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Visión teológica de la

sexualidad femenina
PONENCIA PRESENTADA EN EL
IV SEMINARIO COLOMBIANO DE SEXOLOGIA
Manizales, agosto 11-14 de 1988

Alberto Múnera Duque, S.J.'"'

INTRODUCCION campo vedado a la mujer hasta tiem-


pos muy recientes.
Nad'ie mejor que una mujer podría Es justo, entonces, que con inten-
tratar adecuadamente el tema de la ción de reivindicación de la mujer y
sexualidad femenina. Porque la com·, de lo femenino en el campo de la
prensión de una realidad tan especí- Teología, los mismos varones que
ficaytan intrínseca al sujeto humano cerramos las puertas a la mujer en
como es la sexualidad, difícilmente se este terreno, las abramos ahora con
logra en todas sus dimensiones desde reconocimiento humilde del error
otro sexo. cometido.
Por eso la visión teológica de la De hecho en la actualidad la Iglesia
sexualidad femenina debería ser ,Católica reconoce con alegría que
abordada primariamente por la gran cantidad de mujeres trabajan
mujer. en el difícil ámbito de la Teología. Y
sus aportes resultan de gra.n benefi-
Pero una razón justifica en este cio para la comunidad eclesial.
caso que un varón intente el análisis
del tema: durante muchos siglos el Es preciso reconocer que en los
tema teológico de la sexualidad fe- siglos pasados la visión teológica en
menina ha sido tratado exclusiva- general estuvo enmarcada por una
mente por varones, entre otras cosas percepción exclusivamente mascu-
porque la Teología también ha sido lina. Además la Teología se reservó
• Doctor en Teología, Universidad Gregoriana, 'Roma. Profesor de Moral Fundamental, Misterio
de Dios y Patrística. Facultad de Teología, Universidad Javeriana, Bogotá.

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también durante siglos al clero. Es justa dimensión. Porque la Antropo-
evidente que estas dos restricciones logía Teológica simplemente pretende
han afectado profundamente el tra- expresar la manera corno se percibe
tamiento de los temas. Esperamos al ser humano en el Cristianismo a
que en el futuro desaparezcan en través de la reflexión científica sobre
beneficio de la misma Teología. la fe que, realiza la Teología.

Antes de iniciar el acercamiento al En consecuencia, todo lo que la


tema conviene hacer una precisión: Teología Cristiana y específicamente
CatóÜca diga sobre el ser humano, lo
Al referirnos a la sexualidad fe- está diciendo sobre la mujer.
menina queremos señalar aquella
realidad que es la sexualidad: una Sin embargo, aquí vamos a fijarnos
dimensión de la persona humana que únicamente en aquellos aspectos de
abarca su totalidad en cuanto se- Antropología Teológica que hacen
xuada. No se trata, pues, de un una referencia explícita al ser huma-
aspecto de la constitución o de la no en cuanto sexuado, y en particu-
actividad de la persona, sino de su lar al ser humano sexuado femenino,
misma constitución y actividad en esto es, a la mujer.
cuanto sexuada.
1.1. Igualdad de valor y
Por eso, hablar de la sexualidad dignidad de la mujer y
femenina equivale a referirse a la del varón
mujer como tal, no simplemente a
una parte de su organismo, a una El Cristianismo considera que el ser
función o actividad del mismo. humano proviene de Dios. Se percibe
a Dios corno plenitud infinita de ser y
Esto no es sino una consecuencia de amor que se desborda fuera de sí y
evidente de la diferencia que hoy se da origen por creación al ser humano
establece con toda razón entre se- corno imagen o réplica de su propio
xualidad corno dimensión de la ser.
persona y genitalidad corno lo refe-
rente a un elemento de su estructura El ser humano aparece entonces
orgánica. corno obra maravillosa de la creación
de Dios, corno sujeto que reproduce
1. Postulados básicos de la los rasgos del ser divino.
teología actual sobre la mujer En particular el Cristianismo con-
En realidad la Teología contemporá- sidera que Cristo Jesús es el autor de
nea no ha pretendido elaborar una la creación, origen y prototipo de
versión específica sobre la mujer. todo ser humano. Así todo ser huma-
no se considera en nuestra Religión
Lo que acontece es que la Antropo- corno hijo de Dios por creación, en
logía Teológica ha evolucionado de cuanto Cristo Jesús es el Hijo Primo-
manera notoria y ésto permite perci- génito de Dios Padre. Todos los seres
bir a la mujer teológicamente en su humanos somos sus hermanos.

206 VISION TI;:OLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


El primer valor fundamental del Por tal motivo el valor y la dignidad
ser humano y su máxima dignidad de la mujer y del varón son idénticos.
residen inicialmente en este hecho de La formulación explícita de esta
provenir de Dios por creación. comprensión cristiana del ser huma-
no la presenta San Pablo:
Pero el Cristianismo añade algo
más: afirma que Jesucristo es el Hijo "Ya no importa el ser judío o griego,
de Dios Padre venido a este mundo y esclavo o libre, hombre o mujer; por-
humanizado. Proclama, entonces, la que unidos a Cristo Jesús, todos
humanización de Dios: Dios ha asu- ustedes son uno solo" (Gálatas
mido la humanidad. Por esta razón 3,28).
de la Encarnación de Dios, el Cristia-
nismo afirma que la humanidad ha La Iglesia Católica en el Concilio
adquirido dignidad divina. De allí que Vaticano 11 ha proclamado insisten-
todo ser humano aumenta su valor y temente esta igualdad fundamental
dignidad inicial por este hecho ma- de todos los seres humanos, preci-
ravilloso de la divinización de la samente basada en la Antropología
realidad humana. Teológica que se deriva del Evangelio
de Jesucristo:
Yva todavía más allá nuestra Reli- "La Biblia nos enseña que el hombre ha
gión: entiende que la vida, muerte y sido creado 'a imagen de Dios', con
resurrección de Jesucristo produce capacidad para conocer y amar a su
en el ser humano que libremente lo Creador, y que por Dios ha sido consti-
asume y lo acepta como su Dios y tuido Señor de la entera creación
Salvador, una transformación inte- visible para gobernarla y usarla glori-
rior substancial que lo convierte de ficando a Dios ( ... ).
tal manera en hijo de Dios Padre
como el mismo Jesucristo, que resul- Pero Dios no creó al hombre en solita-
ta incorporado a la vida misma de rio. Desde el principio los hizo hombre
y mujer (Gen. 1,27). Esta sociedad de
Dios con derecho hereditario a ser
hombre y mujer es la expresión pri-
como Dios, más allá de su existencia
mera de la comunión de personas
temporal. humanas" (Gozo y Esperapza Nº 12).

Así la dignidad y valor del ser "En realidad, el misterio del hombre
humano elevado por la redención de sólo se esclarece en el misterio del
Cristo a la posesión factual de la vida Verbo encarnado. ( ... ).
divina llega a ser dignidad y valor de
Dios. El que es imagen del Dios invisible
(Col. 1, 15) es también el hombre per-
fecto, que ha devuelto a la descenden-
Esta maravillosa versión del ser cia de Adán la semejanza divina,
humano según la Antropología Teo- deformada por el primer pecado. En
lógica no hace ninguna distinción de él, la naturaleza humana as~mida, no
sexo. absorbida, ha sido elevada también en

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nosotros a dignidad sin igual. El Hijo da dl' la filiación; ('omún la llamada a
dp Dios con su ('ntal'llaeión sp ha la perfl'('C'ión; una sola salvaci6n, úniea
unido, pn eiprto modo, ('on todo hom- la esperanza e indivisa la caridad. No
bre" (G. Y E. N" 22 l. hay, de' ('onsigui('ntl', en Cristo y ('n la
Igll'sia ninguna d('sigualdad por raz{lIl
"La igualdad fundamental ('ntrp todos dl' la raza o dp la nacionalidad. <1(' la
los hombrps pxige un reconoeimipnto condición social o dd Sl'XO, porqup no
cada vez mayor. Porque todos pilos, hay judío ni griego, no hay sipr\'o o
dotados de alma racional y creados a libre, no hay var6n ni mujer. I'u('s
imagen de Dios, tienen la misma natu- todos vosotros sois 'uno' en Cristo
raleza y el mismo origen. Y porque', ,Jesús (Gal. 3, 28 gr.; cf. Col. 3, 11).
rpdimidos por Cristo, disfl'Utan dp la
misma vocación y dI' idfintieo destino. Con todos estos testimonios docu-
mentales solemnes del Cristianismo,
Es evidente que no todos los hombrC's nadie puede negar hoy en día la idén-
son iguales en lo que toca a la capaei- tica dignidad de la mujer y del varón.
dad física y a las cualidades intelpctua- Este, podría decirse, es el primer pos-
les y morales. Sin embargo, toda forma tulado fundamental de la Teología
de discriminación ('n los derpchos contemporánea sobre la mujer.
fundampntalps (1P las pprsonas, ya Sl'a
social o cultural, por motivos dI' S('XO,
raza, color, condición social, lengua o
religión, debe' ser vencida y eliminada 1.2. Valor y dignidad de la
por ser contraria al plan divino. sexualidad humana
En verdad, es lamentable que los dl'rp- Por los mismos motivos enunciados
chos fundamentales de la persona no en el numeral anterior, el Cristia-
estén todavía protegidos en la forma nismo considera que todas las r('ali-
debida por todas partes. Es lo quP dades intrínsecas del ser humano
sucede cuando se niega a la muj('r el
poseen la mencionada dignidad, ('1
derecho de escoger libremente esposo
y abrazar el estado de vida que prp- altísimo valor que se deriva de la
fiera o se le impide tener acceso a una relación del ser humano con Dios.
ed ucación ya una cultura iguales a las
que se conceden al hombre. La sexualidad es una realidad
intrínseca al ser humano. Todo ser
Más aún, aunque existen desigualda- humano es s('xuadoyésto determina
des justas entre, los hombres, sin que posea una sexualidad Gue le es
embargo la igual dignidad de la per- inherente y constitutiva.
sona exige que se llegue a una situa-
ción social más humana y más justa" La sexualidad no puede reducirse
(G. y E. Nº 29).
a un aspecto sólo corporal porque se
Por tanto, el Pueblo de Dios, por El refiere a la totalidad de la persona.
elegido, es uno: un Señor, una fe, un Pero explícitamente la Iglesia Cató-
bautismo (Ef. 4,5). Es común la digni- lica en el Concilio Vaticano 11 reafirma
dad de los miembros, que deriva de su el valor y dignidad del aspecto corpo-
regeneración en Cristo; común la gra- ral de la sexualidad humana:

208 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


"En la unidad de cuerpo y alma, el rios a la bondad también en el terreno
hombre, por su misma condición cor- de la sexualidad.
poral, es una síntesis del universo
material, eleual alcanza por medio del En particular el Concilio Vaticano
hombre su más alta cima y alza la voz
II señala explícitamente la bondad,
para la libre alabanza del creador. No
debe, por tanto, despreciar la vida
valor y dignidad del acto sexual:
corporal, sino que, por el contrario,
debe tener por bueno y honrar su pro- "Este amor se expresa y perfecciona
pio cuerpo, como criatura de Dios que singularmente con la acción propia
ha de resucitar en el último día. Herido del matrimonio. Por ello los actos con
por el pecado, experimenta, sin em- los que los esposos se unen íntima-
bargo, la rebelión del cuerpo. La mente y castamente entre sí son
propia dignidad humana pide, pues, honestos y dignos, y, ejecutados de
que glorifique a Dios en su cuerpo manera verdaderadamente humana,
y no permita que lo esclavicen las significan y favorecen el don recíproco,
inclinaciones depravadas de su cora- con el que se enriquecen mutuamente
zón" (G. y E. Nº 14). en un clima de gozosa gratitud. ( ... ).

"La índole sexual del hombre y la El reconocmiento obligatorio de la


facultad generativa humana superan igual dignidad personal del hombre y
admirablemente lo que de esto existe de la mujer en el mutuo y pleno amor
en los grados inferiores de vida; por evidencia tabién claramente la unidad
tanto, los mismos actos propios de la del matrimonio confirmada por el
vida conyugal, ordenados según la Señor (G. y E. Nº 49).
genuina dignidad humana, deben ser
respetados con gran reverencia" Aquí conviene notar varios mati-
(G. y E. Nº 51). ces: como claramente se puede ver, la
Iglesia califica de "castos" a los actos
En estos textos conviene aclarar de la unión sexual. No puede enten-
que cuando se habla de la "rebelión derse, por consiguiente, como "casti-
del cuerpo" y de "las inclinaciones dad" a la restricción en la actividad
depravadas del corazón" no se está sexual o genital.
refIriendo el Concilio a maldad alguna
constitutiva del ser humano, lo cual
estaría en contra de toda la doctrina Por otra parte, se vuelve a insistir
conciliar que señala permanente- en la igualdad dignidad personal del
mente la bondad humana por la varón y de la mujer, explícitamente
creación, la encarnación de Dios, la en el terreno de la sexualidad.
redención de la humanidad por Cristo
y su destino a la participación de En cuanto a la fInalidad del acto
Dios. Se refIere el Concilio a la peca- sexual genital, que la Iglesia
minosidad o maldad humana, que considera tiene su ámbito propio
proviene del corazón, esto es, de la en el amor estable de pareja que es
libertad y que incita a comporta- el matrimonio, dice el Concilio Vati-
mientos morales negativos o contra- cano 11:

ALBERTO MUNERA DUQUE, S.J. 209


"El matrimonio y el amor conyugal encaminada a mejorar las condicio-
están ordenados por su propia natu- nes de vida de la humanidad:
raleza a la procreación y educación de
la prole. ( ... ) "Una cosa hay cierta para los creyen-
tes: la actividad humana individual y
Pero el matrimonio no ha sido insti- colectiva o el conjunto ingente de es-
tuido solamente para la procreación, fuerzos realizados por el hombre a lo
sino que la propia naturaleza del largo de los siglos para lograr mejores
vínculo indisoluble entre las personas cpndiciones de vida, considerado en sí
y el bien de la prole requieren que mismo, responde a la voluntad de
también el amor mutuo de los esposos Dios" (G. y E. N° 35).
mismos se manifieste, progrese y vaya
madurando ordenadamente. Por esto, "Por la propia naturaleza de la crea-
aunque la descendencia, tan deseada ción, todas las cosas están dotadas de
muchas veces, falte, sigue en pie el consistencia, verdad y bondad propias
matrimonio como intimidad y comu- y de un propio orden regulado, que el
nión total de la vida y conserva su hombre debe respetar con el recono-
valor e indisolubilidad" (G. yE. N° 50). cimiento de la metodología particular
de cada ciencia o arte" (G. y E. Na 36).
Estos párrafos recogen con clari-
"El hombre, redimido por Cristo y
dad lo que se llaman los fines del hecho, en el Espíritu Santo, nueva
matrimonio entendidos como de igual criatura, puede y debe amar las cosas
trascendencia e importancia: el fin creadas por Dios. Pues de Dios las
procreativo y el fin unitivo de la recibe y las mira y respeta como obje-
pareja. Tanto el uno como el otro son tos salidos de las manos de Dios. Dán-
considerados inherentes a la relación dole gracias por ellas al Bienhechor y
matrimonial, propios suyos. No puede usando y gozando de las criaturas en
decirse, entonces, que uno u otro de pobreza y con libertad de espíritu,
estos fines del acto conyugal sea entra de veras en posesión del mundo
primario y el otro secundario, sino como quien nada tiene yes dueño de
que ambos gozan de la misma ca- todo: 'Todo es vuestro, vosotros sois de
Cristo, y Cristo es de Dios' (1 Coro 3,
tegoría. Así lo ratifica el Papa Pablo 22-23), (G. y E. NQ 37).
VI en la Encíclica Humanae Vitae
(Nº 11 y 12). De aquí se deduce que Si tenemos en cuenta que la sexua-
para el Cristianismo actual, la rela- lidad es una realidad humana de
ción sexual genital tiene sentido y gran importancia para el funciona-
razón de ser no exclusivamente y aun miento de la sociedad, la doctrina
independientemente de la procrea- conciliar declara su bondad y su
ción en beneficio del goce del amor de valor en los textos citados. Se trata
la pareja. de una realidad creada por Dios,
para beneficio de la humanidad. Goza
Por otra parte el Concilio Vaticano de bondad propia, debe ser apre-
11 reconoce el valor, la dignidad y la ciada y amada por el ser humano. El
bondad de todas las realidades del trato adecuado de la actividad hu-
universo y de la actividad humana mana en el campo de la sexualidad,

210 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


encaminada también a lograr mejo- Concilio Vaticano 11, reconoce que el
res condiciones de vida, responde a la conocimiento que puede y debe ob-
voluntad de Dios. tener sobre su propia realidad y sobre
la realidad de este universo proviene
Cuando el Concilio se refiere a los de las ciencias y no de la Religión. O, si
religiosos que siguen los consejos se quiere, precisamente por razones
evangélicos de pobreza, obediencia y religiosas afirma que el conocimiento
virginidad o celibato, entiende que la que se obtenga de toda realidad debe
ren uncia al ejercicio de la sexualidad provenir de las ciencias que la estu-
genital en vida de pareja es renunciar dian. Recordemos el texto del Conci-
a un "bien", a una realidad marcada lio Vaticano 11:
por su propia bondad:
"Si por autonomía de la realidad te-
"Tengan todos bien entendido que la
rrena se quiere decir que las cosas
profesión de los consejos evangélicos,
creadas y la sociedad misma gozan de
aunque implica la renuncia de bienes
propias leyes y valores, que el hombre
que indudablemente han de ser esti-
ha de descubrir, emplear y ordenar
mados en mucho, no es, sin embargo,
un impedimento para el verdadero poco a poco, es absolutamente legí-
desarrollo de la persona humana, tima esta exigencia de autonomía. No
es sólo que la reclamen imperiosa-
antes por su propia naturaleza lo
favorece en gran medida" (Luz de los mente los hombres de nuestro tiempo.
Pueblos N2 46). Es que además responde a la voluntad
del Creador. Pues, por la propia natu-
raleza de la creación, todas las cosas
Todo lo anterior confirma el están dotadas de consistencia, verdad
aprecio del Cristianismo actual a la y bondad propias y de un propio orden
maravillosa realidad humana que es regulado, que el hombre debe respetar
la sexualidad en todas sus dimensio- con el reconocimiento de la metodolo-
nes e incluso en su aspecto de geni- gía particular de cada ciencia o arte.
talidad. Por ello, la investigación metódica en
todos los campos del saber, si está
1.3. Importancia y necesidad de realizada de una forma auténticamen-
te científica y conforme a las normas
la comprensión cientifica de morales, nunca será en realidad con-
la realidad traria a la fe, porque las realidades
Este postulado de la Teología actual profanas y las de la fe tienen su origen
resulta básico para el tratamiento en un mismo Dios. Más aún, quien con
del tema porque la comprensión perseverancia y humildad se esfuerza
por penetrar en los secretos de la
adecuada de la sexualidad femenina
realidad, está llevado, aun sin saberlo,
exige el recurso a diversas y comple- como por la mano de Dios, quien, sos-
jas ciencias. teniendo todaS las cosas, da a todas
ellas el ser. Son, a este respecto, de
El Cristianismo actual, particular- deplorar ciertas actitudes que, por no
mente en la Iglesia Católica a través comprender bien el sentido de la legí-
de las doctrinas expresadas en el tima autonomía de la ciencia, se han

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 211


dado algunas veces entre los propios No es posible acercarse al trata-
cristianos; actitudes que, seguidas de miento de la mujer como realidad
agrias polémicas, indujeron a muchos específica con simples recursos reli-
a establecer una oposición entre cien- giosos extraídos de opiniones piado-
cia y fe" eG. y E. Nº 36). sas o de una lectura ingenua y
acientífica de los libros sagrados. Hoy
El último párrafo reconoce errores se requiere un conocimiento cientí-
del pasado en el Iglesia Católica, fico apoyado en estudios serios y
cuando se pretendió proponer ver- probados como los que aportan la
dades científicas a partir del fenó- Biología, la Sicología, la Sociología, la
meno religioso o de los libros sagra- Antropología.
dos entendidos sin suficiente y ade-
cuada exégesis. Ante esta doctrina conciliar sobre
la necesidad de la ciencia para el
conocimiento de la realidad, pierden
La clarísima formulación de esta
valor afirmaciones provenientes de
doctrina conciliar invita inevitable-
personajes famosos cuyos conoci-
mente a tratar de comprender la
mientos provenían de un saber reli-
realidad de los diversos fenómenos
gioso no científico. En particular
humanos y mundanos desde la sabi-
resultan inválidas las afirmaciones
duría de las ciencias.
de una Teología que haya descono-
cido en el pasado, como era lo nor-
Esto quiere decir que la sexualidad mal, o desconozca en el presente -lo
humana tiene que ser abordada desde cual ya no es normal-, este postu-
las ciencias que se ocupan de ella. Y la lado de la solemne autoridad ecle-
comprensión que se obtenga científi- siástica del Catolicismo como es el
camente de la sexualidad resulta, en Magisterio Conciliar.
cristianismo actual, una comprensión
religiosa, por el reconocimiento del
valor y verdad propias de las realida- 1.4. Valor de las proposiciones
des de este mundo que poseen en obtenidas de la
razón de la creación. Esta es la actual Sagrada Escritura
interpretación religiosa de las reali-
Resulta especialmente importante
dades. Esta es la actual interpret~­
ción religiosa de la sexualidad hu- comprender que la Teología actual
mana, según el Concilio Vaticano II. acude a la Biblia de manera diferente
a como lo hacía antes del Concilio
Vaticano 11.
En concreto tenemos que afirmar
que la sexualidad femenina, al ser Porque muchas de las afirma-
abordada y captada por las ciencias ciones en el Cristianismo provienen
que se ocupan de ella, ofrece al cris- de los datos recibidos a través de
tianismo la versión religiosa de la la interpretación de la Sagrada Escri-
misma por la razón antes aducida. tura.

212 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


En particular no son pocas las Revelación sea hacer conocer a los
apreciaciones referentes a la sexua- hombres asuntos de la realidad de
lidad humana que en el Cristianismo este mundo. Esos asuntos, como ya
han perdurado durante siglos en vimos, corresponde al ser humano
razón de las expresiones de la Biblia conocerlos por medio de las ciencias.
referentes al tema.
Excluye también el Concilio que el
El Concilio Vaticano 11 nos indica objeto de la Revelación sea la pro-
varios principios hermenéuticos para mulgación de leyes o disposiciones
la comprensión y utilización de la sobre el comportamiento humano,
Biblia, que son normativos para los aunque en la Biblia existan cantida-
católicos. Los teólogos estamos en la des abundantísimas de prescripcio-
obligación permanente de aplicarlos. nes legales. En otro texto va a decir
De allí que la percepción teológica el Concilio que el comportamiento
actual de diversos temas, entre ellos moral se rige por la ley de la con-
de la sexualidad humana, resulten ciencia:
divergentes con respecto a los que se
venían proponiendo antes del Conci- "En lo más profundo de su conciencia
lio Vaticano 11. Porque la Teología descubre el hombre la existencia de
actual ha tenido que replantearse el una ley que él no se dicta a sí mismo,
estudio del tema, después de aplicar pero a la cual debe obedecer, y cuya
los principios de interpretación exi- voz resuena, cuando es necesario, en
gidos por el Concilio para la lectura y los oídos de su corazón, advirtiéndole
utilización de la Sagrada Escritura. que debe amar y practicar el bien y que
Algunos de estos principios son los debe evitar el mal: haz esto, evita aque-
siguientes: llo. Porque el hombre tiene una ley
escrita por Dios en su corazón, en cuya
obediencia consiste la dignidad huma-
Naturaleza y objeto de la re-
na y por la cual será juzgado perso-
velación nalmente" (G. y E. NQ 16).
"Quiso Dios, con su bondad y sabidu- Con esta afirmación conciliar se
ría, revelarse a Sí mismo y manifestar
entiende que básicamente la salva-
el misterio de su voluntad (cf. Ef. 1,9):
por Cristo, la Palabra hecha carne, y ción la obtiene el ser humano por la
con el Espíritu Santo, pueden los fidelidad a su conciencia, y no nece-
hombres llegar hasta el Padre y parti- sariamente por el cumplimiento de
cipar de la naturaleza divina" (Palabra leyes bíblicas. El valor de estas leyes
de Dios NQ 2). posee un sentido diferente que sólo
es comprensible supuesta la inter-
Aquí el Concilio claramente deter- pretación de los textos con la debida
mina que la naturaleza y objeto de la exégesis.
Revelación contenida en la Biblia es
Dios mismo y su designio salvífico. Esto lo confirma el Concilio con la
Con ésto se excluye que el objeto de la siguiente afirmación:

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 213


"Quienes, ignorando sin culpa el Evan- tura, para conocer lo que Dios quiso
gelio de Cristo y su Iglesia, buscan, no comunicarnos, debe estudiar con
obstante, a Dios con un corazón sin- atención lo que los autores querian
cero y se esfuerzan, bajo el influjo de la decir y lo que Dios quería dar a cono-
gracia, en cumplir con obras su volun- cer con dichas palabras.
tad, conocida mediante el juicio de la
conciencia, pueden conseguir la salva- Para descubrir la intención del autor,
ción eterna" (L. de los P. NQ 16). hay que tener en cuenta, entre otras
cosas, los géneros literarios. Pues la
"El hombre percibe y reconoce por verdad se presenta y se enuncia de
medio de su conciencia los dictámenes modo diverso en obras de diversa
de la ley divina, conciencia que tiene índole histórica, en libros proféticos o
obligación de seguir fielmente en toda poéticos, o en otros géneros literarios.
su actividad para llegar a Dios, que es El intérprete indagará lo que el autor
su fin" (Dignidad Humana NU 3). sagrado dice e intenta decir, según su
tiempo y cultura, por medio de los
"Esto vale no solamente para los cris- géneros literarios propios de su época
tianos, sino también para todos los Para comprender exactamente lo que
hombres de buena voluntad, en cuyo el autor propone en sus escritos, hay
corazón obra la gracia de modo invisi- que tener muy en cuenta el modo de
ble. Cristo murió por todos, y la vaca- pensar, de expresarse, de narrar que
ción suprema del hombre en realidad se usaba en tiempo del escritor, y
es una sola, es decir, la divina. En con- también las expresiones que entonces
secuencia debemos creer que el Espí- más se usaban en la conversación
ritu Santo ofrece a todos la posibilidad ordinaria.
de que, en la forma de sólo Dios cono-
cida, se asocien a este misterio pas- ( ... ) A los exegetas toda aplicar estas
cual" (G. y E. NQ 22). normas a su trabajo para ir pe-
netrando y exponiendo el sentido de la
Sagrada Escritura, de modo que con
De lo anterior resulta que las dis-
dicho estudio pueda madurar eljuicio
posiciones legales o normativas pre- de la Iglesia" (P. de D. NU 12).
sentes en la Biblia tienen que ser
entendidas hoy en día en su propio Lo anterior exige que los teólogos,
sentido según la exégesis. En particu- apoyados por el trabajo técnico de
lar será necesario entender así las los exegetas, acudan a la doctrina
disposiciones referentes al ejercicio bíblica para ilustrar los temas que
de la sexualidad. presentan a los cristianos después de
conocer el verdadero sentido de lo
Y, en general, las afIrmaciones de la que en la Sagrada Escritura se refIere
Biblia sobre los diversos temas de la a dichos temas.
realidad humana tiene que ser leídos
a la luz de la exégesis: No es lícito, entonces, simplemente
recurrir a textos bíblicos referentes a
"Dios habla en la Escritura por medio cualquier tema para presentarlos a
de los hombres y en lenguaje humano; los cristianos como disposición divina
por lo tanto, el intérprete de la Escri- sobre el mismo.

214 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


En particular en el tema de la fundamentación bíblica a la luz de la
sexualidad humana y específicamen- exégesis actual.
te de la sexualidad femenina, la exé-
gesis y la Teología actual han descu- Esto no ignifica propiamente error
bierto el sentido propio de los textos en la doctrina teológica cristiana.
y reconocen que generalmente se Simplemente implica normal y natu-
trata de expresiones de la forma ral evolución de la misma de acuerdo
propia socio-cultural de la época sin con los progresos de las ciencias que
que ello pueda ser asumido como han permitido un mejor conocimiento
normativo para el comportamiento de los textos sagrados.
de los cristianos en la actualidad. Es
decir: muchos mensajes bíblicos sobre Todo lo anterior nos permite pro-
la sexualidad no son sino expresión poner la siguiente afIrmación: el tra-
socio-cultural de la sexualidad en la tamiento de la sexualidad femenina
época en que se escribió el texto y no desde la Teología actual tiene que ser
pueden ser asumidos como disposi- elaborado con base en estos postula-
ción divina para toda la humanidad. dos que acabamos de señalar.
Esto acontece muy específicamente
en algunos aspectos referentes a la Estos postulados han sido referi-
sexualidad femenina. dos en forma genérica a la sexuali-
dad femenina. Esto es: no se ha hecho
ningún tratamiento específico del
Los años posteriores al Concilio tema proveniente de tales postula-
Vaticano 11 han llevado a los teólogos dos. Simplemente han sido estableci-
católicos a una reinterpretación de dos y fundamentados en la doctrina
todos los temas afrontados por la oficial actual de la Iglesia Católica.
Teología, desde una exégesis moderna
de la Sagrada Escritura. Esto ha pro- A continuación se podrían seguir
ducido una versión bastante diferen- dos caminos: o un acercamiento a
te de los mismos en términos de Cris- fondo a la sexualidad femenina para
tianismo actual. construir una versión adecuada a las
doctrinas fundamentales de la Igle-
El recurso a los textos bíblicos clá- sia Católica antes mencionadas; o
sicos para cada tema o la formula- una crítica a posiciones hasta ahora
ción de muchos aspectos por emi- vigentes en la mentalidad popular
nentes teólogos de la antigüedad que sobre el tema, debidas a una Teología
se basaban en los mencionados tex- de tiempos pasados que no contaba
tos bíblicos clásicos solamente se tie- con los elementos aportados por el
nen en cuenta para explicar por qué Concilio Vaticano 11.
el Cristianismo de pasadas épocas
asumió talo cual doctrina en deter- He preferido la segunda opción por
minado terreno. Pero no es posible considerarla necesaria antes de cual-
mantener ciertas posiciones doctri- quier elaboración nueva sobre esta
nales, en razón de su inadecuada temática. Aunque lo más conveniente

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 215


fuera poder atender a las dos posibi- En la captación tremendamente
lidades. La escasez de tiempo no masculina de la realidad, propuesta
permite, por ahora, sino atender a por la Teología, diera la impresión de
una de las dos. que el varón por sí mismo y en razón
de sus capacidades podría subsistir y
2. Crítica a una versión realizar su existencia y su misión en
teológica sobre la mujer este mundo sin necesidad de la mujer.
Pero que, desafortunadamente, al no
No es fácil encontrar escritos siste-
poder perpetuar su especie, requiere
máticos sobre la mujer, que recojan
de ese personaje adjunto que es la
un conjunto de afirmaciones teológi-
mujer, para poder reproducirse.
cas sobre ella.

Se encuentran afirmaciones, pos- Da la sensación, entonces, que la


tulados, análisis teológicos que inclu- especie humana es el varón y que se
yen una determinada versión sobre trata de reproducir esta especie. Y
la mujer. Esto hace más difícil un tra- que para ello requiere el concurso de
bajo crítico sobre el asunto. En reali- la mujer como elemento que le per-
dad solamente trato de intentar algu- mite lograr su pretensión.
na aproximación a determinados as-
pectos que son dominio común pero La sexualidad se descubre, enton-
que requerirían de un apoyo do- ces, en el varón, como el mecanismo
cumentario mucho más extenso. orgánico-genital-bio~ógico para esta
función reproductora.
Trataré inicialmente de abordar
ciertos estereotipos para mencionar y la sexualidad femenina se pre-
posteriormente algunas causas que senta como el "lugar", el espacio en
claramente incidieron en su confor- que el varón puede realizar su intento.
mación. La mujer aparece, en consecuencia,
como un organismo biológico repro-
2.1. Algunos estereotipos ductor. La mujer es "la madre de los
teológicos sobre la mujer. hijos" del varón.

2.1.1 La mujer (sexualidad Recordemos afirmaciones como la


femenina) existe sólo para de Eva Figes al respecto:
. la reproducción

Esta percepción se aplica general- "Un examen más riguroso revela siem-
pre que los derechos de la mujer se
mente a la sexualidad humana tanto
reducen al derecho a tener hijos y al de
masculina como femenina. obtener lo que quiere mostrándose
especialmente amable con su marido"
Con ello se enfoca restrictivamente (Actitudes patriarcales: las mujeres
a la sexualidad enfatizando el aspecto en la sociedad, Alianza, Madrid 1972,
genital, orgánico y biológico. p.29).

216 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


"Las ideas de Freud sobre la psicología "En concreto, en nuestra sociedad
femenina dimanan sin excepción en milenariamente patriarcalista, el varón
permanecer en casa, mostrarse pasiva se ha atribuido de tal manera la 'espe-
en relación con el hombre, procrear y cie humana' que le llamamos en caste-
criar hijos. Por ejemplo, tomemos la llano: 'el hombre'. Se dice 'el hombre y
singularísima teoría de Freud sobre la la mujer', no el 'varón y la mujer'. ¿Por
excitación sexual femenina, todavía qué? Porque el que autocráticamente
ampliamente en circulación hoy por domina el 'todo' se atribuye el nombre
obra de los neo-freudianos y que tiene del 'todo', y así la 'especie humana' ha
que haber provocado considerables quedado denominada por el varón
neurosis innecesarias en muchas mu- como el 'hombre', y la otra parte debe
jeres modernas. De acuerdo con esta denominarse como un 'segundo sexo',
teoría, el interés sexual de la niña está una segunda especie de hombre; a eso
localizado en el clítoris, pero más ade- lo llamamos 'mujer' (Liberación de la
lante, la sensibilidad sexual es transfe- mujer y erótica latinoamericana, Nue-
rida a la vagina, para que la mujer va América, Bogotá 1980, pp. 13 y 14).
pueda cumplir su misión adulta de
procreación. ( ... ) La vagina cumple "La mujer, dice Platón, sólo se justifi-
una función de procreación, y ya caba para tener hijos" (lbid. p. 15).
sabemos que el siglo XIX se daba por
supuesto qe las mujeres 'incorruptas'y El exegeta católico Pierre Grelot se
decentes no deseaban la menor grati- expresa así sobre el relato sacerdotal
ficación sexual sino sólo hijos. ( ... ) Si la del Génesis:
mujer siente placer, deberá de ser en
una sola zona, aquella asociada a la
"Pero el aspecto de la pareja que re-
procreación. ( ... ) La vagina es pasiva y
tiene sobre todo la atención es la
femenina, y produce bebés" (lbidem,
p.151). fecundidad, a la que el hombre y la
mujer son requeridos conjuntamente
('creced y multiplicaos', Gn. 1,28): ella
De manera muy precisa se sintetiza es un don de Dios, el fruto de su bendi-
la función procreadora de la mujer ción; ella tiene su fuente en él, le hace
como su característica exclusiva: objeto de una verdadera vocación yes
el fin mismo de la creación de los
"Esta historia viene de siglos: en la sexos" (La pareja humana en la Sagra-
Antigüedad, la mujer tuvo su razón de da Escritura, Euramérica, Madrid
ser en cuanto se constituía en un útero 1963, p. 46).
que procrea" (EGG-ZAMBONI-YAÑEZ-
GIZSI-DUSSEL, Opresión y marginali- Escuchemos el siguiente análisis
dad de la mujer en el orden social de Maxine Davis que ilustra el tema
machista, Humanitas, Buenos Aires, que estamos considerando:
1972, p. 13).
"Inevitablemente, estas culturas influ-
Enrique Dusel hace un interesante yeron en la mosofia judeo-cristiana y
análisis sobre el tema en términos del el pensamiento occidental que hasta
análisis de la tradicional dominación ahora domina nuestra vidas. Los anti-
de la mujer por el varón: guos hebreos creían que la inmortali-

ALBERTO MUNERA DUQUE, S.J. 217


dad dependía de la habilidad pro- Sintetiza los principales datos del
creadora del hombre. Era de gran asunto el teólogo francés Jean Marie
importancia para ellos que no desapa- Aubert:
reciera su nombre. Por lo tanto, la vir-
ginidad era muy apreciada para que el "Una de las consecuencias más signifI-
hombre pudiera asegurarse de la cativas de este sexismo tradicional, no
paternidad de un hijo. El pecado de típicamente cristiano, pero al que el
adulterio lo constituía el coito entre cristianismo aportó un sentido religio-
una mujer casada y un hombre que no so, es sin duda la reducción de la mujer
era su esposo. Las concubinas eran a una única función, por noble que ella
toleradas en el marido, e incluso la sea, la función de la maternidad. Tal
poligamia si era necesario, y aún el reducción se encuentra tan anclada
incesto para preservar el linaje. en las costumbres, que apuntar una
duda sobre ella puede parecer a cier-
tos espirítus un auténtico contrasen-
Como se desconocía la fIsiología de la tido, un acto blasfemo incluso. ( ... )
reproducción, la mujer era conside-
rada como el lugar depositario de la El problema no radica ahí. Se encuen-
semilla y su única actuación en el pro- tra principalmente en el hecho de que
ceso procreativo era estar presente" se quiere reducir a la mujer a una sola
(Responsabilidad sexual en el matri- de sus funciones por noble que ella sea,
monio, Grijalbo, México 1966, p. 41). hasta el punto de negarle, en nombre
de esa misma misión a cumplir, los
Otro testimonio corrobora lo derechos inalienables de la persona
dicho: humana, cuyo monopolio se arrogaría
el hombre. Viene a ser una especie de
'cosifIcación' de la mujer. Una persona
"La infravaloración de la mujer se fun-
humana nunca puede ser reducida a
daba también antiguamente en moti-
una sola función, tanto más cuanto tal
vos biológicos. Solamente al hombre se
función queda limitada en el tiempo.
le atribuía la virtud generativa, tanto
( ... ).
en lo corporal como en lo espiritual.
Lo que resulta, pues, objetable, no es la
Cuando leemos en Santo Tomás de grandeza de la maternidad, sino la.
Aquino que la mujer 'est sicut puer, qui explotación masculina de esta mater-
nondum potest generare', que es como nidad para encerrar en ella a la mujer.
un niño que no puede engendrar, o que Da lo mismo que se trate del antiguo
es un 'masculus occasionatus', un dicho 'tota mulier in utero' o de la idea
hombre frustrado, no nos puede tan vulgarizada, de 'la mujer está hecha
extrañar que se concediera, sin más, para ser madre', lo mismo expresa el
prevalencia al sexo masculino. A este carácter típico de alienación femenina
respecto tiene su importancia el hecho en nuestra tradición: de una parte
de que la diferencia se hiciera depen- señala un justo y legítimo respeto para
der esencialmente de los órganos la mujer madre (o que puede serlo);
sexuales y de sus funciones" (BOCKLE- pero de la otra, se escuda en este papel
VIDAL-KOHNE, Sexualidad prematri- para eliminar a la mujer de todo papel
monial, Sígueme, Salamanca 1974, público en la sociedad (y a fortiori en
p.l06). la Iglesia)" (La mujer, antifeminismo y

218 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


cristianismo, Herder, Barcelona 1976, Adquiere, pues un carácter claramen-
pp. 76-77). te político de explotación del ser
humano-mujer por el ser humano-
Los textos citados no sólo corrobo- varón, con todas sus consecuencias
ran nuestros asertos iniciales. Ade- sociológicas.
más permiten tener en cuenta ciertos
aspectos de importancia para nues- Reducir la sexualidad a una fun-
tra crítica: La mujer era definida en ción biológica es hoy un error cientí-
razón de la función reproductiva. fico inaceptable en el Cristianismo.
Correlativamente la sexualidad feme- Igualmente lo es reducirla a la genita-
nina se ubica exclusivamente en los lidad o a la actividad de los órganos
órganos sexuales reproductores. Esto genitales.
es, doble reduccionismo: el de la mujer
a la función reproductiva, y el de la y reducir a la mujer a la función
sexualidad a la actividad orgánico- reproductiva, además de error cien-
genital. tífico y humano constituye una clara
degradación de la persona humana-
Por otra parte: esta versión sejusti- mujer y una evidente ofensa a su dig-
ficó religiosamente en el Cristianismo nidad claramente señalada por la
por el texto bíblico del Génesis, atri- Teología actual.
buyendo a Dios -con todo el peso
normativo que esto significa- tal Atribuir a Dios tan miserables
versión de la mujer y de la sexualidad reduccionismos en razón del texto
femenina. bíblico proviene, como es obvio, de
una inadecuada interpretación exe-
Así los remarca con tristeza la teó- gética. Y mantener tal despropósito
loga Mary Daly, citada por Egg y por haber sido afirmación común de
Zamboni: eminentes teólogos en el pasado, es
desconocer que la base exegética en
"Lo grave de todo esto y la ironía con- que se apoyaban los mismos es cla-
siste ( ... ) que en lo que era pura ideolo-
ramente inaceptable después de los
gía, 'se estampó el sello de la aproba-
ción divina'... 'La imposición a los seres
avances científicos modernos en la
humanos de roles y estereotipos sexua- hermenéutica bíblica.
les alienantes de justificó considerán-
dola conforme a un 'plan divino', La infravaloración de la mujer por
claramente conocido a través de la el machismo secular de nuestra cul-
revelación' " (EGG... op. cit., p. 28). tura reforzado por las mencionadas
proposiciones religiosas de una Teo-
Tal reduccionismo tiene una clara logía antigua, constituye hoy un
intencionalidad de justificación del rechazo abierto a la evidente igual-
dominio masculino sobre la mujer. Y dad de valor, dignidad y derechos de
genera una infravaloración apabu- la mujer, extraordinariamente con-
llante de la mujer frente al varón. tradictorio con la versión antro-

ALBERTO MUNERA DUQUE. s.J. 219


pológica cristiana como se deduce En la percepción popular se habla
limpiament~ de los postulados esen- de "usar" a la mujer, como sinónimo
cialés de nuestra religión. de la relación sexual-genital.

Lo anterior no significa desconocer La ubicación social de la mujer en


que la sexualidad humana posee una el hogar para servicio del varón y de
relación directa con la conservación los hijos del varón continúa en plena
de la especie. Tampoco significa vigencia en nuestros tiempos a pesar
negar la importancia de los órganos de todos los intentos de liberación
sexuales o de la genitalidad. Mucho femenina.
menos implica negar el valor religioso
que el Cristianismo con justicia atri- La misma palabra "liberación", si
buye a la maravillosa actividad de la bien se refiere a muchos ámbitos, ini-
pareja humana en cuanto coopera- cialmente nos recuerda que la mujer
dora de Dios para la reproducción de ha sido constituida en "esclava" del
la vida humana. Y finalmente no varón. Las funciones hogareñas que
implica oscurecer la especificidad se han atribuido a la mujer tradicio-
característica diferente de lo mascu- nalmente y que se mantienen con
lino y lo femenino. toda clase de argumentos socio-
económicos, principalmente se refie-
Pero la crítica se hace imperiosa ren a las actividades domésticas
cuando en nuestra sociedad conti- propias de una servidumbre perma-
núa vigente el mencionado estereo- nente: a la mujer le corresponde pre-
tipo con tan grave perjuicio y detri- parar los alimentos, asear la casa,
mento de más de media humanidad y lavar y planchar la ropa, servir a la
precisamente en nombre de un Cris- mesa, atender al varón, cuidar a los
tianismo inherente a nuestro pueblo niños.
pero en flagrante contradicción con
lo que ese mismo Cristianismo pro- y en terrenos más propios de la
clama sobre la dignidad de la per- relación de pareja, la mujer, después
sona humana. de cumplir con todos estos oficios
serviles, debe presentarse hermosa,
2.1.2 La mujer (la sexualidad atractiva, incitante y preparada cor-
femenina) existe para uso, poralmente para "satisfacer" al
servicio, placer y beneficio del varón, para que resulte complacido
varón con una relación sexo-genital pla-
centera.
El predominio del varón en la inter-
pretación de la mujer y en el manejo Claro está que esta ubicación de la
de las estructuras de la sociedad ha mujer y esta interpretación de la
llevado a interpretar a la mujer como sexualidad femenina en función del
"algo" de lo cual el varón puede dis- uso, servicio, placer y beneficio del
poner a su arbitrio y según sus inte- varón, se origina en una manipula-
reses y necesidades. ción socio-económico-política 10-

220 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


grada y mantenida durante siglos razones ideológicas: pretensión
por decisión del mismo varón. de inferioridad femenina

y ha manipulado para ello argu- razones económicas: la depen-


mentos de orden biologicista como la dencia económica por la estruc-
pret~ndida debilidad física del orga- tura social establecida en razón
nismo femenino; de orden sicológico del trabajo productivo asumido
como la señalación del carácter por el varón
pasivo de la feminidad (en evidente
relación con una percepción superfi- razones religiosas: masculinidad
cial de la relación sexo-genital); de de Dios, religión manejada por
orden sociológico como la necesidad varones
de atención al hogar; y finalmente de
orden religioso como es, nuevamente, razones políticas: es benéfico
la proclamación de un plan divino para el varón, no de la mujer.
según el cual el varón debe dominar a
la mujer y ésta debe reclucirse a la Estas ideas las desarrollan los
procreación y atención de los niños. autores en el libro citado, pp. 31-85.
Recojamos algunas frases que pare-
Escuchemos los testimonios im- cen más significativas:
presionan tes de los autores que se
ocupan de esta temática: "Se dice que son iguales en cuanto a
dignidad y derechos, pero que la dife-
rencia de naturaleza (femenina y
Egg YZamboni analizan el hecho de masculina), implica diferencia de fun-
la dependencia de la mujer y el mito ciones y de roles, con lo cual la preten-
del "eterno femenino" y concluyen dida igualdad no pasa de la declama-
que se debe a múltiples factores, ción, y la mujer queda de hecho en
entre los cuales enumeran los si- situación de inferioridad y dependen-
guientes: cia" (p. 31).

razones biológicas: menor "A un hombre muy dificilmente se le


fuerza física y dedicación a la plantea la necesidad de optar entre su
paternidad y su trabajo;. en la mujer,
maternidad
con mucha frecuencia, la elección
entre maternidad y trabajo se suele
razones sicológicas: menos inte- presentar en términos dramáticos. Y a
lectual, más intuitiva, natural- menudo sacrificará a los quehaceres
mente pasiva, conformista, domésticos -entre ollas y pañales-
abnegada, débil e indefensa, las otras aspiraciones. 'Reina del
sometida a sus sentimientl)s, hogar', le dirán, pero en realidad
frágil, superficial. 'esclava del hogar', pues las circuns-
tancias le impiden actuar fuera de él.
razones sociológicas: patriarca- Bien lo decía el anti-feminista de
lismo, paternalismo, machismo. Goethe: 'el mundo es la casa del hom-

ALBERTO MUNERA DUQUE, S.J. 221


bre; la casa es el mundo de la mujer' " que alcanzó su colmo durante el
(op. cit., p. 74). pasado siglo" (FIGES, op. cit., p. 70).

"4) La mujer, persona humana, ya no "Ya todo esto, la esposa del capitalista
tiene tanta diferencia (y sería imposi- se iba convirtiendo en un juguete
ble hoy describir esencialmente en qué domesticado y ocioso. Al contrario dp
consiste) en su función pedagógica en lo que le ocurría al pequeño artesano;
tanto portadora de la femineidad. Es el capitalista no necesitaba de los ser-
decir, la pareja juega el rol esencial vicios de su esposa ni en el taller, ni
educador y no sólo la madre. El dejar a pára llevar la contabilidad. c... )
Ycons-
la sola madre, oprimida y como nota tituía un elemento de su status social
de la femineidad, la educación de los el de mantener a su mujer en un ocio
hijos, es ya una desviación. Por otra elegante, a modo de juguete sexual,
parte, la madre oprimida educará a adornada con la ropa fina y las joyas
sus hijos varones como el 'amo' o que podía permitirse el lujo de com-
'señor' que ella no fue (dominador de prarle" (lbidem, p. 77).
sus hermanos) y a su hija como una
oprimida de su futuro esposo. La "Esta creciente división entre la esfera
madre oprimida es maestra de opre- del trabajo y la de la casa -tanto ¡lSica
sión. ( ... ) como psicológica- no ,:;ólo creaba una
situación en la que la mujer se conver-
6) La mujer, persona humana, ya no tía en económicamente dependiente,
tiene ninguna diferencia en tanto a los sino que presuponía además por parte
trabajos domésticos. 'El ama de casa', de la esposa un desentenderse de todo
es la simple definición de la oprimida lo referente al trabaJO de su marido,
social, política y realmente como per- sus problemas y preoÓUpaciones, y un
sona. Se la deja como 'ama' de casa, no poder mantenerse a su mismo
como oprimida y como opresora de nivel" (lbidem, p. 79).
sus hijos, mientras los varones, igual-
mente alienados como 'burros de tra- "Y claro está que no sólo se compra la
bajo' en una sociedad injusta, y en prostituta. En una sociedad rica -que
nuestro caso dependiente, se reparten suele coincidir con una deserción
el mundo real, el que comienza más masiva del trabajo por parte de las
allá de la 'puerta' de la casa: casa que mujeres o con su exclusión, de forma
es la prisión 'histórica' mistificada que pasan a una situación de depen-
como un 'cielo hogareño' por nuestra dencia económica- también se com-
m ujer latinoamericana (en el caso que pra la esposa, convirtiéndose entonces
tenga una bonita casa: pero son en el matrimonio en una forma de prosti-
verdad los menos, porque las más tie- tución legalizada" (Ibidem, p. 92).
nen por casa: o ranchos, o taperas, o
una habitación de 'conventillo' u otros "Pero existen otras razones en nombre
ámbitos todavía más miserables)" de las cuales una sociedad acomodada
(DUSSEL, op. cit. pp. 32-33). y capitalista ha de fomentar la imagen
de la mujer definida plenamente por
""El ascenso del capitalismo es la causa los límites del hogar. En primer lugar,
principal de la moderna discrimina- las mismas esposas se convierten en
ción social y económica de la mujer, símbolo de status, en una forma de

222 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


propiedad. ( ... ) Como símbolo de sta- cida a la mujer es la de escoger un
tus, mostrará su valía desplegando sus dueño, que ejercerá sobre ella un
encantos ante los demás varones en su 'dominio servil' según la expresión clá-
papel de anfitriona, realzando la clase sica.
y gusto de su marido mediante su con-
ducta impecable, y exhibirá su poder Se pensará quizá que todo esto perte-
adquisitivo o su capacidad de ganan- nece ya al pasado, después de que las
cia luciendo ropas y joyas caras y mos- mujeres han conquistado su igualdad
trándose suficientemente desocupada (relativa, no obstante) en el matrimo-
para gastar el tiempo en ser cuidada nio moderno, aunque sea cristiano.
por peluqueros y manicuras" (lbidem, Creer esto es equivocarse seriamente
p.93). por que esta estricta subordinación de
la mujer en el matrimonio cristiano
"Por supuesto, la mujer se educaba y tradicional, aunque se afirme so-
continúa educándose de acuerdo con lamente en términos suavizados, se
las necesidades del hombre. ( ... ) El encuentra bajo otras formas de la dis-
resultado ha sido esa forma de narci- criminación sexual de hoy, en particu-
sismo y ese grado de dependencia psi- lar en la idea racista de que la mujer
cológica de la aprobación social que esté hecha para ciertas funciones,
hoy los psicólogos modernos conside- para ciertos trabajos subalternos, en
ran como parte integrante del carác- relación con los de los hombres y más
ter femenino" (lbidem, p. 112). en consonancia con su 'naturaleza
femenina'. En realidad, esta domina-
Estos testimonios son importan- ción servil del hombre sobre la mujer
tes, sin duda, por su aproximación ha sido presentada a lo largo de los
sociológica y sicológica al estereotipo siglos como una exigencia natural,
que estamos analizando. Pero vea- inscrita en el orden de las cosas, como
mos el mismo tema asumido desde el inherente a la verdadera noción de
familia. Y con toda evidencia, puesto
ámbito estrictamente religioso cris-
que era preciso encontrar una expli-
tiano. El Padre Aubert se expresa de cación, tal subordinación de la mujer
la siguiente manera: sólo podía tener su origen en una infe-
rioridad natural que la configuraba
"Esa estructura jerárquica en el seno para ser dominada.
de la pareja, traducida por lo que res-
pecta a la mujer, en términos de
subordinación y de obediencia, es un Cuando Santo Tomás -escribía: 'La
cabal ejemplo de la ambigüedad - por mujer es, por naturaleza, sumisa al
no decir contradicción- del concepto hombre, porque el hombre, por natu-
cristiano de la mujer ( ... ) raleza, posee mayor discernimiento de
la razón', se hacía eco de San Agustín
En efecto, si la mujer opta por el que había escrito paralelamente: 'Es
matrimonio, es para escoger li- del orden natural entre los humanos
bremente un dueño al que debe some- que las mujeres estén sometidas a los
terse totalmente; el uso de la libertad hombres, y los hijos a los padres; por-
desemboca, de esta manera, en la que es una cuestión de justicia que la
renuncia a esta misma libertad, a su razón más débil se someta a la más
negación. La única libertad recono- fuerte'. Por ello, a consecuencia ade-

ALBERTO MUNERA DUQUE, S.J. 223


más de la tradición judía, la mujer se les, permite poner de relieve algunos
veía colocada, de entrada, en la cate- aspectos de especial magnitud:
goría de los humanos afectados de una
deficiencia de la razón, como los niños La mujer, precisamente desde su
o los locos" (AUBERT, op. cit., p. 72-
sexualidad femenina, se presenta
75).
como propiedad del varón. Se trata
"Por ello se explica la importancia de justificar esta posesión en razón
siempre actual de la discriminación de una pretendida superioridad del
sexual en nuestra sociedad,estructu- sexo masculino.
rada de acuerdo con un 'sexismo'
incohfesado, reflejo de la dominación El estado y condición de la mujer
masculina tradicional en el seno de la resulta claramente determinado
pareja. La amplitud de la influencia sociológicamente: como "objeto" de
histórica del cristianismo sobre la posesión, subordinada al varón,
sociedad occidental se revela particu- dominada y sometida, esclavizada,
larmente en esta relación íntima de
reducida a servidumbre, explotada
hombre y mujer. Efectivamente,
en su ser constitutivo, en su actividad
tomado el relevo de la cultura antigua,
el cristianismo vino a dar un paso adi-
y en su trabajo, reducida en sus
cional, una carga afectiva religiosa a la posibilidades, frustrada en sus aspi-
antigua subordinación sexual, permi- raciones, costreñida a estructuras y
tiendo a ésta una buena conciencia. ámbitos de existencia y actuación
Puesto que tal subordinación era con- determinados por el varón.
cebida como incapaz de lesionar los
derechos fundamentales de la mujer, Realmente se necesita toda una
porque ésta recuperaba toda su digni- verdadera Teología de la Liberación
dad en el campo espiritual, el de sus femenina que asuma esta causa suya
relaciones con Dios, de su santifica-
en nombre el Cristianismo que con-
ción por la aceptación religiosa de su
tribuyó en siglos anteriores a tan
destino" (lbidem, p. 76).
deplorable estado de opresión de
más de media humanidad. Contribu-
"El único problema real es entonces el
de la estructura del trabajo femenino.
ción que no podemos achacar al Cris-
( ... ) Aquí se percibe ya la gravedad del tianismo como tal, sino a su forma
problema: las mujeres que desean tra- histórica de realización, condicio-
bajar, han de hacerlo en unas estruc- nada notoriamente por mentalida-
turas de trabajo concebidas por hom- des ideológicas, filosóficas y cultura-
bres y para hombres. De ahí el les ajenas al mismo pero asumidas
convencimiento de que el salario por él en momentos de no suficiente
femenino no ha de ser más que un discernimiento.
salario subsidiario, o el de un trabajo
de media jornada" (lbidem, op. cit., p. Es necesario también destacar, a
157).
partir de los textos aducidos, la fl.ja-
ción de estereotipos sicológicos o
Todo lo anterior, además de corro- sociológicos que, en alguna medida se
borar nuestras apreciaciones inicia- pretende justificar científicament~.

224 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


Sin olvidar que este trabajo ha sido esclavitud, opresión, utilización, uso
realizado por científicos varones y abuso de la feminidad contradice
sometidos a intereses sexo-políticos de frente los postulados cristianos
masculinos. Se trata, evidentemente, sobre la libertad de la persona
de manipulación política de la cien- humana.
cia en beneficio de los intereses del
varón. En términos sociológicos, la dis-
criminación de la mujer en su activi-
Por último conviene hacer resaltar dad laboral resulta ser otra grave
el manejo bíblico de la temática en los injusticia generada y mantenida por
teólogos de la antigüedad: todo el sistemas y estructuras socio-
Antiguo Testamento ofrece multitud económicas y políticas totalmente
de textos que defienden y justifican contradictorias respecto al Cristia-
religiosamente el predominio del nismo y condenadas por nuesta reli-
varón sobre la mujer. Y San Pablo en gión como estructuras gravemente
el Nuevo Testamento asume igual pecaminosas en cuanto lesivas de la
posición. El Padre Aubert desenmas- dignidad y de los derechos humanos.
cara valientemente el meollo del
asunto al declarar que se trata de Es claramente contrario a los pos-
una exégesis masculinizante (op. cit. tulados de la hermenéutica bíblica
pp. 94 ss.), y Eva Figes demuestra que moderna la utilización de textos de la
el Dios bíblico utilizado por la teolo- Sagrada Escritura para justificar la
gía cristiana ha sido "un Dios a ima- subordinación, utilización o reduc-
gen del hombre", esto es, elaborado ción de los derechos de la mujer. En
por varones en beneficio de sus inte- concreto porque se asumen las for-
reses (op. cit., pp. 34-68). mas socio-culturales históricas en
que aconteció la Revelación y las per-
Con ésto tenemos suficiente mate- cepciones mentales de los autores
rial para establecer nuestra crítica sagrados totalmente condicionadas
desde la Teología actual según los' a su época, como si constituyeran
parámetros propuestos inicialmente: mensaje divino. Esto se opone a los
más elementales rudimentos de la
La dignidad humana proclamada ciencia interpretativa que rige tam-
por el Cristianismo excluye absolu- bién para la Biblia.
tamente toda discriminación por
razón del sexo. Toda pretensión de La autoridad de los teólogos de la
considerar a la mujer, precisamente antigüedad, comenzando por los
por razón de la sexualidad femenina, Santos Padres, no constituye cuerpo
como inferior al varón o sometida al doctrinal de la Iglesia Católica con
mismo, es abierta y extremadamente vigencia en la actualidad por el
anti-cristiana. mismo motivo mencionado con rela-
ción a la Biblia: es decir, porque no se
También por causa de la dignidad puede asumir como tradición doc-
humana, el estado de servidumbre, trinallo que simplemente constituye

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 225


forma o mentalidad cultural del La persistente tendencia a relacio-
autor. Y, además, porque estos teólo- nar el pecado original con la relación
gos disponían en su tiempo de una sexo-genital por la maldad o peca-
exégesis bíblica incompatible con los minosidad que inmemorialmente se
elementos que hoy en día se tienen a le atribuye a la sexualidad, lleva a la
disposición en el mismo terreno. Esto mentalidad popular a pensar que la
es: ellos interpretaban la Sagrada mujer sedujo sexualmente al varón y
Escritura con recursos de su época; y que en ello consistió el pecado origi-
su interpretación resulta hoy en día nal. Esto en abierta contradicción
inadecuada e inaceptable según los con 'el mismo texto bíblico que mani-
resultados de la interpretación ac- fiesta la bondad de la relación sexo-
tual. Esto significa que, en este tema, genital cuando pone en boca de Dios
no es válido simplemente aducir la la disposición de crecer, multipli-
autoridad de los teólogos antiguos carse y poblar la tierra.
como probatoria de asertos que hoy
contradicen tan evidentemente los En la percepción religiosa ma-
postulados fundamentales del Cris- chista tanto del Judaísmo como del
tianismo. Cristianismo, se supone al varón
como un sujeto normalmente bueno
2.1.3 La mujer (la sexualidad
y santo. Y a la mujer como ocasión
femenina) es origen del mal y
tentadora para hacer el mal, preci-
del pecado, y fuente de
samente en terreno de la sexualidad.
perversión
Ella incita las pasiones "bajas"
Este estereotipo específicamente (entiéndase "sexuales"), ella seduce y
religioso ha contribuido durante obnubila al varón y lo lleva a realizar
siglos a reforzar y acentuar la des- comportamientos inmorales. Re-
graciada situación de la mujer en la cuérdese tan sólo el dato del Antiguo
sociedad occidental, y muy específi- Testamento de la infidelidad de
camente dentro de la religión cris- grandes monarcas israelitas a su
tiana con énfasis especial en la Iglesia monoteísmo por incitación de sus
Católica. mujeres paganas.
Partiendo del relato del Génesis
Especialmente en la literatura
sobre el pecado original, la mujer fue
Patrística de comienzos del Cristia-
acusada de haber incitado al varón a
nismo, la mujer se va proponiendo
pecar. Con ésto el varón ha preten-
cada vez con más énfasis como
dido siempre justificar -también
fuente de maldad sexual. Muyparale-
como en el texto genesíaco- su pro-
lamente al menosprecio y rechazo de
pio pecado y su propia maldad.
la sexualidad por pt::caminosa, la lite-
Pero, evidentemente, la mujer, en ratura cristiana de los primeros
tal contexto, se presenta como siglos -toda ella masculina- ter-
dotada de una maldad propia que mina considerando a la mujer como
transmite con su capacidad seduc- la portadora de esa sexualidad
tora al varón. pecaminosa que atenta contra la vir-

226 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


tud masculina de la castidad. A tales 19,9), no contienen ningún pasaje en
exageraciones se llegó en la hetero- favor de la mujer. La indulgencia con
doxia, que se llegó a considerar el la mujer adúltera y la Magdalena
matrimonio y la relación sexo-genital arrepentida no tocan en nada lasitua-
como obra demoníaca y origen de ción social de la mujer. Por el contra-
rio, las Cartas de San Pablo insisten en
todos los males morales de la huma-
que nada sea cambiado en la situación
nidad. La figura de la mujer, en tal social de la mujer. 'Las mujeres, dice él,
contexto, acabó por constituirse deben estar sometidas a sus maridos;
prácticamente en una encarnación la mujer debe temer al hombre' (ICor
del demonio. 11,3-12; Ef 5,22-23).

Estas afirmaciones genéricas son De Tertuliano: 'Mujer, tú deberías


suficientes para describir muy bre- andar cubierta de harapos y en duelo;
vemente el estereotipo mencionado. tus ojos deberían estar llenos de
Pero habría muchas particularida- lágrimas: tú has perdido al género
des impresionantes que se podrían humano'.
presentar si contáramos con más
San Jerónimo las ve así particular-
espacio. mente a las mujeres: 'La mujer es la
puerta de Satán, el camino de la injus-
Para corroborar estos asertos, ticia, el aguijón del escorpión' (De cul-
baste aducir algunos testimonios: tu feminarum l. (Nota: todo el texto es
de Tertuliano, no de San Jerónimo).
En un tratado de sicopatía sexual
de 1950, el Dr. R. v. Krafft-Ebing . El derecho canónico declara: 'Solo el
aporta en una nota la siguiente sínte- ser masculino ha sido creado según la
sis que me permito traducir del Fran- imagen de Dios y no la mujer; he aquí
por qué la mujer debe servir al hombre
cés:
y ser su sirvienta'.
"Esta tardía rehabilitación se explica El Concilio provincial de Ma¡;on (Siglo
en parte por las tradiciones del Géne- VI) discutía seriamente la cuestión de
sis: la mujer, hecha de la costilla del la existencia del alma de la mujer"
hombre, no era sino una creatura (Psychopathia sexualis, étude médico-
secundaria, y el pecado original le légale á I'usage des médecins et des
produjo esta maldición: 'que tu volun- juristes, Payot, París 1950; p. 14).
tad esté sometida a la del hombre'.
Como el pecado original, del que el Quien más detenidamente anali:~a
Antiguo Testamento hace responsable
los aspectos del estereotipo que
a la mujer, constituye el fundamento
de la doctrina de la Iglesia, la posición
estamos considerando, es el Padre
social de la mujer ha debido permane- Aubert en su magnífico libro. Selec-
cer inferior hasta el momento en que el ciono únicamente unos pocos textos,
espíritu del cristianismo fue asaltado en razón de la brevedad:
por la tradición y la escolástica. Un
hecho digno de atenc;ón: los Evange- "Verdaderamente, este relato (el del
lios, salvo la defensa del repudio (Mt Génesis) ha proporcionado un buen

ALBERTO MUNERA DUQUE, s.J. 227


bocado a todos los apetitos antifemi- primera mujer. Este argumento, que
nistas y ello en perfecta continuidad, encontramos ya en la la. epístola a
desde la tradición rabínica hasta la Timoteo (2,14), fue adoptado y
enseñanza cristiana común en fechas ampliado, por los santos padres, los
relativamente recientes. Y cómo? Sen- teólogos y los canonistas, a fin dejusti-
cillamente, deduciendo de la anterio- ficar iguales medidas discriminato-
ridad del hombre su superioridad; el rias. ( ... ) Lo esencial estribaba en
hecho de que se describa la primera encontrar un argumento nuevo para
mujer como extraída del hombre se justificar la masculinidad de la socie-
consideró dato determinante para las dad cristiana, atribuyendo a la mujer
demás mujeres. una deficiente naturaleza desde su
origen. ( ... ) Y, más grave aún, víctima
Pero hay más aún; los comentaristas de la seducción, la mujer se convirtió a
judíos y cristianos han deducido de su vez en tentadora, esto es, interme-
este texto dos consecuencias muy diaria entre el diablo y el hombre" (op.
despreciativas para la mujer: prime- cit. p. 106-107).
ramente, no podía decirse de ella con
propiedad que fuera hecha 'a la ima- "Se comprenden entonces los numero-
gen de Dios'; en segundo lugar, estaba sos contrasentidos que ofrece la lec-
constituida para ser sometida al tura de los textos bíblicos si la palabra
dominio del hombre. Las consecuen- carne se toma en el sentido de cuerpo
cias no se quedaron en pura teoría, humano: la condena bíblica del hom-
sino que inspiraron una imagen social bre sometido por el pecado se trans-
de 1mujer, y unas medidas discrimina- fiere simplemente al cuerpo y a lo
torias con respecto a ella a lo largo de vinculado a él (en particular la
la tradición cristiana. Nos encontra- sexualidad). Hay ahí una fuente im-
mos, sin duda alguna, con este relato y portante del pesimismo cristiano que
el de la caída, ante uno de los textos se remonta más allá del jansenismo, y
fundamentales de todo el sexismo ha hecho más y más difícil la compren-
cristiano" (op. cit., p. 97). sión cristiana del mundo moderno"
(op. cit., p. 60).
"Ahora bien, esta cuestión secundaria,
que evoca una especie de riña domés- "En efecto, el menosprecio de la carne
tica (eres tú quien ha empezado!), ha (que tan fácil acogida encontró en el
tenido en la tradición cristiana una ambiente cristiano) contenía en sí
importancia notable como relato de la mismo el menosprecio de la sexuali-
creación de la mujer, porque propor- dad en una época en que ésta sólo era
cionaba un magnífico argumento para considerada como actividad corporal
justificar el antifeminismo: en primer (su dimensión psíquica y estructu-
lugar, hacía recaer principalmente, rante de la personalidad no se ha
por no decir únicamente, la responsa- tenido en cuenta hasta muy reciente-
bilidad de la falta original en la pri- mente). En consecuencia, en unasocie-
mera mujer, seguidamente, con una dad de esa índole, originariamente
ilógica pasmosa, hacía a todas las patriarcal, estructurada por y para los
mujeres solidarias de la primera, y ello hombres (los machos), la mujer apa-
hasta el fin de los tiempos, atribu- recía espontáneamente como el sím-
yendo al sexo femenino en su con- bolo y la sede de la sexualidad. ( ... ) (la
junto, una radical debilidad, la de la mujer) estaba marcada por la sexua-

228 VIS ION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


lidad (esas 'personas del sexo' llegará tratadas como seres pecaminosos,
a decirse en lenguaje eclesiástico impuros e inferiores. Tertuliano defi-
moderno, como si los hombres estu- nía a la mujer como 'templum aedifi-
viesen por encima de la sexualidad)" catum super cloacam' (templo edifi-
(lbidem, pp. 61-62). cado sobre cloaca), ( ... ). San Jerónimo,
que sufría tentaciones en su 'obsesión'
contra el sexo, lanzó las más terribles
Concluyamos con el testimonio de diatribas contra lo sexual y el matri-
Eva Figes respecto al estereotipo que monio. Por su parte, San Agustín, que
analizamos: consideraba a la mujer como a una
bestia inestable, recordaba en sus
'Confesiones' que su madre -Santa
"Lo mismo que Pan dora dio suelta a la
Mónica- 'obedecía ciegamente al que
vejez y al vicio, las calamidades del
le designaron como esposo, y, al propio
mundo, Eva fue responsabilizada de la
tiempo, cuando iban mujeres a casa
mortalidad del hombre y de la pérdida
lleando en el rostro señales de la
del estado de gracia. Esta interpreta-
cólera marital, les decía: Vosotras
ción del origen de todo lo indeseable
tenéis la culpa; culpad a vuestra len-
habría de resultar utilísima durante
gua, que es impropio de sirvientas
mucho tiempo, y sirvió para una doble
hacer cara a sus señores .. .' Toda esa
finalidad. Por una parte, iba a permitir
manera de pensar, condujo dentro de
al hombre consolidar su dominación
la Iglesia, a que a partir del siglo IV no
mucho más vigorosamente: tenía lite-
se admitiesen los hombres casados
ralmente el látigo en la mano y podía
como Ministros de Dios, ni que los
seguir castigando a la mujer por sus
sacerdotes pudiesen casarse, pues se
supuestas faltas, justificando de esta
consideraba que el matrimonio con-
manera su dominación; y por otro le
taminaba" (op. cit., pp. 15-16).
permitiría irresponsabilizarse de
todos sus defectos y debilidades e
incorporarlos a la mujer, conserván- Pongamos de relieve algunos
dose de esta manera fuerte, indemne y aspectos particulares que entresa-
en posesión de una moral superior. Y camos de los textos aducidos:
como la sexualidad siempre ha sido el
talón de Aquiles, en esta componenda La interpretación del texto bíblico
no solamente cercó el sexo con los más por parte de autores judíos y cristia-
fuertes tabúes, sino que convirtió la
nos (todos varones, por supuesto)
sexualidad de la mujer en lo más
odiado y temido" (op. cit., pp. 42-43).
atribuye inferioridad constitutiva a
la mujer, insuficiencia relativa (y, por
tanto maldad intrínseca), causalidad
Algunos textos de Egg-Zamboni del pecado, mediación demoníaca,
ilustran finalmente nuestros asertos: responsabilidad respecto a todo mal
presente en el mundo. Se ubica espe-
"Los primeros autores cristianos -los cíficamente todo este asunto en la
Padres de la Iglesia- ven en las muje- sexualidad femenina.
res a las descendientes de Eva, fuentes
de pecado por las que el hombre per- La Teología de los primeros auto-
dió el Paraíso; por lo tanto deben ser res cristianos, terriblemente mar-

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 229


cada por las filosofías ambientales, Detrás de todas estas afirmaciones
llega a situar en el sexo, especial- negativistas respecto a la mujer y
mente en la sexualidad femenina, específicamente a su sexualidad es-
una maldad intrínseca responsable p~cífica está presente una mentali-
del pecado del varón. dad anti-cristiana en cuanto contra-
ria a la afirmación fundamental de la
Expresemos ahora nuestra crítica dignidad humana idéntica para todo
a este estereotipo con base en los ser humano.
postulados de la Teología moderna:
Igualmente aparecen estas afir-
La atribución a la mujer de la mal- maciones ajenas y contrarias al
dad y del pecado de la humanidad aporte de las ciencias en las que
estriba en una exégesis bíblica total- reside la única sólida verdad que
mente inadecuada e inaceptable podemos obtener sobre la realidad
según las normas de la actual her- constitutiva del ser humano, según lo
menéutica de los textos sagrados. El afirma religiosamente el Concilio
texto de Génesis simplemente pre- Vaticano 11. El saber religioso sobre lo
tende afirmar que el origen de todo humano no puede contradecir el sa-
mal moral es la libertad humana. La ber científlco, por una parte. Y por
contextualización literaria, corres- otra, dicho saber religioso -al menos
pondiente a concepciones socio- en el Cristianismo- sólo afirma las
culturales del pueblo semita y a épo- maravillas de la dignidad del ser
cas patriarcales, no puede ser humano en contra de toda discrimi-
asumida como mensaje revelatorio nación y dominación esclavizan te.
de Dios. Y, además, es contrario como
contenido, a los postulados más Finalmente, una comprensión
puros del Cristianismo originario concorde con los avances exegéticos
actualmente reasumido por la Iglesia y teológicos modernos, asume una
en el Concilio Vaticano 11. versión del ser humano constituido
creaturalmente por una bondad in-
La señalación de la mujer, espe- trínseca réplica de la bondad divina.
cialmente en lo que respecta a su Y el pecado se entiende como ejerci-
sexualidad específica como fuente de cio de la libertad humana en contra
perversión y de maldad, corresponde de dicha bondad. La interpretación
a prejuicios fIlosóficos propios de la moderna del pecado original excluye,
cultura greco-romana que incidió en concordancia con la verdadera
profundamente en el pensamiento tradición cristiana, un daño en la
Patrístico. No se puede asumir el con- naturaleza humana. La tendencia al
texto socio-cllltural de los autores mal en la libertad humana, nunca ha
cristianos primitivos como doctrina sido ni es superior a la tendencia al
de la Iglesia, so pena de incidir en bien. Lo cual simplemente designa la
igual error hermenéutico como el de potencialidad bivalente de la liber-
la interpretación bíblica antes recha- tad. La redendón del ser humano por
zado. la muerte y resurrección de Cristo

230 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


determina, según la doctrina del pios de las épocas en que tales propo-
Nu evo Testamento, que la gracia crís- siciones se iban generando, o a las
tica, esto es, la bondad participada capacidades de comprensión de la
por Dios al ser humano como consti- realidad de las que disponía cada
tutivo suyo y capacidad permanente momento histórico.
de salvación eterna, existe y subsiste
desde el primero hasta el último de Señalemos, pues, las diversas cau-
los seres humanos en la historia. Esto sas en forma simple:
es lo que permite la doctrina conci-
liar sobre la salvación a partir de - Influjo de la mentalidad socio-
la fidelidad a la conciencia, y la cultural y religiosa en que se desarro-
comprensión del pecado como libre lla el proceso de la Revelación. Esta
determinación en contra de la misma. mentalidad queda registrada en la
Biblia de tal manera mezclada con la
El hecho de ser mujer o varón no doctrina, que sólo en épocas muy
implica ninguna variante en estas recientes ha sido posible y gracias a
afirmaciones de la Antropología Teo- ingentes esfuerzos de técnica herme-
lógica cristiana actual. néutica, deslindar con alguna pre-
cisión lo perteneciente al medio
2.2 Algunas causas de la vivencial y literario del texto, y lo pro-
fijación de los mencionados piamente referente o vinculado al
estereotipos hecho revelatorio.
Al considerar cada uno de los este-
reotipos hemos ido señalando inevi- - Influjo de la mentalidad socio-
tablemente algunas de las más signi- cultural y religiosa de los teólogos de
ficativas causas del fenómeno. todas las épocas que han formulado
doctrinas sobre la sexualidad feme-
Nos resta únicamente explicitarlas nina. Como en el caso de la Biblia,
en forma ordenada y señalar más también los teólogos as~men su pro-
definidarnente algunas. pio contexto histórico y la mentali-
dad en que se desarrolla su pensa-
Al identificar las causas creemos miento. No es correcto atribuir a la
completar la crítica. Porque hace doctrina cristiana lo que no es sino
posible comprender que tales posi- aporte del medio a la tnisma por
ciones propiamente no son atribui- parte de quienes reflexionan sobre la
bIes al Cristianismo en sí. Unica- fe religiosa.
mente se puede responsabilizar a la
forma histórica en que la doctrina - Utilización de una exégesis
cristiana realizó su evolución per- inadecuada e inaceptable hoy en día,
manentemente mezclada con opi- por parte de los teólogos de la anti-
niones y versiones de proveniencia güedad. Es evidente que los recursos
ajena a nuestra religión, y sometida a exegéticos y hermenéuticos de que
los recursos de interpretación pro- disponían los teólogos de la antigüe-

ALBERTO MUNERA DUQUE, s.J. 231


dad no les permitió conocer lo que ras algunos de ellos para reforzar
hoy conoce la ciencia bíblica. Ni es teorías antifeministas. Especial-
justo tampoco pretender anacróni- mente en áreas como la Sicología y
camente que en aquellas épocas Sociología.
tuvieran a disposición los medios con
que hoy contamos. Simplemente se Manejo político y económico
debe reconocer el hecho y lamentar de la realidad por parte del varón.
sus consecuencias. Pero, de todas Esta causa aparece como una de las
maneras, no es posible mantener sus más determinantes en la compren-
posiciones doctrinales basadas en su sión negativista de la mujer y sus
manera de interpretar la Biblia, por consecuencias para la situación de
estar en disconformidad con lo dis- inferioridad de la misma en el mundo
puesto hoy en día por el Magisterio actual. En efecto, la estructura de la
eclesiástico. sociedad ha sido elaborada por
varones y para varones y la intención
Introducción de filosofías y política evidente ha sido la de man-
principios religiosos contrarios al tener en opresión a más de la mitad
Cristianismo. Por razón del influjo de la humanidad. Y para este efecto
del medio en el trabajo de los teólogos la economía ha sido estructurada de
cuya reflexión no puede menos de tal manera que siempre el varón
acudir a las filosofías a su alcance. obtenga más y más beneficios y la
Así es notorio el influjo del plato- mujer resulte más y más dependiente.
nismo y del estoicismo en los prime- La mezcla de la política y de la eco-
ros pensadores cristianos. Igual- nomía manejadas por varones con
mente se explica así la presencia de las intencionalidades y estructuras
ideas maniqueas en la Teología pr:i- político-económicas de las ideologías
mitiva, y posteriormente el perma- dominantes como el capitalismo y el
nente recurso a la mentalidad judía colectivismo marxista han llevado a
después de la lucha del Cristianismo mantener a las masas populares y a
contra el Gnosticismo. las mujeres en estado de opresión y
dorninación. La marginalidad y ser-
Inicialmente precariedad de vidumbre de la mujer acontece para-
conocimientos científicos y poste- lelamenteycon rasgos perfectamente
riormente manipulación de los datos similares a la marginalidad y servi-
en beneficio de intereses masculinos. dumbre de las masas populares.
Es evidente que el escaso conoci-
miento de la realidad en términos de - Atribución a un plan divino y a un
cientificidad produjo y mantuvo Dios (masculino, por supuesto) que
durante siglos apreciaciones especí- fija el destino humano, de la situa-
ficas sobre la sexualidad femenina. ción de dependencia y esclavitud de
Pero, una vez que se fueron adqui- la mujer. En contra de los postulados
riendo multitud de datos que desvir- del Cristianismo originario, y muy en
tuaban proposiciones antiguas, se conexión con las causas anterior-
han manipulado de múltiples mane- mente mencionadas, lo que simple-

232 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA


mente es fruto de la decisión Las consideraciones anteriores
humana, de intencionalidades y únicamente permiten una aproxi-
manejos políticos del ser humano (de mación panorámica a esta temática
los varones, en concreto), se ha atri- de tanta importancia para más de
buido a Dios y a sus designios. Con lo media humanidad que soporta dolo-
cual se ha pretendido justificar con rosamente una grave situación de
apoyo religioso una realidad de fla- injusticia.
grante injusticia, discriminación y
violación de derechos humanos. Des-
afortunadamente una religión como Deseo concluir manifestando mi
la nuestra, no suficientemente crítica más profunda convicción de que un
de sí misma a su debido tiempo, no ha conocimiento sincero y profundo del
logrado superar esta repugnante Cristianismo originario permite
manipulación de la religión por parte afrontar con tranquilidad el asunto
de multitud de personas que la reali- por la certeza absoluta de que en sus
zan ingenuamente y casi diríamos raíces más profundas reside un
estructuralmente. Se agrava el asun- aprecio infinito al ser humano sin
to cuando ésto ocurre en el clero por distinción de sexos, y un respeto
su marcado influjo en la mayoría del maravilloso a toda realidad pertene-
pueblo cristiano. Los mismos fenó- ciente a este mundo y muy específi-
menos de discriminación de hecho de camente a lo humano como es la
la mujer dentro de la comunidad sexualidad que nos constituye.
eclesial, hacen poco creíble la doc-
trina que se propone de manera
admirable en documentos oficiales
Esta misma seguridad de que el
del Magisterio eclesiástico y en la
Cristianismo es así, garantiza la posi-
reflexión de la Teología contem-
bilidad de una crítica honesta a los
poránea.
procesos históricos que nuestra reli-
gión ha vivido, para reconocer
Podríamos explicitar más detalla-
humildemente los graves errores
damente algunas causas particula-
cometidos en el pasado.
res señaladas también por los
autores. Nos remitimos más bien a su
estudio en los mismos, debido a la
y esta misma seguridad garantiza
brevedad de espacio.
la posibilidad de proponer una doc-
trina que contribuya en el futuro a la
CONCLUSION
justa liberación de la mujer en todos
Como afirmábamos al comienzo, sus aspectos, así como lamentable-
imposible entrar en más detalle en mente contribuyó en el pasado a su
una temática tan amplia. injusticia esclavitud.

ALBERTO MUNERA DUQUE. S.J. 233


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234 VISION TEOLOGICA DE LA SEXUALIDAD FEMENINA