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Primavera- 2015

Consideraciones sobre cooperación y evolución

Enrique Moreno-Ostos
Profesor Contratado Doctor, Grupo de Ecología Marina y Limnología
Departamento de Ecología y Geología
Universidad de Málaga
quique@uma.es

bras, considerándolas como meras curiosidades


Tradicionalmente, la Ciencia Biológica ha y excepciones a la regla general.
otorgado a la competencia por los recursos un Así, para los primeros Darwinistas el concep-
papel central como factor en el desarrollo evolu- to de la “lucha por la existencia” obvió una pléto-
tivo de los organismos y de los ecosistemas a ra de mecanismos que podrían hacer a un con-
través del proceso de selección natural. Por el junto de organismos aptos para la supervivencia
contrario, los estudios en torno a la cooperación y la reproducción, y se centró de forma casi ob- 65
como elemento clave en la evolución son más sesiva en la competencia y en la lucha recíproca,
escasos y menos divulgados. En este artículo entendiendo la evolución como una lucha per-
trataré de hacer notar al lector que este énfasis manente y terrible entre individuos y especies
excesivo en la competencia como vehículo de la en la que sólo sobreviven y se perpetúan los
evolución supone un importante sesgo en nues- más fuertes, favorecidos por pequeños cambios
tra visión de la organización y del funciona- en sus genes (mutaciones) que los hacen más
miento de la Naturaleza, impuesto en gran me- aptos que a los demás. Esta tendencia se ha
dida por la tendencia económica y política do- mantenido hasta nuestros días y ha resultado
minante, que poco tiene que ver con el trabajo especialmente prolífica en el contexto científico
original de Charles Darwin. Sin restar importan- anglosajón, en el que se forjó el ya famoso (y
cia a la interacción competitiva -que sin duda estremecedor) mantra del neo-Darwinismo Na-
alguna juega un papel en la configuración de la turaleza roja en colmillo y garra.
Naturaleza- numerosos naturalistas y biólogos a
lo largo de esta historia han tratado de demos- Este acento en la competencia pronto im-
trar, una y otra vez, que la cooperación entre pregnó muchos campos ajenos a la Biología,
organismos constituye un importante factor en tales como las Ciencias Humanas, la Economía,
la evolución, tal vez mucho más relevante que la la Sociología, la Psicología y las Ciencias Políti-
competencia. Para estos científicos siempre ha cas. Había nacido el Darwinismo social, que en-
resultado una tarea dura y poco gratificante el contró un magnífico apoyo en la sociedad britá-
transmitir sus ideas en un ambiente científico nica victoriana, a pesar de que pocos años antes
excesivamente dogmático y ortodoxo. Pero lo la Teoría de la Evolución de Darwin generará en
hicieron, y con ello marcaron una visión muy ella un terremoto que estremeció sus sólidos
diferente de cómo se organiza la vida. Triste- pilares religiosos. En 1860 Herbert Spencer pu-
mente, esta visión está lejos de la corriente pre- blicó su ensayo El Organismo Social, donde es-
valente y ha sido tradicionalmente relativizada, tablecía el paralelismo entre la evolución por
ignorada e incluso ridiculizada. selección natural y el desarrollo social. Spencer,
marcado propulsor del liberalismo económico,
Desde la publicación en 1859 de la obra no mostraba reparo en criticar la acción protec-
cumbre de Charles Darwin El Origen de las Espe- tora del estado sobre los menos favorecidos y
cies por Medio de la Selección Natural, o La Preser- en tacharla de contraevolutiva. Sus trabajos fue-
vación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la ron claves para el desarrollo del capitalismo li-
Existencia (es el título completo), la línea general beral basado en la competitividad. En este am-
de los estudiosos de la evolución ha puesto sis- biente, el eminente científico y entusiasta Dar-
temáticamente énfasis en la “lucha por la exis- winista Thomas Henry Huxley publicaba en
tencia” como mecanismo de especiación y evo- 1888 el programa definitivo del Darwinismo so-
lución. A pesar de que en esta obra Darwin in- cial, un ensayo titulado La Lucha por la Existen-
corporó algunas hermosas observaciones sobre cia: Un Programa en el que mostraba el funcio-
interacciones de cooperación entre organismos, namiento de la Naturaleza como una lucha de-
sus seguidores pronto las relegaron a las som- sesperada de uno contra todos, y justificaba la

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situación de las masas depauperadas y de la cla- tre microorganismos, la transmisión de la infor-
se trabajadora en el contexto de la selección mación, los efectos sinérgicos, la segregación de
natural. Rápidamente, ciertas élites intelectuales nichos ecológicos o la eficiencia energética de
británicas deformaron el concepto Darwiniano las interacciones, apuntando que a menudo re-
de “selección natural” por la expresión “supervi- sulta más rentable energéticamente para los
vencia del más fuerte”, obviando que Darwin organismos cooperar que competir.
claramente insistió en su Origen de las Especies
en que el más apto es el que mejor se reprodu- Aunque hasta este momento los estudios
ce, no necesariamente el más fuerte o el más sobre evolución se centraban fundamentalmen-
poderoso. Lamentablemente, en muy poco te en animales y -en menor medida- en plantas,
tiempo las ideas de Darwin fueron reconvertidas sin duda alguna las aportaciones más revelado-
en la justificación científica del capitalismo más ras sobre el papel de la cooperación en la evolu-
salvaje, el clasismo, el racismo e incluso la euge- ción vendrían de los estudiosos de lo más pe-
nesia. queño. En 1918 Paul Portier escribió un libro
titulado Los Simbiontes donde introducía una
Pero otros científicos coetáneos interpreta- idea que resultaría revolucionaria en Biología.
ban los postulados de Darwin de una manera Para Portier, todos los organismos vivos sobre la
muy diferente. El naturalista ruso Piotr Kropot- Tierra provienen de la unión de organismos di-
66 kin consideraba el trabajo de Darwin como la ferentes, y hacía referencia directa a que las mi-
revolución necesaria en el campo de la Biología. tocondrias de las células podrían ser bacterias
Animado por la lectura del Origen de las Especies, simbiontes. Sus deducciones se apoyaban en las
Kropotkin organizó en 1862 una expedición observaciones previas del botánico Andreas F.W.
científica a Siberia que duraría cuatro años, con Schimper y del citólogo e histólogo Richard
el objetivo de encontrar pruebas empíricas de la Altmann. En 1926, Konstantín Merezhkovski,
lucha por la existencia en animales. Pero Kro- un botánico ruso experto en líquenes, publicó el
potkin quedó sorprendido por las escasas evi- libro Simbiogénesis y el Origen de las Especies,
dencias de competencia y por las frecuentes donde evidenció que los cloroplastos de las cé-
pruebas de cooperación entre individuos (de la lulas vegetales proceden de cianobacterias en-
misma y de diferentes especies) que encontró dosimbiontes. El trabajo de Merezhkovski supo-
en este medio hostil. Algo más tarde, en 1879 el nía que la selección natural y la evolución se
zoólogo ruso Karl Fiódorovich Kessler leía ante genera fundamentalmente por la estrecha
la Sociedad de Naturalistas de San Petersburgo cooperación de simbiontes, y no por la compe-
un discurso titulado Sobre la Ley de la Ayuda Mu- tencia entre organismos. Casi cuarenta años
tua, en el que manifestaba que la lucha por la más tarde, Lynn Margulis, una entusiasta y va-
existencia postulada por Darwin pone un énfa- liente bióloga, recogía este testigo y -tras años
sis excesivo en la competencia, y que debería de trabajo incomprendido por el escepticismo
integrar la cooperación entre los organismos neo-Darwinista dominante- publicó su Teoría de
como un factor clave de evolución. Este discur- la Endosimbiosis Seriada. Para Margulis, el estu-
so marcó definitivamente la visión de Kropotkin dio de los microorganismos aporta pruebas su-
sobre la evolución, que veía en el apoyo mutuo ficientes de que la simbiosis ha sido crucial en la
un complemento imprescindible a las ideas de evolución de las diferentes formas de vida exis-
Darwin. Tras la publicación del ensayo de Huxley tentes en la Tierra. En el terreno de las bacterias,
en 1888, Kropotkin comprendió que debía reba- donde el concepto de especie es especialmente
tir la deriva intencionadamente sesgada, estre- difuso (e incluso inútil), es muy frecuente la
cha y reduccionista que tomaba el Darwinismo cooperación entre organismos. Así, los procario-
a partir de las pruebas que había encontrado en tas transfieren de forma rutinaria y muy rápida
años de trabajo de campo y gabinete. Kropotkin fragmentos de su material genético de unos
dedicaría el resto de su vida científica a estable- individuos a otros, pudiendo acceder a un ban-
cer la importancia de la ayuda mutua como fac- co genético enorme (y compartido) que les
tor de evolución, sin negar en ningún momento permite realizar una amplia gama de funciones
el papel de la competencia. Resultado de ello y facilita su adaptación a ambientes cambiantes.
fue su libro El Apoyo Mutuo. Un Factor de la Evo- Además, estos genomas adquiridos pueden ser
lución, publicado en 1902. En esta obra, entre heredables. De esta forma, para Margulis los
una multitud de deliciosos ejemplos de coope- agentes del cambio evolutivo son los microor-
ración en animales y en sociedades humanas, ganismos y sus diversos mecanismos de coope-
Kropotkin anticipaba algunas ideas que poste- ración e hibridación. La simbiosis generaría una
riormente tendrían enorme calado en la Ecolo- selección positiva (tanto intra como interespecí-
gía, como las interacciones de cooperación en- fica) que actuaría como motor de la evolución.

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Margulis aportaba además pruebas definitivas envergadura, donde los científicos participantes
de que tanto mitocondrias como cloroplastos ya conocían la estrategia TFT y pretendían de-
proceden de bacterias que entraron en simbio- rrotarla, este sencillo programa cooperativo vol-
sis con otros organismos, incrementando enor- vió a resultar el indiscutible vencedor. Por el
memente su éxito evolutivo y constituyendo la contrario, todos los programas basados en es-
célula eucariota. Desde esta perspectiva, los or- trategias competitivas terminaban sucumbien-
ganismos deben ser vistos como sistemas acu- do, aunque en el corto plazo resultaran prome-
mulativos de subsistemas cooperantes e intrin- tedores. El éxito de TFT confirmaba que la
cadas redes simbióticas. Recientes estudios re- cooperación supone una estrategia evolutiva
velan que la endosimbiosis de cianobacterias estable a largo plazo, robusta y exitosa bajo muy
fijadoras de nitrógeno y microalgas (especial- diferentes condiciones de contorno, y sin duda
mente diatomeas) resulta un fenómeno fre- especialmente eficiente y apta desde el punto
cuente en el océano, especialmente en las zonas de vista de la selección natural. La cooperación
más oligotróficas. no requiere lazos afectivos, emocionales ni mo-
rales, sencillamente constituye un factor decisi-
La evolución mediante endosimbiosis con- vo porque para los participantes resulta más
duciría a la aparición brusca y rápida de nuevas rentable en el largo plazo que competir.
especies mejor adaptadas que las precedentes.
A la luz de este potente mecanismo, el lento A la vista de estos estudios, parece razonable 67
proceso de cambio gradual mediante la selec- que la cooperación es un elemento clave en la
ción natural de mutaciones azarosas que pro- evolución y en el funcionamiento de la natura-
pone el neo-Darwinismo, aunque sin duda leza. Entonces, ¿por qué mantener tanto énfasis
digno de consideración, no parece ser la más en la competencia? ¿por qué no se transmite
importante fuerza evolutiva en la Naturaleza. una visión más equilibrada de estos dos proce-
sos implicados en la evolución? En mi opinión,
Las evidencias en torno a la importancia de el mantenimiento casi dogmático del paradig-
la cooperación en la evolución también provie- ma de la competencia como principal factor de
nen del campo teórico y matemático, funda- evolución se debe principalmente a su simplici-
mentalmente de la Teoría de Juegos. En 1981 el dad, al mayor rendimiento inicial de las estrate-
matemático Robert Axelrod invitó a expertos en gias competidoras, y a su poder para justificar
diversas áreas de conocimiento (como Matemá- un sistema económico a todas luces injusto, en
ticas, Biología, Informática y Economía) a parti- el que la inmediatez, el individualismo y el pre-
cipar en un torneo de programas informáticos dominio del más fuerte constituyen pilares fun-
que competirían en el juego de suma no nula El damentales. Este mismo sistema, que actúa
Dilema del Prisionero, en el que cada uno de los como selector de ideas fi nanciando y promo-
dos participantes puede optar por cooperar o viendo sólo aquellas que garantizan su mante-
por traicionar al adversario. Para este singular nimiento, ha marginado a lo largo de la historia
torneo, cada participante debía aportar un pro- los estudios que demuestran que la vida se abre
grama basado en una estrategia de juego, y camino fundamentalmente a través de la
cada programa se enfrentaría secuencialmente cooperación en el largo plazo, y que el individuo
doscientas veces contra cada uno de los demás. mismo constituye una comunidad cooperante.
Los resultados del torneo fueron concluyentes. Si la cooperación está en la intimidad de nuestro
Con mucha diferencia, el programa ganador en genoma, en la esencia misma de nuestras célu-
todos los lances fue también el más sencillo de las y se manifiesta en la Naturaleza como una
todos, titulado Tit for Tat (TFT). TFT se basaba en estrategia estable desde del inicio de la vida so-
una estrategia amable (siempre optaba por bre la Tierra, sin duda deberíamos promoverla
cooperar en primer término), recíproca (coope- decididamente en el ámbito social, económico,
raba o dejaba de cooperar si el contrincante lo científico y educativo en detrimento de la axio-
hacía previamente) e indulgente (si el contrin- mática competencia, que a todas luces lleva a
cante decidía volver a cooperar tras unas parti- nuestra sociedad por senderos muy alejados de
das sin hacerlo, TFT volvía inmediatamente a la la estabilidad y, por qué no decirlo, de la felici-
cooperación). En un segundo torneo de mayor dad.

Para saber más:


Axelrod R. The emergence of cooperation among egoists. Am. Political Sci. Rev. 75(2): 306-318, 1981.
Axelrod R, Hamilton WD. The evolution of cooperation. Science 211:1390-1396, 1981.
Margulis L, Sagan D. Microcosmos. Four billion years of evolution from our microbial ancestors. Summit Books, New York, 1986
Sagan L (o Margulis L). On the origin of mitosing cells. J. Theoret. Biol.14:225-274, 1967.

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