You are on page 1of 3

Steven Garces

Lunes 16 de abril de 2018

Dubet, François (1989): De la sociología de identidad a la sociología del sujeto

El concepto de identidad dentro del ámbito sociológico resulta acertado en cuanto reconoce
su carácter volátil, ambiguo y determinista. En ciertos casos, eso no significa, que sea
necesario optar por el abandono de una sociología de la identidad, sino de la tarea de
comprender bajo qué condiciones entendemos la relación del sujeto, la acción social, así
como la identidad misma.

La Real Academia de la Lengua (RAE) define identidad como “el conjunto de rasgos propios
de un individuo o de una colectividad que los caracterizan frente a los demás […] conciencia
que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás”. Ahora, esta misma definición
oculta una apropiación del término, produciendo similitudes, así como distancias bajo un
sentido de invisibilizacion, es decir, al mismo tiempo que incluye, segrega, cual arma de
doble filo, impidiendo visualizar su complejidad en cuanto al proceso para construir o asumir,
sea colectiva o individualmente la identidad.

I. Identidad, integración, crisis.


a) La identidad social es consecuencia de la integración, es decir el actor interioriza los
roles y estatus impuestos, los cuales estructuran su personalidad social siendo más
fuere dicha identidad siempre y cuando los sistemas normativos sean asumidos e
integrados con éxito formando un sentido de permanencia.

Desde Durkheim a Parsons: “Mientras más compleja y dinámica es la sociedad más se


concibe al proceso de identificación como un elemento del orden social, ya que la identidad
producida borrará las tensiones entre la conciencia individual y la conciencia colectiva”
(Dubet, 1989. Pp. 521)

b) En este punto la identidad resulta la propia encarnación de las orientaciones


normativas mas no en su totalidad pues siempre está presente cierto individualismo
que internaliza normas y símbolos como elemento formativo de la personalidad, por
otro lado, si asociamos dicha imagen sobre la identidad dentro de la dinámica de las
relaciones sociales serán pues, la comparación y la oposición los recursos para
organizar y representarse a si mismo y a la sociedad, aquello que conocemos como
estereotipos sociales a partir de donde nace un intento de reconocimiento.
Steven Garces
Lunes 16 de abril de 2018

Las movilizaciones colectivas dentro de la identidad como dimensión de la integración es


una consecuencia inmediata de la destrucción de la integración, de las crisis de identidad
desde una perspectiva individual, resultado de una cultura que se dinamiza y está en constante
cambio, abandonando roles y optando nuevos que no necesariamente son deseados.

c) La modernización destructora representa el cambio social como una novedad, mas no


como la degradación de las identidades naturales, de ahí que los individuos aislados,
privados de sus raíces trasladen la identidad hacia un líder político y este a su vez,
proyecte esa nueva identificación alrededor de sí mismo, de la nación, del pueblo, etc.

Esa representación clásica de la identidad concibe a la sociedad como sistema de integración,


donde el actor social es construido por la propia socialización y la internalización de los
elementos del sistema, en otras palabras, la identidad significa -bajo esta perspectiva-
autorepresentación de lugar e integración.

II. Identidad, estrategia y recursos


a) La identidad es definida en tanto la capacidad de desplegar fines estratégicos para la
acción, es decir, como niveles de acción, (no como acontecimiento histórico) que
aparece cuando las sociedades dejan de estar dominadas, cuando sus sistemas
institucionales se mantienen relativamente abiertos.
b) El uso social de la identidad como recurso está sometido por un principio de
estrategia, es un medio y un fin para buscar ventajas. “No son los actores en crisis los
que se movilizan más fácilmente sino los que pueden utilizar los medios de su
integración para promover una estrategia” (Dubet, 1989. Pp. 527).
c) La identidad social no resulta de un producto histórico, ni de la socialización, posee
dimensiones de carácter instrumental en cuanto se la construye con fines diferentes a
los de afirmación o defensa, es decir, crea recursos de influencia de donde surge la
posibilidad de un principio de unidad que, a su vez, significa un espacio para la
acción.

III. Identidad como compromiso


a) Un actor se siente identificado en cuanto los principios de los cuales esté convencido
sean directamente relacionados con los de la sociedad, permitiéndose desplazarse
Steven Garces
Lunes 16 de abril de 2018

sobre sí misma, legitimando su orden y cuestionándolo a la vez, pues, en las


sociedades prometeicas bajo las ideas de racionalidad y progreso cada uno se
identifica como el actor de nuevos valores, comprometido con una nueva realidad, Commented [ASGF1]:

este compromiso es de carácter subjetivo y abarca toda la totalidad de la vida, donde


la identidad asume en modos específicos de identificación como “vocación” -en el
ámbito profesional- visibilizando la capacidad de un actor para percibirse como
sujeto de una cultura, estableciéndose un nuevo principio de organización social,
donde surge esa identidad por compromiso como conducta humana.

IV. Identidad y trabajo del actor

Es necesario rechazar las concepciones simplistas de la acción social, sea por integración,
estrategia, o compromiso pues, no existe un principio único que integre al actor social ni a la
sociedad, sea desde interpretaciones positivas (integración autónoma o racionalidad) así
como negativas (dominación e intereses egoístas). La identidad social es un proceso
complejo, contradictorio, por el cual, el actor se construye en varios niveles de prácticas que
a su vez contienen lógicas diferentes, que “remiten a tipos específicos de relaciones sociales”
(Dubet, 1989. Pp. 534).

La identidad social no está dada, ni es unidimensional, porque resulta del trabajo del actor
que organiza y clasifica su experiencia social con sus identificaciones produciendo una
imagen unificada subjetivamente de sí misma, de ahí que de manera esquemática sea
necesario comprender dichas dinámicas del sujeto apropiándose de una identidad o del papel
del mismo proceso de identificación.

a) La identidad por integración se construye en base a la incapacidad de internalizar las


normas necesarias para su regulación, un vacío social amenazante.
b) A nivel de la acción más estratégica, la identidad social es amenazada por la ausencia
de recursos que manifiestan un sentimiento de impotencia, donde si existes será por
estereotipos negativos impuestos por los demás.
c) La identidad como compromiso parece cimentada por orientaciones culturales
centrales, compartidas por los actores en conflicto, pero percibidas opuestamente en
las relaciones sociales, un sentimiento de ser o no ser un sujeto en permanencia.