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FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIA POLITICA”

“ESCUELA ACADEMICA PROFESIONAL DE DERECHO”

TEMA:
OTRAS FORMAS DE TUTELA Y REVISIÓN JURISDICCIONAL DE LOS
ACTOS EMITIDOS POR LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA, HABEAS DATA,
EL AMPARO Y CUMPLIMIENTO TENIENDO EN CUENTA LA LEY, LAS
NORMAS COMPLEMENTARIAS Y EL REGLAMENTO.

CURSO:

DERECHO PROCESAL ADMINISTRATIVO

DOCENTE:

ORIUNDO YARANGA, ROBERTO IVAN

ALUMNOS:

 QUISPE LAURENTE, ELVIS


 TABOADA LA FUENTE, SKINNER
 BALDEON HINOSTROZA, DANNY DEIVIS

AYACUCHO – PERÚ

2017
DEDICATORIA:

El presente trabajo está dedicado


a nuestros padres como
agradecimiento a su esfuerzo,
amor y apoyo incondicional
durante nuestra formación tanto
personal como profesional.
INTRODUCCION

La función administrativa, dada su importancia, se encuentra sometida a


múltiples mecanismos de control, dentro de las cuales se encuentra el control
jurisdiccional efectuado por varios de los detentadores de dicha función según
la Constitución, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Jurado Nacional
de Elecciones, así como el arbitraje.

A su vez, el Poder Judicial controla las decisiones administrativas a través de la


posibilidad de revisión jurisdiccional de las actuaciones administrativas vía por
ejemplo el Proceso Contencioso Administrativo y de la existencia de los
diversos procesos constitucionales, destacando la acción popular, destinada al
control de los actos normativos de la Administración Pública, dado que se
emplea para impugnar normas reglamentarias, que por definición poseen rango
secundario.

Este mecanismo de control es medular en el Estado de Derecho, sin la cual no


sería posible asegurar un comportamiento adecuado de la Administración Ello
no significa que el Poder Judicial no pueda controlar actos políticos o
gubernativos, no existiendo actuación estatal alguna que pueda ser resultado
de una decisión arbitraria, como lo ha señalado en reiterada jurisprudencia el
Tribunal Constitucional peruano.
INDICE
CARATULA

DEDICATORIA

INTRODUCCION

MARCO TEORICO ........................................................................................................................... 1


TITULO II .................................................................................................................................... 2
TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA. CAPITULO 1………………………………………………………………….2
MARCO DE REFERENCIA ........................................................................................................ 2
1.2. CONCEPTO ...................................................................................................................... 2
2. LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA COMO DERECHO CONSTITUCIONAL .................................... 5
3. LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA ANTES Y DURANTE EL PROCESO.............................. 6
4. El Proceso Contencioso Administrativo ................................................................................ 7
5. CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL .................................................................................. 9
(LEY Nº 28237)........................................................................................................................... 9
6. TÍTULO IV ............................................................................................................................. 10
PROCESO DE HÁBEAS DATA .................................................................................................... 10
7. TÍTULO V ............................................................................................................................ 12
PROCESO DE CUMPLIMIENTO ................................................................................................. 12
CONCLUSIONES ....................................................................................................................... 15
BIBLIOGRAFIA .......................................................................................................................... 16
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TITULO II

TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA

CAPITULO 1

1. MARCO DE REFERENCIA
En nuestros días, ante la presencia de un conflicto, en todo Estado
Constitucional (de derecho, democrático y social) virtualmente ha desaparecido
la posibilidad de auto tutela o autodefensa (“justicia por mano propia”),
quedando la autocomposición y la heterocomposición como mecanismos
válidos y pacíficamente admitidos para solucionarlos. Actualmente desde el
propio Estado se alienta la autocomposición del conflicto, en el entendido que
la solución adoptada por los propios actores es mejor que la decidida por un
tercero, y se reserva a las personas que acudan a los órganos jurisdiccionales
del Estado, generalmente en última instancia, para resolver un conflicto de
intereses o eliminar una incertidumbre, ambas con relevancia jurídica.
Sin embargo, pese a la modernidad de los ordenamientos procesales, el
servicio de justicia nuestro todavía no goza de aceptación social mayoritaria, lo
que nos lleva a concluir que es necesario continuar con la búsqueda, creación
y regulación legal de nuevas herramientas procesales que coadyuven a
mejorar el servicio, y esencialmente sirvan para dar tutela efectiva a los
ciudadanos.
El mantenimiento de la paz social en justicia no se consigue haciendo que el
Estado sea depositario de la exclusividad de la función jurisdiccional, o
prohibiendo o sancionando punitivamente el ejercicio de la autodefensa, es
necesario y fundamental que el Estado sea capaz de crear instrumentos
adecuados y eficaces para satisfacer las pretensiones de los justiciables que se
formulan ante los órganos jurisdiccionales.

1.2. CONCEPTO
El derecho a la tutela jurisdiccional efectiva es aquél por el cual toda persona,
como integrante de una sociedad, puede acceder a los órganos jurisdiccionales
para el ejercicio o defensa de sus derechos o intereses, con sujeción a que sea
atendida a través de un proceso que le ofrezca las garantías mínimas para su

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efectiva realización. El calificativo de efectiva que se da le añade una
connotación de realidad a la tutela jurisdiccional, llenándola de contenido.
El derecho a la tutela jurisdiccional “es el derecho de toda persona a que se le
haga justicia; a que cuando pretenda algo de otra, esta pretensión sea atendida
por un órgano jurisdiccional, a través de un proceso con garantías mínimas”

Bernardis define la tutela jurisdiccional efectiva como “la manifestación


constitucional de un conjunto de instituciones de origen eminentemente
procesal, cuyo propósito consiste en cautelar el libre, real e irrestricto acceso
de todos los justiciables a la prestación jurisdiccional a cargo del Estado, a
través de un debido proceso que revista los elementos necesarios para hacer
posible la eficacia del derecho contenido en las normas jurídicas vigentes o la
creación de nuevas situaciones jurídicas, que culmine con una resolución final
ajustada a derecho y con un contenido mínimo de justicia, susceptible de ser
ejecutada coercitivamente y que permita la consecución de los valores
fundamentales sobre los que se cimienta el orden jurídico en su integridad”.

Sin embargo, no es suficiente que un derecho esté reconocido expresamente


en los textos constitucionales, pues la verdadera garantía de los derechos de la
persona consiste en su protección procesal, para lo que es preciso distinguir
entre los derechos y las garantías de tales derechos, que no son otras que los
medios o mecanismos procesales a través de los cuales es posible su
realización y eficacia. Es por ello que, muchas veces, se reclaman nuevas
formas procesales que aseguren, fundamentalmente, una tutela jurisdiccional
pronta y eficiente.
Nuestro Código Procesal Civil de 1993, con una depurada técnica legislativa,
establece en el artículo I del Título Preliminar el derecho a la “tutela
jurisdiccional efectiva”, al señalar:

“Artículo I.-Derecho a la tutela jurisdiccional efectiva.- Toda persona tiene


derecho a la tutela jurisdiccional efectiva para el ejercicio o defensa de sus
derechos o intereses, con sujeción a un debido proceso”.
Consiguientemente, es deber del Estado promover la efectividad del derecho a

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la tutela jurisdiccional, que no sólo se limita al aspecto procesal, sino,
fundamentalmente, al aspecto material, en el sentido de resolver la pretensión
planteada.
El panorama doctrinario relacionado con el Derecho Procesal Civil se
caracteriza, actualmente, por la exaltación de las bondades de la eficacia en el
proceso, situándola en lugar preferencial al punto que algunos hablan del
“eficientismo procesal”. Así, el italiano Proto Pisani expresó que “el principio
de efectividad no es apenas una directiva para el legislador sino también “un
principio hermenéutico del Derecho vigente”. Precisamente este valor tiene una
función instrumental respecto de otro valor de innegable jerarquía cual es la
“justicia”.
Actualmente se sostiene que el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva
comprende:
•Acceso a la justicia: La posibilidad de acceder a los órganos jurisdiccionales,
ya sea como demandante o demandado, con el propósito de que se reconozca
un interés legítimo.
• El derecho a un proceso con todas las garantías mínimas: Que sería,
precisamente, el derecho al debido proceso.
• Sentencia de fondo: Los jueces deben dictar, por regla general, una
sentencia sobre el fondo del asunto materia del petitorio para solucionar el
conflicto intersubjetivo de intereses o eliminar la incertidumbre, ambas con
relevancia jurídica; empero, en el caso de no poder entrar al fondo, porque no
concurren los presupuestos procesales y las condiciones de la acción, dictarán
una resolución fundada en derecho.
• Doble instancia: Es la posibilidad que tienen las partes de impugnar la
sentencia que consideren contraria a derecho, con el propósito de que sea
exhaustivamente revisada por el superior jerárquico y, de ser el caso, se expida
una nueva sentencia adecuada.
• Ejecución: Es el derecho a solicitar y obtener el cumplimiento material
efectivo de la sentencia definitiva, pues resulta insuficiente la declaración de
que la pretensión es fundada o infundada (aun cuando se sustente en sólidos
fundamentos doctrinarios). La efectividad de las sentencias exige, también, que
ésta se cumpla (pese a la negativa del obligado) y que quien recurre sea
repuesto en su derecho violado y compensado, si hubiera lugar a ello, por los

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daños y perjuicios irrogados; de lo contrario, las sentencias, y el reconocimiento
de los derechos que ellas comportan a favor de alguna de las partes, se
convertirían en meras declaraciones de intenciones.
En este sentido, Jesús González Pérez ha señalado que: “El derecho a la tutela
jurisdiccional despliega sus efectos en tres momentos distintos: primero, en el
acceso a la justicia, segundo, una vez en ella, que sea posible la defensa y
poder obtener solución en un plazo razonable, y tercero, una vez dictada la
sentencia, la plena efectividad de sus pronunciamientos. Acceso a la
jurisdicción, proceso debido y eficacia de la sentencia”.

2. LA TUTELA JUDICIAL EFECTIVA COMO DERECHO CONSTITUCIONAL

La Constitución Política peruana de 1993, acorde con lo expuesto, consagra la


“tutela jurisdiccional” en el capítulo referente al Poder Judicial, en su artículo
139 inciso 3), al establecer:
“Artículo 139º.- Son principios y derechos de la función jurisdiccional:
3. La observancia del debido proceso y la tutela jurisdiccional.
Ninguna persona puede ser desviada de la jurisdicción predeterminada por la
ley, ni sometida a procedimiento distinto de los previamente establecidos, ni
juzgada por órganos jurisdiccionales de excepción ni por comisiones especiales
creadas al efecto, cualquiera sea su denominación.”
Es sumamente importante lo que enseña Jesús Gonzáles Pérez en cuanto a la
tutela jurisdiccional: “El derecho a la efectividad de la tutela jurisdiccional no
constituye en modo alguno una conquista del Estado Social de Derecho, ni
siquiera del estado de Derecho. La organización del poder público de modo
que quede garantizada la justicia le viene impuesto a todo Estado por principios
superiores que el Derecho positivo no puede desconocer. El derecho a la
justicia existe con independencia a que figure en las Declaraciones de
Derechos Humanos y Pactos Internacionales, Constituciones y leyes de cada
Estado.
Como los demás derechos humanos es un derecho que los seres humanos
tienen por el hecho de ser hombres. Los ordenamientos positivos se limitan a

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recogerle, como recogen otros principios del Derecho Natural, al lado de los
principios políticos y tradicionales.

3. LA TUTELA JURISDICCIONAL EFECTIVA ANTES Y DURANTE EL


PROCESO.
Monroy Gálvez y Bidart Campos hablan de tutela judicial antes del proceso y
durante él. En el primer caso se sostiene que aun cuando el ciudadano no
tenga un conflicto concreto ni requiera en lo inmediato de un órgano
jurisdiccional, el Estado debe proveer a la sociedad de los presupuestos
materiales y jurídicos indispensables para que el proceso judicial opere y
funciones en condiciones satisfactorias. Así, debe existir un órgano
jurisdiccional autónomo, imparcial e independiente; preexistir al conflicto las
reglas procesales adecuadas que encausen su solución; existir infraestructura
(locales y equipos) adecuada y suficiente para una óptima prestación del
servicio de justicia; existir el número necesario y suficiente de funcionarios que
presten el servicio.
En el segundo caso, esto es durante el proceso la tutela judicial efectiva debe
verificarse en todos sus momentos, acceso, debido proceso, sentencia de
fondo, doble grado y ejecución de sentencia. En buena cuenta se trata del
derecho al proceso y el derecho en el proceso.
El derecho al proceso tiene como antecedente histórico la fecha del 17 de junio
de 1215, cuando los barones ingleses arrancaron al Rey Juan Sin Tierra
algunos derechos básicos que les aseguraran un juicio correcto. Este acto
histórico ha trascendido en el tiempo, y hoy día no existe, ni debe existir,
Estado de Derecho que no contemple al proceso como la vía más adecuada
para garantizar las libertades individuales en tanto y cuanto sean agraviadas o
afectadas por el Estado o por particulares.
El derecho en el proceso, llamado también debido proceso legal objetivo,
importa un conjunto de garantías que el estado debe asegurar a todo persona
comprendida en un proceso, a fin de que ésta pueda ejercitar plenamente sus
derechos, sea alegando, probando, impugnando, requiriendo, etc.
A decir de Monroy Gálvez “entre el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva y
el derecho a un debido proceso, existe la misma relación que se presenta entre

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la anatomía y la fisiología cuando estudia un órgano vivo, es decir, la diferencia
solo reside en la visión estática y dinámica de cada disciplina, respectivamente.
El primero es el postulado, la abstracción; en cambio, el segundo es la
manifestación concreta del primero, es su actuación”.

4. El Proceso Contencioso Administrativo


El artículo 1° del Texto Único Ordenado de la Ley N° 27584 prescribe que el
Proceso Contencioso Administrativo tiene por finalidad el control jurídico por el
Poder Judicial de las actuaciones de la Administración Pública sujetas al
derecho administrativo y la efectiva tutela de los derechos e intereses de los
administrados. Es por ello que se considera que el Proceso Contencioso
Administrativo posee una doble naturaleza Es objetivo, en tanto se dirige a
tutelar la legalidad de las actuaciones administrativas, pero también es
subjetivo, en tanto protege a los administrados ante el comportamiento
arbitrario de la autoridad administrativa.
Lo que ocurre es que el Derecho Administrativo opera sobre la base de la
presunción de que la Administración Pública actúa conforme al interés general,
vale decir, respecto a aquello que favorece a todas las personas que
componen la sociedad en su conjunto. Como resultado, un paradigma común
en el derecho administrativo tradicional fue considerar que el interés general
estaba por encima de los intereses particulares, lo cual carecía de sustento
constitucional, cuando más bien debe considerarse que los derechos
fundamentales son preferidos frente a bienes jurídicos que no son tales.
Conceptos como necesidad pública, orden interno, seguridad nacional, utilidad
pública o interés general, entre otros, solo pueden servir como justificación para
limitar derechos fundamentales, pero no para desplazarlos.

Ello se encuentra referido con meridiana claridad por el artículo III del Título
Preliminar de la Ley del Procedimiento Administrativo General, el mismo que
preceptúa que la norma tiene por finalidad establecer el régimen jurídico
aplicable para la actuación de la Administración Pública sirva a la protección
del interés general, pero garantizando a su vez los derechos e intereses de los
administrados y con sujeción al ordenamiento constitucional y jurídico en
general. Ello significa que el papel del derecho administrativo hoy en día debe

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centrarse en la obtención de un adecuado equilibrio entre los intereses de los
administrados y el interés general, debiendo ambos ser tutelados por la
Administración Pública.

Es necesario resaltar, en este orden de ideas, que el actual Proceso


Contencioso Administrativo, a diferencia de la regulación precedente, hace
posible impugnar incluso actuaciones materiales y omisiones de la
Administración Pública, las mismas que difícilmente podían ser discutidas con
la normatividad derogada por la Ley vigente. El actual Proceso Contencioso
Administrativo es entonces un mecanismo de plena jurisdicción, que permite
una defensa más eficiente de los intereses de los particulares. A dichas
actuaciones nos referiremos en el presente trabajo.

En este orden de ideas, definimos actuación administrativa como toda


manifestación de la administrativa, que opera regulada por el derecho público y
que origina determinados efectos jurídicos. En este concepto vamos a
incorporar no solo a los actos administrativos (con los que a veces se
confunde) sino también a los actos de administración interna, los reglamentos,
los comportamientos materiales, así como los contratos administrativos.

En este orden de ideas, el artículo 3º de la norma contiene el llamado principio


de exclusividad, por el cual las actuaciones de la Administración Pública solo
pueden ser impugnadas a través el Proceso Contencioso Administrativo, salvo
los casos en que se pueda recurrir a los procesos constitucionales. Ello implica
que no puede emplearse procesos civiles, penales o laborales para discutir
actuaciones administrativas.
Debe tenerse en cuenta asimismo que constitucionales se encuentra
fuertemente limitada por la existencia de un discutible principio de residualidad
o subsidiaridad contenido en el numeral 2 del artículo 5° de Código Procesal
Constitucional, por el cual los mismos son procedentes únicamente ante la
inexistencia de una vía igualmente satisfactoria para tutelar los derechos
fundamentales invocados. De hecho, el Tribunal Constitucional ha emitido
importantes precedentes como es el Anicama o el Baylon Flores en los cuales

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ha establecido los supuestos en los cuales es precedente el proceso de
amparo frente al Proceso Contencioso Administrativo.

5. CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL

(LEY Nº 28237)

TÍTULO III
PROCESO DE AMPARO
CAPÍTULO I
Derechos protegidos
Artículo 37.- Derechos protegidos
El amparo procede en defensa de los siguientes derechos:

1) De igualdad y de no ser discriminado por razón de origen, sexo, raza,


orientación sexual, religión, opinión, condición económica, social, idioma, o de
cualquier otra índole.
2) Del ejercicio público de cualquier confesión religiosa.
3) De información, opinión y expresión.
4) A la libre contratación.
5) A la creación artística, intelectual y científica.
6) De la inviolabilidad y secreto de los documentos privados y de las
comunicaciones.
7) De reunión.
8) Del honor, intimidad, voz, imagen y rectificación de informaciones inexactas
o agraviantes.
9) De asociación.
10) Al trabajo.
11) De sindicación, negociación colectiva y huelga.
12) De propiedad y herencia.
13) De petición ante la autoridad competente.
14) De participación individual o colectiva en la vida política del país.
15) A la nacionalidad.

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16) De tutela procesal efectiva.
17) A la educación, así como el derecho de los padres de escoger el centro de
educación y participar en el proceso educativo de sus hijos.
18) De impartir educación dentro de los principios constitucionales.
19) A la seguridad social.
20) De la remuneración y pensión.
21) De la libertad de cátedra.
22) De acceso a los medios de comunicación social en los términos del artículo
35 de la Constitución.
23) De gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de la vida.
24) A la salud.
25) Los demás que la Constitución reconoce.

Artículo 38.- Derechos no protegidos


No procede el amparo en defensa de un derecho que carece de sustento
constitucional directo o que no está referido a los aspectos constitucionalmente
protegidos del mismo.

6. TÍTULO IV

PROCESO DE HÁBEAS DATA

Artículo 61.- Derechos protegidos


El hábeas data procede en defensa de los derechos constitucionales
reconocidos por los incisos 5) y 6) del artículo 2 de la Constitución. En
consecuencia, toda persona puede acudir a dicho proceso para:

1) Acceder a información que obre en poder de cualquier entidad pública, ya se


trate de la que generen, produzcan, procesen o posean, incluida la que obra en
expedientes terminados o en trámite, estudios, dictámenes, opiniones, datos
estadísticos, informes técnicos y cualquier otro documento que la
administración pública tenga en su poder, cualquiera que sea la forma de
expresión, ya sea gráfica, sonora, visual, electromagnética o que obre en
cualquier otro tipo de soporte material.

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2) Conocer, actualizar, incluir y suprimir o rectificar la información o datos
referidos a su persona que se encuentren almacenados o registrados en forma
manual, mecánica o informática, en archivos, bancos de datos o registros de
entidades públicas o de instituciones privadas que brinden servicio o acceso a
terceros. Asimismo, a hacer suprimir o impedir que se suministren datos o
informaciones de carácter sensible o privado que afecten derechos
constitucionales.

Artículo 62.- Requisito especial de la demanda Para la procedencia del hábeas


data se requerirá que el demandante previamente haya reclamado, por
documento de fecha cierta, el respeto de los derechos a que se refiere el
artículo anterior, y que el demandado se haya ratificado en su incumplimiento o
no haya contestado dentro de los diez días útiles siguientes a la presentación
de la solicitud tratándose del derecho reconocido por el artículo 2 inciso 5) de la
Constitución, o dentro de los dos días si se trata del derecho reconocido por el
artículo 2 inciso 6) de la Constitución. Excepcionalmente se podrá prescindir de
este requisito cuando su exigencia genere el inminente peligro de sufrir un
daño irreparable, el que deberá ser acreditado por el demandante. Aparte de
dicho requisito, no será necesario agotar la vía administrativa que pudiera
existir.

Artículo 63.- Ejecución Anticipada


De oficio o a pedido de la parte reclamante y en cualquier etapa del
procedimiento y antes de dictar sentencia, el Juez está autorizado para requerir
al demandado que posee, administra o maneja el archivo, registro o banco de
datos, la remisión de la información concerniente al reclamante; así como
solicitar informes sobre el soporte técnico de datos, documentación de base
relativa a la recolección y cualquier otro aspecto que resulte conducente a la
resolución de la causa que estime conveniente. La resolución deberá contener
un plazo máximo de tres días útiles para dar cumplimiento al requerimiento
expresado por el Juez.

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Artículo 64.- Acumulación
Tratándose de la protección de datos personales podrán acumularse las
pretensiones de acceder y conocer informaciones de una persona, con las de
actualizar, rectificar, incluir, suprimir o impedir que se suministren datos o
informaciones.
Artículo 65.- Normas aplicables
El procedimiento de hábeas data será el mismo que el previsto por el presente
Código para el proceso de amparo, salvo la exigencia del patrocinio de
abogado que será facultativa en este proceso. El Juez podrá adaptar dicho
procedimiento a las circunstancias del caso.

7. TÍTULO V

PROCESO DE CUMPLIMIENTO
Artículo 66.- Objeto
Es objeto del proceso de cumplimiento ordenar que el funcionario o autoridad
pública renuente:
 Dé cumplimiento a una norma legal o ejecute un acto administrativo
firme; o
 Se pronuncie expresamente cuando las normas legales le ordenan
emitir una resolución administrativa o dictar un reglamento.
Artículo 67.- Legitimación y representación
Cualquier persona podrá iniciar el proceso de cumplimiento frente a normas
con rango de ley y reglamentos. Si el proceso tiene por objeto hacer efectivo el
cumplimiento de un acto administrativo, sólo podrá ser interpuesto por la
persona a cuyo favor se expidió el acto o quien invoque interés para el
cumplimiento del deber omitido.

Tratándose de la defensa de derechos con intereses difusos o colectivos, la


legitimación corresponderá a cualquier persona. Asimismo, la Defensoría del
Pueblo puede iniciar procesos de cumplimiento.

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Artículo 68.- Legitimación pasiva
La demanda de cumplimiento se dirigirá contra la autoridad o funcionario
renuente de la administración pública al que corresponda el cumplimiento de
una norma legal o la ejecución de un acto administrativo.

Si el demandado no es la autoridad obligada, aquél deberá informarlo al juez


indicando la autoridad a quien corresponde su cumplimiento. En caso de duda,
el proceso continuará con las autoridades respecto de las cuales se interpuso
la demanda. En todo caso, el juez deberá emplazar a la autoridad que
conforme al ordenamiento jurídico, tenga competencia para cumplir con el
deber omitido.

Artículo 69.- Requisito especial de la demanda


Para la procedencia del proceso de cumplimiento se requerirá que el
demandante previamente haya reclamado, por documento de fecha cierta, el
cumplimiento del deber legal o administrativo, y que la autoridad se haya
ratificado en su incumplimiento o no haya contestado dentro de los diez días
útiles siguientes a la presentación de la solicitud. Aparte de dicho requisito, no
será necesario agotar la vía administrativa que pudiera existir.

Artículo 70.- Causales de Improcedencia


No procede el proceso de cumplimiento:

1. Contra las resoluciones dictadas por el Poder Judicial, Tribunal


Constitucional y Jurado Nacional de Elecciones.

2. Contra el Congreso de la República para exigir la aprobación o la


insistencia de una ley.
3. Para la protección de derechos que puedan ser garantizados mediante
los procesos de amparo, hábeas data y hábeas corpus.
4. Cuando se interpone con la exclusiva finalidad de impugnar la validez de
un acto administrativo.
5. Cuando se demanda el ejercicio de potestades expresamente calificadas
por la ley como discrecionales por parte de una autoridad o funcionario;

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En los supuestos en los que proceda interponer el proceso
competencial.

6. Cuando no se cumplió con el requisito especial de la demanda previsto


por el artículo 69 del presente Código; y.
7. Si la demanda se interpuso luego de vencido el plazo de sesenta días
contados desde la fecha de recepción de la notificación notarial.

Artículo 71.- Desistimiento de la pretensión


El desistimiento de la pretensión se admitirá únicamente cuando ésta se refiera
a actos administrativos de carácter particular.

Artículo 72.- Contenido de la Sentencia fundada


La sentencia que declara fundada la demanda se pronunciará preferentemente
respecto a:

1) La determinación de la obligación incumplida.


2) La orden y la descripción precisa de la conducta a cumplir.
3) El plazo perentorio para el cumplimiento de lo resuelto, que no podrá
exceder de diez días.
4) La orden a la autoridad o funcionario competente de iniciar la investigación
del caso para efecto de determinar responsabilidades penales o disciplinarias,
cuando la conducta del demandado así lo exija.

Artículo 73.- Ejecución de la Sentencia


La sentencia firme que ordena el cumplimiento del deber omitido, será
cumplida de conformidad con lo previsto por el artículo 22 del presente Código.

Artículo 74.- Normas aplicables


El procedimiento aplicable a este proceso será el mismo que el previsto por el
presente Código para el proceso de amparo, en lo que sea aplicable. El Juez
podrá adaptar dicho procedimiento a las circunstancias del caso.

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CONCLUSIONES

 Es imprescindible restablecer el equilibrio entre los medios


administrativos y judiciales, y para ello es necesario dictar un código
procesal administrativo moderno, ágil, libre de los prejuicios dogmáticos
del viejo derecho administrativo autoritario, tan poco favorable al control
judicial de la actividad administrativa.
 De otro modo nos mantendremos alejados del sistema constitucional de
la división de los poderes, y estaremos consolidando en la práctica, por
la carencia de tal código y la falta de una firme actitud de los jueces que
lo supla, un desequilibrio constitucional que instaura la supremacía de la
administración,
 De esta manera, lo contencioso administrativo se convierte en un
mecanismo especial de protección de los derechos subjetivos e
intereses legítimos de los administrados en búsqueda de la paz y justicia
social.
 Cuenta con principios procesales propios que garantizan la igualdad de
las partes, el favorecimiento del proceso y la tutela de los derechos
fundamentales.
 Requiere el establecimiento de las actuaciones impugnables y
pretensiones contencioso administrativas que muestren a los
administrados las posibilidades de protección de sus derechos. La
utilización de condiciones de la acción y presupuestos procesales ayuda
a la construcción de un proceso contencioso administrativo técnico y
sustentado en preceptos doctrinarios que mejoran la administración de
justicia en el Estado.

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BIBLIOGRAFIA

 http://www.tc.gob.pe/tc/private/adjuntos/institucional/normatividad/codigo
_procesal.pdf
 http://www.wipo.int/edocs/lexdocs/laws/es/pe/pe038es.pdf
 https://issuu.com/edicioneslegales.com.pe/docs/derecho_administrativo
 Ley orgánica Poder Judicial. Art.23 (Acción Contencioso-Administrativa.)
 TEXTO UNICO ORDENADO DE LA LEY ORGANICA DEL PODER
JUDICIA art.7 tutela jurisdiccional y debido proceso.
 CONSTITUCION POLITICA DELPERU Art.148 acción contencioso
administrativo, Art. 200 acciones de garantías constitucionales.
 LEY DE PROCEDIMIENTOS ADMINISTRATIVOS GENERAL LEY
N°27444 Art. III finalidad. Título preliminar.
 CÓDIGO PROCESAL CONSTITUCIONAL (LEY Nº 28237)

 Decreto Legislativo que modifica la Ley N° 27444, Ley del Procedimiento


Administrativo General

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