You are on page 1of 7

los elementos que constituyen el self*, tales como autoconcepto, autoestima,

autofocalización, autovigilancia y autoeficacia.

Identidad social:
panorama general

todos desarrollamos una identidad


social, autodefinición que guía de manera precisa cómo nos conceptualizamos y evaluamos
a nosotros mismos (Deaux, 1993).

La identidad social comprende muchas


características únicas como el nombre propio o el autoconcepto, y otras características
que compartimos con los demás (Sherman, 1994). Entre éstas se encuentran el
género, nuestras relaciones interpersonales (hija, hijo, esposa, padre, etc.); nuestras
vocaciones y aficiones (estudiante, músico, psicólogo, surfista, deportista, ornitólogo
amateur, etc.); afiliaciones políticas o ideológicas (feminista, ecologista, demócrata,
republicano, vegetariano, etc.); atributos específicos (homosexual, brillante, discapacitado,
bajo, atractivo, etc.); y afiliaciones políticas y religiosas (católico, sureño,
hispano, judío, afroamericano, musulmán, ateo, pueblerino, etc.) (Deaux et al., 1995).

mejor forma de conceptualizar la


identidad social considera cuatro dimensiones: percepción del contexto intergrupal,
atracción hacia el endogrupo, interdependencia de creencias y despersonalización,

dos tipos básicos de identidad social: segura e insegura.

el quiénes somos está determinado en parte


por la herencia. Características físicas como sexo, raza y color de pelo son ejemplos
obvios.

Las mayores influencias genéticas se encontraron


en la popularidad autopercibida y la apariencia física; también fueron significativas
—aunque en menor proporción— las percepciones de ansiedad, felicidad y habilidades
académicas. Parte de lo que somos y cómo nos percibimos depende de
factores innatos.

Muchas categorías que conforman nuestra identidad social están ligadas a nuestro
mundo interpersonal. Indican el grado en que nos agrada y desagrada aquello
que nos rodea.

Ejemplo: Cuando el contexto social de una persona cambia, se desarrolla una


nueva identidad social que puede ser una fuente importante de estrés (Sussman,
2000). Los individuos hacen frente a dicho estrés de diversas maneras. Por ejemplo,
los estudiantes hispanos en Estados Unidos salen de una subcultura en la que
son mayoría y entran en una subcultura anglosajona (al ir al instituto o encontrar
empleo en una organización), lo que deviene en un estrés que conduce a dos tipos
diferentes de reacción.
El self: componentes de nuestra identidad única

Se refiere al centro del universo social de cada persona. Cada individuo está
“autoconcentrado” En este los factores genéticos juegan un papel importante. Además, la
autoidentidad o autoconcepto está ampliamente basado en lo aprendido de nuestras
interacciones con otras personas, comenzando por los miembros más próximos de la
familia hasta las interacciones con quienes se encuentran más allá del entorno familiar.

Autoconcepto: el esquema básico


El autoconcepto es una colección organizada de creencias y autopercepciones
sobre sí. Determina cómo procesamos información acerca de nosotros mismos, lo que
incluye nuestros motivos, estados emocionales, autoevaluaciones, habilidades y mucho más
(Klein, Loftus y Burton,1989; Van Hook y Higgins, 1988). Por ejemplo, si se analiza lo
humorístico de alguien, esto no pone a la defensiva. De manera semejante, descubrir
personas similares a nosotros reduce el estar a la defensiva (Schimel et al., 2001)

El self se desarrolló como una característica adaptativa. El primer aspecto que emerge es la
autoconciencia subjetiva; ésta implica la habilidad del organismo para diferenciarse en
cierto grado de su ambiente físico y social. Por otro lado, pocos animales (los primates)
desarrollan eventualmente la autoconciencia objetiva, la capacidad del organismo para ser
objeto de su propia atención (Gallup, 1994), estar consciente de su propio estado mental
(Cheney y Seyfarth, 1992), y «saber que sabe, recordar que recuerda» (Lewis, 1992, p.
124). Finalmente, tenemos la autoconciencia simbólica, habilidad que permite formar
una representación cognitiva abstracta del self por medio del lenguaje. De hecho,
esta representación hace posible que podamos comunicarnos, establecer relaciones,
alcanzar metas, evaluar resultados, desarrollar actitudes autorrelacionadas, y
defendernos de informaciones que puedan amenazar nuestro self.

¿QUÉ CONFORMA EL AUTOCONCEPTO Y CÓMO FUNCIONA?


Esto se define tras responder la pregunta de «¿Quién eres tú?». El contenido básico del self,
considera ocho categorías. Varias de éstas refieren: aspectos de la identidad social
(nacionalidad, raza, etc.) y atributos personales (relaciones, hobbies, etc.) Además, un
autoesquema incluye las experiencias pasadas, el conocimiento detallado de cómo eres
ahora a diferencia del pasado, y tus expectativas acerca de los cambios que experimentarás
en el futuro. En otras palabras, un autoesquema es la suma de cada cosa que la persona
recuerda, sabe y puede imaginar de sí misma.
Debido a que el self es el centro del mundo social de cada persona y dado que los
autoesquemas están muy bien desarrollados, se desprende que somos capaces de
hacer un mejor trabajo de procesamiento de información autorrelevante que de cualquier
otro tipo. Este fenómeno es conocido como efecto de autorreferencia. Por ejemplo, como
si mi apellido es Byrne, tiendo a prestar atención, recordar y traer a colación información
relacionada con este nombre antes que con cualquier otro, y mucho más que si simplemente
pensara en quienes no son Byrne. Una razón básica para que se dé este efecto es que el
material autorrelevante se procesa de manera más eficiente (Klein y Loftus, 1988). Esto es,
empleamos más tiempo pensando en palabras o eventos que son relevantes para nosotros
(procesamiento elaborativo), y organizamos información autorrelevante en categorías ya
presentes (procesamiento categórico).
También se puede decir que por el efecto de autorreferencia, procesamos de
manera más eficiente información sobre nosotros mismos antes que otros tipos de
información. Además del self personal, existe un self social que incluye relaciones
interpersonales y una identidad colectiva basada en factores como raza, religión y
etnia.
■ Más allá de nuestro autoconcepto real, existen muchos selves diferentes y
usualmente mejores sobre cómo podemos imaginarnos en el futuro: nuestros
selves posibles. Los autoconceptos cambian en función de la edad, pero también
en respuesta a nuevas informaciones, cambios en el entorno o en nuestra posición
laboral, y las interacciones con los demás.

AUTOESTIMA
La autoestima se basa en la autoevaluación (las actitudes hacia nosotros mismos
en general y en ámbitos específicos). Una parte se fundamenta en procesos de
comparación social. Cabe destacar que hay muchos factores positivos (y algunos
negativos) asociados a la alta autoestima; se han encontrado evidencias
consistentes acerca de las consecuencias negativas relacionadas con una
autoestima variable.
■ La autofocalización se refiere a la medida en que un individuo dirige su atención
hacia sí mismo o hacia algún aspecto del mundo exterior.
■ La forma en que almacenamos información positiva y negativa en nuestra
memoria constituye un importante aspecto en la regulación del humor y en la
habilidad para hacer frente a eventos que producen estrés.
■ La autovigilancia alude a la tendencia a regular nuestro comportamiento a partir
de factores externos (alta autovigilancia) o con base en nuestras creencias y
valores internos (baja autovigilancia).
■ La autoeficacia considera la creencia de un individuo sobre su capacidad para
llevar a cabo una tarea, alcanzar una meta o superar un obstáculo.
■ Una autoeficacia alta es crucial para la ejecución exitosa de tareas tan diversas
como trabajo escolar, ejercicio físico, salud, acción política, y evitar
comportamientos transgresores. Por ejemplo, las autoconcepciones pueden ser
relativamente centrales o relativamente
periféricas (Sedikides, 1995). Las autoconcepciones centrales son más
extremas (en sentido positivo o negativo) que las periféricas. Podrías pensar en ti
mismo como extremadamente brillante y atractivo (centrales), pero moderadamente
bueno en matemáticas y relativamente fuerte (periféricas).
Por ejemplo, las autoconcepciones pueden ser relativamente centrales o relativamente
periféricas (Sedikides, 1995). Las autoconcepciones centrales son más
extremas (en sentido positivo o negativo) que las periféricas. Podrías pensar en ti
mismo como extremadamente brillante y atractivo (centrales), pero moderadamente
bueno en matemáticas y relativamente fuerte (periféricas).
con autoesquemas sexuales relativamente positivos (románticas/apasionadas
o abiertas/directas) reportaron ser más activas sexualmente, involucrarse en
actividades sexuales más variadas y tener mayor número de compañeros sexuales,
que aquellas mujeres con un autoesquema sexual negativo (vergonzosas/conservadoras).
Los hombres también expresan una dimensión apasionada/
amorosa (sensible y sensual) y una del tipo mente cerrada/conservadora.
Únicamente entre los hombres aparece un esquema poderoso/agresivo (excitante,
dominante, espontáneo). Tal como ocurre con las mujeres, estos esquemas están
asociados al comportamiento sexual.
AUTOCONCEPTO SOCIAL
Parte de lo
que somos y de lo que pensamos de nosotros mismos está determinado por una
identidad colectiva que es el self social (por oposición al self personal). En efecto,
el self social tiene dos componentes: (1) lo que deriva de las relaciones interpersonales,
y (2) aquello que proviene de la pertenencia a agrupaciones más amplias
y menos personales como raza, etnia o cultura. Dichas relaciones llegan a formar
parte del self (Smith y Henry, 1996). Baumeister y Leary (1995) aducen que el self
social está basado en una «necesidad de pertenencia» fundamental, característica
genética en los humanos.
––«¿Quién eres tú?»—, cabe preguntar: «¿Quién eres tú… cuando…?». Mendoza-
Denton y sus colegas (2001) suministraron a los participantes uno de dos tipos distintos
de frases a completar.
el autoconcepto
social se hace cada vez más diferenciado y mejor definido con la edad.

selves posibles:
representaciones mentales de lo
que podríamos o deberíamos
llegar a ser en el futuro.
El autoconcepto de una persona en un momento dado es específicamente un
autoconcepto de trabajo, abierto con frecuencia a nuevas experiencias, retroalimentación
e información autorrelevante
Los individuos optimistas tienen más confianza que los pesimistas en el logro
de cambios positivos en el self (

FACTORES EXTERNOS QUE AFECTAN AL AUTOCONCEPTO.


Los autoconceptos
cambian con
las situaciones.
Entre los diversos factores
que producen cambios en el
autoconcepto se encuentran
aquellos asociados al propio
empleo. Así, la
autopercepción de una
persona suele estar
fuertemente influida por
su trabajo.

El apoyo y afirmación de una persona cercana


puede hacer que un individuo alcance su self ideal. Drigotas y sus colegas (1999)
describieron a dicha pareja como un escultor, y el cambio que resulta en la otra persona
como efecto Miguelángel.

Autoestima: actitudes hacia nosotros mismos


autoestima: autoevaluación
realizada por cada individuo;
actitud propia hacia sí a lo largo
de una dimensión positivanegativa.
Las personas pueden
buscar juicios de sí o autovaloración (y obtener un autoconocimiento preciso), o
bien autoenaltecimiento (proveerse de información positiva sobre sí mismos), o
autoverificación (confirmar lo que ya saben sobre sí).

EVALUARSE A SÍ MISMO. Tener una autoestima alta significa que el individuo gusta
de sí
Una aproximación diferente
resulta de solicitar a los participantes que indiquen lo que sería su self ideal, lo que
es su self actual, y examinar la discrepancia entre ambos. A mayor diferencia entre
self actual y self ideal, menor autoestima.
Una fuente importante para nuestra autoevaluación son los demás; nos juzgamos
a nosotros mismos sobre la base de comparaciones sociales (Browne, 1992;
Wayment y Taylor, 1995).
Por ejemplo, si vas
por la calle y ves pasar a alguien con mayor sobrepeso que el tuyo, te sentirás mejor
contigo mismo
En este caso, la comparación social produce
un efecto de asimilación que hace que te asocies con la inferioridad. Si tu
mejor amigo (hermano o pareja) está alterado emocionalmente, ello se refleja de
manera negativa en ti.
comparación social a la baja:
compararte a ti mismo con
alguien que es peor que tú en
relación con un atributo
particular.
comparación social al alza:
compararte a ti mismo con
alguien que es mejor que tú en
relación con un atributo
particular.
Cuando las competencias reales de una persona no se corresponden con su autoevaluación,
el resultado se denomina autoestima paradójica
Existe
evidencia acerca de que los niveles de serotonina en la sangre están relacionados
con la autoestima; una autoestima baja y niveles bajos de serotonina están asociados
con la impulsividad y la agresividad (Wright, 1995).

CAMBIOS EN LA AUTOESTIMA. Los eventos negativos de la vida tienen consecuencias


negativas en la autoestima. Por ejemplo, enfrentarse a problemas en la escuela,
el trabajo, con la familia o entre los amigos trae como consecuencias disminución
en la autoestima, incremento de la ansiedad, y que el individuo atosigado intente
reafirmarse de diversas formas (Joiner, Katz y Lew, 1999

Autoconcepto y autoestima son los componentes básicos de la investigación


y teoría sobre el self; sin embargo, otros aspectos del autofuncionamiento
son igualmente de gran importancia. Examinaremos tres de ellos: autofocalización,
autovigilancia y autoeficacia.