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Revolución Industrial

Introducción
La Revolución Industrial o también llamada Industrialización; consiste en una
transformación profunda, la más radical desde el período neolítico, de los
sistemas de trabajo y de la estructura de la sociedad.
Sucede en la segunda mitad del siglo XVIII, en Inglaterra, y se difunde después
a otras naciones europeas.
Se pasa del viejo mundo rural al de las ciudades tentaculares, del trabajo manual
a la máquina, del taller a la fábrica. Los campesinos abandonan los campos y se
trasladan a trabajar a las ciudades, el artesanado desaparece casi por completo;
surge una clase de profesionales, promotores, ingenieros; en las
concentraciones industriales aparece el proletariado, masa de braceros que
trabajan con máquinas que no son suyas. Todo se transforma: trabajo,
mentalidades, grupos sociales. No es un proceso súbito, como el de una
revolución política, sino un proceso duradero; tampoco es, simplemente, un
proceso de industrialización, ya que se producen cambios duraderos en la
agricultura y en la sociedad. Se trata de un conjunto complejo de fenómenos.
Esta revolución es la base del mundo contemporáneo; cualquier acontecimiento
importante ocurrido en el mundo desde mediados del siglo XVIII está
relacionado, en forma más o menos directa, con esta transformación.
Algunos de los rasgos que se han considerado definitorios de la revolución
industrial se encuentran también en períodos anteriores, así ocurre con el
montaje de factorías o el uso de fuerza motriz en la fabricación. Desde la
revolución industrial se produce un cambio cuantitativo: del taller con varios
operarios se pasa a la gran fábrica con centenares de obreros, del villorrio de
varias docenas de vecinos a la metrópoli de centenares de miles de habitantes.
Pero los cambios definidores parecen ser cualitativos. La esencia de la sociedad
industrial es que evoluciona de modo continuo; cada cambio suscita la necesidad
de otro, es un proceso dinámico.

Historia de la Civilización 1
Revolución Industrial

Revolución Industrial
La Revolución Industrial o Primera Revolución Industrial es el proceso de
transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad
del siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña, que se extendió unas décadas
después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, y que concluyó entre
1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de
transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la
humanidad desde el Neolítico, que vio el paso desde una economía rural basada
fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter
urbano, industrializada y mecanizada.
La Revolución Industrial marca un punto de inflexión en la historia, modificando
e influenciando todos los aspectos de la vida cotidiana de una u otra manera. La
producción tanto agrícola como de la naciente industria se multiplicó a la vez que
disminuía el tiempo de producción. A partir de 1800 la riqueza y la renta per
cápita se multiplicó como no lo había hecho nunca en la historia, pues hasta
entonces el PIB per cápita se había mantenido prácticamente estancado durante
siglos. En palabras del premio Nobel Robert Lucas:
Por primera vez en la historia, el nivel de vida de las masas y la gente común
experimentó un crecimiento sostenido. No hay nada remotamente parecido a
este comportamiento de la economía en ningún momento del pasado.
A partir de este momento se inició una transición que acabaría con siglos de una
mano de obra basada en el trabajo manual y el uso de la tracción animal siendo
estos sustituidos por maquinaria para la fabricación industrial y el transporte de
mercancías y pasajeros. Esta transición se inició a finales del siglo XVIII en la
industria textil y la extracción y utilización de carbón. La expansión del comercio
fue posible gracias al desarrollo de las comunicaciones con la construcción de
vías férreas, canales o carreteras. El paso de una economía fundamentalmente
agrícola a una economía industrial influyó sobremanera en la población, que
experimentó un rápido crecimiento sobre todo en el ámbito urbano. La
introducción de la máquina de vapor de James Watt en las distintas industrias
fue el paso definitivo en el éxito de esta revolución, pues su uso significó un
aumento espectacular de la capacidad de producción. Más tarde el desarrollo de
los barcos y ferrocarriles a vapor así como el desarrollo en la segunda mitad del
XIX del motor de combustión interna y la energía eléctrica supusieron un
progreso tecnológico sin precedentes. Como consecuencia del desarrollo
industrial nacieron nuevos grupos o clases sociales encabezadas por el
proletariado, los trabajadores industriales y campesinos pobres, y la burguesía,
dueña de los medios de producción y poseedora de la mayor parte de la renta y
el capital. Esta nueva división social dio pie al desarrollo de problemas sociales
y laborales, protestas populares y nuevas ideologías que propugnaban y
demandaban una mejora de las condiciones de vida de las clases más
desfavorecidas, por la vía del sindicalismo, el socialismo, el anarquismo, o el
comunismo.

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Revolución Industrial

Aún sigue habiendo discusión entre historiadores y economistas sobre las fechas
de los grandes cambios provocados por la Revolución Industrial. El comienzo
más aceptado de lo que podríamos llamar Primera Revolución Industrial, se
podría situar a finales del siglo XVIII, mientras su conclusión se podría situar a
mediados del siglo XIX, con un período de transición ubicado entre 1840 y 1870.
Por su parte, lo que podríamos llamar Segunda Revolución Industrial, partiría
desde mediados del siglo XIX a principios del siglo XX, destacando como fecha
más aceptada de finalización a 1914, año del comienzo de la Primera Guerra
Mundial. El historiador marxista Eric Hobsbawm, considerado pensador clave de
la historia del siglo XX sostenía que el comienzo de la revolución industrial debía
situarse en la década de 1780, pero que sus efectos no se sentirían claramente
hasta 1830 o 1840. En cambio, el historiador económico inglés T.S. Ashton
declaraba por su parte, que la revolución industrial tuvo sus inicios entre 1760 y
1830. Algunos historiadores del siglo XX, como John Clapham y Nicholas Crafts,
argumentan que el proceso de cambio económico y social fue muy gradual, por
lo que el término «revolución» resultaría inapropiado. Estas cuestiones siguen
siendo tema de debate entre historiadores y economistas.

Antecedentes y causas
El triunfo de los nuevos planteamientos filosóficos del siglo XVIII, contribuyó al
intercambio del conocimiento científico John Locke, padre del empirismo y del
liberalismo moderno.
Los inicios de la industrialización europea hay que buscarlos en la Edad
Moderna. A partir del siglo XVI se vislumbra un avance en el comercio, métodos
financieros, banca y un cierto progreso técnico en la navegación, impresión o
relojería. Sin embargo estos avances siempre se veían lastrados por epidemias,
constantes y largas guerras y hambrunas que no permitían la dispersión de los
nuevos conocimientos ni un gran crecimiento demográfico. Según el historiador
Angus Maddison, Europa Occidental experimentó un crecimiento demográfico
prácticamente nulo entre 1500 y 1800. El Renacimiento marcó otro punto de
inflexión con la aparición de las primeras sociedades capitalistas en Holanda y
el norte de Italia. Es a partir de mediados del siglo XVIII cuando Europa comenzó
a distanciarse del resto del mundo y a asentar las bases de la futura sociedad
industrial debido al desarrollo, aún primitivo, de la industria pesada y la minería.
La alianza de los comerciantes con los agricultores hizo aumentar la
productividad, lo que a su vez provocó una explosión demográfica, acentuada a
partir del XIX. La Revolución Industrial se caracterizó por la transición de una
economía agrícola y manual a una comercial e industrial cuya ideología se
basaba en el racionalismo, la razón y la innovación científica.
Otro de los principales desencadenantes de la Revolución nace de la necesidad.
Aunque en algunos lugares de Europa como Gran Bretaña ya existía una base
industrial, las Guerras Napoleónicas consolidaron la industria europea. Debido a
la guerra, que se extendía por la mayor parte de Europa, las importaciones de
muchos productos y materias primas se suspendieron. Esto obligó a los

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Revolución Industrial

gobiernos a presionar a sus industrias y a la nación en general para producir más


y mejor que antes, desarrollándose industrias antes inexistentes. La
industrialización tuvo lugar en diferentes oleadas en los distintos países. Las
primeras áreas industriales aparecieron en Gran Bretaña a finales del siglo XVIII,
extendiéndose a Bélgica y Francia a principios del siglo XIX y a Alemania y a
Estados Unidos a mediados de siglo, a Japón a partir de 1868 y a Rusia, Italia y
España a finales de siglo. Entre las razones se encontraron algunas tan dispares
como la notable ausencia de grandes guerras entre 1815 y 1914, la aceptación
de la economía de mercado y el consecuente nacimiento del capitalismo, la
ruptura con el pasado, un cierto equilibrio monetario y la ausencia de inflación.
Entre los diversos factores que fueron el origen del proceso de industrialización,
tres merecen mención especial: La Revolución Comercial en Europa, la
acumulación primitiva de capital y la aparición de avances tecnológicos
(maquinas). La causa más importante para el desarrollo de la Revolución
Industrial fue la aparición de máquinas de vapor, el telar mecánico, las máquinas
de hilar que revolucionaron el siglo XVIII las técnicas de producción industrial. A
partir de ahí ocurrió el auge de la industria fabril. La Primera Revolución Industrial
se desarrolló en primer en Inglaterra y luego se difundiría en el continente
europeo. Factores que condicionarían el surgimiento de la Revolución Industrial
en Inglaterra:
- Inglaterra, la pionero en la revolución industrial: Los grandes capitales
acumulados durante la Revolución Comercial ayudaron a Inglaterra a impulsar
la revolución industrial, a emprender grandes manufactureras.

- La supremacía naval inglesa: La ascensión de Inglaterra (después del declino


del poderío holandés) a posición de la "Reina de los mares", le confirió el dominio
del comercio mundial permitiendo organizar un inmenso imperio colonial.

- La disponibilidad de mano de obra: En los siglos XVI y XVII los nobles


ingleses, apoyados por su poder absoluto expulsaron a los campesinos de sus
tierras comunales y se apoderaron de ellas, transformando en pastizales de
crianza de ovejas para aprovechar su lana. Ese proceso fue conocido como el
"cercamientos de los campos" que provoco un gran migración de mano de obra
del campo para la ciudad.

- Instauración de la Monarquía Parlamentaria: La Revolución Gloriosa de


1688 y de 1689 establecieron en Inglaterra la supremacía del parlamento sobre
la monarquía.

- El triunfo de la ideología liberal: Las revoluciones intelectuales de los siglos


XVI y XVII marcaron la victoria del liberalismo en Inglaterra.

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Otras interpretaciones
Ética protestante del trabajo
Otras interpretaciones sugieren que este nuevo cambio de mentalidad y la
posterior evolución del sistema económico fueron por causas morales y
religiosas. La Reforma protestante de Martín Lutero y Juan Calvino trajo consigo
un cambio de mentalidad en el trato y visión respecto del trabajo. Según Max
Weber el protestantismo considera al trabajo y al esfuerzo como un bien y un
valor fundamental, al contrario que la ética católica que lo considera un castigo
a raíz del pecado original. Esto explicaría en parte las diferencias a la hora de
desarrollarse de las distintas naciones europeas, teniendo como pioneros a
países protestantes como Gran Bretaña, Alemania u Holanda y como países
atrasados a España, Portugal e Italia, todos ellos católicos. Esta interpretación
sigue siendo muy discutida.

Primera Revolución Industrial - Gran Bretaña


Adam Smith, filósofo y economista británico considerado el padre de la economía
moderna y el capitalismo fundamentalmente por su libro La riqueza de las
naciones.
La Revolución Industrial se originó en Inglaterra a causa de diversos factores,
cuya elucidación es uno de los temas historiográficos más trascendentes. Como
factores técnicos, era uno de los países con mayor disponibilidad de las materias
primas esenciales, sobre todo el carbón, mineral indispensable para alimentar la
máquina de vapor que fue el gran motor de la Revolución Industrial temprana,
así como los altos hornos de la siderurgia, sector principal desde mediados del
siglo XIX. Su ventaja frente a la madera, el combustible tradicional, no es tanto
su poder calorífico como la mera posibilidad en la continuidad de suministro (la
madera, a pesar de ser fuente renovable, está limitada por la deforestación;
mientras que el carbón, combustible fósil y por tanto no renovable, solo lo está
por el agotamiento de las reservas, cuya extensión se amplía con el precio y las
posibilidades técnicas de extracción).
Como factores ideológicos, políticos y sociales, la sociedad inglesa había
atravesado la llamada crisis del siglo XVII de una manera particular: mientras la
Europa meridional y oriental se refeudalizaba y establecía monarquías
absolutas, la guerra civil inglesa (1642-1651) y la posterior revolución gloriosa
(1688) determinaron el establecimiento de una monarquía parlamentaria
(definida ideológicamente por el liberalismo de John Locke) basada en la división
de poderes, la libertad individual y un nivel de seguridad jurídica que
proporcionaba suficientes garantías para el empresario privado; muchos de ellos
surgidos de entre activas minorías de disidentes religiosos que en otras naciones
no se hubieran consentido (la tesis de Max Weber vincula explícitamente La ética

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Revolución Industrial

protestante y el espíritu del capitalismo). Síntoma importante fue el espectacular


desarrollo del sistema de patentes industriales.
Como factor geoestratégico, durante el siglo XVIII Inglaterra construyó una flota
naval que la convirtió (desde el tratado de Utrecht, 1714, y de forma indiscutible
desde la batalla de Trafalgar, 1805) en una verdadera talasocracia dueña de los
mares y de un extensísimo imperio colonial. A pesar de la pérdida de las Trece
Colonias, emancipadas en la guerra de Independencia de Estados Unidos (1776-
1781), controlaba, entre otros, los territorios del subcontinente Indio, fuente
importante de materias primas para su industria, destacadamente el algodón que
alimentaba la industria textil, así como mercado cautivo para los productos de la
metrópolis. La canción patriótica Rule Britannia (1740) explícitamente indicaba:
rule the waves (gobierna las olas).

Revolución demográfica
Transición demográfica
Durante la revolución industrial se vivió un incremento espectacular de la
población, debido fundamentalmente a la caída de la tasa de mortalidad
provocada por la mejora de las condiciones higiénicas, sanitarias y alimenticias
que se plasmó en gran medida en la reducción de la mortandad infantil. En este
periodo nacen las primeras vacunaciones y se mejoran los sistemas de
alcantarillado y de depuración de aguas residuales. Una alimentación más
abundante y regular, no sometida a las fluctuaciones de las cosechas, bajó la
incidencia de las epidemias e hizo posible la casi desaparición de la mortalidad
catastrófica, sobre todo la infantil.

La población de Inglaterra y Gales, que había permanecido constante alrededor


de 6 millones desde 1700 a 1740, se incrementó bruscamente a partir de esta
fecha y alcanzó 8,3 millones en 1801, para doblarse en cincuenta años y llegar
a los 16,8 millones en 1850 y en 1901 casi se había doblado de nuevo con 30,5
millones. En Europa, la población pasó de 100 millones in 1700 hasta alcanzar
400 millones en 1900.22 La revolución industrial fue así el primer periodo
histórico durante el que hubo simultáneamente un incremento de la población y
un incremento de la renta per cápita. El aumento de la población fue un estímulo
para el crecimiento industrial ya que proporcionó a la vez mano de obra
abundante para las nuevas industrias y de otro lado supuso un incremento de la
demanda interna para los nuevos productos.
El aumento de la población urbana en ciudades con trazado medieval supuso el
hacinamiento, la insalubridad y la aparición de las primeras patologías sociales
(alcoholismo, prostitución y delincuencia).

Segunda Revolución Industrial

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Revolución Industrial

A partir del año 1860 un conjunto de nuevas transformaciones técnicas y


económicas producían grandes cambios en el proceso de industrialización y se
extendió hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.
Entre las invenciones que marcaron el inicio de la Segunda Revolución industrial
fueron: El proceso de Bessemer de transformar el hierro en acero (inventado por
el inglés Henry Bessemer); el dinamo, cuya invención creo las condiciones para
la sustitución del vapor por la electricidad. El "oro negro" Petróleo paso a ser
utilizado como fuerza motriz en navíos y locomotoras.

La Expansión de la Industrialización
Francia: La Revolución Francesa (1789) destruyo los remanentes del viejo
orden feudal y creo las condiciones para el desarrollo del capitalismo moderno.
El proceso de industrialización fue, entretanto, detenido por la ausencia de
reservas de carbón en ese país, y luego por la derrota de la guerra franco-
prusiana, en donde Francia fue obligada a ceder la región de Alsacia y Lorena,
ricas en hierro, a Alemania.
Alemania: Como resultado de la Guerra Franco-Prusiana en el año 1870, se
desarrolló la unificación alemana, liderada por el primer ministro alemán Otto Von
Bismarck, impulsando la Revolución industrial en Alemania.
Italia: La unificación italiana realizada en el año 1870, al igual que la alemana,
impulso, sin embargo tardíamente, la industrialización del país. Aunque la
industrialización se quedó limitado al norte de Italia, mientras que el sur continuo
esencialmente agrícola.
Rusia: En ese país la Revolución Industrial se inició realmente en la última
década del siglo XIX. Las razones para la industrialización rusa fueron la gran
disponibilidad de mano de obra, intervención gubernamental en la economía y
las inversiones extranjeras.
Estados Unidos: La Revolución Industrial se iniciaría final de la Guerra de
Secesión (1865). El termino del conflicto, abolió la esclavitud y concentro esa
mano de obra en las fábricas, que fueron impulsadas por las estados
industrializados de norte que ganaron la guerra. Estados Unidos era un país
inmenso con numerosos recursos naturales que explotaron para esta
industrialización.
Japón: La modernización de Japón data desde el inicio de la "era Meiji", en 1879,
cuando la superación del feudalismo unifico el país, centralizo la autoridad
política, libero la mano de obra, posibilito la intervención gubernamental en la
economía, la asimilación de la tecnología occidental.

El nacimiento del Factory system: la industria textil

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Revolución Industrial

Entre finales del siglo XVII y principios del XVIII el gobierno británico aprobó una
serie de leyes con el fin de proteger a la industria de la lana británica de la
creciente cantidad de tela de algodón que se importaba desde India Oriental.
Esta máquina de hilado es la última superviviente de las construidas por Samuel
Crompton.
También empezó a darse una mayor demanda de tejidos gruesos, los cuales
eran fabricados por la industria británica en la localidad de Lancashire, donde
destacaba la producción de pana, fabricada a partir de fibras entrecruzadas de
lino y algodón. El lino era utilizado para dotar de más resistencia al tejido, cuyo
material principal, el algodón, no tenía una resistencia suficiente, aunque esta
mezcla resultante no era tan suave como los tejidos 100% algodón y era más
difícil de coser.
Hasta el nacimiento de la industria textil, los tejidos y el hilado en general se
realizaba en los hogares, en la mayor parte de los casos para consumo propio.
Este método productivo, basado en que la producción estaba dispersa y se
desarrollaba en los domicilios de los trabajadores, es a menudo denominado en
inglés como sistema Putting-out (Putting-out system) en contraposición al
posterior sistema industrial o factory system. Solo en ocasiones puntuales los
trabajos se realizaban en el taller de un maestro tejedor. Bajo el sistema putting-
out los trabajadores, antes de fabricar su producto, pactaban contratos con
comerciantes y vendedores, quienes les suministraban a menudo las materias
primas necesarias. Fuera de temporada, por la general, las esposas de los
agricultores hacían los hilados mientras que los hombres producían los tejidos.
Utilizando la máquina de hilar o rueca, en cualquier momento entre cuatro y ocho
hilanderas podían echar una mano al tejedor. Uno de los grandes inventos de la
industria textil fue la lanzadera volante, patentada en 1733 por John Kay, que
permitió una cierta automatización del proceso de tejido. Posteriores mejoras,
destacando las de 1747, permitieron duplicar la capacidad de producción de los
tejedores, lo que también agravó el desequilibrio que existía entre el hilado y el
tejido. Este invento empezó a ser ampliamente utilizado en todo Lancashire en
la década de 1760, cuando Robert Kay, hijo de John Kay, inventó la caja
ascendente (drop box). Lewis Paul patentó en Birmingham, con la ayuda de John
Wyatt, la máquina de hilar mediante rodillos y el sistema flyer-and-bobbin, que
conseguían un espesor más uniforme en el proceso de elaboración de la lana.
Paul y Wyatt abrieron una fábrica en Birmingham que utilizaba una nueva
máquina de laminado impulsada por un burro. En 1743 se abrió una fábrica en
Northampton que empleaba cinco máquinas como la de Paul con cincuenta
husos cada una. Estuvo en funcionamiento hasta 1764. Una fábrica similar fue
construida por Daniel Bourn en Leominster, pero un incendio la destruyó. Tanto
Paul como Bourn habían patentado el cardador de lana en 1748. El uso de dos
conjuntos de rodillos que giraban a diferentes velocidades fue utilizado
posteriormente en la primera fábrica de hilados de algodón. La invención de
Lewis fue posteriormente mejorada por Richard Arkwright con su Water frame y
por Samuel Crompton con su Spinning mule.

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Revolución Industrial

Número de telares en Reino Unido


Año 1803 1820 1829 1833 1857
Telares 2400 14.650 55.500 100.000 250.000

En 1764 en el pueblo de Stanhill, Lancashire, James Hargreaves inventó la


hiladora Jenny, que patentó en 1770. Fue la primera máquina que empleaba
varios husos de una manera eficaz. La hiladora Jenny trabajaba de una manera
similar a la rueca. Era una máquina simple, construida con madera y que solo
costaba alrededor de 6 libras (un modelo de 40 husos) en 1792. Era utilizada
principalmente en los hogares o por pequeños artesanos. La hiladora Jenny
producía un hilo ligeramente torcido solo adecuado para la trama, que se torcía.
La máquina de hilar (Water frame) inventada por Richard Arkwright, fue
patentada por este junto con dos socios en 1769. El diseño se basaba en parte
en una máquina de hilado construida por Thomas High, quien fue contratado por
Arkwright.

El comercio internacional
Economía industrial
Sin embargo, y a pesar de todos los factores anteriores, la Revolución industrial
no hubiese podido prosperar sin el concurso y el desarrollo de los transportes,
que llevarán las mercancías producidas en la fábrica hasta los mercados donde
se consumían.
Estos nuevos transportes se hacen necesarios no solo en el comercio interior,
sino también en el comercio internacional, ya que en esta época se crean los
grandes mercados nacionales e internacionales. El comercio internacional se
liberaliza, sobre todo tras el Tratado de Utrecht (1713) que liberaliza las
relaciones comerciales de Inglaterra, y otros países europeos, con la América
española. Se termina con las compañías privilegiadas y con el proteccionismo
económico; y se aboga por una política imperialista y la eliminación de los
privilegios gremiales. Además, se desamortizan las tierras eclesiásticas,
señoriales y comunales, para poner en el mercado nuevas tierras y crear un
nuevo concepto de propiedad. La Revolución industrial generó también un
ensanchamiento de los mercados extranjeros y una nueva división internacional
del trabajo (DIT). Los nuevos mercados se conquistaron mediante el
abaratamiento de los productos hechos con la máquina, por los nuevos sistemas
de transporte y la apertura de vías de comunicación, así como también, mediante
una política expansionista.
El Reino Unido fue el primero que llevó a cabo toda una serie de
transformaciones que la colocaron a la cabeza de todos los países del mundo.

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Revolución Industrial

Los cambios en la agricultura, en la población, en los transportes, en la


tecnología y en las industrias, favorecieron un desarrollo industrial. La industria
textil algodonera fue el sector líder de la industrialización y la base de la
acumulación de capital que abrirá paso, en una segunda fase, a la siderurgia y
al ferrocarril.
A mediados del siglo XVIII, la industria británica tenía sólidas bases y con una
doble expansión: las industrias de bienes de producción y de bienes de consumo.
Incluso se estimuló el crecimiento de la minería del carbón y de la siderurgia con
la construcción del ferrocarril. Así, en Gran Bretaña se desarrolló de pleno el
capitalismo industrial, lo que explica su supremacía industrial hasta 1870
aproximadamente, como también financiera y comercial desde mediados de
siglo XVIII hasta la Primera Guerra Mundial (1914). En el resto de Europa y en
otras regiones como América del Norte o Japón, la industrialización fue muy
posterior y siguió pautas diferentes a la británica.
Unos países tuvieron la industrialización entre 1850 y 1914: Francia, Alemania y
Bélgica. En 1850 apenas existe la fábrica moderna en Europa continental, solo
en Bélgica hay un proceso de revolución seguido al del Reino Unido. En la
segunda mitad del siglo XIX se fortalece en Turingia y Sajonia la industrialización
de Alemania.
Otros países siguieron un modelo de industrialización diferente y muy tardía:
Italia, Imperio austrohúngaro, España o Rusia. La industrialización de éstos se
inició tímidamente en las últimas décadas del siglo XIX, para terminar mucho
después de 1914.

Transportes
El ferrocarril
Un ferrocarril alemán en 1895. El ferrocarril, nacido en el siglo XVIII, es uno de
los grandes protagonistas de la Revolución Industrial. En sus comienzos se
empleaba la fuerza animal como medio de locomoción, los raíles eran de madera
y su empleo se limitaba a las minas para el transporte de carbón. En un libro
publicado en 1797, Carz aseguraba haber sido el primero que pensó en sustituir
la madera por hierro. La primera concesión del Parlamento inglés para la
construcción de un ferrocarril, movido por caballos, se remonta a 1801; se trataba
de una línea entre Wandsworth y Croydon con unos 13 kilómetros de longitud y
con un coste de 60 000 libras. La gran revolución del ferrocarril comenzó en
1814, cuando George Stephenson utilizó la máquina de vapor como medio de
locomoción. Su invento fue un éxito y comenzó a usarse de inmediato en las
minas, pudiendo transportar ocho vagones de 30 toneladas a una velocidad de
7 km/h. Estos resultados eran suficientes para expandir el uso de la máquina a
otros servicios. Fue un 1821 cuando el Parlamento autorizó la construcción de la
primera línea de ferrocarril con tracción de vapor entre Stockton y Darlington. La
línea fue inaugurada en 1825 con una máquina maniobrada por el propio
Stephenson tirando de 34 vagones a una velocidad de entre 10 y 12 millas por

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hora 16 y 19 km/h; El periódico The Times describió esta hazaña de la siguiente


manera:
Tres máquinas de vapor con cincuenta caballos de fuerza cada una han servido
para arrastrar trece vagones, cargados de mercancías y productos diversos
sobre la altura del plano inclinado que forma la vía. Allí se han enganchado los
vagones a una máquina llamada "La Experiencia" además de cierto número de
vagones que llevaban a los accionistas, autoridades e invitados. Se pone en
marcha y hombres a caballo intentan seguir los vagones pero pronto quedan
distanciados, allí donde la pendiente era más fuerte el convoy alcanzó las 25
millas/h. (40km/h).
En los 5 años posteriores el Parlamento autorizó la construcción de 23 nuevas
líneas de ferrocarril entre las que se encontraba la célebre línea entre
Mánchester y Liverpool, siendo sus constructores los primeros en ofrecer en el
ferrocarril el servicio de transporte de pasajeros. En aquel momento se
desconfiaba de la seguridad que podían ofrecer las locomotoras, pero la acogida
fue muy buena, mejorando en un 10% los beneficios derivados de este servicio,
aunque los ingresos por el transporte de algodón, tejidos, carbón y ganado aún
seguían siendo mayoritarios. Este éxito también fue tratado por George Porter,
quien en su libro El progreso de la nación dice:
Desde entonces se ha observado que al construirse una línea de ferrocarril entre
dos ciudades, el número de viajeros en el trayecto entre una y otra se
cuadruplica.
Fue en esta ocasión el propio Stephenson el que ganó la puja en esta línea
convirtiéndose su Cohete en el encargado de remolcar un tren de 12 toneladas
a 22 km/h. El primer correo por ferrocarril se envió el 11 de noviembre de 1830.
Los tiempos de llegada se redujeron considerablemente, llegando el correo entre
Londres y Manchester en aproximadamente 18 horas. En Inglaterra, siguiendo
la consigna laissez faire, el Estado no intervenía en la construcción o subvención
del ferrocarril sino que se resignaba a otorgar las licencias y permisos de
construcción y explotación; de esta manera se gastaron enormes fortunas con el
objetivo de obtener los distintos permisos; por ejemplo el Great Western costó
en gastos preliminares 89 000 libras y otros como el London and Birmingham 62
000.

Locomotora de Stephenson de principios del siglo XIX


Los ferrocarriles eran al principio de vía estrecha y solo admitían velocidades
comprendidas entre los 15 y los 20 kilómetros por hora, pero en 1840 se habían
ensanchado las vías y se podían conseguir unas velocidades de casi 40 km/h.

Primitivas vagonetas mineras

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El primer país continental en seguir el ejemplo inglés fue Bélgica con dos líneas
Bruselas-Malinas y Malinas-Amberes en 1835. El primer año transportaron 70
000 pasajeros. El coste fue bajísimo y el billete Bruselas-Amberes costaba solo
un franco. El invento entró en Francia con algo de retraso pues mientras jóvenes,
ingenieros y adeptos al saintsimonismo reclamaban su construcción, tropezaban
con el rechazo y la desconfianza de muchos, además de la carencia de hierro.
El gobierno francés, que veía el potencial del aparato, ordenó un estudio para un
plan nacional de los ferrocarriles. El estudio quedó finalizado en 1837 y los
capitalistas, impacientes, presionaban al gobierno para la ejecución del proyecto
con el fin de especular con las obras y los terrenos. El plan consistía en siete
líneas con centro en París, que unirían el Atlántico, el Mediterráneo y el Rin. Al
contrario que en Inglaterra y Bélgica, el estado se hizo cargo, al menos en parte,
de su construcción y explotación, aportando 150 000 francos por kilómetro de
vía y construyendo las infraestructuras necesarias. Mientras, las compañías
privadas aportaron 100 000 francos para edificios y material. Tras 40 años de
administración y explotación privada, el sistema pasaría al Estado. Socialistas
románticos y conservadores se oponían al proyecto, los primeros reclamaban
que el sistema fuera del estado desde el primer día y los segundos lo
consideraban demasiado caro. Finalmente el plan fue aprobado, pero algunos
acuerdos se revisaron y en la práctica la construcción y explotación corrió a
cuenta casi exclusiva del sector privado. En 1857 la red estaba consolidada
siendo propiedad de 6 grandes compañías. Debido a la obligación de ceder la
propiedad al Estado a los 40 años de explotación se descuidó sobremanera su
cuidado y mantenimiento por lo que el gobierno francés se vio en la obligación
de ampliar el plazo en 99 años más, comprometiéndose incluso a pagar las
obligaciones a su vencimiento.
En Alemania la primera línea se construyó en 1835 con una extensión de siete
kilómetros entre Núremberg y Fürth pero fue en 1839 cuando se construyó la
primera línea de importancia entre Dresde y Leipzig, promovida por el profesor
de economía política List, uno de los principales promotores de la línea
Núremberg-Fürth. Pronto se vio al ferrocarril como una poderosa arma política;
en el momento de la aparición del ferrocarril, Alemania se encontraba dividida en
más de 300 pequeños estados y ciudades autónomas. Desde la construcción de
la línea Dresde-Leipzig todas las ciudades alemanas quisieron unirse con su
vecina lo que además de un gran impulso económico hizo un gran servicio para
el triunfo del Zollverein. Al contrario que en el resto de países, en Alemania fue
la administración la encargada de vigilar o administrar todos los ferrocarriles. En
1850 el Zollverein ya poseía 5800 kilómetros casi el doble que toda Francia.
Hannover, Bremen, Hamburgo, Berlín, Fráncfort formaban una gran línea que
transcurría sobre los principales focos industriales y unía Alemania con Suiza a
través de Basilea y a Austria a través de Moravia y Silesia.
A partir de la década de 1820 el ferrocarril y el vapor saltaron a los Estados
Unidos y pronto conquistaron a la opinión pública. Stevens realizó en Hoboken
una primera prueba que causó un gran interés entre los hombre de negocios de
Pensilvania, quienes compraron una locomotora a Inglaterra. Al igual que en
Gran Bretaña, la acumulación de capital hizo posible solo un año después el

Historia de la Civilización 12
Revolución Industrial

comienzo de la construcción de una primera línea entre Washington y


Winchester. En 1830 una locomotora llamada Best Friend explotó cuando
marchaba por la línea Charleston-Hambourg debido a que el maquinista se había
sentado sobre la válvula de escape por las molestias que sentía debido al silbido
del vapor al salir. Pero lejos de echarse atrás, el país progresó a un ritmo
frenético y a mediados de 1830 ya producía sus propias locomotoras en la
fundición de West Point asegurando una industria nacional sólida. Desde
entonces Estados Unidos colocó raíles a través de su vasto territorio a una
velocidad mucho mayor que Europa. Si en 1830 poseía tan solo 65 kilómetros
de trazado, contra 316 europeos, 276 de ellos en Gran Bretaña, 10 años después
ya superaba a Europa con 4509 kilómetros contra 3543 europeos. En 1850 las
vías férreas ya sumaban 14 400 kilómetros. Uno de los problemas que
planteaban los ferrocarriles era el ancho de vía, que variaba en anchura en los
distintos países, lo que obligaba a numerosos transbordos para deleite de los
hosteleros. Pero problemas aparte el tiempo de viaje no hizo sino disminuir; así,
en apenas unos años no se tardaban más de 20 horas en viajar de Boston a
Nueva York en ferrocarril cuando antes se tardaban unas 80.
En Italia los augurios de d´Azeglio de que los ferrocarriles coserían la bota no
pasaron de simples promesas, pues hasta 1845 solo se encontraban pequeñas
líneas aisladas como la línea Milán-Monza, Padua-Venecia, Liorna-Pisa o la
línea de Campania que Fernando de Nápoles construyó para su recreo y uso
privado. En Hungría solo existía una pequeña vía alrededor de Budapest y en
Rusia el zarismo tuvo que imponer la construcción de la línea Moscú-San
Petersburgo debido a los numerosos detractores. En España, el gran tirón y
entusiasmo que de manera muy temprana había producido el invento se apaga
en la guerra civil de 1833, que paraliza todas las obras de construcción ante la
desconfianza de los capitalistas. Hubo que esperar hasta 1843 cuando se
concedió a Juan Manuel Roca y Miguel Biada la construcción y explotación del
ferrocarril Barcelona-Mataró, que estuvo construido en solo cinco años bajo la
dirección del ingeniero inglés Locke, su inauguración fue el 28 de octubre de
1848, un trayecto de 28 km y 600 m que se completaba en 35 minutos. En 1851
realizó su primer viaje el segundo ferrocarril español que cubría la línea Madrid-
Aranjuez, cuya concesión había sido otorgada en 1844 con prolongación hasta
Cádiz. En 1850 se inició la construcción de la primera locomotora española,
finalizada en 1852.
Excepciones aparte, en el periodo entre 1820 y 1840, Gran Bretaña conservaba
un adelanto manifiesto sobre el resto del mundo. Era la única que poseía una
buena red de transporte entre sus principales ciudades. Trabajó con verdadero
frenesí entre 1840 y 1847 a pesar de la rivalidad latente entre la oposición, los
grupos financieros, los Turnpike trusts y la población, cuyo medio de subsistencia
continuaban siendo las carreteras. Similar situación se dio en Bélgica, que en
1843 tenía incluso más kilómetros que Francia y una opinión pública muy
favorable al ferrocarril. No fueron pocos los que vieron en el ferrocarril un gran
peligro, incluso mortal. Desde el siglo XVIII, cuando se pusieron en marcha en
Inglaterra hubo voces, incluso procedentes de la Real Academia de Ciencias
británica, que sugerían que a unas velocidades superiores a los 40km/h los

Historia de la Civilización 13
Revolución Industrial

pasajeros se asfixiarían, se volverían ciegos y el ganado enloquecería. Se temía


también la destrucción de las tierras de cultivo o que la gente y mercancías
salieran despedidas del aparato por sus "endiabladas" velocidades.

El Transiberiano en sus comienzos alrededor de 1903


Estación de Bahmi atravesada por el Transcaspiano en 1890
Exceptuando Gran Bretaña, Bélgica y algunas partes de España y Alemania, las
vías férreas no dibujaban redes en ninguna parte antes de 1860. En Francia por
fin se realizó un esfuerzo serio a partir del Segundo Imperio y en los albores de
la Tercera República. En esta segunda mitad de siglo se empezaba a vislumbrar
la columna vertebral de ferrocarriles europeos. Sus límites se extendían desde
el norte de Francia hasta la Alta Silesia de este a oeste y de Alemania al norte
de Italia de norte a sur; en el centro, Suiza reparte el tráfico por el continente. En
cambio la mayor parte de Italia, la península ibérica y los países del este
quedaban fuera. En Estados Unidos se siguen consiguiendo grandes logros. En
1869 se finalizó el primer transcontinental que conectó el país de este a oeste.
La construcción fue dirigida por el implacable general Grenville M. Dodge como
si se tratará de una campaña militar. Usó como mano de obra a los soldados
desmovilizados, inmigrantes irlandeses y hasta chinos en California. Pero este
triunfo no se logró con facilidad; indios, el relieve irregular y sobre todo la
competencia entre Union Pacific y Central Pacific dificultaron sobremanera la
situación. Pero el entusiasmo predomina y en 1893 ya había en funcionamiento
otras 5 líneas transcontinentales, usándose como medio de colonización en el
oeste americano o en la Columbia británica como medio de presión para
conseguir su adhesión a la Unión.
Aunque tardío, se presenta el esfuerzo ruso, logrado gracias a los préstamos de
Occidente. En primer lugar se construyó el transcaspiano al que a partir de 1905
complementó el transaraliano. En Siberia las dificultades eran mayúsculas: hielo,
infiltraciones de agua, ríos inmensos, débil densidad humana, distancias
enormes, sin olvidar el irregular relieve. Pero las viejas rutas y caminos ya no
eran suficientes y el ferrocarril más largo del mundo se empezó en 1891 y
alcanzó su destino, Vladivostok, gracias a un acuerdo con China, en 1902.
Así pues el ferrocarril no solo sirvió para revolucionar el mundo del transporte
tanto material como humano sino que fue empleado como un excelente
instrumento de unión. Sirvió bien en la reconciliación y la anexión de nuevos
territorios a Estados Unidos y el Imperio alemán sabía lo mucho que le debía al
ferrocarril como para dejarlo en manos privadas. En Italia facilitó la hegemonía
de la Casa de Saboya. No ocurrió igual en Francia o en Gran Bretaña, donde se
encontraban mayoritariamente en manos privadas, aunque en Inglaterra
prestaron un servicio inigualable, encumbrando al naciente Imperio británico a la
hegemonía mundial. Hacia 1850 el ferrocarril había conducido a entre 400 y 500
millones de viajeros y entre 200 y 300 millones de toneladas de mercancías

Historia de la Civilización 14
Revolución Industrial

desde su nacimiento. Cinco décadas después, solo en 1905 transportó a entre


4000 y 5000 millones de viajeros.

El barco de vapor
El Turbinia, primer barco propulsado con turbinas a vapor. Antes del siglo XIX la
larga tradición naval europea se había sustentado sobre el control de los vientos
como medio de propulsión y la seguridad más que por la velocidad en el mar. A
principios de siglo no se empleaban menos de dos o tres semanas en cruzar el
Atlántico de este a oeste, necesitándose entre 30 y 40 días de oeste a este. Con
la formación de los imperios coloniales europeos se hizo necesario desarrollar
una tecnología que asegurase el viaje sobre las aguas; en el siglo XVIII se
generalizó el uso del sextante, mapas con las notaciones de los vientos y el
cronómetro. La invención de la nueva embarcación partió de los trabajos de
Jouffroy d´Abbens sobre el Sena y los de Fulton con su máquina Clermont. Fue
en Estados Unidos donde tuvieron lugar las primeras pruebas del navío de
ruedas sobre el río Hudson. En 1815 ya circulaban un centenar de estos navíos
de ruedas que obtenían su energía de la leña, material barato y abundante. El
Savannah consiguió cruzar en 29 días el Atlántico Norte en 1819 y la Sphink,
que llevó a Francia las noticias de la toma de Argel, desarrollaba una velocidad
de 6 nudos. Pero los problemas eran numerosos: las paletas utilizadas
provocaban un gran desperdicio de energía, existía el riesgo de incendio o
explosión a bordo, su velocidad era aún menor a la desarrollada por los veleros
y el poder militar aún se oponía a su utilización como navío de guerra.
Pero a pesar de las dificultades los avances prosiguieron y en 1838, con una
combinación de vapor y velas, los navíos Sirius y Great Western cruzaron el
Atlántico entre Liverpool y Nueva York en 16 y 13 días respectivamente. Los
grandes avances llegaron entre 1840 y 1860 con la invención de la hélice,
basándose los primeros modelos en el tornillo de Arquímedes, el condensador
de superficie y la máquina Compound, que logró ahorrar grandes cantidades de
combustible y la introducción de calderas cilíndricas que posibilitaron la
producción de vapor a alta presión.
Lo que sí es indudable es la supremacía del velero sobre el vapor durante la
mayor parte del siglo; la seguridad y prestigio de la que aún gozaba, sobre todo
en Estados Unidos, donde también tenía lugar la mayoría de los avances del
barco de vapor era indiscutible. En 1850 el barco de vapor había transportado
ya 750 000 toneladas, aunque el vapor aún estaba muy lejos de ganar la partida.

Carreteras y canales
El esfuerzo en la construcción y mejora de carreteras (o caminos) comenzó en
muchas partes de Europa antes de la Revolución Industrial. Desde el fin de las
guerras napoleónicas a principios del siglo XVIII y en ausencia de otros medios
de comunicación más eficaces, las carreteras fueron extensamente mejoradas.

Historia de la Civilización 15
Revolución Industrial

A principios del siglo XIX el país más adelantado en esta materia era Francia con
una red de 33.000 kilómetros de gran calidad que se extendían hasta Alemania,
Suiza e Italia. Los Países Bajos, el Reino de Prusia o Suiza también habían vivido
una gran mejora en las comunicaciones. En el otro extremo se encontraban
lugares como Sicilia, que no empezó su construcción hasta bien entrado el XIX,
la Rusia zarista, que no tendría su primera calzada entre Moscú y San
Petersburgo sus principales ciudades hasta 1834 o España, que cuenta antes
de la mitad del siglo XIX con solo 6000 kilómetros de vías, siendo además
estrechas y llenas de irregularidades y deficiencias. En Gran Bretaña el rápido
desarrollo de ferrocarriles y canales quita importancia a su construcción pero aun
así se suceden las ampliaciones y modernizaciones de la maltrecha red británica
contando en 1850 con más de 50 000 kilómetros de trazado, 18 000 más que
veinte años atrás.

La técnica en la construcción de estas vías de comunicación también mejora. En


cada país se construyen de manera distinta pero los problemas clásicos
derivados de estas construcciones como filtraciones de agua, mantenimiento o
infraestructura se solucionan en las décadas de 1820 y 1830 a partir de las
mejoras introducidas por Mac Adam o Telford.57 El uso de la diligencia y los
servicios públicos de transporte se desarrollan y generalizan con unas
velocidades que oscilan entre los 10 y 15 km/h, usándose en el transporte de
pasajeros, mercancías y correo. No es hasta principios del siglo XX cuando
gracias al motor de explosión y el desarrollo del automóvil se dé un uso masivo
a estos trazados.
Los primeros canales empezaron a ser construidos en Gran Bretaña en el siglo
XVIII con el objeto de comunicar los centros industriales del norte británico con
los puertos marítimos del sur y Londres. Los canales fueron la primera tecnología
que permitió un fácil y relativamente rápido transporte de mercancías por todo el
país, pudiéndose transportar varias docenas de veces más de tonelaje por viaje
que con un transporte terrestre. A esto se unía el relieve del país, completamente
llano, lo que permitía que los canales fueran construidos rápidamente y a un bajo
precio. A principios de la década de 1820, ya existía una red nacional
consolidada. El ejemplo inglés fue copiado en Francia que con un relieve similar
al británico pudo desarrollar su propio sistema, que a mediados del siglo XIX
contaba con 8500 kilómetros de vías. En Alemania gracias a sus grandes ríos
como el Rín y el Elba, la navegación se vio muy favorecida, así como el comercio
que vivió un gran desarrollo. En otros países como España la construcción de
canales no pasó de un proyecto por el difícil relieve y la falta de capitales. Fuera
del continente, los estadounidenses con su ímpetu emprendedor y sus
numerosos lagos y grandes ríos consiguieron desarrollar con velocidad su propio
sistema, que al igual que el ferrocarril, ayudó en la colonización y explotación de
las vastas tierras del país. A principios de 1835 EE.UU, ya contaba con 7000
kilómetros de canales que allanaron el camino a la introducción del barco de
vapor en el país con una rapidez incluso mayor a la siempre innovadora Gran
Bretaña.

Historia de la Civilización 16
Revolución Industrial

El uso de los canales en Gran Bretaña empezó a decaer a partir de 1840, cuando
el ferrocarril se impuso en el transporte de mercancías y pasajeros. El irregular
y más tardío desarrollo a gran escala del ferrocarril en el resto de países, con la
siempre notable excepción de los Estados Unidos, alargó en ocasiones el uso
pleno de los canales hasta los albores del siglo XX. Hoy en día la red de canales
británicos y la infraestructura ligada a esta es una de las características más
perdurables y destacables de la Revolución Industrial en el país.

Consecuencias
La existencia de controles fronterizos más intensos evitó la propagación de
enfermedades y disminuyó la propagación de epidemias como las ocurridas en
tiempos anteriores. La revolución agrícola británica hizo además más eficiente la
producción de alimentos con una menor aportación del factor trabajo, alentando
a la población que no podía encontrar trabajos agrícolas a buscar empleos
relacionados con la industria y, por ende, originando un movimiento migratorio
desde el campo a las ciudades así como un nuevo desarrollo en las fábricas. La
expansión colonial del siglo XVII acompañada del desarrollo del comercio
internacional, la creación de mercados financieros y la acumulación de capital
son considerados factores influyentes, como también lo fue la revolución
científica del siglo XVII. Se puede decir que se produjo en Inglaterra por su
desarrollo económico.
La presencia de un mayor mercado doméstico debería también ser considerada
como un catalizador de la Revolución Industrial, explicando particularmente por
qué ocurrió en el Reino Unido.
La invención de la máquina de vapor fue una de las más importantes
innovaciones de la Revolución industrial. Hizo posible mejoramientos en el
trabajo del metal basado en el uso de coque en vez de carbón vegetal. En el
siglo XVIII la industria textil aprovechó el poder del agua para el funcionamiento
de algunas máquinas. Estas industrias se convirtieron en el modelo de
organización del trabajo humano en las fábricas.
Además de la innovación de la maquinaria, la cadena de montaje (fordismo)
contribuyó mucho en la eficiencia de las fábricas.
El surgimiento del capitalismo financiero.- La Primera Revolución Industrial tuvo
como una de sus principales consecuencias el desarrollo del capitalismo
industrial.

2. La formación de grandes conglomerados económicos: En la Revolución


Industrial ocurrió el desarrollo del liberalismo económico, que se basaba en la
libre competencia. Ese sistema a la vez, creo condiciones para que las grandes
empresas eliminasen o absolviesen a las pequeñas empresas a través de un
proceso cuyo resultado fue una sustitución de libre competencia por el
monopolio.

Historia de la Civilización 17
Revolución Industrial

3. Proceso de producción en serie: Las mercaderías pasaron a ser producidas


de manera uniforme y estandarizada.
4. La expansión del imperialismo: Las potencias capitalistas necesitaron de
colonias, de donde extraer las materias primas para sus manufacturas; y también
que fingiesen de mercados externos para colocar sus excedentes de
mercaderías.
Revolución agrícola: aumento progresivo de la producción gracias a la
inversión de los propietarios en nuevas técnicas y sistemas de cultivo, además
de la mejora del uso de fertilizantes.
El desarrollo del capital comercial: Las máquinas se aplicaron a los
transportes y a la comunicación iniciando una enorme transformación. Ahora las
relaciones entre patronos y trabajadores son únicamente laborales y con el fin
de obtener beneficios.
Cambios demográfico-sociales: la modernización de la agricultura permitió un
crecimiento demográfico debido a la mejora de la alimentación. También hubo
adelantos en la medicina y en la higiene, de ahí que creciera la población.
También hubo una migración del campo a la ciudad porque la ocupación en
labores agrícolas disminuyó mientras crecía la demanda de trabajo en las
ciudades.
Demográficas: Traspaso de la población del campo a la ciudad (éxodo rural),
Migraciones internacionales
Crecimiento sostenido de la población: Grandes diferencias entre los pueblos,
independencia económica
Económicas: Producción en serie. Desarrollo del capitalismo. Aparición de las
grandes empresas (Sistema fabril), Intercambios desiguales
Sociales: Nace el proletariado, nace la cuestión social
Ambientales: Deterioro del ambiente y degradación del paisaje, explotación
irracional de la tierra.
La aplicación de la ciencia y tecnología permitió el invento de máquinas que
mejoraban los procesos productivos.
La despersonalización de las relaciones de trabajo: se pasa desde el taller
familiar a la fábrica.
El uso de nuevas fuentes energéticas, principalmente el carbón.
La revolución en el transporte: ferrocarriles y barco de vapor.

El surgimiento del proletariado urbano.

Historia de la Civilización 18
Revolución Industrial

La industrialización que se originó en Inglaterra y luego se extendió por toda


Europa no solo tuvo un gran impacto económico, sino que además generó
enormes transformaciones sociales.

Proletariado urbano
Como consecuencia de la revolución agrícola y demográfica, se produjo un
éxodo masivo de campesinos hacia las ciudades; el antiguo agricultor se
convirtió en obrero industrial. La ciudad industrial aumentó su población como
consecuencia del crecimiento natural de sus habitantes y por el arribo de este
nuevo contingente humano. La carencia de habitaciones fue el primer problema
que sufrió esta población socialmente marginada; debía vivir en espacios
reducidos sin comodidades mínimas y carentes de higiene. A ello se sumaban
jornadas de trabajo, que llegaban a más de catorce horas diarias, en las que
participaban hombres, mujeres y niños con salarios miserables, y carentes de
protección legal frente a la arbitrariedad de los dueños de las fábricas o centros
de producción. Este conjunto de males que afectaba al proletariado urbano se
llamó la Cuestión social, haciendo alusión a las insuficiencias materiales y
espirituales que les afectaban.

Burguesía industrial
Como contraste al proletariado industrial, se fortaleció el poder económico y
social de los grandes empresarios, afianzando de este modo el sistema
económico capitalista, caracterizado por la propiedad privada de los medios de
producción y la regulación de los precios por el mercado, de acuerdo con la oferta
y la demanda.
En este escenario, la burguesía desplaza definitivamente a la aristocracia
terrateniente y su situación de privilegio social se basó fundamentalmente en la
fortuna y no en el origen o la sangre. Avalados por una doctrina que defendía la
libertad económica, los empresarios obtenían grandes riquezas, no solo
vendiendo y compitiendo, sino que además pagando bajos salarios por la fuerza
de trabajo aportada por los obreros.

Las propuestas para solucionar el problema social.


Frente a la situación de pobreza y precariedad de los obreros, surgieron críticas
y fórmulas para tratar de darles solución; por ejemplo, los socialistas utópicos,
que aspiraban a crear una sociedad ideal, justa y libre de todo tipo de problemas
sociales (para algunos, el comunismo). Otra propuesta fue el socialismo
científico de Karl Marx, que proponía la revolución proletaria y la abolición de la
propiedad privada (marxismo); también la Iglesia católica, a través del papa León
XIII, dio a conocer la Encíclica Rerum Novarum (1891), primera encíclica social

Historia de la Civilización 19
Revolución Industrial

de la historia, la cual condenaba los abusos y exigía a los estados la obligación


de proteger a lo más débiles. A continuación, un fragmento de dicha encíclica:
Si el obrero presta a otros sus fuerzas a su industria, las presta con el fin de
alcanzar lo necesario para vivir y sustentarse y por todo esto con el trabajo que
de su parte pone, adquiere el derecho verdadero y perfecto, no solo para exigir
un salario, sino para hacer de este el uso que quisiere.
Estos elementos fueron decisivos para el surgimiento de los movimientos
reivindicativos de los derechos de los trabajadores. Durante el siglo XX en medio
de los procesos de democratización, el movimiento obrero lograba que se
reconocieran los derechos de los trabajadores y su integración a la participación
social. Otros ejemplos de tendencias que buscaron soluciones fueron los
nacionalismos, así como también los fascismos en los cuales se consideraban a
los obreros y trabajadores como una parte fundamental en el desarrollo
productivo de la nación, por lo que debían ser protegidos por el Estado.

Principios fundamentales de la industria


Uno de los principios fundamentales de la industria moderna es que nunca
considera a los procesos de producción como definitivos o acabados. Su base
técnico-científica es revolucionaria, generando así el problema de la
obsolescencia tecnológica en períodos cada vez más breves. Desde esta
perspectiva puede afirmarse que todas las formas de producción anteriores a la
industria moderna (artesanía y manufactura) fueron esencialmente
conservadoras, al trasmitirse los conocimientos de generación en generación sin
apenas cambios. Sin embargo, esta característica de obsolescencia e
innovación no se circunscribe a la ciencia y la tecnología, sino debe ampliarse a
toda la estructura económica de las sociedades modernas. En este contexto la
innovación es, por definición, negación, destrucción, cambio, la transformación
es la esencia permanente de la modernidad.

El desarrollo de nuevas tecnologías


Como ciencias aplicadas, en un receptivo clima social, es el momento y el sitio
para una revolución industrial de innovaciones en cadena, como un proceso
acumulativo de tecnología, que crea bienes y servicios, mejorando el nivel y la
calidad de vida. Son básicos un capitalismo incipiente, un sistema educativo y
espíritu emprendedor. La no adecuación o correspondencia entre unos y otros
crea desequilibrios o injusticias. Parece ser que este desequilibrio en los
procesos de industrialización, siempre socialmente muy inestables, es en la
práctica inevitable, pero mensurable para poder construir modelos mejorados.
Impacto de la Revolución Industrial
Despegue económico y técnico de Occidente: aparición y extensión del
industrialismo o capitalismo industrial.

Historia de la Civilización 20
Revolución Industrial

Transformaciones sociales (Revolución burguesa): complejidad creciente de las


sociedades abiertas de clases.
Tercera revolución industrial
La Tercera Revolución Industrial, revolución científico-tecnológica o revolución
de la inteligencia (RCT), es un concepto y una fusión esbozados por Jeremy
Rifkin y avalados por el Parlamento Europeo, en una declaración formal
aprobada en junio de 2006.1 A lo largo de la historia, las transformaciones
económicas ocurren cuando convergen las nuevas tecnologías de la
comunicación con los nuevos sistemas de energía. Las nuevas formas de
comunicación se convierten en el medio de organización y gestión que las
civilizaciones más complejas han hecho posible mediante las nuevas fuentes de
energía. La conjunción de la tecnología de comunicación de Internet y las
energías renovables en el siglo XXI está dando lugar a la llamada Tercera
Revolución Industrial, y algunas cuestiones son:
- El cambio a energía renovable.
- La conversión de edificios en plantas de energía.
- Las baterías recargables, el hidrógeno, y otras tecnologías de
almacenamiento de energía.
- Tecnología Smart grid o de red de distribución de energía eléctrica
“inteligente”.
- Transporte basado en el vehículo eléctrico (vehículos todo-eléctricos,
híbridos enchufables o híbridos eléctricos regulares) y de pilas de
combustible, utilizando como energía de propulsión la electricidad
renovable.
La cuarta revolución industrial.
Marcada por la convergencia de tecnologías digitales, físicas y biológicas,
anticipan que cambiará el mundo tal como lo conocemos.
¿Suena muy radical? Es que, de cumplirse los vaticinios, lo será. Y está
ocurriendo, dicen, a gran escala y a toda velocidad.
"Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará
fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En
su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa
que el género humano haya experimentado antes", vaticina Klaus Schwab, autor
del libro "La cuarta revolución industrial", publicado este año.
La manufactura cambiará de un modo radical y, con ella, el mundo del empleo.
Los "nuevos poderes" del cambio vendrán de la mano de la ingeniería genética
y las neurotecnologías, dos áreas que parecen crípticas y lejanas para el
ciudadano de a pie.
Pero las repercusiones impactarán en cómo somos y nos relacionamos hasta en
los rincones más lejanos del planeta: la revolución afectará "el mercado del

Historia de la Civilización 21
Revolución Industrial

empleo, el futuro del trabajo, la desigualdad en el ingreso" y sus coletazos


impactarán la seguridad geopolítica y los marcos éticos.
La fábrica automática y muy, muy inteligente
Entonces, ¿de qué se trata el cambio y por qué hay quienes creen que se trata
de una revolución?
Lo importante, destacan los teóricos de la idea, es que no se trata de desarrollos,
sino del encuentro de esos desarrollos. Y en ese sentido, representa un cambio
de paradigma, en lugar de un paso más en la carrera tecnológica frenética.

5 claves para entender la REVOLUCIÓN 4.0


1. Alemania fue el primer país en establecerla en la agenda de gobierno como
"estrategia de alta tecnología"
2. Se basa en sistemas ciberfísicos, que combinan infraestructura física con
software, sensores, nanotecnología, tecnología digital de comunicaciones
3. El internet de las cosas jugará un rol fundamental
4. Permitirá agregar US$$14,2 billones a la economía mundial en los próximos
15 años
5. Cambiará el mundo del empleo por completo y afectará a industrias en todo el
planeta

"La cuarta revolución industrial, no se define por un conjunto de tecnologías


emergentes en sí mismas, sino por la transición hacia nuevos sistemas que están
construidos sobre la infraestructura de la revolución digital (anterior)", dice
Schwab, que es director ejecutivo del Foro Económico Mundial (WEF, por sus
siglas en inglés) y uno de los principales entusiastas de la "revolución".
"Hay tres razones por las que las transformaciones actuales no representan una
prolongación de la tercera revolución industrial, sino la llegada de una distinta: la
velocidad, el alcance y el impacto en los sistemas. La velocidad de los avances
actuales no tiene precedentes en la historia… Y está interfiriendo en casi todas
las industrias de todos los países", apunta el WEF.
Los sistemas ciberfísicos, que combinan maquinaria física y tangible con
procesos digitales, son capaces de tomar decisiones descentralizadas y de
cooperar -entre ellos y con los humanos- mediante el internet de las cosas.
Lo que veremos, dicen los teóricos, es una "fábrica inteligente". Verdaderamente
inteligente.

Historia de la Civilización 22
Revolución Industrial

Conclusión
La Revolución Industrial fue un proceso de cambios irreversibles que afectó a la
sociedad desde un punto de vista: económico, social, tecnológico y científico.
Esta tuvo origen en Inglaterra, ya que ella estaba preparada. Poseía reservas de
carbón, hierro y tenía una relación de comercio con la India, de la cual obtenía la
materia prima más preciada para los ingleses: el algodón.
Este fue el iniciador de la revolución porque a partir de él se comenzaron a
fabricar nuevos e ingeniosos inventos para alimentar la creciente demanda de
ropa, producida por el aumento de la población en las ciudades burgos.
Las nuevas máquinas que se produjeron, para la mejora de la línea de consumo
del algodón, fueron cruciales para lo que vino después. El invento de la máquina
de vapor, se dice que fue un Hito en la historia de la humanidad, porque a partir
de esta nueva forma revolucionaria de producir energía inanimada, los productos
manufacturados se producían en mayor cantidad, en un tiempo inferior al del
trabajo manual.
A partir de la máquina de vapor se produjeron nuevos y novedosos inventos, con
los cuales se crearon nuevas industrias. Buenos ejemplos son la industria
automovilística, la invención de la Locomotora, la implementación del vapor en
los barcos y las mejoras que este produjo en las aeronaves, etc.
La Revolución Industrial estuvo dividida en dos etapas: la Primera y la Segunda
Revolución Industrial
En la Primera se ve claramente el inicio de la revolución. La gente se traslada
del campo a las ciudades industriales, se implementa la línea de montaje, se
inventan nuevas máquinas para la producción en masa de algodón y de una de
estas máquinas sale la máquina de vapor. A partir de este último invento se de
esta una cadena de eventos conocidos como Segunda Revolución Industrial. En
ellas, los cambios que se producen son más generalizados, en cambio en la
primera estos son más primitivos/sutiles.
En esta Segunda parte, se realizan nuevos descubrimientos, nuevas materias
primas son implementadas en las industrias, descubrimientos novedosos dan el
pie a la creación de nuevas industrias. Además en esta parte se consolida el
capitalismo como forma de comercio socio-económica vigente para el mundo
contemporáneo.
La Revolución Industrial fue un proceso de cambios irreversibles que
revolucionó la industria, la forma de producir en serie, produjo nuevos inventos;
así va generando también la 3º y 4º Revolución Industrial.

Historia de la Civilización 23