adoración” del propio cuerpo y el incansable “mostrarse” o “estar en
vidriera”, propio de la cultura de la imagen en la cual estamos insertos, lleva a la
dificultad en el acercamiento con los otros. La inestabilidad de las relaciones de pareja y
la imposibilidad en algunos casos de asumir compromisos afectivos a largo plazo, pone
de relieve que tal como sucediera con Narciso, el contemplar con devoción la propia
imagen obstaculiza la consolidación de lazos con otros semejantes.
El aumento considerable de hogares unipersonales en los últimos años, que supera
el 30% en Buenos Aires, representa un indicador del creciente individualismo presente
en la sociedad. Y, como todo en la sociedad posmoderna, puede ser objeto de consumo:
boliches, empresas de turismo, consultoras matrimoniales, etc., dedicadas
exclusivamente a “solos” y “solas”, ofrecerán sus servicios para alivianar las molestias
que terminar con la soledad puede llegar a generar.
Paradójicamente la soledad desarrolla nuevas formas de interacción social, la
mayoría mediatizada por el accionar de los medios de comunicación de masas. Si hasta
hace unos años atrás Roberto Galán casaba a las parejas por televisión, ahora las
mismas se originan a través del correo electrónico, que permite “noviar” con alguien de
Singapur a quien probablemente nunca conoceremos personalmente, pero con el cual se
“chatea” varias horas por día. Eso sí, la relación nos asegura no tener que exponernos ni
afectiva ni sexualmente, ya que podemos desconectar y apagar la PC en cualquier
momento.
También a través de los medios de masas se consolidan novedosas variantes de
lazos sociales, ya que estos estimulan la solidaridad colectiva ante aquellas situaciones
que, debidamente editadas, posibiliten alcanzar un alto raiting. Accidentes, catástrofes,
desgracias privadas, conmueven al público que se moviliza, en muchos casos
espontáneamente. Pero esta solidaridad es efímera, circunstancial, y suele caer
rápidamente en el olvido, ya que no se fundamenta en ninguno de los dos sustentos
tradicionales que señalara Emilio Durkheim (1858-1917): la semejanza (solidaridad
mecánica) o la especialización dada por la división del trabajo (solidaridad orgánica).

¿El fin de la historia o la historia sin fin?

En julio de 1989, Francis Fukuyama publica en Washington un artículo titulado


“¿El fin de la historia?”, logrando con el mismo una repercusión impactante.
El fin de la historia es un concepto filosófico presente en la obra de muchos
pensadores, Marx principalmente, pero casi desconocido hasta que el discurso de
Fukuyama atrajo la atención de los medios de comunicación, que comenzaron a
difundirlo. La modernidad, en sus dos vertientes fundamentales -liberalismo y
marxismo- concibió a la historia con un principio y un final, y dirigida hacia un
objetivo: el progreso entendido como la emancipación de la humanidad. Una vez
plasmado dicho objetivo se resolverían todas las contradicciones anteriores, dando por
terminada la historia.
Para Fukuyama, la historia es concebida en forma direccional y progresiva y
culmina en el moderno Estado liberal. Concluye el autor, que la evolución de la historia
humana conduciría indefectiblemente a los países más avanzados hacia la democracia y
los mercados liberales. De esta manera, refuta el sentido marxista de la historia, dando
por finalizada la disyuntiva entre las alternativas ideológicas y políticas citadas
anteriormente.
259
323
Asimismo, legitima la globalización afirmando en primer lugar la no
existencia de un modelo de desarrollo alternativo que prometa mejores resultados, y por
otra parte, el respaldo brindado a ésta por la revolución informática, imprescindible para
que cualquier país remoto de la tierra no quede desconectado de los sistemas de
comunicación mundiales.
Si bien a principios de este milenio parece cumplirse la utopía liberal, podemos
pensar que es sumamente tendencioso generar relatos que apunten a consolidar la
ideología neoliberalista de un mercado autorregulable y armonioso, que ha demostrado
ir en detrimento de los países económicamente periféricos, y que ha profundizado los
bolsones de pobreza aún en los países desarrollados.
En realidad, la interpretación de Fukuyama apunta a legitimar el discurso dominante
sin tener en cuenta que nunca hubo una única historia. Desde una mirada posmoderna,
el final que puede ser admitido es el de la historia moderna y direccional que intentaba
plasmar los valores occidentales presentados como universales y absolutos, dejando
paso a infinitas historias, con utopias y proyectos particulares que respeten la
diversidad, y quizá, sin una gran meta final como pretendieron las ideologías
tradicionales.
Distintas manifestaciones en los últimos años, entre estas el Foro Mundial Social de
Porto Alegre llevado a cabo en el mes de enero del nuevo milenio, y al que asistieron
representantes de 117 países, pusieron de manifiesto que los sueños no han
desaparecido y que existen alternativas frente a un sistema que reproduce
vertiginosamente la pobreza, el hambre y la exclusión, hundiendo en la miseria al 50%
de la población del planeta, según datos proporcionados por el mismo Banco Mundial.
Y si es posible imaginar otro mundo es porque el fin de la historia, por suerte, no ha
llegado todavía.

323
Para profundizar el tema ver en esta edición Scharwtz, S., El proceso de globalización.
260

Bibliografía

Díaz, E., Qué es la posmodernidad ?, Buenos Aires, Biblos, 1988


Díaz, E., (editora ) La ciencia y el imaginario social, Buenos Aires, Biblos, 1998
Díaz, E., Posmodernidad, Buenos Aires, Biblos, 1999
Durkheim, E., La división del trabajo social, Barcelona, Planeta- Agostini,1985
Fukuyama, F., “El fin de la historia ?”,en Doxa, Nº 1, Buenos Aires, 1990
Giddens, A., Sociología, Madrid, Alianza, 1996
Lyotard, J. F., La condición posmoderna, Buenos Aires, REI, 1989.
Lipovetsky, G., La era del vacío, Barcelona, Anagrama, 1993.
Obiols, G., Adolescencia, escuela y posmodernidad, Buenos Aires, Kapelusz, 1992
Ravelo Cabrera, P., El debate de lo moderno - postmoderno, La Habana, Pinos Nuevos,
1995.
Sarlo, B., La escuela debe entrar en el show-business?, en Página 30, Nº 74, Bs. As,
1996
Touraine, A., La sociedad postindustrial, Barcelona, Ariel, 1973.
261

Capítulo 21

EL PROCESO DE GLOBALIZACION

Silvia Schwartz

Introducción

Nos encontramos inmersos en un proceso que aunque parezca reciente, lleva años
de evolución e influye en cada uno de los aspectos de nuestra vida de relación, éste es:
el proceso de globalización.
Para entenderlo con mayor profundidad detallaremos sus orígenes, las
transformaciones que lo precedieron, sus aspectos determinantes, y las consecuencias
del mismo ya sea para el Estado-Nación, los trabajadores o cada uno de nosotros
dentro de un sistema democrático, por último esbozaremos algunas alternativas posibles
y las implicancias que tiene en nuestro país.
Es necesario para seguir avanzando en este tema dar una definición que permita
entender de qué estamos hablando: “...la globalización puede ser entendida como una
nueva fase de la internacionalización de los mercados, que pone en dependencia
recíproca a las firmas a las naciones, en grados absolutamente originales e inigualados
en el pasado...”324 (B.Coriat, 1994) Es decir estamos hablando de una integración, en
términos mucho más intensos que anteriormente, de los mercados de bienes y de
capitales,325 (Gerchunoff, 1998).
En este trabajo entonces distinguiremos a la globalización como proceso de
globalización y nó como ideología. Como un proceso que incluye una serie de
tendencias y originales realidades de una nueva fase capitalista y no orientar (en su faz
exclusivamente ideológica) sus requerimientos con las orientaciones y valores del
capitalismo salvaje, contraponiendo las actitudes que tengan que ver con cualquier tipo
de regulación como retrógradas y las de liberalización como modernas, presentando esta
etapa no sólo como la única, sino como la mejor.
Esta fase, que aún continúa, a la que algunos autores como Jeremy Rifkin la
consideran como el impacto significativo de la 3ª. Revolución industrial que había
hecho su aparición después de la segunda guerra mundial (Rifkin, 1997) motivada por
cambios tanto en las telecomunicaciones como en la informática, ha pasado por
diferentes etapas que mencionaremos en el próximo punto. Primero esbozaremos los
aspectos significativos de las dos revoluciones industriales anteriores. La primera
Revolución Industrial se ubica aproximadamente entre los años 1760 y 1860 y a partir
de ese momento hasta 1914 se la denomina Segunda Revolución Industrial. En la
primera se destacaba el uso del carbón y la máquina de vapor en cambio en la segunda
la electricidad y la máquina de combustión (el uso del petróleo). (McBurns, 1983)

Etapas del proceso de globalizacion

Según Gerchunoff (en el libro ya citado) la tendencia que presenta la economía


internacional en la actualidad, se venía manifestando desde la posguerra y si

324
Corita, Benjamín. Los desafíos de la competitividad, 1994,UBA, Bs.As., pag.3.
325
Gerchunoff, Pablo y Llach, Lucas, El ciclo de la ilusión y el desencanto. 1998. Ariel.Bs.As.
262
consideramos el proceso de interrelación entre los mercados, es posible observarlo
desde mitad de siglo. El mismo autor establece que ya a mediados del siglo XIX, se
desarrollaba un proceso de internacionalización de los mercados que tuvo una larga
pausa en el período de las dos guerras mundiales y en el de entreguerras.
El término globalización, según Rapoport (2000) fue incorporado como expresión
común ya a fines de los años 60 por Marshall McLuhan, cuando uso el concepto de
"global village" (aldea global aludiendo a los nuevos medios de información (la
televisión, primero y la informática e internet después). También, el mismo autor señala,
que surgió del mundo de los negocios tambien, para señalar un escenario económico
distinto dominado por las empresas transnacionales.
La globalización se puede describir como una etapa más en el proceso de expansión
internacional de las relaciones capitalistas de producción.326 (Baró Herrera),según el
mismo autor, éstas serían:
-internacionalización: desde el advenimiento del imperialismo a finales del siglo XIX
hasta la Segunda Guerra Mundial. (Coriat, la ubica hasta antes de la primera guerra
mundial). Sintetizando lo ocurrido en esta etapa: los Estados nacionales poseen el status
de Estados soberanos y todos los atributos de la soberanía económica, por ejemplo
emisión de la moneda, definición de la tasa de cambio, etc., hay intercambio
internacional de productos a partir de Estados-Nación.
-transnacionalización: desde la Segunda Guerra Mundial hasta las décadas del 70 y del
80. (Coriat la denomina mundialización). En este período las firmas multinacionales
comienzan a operar sobre una verdadera base mundial, plurinacional. Las compañías
establecen intercambios mundiales entre ellas mismas, es decir intra ramas.
-globalización: a partir de estas últimas décadas, encontrando atisbos de la mismas ya en
la década del 70. Adelantándonos al próximo punto, mencionaremos algunas
características específicas de esta última fase: a) la globalización financiera y la
desregulación general de los mercados financieros, "economía virtual" o "economía de
casino" con serios riesgos de inestabilidad financiera para el mercado mundial
(Rapoport, 2000); b) la regionalización (la formación de bloques o cuasi-bloques como
los denomina L.Thurow).
Dentro del proceso de globalización en su conjunto encontramos distintas
dimensiones además de la económica, la política, la cultural, en realidad todas ellas
forman parte del mismo fenómeno en donde lo económico marca lo político, es por eso
que la mencionamos en forma destacada y primero que a las dimensiones que luego
desarrollaremos: la cultural y la política.
Hay algunos aspectos, de la dimensión económica de la globalización, que no
podemos dejar de mencionar porque han servido para acelerar su evolución:
-La caída del Muro de Berlín. El 9/1/89 marcó el inicio de una nueva era donde
dejaron de existir dos sistemas ideológicos enfrentados y excluyentes y se pasa a un
mundo que deja de ser bipolar.

-La implosión del Estado de Bienestar. Se pasa de la participación directa del Estado
dentro de un modelo sustitutivo de importaciones ligado a la demanda interna, a una
apertura externa y a una liberalización comercial. Como veremos en un punto posterior
se redefine el rol del Estado.
-El desarrollo de la revolución científico técnica: (informática, robotización, etc.) con
sus derivaciones en el mundo de la producción, la gestión y la organización. Las

326
Baró Herrera, Silvio, Globalización y Desarrollo Mundial, Ed. de Cs. Soc., La Habana, 1997.
263
implicancias que esto produce en el mundo del trabajo (precarización,
flexibilización entre otras).
-Los cambios ocurridos en las condiciones de competitividad e inserción internacional
de los países: (relacionada con esta competencia implacable aparece asociada una
exclusión social creciente).

Caracteristicas del proceso de globalizacion :

Los aspectos mencionados en el punto anterior, son algunos de los fenómenos que
impulsaron la globalización, fundamentalmente en su faz económica. Describiremos a
continuación las características más salientes del mismo327:
-Tendencia a la apertura de los sistemas económicos nacionales,
por ende disminución de políticas estatales reguladoras y/o proteccionistas. En
consecuencia, esto también está denotando una pérdida de soberanía de los estados.
-Notorio aumento del comercio internacional, firma de acuerdos para agilizarlo
-Expansión de los mercados financieros, donde cada vez hay una movilidad mayor.
-Reorganización espacial de la producción e interpenetración de las industrias a través
(y no obstante) de las fronteras nacionales.
-Incremento de la movilidad internacional de los factores de producción.
-Búsqueda permanente de la ventaja comparativa y de la competitividad (ya citada
anteriormente).
-Prioridad de la innovación tecnológica.
-Aparición de elevadas tasas de desempleo.
-Descenso de los niveles históricos de remuneración de la fuerza de trabajo.
Y como resultado de lo anterior:
-Aumento de la interdependencia entre países o economías diferentes.
-Consolidación de una definida tendencia a la formación de poderes económicos
regionales. Agunos autores destacan la regionalización en el marco de la globalización,
otros cuestionan la validez del concepto mismo de globalización ya que consideran que
es contrapuesto al de regionalización, que se estaría dando pruebas empíricas más
contundentes. (Rapoport, 2000).
Para Petrella, R (1966) la globalización tiene tres motores: la liberalización, la
privatización y la desregulación.

Efectos de este proceso

Este Nuevo Orden Mundial que esta sustituyendo al que funcionó después de la
Segunda Guerra Mundial, trae consigo una serie de consecuencias, a continuación
mencionaremos algunas de ellas y posteriormente profundizaremos en aquellas que nos
parezcan más significativas.
-El rasgo más sobresaliente es la concentración cada vez mayor de poder, hay un
reducido grupo de naciones y entidades internacionales o supranacionales
(corporaciones, organismos financieros, etc. ), que ejercen cada vez mayor control,
influencia, monopolio y el ejercicio progresivo del liderazgo internacional, además de
ser los propietarios más poderosos. Las empresas multinacionales han usurpado cada

327
A continuación nos referiremos a la caracterización de López, Ernesto, Globalización y Democracia,
1998, Editorial Página 12, Buenos Aires.
264
vez más el papel tradicional del Estado y ejercen un dominio sin precedentes sobre
la totalidad de los recursos mundiales, de los trabajadores y los mercados.328
Como corolario de este aspecto se pueden observar una serie de hechos
significativos:
-Repliegue en lo social: la política de internacionalización del mercado y las exigencias
de la competitividad traen aparejado una política de reducción de costos laborales,
mayor eficacia productiva, mayor flexibilidad y precarización del mercado laboral, se
acrecienta la desocupación. Si consideramos también, que el trabajo humano cada vez
más será reemplazado por máquinas y que las redes sociales ejercidas antes por el
Estado para salvaguardar las necesidades básicas de las personas están en proceso de
involución, el problema se hace acuciante.
-Cambios en las normas laborales. Según Rifkin: “La redefinición del papel del
individuo en una sociedad carente de trabajo en masa, es tal vez, el problema seminal de
los próximos años” (obra ya citada).
Encontramos entonces por un lado éxito económico y por el otro exclusión y
disgregación social. También aparecen las divergencias entre una mayor regionalización
(que de ningún modo quiere decir relaciones igualitarias a nivel cooperación) y por el
otro el reforzamiento de fuerzas localizantes, (James Rosenau, denomina fragmentación
a este tipo de hechos) es decir por ejemplo la exacerbación de los nacionalismos.
Surgen distintos ejes que García Delgado sintetiza en: eficiencia-equidad,exclusión-
inclusión y crecimiento-empleo.
La globalización es pues un fenómeno pluridimensional, es decir modifica la
totalidad de la vida social y tiene efectos en todo el mundo. En algunos casos se ha
llegado a denominar a esta fase de la evolución económica como “cambio civilizatorio,
por sus profundas implicaciones.
Hay dos aspectos dentro de las transformaciones producidas por la globalización
en los que nos detendremos con mayor detenimiento:
- La dimensión cultural: donde destacaremos la contradicción entre una “cultura
mundializada” y los localismos más profundos. Parecería que actuaran fuerzas
centrifugas de la globalización centrada en su parte económica y fuerzas centrípetas
ligadas mayormente a los aspectos político y cultural. Se puede producir lo que Samuel
Huntington denomina el “choque de civilizaciones”, para este autor el conflicto entre
civilizaciones será sumamente importante en los próximos tiempos, suplantando otros
problemas, inclusive los ideológicos. El eje central de la política mundial será encauzar
las relaciones entre civilizaciones, especialmente entre Occidente y el ”resto”
-La dimensión política: es posible observar que hay una desvalorización de la política y
una sujeción de la misma al mercado. Llegando a considerar a la misma como un
fenómeno social y económicamente condicionado. Destacaremos dos efectos que
consideramos determinantes:
-El nuevo papel del Estado: sobre todo el rol del Estado-Nación
-El rol actual de las democracias: ¿es posible en estas condiciones consolidar
democracias sustentables? (Przeworski). ¿Nos conformaremos con democracias
estrictamente delegativas? (O´Donnell).
Por supuesto que todas estos aspectos se hacen más extremos en los países o
mercados emergentes, es decir aquellos en los que ya se ha aplicado un ajuste
macroeconómico profundo, que han realizado una reconversión de su economía y una
cruenta reforma del Estado (tal como afirma López, en su libro ya citado), sociedades en

328
Rifkin, Jeremy, El fin del trabajo, Paidos, Bs.As. ,1997.
265
los que aún tiene sentido la dicotomía (cada vez más polarizada si seguimos el
pensamiento de Baró Herrera) entre centro y periferia.

Dimensión Cultural:
Esta dimensión de la globalización es una consecuencia de los progresos ocurridos
en las innovaciones tecnológicas en materia de comunicaciones, la naturaleza de las
políticas económicas en boga en el ámbito mundial y el aprovechamiento de éstas para
los fines particulares de los centros del poder mundial.329.Es debido al desarrollo de los
multi-medios que se difunden estos valores hasta las regiones más alejadas. El objetivo
sería la uniformidad de los patrones o estilos de vida de los habitantes del planeta para
transformarlos en consumidores de acuerdo a los fines preestablecidos en la
globalización
En esta transnacionalización se van achicando las diferencias culturales y en
realidad se produce una “americanización de la cultura” (García Delgado). De una
cultura más igualitaria (en el antiguo modelo de bienestar) se pasa a una cultura en
donde prima el individualismo competitivo. Hay un "vacío ideológico”, (se generaría un
desasosiego que deja sin sentido a la vida personal y comunitaria de quien lo padece).
Estamos frente al “fin de las ideologías” por lo tanto la única que se consolidaría sería la
actualmente predominante: la economía de mercado. Alejandro Szer en su artículo El
Proceso de Globalización, destaca dos etapas, en la primera pecan de optimismo luego
de destruido el Muro de Berlín, primaba esta idea mencionada en la frase anterior la
plena vigencia y generalización del fin de las ideologías, sin embargo en la actualidad
estaríamos en un segundo período, que sería el del "retorno a la historia”, menos
esperanzado que el anterior (ver el final de este trabajo sobre el Foro Mundial
Económico en Davos, enero 1999), ya no se aludiría como antes al nuevo orden mundial
al considerar a la economía mundial, sino al nuevo desorden internacional.
Los valores que están siendo promovidos son los característicos postmodernos: lo
subjetivo, frente a lo comunitario, la eficacia, el aquí y ahora, la crisis de las ideologías,
la exacerbación de lo privado frente a lo público, etc. Al desaparecer la economía de
bienestar, el individuo se vuelve enteramente responsable de su propia suerte. "...El
homo oeconomicus resurge con toda su fuerza y la economía pasa a tener primacía sobre
lo político".330
Como resultado de las contradicciones entre el consumo que publicitan los medios
y los salarios (depreciados) para poder alcanzarlos se pueden generar situaciones de
anemia, profundizadas por la individualidad cada vez mayor que no fomenta
participación social alguna y que deja a los individuos, en una situación de aislamiento
profundo.
Este retroceso en la participación, particularmente en nuestro país, fue fomentado
entre otros, por estrategias gubernamentales: en los 80 con la idea del retorno de los
militares y en los 90 con la vuelta de la hiperinflación. Era un asunto de suma
importancia para este proceso de globalización lograr que la democracia tuviera un
carácter cada vez más delegativo y en consecuencia aminorar la importancia de la
participación social. De un modelo comunitario de mayor compromiso ideológico, se
transformó en uno reservado para las elites profesionales, relacionado a otras formas
asociativas más ligado a temas puntuales vinculados a lo sociocultural.

329
Baró Herrera, p.29. op.cit.
330
Rapoport, Mario. Historia económica, política y social de la Argentina (1800-2000) Ed. Macchi.
Buenos Aires.2000. p.869
266
Por lo tanto la mundialización abarca aspectos tan generales como los de las
pautas o las expectativas de consumo, buscando lograr un acuerdo general sobre las
normativas que afecten todos los ámbitos de la acción política.

Dimensión política;
Se citaron en el punto anterior dos