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El enlace químico 1

TEMA 7

EL ENLACE QUÍMICO

Introducción

Las sustancias, en general, se presentan de modo que los átomos que las constituyen
no son independientes entre sí, sino que están ligados unos a otros constituyendo
agrupaciones que permanecen estables, y que se denominan moléculas. La unión entre los
átomos que forman una molécula se denomina enlace químico.

Las teorías más sencillas para explicar la unión química parten del hecho observado de
que existen seis elementos cuyos átomos son excepcionalmente estables desde el punto de
vista reaccional. Estos elementos, conocidos como gases nobles, se presentan como gases
monoatómicos y no reaccionan con otros elementos en circunstancias normales. Su
configuración electrónica en la última capa es ns2np6 y su poca reactividad sugiere que ésta es
una configuración muy estable.

Para justificar la formación del enlace químico, Kossel, en 1916, propuso la regla del
octeto, que nos dice que los átomos de los distintos elementos tratan de alcanzar las
configuraciones electrónicas de los gases nobles al formar un enlace. Se supone una
transferencia electrónica de un átomo a otro en la formación del enlace.

Lewis y Langmuir estudiaron esta regla y llegaron a la conclusión de que para alcanzar
la configuración de gas noble no era necesaria la transferencia electrónica, de manera que en
1923 Lewis postuló que dos átomos pueden también cumplir con la regla del octeto por
compartición de pares electrónicos. Así, Lewis propuso que la compartición de un par
electrónico constituía un enlace químico. Lewis utilizó un sencillo modelo de notación que
consiste en representar a los átomos por los símbolos correspondientes, colocando a su
alrededor tantos puntos como electrones de valencia presente el elemento.

La tendencia a la adquisición de la configuración de gas noble la satisfacen de modo


diferente los diferentes elementos, de modo que hay elementos, que presentan potenciales de
ionización bajos (baja electronegatividad), que pierden electrones para alcanzarla. Por contra,

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hay otros elementos, de afinidad electrónica mayor (alta electronegatividad), que ganan
electrones.

Los enlaces que se dan entre átomos reciben el nombre de enlace iónico, enlace
covalente y enlace metálico. Los enlaces que responden con carácter puro a uno de estos tipos
se dan en muy pocas ocasiones, siendo mucho más frecuente los enlaces de tipo intermedio en
los que hay contribución simultánea de varios tipos.

Enlace iónico

Este tipo de enlace se forma cuando se unen un átomo de marcado carácter metálico
(baja electronegatividad) con uno de marcado carácter no metálico (alta electronegatividad).
En este enlace el elemento metálico cede al elemento no metálico. El átomo metálico pasa así
a ser un ion con carga positiva (catión) y el no metálico pasa a ser uno con carga negativa
(anión). El enlace se produce entre los dos por la atracción electrostática de los iones de carga
opuesta y lo que se forman son redes cristalinas tridimensionales.

Aspectos energéticos del enlace iónico

Para evaluar las energías puestas en juego en el enlace iónico consideraremos la


reacción general mA (s) + n/2 B 2 (g) ➞ (Am Bn )x (s). Un proceso de este tipo puede
estudiarse a partir del denominado ciclo de Born-Haber, que está basado en la ley de Hess.

El primer paso para obtener la red cristalina es obtener los átomos por separado de
cada componente, para ello debemos suministrar una energía por mol ( de ahí que debamos
multiplicar por el coeficiente estequiométrico en todos los casos) para disociar la molécula de
B2 , que aquí se denomina D. Además se debe sublimar el compuesto metálico suministrando
una energía de sublimación S. Posteriormente debemos obtener los iones de cada uno de ellos,
liberándose ( o absorbiéndose, según el caso) una energía equivalente a la afinidad electrónica
cuando B pasa a B -. A esta afinidad la denominamos A y debemos suministrar tantas
afinidades distintas como carga negativa deba adquirir el no metal. Debemos suministrar
además una energía igual al primer potencial de ionización del metal A para obtener A +
(denominada en el gráfico I), y debemos suministrar tantos potenciales de ionización distintos
como cargas positivas deba adquirir el metal. Hasta aquí el balance energético es positivo, es
decir, que estos procesos en su conjunto necesitan de energía exterior para llevarse a cabo. El

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proceso de obtención de los iones es endotérmico.

D Hf
m A (s) + n B2 (g) (Am Bn ) x (s)
mS nD

m A (g) 2n B (g)
m I1 2n A1

m A+ (g) 2n B- (g) U
m I2 2n A2

m A2+ (g) 2n B2- (g)

m An+ (g) 2n Bm - (g)

Los iones de carga opuesta formados en estado gaseoso ejercen entre sí una atracción
electrostática, lo que determina una aproximación entre los iones de carga opuesta. Esta
aproximación finaliza cuando las fuerzas de atracción son compensadas por las fuerzas de
repulsión que surgen de la proximidad de las cortezas electrónicas. Se forma así una red
cristalina (y no verdaderas moléculas, de ahí que el producto final se represente entre
paréntesis y con un subíndice, que nos indica que esa estructura se repite indefinidamente en
el espacio).

La estabilidad de una red iónica viene definida por la energía que se libera cuando el
número adecuado de aniones y de cationes en estado gaseoso condensan para formar un
“mol” del compuesto iónico en estado sólido. A esta energía se le llama energía reticular, U.
Esta energía reticular va a depender de las fuerzas de atracción electrostáticas entre los iones,
de las fuerzas de repulsión entre las cortezas electrónicas y de la disposición que adopten los
iones dentro de la red cristalina.

Como debe cumplirse que el calor de formación del compuesto a partir de sus
constituyentes, ΔHf , debe ser la suma de todas las energía puestas en juego con sus signos
correspondientes, es fácil comprender cómo, a partir de este ciclo, pueden llegar a calcularse

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valores de magnitudes que no siempre son accesibles por vía experimental.

Redes iónicas

En una red iónica la disposición más estable es la de mínima energía, que corresponde
a valores máximos de la fuerza de atracción entre iones de carga opuesta y mínimos de la
fuerza de repulsión entre iones del mismo signo. La estructura cristalina viene dada por el
número de aniones que pueden disponerse como máximo en íntimo contacto en torno al
catión. Este número recibe el nombre de índice de coordinación del catión y consideramos que
el índice de coordinación del anión es el número de cationes que se sitúan inmediatamente en
torno al anión.

Para compuestos iónicos de tipo A - B+ caben tres disposiciones tridimensionales en las


que los cationes se alojan exactamente en los huecos que dejan entre sí los aniones que les
rodean. Estas disposiciones son:

a) Estructura tetraédrica con relación de índices de coordinación 4:4. Se toma como


tipo la red del ZnS (blenda).

S
Zn

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b) Estructura octaédrica con relación de índices de coordinación 6:6. Se toma como tipo
la red del NaCl.

Cl
Na

c) Estructura cúbica con relación de índices de coordinación 8:8. Se toma como tipo la
red del CsCl.

Cl
Cs

El adoptar una u otra disposición espacial dependerá de la relación existente entre el


radio del anión y el del catión y de la estequiometría. Así, existen distintas estructuras
cristalinas.

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Características de las sustancias que presentan enlace iónico

La presencia del enlace iónico en una sustancia confiere a ésta toda una serie de
propiedades, de las cuales las más importantes son:

1. La elevada energía reticular determina el que todos los compuestos iónicos sean
sólidos a temperatura ambiente.

2. La dureza (resistencia a ser rayado) es notable, pues hace falta romper muchos
enlaces para rayar un cristal. A mayor energía reticular, mayor dureza.

3. Los cristales iónicos son frágiles, es decir, se rompen con facilidad. La razón estriba
en las intensas fuerzas repulsivas que se originan entre iones del mismo signo para
pequeñas dislocaciones en la distribución iónica.

4. Los puntos de fusión son elevados, debido a las intensas fuerzas de atracción
electrostáticas. Los puntos de ebullición también son muy elevados, por tanto la
volatilidad de los compuestos iónicos es sumamente baja.

5. Los compuestos iónicos son malos conductores de la corriente eléctrica cuando están
en estado sólido, pero son buenos conductores cuando están fundidos o disueltos en un
disolvente polar, ya que los iones quedan libres para moverse.

Enlace covalente

En la formación de un enlace covalente no hay transferencia completa de electrones


sino compartición de pares electrónicos. Este tipo de enlace se presenta preferentemente en
las uniones entre átomos de carácter no metálico.

Como ejemplo, veamos la formación de una molécula de flúor. Su configuración


electrónica es 1s22s22p5, y podemos comprobar que cada átomo de flúor precisa para alcanzar
la configuración más estable de gas noble un electrón adicional en su última capa. Sin
embargo, en este caso no hay ningún átomo próximo que pueda ceder a cada átomo de flúor
el electrón que necesita. Tampoco parece lógico pensar que uno de los átomos de flúor ceda al
otro uno de sus electrones, ya que éste quedaría en una situación menos estable que la

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original. La solución a este problema la encontramos suponiendo que el enlace se forma al


proporcionar cada átomo de flúor un electrón al enlace y compartiendo este par electrónico
entre los dos, tal y como lo sugería la teoría de Lewis. Utilizando las estructuras de Lewis el
enlace se representa de la forma

x
x
x
x
x
x F x
F
x
x F F

x
x
x
x
El enlace formado se dice que es simple.

En el caso de la molécula de oxígeno ( la configuración electrónica del oxígeno es


1s 2s 2p4 ) se precisa el compartir dos pares de electrones, y hablamos de enlace doble,
2 2

xx xx
O x
x O
xx
O O
xx

En el caso de la molécula de nitrógeno (la configuración electrónica del nitrógeno es


1s22s22p3 ) se necesitan compartir tres pares, y hablamos de un enlace triple. Cuanto más
pares se necesiten para formar el enlace más fuerte será la unión.

x
N x
x
N xx N N xx

La estructura de Lewis de una molécula es muy importante porque nos permite conocer
cuáles son los átomos enlazados, es decir, los átomos que comparten electrones. Al escribir las
estructuras de Lewis, los electrones de valencia se distribuyen alrededor de cada átomo como
electrones de enlace y electrones no enlazantes, de tal forma que se cumpla la regla del
octeto.

Para escribir la estructura de Lewis de una molécula poliatómica general es conveniente


seguir el procedimiento sistemático siguiente:

1. Colocar en posición adyacente los símbolos de los átomos que van a aparecer
unidos entre sí en la molécula. A veces, la disposición correcta de los átomos sólo se

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puede alcanzar mediante el procedimiento de prueba y error.


2. Calcular el número total de electrones de valencia que tienen que aparecer en la
molécula, sumando los electrones de valencia de todos los átomos. Si se trata de un ion
hay que tener presente su carga, adicionando tanto electrones como carga negativa
posea o sustrayéndolos en caso de un ion positivo.
3. Representar cada enlace covalente, formado por dos electrones, por una línea
entre los átomos que se suponen unidos.
4. Distribuir los electrones de valencia restantes alrededor de cada átomo como
pares libres, de tal forma que todos los átomos cumplan con la regla del octeto.

Con frecuencia es posible que una misma molécula pueda describirse mediante
diferentes estructuras de Lewis que cumplan con la regla del octeto. Para decidir cuál de ellas
es la que mejor reproduce los enlaces de la especie en cuestión a cada átomo se le asigna una
carga formal. Una carga formal es el número de electrones de valencia en un átomo aislado
menos el número de electrones asignados al átomo en una estructura de Lewis. Para asignar
las cargas formales a los átomos se supone que cada par de electrones de un enlace es
igualmente compartido entre los dos átomos y a cada uno de ellos se le asigna un electrón.
Los pares libres se le asignan al elemento sobre el que se encuentran localizados:

 
carga =
formal  número total
de

electrones de valencia

número total
de

electrones libres

1
2
número total
de
electrones compartidos 
Pueden hacerse las siguientes generalizaciones para decidir cuál de las estructuras
plausibles es la más probable:
1. Las estructuras de Lewis que presentan menos cargas formales son las más
estables.
2. Las estructuras que tienen átomos adyacentes con cargas formales del mismo
signo son muy inestables.
3. Las estructuras de Lewis más estables son aquellas en las que las cargas
formales negativas están situadas sobre el átomo más electronegativo.
4. Las cargas formales de signo opuesto están situadas sobre átomos adyacentes
generalmente.

El número de enlaces covalentes normales que un átomo puede formar viene dado por
su electrocovalencia o valencia covalente, que se identifica con el número de electrones
desapareados del átomo. Debemos tener en cuenta que, en muchos casos, la configuración

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que presenta el átomo en el momento de combinarse no coincide con la configuración que


presenta en su estado fundamental o de mínima energía. Esto sucede en el caso del Be, de
electrocovalencia 2, y que sin embargo tiene configuración electrónica 1s22s2. Según esta
configuración su electrocovalencia sería cero. Lo que sucede es que se produce una promoción
de un electrón de su subcapa 2s hasta la subcapa 2p, quedando su configuración electrónica
1s22s1p1.

Cuando la unión covalente tiene lugar entre átomos que no son iguales, puede suceder
que el par electrónico que se comparte lo suministre uno de los dos átomos que participan en
el enlace. El enlace se denomina entonces enlace covalente coordinado o enlace covalente
dativo. Esto sucede en el caso de la molécula de CO, en la que el C no cumple con la regla del
octeto a no ser que uno de los pares electrónicos del enlace los ceda el O, con lo cual el
carbono quedará cargado negativamente y el oxígeno positivamente.

C- O+ xx

Este tipo de enlace lo presenta también el ion oxonio (H3O+ ) . En este caso del oxígeno
cede el par electrónico que se comparte con el ion H+ que se une a la molécula de agua:

H O+

Puede suceder que una misma molécula pueda presentar más de una estructura
satisfactoria pero con una distribución diferente de sus enlaces. Cuando esto sucede la distinta
carga formal sobre los átomos es un buen criterio para decidir cuál es la estructura más
estable. Existen, sin embargo, muchas moléculas e iones para los cuales es posible escribir dos
o más estructuras de Lewis igualmente satisfactorias. Cuando es posible escribir dos o más
fórmulas de Lewis satisfactorias sin alterar la posición del átomo central, dichas fórmulas se
denominan estructuras de resonancia o formas de resonancia. La utilización de dos o más
estructuras de Lewis que sólo difieren en la distribución de sus electrones de valencia se
denomina resonancia:

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O- S+ O O S+ O-

En el caso del enlace covalente entre átomos iguales el par compartido está situado
entre los dos núcleos y a la misma distancia de cada uno de ellos. Sin embargo, en la mayoría
de las ocasiones, el enlace covalente une átomos que no son iguales y el par electrónico tiende
a colocarse más cerca del núcleo del átomo que posea mayor electronegatividad. En este caso
se dice que el enlace es polar. Esta polaridad consiste en que en el seno de las moléculas
aparece una cierta separación de cargas, sin que por eso la molécula deje de ser
eléctricamente neutra. Se dice entonces que la molécula es polar.

Geometría molecular. Modelo de la Repulsión entre Pares de Electrones de la Capa de


Valencia (VSEPR)

La geometría molecular no puede deducirse a través de las estructuras de Lewis y el


único medio para poder conocer tanto los ángulos como las longitudes de los enlaces es su
determinación experimental. Sin embargo, la geometría de una molécula se puede predecir de
forma inmediata si se conoce el número de electrones situados alrededor de un átomo central,
haciendo uso de una teoría relativamente sencilla, conocida como Modelo de la Repulsión entre
Pares Electrónicos de la Capa de Valencia (RPECV, VSEPR en inglés), que parte del postulado
fundamental que afirma que la forma de la molécula viene determinada por la repulsión de los
pares de electrones de valencia del átomo central. Esta teoría establece, de forma específica,
que la geometría de una molécula adopta la forma que minimiza la repulsión electrostática
entre los pares de electrones de la capa de valencia. La mínima repulsión tiene lugar cuando
los pares de electrones se encuentran separados entre sí lo máximo posible. Las posibles
geometrías más comunes se recogen en la siguiente tabla:

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Pares de
electrones 0 pares 1 par 2 pares 3 pares 4 pares
totales solitarios solitario solitarios solitarios solitarios

2
Lineal

Trigonal plana Angular

Tetraédrica Pirámide trigonal Angular

5
Bipirámide Silla de montar Forma en T Lineal
trigonal

6
Octaédrica Pirámide Plano cuadrada Forma en T Lineal
cuadrada

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Las estructuras de Lewis y la teoría RPECV proporcionan un medio fácil y cómodo para
predecir la geometría de las moléculas, pero no proporcionan explicación alguna acerca del
modo en que se produce la “compartición de los electrones”. Actualmente, la Teoría Cuántica
de los Átomos en Moléculas (QTAIM, de sus siglas en inglés), basada en la densidad
electrónica, da un soporte físico a la RPECV.

Propiedades de las sustancias que presentan enlace covalente

Las propiedades de las sustancias que presentan exclusivamente enlaces covalente son,
en general, consecuencia de que la unión entre los átomos que constituyen sus moléculas son
muy fuertes, mientras que las uniones entre las moléculas individuales son muy débiles:

1.- Cuando estas sustancias forman moléculas gigantes, como en el caso del carburo de
boro y el diamante, al estar todos los átomos de la red muy fuertemente unidos entre sí
la dureza es muy elevada y también son muy altos los puntos de fusión y de ebullición.

2.- Cuando no se forman moléculas gigantes, las sustancias que resultan son gaseosas
o al menos muy volátiles, de dureza baja, y presentan puntos de fusión y ebullición
bajos.

3.- Los compuestos covalentes conducen mal la corriente eléctrica, pues no poseen
portadores libres de carga.

4.- Los compuestos covalentes presentan tendencia a disolverse en agua cuando son
susceptibles de formar enlaces de hidrógeno con ella (este tipo de enlaces los veremos
en un apartado posterior del tema) o bien cuando el enlace covalente es marcadamente
polar y se establecen fuerzas de Van der Waals entre las moléculas (tipo de fuerzas que
también se describirán en un apartado posterior).

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El enlace metálico

Los átomos de los elementos metálicos tienden a unirse entre sí para dar lugar a redes
cristalinas en las que los átomos metálicos permanecen fuertemente unidos, pero esta unión
no puede ser iónica ya que hay sólo una clase de átomo. Tampoco es covalente debido a que
en un cristal metálico cada átomo se rodea de ocho o doce átomos. Esto sugiere la existencia
de un nuevo tipo de enlace, denominado enlace metálico.

El enlace metálico se da exclusivamente en estado sólido y en estado líquido y


desaparece en estado gaseoso. Además, las propiedades ópticas y eléctricas de los metales
exigen un número de electrones libres del orden del número de átomos de la red en estado
sólido. Intentando explicar esto, Dudre y Lorentz propusieron su modelo sobre la unión
metálica que se conoce como teoría del gas electrónico o del mar de electrones. En ella se
supone que cada átomo metálico, al integrarse en la red, se fracciona en un ion positivo y uno
o más electrones. En la red cristalina, los iones positivos están ocupando la posición de los
nudos y los electrones están formando el gas electrónico, contrarrestando así el efecto de la
repulsión mutua entre los iones. En el gas electrónico cada electrón pertenece
simultáneamente a todos los átomos de la red sin pertenecer a ninguno en particular:

- - - -
-
- -
+ - + - +
- - - - -
- -
+ - + - + -
-
- - - - -

Aunque la teoría del gas electrónico explica muy bien de forma cualitativa propiedades
como la conductividad eléctrica y térmica, presenta ciertas dificultades al realizar un estudio
profundo, especialmente en lo que a calores específicos se refiere. En la actualidad, se explica
el enlace metálico a partir de la una de las teorías cuánticas del enlace covalente, la Teoría del
Orbital Molecular, conociéndose la teoría con el nombre de Teoría de Bandas. En una molécula
diatómica los átomos constituyentes ponían en común electrones de sus orbitales de valencia

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(un orbital por átomo) y se formaban dos orbitales moleculares que afectaban a ambos
átomos. Si N átomos idénticos ponen en común N orbitales (uno por átomo) se formarán N
orbitales moleculares divididos en dos grupos o bandas, la banda de menor energía o banda de
valencia) y la de mayor energía o banda de conducción:

Banda de conducción

E Banda de energía prohibida

Banda de valencia

En los cristales metálicos, la banda de conducción (que en este caso estaría vacía) se
superpone parcialmente a la banda de valencia y los electrones de la banda de valencia
pueden pasar a la de conducción , con lo que quedan deslocalizados y pueden moverse con
libertad entre los átomos metálicos. Esta movilidad generalizada se debe a que los orbitales
moleculares formados están extendidos a toda la red de átomos. En este modelo de bandas
electrónicas, cuando dispongamos de bandas parcialmente ocupadas, o dispuestas de modo
que solapándose las dos bandas más altas se originen bandas parcialmente llenas, diremos
que la sustancia a la que corresponde es un conductor:

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Banda de conducción

Banda de valencia

Si la banda energética prohibida es de pequeña magnitud y los electrones de la banda


de valencia pueden ser promocionados a la banda de conducción mediante un pequeño aporte
energético diremos que la sustancia en cuestión es un semiconductor. Si la banda prohibida es
suficientemente grande y la banda de valencia está totalmente llena, los electrones se
encontrarán confinados en ella y esta sustancia es un aislante.

Redes metálicas

Muchas de las propiedades diferenciales de los metales son consecuencia directa de las
características de las correspondientes redes metálicas. Las redes metálicas se caracterizan
por su compacidad. Lo normal es que los átomos en una red metálica presenten índices de
coordinación 8 ó 12. Estos tipos de ordenación son los que adoptan casi en su totalidad los
sólidos metálicos. Al extenderse esta estructura a una distribución tridimensional tenemos la
estructura hexagonal compacta o la cúbica compacta.

Estructura cúbica compacta Estructura hexagonal compacta

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Estos dos tipos de empaquetamiento presentan un índice de coordinación de doce.


Estas formas de empaquetamiento no son las únicas, sino que hay metales, como los alcalinos
y el hierro, que cristalizan de una forma menos compacta y de índice de coordinación ocho.

Propiedades generales de las sustancias que presentan enlace metálico

Podemos afirmar que la deslocalización electrónica es la principal responsable de las


propiedades de las sustancias metálicas, aunque su previsión no siempre concuerda con las
mismas desde el punto de vista cuantitativo, especialmente si no se tiene en cuenta el aspecto
ondulatorio del comportamiento electrónico.

Las propiedades generales que presentan este tipo de sustancias son:

1. Son buenos conductores del calor y de la electricidad.

2. Son opacos a la luz y presentan brillo metálico.

3. Muchos metales son dúctiles (se pueden estirar formando hilos) y maleables (se
pueden extender formando láminas delgadas).

4. Algunos metales emiten con facilidad electrones al ser iluminados (efecto


fotoeléctrico).

5. A elevada temperatura los metales emiten electrones (efecto termoiónico).

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