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A:. L:. G:. D:. A:. D:. U:.

S:. F:. U:.

GRAN LOGIA DE LOS ANTIGUOS LIBRES Y ACEPTADOS

MASONES DE LA REPUBLICA DEL PERÚ

B:. R:. L:. G:. S:. LUZ DE CHOTA N°- 115 CHOTA.

Vall:. de Chota, ….. de……………….de 2016 e:. v:

Definición de verdad

La definición de este término es: la aprobación de las cosas con el significado que la mente forma
de ellas. También es la aprobación de lo que se expresa oralmente con lo que se piensa o se
siente; actitud y expresión sincera de una opinión positiva o negativa que se tenga de alguna
persona, destinada directamente a ella personalmente.

El término procede del latín verĭtas y está asociado con la conformidad de lo que se dice con lo
que se piensa o siente. Por ejemplo: si una persona tiene pensado vender su casa y, ante una
pregunta, responde “Yo nunca vendería mi casa”, no está diciendo la verdad (y, por lo tanto, está
mintiendo, que es lo opuesto a la verdad).

¿CONOCES LA VERDAD?

Thomas Jefferson dijo: el hombre que no teme a las Verdades nada teme a las mentiras. Según el
diccionario verdad es: la conformidad entre lo que una persona manifiesta y lo que ha
experimentado, piensa o siente. Es decir, coherencia entre nuestros pensamientos, sentimientos y
acciones, pero muchas veces esta coherencia desaparece para ser coherentes con un grupo, una
sociedad o unas costumbres impuestas y otras autoimpuestas.

La Verdad, nuestra verdad no tiene que ser la misma Verdad que la de nuestro entorno o vecino,
incluso familia y allegados, sociedad o cultura. La Verdad es aquella que resuena con lo que
nosotros somos, sentimos y vivimos desde lo más profundo de nuestro ser, de nuestra esencia,
aquello que resuena con nuestro corazón, aquello que no proviene de nuestra mente analista y
calculadora, aquella que se basa en los conceptos heredados, adquiridos o en algún tipo de
asociación basada en una idea de estar sometidos a reglas que controlan nuestra existencia.
La Verdad no es la misma para todos, no todos vemos la misma cara de la moneda, ni tiene el
mismo valor la moneda para todos, por tanto la Verdad de cada uno es única, porque cada
experiencia vivida desde cada conciencia es única e irrepetible, no puede haber dos experiencias
totalmente iguales, ni tampoco sentidas y vividas de la misma manera, aunque sean similares en
contenido.

Cada ser humano interpreta, percibe, siente y actúa de manera única, cada vivencia tiene una
lectura, un aprendizaje, una enseñanza y según el sentido, la percepción y el punto de vista donde
estemos, vivimos y reaccionamos de diferente manera. Nuestra Verdad habla de resonancia, de
vibración y del sentido que le damos a las cosas, no habla de comparaciones, similitudes o
apariencias.

La Verdad habla de sentir sin reservas, sin miedos por pensar, sentir, reaccionar y vivir por
cualquier hecho, circunstancia o posicionamiento, habla de aquello que nos hace sentir alegres,
dichosos, libres y auténticos con nosotros mismos. La Verdad habla de no sentir miedo, dudas,
inseguridad, control o poder de otro sobre nosotros, habla de ser gentiles con nosotros mismos,
habla de expresarnos con amor, respeto, solidaridad, amor y paz ante cualquier diferencia, cambio
o imprevisto en nosotros, los demás, la vida y el mundo.

La Verdad no se basa en el mundo exterior, no se apoya en comparaciones, rivalidades, conceptos


o herencias mentales individuales o colectivas ni de ningún tipo, sino que Es, todo aquello que
sentimos sin ningún tipo de reservas, de condicionamientos y de prototipos creados a partir de
coincidencias, comparaciones o reglas.

La Verdad es aquello que es innato en el ser humano, incluso antes de ser consciente de quién Es
y dónde Está. La Verdad debe ser lo natural, lo real, lo sentido, experimentado y vivido, ella es la
diosa Maat, diosa de la Verdad, la justicia y la armonía cósmica (Maat es un concepto abstracto de
Justicia Universal, de equilibrio y armonía cósmica, que imperan en el mundo desde su origen).
Cada individuo debe encontrar su Verdad, su conocimiento interior, su sabiduría y su esencia
original donde se encuentra todas las claves, todas las llaves y toda la ciencia de su vida, más allá
de sus recuerdos o memoria. Si no somos capaces de averiguar, de llegar a nuestras raíces más
profundas, a nuestra Verdad aún sin descifrar, entonces, no somos capaces de entender nuestra
vivencia y vida en esta realidad.

La Verdad trata de aquello donde no nos conocemos muchas veces, de aquello que no queremos
reconocer, aceptar o aprender. Nuestra Verdad habla de quienes somos sin caretas, sin miedos,
sin vergüenza ni tabúes, habla del porqué de nuestras reacciones, del porqué de nuestras
experiencias, del porqué de nuestros aprendizajes, del porqué de nuestros hábitos, creencias,
acciones, reacciones y vivencias.
Nuestra verdad nos pertenece a nosotros, a nadie más, nadie más puede explicarnos quiénes
somos y qué somos. Nadie más puede decirnos dónde estamos y para qué estamos, nadie más
puede valorar tus actos, sus consecuencias y tu vida, porque nadie más que tú puede ver, sentir y
experimentar tu vida interior más que tú mismo. La Verdad, tu Verdad, es que debes amarte por
encima de todo cuanto te sucede. Tu Verdad es que tus errores te sirven y te han servido para
crecer y evolucionar, sean cuales sean sus consecuencias. Tú y solamente tú decides qué haces
con tu Verdad, nadie más que tú elige cómo utilizas tu Verdad, nadie más que tú puede reconocer
cuál es tu Verdad, y nadie más que tú es capaz enseñarte cuál es tu Verdad.

Cada ser humano tiene su Verdad y conoce su Verdad, pero no tenemos sólo una Verdad, sino que
utilizamos una Verdad diferente en cada faceta de nuestra vida, practicamos una Verdad con la
familia, otra verdad en el trabajo, otra en nuestras relaciones, otra en nuestra vida social y otra en
nuestra vida emocional, aquí está un gran reto para nosotros, debemos descifrar porque
separamos una Verdad de otra, porque utilizamos diferentes verdades para vivir aspectos
diferentes en nosotros. Debemos comenzar a unificar todos nuestros aspectos internos, todas
nuestras verdades, nuestro conocimiento y nuestra vida.

La Verdad, nuestra Verdad nos hará libre, no podemos renunciar a ella, por miedo, conveniencia,
duda, inseguridad. Cuando unificamos, cuando unimos todas nuestras verdades, todos nuestros
aspectos, todos nuestros yoes, más allá de la apariencia, la forma y el miedo, integramos todo lo
que somos. La Verdad nuestra Verdad es la justicia para con nosotros mismos, de nosotros
mismos. Pero esta Verdad debe de estar libre de ideas, formas, pensamientos, nociones, reglas y
conceptos sobre lo que somos, o dejamos de ser.

Verdad es aquello que nadie nos puede rebatir, porque cuando los demás rebaten nuestra Verdad,
no tiene ninguna consistencia ni argumento, no tiene ningún poder, ningún valor porque no
proviene de nuestro interior. Respetamos cada opinión, cada idea, cada concepto, cada creencia
pero eso no es lo que nosotros somos, no nos mueve de ese lugar donde estamos..

La Verdad no conoce el miedo, ella sólo Es La Verdad debe ser nuestra naturaleza, no nuestra
vergüenza La verdad no lleva máscaras, no lleva caretas, no necesita esconderse.

La verdad debe ser siempre Una, en ella no existe la polaridad. La Verdad. Es lo que es, no se
puede definir, ni enjaular. La verdad no necesita ser gritada. La verdad debe ser nuestra maestra
en nuestro interior sin necesidad de publicidad, de reconocimiento o de gratificación, porque ella
brillará siempre de una manera u otra. Aquel que lleva su verdad en cada rincón de su vida, en
cada faceta de su existencia, conoce la fuerza de la Verdad, la suya y por consiguiente él es la
Verdad, el no conoce de disfraces, sólo Es Una vez que encontramos la Verdad de uno mismo, esa
Verdad no nos abandonará.
La verdad es concebida como descubrimiento del ser que se encuentra oculto por el velo de la
apariencia.

Biblioteca masónica, diario masónico

Cortesía : María José