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La nube tóxica de Seveso: Una de las peores catástrofes medioambientales del siglo

xx en relación con la dioxina

UBICACION

Séveso es un pequeño Municipio italiano, situado cerca de 22 km al norte de Milán,


ciudad capital de la región de Lombardía. Séveso es parte del denominado “Distrito
del Mueble” de Brianza, un territorio con tradición católica que se refleja en su
cultura y su política [1]. El nombre Séveso está asociado, en Italia y en Europa, al
accidente industrial que aconteció el 10 de Julio de 1976, causando una
contaminación con Dioxina en gran parte de su territorio y a los Municipios
limítrofes de Cesano Maderno, Desio y Meda. Estamos haciendo alusión a la mayor
exposición de TCDD [2], registrada hasta el momento a una población humana
(Eskenazi y col., 2001). Todavía hoy se efectúan estudios epidemiológicos para
analizar las consecuencias sanitarias del accidente. Séveso le dio nombre a la
Directiva Europea sobre Riesgos de Accidentes Graves (Directiva 82/501/ CEE del 24

de Junio de 1982).

ORIGEN DEL DESASTRE

El accidente que dio origen al desastre de Séveso ocurrió en la fábrica de químicos


ICEMSA, situada en Meda. La fábrica era propiedad de la multinacional farmacéutica
suiza Roche. El sábado 10 de Julio de 1976, alrededor de las 12:30pm, el reactor
donde se producía el triclorofenol, un componente intermedio utilizado en la
preparación de herbicidas y de una sustancia antibacteriana (el hexaclorofeno),
liberó una nube tóxica de dioxina y otros contaminantes como consecuencia de una
reacción exotérmica inesperada. La nube depositó estos venenos sobre el territorio
compuesto por Meda, Cesano Maderno, Desio y Séveso. Debido a la dirección del
viento, el territorio de Séveso fue el más alcanzado. De acuerdo a la Comisión
Parlamentar que investigó el desastre de Séveso, el accidente estuvo directamente
relacionado con la falta de inversiones adecuadas para la seguridad de las
instalaciones de la fábrica [3]. Roche estaba al tanto de los riesgos de la producción
de triclorofenol que ya habían acontecido en casos anteriores de accidentes
industriales. Riesgos que se derivaban de la dioxina, sustancia que se produce como

residuo durante la transformación de triclorofenol.

DURANTE EL ACCIDENTE

En 24 horas, la vegetación empezó a volverse amarilla. Las hojas de las plantas y


los árboles se enrollaron y marchitaron y los animales pequeños, misteriosamente
empezaron a morir. Más alarmante aún fue que los niños empezaron a desarrollar
llagas en brazos y piernas, manchas rojas y erupciones en la cara y altas

temperaturas. El veneno apenas empezaba a hacer efecto.

Los médicos y funcionarios de ICMESA, propiedad de una gigantesca compañía


farmacéutica suiza, estaban totalmente desconcertados con los acontecimientos
que siguieron a la explosión de un pequeño reactor en la fábrica que producía

herbicidas.

Pasaron días antes de que se dieran cuenta de que la explosión había producido un
extraño “coctel” químico de tetraclorodibenzodioxina más conocido para un mundo
horrorizado como agente naranja.

Este agente es el ingrediente activo del defoliante usado con efecto tan devastador

por las fuerzas estadounidenses en Vietnam.

Pasaron diez días completos antes de que el gobierno regional declarara el área de

Seveso contaminada por dioxina.


Y para entonces ya era demasiado tarde, porque ya había una multitud de niños y
adultos que estaban en el hospital, con la cara cubierta con máscaras de gasa para
ocultar los terribles desórdenes de la piel que dejarían a muchos de ellos con

cicatrices para toda la vida.

Cuando la verdad salió totalmente a la luz, 11,000 habitantes del pueblo huyeron de
sus casas, abandonando 40,000 animales de granja y masco tas domésticas a la
muerte por los efectos de la nube de veneno. En el espectral silencio de la que más
tarde fue llamada Zona A (el mero corazón de Seveso) escasamente se movía una

cosa viviente.

CONSECUENCIAS

A unos meses del desastre, que todavía es conocido como el “Hiroshima de Italia”,
el número de niños que sufrían cloracné (una erupción persistente de furúnculos
dolorosos en todo el cuerpo causada por dioxina) había aumentado a 417. Cinco
trabajadores de descontaminación contrajeron una enfermedad del hígado, a pesar
de trabajar sólo jornadas de cuatro horas y de usar ropa protectora. Y, en medio
de temores de nacimientos anormales, por lo menos 400 mujeres embarazadas de

“alto riesgo” fueron sometidas a abortos.

Varias deformidades fueron registradas en bebés nacidos unos meses después de la


explosión de la fábrica ICMESA, pero todo el horror del número de víctimas nunca
se conocerá porque muchos huye ron del pueblo cuando el peligro de la
contaminación fue descubierto. Los intentos de sacar información a los médicos en

toda Italia se han enfrentado al fracaso.

El suelo y los vegetales fueron contaminados, y para evitar que la toxina entrara en
la cadena alimenticia, se sacrificaron cerca de 80.000 animales que pudieron

alimentarse de esos vegetales.

Sin embargo, el tema que suscitó más conflicto fue la decisión de las autoridades
regionales de autorizar abortos terapéuticos a las mujeres embarazadas (que se
encontraban en el límite del tercer mes de gestación) residentes en la zona
contaminada; teniendo de base a los posibles efectos teratógenos de la dioxina. En
aquel tiempo, el debate sobre la despenalización del aborto estaba en el centro de
la escena política italiana. El caso de Séveso catalizó la atención de los principales
actores del conflicto, lo que hizo que fuese todavía más trágico y sufrido el dilema
para algunas mujeres de Séveso, en un ambiente que, recordemos, tenía una fuerte
componente católica (Ferrara, 1977)

CONCLUSIONES

Además de la angustia que queda, hay todavía rabia entre la gente de Seveso; rabia
no sólo por los estropicios y retrasos que siguieron a la explosión en ICMESA sino
también por el hecho de que nadie, ni siquiera los trabajadores de la planta, fueron
advertidos de los peligros potenciales de los químicos que allí se manejaban. Sin
embargo, ¿quién hubiera podido saber que una extraña reacción daría como
resultado la formación de dioxina mortífera a temperaturas quemantes de hasta 158

grados centígrados?

El furioso debate sobre lo que debe hacerse para descontaminar totalmente el área
todavía sigue. Muchos expertos creen que podría no ser posible nunca. Pero otros
han propuesto pasos radicales para librar al pueblo de su pesadilla. El profesor
Chetti, funcionario regional en jefe de salud de Seveso, dice: “Debimos quemar toda
la zona envenenada. Lo que ocurrió aquí se halla en la misma escala de Hiroshima.

Es una de las catástrofes más horribles del mundo”.

Sin embargo, de la solución del profesor Ghetti se mofan otros expertos, que
alegan que arrasar las áreas contaminadas empeoraría el problema. Argumentan
que a temperaturas por debajo de 1,000 grados centígrados, la dioxina se habría
elevado hacia el aire como el humo y que, finalmente, habría bajado en algún otro
lugar.

Hoy, Séveso es una ciudad donde varias organizaciones y asociaciones se empeñan


en actividades de recuperación y valorización ambiental, aunque el desastre
continúa presente en la realidad local con el tema las consecuencias sanitarias se

mantiene abierto.

VIDEO (Anexar después de conclusiones)

https://www.youtube.com/watch?v=CfYVtFs4J0U

BIBLIOGRAFÍA (LINKS PARA HACERLA)


http://laboreal.up.pt/files/articles/2010_12/es/67-71f.pdf

http://depa.fquim.unam.mx/amyd/archivero/DesastresIndustriales_28729.pdf

https://historiaybiografias.com/seveso/

http://www.geologia-ambiental.cl/blog/el-escape-de-dioxinas-en-seveso/

De este pueden sacar imágenes

http://www.unabrevehistoria.com/2008/05/el-desastre-de-seveso.html