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Escuela universitaria de post grado universidad nacional Federico

Villareal

Trabajo practico

“Derecho penal”

“Delitos contra el medio ambiente”

Profesor : Dr. Ricardo Nabas Rondón

Alumnos : Hugo Alexander Mollinedo Medrano

Aula : C2-2

Ciclo : III

Área : maestría en derecho penal

UNFV.

2011
Monografía en derecho penal
Modus faciendi

Ipso jure
Introducción

El presente trabajo monográfico tiene como finalidad el brindar un


pequeño aporte a lo mucho que ya se ha escrito y versado sobre la
el derecho penal y la protección al medio ambiente, si bien es cierto
que hay estudios bastante cientificistas y didácticos nosotros
trataremos con el presente estudio de hacer una explicación
didáctica, simple y entendible del punto crucial de la visión del
derecho penal, en cuanto instrumento protector del ambiente, es
auxiliar de las prevenciones administrativas, y por sí solo carece de
aptitud para ser un arma eficaz frente a las conductas de efectos
negativos para el entorno en general; este derecho, no es
evidentemente el único recurso con que cuenta el ordenamiento
jurídico para la corrección de las conductas que se consideran
infractoras del mismo, pero sí representa el instrumento más grave.
Es decir que la nota distintiva entre las sanciones penales y las otras,
como por ejemplo las administrativas. Por tanto solo deben aplicarse
sanciones penales en aquellos casos en los cuales, o bien no es
suficiente la tutela que puede ofrecer otro sector del ordenamiento
jurídico, o bien porque la gravedad del hecho cometido denuncia
como inoperantes otras medidas que no sean las penales.

Derecho penal
El delito ambiental es un delito social

El delito ambiental es un delito social, pues afecta las bases de la


existencia social económico, atenta contra las materias y recursos
indispensables para las actividades productivas y culturales, pone en
peligro las formas de vida autóctonas en cuanto implica destrucción de
sistemas de relaciones hombre - espacio.

El delito ambiental es un delito social, pues afecta las bases de la existencia social
económico, atenta contra las materias y recursos indispensables para las
actividades productivas y culturales, pone en peligro las formas de vida autóctonas
en cuanto implica destrucción de sistemas de relaciones hombre - espacio.
Ab initio, debemos señalar que el conjunto de normas penales que sancionan
conductas contrarias a la utilización racional de los recursos naturales, debe llevar
intrínseca la condición formal de sancionar mediante penas tales conductas y,
fundamentalmente, los tipos penales deben ser correctos y funcionales a fin de
lograr una justa y eficaz protección del medio ambiente.

Se debe también considerar que si la acción legislativa penal - y no penal - carece


de la base de una política planificadora, que sin duda exige un conocimiento
detallado, en calidad y cantidad de los problemas ambientales actuales y su
proyección, su eficacia será escasa, sea por falta de conocimiento de la realidad o
por la elección de objetivos excesivamente ambiciosos.

El Derecho Penal, en cuanto instrumento protector del ambiente, es auxiliar de las


prevenciones administrativas, y por sí solo carece de aptitud para ser un arma
eficaz frente a las conductas de efectos negativos para el entorno en general; este
Derecho, no es evidentemente el único recurso con que cuenta el ordenamiento
jurídico para la corrección de las conductas que se consideran infractoras del
mismo, pero sí representa el instrumento más grave. Es decir que la nota distintiva
entre las sanciones penales y las otras, como por ejemplo las administrativas. Por
tanto solo deben aplicarse sanciones penales en aquellos casos en los cuales, o bien
no es suficiente la tutela que puede ofrecer otro sector del ordenamiento jurídico, o
bien porque la gravedad del hecho cometido denuncia como inoperantes otras
medidas que no sean las penales.

En ese sentido, hay autores como BLOSSIERS HÜME que opinan que no es
secundaria la naturaleza del Derecho Penal, puesto que aún cuando defienda bienes
jurídicos o instituciones pertenecientes a otras ramas del Derecho; no se limita a
enumerar sanciones meramente protectoras de diferentes realidades jurídicas, sino
que antes de prever una pena, es el propio ordenamiento penal el que indica el
ámbito de los comportamientos acreedores de tales penas. Por tanto, de ordinario
la norma penal nunca está subordinada totalmente a lo que disponen leyes no
penales; se resalta que el Derecho Penal es tan autónomo como las más
tradicionales disciplinas jurídicas.

RODRÍGUEZ RAMOS afirma: "El Derecho Penal Ambiental es pues secundario, en el


sentido que corresponde a las normas no penales el papel primario en su
protección, y accesorio en cuanto a su que función tutelar solo puede realizarse
apoyando la normativa administrativa que de modo principal y directo, regula y
ampara la realidad ambiental".

POSTIGLIONE, citado por JAQUENOD DE ZSÖGÖN, en su tratado de Derecho


Ambiental, sostiene que al hablar de delito ambiental, hace referencia a ilícito
ambiental, y lo define diciendo que es en general el "Hecho antijurídico, previsto
por el derecho positivo, lesivo del derecho al ambiente, o sea al aspecto esencial de
la personalidad humana, individual y social, en relación vital con la integridad y el
equilibrio del ambiente, determinado por nuevos trabajos o acciones sobre el
territorio y por alteraciones voluntarias, químicas o físicas o por cualquier otro
atentado o perjuicio, directo o indirecto, o en uno o más componentes naturales o
culturales y las condiciones de vida de los seres vivientes.

El delito ambiental es un delito social, pues afecta las bases de la existencia social
económico, atenta contra las materias y recursos indispensables para las
actividades productivas y culturales, pone en peligro las formas de vida autóctonas
en cuanto implica destrucción de sistemas de relaciones hombre - espacio.

La protección penal ambiental implica una nueva visión, donde el equilibrio


ecológico y la calidad de vida son el sustratum jurídico protegido y en si mismo
valioso. La ley penal que contempla a la protección del ambiente tipificará las
conductas que atenten contra la conservación, la defensa y el mejoramiento
ambiental. El sistema punitivo se integrará con un conjunto de disposiciones
jurídicas sustancialmente ambientales, que se referían a todas aquellas conductas
que, en mayor o en menor grado, lesionan el orden social con el menosprecio de
los diferentes recursos naturales.

Es necesario contar con un sistema instrumental inhibitorio idóneo que impida que
el daño suceda, bloqueando la acción ilícita y su dinamismo destructivo. La
protección ambiental implica una nueva visión donde el equilibrio ecológico y la
calidad de vida son el sustrato jurídico protegido y en sí mismo valioso.

La regulación penal de las conductas de efectos negativos para el ambiente , obliga


a tipificar estos delitos como de peligro, con el fin de adelantar la protección penal a
supuestos en los cuales aún no haya acaecido un efectivo daño o lesión al
ambiente.

Ahora bien, cabe señalar que en lo que respecta a los delitos ecológicos, el bien
jurídico protegido principal es el medio ambiente y accesoriamente se desprende
que al proteger el medio ambiente estamos protegiendo o tutelando la vida
humana; cuestión que enuncia la doctrina germana e ibérica. Sólo recordemos el
enunciado del principio "ubi homo, ibi societas, ubi societas, ibi ius", el cual
propugna que sin un medio ambiente adecuado no podría existir vida, sin vida no
habría sociedad y sin sociedad no existiría el derecho, por consiguiente el medio
ambiente se constituye como un prius para la propia existencia del hombre y de
todo cuanto existe en nuestro planeta.

BRAMONT - ARIAS TORRES, sostiene en su obra Derecho Penal - Parte Especial que
"Bajo esta rúbrica de conductas delictivas que como punto en común presentan un
mismo bien jurídico protegido, esto es el medio ambiente natural. Estas figuras
preceden, no obstante, sistematizarse en tres grandes grupos: aquellas conductas
que afectan en general a cualquier elemento del medio ambiente -flora, fauna,
agua, aire; aquellas otras que suponen una lesión directa a especies protegidas,
tanto en la fauna como en la flora; y por último, aquellas que implican una
urbanización irregular o una utilización abusiva del suelo.

El autor acota además que, como cierre a este tema se prevé una medida cautelar
frente al establecimiento de la actividad causante de contaminación, la cual no
tiene un carácter sancionatorio strictu sensu, pero resulta acertada su previsión en
el ámbito de estos delitos, teniendo en cuenta que estas conductas configuran una
modalidad de criminalidad social, de cuello blanco; tal y como diría el maestro
JIMÉNEZ DE AZÚA, caracterizada por el éxito económico del móvil que inspira su
actuación ilícita, y en donde la pena, tradicionalmente considerada, carece de
estímulo preventivo que pudiera gozar frente a otras formas de criminalidad; tal
como lo señala HORMAZABAL MALAREE en su obra Delito Ecológico y Función
Simbólica del Derecho Penal.

En suma, debemos señalar que en lo que respecta a la cuestión de la regulación de


los delitos ambientales dentro de la legislación latinoamericana, ésta todavía se
encuentra en pañales; toda vez que aún no se ha tomado una conciencia real de la
problemática ambiental que aqueja a nuestras sociedades, y que de no ser frenada
conllevaría a futuro, quizá, a la desaparición de la vida tal y como la conocemos.

RESPONSABILIDAD PENAL AMBIENTAL

INTRODUCCIÓN

En los últimos años el gobierno se ha visto en la necesidad de crear normas que


protejan al medio ambiente, debido a que éste se agota rápidamente de una
generación a otra y por tales hechos se ve en la necesidad de normar y aplicar
sanciones a quienes de forma desmedida e irresponsable hagan mal uso de los
recursos naturales y del medio ambiente ya sea en beneficio propio o de terceros.

Por ello en publicación del Diario Oficial de la Federación se incorporan los delitos en
materia ambiental en el Código Penal en diciembre de 1996, cuya finalidad es
sancionar la comisión o puesta en peligro del medio ambiente.

CONCEPTO

 Se pueden definir como aquellas conductas que son realizadas por los
servidores públicos, concesionarios de un servicio ambiental, o particulares,
con las cuales provocan un daño al medio ambiente o a sus ecosistemas.
Recordemos que las conductas delictivas pueden ser por Acción y Omisión

BIEN JURIDICO

El Medio ambiente es el bien jurídico tutelados por las normas de derecho penal, que
sanciona para poder mantener en buenas condiciones el medio ambiente para las
generaciones presentes y futuras.

SUJETOS

Son las personas físicas que cometan el delito, aunque mucho se ha mencionado que
también las personas morales pueden ser sujetos, debido a las emisiones de
contaminantes como producto de la producción de sus bienes.

Encontraremos en el delito a un sujeto activo desplegando un comportamiento dañino


o peligroso para los intereses de la sociedad, y un sujeto pasivo, entendido como la
persona receptora del daño dirigido por el sujeto activo
La tala ilegal y la pérdida de dominio de los bienes con
las que se comete
Mediante Decreto Legislativo Nº 992 el Poder Ejecutivo aprobó el proceso de pérdida
de dominio.

Este concepto no es otro que el de la extinción de los derechos y/o títulos de bienes de
procedencia ilícita, a favor del Estado, sin contraprestación ni compensación de
naturaleza alguna. En pocas palabras, el particular pierde “su” bien que pasa a ser
propiedad del Estado.

Esto parte de dos supuestos:

1. La licitud. Todo bien sólo puede adquirirse a través de mecanismos lícitos. Por lo
tanto no es admisible la adquisición de dominio por medios ilícitos. Este elemento es
suficiente, aunque el legislador decidió agregar uno más.

2. Interés Público. El acto de pérdida de dominio no está sólo vinculado a la esfera


individual del que lo pierde, sino, que este es un mecanismo mediante el cual se protege
al público que ocurran adquisiciones por medios ilícitos, así como que el hecho que el
que comete ilícitos, pueda incrementar su patrimonio vía adquisiciones teñidas de
supuesta “legalidad”.

Realmente consideramos como innecesaria esta norma ya que sus supuestos son
principios básicos del derecho, tal como lo reconocen una serie de legislaciones, donde
ni siquiera existen normas para su aplicación, y como lo enseña la doctrina jurídica en
general.

A su vez reconocemos la necesidad que en nuestro país una norma de estas


características sea promulgada por los erróneos conceptos que han manejado a lo largo
del tiempo la judicatura y buena parte de las barras de abogados a nivel nacional. Es
parte de nuestra “cultura jurídica” que debe ser desterrada, y si es necesario emitir una
Ley para ello, pues enhorabuena.

Esta figura jurídica sería aplicable para los casos de ilicitos medio ambientales en los
casos del apoderamiento ilícito de recursos naturales, en casos como la minería o tala
ilegales, tanto del producto mismo (mineral, tronco), así como de las herramientas y
bienes con los que se realizan los ilícitos, y los bienes que sean adquiridos gracias a la
actividad ilícita.

Es decir; el maderero que comete, directamente o a través de terceros, el ilícito de tala


ilegal y con el dinero producto de la venta de la madera adquiere una residencia de
playa en algún balneario de Asia al sur de Lima, perdería el dominio sobre la misma,
que pasaría a manos del Estado.

Esto es en base a lo señalado en el inciso c) del artículo 2º del mencionado Decreto


Legislativo, el cual dice a la letra:
“Los bienes o recursos habidos provengan directa o indirectamente de una actividad
ilícita o de la enajenación de otros de origen ilícito; o, hayan sido destinados a
actividades ilícitas; o, sean producto, efecto, instrumento u objeto de la actividad
ilícita.”

A continuación en el último párrafo del mismo artículo se define que se entiende como
actividades ilícitas las que atenten contra el medio ambiente; obviamente la tala ilegal,
el apropiamiento de especímenes de fauna silvestre, están en dicho supuesto.

La Ley abarca prácticamente todo el espectro de la actividad ilícita de la tala ilegal.


Ingresarían aquí las motosierras, cargadores frontales, barcos, camiones con los cuales
se realiza la actividad de tala o transporte de madera adquirida ilegalmente, ya que la
norma se pone en el supuesto de “…los bienes que hayan sido destinados a actividades
ilícitas…”

Otro cambio trascendente que establece la norma es la necesaria inversión de la carga de


la prueba, que en el Congreso se pretende, erróneamente, eliminar. Esta inversión de la
carga de la prueba no es otra cosa, que establecer la regla que es el inculpado quien debe
probar la licitud de la adquisición, no es el Estado quien debe probar (probanza
realmente cuasi imposible si es que no está basada sólo en indicios) la ilicitud señalada.

Consideramos que, a pesar de lo innecesaria que es desde el punto de vista doctrinal esta
norma, en el marco de nuestra realidad es absolutamente necesaria y contribuirá a
perseguir de manera más eficiente las actividades que atentan contra el medio ambiente,
como la tala, la minería, la extracción de fauna, ilegales; claro siempre y cuando nuestra
judicatura los aplique correctamente y el Congreso de la República no lo modifique en
estos extremos.

Sentencia sobre depredación de bosques en el Parque


Nacional de Cutervo. Un precedente judicial ejemplar

Si bien es cierto sustento en muchas oportunidades mi desacuerdo con la


existencia del artículo 310 de nuestro Código Penal, debido a que considero
imperfecto el diseño del tipo penal allí contenido, y más profundamente con la
admisión de la posibilidad de penalizar la tala ilegal de árboles por ser
desproporcionada e inútil, la Sentencia de primera instancia del expediente
2005-135-170606-JXOZP del Juez Luis Delgado Castro del Segundo Juzgado
Mixto de Cutervo en el departamento de Cajamarca, nos parece un precedente
que merece la pena ser comentado.

Los antecedentes

Los inculpados son Orfiles VARGAS GONZALES, Jose Agustin SILVA


VÁSQUEZ, Mario GONZALES SILVA, y Magna SAUCEDO CUBAS, por
supuesto delito contra la ecología en su figura de depredación de bosques
protegidos y alteración del medio ambiente o paisaje, en agravio del Estado; y,
por delito contra el patrimonio en su figura de usurpación y daños, en agravio
también del Estado.

1. Los procesados ingresan al Parque Nacional de Cutervo; cabe resaltar que


la mayoría venían poseyendo terrenos en el mismo.

2. Los procesados han venido causando daños a dicha Área Natural


Protegida – ANP – como se constata en el mes de marzo del 2006.

3. Los procesados han talado árboles ubicados al interior del ANP.

4. El fiscal solicita se condene a los procesados a tres años de prisión y una


reparación civil a favor del Estado de 2,000 soles.

5. En el caso del procesado VARGAS GONZALES por propia versión se lo


imputa responsable, ya que indica, trabajó como peón para la procesada
SAUCEDO CUBAS realizando labores de sembrado de postes como cercos;
para el INRENA y la Policía Nacional del Perú – PNP – el inculpado si realizó
trabajos de extracción ilegal. La misma coacusada SAUCEDO CUBAS indica
que ella ordenó al referido procesado que corte los árboles con hachas para
posteriormente sembrar postes con el producto obtenido.

6. En el caso del procesado SILVA VASQUEZ reconoce que realizó trabajos


de tala de helechos y otras plantaciones, reconociendo que sus invernas
(terrenos) están dentro del ANP; cambia posteriormente su manifestación, lo
cual no es aceptado por el Juez.

7. El Juez alude a la propiedad de los predios donde se realizaron los hechos,


señalando que al no haberse probado la propiedad de los procesados sobre los
mismos, deduce que lo son del ANP, es decir del Estado, por lo que se verifica
la figura de usurpación.

8. El Juez deja sentado que el procesado SILVA VASQUEZ no se encuentra


bajo el supuesto de responsabilidad restringida del artículo 22º del Código
Penal ya que cuenta con 64 años.

9. En el caso del procesado GONZALES SILVA se encuentra


responsabilidad, basándose en la versión que presentó ante la PNP , donde
señala que realizó trabajos de roza de plantaciones en terreno de su propiedad,
sin probar dicha propiedad; reconoce además que dicha supuesta propiedad se
encuentra al interior del ANP; posteriormente cambia su versión en el sentido
de afirmar que no se encontraba realizando ningún tipo de trabajo, cambio que
no es aceptado por el Juez quien señala que lo realiza para evadir su
responsabilidad.

10. El Juez señala que:

a. Está comprobado que los predios se ubican y los hechos se realizaron al


interior del Parque Nacional de Cutervo.
b. En el caso de la procesada SAUCEDO CUBAS el Juez señala que la
misma ordenó el corte de un árbol de roble para uso personal y que los postes
del cerco de su propiedad fueron colocados con mes y medio de antigüedad al
momento de la verificación, y que intenta evitar su responsabilidad, ya que
indica que su predio está fuera del Parque Nacional de Cutervo, situación que
es probadamente falsa, pues el predio si se encuentra al interior.

c. Que el guardaparque ZALDIVAR VASQUEZ señala que ha sido testigo


confirmando que los trabajos se han realizado al interior del Parque Nacional
de Cutervo.

d. En el caso de VARGAS GONZALES no se ha probado que venga


usurpando u ocupando ilegalmente alguna zona del Parque Nacional de
Cutervo por lo que no configura en responsabilidad por Usurpación.

e. En el caso de la usurpación de SAUCEDO CUBAS la posesión es desde


1985 por lo que el delito de usurpación es declarado prescrito.

f. Señala el juez que: “…es de público conocimiento que el Parque Nacional


de Cutervo viene siendo depredado por los pobladores del lugar, que si bien es
cierto muchos si respetan la intangibilidad del Parque otros como los
procesados se atreven a pesar de que conocen de la prohibición a talar árboles
dentro de las áreas del Parque Nacional, pese tratarse de un área protegida,
talando árboles sin autorización de INRENA, lo que está llevando a la
desaparición de áreas pertenecientes al Parque Nacional de Cutervo, y por
lógica consecuencia la desaparición de especies arbóreas como de animales,
lo que a la larga causará un desastre ecológico en la zona, que es necesario
detener, siendo responsabilidad de las autoridades formales hacer todo lo
posible en defensa de la ecología del Parque”.

g. La condena que impone es:

i. VARGAS GONZALES, SAUCEDO CUBAS Y SILVA


VASQUEZ Y GONZALES SILVA es por autoría de DELITOS CONTRA EL
PATRIMONIO en la figura de DAÑOS CONTRA LA ECOLOGIA ; DELITOS
CONTRA LOS RECURSOS NATURALES Y EL MEDIO AMBIENTE en su
figura de DEPREDACION DE BOSQUES PROTEGIDOS y ALTERACION DEL
MEDIO AMBIENTE en agravio del Estado, condenándolos a: SILVA VASQUEZ
y GONZALES SILVA por comisión de DELITO CONTRA EL PATRIMONIO en
la figura de usurpación en agravio del Estado a 03 años de pena privativa de la
libertad efectiva en la cárcel de San Rafael en la ciudad de Jaén. Además fijo la
reparación civil en dos mil soles, además de 90 días multa.

ii. VARGAS GONZALES se da por sobreseido archivándose.

iii. SAUCEDO CUBAS se da por prescrito, en el caso de la


USURPACION, archivándose.

Relación entre propiedad del predio y comisión de delito contra la


ecología
Existe un tema previo que debo resaltar. Soy de los que consideran que la
penalización de la tala ilegal es un exceso y como tal debe descartarse de
nuestro régimen jurídico. Apelando a una serie de razones entre ellas, el
carácter de ultima ratio del derecho penal, la desproporción entre la sanción y
el bien jurídico tutelado, la imposibilidad de su aplicación, y otras de menor
rango que no paso a detallar.

Dejando en claro este punto, paso a mostrarles mis opiniones.

Como ya es común en estos casos se mezclan temas que, valgan verdades, no


tienen relación. Me pregunto, ¿en que parte de alguno de los tipos penales del
Capítulo de Delitos contra la Ecología se habla de propiedad sobre bienes
muebles o inmuebles?

Pues no se habla, porque el tema no es relevante. ¿Acaso es relevante ser


dueño de la fábrica para que eso me exima de responsabilidad por contaminar?
Pues no; mi derecho de propiedad me otorga, la facultad de poseer, usar,
disfrutar y reivindicar, lo cual obviamente incluye el disfrute de los frutos de la
misma, lo cual incluye todo aquello que crece en mi predio, siempre y cuando
el Estado no haya declarado que existen algunos frutos que no pueden ser de
mi propiedad o que, al serlo, para su uso debo solicitar el permiso respectivo.

En los casos de la fauna y flora silvestre, los especímenes y los productos y


subproductos extraídos de ellos, son propiedad del Estado, a pesar que los
mismos sean encontrados al interior de un predio particular. Es decir si
estamos ante el caso de un ejemplar de Gallito de las Rocas, por ejemplo, el
cual tiene su nido o zona de alimentación o apareamiento dentro de mi predio,
eso no quiere decir que dicho Gallito de las Rocas es “mío”, o que el nido es de
“mi propiedad”. A pesar de estar en mi predio, siguen siendo propiedad del
Estado; es más, es una propiedad especial ya que es un bien de dominio
público, lo que quiere decir que no puede ingresar a mi esfera patrimonial pues
siempre estará en la esfera patrimonial del Estado.

Caso similar ocurre con las especies de flora silvestre maderable o no. Los
árboles que estaban ubicados al momento que el Estado me entregó o
reconoció mi propiedad sobre el suelo, siguen siendo del Estado. La
transferencia del Estado a mi esfera patrimonial o la posterior que yo haga a la
esfera patrimonial de terceros, no incluye a la flora silvestre, a lo que se
denomina el “vuelo forestal”, esto incluye obviamente a los árboles.
Nuevamente estos árboles son de dominio público y no pueden dejar el ámbito
patrimonial del Estado.

Un caso aparte es el de los árboles que provienen de una plantación o que no


son de la flora silvestre. En estos casos el Estado reconoce que los mismos
son propiedad de un particular, pero para su aprovechamiento se requiere una
comunicación o Permiso del Estado, puesto que igual los considera parte del
Patrimonio Forestal, al igual que los árboles que son de la flora silvestre.

Podemos concluir así que la legislación es bien clara. El vuelo forestal es


propiedad del Estado hasta que el mismo diga lo contrario, por lo cual todo
aprovechamiento debe requerir una previa comunicación del mismo
(concesión, permiso o autorización).

Por ello es que en principio es irrelevante al momento de realizar el análisis de


comisión de un delito como el de depredación de formaciones vegetales, o de
tala ilegal, el hecho que el sujeto activo sea o no propietario del predio donde
ocurren los hechos. Decimos que en principio pues el tema si es relevante al
momento de analizar el dolo. Si existen pruebas suficientes que indiquen que el
sujeto activo desconocía que se requería de algún tipo de autorización para
realizar la extracción, entonces no configura el tipo, y el sujeto debe ser
eximido de cualquier sanción.

De otro lado, para estos casos, y tal como esta diseñado el tipo, no es
relevante el hecho que los árboles hayan estado al interior de un Área Natural
Protegida. Claro para todos es obvio que es más grave cuando se habla de tala
al interior de una zona como esta, pero el tipo no hace ninguna diferenciación.
Para el tipo vigente no es relevante el que se haya realizado dentro o fuera de
un Área Natural Protegida puesto que no reclama dicho requisito. Sólo se
requiere que la formación vegetal se encuentre protegida, y en nuestro país
cualquier formación vegetal de la flora silvestre, está protegida, a la cual se
añade toda la flora maderable, silvestre o no, que tiene protección por ser parte
del Patrimonio Forestal.

Relevancia para la sentencia que el delito se haya cometido dentro o fuera


del Parque Nacional de Cutervo

Como parte de su análisis el juez incluye el aspecto si los hechos


sucedieron dentro o fuera del Parque Nacional de Cutervo.

Este punto es relevante de acuerdo a la interpretación que se realice del


contenido del tipo penal cuando habla de “…bosques u otras formaciones
vegetales naturales o cultivadas que están legalmente protegidas…”.

Para empezar aquí el tipo no habla de un espécimen; alude a que debe ser por
lo menos más de un espécimen, porque sino no podríamos hablar de bosque o
de formación vegetal.

Generalmente se acepta que toda la flora silvestre se encuentra protegida, sea


esta cultivada o natural, ya que pertenecen al “Patrimonio Forestal de la
Nación”. Esta interpretación deduce, y decimos “deduce” ya que no existe una
norma que lo establezca literalmente, que al ser parte del Patrimonio de la
Nación, tiene la protección de ella, y por tanto se puede conceptualizar a
cualquier bosque o formación vegetal existente en el país, como “protegida”.
Claro esto incluiría hasta el césped de un parque vecinal, las islas peatonales,
los linderos vecinales o prediales conformados por vegetación etc, excluyendo
a la flora doméstica.

Por ello no es relevante si es que la acción fue cometida fuera o dentro de un


Área Natural Protegida, por lo menos desde el punto de vista del tipo penal no.
Bueno esto no es así al momento de analizar el dolo del sujeto, pues si conoce
que el hecho ocurre dentro de un ANP, entonces es definitivo que conoce la
ilicitud de su accionar.

Obviamente que desde un análisis de la realidad es sumamente más grave, o


más bien, es grave el hecho de cometer el delito al interior de un Área Natural
Protegida por el mismo carácter de sitio de conservación in situ definida por la
Convención sobre la Diversidad Biológica, que es Ley en nuestro país, pero
ello no está legislado, es decir no constituye un agravante del tipo penal.
Menos aún el tipo penal se coloca en las situaciones derivadas de las
diferentes categorías de protección de la flora silvestre existentes. No es lo
mismo talar una especie en peligro de extinción que una que no se encuentra
en alguna de las categorías de protección.

Por ello el tipo penal es deficiente, ya que califica toda tala como igual, sin
importar el ecosistema donde se encontraba el espécimen talado, ni si el
mismo pertenece a una especie que esta en peligro de extinción, por ejemplo,
o no.

Compromiso de las autoridades

En la parte final del razonamiento realizado por el Juez señala un


elemento interesante de resaltar:

“…lo que a la larga causará un desastre ecológico en la zona, que es necesario


detener, siendo responsabilidad de las autoridades formales hacer todo lo
posible en defensa de la ecología del Parque.”

Más allá del detalle de la terminología utilizada, como cuando se alude a la


defensa de la “ecología” cuando lo más acertado tal vez hubiera sido aludir a
los ecosistemas, o los factores biológicos, o bióticos, ya que la ecología es la
ciencia que estudia las interrelaciones que existen en los ecosistemas, por lo
que no creemos que se haya querido aludir a la defensa de la ciencia que
estudia al Parque Nacional de Cutervo, consideramos que es relevante y
sumamente saludable resaltar el nivel de compromiso que alega nuestro
operador de justicia, elemento que es loable y pocas veces visto en nuestro
país.

Como alguna vez escuche al Doctor Antonio Andaluz en las aulas


universitarias, el derecho ambiental es dinámico y sobre todo, responde a
lógicas diferentes, concepciones que el derecho tal como es enseñado y
ejercido en este país, no responden.

Por ello el primer paso, el del compromiso con la defensa de las ANP anuncia
que por lo menos allá en Cutervo tenemos uno de esos pocos jueces que, con
un mayor desarrollo seguramente en los próximos años, con una mayor
especialización, algún día puedan llegar a alguna Corte Superior, y porque no,
a la Corte Suprema y puedan brindarnos desde allí una lección, lección de una
mirada que no se queda en la confrontación de un pequeño delito, sino que
entiende que su accionar esta inmerso dentro de contexto donde la protección
del medio ambiente no es una de las prioridades nacionales, cuando debería
ser nuestra mayor prioridad.

CONCLUSIONES

1. No existe ninguna relevancia para la determinación de la comisión de


un delito contra la ecología, si el mismo es realizado al interior de una
propiedad privada, o no. Los recursos naturales, salvo los provenientes
de plantaciones, o los animales domésticos por ejemplo, son propiedad
del Estado.

2. SI bien es cierto es de fácil conclusión que la comisión de un delito contra


la ecología sería más grave de cometerse en un Área Natural Protegida, esto
no lo establece la legislación. No existe ninguna diferencia si es que el delito es
cometido dentro o fuera de un Área Natural Protegida.

3. Se debe felicitar la acción del juez que sentenció.

Lima, 01 de agosto del año 2007

Entro en vigencia sanciones contra el medio ambiente

 Hoy entran en vigencia drásticas sanciones para frenar delitos contra el medio ambiente
Lima, ene. 01 (ANDINA).- A partir de hoy, 1 de enero, rigen las nuevas
sanciones para quienes cometan delitos contra el medio ambiente, que incluyen
pena de cárcel efectiva de hasta diez años.
Estas drásticas sanciones están contempladas en la modificación del Código
Penal y de la Ley General del Ambiente, y se aplicarán a personas implicadas en
la depredación de especies protegidas, destrucción de bosques intangibles y
las reservas naturales, así como el tráfico de árboles madereros.
Según el ministro del Ambiente, Antonio Brack, también se aplicarán esas penas
a los funcionarios que no hacen cumplir la ley o que, violándola, otorgan
licencias para proyectos que afecten el medio ambiente.
A este avance en materia penal se suma la creación de las fiscalías ambientales,
que se dedicarán a conocer específicamente las denuncias sobre atentados contra
el ecosistema y hacerles seguimiento. Esto con el fin de concretar la aplicación
de las penas recientemente introducidas en el Código Penal a fin de hacer frente
a los delitos ambientales. Para ello, el personal respectivo ha recibido
capacitación en esos temas durante el año que acaba de concluir.
En ese contexto, por primera vez en la historia, hace apenas unos días se detuvo
a un alcalde por atentar contra un área natural protegida. Se trata de Nemesio
Mendoza, burgomaestre de Puerto Bermúdez, quien es acusado de delito
ambiental; conjuntamente con su homólogo de Pichanaki, Zózimo Cárdenas, por
construir una carretera en una zona del bosque de protección San Matías-San
Carlos, vulnerando el área natural protegida. A ello se suma el agravante de no
contarse con el expediente técnico que haría viable la construcción de la
carretera, así como el correspondiente estudio de impacto-ambiental.
Cabe recordar también que este mes debe definirse si el Perú obtiene la sede de
la Conferencia de Cambio Climático de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) que se realizará el 2010, como lo propuso el ministro Brack.
En caso se confirmara la sede, más de 12 mil representantes de 142 países
debatirían sobre el cambio climático en el Perú, uno de los 12 países
megadiversos del mundo, con más de 84 zonas de vida y una gran variedad de
climas que permiten el desarrollo de una amplísima variedad de flora y fauna.
Conclusiones

 Se pueden definir como aquellas conductas que son realizadas por los
servidores públicos, concesionarios de un servicio ambiental, o particulares,
con las cuales provocan un daño al medio ambiente o a sus ecosistemas.
Recordemos que las conductas delictivas pueden ser por Acción y Omisión.

 El Medio ambiente es el bien jurídico tutelados por las normas de derecho


penal, que sanciona para poder mantener en buenas condiciones el medio
ambiente para las generaciones presentes y futuras.

 No existe ninguna relevancia para la determinación de la comisión


de un delito contra la ecología, si el mismo es realizado al interior
de una propiedad privada, o no. Los recursos naturales, salvo los
provenientes de plantaciones, o los animales domésticos por
ejemplo, son propiedad del Estado.

 El delito ambiental es un delito social, pues afecta las bases de la


existencia social económico, atenta contra las materias y recursos
indispensables para las actividades productivas y culturales, pone en
peligro las formas de vida autóctonas en cuanto implica destrucción
de sistemas de relaciones hombre – espacio

 Compromiso de las autoridades

En la parte final del razonamiento realizado por el Juez señala un


elemento interesante de resaltar:

“…lo que a la larga causará un desastre ecológico en la zona, que es necesario


detener, siendo responsabilidad de las autoridades formales hacer todo lo
posible en defensa de la ecología del Parque.”